Tom Hegen fotografía los paisajes del oro blanco, las canteras de litio en Chile.

La acción del hombre devasta el planeta. La emergencia climática apunta directamente hacia nosotros: seremos quiénes sufran sus consecuencias, pero también somos quiénes la han provocado.

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Tom Hegen es un fotógrafo medioambiental reconocido por sus imágenes aéreas que utiliza para crear conciencia sobre la acción del ser humano en el planeta. En el pasado ya os habíamos hablado del trabajo de este comprometido artista, con The Salt Series donde denuncia la nociva producción de sal o la serie en la que alerta del veloz proceso de deshielo en Groenlandia.

En su nueva colección The Lithium Series, Hegen ha captado la inmensidad de las canteras de litio ubicadas en Chile, al sur de la ciudad de San Pedro de Atacama, donde se extrae este preciado material.

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El litio conocido como el oro blanco, se ha convertido en uno de los minerales más explotados en la última década por ser imprescindible para la fabricación de las baterías de larga duración que alimentan nuestros aparatos electrónicos: smartphones, portátiles o incluso los coches eléctricos…

Más del 50% de los recursos mundiales de litio se encuentran en Sudamérica, en el Triángulo del Litio de Bolivia, Chile y Argentina. El Salar de Atacama, en el norte de Chile, contiene más de una cuarta parte de las reservas mundiales de litio. Es uno de los lugares más secos y menos poblados de la Tierra. Pero las industrias del metal están cambiando el paisaje. El mayor centro de producción de evaporación de litio del mundo se puede vislumbrar desde el espacio.

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Las imágenes son asombrosas. Paisajes creados por el hombre, pero a partir de la naturaleza. Una naturaleza que vuelve a ser testigo de la manipulación del hombre. “Resulta paradójico que los países industriales de Europa, China y Norteamérica anuncien la movilidad eléctrica como una solución ecológica. Para, por otro lado, explotar países del otro extremo del globo para obtener recursos y transportarlos por todo el mundo”, denuncia el fotógrafo.

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Imagen de portada: Tom Hegen; Web

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. España.Por Carlota Solarat. Junio 20022

Sociedad/Fotografía/Arte/Litio

El poeta dice la verdad

 

Quiero llorar mi pena y te lo digo

para que tú me quieras y me llores

en un anochecer de ruiseñores,

con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo

para el asesinato de mis flores

y convertir mi llanto y mis sudores

en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja

del te quiero me quieres, siempre ardida

con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida

será para la muerte, que no deja

ni sombra por la carne estremecida.

Federico García Lorca,  Sonetos del amor oscuro.

Cliquea en el siguiente link; si deseas escuchar la canción.

El Poeta Dice La Verdad

Imagen de portada: Gentileza de El Viejo Topo

FUENTE RESPONSABLE: El Viejo Topo. Junio 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Arte/Federico García Lorca

 

El increíble coeficiente intelectual de Leonardo da Vinci

Además de ser un exitoso pintor, Leonardo da Vinci se destacó por su interés en la ciencia y la ingeniería. Su obra La Gioconda, es el cuadro más famoso de todo el mundo.

Leonardo da Vinci fue un destacado pintor cuyas obras se perpetuaron en el tiempo y es reconocido como uno de los más grandes artistas de todos los tiempos. No solamente fue un genio en la pintura, sino que también se destacaba como ingeniero e inventor.

El italiano, nacido el 15 de abril de 1452, descendía de una familia rica, ya que su padre, Messer Piero Fruosino di Antonio, era notario, canciller y embajador de la República de Florencia, mientras que su madre era una campesina local. Sus padres más tarde se distanciaron y fue su abuela paterna quien lo inició en las artes.

Desde niño fue un amante de la naturaleza, dibujaba caricaturas y practicaba la escritura especular en dialecto toscano. A los 17 años entró como aprendiz a uno de los talleres de arte más prestigiosos, el de Andrea del Verrocchio, donde se aproximó a otros artistas como Sandro Botticelli, Perugino y Domenico Ghirlandaio.

Después de un año limpiando los pinceles y otras pequeñas actividades propias de un aprendiz, Leonardo da Vinci tuvo la oportunidad de aprender técnicas artísticas como el dibujo, la pintura y la escultura sobre mármol y bronce. Allí también aprendió las bases de la química, de la metalurgia, del trabajo del cuero y del yeso, de la mecánica y de la carpintería.

LEONARDO DA VINCI COMENZÓ A PINTAR «LA ÚLTIMA CENA» A LOS 43 AÑOS. FUENTE: WIKIPEDIA.

Leonardo da Vinci: la llegada de La Gioconda y La Última Cena

Gracias a toda esta base de conocimiento y a su habilidad nata, comenzó a pintar grandes cuadras. Fue a los 43 años cuando comenzó con La Última Cena, trabajo que le llevó tres años y representa la última comida compartida por Jesús con sus discípulos, considerada una obra maestra en su concepción y caracterización. El cuadro se encuentra en Santa Maria delle Grazie, Milán, Italia.

A los 51 años comenzó a pintar La Gioconda, una obra que le tomó dos tiempos: de 1503 a 1506 y después de 1510 a 1515. Es considerada un retrato de Lisa Gherardini o, también conocida por su nombre de casada como, Monna Lisa del Giocondo, pero es un debate que sigue abierto ya que no hay documentación que lo respalde.

Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre, París, y la fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino también en los misterios que la rodean respecto a su origen. Fue robada del museo en 1911 por el italiano Vincenzo Peruggia y fue recuperada un poco más de dos años después. La Gioconda es considerada como la obra de arte más famosa de la historia.

LA GIOCONDA ES EL CUADRO MÁS FAMOSO DE LA HISTORIA. FUENTE: WIKIPEDIA. 

El intelecto de Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci tenía un coeficiente intelectual de 180, que lo posiciona entre las personas más inteligentes de la historia, ya que por ejemplo el de Bill Gates es de 160.  Sus estudios en áreas como la ingeniería son tan impresionantes e innovadores como su obra artística.

