Un visionario…

William S. Burroughs, el profeta más radical que definió nuestro mundo actual

“EL LENGUAJE ES UN VIRUS”

¿Qué tiene en común este célebre escritor de la generación beat con la Organización Mundial de la Salud? 

 Ambos advirtieron del peligro latente para la salud física y mental del lenguaje.

“Esto ya es como Black Mirror”. 

Esta bien podría ser una de las frases más comunes expresadas por el inconsciente colectivo en el último año. El género de las distopías, tanto en la literatura como en la televisión y en las series, no ha dejado de ‘hacer su agosto’. 

Las reediciones de los clásicos de Orwell, Bradbury o Huxley emergen de tanto en cuando en las listas de libros más vendidos, junto a la recuperación de otros tomos menos conocidos por el público general hasta ahora, como “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, popularizados a raíz del amplio consumo de las series en ‘streaming’. 

Hay una distopía personalizable a cada caso, y quien no ve un Gran Hermano por todas partes, espiándola hasta para cuando va a ir al baño y colocando ‘microchips’ hipodérmicos (cuando ya lo lleva en el bolsillo todos los días en su teléfono inteligente), acaba enganchado a su soma ideal o creyendo en un ‘Estado profundo’ conformado por estrellas del espectáculo y políticos progres. Quizá una de las campañas publicitarias más geniales de los últimos meses es la que precisamente idearon cuatro estudiantes de publicidad de la escuela Brother Ad Madrid, cuando en una marquesina de autobús de la capital colocaron un espejo con la frase: “Black Mirror 6th Season. Live Now, everywhere” , con el logo de Netflix.

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de 'Black Mirror'. (Brother Ad School)

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de ‘Black Mirror’. (Brother Ad School)En su momento, se viralizó muchísimo esta propuesta, algo normal dadas las circunstancias: era junio de 2020, la época en la que el término ‘nueva normalidad’ estaba en boca de todos y comenzábamos la desescalada hacia un mundo que creíamos que iba a ser totalmente diferente al que habíamos conocido. 

A pesar de que la pandemia no termina de acabarse (curiosa paradoja semántica) y haya dejado tantas muertes y secuelas, la sociedad está esforzándose en volver a la realidad previa a la crisis sanitaria, aunque como es evidente ahora llevemos mascarillas por precaución más que por obligación, mantengamos las distancias de seguridad en los espacios públicos cerrados o revisamos a diario las noticias para saber si es seguro o no viajar a tal sitio, si nos exigen estar vacunados o debemos pasar por una PCR.  

Para Burroughs, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias Sin duda alguna, lo que dejaba de manifiesto aquel anuncio es lo que el célebre autor de documentales Adam Curtis llamó “hiper normalización” la tendencia a aceptar y normalizar de que todo está fatal y lo que es peor aún, lo va a estar, ya que nos resulta prácticamente imposible crear, ya no solo imaginar, mundos futuros mejores. No; la realidad, afortunadamente, todavía no es como Black Mirror, aunque el ingenio de los publicistas de colocar un espejo en pleno centro de Madrid nos enseñe nuestra figura apresurando el paso por la calle, haciéndonos protagonistas de un hipotético nuevo episodio que solo existe en nuestra mente.

Sin embargo, hay distopías que fueron creadas con mucha anterioridad a la serie de Netflix y que reflejan con más precisión la política y la sociedad del mundo de hoy en día. 

Uno de los autores que merece la pena releer y que no está incluido entre esa caterva inamovible de autores clásicos de ciencia ficción distópica es William S. Burroughs. 

Presente en los manuales de literatura entre nombres de la generación beat como Jack Kerouac, Allen Ginsberg o Gregory Corso, a menudo se pasa por alto algunas de sus descerebradas profecías y rabiosas proyecciones de futuro, quizás debido a la altanería de su personaje, su grotesca visión del mundo, su heterodoxia narrativa y la profunda escatología que inunda sus textos, plagados de yonkis, sexo promiscuo sin fin y atentados contra la moral dominante.

El lenguaje, los virus, la droga

El autor de “El almuerzo desnudo) (1959), un ‘cocktail molotov-novela’ que llevó magistralmente David Cronenberg a la gran pantalla, lanzó una serie de profecías entre ‘cut-up’ y ‘cut-up’, a modo de sobresalto, exabrupto literario o vómito de palabras difícil de interpretar. 

Sin embargo, desde cierta perspectiva sus predicciones fueron mínimamente más acertadas que las que construyeron de forma rigurosa y científica otros escritores más respetados por el público de masas, como Orwell o Huxley. No hace falta lanzar una proyección de futuro en el que un partido dictatorial llamado Ingsoc totalice todos los aspectos de la vida del ser humano (eso ya lo vimos en el siglo XX en cierto modo) o que toda la población se robotice y aprenda a no desear ni sentir nada, anulando cualquier sentido de libertad.

Tan solo hacía falta atender a lo más esencial, aquello que nos une y da sentido a nuestra realidad: el lenguaje. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial” El lenguaje es un virus”. 

Esta es la cita con la que bien podría resumirse toda su obra, su ‘lied’ argumental, pues el objetivo de ‘El Hombre Invisible’ (uno de sus seudónimos) con sus novelas y escritos no fue otro que sabotear las formas sintácticas y semánticas, ya que para él la verdadera revolución no tenía una dimensión política o social, sino mental. 

En este sentido, como la droga, el otro gran tema de sus libros, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias, poseyendo al sujeto y haciéndole carente de interioridad, pues todo su mundo gira en torno a ese “álgebra de la necesidad” que le hace consumir más y más. 

“La droga es aquí una inoculación de muerte que mantiene al cuerpo en una paradójica condición de emergencia y ralentización, donde el adicto es inmune al aburrimiento”, escribe Adolfo Vásquez Rocca, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, en un análisis sobre la obra Burroughs y sus crípticos significados. “Puede estar horas mirándose los zapatos o simplemente permanecer en la cama. Es el contagio definitivo, el de la interioridad intoxicada”.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Al igual que la heroína, el tipo de sustancia a la que más estuvo enganchado el autor junto con el alucinógeno yagé, el lenguaje manipula y transforma a los seres humanos por proceso de contagio. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial”, sintetiza Vásquez Rocca. 

Sus teorías son muy disparatadas desde un punto de vista científico, cierto. No por ello carecen de valor vital y filosófico, pues tuvo la intención de llevarlas hasta el final. 

La estrategia de este hombre gris de mirada encorvada era precisamente romper con la alienación impuesta por el lenguaje mediante la técnica del cut-up en sus escritos o por acciones concretas enmarcadas en el territorio de la experimentación audiovisual, la investigación acerca del control social y sus posibilidades de romperlo, o el vandalismo callejero que detalló en obras como “Manual Revisado del Boy Scout” (La Felguera, 2016) o en su ensayo de ficción “La revolución electrónica” (Caja Negra, 2009).

Infodemia y pandemia

“Lo primero, necesitas un dispositivo de codificación, una televisión, una radio, dos cámaras de vídeo, una estación de radioaficionado y un simple estudio fotográfico con unos pocos accesorios y actores”, escribe Burroughs.

“Para empezar, mezcla todas las noticias y emítelas en todas direcciones, a las cadenas de radio y grabadoras callejeras. Construye transmisiones de vídeo con noticias falsas y mezclalas con las reales. 

Para las imágenes, puedes usar fotografías antiguas. La ciudad de México podría ser el escenario perfecto de una revuelta en Saigón y viceversa. Una insurrección de Santiago de Chile puede hacerse con imágenes de Londonderry (Irlanda del Norte). 

Nadie notaría la diferencia… mezclas las imágenes de ‘fake news’ con noticias reales. Así, tendrás más ventaja sobre tu oponente, que deberá ocultar sus manipulaciones. Tú no tendrás esa necesidad. En realidad, puedes promocionar que estás escribiendo noticias por adelantado sobre hechos que puedes crear por técnicas que nadie pueda usar. 

Y eso te convierte en noticia… los ‘cut-ups’ podrían inundar los medios de comunicación de masas de engaños”. El lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad con el que nos comunicamos, sino que permea en el organismo vivo afectando a la salud, como Burroughs avisaba Efectivamente, el Exterminador (otro de sus seudónimos) se está refiriendo a lo que hoy en día todo el mundo conoce como ‘fake news’, un fenómeno que en la época del escritor pudo ser utilizado como recurso de contrainsurgencia, en operaciones militares y por los servicios de inteligencia, pero que hoy en día y debido a la multiplicidad de canales, emisores y receptores que hay en la red, fruto de la autocomunicación de masas, ha adquirido una categoría mucho más notoria en nuestra sociedad. 

A tal punto de explosión ha llegado que los medios de comunicación han comenzado a referirse a esta profusión de noticias falsas como “infodemia”, un término compuesto por las palabras ‘información’ y ‘pandemia’, que sin duda entronca muchísimo con las advertencias e hipótesis sobre el lenguaje que tenía Burroughs, ya no solo con sus técnicas para crear el caos social y político.

“Una infodemia es una sobreabundancia de información, en línea o en otros formatos, e incluye los intentos deliberados por difundir información errónea para socavar la respuesta de salud pública y promover otros intereses de determinados grupos o personas”, define la OMS en una entrada del 23 de septiembre de 2020, con la clara intención de alertar sobre el alto volumen de ‘fake news’ y de teorías de la conspiración que contradecían las versiones oficiales sobre la pandemia que ellos mismos extendieron bajo un aluvión de críticas por su mala gestión. 

“La información errónea y falsa puede perjudicar la salud física y mental de las personas, incrementar la estigmatización, amenazar los valiosos logros conseguidos en materia de salud y espolear el incumplimiento de las medidas de salud pública, lo que reduce su eficacia y pone en peligro la capacidad de los países para frenar la pandemia”. 

Si todavía no se entiende la asociación de ideas que Burroughs hacía entre algo tan físico como es una enfermedad o un virus y algo tan intangible como es el lenguaje que nos une y compartimos, en pleno 2020, más de dos décadas después de su muerte, llega la OMS para ratificar su teoría crítica sobre poder y control social.

Portada de la edición anglosajona del 'Manual revisado del Boy Scout' seguido de 'La revolución electrónica' en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

Portada de la edición anglosajona del ‘Manual revisado del Boy Scout’ seguido de ‘La revolución electrónica’ en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

El asunto va más allá: el organismo reconoce sus repercusiones en la salud individual y colectiva, pues el lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad que sirve para que nos comuniquemos, sino que permea en el organismo como la droga a la que estaban enganchados la mayoría de los personajes de Burroughs, les corroe y les destruye, en los casos más visibles inundándose de odio (bajo intereses políticos), pero también diciéndoles cómo tienen que comer, qué tienen que consumir y qué es lo que deben desear. 

No en vano el término que se usa para nombrar a una información o contenido que se comparte mucho en redes sociales es “viral”, el cual hace referencia directa a las enfermedades causadas por un virus. Y no, este concepto no emergió después de la pandemia como infodemia, sino que ya venía de antes.

El ‘cut-up’ informativo más inmediatamente actual

Hace apenas unos días, el periodista Miquel Ramos decidió subir a Twitter un vídeo en el que denunciaba la represión que estaban sufriendo los manifestantes de Cuba por parte de los agentes policiales. Lo curioso es que, en vez de subir imágenes reales de las protestas que están aconteciendo en la isla caribeña, lo hizo con las cargas policiales del 1 de octubre en Cataluña.

La respuesta de los usuarios no se hizo esperar. Muchos de ellos se dieron cuenta de que, efectivamente, los policías llevaban la bandera de España en el uniforme y los manifestantes hablaban catalán. Pero también hubo otros tantos que cayeron en la argucia de Ramos, quien con este curioso experimento demostró lo fácil que es colar una ‘fake news’. La maniobra del periodista, además, encaja casi punto por punto con la técnica de cut-up de Burroughs explicada al inicio del artículo. Ver para creer.

El arma definitiva de Burroughs

Regresando a la vida y obra del escritor norteamericano, cabe preguntarse cuáles fueron las fórmulas que patentó para salir de la tiranía del lenguaje y las formas de control social que el poder establecido desplegaba a partir de este. 

Los esfuerzos del Hombre Invisible pasaron, primero, por la experimentación tanto vital como literaria, trazando líneas de fuga a partir de viajes físicos (sobre todo a Tánger) y mentales (a Interzonas, ese ‘no-lugar’ al que accedía a través de las drogas entre otros muchos métodos), y escabulléndose siempre del formalismo narrativo que heredó de sus influencias literarias anteriores. 

De algún modo, soñaba con redes clandestinas de adolescentes que atentaban contra el poder establecido y los férreos códigos morales que imperaban en aquellos días. 

Su vida conyugal no es tan encomiable: disparó a su mujer en la cabeza jugando a Guillermo Tell después de consumir drogas. Tanto en ‘Los chicos salvajes’ como en ‘El almuerzo desnudo’ podemos comprobar cómo sus personajes entran y salen de la acción de la novela sin permiso, pues la obra entera puede leerse de principio a fin o de forma aleatoria. 

Esto le emparenta con las tácticas que luego desarrollaron los situacionistas franceses más adelante, como “la deriva psicogeográfica” o “détournemen” la cual consistía en hacer una especie de ‘cut-up’ cartográfico, superponiendo un mapa de una ciudad sobre otra distinta o explorando las zonas de la periferia urbana no solo física sino también mentalmente, donde los conceptos de campo y ciudad se funden y la guerra social entre clases se hace más patente. 

La influencia del autor en los movimientos de vanguardia artística y política posteriores es, por tanto, amplísima. Otro hecho biográfico reseñable al final de sus días es su encuentro con Kurt Cobain, del cual dijo que era un muchacho “con una expresión moribunda en sus mejillas”. 

Un acontecimiento sobre el que Servando Rocha escribe en “Nada es verdad. Todo está permitido” (Alpha Decay, 2014). “Él no tenía intención de suicidarse. Por lo que yo sé, ya estaba muerto”, dijo el escritor cuando en 1994 el líder de Nirvana decidió poner fin a su vida.

Sin embargo, y a pesar de todas sus desgracias personales, su lucha incansable contra el lenguaje y su afán de querer dinamitar el orden establecido, vale la pena rescatar las palabras que escribió en la última entrada de su diario, al poco de morir, recogidas en “Agente Provocador”: “No hay nada. No hay sabiduría final ni experiencia reveladora; ninguna jodida cosa. No hay Santo Grial. No hay Satori definitivo ni solución final. 

Solo conflicto. La única cosa que puede resolver este conflicto es el amor. Amor puro. Lo que yo siento ahora y sentí siempre por mis gatos. ¿Amor? ¿Qué es eso? El calmante más natural para el dolor que existe. AMOR”.

FUENTE: Alma, corazón y vida – Por Enrique Zamorano

¿Verdadero o falso?

Cinco maneras de ser más felices en el trabajo, según los filósofos.

