El calentamiento global ha sido más intenso de lo que creíamos.

Un reciente estudio muestra como el aumento de la concentración de polvo en la atmósfera puede haber enmascarado el verdadero grado de Calentamiento Global.

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Durante las últimas décadas, el calentamiento global tal y como lo conocemos, puede haber sido más intenso de lo que realmente creemos. Son las conclusiones de un estudio reciente que muestra como el aumento del polvo en suspensión procedente de los desiertos del mundo, podría haber ayudado a reducirlo.

El estudio muestra como el aumento de los vientos en diferentes zonas del planeta, también ha aumentado el volumen de polvo en suspensión que recorre la atmósfera desde mediados del siglo XIX. Este aumento podría haber camuflado cerca de el 8 por ciento del potencial calentamiento global de la Tierra.

Una atmósfera más polvorienta que ayuda a enfriar el planeta

Para estudiar el aumento del polvo desértico en la atmósfera, el equipo de expertos ha usado datos satelitales y mediciones terrestres. Con ello han descubierto un aumento constante de estas partículas microscópicas en el aire desde 1850. 

El polvo del suelo en núcleos de hielo, sedimentos oceánicos y turberas, muestran que el nivel de polvo mineral en la atmósfera creció alrededor del 55 por ciento durante ese tiempo.

Desde 1850 el nivel de polvo mineral en la atmósfera ha aumentado alrededor de un 55 por ciento

La función de las partículas de polvo es la de dispersar la luz solar, reflejando una parte de vuelta al espacio. De esa manera también se consigue evitar que las nubes en altura actúen como una manta que atrapa el aire más cálido debajo. 

Estas partículas de polvo, en general, tienen un efecto de enfriamiento. Por eso, dado el aumento de su concentración, acaban reduciendo la cantidad de energía térmica adicional que se mueve alrededor de la atmósfera.

El investigador principal del estudio, Jasper Kok menciona que ese aumento de la cantidad de polvo, ha conseguido disminuir el calentamiento aproximadamente 0.05 grados centígrados. 

Sin el polvo, nuestro calentamiento actual hasta la fecha sería por lo tanto de 1.2 grados centígrados respecto a periodos pre industriales. 

Flujos de emisión (flechas azules) de las principales regiones de origen de polvo del mundo y flujos de deposición (flechas naranjas) en regiones donde el polvo impacta el albedo superficial o la biogeoquímica. Los fundentes son para polvo con un diámetro geométrico (equivalente en volumen) de hasta 20 μm. La mayor parte del polvo se emite desde las tierras secas del norte de África y Asia, conocidas colectivamente cómo el «cinturón de polvo». Fuente: Nature Reviews. Kot et al.

Los mecanismos encargados de aumentar el polvo en suspensión en la atmósfera

Dado que el polvo del desierto ha aumentado, lo más probable es que haya contrarrestado ligeramente el efecto invernadero. Ese dato, no se ha incluido en los modelos climáticos que en la actualidad usan varios centros de investigación del mundo para predecir escenarios de clima futuro. 

 De momento sabemos que el aumento de polvo no ha causado mucho enfriamiento, lo que quiere decir que los modelos climáticos aún están cerca de la realidad cuando hacen sus predicciones. 

Entre los ingredientes que han ido provocando un aumento de la concentración del polvo atmosférico se encuentran, los vientos más intensos, los suelos más secos y los cambios en el uso de la tierra. 

Esos tres factores han ido cambiando con el nuevo clima que vivimos y de alguna manera han influido en la cantidad de polvo que se acaba inyectado en la atmósfera. Parte de esas partículas en suspensión acaban también acaban en nuestros océanos y selvas tropicales. 

Vientos más intensos, suelos más secos y cambio del uso de la tierra son los ingredientes principales de una atmósfera más cargada de polvo. Foto: Unsplash

El polvo en suspensión fundamental cómo nutriente

Las funciones son varias, pero por ejemplo, una fundamental, es que actúan como nutrientes para la fotosíntesis del plancton que extrae carbono a medida que crece y se reproduce.

Este complicado ciclo de polvo del desierto no se ha incluido en nuestros modelos climáticos. Aún no sabemos con certeza si la cantidad de partículas de aire del desierto aumentará o disminuirá en el futuro.

Lo que si tienen claro los expertos, es que este será un dato más de los modelos numéricos que se utilizan para hacer predicciones del futuro clima terrestre. Un dato de vital importancia porque ayudará a que se realicen mejores predicciones sobre el calentamiento global. De esa manera sabremos actuar debidamente a la hora de mitigar o adaptarnos mejor al cambio climático.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: El Tiempo.es  España. Por Mario Picazo. 25 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Calentamiento global/Meteorología/Actualidad/Cambio Climático.

Alerta: el pingüino emperador podría llegar al próximo siglo al borde de la extinción.

La especie de pingüino más grande del mundo, que puede verse en Ushuaia, fue incluida en la lista de animales en riesgo. Los detalles.

El cambio climático podría causar la extinción del pingüino emperador, especie emblema de la Antártida y admirable desde nuestra Tierra del Fuego a donde se asientan entre octubre y abril para su período reproductivo. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos lo incorporó a su listado de animales amenazados.

De acuerdo a la advertencia del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, la especie de pingüino más grande del mundo está en riesgo debido a que el calentamiento global está derritiendo el hielo antártico, donde hay 61 colonias de cría conocidas, y que es utilizado también por estas aves como protección ante sus depredadores.

En estas circunstancias, se calcula que su población, que en la actualidad alcanza entre 625.000 y 650.000 ejemplares, disminuya entre 26 y 47 % para 2050, dependiendo de la evolución de las emisiones de dióxido de carbono y el calentamiento global.

Imagen de portada: La especie de pingüino más grande del mundo está en riesgo.

