País maravilloso, pena como Nación.

Atardece en estos primeros días
de una primavera que no cesa 
de disparar a los oídos de todos
los contagios y muertos sin fin,
agravando al límite la sanidad
de varias provincias del interior.

Los medios amarillos se regodean
pagos con la solvencia del poder económico,
atacando toda disposición del gobierno
de un partido político que desde los 40,
inauguro la famosa grieta argentina.

Que la corrupción y “él se vayan todos
sigue tan vigente como hace casi 20 años”,
ello no moviliza a la memoria colectiva 
es como si hubieran pasado dos siglos,
así el común denominador de la gente
enfrentarse a sí misma, constituyéndose
en funcional para quien le miente mejor,
solo para verse como así decía el “Nano” 
quien la tiene más grande, pero sin provecho.

A esto se suman meses de sequía
incendios devastadores en provincias
que destruyen bosques y serranías
alcanzando aun a parques nacionales.

Una tormenta perfecta, la inseguridad
que crece, pérdida de empleos fenomenal,
subsidios por doquier a base de emisión
para contener las necesidades básicas 
de los que menos tienen, que ahora ya
superan más que el 45% del país.

Justicia? Que es eso? Cuál es su papel?
Pendular, según el gobierno de turno. 
causas de corrupción de todos los gobiernos
que pasaron en la República desde siempre.
Y por el vil metal, se venden a Lucifer…

Parlamento? Que representan a las masas?
Políticos que canjean sus pasajes
por dinero contante y sonante,
que muerden seguro un porcentaje
de los sueldos de decenas de asesores,
y hacen lobby por los pasillos
respondiendo a espurios intereses,
para luego recibir el bono solidario.

Al igual que el peronismo, no peronismo
de la misma manera aquel barrigón
Rivadavia, hace casi dos siglos atrás
primer jefe político de la vieja aldea,
fue quien fundara la deuda eterna 
al permitir de los piratas ingleses 
aquel pútrido y usurero empréstito
y la rareza de sus fines ya que fueron
los acreedores mismos que junto 
a sus socios apátridas, oligarcas
resabio de los primeros inmigrantes,
para extender las redes ferroviarias,
no para unir a las comunidades sino
para extraer fácilmente los recursos
que enviaban al puerto de Londres,
y meses después devolvían en elegantes
prendas mundanas que les encantaba 
a las señoras “paquetas” porteñas. 

Alguien invento la frase aquella una vez,
la Argentina, es tan rica –en recursos, claro-
que durante el día la roban sin reparo,
pero ella solita a la noche, resurge como el Fénix.

Cuando veremos a un/a polític@ pres@,
a un empresari@ que compro a un/a polític@
entre rejas, a alguien sufriendo un embargo
real por sus delitos que no deberían prescribir,
quedándose como Dios, el Universo o en quien crea
y su Santa madre lo trajo al mundo. 
Porque la verdad, creo no equivocarme 
¿Uno es igual sin ropa que con ropa? ¿No?

El valor de ser. Final

A los treinta y cinco minutos de espera,
abrió la puerta un hombre corpulento
que no bien la vio, sus ojos la miraron
de manera extraña, así le pareció a Joyce.

No se equivocó, sintió al apretar su mano
el sudor del hombre que resulto desagradable,
ambos tomaron asiento y él se presento,


-Mi nombre es Robert Jones, me puedes
llamar Bobby, si quieres –


-Encantada Sr. Jones, soy Joyce Cárdenas
y vengo por esta citación por la beca-


-Bueno…bueno…mi bonita jovencita,
vayamos paso a paso, despacito. Que esta
sea una bella experiencia para ti,
que además bien merecida la tienes.
Sabes? Tienes que llenar unas formas
administrativas que son excluyentes,
pero no te preocupes te ayudare con ellas,
eso sí, ven siéntate a mi lado para guiarte.-

Joyce, era muy joven pero no estúpida,
jamás había permitido que ningún amigo
o compañero de escuela, la acosara.
También sabia de chicas que se prostituían
para pagar sus estudios. Estaba muy lejos de eso.