Especialistas como el filósofo Arthur Schopenhauer elaboraron teorías que brindan claves para disfrutar más la vida; también en el entorno laboral

La búsqueda de la felicidad es una cuestión que se plantean los filósofos de forma recurrente. Las tres escuelas de esta materia en la Grecia clásica daban respuestas alternativas.

El Estoicismo propugnaba despegarse de las cosas materiales y buscar el equilibrio en nuestro interior, el imperio de la razón sobre las necesidades físicas. Por su parte, el Epicureísmo proponía explorar todo tipo de placeres, alcanzar el éxtasis mediante la experiencia sensorial e intelectual.

Finalmente, el Cinismo cuestionaba el sentido de la pregunta sobre la búsqueda de la felicidad, porque es imposible encontrar respuestas certeras a este tipo de interrogantes: es preferible vivir como se quiera y justificarlo como nos parezca. Pienso que ninguna de esas tres alternativas satisface completamente las aspiraciones de la mayoría de la gente, que no son escépticos, ni quieren vivir como eremitas o en el exceso permanente.

Arthur Schopenhauer, el filósofo alemán al que se suele etiquetar como “pesimista”, hizo sin embargo un intento de lo que él denominó como “eudemonología”, o teoría sobre la felicidad, que le llevó a formular una serie de recomendaciones, especialmente útiles en el trabajo, pero también en la vida corriente.

Si pasamos al menos la mitad de nuestro tiempo dedicados a tareas profesionales, parece importante identificar qué pautas o recomendaciones nos pueden servir para aprender a disfrutar en ese contexto.

El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer

El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer

1. Entender la felicidad como un camino

La primera recomendación es entender la felicidad como camino, no como un destino, como el resultado del ejercicio permanente y no como un objetivo alcanzado. Esta afirmación evoca el significado de la vida como viaje, presente en la literatura desde la Odisea. Las personas que pensamos que son felices no lo son por haber llegado a una situación y conformarse.

De hecho, para mantenerse en una situación determinada, conservar una relación personal o persistir en un estado de ánimo equilibrado hace falta seguir esforzándose. Sucede como en la estrategia empresarial: la opción marginal de “seguir igual” implica invertir en mantener cuota de mercado, continuar mejorando la relación con los clientes, mejorar la imagen de marca, y no simplemente no hacer nada.

Esto es aplicable a la vida personal, como aprendimos sobre la importancia de la resiliencia durante la pandemia: una parada es un retroceso. El principio también es aplicable al trabajo. Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente, formándonos para estar actualizados, proponernos nuevas metas.

Hay personas que piensan que se puede vivir de la buena reputación y los logros del pasado, lo cual es un error. Hay que seguir demostrando la competencia y la valía con el desempeño personal, fundamentalmente porque mejorará nuestra autoestima y nuestra felicidad.

2. Ser no es tener

No hay que confundir mejorar y progresar con acumular más cosas. Ser no es tener, como explicaron muchos filósofos. Schopenhauer explica el sentimiento de vacío que sobreviene al logro de un bien material en el que se ponen todas las expectativas.

“La riqueza es como el agua del mar: cuanto más se beba, más sed se tendrá. Lo mismo vale para la fama”, explica. Y yo añadiría que también es aplicable al poder y a los cargos en la empresa, si no se entienden con vocación de servicio.

Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente

Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente

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3. Evitar los sentimientos extremos

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira. Aunque a veces encontramos caricaturas de CEOs en biografías, películas e incluso materiales educativos, que retratan jefes insoportables, coléricos, que se arrebatan en episodios irrelevantes, los verdaderos líderes son los que enseñan y se convierten en referencia de comportamiento.

Los jefes irascibles solo consiguen que las personas de su entorno terminen yéndose de su empresa. La envidia es un vicio especialmente dañino, porque genera amargura. Se trata de la tristeza por el bien ajeno, algo mezquino y que la gente suele rechazar.

Como afirmaba Séneca, filósofo de la Roma clásica, “nunca serás feliz si te atormenta que algún otro sea más feliz que tú”. Desgraciadamente, parece que su alumno el emperador Nerón no aprendió la lección. Por el contrario, mi experiencia es que la generosidad es la estrategia ganadora a largo plazo, y las personas que la cultivan reciben un reconocimiento recíproco.

Una parte esencial de la dirección consiste precisamente en enseñar, que una buena manera de caracterizar al CEO es como profesor o coach. Esta dimensión proyecta una dimensión más trascendente al management, y también potencia la felicidad personal.

4. La felicidad está intrínsecamente relacionada con la salud

Como explica Schopenhauer, “nueve décimos de nuestra felicidad se basan únicamente en la salud”. Curiosamente, el filósofo alemán se anticipa a los avances de la neurociencia y a toda la corriente de bienestar (wellbeing) que se trasladó al entorno de las empresas.

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira, es otra de las maneras para ser más felices en el trabajo

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira, es otra de las maneras para ser más felices en el trabajo – Pexels

Dado que la salud física tiene un carácter relativamente efímero, es fundamental la resiliencia y la búsqueda del equilibrio, entendido como un estado de conciencia que permite hacer frente al dolor.

Pero en todo caso, como decía el adagio latino, mens sana in corpore sano, si se cuida la salud corporal se estará construyendo una mejor salud mental.

5. Ejercitarse en la alegría

El último consejo que selecciono es la importancia de ejercitarse en la alegría de forma sistemática. La alegría es un estado de ánimo que se puede cultivar, y cuanto más se practica más se consigue. Como explicaba Sigmund Freud, el humor desnuda la represión, genera proximidad y contribuye a un mejor ambiente.

Por eso es recomendable el uso del humor en reuniones de trabajo, quizás no al principio, para no banalizar el intercambio de ideas, pero si en algunos momentos, para romper el hielo o destensar una discusión. De nuevo, si pasamos tanto tiempo en el trabajo, parece deseable poder divertirse de vez en cuando.

Una de las actuaciones más memorables de Rita Hayworth en el cine es la canción Zip (Cremallera) en la película Pal Joey, donde encarna a una honorable filántropa apremiada a interpretar, en una subasta benéfica, uno de sus célebres números de cuando era vedette.

Una de las frases de la divertida canción dice:

“Zip; Anoche estuve leyendo a Schopenhauer

Zip; Y creo que Schopenhauer tenía razón”.

¿Se puede aprender a ser feliz?

La sensación de felicidad se conceptualizó como el bienestar experimentado por las personas, tanto en pensamientos como en sentimientos.

¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo?

¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo? – Pixabay

En el hemisferio norte, los días del final de la primavera y comienzo del verano son considerados los más felices del año. Se habla, incluso, del “Yellow Day” para referirse al 20 de junio.

Al contrario, el “Blue Monday”, tercer lunes de enero, pleno invierno, se le llama el “más triste del año”. Pero lo cierto es que estos días de “felicidad” y “tristeza” dejan de lado los componentes más importantes para cuantificar estos estados: los mecanismos internos y subjetivos de las personas.

¿Se puede ayudar a las personas a aumentar su felicidad? ¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo? ¿Por qué los hallazgos sugieren que los programas de entrenamiento mental ayudan a mejorar el bienestar psicológico?

En definitiva, ¿es la felicidad modulable y entrenable? ¿Qué sabe la ciencia sobre la felicidad?

Un artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology evaluó el bienestar subjetivo analizando la efectividad del entrenamiento mental para ayudar a desarrollar nuevas formas de nutrir nuestra propia felicidad. La sensación de felicidad se conceptualizó como el bienestar experimentado por las personas, tanto en pensamientos como en sentimientos.

Desde los primeros estudios, el bienestar subjetivo se ha definido como la forma en que los individuos experimentan la calidad de su vida en tres aspectos mentales diferentes. Eso sí, interrelacionados.

Estos son: el afecto negativo poco frecuente, el afecto positivo frecuente y las evaluaciones cognitivas de satisfacción con la vida en varios dominios (salud física, relaciones y trabajo).

Concepción hedonista

Se ha llevado a cabo un creciente cuerpo de investigación con el objetivo de identificar los factores que afectan a la felicidad, operacionalizados como el bienestar subjetivo. Aunque la definición de felicidad tiene una larga historia y se remonta a argumentos filosóficos y a la búsqueda de la sabiduría práctica, en los tiempos modernos se equipara al hedonismo.

La definición de felicidad se equiparó con el hedonismo

La definición de felicidad se equipara con el hedonismo – Pixabay

El hedonismo se basa en el logro del placer inmediato, en la ausencia de afecto negativo y en un alto grado de satisfacción con la propia vida. No obstante, los expertos actualmente argumentan que el auténtico bienestar subjetivo va más allá de esta visión limitada y apoyan una interpretación de la felicidad como un esfuerzo eudemónico.

Hoy en día, varios académicos sostienen que los altos niveles de bienestar subjetivo dependen de una perspectiva multidimensional que abarca componentes tanto hedónicos como eudemónicos. Desde este punto de vista los individuos parecen centrarse más en el funcionamiento psicológico óptimo, en vivir una vida profundamente satisfactoria y actualizar su propio potencial, crecimiento personal y sentido de autonomía.

Felicidad modulable y entrenable

En psicología, esta postura se apoya en la teoría de la motivación humana de Maslow. El programa mencionado para entrenar el bienestar subjetivo fue, esencialmente, un entrenamiento informado y suave de la mente, y en particular de las emociones.

Estuvo basado en el principio de que el bienestar individual está indisolublemente ligado al desarrollo de las virtudes y fortalezas humanas internas. Como el equilibrio emocional, el yo interno, conciencia, una actitud abierta y solidaria hacia uno mismo y los demás.

Todo ello dota a la persona de una claridad mental que puede fomentar una comprensión más profunda de la propia realidad y la de los demás. Hasta la fecha, la evidencia sugiere que la felicidad es, en cierta medida, modulable y entrenable. Por lo tanto, las estrategias cognitivas y conductuales simples que los individuos eligen en sus vidas podrían mejorar la felicidad, más que las condiciones externas y ambientales que proponen el Yellow day.

No todo serán estímulos positivos

Pero, ¿por qué no nos preguntamos lo inverso? ¿Por qué nos entrenamos día a día, sin saberlo, para no ser felices? La concepción exclusivamente hedonista y externa de la felicidad ha calado en nuestros cerebros sobre estimulados de noticias.

Consejos, novedades y una infinidad de material disponible para ser consumido. Sin elegirlo, sin pedirlo o sin saber por qué y para qué. Con nuestros cerebros raptados por los input de información externa, buscamos el cero afecto negativo.

Para conseguir el bienestar, no debemos poner el foco solo en los externo

Para conseguir el bienestar, no debemos poner el foco solo en los externo – Pixabay

Es un objetivo sumamente difícil de alcanzar. Al final, para sobrevivir y adaptarse a la naturaleza humana, existe un gran volumen de emociones displacenteras necesarias que deben ser experimentados. El afecto negativo forma parte de nuestro día a día. Otra condición que buscamos con demasiada intensidad, duración y frecuencia es el hedonismo.

Observamos como la habituación disminuirá y cambiará lo hedónico y cómo, para resistirnos a ello, aumentaremos lo deleitable hasta cotas tan altas que serán incompatibles con las demás demandas.

Estado interno

En definitiva, para conseguir un mejor bienestar subjetivo (o felicidad) no debemos poner el foco solo en lo externo. Saber qué hay que entrenar para conseguir un mejor estado interno está cada vez más cerca.

Los resultados de las investigaciones en psicología muestran que nuestro cerebro podrá adaptarse. Pero, ¿le conviene a la industria que esto suceda? Y lo más importante, ¿queremos que pase? Los beneficios de los programas de entrenamiento mental contemplativo para mejorar nuestro estado subjetivo de felicidad hablan por sí solos.

Eso sí, el desconocimiento general de la población sobre estos programas y medidas hace que sean mirados con desconfianza e incredulidad. La divulgación de artículos científicos específicos sobre el bienestar subjetivo debe ser un eje central para romper los parapetos que la sociedad tiene sobre la felicidad.

No olvidemos que la humanidad se compone de personas que no cesan, ni cesarán, de buscarla.

FUENTE: LA NACIÓN – Lifestyle

Por Santiago Iñiguez de Onzoño

BBCNews Mundo

Que no te crezca la nariz…

El método que usan los científicos para pillar a un mentiroso.

Más allá de atender a sus expresiones faciales o lenguaje no verbal, también cabe reparar en el contenido de lo que dice. Hoy vemos la técnica SUE, utilizada en la investigación criminal.

Que si se toca demasiado el pelo cuando habla, esquiva la mirada directa a los ojos o hace movimientos extraños y nada naturales. Hay muchos detalles que pueden delatar que alguien te está mintiendo, pero a la hora de la verdad nunca puedes llegar a estar seguro al cien por cien si alguien te está siendo totalmente sincero o intenta engañarte de alguna forma. 

Más allá de los trucos populares, que pueden inducir al error, lo cierto es que la detección de mentiras es una competencia muy requerida en ciertos ámbitos profesionales, sobre todo los relacionados con la inteligencia, el espionaje o la seguridad. De ahí que la investigación científica en torno a cómo se miente bien o cómo detectar que alguien te está engañando aunque no lo parezca haya avanzado mucho con el paso de los años. 

A fin de cuentas, todos hemos mentido alguna vez, con más o menos acierto, y podríamos decir que el mundo se divide entre aquellas personas que son excelentes actores en su vida personal y aquellas que a la mínima se nota que no saben ni pueden mentir. La técnica SUE “es similar a una estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra tiende a ganar” 

En términos más generales, en muchas ocasiones somos engañados porque realmente no queremos saber la verdad o tenemos un sesgo de credibilidad. Imagínate que sospechas que tu pareja te está mintiendo con algo que puede ser una tontería o un hecho que sí que reporta gravedad, como por ejemplo a la hora de esconder una infidelidad

Lógicamente, deseas conocer la verdad, pero en ocasiones deseas tanto estar con ella y que os vaya bien que prefieres no saberlo. En ese caso, a pesar de la sospecha, tenderás a descartar automáticamente cualquier atisbo de mentira en sus palabras y actos.

Las técnicas Reid y SUE

Una de las peculiaridades a las que solemos atender para detectar la mentira es en las formas, y no tanto en el contenido. Así, en los últimos años han cogido mucho peso las fórmulas para detectar el engaño que dan más importancia a lo que se dice y no cómo se dice. Conocida como la técnica Reid o Entrevista de Análisis de Conducta (BAI), esta consiste en una sesión de preguntas y respuestas que no acusan de nada, tan solo provocan que el sujeto arroja síntomas de verdad o de engaño. 

En ella, los investigadores formulan primero cuestiones relativas a los antecedentes de la persona entrevistada para conseguir información personal y evaluar el comportamiento verbal y no verbal. Después, pasa a las preguntas que “provocan un comportamiento determinado” con el fin de obtener respuestas verbales y no verbales diferentes”. 