FUENTE RESPONSABLE: Rosario 3. 1° de noviembre 2022.

Sociedad/Animales/Calentamiento Global/Extinción.

 

Estudian instalar una «media sombra» en la atmósfera para enfriar la Tierra.

Se trata de una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quién repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar.

Bajar la temperatura del planeta inyectando en la estratósfera millones de toneladas de partículas en aerosol para formar una especie de «media sombra» es una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quien conversó con Télam en el marco de las charlas TEDxRíodelaPlata que se realizaron esta tarde.

«Ojalá no haga falta usarse», agregó sobre esa especie de filtro espacial, y afirmó que en Argentina se debe «despertar el tema» para tener una mayor participación en las discusiones internacionales.

«Es como si uno envolviera al planeta en una media sombra que atenuaría la energía que recibimos del Sol entre un 1 y un 2%. No vamos a hacer una sombra muy notoria, pero llegaría menos energía a la superficie y así bajaría la temperatura», explicó Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En diálogo con Télam, la investigadora del Conicet repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar, los dilemas éticos de esta tecnología y señaló que, si bien todavía se encuentra en fase de investigación, «en los próximos diez o quince años ya estaría todo listo para implementarse».

La manipulación del clima terrestre a gran escala se denomina geoingeniería y aparece como una herramienta que, en caso de necesidad, permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra», aseguró Camilloni, quien disertó sobre esta técnica en las charlas TEDxRíodelaPlata que tuvieron una multitudinaria edición en el estadio Movistar Arena.

En un contexto catastrófico donde el mundo se encamina hacia un aumento del calentamiento global de 2,8 grados para el final del siglo, la geoingeniería empieza a ser estudiada como una tecnología para aliviar las olas de calor que causan cada vez más muertes y mitigar las sequías e inundaciones extremas, entre otros desastres climáticos.

La estrategia busca replicar artificialmente el efecto de los volcanes: «Cuando hay una erupción, se liberan cenizas que llegan hasta la estratósfera, alrededor de 20 kilómetros de altura. Desde ahí, reflejan más energía del Sol hacia el espacio y hacen bajar la temperatura», graficó Camilloni.

La idea es imitar las cenizas incorporando en la estratósfera pequeñas partículas en aerosol para reflejar más radiación solar de regreso al espacio y contrarrestar el aumento de temperatura causado por los gases de efecto invernadero.

Para que las partículas químicas lleguen hasta esa capa de la atmósfera se necesitará enviar varias veces al día aviones especialmente diseñados para alcanzar los 20 kilómetros de altura.

Aunque parezca ciencia ficción, «es tecnológicamente factible y eficaz para bajar la temperatura», indicó la climatóloga y agregó que para la economía mundial no sería costoso mantener esta «media sombra» porque demandaría entre 10.000 y 20.000 millones de dólares por año.

La doctora en Ciencias de la Atmsfera y profesora en la UBA Ins Camilloni disert en las charlas TEDxRodelaPlataFoto gentileza prensa Ted

La doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la UBA, Inés Camilloni disertó en las charlas TEDxRíodelaPlata.//Foto gentileza prensa Ted

A pocos días de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27) que comenzará el domingo, Camilloni sostuvo que, aunque en las reuniones internacionales se habla cada vez más de estas tecnologías disruptivas, «no son la solución frente al cambio climático».

«Sería un enorme fracaso de la humanidad tener que recurrir a esto porque sabiendo cuáles son las causas de un problema no hemos actuado, no hemos hecho una transición hacia las energías renovables, ni logramos descarbonizar las economías», afirmó la investigadora que participará de la COP 27 en un panel sobre ingeniería climática.

Cómo impactaría la geoingeniería en sudamérica

Desde el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), dependiente del Conicet y de la UBA, Camilloni investiga junto con su equipo cuáles serían los impactos en Sudamérica y en la Cuenca del Plata si la geoingeniería solar se implementara.

A través de modelos computacionales simularon incorporar 50 teragramos (50 millones de toneladas) de partículas de azufre en la estratósfera para compensar las emisiones récord de dióxido de carbono del presente.

Eligieron el azufre porque es el elemento que se libera en las erupciones volcánicas y ya saben cómo responde la atmósfera gracias a la histórica erupción del volcán Pinatubo en Filipinas.

Fue en 1991 cuando este volcán inyectó 20 millones de toneladas de dióxido de azufre a la estratósfera y enfrió la temperatura del planeta medio grado en los meses posteriores.

Todavía en ninguna parte del mundo se pasó de la simulación al experimento y, en caso de hacerlo, se debería utilizar otra sustancia como el carbonato de calcio, ya que el azufre en la estratósfera dañaría la capa de ozono.

Entre los resultados del estudio publicado este año en la prestigiosa revista científica Frontiers, Camilloni destacó que «efectivamente bajaría la temperatura entre uno y dos grados centígrados entre el 2021 y el 2050, bajarían los extremos de precipitación, pero en promedio la lluvia aumentaría en la parte alta de la Cuenca del Plata y disminuiría hacia abajo».

Como la geoingeniería provocaría cambios en el ciclo del agua, el río Paraná en Posadas y Corrientes tendría más caudal, al igual que el río Uruguay en Salto Grande, por lo que sería necesario evaluar cómo afectaría a las represas hidroeléctricas de la región.

«Uno podría pensar que más agua disponible podría ser beneficioso, pero los caudales máximos tenderían a ser más máximos y ahí la cuestión es si las represas están dimensionadas para caudales más altos», advirtió la investigadora.

Consultada sobre si es ético modificar deliberadamente el clima, la científica aseguró: «No es ético, pero ya lo estamos haciendo. El cambio climático es consecuencia de una manipulación del clima».