Los historiadores consideran que las investigaciones que hizo sobre el vuelo de los pájaros o el movimiento del agua son sin duda muy destacables, incluso aprendió latín sin la ayuda de nadie. El pintor falleció a los 67 años en Amboise, Francia, y su legado fue una inspiración para las siguientes generaciones de artistas.

Reaparece una famosa copia de una obra de Da Vinci que había sido robada

Una réplica primaria de la famosa obra «Salvator Mundi» que fue realizada en 1503 en el taller de Leonardo da Vinci, fue encontrada recientemente en un departamento de la ciudad italiana de Nápoles luego de haber sido robada hace meses de una iglesia de esa ciudad.

Foto: The Guardian

Una réplica primaria de la famosa obra «Salvator Mundi» que fue realizada en 1503 en el taller de Leonardo da Vinci, fue encontrada recientemente en un departamento de la ciudad italiana de Nápoles luego de haber sido robada hace meses de una iglesia de esa ciudad.

La desaparición del cuadro del Museo Diocesano de Nápoles había pasado desapercibida debido a la pandemia que mantuvo cerrados los lugares públicos durante meses, informó la Fiscalía napolitana citada por la agencia de noticias Télam.

Se trata de una obra que presenta un motivo pictórico recurrente en el Renacimiento pero también de la época bizantina: Cristo tal como se lo caracteriza en el Evangelio de San Juan 4:14, en el pasaje que dice: «Y hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado a su hijo como el Salvador del mundo».

Si bien no se había registrado ninguna denuncia de robo, el cuadro había sido tomado del museo de la basílica de Santo Domingo Mayor, que forma parte de un famoso complejo monástico del centro histórico de Nápoles. «Nos pusimos en contacto con el responsable del recinto, que no estaba al tanto de la desaparición porque la habitación donde se conserva el cuadro no se había abierto en tres meses«, explicó a la prensa local el fiscal de Nápoles, Giovanni Melillo.

La obra fue encontrada en la parte superior de un armario, en la casa de un comerciante de 36 años, durante el allanamiento por una investigación de la que no se brindaron más detalles. «Es una gran satisfacción haber restituido un bien de tanta importancia para la ciudad de Nápoles», se limitó a decir el policía Alfredo Fabbrocino, quien dirigió el allanamiento.

La obra encontrada en Nápoles es un óleo sobre madera, atribuido a un artista de la escuela del gran maestro vinciano, cuando vivió nuevamente en Milán, al final de su vida, en el siglo XVI.

El cuadro original «Salvator Mundi», atribuido a Leonardo da Vinci en 2012, fue vendido en 2017 en una subasta por 450 millones de dólares, lo que lo convirtió en la obra de arte más cara del mundo. También fue motivo de controversia, ya que si bien en principio se supo que había sido adquirido por autoridades de los Emiratos Árabes Unidos para ser exhibido en el Museo Louvre-Abu Dhabi, hay sospechas que en realidad está en posesión del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.

Confirman que nunca existió el mural perdido de Leonardo Da Vinci

Luego de siglos de debates y especulaciones, un grupo de historiadores del arte determinó que Leonardo Da Vinci nunca pintó el fresco «La batalla de Anghiari» en los muros del Palazzo Vecchio de Florencia.

Foto: ARTEHISTORIA.COM

Uno de los mayores misterios del Renacimiento fue resuelto. Luego de siglos de debates y especulaciones, un grupo de historiadores del arte determinó que Leonardo Da Vinci nunca pintó el fresco «La batalla de Anghiari» en los muros del Palazzo Vecchio de Florencia.

Para determinar esa conclusión, los expertos analizaron la decoración de la Sala de los Quinientos del Palazzo Vecchio, actual sede del ayuntamiento florentino, donde Leonardo debería haber realizado este fresco en 1503; sin embargo, quedó demostrado que el reconocido artista detuvo su trabajo en los bocetos o cartones que preparaba en el cercano convento de Santa María Novella, debido a unos problemas detectados en la pared.

«¿Dónde está la batalla? ¿Qué hizo Leonardo en la Sala Grande? Estos estudios apuntan que Leonardo jamás lo pintó. Perdemos una batalla pero ganamos un consenso científico», indicó Francesca Fiorani (Universidad de Virginia), una de las integrantes de este grupo de estudio.

COPIA DE «LA BATALLA DE ANGHIARI» REALIZADA POR PETER PAUL RUBENS EN 1603.

Los expertos concluyeron que el mural encargado a Da Vinci se quedó solo en una serie de bocetos y nunca fue plasmado en el palacio florentino, aunque durante años se haya creído que el mural estaba bajo las capas de pintura de un fresco realizado por Giorgio Vasari en 1565, publicó la agencia de noticias Efe.

La directora del departamento de Restauración de Murales del Opificio de las Piedras Duras de Florencia, Cecilia Frosinini, otra de las firmantes del estudio, explicó el principal motivo por el que persiste la creencia que Da Vinci sí pintó el famoso mural. Según la experta, la República de Florencia se quedó con los derechos de los dibujos preparatorios, ya que había desembolsado una importante suma de dinero, y enmarcó dicho boceto en una de las paredes del salón, lo que fue visto por varios visitantes durante algunos años y habría servido para la proliferación de algunas copias, como la de Peter Paul Rubens de 1603.

Imagen de portada: Youberelentless.com

FUENTE RESPONSABLE: Redacción Mdz on line. Argentina. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Historia/Renacimiento/Da Vinci/CI/Arte/Ciencia

Todas las caras de Bertrand Russell: conde, matemático, filósofo, pacifista y Nobel de Literatura.

Libros, pasiones e ideas del intelectual galés, autor del libro que Borges se habría llevado a una isla desierta, de quien se cumplen hoy 150 años de su nacimiento.

