Saber escuchar…

Estaba lentamente caminando contra el malecón

mientras las olas rompían sobre la vieja contención,

sumido en pensamientos que todos en soledad, supongo

creemos analizar con mayor racionalidad, que acompañado.

 

Luego de andar por más de un kilómetro,

me di cuenta que necesitaba de otra persona

para así poder preguntarle si mi reflexión

a ese acertijo de mi mente racional, era correcto.

 

Ratifique como rumiante pensador que soy,

que el ser humano es esencialmente social

y necesita sin hesitar, ese oído aun subjetivo

de quien puede, sabiendo escuchar

transmitir una opinión a ese conflicto interno

por el que cada uno de nosotros, en algún momento

atraviesa. Y que en la vida, resultan numerosos.

 

Casi tropezando, me encontré con un anciano

que yacía en el piso, sentado y mirando

un horizonte inexistente, salvo para el mismo.

 

Lo salude, con cortesía me respondió

y para mi sorpresa, me pregunto:

-caballero, dígame que es lo que lo mortifica tanto-

 

Azorado, frente al desconocido anciano

me senté junto a él y junte mis manos sobre mi pecho,

diciéndole durante largos minutos, la razón de mi pesar.

 

No intento interrumpirme el en ningún momento,

por el contrario resulto ser un excelente escucha.

 

Al finalizar, me miro cordialmente y sonrió.

Me dijo que ambos en ese momento,

estábamos aprendiendo el uno del otro.

 

Le pregunte la razón de su reflexión

y sin dudar, me contesto

-Lo que piensas hacer amigo, podría ser

el error más caro de tu vida y del cual te arrepentirás-

 

Volví a preguntarle porque así lo consideraba

-Porqué viví una situación similar en mi pasado

y al tomar tu misma actitud, perdí lo que más amaba-

 

Me contó su historia, con puntos afines a mi momento

sorprendiéndome la causalidad de ese encuentro,

le tome las manos agradecido y marche velozmente,

adonde sabía que alguien impaciente, estaba esperando.

Libre

Mujer endiablada que cuando miras
atraviesas aun hasta la más dura roca
de todo corazón que se cree inconquistable
y sin más se rinde, imposible de no hacerlo
ante tu belleza ancestral y salvaje.

Eres mujer de pueblos originarios
en donde la armonía de la tierra,
prevalecía sobre todo egoísmo o avaricia.

Creyeron que naciste para servir,
y no supieron descubrir bajo tu piel,
que el orgullo de tu raza te haría princesa,
tan rebelde como generosa a la vez eres
tanto con tu gente, como con el hombre
que algún día elegirás, sin que te lo señalen.

Tan libre y altiva eres…

La sin razón…de lo posible.

Es más que ilusorio, que uno pretenda
encontrar a alguien con quien compartir,
solo buenos momentos de la vida
creyendo vanamente en erradas utopías,
porque los otros, los malos momentos se han sufrido
y las cicatrices de tanto en tanto,
generan recuerdos que aunque gratos
provocan solo dolor, por lo que ya fue
y se ha esfumado de cada una de nuestras vidas.

Así la completitud sería más ficción que real,
solo una máscara que escondería
la tristeza no declarada y que existe siempre
en cada alma que se siente errante,
dentro del laberinto ominoso
del pasado que de tanto en tanto,
nos da como una zancadilla al corazón
y se cree con derecho a visitarnos y golpearnos.

Por ello, cualquiera sea la historia
de las tantas que ambos han desandado,
la certeza de futuro la darán solo ellos
construyendo nuevas esperanzas
sobre cimientos de lo ya vivido, desde aquel pasado
aguardando como siempre, que la incertidumbre
que el mañana trae consigo, se relaje
y los deje vivir en armonía junto a quien cada uno
desea, cobijados y juntos hasta el final…

Hasta pronto y los mejores augurios.

Querid@s compañer@s de ruta, escritores/as que brillan por su formación literaria y su continua vocación de aprendizaje y también a aquellos otros, que como quien escribe solo deslizan ficciones, poemas y tantas otras líneas literarias, como consecuencia del instinto, de la emociones o sentimientos y también por la injusticia, de un mundo desigual. A todos aquellos que me siguen y sigo; como a los que no, que habiéndoles anticipado que me iré a un pueblo de montaña para estas fiestas, en donde obligado no tendré más remedio, que aceptar el no poder contactarme con el mundo exterior, les envió un cálido y cordial saludo por estas fiestas y el nuevo año que se aproxima.

La cita

Nos conocemos solo
por esas fotos que acompañan
nuestro perfil en la plataforma,
fotografías que nos muestra pletóricos
sonrientes, con el fondo de viajes
por el mundo, como si fuera una vidriera
que le permita al otro, quizás
hacer una valoración subjetiva,
ya que solo hasta ahora,
hemos tenido alguna que otra charla telefónica
y decenas de chateos, en esta era digital.

Se lo dije, creo conocerle
de toda la vida, quizás sea solo mi sensación.
A las compatibilidades del “algoritmo”,
se suman los gustos musicales y otros
que presuponen en mi, la operación de sumar.

Nos veremos mañana, en un bar
le di lo que correspondía
que eligiera el lugar, día y hora
para que ella, se sintiera cómoda.

¿Cómo será el resultado de este encuentro?
Mi anhelo es que sea el inicio
de un camino lento, pero sin pausa
para que con ella podamos compartir,
una vida plena de armonía y complicidad.

Vuelve a ser…

Has dejado de ser luz
de tanto que te irritas,
para convertirte en una sombra
de quien has sabido ser, amada mía.

Te tiene temerosa, lo que pase mañana
cuando te olvidas de vivir el hoy,
observando en los demás sus fallas.

No tienes el candor ni los proyectos,
que te impulsaban siempre
en la búsqueda de lo imposible.

Es como si no creyeras en ti misma,
prisionera de tus propios miedos y ansiedades.

Algo se quebró en tu interior,
quizás la partida de tu madre,
quizás la ausencia de nuestros hijos
que la vida nos ha sabido regalar,
pero que ya se han ido, tras sus sueños.

Sal de las penumbras, mi reina.
Vístete con tu mejor enterito
y ve al atelier, a pintar tus sueños.

Sacúdete del hastió, y vive
no solo por ti, sino por ambos.

Aplausos al libre albedrío…

Hoy ha sido un día extraño,
mi celular con su musiquita endiablada
me molesto a hora tan temprana,
día de mi clase de yoga y otras obligaciones.

Mi mascota, comenzó desde el otro ambiente
al escuchar la melodía, a emitir ese aullido
parecido a un convite, diciéndome hora del desayuno.

A regañadientes, luego de cortar el sonido
unas tres veces, mi cuerpo fuera de la cama se deslizo.
Antes de ir al baño, lo de cada día.
Lo primero es lo primero, saludos
a mi mascota, gruñidos mediante y palmadas.

Desayunamos juntos, como todos los días
mientras miraba desganado mi bolso con la ropa de yoga.
No tuve opción, tome una decisión heroica, quien me obliga
hacer lo que no deseo hoy y ahora,
en que quedaría además, el llamado “libre albedrío”.

Levanté los platos, los lave y guarde
y me acosté nuevamente, dándome el mimo
que tanto mi cuerpo necesitaba y que como tú, a veces omito.