Hallan en Murcia una cueva prehistórica intacta desde hace miles de años.

La Cueva del Arco en Cieza presenta incluso zarpazos del mítico oso cavernario. Se trata de un descubrimiento paleolítico de interés mundial.

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Un equipo de arqueólogos que exploraban un sistema de cuevas en el sureste de España, concretamente en Cieza (Murcia), han descubierto una enorme caverna, sellada durante milenios, que «abre una nueva puerta en la prehistoria», según han apuntado los expertos.

La Cueva del Arco, enclavada en el Cañón de los Almadenes guarda «un espacio único para el estudio internacional del Paleolítico«, expuso el arqueólogo y divulgador científico, Ignacio Martín Lerma, director científico del proyecto.

Un hallazgo de colosales proporciones

La zona es uno de los pocos lugares al este de la Península Ibérica donde se puede documentar la transición de los neandertales a los humanos modernos, pero lo que no sospechaban es que iban a encontrar una nueva cueva con decenas de salas de hasta 20 metros de altura (y hasta 8 metros de diámetro), estalactitas espectaculares (de hasta tres metros de largo y un centímetro de ancho) y marcas en las paredes que sugieren haber sido hechas por osos de las cavernas.

Esta cueva del tiempo prehistórica sellada desde hace decenas de miles de años que apareció bajo los sedimentos paleolíticos de una de las cavidades del conjunto arqueológico de la Cueva del Arco, que el equipo de investigadores cribaba, estudiaba y analizaba desde 2015.

«La identificación de marcas de garras de oso de las cavernas en muchas áreas de las paredes hace que la cueva sea un ejemplo importante y realmente único de un lugar donde vivían estos enormes mamíferos en el sur de Europa«, apuntan los investigadores.

Cueva murciana en la que se han encontrado zarpazos de oso cavernario

Cueva murciana en la que se han encontrado zarpazos de oso cavernario. Universidad de Murcia

Oso de las cavernas

El oso cavernario (Ursus spelaeus) se encuentra entre los osos más grandes que jamás hayan existido en nuestro planeta, con machos que alcanzaban hasta 3 metros de altura y pesaban hasta 600-800 kg. 

Vivió en Eurasia durante el Pleistoceno tardío, desde hace 200.000 años hasta su extinción hace aproximadamente unos 24.000 años. A pesar de su tamaño, los osos de las cavernas no eran carnívoros, sino herbívoros y se alimentaban fundamentalmente de plantas, raíces y tubérculos.

Este descubrimiento es importante porque los osos de las cavernas desempeñaron un papel importante en la cultura y la mitología humanas, y varias culturas han utilizado sus huesos para rituales y prácticas religiosas.

El hecho de haber encontrado tantas marcas de zarpazos en las cuevas (los rasguños se encontraron en muchas de las paredes de la cueva), muestra que estos grandes mamíferos sí que se encontraban al sur de Europa; pues hasta ahora se daba por sentado que estos osos no habían pasado de la mitad norte de la Península. 

Gracias a este hallazgo sabemos que no fue así. La expectación entre los científicos implicados en el proyecto es tal que incluso podrían encontrar restos del oso cavernario. Confían en que “el oso cavernario esté dentro” de la cueva.

Interior de la cueva

Interior de la cueva. Universidad de Murcia

Es momento de preservar este tesoro prístino

La Cueva del Arco es uno de los escasos lugares del levante peninsular que posee arte rupestre paleolítico y esta nueva cavidad es un espacio virgen, sin alteración humana, que otorga una “oportunidad sin igual para la investigación paleoclimática y el avanzar en el conocimiento del cambio climático”, expuso el catedrático de Geodinámica Externa de la Universidad de Almería, José María Calaforra. El potencial de esta cavidad es, sin duda, enorme.

La caverna oculta no se ha explorado por completo y la investigación está en curso. Precisamente por ello, los investigadores piden al público un poco de tiempo para seguir con sus estudios y que no ‘mancillen’ este rincón prístino de la prehistoria. De la misma forma, solicitan a la clase política que les ayude a preservar esta “cápsula del tiempo prehistórica”. 

Recordemos que hace miles de años que ningún homínido accede a su interior, por lo que la cueva es de un gran interés para múltiples campos científicos: geológico, paleontológico, biológico… al no haber sufrido ningún tipo de interacción con el exterior desde hace tanto tiempo.

Referencia:  Universidad de Murcia 2023

Imagen de portada: Cueva de Murcia

FUENTE RESPONSABLE: Universidad de Murcia. España. 7 de febrero 2023.

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Helike, la ciudad de la antigua grecia destruida por un terremoto y un tsunami.

UNA ATLÁNTIDA REAL

En el siglo IV a.C. un devastador terremoto destruyó esta próspera ciudad, que fue engullida por un tsunami y ha permanecido enterrada durante dos milenios hasta que unas excavaciones han comenzado a sacar sus tesoros a la luz.

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La historia de la destrucción de la mítica Atlántida es uno de los relatos más conocidos de la antigua Grecia. La poderosa ciudad fue tragada por las aguas como castigo de los dioses a la arrogancia de sus habitantes. 

Sin embargo existe una historia similar que nos remonta a una trágica noche de invierno del año 373 a.C. Ese día, la ciudad griega de Helike, en la costa norte del Peloponeso, sufrió un catastrófico terremoto seguido de un devastador tsunami. Justo cuando la civilización de la Grecia clásica se hallaba en su máximo apogeo, la ciudad entera y todos sus habitantes se perdieron para siempre bajo las aguas del Mediterráneo. 

Durante siglos la ciudad ha permanecido desparecida, y, para dar con sus vestigios, los arqueólogos tan solo podían guiarse por algunos relatos que la mayoría de las veces resultaban contradictorios. Pero en el año 1988, la arqueóloga Dora Katsonopoulou puso el marcha el Proyecto Helike con el objetivo de intentar localizar de una vez por todas la misteriosa ciudad perdida.

LA IRA DE POSEIDÓN

Fundada en la Edad del Bronce, Helike se convirtió en la principal ciudad de la región de Acaya, en el Peloponeso.

Según cuenta el propio Platón, la ciudad participó en la Guerra de Troya aportando un barco y, muchos siglos después lideró la Liga Aquea y llegó a ser la capital de las Doce Ciudades de la Antigua Acaya o Dodecápolis.Convertida en un importante entro cultural y religioso de la región, sabemos que Helike acuñaba su propia moneda, lo que queda confirmado por el hallazgo de dos monedas de cobre del siglo V a.C., que ahora se exhiben en los Museos Estatales de Berlín. 

