ROBERT O’NEILL. EL NAVY SEAL QUE MATÓ AL LÍDER DE AL-QAEDA.

«Miré el cadáver de Bin Laden con mi sándwich en la mano y pensé: ‘¿Cómo demonios he llegado hasta aquí?'».

El 2 de mayo de 2011, Robert O’Neill disparó tres veces a Bin Laden a la cara. Entonces, él era un soldado de élite de los Navy SEAL. Ahora, cuando se han cumplido 20 años del 11-S y con la polémica salida de Afganistán aún caliente, recuerda aquella histórica operación… y sus consecuencias.

POR JAN CHRISTOPH WIECHMANN | FOTOGRAFÍA: ADAM FERGUSON

Un ‘memorial’ en Scarsdale, al norte de Nueva York. Aquí se levantó el primer monumento del Estado dedicado a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de septiembre. La bandera estadounidense ondea sobre nuestras cabezas. Robert O’Neill viene de un encuentro con familiares de los fallecidos. Lleva una camiseta blanca con un logotipo en el pecho: ‘RO’. De Robert O’Neill.

XLSemanal. ¿Qué opina de la retirada de estadounidenses y europeos de Afganistán?

Robert O’Neill. Tendríamos que haberlo hecho mucho antes. Nunca debería haber sido un «todo o nada». Entramos, expulsamos a los talibanes, destruimos Al Qaeda y salimos dejando una pequeña base militar, eso tendríamos que haber hecho. Nuestra tarea en Afganistán no era construir escuelas para una gente que no quería que hiciéramos eso.

XL. Los talibanes han vuelto y el mundo culpa a Joe Biden.

R.O. Así es. Si quieres perder, deja a políticos y abogados al mando, y eso hicimos. Los estadounidenses no hemos ganado una guerra desde que lanzamos las bombas atómicas sobre Japón. No, ya no ganamos guerras.

XL. ¿Cómo lo llaman los familiares de las víctimas? ¿Bin Laden killer?

R.O. No, Rob, simplemente Rob.

XL. En mis charlas con familiares lo he oído bastante a menudo: O’Neill, el Bin Laden killer…

R.O. No quiero que se me conozca por eso. La gente también dice lo de «una vez SEAL, siempre SEAL», y yo les respondo que fui un SEAL, pero que ya no lo soy. El único motivo por el que disparé a Bin Laden fue porque otro más valiente que yo subía las escaleras delante de mí. Luego, él siguió recto, yo giré hacia la derecha y me encontré de frente con Bin Laden.

Tres años antes del 11-S… Captura del famoso vídeo en el que un desconocido Bin Laden explicó el 20 de agostó de 1998 por qué había declarado una guerra santa contra Estados Unidos. El material fue analizado al detalle por la CIA, donde, se dijo, «no se creía que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos». Para muchos analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo. Y Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno de Clinton, preguntó: «¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?».FOTO DE CNN A TRAVÉS DE GETTY IMAGES

XL. ¿No dice con orgullo yo maté a Bin Laden?

R.O. No, nada de orgullo. Me siento honrado de haber formado parte de aquel equipo. Otros muchos podrían haber hecho lo que hice yo. Solo estaba en el lugar y el momento adecuados. Hicimos nuestro trabajo, nada más.

XL. Ha recibido amenazas del grupo terrorista Estado Islámico.

R.O. Sí, pero todos estamos amenazados por el Estado Islámico.

XL. No de forma personal. 

R.O. Seguro que al Estado Islámico le encantaría cogerme, pero matar a un montón de gente en una ciudad le gustaría mucho más.

XL. Cuando da una entrevista, ¿investiga a su interlocutor y revisa el lugar de la conversación?

R.O. Claro. No me da miedo el peligro, pero soy consciente de él.

XL. ¿Cómo acaba un chico de Montana cazando a Bin Laden? ¿Es usted de familia de militares?

R.O. No, yo he sido el primero.

«Cuando disparé a Bin Laden, me pregunté: ‘¿Esto es lo mejor que he hecho en mi vida o lo peor?’. Y sigo sin saber la respuesta»

XL. ¿Por qué quiso serlo?

R.O. Mi novia me había dejado, solo quería irme, donde fuera. La forma más fácil era alistarme.

