Un plano del siglo XVI arroja nueva luz sobre el palacio de Carlos V en la Alhambra.

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En 1526, durante la luna de miel del emperador Carlos V con doña Isabel de Portugal en Granada, se decidió construir un nuevo palacio en el corazón de la Alhambra, junto a los viejos palacios nazaríes. Se diseñó entonces un original edificio de planta cuadrada, con un gran patio circular y fachadas clásicas con portadas, como destacado exponente de una nueva arquitectura renacentista.

A pesar de la abundante bibliografía disponible, no son pocos los misterios que aún existen sobre esta singular obra de arquitectura. Su desconocida autoría sigue siendo objeto de debate entre estudiosos del palacio. Estamos ante uno de los primeros edificios del Renacimiento español, incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Fotografía aérea del palacio de Carlos V en la Alhambra, inconcluso a principios del siglo XX. Colección particular, Author provided

En 1912 fueron localizados dos importantes planos anónimos del siglo XVI con el palacio de Carlos V y su entorno, hoy conservados en la biblioteca del Palacio Real de Madrid. Hacia 1940 apareció otro plano anónimo, custodiado en el Archivo Histórico Nacional (Sección Nobleza) en Toledo, que incluía sólo la planta del palacio. Este plano es el objeto de esta investigación. Su adecuada interpretación dentro del proceso de diseño y construcción, así como su datación y posible autoría, resultan cruciales para comprender los orígenes de este singular palacio.

Recientemente, hemos publicado un artículo científico en la revista EGA. En él se explica que, a partir de una precisa reproducción digital, se han transcrito por primera vez todos sus trazados incisos con punzón, una técnica gráfica habitual en el siglo XVI. Ello ha permitido conocer el proceso de diseño geométrico del palacio, un asunto que ha generado no pocas especulaciones e hipótesis de escaso rigor gráfico y científico.

Trazados incisos y proceso de dibujo

En aquella época los trazados arquitectónicos con punzón sobre papel se usaban como base para el posterior delineado con tinta. Servían como líneas auxiliares, apenas visibles, para componer el dibujo geométrico. En nuestro caso, se ha constatado que estos trazados eran relativamente sencillos, descartándose los complejos procesos de diseño que han supuesto bastantes autores.

Transcripción gráfica (líneas rojas) de los trazados geométricos incisos en el plano del palacio de Carlos V del Archivo Histórico Nacional. AJGO / AGG, 2022, Author provided

El trazado de este palacio destaca claramente por la rotundidad y simbolismo de dos formas geométricas, el cuadrado del perímetro exterior y el círculo del patio. Ambas figuras guardan una sencilla y poco conocida proporción: el diámetro del patio mide la mitad del lado del cuadrado. Esa decisión sería crucial como punto de partida para completar después el trazado de la capilla, la galería del patio, los vestíbulos, la escalera principal y las estancias.

En la capilla octogonal se ha detectado un procedimiento geométrico que se usaba en la arquitectura gótica para trazar y dimensionar muros. Por tanto, el arquitecto de este palacio, que fue innovador con sus formas renacentistas, usó también trazados y conocimientos medievales. Esta cuestión resulta de gran interés para el debate sobre la posible autoría.

Hipótesis del proceso de trazado en planta del palacio de Carlos V. AJGO / AGG, Author provided

El tamaño de la planta respecto a un plano de fachada y a la desaparecida maqueta.

Durante esta investigación se ha desvelado una importante relación dimensional entre la planta del Archivo Histórico Nacional, una maqueta desaparecida y un plano de la fachada del palacio que hoy se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York: el llamado plano “Burlington”, considerado como una copia del alzado original perdido, dibujada años después.

Alzado ‘Burlington’ del palacio de Carlos V en la Alhambra. Metropolitan Museum of Art

Se ha detectado que dicho alzado tendría un tamaño similar a la desaparecida maqueta del palacio que fue encargada en 1528, cuyas medidas se conocen por documentos posteriores. Además, se ha comprobado que la planta aquí analizada se dibujó con la mitad de tamaño que la fachada y la maqueta. Estas sencillas relaciones constatan por primera vez la estrecha vinculación existente entre esta planta, el alzado y la maqueta. Todos ellos servirían para formalizar el diseño inicial del palacio, antes del inicio de las obras en 1532.

Sobre la datación y posible autoría

El análisis de documentación histórica del edificio ha permitido estimar que el plano del Archivo Histórico Nacional se dibujaría entre 1528 y 1532. Por tanto, se trata de uno de los primeros planos conservados del Renacimiento español. Estamos ante un documento gráfico muy importante de la arquitectura europea del siglo XVI.

Se ha especulado bastante sobre su autoría entre diversos arquitectos italianos de aquel momento, y entre otros españoles como Luis de Vega, que fue arquitecto real, o el pintor Pedro Machuca, formado en Italia. Los nuevos indicios aportados permiten ahora suponer que el autor del plano fue el gran arquitecto de la catedral de Granada, Diego de Siloé. Este tenía formación renacentista italiana, conocía los procedimientos góticos de trazado y aparece en documentos de pagos de las obras del palacio de Carlos V. Esto reafirmaría una hipótesis ya planteada por algunos investigadores.

Los vínculos detectados entre el plano y la maqueta del palacio también sugieren su protagonismo. Sabemos que por entonces le encargaron una maqueta de madera de la catedral de Granada, por lo que también se le pudo encargar la del palacio en la Alhambra. ¿Pudo ser este el motivo que le llevó a participar en su trazado y posterior construcción?

Fachada meridional del palacio de Carlos V. AGG / AJGO, Author provided

Imagen de portada: Patio del palacio de Carlos V. Ra-smit / Wikimedia Commons, CC BY-SA

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Antonio Gámiz Gordo y Antonio Jesús García Ortega. 13 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arquitectura/Renacimiento/La Alhambra.

 

El concurso de fotografía #UrbanPeek nos animó a fotografiar la belleza que nos rodea.

Frank Lloyd Wright creía que “la misión del arquitecto es ayudar a las personas a entender cómo hacer la vida más bella, hacer un mundo mejor para vivir y darle una justificación y un sentido a la vida”.

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Nuestro mundo es un escenario repleto de esa belleza que buscaba Wright y, nuestras ciudades, el entorno perfecto para alzar la vista y dejar volar nuestra imaginación con lo que existe y con lo que está por construir.

Cada persona es capaz de transmitir su manera de mirar y de compartir la experiencia de observar para tejer entre todos una crónica de la vida cotidiana de nuestro siglo. La fotografía de arquitectura trata de visualizar el espacio contenido entre muros, encontrar la sustancia del vacío y su relación con lo que lo delimita. En el caso de un edificio, trata de situarlo en el contexto de ciudad, cómo dialoga con el entorno, si se mimetiza, se entiende o se hace notar.

Hemos animado la participación abierta, de la mano de Ferrovial y de la V edición de su Concurso de Fotografía #UrbanPeek, a participar con vuestras capturas de fotografía de arquitectura, mostrando vuestra manera de percibir el entorno.

Fotografía de Fernando Vicente Albarrán

Tras el éxito de las anteriores convocatorias, con más de 19.000 fotos recibidas, la compañía multinacional dedicada a las infraestructuras, transportes y movilidad sigue creyendo en este proyecto que nos anima a abrir nuestro apetito visual y a mirar la ciudad con otros ojos para ser capaces de plasmar muchas situaciones diarias que hacen que lo cotidiano se convierta en algo extraordinario.

Fotografía de Luís Rodríguez

Fotografía de Mikel Eguiluz  

Este año, además, el concurso fue paralelo con la Exposición Creación en movimiento: Ferrovial en la mirada del fotógrafo madrileño José Manuel Ballester, que cuenta el viaje del artista a través de las infraestructuras de Ferrovial por el mundo.

Premio Nacional de Fotografía, Ballester es considerado una de las miradas imprescindibles de nuestro tiempo por su trayectoria personal. Procedente de las artes plásticas y cristalizado con rigor en el campo de la fotografía por su singular interpretación del espacio arquitectónico y la luz, además de por su aportación destacada a la renovación de las técnicas fotográficas.

Pura inspiración para quienes nos desarmamos ante la fuerza del entorno, sus formas, funcionalidades y para quienes nos atrevemos a mostrar nuevos ángulos, nuevas formas de ensamblar la luz y de observar lo que está ahí esperando a ser redescubierto, como un ejercicio de justicia poética entre nosotros y nuestra realidad. 

Fotografía de Luís León 

Porque, como decía Frank Gehry: “La arquitectura debería hablar de su tiempo y lugar, pero anhelar la atemporalidad”. 

Gracias a Ferrovial por animarnos a ser cronistas de la arquitectura y de la belleza de nuestro mundo.

