Guerra en Ucrania: Banksy realizó un grafiti en un edificio destruido en Borodyanka.

El artista callejero confirmó en sus redes sociales la autoría de la imagen de una niña gimnasta en pleno ejercicio de equilibrio en esa ciudad en ruinas por la invasión de las tropas rusas.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Tres obras atribuidas a Banksy aparecieron en la ciudad ucraniana de Borodyanka, una de las más castigadas por las bombas rusas desde el inicio de la invasión. Este viernes, en su cuenta de Instagram (@banksy) el misterioso artista compartió la imagen de una de ellas, donde se ve a una niña gimnasta que hace una pirueta entre los escombros de un edificio en ruinas. Cabe recordar que a mediados de marzo, la gimnasta ucraniana Katya Dyachenko, de apenas once años, murió cuando un misil ruso se estrelló contra su casa, en Mariupol.

También se le atribuyeron otras dos imágenes en la misma ciudad cercana a Kiev. En una, un chico judoca derriba a un hombre fornido -algunos lo encuentran similar al mandatario ruso Vladimir Putin- con técnica y estilo (a la manera de Banksy); en otra, se ven las siluetas de un niño y una niña balanceándose en un subibaja. Las obras del artista británico insinúan no solo que los niños son las víctimas indefensas de cualquier guerra sino también que, pese al conflicto bélico, la vida se abre paso. Según un informe que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos dio a conocer a mediados de agosto, hasta ese entonces se habían registrado 972 víctimas infantiles, de las cuales 362 murieron y 610 resultaron heridas. Sin embargo, para Unicef el número real es más elevado.

Tweet

Conversación

Nataliya Gumenyuk

@ngumenyuk

Bansky’s graffiti from Borodyanka. He got it right.

Imagen
Imagen

6:20 a. m. · 12 nov. 2022·Twitter for iPhone

No obstante, la obra que el artista de identidad desconocida compartió en redes para revelar su paso por Ucrania es de la niña gimnasta haciendo equilibrio entre los escombros de un edificio devastado por las bombas. En su cuenta de Instagram, agregó una sencilla leyenda que funciona como epígrafe: “Borodyanka, Ucrania”. Muchos seguidores agradecieron al artista con mensajes y emojis de corazones con los colores de la bandera de Ucrania.

Tweet

Conversación

Anna Purtova

@Purtova_aa

This is our gymnast Katya Dyachenko. She is 11. Died under the rubble of her house in Mariupol when a Russian shell hit it over the day. She could have had a bright future ahead of her as a young Ukrainian champion. But in a second she’s just gone. Close the sky…please. @NATO

Traducido del inglés al

Esta es nuestra gimnasta Katya Dyachenko. Tiene 11 años. Murió bajo los escombros de su casa en Mariupol cuando un proyectil ruso la golpeó durante el día. Podría haber tenido un futuro brillante por delante como joven campeona de Ucrania. Pero en un segundo ella simplemente se ha ido. Cierra el cielo… por favor. @NATO

5:38 p. m. · 23 mar. 2022·Twitter for iPhone

Esta ciudad, ubicada al noroeste de Kiev, es una de las localidades más golpeadas por los bombardeos junto con Bucha, Irpin y Hostomel, y estuvo ocupada hasta abril. Luego de ser liberada por las fuerzas ucranianas, se hallaron docenas de fosas comunes donde habían sido enterrados los cuerpos de civiles torturados y asesinados. Putin había ordenado la utilización de bombas de racimo en las áreas pobladas de Borodyanka. Los crímenes de guerra rusos han sido denunciados por países, organismos internacionales, entidades humanitarias y también por artistas.

