La Inteligencia Artificial lo confirma: el calentamiento global es inevitable.

Un nuevo estudio que utiliza la Inteligencia Artificial (IA) afirma que en los próximos 10 años el mundo estará 1,5 ºC más caliente que antes de la Revolución Industrial.

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Según los algoritmos predictivos de una Inteligencia Artificial, a principios de la década de 2030 la Tierra se encontrará 1,5 ºC más caliente que antes de la Revolución Industrial. Incluso sin tener en cuenta si los gases de efecto invernadero aumentan o disminuyen durante la próxima década.

Son las conclusiones de un estudio publicado el 30 de enero en Proceedings of the National Academy of Sciences, que proporciona nueva evidencia de que el calentamiento global está en camino de alcanzar las previsiones que también publicó el Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

ASÍ FUNCIONAN LOS ALGORITMOS PREDICTIVOS.

Para lograr estas estimaciones, en vez de utilizar modelos climáticos predictivos y presupuestos globales de carbono para calcular el calentamiento futuro, los investigadores alimentaron una inteligencia artificial conocida como red neuronal con una base de datos de cambios de temperatura que ya han ocurrido anteriormente.

Además la inteligencia artificial también ha predicho que es muy probable que el mundo alcance el umbral de 2 ºC

Estas redes neuronales utilizan una gran cantidad de nodos ponderados para detectar patrones en los datos existentes, patrones que luego se pueden extrapolar al futuro. En particular, la inteligencia artificial analizó los aumentos de temperatura recientes en lugares específicos en comparación con los datos de referencia de entre 1951 y 1980.

Con estos datos, además, la inteligencia artificial también ha predicho que es muy probable que el mundo alcance el umbral de 2 ºC, incluso en un escenario en el que las emisiones disminuyan rápidamente a cero neto, para 2076. Concretamente, predijo un 50 % de probabilidad de alcanzar 2 ºC para 2054 en este escenario, y un 75 % de cruzar el umbral entre 2044 y 2065.

Imagen de portada: iSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Sergio Parra. 3 de febrero 2023.

Sociedad/Cambio climático/Calentamiento global/Inteligencia Artificial/Actualidad.

El calentamiento global ha sido más intenso de lo que creíamos.

Un reciente estudio muestra como el aumento de la concentración de polvo en la atmósfera puede haber enmascarado el verdadero grado de Calentamiento Global.

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Durante las últimas décadas, el calentamiento global tal y como lo conocemos, puede haber sido más intenso de lo que realmente creemos. Son las conclusiones de un estudio reciente que muestra como el aumento del polvo en suspensión procedente de los desiertos del mundo, podría haber ayudado a reducirlo.

El estudio muestra como el aumento de los vientos en diferentes zonas del planeta, también ha aumentado el volumen de polvo en suspensión que recorre la atmósfera desde mediados del siglo XIX. Este aumento podría haber camuflado cerca de el 8 por ciento del potencial calentamiento global de la Tierra.

Una atmósfera más polvorienta que ayuda a enfriar el planeta

Para estudiar el aumento del polvo desértico en la atmósfera, el equipo de expertos ha usado datos satelitales y mediciones terrestres. Con ello han descubierto un aumento constante de estas partículas microscópicas en el aire desde 1850. 

El polvo del suelo en núcleos de hielo, sedimentos oceánicos y turberas, muestran que el nivel de polvo mineral en la atmósfera creció alrededor del 55 por ciento durante ese tiempo.

Desde 1850 el nivel de polvo mineral en la atmósfera ha aumentado alrededor de un 55 por ciento

La función de las partículas de polvo es la de dispersar la luz solar, reflejando una parte de vuelta al espacio. De esa manera también se consigue evitar que las nubes en altura actúen como una manta que atrapa el aire más cálido debajo. 

Estas partículas de polvo, en general, tienen un efecto de enfriamiento. Por eso, dado el aumento de su concentración, acaban reduciendo la cantidad de energía térmica adicional que se mueve alrededor de la atmósfera.

