La glorieta

La glorieta
sostenía
la enredadera
de glicinas
que como
amante furtiva,
la cubría
esplendorosa
con su color lila.

Debajo de ella
veía como
te ha-macabas
siendo adolescente,
subiendo
por la tapia
que dividía
nuestras casas.

Rizos de cabello
color castaño
caían
sobre tu espalda,
dandome
la imagen
de una muñeca
solitaria.

Un día
te volviste,
sabias
que alguien
te miraba
y al verme,
me regalaste
una sonrisa
amigable,
con tus ojos
brillosos
junto a un
rubor
que no podías
disimular.

Todo sucedió
muy rápido,
le pediste
a tu madre
que me
invitara,
necesitabas
mi compañía,
al igual
que yo.

Mi madre
se sorprendió
por el pedido
de su vecina,
a mi no,
ya me lo
habías dicho.

Nuestros
encuentros
cada tarde,
se hicieron
habituales,
por lo que
no fue
sorpresa
para ambos,
que se
produjera
la “magia”.

Hace tiempo
ya,
que bajo
otra glorieta,
continua
nuestro amor
tal cual privilegio,
y es bajo ella
donde
cada tarde,
nos sentamos
para conversar
y edificar
nuevos sueños.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Dejame decirte

Sabes
que necesito
de vos,
tanto como
el agua
que bebo
cada día.

Agua pura
cristalina
que fluye
tan clara
y limpia,
como lo es
mi adoración
por vos.

Se que
te he fallado,
razón por
la que
te has alejado,
solo puedo
pedirte
sincero
perdón
por semejante
descuido.

Si lo aceptas
ten por seguro,
que tendrás
a tu lado,
quien te amará
con devoción
infinita e inmortal.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Lo que no se dijo

Recuerdo
aquel día
en que
me dijiste
“te quiero”,
afirmando
que te sentías
protegida
como nunca
antes
en mis brazos.

Decías que
enfrentaría
por ti
huracanes
y tormentas,
que habías
encontrado
al hombre
que deseabas
en esa
aquella vida
tuya, sojuzgada.

Pasaron
los años,
llegaron
los hijos,
los sueños
cumplidos,
pero no pudo
ser eterno
como
lo planeamos,
no supimos
hacer
perdurable
ese amor
primigenio,
nos fuimos
alejando
casi
sin darnos
cuenta,
eramos ya
una pareja
en la que
prevalecía
el mudo
silencio.

Para
finalmente
lanzarnos
palabras
duras,
agarrotadas
en nuestras
gargantas,
que salieron
para herir
pensando
que con ello,
íbamos
a ahuyentar
tanto hastío
contenido
en el tiempo.

Han pasado
unos años
desde aquel
adiós,
mi soledad
es a la vez
paz e ingrata
compañía,
pero debo
decirte
que si a mi
me cabe,
lo siento,
perdón
y gracias.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

El concurso

Fuiste sin duda
mi gran amor
de adolescente,
hasta que partiste.

Fueron cinco años
en que intercambiamos
numerosas cartas,
muchas de ellas
perfumadas
con mis primeras
pequeñas prosas,
pero con el tiempo
ellas poco a poco
fueron desvaneciendo
la inocencia de ese amor.

Regresaste un día
luego de cinco largos años,
tu padre había ya
cumplido su destino
en el puerto de Génova.

Me llamaste al tiempo,
invitandome a verte
a tu casa
bajo la atenta
mirada de tu padre,
me sentí incómodo
como si fuera
una elección
en un concurso,
del que tu no eras
ni siquiera parte.

Me molesto tanto
que no tarde
demasiado
en retirarme,
eso sí detuve
el auto en una florería
y te envié
sesenta rosas rojas,
por los sesenta
meses de ausencia.

Con una tarjeta
que solo decía,
“gracias por permitir
amarte hace ya tiempo,
pero sabes ya no somos
solamente dos”. Adiós.

Pasaron unos meses
de casualidad me enteré,
que fue con dos jóvenes
durante ese tiempo
de ausencia,
con quienes
te escribiste.

No me equivoque,
no resulte ser
un rebelde sin causa,
cuando fui a tu casa
mi intuición
me alertó de una
eliminación segura.

Imagen: Gentileza de Pinterest

Reencuentro

Vuelves hoy
me han dicho,
luego de no verte
desde hace años.

Arribas a tus
terruño único,
pero seguramente
serás otra,
mucha fama ya
te acompaña.

