Descubren la química que utilizaron los antiguos egipcios para conseguir la vida eterna.

LOS MISTERIOS DE LA MOMIFICACIÓN EN EGIPTO

Un estudio de las sustancias que contenían unas vasijas descubiertas en 2016 en un taller de momificación de la necrópolis de Saqqara, en Egipto, ha desvelado que los antiguos embalsamadores utilizaron ingredientes, algunos de ellos desconocidos hasta ahora, que mezclaron con otras sustancias importadas de lejanos países. Incluso algunas de las vasijas contenían etiquetas con las instrucciones de cómo emplear su contenido.

Desde que Howard Carter descubriera la tumba de Tutankamón en el año 1922,  arqueólogos e investigadores han hecho grandes avances en el conocimiento de las técnicas e instrumentos que emplearon los antiguos egipcios para llevar a cabo la momificación de los difuntos. A pesar de ello, todavía no han podido desentrañarse todos los secretos que rodean a este ancestral proceso.

En 2016, un equipo de arqueólogos descubrió un taller de embalsamamiento de 2.500 años de antigüedad en la necrópolis de Saqqara, a pocos metros de la pirámide de Unas, último faraón de la dinastía V. En este espacio destacaba una sala llamada wabet, donde se llevaba a cabo la evisceración de los cuerpos. El taller, que data del Periodo Tardío (664-525 a.C.), contenía una gran cantidad de vasijas que estaban etiquetadas y que se usaron para conservar extractos de plantas y de animales, elementos que posteriormente serían empleados en el proceso de momificación.

INGREDIENTES DESCONOCIDOS

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad LMU de Múnich y de la Universidad de Tubinga, en colaboración con el Centro Nacional de Investigación de El Cairo, ha realizado un estudio de estas vasijas y su contenido que se ha publicado en la revista Nature. Para llevarlo a cabo, los investigadores han utilizado sofisticadas técnicas: la espectrometría de masas y la cromatografía de gases, con las que han podido detectar muchas de las sustancias usadas por los antiguos embalsamadores. Pero lo más relevante de este trabajo es que también se han descubierto algunas sustancias, así como muchas mezclas, hasta ahora desconocidas. 

Vasijas encontradas en el taller de momificación descubierto en Saqqara en 2016. Foto: M. Abdelghaffa (Saqqara Saite Tombs Project, Universidad de Tubinga, Alemania)

Para los expertos, el hecho de haber podido recuperar estos recipientes, que fueron usados hace tanto tiempo, representa una gran oportunidad de obtener información, ya que dichas vasijas, como se ha apuntado, estaban etiquetadas con su contenido y, en algunos casos, tenían incluso instrucciones de uso. Como curiosidad, los investigadores cuentan en su estudio que, por ejemplo, la resina de pistacho y el aceite de ricino solo se utilizaban para la cabeza. Algunos recipientes también contenían fórmulas específicas para el tratamiento del hígado y el estómago.

«Los egiptólogos solo podían especular sobre el significado de estas sustancias. Ahora sabemos, por primera vez, qué significan algunos términos como antiu», ha declarado Philipp Stockhammer, arqueólogo de la Universidad LMU y uno de los autores del estudio. Hasta ahora, el término antiu se había traducido como mirra o incienso, pero ahora se ha podido demostrar que antiu se refiere una mezcla de ingredientes muy diferentes.

EL ORIGEN DE LAS SUSTANCIAS

Los investigadores también han identificado dos sustancias sorprendentes: una resina llamada elemi, que proviene de los árboles Canarium que crecen en las selvas tropicales de Asia y África, y otra llamada dammar que proviene de un tipo de árboles conocidos como shorea que crecen en los bosques tropicales del sur de la India, Sri Lanka y el sureste de Asia. «Egipto era pobre en recursos en términos de muchas sustancias resinosas, por lo que muchas de ellas fueron adquiridas o comercializadas desde tierras lejanas», afirma Carl Heron, del Museo Británico de Londres.

Zona de excavación del Proyecto Tumbas Saítas de Saqqara. Detrás, la pirámide de Unas y, al fondo, la pirámide escalonada de Zoser.Foto: S. Beck (Saqqara Saite Tombs Project, Universidad de Tubinga, Alemania)

Sabemos que las antiguas redes comerciales conectaban la India y el Sudeste Asiático con la región del Mediterráneo, pero aún no está claro si los embalsamadores egipcios iban en busca de estos ingredientes en concreto o simplemente los descubrieron mediante la prueba de ensayo y error, según la egiptóloga de la Universidad Estadounidense de El Cairo, Salima Ikram. 

«Absolutamente increíble. ¿Quién hubiera pensado que estaban recibiendo cosas que podrían provenir de la India?», se pregunta Ikram.

«PARA QUE SU OLOR SEA AGRADABLE»

Según afirman los autores del estudio, los embalsamadores egipcios tenían un gran conocimiento acerca de las propiedades de las materias primas que utilizaban. Los recipientes estudiados contenían mezclas complejas que, en algunos casos, habían sido cuidadosamente calentadas o destiladas. Asimismo, muchas de las resinas poseían propiedades antimicrobianas o características que favorecían la conservación del cuerpo. Incluso en uno de los tarros se podía leer una inscripción en la que ponía «para que su olor sea agradable».

Detalle de la parte superior de una momia totalmente envuelta con vendas de lino.

Detalle de la parte superior de una momia totalmente envuelta con vendas de lino.Foto: iStock

Los estudios químicos sugieren que las recetas que los antiguos egipcios utilizaron para embalsamar a los cadáveres fueron volviéndose más complejas con el tiempo, según ha señalado Maxime Rageot, arqueólogo biomolecular de la Universidad de Tubinga. 

Pero la principal pregunta que se hacen los investigadores es doble: ¿Cómo desarrollaron los antiguos egipcios procedimientos y recetas de embalsamamiento específicos? y ¿por qué seleccionaron ciertos ingredientes sobre otros? 

Para Mahmoud Bahgat, bioquímico del Centro Nacional de Investigación de Egipto en El Cairo, la respuesta es simple: «Tenemos que ser tan inteligentes como ellos para descubrir sus intenciones».

Imagen de portada: Papiro en el que se muestra la Apertura de la Boca, un ritual funerario realizado sobre la momia del difunto. Foto: PD

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por J.M. Sadurni. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Momias/Substancias/Bioquímica/ Actualidad.

