El acertijo – Parte IX

El “monito Quinteros” se lo llamaba así, 
era un buchón confiable para Muriatti, 
se alegró al verlo entrar junto al oficial Paredes,
no media, más de un metro sesenta y su andar 
con largos brazos a los lados de su cuerpo enjuto,
le había hecho ganar en la jerga su seudónimo 
de el “monito”, era un vivillo que sabía jugar
entre el obscuro submundo y el de la “poli”.

En cierta forma lo cuidaban todos, siempre 
se recordaba que gracias a él “monito” el dato 
que les había servido años atrás, en bandeja 
con data precisa de los asesinos de cinco agentes
de la comisaria, asesinados violentamente 
tras una emboscada sin tener siquiera chance,
de defenderse en un procedimiento antidroga.

El “monito” sin que nadie le dijera, se sentó frente a Muriatti
y soltó sonriendo  –sabe Jefe, como siempre el “monito” cumple-
Muriatti replico  -no te agrandes “monito”, que si alguien te conoce
ese soy yo -así que desembucha que esto no es joda, es muy pesado-

-Sabe Jefe, vio acá nomas en la calle Pinzón… ahí cerca 
donde están los antiguos talleres, dicen haber visto 
a dos tipos que no son de acá…en una casona vieja,
pintada de color amarillo todo descascarada… pero 
que entran y salen nunca juntos, es como si se turnaran…
ahh-… continuo… refregándose las manos…-hay quien 
dijo que detrás de la gruesa cortina de la ventana, 
creyó ver a una mujer en un rincón pero sabe, parada,
como una estatua…hasta le dio impresión que parecía
muerta y atada en posición vertical…el fulano se cago todo 
y salió disparado- por si los de adentro habían escuchado 
algún ruido o visto algo en la ventana…ya le habían dicho 
y la tenía mas que clara, que los tipos que eran pesados..-

Muriatti llevo como lo hacía siempre, su mano derecha 
a su sien y pareció cavilar, sobre todo lo que hasta ahí 
había escuchado de el “buchon”. Le lanzo una mirada 
a el “monito” que entrecerró sus ojos, y suave le dijo,
acercándose despacio y poniéndose en su oído -decime vos
– ¿la casa estaba desocupada o es de alguien que conoces?-

El “monito” trago saliva y se empezó a mover inquieto…luego 
le dijo-mire Jefe creo que le traje toda la data que me pidió, 
más la frutilla del postre- no se nada mas de lo que le dije…

Muriatti, era un hombretón curtido y casi nula paciencia, 
de un momento a otro, podía convertirse de ángel a demonio, 
en un crispar de dedos, con extrema y brutal facilidad… 
-¡Te dejas de joder “mono”!- El buchón se dio cuenta 
al escuchar  “mono”, que la cosa no estaba para joder,
de lo contrario, suponía que iba a tener una noche movida.

-Pero Jefe…bueh…esa casa es de la fallecida Doña Josefa
y ahora es de su hijo, el “Bebe Fabián”… que nunca esta –
-Y que sabes de ese “Bebe Fabián”, vos. ¿A qué se dedica?-
-Y el “Bebe”, es como si hiciera tantas cosas, que se yo
…los fines de semana trabaja en un bar en San Telmo y
en la semana se la pasa en la Mezquita de la calle Alberti…
usted sabe Jefe, estos son los que rezan como cinco veces
al día… tipo jodido… hace transas por droga y secuestros.

Decime “monito”, sabes en que bar de San Telmo labura?
-Y sí, es el que está en la esquina, el Bar “Plaza Dorrego”-
Muriatti al instante hizo que fueran a buscar a Julián.
al llegar…-¿le pregunto cuál era el bar donde estaban…?
-en el “Plaza Dorrego”, siempre vamos ahí por la vista
que tiene hacia la plaza, o nos sentamos en alguna mesa
que colocan dentro de ella…¿ Por qué me pregunta? –

-Por nada, Julián vuelva a la sala, que ahí puede descansar-
-Disculpe, Comisario…pero no puedo estar tranquilo…ha
tenido noticias de algo…de Amanda…de…y no pudo continuar-
-¡Basta Julián, esto no es un juego, es una investigación y
demasiados interrogantes. Así que por favor, haga lo que pido!

