«Me sentí como un ataúd andante»: las mujeres obligadas a cargar con embarazos inviables en Estados Unidos.

Cuando saliera de aquella consulta, empezarían para Marlena Steel dos semanas «devastadoras» con los restos de un embarazo inviable en el útero.

Pero eso ella aún no lo sabía.

Era el 15 de septiembre de 2021 y, embarazada de algo más de nueve semanas y media, acababa de llegar a una clínica del centro de Houston, en Texas, a hacerse la segunda ecografía de una gestación de alto riesgo.

«Ilusionadisima», sacó el celular para captarlo todo y hacer un FaceTime con su marido, quien por restricciones relacionadas con la covid había tenido que quedarse fuera.

«Estábamos muy contentos y esperanzados, porque queríamos darle un hermano o hermana a nuestra hija de 2 años y el anterior ultrasonido, dos semanas antes, había ido bien», le cuenta la mujer de 42 años a BBC Mundo.

CORTESÍA MARLENA STEEL

Supo que estaba embarazada el 13 de agosto.

Pero esta vez la imagen del monitor no auguró nada bueno. «Allí solo se veía la cavidad, como una tumba negra hueca», dice. «Mi ginecóloga se quedó en silencio y entendí que algo malo pasaba».

La especialista le dijo que aquello parecía un embarazo anembrionario, también llamado huevo huero, que ocurre cuando el embrión nunca se desarrolla o deja de desarrollarse, es reabsorbido y deja un saco gestacional vacío. Es, en otras palabras, un embarazo sin bebé.

Suele estar relacionado con alteraciones genéticas y es la principal causa del aborto espontáneo, de acuerdo al Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés).

El monitor que le mostró su embarazo anembrionario.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA MARLENA STEEL. El monitor que le mostró su embarazo anembrionario.

Stell esperaba que a continuación hablarían de sus opciones. Pero en lugar de eso —dice— le advirtieron que, «debido a la ley del latido que acababa de entrar en vigor en Texas», antes de que pudieran ofrecerle cualquier tratamiento o intervención debía presentar una segunda ecografía como prueba de que su gestación no era viable.

La norma en cuestión se hizo efectiva en Texas el 1 de septiembre de 2021, apenas dos semanas antes de su ecografía y cuando aún faltaban nueve meses para que la Corte Suprema de Justicia eliminara el derecho constitucional al aborto en EE.UU. y dejara en manos de los estados legislar sobre el tema.

Se le conoce como «la ley del latido» porque prohíbe interrumpir la gestación si el médico puede detectar actividad cardíaca fetal, lo que ocurre usualmente a partir de la sexta semana, un punto en el que muchas mujeres aún no saben que están embarazadas.

Stell recuerda la escena y sigue sin poder dar crédito. «No es que no se le oyera latir, ¡es que no había rastro del bebé!».

Familia Stell

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA DE MARLENA STEEL

La clínica que la atendió, tras aclarar que no pueden hablar sobre casos concretos porque la ley que protege la confidencialidad de los pacientes no lo permite, le confirmó a BBC Mundo que «cumplen con la ley del latido» y suelen pedir una segunda ecografía para confirmar que lo observado en la primera es correcto y no «un falso negativo».

Y cuando se corrobora que es un embarazo inviable, siguen «el estándar de atención».

Stell sostiene que allí comenzó su odisea particular para conseguir que le eliminaran el contenido del útero con un procedimiento quirúrgico y así evitar cualquier posible infección.

Un legrado, por favor

Lo que ella pedía era una dilatación y legrado o curetaje (dilation and curettage, D & C, en inglés), que consiste en dilatar el cuello uterino e introducir un instrumento para retirar cualquier tejido del embarazo que quede en la matriz.

Es uno de los tratamientos principales para completar abortos tempranos, aquellos que ocurren antes de la semana 13.

Otros métodos comunes son el manejo expectante (dejar que el cuerpo expulse el tejido por sí mismo), acelerar el proceso con medicación, y la eliminación por aspiración.

«Una persona que experimente un aborto espontáneo debe poder elegir, en consulta con un proveedor médico, cuál es el tratamiento adecuado para ella», le subraya a BBC Mundo la representante del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) Jennifer Villavicencio. Así lo indica también el manual del ACOG.

La segunda ecografía para "probar" que su embarazo no era viable.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA MARLENA STEEL La segunda ecografía para «probar» que su embarazo no era viable.

Sin embargo, tras hacerles llegar la segunda ecografía que confirmó el embarazo anembrionario, Steel asegura que la instaron a esperar a que su cuerpo expulsara el contenido del útero y le ofrecieron una receta de misoprostol, un fármaco para acelerar el proceso.

«Pero por mi experiencia anterior —su cuerpo no expulsaba el tejido uterino y el dolor no le dejaba caminar— no me sentía segura con esa alternativa de hacerlo yo sola en mi casa y prefería que me lo practicara un médico en el hospital». Así que no usó las pastillas y siguió buscando quien le hiciera el legrado.