Imagen de portada: Fotografía de Roc Isern 

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Silvia García.7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/España/Fotografía/Urban Peck/Arquitectura/Ferrovial.

Drones luminosos para mostrar el fin de obra de algunos edificios emblemáticos.

¿Cómo se vería la Sagrada Familia si ya estuviera terminada? Con el proyecto del estudio DRIFT, ya no hace falta imaginarlo; ahora, podemos verlo.

Meterse en una reforma integral de un piso es, en muchas ocasiones, una tortura, y no solo por el aspecto económico. Lo normal en estos casos es que la obra se suela alargar en el tiempo por una serie de contratiempos, algo que puede acabar con la paciencia y la ilusión de quien decide darle un cambio de imagen a su hogar.

Algo similar ocurre con los edificios emblemáticos, incluso aquellos que están considerados Patrimonio Mundial y se sitúan en las grandes urbes del mundo. Los ciudadanos, acostumbrados a verlos repletos de andamios, pierden el interés por espacios en permanente construcción.

Pero, ¿qué pasaría si al caer la noche, las luces de la ciudad también nos dijeran cómo serían esos edificios una vez terminados? ¿Cómo sería poder apreciar la Sagrada Familia finalizada?

A esas preguntas es a las que da respuesta el proyecto del estudio DRIFT, con el que emplea drones para que visualicemos el fin de obra o la restauración de edificios emblemáticos.

El dúo de artistas holandeses que compone DRIFT se ha hecho conocido por crear esculturas aéreas usando drones luminosos en plena noche. Obras de arte dinámicas que iluminan el cielo y nos obligan a mirar hacia arriba para contemplar la ciudad con otros ojos.

Una forma de trabajar que así explica el dúo: “Todas las obras de arte tienen la habilidad de transformas espacios. Los espacios limitados de un museo o una galería no siempre hacen justicia al cuerpo del trabajo, sino que, muchas veces, su máxima expresión se desarrolla en la esfera pública o a través de la arquitectura”.

Su última intervención juega precisamente con el espacio público. En colaboración con las empresas Drone Stories y Nova Sky Stories, DRIFT ha empleado su tecnología basada en drones para reimaginar el futuro de la arquitectura y dejarnos ser partícipes de esa visión.

Gracias a sus drones, podemos ver en la noche cómo sería el Coliseo romano si hubiéramos decidido intervenirlo cual edificio en ruinas para mejorarlo o el aspecto de la Sagrada Familia con el cartel de “Fin de obra” colgado. Una forma mágica de dejar que la arquitectura y el futuro iluminen la noche cosmopolita.

Imagen de portada: Coliseo Romano

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por María Toro. 4 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Drones/Luz/Intervenciones urbanas/Arte/ Arquitectura.

 

 

 

 

 

Las remotas ruinas incas que ‘rivalizan’ con las del Machu Picchu.

Una caminata en lo alto de los Andes peruanos revela deslumbrantes edificios antiguos, vistas estelares y un misterioso arte basado en llamas.

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Las llamas parecen estar pastando por todas partes en las montañas de Perú, pero ninguna es tan memorable como el rebaño que atesora el conjunto de Choquequirao, un extenso complejo arqueológico precolombino en el sur de los Andes peruanos. Aquí, las rocas blancas incrustadas en las paredes de las terrazas de piedra de esquisto gris representan dos docenas de llamas, que impresionan tanto a los turistas como a los arqueólogos.

«No hay nada igual en los Andes»: El arte rupestre incrustado en las terrazas de piedra de Choquequirao representa un desfile de llamas.FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC.

«No hay nada parecido en los Andes. Fue una innovación artística anterior al siglo XVI y nunca más se repitió», dice Gori-Tumi Echevarría, especializado en arte rupestre prehistórico y que ha trabajado en el sitio desde que las llamas fueron desenterradas en 2005.

Choquequirao, o Choque para los locales, es un primo del más visitado Machu Picchu. Construido por los incas, incluye salas ceremoniales, cámaras que en su día albergaron momias, intrincadas terrazas de cultivo y cientos de edificios en los que trabajaban y vivían los pueblos antiguos. Las llamas (en perpetua procesión hacia la plaza central de las ruinas, donde sus parientes reales habrían sido sacrificados) son la atracción estrella.

La ruta hacia Choquequirao, de 3000 metros de altura, no es apta para pusilánimes. La mayoría de los excursionistas tardan dos o tres días en ir y volver, a lo largo de un sendero de 62 kilómetros que a menudo abraza la ladera del acantilado mientras el río Apurímac corre por debajo. La ruta está salpicada de rocas y de ramas espinosas.

Un arriero y sus caballos en el camino a Choquequirao.

Un arriero y sus caballos en el camino a Choquequirao. Mientras que muchos viajeros recorren a pie la ruta de 62 kilómetros a gran altitud hacia y desde las ruinas, otros montan en animales de carga durante parte o todo el trayecto. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Los gruesos muros de piedra y la construcción en terrazas caracterizan el asentamiento de Choquequirao, que los estudiosos creen que los incas construyeron en los siglos XV y XVI. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Pero cada dedo del pie que se golpea y cada brazo que se araña merece la pena por las vistas de los Andes nevados, los impresionantes pastos y las enigmáticas estructuras del camino.

A Choquequirao sólo se puede acceder a pie (con personas o con mulas). Esto podría cambiar si las autoridades peruanas aceptan una propuesta de 2011 para crear un teleférico que lleve a los visitantes a la base de las ruinas. Sus defensores afirman que el teleférico aumentaría el turismo (y aportaría ingresos) sin detener a los excursionistas en el proceso. Los opositores sostienen que el teleférico no sólo estropearía Choquequirao, sino que también podría hacer que todo el complejo se derrumbara.

Por el momento, la lejanía del lugar y la dificultad para llegar a sus ruinas hacen que conserve un carácter mágico y mítico. Pero, ¿el progreso cambiará todo eso?

Una «cuna de oro» mítica

Choquequirao, traducido como «cuna de oro» en la lengua quechua indígena de Perú, se encuentra en una ruta utilizada por los pueblos precolombinos para desplazarse entre las cumbres andinas y las tierras bajas de la selva. Tanto este lugar como Machu Picchu (43 kilómetros al noreste) fueron cartografiados en la década de 1910 por el explorador estadounidense Hiram Bingham, que dirigió cuatro expediciones a la zona patrocinadas por la Universidad de Yale y la National Geographic Society.

FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Los dos sitios han evolucionado de forma muy diferente desde los esfuerzos de Bingham por cartografiarlos. En la década de 1920, Machu Picchu fue anunciada (incorrectamente) como una «ciudad perdida», lo que provocó un aumento del turismo. El complejo de terrazas se convirtió en la postal de Perú para el mundo, una ciudadela en la cima de la montaña a la que se podía acceder por un sendero o por una combinación de tren y autobús. En 1983, fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y el número de viajeros aumentó aún más. En los primeros seis meses de 2022, el sitio atrajo a casi 413 000 visitantes, según el Ministerio de Comercio y Turismo de Perú.

Choquequirao, en cambio, solo recibió 2353 excursionistas en el primer semestre de este año. Esa no es la única diferencia. Mientras que la mayoría de los visitantes de Machu Picchu pasan por la pequeña ciudad de Aguas Calientes, con su abundante comida y alojamiento, la ruta a Choquequirao carece de muchas comodidades. Llegar hasta allí es, como muchos prefieren, una aventura.

Tesoros por descubrir

Al igual que Machu Picchu, Choquequirao muestra la progresión de las técnicas de construcción incaicas, comenzando con sencillas estructuras de piedra y evolucionando hacia bloques macizos finamente tallados que se entrelazan como piezas de puzzle. El corazón de Choquequirao, con sus nichos para momias y su plataforma de sacrificios ceremoniales, es más pequeño que lo que los turistas ven en Machu Picchu, pero el complejo en sí es mucho mayor.

Arriba:

Los turistas y su guía exploran la parte superior del sitio arqueológico de Choquequirao. El complejo es más grande que el Machu Picchu, aunque se ha excavado menos.

Abajo:

Pablo Guevara, un turista de Cusco, visitó Choquequirao en mayo de 2022.

FOTOGRAFÍAS DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

El tamaño y la lejanía de Choquequirao hacen que gran parte del sitio nunca haya sido excavado. Nelson Sierra, que dirige una empresa de senderismo de alta montaña, Ritisuyo, señala las elevaciones cubiertas de viñas que se elevan más allá del claro central. No se trata de pequeñas colinas, sino de estructuras derrumbadas reclamadas por la densa vegetación. «Todavía hace falta mucho trabajo aquí, pero restaurarlo todo sería un trabajo enorme», dice.