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Fue uno de los pocos filósofos que ganó el Nobel de Literatura, en 1950, “en reconocimiento a sus escritos variados y significativos en los que defiende los ideales humanitarios y la libertad de pensamiento”. A diferencia de su colega francés Jean-Paul Sartre, el británico Bertrand Russell (1872-1970) no rechazó la distinción de la Academia Sueca y brindó un discurso en el que la ironía no estaba ausente. “Si los hombres estuvieran impulsados por su propio interés, lo que no es así, excepto en el caso de unos pocos santos, la totalidad de la raza humana cooperaría -dijo-. No habría más guerras, no más ejércitos, no más marina, no más bombas atómicas. No habría ejércitos de propagandistas empleados en envenenar las mentes de la nación A contra la nación B, y recíprocamente de la nación B contra la nación A. 

No habría ejércitos de inspectores en las fronteras para impedir la entrada de libros extranjeros y de ideas extranjeras. Todo esto ocurriría muy rápidamente si los hombres desearan su propia felicidad tan ardientemente como desean la miseria de sus vecinos. Pero, me preguntarán, ¿qué utilidad tienen todos estos sueños utópicos?”. Para él, el moralismo no era más que “odio o amor enmascarado al poder”. Hoy se cumplen 150 años del nacimiento del pensador, matemático, lógico, escritor y reconocido pacifista británico.

Noviembre de 1958: Filósofo, matemático y autor galés Bertrand Russell (1872 - 1970) en su casa de Gales. (Foto de John Pratt/Características Keystone/Getty Images)

Noviembre de 1958: Filósofo, matemático y autor galés Bertrand Russell (1872 – 1970) en su casa de Gales. (Foto de John Pratt/Características Keystone/Getty Images). John Pratt – Hulton Archive

Perteneció a una de las familias más aristocráticas del Reino Unido; de hecho, fue el tercer conde de Russell. Él y su hermano quedaron huérfanos en la infancia y crecieron con sus abuelos paternos en una residencia de la Corona británica. Mientras lady Russell intentaba inculcarle estrictas ideas morales (sin éxito, si se tiene en cuenta su obra posterior), el joven Bertrand se refugiaba en la biblioteca de su abuelo, donde leía historia y literatura (su escritor favorito era Joseph Conrad). Estu­dió matemática en el Trinity College, en Cambridge, y tuvo como profesores a Henry Sidgwick, James Ward y Alfred Whitehead, con quien escribió Principia Mathematica. Su padrino había sido el influyente filósofo liberal John Stuart Mill. Además de la matemática, se interesó desde la juventud en la filosofía. Fue amigo de George Edward Moore y profesor de Ludwig Wittgenstein, que más tarde opinó que Russell debía abandonar la filosofía moral.

Tres títulos de Russell: "El poder en los hombres y en los pueblos", "Fundamentos de filosofía" e "Investigación sobre el significado y la verdad"

Tres títulos de Russell: «El poder en los hombres y en los pueblos», «Fundamentos de filosofía» e «Investigación sobre el significado y la verdad». Archivo

Dio clases en universidades y cientos de conferencias (la mayoría de estas se publicaron en colecciones de ensayos); viajó por Alemania, Rusia -donde, luego de conocer a V. I. Lenin, que le pareció un fanático, puso punto final a sus simpatías por la Revolución rusa, como cuenta en Viaje a la revolución. Práctica y teoría del bolchevismo y otros escritos-, China (sobre la que escribió en El problema de China), Estados Unidos y Japón. Contrajo matrimonio cuatro veces y tuvo tres hijos.

Muy pronto dejó atrás la filosofía idealista (kantiana y hegeliana) para adoptar una perspectiva realista y analítica. “La filosofía por la cual abogo es considerada generalmente una especie de realismo, y ha sido acu­sada de inconsistencia a causa de los elementos que hay en ella y que parecen contrarios a tal doctrina -sostuvo-. […] Consi­dero que la lógica es lo fundamental en la fi­losofía, y que las escuelas deberían caracterizarse por su lógica más que por su meta­física”. Abordó de modo empírico las cuestiones epistemológicas.

Russell no “se casó” con ninguna teoría y su pensamiento adoptó distintas formas. “La evolución filosófica de Russell es bas­tante compleja -dictaminó el filósofo español José Ferrater Mora-. Sin embargo, esta compleji­dad no hace totalmente imposible, como algu­nos críticos suponen, bosquejar algunas líneas principales de la filosofía del autor. Por una parte, por debajo de los cambios de posiciones hay una actitud constante que se refleja en ciertas preferencias y métodos (y, desde luego, en cierto lenguaje). Por otro lado, los cambios no son debidos, en la mayor parte de los casos, a giros bruscos, sino a la necesidad de salir de vías muertas o excesivamente con­gestionadas”. Su obra influyó en diversas áreas: matemática, lógica, teoría de conjuntos, inteligencia artificial, ciencia cognitiva, informática, filosofía del lenguaje, epistemología, metafísica, ética y política. Pensadores como Karl Popper, Rudolph Carnap, David Chalmers, Thomas Nagel, Peter Strawson y Mario Bunge reconocieron su deuda con los aportes de Russell.

“Fue un filósofo y un lógico importantísimo en su época -dice el filósofo Diego Tajer a LA NACIÓN-. En su juventud, la llamada ‘paradoja de Russell’ cambió la historia de la lógica, porque impulsó el desarrollo de la teoría de conjuntos moderna. Contribuyó a este proyecto con su extenso libro Principia Mathematica, coescrito con Whitehead. En sus muchos libros, Russell también discutió sobre casi todos los temas propiamente filosóficos, como la naturaleza del lenguaje, el conocimiento, la ética y la identidad. Gran parte de su obra se basa en el atomismo lógico, una visión del mundo según la cual los objetos están constituidos por átomos relacionados lógicamente entre sí. Asimismo, defendió la visión realista clásica, de un mundo real existente e independiente de nosotros, contra los distintos tipos de relativismo. Y más allá de su obra, el mayor impacto de Russell fue en su estilo frío y centrado en los argumentos. Como tal, se lo suele considerar el padre de lo que hoy llamamos ‘filosofía analítica’”.

