Buenos Aires es de todos…

Estoy sin auto, una de mis distracciones,
provoco que se encuentre durmiendo
dentro del taller mecánico por un tiempo.

Viajo en taxi, camino al centro
de Buenos Aires, al que de día evito.

¿Razones?
Locuras colectivas, bocinazos
creyendo que a quien un semáforo
se le interpone puede volar,
como el auto fantástico o como
aquel maravilloso de “Volver al futuro”
cuya energía solo es cuando avizoran
que se viene una real y feroz tormenta.

Nuestra gente forma aquello
que sostenemos en el tiempo,
un denominado “crisol de razas”
tierra de oleadas de inmigrantes
de todo el mundo que llegaron
en su mayoría solo con lo puesto.

Todas las razas, religiones y costumbres
pero eso si, advierto cuando voy al centro
que todos nos hemos italianizados
de tal manera, que aparece con un disfraz
de Roma, mi misteriosa Buenos Aires,
basta con comprobarlo haciendo
un viaje y escuchar gritos, insultos,
“tipillos” que no respetan nada, caos absoluto.

Pero somos así, eso si no nos arrepentimos
en ser los mejores de nada, porque que otro
tiene a Borges, el dulce de leche, el asado,
y ahí me detengo porque no quiero abrumar,
evitando una respuesta que lastime
para que le conteste como un italianizado argento.

Redención

Hubo un tiempo atrás
donde creí convertirme
solo en una sombra,
de aquel que fui allá
en los albores de mi vida.

Exitoso, reclamado
seguro, pseudo soberbio,
imbécil de ocasión
fagocitado por el afuera.

Tiempo en que iluso creía
como tan omnipotente era,
que mi valor de mercado
superaba lo que el fijaba.

Hoguera de vanidades,
dirá quién pase y lea
estas letras de excomulgado,
por aquel personaje ficticio
en qué me había convertido.

Pero bastó, verme muy cerca
en mi mediana edad de forma
súbita e inesperada frente
a la mujer de la temida azada,
para que ese castillo de naipes
de una asimetría inexplicable
como efecto dominó, se derrumbará.

Basto ese cruento aviso
lo que me despertó y alejo,
de esas fantasías superfluas
construidas desde el parecer,
más que de sus propias razones

Creo ahora, que me encuentro
mejor con mucho menos,
con esa sensación de armonía
que acompaña hoy mi vida,
a aquella otrora fingida, ni sensata
que sin medir sus consecuencias,
me hubiera llevado a ese lugar
que todos sabemos pero evitamos
más por la rendición de cuentas,
que por mi propia inexistencia
fluyendo hacia una obscuridad
de por sí, por todos desconocida.

El bien y el mal.

Que extraña es la vida
cuando deseas con ella
congraciarte, después
de tantos desencuentros.

Ya no puedes corregir nada
de lo que has hecho cada día
desde que tomaste consciencia
sobre tus actos tan lejanos.

Luego de hacer balances
en que las dudas surgen,
porque ni siquiera crees
aquello que has hecho bien,
pudo ser todo lo contrario
para el otro o para ti mismo..

Rebeldías de juventud
que uno ya no añora,
para sentarte luego en la cima
de ese ego enorme que tu
mismo inflaste con la vanidad
de creerte saberlo todo,
sin darte cuenta de lo infinito
que tarde convencido
no alcanzarás jamás..

Al llegar a ese momento
en que tu mente se detendrá
por una milésima de segundo,
pensando hacia tu adentro finito,
cuando la no deseada madurez
sin pedirte permiso, te alcanza.

Ahí, en ese mismo instante
te pones a separar capa
sobre capa, de lo que hiciste
en cada una de tus acciones,
las consecuencias que ellas
para bien o para mal
tuvieron sobre los otros
y también hacia ti mismo.

Porque en el juego de la vida
no siempre ganar es bueno,
si no se tiene claro el objetivo.

Perder, también es una opción
para cambiar la estrategia del juego,
confundiendo al que crees enemigo.

Así serás el reflejo de tus actos
los que en definitiva, serán por lo que
se te recordara por un tiempo con respeto
o plausible ignorancia al momento
en que inicies tu camino como todos
hacia aquel lugar, tan desconocido.

¿La moral? ¿Dónde está?