«La ética de la geoingeniería tiene que ver con contrastar cuáles son los riesgos que nos está imponiendo el cambio climático versus los riesgos de pensar en esta estrategia como una solución temporal mientras actuamos sobre las causas de fondo», precisó Camilloni, quien fue incorporada recientemente a la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología de la Unesco.

Y agregó: «Creo que la discusión ética pasa ahora por ver de qué forma evitamos más el sufrimiento humano que implica vivir con cambio climático».

Para Camilloni no se trata de estar a favor o en contra de la geoingeniería, sino de «seguir investigando para entender cuáles son los riesgos y si podemos disminuirlos».

También, apuntó que en países en desarrollo como el nuestro hay que «despertar el tema» porque esta técnica produciría efectos desiguales en las diferentes regiones y generaría un «clima nuevo» con países ganadores y perdedores.

En este sentido, la investigadora remarcó que antes de implementar estas nuevas tecnologías es necesario un acuerdo global y subrayó que «si Argentina en alguna instancia tiene que decidir, que sea una decisión informada por la ciencia local».

Y concluyó: «Ojalá que esto no haga falta usarse y se puedan afrontar las causas reales del cambio climático».

Imagen de portada: La geoingeniería aparece como una herramienta que permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra».

FUENTE RESPONSABLE: Télam. 1° de noviembre 2022.

Sociedad/Cambio climático/Calentamiento global/Geoingeniería/CONICET (Argentina)/

 

Érase una vez el cambio climático… Breve historia de un relato que cambió en el verano de 2022.

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El verano de 2022, con sus temperaturas récord y eternas olas de calor, ha logrado que ya no sean necesarios más argumentos para que muchas personas acepten que el cambio climático efectivamente está ocurriendo. Su experiencia personal les ha convencido. Han vivido la prueba.

El cambio climático se ha hecho verdad. Siempre lo había sido. Pero no para todo el mundo.

La comunicación sobre cambio climático

Desde la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro (Brasil) en 1992, la comunicación sobre cambio climático fue concebida como un problema, un reto que iba a requerir un esfuerzo importante.

Además, se había puesto en marcha un potente aparato de producir negacionismo para regarlo por el mundo, y venía financiado por la aristocracia de la industria de los carburantes fósiles: Exxon, Ford, Chevron, General Motors… Si leemos el libro que Nuria Almirón y Jordi Xifra han publicado en 2021 sobre las relaciones públicas de estos personajes del relato, nos haremos una idea muy completa de esa maniobra magnífica de intoxicación.

El cambio climático que nos ocupa (inducido por la acción antrópica) no es un problema de la Tierra. Es un problema que causamos los humanos por el modo en que intervenimos sobre ella. Por eso, sin dejar de estudiar la Tierra, precisamos estudiarnos a nosotros, las personas.

Una forma de estudiarnos es observar cómo nos contamos el cambio climático. Desde 2010 se reconoce que hay un campo –subcampo– específico dentro de los estudios sobre comunicación que es la comunicación sobre cambió climático.

Gracias al desarrollo de este subcampo están identificados algunos rasgos de cómo ha sido y cómo es nuestro relato sobre el cambio climático. A continuación, me detengo en siete de estos rasgos.

1. Un problema medioambiental

Este rasgo está casi en extinción, pero fue intenso en la primera década desde 1992. El cambio climático era presentado como un problema del medio ambiente. Su estereotipo visual era el humo, las chimeneas industriales, la contaminación del aire. Y su narrativa es el daño que este medio ambiente deteriorado representaba para la salud. Las personas eran la víctima.

2. Catastrofismo

Este rasgo apareció muy pronto y aún persiste. El relato se desarrolla a través del hilo del miedo. El presupuesto narrativo-pedagógico es que si el público se asusta, reaccionará. Pero no, ocurrió que el público dejó de asustarse de tanto anuncio de cataclismos.

La imagen del desastre se volvió familiar. Nos convenció de que nada podría detenerla. Y además, como en los relatos de las religiones, si se nos echa encima una catástrofe que nos desborda, nada podemos hacer. Confiar en la divinidad que nos salve, tal vez. O incluso, aceptar la catástrofe como castigo divino. En todo caso, quedamos libres de tener responsabilidades.

3. Cientifismo

Este rasgo se inscribe en el relato desde su nacimiento. Es una herencia del discurso de la ciencia, de su método, de su epistemología. La ciencia y su imperativo de ser objetiva. Las y los científicos siguen la premisa de distanciarse de lo que estudian y evitar que lo contamine su subjetividad. El sujeto científico por un lado y el objeto estudiado por el otro.

Y para garantía científica, la comprobación. Sin prueba no hay certeza. Pero en comunicación esto es un problema. El cambio climático opera en ciclos largos, no es un cambio de un día. Es un cambio que se manifiesta claro a través de décadas. Los efectos de lo que se hace hoy serán verificados dentro de 30 años. Pero el relato de los medios informativos no funciona, no convence, si solo puede decir: “Hoy os cuento el relato y dentro de treinta años os enseño la foto”.

A falta de foto, además, el relato de los medios heredó de la ciencia la cascada interminable de gráficos y más gráficos. Explicar con gráficos, explicar con datos, explicar como en el colegio, explicar unidireccionalmente, explicar, explicar, explicar… En 2006, Al Gore recorre el mundo explicando su documental Una verdad incómoda y en 2007 gana el Premio Nobel de la Paz compartiéndolo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Al Gore, su documental premiado en los Óscar y por la Academia de Suecia se convierten así en un gran modelo que pone a los gráficos a la cabeza de las estrategias de comunicación del cambio climático. El cientifismo se instala como referente discursivo.