Cuando los excursionistas se acercan a las ruinas, lo primero que ven son las terrazas, plataformas escalonadas que convierten las laderas en tierra cultivable, y que todavía utilizan los agricultores del altiplano peruano. Choquequirao tiene kilómetros y kilómetros de terrazas, la mayoría aún enterradas. Las terrazas se extienden desde la cima de las ruinas casi kilómetro y medio hacia el río Apurímac.

Mabel Covarrubias, cuya familia ha vivido en la cercana comunidad de Marampata durante más de un siglo, dice que sus antepasados utilizaron las terrazas para sembrar y pastorear el ganado hasta la década de 1980.

El trabajo en las terrazas llevó a los arqueólogos a las llamas de piedra. Sus cuerpos de piedra blanca contrastan con las paredes grises, sugiriendo profundidad y dimensión. Reflejan la luz del sol cuando los rayos inciden por primera vez cada mañana. Según Echevarría, las terrazas de llamas podrían haberse construido como una ofrenda simbólica al dios del sol, incluso cuando no había animales vivos disponibles para el sacrificio.

Pegatinas cubren un cartel de las ruinas de Choquequirao.
Al igual que muchas personas que viven en la ruta de Choquequirao, Samuel Quispe trabaja en ...

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Pegatinas cubren un cartel de las ruinas de Choquequirao.

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Al igual que muchas personas que viven en la ruta de Choquequirao, Samuel Quispe trabaja en el sector del turismo, atendiendo a los excursionistas con un campamento para pasar la noche y con transporte a caballo y mula.

FOTOGRAFÍAS DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Esta conjetura forma parte de una larga lista de suposiciones sobre el lugar. «Existen muchos mitos en torno a Choquequirao», dice Echevarría. De hecho, Bingham y varios exploradores e investigadores han lanzado teorías sobre los orígenes de Choquequirao, su relación con otras ruinas y el papel que desempeñó durante el Imperio Inca.

En primer lugar, existe un mito fundacional que sostiene que Manco Inca, el líder de la resistencia inca del siglo XV, se refugió aquí en la ciudadela durante parte de los 40 años en los que libró una guerra de guerrillas contra los españoles.

«Es una bonita historia, pero no tiene nada que ver con la realidad», dice Echevarría. «No me cabe duda de que Manco Inca estuvo en Choquequirao, como estuvo en Machu Picchu, pero no se construyó para la resistencia».

Samuel Quispe, que ha trabajado como guardia, guía y restaurador en Choquequirao desde la década de 1990, postula que el complejo fue construido por los chanca, rivales de los incas en la vecina región de Apurímac en los siglos XIV y XV. Echevarría rebate esta teoría, pues cree que la mayoría de las estructuras se levantaron durante la expansión del Imperio Inca en el siglo XV.

El enigma del teleférico

El descubrimiento de las llamas ha centrado la atención en las ruinas y ha creado el mito más reciente, que sigue ganando adeptos debido a la complicada política peruana.

La ex primera dama de Perú, Eliane Karp, contribuyó a conseguir ayuda financiera para impulsar la restauración de Choquequirao en 2002. Ahora, ella y su marido, el ex presidente Alejandro Toledo, están bajo sospecha por presunta corrupción. Aunque ninguna de las acusaciones está relacionada con Choquequirao, la controversia ha puesto en tela de juicio todo lo que la pareja hizo mientras estuvo en el poder. Se rumorea que Karp entró en Choquequirao en helicóptero para sacar cajas de artefactos dorados. 

Los turistas disfrutan de una vista de Choquequirao desde una de sus muchas terrazas.Los turistas disfrutan de una vista de Choquequirao desde una de sus muchas terrazas. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Karp no acarreó oro, pero sí impulsó un teleférico para acceder a Choquequirao. En teoría, el tranvía podría ser bueno para el turismo peruano y las economías locales. Pero sigue dividiendo a las comunidades, los arqueólogos y los políticos que deben aprobar su financiación.

Un argumento potente, y que ha hecho estragos en torno a Machu Picchu, es el impacto de los turistas en las ruinas. En 2016, la UNESCO amenazó con poner al Machu Picchu en una lista de «peligro» debido al número de visitantes. Además de provocar la llegada de más visitantes, un sistema de teleférico facilitaría dañar el frágil sitio.

Algunos se quejan de que el acceso masivo al lugar sagrado podría arruinar su atractivo remoto y desconocido, así como los grupos de turismo de base que ahora atraen a la gente. Melchora Puga, que ofrece alojamiento y un restaurante en Chiquisca, en el lado de Apurímac del sendero, teme que el teleférico la obligue a ella y a otros a abandonar su modo de vida.

«Dependemos del turismo. El teleférico sería como matar las raíces de un árbol y pensar que el árbol podría vivir. No sobreviviríamos», dice Puga.

Los viajeros Etienne Casas y Lea Luong cenan con el guía local Jorge Luis Roldán en ...
Trabajadores de la construcción levantan un nuevo edificio en Marampata, un pueblo cercano a Choquequirao con ...

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Los viajeros Etienne Casas y Lea Luong cenan con el guía local Jorge Luis Roldán en un campamento de Marampata, a menos de tres kilómetros de Choquequirao.

Abajo:

Trabajadores de la construcción levantan un nuevo edificio en Marampata, un pueblo cercano a Choquequirao con alojamientos turísticos y restaurantes.

FOTOGRAFÍAS DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

Quispe, que ahora es un arriero semiretirado, dice que el teleférico eliminaría los medios de vida de una serie de proveedores de servicios cuyos negocios quedarían al margen de un rápido viaje en teleférico. Uno de sus siete hijos, José Luis, es arriero, mientras que otro trabaja en el proyecto gubernamental de restauración de más terrazas de Choquequirao. La familia regenta una pequeña tienda y un camping en Cocamasana, a lo largo del camino.

El teleférico sigue en el limbo. Pero esto no molesta a la mayoría de los excursionistas. 

«Lo atractivo de Choquequirao es que lleva tiempo, así que hay que comprometerse a hacerlo», dice Madison McDonald, de 26 años, de Houston, Texas (Estados Unidos), que visitó Choquequirao en mayo.

Sierra, de Ritisuyo Travel, dice que el Gobierno debería centrarse en mejorar la infraestructura existente en lugar de discutir sobre un teleférico. «El mantenimiento del sendero y la mejora de los servicios permitirían un mayor flujo de turistas y asegurarían el sustento local. No sería como Machu Picchu, pero la gente que visita Choquequirao no está interesada en otro Machu Picchu. Choquequirao es el sitio acompañante perfecto».

Un par de excursionistas regresan al campamento de Capuilyoc, una de las primeras estaciones de paso ...

Un par de excursionistas regresan al campamento de Capuilyoc, una de las primeras estaciones de paso en la ruta hacia Choquequirao.FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ

Yain Tapia contempla su ciudad natal, el pueblo de Marampata. Es uno de los pocos lugares con servicios para los excursionistas en el camino a Choquequirao.FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC.

Imagen de portada: En los Andes peruanos, a las ruinas del antiguo asentamiento inca de Choquequirao sólo se puede llegar a pie o en mula, aunque un proyecto de teleférico podría hacer más accesible el lugar. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ, NATIONAL GEOGRAPHIC

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC. Por Lucien Chauvin.* Lucien Chauvin es escritor y colaborador habitual de National Geographic, con sede en Sudamérica. Victor Zea es fotógrafo en Perú. Síguelo en Instagram.3 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Arquitectura/Perú/Conservación del Patrimonio Histórico.

El primer anfiteatro construido por los romanos, que sirvió de modelo para el Coliseo.

De todos los anfiteatros construidos por los romanos el Coliseo o Anfiteatro Flavio de Roma es el mayor de todos en dimensiones, seguido por el anfiteatro de Capua, el de Pozzuoli, y el de El Djem (ya en Túnez, que además es el mayor de África). Sin embargo no es el más antiguo, pues ese honor lo tiene el anfiteatro de Capua.

No solo eso, los expertos opinan que incluso pudo servir de modelo para el Coliseo, pues comparte con él muchas características estructurales, y el resto de anfiteatros. Hay que aclarar que nos referimos a anfiteatros construidos en piedra, pues anteriormente se construían de madera.

Se encuentra en la antigua ciudad de Capua, que no estaba donde se encuentra la actual ciudad moderna del mismo nombre sino en el vecino municipio de Santa Maria Capua Vetere, y que llegó a ser la segunda ciudad más grande y próspera de la península Itálica después de Roma. Curiosamente la localidad se llamó Santa Maria la Mayor hasta 1861, en que las excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz la antigua Capua provocaron el cambio de nombre.

