Un gusano acorazado de hace 518 millones de años revela la ascendencia de tres grandes grupos de animales.

Un equipo internacional de científicos de las universidades de Bristol y Oxford, y del Museo de Historia Natural, ha descubierto que un gusano fósil bien conservado de hace 518 millones de años se asemeja al ancestro de tres grandes grupos de animales vivos.

El gusano fósil, llamado Wufengella y desenterrado en China, medía media pulgada de largo y era una criatura rechoncha cubierta por un denso conjunto de placas que se superponían regularmente en su espalda, y que pertenecía a un grupo extinto de organismos gelatinosos llamados tommotiidos.

Alrededor de la armadura asimétrica había un cuerpo carnoso con una serie de lóbulos aplanados que sobresalían de los lados. Entre los lóbulos y la coraza salían del cuerpo haces de cerdas. Los numerosos lóbulos, los haces de cerdas y el conjunto de conchas en el dorso son pruebas de que el gusano estaba originalmente seriado o segmentado, como una lombriz de tierra.

Los resultados se publican en la revista Current Biology. El coautor del estudio, el Dr. Jakob Vinther, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol, dijo: Parece la improbable descendencia entre un gusano de cerdas y un molusco chiton. Curiosamente, no pertenece a ninguno de esos grupos.

El reino animal consta de más de 30 grandes planes básicos de organización clasificados como filos. Cada filo alberga un conjunto de características que los diferencian unos de otros. Sólo unos pocos rasgos son compartidos por más de un grupo, lo que demuestra el rápido ritmo de evolución en el que se originaron estos grandes grupos de animales, la llamada Explosión Cámbrica, hace unos 550 millones de años.

Un esquema de cómo los tommotidos nos hablan de la evolución de los planes corporales en el árbol de la vida | foto Luke Parry

Los braquiópodos son un filo que se asemeja superficialmente a los bivalvos (como las almejas) por tener un par de conchas y vivir adheridos al fondo marino, a las rocas o a los arrecifes. Sin embargo, al observar su interior, los braquiópodos se revelan muy diferentes en muchos aspectos. De hecho, los braquiópodos filtran el agua mediante un par de tentáculos plegados en un órgano con forma de herradura.

Este órgano se llama lofóforo y los braquiópodos comparten el lofóforo con otros dos grandes grupos llamados foronídeos («gusanos de herradura») y briozoos («animales de musgo»). Los estudios moleculares -que reconstruyen los árboles evolutivos a partir de las secuencias de aminoácidos- coinciden con las pruebas anatómicas de que los braquiópodos, los briozoos y los foronídeos son los parientes vivos más cercanos entre sí, un grupo denominado Lofoforados por su órgano filtrador.

El coautor, el doctor Luke Parry, de la Universidad de Oxford, añadió: Wufengella pertenece a un grupo de fósiles del Cámbrico que es crucial para entender cómo evolucionaron los lofoforados. Se llaman tommótiidos, y gracias a estos fósiles hemos podido entender cómo los braquiópodos evolucionaron hasta tener dos conchas a partir de ancestros con muchas placas similares a las de las conchas dispuestas en un cono o tubo.

Conocemos desde hace mucho tiempo este grupo de tommotidos llamado camenellanos. Los paleontólogos han pensado que esas conchas estaban unidas a un organismo ágil -que se arrastraba- en lugar de estar fijas en un lugar y alimentarse con un lofóforo.

El equipo, formado por paleontólogos de la Universidad de Bristol, la Universidad de Yunnan, el Museo de Historia Natural de Chengjiang, la Universidad de Oxford, el Museo de Historia Natural de Londres y el Muséum national d’Histoire Naturelle de París, demuestra que Wufengella es un tommótido camenélico completo, lo que significa que revela cómo era el tan buscado ancestro gusano de los lofoforados.

El fósil Wufengella y un dibujo con los principales componentes del organismo | Imagen: Jakob Vinther y Luke Parry

El Dr. Parry añadió: Cuando me quedó claro por primera vez qué era este fósil que estaba viendo al microscopio, no podía creer lo que veían mis ojos. Se trata de un fósil sobre el que hemos especulado a menudo y con el que esperábamos poner los ojos algún día.

Aunque el fósil cumple la predicción paleontológica de que el linaje ancestral de los lofoforados era un gusano ágil y acorazado, la aparición de su anatomía blanda pone de manifiesto algunas hipótesis sobre el parentesco de los lofoforados con los gusanos segmentados.

El Dr. Vinther dijo: Los biólogos llevaban mucho tiempo observando cómo los braquiópodos tienen múltiples cavidades corporales emparejadas, estructuras renales únicas y haces de cerdas en su espalda cuando son larvas. Estas similitudes les llevaron a darse cuenta de lo mucho que se parecen los braquiópodos a los gusanos anélidos.

Ahora podemos ver que esas similitudes son el reflejo de una ascendencia compartida. El ancestro común de los lofóforados y los anélidos tenía una anatomía muy parecida a la de los anélidos.

En algún momento, el ancestro tommotideo de los lofóforos se volvió sésil y evolucionó hacia la alimentación en suspensión (captura de partículas suspendidas en el agua). Entonces, un cuerpo largo y agusanado con numerosas unidades corporales repetidas se volvió menos útil y se redujo.

El coautor Greg Edgecombe, del Museo de Historia Natural, dijo: Este descubrimiento pone de manifiesto lo importantes que pueden ser los fósiles para reconstruir la evolución. Obtenemos una imagen incompleta si sólo miramos a los animales vivos, con los relativamente pocos caracteres anatómicos que comparten los distintos filos. Con fósiles como el de Wufengella, podemos rastrear cada linaje hasta sus raíces, dándonos cuenta de cómo antaño tenían un aspecto totalmente distinto y modos de vida muy diferentes, a veces únicos y otras veces compartidos con parientes más lejanos.

Fuentes: University of Bristol | Jin Guo, Luke A. Parry, Jakob Vinther, Gregory D. Edgecombe, Fan Wei, Jun Zhao, Yang Zhao, Olivier Bethoux, Xiangtong Lei, Ailin Chen, Xianguang Hou, Taimin Chen,2 and Peiyun Cong

Imagen de portada: Una reconstrucción de cómo habría sido Wufengella en vida. Ilustración realizada por Roberts Nicholls, paleocreations.com

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 28 de septiembre 2022.

Ciencia/Arqueología/Antropología/Fósiles/Orígenes/Animales

Cómo hicieron los antiguos rapanui para trasladar los 887 moai que están diseminadas por toda la Isla de Pascua.

Los vientos costeros azotaban mi rostro mientras estiraba el cuello para ver los 15 moai frente a mí.

Con una altura de hasta dos pisos y de espaldas al agitado océano Pacífico, las cavidades de sus ojos, alguna vez adornados con coral blanco y escoria volcánica, miraban perennemente a través de la Isla de Pascua.

Sus cuerpos estaban grabados con símbolos enigmáticos, y sus rostros, con cejas prominentes y narices alargadas, parecían reconfortantemente humanos y formidablemente divinos.

Hay 887 moai repartidos por la Isla de Pascua, o Rapa Nui como la llaman los isleños, y estos 15 estaban de pie sobre el pedestal de Ahu Tongariki, la estructura ceremonial más grande de la remota isla chilena.

Al mirar las cabezas excesivamente grandes y los torsos sin piernas, me resultaba difícil imaginar cómo estas figuras monolíticas gigantes, que pesan hasta 88 toneladas y se construyeron hace al menos 900 años, podrían haber llegado hasta aquí.

Pero no era la única haciéndome esa pregunta: los investigadores han estado desconcertados durante mucho tiempo sobre cómo estos pesados moai fueron transportados manualmente a través de la isla.

Se han propuesto varias teorías, incluido el uso de troncos para hacer rodar las estatuas e incluso la creencia descabellada de la ayuda extraterrestre.

Sin embargo, parece que el secreto radica en la combinación de un diseño ingenioso y una escultura impecable, que permitió a estas estatuas humanas mantenerse erguidas y mecerse hacia adelante de un lado a otro mientras eran guiadas por cuerdas, lo que les otorgaba la capacidad de «caminar».

Estatuas «caminantes»

El movimiento habría sido similar a arrastrar un refrigerador en una posición de pie, con cada lado avanzando poco a poco uno a la vez.

«Pero los rapanui (los pueblos polinesios indígenas de Rapa Nui) fueron más allá y tallaron la base de las estatuas y agregaron ciertos ángulos para que fuera una mejor versión para ser movida», explicó Carl Lipo, un arqueólogo especializado en moais y autor principal de un estudio de 2013 sobre cómo eran movidas las estatuas.

