Covid de larga duración: «Tengo que elegir entre caminar y hablar»

Jasmine Hayer ha sido contactada por cientos de pacientes después de iniciar un blog en el que aborda el covid prolongado.

Son miles los afectados, pero no hay certeza de por qué algunas personas desarrollan el llamado covid de larga duración y otras no.

Tampoco se comprenden en su totalidad los mecanismos por los cuales una infección del coronavirus conducen al covid prolongado.

Ese contexto hace difícil calcular cuántos casos existen en todo el mundo.

«Las estimaciones varían sobre cuán frecuente es el Covid prolongado, pero aproximadamente una cuarta parte de las personas con Covid-19 tienen síntomas persistentes 4 a 5 semanas después de dar positivo en la prueba, con alrededor 1 de cada 10 experimentando síntomas después de 12 semanas», señala un informe* de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud.

La periodista de la BBC Charlie Jones obtuvo algunos testimonios desgarradores en Reino Unido, donde se estima que más de un millón de personas lo padecen.

Y es que muchos pacientes dicen que solo tuvieron una infección inicial leve, pero que terminó arruinando su salud, su vida social y sus finanzas.

Raya

Jasmine Hayer, de 32 años, vivía en Londres y se estaba preparando para ser profesora de yoga cuando contrajo el coronavirus en marzo pasado.

A veces se siente como si fuera una persona diferente, dice, hablando lenta y cuidadosamente desde la casa de sus padres en Bedfordshire, en el este de Inglaterra.

Se mudó allí el verano pasado cuando se dio cuenta de que ni siquiera podía hacer la cama sin perder el aliento.

«Esta enfermedad es tan desconcertante y nadie sabe realmente cómo tratarla. Honestamente, no sé si alguna vez recuperaré por completo mi salud, pero nunca dejaré de intentarlo», indica.

Actualmente se encuentra de licencia pagada por enfermedad, pero está desesperada por volver a trabajar.

Siente como si le hubiesen arrebatado su vida, lo mismo que experimentan «tantos otros con covid de larga duración», dice. «Hemos tenido una gran crisis de identidad».

Jasmine Hayer

FUENTE DE LA IMAGEN – JASMINE HAYER

Jasmine se estaba preparando para ser profesora de yoga antes de que contrajera el virus.

«Necesito reinventarme. Ni siquiera puedo levantar el brazo izquierdo, mucho menos ser profesora de yoga, lo cual es desgarrador».

Durante nueve meses, los médicos dijeron que la ansiedad era la causa de sus síntomas, que incluían presión en el pecho, dolor en el corazón, dificultad para respirar, fatiga y palpitaciones.

Pero sabía que estaban equivocados y desarrolló su propio rastreador de síntomas que la ayudó a darse cuenta de que sus desencadenantes eran: inclinarse, caminar y hablar, con un impacto retardado en sus pulmones.

Su salud sólo comenzó a mejorar cuando comenzó un tratamiento en una clínica para 130 pacientes con covid prolongado severo, en el Hospital Royal Brompton, en Londres.

Los médicos encontraron múltiples problemas de salud. Una prueba de transferencia de gas mostró que los niveles de oxígeno en sus pulmones eran del 53%, lo mismo que un paciente con una enfermedad pulmonar, y le diagnosticaron inflamación cardíaca que le dijeron que no habían visto antes.

También encontraron pequeños coágulos de sangre en sus pulmones, que solo aparecieron en un examen especializado llamado gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión.

Desde que comenzó a tomar medicamentos anticoagulantes, los coágulos han desaparecido, pero todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones.

Jasmine Hayer

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Jasmine se sintió desesperadamente sola después de que los doctores le dijeran que lo que estaba experimentando era ansiedad.

«Un medicamento antiinflamatorio llamado colchicina cambió significativamente mi recuperación, pero desgraciadamente volví a recaer. Ahora puedo caminar lentamente por cinco minutos una vez a la semana si tengo suerte, pero después me duele el pecho. Tengo que elegir entre usar mi voz y mover mi cuerpo. No puedo hacer ambas cosas en un día».

«Los médicos no saben por qué si tengo buenos niveles de oxígeno en mi cuerpo, no llega a mis pulmones, lo que podría ser un problema con mis vasos sanguíneos. Pero mis escáneres muestran que son normales, nunca antes habían visto esto».

Desde que comenzó un blog en el que cuenta su caso, ha sido contactada por cientos de personas con covid de larga duración que están desesperadas por ayuda.

«Muchos pacientes están siendo despachados porque sus médicos de cabecera y especialistas no han recibido suficiente orientación. No saben que los pacientes pueden tener micro coágulos de sangre, aunque los resultados de sus escáneres y análisis de sangre sean normales, como me pasa a mí».

Jasmine está siguiendo de cerca un estudio puesto en marcha en Alemania que encontró coágulos de sangre microscópicos en pacientes con covid de larga duración, lo que estaría privando de oxígeno a los tejidos.

Una técnica que limpia la sangre al eliminar las proteínas que forma la enfermedad ha ayudado a algunos pacientes allí.

jasmine Hayer

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Jasmine todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones.

También es asesora de pacientes en el estudio de covid de larga duración más extenso del mundo hasta la fecha, cuyo objetivo es mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

Amitava Banerjee, profesor de Ciencia de Datos Clínicos de la University College London, está dirigiendo STIMULATE-ICP, un estudio de dos años en el que participarán 4.500 pacientes de seis clínicas de covid de larga duración.

Se probarán medicamentos existentes para determinar su eficacia, incluidos los antihistamínicos, como el tratamiento para la fiebre del heno, la loratadina. También se podrán a prueba fármacos anticoagulantes como rivaroxaban y el fármaco antiinflamatorio colchicina.

A Banerjee le preocupa que el número actual de infecciones provoque que más personas sufran de covid prolongado.

Muchos pacientes lo desarrollaron después de una infección leve, explica, por lo que no está seguro de que la variante ómicron pueda producir una enfermedad inicial menos grave.

«Sabemos que las personas que no fueron hospitalizadas con covid grave han seguido con sus vidas y se han visto más deterioradas y eso debería preocuparnos», dice.

Jasmine Hayer

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A menudo le cuesta concentrarse porque su dolor en el pecho y en el corazón desencadena su trastorno de estrés postraumático.

Sin lugar a dudas, las vacunas ayudan a prevenir la muerte y la manifestación severa de la enfermedad, pero los científicos aún no saben si protegen contra el covid prolongado, indica.

Muchos jóvenes con covid prolongado no han podido regresar al trabajo, agrega, y esto ha tenido un impacto importante en su salud, bienestar y economía.

El cardiólogo considera que la mejor manera de prevenirlo es «en primer lugar, evitar infectarse y mantener baja la tasa de infección», lo que no se logrará con un enfoque exclusivo de vacunas, explica.

«Me encantaría ver más consideración, debate y reconocimiento del covid de larga duración por parte de quienes hacen nuestras políticas públicas», dice.

«Si solo se hacen mediciones de las muertes, se deja por fuera el impacto en las vidas de las personas. Deberíamos saberlo».

Se solicitó al Departamento de Salud y Asistencia Social de Reino Unido una respuesta a los comentarios del profesor Banerjee.

«Al final de mis clases, me siento borracha»

Para Emily Miller, el covid de larga duración sigue siendo una experiencia aterradora y solitaria, sin el aporte de especialistas médicos que la apoyen.

Emily Miller

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Emily Miller contrajo covid-19 en octubre.

La joven de 21 años había regresado a la ciudad de Oxford cuando, en octubre, contrajo el coronavirus.

Había estado estudiando Industria de la Música en la ciudad de Brighton.

Miller creció en Oxford y se acostumbró a caminar a todas partes y disfrutar de los paseos al teatro.

Ahora sólo sale de casa para citas médicas y sus estudios.

«Al final de mis clases, me siento borracha y no puedo recordar lo que se ha dicho».

«No veo a mis amigos ni tengo una vida social. Mi vida ha cambiado por completo y también mi trayectoria profesional».

Después de una infección leve inicial, comenzó a experimentar migrañas, tinnitus, entumecimiento, dificultad para respirar, mareos, hemorragias nasales, dolor de pecho y náuseas.

Un análisis de sangre mostró que tenía un recuento bajo de glóbulos blancos y fue remitida a una clínica de covid de larga duración, que la ayudó con el manejo de la fatiga. Luego fue enviada a un neurólogo.

Emily cuenta que un médico de cabecera le dijo que los síntomas se debían a la ansiedad y que debía «ir a casa y ponerme en orden».

«Se me estaban acabando las opciones»

Emily todavía toma analgésicos y sufre de fatiga, espasmos musculares y problemas gastrointestinales. Su médico de cabecera sugirió recientemente que se trataba de un síndrome del intestino irritable relacionado con la ansiedad.

Emily Miller

FUENTE DE LA IMAGEN – EMILY MILLER

Emily todavía toma analgésicos y sufre de fatiga, espasmos musculares y problemas gastrointestinales.

«Me encantaría tener más exámenes e investigaciones para ver qué está causando esto, pero sigo chocando contra una pared de ladrillos», dice.

Además de su salud, sus mayores preocupaciones son financieras; tener con qué pagar la renta cada mes es una de ellas.

«Solicité un subsidio para estudiantes discapacitados, pero no reconocen el covid de larga duración como una discapacidad. Realmente espero que algún día se cuente», señala.

Siente que sus perspectivas laborales cuando se gradúe el próximo año son sombrías, y su sueño de trabajar para un sello discográfico está en suspenso.

Decidió crear una página de recaudación de fondos para mantenerse y costear sus intentos por conseguir una cura a través de tratamientos experimentales como la oxigenoterapia.

«No me gusta pedirle a otras personas que me apoyen (económicamente), pero sentí que se me estaban acabando las opciones».

Pérdida de peso, diabetes e hipertensión.

En una situación similar se encuentra Antony Loveless, quien recientemente tuvo que pedirle a su madre que le prestara unos US$1.300 para pagar su hipoteca.

Antony y Claire

FUENTE DE LA IMAGEN – ANTONY LOVELESS

Antony y su compañera Claire perdieron sus trabajos y pasaron la mayor parte de este año en la cama.

Tiene 54 años y se infectó con SARS Cov-2 en enero mientras trabajaba como investigador principal en el puerto de London Gateway.

Su compañera, Claire Hooper, de 52 años, que trabajaba como enfermera, también lo contrajo y, como él, sufre de covid prolongado.

Han pasado la mayor parte de este año en cama con dolor y fatiga incapacitantes, y ambos han sido despedidos de sus empleos.

Antony ha perdido 25 kilos, camina con un bastón y conduce un automóvil con placa de discapacidad.

Le han diagnosticado pérdida de glóbulos blancos y un trastorno autonómico llamado síndrome de taquicardia ortostática postural, que afecta su capacidad para regular la presión arterial.

Claire ha perdido 38 kilos y ahora tiene diabetes e hipertensión.

Ambos han sido dados de alta de una clínica de covid de larga duración, ya que les dijeron que estaban demasiado enfermos para comenzar la rehabilitación.

Usaron más de US$13.000 de sus ahorros solo para pagar su hipoteca y facturas. Recientemente, calificaron para ser cobijados por los beneficios del Estado.

«Teníamos un estilo de vida bueno, de clase media», dice Antony. «Pasamos de ganar alrededor de US$6.000 al mes a vivir con lo mínimo».

«¿Y nosotros?»

El ex fotógrafo de guerra y autor tiene que configurar recordatorios en su teléfono para ir a la cocina a comer, pero luego no puede recordar por qué está allí.

Antony Loveless

FUENTE DE LA IMAGEN – ANTONY LOVELESS

Antony Loveless trabajó como fotógrafo de guerra y autor.

«No había fumado en 37 años y olvidé que no fumaba y compré un paquete de cigarrillos el otro día», dice.

Se siente frustrado porque se recopilan estadísticas sobre personas con covid-19 que viven y mueren, pero «no de las personas en el medio».

«El gobierno nunca habla de covid de larga duración. O mueres o te recuperas, pero ¿y nosotros?»

Dice que las cosas se pusieron tan mal hace unos meses que junto a Claire consideraron terminar con sus vidas.

«Llegamos a un punto en el que no podíamos seguir con el dolor y la falta de calidad de vida. Nos habíamos quedado sin dinero y sin opciones y estábamos acostados en la cama, sin ni siquiera poder seguir una trama en la televisión».

Antony dice que se sienten como si los hubieran dejado flotando en el aire.

«Seguiremos viviendo y esperando mejorar, eso es todo lo que podemos hacer», asegura.

Raya

¿Qué es el covid de larga duración?

  • El covid prolongado cubre una amplia gama de síntomas que incluyen fatiga, tos, dolores de cabeza y musculares.
  • La mayoría de las personas que contraen el coronavirus se sienten mejor en unos pocos días o semanas, pero los síntomas pueden durar más, incluso después de una infección leve.
  • «Existe una creciente evidencia de que el virus puede causar daño directo a los órganos, pero también desencadenar una respuesta anormal, aumentando la coagulación de la sangre y la liberación de sustancias inflamatorias», señala el informe de la OMS y del Observatorio Europeo: *»In the wake of the pandemic. Preparing for Long COVID» (Como consecuencia de la pandemia: prepararse para un COVID prolongado).

Imagen de portada: Gentileza de Jasmine Hayer

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Diciembre 2021

Sociedad/Ciencia/Salud/Variante Ómicron

Por qué decimos «talón de Aquiles» para denotar debilidad (y cuán acertado es anatómicamente).

Todos tenemos un talón de Aquiles, literal y figuradamente.