Muriatti ya había comenzado a encajar las fichas en su cabeza,
descartaba el secuestro por trata, no creía lo del anillo
y su significado, de algo tan incierto como podía ser un camino
para llegar a un tesoro en el Mar Muerto, en donde los israelíes
mantenían la zona totalmente bloqueada con alta militarización,
salvo que fuera para vendérselo a alguien de adentro del país.

Se retrotrajo al año 2001, en que aún era un Oficial Inspector
de la Policía Federal asignado a la ciudad de Puerto Iguazú,
cuando llego al destacamento en febrero o marzo del 2002,
poco tiempo del atentado a las Torres Gemelas, y un tal Feith
que era uno de los Directores máximos del Depto. de Estado
de los E.E.U.U., aconsejara que se invadieran las tres ciudades,
al creer que la “triple”, era un santuario de la organización Al Qaeda.

Todavía tenía contactos allá con gente de la Federal, a solas
hizo un par de llamadas. Hablo por espacio de media hora,
y le agradeció al que estaba del otro lado de la línea, que
lo pusiera al tanto de novedades, enterándose que hasta hacia 
un par de semanas salvo lo de siempre, no pasaba nada pero 
ahora sin embargo en esa zona “porosa”, se notaba un inusitado
movimiento de gente, habiendo obligado a la fuerza a investigar 
a los conocidos rufianes radicados allí , así como a otros extraños
personajes recién llegados, lo que los llevaba a pensar que se 
formalizarían reuniones para organizar delitos de contrabando 
o de “cuello blanco”, con alta complicidad política y financiera.
Colgó…no sin antes pedir, que lo tuvieran al tanto de cualquier
novedad que ocurriera… y se quedó pensando en los palestinos. 

Ya casi era un hecho su sospecha, la figura del entregador 
no era otra, que la de el “Bebe Fabián”, si la religión de los tres
era la musulmana era muy posible, que uno de los captores
se encontrara en la Mezquita de la calle Alberti, con el “Bebe”,
considerando que el “monito” le había dicho que se turnaban,
cuando salía uno, se quedaba el otro. Si así fuera, la ocasión
sería ideal al encontrarlos divididos y detenerlos, con el menor
daño colateral posible…pero seguía preguntándose cual era
el verdadero objetivo, el porqué del secuestro y aquello de 
haber visto a la mujer, como atada en posición horizontal, la
que le pareció al tipo que miro por la ventana, como muerta.
Curiatti no creía que fuera ni el tesoro, ni la trata, entonces qué…?

El acertijo – Parte VIII

Los nervios hacían ya estragos en su psiquis,
estaba demasiado agotado y la incertidumbre
producía dolores en todas sus articulaciones,
le parecía escuchar golpear un yunque, cerca
de sus oídos y a su cuerpo temblar por la vibración.

Ya eran las dos de una tarde gris y plomiza,
como si fuera que los colores se pusieran
a tono de cómo se sentía y su temor por Amanda,
al suponer que se encontraba secuestrada
pensando lo peor, hasta que estuviera herida.

En eso, volvió Muriatti con varios papeles en su mano,
se sentó frente a él, se lo notaba entre tenso y furioso,
mira le dijo -estos tipos no son quienes dijeron ser-
mientras le daba varias hojas como si fueran legajos
de cada uno con sus fotos, nacionalidad y una cantidad 
de datos que cuando comenzó a leer, quedo devastado.

Los dos tipos, no se llamaban ni Alexander ni Boris,
ni era alemán uno, como tampoco ruso el otro.
Ambos habían nacido en Palestina, y eran buscados
internacionalmente por las fuerzas operativas de Interpol.

Eran tantas las causas, que los antecedentes no dejaban dudas.

Desde homicidios, trata de personas, hasta contrabando 
de obras de arte robadas. Eran también operadores de grupos
activos de terroristas, con conexiones en la Triple Frontera,
grupos minúsculos de mercenarios refugiados en ella
luego de la devastadora derrota que había sufrido el Isis.

Muriatti no dudo en decirle con seguridad a Julián,
que desestimaron al Hotel Madero, ellos no se alojaban allí.
Había enviado una comisión encubierta y recorriendo
el hotel, mostrando la foto no encontraron a persona
alguna que los reconociera o pudiera dar algún dato, 
le precisó además que no se encontraban registrados.

Se apoyarían solo en la hipótesis del dibujo que había
realizado, pero eso los obligaba a actuar con premura
pero a la vez con mucha cautela, porque si percibían 
algo fuera de lo común, seguramente la mujer correría 
la peor de las suertes, por eso le recomendó a Julián
convertirse a partir de ese momento, en mero espectador.