Moais en Rapa Nui

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los moais habrían sido trasladados de forma vertical.

Este fue el primer estudio que «caminó» con éxito una réplica de cinco toneladas, y la teoría que propuso de estatuas caminantes «combina la historia oral y la ciencia», según Ellen Caldwell, profesora de Historia del Arte en Mt.San Antonio College en California, quien tiene experiencia en arte oceánico antiguo.

Ella señala que las estatuas caminantes son parte de las tradiciones orales rapanui, y que existe una palabra -«neke neke» en el idioma rapanui- que se traduce como «caminar sin piernas».

Es esta expresión y son esas historias orales las que los ancianos y descendientes rapanui recuerdan al responder cómo los moai fueron trasladados a través de grandes distancias sin ninguna maquinaria.

Las canciones infantiles rapanui también cuentan historias sobre las estatuas caminando y las leyendas dicen que un jefe con mana, o poder sobrenatural, ayudó a los moai a caminar.

«La tradición oral de la isla habla de que los moai caminan desde el lugar donde fueron hechos hasta su destino final encima de los altares», explica Patricia Ramírez, quien vive en Rapa Nui desde los cinco años y ahora trabaja allí como guía turística.

«Tradicionalmente, la única forma de transmitir la historia en la isla era a través de canciones, cánticos, juegos y poesía. Hay muchos cantos ancestrales e historias que hablan de los moais caminando».

Sin embargo, aunque los lugareños hablaron durante mucho tiempo de que caminaban, los estudiosos extranjeros tardaron más de dos siglos en aceptar esta forma de transportar los moai.

«Hasta ahora los europeos y otros investigadores decían, ‘no, debe haber habido otras formas, no pudo haber sido eso'», dijo Lipo.

«No había forma de que pudiéramos pensar en mover las estatuas si no fuera con mucha gente. Esto resulta no ser cierto. El registro arqueológico realmente apunta a eso».

Bases especiales

Casi todas las estatuas fueron creadas en la cantera volcánica de Rano Raraku antes de ser transportadas a pedestales de piedra (conocidos como ahus) en diferentes puntos de la costa de la isla.

El estudio de Lipo encontró que las estatuas inacabadas en la cantera y las abandonadas que yacían al costado de las carreteras de la isla, es decir, las que necesitaban ser movidas, tenían bases más anchas en relación al ancho de los hombros en comparación con las estatuas que se encuentran en los ahus.

Moais al lado de un camino en Rapa Nui

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los moais eran construidos con bases más anchas para «caminar» y luego se esculpían.

También se inclinaban significativamente hacia adelante unos 17 grados, lo que provocaba que el centro de masa se colocara justo sobre el borde inferior frontal redondeado.

Estos ajustes permitían que la estatua rodara de lado a lado y fuera transportada a su lugar final.

«Lo que es sorprendente es que estaban tan inclinadas hacia adelante que no podrían pararse solos porque se caerían hacia adelante», dijo.

Estas características indican que los moai fueron modelados según «nuestra propia forma de caminar», dijo Lipo, explicando que cuando caminamos, giramos la cadera y caemos hacia adelante.

«Los rapanui esencialmente crearon una estructura que podía hacer lo mismo. A medida que la estatua se inclina hacia adelante, caía y se movía para adelante para dar un paso».

El moai andante habría sido sostenido y guiado por cuerdas, con un grupo de personas rapanui a cada lado de la estatua dirigiendo los pasos, y un pequeño grupo detrás estabilizando el movimiento.

Una vez que la estatua alcanzaba su ahu, los talladores de piedra cincelaban los ojos y remodelaban la base para ajustar el centro de masa, lo que permitía que la estatua se mantuviera erguida por sí misma.

La mejor opción

Por qué los rapanui optaron por caminar las estatuas en lugar de arrastrarlas o hacerlas rodar sobre troncos tuvo que ver con aspectos prácticos, según Lipo.

El peso de las esculturas habría aplastado los troncos, mientras que arrastrar un moai tan enorme hubiera requerido una enorme mano de obra.

En una isla remota y árida con pocos recursos, caminar las estatuas era un método eficiente.

Isla de Pascua o Rapa Nui

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Ves la ingeniería que se necesitó para poder hacer y mover los moai con el menor costo. El pueblo rapanui lo hizo dentro de las limitaciones de la isla, básicamente mediante la cooperación y el ingenio», dijo.

Mi caminata desde el cráter Rano Raraku hasta Ahu Tongariki fue de solo 800 metros de distancia, pero no estaba tratando de guiar un moai de 88 toneladas con unas pocas cuerdas.

Otras estatuas que visité se encontraban en ahus a una distancia de hasta 18 km de la cantera, lo que hizo que mi paseo en bicicleta hasta allí pareciera una brisa en comparación con las hazañas que lograron las antiguas civilizaciones rapanui.

Crear estatuas ambulantes debe haber sido un proceso de prueba y error. Alrededor de 400 estatuas permanecen dentro y alrededor de la cantera de Rano Raraku en varias etapas de finalización, una indicación de que los talladores de piedra usaron el valle como un laboratorio artístico para experimentar con diferentes prototipos antes de encontrar uno que pudiera moverse de manera eficiente, dijo Lipo.

«Realmente documenta la historia de la artesanía, los experimentos, los intentos y los fracasos», agregó.

Una vez que una estatua estaba lista, era sacada del valle y guiada hacia su ahu. Los antiguos caminos que salían de Rano Raraku eran cóncavos, lo que ayudaba y apoyaba los movimientos de balanceo de lado a lado de los moai.

Camino errante

Sin embargo, no todos los moai llegaron a sus ahus: algunos perdieron el equilibrio en el camino y se salieron de su ruta. Los visitantes a la cantera verán las ruinas de docenas de estatuas abandonadas esparcidas por las laderas exteriores y los bordes de las carreteras; es el mejor lugar de la isla para tener una idea de la inmensa cantidad de moai creados.

El estudio de Lipo encontró que estos moai caídos tienen roturas consistentes con caídas desde una posición de pie vertical, lo que fortalece la teoría de que caminaron.

Una vez que la estatua llegaba a su destino y era remodelada para permitir que se mantuviera erguida, se la levantaba sobre su ahu.

En ese momento, los moai a veces eran rematados con sombreros de piedra llamados pukao para darles aringa ora (rostro vivo), o, en otras palabras, «su forma humana», dijo Jo Anne Van Tilburg, arqueóloga especializada en arte rupestre rapanui.

Uno de los moai fue restaurado, con sus ojos de coral y su sombrero de piedra o pukao.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Uno de los moai fue restaurado, con sus ojos de coral y su sombrero de piedra o pukao.

Tener una apariencia humana era importante para los rapanui, ya que los moai se usaban en rituales para los muertos y para honrar a los jefes rapanui.

El pueblo rapanui creía que el mundo de los vivos y los muertos era continuo, explicó Ramírez. «No se contentaban con recordar solo simbólicamente a sus antepasados, querían tener imágenes físicas para representarlos», agregó. «Y eso es lo que son las estatuas moais. Son los rostros de los ancestros muertos».

Lipo señaló que los talladores de piedra pueden haber cantado canciones ceremoniales mientras las estatuas «caminaban» para mantener el ritmo del movimiento.

Sin embargo, poco queda de la historia oral del pueblo rapanui para confirmar esto.

«Muchas de las canciones e historias se perdieron debido a la colonización y las misiones», dijo Tilburg. «El primer contacto con los europeos devastó su cultura. Es la misma saga en todas las islas polinesias».

A pesar de que la investigación científica ha respondido a muchas de las preguntas más desconcertantes sobre los moai, la falta de historia oral y escrita mantiene a Rapa Nui envuelta en un mito.

Pero es este elemento de misterio lo que me atrajo a mí y a decenas de miles de otros turistas cada año, a este punto remoto de una isla en primer lugar.

GETTY IMAGES. Los moai de Ahu Tongariki miran en dirección a Rano Raraku, la cantera donde fueron creados.

Imaginé las 15 estatuas de Ahu Tongariki rodando de lado a lado por la tierra árida, un canto celestial llenando el aire.

Pero aunque hoy estos gigantes moai se mantienen inmóviles y silenciosos, su construcción dice mucho sobre del ingenio de sus antiguos creadores.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Investigadores han validado el mito de que los moai «caminaron» hasta su lugar de reposo.

FUENTE RESPONSABLE: Sarah Brown; BBC Travel. 18 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Chile/Antropología

 

El ADN del Guerrero del Grifo aporta nuevas claves sobre el origen de los micénicos.