Debido a que Helike rendía culto al dios del mar, Poseidón, en el anverso de las monedas se muestra la cabeza de esta divinidad, patrón de la ciudad, con la inscripción ELIK, y en el reverso aparece el característico tridente que porta el dios.

Vista de algunas estructuras arquitectónicas del yacimiento helenístico de Helike.Foto: Helike Project

Fue tal la importancia de Helike que llegó a fundar colonias como Priene en Asia Menor o Sibaris en el sur de Italia. 

El santuario de la ciudad donde se rendía culto a Poseidón Helikoniano era conocido en todo el Mediterráneo, y su importancia solo era superada por el de Apolo en Delfos. Pero tanta prosperidad tendría un abrupto final. 

Los autores clásicos atribuyen la destrucción de Helike a Poseidón, el cual, en un ataque de ira contra los habitantes de la ciudad porque se habían negado a entregar su estatua (o al menos un molde de la misma) a unos colonos jonios que la habían solicitado,agitó la tierra de un modo tan violento que provocó la total destrucción de Helike y sus habitantes.

LO QUE CUENTAN LOS ANTIGUOS RELATOS

Ciento cincuenta años más tarde, el geógrafo e historiador Eratóstenes visitó el lugar y dijo haber visto una estatua de Poseidón que se hallaba sumergida en un poros. 

Este término ha sido interpretado tradicionalmente por los investigadores como «estrecho», lo que sugería que la ciudad podía estar hundida bajo las aguas del golfo de Corinto. 

Alrededor del año 174 d.C., Pausanias también viajó hasta un lugar conocido como Helike, situado a unos siete kilómetros al sureste de la ciudad de Aigio, en la Grecia occidental. 

Allí dijo haber visto, bajo las aguas, los restos de unas murallas que podían haber pertenecido a la antigua ciudad. Ya no sería hasta el año 1861, cuando una expedición alemana que visitaba la región encontró en las inmediaciones del lugar una de la monedas con el rostro de Poseidón.

Drenaje de un edificio sumergido en Helike.Foto: Helike Project

Si nos basamos en los relatos antiguos, todo hace creer que los restos de la ciudad de Helike no pudieron ser saqueados debido a su situación bajo las aguas, y tampoco se hizo ningún intento por rescatarlos durante siglos. Por tanto sería lógico pensar que el yacimiento que se localizase pudiera ser una especie de «cápsula del tiempo» que mostrara a los arqueólogos cómo era la antigua Helike y cómo vivían sus habitantes. 

El arqueólogo griego Spyridon Marinatos, descubridor de la ciudad de Akrotiri en la isla egea de Santorini, que fue uno de los más entusiastas buscadores de la ciudad de Helike, calculó que esta podría esconder decenas de obras en bronce y mármol, y esperaba realizar «el descubrimiento de toda una ciudad antigua, mucho más preciosa e interesante que Pompeya». 

También aseguró que el de Helike sería»casi con seguridad el descubrimiento arqueológico más espectacular jamás realizado».

EN BUSCA DE HELIKE

En el marco del Proyecto Helike, la arqueóloga griega Dora Katsonopoulou y el astrofísico Steven Soter, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, se pusieron en contacto con el oceanógrafo Paul Kronfield para llevar a cabo una exploración del fondo marino de la región de Aigion en 1994. 

Tras los estudios, el propio Soter declaró que a pesar de haber encontrado algunas perturbaciones sísmicas, estas no eran suficientes como para afirmar que allí pudiesen hallarse los restos de una ciudad. Katsonopoulou entonces volvió a releer los textos clásicos y se le ocurrió que el poros al que se referían los autores, el lugar donde decían que se había hundido la ciudad clásica, no solo podía tratarse del mar, sino que tal vez podía hacer referencia a una laguna interior actualmente seca. 

Así que Katsonopoulou decidió trasladar las investigaciones a la llanura adyacente, cerca de la moderna población de Rizomylos, donde el delta sumergido se había convertido en tierra seca debido a la acumulación de sedimentos fluviales y al levantamiento tectónico de la zona.

Tras excavar alrededor de 99 pozos entre los ríos Selinous y Kerynites, los arqueólogos encontraron conchas, moluscos y restos de cerámica bajo una fina capa de arcilla.

Pero lo que más llamó su atención fue que a 150 metros de la supuesta ubicación de la Helike clásica descubrieron los restos de una ciudad mucho más antigua, datada entre los años 2600 y 2300 a.C., y que al parecer había mantenido contactos con la Troya de la época. 

Pero las sorpresas no acabaron aquí.Esa supuesta Helike de la Edad del Bronce, que hasta aquel momento era una ciudad totalmente desconocida para los arqueólogos,al parecer también tuvo el mismo trágico final que la mencionada en los textos clásicos: fue destruida por un terremoto y sepultada bajo las aguas.

A la izquierda, la directora del proyecto Helike, Dora Katsonopoulou. Foto: Helike Project

Recipientes de cerámica encontrados en los edificios descubiertos en Helike.Foto: Helike Project

UNA ANTIGUA CIUDAD SALE A LA LUZ

Entre los años 2000 y 2001, el equipo del Proyecto Helike localizó durante las excavaciones, a tres metros de profundidad, bajo los depósitos de lo que parecía una laguna interior, los restos de varias estructuras del período clásico que podrían haber pertenecido a la antigua Helike. 

Los arqueólogos creen que habrían podido ser destruidos a causa de un terremoto y que ese podría ser el motivo de que se encontrasen bajo los depósitos de la laguna. 

Durante las excavaciones salieron a la luz calles adoquinadas y un edificio que fue bautizado con el nombre de «casa corredor», que aún conservaba intacto el ajuar doméstico, en especial algunas vasijas de cerámica que contenían restos de semillas.

También se hallaron pesas de telar de arcilla, una docena de monedas de bronce procedentes de la ciudad estado de Sición, en el Peloponeso, y una figura de Tanagra (un tipo de figurillas, normalmente femeninas, de terracota de carácter funerario originarias de la ciudad beocia de Tanagra) de color negro.