Si su velocidad a la hora de hablar es más lenta quiere decir que o bien no se acuerda del todo o se lo está inventando del tirón. Esta técnica solo se aplica cuando hay sospechas fundadas de que el entrevistado está mintiendo, o en el terreno de la criminología, cuando hay muchos indicios de que el sospechoso es culpable.

Recientemente, Julia Hirschberg, experta en lenguaje informático de la Universidad de Columbia, implementa una estrategia similar a la Reid llamada SUE (“empleo estratégico de la evidencia”, por sus siglas en inglés) en la que se atiende a lo que el sospechoso dice y no tanto cómo lo dice. 

A diferencia del anterior, tiene un enfoque que no recurre a la intimidación, sino en obtener contradicciones de un relato falso o, al contrario, confirmar la veracidad del mismo. En sus propias palabras: “es similar a un juego o estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra persona tiende a ganar”, tal y como lo explica en un artículo de la revista”Discover Magazine”. 

En este sentido, sería como jugar una partida de ajedrez contra alguien a quien ya has visto jugar previamente. El entrevistador puede comenzar con preguntas generales hasta ver si el relato coincide con lo que ya se sabe que es cierto sin llegar a revelar lo que se sabe. Básicamente, que el sospechoso lo confirme por sí mismo. Para ello, se insta a que recuerde todo lo que sabe del hecho por el que se le pregunta o, en el área criminológica, qué estaba haciendo y dónde estaba cuando el delito se cometía. 

Más tarde, pasará a realizar preguntas específicas relacionadas con la parte de verdad que el entrevistador ya sabe. Por consiguiente, se le preguntará si ha habido algún error en su declaración o si confirma la versión oficial, tanto suya como la del investigador. Por último, el sospechoso deberá contrastar las dos versiones, entre su visión de los hechos y las pruebas irrefutables que están en manos del entrevistador.

La técnica SUE de detección de mentiras es mucho más lenta y requiere más trabajo y atención por parte de los entrevistadores. En cuanto a los rasgos no verbales de la declaración, no se centra tanto en sus movimientos faciales, posturales o gestos, sino más bien en el sonido, el ritmo o la entonación del habla. Si va muy lento o muy rápido en su declaración denotará que está mintiendo o diciendo la verdad. 

Posiblemente, si su velocidad es más pausada quiere decir que o bien no se acuerda del todo o se lo está inventando del tirón. También hay que desconfiar de la rapidez de sus enunciados, pues posiblemente haya tenido tiempo para inventarse la versión y quiere decir de carrerilla, tanto para que no se le olvide lo que quiere decir como para imprimir una sensación de veracidad al relato. ¿Cómo se podría aplicar esta fórmula de detección de mentiras a la vida cotidiana?

Tan solo intenta comprobar por tus propios medios si aquello que estás afirmando o negando es cierto o falso, lo cual sin duda llevará su tiempo. Y acto seguido, en el cara a cara, saca el tema después de una larga conversación en la que se sienta confiado. 

No le preguntes directamente por el hecho o la afirmación sobre la que crees que te está mintiendo, sino más bien pregúntale por detalles que sabes que son ciertos y que puedan aludir a esa hipotética mentira. No es nada sencillo conseguir el éxito en este modelo de detección de mentiras, pues has de tener la suficiente paciencia y entereza como para no caer en la acusación directa ni tampoco en la ingenuidad.

Así debes hacer preguntas para detectar a un mentiroso

Como no les crece la nariz como a Pinocho, a la gente en general le cuesta saber si su interlocutor está engañando. Por suerte, hay algunos trucos

Detectar a un mentiroso es un desafío

La investigación psicológica ha revelado en muchas ocasiones que los humanos, en general, no somos buenos para detectar el engaño, porque desgraciadamente, la nariz de Pinocho no existe en la vida real. Es verdad que algunos mentirosos exhiben una gama de comportamientos físicos o verbales que quizá pueden marcar alguna señal (tartamudear, no mirar, mover las manos…), pero por supuesto, esta clase de gestos no son en ningún motivo una prueba segura de que nuestro interlocutor está ocultando información o inventándome. 

¿Por qué miente la gente? Son muchos los posibles motivos: para evitar un castigo, para ganarse el reconocimiento de los demás, para mantener la privacidad sobre un asunto concreto o para escapar de una situación complicada pueden ser algunas de las razones, siempre y cuando no sea un mentiroso compulsivo. 

Para aquel que intenta desentrañar el misterio, a lo Sherlock Holmes, le puede ser casi imposible conocer la verdad. Se sabe que las señales verbales son más efectivas que el lenguaje no verbal, porque mentir produce una carga mental adicional y como hay que pensar mucho más, esto puede ofrecer pistas para detectar el engaño .

A pesar de todo, las investigaciones también aseguran que la gente detecta mejor cuando un miembro de la familia o alguien con el que están muy familiarizados es quien está mintiendo.

Quizá se comportan de manera diferente o hay algo que no está del todo bien, especialmente cuando son los padres los que tienen que descubrir si sus hijos están contando la verdad o no.

Si bien la investigación psicológica pone al descubierto numerosos, duraderos y significativos desafíos para detectar mentiras con precisión, la literatura también ofrece orientación sobre cómo mejorar las posibilidades de detectar a un mentiroso, incluso cuando no estamos familiarizados con esa persona, asegura “Psychology Today”.

Se sabe que las señales verbales son más efectivas que el lenguaje no verbal, porque mentir produce una carga mental adicional y como hay que pensar mucho más, esto puede ofrecer pistas para detectar el engaño. Aquí te dejamos una lista de puntos que puedes seguir si quieres desbaratar una mentira.

Haz las preguntas adecuadas

Por ejemplo, no es lo mismo preguntar “¿Viviste en Nueva York?”, que provoca una respuesta mucho más cerrada, pues puede contestarse con un ‘sí’ o ‘no’, que llevar a cabo una pregunta más abierta siempre que se pueda. Por ejemplo: “cuéntame todo sobre ese tiempo en el que viviste en Nueva York”.

Haz que cada pregunta cuente

No hagas preguntas sin sentido solo por decir algo. Más bien, asegúrate de que cada pregunta te lleve hacia el objetivo, que es comprender la verdad de lo que la persona te está diciendo.

Sé estratégico/a

Quizá conoces los hechos, pero considera antes hacer una pregunta sobre ellos antes de revelar que conoces la respuesta. Esto te permitirá comprender si esa persona está siendo sincera en general o no. Más tarde, cuando hagas preguntas de las que desconoces la respuesta, ya tendrás algún conocimiento sobre cómo se comporta la persona cuando es sincera (o no lo es).

Escucha en lugar de hablar

Si interrogas, procura decir lo menos posible, para darte tiempo para escuchar, pensar y comprender completamente las respuestas a tus preguntas. Haz que cada pregunta cuente y haz la menor cantidad posible.

Sé conversador e inquisitivo

En lugar de agresivo y acusador. Cuestionar a una persona constituye una interacción social compleja, que a menudo será más placentera y mucho más productiva si los interrogadores son capaces de mantener una charla tranquila con las personas de manera que recopilen más información.

Incluye algún elemento temporal en tus preguntas

Cambiar entre intenciones pasadas, presentes y futuras a menudo puede ser tan difícil para los mentirosos (recuerda que es mayor su exigencia mental) que, sin darse cuenta, revelan su engaño al cometer errores, contradecirse a sí mismos o a hechos objetivos conocidos por el interrogador.

Haz preguntas aclaratorias

Este tipo de preguntas buscan más detalles sobre una respuesta anterior o un relato inicial. Los mentirosos pueden tener problemas con los detalles y también pueden ser inconsistentes cuando recapitulan o repiten los detalles. Incluso con el uso de estas técnicas psicológicas, detectar a los mentirosos sigue siendo un desafío. Pero la investigación del mundo real ha revelado que el rendimiento puede mejorar significativamente cuando estos enfoques se combinan y se aplican sistemáticamente al hacer preguntas.

LA CIA TE ENSEÑA SUS TRUCOS PARA PILLAR A LOS MENTIROSOS/AS.

Foto: La CIA te enseña sus trucos para pillar a los mentirosos

Por Héctor G. Barnés

Si quieres descubrir si tu pareja te ha sido infiel, si tu hijo te está engañando con sus notas o si tus empleados te están ocultando algo, ¿por qué no recurrir a los métodos empleados por algunos de los mejores interrogadores del mundo, es decir, la CIA? 

Ese es el principal reclamo del libro que tres ex agentes de la Agencia de Inteligencia Central, Philip Houston, Michael Floyd y Susan Carnicero, acaban de publicar. Titulado Spy the Lie. Former CIA Officers Teach You How to Detect Deception (St. Martin ‘s Press), el ensayo de los actuales consultores de la empresa de análisis conductista QVerity se propone difundir de manera didáctica todas las estrategias utilizadas por los agentes profesionales. 

De manera ligera y desenfadada, los veteranos detallan tanto aquellos signos que deberían hacernos sospechar cómo cuáles son las preguntas más útiles en un interrogatorio para obtener la respuesta que necesitamos. Como es de esperar, lo más importante en el modelo propuesto por los agentes es “mostrarse atentos a todas las señales visuales y auditivas”, especialmente en los cinco segundos en los que el interrogado debe reaccionar a una pregunta que puede resultar comprometedora. Es lo que han llamado el “modelo L-squared”, según el cual se ha de poner el mismo empeño en la vista y en el oído, y no dejar que uno de los dos sentidos prevalezca por encima del otro. 

Cuanto más recordemos a nuestro interlocutor lo sinceros que somos, más sospechosos resultamos. Entre las respuestas más sospechosas que describen el trío de agentes en su libro –escrito junto a Don Tennant, compañero en la consultora QVerity–, se encuentran dar una respuesta evasiva o responder con otra pregunta (“¿Has visto que se ha roto la ventana?”; “¿Qué ventana?”) o poner de manifiesto lo mal que le ha sentado que se piense que ha podido realizar tal acción (“¿Cómo puedes pensar que he sido capaz de eso?”). 

En ambos casos se evita ofrecer una respuesta afirmativa o negativa a la pregunta, por lo que moralmente el mentiroso siente que no ha engañado a nadie. En una línea semejante se encuentra lo que los agentes denominan “la respuesta abiertamente específica”. Aunque el concepto en sí sea paradójico, los agentes lo utilizan para referirse a aquellas contestaciones que no faltan a la verdad pero ocultan parte de la misma. Se trata de aferrarse a los detalles para soslayar el tema central, como cuando Bill Clinton aseguró que era falso que hubiese estado doce años junto a Gennifer Flowers, cuando en realidad habían sido once y medio. 

El corazón delator 

Un  comportamiento habitual de aquellos que sienten que han sido pillados con las manos en la masa es atacar el comportamiento de su interlocutor, evitando de esa manera verse en la obligación a responder sus cuestiones y convirtiéndose al mismo en responsable de la situación. También llama la atención el papel que los adverbios de tiempo juegan en el lenguaje de los mentirosos. 

Al contrario de lo que podría pensarse, cuanto más recordemos a nuestro interlocutor lo honestos que estamos siendo (“sinceramente”, “con total franqueza”), más debería este sospechar con nosotros, pues cuando no hay nada que ocultar, estos marcadores lingüísticos desaparecen. Hacer que el interrogado sienta que se persigue a otro es una manera de que se relaje.

Otros factores que deberían llamar la atención del interrogante son: la utilización de un nivel inapropiado de cortesía, especialmente si esta es extrema, pues podría tratarse de una manera de granjearse la simpatía del interrogador; cambiar súbitamente de tema a través de una frase sólo lejanamente relacionada con la relación que está teniendo lugar; o recurrir a la mala memoria para justificar las lagunas de su discurso. No se trata tan sólo de encontrar los signos delatores, sino también de saber plantear las preguntas adecuadas. 

Entre la multitud de estrategias propuestas en el libro se encuentra, por ejemplo, preguntar al presunto culpable de qué forma castigaría a alguien que ha sido pillado haciendo eso mismo de lo que se sospecha. Cuanto más leve sea la pena, más probabilidades hay de que el acusado esté intentando relativizar la importancia real de su propia acción. 

También se sugiere que dejar entrever que la culpa puede encontrarse diluida o hacer sentir al interrogado que se persigue a otra persona son dos maneras de hacer que este se relaje y se muestre más dispuesto a proporcionar información que le pueda inculpar. Todos somos espías Durante la lectura del libro de los tres agentes, es frecuente recordar los célebres estudios realizados por el célebre psicólogo Paul Ekman, que describió en profundidad la manera que las expresiones faciales humanas reflejaban los sentimientos de la persona que las adopta. 

La universalidad de sus descubrimientos propició que pudiese definirse un conjunto cerrado de gestos habituales al mentir. Algunos de ellos han sido recogidos en el libro de Houston, Floyd y Carnicero: por ejemplo, desviar la mirada, bajar la vista o cerrar los ojos. También, frotarse la mejilla o atusarse el pelo. 

Otros indicadores extraverbales típicos son las pausas repetidas y prolongadas, un tono más agudo en la voz y un mayor movimiento del cuerpo. Además, cuando una persona miente tiene más actividad cerebral que sí está diciendo la verdad. El videojuego L.A. Noir presentaba como principal reclamo la posibilidad de detectar si los personajes del juego mentían o no. 

Sin embargo, un reciente estudio parece haber puesto en tela de juicio la noción popularmente compartida de que nuestros ojos delatan nuestras mentiras. Según explicaba Caroline Watt en un artículo publicado en la revista científica PLoS One, “aunque la mayor parte de la gente cree que el movimiento de los ojos tiene que ver con lo que la persona está pensando, no hemos descubierto ninguna relación entre ambos hechos”. 

Esto hace desmentir la idea bastante extendida de que mirar hacia la derecha implica que estamos imaginando una situación que aún no ha ocurrido, y que cuando lo hacemos hacia la izquierda, estamos recordando un hecho del pasado. 

Recientemente, el videojuego L.A. Noir presentaba como principal reclamo la posibilidad de detectar si los personajes del juego mentían o decían la verdad, a partir del examen de sus expresiones faciales y gestuales. El avanzado sistema de captura del que presume el estudio creador del juego, Team Bondi, permite captar hasta el más mínimo detalle de las expresiones de sus personajes. 

De esa manera, el jugador se introduce en la piel de un detective del FBI cuya principal misión es, a partir de las pistas e indicios de que dispone, descubrir la inocencia o culpabilidad de sus acusados. Para la segunda parte del juego, el estudio promete extender el sistema conocido como MotionScan a todo el cuerpo humano. El círculo parece haberse cerrado: si en un comienzo la interpretación gestual nació como una herramienta eminentemente práctica para pasar, con el transcurso de los años, a convertirse en una disciplina teórica, ahora vuelve a aplicarse una vez más de forma práctica. Sólo que, esta vez, en el mundo virtual de los videojuegos.

Por Héctor G. Barnés – Fuente: Por E. Z. – Alma, corazón y vida.