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En la primavera del año 2015, dos arqueólogos de la Universidad de Cincinnati, Sharon Stocker y Jack Davis, descubrieron una tumba intacta de hace 3.500 años con un magnífico ajuar funerario compuesto por joyas y una colección de armas nunca antes vistas. Los investigadores hallaron la tumba bajo unas tierras de cultivo situadas en la ciudad baja que rodeaba la acrópolis de Pilos, el llamado campo de Tsakonas, muy cerca del conocido como Palacio de Néstor. Tras un examen forense se determinó que los restos eran los de un joven de entre 30 y 35 años, de 1,70 metros de altura, perteneciente a la élite y que falleció a finales del siglo XVI a.C. o a inicios del XV a.C. por motivos que aún no se han podido determinar.

El hombre fue enterrado boca arriba, en un sarcófago de madera y envuelto en un sudario; ambos elementos en muy mal estado. Este personaje de la élite micénica fue enterrado con numerosas armas de bronce, una maza en forma de cabeza de toro (aunque también podría tratarse de un cetro), una armadura muy deteriorada, un casco hecho de colmillos de jabalí y una gran espada de más de un metro de largo. Los arqueólogos lo bautizaron como Guerrero del Grifo por unos objetos hallados asimismo en la sepultura: dos placas de marfil talladas en las que se había representado un grifo, un animal mitológico mitad águila y mitad león. Una de ellas se dispuso entre sus piernas.

ORIGINARIO DE GRECIA

La tumba del Guerrero del Grifo fue calificada por las autoridades griegas como la más importante localizada en la Grecia continental desde el descubrimiento de Micenas en el año 1939. Al encontrarse intacta, la tumba es como una ventana al pasado que puede ayudar a los arqueólogos a comprender mejor los momentos previos al colapso del mundo micénico. Desde entonces, Stocker y Davis han seguido con sus investigaciones y acaban de publicar, en la revista Science, en colaboración con un amplio elenco de expertos de todo el mundo dirigidos por la Universidad de Harvard, tres nuevos estudios de ADN sobre este individuos y otras 726 personas que vivieron antes y durante la Edad del Bronce con el objetivo de esclarecer sus orígenes y los movimientos de personas que tuvieron lugar a través de las tierras bañadas por las aguas del Mediterráneo.

La tumba del Guerrero del Grifo fue calificada por las autoridades griegas como la más importante localizada en la Grecia continental desde el descubrimiento de Micenas en el año 1939.

Sharon Stocker supervisa la excavación de la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos, Grecia.Foto: Jack Davis / UC Classics

Los arqueólogos Sharon Stocker y Jack Davis durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo. Foto: Palace of Nestor excavations / Department of Classics, University of Cincinnati

Estas nuevas investigaciones sobre el ADN antiguo han demostrado que hace entre 5.000 y 7.000 años, un grupo de población con ascendencia del Cáucaso, una región situada entre el mar Negro y el mar Caspio, se trasladó hasta Anatolia (en la actual Turquía) y hacia el norte de Europa del Este. Más tarde, aproximadamente hace unos 5.000 años, la población de Europa del Este se dispersó por el continente europeo y hacia el oeste de Asia, y de nuevo hacia el Cáucaso. Allí se mezclaron con la población local «creando un tapiz de ascendencia diversa del que surgieron hablantes de las lenguas griega, paleo-balcánica y albanesa», afirman los investigadores. «Cuando observamos el surgimiento de la civilización micénica, el ADN antiguo apoya la noción de que fue un fenómeno local, no algo importado del exterior. El desarrollo del estado por parte de los micénicos era autóctono de Grecia», asegura Davis.

DIETA Y RIQUEZA DEL GUERRERO DEL GRIFO

Las muestras de ADN usadas para el estudio también fueron sometidas a un análisis isotópico para conocer mejor el tipo dieta consumido por los antiguos habitantes de Pilos, y los resultados han puesto de manifiesto que los hombres ingerían muchas más proteínas que las mujeres. Muchos de los individuos cuyo ADN ha sido estudiado fueron enterradas en tholos (una construcción funeraria de forma circular), y ha podido comprobarse que también consumieron más proteínas que las personas enterradas en tumbas de cámara (sepulturas construidas en piedra o en madera). Los investigadores consideran que las dietas altas en proteínas son un barómetro que determina una buena nutrición y que a menudo se relaciona con el estatus, la posición social o la riqueza.

Las muestras de ADN usadas para el estudio también fueron sometidas a un análisis isotópico para conocer mejor el tipo dieta que consumían los antiguos habitantes de Pilos.

Espada descubierta durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos. Foto: Palace of Nestor excavations / Department of Classics, University of Cincinnati

Todos estos hallazgos confirman lo que ya se sabía sobre los antiguos rituales griegos: «Por ejemplo, está documentada la participación de los hombres en los banquetes en los que se consumía carne, pero la participación de las mujeres puede haber sido mucho menos frecuente», ha afirmado la profesora de Antropología de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, Lynne Schepartz, la cual en 2016 llevó a cabo una reconstrucción del rostro del Guerrero del Grifo. El ADN antiguo también ha confirmado algo que los expertos ya sospechaban: el Guerrero del Grifo era originario de la región, lo que refutaría la teoría de que podría haberse tratado de un invasor o de un extranjero.

Imagen de portada: Reconstrucción facial realizada en 2016 del aspecto que podría haber tenido el Guerrero del Grifo. Foto: Lynne Schepartz y Tobias Houston /HVRU/Universidad de Witwatersrand

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por J.M. Sadurni. 14 de septiembre de 2022.

Antigua Grecia/Arqueología/Antropología/ADN/Edad de Bronce

 

Lo que revelan los fósiles sobre la hibridación de los primeros humanos.

El origen de la humanidad fue más complejo de lo que se pensaba.

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Muchas personas que viven hoy en día tienen un pequeño componente de ADN neandertal en sus genes, lo que sugiere un papel importante para la mezcla con linajes humanos arcaicos en la evolución de nuestra especie. La evidencia paleogenética indica que la hibridación con los neandertales y otros grupos antiguos ocurrió varias veces, y la historia de nuestra especie se parece más a una red o un arroyo trenzado que a un árbol. Claramente, el origen de la humanidad fue más complejo de lo que se pensaba.

Es esencial utilizar múltiples líneas de evidencia para investigar el impacto de dicha hibridación. El ADN antiguo rara vez se conserva bien en especímenes fósiles, por lo que los científicos deben reconocer posibles híbridos de sus esqueletos. Esto es vital para comprender nuestro complejo pasado y lo que nos hace humanos. 

La profesora Katerina Harvati, del Centro Senckenberg para la Evolución Humana y el Paleoambiente de la Universidad de Tübingen, Alemania, junto con la profesora Rebecca R. Ackermann, del Instituto de Investigación de la Evolución Humana de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, han investigado el impacto de la hibridación utilizando cráneos fósiles e identificados híbridos potenciales individuales en el pasado. Su trabajo ha sido publicado en la revista Nature Ecology and Evolution.

Análisis cuidadoso de los datos extraídos de restos fósiles de humanos antiguos.

Para ello, las investigadoras analizaron una gran cantidad de restos fósiles de humanos antiguos del Paleolítico Superior de Eurasia, que datan de hace aproximadamente 40 a 20 mil años. Varios de estos individuos han producido ADN antiguo que muestra un pequeño componente de ascendencia neandertal en sus genes, lo que refleja su reciente mezcla con este grupo. Los huesos de sus cráneos se compararon con muestras (no mezcladas) de neandertales y humanos modernos tempranos y recientes de África.

Los investigadores examinaron tres regiones del cráneo: la mandíbula, la caja craneana y la cara, en busca de signos reveladores de hibridación. «Estos pueden incluir, por ejemplo, una morfología intermedia en comparación con los neandertales o los humanos modernos, anomalías dentales o tamaños inusuales. Estas son características que vemos en los híbridos de varios mamíferos, incluidos los primates«, explican Harvati y Ackermann. Su estudio mostró que las señales de hibridación eran evidentes en los cráneos y las mandíbulas, pero no en las caras.

Cuando es posible, las hibridaciones han de confirmarse con datos genéticos.

En los individuos con antecedentes genéticos conocidos, los investigadores también consideraron si los signos de hibridación en el esqueleto coincidían con el porcentaje de ascendencia neandertal. El hecho de que no lo hiciera sugiere que «la presencia de variantes genéticas particulares es probablemente más importante que la proporción general de ascendencia neandertal«, según las investigadoras.