El investigador principal del estudio, Jasper Kok menciona que ese aumento de la cantidad de polvo, ha conseguido disminuir el calentamiento aproximadamente 0.05 grados centígrados. 

Sin el polvo, nuestro calentamiento actual hasta la fecha sería por lo tanto de 1.2 grados centígrados respecto a periodos pre industriales. 

Flujos de emisión (flechas azules) de las principales regiones de origen de polvo del mundo y flujos de deposición (flechas naranjas) en regiones donde el polvo impacta el albedo superficial o la biogeoquímica. Los fundentes son para polvo con un diámetro geométrico (equivalente en volumen) de hasta 20 μm. La mayor parte del polvo se emite desde las tierras secas del norte de África y Asia, conocidas colectivamente cómo el «cinturón de polvo». Fuente: Nature Reviews. Kot et al.

Los mecanismos encargados de aumentar el polvo en suspensión en la atmósfera

Dado que el polvo del desierto ha aumentado, lo más probable es que haya contrarrestado ligeramente el efecto invernadero. Ese dato, no se ha incluido en los modelos climáticos que en la actualidad usan varios centros de investigación del mundo para predecir escenarios de clima futuro. 

 De momento sabemos que el aumento de polvo no ha causado mucho enfriamiento, lo que quiere decir que los modelos climáticos aún están cerca de la realidad cuando hacen sus predicciones. 

Entre los ingredientes que han ido provocando un aumento de la concentración del polvo atmosférico se encuentran, los vientos más intensos, los suelos más secos y los cambios en el uso de la tierra. 

Esos tres factores han ido cambiando con el nuevo clima que vivimos y de alguna manera han influido en la cantidad de polvo que se acaba inyectado en la atmósfera. Parte de esas partículas en suspensión acaban también acaban en nuestros océanos y selvas tropicales. 

Vientos más intensos, suelos más secos y cambio del uso de la tierra son los ingredientes principales de una atmósfera más cargada de polvo. Foto: Unsplash

El polvo en suspensión fundamental cómo nutriente

Las funciones son varias, pero por ejemplo, una fundamental, es que actúan como nutrientes para la fotosíntesis del plancton que extrae carbono a medida que crece y se reproduce.

Este complicado ciclo de polvo del desierto no se ha incluido en nuestros modelos climáticos. Aún no sabemos con certeza si la cantidad de partículas de aire del desierto aumentará o disminuirá en el futuro.

Lo que si tienen claro los expertos, es que este será un dato más de los modelos numéricos que se utilizan para hacer predicciones del futuro clima terrestre. Un dato de vital importancia porque ayudará a que se realicen mejores predicciones sobre el calentamiento global. De esa manera sabremos actuar debidamente a la hora de mitigar o adaptarnos mejor al cambio climático.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: El Tiempo.es  España. Por Mario Picazo. 25 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Calentamiento global/Meteorología/Actualidad/Cambio Climático.

COP27: qué significa el concepto “pérdidas y daños” por el clima extremo que enfrenta a los países ricos y pobres.

Dos de las grandes palabras de moda en la conferencia climática de esta semana en Egipto probablemente sean «pérdidas y daños». Pero, ¿qué significan y por qué causan discusiones?

Las negociaciones se han centrado, hasta ahora, en la cuestión de cómo reducir los gases de efecto invernadero y cómo hacer frente a los impactos del cambio climático.

En la COP 27 podría dominar un tercer tema: si los países altamente industrializados, que más contribuyeron a causar el problema, deberían hacer pagos a los países que experimentan los impactos de forma directa.

Desastres como inundaciones, sequías, huracanes, deslizamientos e incendios forestales son cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático y los países más afectados llevan años pidiendo ayuda financiera para hacer frente a las consecuencias.

Esto es lo que significan las palabras «pérdidas y daños». El término cubre tanto las pérdidas económicas (viviendas, tierras, granjas o negocios) como las no económicas (la muerte de personas, sitios culturales o la biodiversidad).