4. Poetización de la naturaleza

Frente a los gráficos, la emergente ciencia de la comunicación del cambio climático alerta sobre la necesidad de que se ponga sentimiento, se humanice, se haga sentir el problema antes que afanarse por hacerlo comprensible racionalmente. Y entonces se despliegan relatos sobre el amor a la naturaleza.

El relato de cuidar y amar la naturaleza está dominado por la concepción de la naturaleza como objeto separado de nosotras, distinto a las personas, y ajeno por completo a las mesas, las sillas, los ordenadores, las paredes, el asfalto, los coches o las máquinas que usamos cada día en la que se supone que es la no-naturaleza, esa desde la que soñamos escapadas a la naturaleza.

Toda imagen oculta algo. Parece una afirmación paradójica, puesto que la imagen muestra. Pero toda imagen tiene bordes, al otro lado de los cuales se extiende lo que llamamos en lenguaje audiovisual el fuera de campo. Del mismo modo, todo enunciado oculta algo. La escapada y el amor a esa naturaleza que supuestamente está en otro lado oculta la falta de amor a la naturaleza sobre la que pisamos cada día, que usamos cada día y también cada día tiramos a cachitos a la basura, esa supuesta no-naturaleza que nos rodea. Las mesas y el asfalto también son lo que hacemos con la naturaleza. Se nos olvida que todo viene de ella, es ella. También nosotras.

5. Despolitización

En buena parte de los relatos sobre cambio climático encontramos unos personajes nocivos que están poniendo en riesgo el futuro: el aumento de las temperaturas, los gases de efecto invernado, las emisiones de gases, el aumento del nivel del mar, el deshielo de los polos… Ellos son los villanos, los malos del cuento. Lo malo es que son unos malos sin responsabilidad jurídica.

La investigación en comunicación del cambio climático ha confirmado esa tradición de despolitización narrativa. Un agujero negro discursivo en el que se pierde de vista el origen, la causa primera, el sujeto responsable del cambio climático con el que se pueda hablar. No podemos decirle a la temperatura que deje de molestarnos subiendo y subiendo. No podemos pedirle al polo que deje de deshacerse. No es posible decirle a los gases que como sigan así les vamos a denunciar por ecocidio.

6. Nuevos negacionismos

Este rasgo ha ido cobrando más y más presencia a medida que se ha ido haciendo más y más difícil negar el cambio climático. La comunicación sobre cambio climático se ha desarrollado desde sus inicios como una comunicación en estado de guerra retórico. En 2022 ya es difícil, y lo será cada vez más a partir de este año, sostener que no existe impacto de la acción humana sobre la dinámica estructural de cambios del clima de la Tierra.

Pero la guerra discursiva no cesa, solo se desplaza. Ya no discute la existencia del cambio, pero elude la mención de la causa y niega la naturaleza de la solución. Una decisión política y cultural.

Recuerden, todo enunciado oculta algo. “La subida de las temperaturas como efecto de la acción humana” oculta que no todos los humanos forman parte de esa acción humana por igual. La alternativa de sustituir toda la movilidad planetaria por vehículos eléctricos o el proyecto de ciudad flotante que se está promocionando en las Maldivas ocultan la escasez energética que afrontamos y que impediría que esas alternativas fuesen viables para todo el mundo.

La escasez energética es un hecho. Sus consecuencias causarán dolor. O la gestionamos políticamente para diluir y distribuir ese dolor o lo repartirá el mercado según sus leyes, para concentrar beneficios (y dolor). La principal utilidad de las promesas de solución tecnológica es proporcionar una coartada para declarar innecesaria la solución política.

Por eso, la negación de los límites del crecimiento, de los límites del planeta reconocidos por la ciencia, es el negacionismo de segunda generación. La premisa narrativa del negocio de las alternativas tecnológicas que usan cuentas opacas para sus costes energéticos. Es el negacionismo de la escasez que precisamos administrar en adelante.

Y no es el único.

El relato catastrofista de “la tierra va a explotar” nos hace fantasear en la dirección equivocada: no es el planeta el que está en peligro sino la vida, la nuestra y la de nuestros alimentos vitales. Este es un negacionismo distraccionista.

7. La voz de la sabiduría

En el relato clásico siempre había un sabio, un mago, un hada, un maestro… una figura de autoridad y tutela.

Aquí tenemos a la ciencia, representada como voz que fluye en una dirección. “Escuchen a la ciencia” es un reclamo que implica también esa unidireccionalidad. Sin embargo, va cobrando continuidad una línea de investigación en comunicación con proyectos que buscan la forma de pasar de las tarimas a otros espacios, más redondos, más inclusivos, menos unidireccionales. Articular una autoridad epistémica no solo científica.

Explorando por ejemplo la perspectiva abierta por el proceso del Diálogo de Talanoa –diálogo facilitador– experimentado entre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2017 (COP23) y la de 2018 (COP24). Talanoa es un término adoptado de un concepto tradicional de Fiji y los pueblos indígenas del Pacífico que remite a la práctica de compartir narraciones sobre ideas, experiencias y habilidades para tomar decisiones sabias para el bien común.

El verano de 2022 ha cambiado la situación narrativa. Hay una nueva certeza vivida, pero el negacionismo anda mutando en nuevos disfraces retóricos. El relato que más necesitamos ahora ya no es el de la explicación racional del pasado, sino de los trayectos para hacer posible y justo el futuro. Un relato que requiere una firma colectiva y que exige un requisito: para pasar de ser relato a convertirse en transformaciones reales es preciso que emerja del diálogo, de una ciencia que no sea exhibición de conocimiento sino conversación social.


Esta revisión se gestó para el curso sobre retos climáticos que se celebró en el Centro Penitenciario Militar de Alcalá de Henares en septiembre de 2022, donde las personas internas y las trabajadoras compartieron sus preocupaciones y con ellas alimentaron esta reflexión. Gracias a todas.