De hecho, en el primer caso, tenemos dos, que también se llaman tendones de Aquiles.

Son unas bandas resistentes de tejido fibroso que conectan los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Cuando los músculos de la pantorrilla se flexionan, el tendón de Aquiles tira del talón y ese es el movimiento que nos permite estar de puntillas al caminar, correr o saltar.

Y son los tendones más grandes y fuertes del cuerpo, lo cual es curioso pues usamos la expresión «talón de Aquiles» para aludir al punto débil de una persona o cosa.

Pero eso, como tanto más, se lo debemos a la maravillosa imaginación de los Antiguos Griegos.

Profecía amenazadora

Hay varias versiones de la historia de Aquiles, el más grande de todos los héroes griegos de la guerra de Troya, pero en todas las profecías marcan su vida, incluso antes de nacer.

Tetis, su madre, era una ninfa o diosa del mar de quien se habían enamorado Zeus, el rey de los dioses, y Poseidón, el dios del mar, quienes estaban haciendo hasta lo imposible para conquistarla.

Una versión cuenta que Tetis rechazó a los dos dioses y Zeus se enfureció tanto que decretó que jamás se casaría con uno.

Otra dice que Temis -la del ‘buen consejo’, la encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres- y Prometeo -el Titán amigo de los mortales- sabían que era vital para la orden olímpica que ninguno de los dos se casara con Tetis.

¿La razón? Estaba escrito «que la diosa del mar tendría un hijo principesco, más fuerte que su padre, que empuñaría otra arma en su mano más poderosa que el rayo o el tridente irresistible».

En otras palabras, que el hijo que tuviera la ninfa llegaría a ser más magnífico que su padre, algo que no le alegraría a ninguno de los dos dioses del Olimpo.

Tetis y Zeus pintados por el artista ucraniano Anton Losenko (1737-1773)

GETTY IMAGES – Tetis y Zeus pintados por el artista ucraniano Anton Losenko (1737-1773).

Alertaron a los dioses justo a tiempo: Zeus estaba a punto de acostarse con Tetis cuando se enteró.

Y quedó tan preocupado que se aseguró de que Tetis se casara con un hombre mortal para que su hijo no pudiera nunca desafiar el poder divino.

El elegido fue Peleo, rey de los guerreros de renombre conocidos como mirmidones, quien, desde el punto de vista de los dioses, tenía varios puntos a su favor: era el hombre más piadoso del planeta; era lo suficientemente digno como para tener una esposa divina y, más importante aún, era un mortal, así que no podía engendrar un hijo inmortal.

Por magnífico que llegara a ser la criatura, su grandeza tendría fin.

Invulnerabilidad imperfecta

La única divinidad a la que no le alegró la decisión fue Tetis, quien no se resignaba a aceptar que algún día a su hijo sería tan cruelmente arrebatado por la despiadada Muerte, algo que a ella, por ser una diosa, no le ocurriría.

Así que hizo todo lo posible para evitarse el dolor más grande que puede sentir una madre, aquel de sobrevivir a su hijo.

Algunas narraciones cuentan que la diosa del mar intentó inmortalizar a Aquiles a través de un largo ritual de purificación que consistía en quemar poco a poco su mortalidad en el fuego todas las noches y ungir su cuerpo con ambrosía. Cuando estaba a punto de completar la tarea, Peleo la sorprendió y le horrorizó tanto verla poner a su hijo en el fuego que no quiso escuchar las explicaciones de su esposa.

Otra versión más amable señala que Tetis se llevó a Aquiles al río Estix, que marcaba el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Tetis sumerge a Aquiles en el río Estix, una estatua en mármol del escultor británico neoclásico Thomas Banks, (1735-1805). Con agradecimiento al Museo V&A por permitir la fotografía.

FUENTE DE LA IMAGEN – JONATHAN CARDY

Tetis sumerge a Aquiles en el río Estix, una estatua en mármol del escultor británico Thomas Banks, (1735-1805). Con agradecimiento al Museo V & A por permitir la fotografía.

Para hacerlo invencible, invulnerable e inmortal, la diosa sumergió a su bebé en las aguas del río, cuyo nombre styx significa «estremecimiento» y expresa repugnancia por la muerte.

La única parte del cuerpo de Aquiles que permaneció vulnerable fue su talón, pues fue de ahí que Tetis lo sostuvo al bañarlo en las mágicas aguas.

Más profecías

Esa no fue la única precaución que tomaron los padres de Aquiles para evitar su muerte.

Se aseguraron de que lo educara nada menos que Quirón, «el más sabio y justo de todos los centauros», mentor de muchos de los grandes héroes de la mitología, como Jasón y Peleo, los argonautas, y Asclepio, el dios de la medicina y la curación.

Bajo su cuidado, Aquiles se alimentaba con una dieta que incluía entrañas de leones y cerdos salvajes, y médula de lobos, para fortalecerlo mientras que aprendía de cacería, así como de música y actividades intelectuales.

Además, según contaron algunos mitógrafos, cuando Peleo recibió un oráculo de que su hijo moriría luchando en Troya, lo escondió en la corte de Licomedes en Esciro, disfrazado de niña entre las numerosas hijas del rey, para evitar que se uniera a la batalla.

Aquiles y las hijas de Licomedes, pintado por Antonio Molinari circa 1680.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Aquiles y las hijas de Licomedes, pintado por Antonio Molinari circa 1680.

Sin embargo, el destino estaba escrito y otra profecía se ocupó de que se cumpliera.

Cuando el adivino Calcas le dijo a los griegos que no podrían ganar la guerra para rescatar a la secuestrada Helena de las manos del príncipe Paris de Troya sin la ayuda de Aquiles, lo buscaron y lo encontraron.

Como dictó el destino

Lo que siguió fue épico, como nos ha venido contando Homero desde el siglo VIII a.C.

Los 51 días del último año de la guerra que nos narra «La Ilíada» empiezan con una colérica disputa entre Agamenón «el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles» y termina con el funeral de Héctor, el hijo mayor del rey Príamo y el héroe más célebre de Troya, a quien Aquiles había matado en un duelo y arrastrado por días amarrado de su carroza.

Pero si bien nos cuenta mucho sobre el heroísmo, la fuerza y ​​la camaradería de Aquiles, además su furia, Homero no menciona su muerte, aunque Héctor la predice con su último aliento y la «Odisea» habla de su funeral.

Y el gran escritor griego en ningún momento menciona su talón (entre otras, tampoco habla del caballo de Troya).

El relato de la muerte del gran héroe quedó en manos de otros poetas, quienes narraron, por ejemplo, que se enfrentó luego al rey etíope Memnón, quien había acudido a apoyar a los troyanos, y lo mató en la batalla.

Contaron además, que se enamoró de la reina de las Amazonas, Pentesilea, cuando sus miradas se cruzaron en el momento en el que su lanza la atravesó… demasiado tarde.

Estatua de Aquiles herido por una flecha en el talón, la única parte vulnerable de su cuerpo.

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Estatua de Aquiles herido por una flecha en el talón, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Y varios dijeron que Aquiles murió cuando una flecha, disparada por el príncipe troyano Paris, cuya fuga con la bella (y casada) Helena había desatado la guerra con los griegos, lo alcanzó.

En la que es quizás la historia más famosa de su fin, el héroe murió en el campo de batalla contra los troyanos.

En otra versión, estaba escalando las murallas de Troya y a punto de saquear la ciudad cuando ocurrió.

Otros relatos cuentan que Aquiles se había enamorado tanto de Polixena, la hija de Príamo, que aceptó desertar al bando troyano si el rey los dejaba casar. Así fue, pero cuando Aquiles fue al templo para ratificar el compromiso a los ojos de los dioses, París, escondido, le disparó.

Sin embargo la mayoría de las fuentes aseguran que fue el dios Apolo -quien apoyaba a los troyanos- el que guió la flecha hacia su punto vulnerable: el talón.

Sólo así logran vencer al guerrero que aparece en la primera línea de la «Ilíada», cuya ira pone en movimento toda la historia, ese semidiós, asesino, saqueador, malhumorado, temperamental, despiadado y cruel pero también aquel que es siempre el más rápido, más agudo, más grande, más brillante, más importante y más hermoso que otros hombres.

Pero aunque su madre, siendo inmortal, probablemente siga llorando su muerte, Aquiles lleva vivo en la memoria colectiva unos 28 siglos…

Imagen de portada:  GETTY IMAGES – Aquiles, el personaje central y guerrero más grande de la Ilíada de Homero.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Dalia Ventura. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Salud/Grecia

“Borges no se merece el talento que tiene”: audacias y provocaciones de Victoria Ocampo.

Un libro de Ivonne Bordelois propone perfiles poco conocidos de la creadora de Sur, en un intento por desarmar prejuicios sobre esa figura central de la cultura argentina.

Ivonne Bordelois, la autora de la colección de poemas El alegre apocalipsis y los ensayos La palabra amenazada, Etimología de las pasiones y El país que nos habla, acaba de publicar Victoria. Paredón y después, un libro biográfico que se ocupa de reivindicar como escritora a la autora de las diez series de Testimonios y de los seis tomos de Autobiografía, entre otras obras.

Victoria nació cuarenta y cuatro años antes de Ivonne. La biógrafa y la biografiada, a pesar de la diferencia de edad, de sus personalidades tan disímiles como sus circunstancias, y de la formación –Ocampo era una autodidacta; Bordelois es una lingüista doctorada en el MIT bajo la guía de Noam Chomsky y fue docente universitaria en Holanda– tienen varios puntos en común. En primer lugar, tuvieron un contacto muy temprano con la naturaleza. Victoria, en las estancias de su familia y en el jardín de Villa Ocampo; Ivonne, en el campo familiar de los Bordelois en la provincia de Buenos Aires. La lectura las llevaría a deslumbrarse con los cuentos, las novelas y los ensayos de Virginia Woolf; sobre todo con Un cuarto propio y Tres Guineas: eran feministas.

«Se omitían ‘detalles’ no menores: V. O. estuvo de parte de los republicanos durante la Guerra Civil Española, siempre apoyó a los aliados y rescató a varios intelectuales y artistas de la Europa ocupada»

Bordelois, muy joven, conoció a Victoria, a la que admiraba, pero que la cohibía. Fue colaboradora de la revista Sur y amiga de Enrique Pezzoni y José Bianco. Luego, su larga permanencia en Estados Unidos, París y Holanda, la mantuvo alejada de la vida cotidiana de Buenos Aires y de la publicación dirigida por Ocampo.

Victoria Ocampo, en 1950, al llegar a Estados Unidos para dar conferencias

Victoria Ocampo, en 1950, al llegar a Estados Unidos para dar conferencias- Bettmann

El tiempo y la distancia le han permitido a Ivonne brindar un perfil muy rico y equilibrado de su biografiada. Reprocha con razón a los críticos de Ocampo el ensañamiento con que la atacaron y atacan por no haber tomado “opciones ideológicas inviables en sus circunstancias”. Nada podía hacer ella contra el hecho de haber nacido del lado de los privilegios. Se le atribuían posiciones ideológicas a las que era ajena por el hecho de lucir vestidos de alta costura de Chanel y sombreros de Reboux y de haber sido amante a fines de la década de 1920 de un trágico y muy buen escritor, Pierre Drieu la Rochelle, más tarde, colaboracionista del nazismo. Se omitían “detalles” no menores: V. O. estuvo de parte de los republicanos durante la Guerra Civil Española, siempre apoyó a los aliados y rescató a varios intelectuales y artistas de la Europa ocupada.

Se ha hablado mucho del carácter mandón de Ocampo y de su generosidad; pero pocas, de su ternura, que era conmovedora. Bordelois cita una expresión que Beatriz Sarlo le aplicó a Ocampo: “capataza cultural rioplatense”. Casi una injuria kirchnerista avant la lettre.

Ivonne Bordelois

Ivonne Bordelois

Son pocos los escritores y críticos que admiten lo bien que escribía Victoria, la fluidez de su estilo, la llaneza criolla de su español rioplatense, al que salpicaba de palabras y expresiones francesas, inglesas o del habla coloquial porteña y campera. Con un aforismo demolía a un genio o una celebridad. De Charles de Gaulle dijo: “El poder corrompe hasta el lucero del alba”. De la condesa de Noailles: “Era una mezcla de cisne y de serpiente”. De Borges: “No se merece el talento que tiene”. Victoria estaba muy lejos de la admiradora perpetua.

En este punto, la autora y la biografiada tienen otro punto en común. Las justas, temibles y exquisitas reseñas de Bordelois le valieron el apodo de “Ángel exterminador” en Sur, según Enrique Pezzoni. Cultivó su sinceridad cruelmente literaria en el Suplemento Cultura de este diario, cuando yo era editor. Mi retiro apartó de mí ese cáliz hechicero. Del mismo modo, V. O. se encarnizaba sobre las traducciones de Shakespeare de las más encumbradas plumas.

«Con respecto a la caligrafía de Mistral, dice: ‘Es una letra muy acostada, como alfalfa bajo un vendaval’.»

Bordelois consagra la segunda parte de su libro a una galería antológica de retratos escritos por V. O. Describe el conjunto como “un verdadero festín.” En esa Vía Láctea de celebridades, mis preferidos son los perfiles de Gabriela Mistral, Jean Cocteau, y Julián Martínez, el gran amor de Victoria. Hay frases, símiles y metáforas seleccionadas por Ivonne que se valen de los tres reinos de la naturaleza, de los cinco sentidos, y de una puntería verbal infalible. Con respecto a la caligrafía de Mistral, dice: “Es una letra muy acostada, como alfalfa bajo un vendaval.” ¡Diosa!, como dirían los jóvenes de hoy. De Anna de Noailles: “Su abundancia acaba por empobrecerla”.