Tratarían de obtener luego de contactar a “buchones”  
como apretando a “conocidos” del bajo, si alguien vio 
a extraños o movimientos que pudieran dar certeza 
que esos desconocidos, se encontraban habitando algún lugar 
con segura colaboración de un tercero, en el barrio de La Boca
y si Amanda todavía estaba con ellos –Muriatti no le dijo nada
a Julián, pero había pensado que si era solo por el anillo –
en una de esas ya la habrían descartado, con la salvedad
que la retuvieran como rehén para usarla como prenda 
en un intercambio, ante la posibilidad de ser descubiertos.

Paralelamente debían hacer un mapeo de aproximadamente 
viviendas de casi diez manzanas, en una cuadricula hacia 
adentro de la Avenida Pedro de Mendoza, como supusiera Julián,
Muriatti debía esperar que su grupo que ya estaba en la calle,
le trajera datos certeros para iniciar el operativo, y si la mujer vivía
planificarlo de tal manera, para garantizar que nada le sucediera.
Además, ya había contactado a la Secretaria de Seguridad
poniéndola en tema del caso que no era local, sino internacional
la que le facilito dos drones para realizar un recorrido por la zona.

Sabia el comisario, que los delincuentes no eran unos improvisados
pero dentro de sí, le seguía persistiendo la duda del encuentro
en ese bar de San Telmo, a él le resultaba extraño lo casual del hecho.
¿Habría un tercero; un entregador involucrado en todo esto? ¿Quién?

VIRUS SOBRE VIRUS

Esto es de manologo y es un pensamiento que sobrevuela sobre el universo, salvo para aquellos que erróneamente expresan “América para los americanos”, nefasta ignorancia de aquellos en que a sus afirmaciones, las respaldan por el poder económico y las armas. Desconociendo que la frase solo debería decir “los EEUU para los norteamericanos”, aunque America Latina siga siendo considerada como su patio trasero. Ahora Manolo, dime que podemos pretender de alguien con la profusa historia de un millonario ignorante y dueño hasta hace pocos años de la fantasía de “Miss Universo” o de aquel famoso reality de TV que lo mostró tan soberbio o petulante como hoy. Un cordial saludo.

manologo

Al virus Covid-19, se encima uno igual de contagioso que potencia exponencialmente a este y es el de la estupidez, que no es otra cosa que la ignorancia creyéndose ilustrada y con derecho a compartir e incluso a impulsar lo que serían en otros casos memeces, pero en este contexto son cuchillos asesinos.

La ignorancia que se siente superior porque ignora lo sub inferior que es, ha tenido una de sus mayores expresiones en la “propuesta” o sugerencia del ciudadano norteamericano Donald Trump, que no pasaría de una disparatada cojudez si el señor que lleva el nombre del famoso pato creado por Walt Disney, no fuera el presidente de los EEUU y no hubiera dicho que el desinfectante inyectado podría ser una solución para combatir el Coronavirus, ante el asombro de todos los que tienen algo de sentido común y el horror de quienes luchan contra la pandemia, para después…

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El acertijo – Parte VII

Julián, lejos de sentirse tranquilo
creía no haber logrado demasiado,
al margen de saber que en su cabeza
rondaba el dato del Hotel Madero ,
que era el lugar en que se alojaban
según dijeron, los dos supuestos turistas, 
además tenía también, algo que para sí
podría resultar una fantasía o un albur, 
como el supuesto significado al que llegó
del dibujo de pétalos, el que lejos
estaba de darle una certeza absoluta.

Recordó que en su smartphone
tenía una fotografía de los cuatro,
de aquel día en que le pidió
al mozo del bar, como solía hacerlo
sacarles una como recuerdo
y era ello lo más importante, ya que
se veían nítidamente los rostros.

Ahora bien, había avanzado en poco tiempo, 
pero sabía que no podía resolver el caso, solo.

Ahora sí, podía dirigirse a la policía
y contar con detalle todo lo sucedido,
entro al buscador en su teléfono 
localizando en el barrio de la Boca
la comisaria 24, en la calle Pinzón.

Salió de la casa, volvió a tomar un taxi.
Al subir, respiro tratándose de relajarse
sonrió y fue como si se inspirara en el personaje 
de historieta, que tanto leía de adolescente,
Boggie “el aceitoso” y una de las frases
famosas entre el glosario del delincuente.

