Debate: ¿el siglo XXI matará a la monogamía?

El modelo tradicional aparece cuestionado por el avance de relaciones alternativas como la “tripleja”, la amistad con derechos o el “swinging”.

La palabra infidelidad dejó de tener sentido cuando, a mediados del año pasado, la actriz Jada Pinkett Smith contó públicamente que tuvo un romance con el rapero August Alsina, en su programa televisivo de Facebook. Hizo la confesión estando frente a su marido legal, el actor Will Smith. ¿Por qué no fue un escándalo con vistas a un divorcio tras 21 años de casados? Porque con esa confesión llegó otra: la de que ambos decidieron no mantener una típica monogamia , sino conformar una pareja abierta, donde cada una/o podía salir con otra/o.

En plena pandemia, el caso Smith no sólo estableció un nuevo tipo de relación bautizada Throuple (como couple es pareja de dos, ésta sería de tres: una Tripleja). También, abrió la caja de Pandora de Hollywood, donde todos parecían monógamos, pero no lo eran. Los periodistas empezaron a citar casos históricos y actuales.

Desde Shirley MacLaine y Steve Parker, o Dolly Parton y Carl Dean, hasta Brad Pitt y la modelo Nicole Porturalski (casada con el empresario Roland Mary), pasando por Ethan Hawke y Ryan Shawhughes. O el trío más mentado: el de Tilda Swinton, John Byrne y Sandro Kopp (los tres vivían junto con los hijos de ella y todo).

Una tripleja tipo:  Brad Pitt, Nicole Poturalski, y el marido de ella, Roland Mary, quien sabe de la relación entre el actor y la modelo.

Una tripleja tipo: Brad Pitt, Nicole Poturalski, y el marido de ella, Roland Mary, quien sabe de la relación entre el actor y la modelo.

En sus memorias, Shirley MacLaine había escrito: “Mi marido y yo teníamos un pacto liberal, cuando se trataba de aceptar los amantes que tenía el otro”. Y la palabra “pacto” aquí es definitiva: el poliamor debe ser consensuado ante todo.

Nuestras celebridades no tardaron en sumarse a la tendencia internacional. “Tenemos algo abierto”, declaró Barby Silenzi, en pareja con el cantante El Polaco, en febrero. Y tras aclarar que “está todo consensuado”, lanzó que el dúo quiere relacionarse íntimamente con la actriz que impuso la palabra “poliamor” en la Argentina hace un tiempo, Florencia Peña, nada menos.

Mientras el camino a la legislación del matrimonio compuesto por más de dos personas se empieza a tratar en los Estados Unidos–es decir la poligamia busca hacerse ley–, nuevas formas de relacionarse sexoafectivamente abundan en este nuevo siglo: poliamor, pareja abierta, swingers, amigos con derechos. Son todas formas alternativas a la monogamia.

Ya en 2013, Ethan Hawke había declarado: “La gente tiene una visión demasiado infantil de la monogamia y la fidelidad. Dice: Él me engañó, es malo, o Ella me engañó, es mala, en lugar de reconocer que nuestra especie no es naturalmente monógama”. Entonces, ¿cómo llegamos a hacer del matrimonio con una/o para toda la vida un formato de relación tan perdurable?

La gente tiene una visión demasiado infantil de la monogamia y la fidelidad. No reconoce que nuestra especie no es naturalmente monógama.

Ethan Hawke

ACTOR

La monogamia encontró su museo

Hay una secuencia de la película animada Up (Disney-Pixar, 2009) que representa con claridad uno de los mitos más consolidados de la historia universal: el amor romántico y su fidelidad para toda la vida. El anciano protagonista, Carl Fredricksen, le sigue siendo fiel a su esposa incluso luego de la muerte de ella, al intentar cumplir uno de sus mayores deseos. ¿Es posible rastrear el origen de una práctica que lleva siglos de naturalización?