XL. ¿Y por qué en los Navy SEAL?

R.O. Casualidad. En realidad quería ir a los Marines. Tenía amigos marines. Llevaban unos cortes de pelo geniales. Estaban todos cachas y tenían uniformes estupendos. Pero el reclutador no estaba en la oficina cuando yo fui. Así que le pregunté al tipo de los Navy SEAL. Me convenció. Tenía que completar su cupo de reclutas.

XL. ¿Era feliz de salir de Montana?

R.O. Sí. En el campo de entrenamiento aprendí que todos tenemos miedo alguna vez. Y no pasa nada. Cuando miraba a los demás reclutas, veía lo mismo en sus ojos: venir aquí ha sido una muy mala idea.

XL. ¿Por qué?

R.O. La incertidumbre. Sales de tu zona de confort. La mayoría de la gente prefiere quedarse en su zona de confort, seguir siendo mediocre en vez de arriesgar. Las personas sobresalientes no son más que gente normal que decide salir de su zona de confort.

UNA OPERACIÓN COORDINADA

EL FIN DEL LÍDER DE AL-QAEDA

Bin Laden se ocultaba en esta casa de Islamabad, en Pakistán, donde los Navy SEAL acabaron con su vida. La operación sufrió un serio imprevisto cuando falló un helicóptero, pero el final fue un éxito. La fuerza de asalto estuvo en tierra menos de 40 minutos. Murieron cinco personas, incluidos Bin Laden y su esposa. El presidente Barack Obama, junto con miembros de su Gabinete y distintos mandos militares, presenció en directo la operación desde la Casa Blanca. El cadáver de Bin Laden fue lanzado al mar.

XL. Muchos reclutas no resisten el entrenamiento de los SEAL.

R.O. Necesitas humildad. No vale solo para los Navy SEAL, vale para todas las unidades de operaciones especiales del mundo. Siempre hay tipos mejores que tú. Y tienes que aprender de ellos. ¿Por qué son mejores? ¿Cuáles son sus hábitos? ¿Por qué corren una milla en menos tiempo que los demás? ¿A qué hora se levantan? ¿Qué desayunan? ¿Qué los hace tan buenos? La humildad lo es todo. Si eres el más listo de la habitación, es que estás en la habitación equivocada.

XL. ¿Cuándo supo que iba a formar parte de la Operación Lanza de Neptuno? 

R.O. Tres semanas antes. Estaba en Miami con mi equipo, entrenando buceo de combate. Nos convocaron a 28. No nos concretaron nada, pero intuimos que había en marcha algo grande. Y luego, dos semanas antes de la misión, nos dijeron: «Parece que hay algo…». Y tres días después: «Se trata de Bin Laden».

XL. ¿Les contaron cuál fue la información que acabó llevando al escondite de Bin Laden? 

R.O. Sí, empezaron a hablarnos del asunto. Nos reunimos con las mujeres que encontraron a Bin Laden y con una mujer en particular, Maya. Nos explicó con todo detalle cómo lo encontró. Pero entonces pensamos: «Hey, no tenemos por qué saber nada de todo esto, hagamos lo que tenemos que hacer y punto». Tampoco quiero saber cómo se hacen las salchichas, me las como y ya. Soy bueno con las armas, tú me dices lo que hay que hacer y yo lo hago.

XL. Prepararon la operación en Carolina del Norte: en unos terrenos recreaban de forma exacta el escondite de Bin Laden en Abbottabad (Pakistán).

R.O. Se parecía bastante. La recreación se hizo más para los encargados de tomar la decisión que para nosotros. Tenían que ver si podíamos hacerlo. Estábamos preparados. La gente seleccionada tenía más de 400 acciones de combate a sus espaldas.

Pakistán borró hasta el último rastro de Bin Laden.

Pakistán borró hasta el último rastro de Bin Laden. El 26 de febrero de 2012, casi               un año después de la operación de los Navy SEAL, las fuerzas de seguridad paquistaníes       demolieron el complejo de Abbottabad en el que Osama bin Laden fue abatido.AAMIR Q    URESHI / AFP A TRAVÉS DE GETTY IMAGES

XL. ¿  Todos los elegidos estaban a la altura de la misión? 

R.O. Sí, todos. Algunos ni siquiera tenían miedo. Yo tampoco lo tenía, pero estaba cono-    vencido de que íbamos a morir en la misión.

XL. ¿Pensaba que iba a morir?

R.O. Naturalmente. Sabíamos que acabaríamos metidos en un tiroteo. Y si hay alguien capaz de hacer saltar por los aires un edificio, ese es Bin Laden. No, no íbamos a volver a casa. Así eran las cosas.