Eres la
primera bailarina
del American Ballet,
lejos de la niña
de trenzas,
que a la escuela
de danzas
acompañaba.

Luego como
fiel amigo
te alentaba,
y llego para ti
el teatro Colón,
a partir de allí,
una esforzada
carrera,
tu llanto
entre los Dolores
y decenas
de zapatillas
rotas.

Luego la beca
rusa del Bolshoi,
ahora eres
una bailarina
de elite,
la que en su
primera velada,
al mundo
sorprendió,
por belleza
y técnica,
danzando
tal cual
cisne
haciéndote
viento,
sin tocar
el suelo.

¿Volverás
a reconocerme?
Recordarás
esos besos
que te robaba,
sobre
las escalinatas
del Colon.

Quiero
convencerme
que esas pequeñas
cosas del pasado,
tú tampoco
las has olvidado.

Aquellas únicas
tan blancas
y plenas
de pasión,
que rara vez
se olvidan.

Té sucederá
a ti lo mismo?
Solo me falta
ir a tu encuentro..

Espérame…

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest – Reeditado (julio 2021)

Siempre…vos.

Otoño ocre
destemplado,
tengo frió 
en el cuerpo,
acompañado
con un
despertar
de cielo gris,
que me debiera
entristecer
el alma,
pero no
ahora no,
has llegado,
es tu presencia
la que
enternece
y resucita
templando
mi corazón,
que late
a ritmo
acelerado
y corto,
excitado
al verte
con tu cuerpo
moviéndote
al ritmo
de la musica
que te agrada,
me cobijo
en tu cuerpo
abrazandote,
te escucho
en murmullo,
me dices
te quiero,
labios trémulos
que me besan
con inocencia,
como no amarte
así con la dicha
de que estés
a mi lado,
alejándome
de cualquier
dolor posible.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Como no comprender

Me he
dado cuenta
que temes
al amor,
crees que
ya has
andado
tiempo,
como
para cerrarte
a el
aunque
te reclame,
como quien
cierra
la ventana
para
no ver el sol.

Será
que te aferras
a tus hijos,
a tu nieto,
tu mundo
lo que es
algo mas
que sentido,
ya que
bien sabes
que
mi mayor
deseo,
es que
llenen todo
vacío
que surja
en tu camino.

Quizás
deba verte
como
una fantasía,
no como
algo posible,
será
cuando
el momento
llegue,
y en esa vida
nos
encontremos
como dos
almas libres.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Vuelvo a vernos

Vuelvo a vernos

Cae la noche
me siento abrumado
nuevamente,
recordando aquel tiempo
en como amantes
nos acurrucamos
en la absoluta
oscuridad
del cuarto,
dejando escuchar
solo el jadeo
de las respiraciones,
alocadas
hasta llegar
a esa inigualable
exhalación
al mismo tiempo.

Así amanecíamos,
cuerpos entrelazados,
bañados por el dorado
del sol que invadía
nuestros cuerpos,
deseoso de fisgonear
por si el fuego
del juego continuaba.

Tantas veces, tantas
le dimos el gusto
de poder vernos
haciendo del amanecer
una nueva noche,
rindiendonos
una y otra vez,
a la pasión
tan sanguínea
y desenfrenada.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Hoy extraño…

Dicen que se avecina
tormenta, con fuertes vientos
lo siento a través
del silbido que entra
por debajo de la puerta.

Ideal para ver alguna
película o serie,
como aquellas
que juntos veíamos
y comentamos luego.

Pero estoy a oscuras
viendo la tele, esperando
la tormenta
pero no hago otra
cosa que pensar
que extraño
tus interrupciones,
a mitad de los momentos
tensos de lo que veíamos,
es que hoy extraño
estar contigo,
me odio por rechazar
alguna de tus caricias
desatendiendo
todo aquello que
me brindabas.

Extraño tu ternura,
tus abrazos, tus miedos
tus enojos, hasta
tus mentiras,
por eso vuelvo
a decirte
que hoy extraño
estar contigo.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Mirarte

Mirarte aunque
no lo sepas,
acariciando
tu fotografía
en mis manos.

Mirarte
una y otra vez,
amandote
como siempre
sempiterno.

Queriendo
ilusoriamente
abrazarte
y amarte,
con pasión
irrefrenable
la que
te estremecerá,
al volver
ambos
a sentirnos
vivos
debajo
del sol o la luna.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest