Super Ancianos con super neuronas: ¿por qué hay cerebros que desafían el paso del tiempo?

La eterna juventud –junto a la vitalidad y la agudeza intelectual asociadas a un cerebro joven– es un deseo universal que se ha materializado en conceptos recurrentes como el Santo Grial o la piedra filosofal.

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Más allá de este anhelo humano, la existencia de los llamados super ancianos representa un desafío y una oportunidad para comprender la raíz de la salud cerebral y el envejecimiento sano.

Octogenarios con cerebros de cincuentones

Los super ancianos son personas de más de 80 años que conservan características físicas y cognitivas de un adulto entre 20 y 30 años más joven. ¿Qué los hace tan resistentes al deterioro cerebral?

Recientes investigaciones nos han revelado nuevos conocimientos sobre los mecanismos moleculares y celulares que podrían estar implicados en el proceso inevitable e irreversible del envejecimiento.

Profundizar en los mecanismos genéticos de la longevidad y su manifestación en los organismos (fenotipo) ha permitido poner el foco en los hábitos de vida (alimentación, ejercicio, actividad cognitiva, etc.) como factores clave que inclinan la balanza hacia un envejecimiento saludable o patológico. El fenómeno que nos permite modificar nuestro destino genético es la epigenética.

Los mecanismos epigenéticos son modificaciones químicas en el ADN que se producen por cambios en el ambiente (físicos o cognitivos) y que modulan la expresión de nuestros genes. De manera que nuestro supuesto destino en forma de información genética puede ser reescrito –igual que puntuamos un texto– por las acciones de nuestra vida diaria. Y, además, pueden ser heredados por nuestros descendientes. Pero vamos a ver qué le pasa a nuestro cerebro a lo largo de la vida.

Un órgano de maduración lenta

A diferencia de otras especies, el cerebro humano aún debe desarrollarse después del nacimiento. Se trata de un proceso lento, que empieza en la concepción y no cesa hasta la muerte, aunque alcanza su madurez aproximadamente entre los 20 y los 24 años.

Como sabemos, nuestro órgano pensante está formado por neuronas conectadas entre sí y otras células nerviosas que le sirven de soporte y defensa (los astrocitos y la microglía). Tenemos unos 10 billones de neuronas que funcionan como una gran red de información, almacenamiento y gestión de nuestra vida cotidiana. Garantizar su integridad precisa de mecanismos de protección y regeneración.

Hasta hace pocos años se pensaba que, una vez alcanzada la madurez cerebral, no existían mecanismos para reponer las neuronas y reparar las conexiones perdidas. Nada más lejos de la realidad: hoy sabemos que el cerebro cuenta con unas zonas específicas (nichos) donde células progenitoras (las células madre) pueden ayudar a reparar o sustituir neuronas que degeneran o han sido dañadas.

La existencia de mecanismos protectores no evita que esos nichos progenitores dejen de reponer neuronas con la edad. Por tanto, el cerebro de una persona mayor tiene menor capacidad de regeneración, lo que se traduce en una disminución de la capacidad cognitiva.

De todos modos, las personas solo suelen sufrir un deterioro cognitivo grave cuando la pérdida de las neuronas es muy elevada debido a una enfermedad degenerativa, como el alzhéimer.

Lo sorprendente es que esa pérdida inexorable no comporta alteraciones graves en la calidad de vida de los super ancianos, lo que incrementa su resiliencia y reserva cognitiva. Llamamos reserva cognitiva a la capacidad de nuestro sistema nervioso central de balancear y optimizar su funcionamiento para enfrentarse a las patologías neurodegenerativas. Esta facultad también está asociada a factores como la actividad intelectual: leer, escribir o socializar.

¿De dónde viene el superpoder de los super ancianos?

Parece ser que los super ancianos comparten hábitos similares: se mantienen activos físicamente, tienden a ser positivos, desafían su cerebro y aprenden algo nuevo todos los días. Muchos continúan trabajando hasta los 80 años.

Además, la evidencia científica resalta la importancia de permanecer comprometido socialmente a medida que envejecemos. Actividades como visitar familiares y amigos, colaborar de voluntario en alguna organización y salir a diferentes eventos se han asociado con una mejor función cognitiva.

Y al contrario: una baja participación social en edades avanzadas implica un mayor riesgo de demencia. Estos hechos validan la idea de que el ambiente es un actor principal de nuestro envejecimiento.

Neuronas de altas prestaciones

Por otro lado, un estudio reciente demuestra que los super ancianos poseen un grupo de neuronas más grandes de lo normal en una estructura del cerebro involucrada en la preservación de la memoria (capa II de la corteza cerebral entorrinal). Estas células nerviosas se podrían relacionar con el concepto de reserva cognitiva.

La investigación describe que esta característica de los super ancianos no se observa en personas de su misma edad con deterioro cognitivo, ni tampoco en individuos de entre 60 y 65 años que empiezan a experimentar fallos de memoria. Además, es significativo que esa zona del cerebro es una de las más afectadas por el declive neuronal que caracteriza el alzhéimer.

Los científicos también observaron que dichas super neuronas no presentan las características propias del envejecimiento en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. En este caso, la acumulación anómala de proteínas (tau y beta amiloide) en el tejido cerebral produce la muerte de las neuronas.

Todo lo anterior explicaría por qué la degeneración neuronal no se produce en los super ancianos –o por lo menos no al ritmo propio de una persona de edad avanzada– y mantienen las habilidades cognitivas de una persona entre 20 o 30 años más joven.