Tenía un estilo literario envidiable en el que el ingenio daba lugar a la ironía y el sarcasmo. “Continuamente me hacen esa pregunta sobre el libro que yo llevaría a la isla desierta; un lugar común del periodismo -dijo Jorge Luis Borges, en diálogo con Osvaldo Ferrari-. Bueno, he empezado contestando que llevaría una enciclopedia, pero no sé si me permiten llevar diez o doce volúmenes, creo que no. Entonces, he optado por la Historia de la filosofía occidental de Bertrand Russell, que quizá sería el libro que yo llevaría a la isla… pero, claro, para eso me falta la isla, y me falta la vista también, ¿no?”. En Otras inquisiciones, Borges escribió sobre una colección de ensayos de Russell, Let the People Think. Coincidía con el filósofo en que el siglo XX, a diferencia del XVIII, era “antirracional”.

Russell apoyó el sufragio femenino, criticó la moral victoriana, el estalinismo y la segregación racial y, aunque fue pacifista, apoyó la guerra contra el nazismo. Su activismo en contra de la participación del Reino Unido en la Primera Guerra Mundial lo llevó a la cárcel, adonde volvería en 1961 por manifestar su desacuerdo con el desarrollo de armas nucleares. En 1955 había dado a conocer el Manifiesto Russell-Einstein, escrito por él y apoyado por Albert Einstein y otros científicos e intelectuales, donde se denunciaba la peligrosidad de la proliferación del armamento nuclear.

Se definía como un liberal de izquierda, que evitaba tanto el optimismo utópico como el pesimismo tradicionalista. “Tres pasiones, simples pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad -escribió en su recomendable Autobiografía-. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de aquí a allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación”.

En 1967, cuando ya era un intelectual reconocido en todo el mundo, hizo un cameo en la película Aman, del director indio Mohan Kumar. La película está protagonizada por un joven indio que acaba de recibir su título de médico en Londres y quiere viajar a Japón para ayudar a las víctimas de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki; antes de emprender el viaje, recibe la “bendición” del filósofo. Russell murió el 2 de febrero a los 97 años en la localidad galesa de Gwynedd, en brazos de su cuarta esposa, la escritora estadounidense Edith Finch.

Imagen de portada: El filósofo, escritor y matemático galés Bertrand Russell nació hace 150 años.

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. República Argentina. Por Daniel Gigena. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Filosofía/Arte/Pensamiento/Premio Nobel/Libros

 

 

 

 

 

La escultura de Dalí hallada en una casa de Hawái después de estar «perdida» más de 40 años.

Le llamaban «la cera perdida de Salvador Dalí» porque estuvo desaparecida durante más de 40 años.

De hecho, muchos pensaban que el «Cristo de San Juan de la Cruz», un crucifijo de cera original a partir del cual se han realizado cientos de versiones, había sido destruido.

Sin embargo, durante todo este tiempo, la escultura en bajorrelieve que el genio del surrealismo español moldeó con sus propias manos estuvo almacenada en una bóveda en Hawái.

La obra de Dalí, valorada entre US$10 y US$20 millones, se hallaba en el sótano de la casa de un coleccionista privado estadounidense que, aparentemente, la compró directamente al artista.

Cuando unos galeristas en Hawái supieron de su existencia, decidieron pagarle una suma no revelada para comprar la escultura y exhibirla en una de sus salas con un nuevo nombre: «Lost wax» (Cera perdida).

Harte International Galleries, la galería ubicada en la isla de Maui, presentó la pieza el miércoles 11 de mayo, con motivo del 118 aniversario del nacimiento del artista catalán.

Salvador Dalí con su escultura de cera, Cristo de San Juan de la Cruz

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Dalí con su escultura, «Cristo de San Juan de la Cruz», también conocida como «la cera perdida».

Pese a que el museo hawaiano había vendido en el pasado otras versiones del «Cristo de San Juan de la Cruz», «nadie pensó que la obra original, realizada por el maestro Dalí en cera, todavía existía», dijo en un comunicado Glenn Harte, cofundador y director de la galería.

La galería planea «compartir con el público ‘La cera perdida’, para que los entusiastas del arte y la historia puedan experimentar esta notable obra de arte».

Según el galerista, el coleccionista a quien compraron la obra guardaba la escultura en la caja de plexiglás original que Dalí había utilizado para conservar su forma.

«Dados los desafíos de preservar la cera, pocos esperaban que el molde original hubiera sobrevivido», considera la revista de arte ArtNews.

Escultura de cera Cristo de San Juan de la Cruz, de Dalí

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. La obra se encontraba en la caja de plexiglás original que Dalí usó para conservar su forma.

La adaptación en 3D de «la mayor obra religiosa de Dalí»

Harte International Galleries trabajó con el experto en Dalí Nicolas Descharnes -cuyo padre, Robert Descharnes, fue secretario de Dalí hasta su muerte- y con el experto iconográfico Carlos Evaristo para la autenticación de la escultura.

La pieza de cera fue creada en 1979 y sirvió como modelo para otras ediciones del «Cristo de San Juan de la Cruz» de Dalí en oro, plata, platino y bronce.

A su vez, la escultura es la representación tridimensional de una aclamada pintura del artista español, la obra homónima que representa a Jesús en la cruz flotando en un cielo crepuscular que, según la galería de Hawái, es «la obra religiosa más importante jamás creada por Dalí».

La pintura «Cristo de San Juan de la Cruz» es de 1951 y ahora se encuentra en un museo en Escocia, la Galería de Arte y Museo Kelvingrove, en Glasgow.

Dali (1904 - 1989) con su pintura Cristo de San Juan en la Cruz, 17 de noviembre de 1951

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIEL FARSON/GETTY IMAGES. Dali (1904 – 1989) en su estudio con su pintura «Cristo de San Juan en la Cruz», el 17 de noviembre de 1951.