Imagen de portada: Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de Río o de la Tierra (1992). UN Photo / Michos Tzovaras.

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. 27 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Cambio climático/Calentamiento global/ Comunicación científica.

El cambio climático podría provocar una extinción masiva de los océanos.

Debido al cambio climático, la vida en los océanos se enfrenta a una pérdida masiva de biodiversidad que podría dar lugar a una gran extinción oceánica a nivel global que rivalizaría con las grandes extinciones pasadas del planeta Tierra.

La pérdida del hábitat aeróbico amenaza con la extinción de las especies oceánicas.

A medida que el océano se calienta desaparecerán diversas especies como estos dorados, los cuales requieren más oxígeno para satisfacer su demanda metabólica.

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La vida en la Tierra surgió en los océanos, o al menos esa es una de las hipótesis más aceptadas en la actualidad. 

Desde entonces, la biodiversidad en los océanos ha experimentado periodos de bonanza de la vida marina como el de la Floración Biogénica, y periodos de decadencia, como la Extinción Masiva del Devónico, un evento al que los científicos siguen tratando de ofrecer una explicación a día de hoy.

Sin embargo, mientras unos expertos intentan desentrañar el pasado de nuestros océanos, otros dirigen su mirada al futuro para tratar de averiguar que le espera a uno de los ecosistemas más importantes de nuestro planeta. La mala noticia es que, según puso de manifiesto recientemente un artículo publicado de la revista Science bajo el título «A stark future for ocean life«, la historia podría tender a repetirse de la peor manera posible. Y es que según este, la vida en los océanos de la Tierra podría enfrentar una extinción masiva, es decir, una pérdida de biodiversidad que podría rivalizar con las grandes extinciones pasadas del planeta, de no producirse un cambio en los patrones observados en el aumento de global de las temperaturas.

¿Cómo afectará el cambio climático a la biodiversidad de los océanos?

La liberación de grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera está cambiando el sistema climático de la Tierra de manera fundamental, amenazando a muchas de las especies que se encuentran en mayor riesgo de extinción. Y aunque los científicos llevan años estudiando este proceso, ponderar como el cambio climático está afectando a la biodiversidad de los océanos, por su dificultad, supone un desafío especial.

Además de los impactos humanos directos, incluida la destrucción del hábitat, la sobrepesca y la contaminación costera, las especies marinas están cada vez más amenazadas por el calentamiento de los océanos y el agotamiento del oxígeno. Y si bien los eventos de extinción masiva anteriores debido a los cambios ambientales globales han quedado bien ilustrados por el registro fósil, el futuro de la vida oceánica tal como la conocemos sigue siendo incierto.

Cronología de las 5 "Grandes Extinciones" en la historia del planeta Tierra

Cronología de las 5 «Grandes Extinciones» en la historia del planeta Tierra

Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo y acelerando, las extinciones de los océanos por el calentamiento global rivalizarían con las 5 grandes extinciones masivas del pasado de la Tierra.

Foto: J. Penn.

Para tratar de arrojar luz sobre el futuro de los océanos respecto al clima. los investigadores de la Universidad de Washington en Seattle y el departamento de geociencias de la Universidad de Princeton, Justin Penn y Curtis Deutsch, evaluaron el riesgo de extinción de las especies marinas en diferentes escenarios de calentamiento climático. Lo hicieron gracias a un modelo que sopesó los limites fisiológicos de una especie con respecto a las condiciones de temperatura y oxigeno.

Los autores encontraron que según los modelos actuales del aumento de la temperatura global es probable que los ecosistemas marinos de todo el planeta experimenten extinciones masivas que podrían rivalizar en tamaño y gravedad con la extinción del final del Pérmico. Esta extinción masiva tuvo lugar aproximadamente hace 250 millones de años, fue conocida como la “Gran Mortandad”, y condujo a la desaparición de más de dos tercios de los animales marinos.

Migraciones por culpa del cambio climático

Según Penn y Deutsch se espera que los océanos tropicales pierdan la mayoría de sus especies debido al cambio climático. También que es probable que muchas de estas migren hacia latitudes más altas y condiciones más favorables para sobrevivir, algo parecido a lo que ya esta sucediendo con algunas poblaciones de pingüinos juanito, las cuales en sus migraciones hacia el sur, están desplazando a otras especies de sus hábitats.

Lo autores advierten del mismo modo que es probable que las especies polares se extingan a nivel mundial, ya que sus hábitats desaparecerán por completo del planeta. Sin embargo, también existe lugar para el optimismo, ya que el estudio sugiere que reducir o emisiones de gases de efecto invernadero podría mitigar los riesgos de extinción hasta en un 70%.

Imagen de portada: Evan Davis

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Héctor Rodriguez. Periodista especializado en ciencia y naturaleza. 28 de junio 2022.

Cambio climático/Biodiversidad/Océanos/Calentamiento Global/ Actualidad

 

 

Con los océanos «hay límites y ya fueron superados», advierten.

«En la realidad hay límites y esos límites ya fueron superados», alerta el presidente del Centro de Ciencias del Mar luso (Ccmar), Adelino Canário, que reclama medidas ambientales urgentes en la II Conferencia de los Océanos de la ONU que comenzó en Lisboa.

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Los mares «están amenazados» y «su función reguladora del clima está siendo alterada», por lo que la aplicación de los tratados internacionales no puede retrasarse indefinidamente, insiste en una entrevista con EFE el responsable de Ccmar, uno de los centros punteros de investigación marina en Portugal.

«Hay que intentar alcanzar aquellas metas acordadas en los periodos acordados», afirma en referencia a pactos como el Acuerdo de París y en una exhortación dirigida a las delegaciones que participarán entre el 27 de junio y el 1 de julio en la Conferencia convocada en Lisboa.