El descubrimiento de las super neuronas plantea, además, la pregunta de si podemos favorecer su aparición durante el neurodesarrollo o en la infancia. La coincidencia de ambos hechos, la práctica de hábitos sociales saludables y la existencia de células nerviosas excepcionales, abre la puerta a tener alguna influencia sobre nuestros genes heredados a través de cambios epigenéticos.

También sería de interés saber si las neuronas XL podrían constituir –por presencia o ausencia– un marcador del alzhéimer y otras demencias, tanto de su progresión como de la respuesta a las terapias. Y, por último, si servirían como una diana para encontrar nuevos tratamientos.

Imagen de portada: Shutterstock/Diego Cervo.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Mercé Pallás Lliberia. Catedratica de Universidad, Neurofarmacologia, Envejecimiento, Alzheimer, Universitat de Barcelona y Christián Griñá-Ferré, Profesor e investigador especializado en el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer, Universitat de Barcelona Editor: Jo Adetunji. 23 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Cerebro/Neuronas/Neurociencia/ Envejecimiento/Neurología/Adultos mayores/Alzhéimer/Deterioro cognitivo.

Advierten en Argentina por las consecuencias de la crisis en la salud mental de los jubilados.

Los especialistas Eugenio Semino y Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) dialogaron con Cadena 3 sobre cómo la pandemia y la caída de salarios perjudicaron el estado de bienestar de los adultos mayores.

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La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, habló con Cadena 3 y contó las consecuencias que la crisis económica y la pandemia traen a la salud mental de los adultos mayores.

La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

“Sin dudas la enfermedad más grave es la depresión, que termina en muchos casos en un desenlace fatal. Esto no tiene que ver solo con la situación económica sino también con la pos pandemia. La salud mental para el adulto mayor no existe y sus consecuencias son terribles. 

Esto genera patologías desde el punto de vista físico y queda expuesta su salud, que no da respuestas”, cuestionó el defensor.

Y agregó: “Hoy un beneficiario del Pami o de obras sociales debe seguir un camino de siete u ocho meses para llegar a tener un diagnóstico y tratamiento. Las enfermedades no esperan. Las guardias están colapsadas y el paciente corre un riesgo muy serio”.

Por su parte, la expresidenta de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Córdoba, Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) contó a Cadena 3 su punto de vista médico respecto a la situación que padecen los jubilados.

“El coronavirus trajo consecuencias en el adulto mayor, al estar encerrados e imposibilitados de ver a sus familiares o no poder salir a la calle. Todo eso generó angustia, soledad, depresión, pánico e insomnio. Los jubilados se sintieron perseguidos por temor a enfermarse. También jugó mucho la situación económica, al no poder cubrir sus necesidades básicas”, explicó.

Además confirmó que hay una mayor demanda en cuanto a salud mental. “Los adultos mayores no lo dicen explícitamente, pero el medico se da cuenta en su consultorio de su padecimiento”.

El valor de la canasta de los jubilados se duplicó en un año y llegó a los $ 151.478

«Seis millones de jubilados reciben $50 mil, que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes más bajos de la historia», dijo a Cadena 3 Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad.

Según la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de la canasta básica de los jubilados y pensionados se duplicó y aumentó 100,6% en un año: ahora vale $ 151.478, cuando en octubre de 2021 costaba $ 75.505. 

Además, de acuerdo con el relevamiento, se encareció un 55,78% en relación a la anterior medición $ 97.238 a fines de marzo de 2022. 

“En abril de 2022, la canasta estaba en el orden de los $97 mil. Tuvo un incremento que ahora la llevó a 151.478 pesos», indicó a Cadena 3 Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad.

«Las jubilaciones mínimas –que son la gran mayoría– de $43 mil con un bono no remunerativo de $7 mil. Hoy reciben de bolsillo casi 6 millones de jubilados $50 mil que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes de la cobertura más bajos de la historia», sentenció. 

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cadena 3. Rosario. Argentina. 5 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Economía/Adultos mayores/Salud Mental.

 

 

 

Tenemos una nueva pista para rejuvenecer al cerebro en su lucha contra el Alzhéimer: el LCR

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Un experimento realizado en ratones ha abierto una nueva vía de investigación en la lucha contra enfermedades como el Alzheimer. Se trata de un estudio llevado a cabo por un grupo de científicos en Europa y Estados Unidos que han logrado reavivar la memoria en ratones, y han dado cuenta de los resultados en la revista Nature. Según explican, la respuesta puede estar en una simple proteína.

El Alzheimer, mucho camino por recorrer. El Alzheimer es una enfermedad que afecta a millones de personas mayores y de la cual se sabe poco si se tiene en cuenta la atención que ha recibido de la comunidad científica. Uno de sus rasgos más distintivos es que causa estragos en la memoria de los pacientes. Por eso, este estudio ofrece una importante esperanza.

El equipo de investigadores logró mejorar la memoria en ratones mayores (ratones de 20 meses) tras inyectarles líquido cefalorraquídeo (LCR) extraído de ratones más jóvenes (10 semanas). Comprobaron que los ratones que habían recibido la trasfusión respondían mejor a los estímulos planteados.

LCR, un líquido clave para el cerebro y para su desarrollo. El LCR, también llamado líquido cerebroespinal, es el líquido en el que está “sumergido” el cerebro. Es el principal encargado (junto con la sangre) de proporcionarle los nutrientes que requiera. También influye en su desarrollo y crecimiento, si bien no está claro su rol en el envejecimiento del órgano.

