La nueva amenaza China a EEUU: lanzan un avión espacial militar secreto.

UN NUEVO TRANSBORDADOR ESPACIAL

China ha lanzado al espacio un cohete que cargaba una “nave experimental reutilizable”. Según los expertos, se podría tratar de un avión espacial similar a otro que usa EEUU.

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El pasado viernes un cohete Long March 2F despegó con éxito del Centro de lanzamiento de satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi, cargando con una nave experimental hasta la órbita baja terrestre. China no ha revelado detalles de su nueva misión, pero los expertos piensan que se trata de un avión espacial reutilizable en pruebas similar al X-37B estadounidense.

La noticia la daba de manera escueta la agencia estatal china de noticias, Xinhua. El medio oficialista sostiene que la nave espacial experimental estará en órbita durante un tiempo antes de regresar a China. Este test, aseguran, servirá para llevar a cabo la verificación de la tecnología en órbita así como su capacidad de reutilización. 

Aunque no hay muchos más detalles sobre la nueva nave, Xinhua afirma que proporcionará “apoyo técnico al uso pacífico del espacio». Como es habitual con los avances tecnológicos chinos, no han trascendido muchos más detalles de este lanzamiento. A parte de los dos párrafos publicados por Xinhua, Pekín no ha dado más información sobre la carga que llevaba el Long March 2F.

Igual que sucedió en septiembre de 2020 con una misión similar, las autoridades espaciales chinas no han publicado imágenes del lanzamiento ni han dado más informaciones relacionadas con la operación. Sin embargo, sí sabemos que el 18º Escuadrón de Defensa Espacial de la Fuerza Espacial de EEUU localizó la nave y ha confirmado que se encuentra en una órbita de 346 por 593 kilómetros inclinada 50 grados.

El cohete espacial chino Long March-2F. (REUTERS)

Pekín, ni siquiera ha relacionado este lanzamiento con el que se produjo hace dos años. En aquella misión la nave permaneció en órbita durante dos días en los cuales se cree que liberó una pequeña carga útil antes de regresar a la Tierra.

Una copia del avión espacial experimental norteamericano

A partir de aquí son todo especulaciones. Pero varios medios especializados apuntan a que se podría tratar de un avión espacial con un tamaño y unas funciones similares al X-37B estadounidense. El Long March 2F tiene una capacidad de carga útil a la órbita baja de la Tierra que supera las ocho toneladas métricas y podría haber sufrido modificaciones que le permitirían cargar con una nave de esas características.

El nuevo avión espacial chino podría ser similar al X-37B. (USAF)

El Vehículo de Pruebas Orbitales X-37B (OTV), es una nave experimental de pruebas no tripulada y reutilizable para la Fuerza Aérea de los EEUU. El objetivo de esta plataforma espacial, según la USAF, es doble: probar “tecnologías de naves espaciales reutilizables para el futuro de Estados Unidos en el espacio y [realizar] experimentos operativos que puedan ser devueltos y examinados en la Tierra”. El X-37B va por su sexta misión de prueba y ha acumulado ya más de 800 días orbitando alrededor de nuestro planeta.

Un hito para China… si lo consiguen

China lleva tiempo declarando su intención aumentar sus esfuerzos para desarrollar sistemas de transporte reutilizables. Long Leaho, un reputadísimo ingeniero chino, responsable del diseño del programa Long March, compartió durante una conferencia unas imágenes de un avión espacial como el que podrían estar probando ahora.

The Boeing X-20 Dyna-Soar Spaceplane Launching on a Titan IIIC concept

Pero, como ya demostró la experiencia con el transbordador espacial de la NASA, desarrollar este tipo de naves espaciales no es nada fácil y hay que superar complicados retos tecnológicos para conseguirlo. «Los aviones espaciales y los vehículos orbitales reutilizables han ido y venido, y han vuelto”, asegura Bleddyn Bowen, investigador de política espacial y relaciones internacionales en el espacio exterior de la Universidad de Leicester, en declaraciones para Space News. 

