El valor de la palabra…

Es lunes, llueve con fuerte eco
detrás de los cristales,
pienso en los de siempre
abandonados a su suerte
en las calles de la ciudad,
que muchas veces los ignora.

Ya saque antes a mi mascota,
a medianoche saldré a encontrarlos
a ellos, a los que miran muchos
con indiferencia y los peores, ignorándolos.

Me he acostumbrado desde hace tiempo,
ha acompañarlos en noches de lluvia y frió
compartiendo no solo lo que llevo
sino además la ilusión de un mejor futuro.

Me emociono, cuando me hablan a los ojos
felices, porque alguien escucha sus lamentos.

Y felicidad la comparto hacia mis adentros,
pensando que haré la próxima vez,
para hacerles más amable la vida
que muchos ignorantes les han ajado.

Mía

Llueve sobre Buenos Aires,
y sigue haciéndolo ahora
como queriendo hacer benigno
el tórrido clima de los días previos.

Loco romántico, empedernido
que escribe sobre el teclado,
sentimientos encontrados
como son la vida, la sociedad
y especialmente el amor
en sus distintos estadios.

El amor pasional, carnal.
El amor filial imposible de abandonar.
El amor a la amistad,
cuando sabemos que es poca y rica.

Así la lluvia y el Nano junto a Sabina,
me resultan la compañía ideal
para hacer volar la imaginación
y pensarte enteramente mía.

Homenaje (II) a Héctor Francisco Gagliardi

Héctor Francisco Gagliardi (Buenos Aires, 29 de noviembre de 1909 – Mar del Plata, 19 de enero de 1984) fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo.

El sapito

-“El segundo Adelantado fue… Don Pedro de Mendoza” 
Lo dijo con voz gangosa el “Sapito”. abatatado… 
Yo. que me había agachado para poderle “soplar”… 
La maestra entro a gritar: -¡Ese niño bien sentado…! 
Ya estaba arañando el cero por no saber la lección… 
Su tabla de salvación fue la entrada del portero. 
Con la maestra, primero, no se qué hablo despacito, 
y se fue con el “Sapito”, que salió más que ligero.. 
Yo no sé lo que pasaba… la maestra nos miró… 
después. .. al rato, tosió con un algo que la ahogaba… 
En silencio se sacaba “las mentiras” de los dedos…  ¡Y para colmo el recreo, como nunca demoraba! 
Después… hablo suavecito, -ella que siempre gritaba-: 
nos dijo. “que lamentaba” “que a nuestro compañerito”..
“de que el Destino maldito lo castigó con crueldad…”  ¡Había muerto la mamá de Luis Otero. “el Sapito”! 
Como luz pensé en la mía que siempre me reprochaba, 
que a disgustos la mataba… de que en la calle vivía… 
Yo en mi casa me aburría.. no había con quien jugar… 
pero… ¿podía preguntar hasta dónde la quería?… 
Al salir. con el “Pelado”, nos fuimos de una escapada. 
Contra la puerta entornada, uno de negro. parado…  ¡me quedé más amargado! Yo al Sapito. lo quería… ¡Siempre juntos desde el día que fuimos a primer grado! 
Aprendimos a escribir y a copiarnos en pareja… 
Y ahora quedaba sin “vieja”… ¡Cómo había de sufrir!… 
Le iba a dar para elegir la bolita que quisiera… 
aunque fuese “la lechera” que era todo para mí!…. 
Para casa dispare sin pasar por “la cortada”… 
Cuando mi vieja atareada me iba a servir el café, 
del batón me la agarré… Y aunque la hice llorar, 
con furia la entré a besar como nunca la besé…!

Lejanía

Soledad impertérrita
que no te inmutas
aunque desee empujarte de mi vida.

Parece que gozaras
de mi situación presente,
viéndome en este instante
deslizando nuevamente
mis letras sobre el teclado.

Hasta mi rostro reflejado
en él, parece haber envejecido.

No creí jamás en el destino,
pero será una jugada de él, quien
me regala dentro de un cubo obscuro,
una vida distinta a la siempre conocida
socialmente compartida con aquellas
brisas de alegría, que me hacían compañía
y ahora súbitamente
me encierra en el ostracismo
de aquel que sabe, que ya todo
no será lo mismo, dándolo por perdido.

Melancolía

Ríos de melancolía acosan
mi mente, arrastrándola
hasta lo más profundo
de aquello que llamamos alma,
cubierta hoy de infinita tristeza.

Cuando tú crees encontrar
en este circular ciclo de la vida,
una compañera que junto a ti
pronuncie esas palabras mágicas,
que nos mantenga unidos 
por un amor sublime y eterno,
te das cuenta que las variables
son las que te manejan siempre,
más allá de ilusiones compartidas.

Siempre dije, que a una edad
uno se habitúa a la soledad
y crea a su alrededor, aquello
que nombramos anticuerpos
contra heridas impensadas,
ya que hemos arrastrado 
por mucho tiempo, más de las deseadas.

Y sin embargo, volvemos a equivocarnos.
¿O soy yo o es ella?
Nadie podrá contestar esta pregunta,
por esta libertad de pensamiento
que hemos respetado hasta 
hace poco tiempo atrás.

La adultez, que creemos
nos hace más sabios,
a veces nos hace sentir
que en ciertos casos,
valen más los prejuicios
y la obscuridad, que la luz plena.

Holocausto global

Cuando la última catástrofe llegue,
será porque la naturaleza harta 
de ser maltratada,
provocara el deceso de todo ser viviente,
nada quedara en el páramo declinante
y no abra arca de Noé, que salve a nadie.

La vida y la muerte, dejaran de existir
y vaya a saber uno, si alguien volverá
a habitar un lugar en donde el respirar
será imposible y en el que no habrá lugar,
ni siquiera para la más pequeña flor.

Que nadie se sorprenda, cuando sepa que
la propia ONU difundió un vídeo en el que afirma
que en el 2050, el calentamiento global
terminará por acabarnos a todos,
o a quienes nos sucedan, nuestros hijos y los siguientes.

Aquella frase de que “el hombre se destruye a si mismo
y a todo lo que lo rodea”, se transformara en realidad
ante la mirada estúpida de un mundo ciego.