Siempre conmigo…

Sé que estas aquí, donde has vivido
los últimos años de tu existencia,
percibo como una brisa sobre mi frente
cuando me acuesto cada noche,
como si fuera un beso, seguido
de “un hasta mañana”…

Recuerdo años atrás, cuando del trabajo
pasaba por aquí y estabas en la cocina,
cavilando con tus recuerdos a cuesta.

O bien en los mismos sillones de jardín
que algún día te regale, cuando aun
habitabas tu casa de toda tu vida.

Tu sonrisa al recibirme, al llegar
con esas visitas fugaces que te hacia
camino a mi último destino, mi hogar.

Siempre tenías algo en el refrigerador
que tus manos sabias habían preparado,
para invitarme a compartir y disfrutar
o bien tomarnos juntos unos mates, 
esa infusión bien argentina y uruguaya,
por igual. 

Conversábamos largo…y a veces no tanto…
es esas veces las que lamento…
como desearía bajarte de ese pedacito de cielo,
que ocupas desde hace tiempo, madre mía…

¿Será?

Una plataforma de las tantas
es la que por causalidad,
genero nuestra primera charla.

Mucho más lo fue tu sonrisa,
espejo del alma según he creído siempre.

Quien regala una sonrisa,
goza de ese extraño privilegio de dar
felicidad a quien la reciba.

Conversamos, quizás me excedí
un poco, porque sabes
cuando arranco no paro,
así de sanguíneo y espontáneo soy,
cuando alcanzo esa placidez
que solo me da un alma con energía
que fluye sensiblemente, positiva.

Por eso, viene bien aquello
de aquel gran bronce que fue Cortázar
“Me basta mirarte, para saber que
con vos, me voy a empapar el alma”,
dejando atrás actos fallidos…

Deseo conocerte, Portugal

Próximo destino, Portugal de mis amores
tierra que según los que entienden,
se hizo famosa por el bacalao y las sardinas
a la parrilla, como platos nacionales.

Destino en el que aún no estuve,
y casi siempre le pase por el costado ibérico.

Me dicen los amigos, estas enloqueciendo
ahora con el coronavirus en Europa, ciego!

Y yo les contesto, me acompaña mi Dios
que a todos lados llevo y es el único, en quien confió.

Paseare por las calles empinadas de las colinas 
de Lisboa y será mi bastón aventurero, que sostendrá
mi andar por sus bellas calles y mirando al Tajo,
para recorrer luego sus iconos emblemáticos,
mezclarme con su gente en esos típicos bares
en donde con una buena copa de vino,
la cordialidad que es bienvenida, de amigos en breve
te haces, como si los conocieras desde siempre.

Visitare desde Cascáis a Estoril, para luego
marchar a Porto, al norte en el distrito medieval
de la Ribeira, sus calles angostas de adoquines
como los que pocos quedaron en mi San Telmo,
de mi misteriosa ciudad de Buenos Aires
allá en los tiempos de la vieja aldea con el Fuerte
mirando a las orillas del Rio de la Plata.

Vila Nova de Gaia, más la librería Lello e Irmao
que me encantara visitar, como quien ingresa
a un lugar histórico y también encantado.

Ya habrá tiempo para andar por el Valle del Duero
y más aún para conocer la Iglesia de Fátima,
que en una de esas cruzo la frontera
y junto a mi Dios, visitaremos la Catedral de Santiago

“Touch and go”

Estas enferma, quizás en tu lecho
en tu departamento, no puedo llamarte
ni acompañarte como desearía
por el solo hecho de hacerte compañía.

Pero soy el “amigo invisible”, clandestino
para tus hijos y quizás para otros.
Me siento como si fuera un ladrón
convertido en la sombra de lo que no soy. 

Pero tu pusiste las reglas, o más bien
dejaste que solas se acomodaran, tras el secreto.
Y los secretos sabemos, son difíciles
de mantener en el tiempo. Siempre se descubren.

Tengo que mandarte un mensaje,
para saber si puedo llamarte…
me siento que no soy parte de tu vida,
solo el amor clandestino que necesitabas,
algo de aquello que se llama “touch and go”…

Mi personal forma de creer en Dios

¿Quién puede decir, que está libre de pecado?
Aun el más impoluto representante religioso
cualquiera sea, guarda en su interior
todo aquello que enojaría al guardián de su credo.

Recuerdo de niño, en la escuela primaria
que un buen compañero de apellido Rojas
me pregunto ¿Tú vas a la Iglesia La Candelaria?
a mi respuesta “no”, le siguió
-ah…entonces tú eres ateo- 
Como explicarle que no necesitaba ir a ese lugar
que para mí nada representaba, 
ya que Dios me acompaña
desde siempre, aun sin conocerlo. 
Pero seguramente no me hubiera entendido.


Y aquí está la constante duda que vive junto a mí.
Dios, Jehová, Buda, Ala, Confucio y tantos otros
son figuras celestiales y amadas por sus fieles
por sus virtudes, también porque se han hecho
cargo de los males de toda la humanidad
enseñando desde el sendero del amor y la misericordia.

¿Entonces, cual es el motivo por el cual un hombre
con sus pecados a cuesta, se arroga el derecho
de hablar en su nombre, cuando al hacerlo
está ofendiendo a los fieles y a la misma Deidad?

El contrasentido de uno de los temas más polémicos
como es la religión, me ha llevado como personal opinión
a hablar con “mi Dios” cada día, al salir de mi hogar
sin necesidad de intermediario alguno 
y sin visitar la casa de “su Dios”. 
Porque ambos, son el mismo. Pero con una diferencia.
El mío no está contaminado por los pecados del hombre.

Crecer…amando la vida.

Siendo muy niño creía que los otros,
eran solo mi círculo familiar,
mis padres, mi hermano y mis hermanas
eran eso, a lo que yo llama familia chica.

Los otros, parientes de ambas ramas
eran circunstanciales, solo de paso
de vez en cuando, por nuestras vidas.

Pero al crecer, la creencia
cambia en su dimensión y amplia
su horizonte, al igual que los afectos,
el tío preferido, primos con los que crecí
y juntos llegamos a la adolescencia,
viviendo esa grata explosión hormonal.

Hoy cada tanto, por no decir casi nunca
nos volvemos a reunir, soñando aquello
que nos hace más jóvenes y nos provee
esa creencia que seremos eternos
más allá de la finitud de esta bella vida.

Desde el ayer al hoy…

Recordé aquella película
escandalosa para su época,
de “Último tango en París”
dirigida por Bertolucci,
con música de nuestro “Gato Barbieri”,
descarnada e infinitamente carnal
con el gran Marlon Bando
y la casi “lolita”, María Schneider.

La violencia verbal y sexual
guionada para Brando sobre María,
culmina en la caótica escena
del sexo anal con la mantequilla.

Muchos años de no hablarse,
disputas judiciales, secuestro
de la película y destrucción
de sus copias, mas prisión
de Bertolucci en sus derechos civiles.

Sonrió, hoy esa misma película
seria como ver Alicia
en el País de las Maravillas.

Pero cuidado, en la vida real
es donde la violación y muerte
de mujeres indefensas de toda edad,
requiere que EXISTA EL BASTA! 
Y lo dicte la justicia con perpetua de por vida.