Una hermosa combinación…

No había percibido el color

de sus ojos, insolente como soy

o mejor simpático para algunos,

se sorprendió al decirle que deseaba verlos.

A mis años, las jóvenes

saben de qué soy solo atrevido

y no un viejo baboso,

que se va arrastrando por ahí.

Sorprendido, exclame

hermosos ojos tienes

¿dime son verdes?

y con una sonrisa perfecta

asintió con un mohín

encantador, que realzo

su belleza de antepasados europeos.

La conocí y siempre

vi en ella su seguridad

profesional como excelente abogada,

pero que jamás oculto detrás de ello

su simpleza y encantador trato.

La simpatía es un don

que recibió seguramente de almas nobles,

y solo pienso que quien la pretenda

debe hacer méritos,

para hacerla aún más feliz.

Saber escuchar

Sabes, me disgusta
cuando te muestras
como no eres,
creyendo que no veo
que son poses
solo de fotografía.

Conoces que me agrada
la simpleza,
y es por eso te sugiero
que a tiempo, cambies.

No es por mí, es por ti
actúas no siendo autentica
y ello te daña, créeme.

Es tan corta la vida,
y tan simple
para ser feliz
cuando se quiere.

Pero esto no será
si sigues creyendo,
que complementarse
es no negociar
como todo, en una relación.

Inmoral

Mariposa que no eres libre
y vives en un continuo maltrato,
libérate, enfréntalo y denúncialo
sé que de interponerme entre ambos,
la tragedia puede rondar nuestras vidas.

Si no lo haces por ti, hazlo por tus niños
que ven cada día el peor escenario.
No temas, puedes venir a vivir conmigo
luego, solo por un tiempo
hasta que ubiques donde vivir.

Pero no te quedes inmutable,
no seas una de las tantas que por temer
pierden su vida por haber buscado excusas
que no pueden justificar el castigo
sufrido durante días, meses o años.

Acepta mi sugerencia, respétate a ti misma.
Con tu llanto no aparecerá mágicamente
la solución a este desgarro que sufres.
Tienes que ponerte de pie, sabes que te acompaño.

Cuando viajes, no dejes de ver el patio trasero…

Cada ciudad muestra sus maravillas,
pero esconde sus zonas más obscuras.

Visitando Londres, hoy tan en boga por el Brexit
recorriendo Westminster y la City,
donde las grandes tiendas se florean
y los automóviles de alta gama,
solo están disponibles para millonarios
que gustan de coleccionarlos por decenas,
uno goza mirando el Parlamento, el Támesis
serpenteando la ciudad como tantos 
otros lugares icónicos, la Torre de los Ingleses
hasta el Museo de Madame Tussauds
o el de Sherlock Holmes y su asistente Watson,
con sus usuales instrumentos en repisas,
o en el mismo escritorio y en algún que otro cuarto,
la escena de un asesinato no resuelto,
con buena escenografía y precisos detalles que hace honor
al célebre escritor Arthur Conan Doyle.

Y ni que hablar de Notting Hill y la bohemia Portebello,
localización de aquella romántica película,
con Julia Roberts y Hug Grant, más conocido
por el fellatio dentro de un auto, que casi destruyo su carrera.

Pero como imperturbable viajero que soy,
recorrí el Londres profundo, donde Jack
hacía de las suyas allá por el siglo diecinueve.
Calles empedradas sucias, basura por doquier
pasadizos obscuros y dignos de una película de suspenso.

Mientras en la City o en Westminster,
la basura se retira todos los días
aquí es solo una vez por semana.
Mientras cada calle en aquellos
muestra orgulloso el escudo en cada esquina,
acá en el Londres profundo no existen.

Originarios de Bangladesh, Pakistán u
otras nacionalidades tienen sus propios guetos.
Converse con una española de Granada,
que alquilaba una pieza junto a otros siete
no siendo ninguno familiar del otro,
hacinados, ciudadanos no de segunda
sino del subsuelo, la escuche largo rato.