Luego de intensas negociaciones durante dos días y una noche antes de la apertura de la COP 27, los delegados acordaron incluir el tema en la agenda oficial.

El dinero que exigen los países más pobres se suma a los US$100.000 millones anuales en financiación climática que las naciones más ricas han acordado transferir a los países más pobres para ayudarlos a:

  • reducir los gases de efecto invernadero, conocido como «mitigación» en las conversaciones sobre el clima
  • tomar medidas para hacer frente a los impactos del cambio climático, lo que se conoce como «adaptación»

«La gente sufre pérdidas y daños causados por tormentas sobrealimentadas, inundaciones devastadoras y glaciares que se derriten, y los países en desarrollo tienen poco acceso a apoyo oportuno para reconstruir y recuperarse antes de que ocurra el próximo desastre», afirma Harjeet Singh, jefe de estrategia política global en la ONG Climate Action Network International.

«Son las comunidades que menos han contribuido a causar la crisis las que ahora están en la primera línea de los peores impactos», agrega.

¿Qué tan grande es la factura por pérdidas y daños?

Un informe publicado por Loss and Damage Collaboration, un grupo de más de 100 investigadores y formuladores de políticas de todo el mundo, revela que 55 de las economías más vulnerables al clima sufrieron pérdidas económicas de más de US$500.000 millones entre 2000 y 2020. Y eso podría aumentar en otros US$500.000 millones en la próxima década.

«Cada fracción de calentamiento que aumente significa más impactos climáticos, con pérdidas en los países en desarrollo calculadas entre US$290.000 millones y US$580.000 millones para 2030», aseguran los autores.

El documento señala que los niveles del mar en América Latina han seguido incrementándose a un ritmo más rápido que enel resto del mundo, en especial a lo largo de la costa atlántica de América del Sur, el Atlántico norte subtropical y el Golfo de México.»La mega sequía de Chile Central lleva 13 años. Esta constituye la sequía más larga en esta región en al menos 1.000 años, exacerbando una tendencia mortal y poniendo a Chile al frente de la crisis hídrica».

Luz Valdebenito abre un grifo después de que un camión cisterna le distribuyera agua en Til Til, Chile.

FUENTE DE LA IMAGEN – MARTIN BERNETTI. Chile sufre una crisis hídrica por la falta de lluvia y por la presencia de empresas mineras que explotan los pozos subterráneos.

El año pasado también marcó el tercero con el mayor número de tormentas con nombre registradas. Hubo 21, entre ellas siete huracanes durante la temporada del Atlántico de 2021.

Los funcionarios del Banco Mundial aseguran que entre 150.000 y 2,1 millones de personas cada año se ven empujadas a la pobreza extrema en América Latina debido a los desastres, incluidos los causados ​​por el cambio climático.

«La seguridad alimentaria y nutricional podría verse gravemente afectada, con una reducción proyectada de alrededor de 20% de los rendimientos de los cultivos de frijol y maíz», dicen.

El Banco Mundial calcula que alrededor de 1,7% del PIB se pierde cada año debido a los desastres relacionados con el clima.»Varios países están experimentando sequías más profundas y prolongadas y tormentas e inundaciones más intensas que están interrumpiendo las actividades económicas y afectando los medios de vida», revela la agencia multilateral.»En Uruguay, por ejemplo, los impactos relacionados con el clima se han vuelto más frecuentes e intensos. Las sequías de 2017-18 y las pérdidas de cultivos y ganado relacionadas costaron alrededor de 0,8 % del PIB solo en 2018″.

El mundo ha visto un aumento de la temperatura global promedio de 1,1oC en comparación con el período preindustrial.

Los países más pobres y menos industrializados alegan que el impacto del clima extremo socava cualquier progreso que logren en términos de desarrollo económico. Algunos apuntan que se han cargado de deudas, ya que necesitan pedir prestado para reconstruir lo que se ha dañado y perdido.

¿Desde cuándo se vienen discutiendo los pagos por pérdidas y daños?