Toda creencia o mito aparece hoy, como solución al karma diabólico de por si negativo, que es la pandemia.
Así recibí hoy; un chat en que decía “Nuestro gobierno cerro el país el pasado veinte seis de marzo, mientras en un versículo bíblico dice; “Ve  pueblo mío, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor”, dice el versículo correspondiente a Isaías 26:20 en lo que para muchos significa una profecía de lo que sucede en gran parte del mundo en la actualidad. Y más allá de esto, algunos dicen “El Señor ordeno un encierro durante la Pascua en Egipto… cuando El Ángel de la muerte paso, donde los israelitas estaban protegidos por la sangre del cordero”. El pasado 16 de abril es cuando finaliza la Pascua y en esa fecha se terminó la primera cuarentena. 21 días es el 16. Esto es increíble!! (SIC)

Luego un mensaje; existen creyentes que dicen que a partir de hoy y durante 90 días, el sol se estará expandiéndose sobre la conciencia de todos, actuando sobre el ADN, emanando mucho amor. Los controladores que no nos quieren despiertos y activados LO SABEN, por eso quieren a la gente encerrada. Y no es casualidad que en esta época el Sol esta tan activado generando radiaciones de amor tan poderosas para que se lleve a cabo la ASCENCIÓN HUMANA de acuerdo al PLAN DIVINO para el que fuimos destinados, se hayan puesto de acuerdo y para atacarnos con esta Pandemia y aislarnos encerrados en casa, para alejarnos de recibir estos maravillosos códigos sagrados. Párense frente al sol, salgan donde la luz solar mata las cepas o larvas de todo el cuerpo. Miles de Códigos de Luz están golpeando el planeta para que lleven a cabo todas las actualizaciones de ADN. Hay que mirar al sol tanto cuando sale como cuando se pone, como lo hicieron los egipcios hace miles de años. La glándula pineal se activa mucho más y se nutre cuando miras directamente al sol. Quédate en el amor. Quédate en el amor y la compasión. Si no hay sol afuera, cierra los ojos e imagínalo con tu tercer ojo.” (SIC)

Siempre he sabido que la radiación ultravioleta puede dañar nuestro ADN- pero vaya uno a saber-.

Y luego de esto, se imaginaran que pocas ganas tengo de polemizar sobre las profecías de Nostradamus (TERCER SIC). Cada cual, es dueño de creer en quien crea, por algo todos sin excepción somos dueños de nuestro albedrío. 

Ahora bien, ya anteriormente en forma anticipada y luego reiterada, escribí suponiendo ciertas teorías conspirativas, fundamentado en el “ver para creer”.

Si bien trato de no estar conectado tanto con lo periodístico, la información en forma de metralla nos dice que tanto la nicotina, el plasma, la inmunidad del contagiado asintomático y tantas otras e innumerables falacias, darán al mundo el poder lograr la cura o la milagrosa vacuna. Esa misma información que amplía con todo el morbo posible, construye un ranking de los números de contagios de cada país, como así el número de muertos, como si a alguien en su sano juicio le interesara saber quien va en el primer o en último lugar, cuando miles de personas no pudieron siquiera, despedirse de sus muertos.

Me tienen harto con el aplanamiento de la curva, de los recuperados, que pueden servir como donantes para inmunizar a los que por miles, seguirán contagiándose. O colocar como prioridad mantener “protegidos” a aquellos considerados adultos mayores –cuando en la cultura occidental se los excluye permanentemente-. Ahora como si fuera novedad, la hipocresía de la sociedad se aterra de lo sucedido con aquellos internados en geriátricos, que se han contagiado porque sus hijos o nietos (salvo excepciones por alguna discapacidad severa), les resultaba una molestia tenerlos en su casa y los dejaron a su suerte. Ahora los funcionarios ineptos, abundan en declaraciones en cuanto a extremar el control de esas instituciones, que se cuentan por miles, siendo imposible de realizar. Como tantas otras cosas, la memoria colectiva sufrirá una amnesia y se olvidara de ello. Hasta que vuelva a suceder algo similar y servirá para volver a una rueda circular, a la que nadie le pone freno.

Aun mas, ahora toda persona mayor de setenta años deben solicitar permiso de salida de su domicilio aun por un día, justificando las razones. Así, los confinan como en guetos domiciliarios quitándoles el derecho a movilizarse, violando normas constitucionales o supranacionales.