Egipto: Tumba de Nefertari en Valle de las Reinas

LUXOR, 25 enero, 2023 (Xinhua) — Imagen del 24 de enero de 2023 de una turista visitando la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Luxor, Egipto. Nefertari es la esposa del famoso faraón Ramsés II del antiguo Egipto. Construida hace más de 3.000 años, la tumba es famosa por sus pinturas murales con colores vivos. Fue descubierta en 1904 y reabierta a los turistas en 2016 después de años de restauración. (Xinhua/Sui Xiankai) 

LUXOR, 25 enero, 2023 (Xinhua) — Imagen del 24 de enero de 2023 de pinturas murales en el interior de la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Luxor, Egipto. Nefertari es la esposa del famoso faraón Ramsés II del antiguo Egipto. Construida hace más de 3.000 años, la tumba es famosa por sus pinturas murales con colores vivos. Fue descubierta en 1904 y reabierta a los turistas en 2016 después de años de restauración. (Xinhua/Sui Xiankai) 

 LUXOR, 25 enero, 2023 (Xinhua) — Imagen del 24 de enero de 2023 de un turista visitando la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Luxor, Egipto. Nefertari es la esposa del famoso faraón Ramsés II del antiguo Egipto. Construida hace más de 3.000 años, la tumba es famosa por sus pinturas murales con colores vivos. Fue descubierta en 1904 y reabierta a los turistas en 2016 después de años de restauración. (Xinhua/Sui Xiankai) 

Imagen de portada: LUXOR, 25 enero, 2023 (Xinhua) — Imagen del 24 de enero de 2023 de una pintura mural de «Nefertari» en el interior de la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Luxor, Egipto. Nefertari es la esposa del famoso faraón Ramsés II del antiguo Egipto. Construida hace más de 3.000 años, la tumba es famosa por sus pinturas murales con colores vivos. Fue descubierta en 1904 y reabierta a los turistas en 2016 después de años de restauración. (Xinhua/Sui Xinkai) 

FUENTE RESPONSABLE: Xinhua Español. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Valle de las Reinas/Tumba de Nefertari.

Así funcionaba el calendario en el Antiguo Egipto.

La observación de los fenómenos astronómicos llevó a los egipcios a desarrollar una cultura fundamentada en ellos. Es decir, para los antiguos egipcios fue el ciclo solar el que marcaba el ritmo de su vida y el del país. Re, dios del Sol, surcaba los cielos por la mañana y la ultratumba durante la noche, superando a los enemigos de las tinieblas para resucitar, al día siguiente, con toda su fuerza. Así, día tras día, se sucedían el ciclo de la luz y de la oscuridad, el de la vida y de la muerte.

La economía de los antiguos egipcios se basaba en la agricultura. Vivían de lo que les daba la tierra, y el ciclo que regía la vida agrícola era el del Nilo, el río que regaba sus cultivos y los inundaba con su limo fertilizante de forma regular cada año. La necesidad de prever las cíclicas inundaciones del Nilo, la retirada de las aguas o las épocas de siembra y de siega llevó a los egipcios a elaborar un minucioso calendario. 

SIRIO MARCA LA INUNDACIÓN DEL NILO

En Egipto existían dos calendarios. Uno oficial, de carácter religioso y administrativo, y otro agrícola. El calendario oficial tenía un año de 365 días dividido en doce meses de 30 días cada uno, organizados en tres periodos de 10 días. Para ayudar a ajustar el calendario al ciclo solar se añadían cinco días (llamados epagómenos, es decir, añadidos) a cada año. La leyenda atribuye al dios Thot el origen de los días epagómenos; se dice que los ganó jugando a las damas y se los regaló a su amante Nut, diosa del Cielo. Este calendario tenía un ligero desajuste con el ciclo solar (que nosotros corregimos añadiendo un día cada cuatro años, con los años bisiestos).

Para ayudar a ajustar el calendario al ciclo solar se añadían cinco días, llamados epagómenos.

La diosa del cielo Nut representada en el Papiro Greenfield. Museo Británico, Londres.Foto: PD

Por su parte, el calendario agrícola estaba marcado por las inundaciones del Nilo. Estaba formado por 365 días y 6 horas. La aparición de la estrella Sirio o Sotis en el horizonte coincidía con el inicio de la inundación anual. 

La estrella es visible durante un breve espacio de tiempo ya que coincide con la salida del Sol, y con su luz la estrella deja de verse. La primera descripción que se tiene de esta estrella es de la época del faraón Dyer, de la dinastía I, en una tableta de marfil procedente de Abidos. 

Se la representa como una vaca sentada con una planta (ideograma de «año») entre sus cuernos. En los Textos de las pirámides se la describe como unida a Osiris, dando luz a la estrella de la mañana. Para los egipcios se trataba de la estrella más importante.

EL PRIMER CALENDARIO

El calendario civil y el agrícola tenían un desajuste con el ciclo solar y solo podían coincidir cada 1.456 años (años de duración del ciclo sotíaco). Se conoce una sincronización de los dos ciclos en el año 139 d.C., en época del emperador Antonino Pío, lo que se conmemoró con la emisión de una moneda en Alejandría.

Ambos calendarios dividían el año en tres estaciones. La primera era Akhet, la inundación de las orillas del Nilo. Iba de mediados de julio hasta finales de octubre. 

La segunda estación, de noviembre a febrero, era Peret; el agua se había retirado dejando sobre el suelo el limo rico como adobo fértil. Era el momento de preparar la tierra y plantar las semillas. 

Chemu era la última de las estaciones: la siega, que duraba de marzo a principios de julio. Cerca del 18 de julio volvía a aparecer Sotis y comenzaba de nuevo el ciclo de inundaciones.

El año se dividía en tres estaciones: Akhet, la inundación; Peret, la siembra, y Chemu, la siega.

Zodíaco de Dendera. Museo del Louvre, París.Foto: PD

La ciencia astronómica en el antiguo Egipto se desarrolló para la medición del tiempo y la orientación de edificios religiosos y funerarios. Se determinó con bastante exactitud el polo Norte y su variación a lo largo de los siglos. Dieron nombre a estrellas, constelaciones y planetas. 

Dividieron el cielo en 36 constelaciones, también llamadas «decanos» ya que cada una abarcaba 10º, a modo de calendario y reloj nocturno. También dividieron el día en 24 horas. Cada hora tenía su nombre, y su representación femenina es muy común en el Reino Nuevo.

LA OBSERVACIÓN DE LAS ESTRELLAS

Existían tres instrumentos básicos con los que los antiguos egipcios observaban los astros: el gnomon (palo vertical que mide la altura del Sol a partir de la proyección de su sombra); el merjet, que se utilizaba en la astronomía lunar y era similar a una plomada, y, por último, el inter columpio, un palo ahorquillado usado en la observación de las estrellas.

Representación del cielo astronómico de la tumba de Senenmut en Deir el-Bahari. MET, Nueva York.Foto: PD

Algunas tumbas del Reino Nuevo cuentan con representaciones astronómicas en los techos, como es el caso de la cámara funeraria de la tumba de Seti I en el Valle de los Reyes. 

Una de las más conocidas es la de Senenmut, arquitecto de la reina Hatshepsut, en su tumba de Deir el-Bahari. En esta representación aparecen doce círculos que simbolizan el primer día de cada mes. Cada círculo está dividido en 24 partes, que son las horas del día. 

Los círculos están repartidos en tres secciones (las estaciones) de un rectángulo. De la misma manera que cada año se renovará el ciclo de vida, lo mismo le sucederá al difunto en su ciclo de vida y muerte.