Hace siete años, el innovador Acuerdo de París reconoció la importancia de «evitar, minimizar y abordar las pérdidas y daños asociados con los efectos adversos del cambio climático». Pero cómo hacer esto nunca se ha decidido.

«Las pérdidas y los daños siguieron siendo un tema bastante tóxico y hemos tenido debates muy, muy acalorados entre países desarrollados y en desarrollo», afirma Jochan Flasbarth, secretario de estado del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

«Había preocupaciones en los países desarrollados de que pudiera convertirse en una obligación legal para los grandes emisores. Esta siempre ha sido una línea roja para la mayoría de los países desarrollados».

Rescatistas y residentes buscan entre los escombros de casas destruidas víctimas o sobrevivientes de un deslizamiento de tierra durante fuertes lluvias en Las Tejerias, estado de Aragua, Venezuela, el 9 de octubre de 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los países pobres aseguran que el cambio climático ha disminuido su ritmo de desarrollo.

Los negociadores en la COP 27 en Egipto dijeron que los países ricos querían dejar en claro que no aceptaban responsabilidad ni ninguna obligación de pagar compensación por pérdidas y daños.

Los países en desarrollo se opusieron a eso, pero ahora se acordó que la responsabilidad y la compensación no se discutirán. El acuerdo alcanzado señala que la financiación de pérdidas y daños se planteará en la COP 27 con el objetivo de tener una decisión provisional en la COP del próximo año en Abu Dhabi y una concluyente para 2024.

«Hemos estado exigiendo financiamiento regular, predecible y sostenible para hacer frente a las crisis que uno u otro país en desarrollo sufren casi todos los días», asegura Alpha Oumar Kaloga, negociador principal sobre el clima del Grupo Africano en las reuniones climáticas de la ONU.

«Este acuerdo representa un progreso, pero habrá que ver cómo van las conversaciones».

Singh, de la Red de Acción Climática, asevera que el acuerdo fue un compromiso. «De hecho, es una traición a la confianza la forma en que los países ricos arrinconaron a los países en desarrollo para aceptar un lenguaje que mantiene a los contaminadores históricos a salvo de compensación y responsabilidad, sin ofrecer ningún compromiso concreto de apoyo a las personas y países vulnerables».

¿Cuáles son los principales desacuerdos sobre pérdidas y daños?

Puede ser difícil para los países acordar qué organización manejará los pagos por pérdidas y daños.

Los países desarrollados apuntan que existen mecanismos tanto dentro del aparato establecido por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como fuera de él, que podrían asumir la responsabilidad.

Los países en desarrollo argumentan que ninguna agencia existente es apropiada.

«¿Dónde estaban estos cuerpos cuando, por ejemplo, Pakistán fue devastado por las recientes inundaciones, incluso cuando le pasó a Nigeria o el reciente huracán Ian que azotó el Caribe?», pregunta Michai Robertson, negociador principal de financiación climática de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (Aosis), un grupo de 39 pequeños países insulares que participa como bloque en las reuniones climáticas de la ONU.

«No se ocupan de las pérdidas y los daños», agrega.

Tanto Aosis como el Grupo Africano están presionando por un nuevo mecanismo financiero vinculado al sistema de la CMNUCC, pero bastante separado de las agencias financieras climáticas existentes. Sin embargo, Flasbarth admite que esta idea de un ente independiente podría no obtener apoyo.

¿Ha habido algún progreso en el período previo a la COP 27?

Durante la COP 26, Escocia prometió un poco más de US$1 millón en fondos para pérdidas y daños. El mes pasado, Dinamarca anunció que contribuiría con US$13 millones.

Y la semana pasada, el Parlamento Europeo adoptó una resolución que pide centrarse en la financiación de los países en desarrollo y priorizar las subvenciones sobre los préstamos, para «evitar, minimizar y abordar» las pérdidas y los daños.

Una mujer afectada por las inundaciones camina fuera de su casa dañada en la aldea de Jindi en el distrito de Charsadda de Khyber Pakhtunkhwa el 1 de septiembre de 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Cómo proporcionar dinero para reclamos de pérdidas y daños es un tema polémico.

