“Con el litio, América Latina está en riesgo de repetir la película del extractivismo de sus minerales a cambio de unas pocas monedas”.

Tres países de América Latina están desde hace unos años en el punto de mira de empresas y gobiernos de todo el mundo. Tienen algo escaso y muy valioso para el futuro de la energía.

Igual que el oro y la plata, el litio agita sueños de riqueza y prosperidad en todo el continente.

Oro blanco en los desiertos y salares de Argentina, Chile y Bolivia.

Con el más liviano de los metales -tanto que puede flotar en el agua- se fabrican las baterías de litio de los coches eléctricos y de casi cualquier dispositivo electrónico.

«Estos 3 países concentran entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de este mineral. Aunque en cada uno de ellos la historia es muy diferente», dice en esta entrevista con BBC Mundo Ernesto Picco, docente e investigador de tiempo completo en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), en Argentina.

Ernesto Picco es autor de «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

Para conocer qué transformación está teniendo lugar, Picco se embarcó en un viaje a las entrañas del desierto y lo cuenta en su libro «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

«El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años», afirma respaldando el interés mundial por su extracción.

Precisamente por su precio y lo barato que es extraerlo en América Latina gracias al bajo coste de la mano de obra, la baja fiscalidad para las empresa y la relajación de las leyes medioambientales, muchas compañías de Estados Unidos, Australia, Canadá o Corea del Sur ya operan en los salares latinoamericanos.

Pero existe un riesgo, dice Picco, y no es otro que el de «asistir a una película que ya hemos visto en el pasado» y a repetir los mismos errores, dice refiriéndose al extractivismo de recursos naturales en América Latina que alimentaron el crecimiento de las economías del hemisferio norte dejando escasos beneficios en el sur.

Portada del libro escrito por Ernesto Picco

FUENTE DE LA IMAGEN – ERNESTO PICCO

Estos modelos de desarrollo en los países latinoamericanos basados en la explotación y exportación de materias primas, sin valor agregado, tiene repercusiones en la política y la sociedad, pero también en los ecosistemas y las comunidades que viven alrededor.

«El verdadero potencial de este mineral que hasta hace poco se extraía del desierto sin mucha pompa se destapó en el siglo XXI. Pero ya hay científicos y organizaciones sociales que advierten que esta transformación económica es una fantasía. O, en el peor de los casos, que puede ser verdad a costa de un desastre ambiental y social», explica.

El periodista e investigador argentino conversó con BBC Mundo en el marco del Hay Festival Arequipa.

Habitantes del desierto de Atacama

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¿Qué es el «triángulo del litio»?

Es una forma de nombrar la región que comprende el norte de Argentina, el norte de Chile y el sur de Bolivia.

Más allá de los límites políticos, es una zona muy parecida en términos geográficos, demográficos y culturales.

No hay mucha diferencia entre los atacameños del norte de Argentina y del norte de Chile, por ejemplo.

Son todas poblaciones que están, dicen ellos, desde hace 4.000 años viviendo allí.

Son zonas con una geografía fundamentalmente desértica, donde las familias viven muy aisladas unas de otras y subsisten a través del pastoreo.

Algunas viven de la sal o de la cría de animales.

Hablamos de lugares donde están empezando a llegar grandes empresas y plantas de extracción del litio.

Batería eléctrica de auto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

¿Qué procesos químicos se usan para extraer el litio?

Lo que hacen las empresas es perforar la costra de los salares, bombear la salmuera -que es el agua subterránea- y volcarla en unas piletas que tienen kilómetros cuadrados de superficie.

Eso se deja evaporar al sol y, una vez que se evapora, queda en el sedimento una serie de minerales y metales que son procesados en las plantas químicas.

De ahí se extrae el carbonato de litio u otra de sus variantes.

¿Qué te encontraste al llegar allí?

Una de las cosas que más me sorprendió es que las plantas están llegando a lugares muy aislados, donde no se ven.

Son lugares remotos, poco accesibles, donde es fácil es que pase desapercibido lo que está ocurriendo.

Una excavadora recogiendo montañas de litio blanco.

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¿Y qué está ocurriendo?

Las comunidades están denunciando un problema de vegas (terrenos fértiles) que se están secando, de ríos contaminados…

Por ejemplo, no se sabe cuál es el impacto en el aire o en el suelo de los residuos que quedan acumulados al costado de las plantas de extracción.

Hay en Chile estudios sobre cómo esto ha impactado en la fauna.

Todo indica que el impacto ambiental es fuerte y en la medida en que empiecen a multiplicarse la cantidad de empresas que llegan, que es lo que aparentemente va a pasar en los próximos cinco o seis años, el impacto seguramente va a ser mucho mayor frente a un beneficio económico que habrá que ver si se justifica.

Un salar en Argentina

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¿Qué es lo que lo que más te llamó la atención en tu viaje?

La manera diferente en que los tres países -Argentina, Bolivia y Chile- han gestionado la situación de encontrarse con un recurso natural estratégico a nivel global.

Bolivia ha intentado avanzar con un una estrategia de nacionalización.

El modelo de Argentina está mucho más ligado al marco legal de los 90, donde las provincias y los estados federales se disputan entre sí la llegada de empresas ofreciendo mejores beneficios y facilidades.

Y Chile con una cosa más pendular.

Empezó con una etapa más privatista con un sentido del negocio puro y duro y ahora -con el nuevo gobierno de Gabriel Boric- está tratando de crear una empresa estatal.

O sea el marco es muy diferente en estos en los tres países, donde la geografía es muy similar, las culturas son muy similares, pero la política tiene muchos matices.

Zonas de extracción del litio.

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¿Crees que hay una opción mejor que la otra?

Eso en realidad lo vamos a saber con el tiempo y depende de la perspectiva desde la que lo veamos.

Si uno piensa en la posibilidad de industrializar y de ascender en la cadena de valor, la apuesta de Bolivia es una apuesta a largo plazo que evidentemente no ha dado resultado en lo inmediato.

