Tributo

Todo aquello que creo haber logrado
en esta vida mía tengo el deber de compartirlo,
con aquellos mayores que me enseñaron
sin demasiado rigor pero con mucho amor,
consintiéndome algo mas quizás por ser el menor
de cuatro y que llegó después de varios años,
en una época difícil en donde una boca más
dentro de un hogar humilde donde nada sobraba,
debe haber sido una decisión contradictoria
que confirmé luego con varios testimonios,
que supieron haber estado en tiempo y espacio
en aquel tiempo lejano en que mi vida alumbró.

Tan feliz he sido en esa infancia aun con carencias
reemplazadas con una febril imaginación austera,
con un papel o lápiz para dibujar o una tapita de gaseosa
a falta de pelota o cazar mariposas en aquellas mañanas
de verano en que un niño corría por el asfalto sin peligro,
en donde ver un automóvil por la calle era una sorpresa
ya que solo “los ricos” podían tener uno en esa sociedad
con códigos en que se respetaba con solo la palabra,
cuando hoy ni la mejor garantía siquiera puede ser fiable.

Todo aquello me enseñó a luchar por cada sueño
haciéndome fuerte en la adversidad y humilde en el éxito,
viviendo hacia adentro no para el afuera de las apariencias,
que en nada enriquecen a la persona y por el contrario resultan
un canto a la soberbia trepando a ese miserable ego suicida.

Fui, soy y seguiré siendo feliz hasta el último minuto de vida
llevándome con la última exhalación recuerdos en mi mochila,
que quedaran dentro de ella ya que ocupare un cuerpo sin memoria,
y serán esos recuerdos guardados en el infinito el flaco tributo
a mis amados padres que cada día acompañan mi agradecimiento.

Pienso…

Acabo de leer un poema de un colega

en que habla de la temporalidad y el reloj,
del tiempo que se escurre entre los dedos,
y el alma que en un momento se transforma
gélida en otro reloj que se detiene, tal cual vida.

Toda persona puede sentir a la muerte como desee,
tan diferentes somos qué infinitas razones
me hacen suponer que para algunos será terror,
mientras que para otros, una extrema placidez.

No pienso el final de la vida como algo trágico
menos aún si ha sido plena con obstáculos,
creo que en ese segundo en que inhale profundo
mi último aliento no vendrá a mi tormento alguno,
quizás por la convicción que ha echado raíces
en mi alma recóndita muy alejada de mi ser,
que cuando ello suceda iré caminando lentamente
por un pasillo no importa si luminoso o obscuro,
a otra dimensión donde la felicidad me aguarda.
gozando el reencuentro de aquellos que cada día
a mi memoria llegan como esos seres amados,
que jamás se han alejado de nuestra almas.

Son ellos, quienes hoy velan nuestros sueños
sin hacer el mínimo ruido, para no desvelarnos.

El plan de Japón para que sus ciudadanos encuentren pareja (y se reproduzcan)

Japón planea impulsar su maltrecha tasa de natalidad financiando programas de inteligencia artificial que ayuden a sus ciudadanos a encontrar el amor.

A partir del próximo año subvencionará a las instituciones locales que ya están ejecutando o preparando proyectos que utilizan este tipo de tecnología para emparejar a las personas.

El número de bebés nacidos en Japón en el último año quedó por debajo de los 865.000, lo que supone un récord de caída de la natalidad.

6 países donde se reducirá drásticamente la población y uno donde crecerá (y qué consecuencias traerán estos cambios)

Esta nación, crecientemente envejecida, está buscando formas de revertir una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo.

El gobierno planea asignar a las autoridades locales 2.000 millones de yenes (US$19 millones) para aumentar la tasa de natalidad, informó la agencia de noticias AFP.

Inteligencia artificial para encontrar pareja

Muchos ya ofrecen servicios de búsqueda de pareja, gestionados por personas, y algunos han introducido diversos sistemas de inteligencia artificial con la esperanza de que realicen un análisis más sofisticado de los formularios con los que los usuarios envían sus datos.

Algunos de los sistemas existentes se limitan a considerar criterios como los ingresos y la edad, y sólo facilitan un resultado positivo si hay una coincidencia exacta.

Se prevé que la población de Japón disminuya del máximo de 128 millones que alcanzó en 2017 a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los medios de comunicación locales informan de que la financiación tiene por objeto permitir a las autoridades habilitar sistemas avanzados, más caros, que tengan en cuenta factores como las aficiones y los valores personales.

El estudio que proyecta qué países de América Latina perderán y ganarán más población en el futuro (y qué consecuencias habrá)

“Estamos planeando especialmente ofrecer subsidios a los gobiernos locales que operan o impulsan proyectos de emparejamiento que utilizan la inteligencia artificial”, explicó un funcionario del gabinete a la AFP. “Esperamos que este apoyo ayude a revertir la disminución de la tasa de natalidad de la nación”, señaló.

