Ponen a prueba teoría de Stephen Hawking sobre los agujeros negros y la materia oscura.

Una reciente investigación intenta comprobar si los agujeros negros se originaron tras el Big Bang y si estos están conformados por materia negra, una sustancia que se encuentra en el espacio y de la que poco se conoce.

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Un modelo alternativo de cómo se formó el Universo propone que los agujeros negros se pudieron crear inmediatamente tras el Big Bang, lo que podría explicar qué es la materia oscura y cómo surgieron los agujeros negros supermasivos, idea sugerida inicialmente por el reconocido científico británico Stephen Hawking y su colega Bernard Carr en la década de 1970.

Una reciente investigación, dada a conocer este viernes (17.12.2021) por la revista especializada The Astrophysical Journal, sugiere que los agujeros negros primordiales, que habrían existido desde el inicio del universo, podrían formar a su vez la materia oscura, que es aún desconocida y de la que solo se conocen algunas propiedades.

La investigación demuestra que, «sin introducir nuevas partículas o nueva física, podemos resolver misterios de la cosmología moderna, desde la naturaleza de la materia oscura hasta el origen de los agujeros negros supermasivos», señaló uno de los autores, Nico Cappelluti, de la Universidad de Miami (Estados Unidos).

El misterio del tamaño de los agujeros negros

En teoría, si la mayoría de los agujeros negros se formaron inmediatamente después del Big Bang, podrían haber empezado a fusionarse en el Universo primitivo, formando agujeros negros cada vez más masivos con el tiempo.

«Los agujeros negros de distintos tamaños siguen siendo un misterio. No entendemos cómo los de tipo supermasivo han podido crecer tanto en el tiempo relativamente corto desde que existe el Universo», destacó Günther Hasinger, Director científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y también autor del estudio.

En el otro extremo de la escala, también podría haber agujeros negros muy pequeños, como sugieren las observaciones de la misión Gaia de la ESA, y si existen, son demasiado pequeños para haberse formado a partir de estrellas moribundas.

¿Cómo podrían haberse formado el resto de los agujeros negros?

Según este modelo, el Universo estaría lleno de agujeros negros por todas partes y las estrellas comenzarían a formarse alrededor de estos cúmulos de «materia oscura», creando sistemas solares y galaxias a lo largo de miles de millones de años.

Si las primeras estrellas se formaron realmente alrededor de los agujeros negros primordiales, esto significa es estos «existirían antes en el Universo de lo que espera el modelo estándar».

«Los agujeros negros primordiales, si es que existen, bien podrían ser las semillas a partir de las cuales se forman todos los agujeros negros, incluido el que se encuentra en el centro de la Vía Láctea», afirmó otro de los autores, Priyamvada Natarajan, de la Universidad de Yale.

Nuevas tecnologías para saber más sobre el origen.

La misión Euclid de la ESA, que explorará el Universo oscuro con más detalle que nunca, podría desempeñar un papel importante en la búsqueda de agujeros negros primordiales como candidatos a materia oscura.

Además, el nuevo telescopio espacial James Webb, una «máquina del tiempo cósmica» que se remontará a más de 13.000 millones de años, arrojará más luz sobre este misterio.

Si las primeras estrellas y galaxias ya se formaron en la llamada «edad oscura», el James Webb, que está previsto que se lance antes de que termine este año, debería ser capaz de ver pruebas de ellas, añadió Günther.

Imagen de portada: Imagen de un agujero negro dada a conocer el 25 de marzo de este año por el Instituto de Astronomía y Ciencias del Espacio de Corea del Sur.

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. Diciembre 2021

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¿Una nave extraterrestre? Continúa polémica científica por origen de Oumuamua: astrofísicos de Harvard insisten en que pueden ser los restos de una nave espacial.

Según los dos astrofísicos de Harvard, es imposible que se trate de un objeto hecho de hielo de nitrógeno, como sostuvieron dos astrónomos. La naturaleza de Oumuamua sigue siendo un misterio y dividiendo a la comunidad científica.

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En octubre de 2017, astrónomos descubrieron un extraño objeto estelar cruzando el Sistema Solar. Lo bautizaron Oumuamua. Por su gran velocidad, unos 92.000 km/h, concluyeron que no se había originado en nuestro sistema y que provenía de otro sistema planetario diferente al nuestro.

Todas estas características hicieron que Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, lanzara una controvertida hipótesis: Oumuamua eran los restos de una nave espacial extraterrestre.

Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard.

Desde entonces, los científicos y astrónomos de todo el mundo debaten sobre la validez de esta tesis.

Una de las explicaciones que desacreditan el origen extraterrestre de Oumuamua, nombre que significa xxx, pues fue descubierto desde un telescopio en Hawai, es que la enigmática roca espacial en realidad es un ‘iceberg de nitrógeno’. De acuerdo a esta teoría, esto explicaría su enorme reflectividad y su aparentemente inexplicable capacidad de aceleración.

Los científicos han estado desconcertados con la velocidad del objeto. Todos esperaban que al pasar cerca del Sol, la gravedad lo frenara, pero el extraño objeto hizo todo lo contrario: tras su acercamiento aceleró aún más. Algunos sostuvieron que esta aceleración podía deberse a la evaporación de agua o a una emisión de gases, lanzados por el calor del Sol, lo que le habría dado un impulso extra, como ocurre con varios cometas. Pero los astrónomos no hallaron ninguna evidencia de que Oumuamua estuviera emitiendo gas, ni vapor, ni absolutamente nada. ¿De dónde salía entonces la energía necesaria para la aceleración?

La trayectoria aparente de Oumuamua por el Sistema Solar. Crédito: Nasa

Fue entonces cuando algunos postularon la tesis del iceberg de nitrógeno, que también explicaría su inusual brillo, que no ha permitido a los investigadores determinar de qué material está hecho.

En marzo, Alan Jackson y Steven Dessch, astrofísicos de la Universidad Estatal de Arizona, publicaron su teoría del “iceberg de nitrógeno”, el que básicamente concluye que Oumuamua es un fragmento de hielo de nitrógeno que se desprendió de un planeta similar a Plutón, en algún rincón del Sistema Solar.

El nitrógeno le proporciona su “inexplicable brillo” y funciona como un “propulsor invisible”, porque a medida que Oumuamua se acercaba al Sol, el gas del nitrógeno en evaporación, que resulta invisible para los telescopios, habría empujado el objeto, proporcionándole la aceleración detectada.

Ilustración de Oumuamua.

Pero Loeb, junto al también astrofísico de la U. de Harvard, Amir Siraj, no están de acuerdo y dicen que eso es “imposible”.

Imagen de portada: Gentileza de ESO

FUENTE RESPONSABLE: La Tercera. Por Patricio Lazcano

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