Las tumbas de siete artesanos de la élite wari salen a la luz.

Perú preincaico

En el sitio arqueológico de Castillo de Huarmey, cerca de la ciudad de Áncash, en la costa norte de Perú, un equipo investigador liderado por arqueólogos de la Universidad de Varsovia ha descubierto las tumbas de siete miembros de la élite wari, que al parecer eran artesanos que trabajaban para la corte, según revela su ajuar funerario, y posiblemente miembros de la misma familia.

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Ubicado en la la región costera de Áncash, en la costa norte de Perú, el sitio arqueológico de Castillo de Huarmey ha vuelto a sorprender a los arqueólogos tras el descubrimiento de una galería que escondía siete tumbas pertenecientes a miembros de la élite de la cultura Wari (el primer gran imperio que dominó los Andes unos mil años antes que lo hicieran los incas, entre los años 600 y 1000). 

En estas galerías, los investigadores han localizado los enterramientos de cuatro adultos (dos hombres y dos mujeres) y tres adolescentes, acompañados de cientos de útiles. Según Milosz Giersz, el arqueólogo polaco responsable de la investigación y miembro del Departamento de Arqueología de las Américas de la Universidad de Varsovia, estos hallazgos sugieren que estos individuos posiblemente fueron artesanos que trabajaron para la corte wari.

Realizado durante el pasado mes de febrero, este descubrimiento, del que ahora acaban de presentarse los resultados, parece resolver algunos de los interrogantes que se originaron cuando hace diez años se halló, en este mismo complejo, un mausoleo intacto donde se habían inhumado 58 mujeres de la alta nobleza wari. Por ejemplo, los investigadores están convencidos de que el Castillo de Huarmey fue un importante centro de producción y administrativo.

ÉLITE ARTESANA

El entierro principal pertenece a un hombre que murió hace unos 1.300 años a la edad de 40 años, y que al parecer fue tejedor de cestas. Su cuerpo fue envuelto en telas, formando un fardo funerario, e iba acompañado de sus herramientas de trabajo: hachas, cuchillos, sierras y un bastón que se utiliza para tejer cestas. 

También se encontraron joyas como un tocado de oro y una orejera también de oro con incrustaciones de una piedra semipreciosa. «No encontramos a un hombre guerrero como pinta la iconografía, pero sí a un hombre de la élite que era artesano, un artista artesano y masculino, y eso es la primera vez que se ve», ha declarado Giersz tras sugerir que aquel hombre podría haber cambiado de estatus social por tratarse de un «profesional especializado» o por pertenecer a la nobleza y dedicarse a esa labor.

Momia de uno de los artesanos descubierto en la Galería de artesanos de élite de Castillo de Huarmey. Foto: M. Giersz, under CC BY-SA 4.0 license

El profesor Miłosz Giersz durante la exploración de una de las Galerías de artesanos de élite. Foto: P. Prządka-Giersz

Los arqueólogos barajan que el resto de individuos descubiertos, otro hombre, tres niños y dos mujeres, podrían haber sido miembros de su familia,y también realizaron labores artesanales, algo que sugiere los cientos de herramientas enterradas junto a ellos. 

Todas estas personas fueron enterradas en tumbas situadas en perpendicular construidas con ladrillos de adobe en el mausoleo al que los arqueólogos han bautizado como «Galería de los artesanos de élite”. «Son miembros de la élite y son artesanos […] seguramente adscritos a la corte real», afirma el arqueólogo, quien comenta que su equipo ha solicitado los permisos necesarios «para exportar algunas muestras a los mejores laboratorios del mundo para comparar los lazos familiares entre estas personas», algo que también se hará con las 58 mujeres descubiertas en el año 2012.

EL LUJO DE LA CULTURA WARI

Para Giersz, el último descubrimiento en Castillo de Huarmey confirma sin duda que fue «uno de los centros más importantes de la cultura Wari, en el que tanto los hombres como las mujeres enterrados se dedicaron a la artesanía de la más alta clase y produjeron productos de lujo para la élite local. 

La importancia de este sitio es justamente la producción de objetos de lujo en ese período», sostiene el investigador tras recordar que este complejo «es el único en su género y el único conocido construido en época Wari para ejercer el poder y venerar al linaje aristocrático que dominaba el valle».

Para Giersz el Castillo de Huarmey fue uno de los puntos más importantes de la cultura Wari en el que tanto los hombres como las mujeres enterrados se dedicaron a la artesanía.