UNA VISION PARTICULAR DE UNIR LA AMISTAD Y EL SEXO

Se recomienda tener sexo con amigos

  • La amistad aún tiene un perímetro definido en esta época “parejo-centrista”, pero el autor sostiene que existe un dimensión erótica que es preciso rescatar más allá de la práctica sexual.

“Después me dijo que jamás me volvería a ver, porque le daba un ‘no sé qué’ mezclar sexo y amistad”, dice una canción de Roberto Jacoby (principal letrista de Virus). ¿Cuál es la razón de ese “no sé qué” que plantea una frontera para la amistad?

Lo cierto es que hubo un tiempo en que la amistad tenía un perímetro definido. Tenía que ser pensada como un vínculo deserotizado, de segundo orden respecto del que verdaderamente importaba: el de pareja. 

Nuestra época es aún “parejo-centrista”, es decir, ubica la relación amorosa estable y con compromiso emocional (más o menos excluyente) en la serie terminal de los vínculos.

La amistad, en este contexto, es un momento de pasaje –como en la adolescencia cuando se la considera en términos de “grupo de pares”– o una zona liberada para ciertos momentos estipulados dentro del contrato afectivo: alguien puede irse de vacaciones con sus amigas o amigos siempre que –si está en pareja– se haya pautado la habilitación correspondiente.

De otro modo, podría pensarse que la relación atraviesa una crisis. 

Porque nadie (al menos que yo conozca) le pide permiso a sus amigos para irse unos días de viaje con su pareja. Puede ser que aquellos lo burlen, como ocurre de manera tan frecuente entre varones, pero es difícil creer que se lo impidan.

En la década del ’90 hubo una exitosa canción que habló de esta situación, de la banda 2 Minutos y que decía: “Carlos se vendio al barrio de Lanus, el barrio que lo vio crecer. Ya no vino nunca más por el bar de Fabián y se olvidó de pelearse los domingos en la cancha”.

A primera vista, la letra es sobre un amigo que se integró a una fuerza de seguridad, de la que paradójicamente habría quedado preso (típico caso de lo que Freud llamaría figuración por lo contrario), pero el reproche amoroso con que se titula, “Ya no sos igual”, habla de un amigo que dio el paso de “crecer” y entablar una pareja, por eso luego se lo describe así: “Carlos se dejó crecer el bigote y tiene una 9”, es decir, una pistola que ahora usa en una relación estable.

En la misma línea de diferenciar entre amor y amistad, está la clásica distinción que hiciera Jorge Luis Borges:

“La amistad no necesita frecuencia, el amor sí; la amistad puede prescindir de frecuencia, el amor, en cambio, está lleno de ansiedades, de dudas, donde la falta de frecuencia puede ser terrible.

Yo tengo amigos íntimos a los que veo tres o cuatro veces al año. Y a otros no los veo porque se han muerto. […] La amistad puede prescindir de las confidencias. El amor no. Si en el amor no hay una confidencia, ya se lo vive como una traición”.

Dos conclusiones pueden extraerse de esta cita. Por un lado, Borges veía a sus amigos aunque fuese ciego; por otro lado, el amor le resultaba muy doloroso.

Su testimonio vale como otro ejemplo de que, al menos desde cierto punto de vista, el amor y la amistad van por carriles diversos. No por nada algunas relaciones amorosas concluían –o no se llegaban a iniciar– con esa expresión que fue el título de una novela de Dani Umpi: “Solo te quiero como amigo”.

Sin embargo, ¿es preciso vivir la amistad como ese vínculo de potencia disminuida? De un tiempo a esta parte, me sorprende la cantidad de artículos que promueven el sexo entre amigos. La mayoría está destinado a heterosexuales –tal vez porque hace tiempo la homosexualidad hizo de la amistad una bandera fuerte contra el parejo-centrismo–, pero no solo pensando entre varones y mujeres.

Por ejemplo, se recomienda el “Bud sex” o “sexo entre colegas” que es entre varones heterosexuales, pero que no se piensan como homosexuales. Aunque quizá este ejemplo no valga del todo, porque en algunos artículos dicen que este tipo de práctica no implica componentes afectivos (no hay besos ni caricias y, eventualmente, incluso transcurre en el anonimato).

En los otros artículos que leo hace unos años, se recomienda coger con amigos porque sería “bueno” por diferentes motivos.

Hago un resumen: 1. Fortalecería la autoestima; 2. Serviría como preparación técnica en la que no se ponen en juego las inhibiciones y/o ansiedades del deseo con un desconocido; 3. Consolida la amistad (aunque aquí no resulta claro si una amistad consolidada no es condición para el sexo); 4. Gran motivo: es mucho más económico; 5. Dado que se trata de un vínculo de confianza, no habría reproches ni malentendidos (ningún artículo explica por qué); 6. Para quienes no están en una relación estable, el sexo eventual con un amigo es recomendable porque mantiene activo el cuerpo y, por lo tanto, contribuye a su salud. 

Aunque usted, lector, no lo crea, todas estas estupideces las dicen artículos que dicen basarse en estudios científicos y en investigaciones de universidades (por supuesto, todas norteamericanas).

Yo, que también pienso y digo estupideces, cuando leo estos artículos no puede dejar de imaginar a un becario medio fóbico en Minnesota que hace tiempo tiene ganas de acostarse con una compañera de laboratorio y no tiene más recurso que el de inventar un paper para invitarla a desayunar y debatir ideas sobre el tema.

Ahora bien, fuera del chiste tonto, me pregunto: ¿por qué erotizar la amistad supone este tipo de motivos que están más cerca de un pensamiento higienista, basado en miedo al compromiso y al conflicto, sino en un ejercicio narcisista?

En particular, el motivo de que sería “más económico” es simpático, porque demuestra el cansancio de la cita y de ciertos estereotipos de agasajo, pero que la crítica se justifique en términos de “ahorro” parece más un gesto de mezquindad.

Desde mi punto de vista, el erotismo de la amistad es una relación con la palabra

¿En serio no le vamos a reconocer ninguna potencia a la amistad? Por ejemplo, en mi práctica como terapeuta es cada vez más frecuente escuchar a jóvenes cuyo inicio en la sexualidad ya no es en el marco de un “debut” (con una prostituta, llevados por algún padre, tío o entre amigos), sino en condiciones más lúdicas.

Lo mismo adolescentes que encuentran sus primeros besos y caricias en amistades que no tienen por qué luego ser olvidadas como si hubiera ocurrido alguna transgresión.

Sin embargo, no quisiera limitar mi comentario a la juventud; además quisiera recuperar la dimensión erótica de la amistad más allá de una práctica sexual.

De regreso a Borges, yo me reconozco en ese vínculo ocasional, que hace que vea a algunos amigos una que otra vez, quizá no más de dos o tres en un año.

Sin embargo, nunca dejo de hablar con ellos. Incluso cuando no están, les hablo y, eventualmente, ellos me hacen saber que están del otro lado.

Nunca creí en las amistades basadas en la permanencia, me resultan una suerte de conformismo, pero eso seguramente tenga que ver con que soy varón y los varones, por lo general, o hasta hace un tiempo, teníamos a “los pibes” como centro de nuestra vida. Los presupuestos de complicidad –verdadero lado B de la traición de que habla Borges, porque esa traición es posible sobre un fondo de incondicionalidad– ya se investigaron bastante en los últimos años.

Desde mi punto de vista, el erotismo de la amistad es una relación con la palabra.

En principio, un amigo es –como ya dije– alguien con quien hablar; es decir, un amigo es un interlocutor y esto no quiere decir que sea alguien que nos escucha de manera complaciente.

Nunca se puede escuchar de manera complaciente; si es escucha, implica una devolución, que vuelva algo de lo impensado en lo que dijimos.

A partir de esto último, me importa subrayar que la amistad implica conflicto. Con los amigos nos peleamos; cierto que sobre un fondo de comprensión, pero si los amigos no nos interpelan, no nos sacan de nosotros mismos.

Este es el rasgo que más quisiera destacar: antes que uno doble de uno, un “otro yo”, el amigo es alguien que nos ofrece la chance de ser diferentes de lo que somos. ¿Qué otra cosa caracteriza al erotismo sino esa transformación?

Antes que uno doble de uno, un “otro yo”, el amigo es alguien que nos ofrece la chance de ser diferentes de lo que somos. 

Por esto es que la amistad es tan importante, en la medida en que necesita de lo desconocido, de lo extraño, de lo que no refuerza el narcisismo y, por lo tanto, es Eros.

Hay quienes nombran su “círculo de amistades” a partir de una idea común, de pensar lo mismo, de estar en la misma onda; este tipo de vínculos suelen ser limitantes, con la primera diferencia es que aparecen los miedos: al abandono, a ser juzgado, a perder una identidad.

Este tipo de amistades son meramente agrupamientos, sociedades, consuelos para solitarios; porque la amistad siempre tiene algo solitario, porque es pasión por lo diferente. 

En este siglo de pensamiento masificado, en el que la masa a veces se expresa como falsa solidaridad y otras se confunde con trabajar gratis de troll; en el que los lazos se consolidan a partir de una identificación que no tiene nada que ver con la empatía, ya que la empatía no deja de poner al otro como otro, es fundamental recuperar la función de la amistad.

Ser amigos no es ser pares, no significa pensar lo mismo, no significa ser condescendiente, sino ir contra el hacer “causa común” que lleva a que una el espanto antes que el amor. 

Alguna vez Michel Foucault dijo que aquello que verdaderamente podría subvertir a nuestras sociedades no es el deseo, sino la amistad.

Quizá tengamos que volver a pensar este vínculo impropio respecto de la pareja, salvo para nombrar el modo en que ésta es capaz de renunciar a su “centrismo” para ser un vínculo que conserve la extrañeza y una apertura que no se reduce al oxímoron que llamamos “relación abierta”.

Para concluir, una pregunta: ¿es el psicoanalista un amigo?

Hay quienes dicen que no; yo creo que sí conversar con un amigo es meramente un acto catártico, claramente un analista no es un amigo.

Tampoco es un otro complaciente. Sin embargo, si el amigo es un interlocutor, alguien que nos interpela y, eventualmente, quien nos permite ser diferentes a nosotros, el analista puede ser nombrado como amigo sin mayores reparos. 

FUENTE: eldiarioar.com -Opinión- Piscología- Deseo- Jorge L. Borges- Por Luciano Lutereau

¿Más Margulis, menos Darwin?

¿Los descubrimientos científicos determinan nuestras visiones del mundo o pasa lo contrario?

Esa parece haber sido la principal eventualidad con la que chocó la bióloga estadounidense Lynn Margulis. En los años cincuenta, Margulis, tras releer una serie de trabajos sobre el mundo microbiano desestimados o ridiculizados años atrás, encontró las bases para su teoría sobre el origen de las células complejas. Pero esa teoría —y aquellos trabajos— contradecían el muy difundido paradigma evolutivo de la “sobrevivencia del más apto”, basado en El origen de las especies, de Charles Darwin, como mecanismo de la evolución.

Margulis tuvo dificultades entonces para difundir sus ideas: tras numerosos intentos, en 1967, logró finalmente que el Journal of Theoretical Biology aceptara su artículo “On the Origin of Mitosing Cells” (“Sobre el origen de las células mitóticas”). Y su libro, Origin of Eukaryotic Cells (Origen de las células eucariotas), no se publicó hasta 1970. Lo que demostraban sus trabajos suponía un cambio de visión sobre la evolución de los seres vivos.

No es solo el más fuerte o el más apto quien logra sobrevivir, también es fundamental que los organismos puedan cooperar para que la evolución suceda. Para el neodarwinismo de la época —y el statu quo económico que de alguna manera este se encargó de encauzar— aquello sonaba a herejía.

La teoría evolucionista de Charles Darwin surgió en la Inglaterra del siglo XIX, en plena Revolución Industrial y la consolidación del modelo capitalista , en los cuales encajó perfectamente la idea de que la evolución es producto de una selección natural a través de la competencia feroz entre individuos.

 Y el liberalismo contemporáneo también abreva de ahí. De muchas maneras hemos aprendido en Occidente que la autonomía personal es una conquista irrenunciable de las democracias modernas. 

 Pero el auge contemporáneo de populismos y autoritarismos, y la destrucción medioambiental del planeta, nos lleva a preguntarnos si no entendemos a medias la evolución: más que la competencia, sobrevivimos por la cooperación.

Todo indica que hay que cambiar esta noción —el único mecanismo evolutivo es la competencia— y destronar uno de los paradigmas más difundidos por el pensamiento moderno: quizás ahí está la última posibilidad del futuro del planeta y de la especie humana y de miles de otras especies que están en riesgo de extinción por la actividad del ser humano. 

Difundir más la tesis de Margulis, una bióloga que incluso hoy es relativamente poco conocida, y seguro que nunca tan famosa como Darwin, ni como su primer marido, el cosmólogo y autor de bestsellers Carl Sagan, puede ser una buena respuesta.

El rechazo a las teorías de Margulis cambió parcialmente cuando los adelantos en biología molecular y la secuenciación del ADN probaron su hipótesis. La bióloga, quien murió en 2011, fue tardíamente reconocida con varios premios y su trabajo es hoy una referencia central de las críticas al darwinismo.

¿Cuál fue su descubrimiento disruptivo? Que las células complejas (eucariotas) se originaron de células sencillas (procariotas) que se integraron en una relación de beneficio mutuo (simbiosis). 

Si una célula integrada tenía habilidades diferenciadas —por ejemplo, capacidad para respirar oxígeno o procesar energía solar—, compartía esas ventajas con la hospedante y está, a su vez, le ofrecía un medio estable y rico en nutrientes a la primera. Ese es el origen de los órganos internos celulares (los organelos), como las mitocondrias (pulmones celulares) y los cloroplastos (los fotosintetizadores).

Margulis demostró así que la cooperación es el origen de uno de los más importantes saltos evolutivos: el de las células simples a las complejas, sin el cual no habría organismos pluricelulares y la vida se reduciría a un conglomerado de bacterias. La simbiogénesis —esto es, la asociación, integración y cooperación entre diferentes especies para originar nuevas formas de vida— tuvo que aceptarse entonces como una fuerza evolutiva esencial.

Pero el mecanismo evolutivo que Margulis descubrió no es ni de lejos tan conocido ni popular como el más difundido del darwinismo, cuya adaptación en campos como la economía y las ciencias sociales es clave para comprender el devenir del mundo contemporáneo. La adaptación del darwinismo a la economía y las ciencias sociales, en su versión más reductiva, asume que es más natural la competencia que la cooperación y el egoísmo que el altruismo. 

 Y puede que aún no se haya estimado la conmoción que supone esto para el antropocentrismo occidental, que amenaza al planeta, ni para el individualismo moderno, que es central en el liberalismo político contemporáneo.

Desde ciertas interpretaciones del darwinismo, la vida y las relaciones sociales se asumieron como una natural competencia —con nuestros congéneres y con otras especies—, en un mundo caracterizado por la escasez de recursos, donde solo logran sobrevivir los más fuertes y mejor equipados. Los humanos, desde luego, están en la cima.