Además, el G7 y el V20, un grupo de 55 países vulnerables, acordaron hace poco lanzar una iniciativa llamada Escudo Global contra los Desastres Climáticos, que proporcionaría financiación para pérdidas y daños, en parte a través de un sistema de seguro.

Aosis alega que esto no puede ser legítimo, porque el V20 ni siquiera tiene la mitad de miembros que Aosis.

«El G7 debería hablar con todos nosotros y no solo con los países que ha seleccionado», dice el principal negociador de financiamiento climático del grupo, Michai Robertson.

¿Pueden los países pobres absorber aún más fondos financieros para el clima?

Ha habido problemas en el pasado tanto con las instituciones financieras que liberan financiamiento climático como con los países que lo reciben.

La burocracia de las agencias financieras internacionales hace que los fondos tarden mucho tiempo en estar disponibles. Y en algunos de los países receptores existen problemas de mala gobernabilidad y corrupción.

Sin embargo, las naciones más pobres no considerarán esto como una justificación para dejar de lado las pérdidas y los daños.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. 55 de las economías más vulnerables al clima sufrieron pérdidas económicas de más de US$500.000 millones entre 2000 y 2020.

FUENTE RESPONSABLE: Navin Singh Khadka; Corresponsal de Medio Ambiente, BBC World Service.

Sociedad y Cultura/Cambio climático/Ciencia/Medio ambiente.

 

 

 

 

3 de los efectos más raros del calentamiento global.

El canto de los pájaros, las flores y las picaduras de mosquitos no son cosas que se asocien con noviembre en el norte de Inglaterra.

Pero estos son solo algunos de los efectos secundarios más leves del calentamiento del planeta.

Además de provocar inundaciones y sequías mortales, el aumento de las temperaturas es la causa de las explosiones espontáneas del permafrost siberiano, la escasez de mostaza y el oscurecimiento del planeta.

Muchos de los impactos del cambio climático son devastadores, pero hay otros que son muy extraños.

Explosión de la tundra y de la «luz de la tierra»

Algunos científicos rusos atribuyen la aparición de cráteres gigantes en el permafrost siberiano al proceso de descongelación, el cual ha aumentado la temperatura del suelo y provocado la explosión espontánea de bolsas de gas subterráneas.

GETTY IMAGES

Científicos consideran que el cambio climático está provocando que la Tierra brille menos, porque reduce la cantidad de nubes que reflejan la luz solar.

El permafrost es la tierra que ha estado congelada continuamente durante más de 2 años.

Esta hipótesis explicaría la aparición de cráteres gigantes en el paisaje del Ártico.

Una investigación reciente también ha demostrado que esta zona del planeta se está calentando incluso más rápido de lo que se pensaba: 4 veces más que el resto del mundo.

Pero además de abrir agujeros en la Tierra, el cambio climático también podría estar atenuando el «brillo» del planeta, según los científicos del Observatorio Solar Big Bear de Nueva Jersey.

Midiendo la luz solar reflejada desde el planeta hacia la parte oscura de la Luna por la noche, los científicos midieron lo que llaman «brillo terrestre» o albedo, básicamente la capacidad de reflexión de la Tierra.

Los estudios sugirieron que la cantidad de nubes bajas sobre el océano Pacífico oriental se está reduciendo debido al calentamiento de las temperaturas oceánicas.

Como estas nubes actúan como un espejo, reflejando la luz del Sol hacia el espacio, sin ellas ese reflejo disminuye. Así que, según estos científicos, podríamos estar quitándole brillo a nuestro pequeño punto azul.

Reptiles que cambian de sexo y otros efectos en los animales.

Si bien es posible que seamos los causantes del calentamiento global, no somos la única especie que lo experimenta. Algunas criaturas se ven afectadas de forma realmente sorprendente.

Un hombre sujeta en su mano varios polluelos de aves.

Los polluelos de algunas especies de pájaros están naciendo antes de lo previsto por culpa de los cambios de temperatura que está sufriendo el planeta.