La arena y la cavea del anfiteatro de Capua | foto Pfmhotostock en depositphotos.com

Tiene planta elíptica y mide 170 metros en su eje mayor, por 139 metros en el menor. La fachada alcanzaba una altura de 46 metros, dividida en cuatro niveles, el inferior de orden dórico y los demás de orden toscano. Los tres inferiores estaban formados por 80 arcos de travertino, decorados con el busto de un dios en la clave (la piedra central del arco). Siete de estos bustos se conservan incorporados al Palacio Municipal.

El nivel superior estaba formado por un muro decorado con pilastras entre las que había ventanas que iluminaban un pasillo destinado a guardar el velario, usado para proteger a los espectadores del sol y el mal tiempo (y que era manejado por marineros de la flota). Las arcadas del primer piso daban paso a un doble pórtico abierto, sostenido por pilares y cubierto con bóvedas.

Subterráneos del anfiteatro | foto Saverio.G en Wikimedia Commons

La arena tiene las mismas dimensiones que las del Coliseo de Roma, con 76,29 metros de largo por 45,93 de ancho. El subsuelo es laberíntico, está intacto y está formado por pilares de ladrillo que sostienen las bóvedas sobre las que descansa la arena.

Las jaulas en las que se encontraban los animales salvajes siguen siendo claramente visibles, así como las galerías de servicio y el sistema de ascensores de carga que conducen a las trampillas, que está bien conservado.

Contaba con una compleja red de alcantarillas, que convertían al anfiteatro en un gigantesco impluvium en el que el agua recogida en la cavea era canalizada hacia una cisterna instalada en el exterior. Al mismo tiempo un acueducto proporcionaba el agua necesaria para el mantenimiento del edificio.

Exterior del anfiteatro | foto Dom De Felice e Carla Nunziata en Wikimedia Commons

Tenía una capacidad para entre 45.000 y 50.000 espectadores, con asientos divididos en bajos (en el podio), medios (en las gradas de mármol) y altos. Este gran aforo y los grandes movimientos de público al principio y al final de cada evento llevaron a los arquitectos a dotar al anfiteatro de una doble galería para la circulación periférica en la planta baja, una característica que comparte solamente con el Coliseo.

En él se instaló la primera y más famosa escuela de gladiadores del mundo romano, propiedad del lanista Léntulo Batiato, que contaba principalmente con gladiadores galos y tracios.

Interior del anfiteatro | foto jimmyweee en Wikimedia Commons

Se desconoce la fecha exacta de su construcción, pero ya lo mencionan las fuentes al hablar de Espartaco, el famoso gladiador que encabezó una revuelta desde el anfiteatro capuano en el año 73 a.C. (No quedan pruebas que lo demuestren, pero es muy probable que Espartaco luchara en la arena del anfiteatro de Capua).

No obstante algunos historiadores creen que en realidad el edificio actual se construyó a finales del siglo I a.C. sobre las ruinas del anterior. Si esta hipótesis fuera correcta el anfiteatro romano más antiguo sería el de Pompeya, construido en el año 70 a.C.

Apoya esta hipótesis una inscripción encontrada a la entrada del anfiteatro en 1726 en la que se sitúa su construcción en época de Augusto. Según esa inscripción fue restaurado posteriormente por Adriano en el año 119 d.C., quien le añadió estatuas y columnas, y fue consagrado por Antonino Pío en el año 155 d.C.

Otra vista de la arena | foto Nicola D’Orta en Wikimedia Commons

Las luchas de gladiadores fueron prohibidas por el emperador Honorio en 404 d.C., aunque el anfiteatro siguió albergando espectáculos de fieras. Tras la caída del Imperio los vándalos de Genserico dañaron considerablemente el edificio en el año 456 d.C., igual que más tarde harían los sarracenos en el año 841. Gran parte de las piedras del anfiteatro fueron reutilizadas en época normanda para construir el Castello delle Pietre y otros edificios de la ciudad, como el Duomo y diversos palacios.

Los grandes bloques de piedra se rompieron para obtener el bronce y el plomo que los mantenían unidos, y las piedras más pequeñas se utilizaron para pavimentar las calles. La conservación del conjunto solo se inició con la declaración de Monumento Nacional por el rey Francisco I de las Dos Sicilias en 1826, quien ordenó la limpieza y excavación del anfiteatro bajo la dirección del arquitecto real Bianchi.


Fuentes

Un “modello” per il Colosseo: l’Anfiteatro Campano | Anfiteatro Campano (Città di Santa Maria Capua Vetere, web oficial) | Katherine E. Welch, The Roman Amphitheatre: From Its Origins to the Colosseum | David Bomgardner, The Story of the Roman Amphitheatre | Wikipedia

Imagen de portada: Vista aérea del anfiteatro de Capua | foto Fabio Branno en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Por Guillermo Carvajal. 6 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Arquitectura

 

La biblioteca infinita (I)

La curiosidad es el punto de partida de todo viaje, real o imaginado, físico o literario. La búsqueda de un conocimiento transformador es el motor que nos empuja a iniciar los periplos más apasionantes, de los que nunca se puede regresar, porque cambian nuestra forma de ver el mundo y, por ende, lo que un día llamamos hogar.

En 2009 tuve la oportunidad de emprender uno de esos viajes iniciáticos de los que nunca se vuelve. Me instalé en Francia e inicié una aventura profesional y personal que me cambió para siempre. Durante todo ese proceso transformador, la literatura, una pasión que me ha acompañado desde mi infancia, ha sido el nexo de unión entre el mundo profesional y el personal, ofreciéndome así una inusitada visión de la arquitectura. La idea de una tesis doctoral que aúne literatura y arquitectura surge de forma natural.

La relación espacial entre el texto y la realidad se ha explorado en muchas ocasiones. Un caso ejemplar es el del Danteum, el monumento dedicado a Dante Alighieri, proyectado en 1938 por el arquitecto italiano Giuseppe Terragni, por encargo de Mussolini, e inspirado en la Divina Comedia [1]. Por desgracia, la Segunda Guerra Mundial truncó la construcción de este pabellón, cuya composición recordaba a la precisa estructura del infierno, del purgatorio y del paraíso descrita en el célebre poema y proponía al visitante un recorrido análogo. 

Los valiosos dibujos de Terragni nos demuestran que la ficción literaria puede llegar a convertirse en realidad construida. No era una transcripción literal del texto, sino una interpretación del mismo, que recurría a la simbología, la proporción áurea o a elementos alegóricos para reencontrar la esencia de la palabra escrita. Al tratarse de un poema, el arquitecto se apoyó en ciertos elementos formales, como el número de cantos, para definir las proporciones del monumento. Pero, ¿qué hubiera sucedido si se hubiese encontrado frente a una novela?

Milan Kundera, en su obra La cortina, recurre a la definición de novela aportada por Fielding, uno de los precursores de la misma: “una rápida y sagaz penetración de la verdadera esencia de todo lo que es objeto de nuestra contemplación” [2]

Según Kundera, “inventando su novela, el escritor descubre un aspecto hasta entonces desconocido, escondido, de la naturaleza humana”. El autor, para explorar esa naturaleza humana, se sirve de todas las herramientas a su disposición, incluida la arquitectura. Si bien en ciertos textos los lugares en donde sucede la acción resultan secundarios y apenas si son descritos, en otros casos adquieren un carácter capital y ayudan a comprender esa naturaleza humana: los escenarios someten a los personajes a desafíos que les ponen a prueba y sacan aspectos desconocidos de su personalidad.

La humanidad existe en un ineludible contexto físico: el autor puede obviarlo, haciendo que el lector acabe construyéndolo a su manera, o utilizarlo para pasear al lector por un lugar que le va a ayudar a entrar en la acción y comprender mejor lo que sucede.

Para ilustrar el relato regresivo Viaje a la semilla, dentro de Guerra del tiempo, Alejo Carpentier recurre a la deconstrucción de una casa. La progresiva desaparición de elementos arquitectónicos, empezando por las tejas y siguiendo el orden inverso en que fueron erigidos, orienta al lector, que, gracias a este recurso, entiende que el escritor propone un viaje hacia atrás en el tiempo para comprender la vida de su protagonista. 

La forma en que éste habita el espacio en las distintas etapas de su existencia nos sirve para empatizar y comprender su historia, hasta llegar al inicio de la misma. Es entonces cuando comprendemos la importancia del punto de vista y nos convertimos en un bebé con ojos de adulto, porque “solo desde el suelo pueden abarcarse totalmente los ángulos y perspectivas de una habitación” [3].

Y es que solemos identificar a una persona con la casa en donde vive, como si la arquitectura recibiera rasgos de su personalidad, y viceversa, como si no se pudiera entender totalmente la identidad de alguien sin conocer el lugar que habita. 

