Dolor

Las llagas ardientes
desgarran mis entrañas,
de nada sirven
circunstancias ya vividas,
en pasados viejos o recientes.

Al cansancio
pretendo desecharlo,
pongo todo el esfuerzo
en acompañar
el sufrimiento
de quien adoro,
se que solo
su mente recorre
a velocidades
intermitentes,
lo que no dice
pero bien sabe,
y ello no cesa
en su lucidez
de la vigilia.

Solo puedo
acompañar,
intentar
disfrazar con una
sonrisa,
la angustia
que destroza.

Es cuando toco
con suavidad su cabeza,
cuando llego o me voy
es que no dejo de pensar,
en la incertidumbre
que nos esperara mañana.

Imagen; Gentileza Pinterest tristesfrases.com

Eres trigal…

Eres como el trigal
de quien ara el campo,
para sembrar sus semillas
en los surcos vírgenes y limpios,
aguardando que el sol
y las lluvias lleguen
mirando al cielo como ruego,
en esos momentos oportunos.

Tu cabello y tus trenzas,
de ese hermoso color
tan parecido al trigal,
es lo que me apasiona
como me apasiona cuando
sueltas tu cabello,
y así corres, sin detenerte
hacia el destino que pretendes,
pero la realidad es que buscas
un claro en el campo, para gritar
a quien desea escucharte
como amas y te sientes amada.

Mi corazón, así entonces estalla
fulgurante, como hacer para evitarlo
si eres lo mejor que me ha pasado,
en una vida en la que tropecé
tantas veces, por mis disparates
sin retorno ni perdón.

Has salvado mi alma,
has vuelto a que sienta
ese alegre cosquilleo,
en tu entrega tan honesta,
logrando redimirme
de un pasado, ya sin recuerdo.