No me engañan las luces de neón 
o ahora las fulgurantes leads,
siempre deseo recorrer aquello
que nadie te lleva a ver,
porque es el patio trasero
que todo buen y flemático ingles
ignora y no desea exhibir.

En todas partes, hay algo para ocultar…

¿Final anunciado?

La dulce agonía del amor, 
es la consecuencia muchas veces
de no saber escuchar
y mostrar rencor que lo destruye.

Los dos extraños que juntos
se jugaron para tener un futuro,
la responsabilidad a ambos le cabe
de no ignorar al otro, aun creyendo
que sus razones tiene, porque en el amor
no existe el perdón, solo la reflexión
y el tiempo que demande en curar,
las diferencias que cada día, se presentan.

Cuando se cree que el otro, es el enemigo
se pierde ese halo de esperanza en ambos
cualquiera sea, que observan solo 
una respuesta cortante, como si quisiera
herirse a ese sentimiento sublime,
y solo se logra ampliar la distancia
entre esos extraños, que dijeron amarse.


¿Será la historia de un final anunciado?

El viaje fantástico

Recorría las salinas grandes
del norte de nuestro extenso país,
mientras el automóvil avanzaba
a una velocidad moderada,
observaba absorto la belleza
de la diosa naturaleza,
caballos salvajes trotando
salvajemente en libertad,
patos silvestres volando
hacia algún charco de agua solitario,
uno de los tantos remolinos de viento
producidos por el extremo calor,
ingresaba por la ventanilla y puedo dar fe,
que lo movía sobre sus cuatro ruedas.

Fantástico viaje en un lugar,
que parece que uno se encuentra solo
en el medio de la nada misma, sin saberlo.

Si me quedaba en esa ruta, por algún problema
seguramente me encontrarían orando horas,
por la llegada de un buen samaritano.

Pero siempre me ha gustado
los aires de libertad en extremo,
tomar una ruta sin destino fijo
y sorprenderme con lugares inéditos.

Gracioso fue, cuando me detuve
en una estación de carga de combustible,
era la única edificación en kilómetros
a la redonda, pero lo más sorpresivo
fue que el tipo que me cargo el tanque sediento,
lo hizo con el cigarrillo entre sus dedos
como algo habitual en su trabajo, cada tanto
cuando alguien al igual que yo, se detenía allí.

Después de andar largo rato,
me alegre al descubrir
las hermosas sierras de Córdoba.

Respire profundo, me quede tranquilo
había dejado atrás el más maravilloso viaje
que en mi vida había realizado
y con una carga de adrenalina,
como nunca antes había sentido.

Solo un interrogante…

Una mesa de café
frente al Botánico,
la gente apurada
o por el contrario
disfrutando de la brisa
de la tarde que presurosa,
se acerca desde
aquellos jardines únicos
y centenarios.

Quedamos cuando
el reloj marque las cinco,
le dije que ya me retire
de la actividad privada,
no le importó
solo respondió que mucho
era lo que hablar teníamos.

Le dije que sí, con cierto desgano
acabo de llegar del centro
de la ciudad y ahora, Palermo
un pulmón de verde y aire
en una ciudad seca
como la han convertido
a mi amada Buenos Aires.

Demasiado cemento,
para mi gusto ,
pero los negociados
de la venta de tierras fiscales,
no irán hacia los necesitados,
serán para los bolsillos
de los “señores” involucrados,
que son pobres de alma
y estúpidos de cuerpo,
ya que se irán de este mundo
como llegaron, en pelotas.

Faltan dos minutos, Alejandra
no ha llegado, fácil han pasado
cinco años de aquel encuentro
por trabajo, en un programa radial
dedicado a los “recursos humanos”.

Un interrogante que en minutos
me será revelado…
y así ha sido, siempre la poesía,
el cuento o el relato corto…
la invite a leer mi blog,
esta historia seguramente continuara
o quedará en buenas intenciones…