“Puede haber algunos usos marginales y variados para ellos, pero son extremadamente caros en comparación con los cohetes convencionales porque las tensiones de la reentrada atmosférica causan estragos en los materiales y las estructuras». Bowen asegura que si los ingenieros chinos logran superar los problemas a los que se enfrentaron otros aviones espaciales como el Dyna-Soar o el transbordador espacial —y los retos a los que se enfrenta ahora también el Starship de SpaceX— se trataría de un éxito notable.

“Deberíamos ver el desarrollo de los aviones espaciales como parte de las inversiones más amplias de China en todo tipo de tecnologías espaciales, civiles y militares, y no como algo singularmente amenazador o que tenga la certeza de triunfar donde otros han fracasado», sostiene el investigador.

El avión espacial Tengyun. (CASIC)

China parece decidida en su apuesta y están trabajando en otras naves reutilizables y aviones espaciales como el Tengyun, de la China Aerospace Science and Industry Corp. (CASIC). 

La Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento tiene planeado desarrollar un vehículo de lanzamiento superpesado y totalmente reutilizable, probablemente inspirado en el Starship de SpaceX, durante la próxima década. Y la empresa china Space Transportation recaudó el año pasado más de 46,3 millones de dólares para desarrollar un avión espacial hipersónico. 

Zhang Hongwen, antiguo responsable de CASIC comentó en 2018 durante una entrevista a la televisión estatal del país asiático que: «A diferencia del reciclaje de cohetes adoptado por SpaceX, el avión espacial puede despegar desde un aeropuerto ordinario para transportar naves espaciales a la órbita. Supondrá una revolución para el futuro transporte espacial».

Imagen de portada: El X-37B, el avión espacial experimental de la USAF. (NASA)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 19 de agosto de 2022.

Espacio/Aeronáutica/Investigación/Carrera espacial

El desastre del caza ‘invisible’ ruso de ‘Top Gun’ explica por qué no aparece en Ucrania.

OTRA ARMA DEL FUTURO CON PROBLEMAS

El temido caza ruso Su-57 Felón, otra arma del futuro de Putin, tiene múltiples problemas técnicos que lo mantienen alejado del conflicto ucraniano.

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El caza ‘invisible’ Sukhoi Su-57 es una de esas armas futuristas invencibles sobre las que Vladímir Putin fanfarroneaba en la televisión, asegurando que eliminaría a los F-22 y F-35 americanos como si fueran aviones de papel. 

Desgraciadamente para él, la guerra de Ucrania ha demostrado una vez más que la supuesta vanguardia tecnológica rusa es una chapuza. Es cierto que el Sukhoi Su-57 —alias Felón, según la OTAN— es invisible, sí, pero solo en Ucrania. Porque Rusia no lo está volando sobre ese campo de batalla, según los expertos militares, por miedo. Porque ni es ‘invisible’ ni ‘furtivo’ y ni siquiera está plenamente operativo.

Según Wesley Cup, experto en las Fuerzas Armadas rusas, ahora mismo solo hay 10 unidades de este caza que metía tanto miedo a los pilotos de la película ‘Top Gun Maverick’, comandados por un Tom Cruise que al final termina derribando dos Felones con un avión de los años 70, algo virtualmente imposible que quizá sea una referencia velada al lamentable estado de la tecnología rusa. Las razones son varias.

Cúmulo de problemas y retrasos

Para empezar, afirma Cup, el proyecto estrella del Sukhoi Design Bureau y el Ejército ruso ha tenido problemas desde que comenzó su desarrollo en 2002. El coste sobre el presupuesto original se ha disparado a medida que los problemas técnicos se acumulaban. Los indios, que en un principio estaban poniendo dinero y recursos de ingeniería en el proyecto, lo abandonaron en 2018 porque sabían que no iba bien y no estaban de acuerdo con los rusos.