Imagen: Pinterest lunamiangel.tumblr.com

Ansiedad? Inevitable…

No es nada fácil. Cuando tienes a una de tus hermanas, con la que has vivido un abanico de circunstancias de todo color, durante toda tu vida. 
Sanatorio u Hospital; qué más da en donde se encuentra internada.
Se siente que la intranquilidad, ha hecho prisionera a toda persona, que circule por este edificio impersonal, en donde cohabitan profesionales y personal de segunda línea, más que valientes aquellos le ponen el pecho al maldito COVID 19 .
Del otro lado, aquellos pacientes que mantienen la esperanza, de superar lo que padecen, fuera el virus o no. Estamos con récord de contagios y muertes. Los medios bombardean con la vacuna rusa,; a la que denominaron “Sputnik”, dándole el tinte geopolítico de ver quien llega primero a la meta, como si esto eliminara el número de víctimas, que solo son ahora el recuerdo de sus seres queridos.
Todo es confuso y en consecuencia su aprobación, comercialización, distribución a nivel local y global, sin olvidarnos del vil metal y su consecuente negocio. ¿Licito?
Cuando en realidad; debería haber sido producto de un gesto de “NOBLEZA”. Si ya se; me dirán no estoy en mi sano juicio. 
Porque esa palabra; solo se usa como identidad de las revistas del corazón y ha dejado de estar en el vocabulario, de las relaciones personales e multidisciplinarias.
Hubiera sido el momento oportuno, para que los países que dicen ser “del primer mundo”, se unieran e investigaran todas las variables del virus, que ha mutado ya más de 40 veces, lanzando una vacuna luego de superar los protocolos de seguridad, como consecuencia de reunir en su conjunto las mentes más brillantes de la ciencias y medicina de todo el mundo, lo que hubiera sido el primer gesto, de hacerle saber a los habitantes de este planeta tan desigual, que esta sociedad enferma, podría redimirse y hacer de la generosidad el instrumento de su nueva creación, dando a todos los países el reclamado antídoto, en forma gratuita y sin excepción.
Pero no; seria pecado para el CAPITALISMO ORIGINAL Y CRIMINAL; que no ha dudado en llevar a cabo el ensayo de vacunas en bolsones de pobreza del África, Asia, y la misma Latino américa, entre otros.
Y lo más lamentable, es el lugar que ocupan esos seis o diez tipos multimillonarios repugnantes, que los medios pretenden darles mas que prensa y convencernos que son verdaderos filántropos en búsqueda de la salvación divina, cuando son infinitamente participes y responsables, tanto de las pestes como de la degradación del medio ambiente. 
Además, cuando sus donaciones se desgravan de impuestos, son públicas y mediáticas, y eso me genera mayor rechazo. Y ahí tarareo; lo de Joan Manuel o el Nano, “con esos tipos, tengo algo personal”.
Pero vuelvo a la habitación donde se encuentra mi hermana; donde hace más de 40 minutos, que se la han llevado a realizar un PET uno de los tantos exámenes, que junto a análisis, ECG, y otros que le vienen realizando.
He estado tantas veces, en los pasillos, salas y habitaciones de estos lugares, que ya son parte de mi historia de vida, y que lamentablemente me traen dolorosos recuerdos, a los que ahuyentó, anteponiendo los otros. 
Aquellos; de los momentos felices.
El hijo mayor con su familia aquí en Buenos Aires; los otros dos en Chile. Ahora vere; llegado el caso si con un certificado médico del médico actuante, los respalda realizar el viaje en un aéreo humanitario, que los traiga a Buenos Aires, de acuerdo a las circuns- tancias.
Me detengo; se abre la puerta. Un auxiliar ingresa; trayendo a mi hermana en una silla de ruedas, abrigada con una manta violeta, que hace aún más evidentes sus gestos de cansancio, acompañada por la delgadez de su cuerpo.
Dejare de escribir; esperare la visita de los médicos, que intervinieron en el estudio. Les preguntare. He vivido ansiedades pasadas y sin embargo, siempre es lo mismo. La preocupación por quien uno ama y con quien ha vivido tantas circunstancias de la vida.
Me acerco a su cama. Le abrigo sus piernas con una manta. Callo; un instante. Comienza a hablarme sobre cada detalle; del estudio realizado. La escucho atentamente, inter- cambiamos opiniones. Pretendo inyectarle esperanza. Wasapeo; un mensaje igual para sus tres hijos y mis sobrinos… Ingresan los médicos… 
No sé si seguiré; escribiendo de esto. Creo que no… 
Lamento decirles; a aquellos que me siguen y tengo el gusto de compartir muchas horas…que la publicación del VIII Capitulo de “Misterio en Giverny”; se extenderá todo lo que mi prioridad, hoy establezca.

Abrazos a tod@s...