Porque el nivel de producción ha sido menor y ha tenido más dificultades para avanzar, pero quizás en un futuro se encuentre con un control soberano de sus recursos y con beneficios que sean para el país de manera más general.

En el caso Argentina, venimos desde la década del 90, por lo menos con un esquema extractivista puro y duro, que deja beneficios muy magros al país.

Ahora empieza a cambiar la situación.

Una señora alza una pancarta que dice "defendamos el litio"

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¿Cómo?

Ente el final del año pasado y principios de este se empezó a conformar en lo que se llamó la Mesa Nacional de Litio, donde las tres provincias articuladas con el gobierno de la nación, están empezando a unirse -en vez de estar compitiendo entre sí- para para generar mayores beneficios y progresos estratégicos.

Creo que en América Latina se está empezando un proceso diferente para subir en la cadena de valor.

Por ejemplo fabricando las baterías.

Eso implica ya por lo menos un posicionamiento y deja ver que queremos ser algo más que meros exportadores de recursos naturales porque a medida que uno va avanzando la ganancia se multiplica y el país obtiene mayores beneficios.

Un trabajador de la empresa chilena que exporta litio

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En tu libro afirmas que lo que se extrae por ejemplo en el Salar del Hombre Muerto en Argentina se procesa en plantas de Estados Unidos o China. 

¿América Latina ha vuelto a caer en la trampa de vender sus riquezas minerales sin participar mucho en la cadena de valor, que es lo que más dinero deja?

Ese es el gran riesgo.

El aumento de la demanda va a atraer empresas de Estados Unidos, de China, de Canadá, de Australia o de Corea del Sur.

Por un lado vas a tener un impacto ambiental tremendo y por el otro vas a tener un aumento de la situación de extractivismo.

Si Argentina no hubiera decidido dejar de ser solamente un proveedor de recursos naturales y empezar a industrializarlos, claramente estaríamos asistiendo en primera fila a una vieja película repetida.

La de ser los eternos entregadores de recursos naturales que siguen empobrecidos y que se siguen sacrificando los ecosistemas a costa del hemisferio norte a cambio de unas pocas monedas.

Pero en esta película hay una singularidad y es que esta vez se hace en nombre del medioambiente.

El litio se extrae en nombre de un futuro más verde para dejar atrás el uso de combustibles fósiles.

Pero parece que haya un derecho al medio ambiente en el norte, que en el hemisferio sur es sacrificable.

Desierto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las comunidades denuncian que hay menos agua y la que hay está contaminada.

¿Quiénes controlan este negocio en América Latina?

Fundamentalmente los capitales extranjeros y sus empresas.

Hay comunidades que rechazan su llegada y otras que lo aceptan a cambio de una serie de beneficios como la construcción de caminos, de escuelas o la creación de puestos de trabajo.

¿Parece que las empresas han reemplazado las funciones del Estado?

Exactamente. Es una de las formas que tienen las empresas para entrar.

Todo lo que está pasando muestra los problemas que tiene el Estado para responder a las necesidades de las comunidades.

Las provincias del norte, por lo menos en el caso argentino, son las provincias históricamente más empobrecida del país.

Y entonces esas empresas vienen a responder a eso y a llenar el vacío que deja el Estado.

Un camión traslada una montaña de litio

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¿Está transformando el litio a las sociedades de América Latina?

Se están transformando. Lo que no sabemos si para bien o para mal.

Pero claramente estamos hablando de comunidades y territorios históricamente aislados y abandonados, que de pronto están en el ojo público por la existencia y por el aumento de la demanda del litio.

El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años.

Esto implica que el aumento de la demanda hace que todas estas empresas se interesen por extraerlo.

Eso ya es una transformación.

Este artículo forma parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 3 y el 6 de noviembre.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Cristina Jiménez Orgaz. HayFestivalArequipa@BBCMundo. 3 de noviembre 2022.

Economía/Chile/Argentina/Bolivia/América Latina/Negocios.

 

 

Las misteriosas civilizaciones que inspiraron la leyenda de El Dorado.

Unas ruinas poco conocidas, que datan de milenios y cubren cientos de kilómetros cuadrados, están cambiando las percepciones de la Amazonía y sus antiguos habitantes.

En un tramo de la Amazonía boliviana conocido como los Llanos de Moxos o Mojos, el bochornoso puerto de Loma Suárez toma su nombre de un notorio magnate del caucho que construyó una mansión y un rancho junto a una colina con vista al río Ibare.

Durante finales del siglo XIX y principios del XX, Nicolás Suárez y sus hermanos se encontraban entre las personas más ricas y despiadadas de Bolivia, y gobernaban una vasta franja de la cuenca del Amazonas con una violencia aterradora, según mi guía Lyliam González.

«Eran dueños de todo por aquí», dijo.

La loma ahora está coronada por un mausoleo para uno de los hermanos, Rómulo, pero yo estaba más interesado en el montículo cubierto de hierba en sí.

Alrededor de 10 metros de altura, con un camino de tierra y un grupo de árboles en la base, parecía natural y anodino.

Pero en realidad es obra del hombre, uno de los miles de movimientos de tierra construidos por sociedades antiguas notables pero poco conocidas.

No era así

El Amazonas antes de la llegada de los europeos a América en 1492 se representa comúnmente como un lugar prístino salpicado de comunidades pequeñas y sencillas.

Los Llanos de Moxos refutan elegantemente esta noción.

Con una extensión de 120.000 kilómetros cuadrados de sabana tropical, selva tropical y cursos de agua serpenteantes en el noreste de Bolivia, la región, que es aproximadamente del tamaño de Inglaterra, ha estado habitada durante 10.000 años, inicialmente por comunidades de cazadores-recolectores.

Alrededor del año 1000 a.C., comenzaron a desarrollarse sociedades más complejas.

En respuesta al entorno altamente desafiante -incluidas las dramáticas inundaciones estacionales-, construyeron redes de estructuras moviendo tierras.

Desde colinas, plataformas residenciales y ceremoniales elevadas y campos elevados para protegerse contra el aumento del nivel del agua hasta calzadas, canales, acueductos y embalses.

El pionero arqueólogo estadounidense Kenneth Lee, quien visitó la región por primera vez en la década de 1950 mientras trabajaba para Shell y terminó dedicando su vida al estudio de los movimientos de tierra (un museo en la cercana ciudad de Trinidad ahora lleva su nombre: el Museo Etnoarqueológico Kenneth Lee), estimó que hubo hasta 20.000 movimientos de tierra, y las aldeas más grandes albergaban a 2.000 personas o más.

Loma Suárez

FUENTE DE LA IMAGEN – SHAFIK MEGHJI. Loma Suárez es uno de los miles de movimientos de tierra construidos por las antiguas sociedades de los Llanos de Moxos.

A diferencia de los incas o los mayas, no existe un nombre único para los antiguos constructores de terraplenes de los Llanos de Moxos.

Los pocos académicos que los estudian tienden a usar términos colectivos incómodos, como «prehispánico» o «precolombino», mientras que los grupos individuales, como las culturas Baures o Casarabe, han recibido nombres de pueblos o ciudades de la actualidad.

Pero en las últimas décadas, los constructores de movimientos de tierra han sido objeto de un mayor estudio por parte de los arqueólogos, cuyos hallazgos han transformado nuestra comprensión de la Amazonía.

Escultores del entorno

Investigaciones recientes sugieren que, durante más de 2.000 años, los Llanos de Moxos fueron el hogar de muchas más personas (quizás hasta un millón) y de sociedades mucho más sofisticadas de lo que se pensaba anteriormente.

A pesar de carecer de recursos vitales, como fuentes locales de piedra y animales domesticados, estas sociedades remodelaron por completo su entorno, construyendo una serie de estructuras para viviendas, agricultura, ceremonias religiosas y cementerios que les permitieron prosperar en un lugar que aún hoy puede resultar altamente desafiante.

Este trabajo de construcción implicó el «movimiento masivo de suelos, la transformación de la topografía local, el enriquecimiento del suelo y el cambio en la composición de la vegetación», según el arqueólogo de la Universidad de Pensilvania Clark L Erickson en su artículo de investigación «Amazonia: la arqueología histórica de un paisaje domesticado».

Los canales y calzadas artificiales proporcionaron enlaces de transporte y comunicación, ayudando no solo a mitigar el daño de las inundaciones estacionales, sino también a gestionar activamente los niveles de agua.

Se crearon lagunas y presas para ayudar a la pesca, mientras que otras formaciones de movimiento de tierras se diseñaron para llevar a los animales salvajes a áreas designadas de tierra seca, donde podrían ser cazados más fácilmente.

Muchas de estas estructuras fueron abandonadas en el siglo XV, posiblemente debido a conflictos, sequías o hambrunas, y desde entonces han sido tragadas por la selva.

Pero algunas todavía están ocupadas por comunidades indígenas (descendientes de aquellos constructores), mientras que otras se han subsumido en pueblos y ranchos y algunos han sido protegidos a través de proyectos de conservación.

Mapa que muestra la sabana de los Llanos de Mojos y el área de la Cultura Casarabe

FUENTE DE LA IMAGEN – H PRÜMERS/DEUTSCHES ARCHÄOLOGISCHES INSTITUT. Mapa que muestra la sabana de los Llanos de Mojos y el área de la cultura Casarabe.

De visita

Para aprender más sobre ellos, organicé una estadía de una noche en Chuchini, una reserva natural cercana y un albergue ecológico en otra loma artificial.

En el muelle de Loma Suárez, me encontré con el guía Efrem Hinojosa, cuyos padres fundaron Chuchini hace medio siglo, y abordé una lancha para un corto viaje hacia el norte por el río Ibare.

«Mis padres crearon la reserva [de Chuchini] en 1973 después de enterarse de la importancia arqueológica y ambiental del área», dijo Hinojosa, mientras atravesábamos veíamos caimanes al acecho, con sus hocicos prehistóricos asomando por encima de la superficie del río.

Después de 15 minutos, nos metimos en un canal angosto que cortaba la densa orilla verde del río.

Rodeado de juncos y árboles larguiruchos, también fue una antigua obra de esas culturas, un canal construido hace 1.000 años o más, precisó Hinojosa.

Poco después, salimos a una laguna reluciente dominada por una colina verde y achaparrada rodeada de selva tropical y patrullada por un par de perros que ladraban.

La esposa de Hinojosa, Miriam, me mostró la loma, que era mucho más grande que la que ocupaba el mausoleo de Suárez.

El centro de la cima plana y cubierta de hierba albergaba el alojamiento ecológico de la pareja: un conjunto de habitaciones impecables, un comedor semiabierto y ventilado, muchas hamacas, un pequeño parque infantil y una cancha de fútbol.

Los senderos para caminar conducían hacia la jungla circundante, que resonaba con el canto de los pájaros.

«El nombre ‘Chuchini’ significa ‘Cueva del Jaguar’, una de las alrededor de 100 especies de mamíferos que se encuentran aquí», explicó Miriam.

«También hay más de 300 especies de aves».

Se han excavado en la reserva más de 1.500 artefactos, en particular vasijas, urnas y figurillas de cerámica finamente trabajadas, producidas por los constructores de antaño, y se descubren más todo el tiempo (incluido, recientemente, un esqueleto adulto).

Figurilla de cerámica en forma de persona

FUENTE DE LA IMAGEN – CHUCHINI. Figurilla de cerámica excavada en la reserva natural de Chuchini.

La presencia de la visionaria familia protegió a Chuchini de la deforestación, la caza furtiva, la ganadería y la agricultura comercial que ha destruido gran parte de la región.

Hoy en día, la reserva depende del turismo: los lugareños vienen a pasar el día para chapotear en la laguna, descansar en hamacas y pasear por los senderos; mientras que los viajeros extranjeros tienden a quedarse algunas noches, a menudo participando en programas de voluntariado.

Hinojosa, veterinaria cualificada, también dirige un centro de rehabilitación de animales salvajes.

Entre sus pacientes ese día había pizotes parecidos a mapaches, varios monos y un par de hermosos tucanes, sus picos anaranjados y amarillos tan extrañamente brillantes que los confundí con réplicas de plástico.

Después de pasar el día nadando y caminando, Hinojosa me llevó por el pequeño museo de Chuchini, que estaba repleto de artefactos que ofrecían una visión tentadora de las culturas, creencias y rituales de las personas que una vez vivieron aquí.

Había figurillas de cerámica, incluido un hombre con una sola pierna con un ombligo que sobresalía y el torso de una mujer que parecía llevar un bikini con puntos.

Dos grandes urnas funerarias contenían restos humanos, incluida una dentadura completa.

Otras vasijas estaban decoradas con patrones geométricos que, según algunos, representan mapas antiguos.

«Si miras algunos de los movimientos de tierra desde el aire, parecen figuras humanas o de animales», dijo Hinojosa. «Como las Líneas de Nazca de Perú».

El Dorado

Aunque el interés arqueológico en los Llanos de Moxos es relativamente reciente (las primeras excavaciones se llevaron a cabo en la década de 1910, pero la extensión de los movimientos de tierra solo comenzó a ser evidente medio siglo después), la región ha cautivado a los forasteros durante mucho tiempo.

En su libro de 1609 Comentarios Reales de los Incas, el historiador español-inca Garcilaso de la Vega escribió sobre una expedición inca del siglo XV a una provincia amazónica llamada Musu, que se cree que son los Llanos de Moxos, donde encontraron «una gran cantidad de gente guerrera» quienes, aunque estaban «encantados de ser… amigos y confederados», se negaron a someterse al dominio inca.

Este relato ayudó a inspirar la leyenda de El Dorado, una ciudad de inmensa riqueza perdida en la selva.

Calabera y vasija

FUENTE DE LA IMAGEN – CHUCHINI. Hallazgos en Chuchini.

Durante los siglos siguientes, innumerables expediciones se dirigieron al Amazonas en busca de estas legendarias riquezas. Ninguno tuvo éxito, muchas personas perdieron la vida y la noción de que alguna vez existieron sociedades avanzadas en esta parte del mundo fue ampliamente descartada.

Pero en las últimas décadas, los estudios de los Llanos de Moxos han cambiado esta visión.

Demuestran cómo estas sociedades esculpieron, domesticaron y explotaron los paisajes que les rodeaban, creando, para citar al autor del libro «1491: Una nueva historia de las Americas antes de Colón», Charles C Mann, «uno de los entornos artificiales más grandes, extraños y ecológicamente ricos del planeta».

Pirámides en la Amazonía

Este año, la investigación de vanguardia arrojó nueva luz sobre esas culturas.

En mayo, un grupo de arqueólogos y científicos de Alemania y Reino Unido publicaron los resultados de un estudio que utilizó tecnología de escaneo láser para examinar el sureste de los Llanos de Moxos.

En un artículo en la revista Nature, describen una forma de «urbanismo de baja densidad» que se compara con las sociedades andinas contemporáneas y más conocidas, como el imperio de Tiwanaku, cuya capital homónima ahora se encuentra en ruinas cerca del lago Titicaca.

(Tiwanaku, una fuerte influencia sobre los incas, dominó una vasta área que abarcaba gran parte de la actual Bolivia, el sur de Perú, el noreste de Argentina y el norte de Chile).

El equipo encontró varios sitios construidos por la cultura Casarabe (alrededor de 500-1400 d.C.), incluidos un par de grandes asentamientos: el proceso de construcción del más grande de los dos implicó el movimiento de la asombrosa cantidad de 570.000 metros cúbicos de tierra, suficiente para llenar 228 piscinas de tamaño olímpico.

Los asentamientos presentaban plataformas escalonadas que estaban rematadas, en algunos casos, con pirámides de 22 metros de altura. Y estaban conectados con las comunidades vecinas por calzadas elevadas que se extendían por varios kilómetros y estaban rodeadas de canales, embalses y lagos artificiales.

Imagen lograda con tecnología láser del terreno

FUENTE DE LA IMAGEN – H PRÜMERS/DEUTSCHES ARCHÄOLOGISCHES INSTITUT. Un estudio LIDAR reciente ha arrojado nueva luz sobre los sitios construidos por la cultura Casarabe.

Heiko Prümers, arqueólogo del Instituto Arqueológico Alemán y coautor del estudio, le dijo a Nature que la complejidad de estos sitios es «alucinante».

La escala y sofisticación de la cultura Casarabe y sus contrapartes son aún más impresionantes cuando consideras los desafíos geográficos y climáticos en los Llanos de Moxos.

También se enfrentaron a fenómenos meteorológicos extremos, de los que tuve experiencia de primera mano.

Durante la noche, el calor y la humedad aumentaron antes de ser interrumpidos por una tormenta tan poderosa que hizo temblar las paredes de mi habitación.

Era un surazo, dijo Miriam durante el desayuno, vientos polares gélidos que periódicamente soplan desde la Antártida, bajan las temperaturas y provocan grandes aguaceros.

En el bote de regreso a Loma Suárez, entumecido por el frío, azotado por gotas de lluvia que parecían granizo, sentí un nuevo respeto por las antiguas sociedades de los Llanos de Moxos, que no solo labraron una existencia aquí, sino que lograron florecer.

* Shafik Meghji es el autor de «Crossed off the Map: Travels in Bolivia (Tachado del Mapa: Viajes en Bolivia)«. Si quieres leer la historia original en BBC Travel, haz clic aquí.

Imagen de portada: ALAMY. Los Llanos de Moxos son parte de la Amazonía boliviana.

FUENTE RESPONSABLE: Shafik Meghji BBC Travel* 20 de agosto 2022

Bolivia/Arqueología/Selva Amazónica/Ciencia

 

 

 

Victoria boliviana: el nenúfar gigante de Bolivia que los científicos descubrieron ahora y que llevaba «oculto» 177 años.

La nueva especie se ha cultivado a partir de semillas.

Un nuevo estudio científico descubrió una nueva especie de nenúfar gigante, bautizada como Victoria boliviana, en honor a Bolivia, donde crece, y que había estado a la vista durante 177 años bajo el nombre de otra especie.

La enorme planta estaba registrada en los archivos del Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, y crecía en varias colecciones acuáticas de los jardínes, pero había sido identificada erróneamente como otra especie.

Ahora, un nuevo estudio científico ha revelado que en realidad se trata de una nueva especie. Además, esta planta, que crece en una única cuenca hidrográfica en parte del sistema fluvial del Amazonas, ostenta el récord de ser el mayor nenúfar del mundo, con hojas de más de 3 metros de ancho.

«Totalmente diferente»

El botánico Carlos Magdalena, uno de los mayores expertos en nenúfares del mundo, sospechaba desde hacía tiempo que la planta era diferente de las otras dos especies gigantes conocidas, Victoria amazónica y Victoria cruziana.

Victoria boliviana

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Sus sospechas le llevaron a pedir a científicos de Bolivia -del Herbario Nacional de Bolivia, el Jardín Botánico de Santa Cruz y el Jardín Botánico Público La Rinconada- la donación de algunas semillas al Real Jardín Botánico de Kew.

«Esto supuso que pudimos cultivarla junto a las otras dos especies bajo exactamente las mismas condiciones. Una vez que lo hicimos, pudimos ver claramente que cada parte de la planta era totalmente diferente», explicó a la BBC el botánico español, a la vez que describió el hallazgo como el «punto culminante» de su carrera.

Flor de Victoria Boliviana

FUENTE DE LA IMAGEN – LUCY SMITH

Junto a Carlos, la ilustradora botánica Lucy Smith realizó detallados dibujos científicos de las tres especies para lo que tuvo que acceder al invernadero por la noche, ya que las flores de los nenúfares sólo salen en la oscuridad.

«Pude acceder a las flores y, además, al observar las hojas, pude, como ilustradora, destacar las diferencias que veía», comentó la ilustradora.

«Y de hecho, mientras dibujaba esas diferencias, estas se hicieron aún más fuertes en mi mente y encontré nuevas formas de distinguirlas».

Ilustración de Victoria Boliviana

FUENTE DE LA IMAGEN – LUCY SMITH

«Quizá sea subjetivo, pero de las tres especies creo que (la nueva) tiene una de las flores más bonitas», agregó.

El Real Jardín Botánico de Kew tiene una larga tradición cultivando estas plantas: la Casa de los Nenúfares se construyó en 1852 para exhibir sus colecciones.

Imagen de archivo de la casa de los nenúfares

FUENTE DE LA IMAGEN – RBG KEW

Los nenúfares gigantes -descubiertos en el siglo XIX- fueron una maravilla natural de la época, y el género recibió el nombre de la reina Victoria de Inglaterra. Con la nueva especie descubierta ahora existen tres especies de este tipo.

El nuevo descubrimiento demuestra que los nenúfares siguen deparando algunas sorpresas y los científicos afirman que aún queda mucho por aprender sobre ellos.

Victoria Boliviana en estado salvaje en Bolivia

FUENTE DE LA IMAGEN – CARLOS MAGDALENA

«Ninguna de las tres especies ha sido muy bien estudiada», explicó el científico Alex Monro, del Real Jardín Botánico de Kew.

«Todavía no sabemos cuántas poblaciones hay y cuánto varían en tamaño. No entendemos muy bien la biología de la polinización. No sabemos mucho sobre la dispersión de la especie: cómo se transmite de un lugar a otro».

«Así que todavía hay muchas incógnitas. Y creo que, como son tan grandes, tan obvias, la gente no ha pensado en estudiarlas con tanto detalle».

La descripción de esta planta ha sido publicada en la publicación Frontiers in Plant Science.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News. Por Rebecca Morelle, corresponsal de Ciencias. 4 de julio 2022.

Ciencia/Descubrimientos/América Latina/Bolivia/Nenufares.

Qué resultados tuvo la nacionalización del litio en Bolivia (y por qué AMLO pidió su asesoría para hacerlo en México).

Han pasado 14 años desde que el gobierno de Evo Morales nacionalizó el litio en Bolivia, el llamado «oro blanco» que se ha convertido en uno de los metales críticos para la fabricación de baterías eléctricas o el almacenamiento de energías renovables.

Es tan codiciado que las proyecciones de expertos estiman que su precio podría subir exponencialmente en los próximos 20 años en medio de la transición energética que está experimentando el mundo para reducir las emisiones contaminantes.

Y ahora que la guerra en Ucrania le ha dejado en claro a Occidente que es peligroso depender del gas y el petróleo que exporta Rusia, hay una acelerada carrera por conseguir aquellos metales necesarios para electrificar las economías.

Siendo parte de los metales considerados como «el nuevo petróleo» del siglo XXI, la producción de litio pasó a ser en 2008 un producto manejado por el Estado de Bolivia con el objetivo de que la riqueza de su venta beneficiara a todos los bolivianos.

A más de 6.000 kilómetros de distancia, el gobierno mexicano puso sobre la mesa hace unos días el plan de nacionalizar el codiciado recurso reformando la Ley de Minería para que el litio sea explotado «únicamente por el Estado».

El blindaje al litio mexicano

«No saben (…) la ambición que despierta en las grandes potencias porque es un mineral estratégico para el desarrollo del futuro», dijo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cuando presentó su propuesta.

La reforma estipula que «la exploración, explotación y aprovechamiento del litio estarán exclusivamente a cargo del Estado», que será patrimonio de la nación y «se reserva para beneficio exclusivo del pueblo de México» por lo que «no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos, asignaciones o autorizaciones en la materia».

AMLO

FUENTE DE LA IMAGEN – GOBIERNO DE MÉXICO

El presidente de México ha dicho que busca asesorarse con el gobierno de Bolivia.

En 2008 Bolivia inició un viaje parecido. El gobierno de Morales apostó porque el Estado manejara toda la cadena productiva sin intervención de empresas extranjeras, un modelo de negocios muy diferente al del gas natural, donde se han hecho alianzas con firmas que tienen un 49% de participación en el negocio, mientras que el 51% restante queda en manos del Estado.

Pero con el litio intentaron controlar toda la cadena, con la promesa de que Bolivia crearía fábricas de baterías y hasta autos eléctricos.

La imagen podría haber sido un Tesla versión boliviana al lado del salar de Uyuni.

Pero no fue así.

Ahora, el presidente Luis Arce, ha trazado un nuevo rumbo para, después de muchos años de intentos fallidos, concretar las alianzas estratégicas con empresas privadas extranjeras que ofrecen la tecnología necesaria para que despegue el negocio.

Luis Arce.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Luis Arce, presidente de Bolivia, recibirá propuestas de ocho empresas extranjeras para el desarrollo del litio.

Según dijo AMLO, su gobierno le ha pedido asesoría a Bolivia para desarrollar su propio negocio estatal del litio sin participación de empresas extranjeras.

Pero… Bolivia está -en este preciso momento- trabajando con empresas extranjeras en el desarrollo de negocios compartidos.

Las ocho empresas interesadas en participar están analizando las muestras del mineral con el fin de presentar sus propuestas en las próximas semanas y el gobierno tiene previsto el anuncio de los ganadores de los contratos hacia fines de mayo.

¿Cuál será el tipo de asesoría que le entregará el gobierno boliviano al mexicano? Por ahora no está claro.

Un «botín de guerra»

Morales tenía un plan ambicioso: contar para 2015 con toda una industria de baterías y automóviles eléctricos en el país.

Ese objetivo no se consiguió, como tampoco se logró que Bolivia exportara grandes cantidades de cloruro de potasio y carbonato de litio, los dos principales productos de litio que el país vende en el mercado internacional.

Salar de Uyuni, Bolivia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«La estrategia falló», le dice a BBC Mundo Juan Carlos Zuleta, analista de la economía del litio y consultor internacional.

«No funcionó porque faltaban los recursos humanos calificados, la tecnología, la estrategia y la voluntad política», agrega.

Bolivia solo produce 500 toneladas al año de litio, una cantidad que Zuleta considera muy baja para que pueda poner un pie firme en el mercado.

Uno de los problemas, apunta, es que los gobiernos han tomado al litio como un «botín de guerra» con una perspectiva más política que técnica y con un gasto cercano a los US$800 millones que no ha dado los frutos que se esperaban.

Una prueba contundente del fracaso, argumenta el experto, es que el actual gobierno boliviano cambió drásticamente el rumbo de lo que venía haciéndose en el país, convocando a ocho empresas extranjeras para hacer una explotación compartida del metal.

Si bien es cierto que durante los gobiernos de Evo Morales hubo acercamientos con firmas privadas, los acuerdos comerciales no llegaron a buen puerto.

«Tecnologías mucho más ecológicas»

«La nacionalización del litio en Bolivia ha sido una buena idea pero el proceso ha tardado demasiado», señala Diego Von Vacano, catedrático de Ciencia Política en la universidad Texas A & M University, Estados Unidos, y colaborador externo del actual gobierno.

«Con el gobierno de Luis Arce el tema se ha comenzado a tomar en serio. Lo que no se logró en más de una década se avanzó en un año», le dice a BBC Mundo.

Salar de Atacama, Chile

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Von Vacano explica que los gobiernos anteriores hicieron esfuerzos por sacar adelante el desarrollo del litio en beneficio de los bolivianos, pero que no contaban con la tecnología necesaria para lograrlo.

De hecho, sostiene, ni siquiera existía la tecnología necesaria para extraer el litio de la salmuera boliviana, la cual es muy diferente a la que existe en otros países.

Recién en los últimos tres o cuatro años, explica, «han surgido nuevas tecnologías mucho más ecológicas».

Desde otra perspectiva, Von Vacano sostiene que los gobiernos anteriores centraron sus esfuerzos en otras prioridades como, por ejemplo, el desarrollo de la industria del gas natural.

«Creo que ahora realmente va a despegar la industria del litio en Bolivia para aprovechar las ventanas de oportunidades».

¿Por qué AMLO le pidió asesoría a Bolivia?

La reforma a la Ley de Minería propuesta por el gobierno mexicano dice que «la minería en México ha representado en los últimos 30 años, como nunca en la historia de México, la sobreexplotación de los yacimientos mineros a favor de intereses particulares, principalmente extranjeros».

Para la nacionalización del litio, la reforma contempla que «un organismo público descentralizado» se encargue de su exploración, explotación y aprovechamiento del mineral.

Batería eléctrica de auto

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El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

Beatriz Olivera, directora de la organización social Engenera, plantea que AMLO le ha pedido asesoría a Bolivia por su larga experiencia en la extracción y procesamiento de litio y también por una cuestión de afinidad política.

«La apuesta es que el gobierno mexicano tenga un control total del mineral en la exploración, extracción y procesamiento. Esto se debe en parte, a las fuertes críticas que ha hecho el presidente a las empresas mineras privadas que están plenamente justificadas», dice Olivera.

El problema, apunta, es que las empresas privadas en México tienen una regulación minera que les favorece, «incluso por encima de los derechos humanos de los pueblos indígenas».