Precisamente al estar relacionado con el desarrollo, la composición del LCR cambia con la edad. Determinadas proteínas relacionadas con este crecimiento y desarrollo desaparecen y son sustituidas por otras moléculas que componen el líquido.

Todo gracias a una simple proteína. Tras comprobar el efecto del LCR en los cerebros envejecidos el equipo trató de averiguar qué componente era el responsable, hallando la proteína Fgf7 (por Factor de crecimiento fibroblástico 17). Comprobaron no solo que la proteína tenía un efecto positivo sobre la activación cerebral en ratones mayores sino que su bloqueo también era perjudicial en ratones jóvenes.

La proteína Fcf17 es una de las 23 moléculas conocidas que componen la familia de los factores de crecimiento de fibroblastos (FCFs) involucradas, entre otras funciones, en el desarrollo normal de las células de los animales.

Resultados prometedores, como tantos otros, Aunque los resultados sean esperanzadores los expertos sugieren cautela, y que es habitual que descubrimientos sobre el Alzhéimer en ratones no logren ser transferidos a los humanos, como explica al diario El País el investigador Jesús Ávila. Por ahora hay multitud de vías abiertas pero seguimos sin remedio para esta enfermedad.

Imagen de portada: Vlad Sargu

FUENTE RESPONSABLE: Por Pablo Martínez-Juarez. Actualizado 13 de mayo 2022.

Sociedad/Salud/Alzhéimer/Medicina/Cerebro/Adultos mayores.

 

 

 

 

Científicos logran mejorar la memoria de mayores de 65 con estimulación cerebral.

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Un grupo de científicos del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Clínica de la Universidad de Boston (EEUU) ha demostrado cómo la estimulación cerebral consigue mejorar la memoria de personas mayores de 65 años de forma mantenida al menos un mes. El avance del alzhéimer y otras enfermedades neurológicas aún sin cura son un problema de salud pública que gana peso en una sociedad cada vez más envejecida.

La investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, logró mejorar la memoria a corto plazo y a largo plazo, de forma separada y selectiva, a personas mayores de 65 años. Según los investigadores, aplicando una corriente eléctrica extremadamente débil de forma segura y no invasiva al córtex prefrontal, han conseguido mejorar de forma selectiva la memoria a largo plazo de la gente mayor de 65 años sin afectar a la memoria a corto plazo.

Por otro lado, se puede aplicar esa misma corriente al lóbulo parietal inferior a baja frecuencia y, de esa manera, mejorar la memoria a corto plazo sin alterar la de largo plazo.

El experimento se llevó a cabo con 150 personas de entre 65 y 88 años a las que se estimuló el cerebro mediante corrientes eléctricas a través de una gorra con electrodos incrustados. A todas ellas, una persona les leían cinco listas de 20 palabras que debían recordar a la par que recibían la estimulación, que iba a zonas del cerebro distintas. La estimulación durante 20 minutos y cuatro días consecutivos consiguió mejorar la memoria entre el 85 y 90% de los individuos al menos un mes.

Los científicos conseguían, si estimulaban la zona del lóbulo parietal inferior a una baja frecuencia, mejorar la memoria a corto plazo (las palabras dichas al final de la lista). Cuando se estimulaba el córtex prefrontal a una frecuencia más elevada (60 hz), mejoraba el recuerdo de las primeras palabras del listado, es decir, la memoria a largo plazo.

Otro de los puntos destacables de la investigación es que los individuos que tenían un menor rendimiento cognitivo al inicio del estudio fueron los más beneficiados por la estimulación cerebral.

Imagen de partida: Gentileza de El Independiente.

FUENTE RESPONSABLE: El Independiente. 5 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Adultos mayores/Salud/Salud mental/Estimulación

Qué es la «sabiduría sexual» (y cómo mejora la intimidad con el pasar de los años).

A la sociedad actual le encanta hablar del sexo y la vida amorosa de la generación Z y de los millennials.

¿Cómo son sus citas, con qué orientación sexual se identifican y cómo actúan en la cama?

Pero a pesar de lo hermoso que puede parecer el amor entre jóvenes, las citas y el sexo no comienzan y terminan en la juventud.

De hecho, ambas actividades pueden mejorar significativamente con la edad.

Múltiples estudios muestran que las personas que viven más tiempo pueden estar teniendo el mejor sexo.

Por ejemplo, un estudio de 2016 de más de 6.000 adultos en EE.UU. afirma que «la edad tiene una relación positiva con la calidad de vida sexual».

Asimismo, sus investigadores concluyeron que los encuestados de mayor edad desarrollaron lo que denominaron «sabiduría sexual», que se refiere no solo a la destreza sexual, sino también a la aptitud de los encuestados de ser una pareja considerada y generosa.

«Con la experiencia de vida, puede que las personas conozcan mejor sus propias preferencias sexuales y los gustos y disgustos de sus parejas», explica Miriam Forbes, investigadora de la Universidad Macquarie en Sydney, quien trabajó en el estudio.

Grace y Frankie

FUENTE DE LA IMAGEN – NETFLIX

La intimidad entre adultos mayores se vuelve cada vez más visible con series como Grace y Frankie.

Del mismo modo, otra investigación sobre la vida sexual de adultos de 60 a 80 años, realizada por Peggy Kleinplatz, directora del equipo de investigación de experiencias sexuales óptimas de la Universidad de Ottawa, asegura que la vida íntima de la gente mejoraba con los años.

Y otro estudio de 2018 realizado en Israel arrojó que los adultos de 60 a 91 años cambiaban su enfoque «de la lujuria al amor» y de «recibir a dar» en sus relaciones sexuales con el tiempo.

Las investigaciones sugieren que la habilidad, la experiencia y una mejor comunicación en los deseos sexuales y románticos vienen con la experiencia, las personas más jóvenes pueden aprender mucho sobre las relaciones de sus pares mayores.

Incluso podría remodelar la narrativa de nuestros trayectos sexuales, deconstruyendo las nociones tradicionales de quién está teniendo el mejor sexo y cuándo.

La intimidad de los mayores

El creciente interés público en las citas y la sexualidad de las personas mayores es un fenómeno nuevo.

Dos adultos mayores sonriendo en una cama.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Por lo general, las mejores experiencias sexuales comienzan en la mediana edad o más tarde, según la Dra. Peggy Kleinplatz.

Cuando la Dra. Stacy Lindau comenzó como estudiante de medicina a mediados de la década de 1990 en Rhode Island, EE.UU., le enseñaron a preguntar a sus pacientes mayores sobre sus antecedentes sexuales, pero notó que sus profesores no lo hacían.

Sin embargo, ella lo hacía, y las preguntas sobre las experiencias pasadas de sus pacientes provocaban un «un brillo en sus ojos», cuenta.

«Cobraban vida y tenían una historia que contar».

Si simplemente preguntar a los pacientes mayores sobre su vida íntima tenía este efecto positivo, quizá era un área que valía la pena estudiar para descubrir cómo abordar su bienestar general.

Falta de interés

Pero Lindau notó que aunque se habían realizado estudios para centrarse en los comportamientos sexuales de los adultos más jóvenes, ninguno se centraba en los de 60 años o más.

Los estudios sobre personas más jóvenes recibían financiamiento porque su cohorte era la más afectada por el VIH/SIDA, sugiere Lindau, un tema de investigación popular y crucial en ese momento.

Sin embargo, a medida que los tratamientos efectivos para el VIH/SIDA alargaban la vida de quienes vivían con el virus, la investigación sobre el tema cambió y comenzó a abarcar a las personas mayores.

Pareja acostada en la cama.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Mientras tanto, la «comercialización exitosa de medicamentos para la disfunción eréctil» resultó ser otro paso que «realmente abrió la puerta» para estudiar la sexualidad entre los adultos mayores, señala Lindau.

Esto ayudó a Lindau a obtener fondos para el estudio que ella y sus colegas realizaron, publicado en 2008.

Menos propensos a hablar

Con más de 3.000 adultos estadounidenses de 57 a 85 años, el estudio de Lindau reveló que más de la mitad de las personas entre 65 y 74 años habían tenido relaciones sexuales al menos una vez en el año anterior.

Pero también arrojó que los adultos mayores no eran particularmente propensos a hablar sobre su vida sexual con los médicos.

El estudio también sirvió como un modelo que allanó el camino para estudios longitudinales similares sobre la intimidad entre adultos mayores tanto en Reino Unido como en Irlanda.

Mientras tanto, en su trabajo clínico, Lindau continuaba hablando sobre el sexo y la vida amorosa de las personas de 60 y 70 años.

«Los ‘grandes amantes’ se hacen»

Además de aprender sobre el interés continuo de sus pacientes mayores en mantener una vida sexual activa, también se enteró de que las aplicaciones de citas se habían «vuelto más comunes» entre las personas mayores, lo que les permitía exponerse de una manera en la que no se podía en el pasado.

Adultos de la tercera edad besándose en la cama.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El camino hacia la satisfacción sexual es uno que casi necesariamente tomaba tiempo, según los investigadores.

«Otro tema que escuché es el regalo que es envejecer», cuenta Lindau.

Sus pacientes, muchos de los cuales habían sobrevivido al cáncer u otras enfermedades, estaban aprendiendo a aceptar el proceso de envejecimiento en parte adaptando su vida sexual y amorosa a sus realidades actuales, esencialmente convirtiendo los obstáculos relacionados con la edad en experiencias creativas de aprendizaje.

Esta actitud se refleja en los estudios antes mencionados centrados en la intimidad entre personas de 60 años o más, y en la investigación de Kleinplatz sobre personas de ese grupo de edad de todo el mundo.

«Aprendimos que los ‘grandes amantes’ se hacen, no nacen», afirma Kleinplatz.

«Por lo general, las mejores experiencias sexuales comienzan en la mediana edad o más tarde».

En otras palabras, de acuerdo a los investigadores, el camino hacia la satisfacción sexual es uno que casi necesariamente toma tiempo.

Esa «sabiduría sexual» de la que Forbes hablaba en su investigación no solo hace posible la intimidad a edades más avanzadas, sino que a menudo la mejora.

Reorientar el trayecto sexual

De hecho, los baby boomers, la generación de la liberación sexual, todavía está teniendo sexo, y quizá mejor sexo que el resto de las generaciones.

Pies de dos personas en la cama.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La «sabiduría sexual» no solo hace posible la intimidad a edades más avanzadas, sino que a menudo la mejora.