Este encuentro, recuerda, tiene como objetivo llegar a «acuerdos mínimos» incluso entre países en conflicto, pero reconoce que los entendimientos se vuelven «mucho más difíciles» si hay inestabilidad política.

Por ello, «para el bien de todos, tenemos que acabar con las guerras y llegar a acuerdos».

El experto portugués recuerda que los océanos son capaces de almacenar tal cantidad de energía que determinan el clima y el calentamiento global y el deshielo de los polos deja efectos que, asegura, ya notamos.

«Incendios, lluvias torrenciales inesperadas… Estas alteraciones y una mayor variabilidad del clima ocurren a niveles de los océanos» y que afectan a todo el globo, explica.

La contaminación de áreas marinas con residuos y vertidos, regiones oceánicas sin oxígeno y donde no puede existir la vida, expansión de especies invasoras y erosión de las costas son también fenómenos que derivan en la pérdida de recursos y de biodiversidad en el medio donde comenzó la vida en la Tierra.

El papel de la divulgación científica

Ante esta situación, defiende el papel fundamental de la ciencia y la divulgación, en un momento en el que la sociedad tiene cada vez más acceso al conocimiento.

«La ciencia tiene que colocar la verdad a disposición de la sociedad» y esto debe servir de «base» para las decisiones políticas, alega.

Los expertos no solo analizan el impacto negativo de la actividad humana, buscan también formas más sostenibles de usar los recursos para la sociedad.

Por ejemplo, desde el Ccmar estudian la evolución de los «stocks» de peces y crustáceos o potenciales productos marinos que pueden ser utilizados como medicamentos, entre otras utilidades.

Invertir en los océanos es más difícil que en el medio terrestre y más costoso, pero cada vez hay más interés de usar el océano de forma sostenible, confía Canário, que defiende que los países más desarrollados deben «ayudar» en mayor medida.

El especialista luso confía en que la Conferencia de Lisboa permitirá alcanzar entendimientos sobre la protección de la biodiversidad, aunque admite que será difícil llegar al objetivo de proteger el 30% de los océanos en 2030.

No obstante, y aunque los compromisos adquiridos en este foro no son de obligado cumplimiento, se espera un apoyo general a la llamada Declaración de Lisboa, que recogerá las líneas de un consenso global para facilitar la conservación del océano y sus recursos.

Delegaciones de cerca de 150 países y una veintena de jefes de Estado y de Gobierno participarán desde mañana en esta II Conferencia de los Océanos.

Imagen de portada: Los mares estan amenazados y su función reguladora del clima, está siendo alterada. PIXABAY

FUENTE RESPONSABLE: Ultima Hora. España.Fuente: EFE 27 de junio 2022.

Sociedad/Clima/Acuerdo de París/Calentamiento Global.

Se resquebraja la plataforma de hielo de la Antártida

La plataforma Larsen B que estaba en recuperación y llevaba años en crecimiento, se ha resquebrajado dramáticamente ocasionando la pérdida de glaciares.

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La plataforma de hielo Larsen B que se formó a lo largo de 12 mil años y con más de 200 metros de espesor en algunas regiones, ha quedado reducida a resquicios de lo que alguna vez fuera el cuerpo de hielo más importante de la península en la Antártida. Así lo revelaron imágenes de los satélites de Terra y Aqua de la NASA.

En algún momento geológico, la Antártida albergó a Larsen (la combinación de las piezas A, B, C y D). La majestuosa formación tardó 12 mil años en completarse y logró grandes espesores de más de 200 metros en las zonas más densas. Se extendía más allá de los mil 500 kilómetros de longitud sobre la Península Antártica oriental y fungía como una barrera enorme de contención contra el deslizamiento de glaciares hacia el mar. No obstante, desde 1995 la plataforma se ha visto reducida dramáticamente. Pasó de extenderse a lo largo de 85 mil kilómetros cuadrados a menos de 70 mil kilómetros cuadrados.

NASA

Años de recuperación se han perdido

Larsen B es una de las regiones de hielo de la plataforma matriz de la Antártida, que en 2002 se fracturó abruptamente dejando a sus glaciares a la deriva. Cabe resaltar que la pérdida de las plataformas no afecta en sí misma al aumento del nivel del mar, pero sí deja desprotegidos a los glaciares contenidos que, al derretirse ingresan grandes volúmenes de agua elevando el nivel del mar.

Tras el colapso de Larsen B, la esperanza surgió de nuevo cuando el hielo marino fijo a tierra creció sobre el agua de mar cada invierno. No obstante, durante los veranos se reducía de nuevo a la descongelación. Pero esto cambió en 2011 cuado por primera vez el congelamiento perduró constantemente. Es decir, las reminiscencias de Larsen B lograron mantenerse durante varios veranos australes, hasta hace unos meses que volvieron a colapsar.

Las imágenes satelitales de la NASA muestran cómo el hielo se astilló dramáticamente y se alejó flotando de la costa junto con los icebergs de los frentes del glaciar Crane. Además, se llevo consigo una parte de la plataforma de hielo llamada Scar Intel a la que se había adherido en 2011.

NASA

Christopher Shuman, un glaciólogo de la NASA, dijo que ahora que el hielo marino ha desaparecido en la bahía de Larsen B, “lo más probable es que se reduzca la tensión de espalda en todos los glaciares de la península”. Agregó que pronto podrían producirse “pérdidas adicionales de hielo interior”. Perdidas importantes ya que ocasionaría el deslizamiento de glaciares que son las reservas de agua dulce más grande que tiene el planeta. Los constantes derretimientos se deben al cambio climático que avanza sin cesar ante el aumento de las emisiones de carbono producidas por el hombre. 

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FUENTE RESPONSABLE: ecoesfera.com

Sociedad/Calentamiento global/Medio ambiente/Cambio Climático.