Esa vivienda entendida como el espacio en el que uno siente, esa vida que impregna la arquitectura, es un tema recurrente en la literatura. Cuando Paul Auster quiere explicar la personalidad de su padre tras su fallecimiento, en La invención de la soledad, recurre a la descripción de la casa en donde vivió. “La casa se convirtió en una metáfora de la vida de mi padre, la representación auténtica y fidedigna de su mundo interior, porque a pesar de que conservó la casa ordenada y más o menos en su estado anterior, ésta sufrió un proceso gradual e inevitable de desintegración” [4].

La arquitectura que aparece en las novelas no tiene por qué ser real. En muchos casos el autor se convierte en un improvisado arquitecto que imagina espacios evocadores, que nos proyectan más allá de su condición física. 

Como hace Jorge Luis Borges con su relato La Biblioteca de Babel, incluido en su libro El jardín de los senderos que se bifurcan, dentro de Ficciones. En él, describe una biblioteca de una forma muy precisa: “el universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandillas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente “ [5]

La visión de esta arquitectura utópica y fractal, en la que se desarrolla el relato, aporta el vértigo que necesita el lector para imaginar la Biblioteca como un lugar situado entre la ficción y la realidad, en el que las ideas adquieren la materialidad que necesitan para llegar a toda la Humanidad. “La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible” [6].

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[1] APARICIO GUISADO, Jesús. Terragni. El Danteum 1938-1940. Madrid: Editorial Rueda, 2004. ISBN: 84-7207-166-9

[2] KUNDERA, Milan. Le rideau. Paris: Editions Gallimard, 2019. ISBN: 978-2-07-034137-5, p. 19

[3] CARPENTIER, Alejo. Guerra del tiempo y otros relatos. Madrid: Alianza Editorial, 2004. ISBN: 84-206-3359-3, p. 56.

[4] AUSTER, Paul. La invención de la soledad. Barcelona: Editorial Seix Barral, 2012. ISBN: 978-84-322-1031-0 (epub), pos 132

[5] BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Madrid: Alianza Editorial, 2004. ISBN: 84-206-3312-7, p. 86.

[6] BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Madrid: Alianza Editorial, 2004. ISBN: 84-206-3312-7, p. 88.

Imagen de portada: Gentileza de Zenda.

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Marcos Belmar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 3 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Arquitectura.

 

 

Qué es la arquitectura pasiva, las viviendas donde no se pasa calor ni frío y casi no consumen energía.

Olas de calor, los combustible por las nubes… Calentar o enfriar una casa va a ser cada vez más caro y problemático, sin importar el lugar del mundo en el que te encuentres.

En pocas décadas, partes de la tierra que estaban habituadas a climas templados experimentarán meteorologías mucho más extremas. A más calor, más aire acondicionado, que resultará en más consumo de energía, lo que contribuirá al calentamiento global y se traducirá en… más calor. Un círculo vicioso en el que ya estamos inmersos y que nos condena al desastre.

Existen, sin embargo, soluciones para construir edificios que tengan un menor impacto medioambiental, ya sea porque utilizan materiales naturales reciclables, como la madera o el barro, o porque siguen una serie de pautas que reducen drásticamente el consumo energético.

Casa.

FUENTE DE LA IMAGEN – PASSIVE HOUSE INSTITUTE

Casa pasiva en el Delta de Tigre, Argentina, elevada sobre pilares para permitir las frecuentes crecidas del río.

Este último es el concepto de las conocidas como «casas pasivas», que utilizan la propia arquitectura del edificio para mantenerlas caldeadas en los meses fríos y frescas en los cálidos, y que pueden llegar a reducir el consumo energético hasta en un 90%.

Arquitectura que ahorra

«La idea es que el ahorro de energía no debe ser solo cosa del usuario, sino que es algo técnico que puede y debe resolverse con los componentes de la arquitectura y a través de conocimiento técnico», explica a BBC Mundo Berthold Kaufmann, científico senior del Passivhaus Institut, la institución alemana que ha sentado un estándar de construcción que hoy se ha extendido por todo el mundo.

Es decir, que reducir el consumo de energía no solo debe depender de que bajemos el termostato, nos abriguemos más en invierno o nos acostumbremos a pasar calor en verano: la arquitectura debe y puede ayudar.

Siguiendo una serie de principios básicos, como un buen aislamiento y un estudio de la orientación solar y las condiciones climáticas del entorno, las «casas pasivas» pueden reducir la huella energética de una vivienda a un nivel mínimo.

El arquitecto español Nacho Cordero, que se ha formado en el concepto de «passivhaus», utiliza una analogía para explicarlo: «Imagínate que te vas a hacer un barco, y la forma de de diseñarlo es hacerle una bomba de achique para que no se hunda. La arquitectura pasiva es lo contrario a esto. Es intentar que el barco no necesite la bomba de achique o que la tenga solo para una emergencia». En el fondo, señala, la idea es sencilla, «es intentar hacer las cosas bien».

Aunque habitualmente solemos asociar las viviendas ecológicas con construcciones espectaculares y lujosas, o aquellas situadas en parajes de ensueño, en realidad cualquier casa, incluso un insulso bloque de apartamentos de extrarradio, puede convertirse en una casa pasiva.

Eso sí, un edificio que cumpla con sus estándares será muy distinto en Islandia o en España o Cuba. El concepto y las propiedades físicas sobre las que se sustenta se mantienen, pero en un país frío, por ejemplo, intentará captar la mayor ganancia solar posible, mientras que allá donde el sol abrasa en verano, se buscará crear zonas de sombra.

Estación de bomberos en Heidelberg, Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La arquitectura pasiva se puede utilizar para grandes edificios públicos como esta estación de bomberos en Heidelberg, Alemania.

El objetivo de todas ellas, sin embargo, es el mismo: mantener el consumo energético al mínimo. 

«Para vivienda nueva, el objetivo de las casas pasivas es que consuman un máximo de 15 kw por m2 al año, y 25 para las que han sido renovadas con estos estándares», afirma Kaufmann. Teniendo en cuenta que una vivienda convencional puede consumir entre 150 y 300 kw por m2 al año, el ahorro es importante.

¿De dónde surge la arquitectura pasiva?

En el fondo, la arquitectura pasiva, entendida como aquella que se adapta a las condiciones climáticas de su entorno, existe desde la antigüedad. Los diferentes pueblos a lo largo de la historia han intentado utilizar los recursos disponibles en su entorno y adaptarse a la geografía y la meteorología para construir viviendas que les ofrecieran un nivel de confort aceptable.

Las casas de barro de Mali, frescas en su interior bajo el inclemente sol del Sáhara, o los iglús de los pueblos indígenas de las regiones árticas, son viviendas sostenibles y pasivas.

Casa

FUENTE DE LA IMAGEN – DUQUEYZAMORA. Vivienda pasiva nueva en Asturias, España.

Con la invención de los sistemas de aire acondicionado y calefacción modernos en el siglo XX, sin embargo, la arquitectura se desvinculó en gran medida del clima que la rodeaba. Un edificio podía mantenerse fresco con un climatizador a pesar de estar, por ejemplo, construido de cristal en una región soleada. Las calderas de calefacción, ya sean de gas o de petróleo, permiten mantener las casas calientes incluso con ventanas que cierran mal.

La crisis del petróleo de los años 70 puso, sin embargo, el concepto de la eficiencia energética sobre la mesa, algo que con la emergencia climática se ha convertido en una prioridad.

Desde entonces, el concepto de «vivienda pasiva» empieza a popularizarse en las escuelas de arquitectura con el objetivo de reducir el impacto energético de los edificios. Aunque surgen diferentes esquemas en Estados Unidos, Italia, o Suiza, el que ha acabado por imponerse es el que establecieron a finales de la década de los 80 el alemán Wolfgang Feist y el sueco Bo Adamson. Su primera «passivhaus» se construyó en 1991. Hoy miles de edificios en todo el mundo llevan esta certificación.

Principios de la arquitectura pasiva

¿Cuáles son sus principios?

Cinco principios básicos rigen el estándar de casa pasiva.

Aislamiento térmico. Las viviendas pasivas tienen un excelente aislamiento térmico, que puede llegar a ser el triple que el de los edificios convencionales. «En climas fríos es preciso utilizar capas de aislamiento de 20 o 30 centímetros, aunque en climas templados no es necesario que sea tan gruesas», explica Kaufmann. Esta capa protectora que envuelve la casa evitará tanto la entrada de frío o calor como su pérdida.