Imagen de portada:HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Salvador Dalí moldeó con sus manos esta escultura que se creía perdida o destruida.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Arte

 

 

El Museo del Prado nos invita a oler la maravillosa pintura de Jan Brueghel en una de las exposiciones del año.

‘La esencia de un cuadro, una exposición olfativa’ es una innovadora muestra en la que disfrutar de una obra de arte de otra manera. Ahora, en el Museo del Prado podemos oler el arte.

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El Museo del Prado nos sorprende con una exposición pionera en la institución y protagonizada por El Olfato, una pintura de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con su amigo Rubens. Revivir momentos, transportarnos a lugares o recordar a una persona. 

Todo es posible a través del olfato, el más evocador de nuestros sentidos. Y ahora, gracias a él y a través de 10 perfumes, podemos acercarnos, por primera vez y de una manera totalmente diferente al arte.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Alegoría”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Alegoría”.  © Museo Nacional del Prado 

Esta obra de Brueghel, que forma parte de la serie Los cinco sentidos, expuesta también en la sala, representa con minucioso detalle, el jardín que Isabel Clara Eugenia y su marido tenían en Bruselas a principios del siglo XVII. 

Más de 80 especies de plantas y flores, como si de un exhaustivo manual de botánica se tratase, aparecen representados en el cuadro. En este paisaje imaginario, una mujer desnuda, alegoría del olfato, huele el ramillete que le ofrece un querubín. 

La escena se completa con animales relacionados con el olfato, como el perro sabueso o la civeta, y diferentes objetos del mundo del perfume: frascos, matraces, alambiques para destilar las esencias o guantes perfumados.

‘El ofato Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo 1617  1618.

‘El olfato’, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo, 1617 – 1618.© Museo Nacional del Prado

Un universo repleto de aromas que no solo es posible ver sino también oler gracias a la colaboración entre el Prado, La Academia del Perfume y el grupo Puig. 

Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado ha trabajado mano a mano con Gregorio Sola, Perfumista senior de Puig y Académico de Número en la Academia del Perfume para acercarnos a la pintura como nunca antes lo habíamos hecho: a través de los olores que la componen.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.  © Museo Nacional del Prado 

Para ello, ha sido necesaria una minuciosa investigación con ayuda del CSIC que ha permitido identificar las especies vegetales representadas en la obra

A partir de aquí, con elementos presentes en el cuadro, el maestro perfumista ha creado 10 fragancias diferentes con la que viajar olfativamente al siglo XVII. Alegoría, inspirado en el ramillete de flores de la figura femenina. 

Guantes, para el que se ha recuperado una fórmula de 1696 que consigue reproducir el olor de un guante perfumado de ámbar. Civeta, un animal del que se obtiene una sustancia que sirve como fijador y que aquí se ha recreado de manera sintética.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Guantes de ámbar “.  © Museo Nacional del Prado 

Higuera, un aroma que nos transporta a su refrescante sombra en un día de verano. 

Flor de naranjo, de donde se extrae la esencia de neroli. Jazmín, un olor delicado e intenso. Rosa, la más usada para hacer perfumes de la que se necesitan trescientas mil flores, recogidas a mano al amanecer, para obtener un kilo de su esencia. Lirio, la materia prima más cara de la perfumería (cuesta el doble que el oro). Narciso, original, fuerte y embriagador. Y, por último, Nardo, capaz de realzar las notas florales de un perfume. 

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Higuera”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Higuera”.  © Museo Nacional del Prado 

Millones de matices olfativos que podemos disfrutar gracias a la exclusiva tecnología Air Perfum, desarrollada por Puig y con la que se pueden oler hasta 100 fragancias distintas sin saturar el olfato y respetando la identidad y matices de cada perfume. 

Imagen de los difusores disponibles en la sala de la exposición olfativa “La esencia de un cuadro”.

Imagen de los difusores disponibles en la sala de la exposición olfativa “La esencia de un cuadro”. © Museo Nacional del Prado.

La esencia de un cuadro. Una exposición olfativa nos permite, hasta el 3 de julio, sumergirnos en la pintura y los olores del siglo XVII. Toda una experiencia sensorial en la que olfato y vista se unen y complementan, potenciando una vivencia que, seguro, permanecerá durante mucho tiempo en nuestra memoria.

Imagen de portada: ‘El olfato’, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo, 1617 – 1618.© Museo Nacional del Prado

FUENTE RESPONSABLE: AD Arte- Por Alexandra Muñoz. Abril 2022.

Sociedad y Cultura/Arte/Exposiciones/Madrid/Museos

 

Un nuevo tesoro de la hija de Picasso ve la luz en París.

Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos del pintor, se desprende de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular.

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Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos de Pablo Picasso, se ha desprendido de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular, nueve obras que ahora ayudan a comprender los períodos menos conocidos de la obra del artista malagueño.

El lote se ha integrado en la colección del Museo Picasso de París, cuya fundación se basa en el mismo principio que ahora ha permitido la entrada de nueve obras: una donación con la que la heredera ha cubierto el pago del impuesto de donaciones.

En 1973, la ley del escritor y entonces ministro de la Cultura André Malraux, creada a la medida para la descomunal sucesión de Picasso, permitió a Francia hacerse con 228 cuadros, 158 esculturas, 1.495 dibujos, 33 cuadernos, 1.704 estampas, 85 cerámicas y 77 obras ajenas.

Aquello solventó la carencia de obras de Picasso que había en las colecciones francesas y permitió a la familia cubrir el impuesto al que se hubieran tenido que enfrentar, en lo que era ya un legado plagado de conflictos entre las cuatro familias que había formado el artista.

Las ocho obras de Picasso que ha donado Maya -la mayoría pinturas- junto a una escultura oceánica de la colección personal del malagueño se exponen desde este sábado y hasta el próximo 31 de diciembre en una doble muestra que revela el lado más íntimo del artista.