En 2012, los arqueólogos descubrieron que los sedimentos que cubrían los restos de la antigua ciudad contenían asimismo numerosos restos de microfauna marina, lo que demostraba sin ningún género de dudas que las ruinas habían estado sumergidas durante mucho tiempo. 

Hasta ahora todas las evidencias que se han ido acumulando apuntan a que la ciudad excavada por el Proyecto Helike fue destruida por un terremoto seguido de un terrible incendio, y que al final fue engullida por un violento tsunami. 

Olvidada por el tiempo, todo lo que la tierra se tragó permaneció intacto y sellado bajo espesos depósitos de arcilla, lo que parece confirmar lo que el equipo encargado de la excavación ha venido sospechando todo este tiempo: «Helike no se hundió en las profundidades del golfo de Corinto tal y como se creía, sino que fue sumergida en una laguna interior que más tarde se llenó de sedimentos». 

Y, por lo que parece, va a seguir mostrando sus secretos a los arqueólogos.

Imagen de portada: Cordon Press.

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por J.M. Sadurni. 7 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Grecia Antigua/Curiosidades/Historia.

La Dama de Brassempouy, una de las primeras representaciones del rostro humano, es una obra única en el arte paleolítico.

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Un pequeño pueblo del extremo suroeste de Francia se convirtió a finales del siglo XIX en uno de los principales focos de la arqueología prehistórica europea. Dos yacimientos paleolíticos fueron descubiertos y explorados muy cerca de la localidad, las cuevas conocidas como Galería de las Hienas y la Gruta del Papa, situadas apenas a 100 metros la una de la otra. Serían los primeros yacimientos paleolíticos explorados de Francia.

La Gruta del Papa se exploró por primera vez en 1881, pero no sería hasta 13 años más tarde que se harían cargo de los trabajos los arqueólogos Joseph de Laporterie y Édouard Piette.

En los estratos atribuidos al período solutrense tardío Piette encontró que los niveles inferiores contenían una gran cantidad de objetos de marfil, por lo que denominó a ese período como Eburniense, que significa pálido o blanco como el marfil.

Figurillas de marfil encontradas en Brassempouy, expuestas en el Museo Nacional de Arqueología | foto Lionel Allorge en Wikimedia Commons

Hasta ocho figurillas o fragmentos de ellas realizados en marfil encontró Piette, todas ellas con aspecto de estar inacabadas y de haber sido talladas al mismo tiempo.

Entre ellas sobresale la que se bautizó como Dama de Brassempouy o Dama de la Capucha, una de las primeras representaciones conocidas del rostro humano junto con la Venus XV hallada en Dolní Věstonice.

La Dama de Brassempouy o Dama de la Capucha | foto Cangadoba en Wikimedia Commons

Ambas fueron hechas durante el período Gravetiense del Paleolítico Superior, hace aproximadamente 25.000 años. La Dama de Brassempouy pronto se convirtió en un icono para los estudiosos y aficionados a la prehistoria.

Sin embargo, en el momento de su creación no debió ser especialmente apreciada, ya que el modelo no tuvo continuidad como canon para los artistas del período Gravetiense y posteriores. En ese sentido fue una obra fallida, y al mismo tiempo única.

Aunque inmediatamente tras su descubrimiento se la consideró una representación femenina, en realidad no hay en la figura nada que nos pueda indicar el sexo. Se trata de una cabeza que mide apenas 3,65 centímetros de alto, por 2,2 de profundidad y 1,9 de ancho. Tiene talladas la frente, la nariz y las cejas, pero no la boca, que está ausente.

Reconstrucción hipotética de la Dama de Brassempouy realizada por Libor Balák (Academia Checa de las Ciencias, Instituto de Arqueología de Brno) | foto Libor Balák en Wikimedia Commons

Destaca una grieta vertical que va desde la frente hasta la barbilla en el lado derecho de la cara, y que es consecuencia de la estructura interna del marfil. La cabeza presenta una trama en forma de damero formado por dos series de incisiones poco profundas en ángulo recto. No se sabe si representa una peluca, una capucha (de ahí uno de los nombres atribuidos a la figurilla) o el pelo peinado en trenzas.

Lo que diferencia a la Dama de Brassempouy del resto de esculturas femeninas gravetienses contemporáneas, conocidas como Venus (las de Willendorf, Lespugue, Dolní Věstonice), es la definición del rostro, que en éstas suele ser muy esquemático. 

Los finos rasgos, la frente despejada y los pómulos altos, la delicada y rectilínea nariz, el mentón pequeño pero saliente y un cuello grácil, así como el tocado, reflejan el virtuosismo del escultor que la realizó, y demuestran que dominaba las técnicas de la incisión, la perforación, el raspado y el pulido.

La Dama de Brassempouy en diferente del resto de «Venus» paleolíticas | foto Zorey74 en Wikimedia Commons

Algunos quieren ver también en las estrías o escarificaciones presentes en el rostro, representaciones de tatuajes o, en menor medida, algún tipo de maquillaje.

Estudios realizados a la fractura del cuello sugieren que no es resultado de una rotura, lo que lleva a suponer que en realidad la cabeza nunca estuvo unida a un cuerpo. De hecho, ninguno de los otros fragmentos tallados en marfil encontrados junto a ella parecen tener las mismas dimensiones.

Todas las figurillas encontradas en la Gruta del Papa fueron donadas por Piette en 1902 al Museo Nacional de Arqueología de Saint-Germain-en-Laye, cerca de París, donde hoy pueden verse juntas en la sala que lleva el nombre de su descubridor.

Reproducciones gigantes en el Museo de Brassempouy | foto Julien 31 en Wikimedia Commons

En la localidad de Brassempouy el museo de la Maison de la Dame expone reproducciones y calcos de las figurillas, siendo especialmente famosas las versiones gigantes situadas en el patio.


Fuentes: White, R. The Women of Brassempouy: A Century of Research and Interpretation. J Archaeol Method Theory 13, 250–303 (2006). doi.org/10.1007/s10816-006-9023-z | Christine Desdemaines-Hugon, Stepping-Stones: A Journey through the Ice Age Caves of the Dordogne | La “Dame à la Capuche” (Musée d’Archéologie Nationale) | Wikipedia

Imagen de portada: La Venus o Dama de Brassempouy | foto Jean-Gilles Berizzi en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Arte.

Las fascinantes piedras talladas perdidas hace casi 2.000 años y encontradas en los desagües de unos baños romanos.

