La espera…

Esperando
como es
habitual en mi,
es lo que hago
con alguno
de mis amores;
le pregunto a ella
si quiere
acompañarme
a un bar cercano,
me mira con
ojos encendidos,
que entiendo
como siempre
que es un si.

Es tarde
para desayunar,
temprano
para almorzar,
elijo un light
ella lo disfrutara
como yo,
si le conoceré
los gustos
a esta pícara
acompañante.

El camarero
lo trae a la mesa,
unto las tostadas
de salvado,
con distintos
cuchillos,
uno para el
queso light,
otro para
la mermelada
de durazno
también light.

El café con leche,
más café
que leche está
inmejorable,
compartimos
las tostadas
que ella come
con fruición,
llega la hora
desato la correa
de la silla
que ocupa
y salta al piso,
mi encantadora
fiel mascota,
Daysi, moviendo
su cola
como reloj
de péndulo.

Esto es vida…

Aceptame…

Te amo y bien lo sabes porque siempre
cada mañana te deseo lo mejor de cada día,
te amo porque en ti sobra ternura y calidez,
esa calidez que necesito para abrigar
un corazón que está cansado de ermitaña
soledad que me acompaña hace tiempo
y me produce un frío que no puedo ya resistir.

Juegas conmigo pero sé que sientes
dentro tuyo el mismo sentimiento,
pero tienes miedo de entregarlo
dices que ya no estas en edad
de enamorarte como si el amor,
alguna vez tuviera fecha de vencimiento.

Te has convertido en una leona
cabeza de tus hijos y de tu nieto
a quienes adoras incondicionalmente,
no comprendes que quiero ser parte
de ese tu mundo maravilloso,
para protegerte y amarte como
nunca te han sabido amar.