Una de las representaciones astronómicas más conocidas es la de la tumba de Senenmut, arquitecto de la reina Hatshepsut.

Otro de los calendarios a destacar es el del templo funerario de Ramsés II, el Ramesseum. 

En este lugar se representan los doce meses del año, los cinco días epagómenos, la estrella Sotis, el dios Thot (dios de la medida, la exactitud y la ciencia) y las tres estaciones.

Imagen de portada: Techo astronómico en la cámara funeraria de la tumba de Ramsés VI (KV 9) en el Valle de los Reyes. Foto: R Prazeres (CC BY-SA 4.0)

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Marta Saura. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Calendario/Estaciones.

Acabamos de resolver uno de los últimos misterios del Antiguo Egipto: su técnica exacta de embalsamamiento.

En algún momento entre el 664 y el 525 a. C., un artesano echó la llave del taller donde trabajaba y ya nunca más se volvió a abrir. Esto sería un detalle sin importancia, si el taller no hubiera estado en Saqqara (el emplazamiento de la necrópolis principal de la ciudad de Menfis) o si ese artesano no hubiera sido embalsamador.

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Ahora, un equipo de egiptólogos acaban de analizar las entrañas del lugar y acaban de encontrar claves importantísimas para entender uno de los grandes misterios del Antiguo Egipto: cómo se hacía exactamente una momia.

Porque… ¿cómo se hace una momia? Si algo tenía el proceso de momificación en el antiguo Egipto es que era largo (más de 70 días), complejo e implicaba muchísimos pasos. Había que lavar y purificar el cuerpo. Licuar el cerebro con una varilla y extraer la pulpa de dentro del cráneo.

También había que extraer los órganos interiores y curarlos y almacenarlos; desinfecta el interior del cuerpo con agua y vino; y usar natrón y lino y resina y mirra y muchas otras cosas para mantener la forma, absorber los líquidos, eliminar bacterias y detener la descomposición… Se trata de un proceso afinadísimo que conlleva decenas de pasos, técnicas y sustancias.

Tantos que, aunque nos han llegado manuales antiguos y los análisis de los residuos orgánicos de las momias han aportado algo de luz, nunca hemos llegado a tenerlos claros.

Imagen | Nikola Nevenov

Un golpe de suerte. 

En lo que solo puede definirse como eso, como «un golpe de suerte», Maxime Rageot, Philipp Stockhammer y su equipo han tenido la oportunidad de examinar 31 vasijas de cerámica de lo que parecía un taller de embalsamamiento en Saqqara (Egipto). En el exterior de las vasijas podían verse textos inscritos con textos con el nombre de las sustancias o que detallaban acciones que hacer con las sustancias que los contenían («poner sobre la cabeza», «vendar con ello», etc…).

Todo un manual de instrucciones. Analizando esas «instrucciones» y los residuos que contenían, los investigadores han podido desvelar no sólo qué sustancias químicas se usaban durante la momificación; sino cómo se mezclaban, nombraban y aplicaban.

Por ejemplo, se identificaron diferentes mezclas para lavar la cabeza y el cuerpo, para suavizar la piel antes de la desecación o para embalsamar la cabeza (estás últimas incluían sustancias como la resina de elemí, la resina de pistachero, algunos subproductos del enebro o la cera de abejas) .

La economía de la muerte.

El mapa general  que emerge de este descubrimiento es muy interesante. Sobre todo, porque confirma que una buena cantidad de substancias y elementos que no se fabricaban en Egipto, sino que había que importarlos desde Oriente Medio, las regiones subtropicales de Asia o los confines del Mediterráneo.

Es decir, existía todo un comercio internacional orientado única y exclusivamente a alimentar los procesos de momificación. Es una constatación del papel de las creencias, los rituales y las religiones en la creación de las primeras redes comerciales transcontinentales de la Historia.

Imagen de portada: Alyssa Bivins

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Javier Jimenéz. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Momias/Proceso de Momificación/Investigación.

Cómo es en detalle el Gran Museo Egipcio en El Cairo.

El Gran Museo Egipcio en El Cairo es la institución arqueológica más grande del mundo, que inaugura -finalmente- en 2023

Es sin dudas uno de los museos más esperados de los últimos años no sólo lo que significará para Egipto como atractivo turístico sino para la comunidad arqueológica de todo el planeta. ¿Cómo es en detalle el Gran Museo Egipcio en El Cairo que inaugura en 2023?

Ubicado en las afueras de la capital del país, el nuevo museo tan esperado albergará más de 100.000 artefactos antiguos, además de la colección completa de tesoros del Rey Tutankamón.

Hace unos 20 años, el gobierno egipcio realizó un concurso internacional para el diseño de un nuevo museo cerca de las pirámides de Giza. Ahora, después de décadas de planificación, una de las instituciones más esperadas del mundo se prepara para su inauguración.

El Gran Museo Egipcio en el Cairo (GEM) anunció que finalmente abrirá sus puertas en 2023, y cuando se estrene, el complejo albergará la colección más grande y compleja de tesoros y artefactos antiguos del mundo.

Diseñado por Heneghan Peng Architects, con sede en Dublín, la nueva e impactante institución está ubicada fuera de El Cairo, y quizás lo único más impresionante que lo que encontraremos en su interior es su escala.

¿Cómo es El Gran Museo Egipcio en el Cairo?

La estructura mide más de 500.000 metros cudrados y una vez que esté en funcionamiento se espera que reciba 15 mil visitantes por día.

De las reliquias más preciadas del nuevo museo se encuentran las pertenecientes al famoso rey Tutankamón. De hecho, la colección completa de tesoros recuperados de la tumba de Tutankamón (alrededor de 5000 objetos) estará en exhibición por primera vez desde que fueron descubiertos en 1922.

En la entrada principal, los visitantes encontrarán una estatua gigante de Ramsés de 3200 años de antigüedad. Además, el GEM también incluirá un espacio de exhibición, una biblioteca, un centro educativo, un museo infantil y más de 100.000 antigüedades que datan desde la prehistoria hasta los períodos griego y romano.

El costo de construcción superó los mil millones de dólares y llevó más tiempo del proyectado, pero sin dudas, el Gran Museo Egipcio en El Cairo marcará un antes y un después en la industria del turismo del país y como ícono de la arqueología en el mundo.

Imagen de portada: Gentileza de Conocedores.com

FUENTE RESPONSABLE: Redacción Conocedores.com 30 de enero 2023

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Museo de El Cairo/Actualidad.

La vida cotidiana de los constructores de las tumbas de los faraones en Deir-El Medina.

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Entre 1948 y 1950, el arqueólogo francés Bernard Bruyère descubrió el depósito más grande de óstracos (fragmentos de piedra caliza y cerámica en los que se podía escribir y dibujar) en Deir el-Medina, el poblado de los constructores de las tumbas del Valle de los Reyes. 