5 revelaciones del preocupante informe de la ONU sobre cambio climático. (9 AGOSTO 2021)

El mundo despertó este lunes con el anuncio de una «una alerta roja para la humanidad».

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas publicó su esperado informe sobre cómo el calentamiento global cambiará nuestro planeta en las próximas décadas.

Se trata del análisis de más de 14.000 artículos científicos, el más completo hasta la fecha.

Según las conclusiones de los científicos, las emisiones continuas de gases de efecto invernadero podrían quebrar un límite clave de la temperatura global en poco más de una década.

También creen que «no es posible descartar» una subida del nivel del mar que se acerque a los 2 metros a finales de este siglo.

En BBC Mundo te compartimos 5 de las revelaciones más importantes del documento, según el corresponsal de Medio Ambiente de la BBC, Matt McGrath.

Grecia

FUENTE DE LA IMAGEN – COPERNICUS/SENTINEL-2

Los fuegos en Evia, Grecia, han sido una de las últimas señales del calentamiento global.

1. El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando ( y depende de nosotros)

Para quienes viven en Occidente, los peligros del calentamiento global ya no son algo lejano, algo que impacta a personas que viven en otros lugares: es ya parte de nuestra vida cotidiana.

«El cambio climático no es un problema del futuro, está aquí y ahora y afecta a todas las regiones del mundo», dijo la Dra. Friederike Otto, de la Universidad de Oxford, y una de las muchas autoras del informe del IPCC.

La confianza de las afirmaciones que los científicos están haciendo ahora sobre sus proyecciones es la verdadera fuerza de esta nueva publicación.

La frase «muy probable» aparece 42 veces en las 40 páginas del Resumen para responsables de políticas. En términos científicos, eso significa que es un 90-100% seguro de que ocurrirá.

El más claro de estos puntos se refiere a la responsabilidad de la humanidad por el cambio climático.

Ya no hay equívocos, somos nosotros los que podemos detener esta situación.

gráfico - pequeño cambio

2- La temperatura puede aumentar más de lo previsto

Cuando se publicó el último informe del IPCC sobre el cambio climático en 2013, se consideró como límite global seguro para el calentamiento una temperatura de 1,5°C.

Pero en las negociaciones políticas que condujeron al acuerdo climático de París en 2015, muchos países en desarrollo y estados insulares presionaron por un límite de temperatura más bajo, argumentando que era una cuestión de supervivencia para ellos.

gráfico - calentamiento

Un informe especial en 2018 mostró que las ventajas de mantenerse por debajo de ese límite eran enormes en comparación con un mundo 2°C más caliente.

Llegar allí requeriría reducir las emisiones de carbono a la mitad, esencialmente, para 2030 y alcanzar las cero emisiones netas para 2050.

De lo contrario, el límite se alcanzaría entre 2030 y 2052.

Este nuevo informe reafirma este hallazgo. En todos los escenarios, el umbral se alcanzará en 2040.

Chilwa, Malawi

FUENTE DE LA IMAGEN – WATERAID/ DENNIS LUPENGA

Si no se controlan las emisiones, los 1,5°C podrían alcanzarse en alrededor de una década.

Si bien la situación es muy grave, no es una caída repentina en la calamidad.

«El umbral de 1,5°C es un umbral importante políticamente, por supuesto, pero desde un punto de vista climático, no es el borde de un acantilado, que una vez que superemos los 1,5°C, de repente todo se volverá muy catastrófico», explica la Dra. Amanda Maycock, de la Universidad de Leeds.

«El escenario de emisiones más bajo que evaluamos en este informe muestra que el nivel de calentamiento se estabilizará alrededor o por debajo de 1,5°C más adelante en el siglo. Si ese fuera el camino que seguiríamos, entonces los impactos se evitarían significativamente», dice.

3- El nivel del mar continuará aumentando, no importa lo que hagamos

En el pasado, los informes del IPCC habían sido criticados por ser demasiado conservadores a la hora de evaluar el riesgo del aumento del nivel del mar.

La falta de una investigación clara hizo que los informes anteriores excluyeran los posibles impactos del derretimiento de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida.

No esta vez.

NASA

¿Podemos limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 °C?

  • 1,1°C es el aumento de temperatura global desde la época preindustrial, en grados Celsius.
  • 2.400miles de millones de toneladas de CO2 emitimos los humanos hasta ahora.
  • 500miles de millones más dejaría el 50% de posibilidades de permanecer por debajo de 1,5 °C.
  • 40miles de millones de toneladas CO2 emite la humanidad cada año.

Fuente: IPCC

El informe muestra ahora que, en los escenarios actuales, los mares podrían elevarse por encima del rango probable, subiendo hasta 2 m para fines de este siglo y hasta 5 m para 2150.

Si bien estas son cifras poco probables, no pueden descartarse bajo un esquema muy amplio de altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Es un escenario bastante negativo, pero incluso si controlamos las emisiones y mantenemos las temperaturas alrededor de 1,5°C para el 2100, las aguas continuarán subiendo en el futuro.

«El peligro detrás de estos números de aumento del nivel del mar es muy aterrador a largo plazo», dice el profesor Malte Meinshausen de la Universidad de Melbourne y otro de los autores del informe.

«En el documento se muestra que incluso con un calentamiento de 1,5°C, estamos mirando a largo plazo de dos a tres metros de aumento del nivel del mar y en otros escenarios es mucho mayor. Eso simplemente da miedo, porque tal vez no sea al final de nuestra vida, pero está a la vuelta de la esquina y puede comprometer a este planeta».