Y aunque puede que muchas personas aún se sientan incómodas al hablar de la vida amorosa de los adultos mayores, este grupo sigue ganando cada vez más voz y está normalizando el hablar de sus experiencias sexuales.

En la televisión, las series que repasan la vida de adultos mayores que navegan por el romance y la sexualidad, como Grace y Frankie y El método Kominsky, son cada vez más populares.

Muchas personas mayores también pueden hablar de las alegrías y los desafíos del sexo en la vejez (e incluso de cómo vivir una mejor vida sexual a los 70 años).

Este cambio narrativo puede ayudar a poner en perspectiva la vida sexual de los adultos más jóvenes.

Un viaje holístico

En lugar de escuchar las estadísticas habituales (y no especialmente científicas) sobre los hombres que alcanzan su punto máximo sexual a los 18 años y las mujeres a los 35, estas miradas más cercanas a la vida íntima de los adultos mayores desafían el punto de vista de que una vida sexual y amorosa en auge debe lograrse en los 20 o 30 años de una persona, o de lo contrario han perdido su chance.

Por el contrario, la vida sexual puede considerarse como un viaje holístico, que mejora con el tiempo y la experiencia.

«Para cuando seas mayor, habrás aprendido a manejar las cosas», asegura Dossie Easton, de 78 años, autora de The Ethical Slut.

«La experiencia nos brinda un repertorio más amplio y más formas de combinar con cualquier persona». Y los datos parecen estar de acuerdo: el buen sexo está lejos de limitarse a los jóvenes; es parte de un futuro por el que están trabajando las personas más jóvenes sexualmente activas.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Work Life. Por Jessica Klein. Abril 2020

Salud/Sexo/Salud de la Mujer/Adultos Mayores

 

 

¿Sirve la estimulación cognitiva en la vejez?

En el transcurso del proceso de envejecimiento acontecen una serie de transformaciones que se traducen en la manifestación de déficits en algunas funciones cognitivas, los cuales interfieren en la realización de las actividades de la vida diaria.

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Las funciones cognitivas hacen referencia a las actividades mentales que realiza la persona al relacionarse con el ambiente que la rodea. Estas funciones son las responsables de los procesos de adaptación, resolución de problemas e interacción social que poseen todos los seres humanos, debido a que constituyen la base de la capacidad para planificar, evaluar las posibles consecuencias de las acciones e implementar estrategias adecuadas. 

El declive de las funciones cognitivas no se produce de manera homogénea en todos los individuos, tampoco en una misma persona todos sus órganos o funciones envejecen al mismo tiempo. Además, los cambios pueden estar sometidos a percepciones subjetivas tanto de la persona que los manifiesta, como de los familiares o del propio evaluador, por lo que puede haber individuos que se encuentren seriamente preocupados por las alteraciones en la memoria o la dificultad repentina para realizar algunas tareas, mientras que otros no los valoren adecuadamente.

Entre las alteraciones que se producen en el envejecimiento es posible mencionar:

  • Déficit en la memoria reciente, lo que dificulta la evocación o el recuerdo de hechos recientes, produciendo olvidos frecuentes. También se observan limitaciones en la memoria de trabajo, es decir, la habilidad de retener la información mientras se procesan otras tareas, y en la memoria episódica, la cual permite el almacenamiento y recuperación de información contextualizada en parámetros temporo-espaciales.
  • Enlentecimiento en el procesamiento de la información y en la emisión de respuestas que hace que la persona tarde más tiempo en realizar actividades que antes hacía sin dificultad. La ansiedad, el estado de ánimo negativo o la preocupación ante las pérdidas de las funciones cognitivas pueden agravar esta situación.
  • La inteligencia se mantiene estable en la vejez, pero puede aparecer un enlentecimiento en el tiempo de respuesta y en la capacidad de resolución de problemas, así como dificultades para pensar y concentrarse, pérdida de interés por algunas actividades y fatiga o falta de energía mental.
  • El lenguaje se mantiene conservado, no obstante la capacidad para iniciar y mantener una conversación puede estar disminuida.
  • La capacidad de cálculo, es decir, el proceso que permite leer, escribir, comprender los números y realizar cálculos aritméticos, presenta limitaciones.
  • Disminución de la atención dividida o en la capacidad para centrarse en múltiples tareas simultáneamente, lo que produce mayor distractibilidad, falta de persistencia, dificultades en la abstracción y mayor vulnerabilidad a la interferencia. En los casos más graves, las dificultades en la atención pueden derivar en desorientación temporo-espacial.
  • Reducción de la función inhibitoria que permite anular los estímulos internos o externos para mantener la concentración en la tarea.
  • Limitaciones en la capacidad para realizar determinados movimientos en diferentes regiones del cuerpo.
  • Alteraciones en las funciones sensoriales, es decir, en los órganos de los sentidos, principalmente en la visión y la audición.
  • Alteraciones en las funciones ejecutivas frontales, que permiten controlar los cambios en el ambiente, prevenirlos y lograr la adaptación. Además, contribuyen a la conducta socialmente adaptada y al despliegue de las habilidades de autocuidado.
  • Alteraciones emocionales provocadas por la dificultad para adaptarse a los cambios y las pérdidas que acontecen en la vejez. Por otra parte, los rasgos de personalidad ansiosos y depresivos inciden negativamente en los cambios en las funciones cognitivas que se producen durante la vejez. La falta de estímulos por parte del contexto también puede provocar que las funciones cognitivas reduzcan su desempeño.