Mientras tanto, en Buenos Aires se puede visitar la muestra inmersiva Banksy. Genius or Vandal? que hasta la fecha ha recibido más de un millón de visitas en su gira mundial. Emplazada en el predio de La Rural, propone un recorrido a través de más de setenta obras realizadas con diferentes técnicas: óleo o acrílico sobre lienzo, espray sobre lienzo y madera, serigrafías de edición limitada, esténciles sobre metal u hormigón, esculturas, instalaciones, videos, fotografías y “experiencias” de realidad virtual. Hoy y mañana se ofrece una promoción de 40% de descuento en el precio de las entradas. Ni genio ni vándalo: Bansky es un aliado de los niños en la causa contra la guerra.

Imagen de portada: Una niña gimnasta en pleno ejercicio de equilibrio sobre cascotes de escombro (Banksy)

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Por Daniel Gigena. 12 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arte/Movimientos Contraculturales/Guerra/Ucrania/Banksy.

 

 

Banksy en La Rural: la salida es por la tienda de merchandising.

Un recorrido por la muestra del ícono mundial de la contracultura en el centro de exposiciones de Palermo. Contradicciones e imperdibles de una exhibición «no autorizada».

Palermo. Las paredes hablan. «Somos la especie en peligro de extinguirlo todo». Cuánta razón. Estoico, el deshilachado afiche del movimiento de liberación animal, Voicot, resiste de cara a la oligarca Rural. 

A unos pasitos, en lo alto del cielo nublado, otro cartel. Señalética firmada por el Gobierno de la Ciudad de la furia larretista. El Gran Hermano PRO advierte: «Espacio monitoreado por cámaras de seguridad». 

Sobre la fachada del centro de exposiciones, otros dos avisos. Blancos, radiantes, prolijos, seductores. Por supuesto, vendedores. Se lee, con acento british: «Banksy: Genius or Vandal?». Subrayado, en criollo: «Exposición no autorizada». ¡Albricias, la contracultura llegó a La Rural! La paradoja de acercarse a la estrella distante del arte callejero antisistema en un paseo ordenado por pulcros salones, audioguía y anteojitos de realidad virtual. Falta calle. Tan obvio en un espacio apropiado por los dueños del campo.

Igual parece que la expo funciona. Los 70 originales de Banksy, propiedad de generosos coleccionistas –todas galerías que venden obras del artista británico en sus webs–, vienen de una larga gira con escalas en Madrid, Nueva York, Milán, Lisboa, Moscú, Las Vegas, Tokio, Bruselas, Hong Kong y mucho más allá. 

Millones de visitantes, suculentas recaudaciones, show business. Sin dudas, el mercado del arte (de ese arte, al menos) goza de buena salud tras la miserable pandemia.

Mientras tanto, el cotizado Banksy patalea en internet contra las exhibiciones no consensuadas. «Trátalos en consecuencia», cierra su queja de bandoneón virtual. El artista acompaña la diatriba con una imagen. Un grafiti en la fachada de una expo. Una sola palabra tatuada: «Fake».

Antes de ingresar al predio, Bernardo, treintañero profesor de Historia llegado desde Montserrat, dice que ni fu ni fa con la polémica: «Si quiero puteríos, veo un programa de chimentos. 

Yo soy hincha de Banksy, porque nos canta la posta de cómo nos caga el sistema, de cómo nos explota el capitalismo, y lo hace arte. Eso sí, hablando de capitalismo, saladito el precio para el sueldo docente». La entrada en Buenos Aires cuesta 3000 pesos. La salida vemos.

Mapa global de las intervenciones de Banksy.

 

Policías «smile» del británico.

Murales vivos en La Rural.

Pibe capucha

Los grafitis son una forma de guerrilla. Una manera de pelearle el territorio y el poder a un enemigo siempre más grande y mejor equipado. Banksy amplió el campo de batalla del arte urbano desde las calles de su Bristol natal a la aldea global.

Corrían los ’90 en el Reino Unido: Tony Blair, «Cool Britannia», Tercera Vía. 

