Terminará como la caída del Muro…

Aún no hemos tenido la primera cita,
hasta ahora solo han sido palabras
a través de estos multifuncionales aparatitos,
que pretendes que no te agobien a cada paso
y te quiten tiempo, para hacer lo que es de tu gusto.

Por eso, ayer me sorprendió
cuando sin necesidad, comenzó
a dejar de llamarme por mi nombre,
utilizando de manera reiterada diminutivos,
que si no fuera que estoy entrenado
para no vaciarme de ira ante cualquier motivo,
hubiera simplemente cortarle y au revoir.

Y conste, que solo fueron sugerencias
que le di, por esa maldita costumbre
de ayudar al otro, sin nada a cambio.

No se percató, que un diminutivo
desmerece a quien tiene frente a sí.
Cuando ese alguien, yo
solo trataba de serle útil
ante situaciones cotidianas de la vida,
que solo nosotros las complicamos
buscando excusas, para no escuchar.

Pero, bueno cada cual a su juego.
Si se da el encuentro del sábado, bien.
Si no, también…ya que a esta altura
he dejado de sorprenderme hasta de la nada.

Es como siempre decimos
La mente humana es un perfecto
mecanismo de relojería,
pero hay quienes no disfrutan
de la vida, por el solo hecho
de su propia guerra fratricida
de neuronas…

Cuestión de época

Nací y fui tan feliz con The Beatles

como telón de fondo en mi adolescencia,

luego vendrían Creedence Clearwater Revival

y los locales Almendra, Sui Generis, Los Gatos.

Me hablaban del tango, y solo me sacaban

una sonrisa socarrona, como mueca de lo pasado.

Hablar de tango en la década del 60, del mayo francés,

de la revolución musical y la libertad que nos inflamaba

a todos, hasta llegar por así decirlo al descontrol,

era sinónimo de lo antiguo, del hombre llorando por una mujer

o de los cuchilleros orilleros del ilustre Jorge Luis Borges.

Pero como todo, la juventud se escurre entre los dedos.

Y luego de ser fan de una banda, los gustos amplíaron

la base de datos que poseia en mi cerebro.

Comprendí el tango, escuchando el “ Adiós Nónino”

del maestro e incomprendido maestro, Astor Piazzolla.

Y fue allí, que agregue a mi archivo personal

algunos tangos instrumentales, como otros con

voces como la del uruguayo Julio Sosa y el negro Lavie.

Así llegue a tener una colección no de objetos,

si de emociones y sentimientos que se expresan

a mis espaldas, cuando en este mismo momento escribo.

Tango que me hiciste mal, y sin embargo te quiero…

La culpa es del me too…

Santa María de los Buenos Aires,
podría aceptar que Don Pedro
su primer fundador se equivocara,
pero que a Don Juan de Garay
no se le ocurriera rectificar su nombre,
eso, eso no se lo perdonare.

Miércoles tórrido en Buenos Aires
a casi un mes para que el verano llegue,
hombre con corbata con el saco en su mano,
ancianos que fatigados recorren sus calles
y cada tanto, se detienen a respirar
ese irrespirable aire mezcla de smog y humedad.

Pero apareció ella, y todo lo olvide
muy joven, remera cortisima y short ajustado
que la hacia parecer una deidad perversa.

Caminaba…mejor dicho, se deslizaba como serpiente
con sus audífonos escuchando seguramente
su tema preferido y sin la manzana del pecado.

Estuve mirándola, hasta que desapareció
de mi vista, aplaudiendo mis sentidos su belleza.
Porque para esa admiración, no hay edad
seas un adolescente o un hombre maduro,
que ya ha recorrido un largo trecho.

Eso si, hoy en día solo te debes contentar
con mirar, porque una mínima galantería
con el me too encima, te puede llevar a la hoguera.

Hoy he sido feliz…

Hoy he sido feliz, que no es poco.
Tu sabes que la felicidad es efímera
y se compone de suaves ráfagas
de las más simples emociones compartidas.

Converse con uno de mis hijos,
que con su familia vive muy lejos
y nos dimos uno de esos abrazos
que virtuales son tan sentidos.

Al mediodía, me encontré a almorzar
con mis otros dos hijos, que si bien
están cercanos, hacía ya un mes
que las obligaciones no nos permitían
encontrarnos, para hablar de las cosas
cotidianas de la vida, de sus proyectos.

He aprendido en estos últimos tiempos,
ha escuchar más que hablar sin horizonte.

Me sorprendió y me enorgulleció
sus ilusiones y proyectos de vida.
Los miraba y pensaba que algo
bien habíamos hecho con ellos,
para que si bien con obstáculos
tuvieran esa férrea voluntad de superarlos.

Nos despedimos con besos y abrazos.
Volví a casa, donde me esperaba mi mascota.
Y al verla le conté, lo feliz que me sentía.

En la vida se puede ser feliz,
con las cosas más simples que puedes suponer.
Pero no tanto, cuando tu amor filial
estalla por la sangre que corre en tus venas.

Hoy he sido feliz. ¿Me preguntas por mañana?