Allí, en un antiguo pozo, Bruyère exhumó miles de estos fragmentos en los que los habitantes de Deir el-Medina garabatearon sus mensajes. Unos mensajes que, sin que ellos lo pretendiesen, habían traspasado la barrera del tiempo y llegado hasta nuestros días.

Excavaciones posteriores han ido sacando a la luz miles y miles de óstracos en Deir el-Medina, lo que finalmente, y junto con el gran número de papiros descubiertos en el yacimiento, ha conformado uno de los registros de información más completos sobre cómo vivieron los obreros de la necrópolis real instalados en este oculto asentamiento en la montaña tebana fundado por Tutmosis I, faraón de la dinastía XVIII.}

DEIR EL-MEDINA, UN POBLADO BULLICIOSO

Los óstracos de Deir el-Medina conforman un conjunto de material de lo más variopinto. En estos fragmentos de piedra y cerámica, usados como nuestro papel, aquellas personas escribieron cartas, recibos, registros de trabajo, demandas judiciales y otras cosas más prosaicas como listas de la lavandería o conjuros mágicos. Todo ello ha permitido a los investigadores componer un fascinante fresco de la vida en Deir el-Medina hace más de tres mil años. 

Así, gracias a todos estos elementos sabemos que el modo de vida de los artesanos reales en esta floreciente aldea no era tan incómodo como podríamos pensar. 

De hecho, estos hombres no eran esclavos, sino artesanos altamente cualificados. Cada familia disponía de una casa (en todo el poblado había unas 70) de adobe, con techos planos hechos con vigas de madera y cáñamo. Algunas familias eran numerosas; conocemos casos de familias hasta con 15 hijos. 

Pero, en contra de lo que pueda parecer, sus necesidades estaban totalmente cubiertas e incluso había lavanderas y muchachas que se encargaban de moler el grano para facilitar la vida de los pobladores.

Óstraco que representa al dios cocodrilo Sobek. Deir el-Medina. MET, Nueva York. Foto: PD

Mientras sus maridos trabajaban en la necrópolis real, con total secretismo, las esposas de los artesanos se ocupaban de sus hijos, elaboraban pan y tejían su ropa. Pero además, estas mujeres eran dueñas de sus bienes y de hasta un tercio de los bienes matrimoniales. Asimismo, los trabajadores de Deir el-Medina tenían derecho a construirse sus propias tumbas, en una necrópolis situada junto al poblado, algunas de ellas, como la del artesano Sennedjem, o la de el arquitecto Kha, bellamente decoradas.

El poblado contaba también con dos capataces y un escriba, acompañados de un equipo de ayudantes. Como intermediarios entre el faraón y los habitantes, estos oficiales se ocupaban de los juicios que, inevitablemente, tenían lugar en Deir el-Medina, la mayoría por conflictos entre vecinos. Todos ellos rendían cuentas al visir.

TRABAJO SECRETO

A causa de su trabajo en la necrópolis, los obreros de las tumbas reales debían pasar varios días seguidos fuera del poblado. De hecho, dejaban su casa, salían por la única puerta que se abría en la muralla que rodeaba el asentamiento (custodiada por «policías«) y se dirigían al Valle de los Reyes.

Allí, el escriba del poblado anotaba la llegada de cada trabajador a su lugar de trabajo en el interior de la tumba, un espacio oscuro donde no alcanzaba la luz del Sol. Para iluminarlo y poder realizar su tarea con garantías, los obreros y artesanos usaban piezas de lino retorcidas, untadas con aceite o grasa, y las colocaban en un pábilo con sal (la sal minimizaba la presencia de humo). Así, ardían con brillantez e iluminaban el interior.

Óstraco procedente de Deir el-Medina que representa a una reina tocando un sistro. MET, Nueva York. Foto: PD

Se trabajaba en dos turnos de 4 horas al día y los obreros (canteros, yeseros, dibujantes, escultores), divididos en dos equipos de trabajo (llamados «el de la izquierda» y «el de la derecha»), vivían en chozas de piedra durante los ocho días que duraba la jornada laboral. Después, podían volver dos días a su casa para descansar. 

Aunque muchas veces los trabajadores ponían excusas para no acudir a su lugar de trabajo, como muestran algunos de los óstracos descubiertos. En realidad, algunas de estas excusas eran bastante habituales, como alegar problemas oculares o que debían elaborar cerveza para su familia. Otras eran francamente originales, como la del artesano Hechnekhu, que dijo no poder ir a trabajar porque estaba ¡embalsamando a su madre!

DEIR EL-MEDINA EN HUELGA

Como hemos visto, la vida en Deir el-Medina era relativamente cómoda, y los trabajadores estaban bastante bien pagados. Recibían raciones de trigo, escandia y cebada con las que elaboraban sus propios pan y cerveza (un alimento básico en la dieta egipcia). A veces también recibían alguna bonificación especial: aceite de sésamo, bloques de sal e incluso carne de buey.

Pero los pagos no se hacían siempre con la puntualidad deseada. En ocasiones existían retrasos en la distribución de las provisiones, lo que ocasionaba malestar entre los trabajadores, que a menudo se quejaban también de las condiciones de trabajo. 

Ha llegado hasta nosotros la queja de un dibujante a un superior: «Para ti soy como el mulo. Si hay trabajo, traes al mulo. Si hay algo de cerveza no me buscas, pero si hay trabajo sí que me buscas. Soy un hombre que no tiene cerveza en su casa. Intento llenar mi estómago escribiéndote».

Mujer amamantando a su hijo. Óstraco de Deir el-Medina. Museo Británico, Londres.

Mujer amamantando a su hijo. Óstraco de Deir el-Medina. Museo Británico, Londres. Foto: britishmuseum (CC BY-SA 4.0)

Pero si las cosas se ponían feas, aún podía ser peor. Sabemos de una ocasión en la que los trabajadores de Deir el-Medina hicieron algo que nos puede sonar absolutamente actual: se declararon en huelga. 

En efecto, el 14 de noviembre de 1165 a.C., durante el reinado de Ramsés III, los obreros del poblado arrojaron con furia sus herramientas al suelo y abandonaron su lugar de trabajo como protesta frente al retraso en el reparto de las provisiones.

«Es debido al hambre y la sed que hemos venido aquí. No hay ropas, ni grasa, ni pescado, ni verduras. Comunica al faraón nuestro buen señor todo esto, y comunícalo al visir, nuestro superior, para que pueda proveer por todo ello», trasladaron los trabajadores al escriba del poblado, Amenennaht. 

Finalmente, las quejas surtieron efecto y los enfadados trabajadores recibieron el pago debido, con lo que regresaron a sus puestos de trabajo.

ROBOS Y CORRUPCIÓN

Los óstracos y papiros también dan cuenta de las historias personales de los trabajadores de Deir el-Medina y sus familias. 

