El síntoma de la depresión del que poca gente habla: ¿borra los recuerdos felices?

Hoy repasamos los estudios que confirman la relación que tiene este trastorno mental con la memoria y, en particular, con aquellos hechos del pasado que tuvieron una significación positiva.

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En España, cerca de 2,1 millones de personas sufre un cuadro depresivo, lo que representa un 5,4% de la población. Más allá de este frío y abultado dato, hay historias humanas que se ven truncadas por una tristeza aguda que se manifiesta de diferentes formas, alterando las relaciones sociales, las perspectivas de futuro y la calidad de vida de quien la padece. Ahora más que nunca se pone el acento en la salud mental, un tema que ha adquirido mucha más notoriedad a raíz de la pandemia y que se ha visibilizado gracias, en parte, a las nuevas generaciones que cada vez están más dispuestas a hablar de ello para acabar con su doloroso estigma. Quizás, una de las particularidades del estado de ánimo depresivo, es que tiende a borrar progresivamente los recuerdos felices de quien la sufre. Como si fuera un parásito, infecta a su huésped haciendo que cada vez se acuerde menos de lo bueno que le ha pasado en la vida. Son muchos los estudios que corroboran esta relación entre depresión y memoria, hasta el punto de emparentar sus efectos al de otras enfermedades que merman la capacidad de recordar del paciente, como el alzhéimer. 

Debido a un estado de ánimo continuado de tristeza o apatía, la persona ya no puede recordar momentos en los que se sentía diferente .

«La depresión afecta negativamente a la memoria episódica, al recuerdo de los sucesos vividos», explica el neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso, en una entrada en su blog. «La explicación más aceptada es que las responsables son alteraciones neuronales generadas por el estrés. El estrés es parte de nuestros mecanismos de adaptación y defensa, y en una etapa inicial prepara al organismo para una respuesta de lucha o huida. Si el estrés se vuelve crónico, si no es un suceso puntual sino algo que se mantiene en el tiempo, los glucocorticoides, como el cortisol, sobreestimulan las neuronas que están procesando la información para esa respuesta».

Entonces, «las neuronas ‘aceleradas’ entran en situación de riesgo y empiezan a desconectarse para evitar la muerte causada por una estimulación excesiva». Por tanto, «el resultado es que la memoria, con parte de sus circuitos neuronales fuera de juego, empieza a funcionar mal», asevera el neurobiólogo. «Así que la primera idea es que la depresión es una enfermedad larga que genera estrés o que puede ser favorecida por una situación de estrés, lo que a su vez altera los procesos de memoria».

La «memoria congruente con el estado de ánimo»

Otra de las explicaciones que ofrecen los psiquiatras a esta pérdida de memoria aguda relacionada con la depresión es que debido a un estado de ánimo continuado de tristeza, apatía o indefensión, la persona ya no puede recordar otros momentos en los que su ánimo era diferente, más positivo y enérgico. 

A esto lo llaman en psicología «memoria congruente con el estado de ánimo», lo que demuestra una asociación entre nuestros propios pensamientos en un momento determinado y lo que somos más proclives a recordar. «Es más probable que recuerdes momentos tristes y sientas que nunca pasa nada positivo. Pero, en realidad, solo olvidas las cosas buenas» 

En cualquier caso, ambas explicaciones coinciden en que la depresión acaba derivando en una espiral de sentimientos negativos de los que parece imposible salir. «Este efecto es muy negativo, ya que es más probable que recuerdes momentos tristes y se perpetúa el ciclo de sentir que nunca pasa nada positivo cuando, en realidad, solo estás olvidando las cosas buenas», admite la periodista estadounidense Lauren Vinopal, en un artículo reciente en Mel Magazine’ donde se explora esta problemática en este trastorno mental. Por otro lado, nuestro cerebro trata de protegerse mediante la disonancia mental, lo que puede hacer que no nos sintamos conectados del todo a nuestra mente, cuerpo y pensamientos, causando esta pérdida de memoria. 

Es el argumento que esgrime Brent Metcalf en la citada revista, quien piensa que la disonancia cognitiva, a menudo presentada por personajes en películas como producto de una división de la personalidad a raíz de un trauma significativo, «en la realidad puede mostrarse como un efecto muy sutil en el cerebro», en este caso, «sentir que no estás del todo en conexión con tu cuerpo, tus pensamientos y tu entorno».