Hermeticidad. Si se ha instalado un aislamiento térmico de calidad pero no se ha sellado bien, el calor se escapará por las ranuras y se crearán incómodas corrientes de aire, perdiendo eficiencia energética. Las «passivhaus» tienen muy en cuenta el hermetismo de los edificios y, para ello, se realizan pruebas en las que se insufla aire dentro de las casas para comprobar por dónde se sale y poder corregirlo.

Viviendas y puertas de calidad. Una parte importantísima de la energía que usamos para calentar una vivienda se escapa por las ventanas. Las viviendas pasivas no solo cuidan al máximo la orientación de los vanos de la casa para aprovechar al máximo las ganancias solares, sino que utilizan ventanas de triple vidrio para evitar en todo lo posible las pérdidas de calor.

Reducción de puentes térmicos. Son aquellos puntos en los que se rompe la superficie aislante (por ejemplo, por un clavo o el marco de una ventana de aluminio) y permiten que se escape el calor en un edificio.

Sistema de ventilación con recuperación de calor. Al abrir las ventanas para ventilar se pierde calor en invierno y fresco en verano. Las casas pasivas llevan instalado un sistema de ventilación mecánica que filtra el aire y recupera el propio calor de la casa para calentar el aire que entra. Con este sistema no es necesario abrir las ventanas.

Una máquina de ventilación.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El sistema de ventilación con recuperación de calor permite tener aire limpio sin necesidad de abrir las ventanas.

Regulación pública

Este estándar es cada vez más común en regiones del mundo como la Unión Europea, donde desde las instituciones se exige que las nuevas construcciones se acerquen lo más posible al consumo energético casi nulo, directrices que luego son implementados en cada país por sus propias regulaciones.

Pero, en general, cada vez son más los países que intentan reducir la huella de carbono de las nuevas edificaciones. A veces, incluso, con medidas llamativas, como la que intentó imponer el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, que propuso prohibir la construcción de «los clásicos rascacielos de cristal y acero, que son increíblemente poco eficientes».

Edificio Bolueta en Bilbao.

FUENTE DE LA IMAGEN – VARQUITECTOS

Con sus 88 metros de alto, Bolueta, en Bilbao, España, ha sido el edificio passivhaus más alto del mundo hasta que una nueva edificacion que se está levantando en China le ha quitado el título.

La medida no salió adelante, pero sí hizo a muchos reflexionar sobre la relación entre la arquitectura y el cambio climático. Para Kaufmann, la propuesta de De Blasio, tiene mucho sentido: no solo es más ecológico, también es más barato.

«Un 30-50% de superficie de cristal es más que suficiente para obtener la luz necesaria. En un edificio de oficinas, por ejemplo, solo la zona de ventanas que está por encima de los escritorios es útil, todo lo que está por debajo no lo es, hará demasiado calor en verano y se perderá calor por ahí en invierno», reflexiona.

¿Puedo convertir mi vivienda en una casa pasiva?

Cualquier vivienda puede convertirse en una «casa pasiva. Las más eficientes serán aquellas que ya se han construido con estos estándares, pero «se pueden renovar casas siguiendo el concepto passivhaus», asegura Kaufmann.

«Es más habitual en la rehabilitación de edificios enteros o viviendas unifamiliares», explica Cordero, aunque eso no significa que un apartamento no pueda acondicionarse para acercarse lo más posible al estándar de «passivhaus».

Obreros construyen una casa.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El aislamiento térmico es fundamental en la arquitectura pasiva.

¿Cuánto cuesta una casa pasiva?

Evidentemente, invertir en materiales de calidad encarece el proceso de construcción. «Es cierto que es un poco más caro, pero no mucho más caro», reconoce Kaufmann, que cifra en un 5-6% más el precio de la envoltura del edificio. Otros elementos, como las ventanas de mayor calidad, también suman al precio final.

«En números absolutos nosotros calculamos unos 100 dólares extra por m2 de zona habitable de una construcción nueva, y algo más para las renovaciones, unos 150-200 dólares por m2», explica el experto.

El arquitecto Cordero reconoce que este tipo de construcción sube el precio de la vivienda, especialmente si se quiere conseguir la certificación que ofrece el Passivhaus Institute, un proceso que puede ser largo. «No es obligatorio, pero al final es un sello de calidad», explica.

Casa.

FUENTE DE LA IMAGEN – DUQUEYZAMORA. Vivienda renovada en Asturias, España, siguiendo los estándares «passivhaus».

Con sello o sin sello, el objetivo es le mismo: ahorrar energía. «Los clientes nos dicen que quieren una casa cuyo mantenimiento no sea un agujero energético. Al final es algo de sentido común: si vas a hacer una inversión grande como la de construir una casa, es preferible gastar un poco más en construirla pero que luego, mes a mes, sea más llevadero».

¿Y el mantenimiento? Excepto por el sistema de ventilación, que requiere cambiar los filtros de forma periódica, el resto del mantenimiento es igual que en los edificios convencionales.

Al final, explica Kaufmann, se trata de pensar en el futuro. La arquitectura pasiva requiere de un consumo energético tan bajo que podría abastecerse solo de energías renovables, algo imposible actualmente para los edificios convencionales. «Por eso necesitamos reducir su demanda energética, para cuando en el futuro no tengamos gas u otras fuentes fósiles de energía».

Un futuro que, quizás, no esté tan lejos…

Imagen de portada: GETTY IMAGES. La arquitectura pasiva intenta evitar las pérdidas de calor de los edificios para limitar al máximo el consumo energético.

FUENTE RESPONSABLE: Paula Rosas, BBC News Mundo. 3 de agosto 2022.

Cambio climático/Arquitectura/Tecnología/Energía/ 

Emergías renovables.

 

 

 

 

 

El misterioso portal a las estrellas construido por un rey de India hace 300 años.

Una semana después del equinoccio de primavera, en una tarde despejada y calurosa, caminé en medio del frenesí del bazar de Johri, el principal mercado de Jaipur, con sus muros de coral, delicadas celosías y arcos mogoles.

Quizás fuera un mal momento para aventurarse a hacer turismo en la capital del desierto de Rajasthan, pero era perfecto para medir el tiempo con las sombras proyectadas por el Sol.

Me dirigía hacia el Jantar Mantar, el misterioso portal de India a las estrellas.

A primera vista, este complejo al aire libre -lleno de extraños muros triangulares y escaleras a ninguna parte- parece fuera de lugar: no es ni ornamentado como el Palacio de la Ciudad que lo rodea ni intrincado como el venerado Templo Govind Dev Ji y el cercano Hawa Mahal.

El sitio, una colección de 300 años de antigüedad de 20 esculturas científicas llamadas ‘yantra’ -que pueden medir las posiciones de estrellas y planetas, y decir la hora con precisión-, me había desconcertado desde mi infancia aquí en Jaipur, cuando las estructuras parecían versiones gigantes de las delicadas herramientas que guardaba en mi kit de geometría escolar.

Pero años más tarde, como arquitecto profesional, pude comprender mejor su uso.

Son soluciones arquitectónicas ingeniosas para comprender la mecánica de la astronomía, así como herramientas clave para que los astrólogos hindúes tradicionales elaboren cartas natales y pronostiquen fechas auspiciosas.

Ciudades alineadas con las estrellas

En 1727, cuando el rey de la región, Sawai Jai Singh, concibió a Jaipur como su capital y como la primera ciudad planificada del país, quiso diseñarla en consonancia con los principios de Vastu Shastra, que se basan en la naturaleza, la astronomía y la astrología para la arquitectura y la ubicación.

Se dio cuenta de que para alinear perfectamente Jaipur con las estrellas, ayudar en las prácticas astrológicas y predecir eventos climáticos clave para los cultivos, necesitaría instrumentos que fueran precisos y accesibles.

Samrat Yantra

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El Samrat Yantra es un enorme reloj de sol que da la hora precisa.

Sin embargo, después de enviar equipos de investigación a Asia Central y Europa para recopilar datos basados ​​en el conocimiento de científicos islámicos y europeos, Sawai Jai Singh encontró discrepancias entre las lecturas de los instrumentos de metal que se usaban generalmente en ese momento.

Para mejorar la precisión, aumentó el tamaño de las herramientas, las estabilizó reduciendo las partes móviles y las hizo resistentes al desgaste y a la intemperie al fabricarlas con mármol y piedra local.

Luego utilizó estas innovaciones para construir cinco observatorios al aire libre en las ciudades indias de Jaipur, Delhi, Ujjain, Varanasi y Mathura.

Sobreviven cuatro: el de Mathura fue demolido.

Pero el de Jaipur, completado en 1734, es el más grande y completo.