Juntos siempre…

¿Sabes? Si bien soy de aquellos; que dicen que uno debe ocuparse, en lugar de preo- cuparse, hoy no tengo demasiados deseos de escribir. Estoy preocupado, aunque comencé a ocuparme, desde el mismo momento en que ayer, me comunicara uno de mis queridos sobrinos, de la súbita enfermedad de mi hermana, que a la vez es mi compa- ñera de todos los días de esta “rara actualidad”, en que nos enviamos un WhatsApp o hablamos por teléfono. Nos contamos nuestras vidas; nos reímos, discutimos por ser diferentes y hablar sin filtros –sin cuidarnos-, nos amigamos luego, diciéndonos que nos amamos.
Pero la voz de uno de sus tres hijos ayer; me movió toda la estructura. Y ello; a pesar de que de cuatro hermanos, siendo el menor tuve que convertirme en el mayor desde mi adolescencia, para asistir a mi padre primero, a mi hermano mayor luego y a mi madre, durante diecisiete años debido a una larga enfermedad, pero que llevo con una dignidad maravillosa. Pero el fallecimiento de mi hermano, la potencio. Se fue a los dos años; diciéndonos en las visitas periódicas que mi hermano ausente –Carlos- se había presentado, diciéndole que se preparara para la partida. Tal es así; que a los dos días, los ángeles se la llevaron en silencio y sin sufrimiento.
En cambio, a mis dos hermanas mayores, hube de contenerlas solo en puntuales cir- cunstancias. ¿Será aquello, que dice de la mujer ante la adversidad, demuestra más resiliencia y fortaleza que el hombre? Seguramente, es así.
A fines del año pasado; su hijo menor y su mujer, se fueron a otro país latinoamericano adonde reside otro hermano, casado con una bella mujer, dos niñas y su madre política, en búsqueda de oportunidades, que lamentablemente este país no ofrece, pase el gobierno que pase y desgobierne. Es una constante. Eso la sacudió; por aquello de que el amor filial es generalmente mayor con el menor de los hijos, lo que generalmente no es un mito. En muchos casos; es real como el aire que respiramos –si lo sabré, yo-.
Hubo un tiempo, que ante cualquier situación, lloraba y se encerraba en sí misma, en que esa sensible emoción, le quitaba esa fortaleza anímica que ostento durante toda la vida. Ya a los dieciocho años; cuando ya estaba quedándose imposibilitada de caminar, cuando médicos la trataban erróneamente con sus diagnósticos; hubo quien finalmente –un neurocirujano- luego de unos estudios, percibió un tumor del tamaño mayor de un huevo alojado entre la columna vertebral y la médula espinal.
Así hubo que quitarle cuatro vertebras; para extirparle exitosa mente ese tumor, que le impedía movilizarse y por lo cual derramaba mares de lágrimas, al pretender dar siquiera un paso.
Por ello; mi experiencia con los médicos, cualesquiera fuera su especialidad, ha sido siempre ciclotímica –a algunos les haría tragar por el culo, el juramento hipocrático-, si bien conozco a una gran mayoría que son tan dignos, eficientes y no ven el vil metal, como su objetivo final. Velan verdaderamente por la salud de las personas, como sucede en cada lugar del mundo y mas hoy, ante este maldito COVID19.
Pero ella; ha sido siempre para mí una amazona invencible, se quedó sola con tres hijos casi todos adolescentes. Del mejor pasar; pasaron a encontrarse sin medio alguno, se unieron y se fortalecieron, salieron adelante juntos, con sacrificio y ese “don” que en quien creas, le da a veces “a los buenos”, para superar adversidades y lograr alcanzar aquello que se llama vivir con dignidad.
Luego tuvo otros casos; un cáncer de colon que supero, pero que significo también perder unos centímetros de su intestino grueso. Otras adversidades; como caídas por querer hacer su trabajo, lo más rápido posible y tropezar una y otra vez, con fracturas o hematomas groseros en su cuerpo. Además la casa de tres plantas; que solo le dejo su divorcio sin ningún otro pasar, ni siquiera pensión por alimentos por uno de los hijos, aun menor. Ella se empleó y sus hijos; fueron todos a trabajar de lo que fuera, para seguir viviendo de pie y no de rodillas, como bien nos enseñaron en nuestro humilde hogar, en el cual nacimos y solo como riqueza inigualable, ejemplos recibimos. Luego del trabajo; limpiaba toda la casa, ella sola. Obsesiva, sin igual se reía cuando finalizaba el último rincón. Satisfecha; como buena cabeza dura. Tampoco puedo escribir demasia- de ello. Por algo, tenemos demasiadas coincidencias.
Siempre estuvimos presente; el uno para el otro. Amo a mi otra hermana y estoy para lo que necesite; pero sin embargo, no tenemos la misma comunicación. Somos diferentes.
Estoy golpeado, pero mas fortaleza esgrimo, en estos casos. Hable con mis sobrinos, ya jóvenes adultos. Les ofrecí acompañarlos en esta dura batalla, que su madre enfrenta- ra, pero con todos nosotros detrás, a sabiendas que lo superara por su elevada moral y siendo la persona maravillosa, que es.
Comprendes ahora; la razón de que solo hice catarsis aquí. Como explicarte; porque no deseaba escribir de otro tema. Te pido disculpas. Me dirás; que es una historia de vida, mas. Y te daré; la derecha. Hoy, me pasa a mi.
Si lo has leído, gracias por pasar. Un abrazo.

Reencuentro tardío

Sucede cada minuto, cada hora
en el transcurso de un nuevo día,
aguardando ansioso tu llamado
el que me motiva a desearte
junto a mí, como aquel viejo anhelo.