Harvati y Ackermann también identificaron a algunos de los individuos estudiados como híbridos potenciales, incluidos individuos del Medio Oriente, bien conocido por ser una región de contacto para los grupos humanos, pero también más allá, tanto en Europa occidental como en la oriental. Sin embargo, «cuando sea posible, el estado híbrido individual debe confirmarse utilizando datos genéticos y, como tal, consideramos estas identificaciones como hipótesis a probar«, indica Harvati. Este fue el primer estudio de este tipo, según ella, y agrega que «esperamos que esto aliente a los investigadores a observar más de cerca estos fósiles y combinar múltiples líneas de evidencia para identificar la hibridación humana en el registro fósil«.

Factor innovador de la evolución

En otros organismos, desde plantas hasta grandes mamíferos, se sabe que la hibridación produce innovación evolutiva, incluidos resultados novedosos y diversos. «Se estima que alrededor del 10% de las especies animales producen híbridos, incluidos, por ejemplo, bóvidos, osos, gatos y cánidos«, asegura Ackermann. 

Los híbridos también se conocen en primates, nuestros parientes cercanos, como los babuinos, según ella. «Debido a que la hibridación introduce una nueva variación y crea nuevas combinaciones de variación, esto puede facilitar una evolución particularmente rápida, especialmente cuando se enfrentan a condiciones ambientales nuevas o cambiantes«.

La hibridación, por lo tanto, puede haber proporcionado a los humanos antiguos características genéticas y anatómicas que les dieron importantes ventajas cuando se extendieron desde África por todo el mundo, lo que resultó en nuestra especie físicamente diversa y evolutivamente resistente, afirman los autores.

Imagen de portada: Primeros humanos modernos (izquierda) y neandertal. Crédito: Ilustración artística: Gleiver Prieto; Copyright: K. Harvati.

FUENTE RESPONSABLE: Nature Ecology and Evolution. Fantasymundo. Por Alejandro Serrano. 5 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Evolución/Antropología/Paleogenética.

Desentierran los restos del primer niño sometido a una cirugía en la Historia, de hace 31.000 años.

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La primera cirugía en la historia fue todo un éxito, revelan los restos de una persona que se sometió a una amputación durante el periodo Neolítico.

Después de ser sometido a la primera cirugía en la historia, un niño prehistórico sobrevivió hasta 9 años sin pie. Sus restos fueron localizados en Borneo, una isla que pertenece al archipiélago de Indonesia. A partir de los huesos encontrados, el equipo de arqueólogos que atendió el caso sugiere que este procedimiento se dio hace 31 mil años, durante un periodo conocido como la ‘Revolución Neolítica‘.

A pesar de que la intervención quirúrgica le costó toda la articulación del tobillo, parece ser que esta persona alcanzó la edad adulta sin problemas. Ante la pregunta sobre si esta pérdida fue producto de un accidente, los investigadores están seguros de lo contrario: fue una incisión intencionada, según el corte que se aprecia en los huesos. Y lo que es más: los restos revelan que se tenía el conocimiento suficiente para evitar que el paciente muriera, se desangrara o pasara dolor extremo.

Una operación exitosa

TIM MALONEY

Los restos encontrados en Borneo revelan que la primera cirugía de la historia fue exitosa. No sólo eso: los arqueólogos piensan que se logró tener un cuidado asertivo del paciente una vez que el procedimiento terminó. Es decir, los pobladores de Indonesia en el Neolítico tenían conocimientos suficientes para dar rehabilitación a quienes fueran sometidos a procedimientos similares.

Previo al descubrimiento de estos restos, la cirugía más antigua de la que se tenía registro se había localizado en Francia. Los restos de la persona se dataron de hace 7 mil años. Sin embargo, según el equipo de la Universidad de Griffith (Australia), la amputación del individuo en Indonesia es mucho más antigua.

Los autores piensan, según el artículo publicado recientemente en Nature, que el asentamiento de las sociedades agrícolas dio pie a que estos pobladores antiguos se enfrentaran a nuevos problemas. De estos obstáculos, nació la necesidad de intervenir el cuerpo humano para sanar a las personas:

«Esta evidencia inesperadamente temprana de una amputación exitosa […] sugiere que al menos algunos grupos modernos de humanos forrajeros en Asia tropical habían desarrollado conocimientos y habilidades médicas sofisticadas mucho antes de la transición agrícola neolítica», escriben los investigadores.

El hallazgo marca un precedente único en la historia de la medicina. Más que nada, explica el equipo de Griffith, porque indica que el procedimiento fue producto de una serie de intervenciones intencionadas, que contribuyeron al desarrollo de métodos más precisos entre las poblaciones no sedentarias.

Imagen de portada: DETALLE DEL MIEMBRO AMPUTADO QUIRÚRGICAMENTE. CRÉDITO: NATURE / UNIVERSIDAD DE GRIFFITH

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 8 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Prehistoria/Arqueología/Antropología/Medicina

 

El lenguaje y el pensamiento estratégico ayudaron al Sapiens a sobrevivir.

NEUROGENÉTICA

Reconstruida la historia genética de las funciones cerebrales desde los primeros homínidos hasta los humanos modernos.

Utilizando ADN antiguo y datos de redes cerebrales, investigadores austriacos han reconstruido la historia de las funciones cerebrales desde los primeros homínidos hasta los humanos modernos y descubierto que el lenguaje y el pensamiento estratégico ayudaron al Homo sapiens a sobrevivir.

El cerebro humano y sus habilidades son únicos en el reino animal: la forma en que hablamos, pensamos e intercambiamos información durante generaciones, no tiene equivalente en nuestros primos los simios. Sin embargo, nuestros parientes más cercanos (extintos), los neandertales y los denisovanos, pueden haber tenido habilidades muy similares.

La investigación sobre el desarrollo evolutivo de los rasgos cognitivos humanos representa un gran desafío tecnológico. Es casi imposible comprender el complejo pasado del cerebro humano basándose únicamente en la anatomía. Tenemos cráneos fosilizados, pero no los cerebros completos de nuestros antepasados.

Lo que sí tenemos, sin embargo, son genomas antiguos y toda la información que contienen. Los genomas de los neandertales y los denisovanos se secuenciaron completamente por primera vez en 2010 y 2012, respectivamente.

Comparativa genética

La comparación de estos genomas con los nuestros ha abierto una nueva ventana al pasado. A medida que avanzan las técnicas de secuenciación y análisis, estas comparaciones se vuelven más precisas y ofrecen nuevas oportunidades para la investigación.

Un equipo de científicos del IMP, el Centro VRVis para Realidad Virtual y Visualización, los Laboratorios Max Perutz y otras instituciones austriacas, han utilizado genomas históricos y datos de imágenes cerebrales modernas para reconstruir la historia de las funciones cerebrales desde los homínidos arcaicos hasta los humanos modernos.

En su estudio, publicado en la revista Cell Reports, muestran que el lenguaje y el pensamiento estratégico fueron los principales objetivos de la selección natural en los humanos modernos.

Para extraer esta información, Florian Ganglberger y Katja Bühlerde desarrollaron un nuevo enfoque neuroanatómico asistido por ordenador: utilizando métodos de agrupamiento multidimensionales de alto rendimiento, el equipo de investigación analizó 9.000 genes para crear mapas cerebrales funcionales que brindan información sobre el desarrollo de rasgos evolutivamente relevantes.

Entender el pasado

“Cuando visualizas el cerebro humano con una resonancia magnética funcional, ciertas áreas se iluminan a medida que realizas una tarea específica. Estas áreas representan redes de neuronas que activan una serie de genes para hacer su trabajo”, explica Joanna Kaczanowska, coautora del estudio. «Sabemos qué genes están activos en qué redes, y podemos comparar las secuencias de estos genes en humanos con las de otras especies».

En lugar de extrapolar información de cráneos fósiles, los investigadores utilizaron la minería de datos para evaluar grandes conjuntos de datos del cerebro humano moderno y buscar pistas sobre el pasado.

Buscaron rastros de selección natural en todos los genes humanos involucrados en las redes cerebrales para descubrir qué rasgos cognitivos estaban sujetos a la mayor presión de selección.

Después de aplicar esta técnica a los humanos modernos, los investigadores rastrearon los linajes hasta los primates arcaicos, es decir, desde hace 60 millones de años hasta el presente, mapeando las presiones de selección a lo largo del camino.

Genes involucrados

De esta forma descubrieron que los genes involucrados en el lenguaje sufrieron numerosos cambios en nuestros primeros ancestros homínidos hace entre 7,4 y 1,7 millones de años, lo que sugiere que las habilidades básicas del lenguaje fueron esenciales para la evolución de los denisovanos, los neandertales y la gente moderna.

Después de que los humanos modernos se separaran de los neandertales hace 800.000 años, el pensamiento estratégico, junto con el lenguaje, se convirtió asimismo en una característica importante de la selección natural.