Hoy en día, es un sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco , no sólo porque es el observatorio mejor conservado de su tipo en India, sino que, como explica la inscripción de la Unesco, representa innovaciones en arquitectura, astronomía y cosmología, así como aprendizajes y tradiciones de culturas occidentales, mediorientales, asiáticas y africanas.

Matemáticas del cielo

En sánscrito, ‘jantar’ significa instrumentos y ‘mantar’ denota calculadora, por lo que cada uno de los yantra del complejo tiene un propósito matemático: algunos son relojes de sol para indicar la hora local y señalar la posición del Sol en el hemisferio; mientras que otros miden las constelaciones y los movimientos planetarios para detectar los signos del zodíaco y guiar los pronósticos.

El más destacado de todos es un enorme reloj de sol equinoccial llamado Samrat Yantra, una pared triangular de 27 metros de altura con dos delgadas rampas semicirculares que irradian como alas desde sus lados.

De pie debajo de él, mi guía señaló la sombra en una de las rampas mientras se movía con precisión 1 milímetro cada segundo e indicaba la hora local con una precisión de dos segundos.

Jai Prakash Yantra

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El Jai Prakash Yantra mide la trayectoria del sol a través de los signos del zodíaco védico indio para determinar los horóscopos.

Otro yantra, el Jai Prakash, mide la trayectoria del Sol a través de los signos del zodíaco védico indio para determinar los horóscopos.

Su estructura en forma de cuenco, que se encuentra en el suelo, es como un mapa invertido del cielo, y una pequeña placa de metal suspendida en un alambre cruzado proyecta una sombra para mostrar la posición de una estrella o planeta elegido.

«Usé estos instrumentos en mis dos años de programa de maestría frecuentemente», dijo Neha Sharma, quien ahora tiene un doctorado en Jyotish Shastra (astrología védica) de la Universidad de Rajasthan.

«Aprender a leer y calcular con estos instrumentos sigue siendo una parte obligatoria del plan de estudios para quien quiera seguir la astrología como opción profesional».

Más que una curiosidad

La mayor parte del mundo científico moderno vio los observatorios Jantar Mantar como una curiosidad hasta que la renombrada astrofísica india Nandivada Rathnasree argumentó que las estructuras aún eran pertinentes.

En su papel como directora del Nehru Planetarium de Delhi (desde 1999 hasta su muerte en 2021), alentó a los estudiantes a adquirir experiencia práctica en astronomía posicional en los distintos Jantar Mantar y presionó para obtener su reconocimiento académico e internacional.

Nadivalaya Yantra

FUENTE DE LA IMAGEN – SHALBHA SARDA. El Nadivalaya Yantra puede calcular la hora local y la posición del sol en cualquiera de los hemisferios.

«Fue Nandivada Rathnasree quien puso a Jantar Mantar en el centro de atención de la fraternidad científica», dijo Rima Hooja, arqueóloga y directora consultora del Museo Maharaja Sawai Man Singh II en el Palacio de la Ciudad.

«También desempeñó un papel fundamental para que Jantar Mantar Jaipur fuera reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco».

El Jantar Manatar sigue ganando fama, no sólo por su ingenio arquitectónico sino también por su estilo clásico.

«Superficialmente, Jantar Mantar puede no parecer una arquitectura autóctona», dijo la arquitecta de conservación Kavita Jain.

«Pero cuando lo miras de cerca, el reloj de sol de gran altura se estabiliza mediante la creación de vacíos en forma de arcos. Las marquesinas hindúes que coronan los instrumentos, el mármol y la piedra utilizados en la construcción evocan los valores arquitectónicos locales».

Hoy, estudiantes, científicos y turistas de muchas disciplinas y culturas de todo el mundo entienden que el Jantar Mantar de Jaipur es mucho más que un monumento histórico.

Situado en el centro de una próspera ciudad antigua de fortalezas y palacios, sus estructuras monolíticas continúan reflejando el cosmos y creando un legado duradero.

Esta historia fue publicada originalmente en BBC Travel.Lee aquí el artículo en inglés.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Creado hace tres siglos, el Jantar Mantar de Jaipur es un complejo al aire libre lleno de gigantescas herramientas astronómicas que aún son precisas.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel* Por Shalbha Sarda. Junio 2022

Sociedad y Cultura/India/Arquitectura/Astronomía/Ciencia

 

 

 

 

 

 

 

Recorrido 3D por la muralla Zirí, el origen del Albaicín de Granada.

PATRIMONIO

  • Otro enclave icónico de la provincia registrado gracias a la metodología y modelado BIM brindada por BIMnD.
  • Es una maravilla castigada por el tiempo con algunos proyectos de reforma fallidos.

Por favor cliquea en el próximo link, para ver la enorme belleza del Albaicin de Granada. España.

Granada está siendo registrada en 3D para el deleite de los curiosos de las estructuras más emblemáticas de la provincia gracias a la metodología y modelado brindada por BIMnD, que continúa recorriendo diferentes puntos de la provincia que terminan siendo retratados en un hipnótico 3D, como es el caso de la magnífica recreación de la muralla Zirí del Albaicín.

Si deseas profundizar sobre esta entrada; cliquea por favor adonde está escrito en “negrita”.

Conocemos ya algunos ejemplos icónicos del uso de este tipo de tecnología que tiene por objetivo mejorar el trabajo sobre el terreno en labores de conservación, aunque incluso los que no son especialistas en este campo pueden disfrutar de la curiosa metodología de registro y conocimiento. Ya han sido registrados los misterios del Palacio de los Vargas, la Carrera del Darro o el Castillo de Salobreña y los baños árabes del icónico enclave en la costa granadina, ahora es el turno de la preciosa muralla Zirí del Albaicín.

Para estos exhaustivos reconocimientos de las estructuras, los equipos de BIMnD usan tecnología de escaneado láser 3D a alta resolución y a color. BIMnD es una empresa experimentada en Metodología y Modelado BIM. También en tecnologías adyacentes tales como el Escaneado Láser 3D a través de las cuales se pueden apreciar desde un nuevo punto de vista emblemáticos lugares del mundo como la Carrera del Darro. Gracias a los múltiples proyectos nacionales e internacionales que llevan a cabo, ofrecen y aplican su experiencia a nivel de Asesoría, Servicio técnico y Servicio formativo de forma separada o combinada.

Una maravilla castigada por el tiempo

Situada en la zona más alta del Albaicín, la Muralla Zirí es uno de los tramos de la estructura completa que limitaba el icónico barrio granadino. En esta parte se levantaba la ciudad ibero-romaba que recibía el nombre de Eliberri. Se trata de uno de los monumentos más antiguos de la ciudad. Y es que hablamos de un enclave que forma parte del núcleo originario de la ciudad islámica de Granada, donde se piensa que se ubicó la Qasaba Qadima o Alcazaba Vieja del monarca zirí Habus (1013). El Aljibe del Rey (siglo XI) y el Palacio nazarí de Dar-al-Horra (siglo XV) se encuentran en este mismo entorno.

Se conserva un gran lienzo exento de muralla de tapial de unos 350 metros de longitud con catorce torres, que desciende desde la Puerta de las Pesas, en plaza Larga, a la Puerta Monaita, en carril de la Lona. En su cara Norte, fuera de los muros, limita con propiedades privadas cuyas edificaciones quedan a un nivel inferior.

Llegada a un quiebro, que coincide con una torre más o menos central y posible albarrana, la muralla se divide en dos tramos morfológicamente diferenciados por dos etapas constructivas. Descendiendo desde la Puerta de las Pesas: el primero de unos 200 metros tiene grandes torres, tres de planta cuadrada o rectangular y otras tres de planta semicilíndrica; el siguiente tramo tiene siete torres pequeñas de planta rectangular hasta llegar a la Puerta Monaita.

Si nos centramos en la cara Sur, situada dentro de los muros, la muralla dispone de un área libre contigua de titularidad pública con una superficie aproximada de 5.200 m². A mitad del tramo, existe un torreón exento que se encuentra en la única propiedad privada que hay por esta cara. Se cree que esta torre sería parte de una doble línea defensiva. Cercano a la Puerta de las Pesas se descubrieron restos de esta doble muralla interna.

Muralla Zirí

Muralla Zirí / G. H.

El fallido proyecto del paseo

Respecto al proyecto del paseo, su origen fue el Plan Especial del Albaicín de 1990 que proponía un paseo lineal intramuros. En 1998 se anunció su puesta en marcha. En 2003 se aprobó el convenio de cofinanciación entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada. En 2006 ya se habían desarrollado dos proyectos independientes, uno para cada tramo antes descritos.

