Vuelve

No tengo paz
fantaseo cada noche
con los recuerdos
de aquellos tiempos,
en que mis manos
guardaban dentro
de ellas
la humedad
de tu cuerpo.

Vuelve de una vez
a adueñarte
de mis noches,
recorre mi piel
con tus labios
mientras descubro
tu cuerpo
desvistiéndote
con frenesí,
olvídate
de aquel pasado,
detiene el tiempo
es el hoy,
el ahora
que nos queda
para el deseo
único
que perdurara
durante
las estaciones
que pasen,
para mantenernos
indefinidamente
juntos.

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Pasional

Crepúsculo rojizo
color sangre
acompañando
mi pecho amante,
el que te busca
en todo momento
por ese perpetuo
sentimiento,
amor primigenio
que nubla todo sentido,
obligándome a pensar
que no habrá otro.

Tus pupilas
asienten al mirarme,
como diciendo
que te sucede lo mismo,
tus manos me acarician
al abrazarme,
fluyendo
de los cuerpos
la pasión
mas desenfrenada
para fundirnos
en un solo cuerpo
obnubilados,
por esa sensación
que nos altera,
junto a la compañía
de la humedad
de nuestros labios
que se buscan
y finalmente
se encuentran,
para devorarse
ciegamente.

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Pasión de amor

Anudados entre sabanas blancas
despertamos juntos cada mañana,
recorren las palmas de mis manos
desde tu cintura hasta llegar a tu boca,
despiertas suavemente con una sonrisa,
me miras con esos ojos color almendra
tan luminosos que son los que me guían
a abrazarte acariciando cada rincón
de tu cuerpo en donde el éxtasis pleno
hace que te entregues al amor, encendida.

Pierdo los sentidos, no digo nada
solo continuo al ritmo que te agrada,
imagino mil cosas pero callado
dejo que me lleves adonde quieres,
al finalizar nos miramos a los ojos
jadeando unidos en cuerpo y alma,
va amaneciendo y nos negamos
a que ello suceda simplemente,
por qué nuestros corazones negándose
nos dicen, entonces te levantas
y en puntas de pie corres las cortinas,
nuevamente creemos que noche sigue.

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Reencuentro

Cruzamos el puente de la Mujer
en Puerto Madero ya anocheciendo,
mirábamos extasiados esa luna
enorme, luminosa que era testigo
de nuestro andar pausado como
deseando que llegar al restaurante
demorara mucho más tiempo,
estábamos tan felices de estar juntos
después de tan prolongado tiempo.

Nuestras palabras acallaban todo,
aún el viento que se hacia escuchar
bajo ese cielo único y estrellado,
noche era pero ambos veíamos
las que parecían ser mariposas
acompañándonos en silencio,
ellas tan coloridas y brillantes,
sabían de nuestro amor inconcluso.

Un lustro sin vernos, por que la vida
nos llevó a lejanos puntos del globo,
sin embargo gracias a la virtualidad
continuamos como si nos tuviéramos
tan cerca como ahora, ora Instagram
ora WhatsApp o todo lo que nos acercara.

Dos días ya de nuestro reencuentro,
y necesitamos mas que doscientos
para prometernos el amor latente
que supimos mantener a lo lejos,
ahora caricias, abrazos y besos,
al mirar el cielo las estrellas
parecen titilantes, divertidas,
al vernos plenos ya sabiendo
que nuestras almas sellaran
para siempre un amor eterno.

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Ven…quedate.

Bien sabes de mis sueños
que cuan demonios
aguardan para vividos
visitarme cada madrugada.

Pero anoche sucedió
algo más que extraño,
paseaba bajo la noche oscura
junto a vos sonriendo,
acariciaba tus manos
ponía en ellas ramos
de jazmines blancos,
sí esos que tanto
te gustan por su perfume
penetrante y salvaje.

Sentía al rozar tu piel
con mis dedos la suavidad
de tu cuerpo invitandome
a acariciarte sin detenerme,
me emborrache con tu fragancia
bebiendo toda la miel de tus labios.

Y ahora estas frente a mi
despertándome 
de tan guionado sueño,
ven ahora quedate conmigo
cometamos la locura
que ambos deseamos
hace ya mucho tiempo.

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Etérea

El sol se escondía,
la luna se asomaba y yo soñaba…
Despierto,
con mil fantasías construyendote
junto a mi etérea y resplandeciente.


En un lecho de calor
en que abunda el placer
autentico y profundo
de dos que se tienen
muy adentro de sus almas.

Ingreso en una neblina espesa,
peligrosamente vi como
tu imagen se esfuma,
presentí aquello
como bien decía Calderón
“ los sueños, sueños son”,
y así simplemente te perdí.

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Limoneros en flor

Va cayendo la tarde
ahora un poco más larga
cercana la primavera,
sábado a la noche
quizás hacer algo distinto,
a deambular por la noche oscura.

Por más que maquine
seguramente
iré donde siempre,
ese lugar fugazmente
perfumado
por los limoneros
en flor
de la casa
donde busco refugio,
recuerdos
de momentos gratos
tal vez para recordar
como eran antes las cosas,
feliz y enamorado tomando
su cintura sentados
en alguno
de los bancos
de mármol
que engalanan
los fondos
de la casa
en donde solíamos
abrazarnos y besarnos
con intensa pasión.

Pero no se,
es una idea algo confusa
quizás me traiga
el sonido de su llanto,
aquella noche
de pesadumbre
en la que le confesé
que partía lejos.

Volví luego
de muchos años
discando la soledad
en ese mismo lugar,
pero hoy
me siento pleno y en paz
ya no hay
lamentos desesperados,
solo la esperanza
de volver a amar.