«El presidente ha dicho que son empresas que contaminan y no le dejan nada al país. Incluso no pagan impuestos», explica.

Salar de Jujuy, Argentina.

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Argentina desarrolla su industria para hacer más eficiente la producción de los químicos del litio.

Respecto al ejemplo de Bolivia, Olivera dice que si bien el proyecto del gobierno no contempla alianzas con empresas privadas, quizás éstas puedan desarrollarse en el futuro.

Mirando el caso boliviano, Carlos Aguirre, académico de la Universidad Iberoamericana especialista en tratados y comercio internacional, señala que el gobierno del país sudamericano «finalmente recapacitó» y entendió que el desarrollo de experiencia y de tecnología requiere de recursos de los que no necesariamente dispone el Estado.

Argentina y Chile, por ejemplo, que también se han reservado la titularidad del Estado sobre la explotación del litio, sí han concretado asociación con particulares para poder llevar a cabo la producción.

El resultado es que esos países, especialmente Chile, «se encuentran entre los principales productores de litio del mundo. Bolivia, con una extensión mayor de reservas, no se encuentra en ese listado», señala Aguirre.

Auto eléctrico

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El mercado de autos eléctricos ha aumentado rápidamente. Sus baterías requieren litio.

En eso coincide Francisco Ortiz, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana.

A su juicio, AMLO anunció la búsqueda de asesoría en Bolivia porque «es un mensaje propagandístico, un mensaje más ideológico que con fundamentos técnicos».

Desde un punto de vista publicitario, apunta, «es un discurso muy bueno para sus seguidores» por el acercamiento a otros gobiernos de su misma línea.

Ortiz espera que la nacionalización del litio en México no termine como la experiencia de la petrolera estatal Pemex.

«Pemex tiene una deuda gigantesca. La riqueza ha generado pobreza, ha generado deudas por una mala administración. El riesgo es que con el litio tengamos otro Pemex».

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El litio es conocido como el «oro blanco».

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Abril 2022

Economía/México/Bolivia/América Latina/Negocios

Cómo se ha librado Bolivia de la inflación que recorre América Latina (y por qué no es tan buena noticia como parece).

La economía mundial vive conmocionada por la ola de inflación global.

La guerra de Ucrania y los estímulos con los que los gobiernos respondieron al golpe de la pandemia han llevado el aumento de los precios a niveles que no se veían hace décadas.

En América Latina, el impacto de la subida es especialmente doloroso.

Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), «para una región con unos niveles históricamente altos de desigualdad, la erosión de los ingresos reales debido al aumento del costo de los alimentos y la energía se sumará a la presión económica a la que ya hacen frente los hogares vulnerables».

El problema es tal que la inflación en las cinco mayores economías latinoamericanas ha llegado a su récord de los últimos 15 años.

Pero un país sudamericano ha podido hasta ahora librarse.

Se trata de Bolivia, donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ha mantenido sorprendentemente estable. Cuando las curvas de sus vecinos y de medio mundo se disparaban al alza, Bolivia llegó incluso a registrar una bajada de los precios del 0,1% de febrero a marzo de este año.

Mientras la inflación interanual se quedó en Bolivia en un magro 0,77% en marzo, el FMI estima que rondará el 10% para toda la región a final de año y las principales economías de la región se resienten por aumentos mucho más pronunciados:

  • Brasil 11,3%
  • Chile 9,4%
  • Colombia 8,5%
  • México 7,4%
  • Uruguay 9,4%

El vecino Perú (6,8%) y Ecuador (2,6%) también se vieron afectados en mayor medida. Y las estratosféricas cifras de Venezuela (284,4%) y Argentina (55%) quedan muy lejos de las de Bolivia.

Inflación en las mayores economías de Latinoamérica. .  .

«Es muy difícil de explicar que Bolivia tenga una inflación tan baja en este momento», le dijo a BBC Mundo Roberto Laserna, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), un centro de análisis con sede en La Paz.

Pero son varias las causas.

Un boliviano fuerte

Al contrario de lo que sucede con las monedas de los países vecinos, sujetas a veces a fuertes variaciones en el tipo de cambio, la moneda nacional de Bolivia tiene un tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense fijado por el gobierno socialista de Evo Morales hace ya más de 10 años (US$1 = 6,96 bolivianos).

Mientras otros países de la región tuvieron que implantar mecanismos de control de cambios para sostener su moneda y hubo grandes divergencias entre el tipo de cambio oficial y el verdadero precio de la divisa estadounidense en la calle, en Bolivia se puede comprar y vender dólares libremente, y el tipo de cambio se ha mantenido gracias a que el gobierno lo sostiene inyectando en el mercado dólares de sus reservas.

Hugo Siles, economista y ministro de Autonomías con Morales, le dijo a BBC Mundo que «los inmensos recursos obtenidos a partir de la nacionalización de los hidrocarburos del expresidente Morales permitieron seguir una política de apreciación del boliviano que ha contribuido a la baja inflación».

Evo Morales.

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Evo Morales inició la apuesta por una moneda nacional fuerte.

El gobierno del actual presidente Luis Arce ha mantenido las políticas de Morales para robustecer al boliviano, cuya relativa fortaleza frente a las monedas de vecinos como Argentina reduce el coste para Bolivia de importar mercancías.

En el contexto actual de auge de los precios de los alimentos y del petróleo en los mercados internacionales una moneda fuerte resulta especialmente ventajosa.

Además, como señala José Luis Hevia, investigador de la Fundación Milenio, «las expectativas bien ancladas en torno al tipo de cambio han hecho que la gente tenga confianza en la moneda nacional», otro factor que favorece la estabilidad de los precios.

Subsidios y restricciones a las exportaciones

Productores y consumidores en todo el mundo se ven golpeados por el aumento de los precios de los combustibles y los alimentos.

Los bolivianos no han sentido hasta ahora ese golpe.

En su país el precio de la gasolina se mantiene estable en torno a los US$0,50 por litro y los artículos de la canasta básica tampoco han experimentado grandes incrementos.