La mayoría creo al igual que yo; cree pensar que esta pandemia está alejada de la extrema gravedad de aquellas pestes, que la historia nos describe cruelmente desde el inicio de los tiempos, con millones de víctimas. Ahora bien, no son pocos los que dicen que luego de eliminar al COVID-19 (Que así sea), resurgiremos mejores como sociedad.

Pido disculpas, pero tengo mis dudas. Creo que a vamos a mirar al otro, de distinta manera. Que nuestras conductas cambiaran, luego de estar tan aleccionados con prohibiciones de acá y allá. Que seremos más individualistas y distantes que antes. Que geopolíticamente no habrá cambios en el poder central. Y que seguiremos sin enterarnos o bien no dándole importancia a que hay países en donde tres de cada cuatro niños menores de 5 años, mueren de hambre cada día, otros que no superan los 30 años como expectativa de vida, justificando que nada podemos hacer y son solo números de una realidad perversa siendo lo más grave que seguiremos acostumbrados a ello, lo que nos lleva irremediablemente al inframundo merecido, si es que existe.

Mientras tanto, mal que nos pese, seguiremos haciéndonos los distraídos – me incluyo -viviendo una realidad que nos imponen y sin ofender, a todos sin distinción dentro de la misma bolsa. Si alguien se sintió molesto, le pido disculpas, es solo lo que pienso. 

¿Lógica razón?

Tenía ganas hasta
hace un rato de hacer algo,
pero no recuerdo ahora
de que se trataba.
Lo mismo me sucede
cuando llevo un limón
a la alacena y la sal
al refrigerador. ¿Raro, no?

A veces mi lógica va como
esfumándose y yéndose
por ahí, pero no sé dónde,
al igual que la capacidad
cognitiva que creo haber
poseído aun en situaciones
difíciles de enfrentar y resolver. 

Y eso que aplico cada día
técnicas neurolingüísticas,
para alimentar este cerebro
que iluso, creo me acompaña
desde siempre y debo alimentar.

Tampoco me voy a acomplejar,
cuantas personas van por ahí,
sin saber siquiera que valor
tiene de lo que hacen cada día.

Muchos me criticaran, 
lo doy más que seguro.

Pero en verdad, si me paro
en una esquina cualquiera
de cualquier ciudad del mundo,
y abro mi plegable mesita tijera,
sentándome en un banquillo
comenzaría una encuesta de opinión.

Mi primera pregunta sería
¿Sabe Usted que papel
cumple en este mundo? 
Fundamente.
¿Qué significa para Usted
la vida? 
Fundamente.
¡Entre el ser y el alma,
con cual se queda? 
Fundamente.

Me encontraría al finalizar
con una parva de respuestas, 
que deberé sin duda clasificar
según un rango subjetivo,
de lo que para mí, solo para mi
será acertado o por el contrario
una verdadera y total estupidez.

Quien puede atreverse a adivinar
cuál será el número de aciertos
como así de los desaciertos obtenidos,
al ser estos últimos el resultado
de lo que por lo general las personas, 
califican que están fuera del sano juicio.

Puedo asegurar que el resultado
por ser tan falibles, sorprendería a todos.

Momentos…

He salido como cada mañana,
en este por ahora, benévolo otoño
caminando con mi mascota
por las calles desiertas de la ciudad,
pienso ahora alejado para mi bien 
y el suyo, del bullicioso y traumático
centro de Buenos Aires, si bien hoy
no es siquiera lo que suele ser,
razón de ese álgido y feroz demonio,
que azota con su inesperado contagio
al desprevenido que no ha guardado reparo.

Momentos de reflexión
que me permiten decirme
que la rueda sigue girando
y si bien no ser inconsciente
es la premisa que debe tenerse,
debe vivirse en forma intensa
en lo que cada uno realiza,
que es una sutil manera de alejar
la locura masificada por los medios,
sobre estadísticas y curvas aplanadas.

Haciendo lo que nos llena el alma
es lo más saludable en esta etapa,
curar heridas, recordar lo bueno
de nuestro camino ya andado,
pensando en un mejor futuro,
construyéndolo desde adentro
para que cuando todo sea pasado,
nos amiguemos con nosotros mismos
que será una manera de amigarse,
con esa profunda e infinita espiritualidad 
que la mayoría ha abandonado en algún momento, 
por todo lo vano e híbrido del creer ser, 
disfrazándonos de lo que realmente no somos.