«Mi madre tenía la intuición de que algunas de las obras que había tenido la suerte de heredar podían encontrar su hueco en el museo y así ha elegido las obras a las que tenía un cariño particular, como el retrato de su abuelo o su cuaderno de dibujos», cuenta a EFE Diana Widmaier-Picasso, una de las comisarias de la exposición y nieta de Picasso.

Además del plano sentimental, la hija del pintor ha hecho su selección en vista de las carencias actuales del museo: la que es la primera donación de la familia en 30 años ha intentado suplir la ausencia de obras del último período del artista, que en su momento eran menos valoradas por la crítica.

Del realismo al expresionismo.

La primera de las dos exhibiciones arranca con un realista retrato de José Ruiz y Blasco, padre del artista, que pintó con 14 años y donde destaca la temprana maestría de Picasso.

Cada una de las nueve incorporaciones protagoniza una sala, rodeada de otras obras de la colección permanente del museo con las que guardan relación.

Entre ellas el cariñoso retrato de la abuela de Maya Ruiz-Picasso, otro de los grandes tesoros de esta donación, así como una imagen cubista de la pequeña Maya con una piruleta y «El bobo», que ejemplifica el regreso a las raíces españolas del pintor en los años 30.

Enternece también ver el cuaderno de infancia de Maya Ruiz-Picasso en el que su padre le enseñaba a pintar, haciendo ilustraciones que luego la pequeña puntuaba como si fuera su profesora.

Completan la donación «La venus del gas», una pequeña estatuilla inspirada del arte del Paleolítico, realizada en 1945, un cuaderno de dibujos de 1962, un retrato de hombre de 1971 y «Estudio para una intérprete de mandolina», de 1932.

Nacida en 1935 de su relación con Marie-Thérèse Walter, Maya vivió poco tiempo con su padre y la gran parte de sus recuerdos de infancia se remontan a la Segunda Guerra Mundial, primero al inicio de una crisis existencial para Picasso y más adelante cuando éste pasó años prácticamente escondido para evitar a los nazis.

Sin embargo, la segunda hija del artista, catorce años más joven que su primer hijo, Paulo, y doce y catorce años mayor que Claude y Paloma, los hijos de Picasso con la pintora Françoise Gilot, fue la más dibujada de los vástagos del genio cubista.

«Hay doce retratos dibujados entre 1938 y 1939, además de dibujos de una ternura conmovedora y un trazo tan clásico que incluso los especialistas se sorprenden de que hayan sido pintados por Picasso», dice Widmaier-Picasso, que recuerda que su madre fue bautizada en homenaje a la hermana fallecida del artista, por lo que su nacimiento fue vivido como una suerte de resurrección.

La ahora anciana, que se ha ausentado de la presentación de la exposición por su frágil estado de salud, tan solo pasó con su padre fines de semana y más adelante vacaciones en el sur, cuando Picasso ya vivía con su nueva familia y ella hacía de niñera a Claude y Paloma.

El museo y el Gobierno francés, que se implicó personalmente para ejecutar esta donación, no han precisado el valor monetario de estas obras y la familia prefiere no dar cifras de las piezas que siguen en su posesión.

Cuando Picasso murió se contaron 50.000 objetos entre cuadros, documentos, archivos, fotografías, esculturas o cuadernos. La lista de obras por donar puede ser aún muy larga.

Imagen de portada: Museo Picasso de París. SHUTTERSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Levante. Valencia. España. Abril 2022

París, Francia/Donaciones/Esculturas/Arte/Pablo Picasso

Sus padres lo abandonaron en una caja y el forjó su destino a puro arte.

Benito Quinquela Martín fue criado como hijo adoptivo por una familia humilde de La Boca. Dueño de un gran talento, este pintor argentino logró fama, riqueza y el honor, en vida, de que sus cuadros se exhibiesen en los principales museos del mundo. 

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Considero que el hombre es muchas veces, artífice de su propio destino. Un artista argentino, uno de nuestros grandes pintores, ni siquiera conoció a sus padres. Apareció abandonado en una cajita, en la puerta del Hogar de Niños, con una esquela que decía: “Este niño fue bautizado como Benito Juan y seguía su apellido: Martín”.

Fue criado como hijo adoptivo por una humilde familia, Chinchella de apellido. En Italiano se pronuncia Quinquela. Se crió en la pobreza de un barrio muy modesto: La Boca. Y recién a los 20 años –y por sí mismo- mérito muy especial aprendió a leer y a escribir correctamente.

Desempeñó durante mucho tiempo un oficio rudo y difícil: estibador de carbón en el puerto.

Su primer lápiz de dibujo fue el mismo carbón que transportaba sobre sus espaldas. Con todas estas desventajas, pero con un gran talento, este pintor argentino logró fama, riqueza y el honor –en vida- que sus cuadros se exhibiesen en los principales museos del mundo: Roma, Madrid, Londres, París.

Quinquela Martín, el Riachuelo y La Boca, casi una sola cosa.

Pero ya para siempre, Quinquela Martín, el Riachuelo y La Boca serán casi una sola cosa.

Porque Quinquela nació en la Boca, a un paso de la Vuelta de Rocha. Allí sufrió, allí encontró su destino y allí fue la gloria a buscarlo con su mejor sonrisa, para llevarlo de la mano por el camino de los triunfadores.

Primero pintó paisajes. Luego Quinquela se dedicó a expresar en sus telas, los cascos heridos de las naves, las cimbreantes planchadas hormigueando de hombres encorvados y las garras siniestras de los guinches.

La autenticidad de sus cuadros surgía del hecho que antes de pintar los regueros humanos de los cargadores de carbón, él había formado parte de ellos. Plasmó en sus obras y murales gigantescos, toda la vida de la ribera, desde el amanecer hasta el ocaso.