Lo consiguió el 28 de septiembre en una clínica abortiva.

«En esas dos semanas me sentí como un ataúd andante», describe Steel, «llevando de un lado a otro lo que había deseado que fuera un bebé pero nunca fue».

Retrasos en la atención y pacientes no tratadas

El cambio del paisaje legal en lo referente al aborto también está afectando el tratamiento de aquellas mujeres que, como Steel, se enfrentan a gestaciones deseadas pero no viables.

Los pacientes, médicos y organizaciones entrevistados por BBC Mundo para este reportaje apuntan a que la atención de abortos espontáneos incompletos, embarazos ectópicos —que se desarrollan fuera del útero y son considerados peligrosos— y otras complicaciones comunes se está viendo pospuesta, cuestionada e incluso negada.

Manifestante antiaborto sostiene un cartel que dice "dejen que su corazón lata" ante el Capitolio en Washington en noviembre de 2021.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Al S.B.8 de Texas se le conoce como «la ley del latido del corazón».

«Lo que realmente ha cambiado es quién está manejando el cuidado médico, porque (en algunos casos) los doctores lo hemos dejado de hacer por temor a juicios, multas y posibles condenas de cárcel», le dice a BBC Mundo Amanda Horton, especialista en medicina materno-fetal y obstetra de casos de alto riesgo que atiende en Texas desde 2014.

La ley de ese estado permite a los ciudadanos demandar por la vía civil a cualquiera que practique o ayude a practicar un aborto más allá de la semana seis de embarazo. Y las penas por realizar abortos aumentarán con otra ley que se espera se vuelva efectiva en cuestión de semanas.

Ilustración de embarazo ectópico.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ilustración de embarazo ectópico.

Uno de los casos más comunes que los especialistas tratan distinto con el cambio del panorama legal es el de la «ruptura prematura de membranas», dice Horton.

«Ocurre cuando una persona rompe aguas y aún no lleva embarazada el tiempo suficiente para que el feto pueda sobrevivir fuera del útero», explica. En general el límite de la viabilidad fetal se establece en torno a las 23-24 semanas de embarazo, aunque no hay un consenso universal.

Cuando sucede, lo más probable es que en cuestión de días o una semana empiecen las labores de parto, aunque no es así en todos los casos, apunta la experta. Y sin líquido amniótico, «aumenta el riesgo de infección, sangrado e incluso de muerte fetal, la que ocurre cuando el bebé muere dentro de la madre».

Antes de la ley del latido, «Texas tenía ciertas regulaciones sobre a quiénes podíamos ofrecer o no esa opción y había un proceso que seguir —incluida una espera obligatoria de 24 horas —, pero si era un embarazo lo suficientemente temprano y la paciente deseaba interrumpirlo, podía», cuenta Horton.

«Pero ahora, a menos de que haya señales de infección o de inicio de labores de parto, no se les puede ofrecer porque su vida no está en ese momento en riesgo». La ley del latido hace excepciones en el caso de que haya peligro de muerte de la madre.

Mujer emberazada en hospital

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Aunque no hay consenso universal, en general se considera como límite de la viabilidad fetal el tiempo gestacional de 23 o 24 semanas.

Eso le tuvo que decir en junio a la mujer embarazada de 17 semanas que llegó, tras romper aguas, a la pequeña clínica de la zona rural de Texas en la que se atiende.

Como el feto tenía aún actividad cardíaca, después de un periodo en observación y la constatación de que su vida no corría peligro en aquel momento a falta de signos de infección, el hospital la envió a casa a esperar a que los hubiera o empezaran las labores de parto.

«Ella terminó tomando el asunto en sus propias manos y salió del estado para poner fin a su gestación», cuenta.

Médicos especializados en gestaciones de alto riesgo comparan la forma en la que se abordan dichos casos —retrasando cualquier intervención — en estados con leyes del aborto altamente restrictivas con hacer a las mujeres trepar hasta la azotea de un rascacielos, empujarlas hasta el borde y agarrarlas justo antes de que se precipiten al vacío.

«Es una forma muy peligrosa de practicar la medicina. Todos sabemos que alguna va a morir», apunta un doctor de Texas que pide el anonimato.

Mientras, organizaciones llamadas provida rechazan la idea de que las leyes contra el aborto estén afectando la atención a la salud materna más allá y aseguran que el verdadero problema es la «desinformación» de los medios y los activistas a favor del derecho a elegir.

Manifestante antiaborto durante una protesta en Dallas, Texas, el 15 de enero de 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. «Como alguien que ha experimentado embarazos complicados, hay una gran diferencia entre los esfuerzos médicos para tratar de salvar a todos —embarazada y feto— y trabajar activamente para provocar la muerte de una persona», le dice a BBC Mundo Kristi Hamrick, de Students for Life, una de las mayores organizaciones antiaborto de EE.UU.