Orejera dorada con incrustaciones de piedras semipreciosas descubierta en una de las tumbas. Foto: M. Giersz, under CC BY-SA 4.0 license

El proyecto arqueológico de Castillo de Huarmey cuenta con la participación de la Universidad de Varsovia, las autoridades locales y la Compañía Minera Antamina. 

Hasta la fecha, según detalla el propio Giersz, se ha excavado menos del diez por ciento del complejo desde que empezaron los trabajos arqueológicos hace doce años, pero todo hace sospechar que vistos los resultados obtenidos hasta la fecha la magnitud del resto del sitio arqueológico que queda aún por excavar guarda grandes sorpresas que acercaran a lo arqueólogos mucho más a la misteriosa cultura Wari.

Imagen de portada: El sitio arqueológico de Castillo de Huarmey, escenario de los recientes descubrimientos de tumbas de artesanos de la élite wari. Foto: Antamina.

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por J.M. Sadurni. 15 de septiembre 2022.

Arqueología/Tumbas/Actualidad

 

 

 

Los enigmáticos guardianes de la tumba de Tutankamón.

Cuando Howard Carter penetró en la antecámara de la tumba del faraón en el Valle de los Reyes quedó anonadado por la enorme cantidad de objetos que observó en la antecámara. Aunque lo que llamó poderosamente su atención fueron las dos figuras que representaban al faraón y que a modo de centinelas flanqueaban la entrada sellada de la cámara funeraria del rey.

Entre la ingente cantidad de objetos de todo tipo que abarrotaban la antecámara de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, un asombrado Carter, el afortunado egiptólogo británico que descubrió la tumba en 1922, no pudo evitar fijarse en dos estatuas de tamaño algo mayor del natural que flanqueaban uno de los muros de la estancia, que parecía una puerta sellada. 

«Dos estatuas reclamaron y obtuvieron nuestra atención: dos figuras negras de tamaño natural de un rey, una frente a la otra como centinelas, con faldellín y sandalias de oro, armados con un mazo y un báculo y llevando sobre la frente la cobra sagrada como protección […]. Eran figuras extrañas e impresionantes, incluso como las vimos nosotros, medio escondidas por los objetos que las rodeaban», las describió Carter.

Estas figuras, que tanto intrigaron a los arqueólogos cuando las vieron por vez primera, representaban al propietario de la tumba, el faraón Tutankamón, y su función parecía, sin lugar a dudas, la de centinelas de la cámara funeraria del monarca, que se ocultaba tras aquel muro sellado. Las estatuas estaban hechas de madera cubierta con escayola pintada en negro y con elementos dorados. Ambas son muy parecidas ya que se representan de pie, con la pierna izquierda avanzada en la típica postura masculina de caminar y sujetando un báculo de papiro con la mano izquierda y una maza con la derecha. Pero, aunque a primera vista son muy parecidas, en realidad presentan diferencias sustanciales entre ellas.

Las estatuas guardianas tal como se hallaron dispuestas en la entrada de la cámara funeraria de Tutankamón.Foto: Cordon Press

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

Antes de analizar las diferencias entre ambas estatuas tal vez deberíamos hacer hincapié en algunas de sus semejanzas. 

De hecho, las dos muestran al faraón luciendo un collar ancho sobre el pecho rematado con una cadena ancha decorada con un escarabajo alado. Portan asimismo muñequeras y brazaletes, van vestidas con un elaborado faldellín hasta las rodillas con el frontal almidonado en forma trapezoidal y van calzadas con unas sencillas sandalias. Los ojos están hechos de obsidiana y piedra caliza cristalina, y ciñen en su frente el ureo o cobra protectora de la realeza. El negro de la piel posiblemente representa, según los estudiosos, el limo que deja el Nilo tras la inundación, una referencia a la fertilidad y el renacimiento.

Las dos estatuas de Tutankamón van vestidas con un elaborado faldellín hasta las rodillas con el frontal almidonado en forma trapezoidal y van calzadas con unas sencillas sandalias.

Y ¿en qué se diferencian entonces? Pues la diferencia principal entre las dos estatuas del faraón radica en sus respectivos tocados. Una de ellas lleva el típico pañuelo nemes, un tejido de franjas que caía sobre los hombros y se ataba con una trenza en la espalda. A lo largo de la historia egipcia muchas estatuas de faraones se han representado con este tocado ceremonial, asociado al dios solar Re en su acepción de Khepri, el escarabajo que representa el Sol del amanecer. También se cree que identifica al rey con el dios halcón Horus, hijo de Osiris, el señor del inframundo.