-Sabe Sr. Jones, estaré más cómoda aquí
demostrare que puedo completar las formas,
y le pediré que me aclare algo que no entienda,
le parece?-

-Turbado, el citado Sr. Jones con profuso sudor
solo atino a contestarle, bueno como tú quieras-

Joyce no demoro más de treinta minutos
en completar las 45 carillas de su futuro legajo, 
luego de ello se lo paso a Jones, sorprendido
y con una forzada sonrisa, la saludo al salir.

Joyce salió de la oficina, paseo por los jardines
de Stanford con una gran sonrisa en sus labios,
sabia ahora luego de lo pasado, que más cerca
estaba de alcanzar su objetivo y de manera digna,
así como le habían enseñado, con esa noble madera
que la había moldeado en su propio y amado entorno.

El valor de ser – Parte I

Joyce se sabía bonita
desde hacía ya tiempo,
al llegar a su adolescencia
su cuerpo se había transformado,
y brotaba de él, pura sensualidad
por todos y cada uno de sus poros.

Sin embargo, cero soberbia
deseaba ganarse un beca,
en la intermedia privada
que sus padres costeaban
con grandes sacrificios.

Su sueño, era más que eso 
el esfuerzo de superar la admisión 
e ingresar a Stanford,
su empeño había logrado
ser el más alto promedio
de este, su fin de ciclo 
en el high school ese año.

No le interesaba caminar
desde el condominio donde vivía
en las afueras de San Francisco,
como tampoco trabajar una horas
en un supermarket cercano,
para sus gastos y ayudar a sus padres.

Ya había tramitado y planificado
desde hacía dos años, junto a su padre
la solicitud de beca, que constaba
de un seguimiento de sus estudios
que cursaba en el high school.

Se sorprendió y salto de alegría, un día
cuando metió su mano en el buzón
sacando un sobre con el logotipo de Stanford,
sus manos temblorosas lo abrieron
para salir corriendo y contarle a sus padres,
que la citaban para concretar la beca
como así todos los requisitos de admisión.

Llego el día, y busco de su armario
lo mejor que tenía para ponerse,
encontró una camisa blanca y una pollera negra
lo que le pareció lo mejor para presentarse.

Le calzo perfecto, hubiera sido lo mismo
si se hubiera puesto un trapo encima,
tal era su encanto y abrumadora belleza.

Llego media hora antes, nerviosa
le dijeron que esperara en el corredor
invitándola a sentarse y que aguardara.

Guía no tan rápida para escribir microrrelatos

Muy buena entrada! Orientado a aquellos noveles escritores; que quizás puedan tener dudas en cuanto al sentido y estructura del micro-relato. Reblogueo la entrada, orientada a ese fin. Muchas gracias, Álex Padrón. Un cálido saludo.

La choza de Crixus

Muchos no consideran el microrrelato como género literario propiamente dicho y que no se diferencia del aforismo, pero esto es un gran error. El microrrelato es ideal para los escritores que comienzan en la narrativa.
Debido a sus dimensiones, exige gran precisión en el uso del lenguaje, la sintaxis, y el dominio de los tiempos y los ritmos. Aunque tenga un concepto diferente a la narrativa de mayor extensión, da elementos para enfrentarnos a retos de mayor complejidad, sin perdernos en nuestras reflexiones.

¿Dónde publicar microrrelatos?

El buen microrrelato es transmitir una idea al lector con menor número de palabras y la máxima eficiencia, y eso es algo que a veces es necesario.
Tampoco esta forma de literatura equivale a desahuciarnos de las grandes editoriales. Estas tienden cada vez más a publicar obras de gran extensión, como las novelas, en menosprecio del relato, la poesía o el microrrelato. No obstante…

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¿Como explicarlo?