La estimulación cognitiva es el conjunto de técnicas y estrategias que tienen como propósito mejorar el rendimiento y la eficacia de las funciones cognitivas del adulto mayor

La clave para mantener una mente activa consiste en prevenir los déficits y aumentar su potencial. Por lo cual, la estimulación cognitiva busca potenciar aquellas funciones que presentan un déficit mediante mecanismos que promueven la plasticidad cerebral, también actúa sobre las habilidades que se encuentran preservadas, a través de programas y actividades destinados a su mejora, permitiendo a la persona mayor conservar sus capacidades de la mejor manera posible.

En este sentido, se enseña a la persona a reutilizar habilidades instauradas y a recurrir a recursos externos en caso necesario para mantener durante más tiempo las funciones conservadas, retrasando su posible declive. Es decir, la estimulación cognitiva se basa en la plasticidad y en la reserva cerebral para mejorar el rendimiento de las habilidades mentales a partir de ejercicios y técnicas organizadas sistemáticamente.

En este punto, cabe destacar la diferencia entre el entrenamiento y la rehabilitación cognitiva. El primero hace referencia al conjunto de técnicas que se dirigen a estimular y mantener el funcionamiento cognitivo, así como a aumentar al máximo su rendimiento al actuar sobre las habilidades que se encuentran conservadas. Por el contrario, la rehabilitación cognitiva consiste en las actividades que tienen por objetivo recuperar la capacidad cognitiva de la persona, actuando sobre aquellas funciones alteradas debido a una afección médica o patología mental.

En todos los casos en que la propia persona o sus familiares cercanos comienzan a notar cambios bruscos en las funciones cognitivas, la conducta o las emociones, lo recomendable es acudir a un centro especializado donde se establezca un plan de tratamiento adaptado a las necesidades del paciente. Sin embargo, existen diversos ejercicios de estimulación cognitiva que pueden realizarse a diario en el hogar:

  • Ayudar al adulto mayor a ubicarse en tiempo y espacio. Preguntar por la fecha, día de la semana, mes y año. Compartir recuerdos a través de fotografías.
  • Realizar ejercicios de lectura y escritura.
  • Realizar ejercicios de cálculo aritmético.
  • Reconocer sonidos y música.
  • Identificar objetos y formas mediante el tacto.
  • Copiar dibujos, realizar manualidades o artes plásticas.
  • Participar en juegos de mesa, como el ajedrez, las damas o el dominó.
  • Memorizar refranes.
  • Ordenar frases.
  • Buscar palabras en una sopa de letras o en un texto.
  • Realizar ejercicios de repetición.
  • Armar un puzzle.

El objetivo de estas actividades es trabajar sobre aquellas habilidades que se encuentran alteradas debido a una enfermedad, trastorno o al paso de los años, así como sobre aquellas que se encuentran conservadas y pueden mejorar su funcionamiento a partir del entrenamiento.

Los adultos mayores presentan un riesgo elevado de padecer alguna afección que repercuta en su funcionamiento cognitivo. Cuando las condiciones ambientales resultan poco estimulantes, este riesgo se ve incrementado. La soledad, el aislamiento y escaso apoyo social percibido juegan un rol fundamental en el surgimiento de estas alteraciones, por este motivo, es necesario que las actividades sociales y recreativas se mantengan preservadas durante la vejez, adaptándolas a los intereses, habilidades y limitaciones de la persona mayor. 

Para finalizar, las intervenciones deben estar dirigidas a promover la adaptación del adulto mayor a los cambios ambientales y a las pérdidas naturales que se producen en esta etapa de la vida, proporcionando estrategias compensatorias que ayuden a mantener la competencia social.

En síntesis, algunos beneficios de la estimulación cognitiva son:

  • Proporciona un ambiente estimulante y desafiante que propicia el razonamiento y la motricidad.
  • Preserva las funciones cognitivas, como la memoria, atención, orientación, el mayor tiempo posible.
  • Mejora el funcionamiento cognitivo de las habilidades que se encuentran alteradas.
  • Reduce el proceso de deterioro provocado por enfermedades neurodegenerativas.
  • Mejora la plasticidad neuronal.
  • Incrementa la autoestima y los sentimientos de autoeficacia.
  • Promueve la autonomía e independencia en la realización de las actividades de la vida diaria.
  • Evita la desconexión con el entorno.
  • Disminuye síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
  • Mejora la calidad de vida de la persona y de su familia.
  • Optimiza las interacciones sociales y los vínculos interpersonales.

Imagen de portada: Gentileza de Cottonbro en Pexels

FUENTE DE PORTADA: mds On line. Terapia Neurocognitiva. Por Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif; miembros de Terapia Neurocognitiva.

Sociedad y Cultura/Adultos mayores/

Cerebro/Conciencia/Memoria/Terapia neurocognitiva.

Gran idea, 4 ejercicios fáciles para adultos mayores.

Es importante hacer ejercicio para cuidar nuestra salud. Por eso, puedes entrenar desde la comodidad de tu casa adaptando las rutinas a tus necesidades.

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Entrenar en casa es una opción muy elegida por miles de personas que prefieren ejercitarse desde la comodidad de su casa y en los tiempos libres. Además, esta metodología ofrece el beneficio de poder adaptar las rutinas a tus necesidades. Por eso, si llevas mucho sin moverte o te cuesta hacerlo, entonces puedes comenzar por estos cuatro ejercicios ideales para adultos mayores.