Fue un pintor colorista y muy personal. A sus 24 años, el presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, le otorgó una beca para perfeccionarse en España e Italia. Luego regresó varias veces a Europa para exponer sus obras. Y en esas giras ganó dinero, prestigio internacional y obtuvo también la sugestiva sonrisa de las mujeres que en un idioma universal la regalan solamente a los hombres que nacen bendecidos por los dioses.

Ya Quinquela Martín, triunfador, regresó a su barrio de la Boca, a su mismo atelier de siempre. No buscó un lugar lujoso de Palermo Chico por ejemplo. Hubiera sido ajeno a su manera de ser. Buscó sí, el viejo rincón de sus antiguos sufrimientos, las mismas calles sureñas de su bohemia adolescente.

Posteriormente fundó de su propio peculio, la Escuela-Museo Pedro de Mendoza, que él mismo dirigió por muchos años y aún existe junto a una escuela primaria que funciona donde tuvo su casa y su atelier. 

Las obras de Quinquela Martín llegaron a los principales museos del mundo.

A los 83 años ganó el gran Premio del Fondo Nacional de las Artes. Dos años antes, a los 81 años, había sido nombrado Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires.

Con ese motivo, se realizó un acto en su homenaje.

Allí expresó con la sencillez de “los iluminados que saben agregar luz a la luz”: “Tuve muchos halagos en mi vida”, decía. “Pero que un estibador del puerto que a los 19 años casi no sabía leer. Que le costaba escribir bien su propio nombre, lo hubiesen designado profesor de la Universidad, es más de lo que hubiera soñado”.

“Y les digo a los jóvenes estudiantes: luchen, trabajen, busquen, que todos los que llegaron, siempre debieron luchar para llegar. Porque peor que muchos fracasos son pocos intentos…”

Un 28 de enero de 1977 teniendo más de 86 años moría Benito Quinquela Martín. Cultivó la pintura, para la que quizá Dios, lo eligió.

Porque muchos caminaron. Pero pocos dejaron huellas. Fue un ejemplo de tenacidad, de lucha contra las circunstancias adversas, de voluntad férrea, “esa voluntad de triunfar que no otorga el triunfo, pero que lo acerca…”.

Y ese tesón inclaudicable de Quinquela Martín trae a mi mente este aforismo que quiero dedicarlo a este insigne pintor argentino. “Para remontar vuelo, primero hay que caminar”.

Imagen de portada: Gentileza de Crónica

FUENTE RESPONSABLE: Crónica. Por José Narosky.Abril 2022

Sociedad y Cultura/Arte/Pintura/Homenaje/Benito Quinquela Martín/Genios virtuosos.

 

Blanquita Suárez, la tiple que inmortalizó Picasso

Tenía los ojos verdes y el pelo azabache. En Madrid, la cantante estrenó en el Apolo en 1927 “El sobre verde”, que La Zarzuela representa estos días dentro del sexto Proyecto Zarza. La vida de Blanquita Suárez es digna de una novela o merecedora de una película. La dinastía llega hasta nuestros días. Su bisnieta, Blanca Aranda la recuerda hoy.

A Blanquita Suárez la llamaban en casa “Mamá Blanca”. Y se arremolinaban en torno a ella otras tres mujeres también bautizadas con el mismo nombre: Blanca Díaz Suárez, su hija, Blanca Díaz Suárez, su nieta, que repetía apellidos por ser madre soltera, y su bisnieta, Blanca Aranda Díaz. 

El porqué tiene su explicación: cuando ella nació sus padres, el barítono Leopoldo Suárez y su esposa Juana Zarza, estaban de gira en San Sebastián representando “La bruja”, de Chapí, cuyo personaje principal pueden adivinar cómo se llamaba. 

Y es el nombre que decidieron para la recién nacida, que vino al mundo en la portería del teatro en 1894. Y así pasó el nombre a la hija. De esta a su hija y así hasta una cuarta mujer que no ha tenido descendencia y que es quien nos hace de memoria viva. 

La cosa de la farándula, como sucede en algunas familias, le viene de lejos. 

Ya el abuelo de Blanquita Suárez fue apuntador del Apolo. Y así ha sido sucesivamente. El escenario, las luces, la tramoya, la vida entre cajas y el aplauso han estado ligados a esta saga de mujeres de teatro. Blanca Aranda es la bisnieta de Blanquita Suárez. Ha pasado muchos años en sala, pateando el Teatro de la Zarzuela. “Seguro que me has tenido que ver alguna vez”, dice con convencimiento. 

Hoy es la secretaria del director. Y la historia que guarda es pura ambrosía.

Carta-de-Jacinto-Guerrero-a-Blanquita-Suarez

La carta de Jacinto Guerrero

La bisnieta de la cantante de ojos verdes (tema inmortal que cantó ella por primera vez y que después alcanzaría fama en la voz de Concha Piquer) se conoce el teatro de la calle Jovellanos como su casa. 

“Para mí es mucho más que un lugar de trabajo. Se lo debo todo y lo quiero”, cuenta. Su madre se sabía el escenario de memoria, palmo a palmo. ¿Cómo fue el estreno en Madrid de “El sobre verde”? Aranda lo recuerda con un cariño inmenso y habla de la carta que le escribió Guerrero, donde le dice textualmente: “El arte de Blanquita Suárez es singular. Tengo entre mis obras “El sobre verde”. En la canción coreada “Soy la garçon” hizo una creación magistral. ¡Qué gracia! ¡Qué gestos! ¡Qué manera de cantarla! ¡Qué alegría! Para mi gusto es la mejor tiple cómica de estos… y de otros tiempos. 

De los ojos de Blanquita no hablo… Ya lo dicen los empresarios de los teatros: “Cuando trabaja nos ahorramos los focos”. ¡Ella ilumina el teatro! Jacinto Guerrero”. Se puede decir más alto, pero no más claro. 

Este escrito lo atesora su bisnieta, y otro precioso que le envió Jacinto Benavente, a quien también le unía una amistad, la misma que tenía con los hermanos Álvarez Quintero. 