¿No nos cansamos de ser como somos?

Todo es grito de desesperanza para que cada cual, alcance su propia locura. La realidad en números es mayor, tanto en infectados como de victimas de lo que se dice. Mientras tanto la depresión hace estragos en sus múltiples manifestaciones patológicas y la terrible recesión económica, atraviesa todos los estratos de las sociedades, golpeando como siempre aún más, a los que menos tienen. 
La certeza de una confabulación nunca se sabrá, y como tantas otras será una más, de las tantas acciones que hace décadas se han activado y se cobraron miles de vidas sin importar su número ni lugar del mundo, solo para fortalecer la hegemonía geopolítica mundial. 
No hay interés genuino ni lo hubo jamás, de investigar cada suceso acaecido en los últimos setenta años. La memoria colectiva, parece haberse acostumbrado a no dudar y cuando lo han hecho fue duramente castigada, porque los medios han sabido siempre maquillar la barbarie.
He insistido que el COVID-19 no es una nueva mutación. Fue creado e introducido en una sociedad superpoblada que facilitaba su exponencial propagación. Era castigar la soberbia del Imperio del Centro de disputar la hegemonía mundial, como de la misma manera la traición de Europa, fundamentalmente Italia en acercarse a Moscú como a China, orientada con Rusia a crear la “nueva ruta de la seda”. 
Pero antes de exponer lo que ha dicho Chomsky, con defensores y detractores por igual, me interesaría exponer juntos como nos encontramos hoy en este planeta.
Si pudiésemos imaginarnos la Tierra en miniatura y reducir su población a una pequeña aldea de cien habitantes, manteniendo las proporciones actuales existentes sería algo así: 57 asiáticos, 21 europeos, 8 africanos y 4 americanos. 
Así en otro subgrupo; 52 mujeres, 48 hombres, 70 no serían blancos, 30 serían blancos, 70 no cristianos, 30 cristianos, 89 heterosexuales y 11 homosexuales.
¿Es interesante la pequeña aldea, verdad?
Seis personas poseerían el 59% de la riqueza y dos (si, solamente 2) serían norteamericanos. De las 100 personas, 80 vivirían en condiciones infrahumanas.
Setenta no sabrían leer, 50 sufrirían desnutrición. Solo una (sí, solo una) tendría educación universitaria. En esta aldea, habría apenas una persona que posee computadora.
Ahora pensemos que si nos hemos levantado hoy con más salud, que enfermedades, entonces tenemos más suerte que millones de personas que no alcanzaran a sobrevivir esta semana.
Si nunca experimentamos los peligros de la guerra, la soledad de estar presos, la agonía de ser torturados o la aflicción del hambre, entonces nosotros estamos mejor que 500 millones de personas.
Si nosotros podemos ir a nuestra iglesia sin miedo a ser humillados, presos, torturado o muertos, entonces somos más afortunados que 3.000 millones de personas en el mundo.
Si nosotros tenemos comida en el refrigerador, ropa en el armario, un techo sobre nuestras cabezas y un lugar donde dormir, nosotros somos más ricos que el 75% de la población mundial.
Si alguno de nosotros guarda dinero en el banco, en la billetera y tiene algo de efectivo en la caja fuerte…entonces esta persona se encuentra entre el 8% más rico de este mundo. Si alguno de nosotros tenemos aún a nuestros padres juntos y unidos, ese alguien es una persona muy rara.
Nosotros que estamos leyendo esta declamación de la “aldea pequeña”, tenemos mucho mejor suerte que 2 mil millones de personas en este mundo, que ni siquiera saben leer.
Somos conscientes hasta aquí, de lo que hemos leído. Seguramente luego de hacerlo, alguien se sentirá mejor. 
¿Pero será consciente de la realidad de un mundo en que no hay aceptación del otro, educación y sobre todo, tolerancia? ¿Y nos hemos dado cuenta que solo somos marionetas de un guión ya escrito para nosotros y las generaciones futuras? 
Como lo dije antes, muchos de nosotros seguramente hemos leído algo Noam Chomsky; y seguramente polemizaríamos sobre algunas de sus aseveraciones. El rumor es que Chomsky asegura de una estrategia de los EEUU, Israel, la CIA y demás poderes mundiales, frente a la pretendida supremacía de la locomotora China en el escenario mundial, a través de una guerra bacteriológica de baja intensidad, y porque de baja intensidad porque no afecta tanto la morbilidad de los niños y jóvenes (mano de obra futura) y si de los ancianos (mano de obra inactiva), que nos recuerda la frase de ChristineLagarde (Ex Directora del F.M.I.) en que vivían demasiado y eran un riesgo para la economía mundial.
del coronavirus, Sars, Mers y Ebola, así tuvieron la coartada perfecta de acusar al gobierno chino e introducir el COVID-19, aprovechando justamente la conmemoración del nuevo Año Chino, para su propagación exponencial. Su segundo enemigo es Irán, sobre todo por el riesgo militar que puede representar para Israel. En tercer lugar, Europa la que se opone abiertamente a las medidas y recetas proteccionistas de Trump, por lo que se introduce el virus en Lombardía, en represalia al gobierno de Salvini, líder de la Liga Norte y considerado ser un traidor al apoyar a Rusia internacionalmente y verse implicado en sobornos rusos. También por entablar excelentes relaciones con China, para establecer una nueva ruta de la seda. La inteligencia norteamericana sabe que el efecto en Italia, detendrá la economía regional de la Unión Europea. La segunda fase será el control total de la guerra bacteriológica, al poseer desde el primer momento la vacuna contra la nueva cepa del Coronavirus, en laboratorios de los EE.UU. Así venderá patentes a su antojo a países amigos y no tanto a otros, para debilitarlos aún más para llegar al nuevo orden capitalista. La tercera fase, permitirá a los EE.UU. establecer el nuevo orden mundial capitalista con la desaparición de amenazas como la Unión Europea, Irán, Corea del Norte, Venezuela y otros, y el debilitamiento de China Continental y Rusia. El resto del mundo entonces, volverá entonces a ser su patio trasero.