Mucho maquillaje, menos Estado de Bienestar, más límites para las libertades civiles. Un continuado remozado de los ochenta de la Thatcher. También, épocas de raves, trip hop, stencil y resistencia contracultural herederas del punk en las islas piratas. Esta ensalada alimentó al cachorro Banksy.

El puntapié inicial de la expo es un viaje a los tiempos germinales del artista anónimo. Cómo dar la cara. Pintar paredes es un delito. «Si el grafiti cambiara algo, sería ilegal». Fotos y más fotos de época –firmadas por Steve Lazarides, su amigo y primer agente– que muestran a un flaco siempre encapuchado. Sobre la identidad real de Banksy se han tejido mil y una leyendas. Que es el provocador Damein Hirst, el decorador Robert Bank, el músico Robert Del Naja. Frío, frío, frío. «En el fondo, todos somos Banksy», dijo el cantante de Massive Attack.

Cerca del espacio que recrea el estudio–galpón del artista pululan Lucas y Celia, una expareja de jubilados bien empilchados: «Nos conocimos hace 61 años, la vida nos separó, hace poco nos reencontramos y acá estamos festejando, rodeados de arte». 

El caballero dice saber mares sobre muralismo: «No digo que Banksy sea Diego Rivera, pero tiene su sello personal. Es contestatario, antisistema y también amoroso. Me gusta mucho la obra del joven lanzando ramos de flores en vez de una bomba molotov. Los años me enseñaron que hay que amar y protestar más». 

La obra, una serigrafía en papel, puede apreciarse en la exhibición. Se titula «Love is in the air», pero las masas la rebautizaron «El lanzador de flores». Banksy la pintó por primera vez en una pared de la frontera salvaje que asfixia a Palestina, donde también instaló un hotel con vista a los muros. El año pasado fue subastada por la casa de remates Sotheby’s. Casi 13 millones de verdosos dólares. Clink caja.

Humor y crítica antisistema en la muestra. Foto: Edgardo Gómez

Visitantes en la muestra sobre el artista de Bristol. Foto: Edgardo Gómez

«Napalm», un hit de Banksy. Foto: Edgardo Gómez

La llanura de los chistes

Serigrafías, grafitis, stencils, instalaciones, videos. Los originales del británico se esparcen en varias salas hermanadas por ejes temáticos. El capitalismo salvaje, el rey consumo, el drama de la migración, las guerras imperialistas.

 «Creo que son una protesta sutil, elegante, y a la vez muy potente. Banksy muestra lo sometidos e idiotizados que estamos», reflexiona Agustina, estudiante chilena, justo frente al cuadro que muestra a unos pibes haciendo flamear una bolsa de supermercado como bandera. No muy lejos, un stencil grita: «No podemos hacer nada para cambiar el mundo hasta que el capitalismo se derrumbe. Mientras tanto vayamos de compras para consolarnos».

Un océano de imágenes cargadas de filosa crítica, pero también de mucho humor. Lenin en patines con el logo de Nike, la reina Victoria disfrutando un cunnilingus, Steve Jobs como refugiado sirio, angelicales policías antidisturbios con caritas de «smile» o tomando generosas líneas de cocaína.

También los billetes falsos con la cara de Lady Di que el británico arrojó a una multitud en 2004, durante los festejos del carnaval de Notting Hill. Papel moneda respaldado por el «Banksy of England».

Inés es una jubilada que vino de visita con toda la parentela. Esta tarde tiene su bautismo de fuego con el street art: «Todo muy lindo, me gusta el cruce que hace entre el arte y la política. Es parecido a mi artista favorito, Nik, que es un genio». Un chiste sin remate posible. 

A Iñaki lo dejó en llamas «Napalm», el dibujo inspirado en las fotografías de Nick Ut que muestra a la niña Kim Phuc tomada de la mano de Ronald Mc Donald y el ratón Mickey: «Qué mierda es la guerra, ¿no? Yo sí creo que el arte puede ayudar a que no existan más. Pero eso seguro no depende de nosotros». 