Conocemos algunos casos de adulterio, un padre que le dice a su hija que si su marido la repudia podrá volver a su casa cuando quiera, incluso han llegado hasta nosotros algunos ejemplos de poesía amorosa o incluso escenas eróticas o satíricas dibujadas. Asimismo, como ya se ha apuntado, conocemos el desarrollo de algunos procesos judiciales y también de casos de corrupción (uno de ellos implicó al alcalde de Tebas) o abusos de poder. 

De hecho, a finales del Reino Nuevo hubo casos flagrantes de robos de tumbas, y algunos de los artesanos de Deir el-Medina fueron acusados de tan grave delito. Hubo quien, sin embargo, fue absuelto, como fue el caso del pintor Amenua, acusado de desvalijar la tumba de Ramsés III.

Interior de la tumba de Ramsés III en el Valle de los Reyes.Foto: iStock

Los últimos años de Deir el-Medina fueron de una absoluta decadencia. Los constantes saqueos de tumbas reales por parte de grupos organizados de ladrones a finales del Reino Nuevo marcaron el final del poblado de los constructores de tumbas. 

El Valle se convirtió en un lugar sumamente inseguro, y muchas familias abandonaron el asentamiento, que poco a poco, fue cayendo en el olvido. 

Miles de años después, las historias de quienes vivieron allí hace ya tanto tiempo vuelven a cobrar vida. De hecho, las preocupaciones y los anhelos de estas personas no difieren tanto de los nuestros, a pesar del abismo de tiempo que nos separa. 

Imagen de portada: Panorámica de las ruinas del poblado de Deir el-Medina, en la orilla occidental de Tebas. Foto: iStock

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Carme Mayans. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Arqueología/Faraones/Tumbas/Construcción/Curiosidades

El fenómeno de ‘agua muerta’ pudo ser la causa de la derrota de Cleopatra y Marco Antonio en Accio según un nuevo estudio.

En agosto de 1893, el explorador noruego Fridtjof Nansen experimentó un extraño fenómeno cuando navegaba por el Ártico al norte de Siberia cerca del archipiélago de Nordenskiöld: su barco, el Fram, fue frenado por una fuerza misteriosa que apenas le dejaba maniobrar, y mucho menos alcanzar la velocidad normal.

Cuando fue atrapado en aguas muertas, el Fram pareció ser retenido, como por alguna fuerza misteriosa, y no siempre respondía al timón. En tiempo calmo, con una carga ligera, el Fram era capaz de alcanzar 6 o 7 nudos. Cuando estaba en aguas muertas era incapaz de llegar a 1,5 nudos. Hicimos bucles en nuestro curso, giramos a veces a la derecha, intentamos todo tipo de maniobras para alejarnos de allí, pero con muy poco éxito

Fridtjof Nansen

¿Qué hace que los barcos disminuyan misteriosamente la velocidad o incluso se detengan mientras viajan, aunque sus motores funcionen correctamente? Este fenómeno, que Nansen fue el primero en observar en 1893, se describió experimentalmente en 1904 sin que se comprendieran todos los secretos de esta agua muerta.

Ahora un equipo interdisciplinario del CNRS (Centre national de la recherche scientifique) y de la Universidad de Poitiers ha explicado este fenómeno por primera vez: los cambios de velocidad de los barcos atrapados en aguas muertas se deben a las olas que actúan como una cinta transportadora ondulante en la que los barcos se mueven de un lado a otro.

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Ilustración del fenómeno de agua muerta / foto Morgane Parisi

En 1904, el físico y oceanógrafo sueco Vagn Walfrid Ekman demostró en un laboratorio que las olas que se formaban bajo la superficie en la interfaz entre las capas de agua salada y agua dulce que forman la parte superior de esta zona del Océano Ártico interactúan con el barco, generando resistencia.

Este fenómeno, llamado agua muerta, se observa en todos los mares y océanos en los que se mezclan aguas de diferentes densidades (debido a la salinidad o la temperatura). Denota dos fenómenos de arrastre observados por los científicos. El primero, el arrastre de las olas de Nansen, causa una velocidad constante y anormalmente baja. El segundo, el arrastre de Ekman, se caracteriza por las oscilaciones de velocidad en el barco atrapado.

La causa de esto era desconocida. Físicos, expertos en mecánica de fluidos y matemáticos del Institut Prime del CNRS y del Laboratoire de Mathématiques et Applications (CNRS/Université de Poitiers) han intentado resolver este misterio. Utilizaron una clasificación matemática de diferentes ondas internas y el análisis de imágenes experimentales a escala de sub-píxel, una primicia.

La batalla de Accio / foto rowanwindwhistler en Wikimedia Commons

Demostraron que estas variaciones de velocidad se deben a la generación de ondas específicas que actúan como una cinta transportadora ondulante en la que la nave se mueve hacia adelante y hacia atrás. Los científicos también han conciliado las observaciones de Nansen y Ekman. Han demostrado que el régimen de oscilación de Ekman es sólo temporal: la nave termina escapando y alcanza la velocidad constante de Nansen.

El trabajo forma parte de un importante proyecto que investiga por qué, durante la batalla de Accio (2 de septiembre de 31 a.C.), las grandes naves egipcio-romanas perdieron cuando se enfrentaron a las naves más débiles de Octavio. ¿Podría la Bahía de Accio, que tiene todas las características de un fiordo, haber atrapado a la flota de Marco Antonio y Cleopatra en aguas muertas?

Así que ahora tenemos otra hipótesis para explicar esta estrepitosa derrota, que en la antigüedad se atribuía a las rémoras, peces ventosa que se pegaban a los cascos de las naves, según la leyenda.


Fuentes: Behind the dead-water phenomenon (CNRS) / The dual nature of the dead-water phenomenology: Nansen versus Ekman wave-making drags. Johan Fourdrinoy, Julien Dambrine, Madalina Petcu, Morgan Pierre, and Germain Rousseaux. PNAS, July 6, 2020. 

Imagen de portada: La batalla de Accio, cuadro de Lorenzo A. Castro (1672) / foto dominio público en Wikimedia Commons.

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Por Guillermo Carvajal. 7 de julio 2020-

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Historia/Cleopatra/Marco Antonio/La Batalla de Accio/Fenómeno natural/ Aguas muertas.

Newton y los secretos de la Gran Pirámide de Egipto.

Ruta, científica y geográfica, por los manuscritos del genio inglés, muchos de ellos protagonistas de sonadas subastas.

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En diversas ocasiones me he preguntado en qué acontecimientos del pasado me hubiera gustado estar presente. No son pocos; uno de ellos, la subasta de manuscritos de Isaac Newton que Sotheby’s organizó en Londres los días 13 y 14 de julio de 1936. 

Ya traté de esta subasta hace años, en julio de 2018, pero vuelvo ahora a ella estimulado por el recuerdo de otra, también newtoniana y a cargo de la misma firma, que tuvo lugar el 8 de diciembre de 2020, en la que se vendieron por 378.000 libras esterlinas (unos 500.000 euros) tres páginas de notas manuscritas de Newton, en las que discurría sobre la posibilidad de que la Gran Pirámide de Egipto escondiese secretos ocultos de trascendencia religiosa y científica.