El investigador canadiense Chris Bauch sitúa el origen de la monogamia hace más de 10.000 años, unido al comienzo de la agricultura. En un punto, también posibilitó la supervivencia a enfermedades de transmisión sexual, como la clamidia y la gonorrea, que se esparcieron a gran velocidad en comunidades polígamas.

En su libro El fin del amor, querer y coger en el Siglo XXI, la filósofa y periodista argentina Tamara Tenenbaum aporta algunos detalles más: “La aparición de la monogamia está vinculada con la agricultura, el sedentarismo, una división sexual del trabajo mucho más marcada (…) y la subordinación económica, política y sexual de las mujeres hacia hombres, los únicos capaces de ser dueños de la tierra, (…) siempre libres para gestionar sus necesidades sexoafectivas por fuera del férreo contrato matrimonial”.

Poliamor. Para el psicoanalista italiano Massimo Recalcatti, es una práctica que huye del compromiso entre dos. Foto: Guillermo Giménez.

Poliamor. Para el psicoanalista italiano Massimo Recalcatti, es una práctica que huye del compromiso entre dos. Foto: Guillermo Giménez.

Es decir, la monogamia nunca fue igualitaria: termina implicando disparidad entre las actividades de una mujer y las del hombre. Es allí donde aparece el deseo como cuestión central.

La monogamia no sólo surgió como un modo de organización social sino como un dispositivo disciplinador del deseo. Es allí donde, desde el feminismo actual, Tenenbaum abre una interesante reflexión: “El reconocimiento de la mujer como sujeto deseante es una amenaza para el sistema que se sostiene en su subordinación, su trabajo impago y su conducta predecible y ordenada”.

Finalmente, lo que hace esta institución es regular los vínculos sexo-afectivos dentro de una matriz heteropatriarcal (los nenes con los nenes, las nenas con las nenas), la cual, en estos tiempos de vínculos líquidos, entró en crisis.

Como define para revista Viva la filósofa y activista española Brigitte Vasallo, cuyo libro El desafío poliamoroso (Planeta) acaba de publicarse: “El sistema monógamo es una rueda distribuidora de privilegios de unos sobre otras, a partir de los vínculos afectivos”.

El sistema monógamo es una rueda distribuidora de privilegios de unos sobre otras.

Brigitte Vasallo

FILÓSOFA

El poliamor resiste

Desde el subtítulo de su libro Amores Bárbaros (Prometeo), el profesor de filosofía e investigador Abelardo Barra Ruatta enuncia la idea del “asedio a la monogamia”.

En diálogo con Viva, se explaya al respecto: “El modelo relacional amoroso de la monogamia va a ingresar en una zona de eclipse que, posiblemente, haga de ella una manera más –entre muchas otras– de organizar los afectos, no la única”. Aunque, también aclara que esto no quiere decir que perderá “la hegemonía institucional que la hace ser el paradigma natural, que vuelve clandestinos a otros modos de reunión amorosa”.

De un modo similar, Brigitte Vasallo nos advierte a través de un audio de WhatsApp que cruza el Atlántico: “Ojo no creo que el Siglo XXI haya matado a la monogamia en absoluto. Tal como yo la analizo, en tanto sistema. Hasta ahora estaba estudiado como una práctica. Propongo que la monogamia es un sistema que no tiene que ver con la cantidad de personas con las que tienes relaciones sexoafectivas, sino con el hecho de que la pareja es el centro de la sociedad, no solamente a nivel ideológico, sino que también económico y material. Es muy difícil romper esa lógica”.

También aclara que “otra cuestión es que surjan prácticas poliamorosas, no monógamas, y que hagamos un montón de intentos de vivir de otras maneras. Estos intentos tampoco son nuevos”.

