Bello pero malicioso…

Estornino Pinto, el ave de los Bosques de Ciudad de Buenos Aires.

abril, 2021 Ciudad / Noticias / Turismo

Estornino Pinto, el ave de los Bosques de Ciudad de Buenos Aires

Publicado por Ian Marfort

Estornino Pinto, el ave icónica de los Bosques de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires

En los Bosques de Palermo, cuyo nombre formal es Parque 3 de Febrero, son el espacio verde más grande de la ciudad. Dentro de las 370 hectáreas que conforman al lugar preferido de los turistas, habitan más de 190 especies distintas de aves.

Pero dentro de esta hermosa variedad, existe una peculiar.

Es el pajarito negro de los bosques. Con su brillo azulado, púrpura o verdoso, roba todo el protagonismo.

Puesto que claro, es un plumaje hermoso para disfrutar con la vista. Bueno, el nombre de estos pequeños es Estornino Pinto.

Especie originaria de Europa y Asia, la teoría más aceptada respecto a su llegada a la Argentina dice que éstos vinieron a fines de la década de 1980; de la mano de vendedores de aves exóticas.

Ante la dificulta de poder ubicar a los ejemplares que hayan poseído en el mercado, se cree que estos vendedores los liberaron.

En la localidad bonaerense de Bernal fueron avistadas las primeras parejas de Estorninos.

Hoy, con aproximadamente tres décadas de estadía en la nación, se extienden en toda la llanura pampeana.

Esto es resultado de tres factores fundamentales. Primero, al ser una especie exótica a nuestros ecosistemas, no tienen predadores naturales.

Segundo, poseen una gran capacidad reproductiva; son capaces de duplicar su población año tras año. Tercero, la adaptabilidad de su dieta.

Ahondando en qué pueden comer estas bellas pero invasivas aves, cabe decir que pueden aprovechar desde insectos hasta basura humana.

La información que brinda la Dirección de Flora y Fauna es que la mitad de la alimentación de los Estorninos proviene de insectos.

La otra mitad se compone de todo tipo de recursos alimenticios; granos, basura, frutales, leguminosas y gramíneas.

Si bien resultan muy bellos a la vista, con un canto imponente casi ensordecedor y una danza al atardecer que ofrece un espectáculo espléndido; lo cierto es que estas aves son plaga.

Tanto en Argentina como, por ejemplo, en Estados Unidos, se han tomado diversas iniciativas para contener las consecuencias de la presencia de los estorninos en los respectivos ecosistemas.

Pero ¿es muy grave lo que hacen estos pájaros? Pues la respuesta es que sí.

En Estados Unidos, para seguir con el mismo ejemplo, fueron introducidos a fines del siglo XIX.

A esta altura, luego de infructuosos intentos para exterminarlos, optaron por dejar de perseguirlos.

Ahora no hacen más que aplicar medidas paliativas para reducir las pérdidas en el sector agropecuario, que se cuentan en millones de dólares.

En Argentina, ni bien detectan un tambo o un feedlot, se precipitan sobre los alimentos y todo parece cubrirse con un inmenso manto negro.

Luego de retirarse, lo negro se transforma en blanco. Dejan comederos, pisos y vallados cubiertos con sus heces.

Por si esto fuera poco, ni siquiera se comportan muy bien con sus pares.

En los Bosques de Palermo se observa que son agresivos, corpulentos y están en constante competencia con otros pájaros.

Se mueven en grupos y cuando bajan de los árboles ya no quedan aves; escapan despavoridas.

De hecho también lo afirma Julio Milat, director del Museo Ornitológico de Berisso al decir: «Son un poco como ‘barrabravas’, ya que no sólo compiten con las especies autóctonas por el alimento sino también por los espacios de nidificación; y no encuentran barreras naturales, porque las aves rapaces que se alimentan de palomas no suelen atacarlos porque no están acostumbradas».

Aquí en Argentina, en mayo de 2018, el Ministerio de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, por medio de la Dirección de Flora y Fauna, actualizó el listado de las especies susceptibles de caza deportiva, comercial, plaguicida y especies dañinas o perjudiciales, con el que se autorizó la caza de estorninos.

El sueño…

Era el distinto en ese lugar
donde predominaba el delito,
barrio pobre si lo hubiera
en el conurbano de la provincia
de la gran ciudad y a la vez tan lejana.

Padre changarin, madre domestica
que de bus a bus, casa a casa
llevaban los escasos pesos
para mantener seis bocas,
dándoles un plato de comida
por razón alguna nunca les faltara.

Julián era su nombre soñaba
con salir de ese lugar pero sabía,
que solo con su esfuerzo sin dobleces
en un año apenas tendría su título,
luego de un lustro de estudios
que lo convertirían en letrado.

Ya trabajaba medio tiempo
en un Tribunal como auxiliar,
para ir a la salida a la universidad
esa que le abrió un nuevo mundo
pleno de desafíos y oportunidades.

No buscaba solo su éxito personal,
pero bien sabía que él lograría
una mejor vida para su familia,
imaginando otro lugar donde vivir
sin sobresaltos ni droga, ni mas el miedo por disparos en la noche.

Sueña…sueña Julián que tu tesón
hará que tu vida y la de los otros,
merezca la pena vivirla a través
de tu esfuerzo y logrando con ello
convertir tu sueño en realidad.

El genio verde…

21 04 21 Argentina. Paisajimo. Turismo

Éste aporte, quedó reflejado en su libro Les Fôrets naturelles de la République Argentine (1913), el cual escribió en base a sus numerosas expediciones científicas a lo largo y ancho del país.

Thays fue una persona ejemplar, trabajó para la humanidad sin distinción alguna. Su pensamiento y compromiso con la sociedad y las generaciones futuras, quedan plasmados y sintetizados en la siguiente cita célebre de Carlos:

«El hombre, sobre todo el que trabaja, necesita distracción y ¿acaso hay alguna cosa más sana, más noble, más verdadera, cuando se sabe apreciarla, que la contemplación de los árboles, de las hermosas flores, cuando son cuando son dispuestas con gusto?

El espíritu entonces descansa, las penas se olvidan monentánamente por lo menos, y el aspecto de lo bello, de lo puro, produce un efecto inmediato sobre el corazón.

El hombre vuelve enseguida ora al trabajo, ora en su familia, bajo el imperio de disposiciones más favorables que las que hubiera tenido sin esos momentos de contemplación encantadora».

Trabajo en la Ciudad de Buenos Aires

Carlos Thays llegó a Argentina en 1889, contratado por un año, para diseñar y ejecutar la construcción del Parque Sarmiento en la ciudad de Córdoba. Originalmente su estadía en el país no iba a ir más allá de ese plazo, pero en Buenos Aires el intendente Francisco Bollini lo retuvo para hacerle una propuesta.

La obra del gran paisajista la continuó su hijo, quien siguió la especial y maravillosa obra de crear espacios verdes, junto a la arquitectura con resabios de la románica, china o francesa.