Mantenerse en movimiento es importante para la salud y también por varios motivos. En los adultos mayores, ayuda a generar estabilidad y conservar la autonomía, además de hacer que se sientan seguros. Por esto, también pueden entrenar con ejercicios adaptados que les permitan cumplir su objetivo.

LOS EJERCICIOS DEBERÍAN ESTAR ADAPTADOS A CADA PERSONA FUENTE: PINTEREST

Lo importante en este momento es hacer los ejercicios en un lugar cómodo y seguro como puede ser sentado en una silla. Pero además, mantenerse hidratado para evitar inconvenientes y hacer pausas entre cada ejercicio para recuperar la energía.

  • Un primer ejercicio que puedes hacer consiste en sentarte en una silla con la espalda recta bien pegada al respaldar. Desde allí, estira los brazos hacia adelante y hacia arriba. Sube y bajalos y repite 15 veces.
  • Luego, puedes estirar el torso. Desde el mismo lugar, apoya los pies en el suelo y gira el torso hacia la derecha y hacia la izquierda esperando algunos segundos en cada lado.

LA CAMINATA ES TAMBIÉN UN BUEN EJERCICIO

FUENTE: TWITTER

  • Posteriormente, intenta levantarte y volver a sentarte en la silla. Solo hazlo si te sientes seguro de poder hacerlo cómodamente. Este ejercicio intenta imitar las sentadillas.
  • Finalmente, otro ejercicio un tanto más exigente consiste en hacer step, es decir, subir a un pequeño escalón, bajar y repetir. Teniendo el cuidado de evitar accidentes en este proceso.
  • Recuerda realizarte chequeos médicos siempre antes de comenzar a hacer ejercicio físico o rutinas de fuerza. Asimismo consultar con un profesional que supervise tu rutina y haga seguimiento de la misma.

Imagen de portada: Gentileza de PIXABAY

FUENTE RESPONSABLE:  mdz on line. NAPSIX.Noviembre 2021

Sociedad y cultura/Adultos Mayores/Salud/Ejercicios

Pienso en lo que pudo ser…

Llueve
hace rato,
los charcos
decoran
el verde
parque,
transformado
en minúsculas
islas de
verde césped,
rodeadas
por el agua.


Las gotas
de lluvia
hacen
“globitos”
sobre el
agua,
que como
bendición
cae del
cielo
encapotado.


No me
pregunten
porqué;
pero es
en estos
momentos,
en que
pienso
en ella.


En su orgullo
impenetrable,
ni siquiera
por la verdad,
y eso no puedo
ni debo
compartirlo,
ya es hora
para nosotros
de no hacer
tonterías,
que pueden
dañar al otro
o a uno mismo.


Seguirá
ella con
su orgullo
malherido,
sin razón
que lo amerite,
quizás
encuentre
a alguien
que se ajuste
a su medida.

Pero no es mi caso,
no me ajustaría
a nadie
que en lugar
de preocuparse,
haga silencio
de radio,
porque ello
es el rostro real
de la indiferencia,
que negó a ambos
un futuro posible.

Claves para el cuidado y atención de la salud mental de los adultos mayores.

Recuerda que si deseas profundizar más sobre este artículo; debes cliquear sobre lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Los adultos mayores son considerados una población en riesgo frente al covid-19, ya que son más proclives a padecer formas graves de la enfermedad, especialmente aquellos que presentan afecciones médicas preexistentes, como problemas cardiovasculares o respiratorios, diabetes, obesidad, entre otros.

Si bien el aislamiento social provocado por la pandemia modifica significativamente la cotidianeidad de la población en general, en el caso de los adultos mayores, el hecho de tomar conciencia de que forman parte de la población en riesgo contribuye a incrementar la sensación de vulnerabilidad, preocupación, incertidumbre y miedo, aumentando los niveles de ansiedad, estrés, depresión, así como los sentimientos de enojo, tristeza, inquietud y retraimiento, especialmente en aquellos que padecen alguna forma de deterioro cognitivo.

En este grupo etario, la significativa disminución de las actividades sociales y la modificación de las rutinas cotidianas puede ocasionar alteraciones emocionales y conductuales, sobre todo en aquellas personas que viven solas y la mayor interacción social se producía fuera del hogar, mediante la participación en diferentes grupos y actividades recreativas. 

En este contexto, resulta importante que los cuidadores, tanto formales como informales, puedan proporcionar información que contribuya a disminuir el miedo y la incertidumbre. De igual manera, es necesario facilitar el contacto social con los seres queridos mediante el uso de las herramientas TICs, como videollamada, whatsapp, audio o llamadas telefónicas diarias.

Además de las medidas sanitarias de cuidado para la protección frente al virus, se alienta a las personas mayores a mantenerse mentalmente activas mediante la realización de diferentes ejercicios de estimulación cognitiva, teniendo en cuenta que la situación de aislamiento puede generar un aumento en la desorientación, e implementar técnicas de relajación, meditación o manejo de la respiración que permitan disminuir los sentimientos de miedo y ansiedad frente a la incertidumbre. También se recomienda mantener una rutina estable y realizar distintas actividades dentro del hogar, como ejercicios físicos, caminar o disfrutar de la naturaleza en los patios y balcones, cocinar, cuidar las plantas, hacer manualidades, ver una película, leer un libro, escuchar música, etc.