«Pesadilla distópica»

Elizabeth Weller, de 26 años y residente en la ciudad texana de Houston, es una de las que se vio obligada a trepar a lo alto del hipotético edificio que decía aquel médico, observó con vértigo hacia abajo y tuvo la suerte de no caer.

El 10 de mayo, tras haber salido a caminar como le habían recomendado, sintió «un cambio de presión en el útero», le cuenta a BBC Mundo. Cuando se agachó, recuerda que le salió «un chorro».

James y Elizabeth Weller.

FUENTE DE LA IMAGEN- CORTESÍA DE LOS WELLER. James y Elizabeth Weller.

La ecografía que le hicieron en urgencias del hospital Woodlands le confirmó ruptura prematura de membranas. Estaba en su semana 18 de gestación y ahí empezó lo que ella llama su «pesadilla distópica».

«Apenas hay líquido amniótico y eso no es bueno. Así que te queda rezar y esperar que las cosas vayan bien», recuerda que le dijo el médico que estaba en la sala.

Luego su ginecóloga le explicaría con detalle la situación (similar al descrito antes por la doctora Horton) y le plantearía dos opciones, dice: quedarse ingresada en el hospital hasta alcanzar la viabilidad fetal o la «terminación por razones médicas».

«Al escuchar esas palabras mi corazón se hundió. Sabía que era una posibilidad pero fue muy triste y frustrante», recuerda.

Ecografía

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La ecografía confirmó que había actividad cardíaca fetal.

La decisión la tomó junto a su marido durante la noche, que pasaron llorando y despidiéndose de su hija. Y cuando a la mañana siguiente le comunicaron a la ginecóloga que querían poner fin a la gestación, esta les contestó que iba a solicitar la autorización y que ese mismo día pondrían en marcha el proceso, cuenta.

«No te van a tocar»

«Mi doctora se pasó las siguientes cinco o seis horas discutiendo con la administración (del hospital), tratando de que le autorizaran el procedimiento»; en su caso, una inducción, seguida del parto.

«Pero cuando regresó al cuarto me dijo que el hospital había decidido que no me iban a tocar». Y les dejó claro que tenía que ver con la ley del latido y el posible fin de Roe vs. Wade.

Así que ese mismo día los Weller regresaron a casa a esperar que el feto dejara de tener actividad cardíaca o se desarrollara una infección. Estos eran los síntomas que debía tener para que pudieran considerar que su vida estaba en peligro y la pudieran intervenir, le dijeron: «Fiebre (100.4 F), escalofríos y un flujo amarillento y maloliente».

Termómetro

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«De camino, compramos un termómetro», recuerda Weller. «James me tomó la temperatura cada hora, cada día, con la esperanza de que me enfermara para que nuestro sufrimiento terminara».

No ocurriría hasta tres angustiosos días después.

El viernes se despertó preguntándose si seguiría embarazada o no. «Técnicamente lo estaba, pero mi bebé iba a morir. ¿Dónde me deja eso? Estaba teniendo una crisis existencial», recuerda.

Sumergida en esa conversación consigo misma, escuchó un ruido en su abdomen. Era un gas, pero lo que en aquel momento y aquellas circunstancias le pasó por la cabeza fue que era el grito de su hija a punto de morir. «Me asusté mucho y llamé al hospital para que volvieran a mirar si tenía latido».

Allí constataron que seguía habiendo actividad cardíaca fetal.

Pero a su regreso a casa vio cómo el flujo que manchaba su ropa interior era ya de un color oscuro y muy maloliente. La infección había comenzado.

Esa misma tarde le indujeron el parto. «Mi hija murió inmediatamente después. No hubo nada que pudieran hacer. Pero pude tenerla en mis brazos».

BBC Mundo se puso en contacto con el hospital Woodlands, parte del sistema hospitalario Houston Methodist, para conocer su versión, pero hasta el momento de la publicación de este artículo no ha tenido respuesta.

«Insondablemente cruel»

Sin embargo, el caso de Weller coincide con otros relatados por médicos a este medio, en su estado y en otros con similares restricciones al aborto.

«Antes, a las pacientes con anomalías fetales letales — malformaciones cardíacas, renales o cerebrales importantes debido a las cuales el bebé nunca sobreviviría fuera del útero—y especialmente si tenían afecciones médicas de alto riesgo como la presión arterial alta, enfermedad renal o cáncer, solíamos ofrecerles la opción del aborto», le cuenta a BBC Mundo Mae Winchester, quien trabaja en un centro académico de Cleveland, Ohio, como especialista en medicina materno-fetal.

Son casos en los que «no importa lo que hagamos, el bebé no va a salir vivo, y es insondablemente cruel pedirles a las madres que sigan con el embarazo hasta los nueve meses arriesgando sus propias vidas».