Solo me interesa el hoy de cada día…

El misterioso mundo de los sueños

Hola amigas/os, si bien no soy para nada ocioso ya que cuando no tengo actividades me las creo, solo para sentirme bien conmigo mismo. Muchas veces a pesar de encuentros circunstanciales y de las reuniones con los amigos de siempre; el vivir en soledad acompañado de mi fiel y leal mascota Daysi, cruza  de Schnauzer y Dachshund mini, a veces me provoca que los descansos por la noche resulten insufribles y discontinuos, generalmente provocados por el inconsciente que necesita pulsar lo que sucede o sucedió en el consciente, a través de los sueños. Obviamente, por algún lado tiene que salir. Por dicha razón hago mi terapia con una profesional fantástica con la cual nos reímos más de lo que conversamos sobre todas aquellas circunstancias del día a día. Fue ella la que me sugirió anotarlos por aquello de la “memoria corta” en que pasado cierto tiempo no recordamos claramente la construcción o lo que sucedió en ese sueño. Y así lo hice. Ustedes se estarán preguntando que está diciendo este individuo y por qué se explique de una vez. ¿Verdad? No se enojen, solo transcribiré mi sueño de antenoche y recién hoy con Analia (mi psicóloga) desciframos cada una de sus partes. Es maravilloso como las pulsaciones del mundo consciente, perduran en el inconsciente como fuente de una caja de pandora inacabable. Se lo transcribo tal como se lo envié a la profesional…

“…Estaba sobre unas montañas de arcilla o barro  en medio Oriente o El Líbano, y comenzaban a explotar volcanes con lava, que provocaban la desaparición de casas que se hundían entre el fuego. Escapaba asustado y con dificultad ya que la tierra era blanda y no me permitía sujetarme. Estaba acompañado por alguien que me guiaba. Escapamos y me encuentro con un hombre de nacionalidad árabe que me recibe en su casa con amabilidad y me dice que tiene 3 hijos y a su hija la crió mi abuela Zeta. (Mi abuela materna era libanesa)

Cambia el escenario y me encuentro al lado del locutor de Telefe (un canal de aquí de TV abierta) que está hablando con Pablo Granados (un actor cómico y cantante que no suelo ver) de esquina a esquina fumando (yo no lo soporto) le pregunto desde cuando fumaba -no me responde- Granados nos invita a su casa con un gran parque donde nos muestra como construyó el mismo un exótico paisajismo con piedras y plantas con flores descomunales. De repente, van apareciendo los que alguna vez trabajaron con Granados entre ellos Almada, Yayo (otros actores cómicos, que tampoco suelo ver porque prefiero Netflix con una buena película o serie) y los otros y corren de un lado a otro. Me sumo a ellos y hacemos la parodia de un scrum de rugby. Están preparando la comida, bebiendo y fumando. Les digo que salgo porque no puedo respirar; me preguntan porque y les comento que sufro de una incipiente enfisema por nódulos en ambos pulmones.
Paso a otro cuadro; en un consultorio, donde estamos un médico, Granados y yo.
El médico me pide estudios y al verlos me dice que tengo un pólipo o tumor maligno en el colon ¿? Le digo que hace como treinta años que siempre me han encontrado solo pólipos benignos. Sin golpear la puerta aparece Almada ebrio haciéndose el gracioso, y el médico insistiéndole varias veces pero sin violencia, lo hace irse. Le pregunto al médico que expectativas tengo y me dice que no sabe. Quizás un año. Me angustio y comienzo a llorar…”

Conclusión: Todo sueño tiene un significado implícito, de lo que nos sucede en la vida real…

Vulnerabilidad

No sabes ni siquiera donde vivir
ni adónde vas, en una ciudad
que te resulta desconocida.
El terror te paraliza, no dejas
de mirar hacia atrás, por si te siguen.

No comprendes aun que ha pasado
cuando tu inocencia alguien robo,
solo te dijo que era un juego
supiste que mentía cuando
el dolor del primer desgarro,
destrozo tu piel y alma de niña.

La ignorancia a tu alrededor
fue mudo testigo de tu profundo llanto.
A veces la pobreza con su ignorancia,
se hace ciega y fácilmente sobornada.

Ahora corres, corres sin detenerte
buscando no sabes qué, pero si
que nadie ponga sus manos sobre ti.

Lujuria consentida

Recuerdo cuando abriste la puerta.
en forma sorpresiva y nos viste en la cama.
Te quedaste de pie en la puerta,
a pesar que te dije que te fueras,
me contestaste que no nos dejarías en paz.
Mi libido se fue al carajo y abandone la batalla.

Me vestí despacio, mordiendo la bronca
por la travesura de lo que eras, una mocosa insolente.
Baje por las escaleras, furioso para irme.
Como si nada hubiera pasado
Me preguntaste -…me alcanzas?
te fulmine con mi mirada, harto de tu soberbia.
Insististe una y otra vez, hasta que accedí.

Ya en el auto, me preguntaste si sabía la razón
del porque de tu actitud, al entrar al cuarto.
No, con desdén te dije.
Y allí estallo la bomba de neutrones.
“Quiero acostarme contigo y ahora mismo”
fue tu respuesta.
No te intereso que te dijera, que con ello nada ganarías.

Detuve el auto, ya habías reclinado tu asiento
te quitaste la ropa y luego aflojaste mi cinturón
y sin más tu mano fue a recorrer, a sabiendas
con que te encontrarías y con la otra guiaste mi mano
hacia tus zonas mas íntimas, al mismo tiempo.

Dos horas no te resultaron suficientes
intentando las posturas más excitantes e imposibles,
quise detenerte, pero eras una ninfómana insaciable
reiniciabas el acto, de una obra donde ambos éramos parte.