Lo bueno: se puede recuperar

La buena noticia es que, a diferencia de las enfermedades degenerativas que implican una pérdida de memoria en la mayoría de los casos irreversible, en el caso de la depresión sí que se puede tratar y poner atajo. El centro de la memoria en el cerebro es el hipocampo, que a su vez es el área más afectada por el efecto del cortisol, la hormona del estrés. Toda la toxicidad de los glucocorticoides de los que hablamos más arriba va esta zona, por lo que si la depresión se vuelve crónica, su tamaño cada vez será más reducido.

Pero tanto como se reduce, puede volver a agrandarse debido a su gran plasticidad. «Con terapia, ejercicios de memoria y estrategias cognitivas adecuadas puede volver a su tamaño original para mejorar nuestra atención y recuerdo», explican desde ‘La Mente es Maravillosa’. Lo malo es que cada persona experimenta esta pérdida de memoria de manera distinta, pues no hay nada más subjetivo que la constancia que tenemos de nuestros propios recuerdos, por lo que se necesita un abordaje integral para mitigar los efectos de la depresión y a la vez recuperar los recuerdos felices perdidos.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. Por Enrique Zamorano. 30 de junio 2022

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Memoria: esta es la cantidad de ejercicio físico que se debe realizar para estimularla.

Vida Moderna

El ejercicio físico optimiza la capacidad de memoria, sobre todo si esta actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico.

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Sin duda una parte inevitable del proceso de envejecimiento es la falta de memoria, sin embargo, algunos científicos aseguran que se puede reducir esta atenuación.

En concreto, el hipocampo, es una zona vital para el aprendizaje y la memoria, y es particularmente sensible al estrés; además, a medida que la gente va envejeciendo, esta es una de las primeras áreas que se ve afectada negativamente. En la enfermedad de Alzheimer, este empeoramiento es aún más evidente, según el portal La Vida Lúcida, en su sección de salud y bienestar.

Cabe recordar que en el pasado, los estudios han demostrado que el ejercicio físico puede mejorar ciertos aspectos de la capacidad cognitiva y mejorar el rendimiento de la memoria.

Además, los adultos que son más activos físicamente tienden a tener una mayor función del hipocampo.

Un estudio encontró que quienes hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaban mejor la información dos días más tarde. – Foto: Getty Images.

Un estudio llevado a cabo por Van Dongen, Kersten, Wagner, Morris y Fernández, en el 2016, citado por la Universidad ISEP, evaluó los efectos de una sola sesión de ejercicio físico en la consolidación de la memoria y la memoria a largo plazo luego de haber estudiado.

En la investigación participaron 72 sujetos que aprendieron 90 asociaciones entre imágenes y localizaciones durante 40 minutos antes de ser asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: uno hizo ejercicio de inmediato; el segundo, cuatro horas más tarde, y el tercero no realizó deporte alguno, según la Revista de Neurología.

El ejercicio físico consistió en 35 minutos de entrenamiento a intervalos en bicicleta a una intensidad de hasta el 80 % de la frecuencia cardíaca máxima. Luego de 48 horas, los participantes del estudio regresaron para demostrar lo que recordaban mientras se sometían a una resonancia magnética cerebral, según Revista de Neurología.

Los investigadores encontraron que quienes hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaban mejor la información dos días más tarde que aquellos que hacían ejercicio inmediatamente o que aquellos que permanecían sedentarios.Además, “las imágenes cerebrales mostraron que el ejercicio después de un período de tiempo se asociaba con representaciones más precisas en el hipocampo, un área relevante para el aprendizaje y la memoria”, según el estudio.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyeron que el ejercicio físico optimiza la capacidad de memoria, sobre todo si esta actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico y no inmediatamente después del aprendizaje.

Otro estudio de un equipo de la Universidad de California, Irvine y la Universidad de Tsukuba en Japón, realizó algunos experimentos para ver si el ejercicio podría mejorar la memoria en un tiempo más corto: minutos en lugar de días o semanas.

Los investigadores explican que es posible que el crecimiento de las células cerebrales se active con el ejercicio, pero puede haber un mecanismo más corto involucrado en el proceso. 

Si bien, querían identificar cualquier mejora medible en la actividad cerebral en relación con la memoria en los primeros minutos después del ejercicio suave.