Por lo tanto, es razonable suponer que la combinación de habilidades lingüísticas avanzadas y el pensamiento estratégico podría haber sido la diferencia entre nuestra supervivencia y la desaparición de los denisovanos y los neandertales.

Refinar el método

«Desde que vi fotos de Lucy cuando era niña, me ha fascinado la historia humana», dice Wulf Haubensak, otro de los investigadores.

«Excavar en busca de cráneos antiguos es muy emocionante, pero hasta ahora no ha arrojado mucha información sobre la evolución del cerebro y sus funciones. Estudiar genomas actuales e históricos y traducir estos datos a nuestro cerebro humano moderno nos brinda una perspectiva completamente nueva de nuestra historia”, añade.

En el futuro, Haubensak se propone refinar el método para estudiar redes específicas en el cerebro, aquellas relacionadas con las emociones y las interacciones sociales.

Espera que esto estimule más estudios de minería de datos: todavía hay mucho por descubrir en la gran cantidad de conjuntos de datos genómicos y anatómicos que se han creado en las últimas décadas, concluye.

Referencia

Molecular archaeology of human cognitive traits. Joanna Kaczanowska et al. Cell Reports, Volume 40, Issue 9, 111287, August 30, 2022. DOI:https://doi.org/10.1016/j.celrep.2022.111287

Imagen de portada: El busto de Homo neanderthalensis en el Museo de Pérgamo en Berlin muestra un antepasado del hombre moderno. KATJA BÜHLER/VRVIS

FUENTE RESPONSABLE: Levante. El Mercantil Valenciano.1° de septiembre 2022.

Sociedad/Antropología/Neurogenética

 

 

¿Solo venimos de África? Paleontólogos españoles cuestionan la trayectoria de nuestra especie. 2da. Parte.

¿Por qué Oriente Próximo?

En ese sentido, «siempre se dice que hemos salido de África, desde las primeras especies humanas hasta nosotros; pero ¿y si volvimos a entrar?», se pregunta el experto. 

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La paleoclimatología y la paleogeografía apoyan esta idea. Algunos trabajos explican que el paisaje del noreste de África y de la península arábiga ha sufrido transformaciones radicales. «Durante las fases interglaciares, las lluvias son abundantes y el Sáhara reverdece, así que los homínidos se pudieron mover con facilidad en estas condiciones», apunta Bermúdez de Castro. 

Además, hay yacimientos en la península arábiga, hoy desértica, que evidencian la existencia de fases tan húmedas como para albergar hipopótamos. En definitiva, en ciertos momentos del Pleistoceno, era un lugar propicio para el movimiento de especies. «Los humanos pueden haber salido de África, pero también pudieron regresar, porque en realidad Oriente Próximo no es más que es una prolongación de este continente», añade el experto, o también «una zona de transición» o «un cordón umbilical» entre continentes.

Restos fósiles de ‘Homo antecessor’. (EFE)

El puzle de la evolución humana es cada vez más complejo, pero los investigadores del Cenieh creen que si se encuentra la pieza del ancestro común en Oriente Próximo, encajaría perfectamente con todo lo que sabemos hasta ahora. Sería una especie «hermana» del ‘Homo antecessor’ de Atapuerca, que probablemente habría coincidido o estaría muy próxima en el tiempo, pero no en la ubicación, y que habría evolucionado en esta zona para después migrar hacia África, ya convertida en ‘Homo sapiens’, y a Europa, como ‘Homo neanderthalensis’. 

¿Cómo sería exactamente esa especie aún no encontrada? Algunos investigadores tratan de resolver la cuestión mediante algoritmos matemáticos. El resultado une las características que encontramos en fósiles de neandertales y en ‘sapiens’ antiguos y actuales, pero hay expertos que consideran que la realidad sería diferente. 

Por ejemplo, el británico Chris Stringer considera que el ancestro común debe ser un mosaico con caracteres arcaicos y modernos, pero no una mezcla intermedia. «Nosotros estamos totalmente de acuerdo. Por ejemplo, la cara de ‘Homo antecessor’ es moderna y podría ser una característica común», apunta Bermúdez de Castro.

Una especie muy próxima a Atapuerca

De hecho, considera que el ancestro común podría parecerse mucho a esta especie de Atapuerca. Un trabajo publicado por ‘Nature’ en 2020 avala esta idea. 

Los investigadores lograron secuenciar proteínas del esmalte de un diente de ‘Homo antecessor’ de 800.000 años y encontraron que tenían una estrecha relación con ‘Homo sapiens’, neandertales y denisovanos. A pesar de que la península ibérica es un lugar muy aislado, rodeada por el mar y los Pirineos y «apartada del meollo de la evolución», hasta aquí habría llegado este grupo emparentado con el antepasado de los humanos modernos que aún no ha aparecido.

¿Por qué aún no se han encontrado los fósiles clave en Oriente Próximo?

«Estoy seguro de que hay numerosos yacimientos por explorar, que nos darían muchas pistas», comenta el codirector de Atapuerca. Sin embargo, apenas se ha explorado esta posibilidad. Aunque en Israel se está excavando mucho, en otras zonas de la región es mucho más difícil debido a los conflictos bélicos o a problemas económicos. 

«Son lugares muy complicados», lamenta, pero tarde o temprano, la única manera de confirmar o refutar la hipótesis de los paleoantropólogos españoles será que aparezcan nuevos fósiles que encajen en el edificio de la evolución humana. 

Mientras tanto, Bermúdez de Castro sigue revisando la bandeja de entrada de su correo. Los expertos internacionales han acogido de forma bastante favorable su planteamiento. Al menos, «no están en desacuerdo, no hay reacciones adversas», comenta. La mayoría coincide en que «el paradigma actual está un poco anquilosado». Por eso, si en el futuro los hallazgos confirman la nueva hipótesis, «estaré encantado de haber levantado la liebre».

Imagen de portada: José María Bermúdez de Castro. (EFE/Santi Otero)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por José Pichel. 20 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Etiopía/Sáhara/Antropología/Evolución

¿Solo venimos de África? Paleontólogos españoles cuestionan la trayectoria de nuestra especie. 1era. Parte.

UN CAMBIO EN EL PENSAMIENTO TRADICIONAL

‘Homo sapiens’ salió de África, pero es probable que sus antecesores evolucionaran en Oriente Próximo, según una hipótesis que cambia el paradigma de la paleoantropología.

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En los últimos días, José María Bermúdez de Castro se ha visto sorprendido por un aluvión de correos electrónicos de colegas paleoantropólogos de todo el mundo. No se lo esperaba, pero es lo que pasa cuando publicas una hipótesis bien fundamentada que puede revolucionar toda una disciplina científica. 

En este caso, el nuevo paradigma cambiaría un pilar fundamental de lo que creíamos saber sobre el linaje de nuestra especie. El Homo sapiens’ apareció en África, eso está claro, pero los expertos han dado por sentado que sus antecesores siempre pertenecieron a este continente y ahora algunos expertos se atreven a cuestionarlo. 

Bermúdez de Castro, uno de los codirectores de las excavaciones de Atapuerca (los otros dos son Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell), acaba de publicar junto a María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh, con sede en Burgos), un artículo en la revista ‘Quaternary International’ que pone en duda las ideas actuales sobre el árbol genealógico de nuestra especie y, en particular, sobre la localización geográfica de sus antecesores. 

Al revisar el registro fósil, los autores no encuentran pruebas de que el continente africano fuera el hogar del último ancestro común de los ‘sapiens’ y los neandertales (‘Homo neanderthalensis’). En cambio, parece haber indicios que apuntan a Asia y, en particular, a Oriente Próximo.

«Vamos contra el paradigma actual que, por inercia, afirma que todo está en África. Lo que hacemos en este artículo es mover el cesto y hacer reflexionar a los colegas. En ciencia no hay nada resuelto, todo es dinámico y está sujeto a las evidencias que hay», explica Bermúdez de Castro en declaraciones a Teknautas. 

Cuando en los años 90 los investigadores de Atapuerca descubrieron y definieron la especie ‘Homo antecessor’, que vivió hace más de 800.000 años, la propusieron como ese ancestro común desconocido, pero precisamente la situación de la península ibérica, en el extremo más occidental de Europa, hizo que se descartara esta hipótesis. 

Parecía poco probable que las demás especies humanas se hubieran dispersado y hubieran evolucionado desde esta esquina tan aislada si vemos el mapa de Europa, Asia y África en conjunto. 