Eran objetos que solamente los más acomodados podían permitirse el lujo de tener y cuya pérdida probablemente era motivo de rabia y desencanto.

Y eso es lo que se cree que les ocurrió a los propietarios de unas 30 piedras semipreciosas talladas que fueron halladas por arqueólogos en Reino Unido mientras excavaban en un sitio donde antes hubo unos baños romanos en la localidad de Carlisle, en el norte de Inglaterra.

Las piedras de entre 5 y 16 milímetros de diámetro estaban cuidadosamente talladas. Una de ellas, una amatista, muestra a la diosa Venus; otra, un jaspe de color rojo-marrón tiene un sátiro sentado sobre rocas junto a una columna.

Se cree que originalmente estaban incrustadas en anillos de sello que sus dueños llevaban consigo a los baños públicos.

«Son hermosas piezas de arte en miniatura de cerca del año 200 D.C. Estaban adheridas con pegamento vegetal y con el calor y el sudor del baño se cayeron de los anillos», explicó a la prensa el arqueólogo Frank Giecco, quien encabeza las excavaciones que se realizan cerca del conocido Muro de Adriano.

El lugar donde se realizan las excavaciones en Carlisle fue descubierto en 2017.

Horquillas.

FUENTE DE LA IMAGEN,FRANK GIECCO. Horquillas de cabello encontradas en los desagües.

Las piedras luego terminarían en las cloacas arrastradas por el agua cuando eran lavados los baños y piscinas.

Giecco señaló que es probable que los dueños no se dieran cuenta de su pérdida hasta que llegaban a su casa, debido a que las piedras se desprendían de los anillos que, por lo general, permanecían en sus dedos (en las excavaciones también han encontrado un anillo completo con su piedra tallada).

Además de estas gemas semipreciosas, los arqueólogos han hallado más de 700 objetos, incluyendo monedas, armas y piezas de cerámica.

En los desagües de los baños romanos también encontraron varias horquillas de pelo en buenas condiciones.

Se espera que todos los hallazgos se exhiban en el Museo y Galería de Arte Tullie House de Carlisle.

Imagen de portada: Annia Giecco

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Historia/Reino Unido.

¿De dónde viene el mito de que las esculturas de la Antigüedad eran blancas?

Héroes esculpidos en piedra o diosas de mármol blanco: esa es la imagen que tenemos de las estatuas griegas y romanas. Pero en realidad, el arte antiguo era más colorido. El Renacimiento, una de las causas del mito.

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Al acercarse al templo de Afaia, en la isla griega de Egina, hace 2500 años, los visitantes se encontraban con la escultura de un joven arquero. Estaba pintado con colores brillantes, un recurso habitual en la Antigüedad para que las figuras parecieran lo más reales posible.

Muchos escritos documentan que las esculturas de mármol no se dejaban blancas, sino que se pintaban de colores. Sin embargo, hoy resulta difícil imaginar que brillaran originalmente a todo color. Hay muchas razones que explican el mito de que las estatuas antiguas siempre fueron blancas.

Los colores se han apagado

«La extraña idea de las esculturas incoloras se remonta al Renacimiento, cuando se valoraba más la forma que el color», declaró el arqueólogo Vinzenz Brinkmann en una entrevista con DW, en 2020.

De acuerdo con Brinkmann, en aquella época se encontraron muchísimas esculturas en Roma. Ellas eran blancas porque los colores se habían desvanecido, pero la gente no lo sabía. Así, las estatuas encajaban en el gusto de la época: una pureza inspirada en Dios, sin que el color o los accesorios ornamentales distrajeran de lo esencial.

Cuando se descubrían restos de pintura en los hallazgos, explicó Brinkmann: «A menudo se decía: estos son ingredientes posteriores de bárbaros que han rozado las estatuas», ocultando esa información deliberadamente para ajustarse a los ideales sociales.

Escultura del Museo de la Acrópolis, en Grecia, que evidencia rastros de pintura sobre el mármol.

Escultura del Museo de la Acrópolis, en Grecia, que evidencia rastros de pintura sobre el mármol. A la derecha, una réplica de la obra que muestra cómo podría haber sido el original en su momento.

Ideas modernas de racismo

Las estatuas blancas de la Antigüedad también encajaban perfectamente en la visión del mundo de los europeos blancos del siglo XVIII. El blanco representaba pureza y claridad, que correspondían al espíritu de la época. Los colores, en cambio, representaban la sensualidad, que estaba mal vista.

«Históricamente, las sociedades aplican sus propios criterios ideológicos a la hora de contemplar el mundo», afirma Nikos Stampolidis, director general del Museo de la Acrópolis, en entrevista con DW. «La gente de la época admiraba la sencillez del color blanco del mármol. Eso se correspondía con sus ideas de la superioridad de los blancos», dice.

En el siglo XX, los fascistas abrazaron la idea de que las antiguas figuras blancas simbolizaban la superioridad de la «raza blanca». Tanto Benito Mussolini como Adolf Hitler alabaron el arte y la arquitectura de las antiguas Grecia y Roma, y su resurgimiento en el Renacimiento. Para los nacionalsocialistas, estas figuras significaban la visualización perfecta de la mítica raza aria.

Estatua de Laocoonte y su hijo.

También se han encontrado rastros de pintura en la estatua de Laocoonte y su hijo, expuesta en el Museo del Vaticano.

Pintar las estatuas era una práctica cotidiana

Las excavaciones realizadas en Pompeya en el siglo XVIII podrían haber demostrado que pintar estatuas y esculturas era una práctica cotidiana en la Antigüedad. La ciudad quedó sepultada por una erupción volcánica en el año 79 d.C. Bajo la ceniza, los colores de las estatuas se conservaban bien.

Uno de los ejemplos más conocidos de una escultura antigua en la que se han encontrado restos de pintura es la «Kore del Peplo», una escultura de una niña, realizada hacia el año 530 a.C. La escultura, descubierta en el siglo XIX, en la Acrópolis, tenía restos de pintura naranja en el pelo. Y los arqueólogos lo documentaron; sin embargo, hicieron copias en yeso para enviarlas a exposiciones mundiales, lo que hizo que se consolidara la imagen de la estatua blanca.

La estatua original de Peploskore, una niña de unos 12 años, tenía el pelo de color naranja.

La estatua original de «Peploskore», una niña de unos 12 años, tenía el pelo de color naranja. La obra está exhibida hoy en el Museo de la Acrópolis, en Atenas.