Otro stencil de Banksy reza: «Los crímenes más grandes del mundo no son cometidos por gente que rompe las reglas, sino por los que las siguen. Es la gente que cumple órdenes las que lanzan bombas y masacran pueblos».

El color de la muestra en Palermo. Foto: Edgardo Gómez

Grafitis y resistencia.. Foto: Edgardo Gómez

La tienda de merchandising y el fin del capitalismo. Foto: Edgardo Gómez

Globos de ensayo

«Desempleado del mes». Eso dice el pin «irónico» que lucen los trabajadores de la muestra en sus pechos. Pibes y pibas del ejército de reserva del mercado laboral que se hacen unas monedas con mucha intermitencia. 

Una laburante comenta al pasar: «Por ahí veo un cuadro y me siento representada. Eso de que el sistema nos explota, trabajar para nada, para consumir. Era más fácil trabajar en la muestra de Van Gogh, puras flores».

Pegadito al aburrido tour virtual se encuentra la cereza del postre: una sala entera dedicada a la afamada «Niña con globo», la Gioconda de Banksy. Foto obligada para subir a Instagram. Banksy la creó como mural en 2002 bajo el puente de Waterloo. Una copia original en papel fue subastada en 2018 por más de un millón de libras. Lo curiosos fue que la obra resultó semidestruida por una trituradora pocos segundos después de ser adquirida. La serigrafía deshilachada fue vendida nuevamente en 2021 por casi 19 millones de libras. Terminó rebautizada: «El amor está en la papelera».

Sin indirectas, la salida de la muestra es por la tienda de merchandising. «Destroy capitalism», se lee en una remera que cuelga sobre las cabezas de los empleados. 

Hay afiches, calcos, tazas, posters, pines, lápices con el sello Banksy. ¡Lleve, nomás! Pago al contado. Atención al consumidor, a la consumidora: no hay precios cuidados. «

Imagen de portada: Por Edgardo Goméz.

FUENTE RESPONSABLE: Tiempo Argentino. Por Nicolás G. Recoaro. 24 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Antisistema/Arte/Banksy/Grafitis/Capitalismo.

 

 

Banksy en Buenos Aires: llega a la Argentina la primera gran muestra dedicada al grafitero anónimo.

Si es de tu interés profundizar en esta entrada, cliquea por favor donde se encuentre escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Desde agosto en La Rural se exhibirán más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas; las entradas estarán a la venta a partir de junio, por un precio aún no estipulado.

¿Vendrá él a Buenos Aires? 

Lo sabremos por sus huellas callejeras, como las que dejó el año pasado en cinco ciudades británicas. Lo que ya está confirmado es que llegará en agosto a La Rural la primera gran exposición en la Argentina dedicada al grafitero anónimo: Banksy, ¿genio o vándalo? es el título de esta muestra que incluirá una experiencia con realidad virtual y una instalación multimedia en 360°, especialmente creada para este recorrido por una carrera que asombra al mundo. No autorizado por uno de los principales exponentes del street art contemporáneo, claro, que busca defender su anonimato y su independencia del sistema.

Una de las obras que se verán en la muestra – Alba Ruperez

La nueva apuesta de Daniel Grinbank reunirá en el Pabellón Frers -el mismo que aloja hasta junio la exitosa muestra inmersiva sobre Vincent van Gogh, visitada por casi 300.000 personas- más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas, ya exhibidas en ciudades como Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Madrid, Barcelona, Hong Kong y Tokio, entre otras. 

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona. Alba Ruperez

“Estamos transitando un terreno muy inexplorado, con poca experiencia en el país”, dijo a LA NACIÓN Grinbank, conocido productor de espectáculos, que expandió el negocio a las exhibiciones e impulsa este proyecto en alianza con Sold Out. “Es un área que está creciendo mucho, porque permite el distanciamiento social. La muestra más taquillera en este momento es la de Harry Potter, que es más convocante que los musicales de Broadway”, explica, antes de apuntar que la de Banksy también registró en otras ciudades “cifras sorprendentes” cercanas a los 200.000 visitantes.