Sus hallazgos fueron publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. donde 36 participantes adultos jóvenes sanos hicieron ejercicio durante solo 10 minutos (ejercicio de intensidad ligera). Luego, el equipo usó una resonancia magnética de alta resolución para detectar cualquier cambio en la actividad cerebral.

Las neuroimágenes mostraron una mejor conectividad entre la circunvolución dentada, que es parte del hipocampo y se cree que juega un papel en el almacenamiento de la memoria episódica, y las áreas de la corteza involucradas en el procesamiento detallado de la memoria.

Además, cuando los investigadores administraron una prueba de recuerdo de la memoria a los participantes, el aumento de la conectividad se asoció con un mejor rendimiento de la memoria. El período de ejercicio de 10 minutos mostró resultados inmediatamente después de su finalización.

Imagen de portada: Los adultos que son más activos físicamente tienden a tener una mayor función del hipocampo. Foto: Getty images. 

FUENTE RESPONSABLE: Semana. Abril 2022.

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Enfermedad de Alzheimer: la deficiencia de vitamina que se encuentra en el 70% de los pacientes: señales para detectar.

SALUD MENTAL

 

Las tasas de enfermedad de Alzheimer están resultando difíciles de controlar, pero hay muchas herramientas a nuestra disposición para reducir el riesgo. Ciertos nutrientes son clave para proteger el cerebro.

El Alzheimer,  la causa más común de demencia, es una condición devastadora caracterizada por la pérdida gradual de la memoria y las funciones cognitivas.

Hay múltiples patologías en juego con la demencia, pero una característica general es la pérdida de conexiones sinápticas en el cerebro. Algunos estudios han advertido que una deficiencia de vitaminas podría alimentar estos mecanismos.

Uno, en particular, es «muy común» en todo el mundo, según Healthline.

Los casos de demencia se triplicarán a mediados de siglo, intensificando las llamadas para mejorar los tratamientos y las medidas preventivas antes del aumento esperado.

Algunos alimentos se consideran antídotos para la preservación de las funciones cognitivas. Es decir, alimentos ricos en omega-3 y flavonoides.

Otros nutrientes, como la vitamina D, a menudo se pasan por alto por sus beneficios para la salud del cerebro.

La vitamina D es bien conocida por su papel en el metabolismo óseo y sus efectos protectores contra enfermedades respiratorias.

Una deficiencia generalmente causa estreñimiento, debilidad y falta de apetito, entre otros síntomas. 

Se obtiene principalmente a través de la exposición al sol, ya que se produce en la piel a través de la acción de la luz solar.

En las zonas geográficas donde la luz solar directa es escasa, es importante obtener el nutriente de pescados grasos, aves e hígado, y huevos cuando sea posible.

En un estudio publicado en la revista Neurology, resultó que la falta de la llamada «vitamina del sol» estaba presente en un número significativo de casos.

Para su estudio, los investigadores analizaron muestras de sangre de 1.658 personas para determinar los niveles de vitamina D reflejados por la dieta, la exposición al sol y los suplementos.

Todos los participantes del estudio tenían alrededor de 65 años y ninguno tenía demencia al comienzo de la investigación.

Después del período de seguimiento de seis años, un total de 171 participantes habían desarrollado demencia y 102 tenían la enfermedad de Alzheimer.

Los hallazgos revelaron que los odiosos con niveles bajos de vitamina D tenían un 53 por ciento más de riesgo de desarrollar demencia.

Aquellos con una deficiencia más grave tenían un 125 por ciento más de riesgo de desarrollar demencia en comparación con los participantes con niveles normales de vitamina D.

En términos de riesgo de enfermedad de Alzheimer, las personas con niveles más bajos de vitamina D tenían casi un 70 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Aquellos con una deficiencia severa, por otro lado, tenían un 120 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia.

Los resultados se mantuvieron constantes después de ajustar por otros factores predisponentes conocidos.

El estudio, David Llewellyn, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter en Inglaterra, dijo: «Esperábamos encontrar una asociación entre los niveles bajos de vitamina D y el riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer, pero las resistencias fueron sorprendentes. La asociación fue dos veces más fuerte de lo que anticipamos.