Cómo brindar apoyo a los adultos mayores en este contexto de pandemia

  • Compartir información clara y precisa sobre lo que está sucediendo y las formas de prevenir el riesgo de contagio.
  • Repetir la información las veces que sea necesario, de manera paciente y respetuosa. Presentar los datos por escrito o mediante la utilización de imágenes.
  • Proponer actividades que resulten saludables, relajantes y que se puedan disfrutar manteniendo las medidas de distanciamiento social. Animar a la realización de actividades domésticas o recreativas dentro del hogar.
  • Mantener una rutina estable dentro del hogar que permita prevenir la desorientación o desmotivación. Plantear objetivos a corto y a largo plazo, organizar las tareas y actividades a realizar diariamente. 
  • Acompañar a los adultos mayores en la realización de las actividades de la vida diaria, como mantener la higiene personal, seleccionar la vestimenta adecuada, evitar permanecer con la ropa de cama durante el día, colocar alarmas y calendarios para recordar tomar la medicación diariamente.
  • Implementar recursos que contribuyan a mantener la orientación temporo-espacial durante los períodos prolongados de aislamiento social, como calendarios y relojes.
  • Promover la ingesta de alimentos saludables y regular los ciclos de sueño.
  • Cuidar el bienestar físico y emocional, mediante la realización de ejercicios físicos, yoga y meditación de manera regular.
  • Evitar la inmovilidad, como períodos de tiempo prolongados sentados o acostados. Proponer actividades manuales, como tejido, pintura, tareas de jardinería o arreglos del hogar.
  • Alentar a las personas mayores a mantenerse mentalmente activos a través de la realización de ejercicios de estimulación y rehabilitación neurocognitiva, como crucigramas, sopas de letras o ejercicios matemáticos.
  • Demostrar afecto por medio de gestos y palabras, evitando de esta manera el contacto físico y contribuyendo a disminuir la sensación de soledad o aislamiento.
  • Programar encuentros sociales a través de videollamadas con amigos, familiares o grupos recreativos en los que solían participar. 
  • Establecer redes de apoyo, conformadas por familiares, amigos o profesionales de la salud. Identificar a aquellos adultos mayores que viven solos y no cuentan con fuentes de contención, mantener contacto diario por vía telefónica para proporcionar acompañamiento y atender a sus necesidades.
  • Brindar una escucha activa, empática y respetuosa, prestar atención a sus necesidades y a los sentimientos que pueden surgir frente a esta situación. Dialogar acerca de los cambios en las rutinas y actividades diarias, así como las estrategias implementadas para enfrentar la situación.
  • Enseñar estrategias de afrontamiento adecuadas para sobrellevar el estrés y la ansiedad.
  • Animar a los adultos mayores a compartir sus experiencias e ideas para colaborar durante la pandemia, en tanto miembros valiosos de la familia y la sociedad.
  • Promover el diálogo y la participación activa en la toma de decisiones familiares y del hogar.
  • Implementar reuniones familiares presenciales con los miembros del hogar o por videoconferencia con personas no convivientes, en las que todos puedan compartir sus sentimientos, destacando la importancia de solicitar y recibir ayuda logística y emocional.

Sugerencias para los cuidadores de adultos mayores que se encuentran en residencias

  • Estar atento a posibles síntomas de Covid-19, consultar frecuentemente por su estado de salud y las medidas implementadas por la institución para prevenir la propagación del virus.
  • Informar a los familiares o cuidadores informales acerca de las nuevas medidas de cuidado implementadas y las restricciones en las visitas.
  • Proporcionar información clara, precisa y adaptada a la capacidad de comprensión del adulto mayor acerca de los posibles cambios que se produzcan en la dinámica institucional.
  • Evitar infantilizar al adulto mayor. Explique de manera paciente y empática lo que debe hacer para protegerse, presta atención a posibles síntomas de depresión o deterioro cognitivo producto del aislamiento social, enseñe a utilizar las nuevas tecnologías para permanecer en contacto con los seres queridos.
  • Promover el contacto con familiares y amigos por medio de videoconferencias a través de whatsapp, zoom o skype, proporcionando un ambiente tranquilo e íntimo para realizar las mismas, evitando posibles ruidos o interrupciones.
  • Establecer una rutina diaria que proporcione seguridad y estabilidad. Evite imponer normas de convivencia, solicite la opinión de todos los residentes y busquen soluciones de manera conjunta.
  • Limitar el uso de la televisión o los medios masivos de comunicación que constantemente bombardean con información sobre el Covid-19, incrementando el miedo y la inseguridad. Reemplazar por programas recreativos, de cocina, películas o series. Establecer horarios y seleccionar fuentes de información confiables sobre la situación actual.
  • Facilitar la realización de actividades recreativas y rutinas de ejercicios físicos, respetando las medidas sanitarias y la distancia de 2 metros entre los residentes.
  • Capacitar a los trabajadores de la salud y cuidadores formales que mantienen contacto diario con los adultos mayores de manera que puedan brindar contención y respuestas de afrontamiento adecuadas.
  • Establecer reuniones de apoyo en las que se aliente a los residentes a compartir sus temores e inquietudes frente a la situación actual, canalizar sus dudas con el personal de salud de la institución y proponer en conjunto alternativas para sobrellevar el estrés.

Imagen de portada: Gentileza de mdz on line

FUENTE RESPONSABLE: mdz on line- Por *Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif son miembros del equipo de Terapia Neurocognitiva.

Adultos mayores/Salud Mental/Terapia Neurocognitiva