Los expertos apuntan a los generosos subsidios del gobierno como causa.

Pese a que los costes del petróleo siguen disparados en los mercados internacionales, el monopolio estatal que distribuye la gasolina en Bolivia ha absorbido totalmente ese impacto al no alterar su precio subsidiado.

En consecuencia, los productores agrarios no se han visto empujados a trasladar a los consumidores finales el aumento de sus costes de producción derivado de la subida de los combustibles, como sí ha sucedido en otros países.

Dos bolivianos.

FUENTE DE LA IMAGEN – GASTON BRITO / GETTY

El país también cuenta con mecanismos que ayudan a contener la inflación en el rubro alimentario, como la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), una compañía estatal que brinda apoyo financiero a los productores agropecuarios, y el Fondo Rotatorio de Seguridad Alimentaria, que importa alimentos con cargo a las cuentas públicas y los distribuye en el mercado para mantener los precios a la baja.

En una de sus últimas acciones, el Fondo inyectó 10.000 toneladas de harina de trigo en el mercado para evitar una subida del precio del pan.

Lian Lin, analista de la Unidad de Inteligencia del semanario «The Economist», asegura que «estas cosas mantienen baja la inflación de los alimentos y eso significa una gran parte del total del Índice de Precios al Consumidor».

Otro freno a la subida de los precios implantado por el gobierno son los certificados de exportación que se exigen a todos los productos que se venden en el exterior.

Cuando su abastecimiento en Bolivia a un precio que las autoridades consideran justo no está garantizado, pueden negar el certificado para exportar, forzando así un aumento de la oferta en el mercado interno que también alivia las presiones inflacionarias.

Cuánto puede durar

La pregunta clave es por cuánto tiempo seguirá Bolivia beneficiándose de una excepcional estabilidad en los precios en un mundo en el que la inflación se ha convertido en el principal enemigo de los bancos centrales y una de las principales mayores preocupaciones de la población.

José Luis Hevia pronostica que ya este año se sentirá «un aumento de la inflación por lo que está pasando en el contexto internacional, pero será relativamente moderada».

«Pero todo dependerá de por cuánto tiempo se pueda sostener el modelo actual», añade el experto.

Y es que muchos economistas advierten de los efectos adversos de la política de subsidios del gobierno boliviano y crecen las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Un reciente informe del Banco Mundial estima que la deuda pública boliviana se acercará al 80% del Producto Interno Bruto (PIB) a finales de 2022, más de diez puntos porcentuales por encima de la media regional.

El Ministerio de Economía y Finanzas respondió con un comunicado en el que aseguró que el ratio de deuda pública sobre el PIB se situó en febrero en un 43,6%, «por debajo de los límites establecidos como recomendables».

El Ejecutivo también acusó del «explosivo incremento de la deuda interna registrado en 2020» al gobierno interino que presidió Jeanine Áñez, la dirigente que asumió el poder tras la caída de Evo Morales y hoy se encuentra en prisión acusada de terrorismo, sedición y conspiración.

Luis Arce, presidente de Bolivia.

FUENTE DE LA IMAGEN – LUIS GANDARILLAS / GETTY

El presidente Luis Arce ha mantenido los subsidios iniciados con Morales.

Hevia indica que «el tipo de cambio fijo ha sido muy eficaz a la hora de controlar la inflación, pero tiene efectos no deseados en la economía porque desincentiva la producción local al abaratar las importaciones y requiere de un gran colchón de recursos externos para sostenerlo».

Y ese empleo de recursos en respaldar la moneda nacional se percibe hace tiempo en un notable incremento del déficit fiscal y una merma sostenida de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia.

Hasta 2015 Bolivia acumuló ingresos procedentes principalmente de las exportaciones de gas y llegó a haber hasta US$15.000 millones en las reservas del Banco Central. Pero esa cifra ha ido cayendo y en diciembre de 2021 eran US$4.752 millones.

Con un déficit fiscal que, según las proyecciones del Banco Central, cerrará el año en un 8,5% del PIB, preocupa que el país siga consumiendo sus reservas para costear los subsidios que mantienen los precios bajo control y que se estima que le cuestan al Estado alrededor de US$4.000 millones cada año.

Hay otros factores de preocupación. Roberto Laserna, de Ceres, afirma que «la nacionalización de los hidrocarburos generó un gran volumen de recursos a corto plazo, pero a medio plazo desincentivó la inversión extranjera».

Esto se ha traducido en años de caída de la producción de gas y Bolivia se ha visto incapaz de cumplir algunos de los compromisos de suministro adquiridos con la vecina Argentina, con la que se negocian nuevos acuerdos.

El exministro Siles no ve motivos para la preocupación. «Bolivia vende gas, electricidad y materias primas como la soya o los minerales, cuyo precio en el mercado internacional también está subiendo, lo que va a aportar mayores divisas».

Y vaticina: «El gobierno no va a eliminar las subvenciones ni alterar el tipo de cambio porque eso significaría trasladar la carga a la gran mayoría de la población».

No todos están convencidos.

Lian Lin cree que » Bolivia aún disfrutará algún tiempo de viento de cola por el precio del gas pero en el futuro el tipo de cambio tendrá que rebajarse un poco al menos y habrá algún tipo de devaluación gradual y recortes en los programas del gobierno».

El tiempo dirá qué pronóstico es el correcto.

De momento, la última emisión de deuda boliviana el pasado febrero se colocó a una tasa de interés del 7%, un aumento en la rentabilidad exigida a los bonos que suele asociarse a una menor confianza de los inversores y que pone de manifiesto la mayor dificultad que ahora encuentra el Estado boliviano para financiarse.

Imagen de portada: JEAN-MICHEL COURAU / GETTY. El Estado boliviano prioriza el abastecimiento del mercado interno.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo en Perú.Por Guillermo D. Olmo. Abril 2022

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