XL. ¿Se despidió de sus padres?

R.O. Más o menos. No nos permitían decirles lo que íbamos a hacer. Dejamos cartas manuscritas. No sabían ni que estábamos fuera del país.

XL. Los Navy SEAL subieron a dos helicópteros Black Hawk en Afganistán y volaron durante la noche hacia Pakistán. ¿Cuál era su papel como líder de equipo?

R.O. Llevar a un equipo hasta el tejado de la casa de Bin Laden. Varios tiradores, un traductor y un perro, Cairo. Teníamos un plan perfecto, pero los planes perfectos nunca salen. Esta vez tampoco: un helicóptero se estrelló y nuestros hombres salieron como pudieron. No quieras nunca un plan perfecto, decide sobre la marcha. No hay nada más seguro que eso. Nunca.

«Tendríamos que habernos ido de Afganistán mucho antes. Entramos, destruimos Al Qaeda y nos vamos: eso habría que haber hecho. Nuestra tarea no era construir escuelas»

XL. ¿Qué pensó cuando el otro helicóptero se estrelló?

R.O. Asumí que los habían atacado y matado a todos. No sabía que se habían estrellado.

XL. ¿Siguió con el plan establecido?

R.O. No. La idea era descolgarnos sobre el tejado, pero aterrizamos en el jardín. Pensé: «Bueno, tendremos que empezar la guerra desde aquí. Vamos allá, recalculemos todo desde el principio».

XL. Todo eso sucedió en segundos. ¿Recuerda los detalles?

R.O. Sí, puedo cerrar los ojos y verlo todo. Recuerdo lo que se veía, cómo olía, lo que se oía.

XL. ¿Y qué se oía?

R.O. Estaba muy orgulloso de mis chicos: somos buenos comunicándonos de forma efectiva para no empeorar el caos aún más. Y aquella noche nadie grita, nadie dice nada. Nos movemos en silencio. El tipo que va delante de mí gira a la izquierda; yo, a la derecha. Así de fácil. Atente a lo básico. Te sigo. Y detrás de mí hay otro seal. Puedo sentirlo. Sabíamos cómo iba a ser. Lo habíamos hecho cientos de veces.

XL. ¿Mucha adrenalina?

R.O. Un poco al principio, cuando me enteré de cuál era la misión. Pero en los combates de los años anteriores ya había dejado de sentirla. Cuando ya no te pones nervioso en una operación, tienes que empezar a preocuparte. Quizá debas tomarte un año de descanso.

XL. ¿No la sentía ni en la casa del mismísimo Bin Laden?

R.O. No, no había adrenalina porque habíamos asumido la inevitabilidad de la muerte.

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Tras veinte años, ¿ganan los talibanes?Un infante de marina estadounidense coge a un bebé afgano por encima de una alambrada en el aeropuerto internacional Hamid Karzai en Kabul el pasado mes de agosto, durante los desesperados intentos de huir del país por parte la población que teme por su vida tras la vuelta al poder de los talibanes. «Nuestra tarea allí nunca debería haber sido un ‘todo o nada’ —dice O’Neill–. No pasaba por construir escuelas para una gente que no quería que hiciéramos eso. Si quieres perder, deja a políticos y abogados al mando, y eso hicimos». |CORTESÍA DE OMAR HAIDIRI / AFP A TRAVÉS DE GETTY IMAGES

XL. Ha dicho que recuerda los olores de aquella noche. 

R.O. La peste habitual de los entrenamientos. El explosivo, el humo de nuestras armas… porque íbamos disparando.

XL. ¿Cómo se defendió la gente de Bin Laden?

R.O. Éramos mucho mejores que ellos. Nos disparaban, nosotros devolvíamos el fuego, los abatíamos y seguíamos adelante. Así de fácil. La única posibilidad que tiene Al Qaeda de ganarnos es si derriban un helicóptero. Uno contra uno somos mucho mejores.

XL. ¿También en aquel combate?

R.O. Sin duda. Los intercambios de disparos solo duraban segundos. Supongo que por eso nos pagan una fortuna. Que no nos la pagan, claro.

XL. ¿Cuánto ganan?

R.O. Yo era líder de equipo. Quizá unos 70.000 dólares al año con todos los complementos especiales.

XL. ¿Les dieron algún tipo de prima por esta misión?

R.O. No. Una palmadita en la espalda.