Desde entonces, nadie se ha atrevido a situar ninguna rama del linaje que desemboca en nuestra especie fuera de África, pero la realidad es que «sigue quedando la duda de dónde está el ancestro común» de los humanos modernos, con origen en el continente africano, y de los neandertales, vinculados tradicionalmente a Europa, pero también a Oriente Próximo, según estudios recientes. La mayor parte de los investigadores admiten que esa especie desconocida podría tener entre 550.000 y 765.000 años. Es difícil precisar más porque la genética está basada en la tasa de mutación, que es variable, y no sirve para datar.

La falta de evidencias en África

Su ubicación tampoco está clara y esta cuestión es la que ponen sobre la mesa Bermúdez de Castro y Martinón-Torres en el artículo de ‘Quaternary International’, que revisa todos los hallazgos relevantes de África. 

Para algunos autores, los fósiles del yacimiento de Jebel Irhoud (Marruecos), con 300.000 años de antigüedad, ya se podrían considerar de ‘Homo sapiens’. 

En cambio, otros afirman que los primeros fósiles con los rasgos que definen claramente a nuestra especie desde el punto de vista anatómico serían los de Omo Kibish (Etiopía), que tienen 230.000 años. En cualquier caso, el problema es que en este continente no se han encontrado registros que marquen una tendencia evolutiva hacia ‘Homo sapiens’. 

Más bien, al contrario, hay hallazgos que se alejan mucho de ese ancestro común que debería presentar características ya muy próximas a nosotros, por ejemplo, el cráneo de Bodo (también de Etiopía), de hace 600.000 años.

María Martinón-Torres, coautora del artículo y directora del Cenieh. (EFE)

«Si nos vamos hacia atrás en el tiempo, no encontramos ninguna evidencia que nos diga que el ancestro común está en África, pero eso es lo que propone la mayor parte de la gente, simplemente, porque siempre hemos pensado que todo sale de este continente. 

Sin embargo, nosotros y otros colegas creemos que Eurasia también tiene un papel destacado en la evolución durante los últimos dos millones de años», comenta el paleoantropólogo. De hecho, además del ‘Homo antecessor’ de Atapuerca, en Asia se han encontrado el ‘Homo floresiensis’, el ‘Homo luzonensis’ y los denisovanos (aún no clasificados como especie o subespecie).

Estos ejemplos muestran que algunas especies humanas evolucionaron lejos de su origen africano, pero la cuestión es encontrar al misterioso pariente común que iba a dar lugar a los neandertales europeos y a los ‘sapiens’ de África. ¿Dónde deberíamos buscarlo? 

«Nuestra propuesta es fijarnos en un punto intermedio. En Oriente Próximo, hay fósiles de hace 300.000 o 400.000 años que se denominan mosaicos, es decir, tienen características que recuerdan a los europeos, a los asiáticos y a los africanos. Esto nos está diciendo que pueden estar relacionados con ese ancestro que nadie encuentra», aclara el experto, que también es investigador del Cenieh.

Imagen de portada: José María Bermúdez de Castro. (EFE/Santi Otero)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por José Pichel. 20 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Etiopía/Sáhara/Antropología/Evolución

Los misterios de las tumbas egipcias del reino medio de Tebas.

En la necrópolis egipcia de la antigua Tebas se está llevando a cabo un proyecto arqueológico cuyos descubrimientos revelan interesantes datos sobre la vida en el antiguo Egipto. Concretamente, sobre la vida de los faraones y los nobles allí enterrados durante el periodo del Reino Medio, la época dorada de esta civilización del País del Nilo.

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Volamos de nuevo a Egipto, de la mano de un equipo español, así cómo de animados investigadores egipcios… Estos son los cánticos de los trabajadores del Middle Kingdom Project”, del que hablaremos en este capítulo. Un proyecto internacional y multidisciplinar que se centra en documentar las tumbas de finales de la XI Dinastía y del Reino Medio en Tebas.

Esta época, el Reino Medio, es conocida como la época dorada de la civilización egipcia, cuando Egipto consigue la reunificación y se convierte en un Estado próspero y sólido. Entre los hallazgos más destacados de su trabajo está el del corazón encontrado en un depósito de momificación, un hecho muy extraño, ya que los egipcios siempre eran enterrados con este órgano. Se trata del corazón momificado del visir Ipi.

¿Cómo pasó esto? ¿Por qué alguien decidió no enterrarlo con el corazón? ¿Alguien cometió un error o fue un gesto deliberado para vengarse? Pasan los años y seguimos teniendo muchas preguntas sobre esta cultura, que es aún hoy, un referente de la nuestra. Nos adentramos a conocer un poco más la gran civilización que floreció a orillas del Nilo.

Es evidente la fascinación que muchos sienten por el antiguo Egipto. Esta histórica civilización sigue seduciendo y asombrando pasados los milenios. Sus enormes pirámides, minuciosamente construidas, las leyendas y maldiciones en torno a las tumbas, y su pasado faraónico. El testimonio de la cultura egipcia ha impregnado occidente a lo largo de la historia.

LA EGIPTOMANÍA Y SU LEGADO

A los egipcios debemos el calendario solar, la escritura o, inventos relacionados con la cosmética, un aspecto al que daban mucha importancia. Gracias a ellos tenemos por ejemplo, peines de marfil, el cepillo de dientes o también el lápiz de ojos. La fascinación por el antiguo Egipto se ha manifestado en la literatura, la arquitectura, el cine, la política, la religión o incluso otras manifestaciones del arte, como es la ópera Aida, de Giuseppe Verdi, estrenada en 1871.

Raúl Sánchez Casado es uno de los investigadores y el subdirector del proyecto que hoy nos ocupa. Según él, esta “egiptomanía” la hemos mamado de la cultura griega.

“Esta idea de Egipto como una cultura, con una civilización extraordinaria, con una religión extraordinaria, de misterios, de secretos, todo esto nos viene de los griegos y se ha ido construyendo a lo largo de los siglos hasta que ha llegado que llega hasta nosotros. en realidad somos herederos de una tradición de egiptomanía que arranca ya desde los propios griegos”.

La idea de Egipto como una cultura con una civilización extraordinaria, con una religión extraordinaria, de misterios, de secretos, todo esto nos viene de los griegos.

Así pues, los griegos propiciaron la egiptomanía… Este apasionado arqueólogo que ahora estamos escuchando, Raúl, es doctor en egiptología por la Universidad de Sevilla y está especializado en el estudio de la esfera funeraria y las prácticas culturales del Antiguo Egipto.

En este capítulo descubriremos el trabajo que, desde octubre de 2015, un equipo multidisciplinar capitaneado por investigadores españoles de la Universidad de Alcalá está realizando en este país. Se trata del “Middle Kingdom Project”, financiado, entre otros, por la Fundación Palarq.

“Tenemos un equipo de unos 60 investigadores. donde se incluyen egiptológicos epigrafistas, filólogos, arqueólogos, especialistas en cerámicas… participan investigadores especializados en territorio, fotografía satélite. Tenemos arquitectos y topógrafos, participa una geóloga con nosotros”.

Escuchamos a Antonio Morales Rondán. Él es el director del proyecto. Es, entre muchas otras facetas, profesor de Egiptología de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

Hace ya algunos años, cuando se encontraba trabajando en Egipto, Antonio se topó con una serie de tumbas del Reino Medio, es decir, monumentos que fechan de 2.000 años a.C., que resultaban muy interesantes. Estas tumbas habían sido descubiertas entre los años 1920 y 1930 por una expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Esta consiguió recopilar mucha información de las tumbas, pero su aproximación a las excavaciones era bastante superficial, no entraba al detalle.

Gracias al avance de la tecnología aplicada a la arqueología y al extenso equipo del proyecto, se ha podido recabar mucha más información, alguna de ella muy reveladora. Ahora lo veremos. Viajamos a la ciudad de Luxor que está a unos 700 kilómetros de El Cairo.

“En esta zona de Luxor, en la antigua Tebas, los egipcios distribuyeron sus monumentos de una manera muy particular. En la orilla este, en la zona Oriental, construyeron los asentamientos, talleres, templos dedicados a los dioses, y en la orilla occidental construyeron los monumentos funerarios, básicamente talleres, y templos funerarios dedicados a los monarcas difuntos, así como todas las tumbas de los monarcas y del resto del pueblo”.

Es justo en esta zona donde se encuentra el famoso Valle de los Reyes, la gran necrópolis destinada para el descanso final de la realeza egipcia. Es precisamente en este Valle, dónde se encuentra la archiconocida tumba de Tutankamón, descubierta por Howard Carter en el año 1922.

Pero, ¿quién más está enterrado en esta zona? O, concretamente, en las necrópolis de Asasif y Deir el Bahari, que son las que están siendo estudiadas por el equipo del proyecto? Estas necrópolis cuentan con numerosas tumbas de grandes cargos cercanos al rey. Unos cargos que les permitían disfrutar de una propiedad funeraria donde construir su sepultura cercana a la construcción del monarca.