Pero si la simbiogénesis, que reivindicó Margulis, es un movimiento evolutivo esencial, obviamente no somos los vencedores de la cadena evolutiva, sino una parte ínfima en una extraordinaria red de cooperaciones entre seres vivos que ha permitido la continuidad de la vida.

En un artículo sobre la crisis del liberalismo contemporáneo, Timmothy Garton Ash (El futuro del liberalismo) se pregunta cómo se podía evitar que el calentamiento global se elevará sin imponer “fuertes restricciones a la libertad individual”?. Garton Ash pide a los liberales aprender de sus errores para responder a los “abrumadores retos de nuestra época”, como son el cambio climático, las crisis de salud y la amenaza del autoritarismo.

¿Cuáles son esos errores? Haber olvidado la importancia de la solidaridad y del sentimiento de pertenencia a la comunidad, imposibles sin la cooperación. Haber olvidado esos viejos valores contemplados por muchos liberales clásicos, para abrazar “un liberalismo económico unidimensional”, dice Garton Ash. Integrar las ideas de Margulis podría ayudarnos en ese sentido.

El año pasado ha significado un hito indiscutible en esa crisis. La voracidad de la economía ha llevado a destruir cada vez más los hábitats donde viven animales que hospedan virus que resultan letales para los humanos (el origen de algunas epidemias y probablemente la de la COVID19). También la pandemia reveló la falta de presupuestos para la salud pública. 

La posibilidad de levantar las patentes para las vacunas para beneficiar a la población global ha sido, hasta ahora, imposible. Y los países más ricos acapararon la mayor cantidad de dosis, dejando a los más pobres y vulnerables sin posibilidades sencillas y baratas de inmunizar a su población. 

Aunque ha habido algunos esfuerzos de cooperación internacional (especialmente con el mecanismo COVAX para distribuir vacunas a los países con menos recursos), esta crisis global de salud reveló que necesitamos cooperar más.

Las disciplinas humanísticas y sociales podrían contrarrestar las populares creencias de que el egoísmo y la explotación, la autoimportancia y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, son determinaciones naturales del género humano y no aprendizajes que se pueden revertir o transformar.

El mecanismo evolutivo que descubrió Margulis revela que cooperar es una capacidad biológica y es una ventaja competitiva crucial. Y quizás sea nuestra esperanza más tangible de salvarnos a nosotros mismos y al planeta.

Fuente: The New York Times – Ensayo invitado – Por Sabina Caula y Sandra Caula. Sabina Caula es bióloga especializada en biología evolutiva y ecología. Sandra Caula es filósofa.

¿Demasiados interrogantes? – Parte III

Cómo la huella genética de los neandertales influye en nuestra vida diaria.

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Los neandertales desaparecieron hace 40.000 años.

El descubrimiento realizado en la Cueva Guattari (Roma, Italia) de los restos de nueve neandertales -los verdaderos señores del oeste (de Europa, aunque su área de distribución era más amplia)- podría ofrecernos otra mirada sobre nuestra historia evolutiva.

Es un hallazgo muy importante, pues constituye otra pieza fundamental para aclarar nuestros orígenes y nuestro pasado, y revela que su herencia sigue existiendo hoy.

En la actualidad, esa herencia afecta a muchos aspectos de nuestra vida diaria y, como se ha constatado en un estudio reciente, sus genes influyen en parte en nuestra susceptibilidad a la covid-19.

Parece que la herencia de los neandertales no acabará en el olvido tras su desaparición hace 40.000 años. De hecho, los individuos de origen euroasiático llevan en su ADN un 2 % procedente de ellos.

De este porcentaje, algunos de los genes estudiados influyen en la calidad y el tipo de sueño, en el humor, en la tendencia al aislamiento y en la susceptibilidad a la infección por covid-19.

Protección genética

Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck (Alemania) y el Instituto Karolinska (Suecia) demostró que los genes presentes en el cromosoma 3 humano pueden asociarse a formas más graves de la infección por SARS-CoV-2, pero algunos genes en el cromosoma 12 de origen neandertal pueden favorecen la respuesta inmunitaria y protegernos del ataque del virus.

Cueva Guattari (Roma, Italia)

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El descubrimiento en la Cueva Guattari (Roma, Italia) de los restos de nueve neandertales podría ofrecernos otra mirada sobre nuestra historia evolutiva.

De hecho, se estima que la presencia de dichos genes podría reducir la probabilidad de desarrollar la enfermedad del 22%. Por eso, quizá quienes hayan pasado la enfermedad de manera asintomática son más neandertales de lo que piensan.

Estudios de los genes que predisponen a la infección podrían llevar a la identificación temprana de pacientes de riesgo, según los investigadores. Además, se trata de variantes génicas que tienen una diferente distribución en la población humana: hasta el 60% de la población europea y el 50% de la población del sur asiático llevaría la variante que predispone a la infección.

No se encontró en la población africana y en la zona del este asiático. Pero la buena noticia es que la variante protectora estaría en el patrimonio genético de un tercio de la población mundial (excluyendo el continente africano, donde esta variante no está presente).

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Sensibilidad al arte y lenguaje

La herencia no acaba ahí.

A pesar de que tenían una constitución física robusta, andaban erguidos, tenían un cráneo más alargado que el nuestro en sentido anteroposterior y no tenían mentón (un rasgo típico de los humanos modernos), la organización de las estructuras del oído medio que permiten escuchar es muy parecida a las de los humanos.

Dibujo de un grupo de neandertales

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Es posible que los neandertales pudieran tener un sistema de comunicación verbal parecido al humano.

Este hallazgo permitió considerar la posibilidad de que los neandertales pudieran tener un sistema de comunicación verbal parecido al humano.

También heredamos la sensibilidad artística. Se puede hablar de ellos como los primeros artistas de la historia: las cuevas de Extremadura, Cantabria y Andalucía llevan las huellas de grupos de neandertales que se comunicaban con el arte, la forma más inmediata y primitiva que se conoce.

La herencia de los neandertales

Pero, ¿hasta qué punto conocemos a nuestros primos? ¿Es cierto que eran ignorantes y feos como se solían describir en el siglo XIX?

La respuesta a estas y más preguntas se obtuvo a partir de unos estudios que se llevaron a cabo en material óseo, no solamente a nivel morfológico, sino que se emplearon las modernas tecnologías para realizar análisis moleculares y obtener un cuadro completo de esta especie cuyos primeros restos identificados se hallaron en 1856 en una cueva en el valle de Neander (Düsseldorf, Alemania).

En 2008, el Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck secuenció por primera vez el ADN mitocondrial (un pequeño “anillo” que heredamos de nuestras madres) de un neandertal. Desde entonces, hemos aprendido a conocer aún más a nuestros primos y a desvelar su vida secreta, injustamente considerada inferior a los Homo sapiens por los antropólogos del siglo XIX.

Por ejemplo, no eran exclusivamente carnívoros, sino que su dieta comprendía variedad de alimentos ricos en almidón, lentejas y frutos secos. También se aprovechaban de los recursos que el mar les ofrecía (almejas, en particular), como se evidenció en un estudio realizado en neandertales hallados en la Cueva dei Moscerini (Roma, Italia).

Cráneos de neandertales

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Una de las causas posibles de su desaparición es la endogamia.

Vivían en Europa y ocupaban también buena parte del oeste asiático. Las investigaciones llevadas a cabo en los fósiles nos permiten estimar que se distribuyeron en este área entre hace 400.000 y 40.000 años, aproximadamente.

Después de esta fecha, los neandertales fueron desapareciendo de forma progresiva, llegando a extinguirse por diferentes causas.

Los peligros de la endogamia

Una de ellas es seguramente la elevada endogamia (la frecuencia de uniones entre familiares cercanos): debido al tamaño reducido de los grupos de neandertales distribuidos en Europa y a los cambios climáticos a los que tuvieron que enfrentarse, no les quedaba otra posibilidad que emparejarse con familiares próximos que componían la tribu.

Este fenómeno es peligroso para los individuos porque lleva a la manifestación de todas aquellas enfermedades cuyo mecanismo patogénico se debe a alelos (variantes de un mismo gen) defectuosos recesivos.

Normalmente, heredamos una copia del ADN nuclear por parte de nuestra madre y una por parte de nuestro padre. En la mayoría de los casos, si un alelo es defectuoso, el del otro progenitor aportará la información correcta del gen para evitar que se manifieste la enfermedad en el individuo.

En caso de hijos de familiares cercanos, es más probable que una enfermedad genética se manifieste, porque es altamente probable que ambos padres lleven una copia idéntica del mismo alelo.

Es el caso de la casa de Austria, la famosa familia de los Hasburgo, cuyo prognatismo (llamado “mentón hasburgico”) no pasa inadvertido en todos libros de historia.

*Lorenza Coppola Bove es profesora de Antropología Forense, Universidad Pontificia Comillas, España.

¿Cómo vivieron los últimos neandertales y por qué tienen más cosas en común con los humanos modernos de lo que crees?

Los neandertales tenían costumbres muy parecidas al ser humano moderno, según recientes descubrimientos.

Hace 40.000 años en Europa, no éramos la única especie humana viva: había al menos otras tres. Y muchos de nosotros estamos familiarizados con una de ellas: los neandertales.

Con sus facciones duras y cejas gruesas, ellos se parecían mucho a nosotros y vivieron en varios rincones de Europa durante más de 300.000 años.

En su mayor parte, los neandertales eran un grupo resistente. Vivieron durante aproximadamente 200.000 años más de lo que nosotros, los humanos modernos (Homo sapiens), llevamos vivos.

La evidencia de su existencia se desvaneció hace unos 28.000 años, lo que nos da una estimación de cuándo podrían haber muerto.

Los fósiles muestran que, hacia el final, los últimos neandertales se aferraron a la supervivencia en lugares como Gibraltar.

Los hallazgos en este territorio británico de ultramar, ubicado en el extremo sur de la península ibérica, nos están ayudando a comprender mejor cómo eran realmente estos últimos neandertales vivos.

Y nuevas pistas revelan que se parecían mucho más a nosotros de lo que creíamos.

La ciudad de Neandertal

GETTY IMAGES – En unas cuevas de Gibraltar descubrieron varios indicios de cómo vivían los neandertales.

Por el hallazgo de restos de neandertales, Gibraltar recibió el estatus de patrimonio mundial de la Unesco en 2016.

En particular, el interés está en cuatro grandes cuevas, tres de ellas apenas fueron exploradas, pero la otra, la cueva de Gorham, es escenario de excavaciones anuales.

“No estaban solo sobreviviendo”, dice de sus habitantes el director de arqueología del museo de Gibraltar, Clive Finlayson.

“Era de alguna manera la ciudad de Neandertal”, afirma. “Este era el lugar con la mayor concentración de neandertales de toda Europa”.

No se sabe si solo había decenas de personas, o unas pocas familias, ya que las pruebas genéticas también sugieren que los neandertales vivían en “muchas pequeñas subpoblaciones”.

Su ocupación en Gibraltar se descubrió en 1848, cuando se encontró el primer cráneo de un neandertal adulto. Desde entonces, se hallaron huesos de otros siete individuos neandertales, así como numerosos elementos que usaban en su vida cotidiana, como herramientas, restos de animales y conchas.

Cada descubrimiento se puede fechar en función de dónde se encontró.

Dentro de la cueva de Gorham hay muchos metros de capas de sedimentos. Cada capa representa un punto diferente en el tiempo geológico. Los restos fósiles descubiertos en estas capas sugieren que los neandertales de Gibraltar ocuparon la cueva durante más de 100.000 años.

Clive Finlayson con la periodista Melissa Hogenboom.

BBC EARTH

Clive Finlayson, director de arqueología del museo de Gibraltar, dice que los neandertales podrían haber prosperado en la cueva de Gorham.

Los neandertales pueden haber habitado la región hasta hace tan solo 24.000 a 33.000 años, según la fecha de una de las capas en la cueva de Gorham.

Esto coloca a esta área como uno de los últimos lugares conocidos donde vivieron los neandertales.

Es posible que también se hayan expandido a las áreas costeras circundantes, pero el nivel del agua ha aumentado considerablemente en los últimos 30.000 años.

Esto significa que cualquier otra prueba fósil puede estar sumergida desde hace mucho tiempo.

“Tenemos suerte de que en Gibraltar, debido a sus acantilados, las pruebas han permanecido en estas cuevas”, analiza el arqueólogo.

Clive Finlayson -junto con su esposa, Geraldine, y su hijo Stewart- han estado excavando estas cuevas durante muchos años. Los tres son científicos.

Si bien la parte frontal de la cueva está relativamente abierta, con luz solar natural y con una vista directa al océano, la parte posterior es más oscura y se divide en varias cámaras.

Las cuevas permanecen frescas en el verano y ligeramente cálidas en los meses más fríos, un lugar perfecto para descansar y mantenerse a salvo de los depredadores peligrosos.

Casi primos

El cráneo fosilizado de un neandertal encontrado en Gibraltar se exhibe en el museo de Historia Natural de Londres.

GETTY IMAGES

El cráneo fosilizado de un neandertal encontrado en Gibraltar se exhibe en el museo de Historia Natural de Londres.

Al igual que el resto de su especie, los neandertales que vivían aquí eran muy diferentes a lo que alguna vez imaginamos: un grupo brutal y fornido de humanos primitivos que solo podían gruñir para comunicarse y golpear violentamente sus palos ante cualquiera que se acercara demasiado.

De hecho, como lo expresó Paola Villa de la Universidad de Colorado Boulder, Estados Unidos, en una investigación reciente, se parecían mucho a nosotros: necesitamos disipar “el moderno complejo de superioridad humana”.

Esto se ve reforzado por los conocimientos genéticos. No solo compartimos el 99,5% del mismo ADN, todavía llevamos en la actualidad algo de ADN de los neandertales.

Eso es porque cuando llegamos a Europa desde África, nos encontramos varias veces y nos cruzamos con ellos. Todas las personas fuera de África todavía tienen rastro de esta mezcla prehistórica.

Incluso yo descubrí hace unos años que tengo un 2,5% de ADN de neandertal. En un estudio en miles de personas, los investigadores identificaron un total combinado de 20% de ADN de neandertal en humanos modernos.

Los descubrimientos en la cueva de Gorham nos han ayudado a encontrar pistas como estas, y especialmente sobre los últimos años de los neandertales en la Tierra.

Los restos de la cueva sugieren que consumieron mariscos y mamíferos marinos. Esto no es sorprendente dada la nueva evidencia publicada en enero de 2020 que sugiere que podían nadar. Incluso hay pruebas de que cazaron delfines, dice Clive Finlayson.

Aún no está claro cómo lo hicieron, pero sabemos que cazaban -o descuartizaban-, grandes animales como mamuts y rinocerontes lanudos y ciervos.