Sobre los costos de esta coproducción, aclara que “el importe es confidencial”, y que son altos no solo por los derechos para traerla sino por el traslado, el acondicionamiento del lugar y el personal necesario para atender al público. 

“El de Banksy es un target distinto al de Van Gogh, que al terminar el año seguramente se va a destacar como el espectáculo más convocante en el país -aclaró-. Banksy es un contestatario, un provocador, un fenómeno contracultural muy fuerte. Esperamos convocar a un público joven más importante”.

Allí se podrá ver por ejemplo una versión de Niña con globo, obra triturada en la sala de Sotheby’s de Londres segundos después de que se rematara por el equivalente en libras a 1,4 millones de dólares, para convertirla en una nueva obra titulada El amor está en el tacho. Esta última, a su vez, volvió a rematarse en octubre último en la misma sala por el equivalente a 25,38 millones de dólares.Es decir, la cifra más alta que se haya pagado por una pieza de Banksy.

Se exhibirá también otra de las imágenes más conocidas del grafitero británico, El amor está en el aire, que muestra a un manifestante dispuesto a lanzar flores en lugar de piedras o bombas. Por una versión de esa pieza se pagó el año pasado en Sotheby’s de Nueva York el equivalente en criptomonedas a 12,9 millones de dólares, y la empresa Particle anunció en diciembre que la revendería en 10.000 “partículas” virtuales, únicas y coleccionables.

La ironía y el factor sorpresa son claves en las acciones de este artista, que interviene los sitios más insólitos con corrosivas imágenes cargadas de crítica política y social. 

Temas como la globalización, el consumo, las guerras, la política, la religión, los refugiados o la crisis climática son abordados con humor a través de técnicas variadas: óleo, acrílico o spray sobre lienzo y madera, serigrafías, esténciles sobre hormigón, esculturas, instalaciones, videos y fotografías. En la muestra porteña, una audioguía para smartphones gratuita, disponible en castellano e inglés, permitirá conocer más detalles sobre sus obras.

“Banksy es uno de los artistas más brillantes e importantes de nuestro tiempo –dijo a la productora Sold Out Alexander Nachkebiya, curador de la muestra, que vendrá a Buenos Aires para el montaje-. 

Su trabajo es un desafío para el sistema, una protesta, una marca extremadamente bien construida, un misterio, una desobediencia a la ley…

Queremos que cada visitante de esta exposición pueda resolver por sí mismo quién es realmente Banksy: ¿un genio o un vándalo?, ¿un artista o un empresario?, ¿un provocador o un rebelde?

Lo poco que se sabe del artista es que nació en Bristol, donde participó del “boom del aerosol” a fines de la década de 1980. Desde entonces fueron señalados como sospechosos, entre otros, Robin Gunningham, Remi Kabaka y Robert del Naja, líder de Massive Attack. “¡Todos somos Banksy!”, aseguró este último.

En su cuenta de Instagram (@banksy) suele publicar videos que cosechan millones de reproducciones y miles de comentarios. 

Por ejemplo el registro de Venecia empetrolada, exhibición callejera de un mosaico de pinturas que formaban un gigantesco crucero en los canales de la ciudad. “Armando mi puesto en la Bienal de Venecia -comentó el artista debajo de la publicación-. Pese a ser el evento de arte más grande y prestigioso del mundo, por alguna razón nunca he sido invitado”.

Imagen de portada:El video muestra a un hombre encapuchado, supuestamente Banksy, dirigiéndose a realizar una obra en la playa. Captura de pantalla

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Argentina. Cultura. Por Celina Chatruc. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Banksy/Revolucionario o vándalo