Ecografía que muestra un embarazo extrauterino.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ecografía que muestra un embarazo extrauterino.

Si bien la mayoría de las prohibiciones estatales al aborto contemplan excepciones cuando la vida de la mujer peligra, la falta de claridad sobre dónde se establece esa línea y el miedo a enfrentar demandas está llevando a algunos obstetras a consultar con abogados y comités de ética de hospitales sobre las decisiones relacionadas con la atención de rutina.

Equipos de abogados y comités éticos

La primera vez que Winchester buscó consejo legal antes de atender a una paciente fue inmediatamente después del cambio del panorama legal en el estado.

«Yo sabía lo que tenía que hacer a nivel médico. Llegó al hospital con sangrado, dolor, el nivel de células blancas alto, señal de que había infección, y con la frecuencia cardíaca muy alta, síntomas todos compatibles con la septicemia», potencialmente mortal.

Protesta a favor del aborto en Cleveland, Ohio.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Ante ese cuadro el estándar de cuidado es el aborto. Lo ha sido durante décadas. Pero necesitaba orientación en términos de una logística legal con la que no estaba familiarizada: ¿había formularios que debía firmar?, ¿debía buscar la aprobación de alguien más?… Quería asegurarme de que protegía a la paciente, a mí misma y a la institución, para que pudiera seguir proveyendo la misma atención en el futuro».

Es un procedimiento que ahora sigue con cada caso. «Tengo que obtener la aprobación de nuestros abogados antes de hacer nada. Y no puedo hacer lo que no me permiten hacer».

«Antes era muy natural ofrecer un amplio abanico de opciones reproductivas, pero ahora no podemos ayudar a las pacientes de esa manera —y hablo por mí y también por los otros médicos con los que he hablado — por miedo a que nos multen o encarcelen», reconoce Horton, obstetra en Texas. «Tengo una familia en la que pensar y que no quiero sacrificar».

La doctora Winchester también habla de preocupación y miedo, y no solo de médicos, sino también de enfermeras, anestesistas…

Preguntadas si han considerado dejar de practicar en sus estados, las doctoras reconocen que les pasa a veces por la cabeza, pero se mantienen firmes.

«Al final del día, que no haya obstetras en Texas solo perjudica a las mujeres», dice Horton.

Winchester coincide y va más allá: «Todo el mundo está muy asustado. Nadie más que las pacientes».

«Nos preocupa que el futuro de la ginecología y obstetricia en este estado (Ohio), porque si no formamos a la siguiente generación para que pueda llevar a cabo procedimientos para salvar, ¿cómo será esto para las pacientes en 20 años, en 40 años?».

Imagen de portada: Cortesía Marlena Steel

FUENTE RESPONSABLE: Leire Ventas; Corresponsal de BBC Mundo en Los Ángeles. 8 de agosto 2022.

EE.UU./Derechos de la Mujer/Aborto/Medicina/Salud

 

 

Ficciones que se vuelven realidad: cuando la literatura se adelanta a su época y adivina el futuro.

Cada tanto la literatura sorprende por sus efectos predictivos. En los últimos tiempos, una serie de libros se adelantaron a fenómenos como la pandemia, la falta de alimentos, estados que se arrogan la soberanía sobre el cuerpo de las mujeres y hasta la invasión a Ucrania, entre otros.

Como «Fuego fulgor», la flamante novela de Ana Ojeda que plantea como disparador lo que ocurre a partir de un decreto estatal que impone restricciones en la manera de hablar y que ya estaba impresa cuando se conoció la decisión del gobierno porteño de prohibir el lenguaje inclusivo, cada tanto la literatura sorprende por sus efectos predictivos: en los últimos tiempos, una serie de libros se adelantaron a fenómenos como la pandemia, la falta de alimentos, estados que se arrogan la soberanía sobre el cuerpo de las mujeres, la figura de Putin y hasta la invasión a Ucrania, en un gesto que se puede leer como un profundo entendimiento de qué mueve a la humanidad más que un ademán adivinatorio o una mera casualidad.

 

¿La anticipación de la guerra en Ucrania es parte de un análisis histórico o un caso más de aquel dicho que reza que la “ficción supera a la realidad”? ¿Vamos camino a vivir en sociedades similares a Gilead, en la que Margaret Atwood imaginó una organización en castas, la opresión de las mujeres y el faltante de alimentos en ciudades contaminadas? ¿Cómo dialoga la realidad con la ficción una vez que “se reconoce” en ella?

Herederos del don que tuvieron algunos clásicos como Ray Bradbury, Isaac Asimov, J. G. Ballard, Ursula K. Le Guin, Philip K. Dick y Stanislaw Lem, varios autores contemporáneos escribieron en los últimos años obras que se adelantan a su tiempo y no solo predicen hechos, sino que logran captar el espíritu de una época.