No todo el mármol es igual

Para reconstruir estatuas antiguas con el mayor realismo posible, hay que tomar un determinado tipo de mármol, y sobre este material hay que intentar utilizar colores minerales o vegetales, tal como se hacían en la Antigüedad, explica Stampolidis, del Museo de la Acrópolis, a DW. Señala que cada clase de mármol tiene una composición cristalina diferente: «Unos son más grandes, otros más pequeños, unos tienen más o menos propiedades lumínicas».

Para Stampolidis, la investigación está lejos de haber terminado. Pero se abren así las puertas a un colorido mundo antiguo, hasta ahora desconocido.

Imagen de portada: Proyecto de reproducción de esculturas de la Antigüedad «Dioses de Colores», exhibida en Liebieghaus en Frankfurt.

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. Por Sarah Hucal. 30 de enero 2023.

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Acrópolis/Arqueología

El cuenco de borde biselado de Uruk, el primer objeto fabricado en serie de la historia, cuya función todavía es desconocida.

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Una de las ventajas con que contaba el ejército de Ying Zheng (el primer emperador de China en 221 a.C. con el nombre de Qin Shi Huang), durante el período de los Reinos Combatientes, eran unas ballestas fabricadas con piezas de bronce que estaban dotadas de un sofisticado mecanismo de gatillo formado por piezas intercambiables. Estas piezas se fabricaban mediante moldes en serie.

Más o menos en la misma época la ciudad de Cartago producía sus barcos de guerra también en masa, y a gran escala, con un coste moderado, lo que le permitía mantener el control del Mediterráneo de una manera eficiente.

Posteriormente la República de Venecia imitaría a los cartagineses, produciendo barcos con piezas prefabricadas en una cadena de montaje, lo que les permitía completar casi un barco al día. La veneciana sería la primera fábrica del mundo, con hasta 16.000 trabajadores en su máximo apogeo.

Un cuenco de borde biselado procedente de Siria (3400-3200 a.C.) | foto Schauschgamuwa en Wikimedia Commons

Pero antes de todo eso, el primer producto en ser fabricado en masa y en serie fue un simple cuenco de arcilla sin ningún tipo de decoración, más allá de su borde biselado. Se fabricaban en la antigua ciudad mesopotámica de Uruk en el IV milenio a.C., y constituyen casi las tres cuartas partes de toda la cerámica encontrada en los yacimientos.

Todos los cuencos encontrados comparten las mismas características: una forma tosca y un tamaño uniforme de unos 10 centímetros de altura, con una boca de 18 centímetros de diámetro y una base de 9 centímetros. Están hecho de arcilla poco cocida y muy gruesa, lo que los hace sorprendentemente robustos.

A pesar de que los artesanos de la época eran capaces de realizar trabajos de gran calidad y finura en el torno, los cuencos son toscos y duros, parece que a propósito. Incluso muestran en el exterior una superficie irregular y rugosa, mientras que en el interior se aprecian las huellas dactilares de los alfareros que prensaban la arcilla.

Cuencos de borde biselado encontrados en Logardan, al norte de Irak (4000-3100 a.C.) | foto Osama Shukir Muhammed Amin FRCP (Glasg) en Wikimedia Commons

No se sabe exactamente como eran fabricados, pero por su asombrosa semejanza (siempre son iguales, se encuentren donde se encuentren) la hipótesis más extendida es que se utilizaba un molde. Experimentos realizados por arqueólogos para reproducir su fabricación encontraron que es muy difícil conseguir los lados rectos y la base definida utilizando solo las manos.

Estos objetos, a los que se ha denominado cuencos de borde biselado se encuentran en grandes cantidades en los yacimientos arqueológicos mesopotámicos del periodo Uruk (3900-3000 a.C.). Precisamente el hallazgo de tan gran número de ellos, muchas veces en un solo yacimiento, parece apoyar la teoría del molde.

Algunos investigadores opinan que el molde debió ser de carácter móvil, hecho de diversos materiales como madera, metal, piedra, o incluso podía ser otro cuenco de borde biselado. Otros sugieren que los artesanos utilizaban un molde de tierra, creando los cuencos en una depresión o agujero en el suelo.

Un cuenco de borde biselado encontrado en Kish, 15 kilómetros al este de Babilonia | foto Zunkir en Wikimedia Commons

En cuanto al uso que podían tener, se cree que eran utilizados para medir la cebada y el aceite que se entregaba, como raciones, a los trabajadores que construían los templos y otros edificios asociados al poder. Se empleaban para el racionamiento una o más veces y luego se guardaban para la siguiente obra. Por ello se los suele encontrar juntos y enteros, sin romper. Si efectivamente se utilizaban como pago a los trabajadores, constituirían la primera prueba de salario en la historia, ya que no existen pruebas de pagos más antiguas que los cuencos.

Una hipótesis alternativa sugiere que se pudieron utilizar para hornear pan, y racionarlo en el mismo recipiente. Algunos estudiosos creen que podrían haber tenido una función cultual, utilizados para realizar las ofrendas de grano en el templo.

Hay incluso quien opina que se usaban para transportar sal, e incluso para ser usados en grandes banquetes donde se reunía toda la comunidad durante celebraciones festivas. Lo que sí está claro es que su naturaleza porosa resultaba inadecuada para contener líquidos.

Un cuenco de borde biselado procedente de Nínive y conservado en el Museo Británico (3300-3100 a.C.) | foto Vassil en Wikimedia Commons

Algunos han sugerido que podría tratarse de objetos desechables, dado que aparecen en los yacimientos en grandes cantidades e intactos. Pero la idea de un objeto desechable resulta extraña por el despilfarro que supondría para la economía y la mentalidad de la época.

El historiador italiano Mario Liverani argumenta que los cuencos pertenecerían a la administración del templo, siendo utilizados para servir comidas a los trabajadores ocasionales y almacenados después. Mientras, a los empleados estatales permanentes se les pagaban raciones mensuales de comida.

Como decíamos al comienzo, se sabe que los cuencos se originaron en la ciudad de Uruk a mediados del IV milenio a.C. A medida que la cultura de Uruk se expandió también lo hicieron los cuencos, su producción y su uso. Se han encontrado cuencos de borde biselado en yacimientos arqueológicos que llegan desde Siria y Anatolia hasta la meseta iraní y la costa del actual Pakistán.