Quien retrata muy bien a V. O. es el escritor estadounidense Waldo Frank. Bordelois utiliza la mirada de este para su biografiada: “Es alta y singularmente hermosa, parece una amazona; una amazona que oculta a los ojos del vulgo su naturaleza infantil, de muchacha”. “Cuando la conocí Victoria tenía alrededor de cuarenta años, era una mujer alta, morocha, de belleza clásica, una mujer poderosa; una mujer rica y, en su vida privada, una mujer desdichada”.

La tercera parte del libro se ocupa del encuentro decisivo entre Virginia Woolf y Victoria, y de la amistad epistolar que le sigue. Desde que se conoció el Diario de Virginia Woolf y cartas de esta dirigidas a parientes y amigas en las que se refiere a V. O., se habló y se escribió de modo burlón e irónico acerca del papel de millonaria exótica, enferma de literatura, que desempeñó la argentina frente a la exquisita, atormentada y sarcástica Virginia, a la que Victoria admiraba profundamente. Sin embargo, como muestra Bordelois con citas del epistolario de V. O., esta tuvo plena conciencia de los malentendidos que se produjeron entre ellas y del desdén imperialista con el cual, por momentos, Virginia la veía como un ser tan exótico como la Argentina, que Woolf se imaginaba poblada de mariposas.

Irene Chikiar Bauer, en su tesis de doctorado (a la que Ivonne se refiere como fuente) y en el prólogo de El ensayo personal, su antología de Victoria Ocampo, analiza con mucho detalle la confrontación entre la escritora inglesa y la “sudamericana”. Victoria aprovechó el interés “europeo” de Virginia por el exotismo que representaba la culta, sensible y arrolladora nueva amiga para acercarse a la autora de Orlando, que le dio un rumbo definitivo a la vida y la obra de Ocampo. El impulso o el mandato que Virginia le dio a V. O para que escribiera “autorizó” a esta para encarar seriamente su vocación literaria, como enfatizan tanto Bordelois como Chikiar Bauer.

Virginia Woolf y Victoria Ocampo

Virginia Woolf y Victoria Ocampo- Archivo

En el episodio Woolf-Ocampo, Ivonne ve en acción el histrionismo de la argentina, que había renunciado por su familia a su vocación escénica. Fue Sylvia Molloy, en “El teatro de la lectura: cuerpo y libro en Victoria Ocampo”, la primera en ver la actriz tras la escritora y mecenas. Esas cualidades histriónicas le sirvieron a Ocampo para manipular a Virginia, convertirse en su amiga y obligarla a dejarse fotografiar por Gisèle Freund.

A pesar de las diferencias en tiempo, espacio, clase y circunstancias culturales, Virginia, Victoria e Ivonne están unidas por su condición de mujeres en una sociedad machista que las relega a un segundo plano. Las tres llegaron a comprender que, en la familia y en el mundo del trabajo, eran las proletarias del hombre en términos marxistas. Victoria y Virginia pagaban sus beneficios con sumisión y decoro. El caso de Ivonne fue distinto. Eso le permitió escribir sobre las otras dos con distancia.

Bordelois destaca en la lectura que Victoria hace de las obras de Virginia las epifanías, los éxtasis de esta, ya sea por medio de la experiencia de sus personajes o de su propia vida. Esos momentos son los atisbos de la Realidad, del Todo. Virginia e Ivonne sufrían de crisis maníacas. Atravesaban períodos fulgurantes de euforia maníaca, seguidos por depresiones. De esos lapsos de manía, nacieron muchas de las mejores páginas de Virginia.

Ivonne llega lejos en su análisis de la “locura” de Virginia, porque padeció la misma afección y eso le permitió comprender que “la manía no puede reducirse a una patología”. En su fase positiva, según la autora, es la revelación de un contacto posible con la energía del universo. Ahora bien, Bordelois, como cuenta en su autobiografía Noticias de lo indecible, comenzó a manifestar su manía en los Estados Unidos, durante los años de su doctorado en el MIT con Noam Chomsky. En ese ámbito competitivo y machista, los hombres siempre llevaban la delantera; y el capitalismo salvaje, aun entre izquierdistas, se imponía. Esa violencia la descompensó. Para no pagar un alquiler muy alto, se mudó al gueto negro, donde era la única blanca. Sus vecinos se sintieron honrados de que ella se hubiera ido a vivir allí, la invitaban y la protegían. Allí, entre los marginados, respiraba.

Durante los períodos eufóricos, Ivonne desplegaba creatividad, lucidez y dotes deslumbrantes, pero también era capaz de desafiar a Chomsky preguntándole en qué se distingue un órgano (corporal) de una máquina, para escucharlo responder: “En nada, por supuesto”. Así descubrió que los norteamericanos no distinguen entre biología y técnica.

Extraño y luminoso trío el de estas mujeres, marginales dentro de su propio género, sin hijos, profundamente solas, aun rodeadas de amigos y admiradores, entregadas a compartir el mundo y sus mundos por medio de la escritura, sin soportar ataduras, salvo las de elección: la libertad y la palabra.

Victoria. Paredón y después, de Ivonne Bordelois (Edhasa/Ediciones del Zorzal)

Victoria. Paredón y después, de Ivonne Bordelois (Edhasa/Ediciones del Zorzal).

Imagen de portada: Gentileza de Patricia Ramirez

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Cultura. Por Hugo Beccacece

Sociedad y Cultura/Literatura/Biografias/Victoria Ocampo/

Ivonne Bordelois

 

Científicos descubrieron que un medicamento en desarrollo para tratar Alzheimer es también eficaz para la ELA.

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El fármaco desarrollado por una universidad japonesa ya demostró ser eficaz contra un tipo de esclerosis lateral amiotrófica. Investigadores buscan avanzar hacia las pruebas humanas.

La Universidad Yamagata, ubicada en Japón, anunció este viernes que sus investigadores descubrieron que un medicamento desarrollado para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer también es eficaz para tratar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), más comúnmente conocida como enfermedad de Lou Gehrig.

Según informó la institución, el fármaco identificado sería capaz de frenar la aglomeración anormal de proteínas que causa la enfermedad neurodegenerativa progresiva. Con un tratamiento efectivo, la debilitación de músculos que deja a los pacientes con ELA sin la capacidad de caminar, hablar, comer y, finalmente, respirar, podría evitarse.

Mientras existen medicamentos ideados para ralentizar el avance de la enfermedad, aún no se conoce de ninguno que trabaje en detenerla. De acuerdo con el director del centro de investigación sobre ELA del Hospital Nacional de Yamagata, Takeo Kato, el nuevo medicamento en desarrollo será el primero de su tipo en trabajar sobre la proteína acumulada en el cerebro y la médula espinal para detener de manera definitiva la ELA.

La enfermedad mortal se caracteriza por la agregación de proteínas ubiquitinadas en las neuronas motoras afectadas, acción que deriva en la debilitación de la musculatura de los pacientes. Bajo el nuevo medicamento, el equipo de investigación japonés ya logró frenar la agregación de proteínas en ratones con ELA cultivada en laboratorio al administrar el fármaco candidato.

La universidad proyecta comenzar con pruebas humanas en 2024.

Mientras los resultados preliminares son significantes, la investigación recién comienza. Los ratones utilizados en el ensayo padecían de ELA familiar o hereditaria, el tipo menos común. Por ende, el siguiente paso en el desarrollo del medicamento será llevar a cabo experimentos en ratones con la ELA esporádica o no hereditaria, la más frecuente. El equipo de investigación tiene como objetivo iniciar ensayos clínicos con pacientes humanos en 2024.

Los investigadores continuarán trabajando en el medicamento que, esperan, podrá asistir a las aproximadamente 10,000 personas en Japón que sufren de ELA. Según Mitsubishi Tanabe Pharma Corp, cada año se diagnostican entre 1,000 y 2,000 personas con la enfermedad en el país asiático, mientras que la enfermedad afecta a 5 de cada 100.000 personas en todo el mundo.

Se cree que la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, es causada por depósitos de un fragmento de proteína llamado beta-amiloide y fibras retorcidas de otra proteína llamada tau que se acumulan en el cerebro, según la Asociación de Alzheimer. Gracias a sus similitudes, los científicos de la institución japonesa esperan poder aplicar lo aprendido en el medicamento para ELA en futuras investigaciones sobre el Alzheimer.

Imagen de portada: Gentileza de Crónica

FUENTE RESPONSABLE: Crónica. Argentina.

Sociedad/Salud/Salud Mental/Alzheimer/ELA/Ciencia/Japón

 

 

 

Iain McGilchrist: “No entendemos de dónde provienen la felicidad y la plenitud”

Graduado en letras, el psiquiatra escocés acaba de publicar un libro en el que aborda una filosofía de lo cotidiano para vivir mejor; “nuestra crisis espiritual es tan grande como la física”, dice, en alusión a la pandemia

La formación de Iain McGilchrist es peculiar. Su abordaje, también. Y encima vive en el extremo noroccidental de Escocia, en la isla de Skye, rodeado de whisky. Tan rodeado del “agua de la vida” que mora en la histórica y legendaria Talisker House. Los amantes del whisky sabrán de qué les hablo.

Graduado con honores en Letras de Oxford, McGilchrist viró hacia la medicina. Psiquiatra, dirigió hospitales y desarrolló investigaciones neurocientíficas, mientras escribía en sus ratos libres. Y un día, tres décadas después de empezar a darle forma, terminó El maestro y su emisario, en el que abordó cómo los dos hemisferios del cerebro afectan nuestras vidas, para bien y para mal. Su libro causó sensación.

Ahora, a los 68 años, McGilchrist lanza The Matter with Things, adentrándose en la filosofía de nuestras vidas cotidianas, buscando respuestas a las preguntas que nos agobian desde siempre (y más en estos tiempos). “Tenemos una crisis espiritual que es tan grande como la crisis física”, afirma, y no cree que el flagelo del Covid19 nos lleve a mejorar. “Tan pronto como la pandemia lo permita, muchos volverán a ser egoístas e infelices”, lamenta.

De rostro bonachón, tono amable y mente brillante, McGilchrist no aspira a ver cambios sustanciales, ni a nivel global, ni personal: Pero tampoco es ese el objetivo, aclara. “No se nos pide que solucionemos todos los problemas; solo que nos comportemos de una manera verdaderamente humana”.

Y en ese “verdaderamente” está la clave, que plantea con una pregunta: “¿Qué me permitirá decir, cuando todo termine, ‘bueno, hice mi mejor esfuerzo’?”.

–¿Por qué este libro, The Matter with Things, y por qué ahora?

–Desde mi adolescencia sentí que había algo muy mal en la forma en que generalmente hemos estado pensando en el mundo moderno de Occidente. Comencé a sentirlo de manera intuitiva y solo más tarde descubrí que había muchos filósofos que estarían de acuerdo conmigo, porque no supe sobre ellos en la escuela. El mundo no es algo meramente material y mecanicista, algo que está ahí fuera, ajeno a nosotros. Pero solemos ver las cosas de ese modo. Lo mismo ocurre con las obras de arte o con la naturaleza, que tomamos como algo que nos rodea, cuando en realidad somos en relación con ella. Sin embargo, me tomó treinta años de estudios e investigaciones del cerebro poder articular mis ideas.

–¿A qué conclusiones arribó?

–Encontré que hay muchas diferencias entre los dos hemisferios del cerebro que no se han investigado. Son dos formas completas de percibir el mundo: uno se enfoca en lo que podemos tomar y usar, y eso es lo que priorizamos; el otro ve el panorama completo y lo que sucede en otros lugares. Ahora, usted podrá preguntarse por qué es esto relevante. La respuesta es porque nos ayuda a comprender mejor qué es un ser humano, qué es el mundo y cuál es nuestra relación adecuada con el universo. Debemos comprender que todo está interconectado. No somos solo un cerebro que funcionaría mejor si no tuviera que lidiar con un cuerpo. ¡Al contrario! Somos un cuerpo y la mente está ahí para comprender y ayudar a ese cuerpo, mirando de otro modo la forma en que abordamos las respuestas a las cosas. Sin embargo, hemos conspirado para despreciar nuestras reflexiones no instruidas sobre las intuiciones de la vida, los juicios que formamos por experiencia.

«Deberíamos cultivar hábitos de reflexión, de meditación, de sumergirnos en las grandes obras de la música y la poesía»

–¿Cómo es eso?

–Todo tipo de personas inteligentes han aportado pruebas de que podemos estar equivocados, demostrando aquí o allá que nuestra intuición está equivocada. Eso es muy divertido, sí, como lo son los libros que aportan giros inesperados. O como las ilusiones ópticas. Sin embargo, tras observar una ilusión óptica, nunca escuché a alguien decir: “Bueno, de ahora en adelante, voy a cerrar los ojos y vivir mi vida a ciegas porque no puedo confiar en ellos”. No. Nuestras intuiciones son absolutamente vitales y nos alertan que destruir el mundo, violarlo y saquearlo es malo. Sin embargo, el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro ve el mundo de otro modo: “Sé todas las respuestas. Entiendo cómo funciona”. En otras palabras, lo que los griegos llamaban “arrogancia”. Creer que lo sabemos todo, cuando las investigaciones psicológicas demuestran que las personas que saben muy poco piensan que lo saben todo y las personas que saben mucho piensan que no saben nada. Pero así vivimos, en un mundo que cree que “sabemos cómo hacernos inmortales. Podemos tener todo lo que queremos”.