En la subasta de 1936, en la que se ofrecieron 327 lotes, el total obtenido fue de 9.030 libras, equivalentes aproximadamente a unas 600.000 libras actuales. Pero para estimar correctamente la diferencia hay que tener en cuenta que los lotes de 1936 contenían más de 3 millones de palabras manuscritas de Newton, de las que en torno a 1.250.000 versaban sobre temas teológicos, 650.000 sobre alquimia y 250.000 sobre cronología de los reinos antiguos; mucho más de lo que escribió a lo largo de su vida sobre física o matemáticas.

John Maynard Keynes, el gran economista inglés, fue uno de los asistentes a aquella subasta. Adquirió 38 lotes, en los que gastó 655 libras esterlinas (unas 59.225 libras actuales), un pequeño esfuerzo económico para él, puesto que a comienzos de la década de 1930, gracias a sus inversiones en bolsa y propiedades, su patrimonio ascendía a alrededor de medio millón de libras.

Los “papeles” de física y matemáticas de Newton se conservan en la Universidad de Cambridge, mientras que los alquímicos, teológicos e históricos se hallan distribuidos por el mundo

Experto newtoniano y gran bibliófilo, Keynes poseyó cuatro ejemplares de la primera edición del libro inmortal de Newton, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687), en uno de los cuales incluyó la siguiente nota: “Compré esto [las cuatro copias] a David [un librero] por cuatro chelines, habiéndolos comprado él en Farringdon Road por cuatro peniques”. (Recordemos que 20 chelines constituían una libra, y doce peniques eran un chelín. 

El sistema decimal en la moneda se introdujo en el Reino Unido en 1971). El 19 de diciembre de 2016, un ejemplar de los Principia… se vendió por 3,7 millones de dólares.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de estas abismales diferencias? La primera, obvia, es lo mucho que pueden cambiar con el tiempo los valores, las apreciaciones, culturales o de otro tipo.

En 1936 Isaac Newton era considerado uno de los grandes genios de la historia de la humanidad y, en particular, una gloria de Inglaterra. Y ya lo había sido en vida: en el mausoleo de su tumba, en la abadía de Westminster, uno de los más espectaculares, se inscribió (en latín): “Aquí está enterrado Isaac Newton, Knight [Caballero] que, por la fuerza de su mente casi divina, y sus propios peculiares principios matemáticos, exploró el curso y figura de los planetas, las trayectorias de los cometas, las mareas del mar, las diferencias en los rayos de luz, y lo que ningún otro escolar había imaginado antes, las propiedades de los colores producidos así […]. ¡Regocíjense los mortales de que existiera tal y tan gran ornamento de la raza humana! Nació el 25 de diciembre de 1642, y murió el 20 de marzo de 1726” (a modo de comparación señalaré que la tumba de Charles Darwin, justo al lado de la de Newton, está cubierta únicamente por una losa con su nombre).

Sin embargo, sus manuscritos no científicos, objeto de la subasta de 1936, no eran apreciados. De hecho, la historia de cómo llegaron a ser ofrecidos por Sotheby’s es muy interesante. Cuando Newton falleció, sus manuscritos y demás propiedades pasaron a John Conduitt, el marido de Catherine Barton, sobrina del científico, quien había vivido y cuidado de él en Londres cuando dejó Cambridge para trabajar –finalmente como director– en el Mint, la Casa de la Moneda inglesa.

Una de las páginas manuscritas de Newton que se subastó en Sotheby’s en 2020, en la que muestra su obsesión por las pirámides de Egipto

Una de las páginas manuscritas de Newton que se subastó en Sotheby’s en 2020, en la que muestra su obsesión por las pirámides de Egipto

De Conduitt llegaron a su hija, la vizcondesa Lymington, madre del segundo Earl de Portsmouth. Y en la casa Portsmouth permanecieron hasta julio de 1872, cuando el astrónomo John Couch Adams –recordado por haber predicho, al mismo tiempo que el francés Urbain Le Verrier, la existencia de Neptuno– junto con George Gabriel Stokes, catedrático lucasiano de la Universidad de Cambridge (la cátedra que había ocupado Newton en su alma mater), los recogieron para llevarlos a Cambridge, examinarlos y catalogarlos y decidir si la universidad aceptaría la generosa oferta de donación del vigente Earl de Portsmouth.

Finalizadas tales tareas en 1888, la Universidad de Cambridge decidió ¡aceptar sólo los manuscritos científicos (básicamente, física y matemáticas)!, mientras que el resto regresó a la casa Portsmouth, que en 1936 los pasó a Sotheby’s para su venta. Obviamente, la sensibilidad histórica, la apreciación de los diferentes caminos que puede seguir una mente científica tan excelsa como la de Isaac Newton, distaba mucho de la actual.

Y así, los “papeles” de física y matemáticas de Newton se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, mientras que los alquímicos, teológicos e históricos se hallan distribuidos por el mundo, algunos en paradero desconocido. Los que compró Keynes los legó a su college, el King ‘s College de Cambridge.

Aunque la disciplina de la historia de la ciencia nunca ha contado con demasiados puestos académicos en la universidad, adquirió mayor relevancia entre los científicos cuando, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, algunos de éstos desearon que se conocieran y recordaran sus trabajos. El “disparadero” en este sentido fue un proyecto, Sources for History of Quantum Physics (Fuentes para la Historia de la Física Cuántica) que un grupo de físicos, la mayoría estadounidenses, impulsó a comienzos de la década de 1960 con la ayuda de la Sociedad Americana de Física.

Se trató de recopilar, cuantos más materiales mejor, todo lo relacionado con la historia de la física cuántica, encargándose la dirección del proyecto al célebre historiador de la ciencia –antiguo físico– Thomas S. Kuhn, el autor de La estructura de las revoluciones Científicas (1962). Depositadas las copias en varias universidades, y en la American Philosophical Society (Filadelfia), los materiales reunidos han servido bien a los historiadores de esa rama de la ciencia.

Imagen de portada: Retrato del científico Isaac Newton, por J. Faber

FUENTE RESPONSABLE: El Español. El Cultural. Por José Manuel Sánchez Ron. 26 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Isaac Newton/Pirámides/Antiguo Egipto/ Manuscritos

Djed Sepsh: la momia que podría ser la más antigua en Egipto.

El arqueólogo Zahi Hawass, exministro de Antigüedades de Egipto, dio a conocer el descubrimiento de la momia Djed Sepsh en el recinto de Gisr el-Mudir, en Saqqara.

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De acuerdo con declaraciones del experto a CNN, Sepsh era un hombre de 35 años, quien tenía una posición económica privilegiada. Su cuerpo tendría alrededor de 4.300 años.

«Es momia más antigua y hermosa (que hemos visto) cubierta de capas de oro, con una banda en la cabeza y un brazalete en el pecho, lo que indica que se trataba de un hombre rico», señaló en el medio.