El tiempo apremia: se prevé que la población de Japón disminuya desde las 128 millones de personas que alcanzó en 2017 (su máximo) a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los mandatarios tratan de garantizar que la fuerza de trabajo contratada del país pueda hacer frente a los crecientes costos del Estado del bienestar.

Hay expertos que alertan de que sería mejor opción mejorar las condiciones laborales que gastar el dinero en tecnología.

Sachiko Horiguchi, antropóloga sociocultural de la Universidad del Templo de Japón, cree que hay mejores formas de que el gobierno aumente la tasa de natalidad que subvencionar la búsqueda de pareja con la IA, como ayudar a los jóvenes que ganan bajos salarios.

La investigadora señaló un reciente informe que sugiere un vínculo entre niveles bajos de ingresos y la pérdida de interés en las relaciones amorosas entre los jóvenes adultos japoneses.

“Si no están interesados en salir con alguien, las citas románticas probablemente sean ineficaces”, dijo Horiguchi a la BBC.

La presión sobre las mujeres

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial

“Si tenemos que confiar en la tecnología, podría ser más efectivo facilitar robots que se encarguen de las tareas domésticas o del cuidado de los niños”.

Los especialistas han señalado durante mucho tiempo la falta de apoyo a las madres trabajadoras en Japón, una sociedad que tradicionalmente ha esperado que las mujeres hagan todas las tareas domésticas, críen a los niños y, además, cumplan con su trabajo profesional.

Las razones detrás de la “llamativa caída” de la tasa de fecundidad de las latinas en Estados Unidos

El gobierno ha asegurado que quiere animar a más mujeres a trabajar a tiempo completo, pero la brecha de género ha aumentado en los últimos años.

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial en 2019, bajando 11 puestos respecto al año anterior.

Fuente: Redacción – BBC News Mundo – 8 diciembre 2020

Otrora cafetín de Buenos Aires

Recordé esas letras de tango
de aquel Cafetín de Buenos Aires,
con letras de Discepolín y música
del gran maestro Mariano Mores.

Pero ahora es un bar reciclado
en la esquina de Irigoyen y Loria,
el barrio del viejo Once refugio
de la numerosa colectividad judía.

En el sobre las aceras añosos plátanos
más que centenarios protegen del sol,
a los porteños cada día en su ir y venir
de la changa o del trabajo en este hoy,
tan confuso del que no sabemos el rostro
cercano a quien cruzamos cubierto con su barbijo.

Dos jóvenes adolescentes a no más de dos metros,
conversan y se ríen con esa frescura que solo
poseen los que aún poseen restos de lirismo.

Otros dos maduros, son opinólogos de la vida
ya maduros hablan de famosos e intercambian,
haciendo un contrapunto notable uno con el otro,
confesando intimidades de terceros de ellos, conocidos.

Tiene razón una amiga que tengo hace años,
los hombres se convierten en verdaderas “Doña Rosa”,
cuando a criticar se refiere, no tienen compasión alguna.

Respiró profundamente, miró al cielo límpido y celeste
sin nube alguna luego de la tormenta de anoche,
los tapabocas de mil colores no deja de darle
un aire de fiesta a este barrio de casi dos siglos.

Llamo al mesero que acá aun le decimos -“mozo”-
le pido un cortado en “jarrito” con mas café que leche,
que apuro tengo…si la mañana hay que vivirla lentamente
.

Mi abuela…la que no conocí.

Continuar escribiendo

Mi padre era de hablar poco conmigo
además de que fui el último de cuatro,
imagino que ya eran demasiadas bocas
para alimentar con su único sueldo en la casa,
lo que lo obligaba a tener dos o tres más
trabajos y a la vez por ello estaba ausente,
prefería conversar con mis hermanas
siempre supe que tenía una empatía,
una cortesía distinta a todas, con las mujeres.

Ya adolescente, cuando la enfermedad le llegó
en mi el enojo fue enorme debo decir que mi padre no se construía
con cuarenta como yo por más aggiornado que me pusiera,
era un hombre ejemplar siempre pensando en los suyos
pero arriba de la pirámide, mi madre, luego mis hermanas,

Fue en esa ocasión que me atreví a preguntarle
porque razón su trato era distinto con las mujeres,
me dirigió su mirada transparente y solo dijo
-por mi madre, que tanto sufrió al lado de mi padre-

Sabía y veía además que su relación con mi abuelo
no era siempre de las mejores porque el pasado,
deja marcas mas cuando sos un niño o adolescente
viendo como me dijo -maltrataban a su madre-

Y siguió…y no paro de hablar, era como si descargara
todo el dolor guardado por años para aliviar su pena,
-Tu abuela, mi madre Monona era una santa y mi padre
le gustaba beber más de la cuenta y le dio una mala vida-

Tal es así continuó -que nos tuvimos que ir de la casa
como a escondidas hacia la casa de la tía Valentina-
Ahh…le respondí, me imagino que allí estuvieron mejor,
me volvió a mirar ya con sus pupilas embebidas en lágrimas-

-No te creas, mi madre tuvo que pagarles a las hermanas
por nuestra manutención y educación, así que era
una versión distinta a la de ese cuento que conoces -Cenicienta-

A los años volvieron porque el abuelo “Pancho”
les prometió cambiar, además mi padre y su hermano
ya eran jóvenes con manos para trabajar y al “viejo Pancho”,
se que eso no le había agradado jamás en su vida.

Así conocí la historia de mi abuela “Monona” que casi no
conocí solo cuando la vi de niño en un rincón del comedor
hablando consigo misma afectada por una demencia senil

Loca ella, loco yo…

Era como aquella canción que nos decía
loca ella, loco yo buscando ambos con simpleza,
aquello que nos habían contado de Woodstock ¨69
un lugar pero en soledad donde el amor y la paz
pudiéramos disfrutarlos en soledad como siempre,
cuando entrabamos en ese trance de amarnos
adorablemente de a ratos, con furia en otros.

Había amanecido soleado en la verde pradera
era un lugar tan perfecto que ni imaginamos,
habíamos llegado al atardecer del día anterior
luego de recorrer con nuestro equipo de trekking
quizás unos diez kilómetros aproximadamente.

Pero la cabaña prestada por un amigo era un sueño
tal como la casa de los enanos de aquel cuento,
por lo cálida y ese penetrante olor a incienso.

Creímos estar en el paraíso, nos miramos
y sin saber porque luego de salir y ver el paisaje,
comenzamos a reírnos como si estuviéramos
viéndonos por vez primera, ahí la subí a mi espalda
aterrizando en esa enorme y mullida cama,
un festival de colores estalló entre nosotros
sin necesidad que Joe Cocker cantara
su mítica versión de “With a Little Help from My Friends…” 

Ayúdanos, por favor…

Te he dicho ya que me tienes agotado
harto de no encontrar en ti un solo gesto,
que me haga pensar si vale la pena esto,
seguir enrollados en un camino que vemos
tan diferentes al igual como nosotros lo somos.

Es a veces, tan difícil que aunar los esfuerzos
de ambos en solo uno para que la relación perdure,
si ya lo se cada uno tienes sus cosas pero es eso que
ni siquiera compartimos por si el otro desea opinar,

Convivimos; somos tan independientes que ni sabemos
lo que el otro hace y hasta veces no recordamos el sabor
de nuestros gustos de helado cuando cada tanto con cada pote
al acostarnos y en silencio nos enganchamos con una película,
que solo nos deja el sabor agridulce del silencio que hiere de muerte
todo aquello que nos unió pensando que arribamos al mismo puerto,
en donde nuestras naves tiraron por la borda las anclas deseando
ahogados en frustraciones por fracasos que esto era lo más maravilloso
al recibir adorablemente a quien sabias llegaría, para contenerte e iniciar
nuevamente ese riesgoso y complicado camino de convivir por amor.

No llores, me siento amándote y fracasado al mismo tiempo,
como antes, como siempre y ya extrañándote si te pierdo,
por favor te pido estoy muy cansado dame como me cuentas
la misteriosa pócima de ese cuento, que nos devuelva a nuestra vida.

Kon

La lluvia había arreciado por la mañana
los rayos del sol que luego caían sobre las veredas,
daban la sensación de múltiples dispersas lagunas
como un espejismo si uno va transitando por una ruta.

Ahí estaba ella, tratando de sortear los charcos
de esas baldosas rotas de nuestro Buenos Aires,
imposible evitarlas sus ojos de ira se llenaron
cuando me le acerque y le ofrecí un pañuelo,
debe haberse preguntado si estaba frente a un loco
ya que ese gesto de cortesía era de la era paleozoica.

No obstante, un rictus que pareció una sonrisa
iluminó su bello rostro y con un mohín dijo gracias,
íbamos hacia la misma dirección, caminamos
conversando sobre futilidades nada demasiado serio.

Llegamos a su casa y en la puerta nos detuvimos
me sorprendió cuando me dijo que mi gesto
le hizo reemplazar su ira por una inmensa paz
que como efecto espejo se le transmitió a su alma.

Sonreímos juntos le di mi teléfono y ella el suyo,
será que quizás tengamos que agradecerle a Kon
Dios de la lluvia y viento incaico que siempre venia del sur.