–¿A qué se debe eso?

–Se debe a que no entendemos de dónde proviene la felicidad, de dónde proviene la plenitud. Asumo que debemos vivir en una conexión amorosa con el mundo, sin buscar manipularlo y hacer dinero con él.

–¿La pandemia global ha reforzado o, por el contrario, modificado de alguna manera sus puntos de vista, sus ideas o su proceso de escritura?

–Puedo decir que no, aunque pensé al principio de la pandemia que podría salir algo bueno de todo esto, que la gente vería que hay valor en una sociedad que no está impulsada por maníacos consumiendo todo el tiempo y que la gente comenzaría a calmarse, a moverse más despacio, pensando más detenidamente, leyendo más y contribuyendo menos a la destrucción del mundo.

–¿Y ahora?

–Ahora no sé si es algo que hayamos aprendido. Creo que tan pronto como se pueda, muchos volverán a ser egoístas e infelices. Basta con ver lo que ocurre en Gran Bretaña, donde se alienta a despreciar una cultura que tardó mil o dos mil años en crecer, haciendo afirmaciones locas como que no existe el cuerpo de una mujer o de un hombre. Leemos cosas estúpidas, todos los días, en el periódico. Resultaría divertido si no fuera tan triste, como muestran las investigaciones desarrolladas durante décadas. Cuanto más nos hemos enriquecido, menos satisfechos estamos. Y, por el contrario, las personas de países menos occidentalizados son más felices y saludables, con sociedades en las que uno tiene el deber de participar. Porque la sociedad nos hace lo que somos y nosotros, a cambio, ayudamos a mejorar esa sociedad.

«No hay nada de lo que podamos estar más seguros que de la existencia del tiempo. Nada tendría sentido sin su existencia. No habría nada. Por tanto, el tiempo no es nuestro enemigo»

–¿Puede ahondar en esa idea?

–Debemos dejar de hacer las cosas que resultan tan destructivas para nosotros, para nuestras comunidades y para el mundo. Se lo digo de otro modo: cuando la gente acude a mí como psiquiatra, no me corresponde a mí darle las supuestas respuestas, porque sería un error. Lo único que puedo decir es: “Me dices que estás haciendo esto y aquello y que no está funcionando. Bueno, dejemos de hacerlo, y pensemos y escuchemos un poco, y veamos si hay algo a lo que podamos responder”. Es casi una idea espiritual. Si siempre estamos recibiendo información y estímulos, y tratamos de hacer cien cosas a la vez, en realidad es muy probable que hagamos las cien cosas mal. Necesitamos, por tanto, crear un espacio en el que podamos concentrarnos.

–¿Qué lecciones aprendió a lo largo de este proceso de escritura de diez años?

–Escribir mi primer libro me tomó 25 años porque mientras estudiaba y escribía tenía un trabajo muy demandante y a tiempo completo, además de que me resultó muy difícil en ese primer libro expresar ciertas cosas porque nuestro lenguaje no nos equipa con lo que necesitaba decir. ¡Tuve que intentar explicarle a la gente por qué a veces es mejor no hacer que hacer! ¡A veces es mejor no saber sobre algunas de las cosas que son más valiosas, como el amor, el arte, el sexo, la poesía o la música! Son cosas que no se pueden expresar con palabras. Así que pasé mucho tiempo meditando al respecto hasta que llegué a la conclusión de que no podía escribir ese libro. De hecho, fui a terapia por ese primer libro [risas]. Pero al final, en el proceso de tener que explicar cosas que son difíciles de expresar, comencé a entenderlo mejor. Al escribir este nuevo libro, partí de tres lugares para comprender la respuesta a la pregunta sobre quiénes somos. La neurología, la filosofía y la física. La buena noticia es que a medida que avanzaba, los tres ejes se unieron. Fue maravilloso.

«Me considero un pesimista esperanzado, porque hubo muchas ocasiones en la historia en las que debimos haber pensado que era el final de todo. Pero no fue así»

–Deme un ejemplo.

–La cuestión del tiempo. Mucha gente piensa que si llegas a cierto nivel de percepción espiritual, compruebas que el tiempo realmente no existe. Pero estoy convencido de lo contrario. No hay nada de lo que podamos estar más seguros que de la existencia del tiempo. Nada tendría sentido sin su existencia. No habría nada. Por tanto, el tiempo no es nuestro enemigo. Es lo que hace posible todo lo que valoramos. Y no sería mejor si todo siguiera en un eterno presente. Eso nos lleva a otra idea: no podemos desesperarnos por cómo se encuentra el mundo. Por supuesto que resultará muy difícil corregir sus problemas, pero me considero un pesimista esperanzado, porque hubo muchas ocasiones en la historia en las que debimos haber pensado que era el final de todo. Pero no fue así. Continuamos. Y tampoco se nos pide que solucionemos todos los problemas. Solo que nos comportemos de una manera verdaderamente humana, realizándose, comprendiendo que todas las cosas importantes de la vida, como el amor o el arte, no se pueden medir y son casi infinitas, aunque puedan parecer muy pequeñas a nuestros ojos. Intentemos pensar en la vida como un regalo. En mi caso, no sé cuánto tiempo me queda, pero he tenido muchas cosas buenas en mi vida. Y si mañana sigo vivo, es el regalo de otro día.

–¿Por qué debería leer este libro algún lector argentino o latinoamericano?

–La forma en que plantea su pregunta sugiere que no es suficiente que sean humanos [risas]. Habiendo dicho eso, sé que están sufriendo ciertas cosas muy específicas. Afrontan dictaduras bastante desagradables, ya sea de nombre o de hecho, se están destruyendo las selvas tropicales y ciertas formas de vida de los indígenas nunca podrán recuperarse, perdiendo una enorme sabiduría y belleza porque cierta gente quiere ganar dinero y expoliar sus recursos. Tenemos que detener eso. Pero también es cierto que en su hemisferio hay tradiciones espirituales vivas, la gente parece más cercana al equilibrio entre cabeza y corazón, al menos mejor que nosotros, los británicos. En cualquier caso, unos y otros tenemos una crisis espiritual tan grande como la crisis física. Tenemos que abordar la mente y el cuerpo juntos, usándolos sabiamente, como lo hicieron los griegos y los romanos y los mejores filósofos del Renacimiento.

–¿Cuáles son las preguntas que deberíamos habernos hecho hace mucho tiempo? ¿Cuáles son las preguntas que deberíamos hacernos ahora?

–Las de siempre: ¿qué es un ser humano? ¿Qué es este cosmos, este mundo en el que vivimos? Son, sin duda, las cuestiones más importantes. ¿Somos tan inteligentes como para pensar que no hay nada divino aquí? Creo que es un gran error haber perdido el aspecto divino del cosmos porque, al final del día, las civilizaciones florecen cuando las tradiciones, los rituales, los conjuntos de valores, están ahí. En cuanto al aquí y ahora, debemos preguntarnos a dónde pertenecemos. ¿Cuáles son las cosas que me llaman más urgentemente? ¿Cuáles son las cosas que realmente quiero? ¿Qué me permitirá decir, cuando todo termine, “bueno, hice mi mejor esfuerzo”? Esa no es una pregunta que mucha gente se haga. Prefieren preguntarse cómo pueden ganar más dinero o cómo pueden encontrar otra mujer u otro hombre. En mi caso, una de las personas que me han inspirado fue Alexandr Solzhenitsyn. Cuando era adolescente lo escuché pronunciar su discurso de aceptación del Premio Nobel, y nunca me había emocionado tanto con algo hasta entonces. Era un hombre religioso y yo no lo soy, pero sé al menos que es una tontería rechazar la creencia sin más. Tenemos que escuchar y mirar con nuevos ojos y nuevos oídos. Deberíamos cultivar hábitos de reflexión, de meditación, de sumergirnos en grandes obras de música, de poesía. Ahí es cuando surgirán las respuestas. Como dijo el gran psicólogo William James: “Nuestro conocimiento es una gota, nuestra ignorancia es un océano”. Abrámonos.

–¿Hay alguna pregunta que no le hice y que le gustaría abordar?

–Muchas [Risas]. Mire, sé que mi libro es vergonzosamente ambicioso. He tratado de armar una filosofía, en el sentido griego de amor a la sabiduría. Y no digo que sea sabio, sino que amo la idea de la sabiduría. En lugar de tratar de parecer inteligente e intercambiar duelos lógicos con otros pensadores, intenté pensar en las cosas profundas.

-La última: ¿qué libros o películas o música sugiere para distraerse o, acaso, aprovechar el tiempo?

– Si no conoce las primeras películas de Andrei Tarkovski, míralas. Son, en mi opinión, las películas más profundas que jamás se hayan hecho. Merecen la calificación de “shakespeare anas”; en particular, Andrei Rubliov y Solaris. En cuanto a los libros, lo más gratificante es la poesía. Y la música es una fuente indescriptible de alegría para mí, quizás más grande que cualquier otra cosa en el mundo. Me encanta la música de cámara de Mozart y de Beethoven, pero también la música coral, sobre todo del Renacimiento; en particular la de Cristóbal de Morales, que es increíblemente nutritiva. Desafío a cualquiera a que lo escuche y no sienta que su alma se nutre.

Ian McGilchrist acaba de publicar The Matter with Things- Erlend Berge/www.erlendberge.no

UN HOMBRE QUE INTEGRA LOS SABERES

PERFIL: Iain McGilchrist

▪ Nacido en 1953, Iain McGilchrist estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford, donde completó su licenciatura y maestría con honores e impartió clases como profesor. Luego decidió dar un giro a su vida y estudiar medicina

▪ Psiquiatra, investigador clínico en neurología en las universidades de Oxford y John Hopkins, dirigió varios hospitales y se convirtió en investigador del Real Colegio de Psiquiatras y de la Real Sociedad de las Artes, ambas del Reino Unido

▪ Es miembro del Royal College of Psychiatrists de Gran Bretaña y miembro del All Souls College, Oxford.

▪ Escribió, entre otros libros, The Master and His Emissary y The Matter with Things: Our Brains, Our Delusions and the Unmaking of the World, recién publicado.

Imagen de portada: Ian McGilchrist-Erlend Berge/www.erlendberge.no

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Por Hugo Alconada Mon. Diciembre 2021

18 descubrimientos astronómicos que nos han sorprendido en 2021.

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Agujeros negros superlativos, lunas en formación, indicios de agua en los confines del Cosmos o varios planetas que orbitan su estrella al mismo compás; el Universo es fascinante. Acompáñanos en este repaso de los descubrimientos astronómicos más importantes de 2021

Una hormiga pasea sobre tu taza de café durante una mañana cualquiera mientras desayunas en el jardín. Es seguro que esa hormiga puede ver tu taza, detectarla con sus antenas, sentirla bajo sus patas e incluso acercarse a inspeccionar que alberga en su interior. Sin embargo, lo que esta hormiga difícilmente jamás llegará a entender es para qué sirve esa taza, por qué tiene esa forma, de qué material fue fabricada y por qué, o cuán diferente puede saber ese café un domingo o un lunes por la mañana.

Al ser humano le pasa algo parecido con el Universo. Mientras nuestras antenas apuntan hacia el espacio, nuestros satélites orbitan la Tierra o nuestras naves se dirigen a rincones cada vez más remotos del Cosmos, apenas alcanzamos a vislumbrar una respuesta para gran parte de los procesos que tienen lugar en el vasto Universo, al que nos asomamos como una pequeña hormiga puede hacerlo a la mesa de nuestro jardín en busca de unas cuantas migajas que devolver a su colonia para pasar otro invierno.

La única diferencia, quizá, es que nosotros, aún conscientes de nuestra insignificancia, no cejamos en nuestro empeño de mirar al cielo en busca de una contestación. Y si es muy probable que aún estemos muy lejos de encontrar las respuestas, bien es cierto que, en esa búsqueda no podemos sino maravillarnos con cada pequeño secreto que aparece revelado ante nuestro humilde ingenio.

En esta galería fotográfica hacemos un repaso de los descubrimientos más destacados de este año en el campo de la astronomía. Puede que no resuelvan ninguna de las grandes cuestiones que muchos nos hacemos cuando miramos a las estrellas. Sin embargo, nunca está de más maravillarse con la inmensidad del Cosmos y, de vez en cuando, mirar al mundo con humildad y sentirse como una hormiga. Con cada uno de ellos, tal vez, estemos un poco más cerca de resolver los enigmas que nos rodean. 

6 exoplanetas con órbitas rítmicas que desconciertan a los científicos

1 / 18 – 6 exoplanetas con órbitas rítmicas que desconciertan a los científicos

Se trata de un sistema de seis exoplanetas donde todos menos el más cercano a la estrella están acompasados en una danza rítmica mientras se desplazan en sus órbitas; en otras palabras, están en resonancia. Esto significa que a medida que dichos planetas giran alrededor de la estrella repiten patrones en los cuales varios de ellos se alinean cada pocas orbitas. El fenómeno no es del todo nuevo, ya que podemos observar una resonancia similar entre las órbitas de Io, Europa y Ganímedes, tres de las mayores lunas de Júpiter. En este caso Ío, el satélite más cercano de los tres al gigante gaseoso, completa cuatro órbitas alrededor de Júpiter por cada una que realiza Ganímedes, la más lejana, y por cada dos de Europa.