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Continuó: “Se necesitan ensayos clínicos […] para establecer si comer alimentos como pescado azul o tomar suplementos de vitamina D puede retrasar o incluso prevenir la aparición de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

“Debemos ser cautelosos en esta etapa inicial y nuestros […] resultados no demuestran que los niveles bajos de vitamina D causen demencia.

Dicho esto, nuestros hallazgos son muy alentadores, e incluso si un pequeño número de personas pudiera beneficiarse, esto podría tener enormes implicaciones para la salud pública dada la naturaleza devastadora y costosa de la demencia”.

Su papel en la salud neurológica sigue siendo un misterio, pero algunas investigaciones sugieren que el nutriente puede activar y desactivar enzimas en el cerebro y el líquido cefalorraquídeo que participan en la síntesis de neurotransmisores y el crecimiento nervioso.

Imagen de portada: Gentileza de Redacción Terra

FUENTE RESPONSABLE: Redacción Terra

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Demencia: la ‘dificultad’ en medio de la noche que puede indicar el inicio de la demencia. Parte 1/2

A medida que se ponga más y más atención en la demencia y más personas comiencen a discutirla día a día, más conciencia habrá de sus síntomas y de lo que debe buscar. Según Dementia UK, hay un síntoma que puede ocurrir en medio de la noche y que podría indicar que un ser querido tiene la afección.

Se prevé que la demencia se vuelva más frecuente en las próximas décadas a medida que las poblaciones envejezcan. Detectar las señales de advertencia lo antes posible alivia la tensión ejercida sobre las familias y los sistemas de salud. Según Dementia UK, «la dificultad para comprender el tiempo y el lugar» es una señal reveladora. Por ejemplo, una persona puede levantarse en medio de la noche e ir a trabajar, a pesar de estar jubilada. 

Algunos signos de capacidad cognitiva son más obvios, como una pérdida inexplicable de interés en las cosas que la persona solía disfrutar.

Estos no son los únicos signos de demencia. 

Los síntomas más conocidos se relacionan con la memoria. El aumento del olvido, perderse en lugares que deberían ser familiares y la dificultad para retener información fresca son signos de que su cerebro no está sano.

También puede notar cambios en la personalidad de su familiar o amigo. Pueden cambiar en cuestión de meses o desarrollar cambios repentinos de humor, ansiedad y depresión. 

Sin embargo, lo que es importante recordar es que no existe un grupo fijo de síntomas. La demencia puede tomar muchas formas, que incluyen:

  • Enfermedad de Alzheimer
  • Demencia vascular
  • Demencia frontotemporal
  • Demencia con cuerpos de Lewy
  • Demencia mixta
  • Daño cerebral relacionado con el alcohol
  • Atrofia cortical posterior
  • Enfermedad de Huntington
  • Demencia de Parkinson.

Las formas específicas de demencia tienen síntomas más distintos que pueden ayudar a identificarlos. Por ejemplo, no es la pérdida de memoria sino los cambios de humor lo que primero se asocia con la demencia con cuerpos de Lewy.

Los cambios también pueden tomar la forma de hábitos alimenticios perversos, como comer objetos no comestibles.

¿Estás en riesgo?

Al igual que con los síntomas, no existe una causa única para todos los tipos de demencia y no existe un conocimiento científico completo que facilite el desarrollo de tratamientos preventivos. 

Sin embargo, hay cosas que todos podemos hacer para reducir nuestro riesgo. 

La organización benéfica, Race Against Dementia, ha descrito doce factores de riesgo que pueden ayudar a reducir la probabilidad de desarrollarla en la mitad o más tarde de la vida.

Dicen que si todos estos se mitigan en todo el mundo, podrían reducir los casos futuros de demencia en un 40 por ciento.

El primer y único factor de la vida temprana es la educación. Según Race Against Dementia, «se ha demostrado que una educación superior y más duradera mejora el rendimiento cognitivo».

En la mediana edad, la pérdida de audición, la hipertensión (presión arterial alta), la obesidad y la ingesta elevada de alcohol se citan como factores que podemos mitigar. 

Lo importante es que estas partes de nuestro comportamiento son, en su mayor parte, fáciles de modificar. Por ejemplo, Race Against Dementia recomienda limitar la ingesta de alcohol a no más de 21 unidades por semana.

El factor final de la mediana edad es el traumatismo craneoencefálico; este factor ha sido destacado más recientemente por el caso del exjugador de rugby de Inglaterra y ganador de la Copa del Mundo de Rugby 2003, Steve Thompson.