Al salir de ese bar del bajo San Telmo
trastabillo, y debió sujetarse al marco
de la puerta, el alcohol había hecho estragos
en su humanidad y disparo varios vómitos,
tan confundido estaba que caer se dejo
para apoyar su espalda sobre el muro
del lugar en que no sé cuántas horas paso. 

Lucía un traje, camisa blanca y corbata
desanudada de su cuello que bajaba 
por debajo del cinturón, lo que le daba
un aspecto de abandono, que sentí lastima
por él, raro en mí que no comulgo con la lastima.

Me acerque despacio y agachándome le dije
-Hola flaco, te veo muy mal. Necesitas ayuda?-
levanto su vista y me miro, riendo convulsiva-mente.
Me pregunte, de los dos cual era el más infeliz.

Cuando me incorpore y estaba por irme,
escuche un murmullo –espera, no te vayas-
volví a mirarlo molesto y seriamente
le dije –flaco, hoy no estoy para joda-

Su voz sonó como conteniendo un llanto,
lanzando un –sabes, la perdí para siempre-
Qué? ¿ Algún problema, te dejo una mujer?
-No, me llamaron cuando estaba en el trabajo,
era el portero del edificio…el nene…sabes-

-¿Qué? ¿ Le paso algo a tu hijo ?-
-No sé cómo, se subió en un descuido
por encima del protector del balcón 
y dicen que saltando se mató en el acto.-

Me estremecí, pensé en los míos
-Decime, que edad tenia tu hijo?-

-Doce, sabes el que está frente tuyo
es el culpable, muy poco lo escuche
cuando venía con algún problema,
nunca lo abrace, siempre lo presione
para que fuera el mejor en todo.-

-¿Pero cuando me dijiste
la perdí para siempre, de quien hablabas?-
-Mi mujer me venía diciendo hace tiempo
lo alejado que estaba de mi hijo y lo duro
que era con él, pero solo trataba de ayudarlo.-
-Así, que ahora los perdí a ambos…-

Parado frente a él, no podía hacer más
que ofrecerle llevarlo adonde fuera,
pero segundos antes de que se lo dijera
se puso de pie y se enfrentó a un colectivo.

Quedo tirado como un muñeco roto
en la calzada, al tiempo era todo morbo
de quienes solo se detenían y miraban.

Se acercó un policía y me pregunto
si lo conocía –le dije del tormento 
que según me dijo estaba pasando-
Le di mis datos y me quede esperando,
llego un móvil policial, luego una ambulancia
subieron el cuerpo y se lo llevaron. 

Me tome la cabeza, la tragedia no avisa
nos espera a la vuelta de una esquina,
pero generalmente como en este caso
es la ignorancia de historias pasadas
por las cuales, no hemos aprendido a amar.

Quiero mi pedazo de cielo…

Han regresado recuerdos de niño
cuando alguien llamaba en el pórtico,
apresurada entrada que traía murmullos
que ocasionaban llanto o una onomatopeya.

Me extrañaban las razones
por las que me alejaran,
de esos diálogos mínimos
como si fueran rezos hacia dentro
que eran casi inaudibles a mis oídos.

Hasta que un día, un poco mayor
supe que esas noticias, traían consigo
la lamentable noticia de una muerte
de un ser querido o alguien cercano.

Cuando la primera vez y otras pregunte
sobre el destino de quien no vería más,
las respuesta que me daban fueron solo dos
“se fue al cielo” o “partió para encontrarse
con quienes había amado” indicándome
que el destino era el mismo, ese pedazo de cielo
invisible a los ojos de cualquier mortal.

De la misma manera, que nos sorprendimos
cuando el hombre poso uno de sus pies en la Luna,
también sentimos que el romanticismo que la acompañaba
de ahí en más, quedaría solo en el imaginario popular. 