Los cinco exoplanetas externos del sistema TOI-178, no obstante, siguen una cadena de resonancia mucho más compleja; de hecho una de las más largas descubiertas hasta ahora en un sistema planetario. Mientras que las tres lunas de Júpiter están en una resonancia de 4: 2: 1, los cinco planetas exteriores en el sistema TOI-178 siguen un patrón de 18: 9: 6: 4: 3.Puede resultar una simple curiosidad orbital, pero más allá de lo peculiar del sistema, la danza resonante de planetas alrededor de TOI-178 proporciona algunas pistas sobre el pasado del sistema.

Descubren cómo se alimenta un agujero negro

Foto: ESO/L. Calçada – 2 / 18 – Descubren cómo se alimenta un agujero negro

Las imágenes combinadas de los telescopios ALMA, VLT y Hubble revelan unas estructuras en el seno de los agujeros negros intergalácticos que los envuelven y alimentan.

Detectar el momento en que un agujero negro inicia este proceso de captura, por lo poco frecuente de la coyuntura, no suele ser algo habitual. Ahora no obstante, el equipo liderado por la investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias -IAC-, Almudena Prieto, ha descubierto la existencia de unos largos y estrechos filamentos de polvo que envuelven y alimentan los agujeros negros de los centros galácticos y especulan que estas estructuras podrían ser la causa natural del oscurecimiento del centro de muchas galaxias cuando sus agujeros negros están activos.

Un sistema estelar casi imposible

Foto: iStock – 3 /18 – Un sistema estelar casi imposible

Ubicado aproximadamente a 325 años luz de distancia en la constelación del Centauro, el sistema binario b Centauri tiene al menos seis veces la masa del Sol, lo que lo convierte, con mucha diferencia en el sistema más masivo alrededor del cual se ha confirmado la existencia de un planeta.

El planeta descubierto, llamado b Centauri b, también es extremo. Es 10 veces más masivo que Júpiter, lo que lo convierte en uno de los planetas más masivos jamás encontrados. Además, se mueve alrededor del sistema estelar en una de las órbitas más amplias descubiertas hasta ahora, a una distancia asombrosamente 100 veces mayor que la distancia de Júpiter al Sol. Esta gran distancia del par central de estrellas podría ser clave de la supervivencia del planeta.

Una anomalía en uno de los brazos de la Vía Láctea

4 / 18 -Foto: ESO/Janson et al.Una anomalía en uno de los brazos de la Vía Láctea

Gracias a los datos obtenidos por el telescopio Spitzer de la NASA, un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de California -Caltech- han descubierto una característica de nuestra galaxia que hasta el momento había pasado desapercibida: un contingente de estrellas jóvenes y nubes de gas formadoras de estrellas que, con una extensión de 3.000 años luz sobresale de uno de los brazos espirales de la Vía Láctea como lo hace una astilla en una tabla de madera. Se trata de la primera estructura importante identificada con una orientación muy diferente a la del brazo en que se encuentra.

Agua primigenia

5 / 18 Foto:NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (SSC/Caltech) – Agua primigenia

Este 2021 también se han detectado indicios de la presencia de agua en la galaxia más masiva del Universo primitivo. SPT 0311-58, el lugar del hallazgo, son en realidad dos galaxias situadas a unos 12.880 millones de años luz de la Tierra, y su formación se remonta a un momento en que el Universo tenía apenas unos 780 millones de años, o cerca de un 5 % de su edad actual, y en el cual estaban naciendo las primeras estrellas y galaxias: es lo que se conoce como la Era de la Reionización.

Los planetas rocosos de nuestra Sistema Solar son más extraños de lo que pensábamos

6 / 18 – Foto: ALMA / ESO/NAOJ/NRAO /S. Dagnello (NRAO) -Los planetas rocosos de nuestra Sistema Solar son más extraños de lo que pensábamos.

La Tierra es el único planeta del que hasta ahora sabemos que hay agua suficiente en estado líquido como para dar soporte a la vida tal y como la conocemos. Podría decirse que el agua hace de nuestro mundo un lugar especial. Sin embargo parece que la Tierra, así como los demás planetas de nuestro Sistema Solar podrían ser verdaderamente peculiares. Al menos así lo sugiere una reciente investigación que informa de que la mayoría de los exoplanetas rocosos cercanos no se parecen a nada de lo que conocemos en nuestro Sistema Solar, lo que hace de la propia Tierra una excepción aún más extraña.

El nuevo objeto más distante del Sistema Solar

7 / 18 – Foto: NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva – El nuevo objeto más distante del Sistema Solar

Recién reconocido por la Unión Astronómica Internacional, «Farfarout» o «Muy Muy Lejano», situado a 132 veces la distancia del Sol a la Tierra, es el objeto más distante encontrado hasta ahora en nuestro Sistema Solar. Sus descubridores sabían que el objeto estaba realmente muy lejos, sin embargo no estaban seguros de la distancia exacta a la que se encontraba, por lo que para determinar su órbita pasarían dos años estudiando.

A modo de comparación, diremos que en promedio Plutón está a 39 ua del Sol. Farfarout es incluso más remoto que el anterior poseedor del récord de distancia del Sistema Solar, que fue descubierto por el mismo equipo y apodado «Farout» o “muy lejano”, y está ubicado a 124 ua del Sol. Tarda un milenio en dar una vuelta al Sol y el equipo estima que puede tener unos 400 kilómetros de ancho, lo que lo sitúa cerca de ser considerado un planeta enano por la Unión Astronómica Internacional,

Un pedazo errante de nuestra Luna

8 / 18 – Foto: NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva – Un pedazo errante de nuestra Luna

Poco se sabe sobre los cuasisatélites de la Tierra, una especie de pequeños cuerpos del Sistema Solar cercanos a nuestro planeta y que orbitan alrededor del Sol pero permanecen cerca de la Tierra. Sin embargo una investigación de este 2021 en el que se analiza tanto su composición como su trayectoria sugiere que uno de ellos, el llamado Kamo’oalewa, podría estar compuesto de material similar a la Luna y que su formación podría deberse a un antiguo impacto de un objeto con nuestro satélite.

Vapor de agua en Ganímedes

9 / 18 – Foto: NASA/JPL-Caltech – Vapor de agua en Ganímedes

La presencia de agua en la atmósfera de Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter y del sistema solar, fue revelada gracias a una revisión de los datos del Telescopio Espacial Hubble, y según los científicos se habría formado como resultado del escape térmico de vapor de agua desde la superficie helada de la luna.

Este satélite joviano contiene más agua que todos los océanos de la Tierra, sin embargo, las temperaturas en él son tan frías que el agua en la superficie se congela situando sus océanos a aproximadamente unos 160 kilómetros por debajo de su corteza helada.

La temperatura de la superficie de Ganímedes varía mucho a lo largo del día y lo que los científicos ahora han descubierto es que alrededor del mediodía, cerca del ecuador, la temperatura puede aumentar tanto y tan bruscamente como para que la superficie de esta luna libere pequeñas cantidades de agua en un proceso físico conocido como sublimación, por el cual una sustancia cambia de estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido.

Observan la formación de una luna en torno a un exoplaneta

10 / 18 – Foto: Foto: ESA/Hubble, M. Garlick, B. Jónsson – Observan la formación de una luna en torno a un exoplaneta

Estas inéditas imágenes del telescopio ALMA muestran sin ambigüedades un disco circumplanetario en torno al exoplaneta PDS 70c, uno de los dos planetas gigantes similares a Júpiter que orbitan la estrella V1032 Centauri, la cual está situada a casi 400 años luz de distancia de la Tierra en la constelación del Centauro. Los astrónomos ya habían encontrado indicios de un disco formador de una luna alrededor de este exoplaneta en 2019, pero dado que no podían distinguir claramente el disco de su entorno circundante, no han podido confirmar su detección hasta este momento.

Agujeros negros superlativos

11 / 18 – Foto: Foto: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/Benisty et al. – Agujeros negros superlativos

Un nuevo estudio sugiere la existencia de SLABS, Agujeros Negros Tremendamente Grandes, que superarían en tamaño a los llamados Agujeros Negros Supermasivos (SMBH) que ocupan los centros galácticos.

El planeta que sobrevivió a su estrella

12 / 18- Foto: NASA, ESA, and D. Coe, J. Anderson, and R. van der Marel (STScI) – El planeta que sobrevivió a su estrella

El descubrimiento este sistema formado por una enana blanca y un planeta similar a Júpiter permite vislumbrar el futuro del Sistema Solar tras la muerte del Sol. Y es que las imágenes del Observatorio W. M. Keck, situado cerca de la cima del volcán Mauna Kea, en Hawái, revelan que orbitando una enana blanca con aproximadamente el 60% de la masa del Sol recién descubierta, sobrevive un mundo gaseoso gigante con una masa un 40% mayor que la de Júpiter. El hallazgo confirma que los planetas que orbitan a una distancia suficientemente grande pueden seguir existiendo después de la muerte de su estrella.

Un planeta que orbita 3 estrellas

13 / 18 – Foto: Foto: W. M. Keck Observatory / Adam Makarenko – Un planeta que orbita 3 estrellas.

Todavía debe confirmarse, pero el sistema estelar GW Ori, situado a unos 1.300 años luz, sería el primero conocido que albergaría un planeta circuntriple. El hallazgo podría significar que la formación de planetas es mucho más activa de lo que pensamos.

Récord de velocidad en el Sistema Solar

14 / 18 – Foto: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), ESO/Exeter/Kraus et al. – Récord de velocidad en el Sistema Solar

Récord de velocidad en la categoría asteroides, eso si, ya que con cerca de un kilómetro de ancho, la roca espacial 2021 PH27 es el segundo objeto más rápido en completar una vuelta alrededor del Sol después del planeta Mercurio.

2021 PH27 posee un período orbital -tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol- de 113 días, y una órbita alargada que se cruza con las órbitas de Mercurio y Venus. Según los científicos, es posible que el asteroide proceda del cinturón de asteroides principal situado entre Marte y Júpiter, y que haya sido expulsado de este por perturbaciones gravitacionales de los planetas interiores que lo acercaron al Sol. Sin embargo, su alta inclinación orbital, de 32 grados, también sugiere que podría ser un antiguo cometa procedente de la parte más externa del Sistema Solar, y que fue capturado al pasar cerca de uno de los planetas rocosos.

Flúor en los confines del Universo

15 / 18 – Foto: Foto: CTIO/NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva – Flúor en los confines del Universo

El descubrimiento en NGP-190387 marca una de las primeras detecciones de flúor más allá de la Vía Láctea y sus galaxias vecinas. Los astrónomos ya habían detectado previamente este elemento en cuásares distantes, objetos brillantes alimentados por agujeros negros supermasivos en el centro de algunas galaxias, sin embargo, tras 20 años rastreando este elemento, nunca antes se había observado en una galaxia de formación de estrellas tan temprana en la historia del Universo, cuya luz ha tardado en llegar a nosotros más de 12.000 años.

Caníbales galácticos

16 / 18 – Foto: ESO / M. Kornmesser – Caníbales galácticos

El Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía informó en un estudio de principios de año que las galaxias más grandes «roban» de sus galaxias satélite vecinas más pequeñas el gas molecular para la formación de estrellas. Los astrónomos han descubierto que estas pequeñas galaxias satélite también contienen menos gas molecular en sus centros.

Para entender la diferencia, cabe decir que las nubes de gas molecular son extensas regiones generalmente ubicadas en el interior de las galaxias en las que la densidad de materia es tan alta y la temperatura es tan baja como para que exista dihidrógeno, es decir, hidrógeno en su estado molecular (H2). Este hidrógeno molecular es el último responsable de la formación de nuevas estrellas, por lo que según se desprende del estudio, las galaxias más grandes estarían robando el material que sus contrapartes más pequeñas necesitan para formar nuevos astros.

La pareja de agujeros negros supermasivos más cercanos a la Tierra

17 / 18 – Foto: ICRAR, NASA, ESA, the Hubble Heritage Team (STScI/AURA) -La pareja de agujeros negros supermasivos más cercanos a la Tierra

Los dos objetos, detectados gracias a las observaciones realizadas con el Very Large Telescope -VLT- del Observatorio Europeo Austral, se encuentran ubicados en la galaxia NGC 7727, en la constelación de Acuario, y situados a unos 89 millones de años luz de nuestro planeta se trata del par de agujeros negros más cercanos a la Tierra detectados hasta el momento.

De hecho, el par hallado en NGC 7727, también ha batido el récord de separación mínima entre dos agujeros negros supermasivos, ya que se según las observaciones solo distan unos 1600 años luz entre sí.

Un mapa de estrellas vecinas del Sistema Solar

18 / 18 – Foto: NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva- Un mapa de estrellas vecinas del Sistema Solar

Astrónomos y científicos ciudadanos han elaborado el mapa en 3 dimensiones más completo de enanas marrones frías en el vecindario cósmico de nuestro Sistema Solar. El trabajo cartográfico contempla hasta 525 estrellas del tipo enana marrón e incluye a 38 nuevas estrellas de las que se informa por primera vez. Los resultados confirman que la vecindad del Sol es sorprendentemente diversa en relación con otras partes de la galaxia.

Imagen de portada: NASA

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC. Por Hector Rodriguez. Editor y periodista especializado en ciencia y naturaleza. Diciembre 2021.

Astronomía/Universo/Espacio/Descubrimientos

 

 

 

El viaje de Nietzsche a la superficie de la tierra.

Entre mis decimonónicos están Stendhal, Baudelaire, Flaubert, Maupassant, Poe, Melville, Stevenson, Leopardi, Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche.

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 Julio Verne también, aunque de un modo específico, porque se ha mantenido a resguardo de mis lecturas. He sido un no lector de Julio Verne, en cuya vida Julio Verne ha tenido presencia. En realidad, asistí a sus historias: en las películas, en las series de televisión y, sobre todo, en aquellos maravillosos álbumes en tebeo de Joyas Literarias Juveniles. 