Estatua tocada con el nemes a punto de ser embalada rumbo a Londres para ser exhibida.Foto: Cordon Press

La otra estatua, por su parte, va tocada con el afnet o khat, una peluca en forma de «bolsa», una corona que tiene un significado típicamente funerario (solo se ha documentado en este tipo de contextos) y que al parecer está relacionada con la noche y el viaje del difunto al más allá. 

Los expertos consideran que la presencia de estos tocados en ambas estatuas podría representar el viaje nocturno del dios del Sol Re (simbolizado por el tocado khat), que renace de nuevo cada amanecer (lo que está simbolizado por el tocado nemes).

Estatua khat de Tutankamón en su vitrina del Museo Egipcio de El Cairo. Foto: Marie Thérèse Hébert & Jean Robert Thibault / CC-BY-SA-2.0

EL FARAÓN Y LOS DIOSES

Asimismo, las dos estatuas presentan unos textos inscritos en ellas. La estatua tocada con el khat lleva una inscripción en el faldellín que la identifica como «el ka de Horakhty, el Osiris, rey, señor de las Dos Tierras, Nebhkheperure, de voz verdadera». 

Al rey difunto se le identificaba siempre con el dios Osiris, y el epíteto «de voz verdadera» o «justificado» hacía referencia a los muertos. Así, esta estatua sería una representación del ka (uno de los cinco componentes del espíritu humano, posiblemente el más importante) del faraón fallecido.

Howard Carter y su equipo embalan una de las estatuas de Tutankamón para su traslado. Foto: Cordon Press

Por su parte, la inscripción de la estatua tocada con el nemes real la identifica como «el buen dios Nebkheperure, hijo de Re, Tutankamón, gobernador del Iunu meridional, dotado de vida eterna, como Re, durante todos los días». Todas estas referencias, incluida la de «Iunu meridional», nombre con el que se conocía la ciudad de Heliópolis, sede del gran templo dedicado al dios Re, tienen una connotación solar.

«POR TODAS PARTES EL BRILLO DEL ORO»

En cuanto al baño dorado (el color del Sol y de la carne de los dioses) que presentan ambas estatuas en los faldellines, las sandalias, los tocados, los pectorales, los brazaletes, las mazas, los báculos y el perfil de ojos y cejas, los expertos creen que acentúa la conexión de Tutankamón con el dios solar Re mientras vigila con celo la entrada de la cámara funeraria, el lugar más importante y sagrado de la tumba.

Aunque no son estas las únicas estatuas de este tipo localizadas en tumbas reales son, con mucho, las mejor conservadas y las más completas.

Arthur Mace y Alfred Lucas, colaboradores de Howard Carter, examinan una de las estatuas de la tumba de Tutankamón. Foto: Cordon Press

Aunque no son estas las únicas estatuas con dichas características localizadas en tumbas reales sí que son, con mucho, las mejor conservadas y las más completas. También son las únicas de su tipo que presentan un baño de oro tan intenso. 

De hecho, esto sucede con mucha frecuencia en otras estatuas rituales de Tutankamón y en gran cantidad de objetos hallados en la tumba. Este uso extensivo del oro resultó deslumbrador para los descubridores de la tumba del faraón, como describe el propio Carter en su libro sobre el sensacional hallazgo: «Al principio no pude ver nada ya que el aire caliente que salía de la cámara hacía titilar la llama de la vela, pero luego, cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, los detalles del interior de la habitación emergieron lentamente de las tinieblas: animales extraños, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro…».

Imagen de portada: Estatua de Tutankamón tocada con el pañuelo nemes ceremonial. La pieza formó parte de una exposición sobre el tesoro del faraón llevada a cabo en Londres en 2019.Foto: Cordon Press

FUENTE RESPONSABLE; National Geographic en Español. Por Carme Mayans, Redactora. 4 de septiembre 2022.

Antiguo Egipto/Tumbas/Tutankamón/Curiosidades

 

 

 

 

 

 

Las enigmáticas pirámides del archipiélago de palau.

Las excavaciones realizadas por la Universidad de Kiel en el archipiélago pacífico de Palau han demostrado que estos túmulos construidos a partir del año 500 a.C. se usaron como terrazas de cultivo y monumentos funerarios.