La famosa prostituta, junto con otros siete jugadores con demencia, está haciendo campaña para que el deporte sea más seguro y haga más para proteger a sus jugadores y prevenir el desarrollo de CTE (encefalopatía traumática crónica), una enfermedad neurodegenerativa que puede conducir a la demencia.

Más adelante en la vida, los factores de riesgo incluyen el tabaquismo y la inactividad física. 

Además, Race Against Dementia recomienda que vivir en un área con altos niveles de contaminación del aire, como las grandes ciudades, o un área en la que esté socialmente aislado, aumentará su riesgo. 

A pesar de estos factores de riesgo, el mensaje positivo que hay que transmitir es que todos estos son factores que, en su mayor parte, están bajo su control y, incluso si está en la mediana edad, todavía tiene tiempo para cambiar y adaptarse.

¿Cómo prevenir la demencia?: Comida diaria que reduce ‘fuertemente’ el riesgo de deterioro.

La amenaza de la demencia se cierne como una sombra oscura sobre los países con más avances y recursos, donde las personas viven más tiempo que nunca. Afortunadamente, la investigación continúa sugiriendo que el deterioro del cerebro puede frustrarse, si no prevenirse. 

La demencia se refiere a un conjunto de síntomas asociados con el deterioro del cerebro.

La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y las habilidades de pensamiento.

Se considera comúnmente como un resultado inevitable del proceso de envejecimiento, pero este es un concepto erróneo popular. De hecho, al tomar medidas antes, puede minimizar el deterioro cognitivo en la edad adulta.

La investigación continúa iluminando nuestra comprensión del vínculo entre la dieta y un riesgo reducido de enfermedad de Alzheimer.

Uno de los hallazgos más prometedores se publicó recientemente en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Los investigadores examinaron el papel que juegan las decisiones dietéticas en la inteligencia fluida (FI).

FI se refiere a los procesos básicos involucrados en la resolución de problemas abstractos sin conocimiento previo.

Una mayor disminución de FI relacionada con la edad aumenta el riesgo de enfermedad de Alzheimer, y estudios recientes sugieren que ciertos regímenes dietéticos pueden influir en las tasas de disminución.

Sin embargo, no está claro cómo el consumo de alimentos a largo plazo afecta la FI entre los adultos con o sin antecedentes familiares de Alzheimer.

Para llenar los vacíos, los investigadores del estudio publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease examinaron cómo la dieta total se asocia con la cognición a largo plazo entre las poblaciones de mediana a avanzada edad en riesgo y sin riesgo de Alzheimer.

Entre 1.787 participantes adultos del Biobanco del Reino Unido de mediana a avanzada edad, se modelaron y mapearon trayectorias de IF de 10 años en decisiones dietéticas basadas en la ingesta autoinformada de 49 alimentos integrales de un Cuestionario de frecuencia alimentaria.

UK Biobank es una base de datos biomédica a gran escala y un recurso de investigación, que contiene información genética y de salud en profundidad de medio millón de participantes del Reino Unido.

Después de realizar su análisis, los investigadores encontraron que la ingesta diaria de queso predijo «fuertemente» mejores puntajes de trayectoria de FI a lo largo del tiempo.

Sorprendentemente, el alcohol de cualquier tipo a diario también pareció beneficioso y «el vino tinto a veces también era protector», escribieron.

Además, consumir cordero semanalmente se asoció con mejores resultados.

«Entre los grupos de riesgo, la sal agregada se correlacionó con una disminución del rendimiento», agregaron los investigadores.

En sus observaciones finales, los investigadores dijeron: «La modificación de los planes de alimentación puede ayudar a minimizar el deterioro cognitivo.

«Observamos que la sal agregada puede aumentar el riesgo de las personas en riesgo, pero no observamos interacciones similares entre la FH [antecedentes familiares de Alzheimer] y las personas con Alzheimer.

«Las observaciones sugieren además de maneras dependientes del estado de riesgo que agregar queso y vino tinto a la dieta diariamente, y cordero semanalmente, también puede mejorar los resultados cognitivos a largo plazo».

Alzheimer: síntomas para detectar

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer progresan lentamente durante varios años.

A veces, estos síntomas se confunden con otras afecciones y pueden atribuirse inicialmente a la vejez.