¿Podría decirse entonces que el muerto goza de buena salud? ¿Por qué la monogamia tiene éxito todavía? Barra Ruata relaciona esto con la continuidad de la especie y lo demográfico: “Creo que tiene que ver con el aseguramiento de necesidades biopsicológicas de manera exclusiva y continuada. El macho se apropia de la hembra para asegurarse de su prestación sexual, laboral y de cuidado de la prole. A través de un control estricto y violento, domestica a la mujer tanto en el sentido de confinarla a los trabajos vinculados al abastecimiento y cuidado de la casa”.

Todo conduce a una misma idea: la monogamia sirve para sostener un sistema económico. Para Vasallo, es un eje central del sistema capitalista: “La exclusividad sexual es consecuencia del sistema. Eso ha sucedido porque forma parte de las necesidades del capitalismo. El sistema necesita que seamos seres lo más aislados posibles y productores de lo que éste necesita, al mismo tiempo que reproduzcamos la clase social. Impide todas las otras posibilidades de vida y vuelve la vida muy dificultosa si no se tiene el núcleo de la pareja monógama. Te excluye”.

La poligamia árabe: ¿mito o realidad?

Es inevitable: nuestro imaginario occidental asocia la poligamia con los árabes. El galardonado periodista argentino Emilio Fernández Cicco (o Cicco a secas, hoy Abdul Wakil), quien hace más de diez años se convirtió al sufismo (rama mística del Islam), afirma que “hay toda una serie de condiciones que uno tiene que cumplir para poder tener más de una esposa. Una vez que tengas una nueva, tenés que darle los mismos derechos que a tu primera mujer. De alguna forma, el Islam blanquea lo que Occidente oculta: amantes, familias paralelas e hijos no reconocidos”.

Y agrega, entre risas: “Muchas mujeres que tienen esposos polígamos te dicen que están muy contentas de que su esposo se vaya una noche con la otra mujer, para sacárselo de encima”. Quizás, el modelo de harén musulmán sea al final casi un formato de vanguardia. Aunque, claro, el poliamor no se reduce al esquema de un solo hombre con muchas mujeres.

El Islam blanquea lo que Occidente oculta: amantes, familias paralelas e hijos no reconocidos.

Emilio Fernández Cicco

PERIODISTA CONVERTIDO AL SUFISMO

¿Y si el poliamor fuera reaccionario?

Si bien hay muchos autores críticos con la monogamia, también existen posturas contrarias. Tal es el caso del psicoanalista lacaniano Massimo Recalcati, quien en su libro Ya no es como antes, elogio del perdón en la vida amorosa (Anagrama), plantea: “La invocación de la libertad absoluta y la irritación ante cualquier forma de vínculo que implique responsabilidad ha dado vida a un nuevo amo. No ya aquel que blandía el garrote de la interdicción, sino el que excite un goce siempre nuevo”.

Para Recalcatti, el cambio permanente de partenaire sexual o afectivo equivale a la compra compulsiva de mercancías. El poliamor es otra cara del consumismo. Esto estaría “sustentado en el hechizo de lo nuevo” y las personas se verían reducidas a mercancías, desesperadas por la última novedad, en este caso dentro del “mercado del goce y el deseo”. Así que no hay un solo punto de vista.

Medios, redes, frivolización y ley

Los medios de comunicación y las redes sociales también han afectado a la monogamia y a las nuevas prácticas poliamorosas del siglo XXI. Más aún, en tiempos en donde la virtualidad se ha visto exacerbada debido a la pandemia del Covid-19.

Barra Ruatta considera que las redes “son herramientas centrales en la constitución de relaciones poliamorosas porque nos permiten salir de la casa monógama sin movernos, de una manera fluida y casi infinita. Esto per se no define a los amores libres, pero implica el espacio para la incorporación de la otredad”.

Vasallo advierte otro peligro: la frivolización de las relaciones no monógamas. “Se puede intentar construir redes comunitarias que den la posibilidad de comprometernos con la vida de la gente que nos rodea, más allá del deseo, del sexo e, incluso, del amor. Relaciones que funcionan por el simple hecho de estar juntos, de ser comunidad. Muchas veces esos vínculos se desactivan al ser retratados en los medios como la típica historia de celos, parejas múltiples y poco más”.