“Cada uno tiene derecho a elegir, cómo quiere morir”.

Por ello, no quería seguir con esto, solo
él era un hombre simple y común como tantos,
y si bien no se sabía cobarde, a lo desconocido
no se lo enfrentaba siendo valiente, por el contrario
se debía contar con la experiencia del mundo
delictivo, al que él desconocía completamente. 

Se requería tener información, validarla 
y fundamentalmente tener los medios
como solo la policía podía poseerlos, además
de la experiencia de llevar a cabo redadas,
luego de varios protocolos de procedimientos
de los que Julián, no tenía conocimiento alguno. 

Llego a la seccional, y se detuvo en la entrada
por el requerimiento mas las preguntas de la custodia,
a la que le informo de la desaparición de persona,
pero que otras razones, le exigían conversar
con quien estuviera a cargo de la seccional.

El custodia dudo primero, pero luego utilizando
su intercomunicador auditivo, permitió su ingreso.

Al entrar, le ordenaron sentarse en una sala
contigua a la oficina, de quien parecía ser la
del comisario de la unidad, al que podía ver
desde donde estaba, hablando con un oficial.

No pasaron diez minutos, cuando el comisario
lo invito a pasar, presentándose como Muriatti,
Julián hizo lo mismo, se estrecharon las manos
y comenzó en forma convulsiva con velocidad
de metralla a hablar, mientras sacaba papeles
mas tantos otros, de los elementos de su mochila.

Muriatti lo freno con voz potente, pero cordialmente,
diciéndole que se relajara y que le contara paso a paso,
desde el momento, en que no había encontrado a su mujer
al volver a su casa, sin olvidar ningún detalle,
ya que todo era importante, para esclarecer el hecho.

Por espacio de una hora, Julián fue diciéndole
al comisario cada detalle, de a ratos Muriatti
lo detenía haciéndole alguna pregunta, anotando
su respuesta y cuando llegaron al “encuentro”
con los supuestos turistas y diciéndole Julián
que poseía una foto, el comisario se la pidió.

En ese momento a viva voz, Muriatti llamó 
al oficial principal, al que le urgió que cotejara 
los rostros de los desconocidos con los archivos, 
e interactuara con Migraciones y sus datos biométricos,
para corroborar los dichos de Julián y saber cuando
habían llegado y a través de que medio, a la ciudad.

Muriatti ya tenía el dato del Hotel Madero, pero quiso
asegurarse la identidad de los dos sujetos y no correr riesgo
de fuga antes de realizar un allanamiento complejo.

Julián lo observaba y Muriatti hasta ahí, no le había dicho
que pensaba ni del anillo tampoco de su significado, además
 –pensó dentro de si- del lugar en donde solo él creía,
que se podía encontrar Amanda, contra su propia voluntad.

Muriatti tranquilizo a Julián, le invito un café
y le dijo que podía quedarse en su oficina,
ya que los datos no tardarían en llegar a sus manos… 

El acertijo – Parte VI

Silbo a un taxi, subió a él ya muy cansado
no entendía porque seguía sin convencerle
que la figura no representara nada,
trato nuevamente de recordarla
y asociarla a algo que hubiera
sucedido entre ellos, como pareja.

¿Y si fue Amanda, quien dejo esa figura?
podría ser que la distribución de los pétalos
no quisiera realmente mostrar una persona,
quizás solo señalar un camino a un lugar 
que el debería conocer…pensó intensamente
dentro de ese mar violento de ideas y dudas,
que se agolpaban en su cabeza, sin certeza.

Miro su reloj, ya habían pasado doce horas,
estaba sin dormir, pensó en sumar otro café
y llevarse algo al estómago, para sentirse mejor.

Hizo detener el taxi, bajo rápidamente
entro al bar que se encontraba sobre la calle 
de la casa, en la que habitaba con Amanda.

Le pidió al mozo que ya conocía
un capuchino más un sándwich doble,
se sentó, desplegando en la mesa
el dibujo y comenzó a observarlo.

No le sobraba demasiado tiempo,
luego de unos minutos se pregunto
-¿Y si no fuera una figura humana?-
-¿Y si Amanda, frente a algún riesgo
hubiera querido dejarle una señal
indicándole adonde, la encontraría?-

No, se dijo. Seguramente lo habría hecho
antes de enfrentarse a lo inesperado, 
de lo contrario no habría podido,
no hubiera tenido ninguna ocasión .