Pero no he desistido en pensar en la existencia
y encontrar ese cielo invisible a nuestros ojos,
al que imagino como una bruma azulina
atravesada por haces de brillantes luces,
detrás de ellas, elevándose un gran pórtico 
como aquellos que solemos ver en imágenes
celestiales y alejadas de la realidad de este mundo.

He sido tan terco en toda mi vida
en cuanto a lo que estoy narrando,
que desearía que Dios o el Universo
me regale solo cinco minutos de esta vida,
para poder ingresar y ver del otro lado
del pórtico, ese lugar que desde niño 
considere sagrado y del que nunca negué
su existencia con la sublime esperanza,
de que al entrar una ronda maravillosa
formada por mis padres y hermanos,
mas tanta gente amada que se ha ido,
me reciba con esa algarabía del reencuentro
fundiéndonos en esos abrazos celestiales 
que me darán la paz que necesita hoy, mi alma.

Un nuevo y último amor…

Una puerta se cerró
hace ya mucho tiempo,
no obstante será lo vivido
de ese amor que de todos
fue al que sentí único.

Desencuentros continuos,
rutinas de a dos, silencios
que fueron horadando, despacio
aquello previsto para siempre.

La soledad aunque he tratado
de llenarla como con libros,
que no dejaran lugar alguno
en cada estante imaginario,
para así fantasear creyendo
evitar su incomoda compañía,
no fue suficiente ante su hastío.

Un nuevo hueco ha surgido,
herida lacerante que transito
haciéndola algo más toxica.

Pero a veces, quizás inesperadas
ilusiones logran surgir en nuestras vidas,
por ello haré que mis manos desgranen
aun la tierra fértil y pueda regalarme,
esa ilusión de amor distinto,
tan adorable que me logre llevar
como tantas veces me he dicho
a ese último puerto, al que tanto ansió.

Adiós hermana, nos vemos en la próxima vida…espérame.

Escuche el celular vibrando en sueños, 
una y otra vez, encendí la luz, 
busque aun dormido mis gafas 
tomándolas con mis manos,
al ver la hora de madrugada 
leer quien me llamaba, 
era una obviedad que nada 
bueno podría haber sucedido.

Hola…-Tío, mi sobrino Germán
diciéndome “la mamá se fue con Dios.
No habían pasado doce horas
que habíamos estado junto a ella,
cuando fui el último en acariciarla
susurrándole de que no cesara de luchar
que como tantas veces en su vida,
por el milagro que su fe reclamaba
no dejara de saltar un nuevo obstáculo,
como otros cruentos momentos superados.

Vino a mí una sensación de profundo enojo,
fue solo un instante, respondí adormecido
“nos encontramos en el Hospital en veinte”,
no se cómo en cinco ya estaba en la calle
mi mente solo juzgaba porque casi siempre,
los inocentes, son los que primero parten.

Subí al auto, pandemia en curso
transito más que fluido,
llegue al hospital y un abrazo partido
le di a cada uno de mis sobrinos.

Al ingresar, nos detuvieron
y al preguntarnos las razones,
solo al mencionar un deceso por COVID
nos dejaron entrar de a dos
a terapia donde nos anunciamos,
la espera fue un martirio
de ansiedad y llanto contenido,
debimos cumplir con los protocolos
recién allí y solo de a uno a la vez
ingresamos al box, en donde ella yacía.

Ingreso su hijo menor, Maxi
no demoro mucho en salir
porque su dolor ya lo laceraba
desde hace largos y traumáticos días. 

Entre, me acerque a mi hermana
a ese cuerpo inerte que no parecía ella,
su rostro era de sufrimiento extremo
los labios cortados por el entuba-miento,
unas vendas fuertemente ajustadas
alrededor de su cabeza, presionando
sus maxilares para mantener cerrada su boca.

Ella, en horas envejeció diez años
no importaba ya explicación alguna,
se había ido dejándonos el dolor a procesar
cada uno a su manera, hiriente como
se supone de toda muerte injusta.