La velocidad a la que progresan los síntomas es diferente para cada individuo.

En algunos casos, otras afecciones pueden ser responsables de que los síntomas empeoren.

«En las primeras etapas, el síntoma principal de la enfermedad de Alzheimer son lapsos de memoria», explica el NHS.

La Dra. Marilyn Glenville PhD es una autora galardonada y la nutricionista líder en el Reino Unido.

Imagen de portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra. Diciembre 2021

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Diez posibles síntomas de padecer Alzheimer.

SALUD

El pasado martes se celebró el Día Mundial del Alzheimer, una fecha para reflexionar sobre la enfermedad y las consecuencias para las personas y familias afectadas.

La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Unos 50 millones de personas en el mundo la padecen, aproximadamente un 5 % de la población mundial de edad avanzada, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y la enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente.

Se estima que, en 2030, afecta a 75 millones de personas, 9 millones de nuevos casos diagnosticados cada año en el mundo y a 131 millones en 2050. En España, su prevalencia también es alta, aumentando conforme avanza la edad desde el 3,4% entre los 70 y 74 años hasta el 39% en los mayores de 90 años, señala la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

En este contexto, cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, una fecha para reflexionar sobre la enfermedad, sus tratamientos y consecuencias para las personas y familias afectadas.

Lesiones a edades tempranas 

La enfermedad de Alzheimer comienza a producir lesiones microscópicas cerebrales muchos años antes de que aparezcan los primeros signos de la enfermedad (10-20 años), de acuerdo con la Confederación Española de Alzheimer.

Los síntomas suelen iniciarse de forma insidiosa, dificultando su diagnóstico precoz. Sin embargo, los problemas cognitivos y síntomas depresivos pueden aparecer varios años antes del diagnóstico clínico de la enfermedad.

La confederación distingue entre dos grandes grupos de síntomas de alerta:

1. Problemas iniciales de memoria. El paciente sufre un ligero trastorno de la memoria, difícilmente diferenciable de la fatiga, falta de motivación o cuadros de ansiedad. Por ejemplo, despistes frecuentes, repetición de la misma frase, dejar cosas en sitios que no recuerda…

2. Problemas psicológicos. Hablamos de síntomas depresivos en una persona mayor de 60 años que nunca antes había manifestado problemas psiquiátricos o depresivos.

Diez avisos para detectar el Alzheimer

Alzheimer ‘s Association ha creado esta lista de señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia, aunque señala que cada individuo puede experimentar una o varias de estos avisos, sin necesidad de que sean coincidentes.

1. Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana

Una de las señales más comunes del Alzheimer, especialmente en las etapas tempranas, es olvidar información reciente.

2. Dificultad para planificar o resolver problemas

Se experimentan cambios en su habilidad de desarrollar y seguir un plan o trabajar con números. Pueden tener problemas en concentrarse y les puede costar más tiempo hacer cosas ahora que antes.

3. Dificultad para desempeñar tareas habituales

A estas personas se les hace difícil completar tareas cotidianas.

4. Desorientación de tiempo o lugar

Se les olvidan las fechas, estaciones y el paso del tiempo. Es posible que se les olvide a veces dónde están y cómo llegaron allí.

5. Dificultad para comprender imágenes visuales

En algunos casos, tener problemas de la vista es una señal del Alzheimer. Pueden tener dificultad en leer, juzgar distancias y determinar color o contraste.

6. Nuevos problemas con el uso de palabras en el habla o lo escrito

Los afectados tienen problemas en seguir o participar en una conversación.

7. Ubicación de los objetos

Una persona con Alzheimer suele colocar cosas fuera de lugar. Se les puede perder cosas sin poder recordar dónde estaban. Esto puede degenerar con el avance de la enfermedad.

8. Disminución o falta del buen juicio

Se pueden experimentar cambios en el juicio o en la toma de decisiones.

9. Pérdida de iniciativa

Los afectados pueden empezar a perder la iniciativa para hacer pasatiempos, actividades sociales u otros proyectos vitales.

10. Cambios en el humor o la personalidad

El humor y la personalidad pueden cambiar, dejando de reconocer ciertos rasgos característicos de esa persona. 

Imagen de portada: Gentileza Mundo Deportivo

Fuente Responsable: Mundo Deportivo por Raquel Saez

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