Además ella era una obsesiva del maps
de su teléfono, que le identificaba cada lugar
adonde iban y les quedaban registrados
de manera tal, que luego su “amigo”
le preguntaba a ella, por las características
y así calificaba para recomendarlo o no,
a la comunidad de otros “amigos” de la aplicación.

No supo cómo, pero llamo a Francisco
el dueño del bar y le pregunto,
si por casualidad tenía un mapa
de la ciudad, de esos en que antes del GPS,
se utilizaban para ubicar barrios y calles.

Francisco le contesto que sí, saco 
una guía Filcar de un estante,
sacudiéndola del polvo, no sin antes decirle
que era muy vieja y seguramente,
alguna de sus hojas estaría faltando,
Julián le agradeció diciéndole,
que le serviría igual para lo que buscaba.

Abrió la guía, que contenía a cada barrio
de la ciudad, todas sus calles y también 
las marcación de las jurisdicciones,
a las que hoy, denominaban comunas.

Con el dibujo al lado, para comparar
vio una forma que en algo se asemejaba,
a la comuna cuatro que se integraba
con los barrios de Parque Patricios, la Boca,
Barracas y Pompeya. Todos barrios,
que eran la frontera con el conurbano.

Una y otra vez, luego de volver a mirar
se dijo que la Boca era el más cercano
a San Telmo, pero eso no le daría algo
lo suficiente sustentable, como pista. 

Debía volver a ver la silueta de pétalos
sobre la cama, quizás no había visto
algún detalle que fuera más preciso,
pidió la cuenta y le solicito al dueño
si le prestaba la guía por un día,
a lo que aquel asintió, pago y se fue.

Entro nuevamente a la habitación,
de pie frente a la cama y recorrió
con su mirada cada línea de la figura,
hasta que observo entre dos pétalos,
colocado el cáliz de la flor en un lado,
que constatando con el mapa del barrio
parecía ser la intersección, según creyó
de una avenida “Pedro de Mendoza”
y una calle entre cinco, que estaría
solo dándole una posible ubicación…

El acertijo – Parte V

Tomo un taxi, de los muchos
que hoy transitan y cerro rápido,
diciéndole al conductor hacia
donde debían ir y que fuera de prisa.

Llego al edificio, puntualmente
sobre la avenida Corrientes,
en pleno Villa Crespo e ingreso
no sin antes anunciarse,
y someterse a todos los protocolos 
ya que desde los atentados de los 90,
la seguridad en todos los edificios
de la comunidad hebrea era extrema.

Allí ya lo esperaba Sary Kaplan,
profesora idónea en la historia judía,
como en los símbolos de esta identidad, 
además de una experta en el idioma
y simbología aramea, que existía en la
época de Jesús y sus Apóstoles.

Julián, le amplio la razón de su presencia 
y Sary cordialmente lo invito a acompañarla 
hacia la biblioteca del Instituto, allí 
se sentaron alrededor de una gran mesa
frente a frente y el saco de su maletín
junto con su dibujo, todas las tomas fotográficas.

Le exhibió primero las fotos
que mostraban el anillo,
y sus símbolos en el índice
de la mano de Amanda, junto a la lupa
que le permitiría ampliar los mismos.

Sary tomo las fotos y la lupa de él, la desecho
se colocó en su ojo derecho una lupa de joyero,
y comenzó a ver una por una cada foto,
los ojos de la experta, parecían abrirse mas
mientras las observaba, con in-disimulada sorpresa.

Se movió incomoda de la silla, carraspeo, 
alzo su mirada lo miro y lanzo su pregunta,
-¿cómo llego este anillo a Usted?-

-No, no es mío. Es de mi pareja.
como ella lo extravió –mintió- 
solo nos quedaban estas fotos,
para publicarlas por si lográbamos 
su devolución, pero primero deseábamos
saber su significado, si el esfuerzo
y el gasto, valían la pena para hacerlo.

Sary lo miro sorprendida y expreso, sonriendo
-me doy que usted no tiene idea 
de todo lo que estos símbolos representan,
si la tuviera ya habría buscado a alguien 
de no poder usted, que le financiara 
la búsqueda de algo que por su valor 
lo convertiría en un riquísimo millonario-.

Tomando luego el dibujo que él había llevado
copiando la distribución de las rosas,
Sary le dijo – es común que muchos hombres
decoren una cama con pétalos de rosa,
pero en este caso, solo es una figura humana
recostada de una manera que supone descanso-.