La escritora y editora de Paidós Ana Ojeda acaba de publicar «Furor fulgor» (Random House), una novela que comienza cuando un Estado que prohíbe el uso de un lenguaje, el puntapié para una revolución. La hipótesis, que a la escritora le resultó disparatada mientras tipeaba el texto, se concretó días antes de que llegara a las librerías cuando el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió prohibir el uso del lenguaje no binario en las comunicaciones oficiales entre el ministerio de Educación y las escuelas.

“El lenguaje inclusivo, que la juventud adoptara por principio y la decrepitud en chiste, fue inicio de una crisis terminal de la lengua en tanto código común a la cuerpa social. Cada una empezó a significar lo que quiso con palabras que alguna vez habían hablado de otras cosas. 

Estadio último del capitalismo (vale decir, del patriarcado), el deseo personal, su designio caprichoso, atacó como vih novedoso la lengua, socavando, agujereando, volviéndola imposible. Cortado lo compartido del sistema, quedó solo lo individual, a la deriva”, escribe Ojeda en el prólogo de “Furor Fulgor”, en un registro lúdico que trabaja desde hace años con una sintaxis liberada de prejuicios, una apuesta a que sea la forma la que ilumine el contenido. Lo hizo en 2019 cuando publicó «Vikinga Bonsai», una novela escrita íntegramente en lenguaje inclusivo que ofrecía, entre otras rarezas, la utilización de hashtags, y después en «Seda metamorfa», donde el juego de «tunear» palabras asumió en control de la trama.

Con la anulación de Roe vs. Wade el 24 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó una sentencia que durante casi medio siglo garantizó el derecho de las mujeres estadounidenses al aborto, pero que nunca había sido aceptada por la derecha de tinte más religioso. La decisión no convierte en sí misma en ilegales las interrupciones del embarazo, sino que hace retroceder a Estados Unidos a la situación vigente antes de la sentencia Roe v. Wade de 1973, cuando cada estado era libre de autorizarlas o no.

Atwood publicó la novela en 1985, inspirada en el clima de la administración de Ronald Reagan

Tras el fallo de la Corte Suprema norteamericana, la novela distópica de Margaret Atwood, «El cuento de la criada», se ha citado y utilizado para comprender la época por usuarios de las redes sociales, escritores reconocidos y hasta por la autora, quien consideró que Estados Unidos corre el peligro de convertirse en «una dictadura teocrática».

«El cuento de la criada», novela adaptada en una serie reconocida que va por la quinta temporada, presenta una trama distópica en el estado de Gilead en la que las mujeres existen en una sociedad patriarcal profundamente opresiva y en la que no tienen libre albedrío sobre su vida ni sobre sus propios derechos reproductivos. 

En la novela, el gobierno ha sido derrocado por un grupo de extrema derecha religiosa, los Hijos de Jacob, quienes cambian completamente la existencia de las mujeres, quienes comienzan a ser divididas en categorías de acuerdo a la función que pueden cumplir.

Poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense, Atwood publicó la novela en 1985, inspirada en el clima de la administración de Ronald Reagan y los distintos grupos religiosos como la Coalición Cristiana y Moral Majority.

El contenido de la obra se alejó de la distopía y se volvió llamativamente actual cuando comenzó a mostrar una relación especular con la realidad tras el fallo de la Corte norteamericana. «Aunque finalmente la terminé, mientras escribía la novela dejé de escribirla en varias oportunidades porque me resultaba un texto muy exagerado. Qué tonta fui. Las dictaduras teocráticas no se encuentran solo en el pasado distante: hay varias de ellas en el planeta hoy. ¿Qué impide que Estados Unidos se convierta en una?», reflexionó la autora en un artículo publicado por The Atlantic, titulado «Yo inventé Gilead y la Corte Suprema lo está haciendo real».

La asimilación entre el plano de lo real y el de la ficción también es visual. En las redes sociales y en las protestas en las calles, el traje rojo icónico de las criadas de la obra de Atwood se impone como un símbolo que condensa la opresión de Gilead.

La obra es tan profética que el reconocido escritor Stephen King escribió en su cuenta de Twitter horas después del fallo: «Bienvenidos al Cuento de la criada».

Warren Littlefield, el productor de la serie producida por Hulu y protagonizada por la actriz Elisabeth Moss, también abrazó esa lectura: «Nos encantaría que la serie fuera menos relevante, pero lamentablemente, el programa ha sido inquietantemente relevante. Y ahora parece aún más. Desearíamos que fuera tan solo la adaptación de literatura distópica».

Un tanque avanza en Luhansk.

Cuando Rusia invadió Ucrania, muchos lectores sintieron un auténtico Déjà vu. En 2019, la escritora española Cristina Cerrada publicó Hindenburg, la segunda novela de la trilogía “Europa”, en la que sin revelar el nombre del país en el que se basaba, contaba los detalles políticos de una invasión en la que se podía adivinar a Ucrania. 