Savater me provocó una emoción verniana de segunda mano en su monólogo de Phileas Fogg de Criaturas del aire: ahí se presentaba esa cosa estirada, la puntualidad, como una trepidante aventura. Y Eric Rohmer, en El rayo verde, me dejó enternecido con la ciencia que se dirige al corazón. 

Recuerdo también unas vacaciones en que mi amada de entonces iba leyendo 20 000 leguas de viaje submarino, y me leyó en voz alta algún fragmento, que era como mirar por la escotilla.

Pero pienso en Verne —y en el siglo XIX— y quien me viene es Nietzsche. 

Fue este quien cumplió en mí la función de hacerme imaginar nuevos mundos.

En concreto, este en el que estamos. Sus martillazos filosóficos espantaban las sombras y las brumas, y dejaba la tierra despejada para el sol: como está siempre el espacio que hay por encima de las nubes. 

La gran metáfora de Nietzsche es la del mediodía: la del momento en que el sol está justo en lo alto. Mediodía que es a la vez el crepúsculo de los ídolos, de las ilusiones: el «instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad». 

Nietzsche corta las sujeciones de esa especie de toldo que envuelve la tierra y que ha solido llamarse «mundo verdadero». El cepo metafísico que ha constreñido, y falseado, la realidad. Pero tras su operación es esta, en su esplendor, la que queda: «Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!». 

En este sentido, Nietzsche es un genuino personaje de Verne, cuyo viaje es a la superficie de la Tierra. Aplicando a la superficie el brillante dicho de Valéry: «Lo más profundo es la piel». Que es como el reverso de este aforismo de Nietzsche: «Todo lo que es profundo ama la máscara».

Nietzsche es también un viajero del tiempo. Su intempestividad, su inactualidad, le ha permitido mantenerse fresco durante todo el siglo XX. 

Y fresco sigue en estos principios del XXI. Desde el otro punto de vista, era un viajero de nuestra época (y de la que la seguirá) en la suya: una cabeza del futuro viviendo en el siglo XIX. Pero las críticas a su siglo también alcanzan a los nuestros. 

Es un viajero incómodo, un viajero en colisión. Aunque sus explosiones son más bien implosiones. Los retratos hablan de su extremada cortesía. Siempre fue más fino de como lo han querido mostrar quienes hacen una lectura ceporra de su obra. 

Es curioso, por ejemplo, que lo tachen de belicista, cuando en la única guerra en la que participó, la franco-prusiana de 1870, lo hizo de enfermero (y deploró las pretensiones de que el triunfo de su país sobre Francia era también cultural). 

Y lo tachan de machista, cuando la única mujer de la que se enamoró fue justo la más libre de su época. En cuanto a su supuesto prenazismo, basta leer el desprecio de Nietzsche por los antisemitas y los nacionalistas; por el gregarismo de los wagnerianos en Bayreuth. 

Nietzsche es el gran antigregario que escribió: «El valor de un hombre se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar». 

Pero su soledad fue ambulante. Le gustaba tener pensamientos caminados.

Su filosofía es también un efecto de los lugares que escogió para moverse: los Alpes y el Mediterráneo; Suiza e Italia; Sils-Maria y Génova. 

De entre todas sus ideas —la del eterno retorno, la de la muerte de Dios, la de la transvaloración de todos los valores, la de la voluntad de poder, la del superhombre—, aquella en la que yo pondría el acento sería justo la que habla del transcurso: la de la inocencia del devenir. 

En esta corriente habría que encontrar las aguas bautismales de las otras: para limpiarlas, no de la culpa —que, por definición, no tienen—, sino de la pomposidad; del riesgo de la pomposidad. Esa pomposidad en la que se han enroscado nietzscheanos como Heidegger. El acento hay que ponerlo en la inocencia del devenir y en la fuerza creadora. En ideas como: «Muchas pequeñas muertes debe haber en vuestra vida, creadores; así sois defensores de todo lo perecedero». O: «El hombre superior no quiere la felicidad: ¡quiere obras!». O: «Los dolores de la parturienta santifican el dolor en general; todo devenir y crecer, todo lo que garantiza el porvenir, va unido al dolor».

Nietzsche: el más dulce de los filósofos. Y digo bien: dulce. 

Pero una dulzura diáfana y cortante, ya casi sin sabor. La desnuda dulzura que deja en el paladar la degustación hasta el fondo de lo amargo. Esa pureza diáfana del límite: la dulzura de lo sorprendente que resulta su habitabilidad; la dulzura del descubrimiento de ese regalo. La aceptación del sufrimiento por exuberancia vital. 

No se trata, claro está, de provocarlo; ni de ser insensible a él (como en las tergiversaciones nazis, tan ramplonas, tan nihilistas, tan cristianas, del pensamiento nietzscheano). Al contrario: se trata de sentirlo hondamente y, con piedad pagana, reintegrarlo en la vida completa. Ese sufrimiento que nos expulsa de la existencia; y aun así nos quedamos. El triunfo del asentimiento, de la afirmación. No el desapego (budista o cristiano), sino el apego radical; el apego a lo que fluye: el apego que fluye.

Solo así haremos un viaje digno de Julio Verne: el viaje adonde estamos.

Imagen de portada: Nietzsche en 1885. Cordon Press.

FUENTE RESPONSABLE: JOT DOWN Literatura Filosofía. Por José Antonio Montano.

Sociedad y Cultura/Filosofía/Friedrich Nietzsche/Julio Verne/Literatura/Nietzsche Siglo XIX

Gabriel García Márquez: Viendo llover el BOOM en México.

Gabriel García Márquez llegó a México en 1961 decidido a triunfar en el cine como guionista, pero el éxito de Cien años de soledad en 1967 le mostró su destino. Con autorización de la editorial El Equilibrista, reproducimos este fragmento de Gabriel García Márquez. Vida, magia y obra de un escritor global, del historiador Álvaro Santana Acuña, libro revelador que, a partir del archivo personal del Nobel, reconstruye la vida y obra del narrador, con documentos e imágenes raros e inéditos.

El gran Boom de la novela latinoamericana

vino cuando logramos conquistar nuestros

propios lectores en nuestros propios países.

García Márquez.

Con las maletas llenas de ilusiones y su hijo de dos años, Gabo y Mercedes entraron en un país desconocido donde eran de nuevo inmigrantes. La capital, Ciudad de México, era su nueva casa y también la de casi cinco millones de personas. Esta metrópolis milenaria vivía una rápida modernización económica que además hizo florecer su industria cultural. El cine en especial disfrutaba desde hacía veinte años de su “Época de oro”, con películas famosas protagonizadas por Pedro Infante, María Félix, Jorge Negrete, Dolores del Río y Cantinflas, entre otros rostros inolvidables que viajaron por las pantallas de América Latina y España.

García Márquez desembarcó en Ciudad de México buscando El Dorado del cine mexicano. Lo que no sabía es que la ciudad iba a transformarse pronto, al igual que Buenos Aires y Barcelona, en una de las capitales de la “Nueva Novela Latinoamericana”. Este movimiento literario alcanzó un éxito internacional tan repentino y vertiginoso que se empezó a hablar de un Boom de la literatura latinoamericana. Al principio, García Márquez fue tan sólo un testigo accidental del Boom, pero en pocos años se convertiría en uno de sus escritores más conocidos gracias al éxito de Cien años de soledad. Sin embargo, a fines de junio de 1961, cuando llegó con su familia a Ciudad de México, él no podía imaginarse que una novela suya alcanzara la fama.

Los recién llegados fueron recibidos por el amigo incondicional y poeta colombiano Álvaro Mutis, que residía en la capital desde 1956. Fue Mutis quien iba presentando a su amigo a importantes artistas mexicanos. A Gabo no le tomó mucho tiempo demostrar su talento literario e impresionar a sus nuevos colegas y lectores. A los pocos días de llegar, se enteró de que su admirado Ernest Hemingway acababa de morir y decidió homenajearlo escribiendo el artículo “Un hombre ha muerto de muerte natural”, que apareció en el conocido suplemento México en la cultura. El título de su homenaje resultó ser una paradoja porque, en aquel momento, no se dijo que Hemingway se había pegado un tiro con su escopeta favorita. La buena acogida que tuvo su artículo le permitió ir conociendo a “la crema de la intelectualidad”, como Gabo le dijo a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza. Pero, como le escribió a otro amigo, Álvaro Cepeda Samudio, no había emigrado a Ciudad de México para escribir sólo literatura, ni mucho menos hacer periodismo, sino que soñaba con trabajar en la poderosa industria del cine mexicano. Aunque le empezaron a pasar cosas que revolvieron sus planes.

Al ir descubriendo su nuevo país, Gabo se encontró con una cultura ancestral que le regalaba inspiración para sus historias. En una carta a Plinio de agosto de 1961, le comentó que durante una visita en un pueblo de Michoacán había visto “a los indios tejiendo ángeles de paja, a los cuales les ponen zapatos y vestidos de la región”. Allí mismo, explicó, se le había ocurrido la idea para escribir “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, un cuento en el que las gentes de una aldea visitan maravillados a un ser alado de avanzada edad. Gabo añadió en su carta, “tengo las baterías cargadas para lanzarme a mi viejo proyecto del libro de cuentos fantásticos” que ocurren en un pueblo pobre donde las alfombras vuelan.

Gracias a estos descubrimientos, Gabo empezó a sentir que los sucesos de la vida cotidiana mexicana que presenciaba, donde lo mágico y lo real se mezclaban de maneras que jamás había visto, le estaban animando a retomar el proyecto del que nacieron muchas ideas, historias y personajes para su novela Cien años de soledad y el libro de cuentos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Gabo no era el único que había sentido la llamada inspiradora del realismo mágico mexicano. Le ocurrió a Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo, a quien Gabo conoció en esos años y que tanto le influyó en sus obras futuras. Algo similar le pasó al fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo y al director hispano-mexicano Luis Buñuel, con quien García Márquez iba a realizar proyectos cinematográficos.

Al principio Gabo no lo tuvo fácil para entrar en el mundo del cine mexicano y menos siendo un inmigrante sin papeles. Primero, tenía que encontrar un empleador que patrocinase su visado de trabajo. Esa oportunidad le llegó gracias al productor Gustavo Alatriste. Aunque él no quería a Gabo para el cine sino para dirigir dos revistas que acababa de comprar, Sucesos para Todos y La Familia. Gabo sería el responsable de modernizar y aumentar las ventas de ambas. Su sueño de hacer cine hubo de esperar.

Sucesos para Todos, con una tirada semanal superior a los cincuenta mil ejemplares, destacaba entre las revistas más vendidas de México. En aquellos tiempos, aún era caro tener una radio o un televisor en casa, mientras que el ejemplar de una revista lo leían varias personas. Por eso, Sucesos para Todos estaba también entre las más leídas del país. Diseñada para llegar a la mayor cantidad de público posible, la revista ofrecía imágenes llamativas y textos curiosos de lectura fácil sobre noticias de actualidad. Además Gabo le añadió contenidos sobre arte y literatura, publicando durante varios meses una selección de historias de Las mil y una noches, el clásico de la literatura árabe que tanto influyó sobre Cien años de soledad.

La otra revista que Gabo dirigía, La Familia, estaba pensada para las amas de casa de clase media. En sus páginas, él puso la sección “Literatura Sentimental”, que aparecía entre recetas de cocina, patrones de punto para coser y anuncios de milagrosos electrodomésticos. Bajo su dirección, esta revista creció también y hasta publicó fuera de México una edición internacional destinada al mercado latinoamericano.

García Márquez decía que su trabajo era fácil, le dejaba tiempo para escribir y ganaba un buen sueldo. Tras años de penalidades y privaciones, ahora estaba viviendo una vida burguesa y de comodidades. Además, su familia creció en 1962 con la llegada del segundo hijo: Gonzalo. Pero el Gabo creador no estaba contento. Su puesto le parecía la clase más baja de periodismo que había hecho. Por esa razón pidió que no apareciese su nombre en ninguna de las revistas, a pesar de que supervisaba todo, desde la creación de contenidos hasta la revisión de los ejemplares recién salidos de la imprenta. Sin embargo, su actividad en esas revistas acabó siendo una experiencia profesional importantísima, porque, al estar obligado a subir las ventas, tuvo que entender los gustos culturales de sus lectores: las clases medias urbanas de México y América Latina. Estos lectores iban a convertirse en los principales compradores de las novelas del Boom latinoamericano en esos años. Lo que Gabo aprendió en Sucesos para Todos y La Familia le sirvió para llegarle a este público lector que devoró Cien años de soledad.

Gabriel García Márquez en un cameo de En este pueblo no hay ladrones, acompañado del actor Julián Pastor.  Editorial El Equilibrista.

Gracias a su buena labor con las revistas, García Márquez se ganó la confianza del jefe Alatriste, quien ya pensaba en él para proyectos mayores. Su jefe era un exitoso productor de cine. Él había financiado dos películas de Buñuel, Viridiana y El ángel exterminador, que recibieron varios premios en el Festival de Cine de Cannes en 1961 y 1962, y que también se ganaron el entusiasmo de los críticos y el favor del público. En 1963, Alatriste le dijo a Gabo que dejase la dirección de las revistas y le ofreció el trabajo de sus sueños: escribir a tiempo completo guiones de cine. Gabo rebosaba de felicidad. Al fin, tras años de sacrificio, había cumplido su deseo de ser “escritor profesional”, como le dijo a un amigo. A otro le comentó, “Todo va muy bien. Vivo exclusivamente de mi sueño dorado: escribo para el cine”. Fue entonces cuando empezó a colaborar en los guiones con una persona que resultó clave en su carrera: el escritor mexicano Carlos Fuentes.