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Te sueño

Solo recuerdo que con vos
sentí la magia del alma plena,
me trajiste una nueva esperanza
cambiando de mi, penas arcanas
por llameantes luces de alegrías.

Había dejado de pensar
en volver a enamorarme,
pero fue sencillo al verte
y seguirte con la mirada
mientras caminabas
por el sendero del bosque
poco después del alba.

Y como el alba, brillabas
haciendo sentir tu presencia,
llevabas contigo la musica
del viento junto a tu canto.

Tan cerca estuve
que te detuve
y te tome de la mano
trayéndote hacia mi,
al acercarme a tu boca
te desvaneciste
tal eras un sueño.

Aguardo esta noche,
esperando volver
a escuchar esa melodía
que me guíe
a tu encuentro
y se produzca la magia.

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Nada te detendrá

Se han marchado todas las hojas de los árboles
solo me queda un puñado de palabras ciegas,
en este gélido y sombrío invierno que se esfuma
para intentar detenerte en tu huida hacia el vacío.

Deviene tu mirada en una sombra inescrutable
como un monolítico portal que deseas cerrado,
el rencor te ciega sesgando toda posibilidad
de volver atrás sin pedir perdón a quien te ama.

Hoy cuando partas, partirán contigo todas las calles
así como los más largos crepúsculos compartidos,
se perderá tu nombre que fue nombre del invierno
quedando la tenue flama de la hoguera, la misma
que supo acompañarnos noche a noche en encuentros
únicos que se transformaran en caballos de silencio.

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Los mejores poemas de amor

El amor mueve el mundo. Eso dicen. Y debe de ser verdad porque poetas y trovadores le llevan cantando desde el principio de los tiempos y no cejan en su empeño. A continuación puedes leer mi selección de los mejores poemas de amor. 

Los mejores poemas de amor

1.- Quiéreme entera, Dulce María Loynaz

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra…

Si me quieres, quiéreme negra

y blanca, Y gris, verde, y rubia,

y morena…

Quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:

¡Quiéreme toda… O no me quieras

2.- Aquellas palabras, Santa Teresa de Jesús

Ya toda me entregué y di

y de tal suerte he trocado,

que es mi amado para mí,

y yo soy para mi amado.

Cuando el dulce cazador

me tiró y dejó rendida,

en los brazos del amor

mi alma quedó caída.

Y cobrando nueva vida

de tal manera he trocado

que es mi amado para mí,

y yo soy para mi amado.

Hirióme con una flecha

enherbolada de amor,

y mi alma quedo hecha

una con su Criador,

ya no quiero otro amor

pues a mi Dios me he entregado,

y mi amado es para mi,

y yo soy para mi amado.

3.- La voz a ti debida, Pedro Salinas

Tú vives siempre en tus actos.

Con la punta de tus dedos

pulsas el mundo, le arrancas

auroras, triunfos, colores,

alegrías: es tu música.

La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,

sale la luz que te guía

los pasos. Andas

por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace

señas a diez mil kilómetros,

lo dejas todo, te arrojas

sobre proas, sobre alas,

estás ya allí; con los besos,

con los dientes la desgarras:

ya no es duda.

Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios

del revés. Y tus enigmas,

lo que nunca entenderás,

son esas cosas tan claras:

la arena donde te tiendes,

la marcha de tu reloj

y el tierno cuerpo rosado

que te encuentras en tu espejo

cada día al despertar,

y es el tuyo. Los prodigios

que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,

más que una vez, una noche

que te encaprichó una sombra

-la única que te ha gustado-.

Una sombra parecía.

Y la quisiste abrazar.

Y era yo.

4.- Puedo escribir los versos más tristes esta noche, Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes está noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

5.- Canción del esposo soldado, Miguel Hernández

He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,

esposa de mi piel, gran trago de mi vida,

tus pechos locos crecen hasta mí dando saltos

de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,

temo que te me rompas al más leve tropiezo,

y a reforzar tus venas con mi piel de soldado

fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,

te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.

Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,

ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,

sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa

te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho

hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa

mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,

te acercas hacia mí como una boca inmensa

de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:

aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,

y defiendo tu vientre de pobre que me espera,

y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,

envuelto en un clamor de victoria y guitarras,

y dejaré a tu puerta mi vida de soldado

sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.

Un día iré a la sombra de tu pelo lejano.

Y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo

cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,

y tu implacable boca de labios indomables,

y ante mi soledad de explosiones y brechas

recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.

Y al fin en un océano de irremediables huesos,

tu corazón y el mío naufragarán, quedando

una mujer y un hombre gastados por los besos.

6.- Te quiero a las diez de la mañana, Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,

y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y

con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.

Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me

pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la

comida o en el trabajo diario, o en las diversiones

que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con

la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y

siento que estás hecha para mí, que de algún modo

me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos

me convencen de ello, y que no hay otro lugar en

donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu

cuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, y

los dos desaparecemos un instante, nos metemos

en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo

hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.

Y hay días también, hay horas, en que no

te conozco, en que me eres ajena como la mujer

de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo

yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense

en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién

podría quererte menos que yo amor mío?

7.- Amor empieza por desasosiego, Sor Juana de la Cruz

Amor empieza por desasosiego,

solicitud, ardores y desvelos;

crece con riesgos, lances y recelos;

susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego,

conserva el ser entre engañosos velos,

hasta que con agravios o con celos

apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:

¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío

de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?

Pues no te engañó amor, Alcino mío,

sino que llegó el término preciso.

8.- Amor constante más allá de la muerte, Quevedo

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado.

Imagen de portada: Gentileza de Zenda

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 13 de mayo 2018.

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