El proyecto para el tramo desde Puerta Monaita a Aljibe del Rey nunca se puso en marcha. Sin embargo, ese mismo año se inició la construcción del tramo de Puerta de las Pesas a Aljibe del Rey. En 2007 se paralizó, dejando a medio construir unas estructuras de hormigón. Por entonces el total de la inversión realizada ascendía a más de medio millón de euros. En 2009 se consideró que el proyecto era definitivamente inviable. Las últimas noticias anuncian toda esta obra construida será enterrada.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: GranadaHoy. España. Por Tomás Serrano.Abril 2022

Sociedad y Cultura/Granada/España/Arquitectura/Albaicín

La increíble y polémica casa sobre una cascada de Frank Lloyd Wright, la «mejor obra de la arquitectura de Estados Unidos».

Chicago, 16 de octubre de 1956. Frank Lloyd Wright, entonces el más famoso arquitecto en Estados Unidos, organizó una conferencia de prensa en la que reveló la milla Illinois, un rascacielos con una altura que cuadriplicaba la del Empire State.

En junio de este año se cumplieron 150 años del nacimiento de Wright, quien entonces tenía 89, y con el museo Guggenheim en plena construcción en la Quinta Avenida de Manhattan, se mostraba más radical y provocativo que nunca.

El proyecto Guggenheim, controvertido por la forma del edificio, lo había hecho popular entre los medios de comunicación neoyorquinos e incluso había protagonizado un concurso de televisión ese verano.

Wright era sumamente inteligente y adelantado a su época, no sólo en lo que respecta a la arquitectura, sino también a la política y a la ética.

Era, sin duda, un maestro del sarcasmo.

Una vez le dijo a un cliente se lo llamó para quejarse de lluvia que se filtraba en el techo de su nueva casa —y caía en la mesa del comedor— que moviera las sillas.

Y cuando un tribunal de justicia le preguntó a qué se dedicaba declaró: «Soy el mejor arquitecto del mundo».

Cuando su esposa lo reprendió, él tan sólo le dijo: «No tuve elección, Olgivanna. Estaba bajo juramento».

Desprecio por la ciudad

Sin embargo, a pesar de la brillante ejecución de sus proyectos urbanos en Chicago y Nueva York y de la atención mediática, al octogenario Wright no le gustaban mucho las ciudades.

Fallingwater

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

El American Institute of Architects declaró a Fallingwater «el mejor trabajo de arquitectura estadounidense de todos los tiempos».

Lo que le apasionaba realmente era la naturaleza.

El Illinois, diseñado para alojar a 100.000 personas, fue su manera de hacer frente a la expansión urbana, de tratar de escapar de la ciudad y poner a salvo a la naturaleza.

Pero aquel edificio nunca se construyó y Wright, con una carrera a sus espaldas que abarcaba tres cuartos de siglo, tuvo que construir un rascacielos, la Torre Price, de 19 plantas, que abrió sus puertas en febrero de 1956, en Bartlesville, Oklahoma.

Pero la fama mundial le llegó con el diseño de cientos de viviendas estadounidenses.

Una de ellas fue la Casa de la Cascada, Fallingwater, con la que dio un nuevo impulso a su carrera a mediados de los años 30, justo cuando llegó la Gran Depresión, sus críticos comenzaban a tacharlo de anticuado y una generación más joven se fijaba en el modernismo europeo —Bauhaus, Le Corbusier y Mies van der Rohe- que tomaba arraigo en Estados Unidos.

La Casa de la Cascada ha sido reconocida internacionalmente como una obra maestra.

Y está lo más arquitectónicamente cerca posible a la naturaleza.

Fue construida sobre una cascada. Y la roca sobre la que se asienta se eleva por dentro de la sala de estar.

Desde que fue entregada a la Conservación Occidental de Pensilvania (WPC) en 1963 y reabrió sus puertas como un museo, unos cinco millones de visitantes han ido hasta esta remota vivienda al sureste de Pittsburgh para admirar de cerca la obra que reavivó la carrera de Wright.

No es tan fácil lidiar con la naturaleza

El original y bello retiro en la montaña fue comisionado por Edgar J. Kaufmann, un adinerado propietario de unos grandes almacenes en Pittsburgh, y a su esposa —quien también era su prima—, Liliane Kaufmann.

El interior de Fallingwater

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

Mucho el mobiliario en Fallingwater -como por ejemplo, en esta sala de estar- se incorporó a la estructura, de manera que el diseño interior se mantuviera fijo.

El diseño del "Illinois"

FUENTE DE LA IMAGEN – WIKIPEDIA

Cuatro veces más alto que el Empire State, dos veces más alto que el Burj Khalifa, el «Illinois», de 528 pisos, hubiera tenido ascensores impulsados por energía atómica.

Liliane se esforzó mucho en traer la alta costura parisina al medio-oeste de Estados Unidos.

Kaufmann había pensado en una casa con vistas a la cascada Bear Run, pero Wright insistió: «Quiero que vivas en la cascada, no que sólo la mires».

Así que, después de varios meses con Kaufmann a sus espaldas, Wright dio rienda suelta a su creatividad y produjo varios planos en un tiempo récord.

En ellos se veía una casa de tres plantas con un soporte voladizo sobre la cascada, con un atrevido diseño que combinaba hormigón, acero, vidrio y las piedras del lugar.

Era como si la casa estuviera entre los árboles, las rocas, el río y la cascada.

Su atrevido uso de los voladizos creó una división entre el arquitecto y su cliente, y Wright llegó a amenazar con renunciar.

Pero la parte frente al río comenzó a hundirse tan pronto como se eliminó el hormigón. La humedad se filtraba dejando moho a su paso y las luces del techo goteaban.

Aun así, Liliane, escéptica hasta entonces en cuanto al diseño, comenzó a apreciar la belleza de la Casa de la Cascada y su estructura.

La Price Tower

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

La «Price Tower», en Baskerville, Oklahoma, y de 19 pisos, es el único «rascacielos» diseñado por Frank Lloyd Wright.

Dijo que veía desde la ventana «un árbol con ramas desnudas entrelazadas» en una carta que le escribió a Wright, «un sustituto de cortinas más que satisfactorio».

La Casa de la Cascada era, sin duda, una propuesta muy diferente a todo lo que había hecho hasta entonces.

Wright, que diseñó cada detalle de la casa, incorporó muchos de los muebles a las paredes.

Era, sin duda, una forma de hacer su gran obra maestra «a prueba de clientes».

Cambios de manos

Hoy los Kaufmann no están, pero los interiores de la casa permanecen en su mayor parte como Wright los diseñó.

La Casa de la Cascada se completó en 1938 y ocupó la portada de la revista Time ese enero. Era, según la revista, «la obra más bella» del arquitecto.

La casa de Frank Lloyd Wright

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Wright es más conocido por las casas que diseñó, incluida la suya propia, en Oak Park (Illinois), que construyó en 1889. Ahí vivió 20 años.

Su precio ascendía a US$155.000, el equivalente hoy día a US$2,7 millones. Wright se llevó una comisión de US$8.000.

El coste de la restauración urgente —se consideró que corría peligró de colapso— fue de más de US$11 millones.

En una café de Pensilvania cerca del lugar se lee: «Frank Lloyd Wright construyó una casa sobre el agua que cae, la cual no debería haber construido», aunque solo los más cascarrabias habrán pensado en el dinero que se gastó para protegerla para la posteridad.

Puede que la Casa de la Cascada haya tenido sus fallos, pero su belleza es trascendental. Y hoy, no tiene precio.

Una historia trágica

En 1952, Liliane se suicidó en la Casa de la Cascada. Edgar murió tres años más tarde.

Winslow House

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Su primer trabajo grande para su propia firma fue la Winslow House, en River Forest (Illinois), que todavía se ve actual, a pesar de que fue construida entre 1893 y 1894.

Danforth Chapel

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Wright también trabajó con vitrales durante su carrera, incluidos los de la capilla Danforth en el Florida Southern College, cuyo campus diseñó.

Su hijo, Edgar Jr, quien fue aprendiz de Wright a principios de los años 30, heredó la casa, que compartió con su pareja, el arquitecto y diseñador español Paul Mayén, quien dio vida al centro de visitantes, el café y la tienda de regalos que abrió en 1981.

Fue Edgar Jr donó la Casa de la Cascada al WPC.

En cuanto a Wright, la famosa vivienda permitió reavivar su carrera y crear algo contra la influencia europea del modernismo que perduró durante años.

Se volvió un individualista comprometido y rechazó unirse al Instituto Estadounidense de Arquitectos.

Cuando alguien le llamaba «un viejo aficionado», Wright, que trabajó hasta que murió a los 91 años, tan sólo respondía: «Soy el más viejo».

Imagen de portada: Alamy. El agua se filtraba y el piso se hundió… pero aún así fue una verdadera obra maestra.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Culture. Por Jonathan Glancey. Junio 2017.

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