Los ojos de Julián, la miraron,
¿Qué ha dicho Usted? No lograba comprender,
él estaba allí, no para buscar un tesoro
sino para buscar la pista que lo llevara 
a volver a encontrar ilesa a Amanda…

Pero no podía irse de allí sin tener,
una clara explicación a lo que con tanta
seguridad le dijera la experta, ya que la vida
de Amanda y la propia, dependía de resolver
un enigma que se hacía cada vez más grande. 

Bien, le dijo Julián a Sary la verdad me sorprende
pero dada mi ignorancia, podría ser más precisa
en su interpretación y que desea decirme en realidad.

-Bien le dijo Sary, de la lectura secuencial 
de los símbolos, es como si fuera una ruta
que finaliza en el este del fondo del Mar Muerto,
en donde las coordenadas que precisan el lugar
se encontraría una gran fortuna de miles de años 
de antigüedad, que aún hoy los propios israelíes,
tratan de encontrar luego de casi unos veinte años
de investigaciones y exploraciones en el lugar.- 

Julián, aun absorto y confundido le agradeció
a Sary  y salió rápidamente del Instituto.
Ahora sí estaba convencido de dos cosas,
de que se trataban los símbolos del anillo
y no se olvidaba que los dos tipos habían
revelado que se alojaban en el Hotel Madero.

El acertijo – Parte IV

Pensó en lo que le había dicho, 
pero sin ella y menos sin el anillo,
como podría descifrar o bien
buscar a quien pudiera hacerlo,
para saber lo que significaba.

Reflexiono varios minutos,
recordó que poseían fotos,
de muchos de sus frecuentes paseos
a distintos lugares adonde habían ido,
en los que regularmente hacia posar a Amanda
dándole precisiones sobre como hacerlo, 
para luego disfrutarlas juntos al mirarlas,
en días grises de lloviznas persistentes
recordando esos momentos, solo suyos.

Que tenía él, hasta ese momento
se preguntó a sí mismo, muy poco
una figura dibujada con pétalos
sobre el acolchado de la cama,
y la mirada furtiva sobre el anillo
que ese extraño, depositaba mas de una vez
mientras el otro, el ruso le conversaba 
por lo que ahora se daba cuenta, era solo 
hablarle para distraerlo y así percibió
que no fue casual ese efímero encuentro. 

Los minutos que lentamente pasaban
le parecían horas, quizás por su angustia
y esa ansiedad que lo tensionaba
a pesar de que habían transcurrido, 
solo dos horas desde que había llegado 
encontrándose con algo tan inesperado. 

Pero el tiempo acuciaba y fue a buscar
las fotos, rigurosamente ordenadas
y clasificadas por Amanda en una caja,
que se encontraba en la baulera.

Era común en él que de lo estético
del arte fotográfico, fuera un fanático,
por ello de la misma manera que enfocaba
su lente en rostros, lugares, personas
lo hiciera sobre las manos de Amanda,
que cuando las entrelazaba parecían
encontrarse en posición de ruego o rezo.

Bajo y abrió la caja, apresuradamente
separo las fotografías que le interesaba,
como así, algunas de Amanda durmiendo
en la misma posición fetal de ese difuso
dibujo hecho de pétalos, sobre el lecho. 

Busco la lupa más conveniente
dentro de la caja de elementos
de fotógrafo aficionado que solía ser,
y se puso a mirar con detenimiento
el índice de Amanda, abrazado por el anillo.

Observo con claridad los símbolos,
desde diferentes perfiles y en varias fotos.
Solo podía recurrir a un especialista 
en el idioma arameo y su simbología. 
que le supiera traducir y revelar
el contenido de esos acertijos.

No se le ocurrió otra idea, que abrir
su laptop e ingresar a navegar por la web,
buscando en la ciudad algún lugar,
alguien que se dedicara a la cultura judaica,
pero especialmente al arameo antiguo. 

Se sorprendió de tanta y variada oferta,
creyó que el Instituto de Cultura Hebrea
debería tener en su equipo, varios especialistas.

No dudo en llamar y planteando su problema
consiguió una entrevista a la media hora,
salió rápidamente y se dirigió a Villa Crespo
barrio en donde la comunidad judía, 
con sus primeros inmigrantes, lo hicieron suyo. 

Llevaba consigo no solo las fotos clasificadas,
también un dibujo de la figura humana en un papel,
por las dudas, que representara algo importante…