“A medida que nos vamos alejando del monumento del rey nos damos cuenta que los títulos de los difuntos enterrando en esta zona son menores. Por lo tanto no tienen tanto prestigio que los grandes cargos que son el círculo cerrado del faraón”.

A más proximidad al rey, más alto era el cargo y el prestigio de la persona enterrada.

LA ÉPOCA DORADA DEL ANTIGUO EGIPTO

Las tumbas estudiadas corresponden al principio del Reino Medio egipcio, que como antes decíamos, se sitúa a principios del segundo milenio antes de Cristo. Este periodo de la historia de la civilización de Egipto es considerado, hoy en día, como la época dorada de la cultura egipcia.

¿Y porque dorada? Pues porque Egipto pasó de una época de crisis política, social y económica grave a convertirse en un Estado próspero y reunificado.

“La literatura, la arquitectura, la escultura, los formatos artísticos, la producción de cerámica indica que hemos llegado a un momento de unas formas extraordinarias en la producción y en el pensamiento. Y los próximos egipcios lo tomaran como tal en las etapas posteriores al reino medio.

Por decirlo de alguna manera la producción de carácter literario, el famoso cuento de Sinuhé, fue tomado en la época egipcia, pues como tomariamos en españa, para la literatura, El Quijote de Cervantes, no?”

La historia de Sinuhé seguramente os sonará porque en podcast anteriores hemos hablado de ello. Se trata de uno de los relatos más famosos del antiguo Egipto.

En fin, esta época dorada es una etapa sin parangón en la historia de esta civilización que marcaría a las generaciones posteriores.

Cómo hemos dicho, el proyecto se centra en el estudio de las necrópolis tebanas (es decir, ubicadas en Tebas) de Deir el Bahari y Asasif… El equipo estudia, documenta y excava las sepulturas tratando de averiguar quiénes eran los altos cargos allí enterrados.

Raúl Sánchez, experto en mundo funerario egipcio, hace años que está interesado en los lazos sociales que unen a las familias de esta cultura. Le fascina el culto funerario que estas realizan a un difunto.

“Hay una serie de lazos que unen a las familias y que se refuerzan cuando el difunto pasa más allá… se refuerzan y se mantienen de manera post mortem. Al fin y al cabo a un difunto egipcio siempre vamos a tener que alimentarlo, que realizarle un culto para mantenerlo vivo, con bienestar en el más allà y de eso es responsable la familia”.

Es bien sabido que los antiguos egipcios creían que existía una vida de ultratumba, un Más Allá dónde los difuntos podrían reunirse con los Dioses. Por eso preparaban con mucho tiempo y con esmero su viaje al Más allá. Por eso era importante construir una sepultura que reuniera las condiciones óptimas para que la persona enterrada pudiera alcanzar la vida no terrenal.

Precisamente el equipo del “The Middle Kingdom Project” excava y analiza estos grandes complejos funerarios. Conozcamos cómo se estructuran estos.

Todas las tumbas egipcias tienen dos sectores.

“Hay una parte que para los egipcios fue más importante aún…. un sector público, que es accesible a los vivos, y es una capilla de culto es un lugar donde vamos a depositar las ofrendas y luego una parte subterránea que será la parte donde efectivamente está enterrado el cadáver y esta si que no es accesible. Pero la parte de arriba, la que es accesible y se decora con inscripciones, es un monumento a la memoria del difunto”.

Se quiere asegurar, así, el mantenimiento del estado del difunto y su memoria en el mundo de los vivos. Pero para poder perdurar en el tiempo, (la gran obsesión de los egipcios), el difunto no lo puede conseguir solo, sino que necesita de la ayuda de los vivos.

“Y esta ayuda de los vivos recae en la familia, en los sacerdotes que se contraten para ello y, al final, la mejor manera de perdurar es, como decían los propios egipcios, “dichoso es aquel del que se guarda un buen recuerdo”, pues, es permanecer en la boca de los vivos, que tu nombre se repetía, que se lean sus inscripciones… y de alguna manera se te recuerde, no?

Raúl nos habla de casi un “ejercicio de propaganda”, es decir, la persona enterrada se vende de alguna manera, quiere dejar grabadas en las paredes de la tumba su mejor versión.

EL ETERNO DEBATE: ¿EXCAVAR O NO EXCAVAR?

“Evidentemente, va a potenciar aquellas cosas que lo glorifican, sus relaciones especiales con el faraón, las hazañas que ha tenido, los cargos que ha ejercido, las acciones buenas que ha podido realizar en su vida… La iconografía de las tumbas también es una representación de máximos, si representamos el ganado, ganado abundante, vacas super bien alimentadas, los pantanos llenos de peces y de aves. Es un mundo perfecto al que el difunto aspira, ¿no? La realidad sería mucho menos abundante, no?”

Imaginemos que trasladamos esta voluntad de mostrar solo lo bueno, lo mejor… podríamos hacer una comparación con el uso, en la actualidad, de una conocida red social.

“Totalmente, los egipcios serían unos maestros de instagram”.

Hemos contado en otros episodios dedicados a Egipto el debate que hay entre excavar o no, es decir, es correcto o no, perturbar la paz de los allí enterrados, ya que estaríamos violando su privacidad. Es conocida, por ejemplo, la creencia de la maldición del faraón. Esa que dice que cualquier persona que moleste la tumba de un faraón del Antiguo Egipto morirá en poco tiempo.

Bien, le preguntamos al director del proyecto qué opina sobre este controvertido tema.

“En cierto modo a pesar de que podamos estar rompiendo una fórmula básica de tratamiento de la tumba que era no acceder a la parte privada en cierto modo estamos salvando estos difuntos porque estamos recuperando sus nombres que algunos de ellos estaban perdidos y sin ellos no podrían existir en el más allá”.

Por lo tanto, Antonio resalta la función de recuperar la memoria de estos difuntos, de volver a poner sus nombres en boca de la gente. Sin embargo, Raúl va más allá y asegura que los egipcios estarían contentos con el trabajo de los arqueólogos para restaurar la memoria de los muertos.

“Yo quiero pensar que los egipcios no estarían para nada enfadados con los arqueólogos porque al fin y al cabo nosotros lo que estamos haciendo es restaurar los monumentos, estamos volviendo a escribir sus nombres. Al final estamos haciendo lo que ellos querían que su nombre perviva entre los vivos”.

Imaginaos por un momento cómo puede ser, las sensaciones que puede uno sentir, al entrar en una tumba egipcia. Para Raúl el sentimiento que te despierta al estar allí es de total respeto: por los obreros egipcios que con su esfuerzo crearon el monumento, por los artesanos que decoraron la tumba y, cómo no, por el difunto que un día yació allí.

“Una vez tuvimos un… yo me acuerdo que estamos en la cámara funeraria del Iti… y una de estas veces de que en Egipto se va la luz… y nos quedamos completamente a oscuras y yo pensaria podría dar miedo no? Pero en el fondo no sentí esa sensación de miedo… yo pensé ahora estoy viviendo como esta cámara estuvo concebida para ser? Completamente oscura en silencio, un lugar de descanso”.

Cómo en toda excavación y campaña arqueológica, el registro, documentación y almacenamiento del material encontrado es clave. Recordemos que de Egipto, los arqueólogos no se pueden llevar nada, por lo tanto tienen que trabajar y documentar in situ. En cada campaña recopilan una cantidad ingente de material, por eso llevan a cabo un sistema de registro muy minucioso. De momento, no han perdido ningún objeto o pieza, eso sí, se han pasado horas buscando algo que no estaba en su sitio.

“Nunca se nos ha perdido nada, pero este tipo de cosas, yo creo que estaba aquí y por algún motivo luego muchas veces los propios obreros movemos una caja de sitio porque buscamos una cosa mayor, pues se descolocan… si que es verdad que muchas de las veces hemos pasado más horas de las que me gustaría reconocer buscando un objeto y luego ha aparecido en otro sitio que se supone que no debería estar allí”.

Hay que tener en cuenta, además, que los inspectores del ministerio egipcio de antigüedades y conservación supervisan que los miembros del proyecto cuiden bien el patrimonio.

“A nivel de excavación los obreros egipcios son extremadamente animados, y eso se manifiesta en que muchos de los trabajos lo realizan cantando y hay mucha algarabía de movimiento, no solo los sonidos del trabajo sino de estos cánticos… ese es el sonido de una excavación arqueológica en Egipto”.

“Lo que son especialmente contagiosos son las canciones que ellos utilizan para los cumpleaños… como estamos allí un mes y medio allí pues es normal que haya algún cumpleaños de los miembros egipcios o del propio equipo y al final se cantan las canciones y esas ya las tenemos interiorizadas, la verdad te integras y ya te las sabes de memoria”.