Fuentes: Mario Liverani, The Ancient Near East: History, Society and Economy | Marc Van De Mieroop, A History of the Ancient Near East, ca. 3000-323 BC | Millard, A. R. (1988). The Bevelled-Rim Bowls: Their Purpose and Significance. Iraq, 50, 49–57. doi.org/10.2307/4200283 | Jack Cheng, Bevel-rimmed Bowls | Goulder, J. (2010). Administrators’ bread: An experiment-based re-assessment of the functional and cultural role of the Uruk bevel-rim bowl. Antiquity, 84(324), 351-362. doi:10.1017/S0003598X0006662X | Wikipedia

Imagen de portada: Cuatro cuencos de borde biselado (a la izquierda) al lado de piezas de cerámica de la misma época | foto Einsamer Schütze en Wikimedia Commons.

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Investigación/Actualidad.

La vida cotidiana de los constructores de las tumbas de los faraones en Deir-El Medina.

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Entre 1948 y 1950, el arqueólogo francés Bernard Bruyère descubrió el depósito más grande de óstracos (fragmentos de piedra caliza y cerámica en los que se podía escribir y dibujar) en Deir el-Medina, el poblado de los constructores de las tumbas del Valle de los Reyes. 

Allí, en un antiguo pozo, Bruyère exhumó miles de estos fragmentos en los que los habitantes de Deir el-Medina garabatearon sus mensajes. Unos mensajes que, sin que ellos lo pretendiesen, habían traspasado la barrera del tiempo y llegado hasta nuestros días.

Excavaciones posteriores han ido sacando a la luz miles y miles de óstracos en Deir el-Medina, lo que finalmente, y junto con el gran número de papiros descubiertos en el yacimiento, ha conformado uno de los registros de información más completos sobre cómo vivieron los obreros de la necrópolis real instalados en este oculto asentamiento en la montaña tebana fundado por Tutmosis I, faraón de la dinastía XVIII.}

DEIR EL-MEDINA, UN POBLADO BULLICIOSO

Los óstracos de Deir el-Medina conforman un conjunto de material de lo más variopinto. En estos fragmentos de piedra y cerámica, usados como nuestro papel, aquellas personas escribieron cartas, recibos, registros de trabajo, demandas judiciales y otras cosas más prosaicas como listas de la lavandería o conjuros mágicos. Todo ello ha permitido a los investigadores componer un fascinante fresco de la vida en Deir el-Medina hace más de tres mil años. 

Así, gracias a todos estos elementos sabemos que el modo de vida de los artesanos reales en esta floreciente aldea no era tan incómodo como podríamos pensar. 

De hecho, estos hombres no eran esclavos, sino artesanos altamente cualificados. Cada familia disponía de una casa (en todo el poblado había unas 70) de adobe, con techos planos hechos con vigas de madera y cáñamo. Algunas familias eran numerosas; conocemos casos de familias hasta con 15 hijos. 

Pero, en contra de lo que pueda parecer, sus necesidades estaban totalmente cubiertas e incluso había lavanderas y muchachas que se encargaban de moler el grano para facilitar la vida de los pobladores.

Óstraco que representa al dios cocodrilo Sobek. Deir el-Medina. MET, Nueva York. Foto: PD

Mientras sus maridos trabajaban en la necrópolis real, con total secretismo, las esposas de los artesanos se ocupaban de sus hijos, elaboraban pan y tejían su ropa. Pero además, estas mujeres eran dueñas de sus bienes y de hasta un tercio de los bienes matrimoniales. Asimismo, los trabajadores de Deir el-Medina tenían derecho a construirse sus propias tumbas, en una necrópolis situada junto al poblado, algunas de ellas, como la del artesano Sennedjem, o la de el arquitecto Kha, bellamente decoradas.

El poblado contaba también con dos capataces y un escriba, acompañados de un equipo de ayudantes. Como intermediarios entre el faraón y los habitantes, estos oficiales se ocupaban de los juicios que, inevitablemente, tenían lugar en Deir el-Medina, la mayoría por conflictos entre vecinos. Todos ellos rendían cuentas al visir.

TRABAJO SECRETO

A causa de su trabajo en la necrópolis, los obreros de las tumbas reales debían pasar varios días seguidos fuera del poblado. De hecho, dejaban su casa, salían por la única puerta que se abría en la muralla que rodeaba el asentamiento (custodiada por «policías«) y se dirigían al Valle de los Reyes.

Allí, el escriba del poblado anotaba la llegada de cada trabajador a su lugar de trabajo en el interior de la tumba, un espacio oscuro donde no alcanzaba la luz del Sol. Para iluminarlo y poder realizar su tarea con garantías, los obreros y artesanos usaban piezas de lino retorcidas, untadas con aceite o grasa, y las colocaban en un pábilo con sal (la sal minimizaba la presencia de humo). Así, ardían con brillantez e iluminaban el interior.

Óstraco procedente de Deir el-Medina que representa a una reina tocando un sistro. MET, Nueva York. Foto: PD

Se trabajaba en dos turnos de 4 horas al día y los obreros (canteros, yeseros, dibujantes, escultores), divididos en dos equipos de trabajo (llamados «el de la izquierda» y «el de la derecha»), vivían en chozas de piedra durante los ocho días que duraba la jornada laboral. Después, podían volver dos días a su casa para descansar. 

Aunque muchas veces los trabajadores ponían excusas para no acudir a su lugar de trabajo, como muestran algunos de los óstracos descubiertos. En realidad, algunas de estas excusas eran bastante habituales, como alegar problemas oculares o que debían elaborar cerveza para su familia. Otras eran francamente originales, como la del artesano Hechnekhu, que dijo no poder ir a trabajar porque estaba ¡embalsamando a su madre!

DEIR EL-MEDINA EN HUELGA

Como hemos visto, la vida en Deir el-Medina era relativamente cómoda, y los trabajadores estaban bastante bien pagados. Recibían raciones de trigo, escandia y cebada con las que elaboraban sus propios pan y cerveza (un alimento básico en la dieta egipcia). A veces también recibían alguna bonificación especial: aceite de sésamo, bloques de sal e incluso carne de buey.

Pero los pagos no se hacían siempre con la puntualidad deseada. En ocasiones existían retrasos en la distribución de las provisiones, lo que ocasionaba malestar entre los trabajadores, que a menudo se quejaban también de las condiciones de trabajo. 