Y cientos de fotografías en un tono sepia precioso que revelan que era una belleza “y una mujer muy moderna que vivía mucho de sus recuerdos. Le pedíamos que cantara, por ejemplo “La blanca doble” o “La garçon” porque nos encantaba escucharla. Falleció cuando yo tenía 18 años, en 1983”, recuerda.

Carta de Jacinto Guerrero a Blanquita Suárez (c) Archivo de Blanca Aranda

Con mantilla y abanico

Blanquita-Suarez-pintada-por-Picasso-oleo-de-1917

Blanquita Suárez pintada por Picasso, óleo de 1917 (c) Archivo de Blanca Aranda

Picasso la retrató. Sí, el malagueño universal. La madre de Blanca Aranda quería ver de cerca el cuadro que se guarda en la sala 11 del Museo Picasso de Barcelona. 

Ella organizó el año pasado la visita para que su progenitora pudiera ver el lienzo de tú a tú: “Se conocieron en verano y la pintó en 1917. Él iba cada noche a verla actuar al teatro Eldorado, donde mi bisabuela cantaba. 

No sé qué relación les llegó a unir, si fueron amigos o algo más…, pero ella es la mujer que pintó”, asegura. 

El Museo Nacional Picasso de París alberga una serie de bocetos previos a ese lienzo de corte cubista en que la artista sostiene un abanico y que lleva por título el nombre de la protagonista. Los colores son apagados y las líneas son las que consiguen dotar de perspectiva a la figura en negro, marrón, verde y blanco. 

Así la inmortalizó, con la mantilla que lució en el baile de carnaval del Novedades barcelonés, muy flamenca ella, donde Santiago Rusiñol la hizo entrega del cuarto premio del concurso de máscaras y disfraces.

Un fado con su nombre

Cantante, pues de éxito de la época, muy bien relacionada, contrajo matrimonio con un torero que sería de cierto prestigio, pues cuando se unieron era novillero, Francisco Díaz “Pacorro”. 

Una imagen de 1918 inmortaliza el momento: se ve a la pareja con sus padrinos, gestos serios de unos y sonrisas de otros. El pie de foto reza “Un banquete popular en Málaga”. 

Y así fue. La cantante y el torero. ¿Se puede pedir más? “Fueron la pareja de moda”, deja escapar su bisnieta con orgullo. Sin embargo, el matrimonio no acabó bien y optaron por el divorcio durante la República. Blanquita se casaría después con un pintor de carteles de los cines de la Gran Vía. Y juntos estuvieron hasta que él murió. 

“Después se vino a mi casa y vivimos todas juntas, las cuatro Blancas”. El fado “Blanquita”, con letra de Álvaro Retana y música para piano de Rafael Adam Baiges fue escrito para la bisabuela de Aranda. 

El cine no le fue ajeno: intervino en 14 películas. Se retiró a los sesenta años. En una entrevista publicada en La Vanguardia en 1958 contestaba así sobre el asunto de su retirada: “Como no he ahorrado, no me puedo retirar y mientras me aplaudan estoy contenta”. Genio y figura. Gema Pajares

Imagen de portada: Foto dedicada de Blanquita Suárez (c) Archivo de Blanca Aranda.

FUENTE RESPONSABLE: Beckmesser. Febrero 2022

Sociedad y Cultura/España/Blanquita Suárez, la tiple que inmortalizó Picasso

Se vuelve a exhibir una pintura de Picasso que habían querido sacar de contrabando de España.

La historia del cuadro «Busto de mujer joven»

El cuadro Busto de mujer joven, del pintor español Pablo Picasso, volvió a ser exhibido desde este jueves como parte de la colección permanente del museo Reina Sofía de Madrid. Pasaron siete años, durante los cuales la pintura no se pudo ver a raíz de un proceso judicial.

El cuadro había sido incautado a un exbanquero que quiso sacarlo de forma ilegal de España, y desde 2015 estuvo en los almacenes del museo, que funcionaron como depósito judicial. 

Jaime Botín intentó sacar la obra de Picasso de España en barco, sin los permisos exigidos por la ley.

Ahora cuelga en el segundo piso del Reina Sofía. Se trata, según expertos, de «una tela única en España” que se volverá una de las piezas más importantes de la exposición que el museo prepara para 2023. 

Fue pintada en 1906 tras los meses de verano que Picasso (1881-1973) pasó en la localidad catalana de Gósol, donde vivió una crisis conceptual, estética y formal fundamental que le permitió emprender la revolución cubista.

Esta pintura y otras parecidas cobran relevancia como precedente de la icónica tela Las señoritas de Aviñón (1907), pieza central del protocubismo con la que Picasso abandonó su etapa rosa y ensayó un nuevo lenguaje: «primitivo y antiacadémico, deliberadamente inacabado, esquemático, de contornos delineados y formas sólidas y monumentales”, explicaron voceros del museo.

Un intento por sacarlo de España

El empresario Botín, expresidente de Bankinter, compró el cuadro en 1977 en la Galería Marlborough de Londres y en 2012 quiso subastarlo en la casa Christie´s de esa ciudad, para lo que necesitaba un permiso del ministerio de Cultura de España que nunca obtuvo por tratarse de una obra de interés artístico e histórico de más de cien años de antigüedad.

Botín intentó entonces sacar el cuadro por mar vía Córcega, pero fue interceptado en julio de 2015 en la isla por la Guardia Civil y el servicio de aduanas francés. Según la acusación, el banquero se preparaba para llevar el cuadro a Suiza y finalmente venderlo.

El exbanquero pagó como pena 91,7 millones de euros pero eludió los tres años de prisión de la sentencia por el contrabando de este Picasso valuado en más de 26 millones de euros, debido a su mal estado de salud esgrimido por la defensa y a su edad, 85 años.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12 (Momento en que vuelven a exponer el famoso cuadro de Picasso)

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Cultura

Sociedad y Cultura/Arte/Pintura/Pablo Picasso/Contrabando/Jaime Botín.