También se descubrieron restos de más de 150 especies diferentes de aves en la cueva de Gorham, muchas de ellas con marcas de dientes y cortes, lo que sugiere que los neandertales se las comieron.

Hay evidencia de que capturaban aves rapaces, incluidas águilas y buitres dorados.

Grandes partes del genoma neandertal aún viven en los humanos modernos.

También sabemos que no necesariamente se comían todas las aves que cazaban, especialmente las de rapiña como los buitres, que están llenos de ácido.

“La mayoría de las marcas de corte están en los huesos del ala con poca carne. Parece que los hubieran atrapando para usar las plumas”, opina Clive Finlayson.

Parecen haber preferido pájaros con plumas negras. Esto indica que pueden haberlos usado con fines decorativos, como joyas.

Para mostrarme exactamente a qué se referían, el arqueólogo y su equipo reconstruyeron algunos hábitos neandertales.

Un buitre muerto, cuidadosamente mantenido congelado, fue disecado frente a mí, para mostrar cómo los neandertales podrían haberlo hecho hace miles de años.

BBC EARTH

Los neandertales podrían haber capturado buitres para usar sus plumas como decoración.

Quitaron cuidadosamente el tejido del cuerpo del pájaro. Y lo que quedaba parecía ser una impresionante y elaborada capa decorativa de plumas negras, que se extendía, por supuesto, a lo largo del ala del buitre. Puede que hayan envuelto esto alrededor de sus hombros, analiza Finlayson.

Todo esto apunta a una cosa: que los neandertales tenían una comprensión y una apreciación sofisticadas de los símbolos culturales.

Esto junto a la creatividad y el razonamiento abstracto necesarios para convertir un animal volador en una capa decorativa, muestra que sus habilidades cognitivas podrían haber estado a la par de las nuestras.

Independientemente de lo inteligentes que fueran, la creación de este tipo de instrumentos culturales es uno de los rasgos definitorios de la humanidad.

El “hashtag” neandertal

Los neandertales pueden haber creado arte.

En un sorprendente descubrimiento de 2014, la familia de científicos Finlayson encontró una marca en la pared de la cueva de Gorham, llamada “el hashtag neandertal”. Esta fue la primera evidencia del arte neandertal, dice Geraldine Finlayson.

Hashtag neandertal.

BBC EARTH

Una marca hecha por los neandertales muestra evidencia de que podrían haber creado arte.

A pesar de ser un dibujo básico, Geraldine asegura que para realizarlo fue necesaria mucha preparación. “No fue algo que sucedió por error o como resultado de un garabato… se estaba llevando a cabo un proceso de pensamiento”, asegura.

Cuando los arqueólogos intentaron volver a hacer el diseño ellos mismos, descubrieron que el surco más profundo requería 60 golpes de una herramienta de piedra afilada. “Estaba claro que era algo intencional”, explica la arqueóloga.

Otros descubrimientos de conchas decorativas y el uso de pigmento rojo ocre en los sitios de los neandertal también apuntan a la posibilidad de que usaran objetos para el arte.

De nuevo, si este es el caso, muestra que los neandertales tenían habilidades simbólicas que alguna vez se pensó que eran exclusivamente humanas.

En 2018, en España, se atribuyeron pinturas rupestres de animales y formas geométricas a los neandertales de hace 64.000 años.

Si eran capaces de producir símbolos como el arte y las joyas, no sería sorprendente que investigaciones indican que también tenían habilidades lingüísticas sofisticadas.

En un estudio de 2013 donde un equipo analizó un hueso que se sabe que es crucial para el habla (el hueso hioides) descubrió que la versión de ese hueso en los neandertales funcionaba igual que la nuestra.

El equipo, dirigido por Stephen Wroe, de la Universidad de Nueva Inglaterra, Australia, me dijo en ese momento que su modelo de computadora indicaba que los neandertales podían hablar como nosotros.

GETTY IMAGES

Pinturas rupestres encontradas en España continental fueron creadas 20.000 años antes de que los humanos modernos llegaran a Europa, posiblemente por los neandertales hace unos 65.000 años.

“Muchos argumentaron que nuestra capacidad de habla y lenguaje es una de las características más fundamentales que nos hace humanos. Si los neandertales también tenían lenguaje, también eran verdaderamente humanos”, dijo en el momento de su descubrimiento.

 

Contacto con humanos modernos

Si los neandertales pudieron hablar, podían haber transmitido información de manera eficiente, como por ejemplo, cómo hacer herramientas. Incluso pudieron haber enseñado a los humanos modernos algunas cosas.

Existen datos que sugieren que esto es exactamente lo que sucedió cuando los neandertales y los humanos modernos entraron en contacto.

Un tipo de herramienta ósea, descubierta en un sitio conocido habitado por neandertales, también se encontró donde solo vivían los humanos modernos.

El equipo, dirigido por Marie Soressi de la Universidad de Leiden en Países Bajos, analizó los sitios conocidos de neandertales de hace aproximadamente entre 40.000 y 60.000 años.

Las herramientas que encontraron fueron en realidad fragmentos de costillas de ciervos y probablemente se usaron para ayudar a suavizar la piel de los animales, posiblemente para la ropa.

“Este tipo de herramienta ósea es muy común… en cualquier sitio ocupado por humanos modernos después de la desaparición de los neandertales”, dijo Soressi en una entrevista con BBC Earth.

Y según ella, los humanos modernos que conocieron a los neandertales copiaron su uso de herramientas óseas.

“Para mí, es potencialmente la primera evidencia de que algo se transmite de los neandertales a los humanos modernos”.

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Finlayson dice que los abruptos acantilados de Gibraltar han ayudado a preservar los restos de los neandertales.

Cuando vivíamos más cerca del ecuador no necesitábamos ropa más abrigada. Los neandertales, por otro lado, vivieron en climas europeos más fríos durante muchos años antes de que llegaran los humanos modernos.

Aprender cómo los neandertales lidiaron con el frío habría sido de gran beneficio para nosotros.

Muchos investigadores, incluido Soressi, ahora argumentan que conocer a otros humanos primitivos puede haber sido crucial para que nos convirtieran en la especie exitosa que somos hoy.

El hecho de que los neandertales usaban muchas herramientas diferentes revela también cuán similares eran a nosotros. Ellos pudieron adaptarse y explotar con éxito su entorno, al igual que nosotros.

“Los neandertales eran mucho más evolucionados de lo que solíamos creer”, afirma Soressi. “Ahora estamos en un punto de inflexión en el que deberíamos considerar que los neandertales y los humanos modernos contemporáneos eran iguales en muchas áreas”.

Esto se hace aún más evidente considerando la prueba adicional que sugiere que también ellos enterraban a sus muertos, otro importante ritual cultural que muestra un “comportamiento simbólico complejo”.

Últimos neandertales

También hay claras diferencias entre los neandertales y los humanos modernos. Es revelador que hoy estemos aquí y ellos no.

Y a medida que llegaron a los últimos milenios de su existencia, se enfrentaron a nuevos desafíos, para los que no estaban tan preparados, como demostraron los humanos modernos.

John Stewart, de la Universidad de Bournemouth en Reino Unido, analiza las diferentes estrategias de caza de humanos y neandertales.

Aunque hay algunas pruebas en la cueva de Gorham de que los neandertales cazaban conejos, Stewart dice que lo hacían menos que los humanos modernos.

Sus tácticas de caza de combate cuerpo a cuerpo, que les sirvieron bien para animales más grandes, pueden haberles dificultado la habilidad para atrapar suficientes conejos cuando escasearan otros alimentos.

“Creo que los humanos modernos tenían más tecnologías para atrapar estos objetos de presa más pequeños y rápidos, como redes o trampas. Ciertamente, cuando los tiempos se pusieron difíciles, los humanos modernos siempre tenían más elementos a su disposición”, comenta.

Finlayson y sus colegas en la cueva de Gorham.

GETTY IMAGES -Finlayson y sus colegas en la cueva de Gorham: ¿el último lugar conocido donde vivían los neandertales?

La evidencia climática muestra que los neandertales también vivieron en un entorno cada vez más hostil. Los períodos de frío extremo en otras partes de Europa los empujaron más al sur hasta que llegaron a zonas como Gibraltar.

“Cada pocos miles de años de diferencia en Europa y Asia, el clima cambiaba drásticamente de relativamente cálido a muy frío”, describe Chris Stringer, líder de investigación en orígenes humanos en el museo de Historia Natural de Londres. “Como esto sucedía una y otra vez, nunca pudieron construir su diversidad”.

Esto significa que cuando los últimos neandertales llegaron a su lugar final en la Tierra eran muy endogámicos, una mala noticia para una población que estaba disminuyendo.

Al mismo tiempo, un hallazgo de 2019 también sugiere que su fertilidad estaba en declive, tal vez debido a la falta de alimentos, ya que la infertilidad puede ser el resultado de la disminución de la grasa corporal.

El trabajo de investigación dirigido por Anna Degioanni de la Universidad Aix-Marsella en Francia, propuso que incluso “un ligero cambio en la tasa de fertilidad de las mujeres más jóvenes podría haber tenido un impacto dramático en la tasa de crecimiento de la (población) neandertal y, por lo tanto, en su supervivencia a largo plazo”.

Durante los últimos años fue un juego de números.

“La historia completa de la extinción debe analizarse durante un largo período de tiempo”, opina Clive Finlayson. Su población puede haberse vuelto tan pequeña que en un momento llegaron a “un punto de no retorno”.

Desafortunadamente, esto significa que aunque los últimos neandertales vivieron de la misma manera que sus antepasados durante muchos años antes que ellos, los cambios climáticos significaron que no pudieron asegurar su supervivencia.

Restos de un neandertal.

GETTY IMAGES

Se descubrió que los neandertales enterraban a sus muertos. Esta es una reconstrucción de un entierro de Neanderthal en Chapelle-aux-Saints, Francia.

Esto a su vez habría tenido un impacto directo en su capacidad de innovar y difundir la cultura.

Si la vida solo se convierte en una batalla por sobrevivir, otras cosas como la cultura pueden quedar en el camino.

En sus últimos años en la Tierra, ellos no habrían tenido mucha competencia de otros humanos, animales o enfermedades para acabar con ellos.

Pero aunque se dice que su especie está extinta, no se han ido del todo.

Grandes partes de su genoma aún viven en nosotros hoy.

Los últimos neandertales pueden haber muerto, pero su sello en la humanidad estará asegurado durante miles de años.

FUENTE: Lorenza Coppola – BBC NEWS

Continuará…

¿Demasiados interrogantes? – Parte II

Así se veían los denisovanos, el extraño grupo de homínidos que se cruzó con nuestros antepasados hace 50.000 años.

GENTILEZA: MAAYAN HAREL

Se cree que los denisovanos se extinguieron hace 50.000 años.

Su rostro ha vuelto a tomar forma después de 50.000 años.

Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén realizó la primera reconstrucción facial de un grupo de homínidos que fue descubierto hace poco más de una década y que es conocido como los denisovanos.

Desde que los primeros restos de este grupo que se cruzó con nuestros antepasados fue descubierto en 2008, una de las grandes preguntas que intrigaron a los expertos era cómo era su apariencia física.

Ahora, tras realizar un estudio genético del grupo, los investigadores pudieron determinar algunas características anatómicas de nuestros parientes y realizar un diseño de su cabeza y cara mediante programas informáticos.

¿Quiénes eran los denisovanos?

Hace unos 100.000 años había varios grupos diferentes de humanos, incluidos los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos.

GETTY IMAGES – Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

“En muchos sentidos, los denisovanos se parecían a los neandertales, pero en algunos rasgos se parecían a nosotros y en otros eran únicos”, cuenta el profesor Liran Carmel, investigador de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Se cree que los denisovanos se asentaron en Siberia y en el este de Asia.

Los científicos han encontrado evidencia de que vivían a gran altura en el Tíbet, transmitiendo un gen que ayuda a las personas modernas a hacer frente a elevaciones similares.

Todavía no se sabe por qué desaparecieron.

GENTILEZA: MAAYAN HAREL

Los denisovanos tienen rasgos comunes con los humanos modernos y los neandertales.

Solo llamaron la atención del mundo después de que los arqueólogos investigaron algunos restos en una cueva en Siberia hace poco más de una década.

Hasta ahora, los únicos restos de denisovanos descubiertos son tres dientes, un hueso meñique y una mandíbula inferior.

Según los estudios, alrededor del 5% de los ancestros de las personas de Oceanía pueden remontarse hasta los denisovanos.

¿Qué nos dicen las nuevas reconstrucciones?

Las reconstrucciones, basadas en complejos análisis de ADN de denisovanos, neandertales, chimpancés y humanos, muestran que el cráneo de este homínido era probablemente más ancho que el nuestro o el de los neandertales.

También parece que no tenían mentón.

Los expertos estiman que muchos rasgos de los denisovanos son similares a los de los neandertales, incluida la frente inclinada, la cara larga y la pelvis grande.

También otras características que son únicas entre los humanos, como un gran arco dental.

El profesor Carmel le dijo a la BBC que estaba encantado de descubrir que algunas de sus predicciones habían sido confirmadas por el descubrimiento de una mandíbula de denisovano.

“Cuando se reportó el hallazgo del hueso de la mandíbula estábamos muy emocionados de ver cómo coincidía. Fue una especie de confirmación independiente de nuestro método”, afirmó.

Las reconstrucciones fueron solo el comienzo de la investigación sobre los denisovanos, adelantó el profesor Carmel.

“Eran humanos muy similares a nosotros, por lo que señalar las diferencias entre nosotros es fundamental para comprender qué nos hace humanos y qué pudo habernos llevado a la forma en que nos adaptamos al mundo”, dijo.

El curioso hallazgo de la primera humana fruto del encuentro sexual entre dos especies distintas: una neandertal y un denisovano.

B VIOLA, MPI-EVA

Cueva denisova en Siberia: la escena de un antiguo encuentro.

Hace mucho tiempo, dos humanos de diferentes especies se conocieron en una cueva en Rusia.

Y cerca de 50.000 años después, un grupo de científicos descubrió a la hija que tuvieron juntos.

Por medio del ADN extraído de los fragmentos de hueso hallados en la cueva, se logró determinar que la niña era hija de una madre neandertal y un padre denisovano.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, ofrece una nueva perspectiva sobre las vidas de nuestros parientes humanos más cercanos.

Los neandertales y los denisovanos eran humanos como nosotros, pero pertenecían a distintas especies.

“Sabíamos de estudios anteriores que los neandertales y los denisovanos debieron tener hijos en ocasiones”, dijo Viviane Slon, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (MPI-EVA) de Leipzig, en Alemania.

“Pero nunca imaginé que seríamos tan afortunados como para encontrar a un descendiente de ambos grupos”.

¿Todos somos parte neandertal?

En la actualidad, los humanos que no son africanos tienen en su ADN una pequeña porción que proviene de los neandertales.

Algunas otras poblaciones no africanas, dependiendo de en dónde viven, también tienen en su ADN una fracción que proviene de un grupo originario de Asia conocido como denisovanos.