Gabo y Fuentes se habían conocido años antes, cuando el mexicano le invitó a participar en las actividades de “La Mafia”. Con este nombre cariñoso se hacía llamar un grupo de artistas residentes en Ciudad de México. Además de Fuentes, el líder, a “La Mafia” pertenecían los escritores José Emilio Pacheco, Juan Vicente Melo, Juan García Ponce, Emilio García Riera, Elena Garro, los directores Buñuel, Arturo Ripstein y Alberto Isaac, la actriz Rita Macedo y el crítico literario Emmanuel Carballo. El grupo solía celebrar fiestas para agasajar a visitantes extranjeros, como el actor estadounidense John Gavin, la artista británica Leonora Carrington y el escritor cubano Alejo Carpentier.

Unirse a “La Mafia” marcó un antes y después en la vida profesional de Gabo, quien pudo conversar a menudo con personas influyentes del mundo de la cultura. Él les habló de sus novelas pasadas, presentes y futuras, mientras que sus colegas le dijeron algo que presentían: era el momento de las artes latinoamericanas, en especial de la literatura.

Varios de los colegas “mafiosos” ayudaron a García Márquez con su amistad, su dinero y sus ideas durante la escritura de Cien años de soledad. Fuentes estuvo entre ellos. Su amistad se forjó gracias a largas horas dialogando sobre literatura mientras adaptaban al cine El gallo de oro de Rulfo y también un guion original de Gabo titulado El charro, que iba a ser como una película del Viejo Oeste ambientada en México. Además, gracias al cine, Gabo hizo dos amistades para toda la vida, el director Jomí García Ascot y la actriz María Luisa Elío, creadores de una película que le marcó, En el balcón vacío, sobre una mujer adulta que recuerda con nostalgia un triste episodio de su infancia.

El viento del cine soplaba tan a su favor que García Márquez se veía incluso trabajando en Hollywood, como le dijo a un amigo. Pero de repente el viento cambió de dirección y le paró en seco. Alatriste le informó de que no le iba a pagar más por sus guiones porque tenía problemas para financiar sus películas. Sólo se comprometió con Gabo a mantenerle el visado de trabajo. Volver a la dirección de las revistas tampoco era posible, así que tenía que buscarse otro empleo. Lo mejor que encontró, un García Márquez triste y desorientado que soñaba con Hollywood, fue un puesto de ocho de la mañana a cinco de la tarde en una agencia de publicidad. No era un mal trabajo, aunque Gabo creía que le alejaba de su meta de ser escritor profesional. En realidad, él no era (ni iba a ser) el único escritor latinoamericano que encontró un salvavidas temporal en la publicidad. Por ejemplo, Rulfo y Carpentier sobrevivieron también con encargos publicitarios.

Como le ocurrió con las revistas, García Márquez no estaba orgulloso de ser publicista, pero a la larga, ese nuevo trabajo le iba a recompensar con beneficios creativos inesperados. Gracias a la publicidad, aprendió estrategias de marketing novedosas, que luego usó para promocionar sus obras literarias y así llegar a públicos más grandes. Al igual que en las revistas, nunca firmó con su nombre el trabajo como publicista, con lo que es difícil seguirle el rastro. Uno de sus textos publicitarios, encargado por una compañía química, se llama 5000 años de Celanese Mexicana. En sus páginas, la mezcla de técnicas publicitarias y literarias se vuelve una sola cosa. Y tanto el título como el estilo narrativo de este texto sin su firma se parecen al título y la prosa de Cien años de soledad.

El poeta Jomí García Ascot junto a Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha, circa 1967, fotografiados por María Luisa Elío, esposa de García Ascot. Editorial El Equilibrista .

El Gabo publicista no renunciaba a hacer cine y, para lograrlo, contactó al famoso productor mexicano Manuel Barbachano. Desde entonces y durante más de un año, Gabo fue publicista de día y guionista freelance por las tardes y noches después del trabajo. Su esfuerzo obtuvo recompensa. En 1965, se estrenó En este pueblo no hay ladrones, que era la adaptación cinematográfica de un cuento suyo sobre un robo en un pueblo del que acusan falsamente a un hombre. En la película actúa el propio García Márquez, que es el cobrador en la entrada de la sala de cine. También participan varios de sus amigos de “La Mafia”: Buñuel hace de cura dando un sermón y Carrington está entre quienes le escuchan, Rulfo y Carlos Monsiváis juegan al dominó, Luis Vicens es el propietario de un salón, García Riera es experto en billar…

En esa época, Gabo además estaba desarrollando, con ayuda de un guionista de Buñuel, Luis Alcoriza, una idea suya para una película: Presagio. En ella se cuenta la historia de un pueblo recóndito donde una partera tiene la premonición de que algo terrible va a suceder. Y el guion de El charro, el gran proyecto cinematográfico de Gabo, se transformó en Tiempo de morir. En la película, el protagonista, Juan Sáyago, regresa tras dieciocho años en la cárcel a su pueblo, donde los hijos del hombre que mató lo esperan para vengarse y asesinarlo. Esta película fue además el primer proyecto de Gabo con el director mexicano Arturo Ripstein, quien años más tarde filmó una adaptación de El coronel no tiene quien le escriba.

Tiempo de morir se rodó en junio de 1965, cuando el sueño del cine volvía a cobrar fuerza para García Márquez. Una foto tomada en Acapulco ese verano lo muestra rodeado de un grupo selecto de gentes del cine. Le acompañaban críticos, directores, actores, productores y guionistas, como Isaac, Buñuel, Alcoriza y Ripstein. Gabo lo tenía claro. Su futuro estaba en el cine. La literatura era el pasado. Como le confesó a un amigo, “imagínate que ahora estoy cobrando diez mil pesos por revisar un guion. Y pensar que he perdido tanto tiempo de mi vida escribiendo cuentos y reportajes. Además, todo en literatura parece estar ya escrito”. Y entonces Gabo sentenció, “la literatura es fabulosa para disfrutar como lector… no como escritor”.

Pero cuando parecía que la carrera de García Márquez iba a estar en el cine y que la literatura lo perdería para siempre pasó un hecho extraordinario: se desató la tormenta del Boom latinoamericano. Alrededor de 1962 había empezado una fina lluvia de novelas escritas por autores de varias generaciones: la de Carpentier y Miguel Ángel Asturias, la de Mario Benedetti y Ernesto Sábato y la de José Donoso y Fuentes. Libros casi ignorados durante años, como Ficciones de Jorge Luis Borges y Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, se convirtieron en superventas del momento. Asimismo triunfaban los libros nuevos, como La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, Bomarzo de Manuel Mujica Láinez, Rayuela de Julio Cortázar y El astillero de Juan Carlos Onetti.

A su alrededor, Gabo escuchaba con asombro las noticias sobre el éxito comercial de sus amigos escritores. Pronto, la lluvia del Boom empezó a mojarle. Los editores buscaban publicar literatura de América Latina y, por primera vez en su carrera, a Gabo se le acumulaban las oportunidades para reimprimir sus obras anteriores, tan poco exitosas hasta entonces. En 1961, tras casi cuatro años de espera, la editorial colombiana Aguirre publicó la primera edición de El coronel no tiene quien le escriba. En 1962, la Universidad Veracruzana de México lanzó Los funerales de la Mamá Grande, su primer libro de cuentos. Ese mismo año, su novela La mala hora ganó el Premio ESSO a la mejor novela colombiana, recibiendo la suma de tres mil dólares y la publicación de la obra en España. En 1963, la editorial mexicana Era imprimió una nueva edición de El coronel no tiene quien le escriba. Ese año Gabo firmó el contrato para sacar esta novela con René Julliard, una pequeña pero prestigiosa editorial francesa que publicaba escritores vanguardistas como Louis Aragon, Italo Calvino y Vladimir Nabokov. Ese fue su primer libro traducido.

El matrimonio García Barcha bailando en Puerto Colombia, 1971. Armando Matiz/ Tomada del libro Gabo periodista, de Gabriel García Márquez (FNPI, 2012). Agradecemos a editorial El Equilibrista.

Pero publicar más no significaba ser más conocido. Antes de Cien años de soledad, las obras de García Márquez sólo eran bien recibidas por pequeños círculos de escritores, críticos y lectores en México y Colombia. Sus libros los habían sacado editoriales locales que le ofrecían contratos plagados de condiciones abusivas. Las tiradas eran pequeñas y rara vez pasaban de los dos mil ejemplares. Además, la distribución era lenta y local. Por ejemplo, tuvieron que pasar dos años para que copias de la edición mexicana de El coronel no tiene quien le escriba se pusieran a la venta en las librerías de Uruguay. A menudo el método más rápido para que sus libros cruzasen fronteras era que el propio Gabo los regalase a amigos.

La mejor noticia posible para vender muchas copias era recibir un premio y crear un escándalo. Esto le pasó a La mala hora tras ganar el Premio ESSO. La novela se imprimió en Madrid, donde un corrector de estilo modificó sin permiso el español colombiano de García Márquez para que los lectores la leyesen como si estuviera escrita en español de España. El escritor se quejó con contundencia y la polémica llegó hasta los medios de comunicación españoles. El periódico ABC informó que la editorial admitió el error y ofreció al autor retirar la edición e imprimir una nueva con el texto original. Por su parte, la oficina de censura del gobierno español dijo que no tuvo nada ver con la manipulación del texto.

Al final, García Márquez hizo una declaración pública con un tono pacificador, diciendo que confiaba en que “en el futuro todos los escritores latinoamericanos seremos tratados como mayores de edad por los editores españoles”. Gabo se quejaba con razón porque entonces era una práctica común que los manuscritos de los autores latinoamericanos fuesen sometidos a la censura lingüística. Le sucedió a Carpentier, Fuentes, Vargas Llosa, Donoso, Cortázar, Guillermo Cabrera Infante y otros escritores menos y más conocidos del Boom. Pero casi todos estaban dispuestos a correr ese riesgo, porque publicar su libro en España —el centro de la industria del libro en español— era un gran paso adelante para muchos latinoamericanos que aspiraban a ser escritores profesionales.

En 1964, la llovizna del Boom se había transformado en un diluvio de obras nuevas y nuevos nombres que recibían el apoyo firme de grandes editoriales como Knopf en Estados Unidos, Gallimard en Francia, Feltrinelli en Italia y Seix Barral en España. Los críticos también saludaban las novelas latinoamericanas desde las páginas de Le Monde en Francia, The Times Literary Supplement en el Reino Unido y Life Magazine en Estados Unidos. Pero sobre todo fueron las editoriales y la crítica latinoamericanas las que más acercaron al público a los escritores latinoamericanos, que ahora aparecían en la portada de revistas y periódicos como las grandes estrellas del momento y, en las páginas interiores, se elogiaban sus obras como lo mejor que se había publicado en la región. Así lo hicieron las revistas Mito en Colombia, Primera Plana en Argentina, La Cultura en México, Marcha en Uruguay, Papel Literario en Venezuela, Casa de las Américas en Cuba, Amaru en Perú, Ercilla en Chile y, sobre todo, Mundo Nuevo en París. Incluso se rumoreaba que Borges iba a ganar el Premio Nobel de Literatura en cualquier momento, mientras él, cada vez más ciego, se paseaba por el mundo recogiendo premios, dando entrevistas, abarrotando salas con sus conferencias y vendiendo miles de ejemplares de sus libros. Algo había cambiado: los lectores latinoamericanos estaban descubriendo a sus propios autores.

García Márquez, maravillado, supo de la realidad triunfante de la literatura latinoamericana gracias a las conversaciones con sus amigos de “La Mafia”, en especial con Fuentes. En 1964, él publicó un ensayo destinado a hacer historia: “La nueva novela latinoamericana”. Con ese nombre, fue el primero en bautizar a este movimiento literario y celebró que las novelas de Carpentier, Cortázar y Vargas Llosa estaban cambiando el rumbo de la literatura de la región. El mismo Fuentes sabía de lo que estaba escribiendo, porque ya era un escritor famoso cuyos libros se vendían en una docena de países. Pronto, su ensayo se convirtió en un manifiesto artístico, leído, compartido y apoyado por otros autores y críticos como el uruguayo Ángel Rama que ese mismo año publicó otro artículo premonitorio, “Diez problemas para el novelista latinoamericano”, en el que celebraba el fulgurante Boom de la novela latinoamericana.

Al ver el éxito más cercano, García Márquez comenzó a sentirse pletórico. En una carta de 1964, le dijo a Plinio que era el momento de la Nueva Novela Latinoamericana y que al fin los escritores latinoamericanos “ahora tenemos agallas”. Es cierto que él aún tenía dudas sobre su futuro como escritor, pero eso cambió en México en el verano de 1965. Cuando estaba filmando Tiempo de Morir, se presentó en el set de rodaje el joven escritor y crítico chileno Luis Harss. Le dijo que venía a entrevistarlo para un libro de conversaciones con diez escritores latinoamericanos, Carpentier, Asturias, Borges, Onetti, Cortázar, Rulfo, Fuentes, Vargas Llosa y João Guimarães Rosa. García Márquez era otro de sus elegidos. Pero a diferencia de los otros nueve, él era el menos conocido y publicado en ese momento. Semanas después de la entrevista, las dos editoriales que iban a sacar el libro de Harss, Sudamericana en Argentina y Harper & Row en los Estados Unidos, estaban negociando con Gabo para publicar su próxima novela, Cien años de soledad. El libro de Harss se lanzó casi a la vez en inglés con el título Into the Mainstream y en español con el de Los nuestros. El libro fue un superventas instantáneo en Argentina. En este y otros países miles de lectores latinoamericanos descubrieron en las páginas de Los nuestros que la literatura de América Latina estaba en pleno Boom.