Durante la expedición, donde Hawass laboró con 10 ayudantes, también encontraron varias tumbas, otras momias, ataúdes, vasijas de cerámica y estatuas de colores. Todos tienen buenas condiciones e inscripciones visibles para su posterior estudio.

“Las estatuas son importantes porque nos permiten «conocer por primera vez el arte del Imperio Antiguo que incluye estatuas dobles, estatuas individuales, estatuas de sirvientes, todo tipo de estatuas diferentes», agregó el arqueólogo.

El Ministerio de Turismo y Antigüedades anunció en su cuenta de Twitter que los descubrimientos son de la Quinta y Sexta dinastías.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

Además de que Djed Sepsh se convertiría en la momia más antigua hallada en Egipto, también pone “en el foco” a Saqqara.

Durante siglos, fue la zona donde se enterraban a los faraones de las primeras tres dinastías. Su pirámide principal, que tiene el nombre de la región, fue la primera construcción de ese tipo en el país, porque, anteriormente, los cuerpos de las personas de mayor rango se enterraban en mastabas, señaló National Geographic en su sitio web.

El diario kuwaití Al-Watan mencionó es un área arqueológica donde se han encontrado tumbas como la del tesorero principal del rey Ramsés II (1279 y 1213 a.C), el templo mortuorio de la reina Nerit, esposa del monarca Titi, primer rey de la Sexta Dinastía.

«En la misma zona, en mayo del año pasado, también se encontró un gran grupo de antiguas estatuas de bronce y ataúdes», precisó.

Imagen de portada: Paul Hudson/Mummy.

FUENTE RESPONSABLE: Sputnik Mundo. 29 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Arqueología/Faraones/Ramses II/ Actualidad.

Cómo la hija de Cleopatra tornó su trágica herencia en un reinado triunfante.

Cleopatra VII fue la reina egipcia que a los romanos les encantaba odiar.

Ella era, después de todo, el «monstruo fatal» que había seducido a Marco Antonio y lo había atraído a una alianza funesta.

Todo el sórdido episodio había alcanzado su clímax a principios del año 30 a.C., cuando, con las fuerzas de Octavio, futuro emperador de Roma, acercándose a la capital egipcia de Alejandría, la pareja se quitó la vida.

A pesar de su trágica muerte, Roma seguía consumida por su ardiente odio hacia Cleopatra. Sin embargo, la admiración por el Egipto que la había producido era inmensa.

Y evidente: se veía en frescos ornamentados en paredes de la ciudad y hasta en pirámides descomunales, como la imponente tumba de Gaius Cestius Epulo en la Porta San Paolo en el sur de la ciudad.

Alguien a quien le debió desconcertar esa yuxtaposición fue la única hija de Marco Antonio y Cleopatra, Cleopatra Selene.

Nacida en el año 40 a.C. y criada en el Palacio Real de Alejandría, Cleopatra Selene tenía alrededor de 10 años cuando sus padres murieron.

Ella, su hermano gemelo, Alejandro Helios, y su hermano menor, Ptolomeo Filadelfo, fueron llevados a Roma y depositados en la casa de Octavia, hermana de Octavio y exesposa de su padre, Marco Antonio.

Si bien el biógrafo de Octavio, Suetonio, afirmó que el (futuro) emperador era una figura paterna bondadosa, que insistió en que se cuidara a los menores como si fueran su propia descendencia, sin duda hubo una dimensión política en esta decisión.

Retener el control de los niños significaba que se neutralizaba cualquier amenaza potencial al poder de Roma sobre Egipto.

El Sol y la Luna

Ese control se expresó por primera vez en el Triple Triunfo de Octavio, un evento organizado para celebrar sus éxitos militares, en el verano del 29 a.C.

Los gemelos de Cleopatra y Marco Antonio - Alexander Helios y Cleopatra Selene II (Autor desconocido).

Los gemelos de Cleopatra y Marco Antonio – Alexander Helios y Cleopatra Selene II (Autor desconocido).

El tercer y último día del triunfo conmemoró su conquista de Egipto y, en ausencia de su madre, los niños caminaron junto a una efigie de ella entrelazada con las serpientes que supuestamente habían acabado con su vida.

Cleopatra Selene se vistió como la Luna y Alejandro Helios como el Sol, en referencia a los nombres celestiales que les había otorgado Marco Antonio, para asegurarse de que las multitudes que se alineaban en la ruta procesional los reconocieran.

Por suerte para ellos, a diferencia de otros enemigos de Roma como Vercingétorix de Galia, su participación en la celebración no culminó con su ejecución ritual.

Pero ¿qué hacer con una princesa que ya no estaba en posesión de un reino?

Octavio se aseguró de que los otros hijos sobrevivientes de Marco Antonio fueran criados como romanos tradicionales: Iullus Antonius, de su tercera esposa, Fulvia, escaló el cursus honorum (carrera política) y fue elegido cónsul.

Antonia la Mayor y Antonia la Menor, las dos hijas de Marco Antonio con Octavia (su cuarta esposa), se casaron con romanos adecuados y contaron entre sus descendientes a los emperadores Calígula, Claudio y Nerón.

Pero la situación de Cleopatra Selene no era tan sencilla.

Después de todo, Marco Antonio la había declarado reina de Creta y Cirenaica (parte de la actual Libia) por derecho propio en el 34 a.C., y técnicamente podía considerarse la reina legítima de Egipto tras la muerte de su madre.

Afortunadamente para Octavio, se presentó una solución en la forma de otro de sus pupilos, Gaius Julius Juba.

Cabeza de bronce de Juba II, rey de Numidia, descubierta en Marruecos. 25 a.C.-23 d.C. Rabat, Museo Arqueológico.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Cabeza de bronce de Juba II, rey de Numidia, descubierta en Marruecos. 25 a.C.-23 d.C. Rabat, Museo Arqueológico.

Al igual que Cleopatra Selene, Juba era el último vástago de una familia real depuesta en el exilio.

Su padre, Juba I, había sido rey de Numidia (una región al norte del Sahara), pero había respaldado al perdedor en la guerra civil entre Julio César y Pompeyo el Grande. Tras la derrota de Pompeyo, Juba I, como Cleopatra, se suicidó, y Roma confiscó su reino, su tesoro y su descendencia.

Así como Cleopatra Selene, Juba había sido exhibido en una procesión militar: el Cuádruple Triunfo de Julio César en el 46 a.C. Era un niño en ese momento, y el biógrafo de César, Plutarco, lo describió como «el cautivo más feliz jamás capturado».

Cleopatra Selene y Juba se casaron alrededor del año 25 a.C. antes de ser enviados al recién creado reino cliente romano de Mauritania (actual Marruecos y Argelia).

Una reina visible

Mauritania era el único reino cliente de Roma en el oeste del imperio.

Era un vasto territorio, bendecido con considerables recursos naturales que incluían muchos de los lujos que anhelaban los romanos, como tinte púrpura, madera de cidro y animales exóticos, así como alimentos básicos como cereales y pescado.