“Cuando vi que se materializaba en los noticieros, no podía creerlo. Sabía que esa tensión geopolítica estaba ahí porque había escrito una ficción sobre esto. Pero cuando sucede de verdad, es terrorífico. En la televisión oía frases que casi literalmente había escrito en la novela”, contó Cerrada días después de la invasión.

Incluso la figura de Vladimir Putin puede rastrearse en una novela rusa de fines del Siglo XX. “Moscú 2014” de Vladimir Voinovich es una sátira distópica sobre un hombre que viaja al futuro. En el texto, Genialíssimo es un jefe de Estado surgido de las filas de la KGB, que usa la guerra para consolidar su poder sustentado por sus ex compañeros espías y que asegura que su autoridad provenía de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Entre la casualidad y la observación aguda, la literatura pareciera mostrar que tiene un don que, muchas veces, es esquivo a los contemporáneos: entender y dar cuenta del futuro.

Imagen de portada: La ficción se adelanta a la época.

FUENTE RESPONSABLE: Télam Digital. Por Ana Clara Pérez Cotten. 8 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Series/Aborto/EE.UU./Crisis en Ucrania

 

 

Fin del derecho al aborto en Estados Unidos: ¿por qué este es un día sísmico en la historia del país?

La Corte Suprema acaba de lanzar una granada de mano constitucional en medio de las guerras culturales que se libran en Estados Unidos, iniciando una nueva batalla en esta lucha de décadas por el aborto.

La Corte Suprema decidió con los votos de los jueces conservadores que no existe el derecho constitucional al aborto, dejando la decisión de permitir o no la interrupción del embarazo a los estados.

Ahora se espera que millones de mujeres pierdan el acceso al aborto.

Si bien este fallo legal cambiará la ley, no resolverá los argumentos sobre el aborto sino que los complicará.

Jubilosos activistas contra el aborto han logrado algo que parecía prácticamente imposible hace apenas unos años. Creen que ahora se salvarán las vidas de miles de bebés.

Los defensores del derecho a decidir están completamente consternados porque piensan que los derechos de las mujeres acaban de retroceder 50 años. Creen que es una vuelta a una época en la que las mujeres morían como resultado de abortos clandestinos ilegales.

Encuestas recientes sugieren que alrededor de dos tercios de los estadounidenses no querían que se eliminara el derecho constitucional al aborto.

Antes de que saliera este fallo, un hombre con una pistola y un cuchillo fue arrestado frente a la casa de uno de los jueces más conservadores del alto tribunal. Ahora los jueces de la Corte Suprema deben tener protección. Así de incendiario es el tema.

Protestas fuera de la Corte Suprema.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El debate sobre el aborto ha dividido a Estados Unidos, y es poco probable que se resuelva con esta decisión de la Corte Suprema.

Interpretación política

Esta decisión se basó en la interpretación que la corte hizo de la ley constitucional, pero también es profundamente política. Cuando el tribunal anula un fallo anterior, inevitablemente la decisión parece más política que constitucional.

El tribunal tiene una supremacía conservadora de 6-3, gracias a los tres jueces designados por Donald Trump.

Trump hizo una promesa de campaña específica de nombrar jueces que revocarían Roe vs Wade y tuvo la oportunidad de nombrar a tres de ellos durante su mandato de cuatro años. Esos nombramientos serán probablemente su legado más duradero.

El impacto político sísmico del fallo de la Corte Suprema se sentirá en los 50 estados, pero es probable que el impacto práctico inmediato ocurra en la mitad de ellos.

Uno de esos estados es Oklahoma, que el mes pasado aprobó la legislación de aborto más restrictiva de EE.UU.: una prohibición total desde el momento de la concepción, con pocas excepciones.

Cuando me reuní con la representante estatal Wendi Stearman en Tulsa, ella dijo que fue su honor y privilegio haber escrito ese proyecto de ley. Asegura que ayudará a 4.000 niños por nacer cada año, «a tener una oportunidad en la vida».

Cuando le pregunté si creía que la legislación detendría los abortos en Oklahoma, dijo que no, pero que los haría más difíciles de obtener.

Ella argumenta que en todos los casos, excepto en una pequeña minoría, las mujeres pueden optar por no quedar embarazadas antes de la concepción y que «la mayoría de las mujeres simplemente usan el aborto como una forma de anticoncepción».

Donald Trump en la Marcha por la Vida en 2019.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Donald Trump en la Marcha por la Vida en 2019.

Ese es un argumento refutado con vehemencia por Andrea Gallego, quien dirige una clínica de abortos en Tulsa. Ella dice que la decisión de abortar es a menudo la decisión más difícil que cualquier mujer tomará.

Hace unas semanas, su clínica atendía a alrededor de 40 pacientes embarazadas todos los días. Cuando la visité, las salas de espera y las instalaciones de tratamiento estaban completamente vacías. Solo quedan unos pocos miembros del personal: responden llamadas y brindan información sobre clínicas en otros estados.

«Los pacientes han estado pidiendo ayuda», dice ella. «Es devastador. Estas leyes no previenen el aborto. Simplemente agregan cargas adicionales a las pacientes».

Lo que ya está sucediendo en Oklahoma ahora se replicará en otros estados.

Hubo entre 600.000 y 800.000 abortos en Estados Unidos en 2019. Según el Centro para el Control de Enfermedades, aproximadamente uno de cada seis embarazos termina en aborto y más del 90% ocurre en el primer trimestre. Más de la mitad de las mujeres que abortan ya son madres y, para la mayoría, es su primer aborto.

Tras la anulación de Roe vs Wade, 26 estados podrían restringir aún más el acceso al aborto, incluidos 13 estados que ya aprobaron las llamadas leyes de activación, que introducirán prohibiciones inmediatamente después de la decisión del tribunal. Menos de un tercio de esos estados incluirán excepciones por violación incestuosa.

Los estados controlados por los demócratas, como California y Nueva York, se convertirán en santuarios del aborto y darán la bienvenida a las mujeres de lugares donde el procedimiento ha sido prohibido. Hay 20 estados en total donde el aborto seguirá siendo un derecho protegido.

A medida que las clínicas de aborto cierren en los estados que han prohibido la práctica, se espera que muchas más abran cerca de las fronteras estatales en lugares donde todavía está permitido. Aquellos que no tienen el tiempo o el dinero para viajar pueden recurrir a otros medios, como pedir píldoras abortivas en internet, incluso si es ilegal.

Las elecciones de noviembre

Los defensores de la vida se regocijaron después del fallo de la Corte Suprema.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los defensores de la vida se regocijaron después del fallo de la Corte Suprema.

La decisión de la corte no podría ser más oportuna, ya que los estadounidenses votarán a sus representantes en el Congreso este otoño.

Los demócratas esperan que el tema del aborto impulse a las mujeres partidarias del aborto a salir y votar por ellos. Pero ya han fracasado en su intento de lograr que el Congreso aprobara una legislación para otorgar un derecho federal al aborto, lo que habría impedido que los estados individuales prohibieran el procedimiento.

Incluso si los demócratas mantienen el control de la Cámara y el Senado, no podrán anular este fallo judicial.

Por otro lado, hay muchos republicanos a los que les gustaría legislar una prohibición federal del aborto que prohibiría el aborto en todos los estados. Esa puede ser la próxima batalla si los republicanos toman el control del Congreso después de las próximas elecciones.

Es posible que haya más peleas sobre cómo esta decisión afecta ciertos tipos de anticoncepción o tratamiento de fecundación in vitro. Y algunos han cuestionado si se pueden usar argumentos legales similares para socavar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Estados Unidos hoy se siente como un país que contiene dos naciones muy separadas, habitado por dos tribus que tienen valores, creencias y objetivos completamente diferentes. Ahora, simplemente se han alejado más.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Washington. Por Sarah Smith. 24 de junio 2022.

EE.UU./Sociedad y Cultura/Aborto.

 

Misoprostol: cómo una píldora contra las úlceras gástricas se convirtió en el medicamento más usado para abortar (y qué tuvo que ver América latina en ello).

Es un asunto que suele causar las divisiones más profundas en muchos países, y sigue prohibido en muchos de ellos: el aborto.

Un asunto que, también, que tiene un impacto enorme en la vida de millones de mujeres.

Y quienes deciden llevar a cabo la terminación de un embarazo pueden someterse a dos métodos principales: un aborto con medicamentos o uno quirúrgico.

El aborto quirúrgico implica una operación para extraer el embarazo del útero, que puede ser por el método de aspiración o por dilatación y evacuación.

El aborto con medicamentos consiste por lo general en tomar dos medicinas diferentes para terminar el embarazo: la mifepristona y el misoprostol.

Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que si la mifepristona no está disponible, el misoprostol se puede usar solo.

Este medicamento, sin embargo,no fue creado para poner fin a un embarazo. Fue desarrollado para el tratamiento de úlceras gástricas e ingresó al mercado mundial con el nombre de Cytotec a mediados de la década de 1980.

Y fueron las mujeres latinoamericanas las que primero se dieron cuenta de las otras posibilidades terapéuticas del misoprostol y las que diseminaron su uso como fármaco abortivo.

«Información de boca en boca»

«Esto surge en los años 80 con mujeres, obviamente de escasos recursos, que se empezaron a dar cuenta que el medicamento que estaba prescrito para úlceras gástricas provocaba eventualmente el desprendimiento uterino del producto», le dice a BBC Mundo la doctora Georgina Sánchez Ramírez, autora de «Realidades y Retos del Aborto con Medicamentos en México».