Excavaciones en la cueva.

GENTILEZA: B VIOLA, MPI-EVA

Estudios anteriores demuestran que los neandertales y los denisovanos debieron tener hijos en ocasiones. Esta excavación encontró evidencia fósil de uno.

El hecho de que los genes se pasan a las siguientes generaciones demuestra que el cruce entre especies debió presentarse.

Sin embargo, el único lugar conocido en el que se ha encontrado evidencia fósil de los denisovanos y los neandertales ha sido en una cueva denisova en las montañas Altai de Siberia.

Y a menos de 20 humanos conocidos como arcaicos (aquellos pertenecientes a especies diferentes a la nuestra, Homo sapiens) se les ha secuenciado su genoma.

“De este número bastante reducido, podemos llegar a encontrar un individuo de ascendencia mixta, mitad y mitad”, comentó la doctora Slon a BBC News.

Cuando se toman en cuenta otros estudios, “empiezas a tener la imagen completa de que en toda nuestra historia evolutiva siempre se han dado cruzamientos entre los humanos”.

¿En dónde y cuándo vivieron los denisovanos y los neandertales?

Se sabe que los neandertales y los denisovanos coincidieron en la misma época en Eurasia.

Ambos grupos vivieron hasta hace 40.000 años. Los neandertales en el oeste y los denisovanos en el este.

Conforme los neandertales migraron hacia el este, se pudieron haber encontrado en ocasiones con los denisovanos y con algunos de los primeros humanos modernos.

“Puede que los neandertales y los denisovanos no tuvieran muchas oportunidades de encuentro”, comentó Svante Pääbo, director del MPI-EVA.

“Pero en las ocasiones que coincidieron, debieron haberse apareado con frecuencia, mucho más de lo que pensábamos en un inicio”.

¿Qué sabemos de la niña y su familia?

La historia de la niña se ha ido esclareciendo a partir de un fragmento de hueso que arqueólogos rusos encontraron hace varios años en la cueva denisova.

El fósil se trasladó a Leipzig para hacerle análisis genéticos.

Cueva denisova.

GENTILEZA: B. VIOLA, MPI-EVA

La cueva es el único lugar en el que se han encontrado fósiles de los neandertales y los denisovanos.

“El fragmento es parte de un hueso largo y podemos estimar que el individuo (al que pertenecía) tenía al menos 13 años de edad”, dijo Bence Viola, de la Universidad de Toronto.

Los investigadores dedujeron que la madre de la niña era más cercana genéticamente a los neandertales que vivieron en Europa occidental que a algún individuo neandertal que haya vivido antes en la cueva denisova.

Esto demuestra que los neandertales migraron entre Asia y Europa occidental y oriental, decenas de miles de años antes de que perecieran.

Los estudios genéticos también revelaron que el padre denisovano tuvo al menos un ancestro neandertal en su árbol familiar.

Quiénes eran los misteriosos homínidos de Denisova y por qué importan sus encuentros sexuales con los humanos modernos.

GETTY IMAGES

En Papúa Nueva Guinea hay pobladores cuyo ADN proviene en un 5% de ancestros denisovanos.

No se sabe qué aspecto tenían, qué comían o si poseían tecnología. De hecho, hasta hace una década ni siquiera se sabía que los denisovanos habían existido alguna vez.

Lo que es seguro es que esta especie de homínidos antiguos tuvo sexo con los humanos modernos.

De acuerdo con un estudio publicado esta semana en la revista Cell, nuestros antepasados se cruzaron y tuvieron hijos con los denisovanos en al menos dos oportunidades.

Utilizando innovadoras técnicas, investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, detectaron rastros de ADN de los homínidos de Denisova en personas que hoy en día viven en el este de Asia y en Oceanía, y descubrieron que eran distintos entre sí.

“Me sorprendió que hubiera dos grupos muy diferentes de denisovanos que aportaran ADN a los humanos modernos; no era algo que esperaba ver”, dijo Sharon Browning, autora principal del estudio y genetista de la Universidad de Washington, al sitio de noticias Live Science.

Y es que cada nuevo descubrimiento sobre estos misteriosos homínidos tiene el potencial de reescribir la historia.

¿Quiénes eran los denisovanos?

En 2008 un equipo de antropólogos descubrió un diente adulto y huesos del meñique de una niña en Denisova, una cueva en el sur de Siberia.

Este diente es uno de los pocos restos fósiles de denisovanos que se han encontrado hasta la fecha. (Foto: David Reich/Nature)

Los restos fósiles tenían 40.000 años de antigüedad y, si bien los estudios genéticos demostraron que tenían vínculos con los neandertales, tampoco se trataba de la misma especie.

Tras establecer que tenían tantas diferencias con los neandertales como con los homo sapiens, la nueva especie fue bautizada en honor al lugar de aquel primer hallazgo.

En estos 10 años apenas se encontró otro diente y restos fósiles de un dedo del pie en la misma cueva.

Pero el descubrimiento en sí ya obligó a reescribir los libros de la evolución y de las migraciones de los seres humanos.

Hasta entonces, por ejemplo, se pensaba que los neandertales y humanos modernos habían sido los únicos homínidos viviendo en Europa y Asia durante el Pleistoceno tardío.

Una figura de neandertal siendo fotografiado.

GENTILEZA: AFP

Los humanos modernos tuvieron al menos un episodio sexual con neandertales y dos con denisovanos.

No obstante, así como nuestros ancestros migraron de África por primera vez hace 60.000 años, los neandertales y denisovanos habían hecho lo propio hace entre 300.000 y 400.000 años.

“En lugar de la historia clara que solíamos utilizar para explicar la migración desde África de los humanos modernos y el reemplazo de los neandertales, ahora tenemos estas líneas entrecruzadas con más participantes y más interacciones de lo que previamente conocíamos”, dijo en su momento Richard Green, de la Universidad de California, en Santa Cruz, quien participó en el histórico descubrimiento.

Por otra parte se sabe que la rama de los denisovanos se separó de los neandertales hace unos 400.000 años y que ambos grupos lo hicieron de los homo sapiens hace 600.000 años.

Pero eso no les impidió tener encuentros sexuales entre ellos.

En tres instancias

En un comunicado de la Universidad de Washington, Browning dijo sobre su estudio: “Este hallazgo nos ofrece una comprensión más matizada de la mezcla de humanos modernos y poblaciones antiguas que ocurrió cuando los humanos emigraron de África”.

Para mí esto sugiere que los humanos modernos no eran tan diferentes de los neandertales y los denisovanos”

Sharon Browning, genetista de la Universidad de Washington, a Live Science

“Gracias al análisis de ADN, sabíamos que había al menos dos eventos de cruces: uno con neandertales y uno con denisovanos”, agregó.

Ahora los investigadores confirmaron al menos un encuentro sexual más entre humanos y denisovanos.

Los rastros de ADN denisovano del evento sucedido en Oceanía se registran sobre todo en el genoma de pobladores de Papúa Nueva Guinea, que contienen hasta 5% de estos ancestros.

El otro episodio, el que ocurrió en el este asiático, pudo observarse sobre todo en el ADN de chinos Han y Dai, además de japoneses.

Browning dijo a Live Science: “Para mí esto sugiere que los humanos modernos no eran tan diferentes de los neandertales y los denisovanos”.

FUENTE: BBC News

  • Ella Al-Shamahi
  • BBC Science Focus

Continuará….

¿Demasiados interrogantes? – Parte I

5 preguntas sobre los denisovanos, los extraños parientes extintos de los humanos modernos que habitaron el planeta hace 50.000 años.

Los denisovanos tienen rasgos comunes con los humanos modernos y los neandertales.

Desde que fueron descubiertos los primeros restos de este extraño grupo de homínidos en 2008, los científicos no han descansado intentando conseguir más información sobre ellos.

La tarea, sin embargo, no ha sido fácil pues hasta el momento sólo se han descubierto unos pequeños fósiles de los llamados denisovanos.

Pero gracias a una nueva y compleja técnica que analiza la actividad del ADN, investigadores han logrado hacerse una mejor idea de su apariencia y de cómo vivían.

A continuación, te respondemos 5 preguntas clave con todo lo que hay que saber sobre esta especie extinta que vivió en Siberia y el Este de Asia.

1. ¿Quiénes eran los denisovanos?

En resumen: ni siquiera los científicos están seguros. Pero, según investigaciones, los denisovanos son un pariente extinto de los humanos modernos que vivieron en Siberia y el Este de Asia.

Algunos expertos han argumentado que los denisovanos son una especie completamente nueva de nuestro género, pero otros piensan que son simplemente neandertales orientales.

Desafortunadamente, es difícil saber el período exacto en el que caminaron por nuestro planeta, ya que se han descubierto muy pocos fósiles de los denisovanos.

GETTY IMAGES – Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Sin embargo, los fósiles indican que habitaron la cueva de Denisova, en el sur de Siberia (de ahí la palabra “denisovanos”), entre 50.000 a 200.000 años atrás. Además, una mandíbula de un denisovano descubierta en una cueva en la meseta tibetana indica que se pudieron encontrar en la región hace al menos 160.000 años.

Estos hallazgos sugieren que los denisovanos eran contemporáneos de los neandertales e incluso del Homo Sapiens (que surgió por primera vez hace unos 300.000 años). De hecho, la evidencia de ADN indica que tanto los neandertales como los denisovanos vivían en la cueva de Denisova, aunque probablemente no al mismo tiempo.

2. ¿Cómo fueron descubiertos los denisovanos?

Los denisovanos fueron el primer grupo de humanos que se descubrió basándose únicamente en su ADN.

Sin embargo, esto fue en gran parte por accidente.

En 2010, un genetista alemán, el profesor Johannes Krause (entonces estudiante de doctorado), estaba extrayendo ADN mitocondrial de lo que pensó que era un hueso de dedo de un neandertal encontrado en la cueva de Denisova.

Pero no era un neandertal. En cambio, Krause se había topado con un nuevo linaje: los denisovanos.

GETTY IMAGES – Con solo pequeños fragmentos de hueso, los científicos lograron tener secuenciado todo el genoma de un denisovano.

Este hallazgo dejó a los investigadores en una posición extraña y sin precedentes: tener secuenciado todo el genoma de un denisovano sin tener un solo fósil significativo, además de algunos pequeños fragmentos de hueso y dientes.

Luego, en 2019, se analizó la mitad derecha de una mandíbula encontrada durante la década de 1980 en la cueva kárstica de Baishiya, de la meseta tibetana. Si bien no se le pudo extraer el ADN, los análisis de proteínas indicaron que pertenecía a un denisovano.

Muchos sospechan que varios fósiles de homínidos del Este de Asia también son de denisovanos y se han clasificado erróneamente como otras especies. Pero sin análisis exitosos de ADN o proteínas, y pocos fósiles denisovanos con los que compararlos, simplemente no lo sabemos.

3. ¿Qué aspecto tenían los denisovanos?

Incluso con cientos de fósiles, todavía tenemos muchas preguntas sobre cómo eran los neandertales. Y es que es muy difícil imaginar cómo es una especie descubierta en 2010 sin siquiera tener un cráneo parcial a su nombre.

GETTY IMAGES – Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

Pero aunque determinar cómo eran los denisovanos es increíblemente difícil, hay algunas pistas. Los pocos fósiles que existen sugieren que tenían dientes y una mandíbula grande, y posiblemente un neurocráneo aplanado y ancho.

Sorprendentemente, su apariencia se puede recrear en parte mediante una nueva técnica que utiliza la metilación del ADN. Es decir, en lugar de examinar el ADN en sí, se analiza la actividad del ADN y cómo se expresa.

Usando este método los científicos predicen que los denisovanos tenían una pelvis ancha, una caja torácica grande, una frente baja y un cráneo más ancho.

4. ¿Se aparearon alguna vez con los neandertales?

¡Sí! De hecho, un pequeño fragmento de hueso de 2,5 cm encontrado en la cueva de Denisova en 2012 dio pistas de aquello.

  • El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.
  • Sus ojos se encontraron a través del accidentado paisaje montañoso de la Rumania prehistórica.
  • Era un neandertal y estaba casi al desnudo. Tenía buena postura y piel pálida, quizás ligeramente enrojecida por las quemaduras solares. Alrededor de uno de sus gruesos y musculosos bíceps llevaba un brazalete de garras de águila.
  • Ella era una humana moderna primitiva, vestida con un abrigo de piel de animal con un ribete de piel de lobo. Tenía la piel oscura, piernas largas y su cabello estaba recogido en trenzas.
  • Él se aclaró la garganta, la miró de arriba abajo y, con una voz nasal absurdamente aguda, hizo su mejor presentación. Ella le devolvió la mirada sin comprender. Por suerte para él, no hablaban el mismo idioma. Se rieron incómodamente y, bueno, todos podemos adivinar lo que pasó después.
  • Por supuesto, eso podría haber sido mucho menos parecido a una escena de una apasionante novela romántica. Quizás la mujer era en realidad neandertal y el hombre pertenecía a nuestra propia especie. Tal vez su relación era de tipo informal y pragmática, porque simplemente no había mucha gente alrededor en ese momento. Incluso se ha sugerido, también, que tales conexiones no fueron consensuadas.
  • Si bien nunca sabremos qué sucedió realmente en este encuentro, o en otros similares, de lo que podemos estar seguros es que se dio la unión de esa pareja. 

Al principio, no fue reconocido y estuvo escondido junto a miles de fragmentos de huesos de animales durante cuatro años. Sin embargo, después de ser identificado como un hueso de homínido por investigadores de la Universidad de Oxford, fue enviado al Instituto Max Planck para su posterior análisis.

GETTY IMAGES – El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.

5 – ¿Por qué murieron los denisovanos?

No estamos exactamente seguros de cómo se extinguieron los denisovanos. Ciertamente es posible que el Homo Sapiens haya superado a los denisovanos, pero, de nuevo, no hay pruebas de ello.

Ni siquiera estamos seguros de cuándo se extinguieron. Hay pruebas de ADN limitadas que incluso sugieren que pueden haber sobrevivido en Nueva Guinea o en las islas circundantes hasta hace 15.000 o 30.000 años.

Sin embargo, sabemos que el Homo Sapiens se apareó con los denisovanos en numerosas ocasiones, y que este mestizaje benefició a los humanos de hoy.

Por ejemplo, la variante del gen EPAS1 que los tibetanos y sherpas modernos heredaron de los denisovanos los hace adaptarse mejor a altitudes elevadas, protegiendolos de la hipoxia (una condición en la que los tejidos del cuerpo se ven privados de oxígeno).

De manera similar, los científicos incluso han descubierto que algunas poblaciones modernas en Oceanía tienen un sistema inmunológico que está parcialmente codificado (y reforzado) por el ADN adquirido de los denisovanos.

FUENTE: BBC News

  • Ella Al-Shamahi
  • BBC Science Focus

Continuará…

El peculiar bigote de un genio.

El día que Salvador Dalí le contó a la BBC el secreto de cómo mantenía su bigote.

Indiscutiblemente, Salvador Dalí (1904-1989), considerado uno de los máximos representantes del surrealismo, es uno de los artistas más reconocidos del siglo XX.

Su particular técnica reflejada en sus inusuales pinturas, esculturas, joyas, películas y en su arte interactivo de tamaño natural marcaron el comienzo de una nueva generación de expresión imaginativa, señala el sitio web del Museo Dalí de Saint Petersburg, en Florida (EE.UU.)

Pero no solo el arte de Dalí es excéntrico. Su vida privada estuvo plagada de características que lo hicieron un hombre poco común.

En 1934 se casó con Elena Ivanovna Diakonova, o Gala, como era conocida.

No tuvieron hijos y la pareja tenía un matrimonio abierto. Organizaban orgías regularmente en su casa, aunque se dice que Dalí observaba en lugar de participar.

Y esas particularidades también se observaban en su apariencia física. Porque cómo hablar de Dalí sin mencionar su bigote.

Incluso él mismo escribió un libro de humor absurdo con su amigo fotógrafo Philippe Halsman bajo el nombre “Dali’s Mustache” (“El bigote de Dalí”).

Salvador Dalí en un programa de la BBC en 1951.
Salvador Dalí en un programa de la BBC en 1951.

En una encuesta de 2010, el bigote de Salvador Dalí fue votado como el más famoso de todos los tiempos.

Y, como no podía ser menos, en el campeonato mundial de barbas y bigotes, el “bigote Dalí” tiene su propia categoría.

Pero ¿cómo hacía Dalí para crear y mantener su fino y puntiagudo bigote? Un día contó su secreto a la BBC.

“Mi bigote es muy alegre”

Hace 66 años, el 4 de mayo de 1955, Salvador Dalí fue entrevistado por el presentador Malcolm Muggeridge de la BBC.

La conversación fue en inglés, idioma que distaba mucho de ser fácil para el artista, que hablaba catalán, español y francés.

“Mi inglés es muy, muy problemático. Pero esto no es importante porque si alguien logra captar un pequeño pedazo de mis ideas, esto es absolutamente suficiente, porque las ideas “dalianas” poseen un tremendo poder germinador”, dijo en su inglés que acentuaba fuertemente las erres.

El presentador empezó la entrevista sin rodeos: “¿Cómo hace para producir un bigote tan maravilloso?”

Dalí comenzó respondiendo que al principio usaba un producto natural: una fruta. Específicamente dátiles.

“Al finalizar la comida, no me limpiaba los dedos y me ponía un poco en mi bigote y así quedaba (firme) toda la tarde. Era muy eficiente”, explicó.

Salvador Dalí en una entrevista con la BBC en 1959.

Salvador Dalí en una entrevista con la BBC en 1959.

Mientras pasaban los años luciendo su bigote y convirtiéndolo en parte de su identidad, el aceite de dátiles dejó de ser práctico.

Dalí explicó que más tarde comenzó a usar un producto industrial para mantener la firmeza de su marca personal

Se trataba de una cera o pomada de origen húngaro.

El escritor francés “Marcel Proust usó la misma. Él usaba la cera (para mostrar) con otro humor, más deprimente y melancólico”, describió Dalí.

“Contrariamente, mi bigote es muy alegre, muy puntiagudo, muy agresivo”, enumeró.

El artista explicó también que por las noches limpiaba su bigote y volvía a su posición natural con una textura mucho más suave.

Y que nuevamente por la mañana solo demoraba unos pocos minutos para devolverle la vida.

“Solo tres minutos (necesito) para arreglar mi bigote”, detalló. “Y cada día se vuelve más práctico para mi inspiración”, aseguró.

Bigote intacto

Salvador Dalí murió de una falla cardíaca en 1989 a los 84 años, en Figueres, España, la misma ciudad donde nació.

Su cuerpo fue enterrado en la cripta del Museo Dalí en la localidad catalana.

Salvador Dalí a principios de la década de 1980.

FUENTE DE LA IMAGEN,

GETTY IMAGES

En 2017, su cuerpo fue exhumado para obtener muestras de ADN por una demanda de paternidad que finalmente resultó negativa.

Y tan bien tuvo que haber cuidado de su bigote en vida, que tras 28 años después de su muerte, al exhumar su cuerpo, el mostacho seguía intacto.

“Fue como un milagro… Su bigote marcaba exactamente las 10:10 y su cabello estaba intacto”, dijo en ese momento Narcis Bardalet, quien estuvo a cargo de embalsamar el cuerpo de Dalí.

Claramente Dalí fue un hombre extraordinario tanto en vida como después de su muerte. Y su bigote es un reflejo de ello.

“Cada mañana cuando me levanto, experimento otra vez un placer supremo, el de ser Salvador Dalí”, dijo el artista según publica la página web del museo.

FUENTE

  • Redacción
  • BBC News Mundo

Las características increíbles del sistema educativo coreano

modelo de Corea del Sur de desigualdad económica, social y educativa

Detrás del “modelo exitoso” aparecen tremendas inequidades, alto desempleo en la población joven, una economía con alto grado de informalidad y gran cantidad adultos mayores pobres.

La galardonada película Parasite lo refleja en forma extraordinaria.

Por Rubén Telechea *

23 de mayo de 2021

La película Parasite expone en forma brutal la desigualdad entre dos familias coreanas.La película Parasite expone en forma brutal la desigualdad entre dos familias coreanas.

El fenómeno cinematográfico que resultó Parasite, con su saga de premios internacionales y éxito de taquilla, permitió visualizar algunas cuestiones que se observan entre líneas sobre aspectos sociales y económicos de Corea del Sur para muchos desconocidos en Argentina. Por ejemplo, las tremendas desigualdades sociales, el alto desempleo en la población joven, una economía con alto grado de informalidad y gran cantidad adultos mayores pobres.

Alcanza con observar la diferencia entre las dos familias en las que se centra la historia. Una vive en un minúsculo semisótano inundable que años antes había sido un bunker antibombardeo, haciendo malabares para robar wifi de los vecinos (en uno de los países con mayor y mejor conectividad del mundo) y subsistiendo a duras penas. Mientras, la otra reside en una millonaria mansión inteligente, tiene chofer, ama de llaves y tutores para todas las disciplinas formativas que sus hijos necesitan. 

También aflora permanente el fantasma de la desocupación y, algo aún más sorprendente, el de la continua quiebra de empresas, que es uno de los motivos esgrimidos por los protagonistas (pobres) para no tener empleo. Sorprende especialmente no solo por la imagen que tenemos de Corea del Sur sino por lo que indican sus cifras: el PIB es de 1,6 billones de dólares, el per cápita es de unos 30 mil dólares y la inflación es de 0,3 por ciento anual.

Desigualdad

Otro elemento más sorprendente aúne no solo aparece en Parasite sino también en The Host, una película anterior del mismo director Bong Joon-ho: esas desigualdades  provienen de la posibilidad (o no) de acceder a la educación universitaria. 

Para quienes no vieron The Host, la historia gira sobre una familia disfuncional que busca desesperadamente a una de sus hijas, que fue raptada por un abominable monstruo mutante nacido en el río. De los tres hijos que conforman la familia, el que fue a la universidad viste distinto, habla distinto, razona distinto y actúa distinto a sus hermanos, que no accedieron a la educación superior. En Parasite los ricos sienten que también “huelen distinto”.

En esta última  buena parte de la trama se basa en dos hermanos pobres y sin trabajo (obviamente no universitarios) que se introducen en una familia rica para ser profesores particulares de su hija, que transita la escuela secundaria pero ya se está preparando para ingresar a la universidad. Lo que Bong Joon-ho ha sabido retratar magistralmente es lo que en Corea se llama “cucarachas de oro” (los ricos) y “cucarachas sucias”, los que se quedaron abajo (nunca más literal), en casas insalubres y pequeñas.

Resulta necesario describir las aristas principales del sistema universitario coreano, pero que en realidad tiene que ver con el sistema educativo de ese país en su totalidad. Para ser graduado universitario primero hay que pasar el examen que permite ingresar a esas instituciones, llamado CSAT o Suneung. En él se viven situaciones que serían inimaginables en Argentina y gran parte del mundo: el proceso comienza con un grupo de docentes que cada año permanece confinado e incomunicado durante un mes mientras elaboran lo que será el examen de ingreso de todas las universidades. 

Luego, el día de la evaluación -que dura ocho horas y veinte minutos- se recomienda a la población no salir en auto para evitar problemas de tránsito a los participantes, porque si llegan cinco minutos tarde no pueden rendir. Por eso quienes pueden se alojan en un hotel cercano a la sede donde rinden. Desde varios días antes, los medios difunden técnicas para mejorar el rendimiento y la concentración. Es común ver padres rezando en las puertas de las sedes donde se rinden los exámenes y los días previos los templos budistas e iglesias cristianas suelen estar repletos de madres que portan los retratos de sus hijos e hijas pidiendo por ellos.

Más de 500.000 aspirantes se presentan cada año y solo el 3 por ciento consigue el SKY, un juego de palabras entre “cielo” en inglés y el acrónimo de las tres mejores universidades del país (de Seúl, de Korea y de Yonsei). Ese cielo que se alcanza es ingresar a alguna de ellas. El otro 97 por ciento deberá esperar un año o pasar a una de mucho menor nivel (y quizás mayor costo) aunque nada de eso evita la frustración de sentir que todo el recorrido previo transitado en su infancia y adolescencia quedan tirados en la basura.

Estudiar

Para dimensionar ese tránsito previo es bueno reproducir lo que manifiesta la ONG “Un Mundo sin Preocupación por la Educación Sombría”: los jóvenes coreanos pasan entre 70 y 90 horas semanales estudiando (sea en el colegio, en institutos privados o con profesores particulares como los que aparecen en Parasite) y duermen entre 5 y 6 horas diarias, por lo que es obvio que su vida social se ve notablemente disminuida. 

Sam Dillon, corresponsal del New York Times contó su sorpresa al asistir a una escuela secundaria de Seúl donde vio adolescentes estudiando a las 22.30, cuando ya llevaban quince horas de actividad. En ciertos casos estudiaban parados para no dormirse. Otros, luego de las clases doble turno en su escuela, llegan a sus casas y siguen (solos o con profesores particulares) hasta que el cuerpo no les dé más. O en los hagwones -institutos privados de apoyo escolar- hasta tan tarde que motivó a que el gobierno debiera establecer una suerte de toque de queda para obligarlos a cerrar a medianoche. Hace poco se debatió en el Congreso surcoreano la posibilidad de que también se les prohíba abrir los fines de semana. No se aprobó.

Además está la presión de padres y madres, ya que la principal inversión de muchas familias es en el proceso formativo de los hijos (especialmente en el idioma inglés) para que puedan ingresar a la universidad. Se calcula que aproximadamente el 30 por ciento de los ingresos de una familia se gasta en ese proyecto. 

Luego, mantener un hijo en la universidad sale entre 300 y 400 mil dólares hasta que se gradúa. Es común que haya familias que sacan hipotecas para cubrir ese costo. Algunos padres siguen instando a los hagwones a utilizar los castigos corporales para lograr un mayor esfuerzo en los estudiantes, a pesar de que estos fueron prohibidos en 2010).

Familias

En 2016, las familias gastaron la astronómica cifra de 16.000 millones de dólares en cuestiones relacionadas con el apoyo escolar, una cantidad que ha llevado al surgimiento de una nueva clase social: los “estupobres”, que se endeudan durante años para esa misión y que, además, ha generado un gran negocio en torno a los hagwones y docentes particulares, que llegan a convertirse en estrellas con multitudes de admiradores y que ganan sueldos millonarios. 

Uno de esos profesores-estrella es Cha Kil-yong, popularmente conocido como Mr. Cha. Es el creador de SevenEdu, una escuela online de preparación para el examen de ingreso que cuenta con más de 300.000 alumnos. Utiliza disfraces, pelucas y caretas para enseñar matemática de un modo entretenido y para motivar a sus estudiantes. Con estos métodos hizo una fortuna en pocos años. Se codea con ídolos de los jóvenes surcoreanos, como una cantante de k-pop con la que grabó una canción instando a los estudiantes a que cambien el semblante y sonrían mientras preparan el examen de ingreso a la universidad.

Obviamente que no en todas las familias pueden sobrellevar ese gigantesco esfuerzo o disponer del dinero necesario para pagar a los docentes y luego el arancel de la universidad. Aquí irrumpe la raíz de gran parte de las desigualdades de la sociedad coreana.

Todo este cóctel de presiones lleva a que más de mil jóvenes estudiantes por año se suiciden. Además se ha ido gestando un nuevo movimiento llamado honjok, cuya traducción sería “individualistas solitarios”. Se trata de jóvenes que no sólo viven solos, sino que comen, beben, salen y viajan solos.

Competencia

Hyo-sang-Lim, profesor de la Universidad Kyung Hee (que no pertenece al selecto grupo SKY), define con crudeza el carácter despiadadamente competitivo del estudiante que llega “al cielo”. Manifiesta que dicen “no pensamos en disfrutar, nuestra meta es estar mejor que los demás”. Una canción popular entre los adolescentes coreanos dice: “Si duermes tres horas al día, tal vez entres en SKY/ si duermes cuatro horas entrarás en otra universidad/ si duermes cinco horas, olvídate de entrar en la facultad”.

Un aspecto extraño y paradojal de esta situación es que, si bien Corea del Sur tiene uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo en cuanto a resultados (pero también seguramente el más duro), que lo ubica en el segundo lugar detrás de Finlandia en las pruebas PISA de la OCDE, no tiene ninguna universidad incluida entre las 100 mejores en los rankings internacionales y sólo la de Seúl se encuentra entre las 200 más calificadas. Al mismo nivel que la UBA, por ejemplo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los aranceles de las universidades públicas prácticamente no difieren de lo que se abona en las privadas. Corea del Sur es el país donde, del presupuesto universitario, lo que pagan los estudiantes cubre la mayor proporción del mundo: entre 45 y 50 por ciento del total, cifra que casi duplica a la media mundial. Sobre un total de algo más de 220 universidades existentes, 180 son privadas donde concurren alrededor del 80 por ciento de los estudiantes. Las tres del “SKY” son privadas.

La sumatoria de todos los factores mencionados ha generado una extrema infelicidad entre estudiantes, familias y docentes. El resultado final es que se considera a sus graduados universitarios con poca iniciativa y creatividad, con conocimientos adquiridos como autómatas donde prima la memorización y con escasísima conciencia crítica.

Mientras se escucha y se lee tanto acerca de la supuesta falta de dedicación de los estudiantes de Argentina y la “discutible” calidad de sus graduados, resulta importante conocer otros “modelos exitosos” como el coreano para sacar conclusiones más cercanas a la realidad. 

* Docente UNLZ y UNQ.

FUENTE: PAGINA 12