Estaba poblado por muchos grupos indígenas diferentes, que hoy en día se conocen colectivamente como «bereberes». También había colonias griegas y romanas ubicadas a lo largo de la costa mediterránea de la región.

Cleopatra Selene, detalle de bandeja dorada

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES.Cleopatra Selene resplandeció en su reinado.

Si bien en el corazón del imperio romano se esperaba que las mujeres ejercieran solo un discreto poder, las reinas en la periferia, como Mauritania, eran mucho más visibles.

Era tan natural que se involucraran en todos los aspectos del funcionamiento diario de sus reinos que sus súbditos se habrían sentido agraviados si no participaban plenamente.

Y Cleopatra Selene había crecido viendo a su madre hacer precisamente eso: no solo gobernando su reino y recibiendo embajadores de todo el antiguo Mediterráneo, sino también visitando y manteniendo correspondencia con otras mujeres poderosas, como la reina Amanirenas, quien presidió la vecina Kush.

Por lo tanto, no sorprende que ella no mostrara ninguna inclinación a hacerse a un lado y permitir que Juba tomara la iniciativa.

Al fin y al cabo, ella tenía el linaje más prestigioso que se remontaba a Ptolomeo, un general de Alejandro Magno, y también podía presumir de una conexión directa con la familia imperial a través de sus medias hermanas y abuela paterna, Julia.

Así que la pareja gobernó junta, un hecho que las monedas acuñadas dejaban claro: a un lado aparecía Juba y la leyenda latina Rex Iuba (Rey Juba), y al otro Cleopatra Selene y la leyenda griega Kleopatra Basilissa (Reina Cleopatra).

Cabe destacar que Cleopatra Selene también emitió sus propias monedas, repletas no solo de referencias a sí misma a través de lunas crecientes, sino también de motivos egipcios como cocodrilos, ibis y la corona y el sistro de la diosa Isis.

En una emisión de monedas, se presentó como «Reina Cleopatra, hija de la reina Cleopatra», evidenciando el orgullo que sentía de su madre.

Monedas de Juba II y Cleopatra Selene II

Monedas de Juba II y Cleopatra Selene II

Siempre cautelosos y discretos, la pareja le dio a la capital de Mauritania, Iol, un nuevo nombre: Cesarea, en honor a Octavio.

Pero encontraron una forma de honrar a Cleopatra y la cultura egipcia dentro de los muros de la ciudad.

Se embarcaron en un lujoso programa de construcción para convertirla en una sede apropiada para su incipiente dinastía, y claramente se inspiraron en el antiguo hogar de Cleopatra Selene.

Construyeron un faro en el puerto similar al famoso de Alejandría, un gran palacio, un foro, un teatro y un anfiteatro. También plantaron una arboleda sagrada, importaron obras de arte egipcias, renovaron templos antiguos y erigieron otros nuevos.

Los dioses y diosas egipcios pronto se hicieron populares en Mauritania, y hubo un templo de Isis al que Juba dedicó cocodrilos.

Con el tiempo, Cesarea se convirtió en una corte altamente sofisticada y multicultural, poblada por eruditos griegos, romanos, egipcios y africanos prolíficos, y artesanos talentosos y creativos.

En sus propios escritos de Juba, incluyó anécdotas sobre Egipto, Alejandría y el Nilo que muy probablemente provenían de Cleopatra Selene. Fue una forma de reutilizar los recuerdos de su madre y su vida anterior de una manera aceptable para los lectores romanos.

Brillo perdurable

Cleopatra Selene y Juba habían convertido, por todos los medios, sus infancias turbulentas (derrota, cautiverio, suicidios de sus padres) en un triunfo.

Pero en algún momento alrededor del cambio del primer milenio, esa historia de éxito tuvo un final repentino por la muerte prematura de la reina.

El mausoleo real de Mauritania, la tumba del rey bereber Juba II y la reina Cleopatra Selene II, provincia de Tipaza, Argelia.

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES. El mausoleo real de Mauritania, la tumba del rey bereber Juba II y la reina Cleopatra Selene II, provincia de Tipaza, Argelia.

Aunque no sabemos la fecha precisa de su fallecimiento, otro poema compuesto por el poeta de la corte, Crinágoras de Mitilene, puede proporcionar una pista:

«La Luna misma, que salió temprano en la tarde, apagó su luz, velando su luto con noche, pues vio a su tocaya, la linda Selene, descender muerta al tenebroso Hades. A ella le había otorgado la belleza de su luz, y con su muerte mezcló sus propias tinieblas».

En su poema, Crinagoras parece indicar que la muerte de Cleopatra Selene coincidió con un eclipse lunar.

Esto ha llevado a los historiadores a proponer dos fechas posibles para su fallecimiento, ambas presenciaron eclipses lunares que fueron visibles en Cesarea y Roma: el 23 de marzo del 5 a.C. y el 4 de mayo del 3 d.C.

La reina fue enterrada en un magnífico mausoleo, cuyos restos aún se pueden ver cerca de Cherchell en Argelia hoy.

Juba continuó gobernando Mauritania durante dos décadas después de la muerte de su esposa, y su hijo Ptolomeo fue designado co gobernante en el año 21 d.C.

Incluso después de su muerte, Cleopatra Selene siguió siendo una figura importante en el reino.

Busto de Cleopatra Selene exhibido en el Museo Arqueológico de Cherchell, Argelia.

Busto de Cleopatra Selene exhibido en el Museo Arqueológico de Cherchell, Argelia.

Un tesoro depositado cerca de Tánger contiene monedas que pueden fecharse en el período 11-17 d.C. e incluye no solo las acuñadas por Cleopatra Selene y Juba juntos, sino también las emitidas por la reina sola.

Esto indica que sus antiguos súbditos seguían usándolas décadas después de su muerte, y que Juba y Ptolomeo pudieron estabilizar su reinado conjunto gracias en parte al brillo perdurable de su esposa y madre.

Cleopatra Selene tuvo un impacto inmenso en su reino y en el resto del mundo romano durante su vida, incluso más allá.

Entonces, ¿por qué es tan poco conocida hoy?

Paradójicamente, la respuesta puede estar en su éxito.

Los historiadores romanos estaban obsesionados con lo que sucedía en el centro del imperio. Solo mencionarían los reinos clientes cuando había problemas.

El hecho de que no escribieran mucho sobre Mauritania indica que las cosas iban bien allá.

A diferencia de su madre y otras reinas-clientes romanas como Boudica, Cleopatra Selene parece haber triunfado en silencio en lugar de haber fracasado en voz alta.

* Jane Draycott es profesora de historia antigua en la Universidad de Glasgow. Su último libro, «La hija de Cleopatra», fue publicado por Head of Zeus en noviembre de 2022. Si quieres leer el artículo original en BBC History Extra, haz clic aquí.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. «La muerte de Cleopatra», de Alessandro Turchi (1578-1649).

FUENTE RESPONSABLE: BBC History Extra. Por Jane Draycott. 28 de enero 2023.

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