XL. ¿Eso fue todo?

R.O. Y sobrevivimos, que también está muy bien. No, fue un honor. Los que no recibieron ningún reconocimiento fueron los pilotos. Los mejores pilotos del mundo. Y la tripulación. Iban dos por helicóptero, se aseguraban de que todo funcionara. Esta gente nunca recibe elogios. Es absurdo, todos somos un equipo.

«Los estadounidenses no hemos ganado una guerra desde que lanzamos las bombas atómicas sobre Japón. No, ya no ganamos guerras»

XL. ¿Por qué fue Robert O’Neill el que disparó a Bin Laden?

R.O. Porque seguí escaleras arriba a un valiente. Quería seguir a mis chicos adonde fueran. Subieron dispuestos a mirar a la muerte a los ojos y no podía dejar que subieran solos. Soy leal a mi gente. Si ellos avanzan, yo también. Si mueren, morimos todos. No me habían escogido para hacerlo. Solo pasó. El tipo que iba delante de mí siguió de frente, yo giré a la derecha.

XL. Hay varias versiones sobre lo sucedido. Una de ellas es que el primer tirador no le acertó a Bin Laden, y usted sí. Otra: un tirador ya había alcanzado a Bin Laden y usted disparó después. 

R.O. Lo que sé es que, cuando yo le disparé, todavía estaba en pie. Tenía las manos sobre los hombros de Amal bin Laden, la más joven de sus cuatro esposas, y era una amenaza. Estaba vivo, estaba en pie y tenía un arma. Así que le disparé tres veces. A la cara. Estaba contento de haber completado la misión. Ahora ya podemos seguir viviendo. Larguémonos de aquí.

XL. ¿De verdad estaba contento?

R.O. No. Cuando le disparé, me pregunté: «¿Esto es lo mejor que he hecho en mi vida o lo peor?». Y sigo sin saber la respuesta.

XL. ¿Todavía?

R.O. Todavía. Me alisté porque una chica me había dejado. No sabía cuánto acabaría llegando a pesar aquella decisión. Estuvo muy bien, pero no sé qué pasará mañana.

«No tenía miedo, pero estaba convencido de que íbamos a morir en la misión. No había adrenalina porque habíamos asumido la inevitabilidad de la muerte»

XL. ¿Qué quiere decir?

R.O. Ahí fuera sigue habiendo mucha gente loca que quiere acabar contigo. Créame: quiero que haya paz en el mundo. He estado en un montón de combates, en un montón de zonas de conflicto, y puedo decir que la mayoría de la gente lo único que quiere es seguir tranquilamente con sus vidas. Todo sería mucho más fácil si simplemente intentáramos no matarnos los unos a los otros.

XL. No puedo dejar de pensar en esa frase que ha dicho antes: «Si matar a Bin Laden es lo mejor o lo peor que he hecho»…

R.O. En otros conflictos, nadie ha matado al terrorista número uno. El hombre que mató a Hitler fue Hitler. Nada más matar a Bin Laden, su mujer y su hijo de dos años se me quedaron mirando. Y yo miré a aquel chico, y lo hice como padre, y mi primer pensamiento después de haber matado a su padre fue: «Este pobre chaval no tiene nada que ver con todo esto».

Vivir para contarlo.

Vivir para contarlo. Robert O’Neill durante una conferencia en la Biblioteca Richard           Nixon, en California, en julio de 2017, presentando su libro The operator.PHILLIP FARAEON /GETTY IMAGES

XL. ¿Qué edad tenían sus hijos entonces? ¿Dos años también?

R.O. Prefiero no decir la edad exacta, pero sí, parecida. Da igual lo que su padre y yo hayamos hecho, aquí hay un niño que acaba de ver cómo asesinan a su padre.

XL. ¿No siente alivio?

R.O. Claro, el alivio de saber que, se escondan donde se escondan los terroristas, tenemos gente que los encontrará. Velamos por la justicia.

XL. Volvamos a Abbottabad. Bin Laden estaba muerto. ¿Qué hicieron a continuación?

R.O. Teníamos 90 minutos para cruzar la frontera y regresar a Afganistán sin que nos derribaran.

«Las personas sobresalientes no son más que gente normal que decide salir de su zona de confort. La mayoría prefiere seguir siendo mediocre y no arriesgar»

XL. ¿Cuándo se produjeron las primeras celebraciones?

R.O. Cuando cruzamos la frontera y el piloto dijo: «Por primera vez en la vida, caballeros, les alegrará escuchar esta frase: ‘Bienvenidos a Afganistán’». Supimos que habíamos salido vivos y pensamos: «La hostia, lo hemos conseguido».