Es solo escucharte respirar
entre la sinfonía de tu voz,
toda vez que dices amarme
como en aquel tiempo ya lejano,
cuando adolescentes éramos
jurándonos caminar juntos,
intenciones que solo fueron
ciegas a nuestros deseos.

Hoy, que los años han pasado
volvemos a encontrarnos,
como en aquellos tiempos
y como entonces juntamos
aún más fuerte nuestras manos,
para emprender este camino
regalándonos lo deseado,
un amor sin dobleces, que sera eterno.

Estoy al límite…

No puedo ya con ellos,
no dejan cada noche 
de visitarme e ingresar
como sueños no deseados,
abominables a mí descanso 
con impredecibles argumentos,
no les importa el daño
que me hacen, mis párpados
dolientes que luchan
por abrirse y ver la luz,
para hacerme saber
que estoy a salvo.

Es allí, al abrir los ojos
como si quisiera
solo ver el blanco
del techo del cuarto
que esta sobre mí,
vuelvo a respirar profundo
una y otra vez,
para huir del ahogo.

Como desearía
que en lugar de esto,
me entretuviera
la mosca de Cortázar.
volando con sus alas
hacia abajo, lo que seria
el menor de los males
de esta locura mía.

Demonios

Que penoso es no dormir,
cuando pesadillas atraviesan
trayendo historias desconocidas,
con rostros del pasado
los que se convierten
en tormentos inenarrables,
por representar hechos
embebidos en argumentos
demoníacos que se agitan
en tu mente con la sinrazón.

Malos sueños que obligan
a salir de cada uno,
con tu corazón palpitando
veloz y sudor en tu cuerpo.

Con que poco uno se conforma,
huyendo de aquello que aterra
cada noche, al ver la luz del día
Pensando que al volver a dormirte
deberás enfrentar nuevamente,
a esos demonios que bien sabes,
continúan aguardando por ti, siempre.

Que me sucede?

Desperté sobresaltado
envuelto en tu recuerdo,
quedo en mi, de tan vivido
aquel perfume de tu cuello
en la piel que olía a menudo.

Sentí en ese embelesado sueño
los temblores del acto pasional,
que envolvía a nuestros cuerpos
en diáfanos placeres de ese tiempo.

A veces pienso, si estoy viviendo
el hoy, o si un transitar en el tiempo
me hace volver a sentir esos deja vu,
para creer que viajo para volver
una y otra vez, a compartir contigo
aquellos días de felicidad tan plena.

Seguiré preguntándome si es hoy,
o un viaje en el tiempo, sin saberlo.

Calma…

No corras ya mujer,
no es necesario.

Mis brazos te retienen,
junto a un grito que deseo
escuche hasta el Universo
de almas que descreen
del amor como antídoto
del veneno de la soledad.

Me amas tal como soy
como yo a ti dulce e imperfecta,
tus sienes se estremecen
cuando nuestros labios
se hunden en lo mas profundo
de los sentidos y emociones.

Ya nos tenemos, en cuerpo
nos hemos convertido,
y así será hasta que permitas
que ambos sigamos siendo
nuestros propios dueños,
sin importarnos que aun
el propio mundo se desplome.

Nos seguiremos teniendo
como hoy, en el infinito
del continuo del tiempo.

Interrogantes sin respuestas…

Párpados casi cerrados
pupilas enrojecidas,
descanso inhóspito
de otra noche endemoniada.

Sueños que golpearon
como un martillo,
estallido de sienes
que al levantarme,
me ponen mas lento
en cada paso,
mucho mas que ayer.

Hartazgo que no cesa,
consulta sin retorno
ni diagnostico cierto,
que me ayude a andar
como antes, como siempre.

Ávido busco razones,
abanico de decenas
de causas posibles,
pero ninguna certera.

Aislamiento?
El no a la vida?
Inconsciente rebelde
que gambetea a la consciencia,
dejándola en ridículo
ante un solo espectador, yo.

Cuantos misterios,
que poco sabemos
de nuestra propia mente.
..