Otra vista de un prototipo del Su-57 Felón en la feria aeroespacial de Moscú de 2011. (Dmitry Zherdin/CC)

Uno de esos problemas son las superficies supuestamente ‘invisibles’ al radar. Los rusos han tenido serias dificultades para unirlas, hasta el punto de que, en 2019, uno de los aviones de prueba se estrelló por problemas de las superficies de control de la cola. El resultado es un avión que no es tan ‘furtivo’ como los F-22 y F-35 americanos ni el J-20, que China sí está produciendo.

Otro han sido los motores, otro desastre con problemas de fabricación industrial. Inicialmente, los rusos iban a utilizar la segunda generación de sus motores más avanzados, los Saturn Izdeliye 30. Las pruebas demostraron que estas máquinas tenían numerosos fallos y no eran aptas para este supuesto caza de quinta generación. El resultado fue su sustitución por motores menos potentes y con mayor peso, los Saturn AL-41F1 que llevan los actuales Su-35 que sí realizan misiones en cielo ucraniano.

Frontal del ‘caza invisible’ chino J-20.

A esto hay que unir los bloqueos tecnológicos por la invasión de Crimea en 2014, que afectaron el acceso a componentes extranjeros usados en el Su-57, ralentizando aún más el ritmo del proyecto hasta casi estrangularlo. Los supuestos sistemas de radar y electrónicos avanzados —que Rusia dice son superiores a los americanos, a pesar de que solo el F-35 estadounidense tiene una visión de 360 grados, y están integrados con el resto de unidades del campo de batalla— no pueden funcionar sin los semiconductores internacionales que los rusos no producen. Esto les obligaría al contrabando de componentes, algo que lleva aparejado más riesgos y retrasos.

¿Arma del futuro o del futurólogo?

Con las nuevas sanciones resultantes de la invasión actual, parece imposible que Rusia pueda sacar al Su-57 Felón de lo que es efectivamente un programa de prueba con menos de una docena de aviones disponibles. No es de extrañar que no los quieran utilizar sobre Ucrania, donde nunca se les ha visto a pesar de las afirmaciones de la propaganda rusa. Los medios oficiales del Gobierno de Putin dicen que el Su-57 ha intervenido en la guerra, pero los expertos militares internacionales coinciden en que, si realmente lo han hecho, ha sido para lanzar misiles crucero de largo alcance desde territorio ruso, muy lejos de las baterías de defensa y los notablemente inferiores cazas MiG de los ucranianos, dos generaciones por detrás de estos Felones. Para eso no hacen falta aviones furtivos de quinta generación.

El F-35 norteamericano en un ‘show’ aéreo en Berlín.

A pesar de estos hechos y problemas conocidos, esos mismos canales de propaganda presumen de tecnologías en el Su-57, como un ‘escudo láser’ antimisiles, un sistema que supuestamente utiliza un rayo láser modulado para confundir a los misiles enemigos con sensores infrarrojos e incrementar su probabilidad de supervivencia en un encuentro con los F-35. 

También afirman, apunta Cup, que el Ejército del aire recibirá 22 unidades en 2024 y 76 en 2028, algo que califica como una “predicción extremadamente optimista basándonos en el actual ritmo [del proyecto]”. Para comparar, los expertos militares estiman que China puede tener ya unos 150 aviones J-20 operativos a pesar de sus problemas de producción. 

Los americanos tienen activos 187 F-22 y 450 F-35, con un objetivo de 2500 en 2040. Incluso las más optimistas de las predicciones rusas palidecen ante estos números. Entre las feroces sanciones occidentales y los problemas técnicos, parece que esta arma de Putin sí será futurista, en el sentido de que no parece que vaya a estar realmente operativo en números significativos hasta un futuro lejano, quizá la década que viene o la siguiente. Si es que lo consiguen. Y esa es precisamente la diferencia entre anunciar y tener un arma del futuro que al final resulta un arma de la Bruja Lola.

Imagen de portada: El Sukhoi Su-57 en vuelo. (Anna Zvereva/CC)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Jesús Díaz

Sociedad/Conflicto Rusia-Ucrania/Aeronáutica/Sector Militar