Días después de la reunión con Harss, García Márquez recibió la visita de otra persona que iba tener una fuerza decisiva en su carrera y en el éxito del Boom: la agente literaria catalana Carmen Balcells. Desde 1962, ella estaba negociando la venta de los derechos de traducción de los cuentos y las novelas de Gabo. En el verano de 1965, Balcells viajó a Ciudad de México para conseguir nuevos contratos, clientes y editoriales. A García Márquez le ofreció firmar un contrato mucho más ambicioso para representarlo en todos los idiomas y en el mundo entero. Con ese documento en la mano, no había marcha atrás: García Márquez era por fin un escritor profesional.

También, en un día brillante de ese verano profético de casualidades y certidumbres, Gabo contó que iba conduciendo desde Ciudad de México a Acapulco para disfrutar de unas vacaciones con Mercedes, Rodrigo y Gonzalo, cuando de repente se les atravesó una vaca en medio de la carretera. En ese preciso instante, tras parar el coche, a Gabo se le ocurrió la primera frase de una novela que había querido contar durante quince años. Entonces no lo dudó. Según él, decidió dar marcha atrás y volver de inmediato a su casa, donde se sentó ante su máquina de escribir y comenzó a teclear Cien años de soledad.

Fuente de imagen: Portada del libro Gabriel García Márquez. Vida, magia y obra de un escritor global/ Crédito: El Equilibrista y Fundación para las Letras Mexicanas.

FUENTE RESPONSABLE: Confabulario. El Universal de México. Cultura. Por Álvaro Santana Acuña.

Sociedad y Cultura/Literatura/Premio Nobel/México/Gabriel García Márquez

Cinco extraordinarios descubrimientos sobre los dinosaurios que nos dejó el 2021.

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En lo que respecta a descubrimientos sobre dinosaurios, el 2021 no decepcionó. Como cada año, los investigadores han descrito nuevas especies, precisado sus apariencias y especificado sus hábitats. No obstante, de todo un sinfín de hallazgos, hay algunos que destacan.

Sputnik ha recopilado cinco descubrimientos que no revolucionaron nuestro conocimiento, pero si nos han hecho reconsiderar lo que pensábamos sobre estas criaturas.

1. El primer ano de dinosaurio encontrado y descrito en perfectas condiciones.

Durante el último siglo, los paleontólogos han encontrado todo tipo de fósiles de dinosaurios —desde huesos y dientes hasta impresiones de su piel y plumaje— pero nunca un ano… hasta el 2021. Aparentemente era utilizada por el Psittacosaurus para defecar, orinar, reproducirse y poner huevos, lo que la diferencia de los órganos similares de otros animales.

Más que eso, «la preservación de los patrones de color y el sombreado permitió una reconstrucción detallada de la apariencia física de este individuo», detalla el resumen del estudio publicado en enero del 2021 en Current Biology.

2. Algunos dinosaurios eran extremadamente rápidos, pero no el T. rex.

Los carnívoros terópodos corrían a velocidades de casi 45 km/h, según el análisis de dos huellas de dinosaurios encontradas en el norte de España, reveló un estudio publicado en diciembre en la revista Scientific Reports. Las marcas fueron dejadas por dos individuos diferentes que corrían sobre el lecho de un lago blando durante el Cretácico temprano. El descubrimiento revela que estas bestias eran tan veloces como el humano más rápido, Usain Bolt, que alcanzó brevemente los 44,3 km/h en una carrera en 2009.

No obstante, este no era el caso del Tyrannosaurus rex, el carnívoro quizá más famoso de todos. Según otro estudio, publicado en abril en la revista Royal Society Open Science, el dinosaurio rey caminaba a la par con el ser humano, a 5 km/h.

3. El Supersaurus era más largo de lo que se creía.

El dinosaurio más largo conocido es el llamado Supersaurus, que excedió los 39 metros y posiblemente incluso alcanzó los 42 metros de longitud, según una investigación inédita presentada este año en la conferencia anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados.

Siempre se supo que el saurópodo, descubierto en 1972, era largo, con estimaciones anteriores de hasta 34 metros. Pero ahora, huesos recién excavados y analizados revelan cuán verdaderamente largo era este dinosaurio.

4. Los tiranosaurios se peleaban pero no se mataban.

Como era de esperar, los temibles tiranosaurios se peleaban entre ellos, mordiéndose la cara por comida, territorio o apareamiento. Sin embargo, un minucioso análisis publicado en septiembre en la revista Paleobiology revela que no buscaban matarse.

Esquema de las cicatrices faciales de tiranosaurio que muestran la densidad y orientación de los golpes. © Foto : Museo de Paleontología Royal Tyrrell

Esta comprensión del comportamiento de los dinosaurios fue posible gracias al estudio de 202 cráneos y mandíbulas de T. rex. Según se encontró, la profundidad y la localización de las huellas dejadas indican que no buscaban infringirse heridas mortales. Solo la mitad de los tiranosaurios tenían estas cicatrices, por lo que probablemente se trate de peleas entre machos por las hembras.

5. Un extraño anquilosaurio tenía una cola en forma de garrote de guerra azteca.

Hasta ahora los anquilosaurios se conocían por vivir en el hemisferio norte con sus impresionantes colas armadas con picos y garrotes. Pero ahora, el recién descrito Stegouros elengassen, encontrado en Chile, muestra que estos reptiles evolucionaron de manera muy diferente en el hemisferio sur: desarrollaron su propio tipo de cola armada que parece un macuahuitl, la reconocible espada azteca.

El anquilosaurio recién descubierto murió hace más de 70 millones de años junto a un río, posiblemente en arenas movedizas, lo que explicaría por qué el espécimen estaba tan bien conservado.

Imagen de portada: Gentileza de Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: SPUTNIK Mundo. Diciembre 2021

Ciencia/Paleontología/Dinosaurios/Acontecimientos que dejaron huella en 2021

Qué es la teoría de la panspermia y qué dice sobre la posibilidad de que el universo esté lleno de vida.

La palabra viene del griego antiguo πᾶν (pan) ‘todo’ y σπέρμα (esperma) ‘semilla’.

Uno de los grandes interrogantes que aún no hemos resuelto, y que nadie espera que se resolverá en el corto plazo, es el del origen de la vida en la Tierra (o en cualquier otro lugar).

La ciencia han intentado comprenderlo pero, a pesar de sorprendentes progresos, quedan muchos misterios inexplicables.

¿Qué podría haber disparado aquello que hizo vida a partir de la no vida?

Pues hay una hipótesis, cuyos antecedentes se remontan al Reino Antiguo en Egipto, y también se encuentran en el hinduismo temprano, en la filosofía del filósofo presocrático griego Anaxágoras, y entre los gnósticos judíos y cristianos, que aunque ha sido descartada repetidamente, ha sobrevivido el paso del tiempo.

Se trata de la teoría de la panspermia.

Algunas de esas primeras fuentes planteaban que todo el cosmos está lleno de semillas y que la vida en la Tierra se originó a partir de ellas.

La versión moderna postula -en pocas palabras- que vida existe en todo el Universo y puede transportarse a través del espacio de un lugar a otro.

Ciertamente no está probada.

Y varios expertos señalan que, así se probara, no resolvería necesariamente la cuestión del origen de la vida.

Pese a eso, no deja de ser interesante, y varios descubrimientos le han dado cierta credibilidad.

Un equipo de científicos prominentes del MIT y Harvard, por ejemplo, «están tan suficientemente convencidos de la plausibilidad de la panspermia que han invertido más de una década, y una buena cantidad de fondos de la NASA y otros fondos», señala el blog de Astrobiología de la NASA, «para diseñar y producir un instrumento que pueda enviarse a Marte y potencialmente detectar ADN o el más primitivo ARN», y comprobar si alguna forma de vida fue llevada a Marte.

¿Será posible?

Como cuenta el físico británico Brian Cox, en un video de BBC Ideas y la Open University británica, esto es lo que sabemos:

Esta bacteria se nutre con amoníaco.

La vida es increíblemente adaptable, basta ver la forma en que nuestra propia especie ha logrado prosperar en todo el mundo.

Y los microorganismos, como las arqueas y las bacterias, a lo largo de millones de años de evolución han podido modificarse para adaptarse a una amplia gama de condiciones.

Eso significa que hoy en día existen microbios que pueden sobrevivir con una variedad de dietas -azufre, amoníaco, el metal manganeso- y en presencia o ausencia de oxígeno.

Algunos incluso sobreviven en las condiciones más extremas que ofrece la Tierra.

Pyrococcus furiosus prospera en los respiraderos hidrotermales del fondo marino. Su temperatura de crecimiento óptima es de 100 grados Celsius, un calor que acabaría con la mayoría de seres vivos. Mientras que la antártica Psychrobacter frigidicola prefiere cosas decididamente más frías.

Dibujo animado de la Psychrobacter frigidicola que crece a -18 grados celcius

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC IDEAS

También puedes encontrar extremófilos en ácido caliente o sobreviviendo a la desecación en desiertos cubiertos de sal.

Y algunas de esas criaturas pueden incluso hacerle frente a varios extremos a la vez.

Puedes hallar Deinococcus radiodurans tanto en aguas termales como en suelo antártico, sobrevive a la desecación y es uno de los organismos más resistentes a la radiación que conocemos.

Todo eso hace que los extremófilos sean probablemente los organismos más capaces de sobrevivir y, potencialmente, colonizar los entornos hostiles de otros planetas y lunas, siempre que haya agua líquida al menos parte del tiempo.

Pero…

¿Cómo llegarían a esos otros lugares?

Pues la forma más fácil es viajar con nosotros mientras exploramos nuestro Sistema Solar y más allá.

Rocas saliendo disparadas de la Tierra

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC IDEAS

Cuando un meteorito choca contra un planeta o luna, el impacto hace que se creen otros meteoritos.

En las naves espaciales de la NASA se han descubierto bacterias Tersicoccus phoenicis… ¿habremos introducido accidentalmente bacterias de la Tierra a la Luna y Marte?

Otra forma posible de que estos microbios se muevan por el Sistema Solar es haciendo autostop en meteoritos.

Cuando estos chocan en un planeta, salen volando rocas y escombros que generan más meteoritos.

Hasta ahora, se han encontrado 313 meteoritos marcianos en la Tierra, y también se encontró una roca terrestre en la Luna, por lo que sabemos que ha habido transferencia interplanetaria de rocas.

Pero…

¿Cómo lograrían sobrevivir en el espacio?

Una vez en el espacio, esos resistentes viajeros pueden lidiar fácilmente con el frío y la falta de oxígeno.

Criaturas viajando en meteoritos

FUENTE DE LA IMAGEN -BBC IDEAS

Es un lugar inhóspito.

Hasta las bacterias normales, en condiciones extremas, pueden entrar en un estado de letargo creando espacios seguros rodeados de paredes gruesas, que se conocen como esporas, paquetes de ADN bacteriano resistentes al calor, al frío, a la sequía, al ácido y a los rayos ultravioleta viajando por el espacio.

Sin embargo, un gran problema es que el espacio está repleto de radiación ionizante que destroza el ADN.

Pero eso no es detiene al Deinococcus. Grupos de ese pequeño individuo han sobrevivido a tres años de exposición al espacio exterior. Otros han sobrevivido hasta seis años en forma de esporas.

Otro obstáculo es el tiempo. El espacio es inmenso, por lo que viajar a cualquier lugar toma mucho tiempo.

Dicho esto, en 2020, unos científicos japoneses revivieron bacterias que habían estado inactivas en el fondo del océano durante 100 millones de años, así que tal vez las distancias extraordinarias no sean un problema para esos diminutos viajeros espaciales.

Dibujo del espacio

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC IDEAS

El espacio es inmenso pero si pueden permanecer inactivas, esas criaturas podrían sobrevivir.

El último paso es sobrevivir al aterrizaje forzoso en su nuevo hogar.

Y se ha demostrado que las bacterias pueden hacer precisamente eso… siempre que estén alojadas en fracturas profundas en la roca cósmica.

¿Será que sí?

Entonces, es posible que la vida microbiana ya haya viajado a algún lugar como Marte.

Las condiciones allá eran notablemente similares a las de la Tierra hace 3.800 millones de años.

¿Podrían estos microbios extremófilos haber colonizado los acuíferos subterráneos de Marte?

Bichos viviendo debajo de la corteza de Marte

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC IDEAS

¿Habrá diminutas formas de vida prosperando dentro de Marte?

Si ya están allá, ¿se habrán adaptado a su nuevo entorno?

¿O tal vez la vida en la Tierra se originó en Marte y luego viajó a nuestro planeta?

Puede que no sean pequeños extraterrestres verdes o vida inteligente como la entendemos, pero la posibilidad misma de que la vida se haya transferido a través del Sistema Solar y más allá es profundamente intrigante.

Y con el telescopio James T. Webb comenzando su búsqueda de signos reveladores de vida distante en otros planetas, ¿podríamos quizás descubrir que la vida es mucho más inevitable de lo que alguna vez pensamos?

* Gran parte de este artículo es una adaptación del video de BBC Ideas «Are we thinking about alien life all wrong?», realizado con el consultor académico Dr. Mark Fox-Powell, investigador en The Open University, y presentado por el físico Brian Cox.

Imagen de portada: BBC Ideas

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Diciembre 2021

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