El sexo de las crías de algunos reptiles viene determinado en parte por la temperatura a la que se incuban los huevos.

Así los dragones barbudos -una especie de lagarto que se encuentra en Australia- pasan de ser machos a hembras cuando se incuban a una determinada temperatura.

A los científicos les preocupa que los machos sean cada vez más escasos a medida que el mundo se calienta, poniendo a la especie en peligro de extinción.

En el océano, el aumento de los niveles de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, podría hacer que los peces pierdan el sentido del olfato.

El cambio climático también está alterando la sincronía estacional. En el bosque de Wytham, el más estudiado científicamente de Reino Unido, las crías de herrerillo salieron de sus huevos hasta 3 semanas antes de lo que lo habrían hecho en la década de 1940.

Unos pájaros

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Algunas especies de aves se han dejado ver en determinadas áreas en temporadas fuera de lo habitual, lo cual indicaría que sus migraciones se han visto trastocadas.

Toda la cadena alimenticia de la primavera ha cambiado con el calentamiento: las orugas que comen los pájaros, las hojas de roble que comen las orugas, todo alcanza su punto máximo semanas antes de lo que lo hacía antes de que calentáramos el mundo.

Mientras las estaciones cambian, muchas aves se adaptan, o simplemente se mudan. Este año, los polluelos de abejarucos han nacido en una cantera de Norfolk, cuando habitualmente se encuentran en el sur del Mediterráneo y el norte de África.

Incluso el paisaje sonoro está cambiando. Londres es ahora un punto caliente de canto de pájaros fuera de temporada.

Un estudio ha sugerido incluso que los pájaros de los bosques se desplazan hacia lo alto de los árboles para cantar, posiblemente para evitar que sus cantos queden amortiguados por el follaje anterior.

Escasez de sabor

El clima extremo también está dificultando el cultivo de alimentos. Productos básicos como el trigo, el maíz y el café ya se están viendo afectados. Y este año ha habido una notable escasez de condimentos.

Frascos de mostaza

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY. La producción de la popular mostaza Dijon se ha visto afectada por escasez de la materia prima.

En abril, Huy Fong Foods, una empresa californiana que produce unos 20 millones de botellas de salsa de chile Sriracha al año, envió una carta a sus clientes advirtiendo de una «grave escasez» de chiles.

En verano, los supermercados de Francia empezaron a quedarse sin mostaza de Dijon, un problema provocado por el mal tiempo en las praderas canadienses, donde se cultiva la mayor parte de las semillas de mostaza del mundo.

Y la realidad del cambio climático está dificultando incluso los esfuerzos por liberarse del carbono. En agosto, la empresa energética EDF tuvo que reducir la producción de las centrales nucleares en Francia, porque no había suficiente agua fría en los ríos del país europeo.

La respuesta, que está siendo debatida por 200 países en la cumbre del clima de la Naciones Unidas que estos días celebra en Egipto, es una reducción drástica de los gases que calientan el planeta.

Pero ya hemos transformado al mundo al calentarlo, y es probable que en el futuro se produzcan muchas más consecuencias inesperadas y sorprendentes.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Victoria Gill y Ella Hambly. BBC News. 15 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Naturaleza/Australia/Reino Unido/

Cambio Climático/Medio Ambiente/Ciencia/Rusia/Francia. 

 

La historia detrás de las imágenes ganadoras de los premios Wildlife Photographer of the Year 2022.

El reino animal nunca deja de sorprendernos, sobre todo cuando lo miramos con la atención, el cariño y la empatía que se merece.

La magia de este mundo se resiste a ser capturada, pero a veces se dan las circunstancias exactas y conseguimos imágenes que nos devuelven la empatía y sacan lo mejor de nosotros como personas.

Ese poder lo comparten los animales, capaces de ablandarnos el corazón. Quizás, precisamente por eso, nos gustan tanto las fotografías ganadoras del Wildlife Photographer of the Year 2022, entregados por el Museo Nacional de Historia de Londres.