Arriesgarse

Serás sueño imposible, efímero
sé que al conocerte no dejaras lugar
de mi vida, para recorrer y observar
buscando alguna suciedad en mi pasado.

Te supongo, temerosa a nuevo fracaso
no creas que no siento lo mismo,
cuando más avanzas en los años
darle valor al otro por sobre uno,
compartir cuando te has acostumbrado
a la libertad e independencia ya habitual,
es como si invadieran ese mundo único
que se protege ante la mirada del extraño. 

Pero sabes, si no arriesgamos en el juego 
de esta vida que solo tiene un destino,
como encontrar quien nos acompañe
y a recorrerlo con mutuo compromiso.
para aliviar la pesada carga 
que sobre nuestros hombros
hemos por impericia o auto engaño,
sumar desde el inicio de nuestro tiempo.

Conflicto en las interrelaciones humanas

El conflicto es esencialmente humano y tiene generalmente sus razones en la falta de escucha del receptor ante las demandas –en cualquiera de sus formas- del emisor. Como ejemplo puedo citar a la reunión del consorcio de propietarios de un edificio auto administrado, ya que cuenta solamente con quince propietarios. 
En el último año; las acciones judiciales llevadas a cabo por un copropietario discapacitado, contra el consorcio para que este llevara a cabo la modificación de la entrada, construyendo una rampa para personas con capacidades limitadas como el caso citado, finalizo con un fallo favorable para el demandante. 
Ora bien, según la opinión de los copropietarios – personas mayores de 70 años, en general- el sujeto que reclama es un psicópata desatado que ha realizado acciones contra la moral y el respeto, hacia todos aquellos asistentes en la reunión que en nuestro país, es convocada por el Administrador y llamada “Asamblea Extraordinaria”, con la orden del día de los temas a tratar. La toma de conocimiento de los costos que deberán asumirse, produjo una catarata de gritos e insultos irre producibles, contra la persona que demando por su discapacidad, ausente obviamente como tantas veces en esta Asamblea.
Pero he te aquí, que mi departamento sito en la planta baja del edificio -lugar de transito “ya que habito en él hace poco más de un año, antes era mi madre quien lo ocupaba”- sufrió antes de vivir en el mismo, un anegamiento por rotura de un caño en el piso superior con todas las consecuencias que ello provoco oportunamente; desde todos los cielorasos con manchas de humedad, hasta el óxido atacando los marcos de las puertas anteriores, pudriendo los mismos.
Obviamente en aquel entonces reclame a los ocupantes del departamento del 1° piso, que con buena voluntad pero cero conocimientos, hicieron lo que pudieron sin resolver los daños. Ante ello, les envié una intimación previa judicial que nunca respondieron.
Opte entonces desde el mes de marzo del 2019, dirigirme al administrador y a la vez propietario de dos unidades del mismo edificio, del que solo recibí promesas y fabulaciones, solo con el fin de dilatar el problema. Asimismo, le remití intimación de la que solo obtuve silencio; aquí viene genial el dicho “aquel que calla, otorga”.
Agotado y malhumorado ya por el tiempo transcurrido; se me ocurrió hacer una notificación escrita dirigida a los propietarios, inquilinos y propietarios que no han certificado aun su titularidad de las unidades que ocupan. 