Para las noticias, será un número
dentro de la cantidad de muertos,
para sus hijos comenzar a transitar
los recuerdos y el duelo tan temido.

Para mí, lo mismo mas cargar la frustración
de que el milagro no pudo ser posible.

Solo le pido a quien lo determino
que ahora adonde su alma vaya,
haga posible el reencuentro
con quienes le darán descanso eterno.

Solo aguardo un milagro.

Tras las gruesas cortinas
las penumbras vestidas
con la tenue luz de invierno
que atraviesas la ventanas,
me hacen ingresar al cuarto
no sin antes cumplir el protocolo,
del camisolín, de las gafas 
y el obligatorio tapabocas.

Observo un rostro y cuerpo
rodeados de vías y cables por doquier,
es como si fuera un envase impávido
de aquel cuerpo que ha sido,
hasta hace muy poco tiempo.

Miro con tristeza el parietal
descarnado, su cabello hacia atrás
como desplazado por tanta tecnología
en que denuncia sus signos vitales
que sigo en forma periódica, rogando el milagro.

Se que dicen que aun inconsciente
de tanto que he leído en este mes,
los pacientes la capacidad de escuchar
puede estar en ellos, latente.

Solo me acerco, abrigo el hielo
de su cuerpo, manos y pies
azulinos, morados, todo ello
helados por una circulación
que va claudicando de a poco,
la cubro con una manta 
creyendo inútilmente
que con ello, se sentirá más cómoda.

Dos de sus tres hijos están conmigo,
cada uno se acerca, acaricia su cabello ralo
y murmura entre lágrimas, 
unas palabras de amor en sus oídos.

Me acerco suavemente, la acaricio
le hablo de nuestros secretos guardados,
de que mamá y el Dios de Spinoza
en quien cree, están junto a ella.

De que la fe de Dios, es la fuerza
que recibe para que produzca 
el último y tan deseado milagro.
No puedo dejar de moquear
debajo del tapabocas, beso su cara
y a pesar de todos los pronósticos,
me sigo aferrando al milagro
por el cual, alguien parece no escuchar.

Es el ostracismo auto-impuesto,
ermitaño de este tiempo
deshojado y sin sentido,
que es doliente y va dejando
ese camino de lágrimas
que parece prenunciar
un final falto de matices.

Modos de tiempo

Tiempo de nacer
Tiempo de la teta
Tiempo del pañal
Tiempo de crecer
Tiempo de jugar
Tiempo de abandono de pañal
Tiempo de los “por que?”
Tiempo de estudiar
Tiempo de musica
Tiempo de bailar
Tiempo del primer amor
Tiempo de dolor
Tiempo de rebeldía
Tiempo de soñar futuro
Tiempo de impacto visual
Tiempo de atracción
Tiempo de seducción
Tiempo de juntar dos vidas
Tiempo de pasión
Tiempo de proyectos
Tiempo de convivir
Tiempo de criar
Tiempo de familia
Tiempo de crear futuro
Tiempo de disfrutar
Tiempo de acompañar
Tiempo de ayudar
Tiempo de partidas
Tiempo de nido vacío
Tiempo de renovación
Tiempo de motivar el amor
Tiempo de negarse
Tiempo de dejar ir
Tiempo de soledad
Tiempo de reflexión
Tiempo de reinventarse
Tiempo de la 2da. oportunidad
Tiempo de adoración
Tiempo de viajar
Tiempo de caída de la libido
Tiempo de sexólogo
Tiempo de caricias
Tiempo de añoranzas
Tiempo de soledad
Tiempo de volver a los pañales
Tiempo de partir

Recomiendo que toda aquella persona, que desee intercalar algún otro tiempo, puede hacerlo a su buen saber y entender.


Si pretende ir por un espacio de tercer tiempo, solo sugiero hacer terapia.