Ha llegado hasta nosotros la queja de un dibujante a un superior: «Para ti soy como el mulo. Si hay trabajo, traes al mulo. Si hay algo de cerveza no me buscas, pero si hay trabajo sí que me buscas. Soy un hombre que no tiene cerveza en su casa. Intento llenar mi estómago escribiéndote».

Mujer amamantando a su hijo. Óstraco de Deir el-Medina. Museo Británico, Londres.

Mujer amamantando a su hijo. Óstraco de Deir el-Medina. Museo Británico, Londres. Foto: britishmuseum (CC BY-SA 4.0)

Pero si las cosas se ponían feas, aún podía ser peor. Sabemos de una ocasión en la que los trabajadores de Deir el-Medina hicieron algo que nos puede sonar absolutamente actual: se declararon en huelga. 

En efecto, el 14 de noviembre de 1165 a.C., durante el reinado de Ramsés III, los obreros del poblado arrojaron con furia sus herramientas al suelo y abandonaron su lugar de trabajo como protesta frente al retraso en el reparto de las provisiones.

«Es debido al hambre y la sed que hemos venido aquí. No hay ropas, ni grasa, ni pescado, ni verduras. Comunica al faraón nuestro buen señor todo esto, y comunícalo al visir, nuestro superior, para que pueda proveer por todo ello», trasladaron los trabajadores al escriba del poblado, Amenennaht. 

Finalmente, las quejas surtieron efecto y los enfadados trabajadores recibieron el pago debido, con lo que regresaron a sus puestos de trabajo.

ROBOS Y CORRUPCIÓN

Los óstracos y papiros también dan cuenta de las historias personales de los trabajadores de Deir el-Medina y sus familias. 

Conocemos algunos casos de adulterio, un padre que le dice a su hija que si su marido la repudia podrá volver a su casa cuando quiera, incluso han llegado hasta nosotros algunos ejemplos de poesía amorosa o incluso escenas eróticas o satíricas dibujadas. Asimismo, como ya se ha apuntado, conocemos el desarrollo de algunos procesos judiciales y también de casos de corrupción (uno de ellos implicó al alcalde de Tebas) o abusos de poder. 

De hecho, a finales del Reino Nuevo hubo casos flagrantes de robos de tumbas, y algunos de los artesanos de Deir el-Medina fueron acusados de tan grave delito. Hubo quien, sin embargo, fue absuelto, como fue el caso del pintor Amenua, acusado de desvalijar la tumba de Ramsés III.

Interior de la tumba de Ramsés III en el Valle de los Reyes.Foto: iStock

Los últimos años de Deir el-Medina fueron de una absoluta decadencia. Los constantes saqueos de tumbas reales por parte de grupos organizados de ladrones a finales del Reino Nuevo marcaron el final del poblado de los constructores de tumbas. 

El Valle se convirtió en un lugar sumamente inseguro, y muchas familias abandonaron el asentamiento, que poco a poco, fue cayendo en el olvido. 

Miles de años después, las historias de quienes vivieron allí hace ya tanto tiempo vuelven a cobrar vida. De hecho, las preocupaciones y los anhelos de estas personas no difieren tanto de los nuestros, a pesar del abismo de tiempo que nos separa. 

Imagen de portada: Panorámica de las ruinas del poblado de Deir el-Medina, en la orilla occidental de Tebas. Foto: iStock

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Carme Mayans. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Arqueología/Faraones/Tumbas/Construcción/Curiosidades

Djed Sepsh: la momia que podría ser la más antigua en Egipto.

El arqueólogo Zahi Hawass, exministro de Antigüedades de Egipto, dio a conocer el descubrimiento de la momia Djed Sepsh en el recinto de Gisr el-Mudir, en Saqqara.

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De acuerdo con declaraciones del experto a CNN, Sepsh era un hombre de 35 años, quien tenía una posición económica privilegiada. Su cuerpo tendría alrededor de 4.300 años.

«Es momia más antigua y hermosa (que hemos visto) cubierta de capas de oro, con una banda en la cabeza y un brazalete en el pecho, lo que indica que se trataba de un hombre rico», señaló en el medio.

Durante la expedición, donde Hawass laboró con 10 ayudantes, también encontraron varias tumbas, otras momias, ataúdes, vasijas de cerámica y estatuas de colores. Todos tienen buenas condiciones e inscripciones visibles para su posterior estudio.

“Las estatuas son importantes porque nos permiten «conocer por primera vez el arte del Imperio Antiguo que incluye estatuas dobles, estatuas individuales, estatuas de sirvientes, todo tipo de estatuas diferentes», agregó el arqueólogo.

El Ministerio de Turismo y Antigüedades anunció en su cuenta de Twitter que los descubrimientos son de la Quinta y Sexta dinastías.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

Además de que Djed Sepsh se convertiría en la momia más antigua hallada en Egipto, también pone “en el foco” a Saqqara.

Durante siglos, fue la zona donde se enterraban a los faraones de las primeras tres dinastías. Su pirámide principal, que tiene el nombre de la región, fue la primera construcción de ese tipo en el país, porque, anteriormente, los cuerpos de las personas de mayor rango se enterraban en mastabas, señaló National Geographic en su sitio web.

El diario kuwaití Al-Watan mencionó es un área arqueológica donde se han encontrado tumbas como la del tesorero principal del rey Ramsés II (1279 y 1213 a.C), el templo mortuorio de la reina Nerit, esposa del monarca Titi, primer rey de la Sexta Dinastía.

«En la misma zona, en mayo del año pasado, también se encontró un gran grupo de antiguas estatuas de bronce y ataúdes», precisó.

Imagen de portada: Paul Hudson/Mummy.

FUENTE RESPONSABLE: Sputnik Mundo. 29 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Arqueología/Faraones/Ramses II/ Actualidad.

Encuentran en Roma una gran estatua de Hércules con los rasgos del emperador Decio.

En la zona de Parco Scott, entre Cristoforo Colombo y Via Appia Antica, las empresas Acea Gruppo y Bacino sud SRL, llevaban varios meses trabajando en un difícil proyecto de revisión y recuperación del conducto de aguas residuales.

De hecho, en varios lugares, el hundimiento de la antigua tubería, que data del siglo pasado, había provocado la apertura de peligrosas simas en el parque y desprendimientos en la ladera.