Uno de los hallazgos más destacados y misteriosos realizados por el equipo de este proyecto es el corazón momificado de un asesor político, el visir Ipi. Sí, sí, lo habéis oído bien. Encontraron un corazón momificado. Un órgano del cuerpo separado del difunto, una práctica muy poco común en la cultura egipcia.

“El caso del corazón de Ipi es un caso raro, raro donde los haya porque para los egipcios el corazón era el órgano más importante del cuerpo… ellos daban poca importancia al cerebro… los sentimientos la voluntad los actos, todo radica en el corazón, la esencia de una persona radica en el corazón.

Los egipcios sacaban el corazón del difunto, lo momificaban y luego, lo volvían a depositar en el cuerpo para que así pudiera hacer su viaje al Más Allá.

Uno de los miembros del equipo encontró el corazón dentro de una jarra en un depósito de momificación, allí dónde se momificaban los individuos. En estas jarras se depositaban las conocidas como bolsas de natrón: unas bolsas hechas de téxtil y contenían sales que se usaban para la momificación de los cuerpos. La forma y el peso de estas bolsas era muy parecida al de un corazón.

En un primer momento pensaron en la posibilidad de que el corazón hubiera sido robado deliberadamente por algún enemigo de la familia.

“Conocemos que se producen ataques a difuntos por parte de familiares de otras dinastías que quieren acabar con la memoria del difunto y del masa allá. Que se destruyen ataúdes, cadáveres, destruyen jeroglíficos y las representaciones en las tumbas para acabar con sus memorias, pero no es el caso del monumento del Ipi…»

Pero en este caso no… Así que la hipótesis que cobró más sentido es que durante el proceso de momificación por error confundieran el corazón con restos de material cómo vendajes o sangres extraídos del cuerpo del difunto y lo olvidaron en una de las jarras del depósito.

“Muy probablemente algún sacerdote cometiendo un error grave para aquellos que creían en la travesía en el más allá del difunto Ipi y en la necesidad de su corazón, pues dejaron el corazón en una de las jarras como si se tratara de una bolsa de natrón”.

Lo más fascinante de adentrarse en la cultura egipcia es darse cuenta de lo poco que hemos cambiado. Nos interesan y sufrimos por los mismos temas… el amor y la muerte.

“Sin embargo no deja de asombrarme que el ser humano en general sigo teniendo los mismos problemas, los poemas de amor del siglo XIV a.C. donde el Egipto faraónico nos habla de conflictos, de un amor no correspondido, de sorpresa, de engaños que ocurren también hoy en dia desgraciadamente, y que nos indica que hoy en día no hemos cambiado mucho.

En fin, amamos y odiamos igual ahora que como lo hacían en su momento los egipcios.

El equipo de “The Middle Kingdom” continuará trabajando en la zona del Valle de los Reyes, excavando y documentando minuciosamente (tratando de no perder nada) las tumbas de los altos cargos allí enterrados. Antonio y su equipo tratarán de averiguar más sobre el Reino Medio, el periodo de mayor impacto en la historia del Egipto faraónico.

Porque ya sabéis, a fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

Imagen de portada: National Geographic

FUENTE RESPONSABLE: Historia. National Geographic. Por Laia Colomer. 5 de julio 2022.

Antiguo Egipto/Arqueología/Antropología/Desenterrando el pasado.

La cara es el espejo del alma.

Los seres humanos usan 3 expresiones para expresar el miedo, 4 para la sorpresa y 5 para la tristeza y el enojo. Podemos configurar nuestros rostros de miles de formas para transmitir emociones, pero solo 35 expresiones son reconocibles por todas las culturas.

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Los humanos pueden configurar sus rostros de miles de formas para transmitir emociones, pero solo 35 expresiones son reconocibles por todas las culturas. Y mientras nuestros rostros pueden transmitir una multitud de emociones, desde la ira hasta la tristeza o la alegría desenfrenada, la cantidad de formas en que nuestros rostros pueden transmitir diferentes emociones varía. La repugnancia, por ejemplo, se identifica a través de una sola expresión facial en todo el mundo. La felicidad, por otro lado, tiene 17, un testimonio de las variadas formas de alegría, deleite y satisfacción.

Los seres humanos usan 3 expresiones para expresar el miedo, 4 para la sorpresa y 5 la tristeza y el enojo.

«Fue un placer descubrirlo», declara Aleix Martínez, científico cognitivo, profesor de ingeniería eléctrica e informática en la Universidad Estatal de Ohio, y coautor del estudio titulado Cross-Cultural and Cultural-Specific Production and Perception of Facial Expressions of Emotion in the Wildy y publicado en la revista IEEE Transactions on Affective Computing. «Esto es así porque habla de la compleja naturaleza de la felicidad», añade,.

Se te nota en la mirada…

El estudio encontró que las diferencias en cómo nuestros rostros transmiten felicidad pueden ser tan simples como el tamaño de nuestras sonrisas o las arrugas cerca de estos. También encontró que los seres humanos usan 3 expresiones para expresar miedo, 4 para expresar sorpresa y 5 para expresar tristeza y enojo. «La felicidad actúa como un pegamento social y necesita la complejidad de las diferentes expresiones faciales; el disgusto es solo eso: el disgusto», afirma Martínez.

Los hallazgos se basan en su trabajo previo, sobre las expresiones faciales, que descubrió que las personas pueden identificar correctamente las emociones ajenas aproximadamente el 75% del tiempo basándose únicamente en cambios sutiles: en la forma en que el flujo de sangre colorea la nariz, las cejas, las mejillas o la barbilla, por ejemplo.

En este estudio, Martínez y su compañero y co-autor del estudio, Ramprakash Srinivasan, un estudiante de doctorado en el laboratorio del estado de Ohio State, reunieron una lista de palabras que describen sentimientos: 821 palabras en inglés, para ser exactos. Luego usaron esas palabras para buscar en Internet y obtener imágenes de las caras de las personas. Los traductores profesionales tradujeron esas palabras al español, chino mandarín, farsi y ruso. Y para evitar el sesgo, utilizaron cada palabra para descargar un número igual de imágenes.

Las personas pueden identificar correctamente las emociones ajenas aproximadamente el 75% de las veces

Así, usando los buscadores populares en 31 países de América del Norte, América del Sur, Europa, Asia y Australia, obtuvieron aproximadamente 7,2 millones de imágenes de expresiones faciales en diversas culturas.*El estudio no incluyó países del continente africano u otras partes remotas del mundo debido al número limitado de imágenes disponibles de esas áreas.

Gesticulación, un lenguaje antiguo y universal

Los psicólogos han debatido cómo clasificar las emociones humanas durante siglos. DE hecho, ya un antiguo texto chino que se remonta al año 213 a.C. y luego se modifica con el paso del tiempo, describe 7 sentimientos tales como alegría, enojo, tristeza, miedo, amor, desagrado y agrado. Martínez, cuyos intereses de investigación se entrecruzan tanto con la ingeniería como con el comportamiento del cerebro humano, pensó que tenía que haber más de siete u ocho. «Pensar que los humanos solo son capaces de ocho emociones es absurdo», apunta el investigador. . «Somos criaturas complejas. ¿Qué hay de las diferentes formas de alegría? Experimentamos el mundo en un nivel mucho más profundo que solo ocho emociones».

El rostro humano es capaz de configurarse a sí mismo en 16.384 formas únicas.

Martínez y Srinivasan esperaban identificar las configuraciones faciales que transmiten la emoción a través de las culturas. Basados ​​en algoritmos informáticos, encontraron que el rostro humano es capaz de configurarse a sí mismo en 16.384 formas únicas, combinando diferentes músculos de diferentes maneras. Y así, tomaron los 7.2 millones de imágenes que sus búsquedas arrojaron y las clasificaron en categorías, buscando aquellas que expresaban emociones a través de las culturas.

Martínez pensó que encontrarían al menos unos pocos cientos de estos tipos de expresiones. Pero solo encontraron 35. «Nos quedamos impactados», declara. «Pensé que habría mucho, mucho más». Y dado que el número de expresiones universales era menor de lo esperado, se preguntaban si la mayoría de las expresiones de emoción eran específicas de la cultura. El resultado de este estudio los sorprendió aún más. El análisis del mismo conjunto de datos de 7.2 millones de imágenes mostró que solo hay 8 expresiones que se usan en la mayoría de las culturas, pero no en todas.

Imagen de portada: Expresión gestual de las emociones.Foto: The Ohio State University.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Héctor Rodríguez. 12 de abril 2021.

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