XL. ¿Ningún herido del lado estadounidense?

R.O. No, nadie. Aterrizamos. Llevábamos el cuerpo de Bin Laden y se lo entregamos al Ejército, que luego lo llevó a bordo del USS Carl Vinson y le dio sepultura en el mar. Estábamos ahí, comiendo unos sándwiches con el cadáver de Osama bin Laden al lado, y el presidente Obama salió en televisión y dijo: «Hoy puedo comunicarle al pueblo americano y al mundo que Estados Unidos ha completado con éxito la misión de matar a Osama bin Laden». Cuando le oí, miré el cadáver con mi sándwich en la mano y pensé: «¿Cómo demonios he llegado hasta aquí? Desde Butte (Montana) hasta aquí…». Cómo es el mundo. Mierda, tío, dos hombres que no se conocían de nada coincidieron en ese preciso momento. Es de locos.

XL. Se ha dicho que fue una misión matar o capturar. ¿No fue una operación para matar, a secas? 

R.O. No, era matar o capturar. Pero Bin Laden era un gran peligro. Tenía menos de un segundo para convencernos de que no lo matáramos. Si hubiese mantenido las manos en alto, se hubiese subido la camisa y hubiésemos visto que no llevaba un cinturón de explosivos, lo habríamos capturado vivo.

«Créame: quiero que haya paz en el mundo. Todo sería mucho más fácil si simplemente intentáramos no matarnos los unos a los otros. No hay nada ‘cool’ en la guerra»

XL. ¿De verdad?

R.O. Sí.

XL. ¿No había una misión secreta de «mátenlo pase lo que pase»?

R.O. No, no la había. Pero con el Navy SEAL Team Six no te puedes andar con bromas. Bin Laden no se quedó quieto, empezó a hacer un movimiento, a intentar algo.

XL. ¿Cree que fue la mejor decisión?

R.O. Sí.

XL. ¿Por qué?

R.O. Habría habido un proceso judicial y él lo habría aprovechado para burlarse de nuestro sistema. Habría usado a nuestros ridículamente fanáticos abogados y jueces para demostrar que la víctima era él. Saldamos cuentas aquella noche. Y la decisión fue suya, no mía.

XL. ¿Le ha dejado algún trauma?

R.O. Por supuesto.

XL. ¿Hablan de ello?

R.O. Claro. Hemos estado mucho tiempo en la guerra. Son muchos combates, todo muy rápido y violento. La violencia es constante. La gente lo glorifica en los videojuegos y las películas, pero no hay nada de glorioso en la guerra. No hay nada cool. 

«No había orden de matarlo. Era matar o capturar. Bin Laden tenía menos de un segundo para convencernos de que no le disparáramos. Pero hizo un movimiento»

XL. ¿Cómo lidia con sus traumas?

R.O. Hablando. Si tienes un día malo, llamas a alguien. Si tienes un día bueno, llamas a alguien. Que no te dé miedo hablar con alguien que ha pasado por lo mismo. No hay motivo para avergonzarse. Los suicidios de veteranos de guerra son un problema enorme… Hay que seguir. No te rindas ahora. Ríndete mañana, pero no hoy. Que siempre sea mañana. Con ello no quiero decir: mátate mañana. Naturalmente que no. Pero no lo hagas hoy. Aguanta siempre un día más, aguanta hasta mañana.

XL. Dejó los Navy SEAL en 2012. 

R.O. El 6 de agosto de 2011, poco después de la operación de Bin Laden, perdimos a 31 hombres en Afganistán por el derribo de un helicóptero.

XL. El día más negro para el Navy SEAL Team Six, su equipo.

R.O. Murieron todos. Era hora de dejarlo. Había estado en tantas operaciones, había salido con vida por los pelos tantas veces… Quería poder ir algún día a la boda de mis hijos.


VIVENCIAS A FLOR DE PIEL

LAS MARCAS IMBORRABLES

Cuanto ha vivido en sus años de SEAL –más de 400 acciones de combate a sus espaldas– le ha dejado todo tipo de marcas. Las más profundas: traumas que reconoce. «Si tienes un día malo, llamas a alguien. Si tienes un día bueno, llamas a alguien». Las marcas más superficiales son sus tatuajes. «Hay de todo —describe—: tengo del SEAL Team y un montón de citas y frases. Algunas son muy personales. En un brazo tengo mi logo: ‘RO’. En otro [el que enseña en la imagen], mi tatuaje del 11-S: ‘La libertad misma fue atacada esta mañana por un cobarde sin rostro, y la libertad será defendida’. Me lo tatué después de la operación de Bin Laden. Esa frase se la dije a mi gente cuando íbamos de camino».© Stern

Imagen de portada: Robert O´Neil

FUENTE RESPONSABLE: El Correo XL Semanal.

EE.UU./al Qaeda/11S/Muerte/Bin Laden/Robert O´Neill

Ayman al Zawahiri: cómo la CIA mató con un misil sin explosivos al sucesor de Bin Laden en un balcón en Afganistán.

Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para el gobierno de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

AFP. Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió Zawahiri, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las «habilidades» terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos períodos de tiempo, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul -entre ellos un trabajador humanitario y siete niños- en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo «muy pequeño y selecto» de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrarlas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

Pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por «su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo».

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

La extrema dificultad del plan

Tras la operación, autoridades estadounidenses revelaron que poseían suficiente información como para conocer el «patrón de vida» de Zawahiri, lo que incluye su hábito de salir al balcón.

Esto sugiere que espías estadounidenses habían estado vigilando la vivienda durante semanas o meses.

Marc Polymeropoulos, ex alto funcionario de la CIA, indicó a la BBC que es probable que se usaran variados métodos de inteligencia, desde espías en el terreno hasta inteligencia de señales.

Otros creen que drones o aviones estadounidenses habrían vigilado el lugar durante semanas o meses sin ser escuchados ni vistos desde el suelo.

El ataque de Zawahiri, según Polymeropoulos, fue producto de décadas de experiencia de la inteligencia estadounidense en el seguimiento a miembros de al-Qaeda y otros objetivos terroristas.

Bill Roggio, miembro principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias, evaluó que el ataque a al-Zawahiri probablemente fue «mucho más difícil» de ejecutar que los anteriores por la ausencia de activos del gobierno estadounidense en el lugar y su entorno.

Los ataques anteriores con aviones no tripulados en Pakistán, por ejemplo, se realizaron desde Afganistán, mientras que los realizados en Siria se habrían realizado desde territorio amigo, en Irak.

En aquellos casos «era mucho más fácil para Estados Unidos llegar a esas áreas. Tenía activos sobre el terreno. Esto ha sido mucho más complicado», dijo.

«Este ha sido el primer ataque contra al-Qaeda o el Estado Islámico en Afganistán desde que Estados Unidos se fue. No es algo común».

Cómo son los misiles Hellfire

A las 6:18 hora local (1:38 GMT), dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Zawahiri, matando al líder de al Qaeda.

Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Después del impacto las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante -llamada AGM-114R9X- posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

El Hellfire es un tipo de misil aire-tierra habitual en las operaciones antiterroristas de EE.UU. en el extranjero desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.Estos proyectiles se pueden disparar desde diversas plataformas como helicópteros, vehículos terrestres, barcos, aeronaves o drones no tripulados, como en este caso.

Estados Unidos usó Hellfire en las operaciones para matar al general iraní Qassem Soleimani en Bagdad a principios de 2020 y al yihadista «Jihadi John» en Siria en 2015, según expertos.

Cuando estos misiles se lanzan desde un dron, este transmite vía satélite las imágenes en directo del objetivo a un operador de armas que se encuentra en una sala de control, generalmente en EE. UU.El operador puede fijar el objetivo en su pantalla y apuntar un láser hacia él.

Al apretar el botón de disparo, el misil sigue la trayectoria hasta dar en el blanco.

Inquietud entre los talibanes

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándolo con rifles e insistiendo en que «no había nada que ver».

La supuesta locación del ataque con drones

Éste es el supuesto sitio en el que se mató a Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que «múltiples» fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, ex director de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los ex aliados de EE.UU. en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de «residentes no afganos» era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Imagen de portada: REUTERS. Muchos analistas consideraban a Zawahiri, a la derecha en la foto, como el principal hombre de Osama Bin Laden. Después de la muerte de Bin Laden, asumió la dirección de al-Qaeda.

FUENTE RESPONSABLE: Matt Murphy, BBC News. 2 de agosto 2022.

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