Por lo tanto, fue necesario llevar a cabo una intervención amplia y compleja que implicó importantes movimientos de tierra y que irá seguida de una restauración completa del perfil de elevación de la zona y de la plantación de nuevos árboles, tal y como se acordó con el Parque Regional de Apia Antigua.

El lugar del hallazgo | foto Paco Archeologico dell’Appia Antica

La zona, valiosa desde el punto de vista naturalístico, es también un área de «interés arqueológico”, de hecho, se encuentra cerca del Sepulcro de Priscila, en la segunda milla de la Via Apia Antigua, y los movimientos de tierra, que han alcanzado una altura de no menos de 20 metros bajo el nivel del suelo, han sido constantemente vigilados por un arqueólogo, coordinado por funcionarios del Parque Arqueológico de Apia Antigua.

Tras semanas de remover tierra completamente desprovista de hallazgos de interés arqueológico, Parco Scott nos ha deparado una gran sorpresa: una estatua de mármol de tamaño natural que, por la presencia del garrote y la piel de león que cubre su cabeza, podemos identificar sin duda con el personaje de Hércules.

Detalle de la escultura | foto Paco Archeologico dell’Appia Antica

La escultura no se encontraba en su contexto original porque en el siglo pasado había sido arrojada a una zanja realizada para el tendido del antiguo conducto de alcantarillado que atraviesa Parco Scott. Por desgracia, no disponemos de datos estratigráficos que puedan ayudarnos a definir su datación.

Para llegar a una identificación y cronología de la escultura, hay que buscar comparaciones analizando los objetos asimilados, una de las principales actividades del arqueólogo tras la excavación.

En el transcurso de estos primeros análisis, encontramos una discreta similitud entre el retrato de nuestro personaje como Hércules y el emperador Cayo Mesio Quinto Trajano Decio, más conocido como Decio, que reinó de 249 a 251, cuando fue asesinado, junto con su hijo Erenio Etrusco, en la batalla de Abritto entre los godos y los romanos.

El rostro de «nuestro Hércules», aunque corroído, parece compartir con los retratos oficiales de Decio las «arrugas de ansiedad», que recuerdan el retrato romano republicano y pretendían representar la preocupación por el destino del Estado, una virtud muy valorada en los altos cargos del imperio.

Otros rasgos característicos son el tratamiento de la barba rala y la morfología de los ojos, la nariz y los labios.

Se trata de una primera hipótesis de trabajo: tras la limpieza, surgirán más elementos que podrán confirmarla o apuntar hacia otras identificaciones. De hecho, examinamos todas las posibilidades, incluido el retrato privado, teniendo siempre presente que nuestro personaje, representado como Hércules, era con toda probabilidad una figura prominente.

Otra vista de la estatua | foto Paco Archeologico dell’Appia Antica

Fuentes: Parco Archeologico dell’Appia Antica

Imagen de portada: La estatua de Hércules descubierta | foto Paco Archeologico dell’Appia Antica

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Por Guillermo Carvajal. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Antigua Roma/Arqueología/Actualidad

Marib, una antigua ciudad de yemen, incorporada al patrimonio mundial de la Unesco.

LA CAPITAL DEL MÍTICO REINO DE SABA

La ciudad premiada fue el centro de un importante reino árabe creó un impresionante sistema de irrigación en pleno desierto gracias a la exportación de incienso y mirra.

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En la Biblia se menciona la llegada a Israel de una lejana reina árabe, soberana de un rico país llamado Saba del que provenían el incienso y la mirra. La reina Bilqis había acudido a Jerusalén para negociar la paz con el rey de los hebreos Salomón tras algunas escaramuzas, pero entre ambos surgió un amor que redundaría en beneficio para ambas naciones.

Este reino no aparece sólo en textos religiosos, sino que romanos y griegos mencionan también su existencia, que ha sido corroborada por los arqueólogos tras siglos de excavaciones en el actual Yemen. 

EL REINO DE SABA

Conocido hoy como reino de los sabeos (1000 a.C-630 d.C.) este estado basó su riqueza en la exportación de sustancias aromáticas como la mirra y el incienso. Estos productos tan apreciados en los templos del mundo antiguo eran transportados hasta los puertos de la costa para su venta en la India y Egipto, o bien atravesaban el desierto hasta Petra para su distribución en Canaan y el Mediterráneo.

Marib no ha sido excavada en su totalidad, pues numerosos palacios, templos y tumbas permanecen todavía enterrados bajo sus ruinas.Foto: iStock

Con semejantes recursos a su disposición los reyes de Saba transformaron el árido desierto en un verdadero jardín, mediante la construcción de grandes presas y canales de riego, que permitieron sembrar campos y crear oasis artificiales.

Esta inscripción en lengua sabea decora uno de los numerosos palacios que llenan la ciudad.Foto: iStock

La capital de este reino fue la ciudad de Marib, convertida ahora en patrimonio mundial gracias a la reciente iniciativa de la UNESCO. En su interior altas torres y palacios albergaban a los funcionarios y la corte real, mientras que a su alrededor se han encontrado las tumbas de piedra que fueron el lugar de descanso eterno de sus reyes.

Los mausoleos sabeos se rodeaban de un muro bajo de piedra que cerraba el recinto sagrado destinado a los muertos.Foto: iStock

Pero el mayor tesoro de Marib es sin duda el Mahram Bilquis, un conjunto de templos columnados en los que se adoraba al dios lunar Almaqah y que se convirtió en un centro de peregrinación al que acudían fieles de toda Arabia.

Imagen aérea del templo lunar dedicado al dios Almaqah.  Foto: Nomination Team of the Landmarks of the Ancient Kingdom of Saba in Marib Governorate

La ciudad vecina de Sirwah ha sido incorporada en el programa de la Unesco por su valor histórico y arqueológico.Foto: German Archaeological Institute, Orient Department

Toda esta riqueza arqueológica está siendo amenazada ahora por la guerra civil que azota el país, de modo que en un acto de reivindicación del patrimonio yemení, la Unesco ha convertido la ciudad y un total de siete yacimientos del mismo período en patrimonio mundial, con la esperanza de que así queden protegidos del conflicto.

Imagen de portada: Los edificios de Marib se construyeron en su mayoría con ladrillos de toba secados al sol, en el exterior se los cubría con una fina capa de arcilla para aislarlos del calor desértico de Arabia. Foto. iStock

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Francesc Cervera. Actualizado 26 de enero 2023.

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