¿La poligamia será ley? Barra Ruatta va a fondo con las formas alternativas. Él reivindica el concepto de lo orgiástico y la promiscuidad. Pero, aclara, no en un sentido “pornográfico mercantil”, sino porque “engloba conductas que tienden a la mezcla y la hibridación”.

Para Vasallo, la hipocresía sobrevuela gran parte de las relaciones monógamas convencionales: “Pongo un ejemplo estrambótico: aquellas familias burguesas de clase alta en donde cada cual tiene sus amantes, pero luego guardan apariencia de pareja, como los Clinton. Es una forma de pareja no consensuada, aunque no se nombre así”.

La filósofa española Brigitte Vasallo dice que tenemos “terror poliamoroso”. Foto: Guillermo Giménez.

Ensayos de poligamia

Más allá de las teorías, ya se observan cambios en el plano de la ley. En 2012, en la localidad brasileña de Tupã, se realizó una unión civil entre dos mujeres y un hombre. En aquel entonces, la vicepresidenta del Instituto Brasileño de Familia, Maria Berenice Dias declaró: “Tenemos que respetar el carácter privado de las relaciones y aprender a vivir en esta sociedad plural reconociendo los diferentes deseos”.

Hubo antecedentes similares en países diversos (Tailandia, Canadá, Colombia) pero, sobre todo, en los Estados Unidos. Allí ya existe una ciudad como Sommerville (Massachusetts), donde desde el 23 de junio pasado existe una ordenanza que incluye la figura de “sociedad doméstica”, que reconoce a los poliamorosos, quienes ahora poseen los mismos derechos a un servicio de salud. Es la primera ciudad estadounidense en otorgarles derechos a nuevas triplejas.

Por otra parte, Portland (Oregon) es la ciudad donde se ha hecho pública la necesidad de legalizar la poligamia, según lo demuestra el documental Love Without Limits (2019) de Louis Theroux. Escocia es otro país cuyas comunidades poliamorosas (Polyamory Edinburgh, por ejemplo) se volvieron visibles mediante un documental. En este caso, Love Unlimited (2018), donde vemos estructuras originales como la de una mujer con dos novios que mantienen relaciones entre sí.

Libros sobre el poliamor. Uno de ellos es el recientemente aparecido “Amores bárbaros”, del argentino Abelardo Barra Ruata.

En la Argentina, tanto los matrimonios como las uniones civiles siguen explicitando el requisito de conformarse entre dos integrantes. El doctor y profesor universitario Elbio Ramos analiza en un artículo lo que llama los “Efectos jurídicos del Formato Familiar PluriAfectivo (FFPA) o poliamoroso” y recalca la “necesidad de darle forma legal a la composición de derechos e intereses entre los miembros de un FFPA”.

Una activista del poliamor como Vasallo señala que nuestra sociedad padece “terror poliamoroso”. Y proclama: “Si la monogamia es un sistema opresivo, en algún momento habrá que crear la resistencia”. ¿Este siglo se llevará puesta a la monogamia?

​Glosario

Pareja abierta:

Cada integrante tiene relaciones con personas fuera de la pareja.

Swinging:

Intercambio entre integrantes de dos o más parejas, con fines sexuales.

Poliamor:

Relación sexoafectiva entre más de dos personas con el consentimiento de todas.

Poligamia:

Matrimonio legalmente reconocido por el estado entre más de dos personas.

Derecho a roce:

Una amistad donde puede haber sexo alguna vez.

Y bien amigas y amigos; tienen el derecho de opinar libremente… basta sacarse la “moralina” de encima…no?

Fuente: 31/03/2021 7:01 

  •    Clarín.com Viva -Por Pablo Diaz Marenghi – Fotos: Guillermo Gimenes

¿Un hecho que afirma que no hay verdad objetiva?