Incluso si el aumento del nivel del mar fuera relativamente leve, tendría efectos colaterales que no podremos evitar.

gráfico - aumento nivel del mar

«Con el aumento gradual del nivel del mar, esos eventos extremos del nivel del mar que han ocurrido en el pasado, solo una vez por siglo, ocurrirán con más frecuencia en el futuro», dice Valérie Masson-Delmotte, copresidenta del grupo de trabajo del IPCC que preparó el nuevo informe.

«Aquellos que ocurrieron solo una vez por siglo en el pasado se espera que ocurran una o dos veces por década a mediados de siglo. La información que brindamos en este informe es extremadamente importante para tomar en cuenta y prepararse para estos eventos».

4- Los hallazgos sobre el CO2

Los científicos han estado preocupados durante mucho tiempo de que el clima de nuestro planeta podría ser más sensible al dióxido de carbono de lo que pensaban.

Generalmente, los expertos usan un término llamado «sensibilidad climática de equilibrio» para expresar el rango de calentamiento que podría ocurrir si se duplican los niveles de CO2.

En el último informe, en 2013, este rango osciló entre 1,5°C y 4,5°C, sin una mejor estimación.

Esta vez, el margen se ha reducido y los autores optan por 3°C como el más probable.

alemania

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

El clima extremo ya es parte de nuestra vida.

¿Por qué es esto importante?

«Ahora podemos restringir este número con un buen grado de certeza y luego lo podemos emplear para hacer predicciones mucho más precisas», dice el profesor Piers Forster, de la Universidad de Leeds, y otro autor del informe.

«Entonces, de esa manera, sabemos que el cero neto realmente cumplirá».

5- El papel del metano

Otra gran sorpresa en el informe es el papel del metano, otro gas detrás del calentamiento global.

Según el IPCC, alrededor de 0,3°C de los 1,1° C de los que el mundo ya se ha calentado es resultado del metano.

Abordar esas emisiones, provenientes de la industria del petróleo y el gas, la agricultura y el cultivo de arroz, podría ser una gran victoria a corto plazo.

«El informe anula cualquier debate restante sobre la urgente necesidad de reducir la contaminación por metano, especialmente de sectores como el petróleo y el gas, donde las reducciones disponibles son más rápidas y económicas», dice Fred Krupp, del Fondo de Defensa Ambiental de Estados Unidos.

planta

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Una cámara infrarroja muestra el metano escapando de una planta de gas natural.

«Cuando se trata del sobrecalentamiento de nuestro planeta, cada fracción de grado importa, y no hay una forma más rápida y alcanzable de disminuir la tasa de calentamiento que reduciendo las emisiones de metano causadas por el hombre».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Clima extremo/Ciencia/Calentamiento global.

Un icónico animal argentino corre riesgo de muerte por el calentamiento global.

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El efecto del calentamiento global en los océanos, sumado al cambio climático de los últimos años, amenaza la supervivencia de uno de los animales más representativos de nuestro país, debido a que su principal alimento ha comenzado a escasear.

Un reciente estudio describe por primera vez el efecto del cambio climático sobre la supervivencia de las hembras de ballena franca austral en etapa reproductiva, al disminuir el krill antártico, su principal alimento.

«Analizando cinco décadas de datos de fotoidentificación de ballenas francas australes de Península Valdés, investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Ocean Alliance y un equipo internacional de colaboradores describieron por primera vez el efecto del cambio climático sobre la supervivencia de las hembras de la especie», dice el informe.

Según la reciente publicación en la página oficial del ICB, «la mortalidad aumenta luego de eventos de El Niño, pudiendo retrasar o incluso impedir la recuperación de las poblaciones». Ocurre que luego de amamantar a su cría durante algunos meses, las ballenas pierden al menos un 25% de su volumen corporal y necesitan recuperarlo con grandes masas de krill antártico, lo cual la hace altamente vulnerable si su alimento principal disminuye.

«Luego de intensos eventos de El Niño, un alto porcentaje de hembras identificadas no volvieron a ser vistas en sus áreas de cría lo cual podría ocurrir porque las hembras reproductivas, luego de un año de gestación seguido de otro año de lactancia, serían las más vulnerables frente a la menor disponibilidad de krill», se indica en el trabajo académico.

Para la conclusión se analizaron cinco décadas de datos de foto-identificación de ballenas francas australes de Península Valdés, sobre el extremo noreste del Chubut.

Se aplicó el modelo de «captura-recaptura» con las fotografías de cada ballena en distintas temporadas que son tomadas por los vuelos, y quedó en evidencia que luego de intensos eventos de El Niño, un alto porcentaje de hembras identificadas no volvieron a ser vistas en sus áreas de cría.

Esto es posible porque desde 1971 se realizan anualmente relevamientos aéreos de foto-identificación para monitorear a la población de ballenas francas que visitan las costas de Península Valdés.

En el mismo informe se consigna que «las ballenas juegan un rol fundamental en el ecosistema marino porque, al migrar desde las áreas de alimentación, ricas en nutrientes, a las áreas de reproducción como Península Valdés, actúan como fertilizadoras de los océanos a través de los nutrientes que aportan con sus heces, promoviendo la biodiversidad».

Paradójicamente, con su gran biomasa y vida longeva, las ballenas sustentan a la población de krill de la que ellas mismas se alimentan, manteniendo sanas y productivas las redes tróficas del océano, explica también el informe.

El ICB pide que se tenga en cuenta «el efecto que el cambio climático tiene sobre las poblaciones de ballenas, sobre todo frente a un escenario futuro de calentamiento global más intenso».

Los especialistas comparan la importancia de las ballenas en los océanos con la que tienen los bosques para la superficie continental, de allí que protegerlas es esencial para mitigar los efectos del cambio climático.

Imagen de portada: Gentileza de mdz On Line

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line

Calentamiento Global/Ballena franca austral/Cambio Climático/ Península de Valdés