Obviamente su tenor no abusaba del dulce sabor de las mieles de la satisfacción; sino todo lo contrario. Dejaba expuestas mis disconformidades con el administrador, poniendo sobre sus hombros la costumbre de fabular y no cumplir las normas que el gobierno municipal de la Ciudad de Buenos Aires, dispone para edificios de propiedad horizontal.
Al día siguiente de pegar la notificación en un lugar visible para su observación, fue arrancada por vaya a saber quién. Me considero que siempre hay que respetar el derecho del otro; si se quiere ser respetado, por lo que nuevamente pegue la misma esta vez con pegamento, para que no fuera tan fácil sacarla.
Nuevamente, manos anónimas escribieron debajo de la misma “ TODOS CON …..-el apellido del administrador”. No pude con mi genio y debajo de ello escribí “quien se esconde en el anonimato, es igual de corrupto que el denunciado”.
Ya se estaba poniendo pesada la cosa. Volvieron a sacar la segunda hoja, donde estaban escritas a mano las consignas.
Volví a pegar la segunda hoja, como demostración de mi insistencia en el reclamo (y de paso, encender un poco más el fuego). Obviamente a los dos días; la volvieron a sacar esta vez, con más trabajo y limpieza.
Hace casi una hora, que finalizo la Asamblea y ahora entenderán porque el título de este relato.
Sabía que sería caliente, con gente que vive en algunos casos hace más de treinta años en el edificio y están acostumbrados a la “falsa vecindad” y se creen los caballeros feudales del edificio. Le dije al Administrador, que considerara escribir a mano lo que se hablara, ya que el año pasado -31 de julio de 2019, para ser más preciso- se realizó otra Asamblea Extraordinaria en la cual se trataron infinidad de temas muy importantes –incluido los daños y perjuicios del lugar que habito-, cuya acta jamás se firmó ni se conoció. Le dije además, que los que participaban certificaran ser los verdaderos propietarios de las unidades que ocupaban.
Fue la mecha que necesitaba, para encontrarme con una confrontación primero con el administrador, que se sintió ofendido por ser nominado al premio mayor por “ fabular y no ocuparse de lo importante-. Palabra va; palabra viene –sabía que los otros se acoplarían a la “victima”, la discusión fue subiendo de tono con la intervención de los otros propietarios, hasta que un señor “gordito” puso su rostro frente al mío, tratando de intimidarme –obviamente no me conoce- a quien le dije lo que le tenía que decir y ahí el mismo administrador intermedio, para evitar males mayores. Mi silencio y el arte de escuchar a partir de allí; increíblemente bajo el nivel de agresividad que existía minutos previos y la asamblea continuo en una “tensa calma”, finalizando con algún que otro chiste banal. Lo único que faltaba después del “buenas noches” que todos dijimos; fue “si me necesitan siempre cuenten conmigo”.
Ah…los seres humanos; que armoniosamente y en paz viviríamos si respetáramos los derechos del otro, y viceversa. 

¿Será?

Una plataforma de las tantas
es la que por causalidad,
genero nuestra primera charla.

Mucho más lo fue tu sonrisa,
espejo del alma según he creído siempre.

Quien regala una sonrisa,
goza de ese extraño privilegio de dar
felicidad a quien la reciba.

Conversamos, quizás me excedí
un poco, porque sabes
cuando arranco no paro,
así de sanguíneo y espontáneo soy,
cuando alcanzo esa placidez
que solo me da un alma con energía
que fluye sensiblemente, positiva.

Por eso, viene bien aquello
de aquel gran bronce que fue Cortázar
“Me basta mirarte, para saber que
con vos, me voy a empapar el alma”,
dejando atrás actos fallidos…