La fascinante historia de las montañas Kong, la inexistente cordillera que apareció durante un siglo en los mapas.

Durante décadas pensaron que eran reales y que se extendían por cientos de kilómetros en África Occidental. Algunos llegaron a describirlas como una barrera infranqueable. Pero no existen. ¿Cómo llegaron estos montes legendarios a los mapas?

Las cumbres de los montes Kong rozaban el cielo y, según algunos testimonios, permanecían cubiertas de nieve durante buena parte del año pese a encontrarse en pleno trópico.

Desde finales del siglo XVIII y durante buena parte del XIX, esta cordillera imponente ocupó un lugar destacado en gran parte de los mapas de África, que la mostraban como una barrera infranqueable en el oeste del continente capaz de desviar el curso de los ríos.

Pero esas montañas que durante décadas se tuvieron por reales y alimentaron la imaginación de geógrafos y viajeros europeos no existen.

No existían, claro está, cuando hicieron su aparición en los mapas.

Un “fantasma de la historia”

Los montes Kong son uno de los “grandes fantasmas de la historia de la cartografía”, como apunta el periodista Simon Garfield en su libro On the map, que dedica un capítulo a la legendaria cordillera y a cómo esta mentira geográfica sobrevivió casi 100 años.

El primero en describir los inexistentes montes Kong fue el explorador escocés Mungo Park, quien viajó al interior de los actuales Senegal y Mali entre 1795 y 1797 en busca de las fuentes del río Níger, uno de los grandes misterios de la geografía africana para los europeos de aquel tiempo.



El primero en describir los inexistentes montes Kong fue el explorador escocés Mungo Park Crédito: BBC

El relato de su periplo se publicó en Londres en 1799 con un apéndice ilustrado por el cartógrafo inglés James Rennell, en cuyos mapas los montes Kong cobran forma por primera vez como un gran macizo montañoso que se extendía a lo largo del paralelo 10 por buena parte de África Occidental.

Su nombre lo tomaban de la ciudad de Kong, capital del imperio homónimo que se extendió durante el siglo XVIII y XIX en la actual Costa de Marfil.

¿Un espejismo o una invención?

Es difícil saber si Mungo Park realmente creyó ver la cordillera o simplemente se la inventó.

Probablemente vio un espejismo, o quizá unas nubes que parecían montes. Entonces preguntó a viajeros y mercaderes si había una cordillera en esa dirección y le dijeron que sí”, le dice a BBC Mundo Thomas Bassett, profesor emérito de geografía en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y coautor del artículo Las montañas Kong en la cartografía de África Occidental.

Para Bassett, la historia de las montañas de Kong es inseparable del debate sobre el curso del río Níger Crédito: BBC

“No obstante, yo diría que su origen se debe realmente a James Rennell. Como argumento en mi artículo junto a mi colega Philip Porter, la emergencia de los montes Kong hay que entenderla en el contexto amplio del debate teórico sobre el curso del río Níger”, apunta el experto.

“Había muchas teorías en conflicto y la representación de Rennell de los montes Kong está relacionada con su propia hipótesis”, explica Bassett.

El misterio de las fuentes del Níger

Rennell, uno de los geógrafos más reputados de su tiempo, defendía que el Níger discurría hacia el este y se adentraba en el continente africano, alejándose del Océano Atlántico, para luego evaporarse en una especie de delta interior.

La existencia de los montes Kong corroboraba su idea: aquella barrera insalvable impedía que el río fluyera hacia el sur hasta el golfo de Benín, como hace en realidad.

La existencia de los montes Kong corroboraba la idea de James Rennell, uno de los geógrafos más reputados de su tiempo Crédito: BBC

A partir del momento en que las ilustraciones de Rennell vieron la luz, la gran mayoría de los mapas comerciales de África hasta finales del siglo XIX reprodujeron su visión de África e incluyeron los montes Kong.