«De esta forma, y como se dice vulgarmente, de boca en boca se fue comentando esa posibilidad que tenía este medicamento. Y de hecho el costo no es elevado porque fue diseñado precisamente para las úlceras gástricas», señala especialista en Género y Salud del Colegio de la Frontera Sur en México.

GETTY IMAGES. El Cytotec (misoprostol) fue desarrollado por la farmacéutica Searle a mediados de la década de 1980.

El misoprostol fue desarrollado en 1973 por la farmacéutica Searle y aunque se comercializó originalmente para problemas gastrointestinales, se descubrió rápidamente que uno de sus efectos secundarios era inducir el aborto espontáneo.

A fines de la década de 1980, como una solución a la penalización del aborto en Brasil, las mujeres comenzaron a recomendar el medicamento, que entonces se vendía sin receta médica, para terminar el embarazo.

En 1987, investigadores en Francia desarrollaron la mifepristona específicamente para la interrupción del embarazo, y se demostró que este fármaco, combinado con misoprostol, era una forma muy eficaz de inducir un aborto.

Pero ya para entonces las mujeres en América Latina, donde el aborto estaba penado en muchos países, estaban haciendo un uso extendido del misoprostol, como explica la doctora Sánchez Ramírez.

«Antes de que en Francia se diseñara la mifepristona, antes de que eso sucediera en un laboratorio francés, en América Latina ya muchos colectivos de mujeres manejaban la información inclusive de en qué dosis y de qué forma utilizar el medicamento que originalmente fue diseñado y sigue siendo utilizado para úlceras gástricas», señala la experta.

Cómo actúa el fármaco

El aborto con medicamentos no requiere un procedimiento quirúrgico y, en la mayor[ia de los casos se puede hacer en casa.

Por lo general se utiliza una combinación de mifepristona y misoprostol.

La primera pastilla que se toma es la mifepristona, que bloquea la hormona progesterona que el cuerpo necesita para que continúe el embarazo.

El segundo fármaco, el misoprostol, se toma de 24 a 48 horas después. Unas horas después de tomarlo se rompe el revestimiento de la matriz, causando dolor, sangrado y vaciado del útero.

Mifegest

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En los 1980 se descubrió que la mifespristona, combinada con misoprostol, era una forma muy eficaz de inducir un aborto.

La OMS dice que si la mifepristona no está disponible, el misoprostol se puede usar solo.

Como señala la doctora Georgina Sánchez Ramírez, en los países o lugares donde el aborto es ilegal la venta de mifepristona está prohibida. Pero incluso en lugares donde es legal, el uso del misoprostol está mucho más extendido.

«Como la mifepristona está categorizada como un medicamento exclusivo para interrumpir una gestación, no es tan fácil conseguirlo porque efectivamente, se inscribe en la prohibición (del aborto) que tiene cada uno de los Estados o de las ciudades», señala Sánchez Ramírez.

«Y aún en lugares donde se ha despenalizado el aborto, como la Ciudad de México, tenemos referencias de usuarias que indican que en las farmacias de estos lugares no se vende libremente la mifepristona y además tiene un costo bastante elevado».

«Por eso el misoprostol es muchísimo más usado, además de que es más económico», agrega.

«Revolucionario»

Los abortos con medicamentos ahora representan la mayoría de todos los abortos que se practican en lugares donde el procedimiento es legal.

En Estados Unidos, por ejemplo, más de la mitad de todos los abortos que se realizan son abortos con medicamentos.

Además, los estudios muestran que el surgimiento del aborto con medicamentos no sólo ha permitido que muchas más mujeres tengan acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, sino también ha reducido drásticamente la mortalidad y complicaciones del aborto practicado clandestinamente.

«El mundo ideal y donde hay menos muertes y complicaciones por esta causa es donde (el aborto) está despenalizado y donde hay un libre acceso e incluso gratuito a estos medicamentos para interrumpir de forma segura el embarazo, incluso en la comodidad de tu casa», dice la experta del Colegio de la Frontera Sur de México.

Asimismo, el aborto con medicamentos también ha eliminado las barreras que muchas veces demoraban el proceso permitiendo llevar a cabo la terminación del embarazo en tiempos de gestación cada vez más tempranas.

Pero como señala la doctora Georgina Sánchez Ramírez, quizás lo más importante es que el acceso a medicamentos para abortar ofrece a las mujeres un procedimiento más privado y menos invasivo y permite que sean ellas las que adquieran y se autoadministren el fármaco sin la intervención de un trabajador de salud.

«Creo que la parte más importante de esta nueva era del uso de abortos con medicamento es que cierra la verja de acceso y que además saca del escenario los despachos hospitalarios, el poder médico hegemónico y el poder del Estado, siempre y cuando sigan existiendo estos medicamentos, se tenga la información para su uso y se tenga acceso a ellos».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Junio 2022

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