Desátate…

Dime cual es la razón de tu enojo


si solo he ido a beber unos tragos


como siempre aquí cerca con mis amigos,


si tu quisieras tendrías los mismos derechos


dime alguna vez, me lo has dicho y te lo he negado? 



¡Que no! ¿me dices? Que no tienes con quien verte…

vaya eso si que es peligroso, seguirás siendo larva

no serás crisálida y no te transformaras en mariposa

ni sabrás lo que es la libertad de quien goza de confianza.


Anda de una vez mujer, busca tus distracciones

encuentra algo que no te haga sentir tan inerte,

o no ves que con solo mi amor no te basta

vive tu libertad como mejor te parezca y plazca,

pero si no quieres hacerlo, no pretendas robarme la mía
.

Qué mejor que vivir donde se respira armonía…

Hoy; como casi todos los días me desperté antes que la alarma del móvil sonará.¿La razón? La misma de cada mañana, Daysi que deja sus aposentos y de tanto dormir en el día. A veces me pregunto si los ejercicios de respiración,el yoga o la meditación quien la realiza ¿Ella o yo? Quien esté leyendo esto, sabrá entender si posee mascota como sola compañía.
No sé qué pensar a veces, cuando la miro en su cama con la panza y patas flexionadas hacia el techo -ni siquiera un experimentado fakir, podría hacerlo mejor-
Pero hoy era un día de corridas, así que me fui rápidamente al baño, me duché, me afeité y ya estaba haciendo mis ejercicios, luego de poner a calentar a fuego más que lento el desayuno y preparar los cítricos. Luego la meditación; y de ahí atraer de la cocina, nuestro desayuno. Ya Daysi, sabe que cuando mis movimientos son más rápidos que los habituales, en algún momento se quedará sola en el piso.
Tome la correa, el tapabocas y la calle tomamos para hacer nuestros dos kilómetros de la mañana. Pero se me ocurrió cambiar el recorrido, tenía interés en conocer la comuna en que me encuentro. Aclaro que mi casa está aún ocupada por mi ex mujer y mi hijo menor, casa que construí a finales de la década de los 80. Y cuando digo construí; así fue. El diseño y los planos de esa casa que permitiera albergar a un matrimonio, dos hijos y un tercero en camino, debía ser amplia, confortable, con un patio donde los niños podrían jugar libremente y mi sueño “mi jardín” con macizos florales y algún que otro frutal, lo hice luego de analizar cada metro de todos de los que disponía.
Hubiera sido más fácil en aquel tiempo contratar a un arquitecto y tener en la mano U$S 500.000 para construirla y terminarla en menos de 6 meses.Pero en aquel momento; era solo un empleado que si bien ejercía como Jefe de la División de Relaciones Industriales de una empresa metalúrgica, era el único ingreso de nuestra familia, ya que mi esposa estaba al cuidado de mis dos hijos de 4 y 3 años, mas un tercero que llegaría luego,
Fue muy bueno; para la familia disfrutar esa casa por varios años; hasta que comenzó cerca de la misma, a desarrollarse un polo comercial de indumentaria, que crecía vertiginosamente, con lo que ello conllevaba. No solo desaparecieron casas particulares y antiguos negocios, situados en la Avenida sino que además avanzaron por las calles paralelas o laterales.
Al final; el barrio dejó de ser barrio, un transito de locos, gritos, bocinazos durante el horario comercial, hasta los sábados. Y a la noche; “zona roja” para el trabajo de prostitutas o transexuales – los que tienen que vivir, claro-, si hubieran tenido el decoro de no caminar gritando o cantando, por estar borrachos o dados vuelta por efectos de alguna “sustancia”.
Cuando me fui de casa; y llegue aquí a solo 2 kilómetros de donde vivía. me encontré con “otro mundo, para mi desconocido”. Silencio, poco tránsito, casas bajas, Hoy mismo, cuando saque a Daysi a caminar, saque un par de fotos con el celular, como para inhalar ese perfume de árboles florecidos.
Luego al volver a casa, deje a Daysi y me cambié para ir a pleno centro de la ciudad, a un par de kilómetros de la “Casa Rosada”. Fui a una consulta médica de control y al salir tuve ganas de beber una infusión caliente. Así me senté en la vereda de un bar con mesas -hoy como todos- a la calle. Y vi la locura o enajenación de las personas, como evitándose unos y otros. Estuve pensando un rato y de paso saqué otro par de fotos, pero en este caso de un edificio, que fácilmente supera más de un siglo,
Me dije a mi mismo -que Dios o el Universo me había bendecido-. Ahora sí disfrutaba del lugar en donde vivía, aunque siempre pueden presentarse problemas menores, es lo ideal para mi caso.Busque el auto en estacionamiento, puse música de los 80 y cuando volvía, note que una sonrisa persistente me acompañaba….