La cordillera, quizá como consecuencia de su carácter irreal, iba adquiriendo formas y extensiones variables según el gusto y la imaginación de quien la dibujara.

Eldorado de África Occidental

En algunos mapas, los montes Kong llegan a atravesar todo el continente africano de oeste a este, como un muro que sellara el desierto del Sahara por el sur.

No faltaron descripciones detalladas en las que se les atribuía un tono azulado, una “altura formidable” o que aseguraban que sus tierras eran estériles, pero ricas en oro.

Las montañas de Kong a menudo eran representadas como una barrera casi infranqueable Crédito: BBC

Se popularizó la idea de que eran una especie de “Eldorado de África Occidental”, la fuente misteriosa de las riquezas del Imperio Ashanti, localizado en la actual Ghana.

La leyenda no dejó de crecer hasta que, en 1889, el militar francés Louis-Gustave Binger contó su viaje a lo largo del río Níger ante la Sociedad Geográfica de París. Su conclusión: sobre el terreno los montes Kong no existían.

Desde entonces, tal como había aparecido, la cordillera se desvaneció.

Las lecciones de los montes Kong

Su rastro, en cambio, más allá de la anécdota histórica, plantea una serie de cuestiones sobre la precisión de los mapas y los intereses de quienes los crean.

“La lección de las montañas Kong es básicamente que debemos ser lectores críticos de mapas. Tenemos que plantearnos preguntas sobre el contexto en el que se hicieron y por qué motivos fueron diseñadas. Sin tener eso en cuenta no se puede entender un mapa”, sugiere el profesor Bassett.

El viaje de Louis-Gustave Binger a lo largo del río Níger acabó con el mito de las montañas de Kong Crédito: BBC

El geógrafo destaca el hecho de que las montañas Kong ilustradas por Rennell aparecieron en un momento en que a los mapas ya se les suponía un rigor científico y eran interpretados como representaciones fieles de la realidad.

“Antes del siglo XVIII hubo mapas con todo tipo de accidentes geográficos fantásticos e imaginarios. Por ejemplo, en el siglo XVI, el cartógrafo Ortelius retrató las fuentes del Nilo en dos grandes lagos en el Sur de África. Las montañas Kong son excepcionales en el sentido de que aparecieron en mapas posteriores al siglo XVIII, cuando se suponía que ya eran científicos”, señala Bassett.

Esa presunción de verdad de la cartografía, junto al prestigio de un geógrafo como James Rennell y de la industria editorial europea, explica que la cordillera inventada perdurara tanto tiempo sin que se cuestionara su existencia.

Los intereses detrás de los mapas

La desmentida oficial de Binger, casi un siglo después, llegó condicionado también por los intereses europeos. La constatación de que los montes Kong no existían alentó la política expansionista de Francia en África Occidental.

En los despachos de los gobiernos europeos de finales del siglo XIX, los mapas -más que en un motivo de discusión geográfica- se convirtieron en herramientas imprescindibles para materializar las aspiraciones colonialistas.

En los actuales mapas no hay señal de las montañas de Kong Crédito: BBC

“A lo largo del siglo XIX, gradualmente, vemos cómo los reinos y feudos africanos se van convirtiendo en colonias europeas. Los mapas políticos del siglo XIX se superponen sobre la geografía física. Eso explica las diferencias entre los mapas británicos, franceses o portugueses. No solo están describiendo territorios, están reclamando”, apunta Bassett.

“Esos mapas son, como algunos historiadores han apuntado, retóricos, plantean argumentos sobre el mundo. El caso de las montañas Kong es un ejemplo de todas estas cuestiones”, agrega el profesor.

Una historia que resuena más de un siglo después, en un tiempo en que es posible asomarse a las calles de cualquier ciudad del mundo a través de una pantalla y los planos más detallados caben en el bolsillo gracias a los teléfonos móviles

Fuente: LA NACIÓN – ABC NEWS – Autor: Pablo Esparza – 05/12/2020