TÚMULOS FUNERARIOS DE OCEANÍA

Los montículos que coronan algunas colinas de la isla de Babeldaob han sido siempre un misterio para los estudiosos de las culturas prehistóricas de Oceanía. Según el mito indígena fueron formadas por una gran serpiente, la cual enroscó su cuerpo alrededor la cima hasta darles la forma que vemos actualmente.

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Más allá de mitologías y creencias los arqueólogos se decidieron a esclarecer el misterio de su origen, y un grupo de especialistas alemanes acordó con el gobierno de Palau llevar a cabo una campaña de excavación conjunta a partir de 2019, que contó además con la colaboración de las comunidades locales.

Vista aérea del montículo de Ngerbuns el Bad en Babeldaob, el área plana alrededor del montículo se usó como terraza de cultivo. Foto: idw C. Hartl-Reiter

UN TRABAJO DE SIGLOS

Con el fin de conservar estas las construcciones y evitar dañarlas en exceso, la campaña arqueológica empezó escaneando las colinas con georadar, para así hacerse una idea de su composición y de si albergaban estructuras en el interior antes de proceder a su excavación.

El estudio ha revelado que los túmulos fueron levantados amontonando piedras volcánicas sobre la superficie aterrazada de una colina, que luego eran cubiertas con tierra y hierba para prevenir su erosión; un proceso largo y laborioso que según los investigadores llevó generaciones y conllevó el transporte de millones de toneladas de material hasta el lugar.

Excavación de las tumbas en la colina de Ngerbuns el Bad. Foto: idw, C. Hartl-Reiter

Para la directora del proyecto Annette Kühlem semejante proyecto “solo podría haber sido posible en una sociedad políticamente organizada”, dato que permite descartar la teoría de que los plauenses fueran un conjunto de familias dispersas sin ningún tipo de vinculación social.

Sorprendentemente, dentro de algunas de ellas se descubrieron restos humanos

Aunque no tan impresionantes como los majestuosos monumentos egipcios y americanos, estas tumbas monumentales implicaron el trabajo de toda la comunidad durante un largo período de tiempo, y aunque apenas se levantan diez metros del suelo es de destacar que fueran erigidas solo con herramientas de madera y piedra.

VIDA Y MUERTE

Sorprendentemente, dentro de algunas de ellas se descubrieron restos humanos, que habían sido enterrados en niveles diferentes del montículo según este iba creciendo con los años. 

Según Kühlen el enorme esfuerzo necesario para levantar estas construcciones en la cima de una colina aplanada implica que, como las pirámide del antiguo Egipto, estos montículos eran el lugar de descanso de la élite social, que se enterraba generación tras generación en el mausoleo ampliándolo hacia arriba cuando era necesario.

Estos restos presentan además un buen estado de conservación, por lo que serán analizados en el laboratorio a fin de determinar la cronología de cada pirámide así com la edad, dieta y causas de la muerte de las personas enterradas.

Alemanes y palauanos trabajando codo con codo en el montículo funerario.Foto: idw, C. Hartl-Reiter

Tras descubrirse los cuerpos, estos fueron enterrados simbólicamente por las mujeres de la zona según la ceremonia tradicional.Foto: idw, M. Moore

Otro aspecto que contempla el equipo alemán es extraer su ADN, gracias al que se podrá saber si todavía tienen descendientes vivos en el archipiélago y fechar con exactitud cuando se inició la colonización de la isla.

Otro detalle importante es que en las terrazas de tierra que rodean estos montículos se han encontrado trazas de hoyos de cultivo, por lo que también se usaron para sustentar a la comunidad en paralelo a su función funeraria.

Una vez estudiados, los huesos serán devueltos al gobierno de Palau, que procederá a darles un entierro digno o entregarlos a las familias que tengan con ellos algún lazo genético. 

Los trabajo continuarán en esta remota isla del Océano Pacífico, pues aunque hasta ahora se han excavado dos colinas, todavía quedan 128 por investigar.

Imagen de portada: El equipo de excavación en la cima de uno 

de los montículos funerarios.Foto: idw, M. Moore.

FUENTE RESPONSABLE: Historia. National Geographic. 

Por Francesc Cervera.       Redactor. Febrero 2022.

Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona, completó su formación con el máster de Màster de Cultures i Llengües de l’Antiguitat. Tras trabajar como colaborador y becario por Historia National Geographic pasó a ser uno de sus editores adjuntos.

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