Queremos compartir con vosotros las historias detrás de esta serie de instantáneas que no dejan indiferentes y que están llenas de vida animal:

Fotografía ganadora. The big buzz, Karine Aigner, US.

Karine Aigner es la ganadora de este año gracias a esta imagen, en la que podemos ver la actividad frenética de una bola de abejas sobre la arena. Pasados unos minutos, la pareja en el centro, un macho aferrado a la única hembra en el enjambre, se alejó volando para aparearse.

New life for the tohorā, Richard Robinson, New Zealand.

La imagen representa la esperanza, al capturar una población de ballenas que ha sobrevivido contra viento y marea. Robinson fotografió el momento de la cópula de estas ballenas en un momento inmortalizado en el tiempo. Conocido por los maoríes como tohorā, la población de Nueva Zelanda fue cazada hasta casi la extinción en el siglo XIX, por lo que cada nuevo apareamiento ofrece una nueva esperanza.

Shooting star, Tony Wu, US/Japan.

La danza reproductiva electrizante de una estrella de mar gigante, en el momento en el que el agua circundante se llenó de esperma y óvulos de estrellas de mar en desove. Estos animales adoptan una postura de baile cuando están en desove, elevándose y balanceándose para ayudar a liberar o arrastrar óvulos y espermatozoide hacia las corrientes donde se fecundan.

The listening bird, Nick Kanakis, US.

Kanakis vio al joven pájaro alimentándose y, sabiendo que desaparecería en el bosque si se le acercaba, encontró un claro de hojarasca y esperó. El pajarito saltó dentro, presionando su oreja contra el suelo para escuchar pequeños insectos.

A theatre of birds, Mateusz Piesiak, Poland.

Con la cámara en el barro del lecho de juncos, Piesiak capturó el momento en que un halcón peregrino que pasaba por la zona provocó el vuelo de algunos correlimos comunes. Ganador del premio Young Wildlife Photographer of the Year cuando tenía 14 años, Piesiak exploró su localidad durante el confinamiento por la COVID-19, con ángulos de cámara cuidadosamente considerados para producir una serie de fotografías íntimas que exploran el comportamiento de las aves.

The Cuban connection, Karine Aigner, US.

Un camachuelo cubano junto a una carretera, colocado para que se acostumbre al bullicio de la vida callejera. Estas aves son muy apreciadas por su dulce voz y espíritu luchador. Aigner explora la relación entre la cultura cubana y los pájaros cantores, planteándose el futuro de una arraigada tradición. Durante cientos de años, algunos cubanos capturaron y mantuvieron pájaros cantores para realizar concursos de canto de pájaros.

Out of the fog, Ismael Domínguez Gutiérrez, Spain.

Cuando Ismael llegó al humedal, sintió la decepción al no poder ver el horizonte a causa de la niebla, hasta que esta empezó a disiparse. Las águilas pescadoras son visitantes invernales de la provincia de Andalucía. Aquí, los numerosos embalses ofrecen a estas rapaces comedoras de peces extendidas aguas abiertas y poco profundas que son más claras que muchos ríos y lagos.

The beauty of baleen, Katanyou Wuttichaitanakorn, Thailand.

Katanyou quedó fascinado por los colores y texturas contrastantes de una ballena de Bryde. Estas tienen hasta 370 pares de placas de barbas de color gris que crecen dentro de sus mandíbulas superiores. Las placas están hechas de queratina y se utilizan para filtrar pequeñas presas del océano.

Heavenly flamingos, Junji Takasago, Japan.

Takasago superó el mal de altura para y se arrastró hacia el grupo acicalado de flamencos chilenos para tomar esta fotografía. En lo alto de los Andes, el Salar de Uyuni es la salina más grande del mundo., además de una de las minas de litio más grandes de Bolivia, lo que amenaza el futuro de estos flamencos. El litio se usa en baterías para teléfonos y computadoras portátiles.

Battle stations, Ekaterina Bee, Italy.

Ekaterina observa cómo dos cabras montesas alpinas luchan por la supremacía. A principios del siglo XIX, tras de siglos de caza, la población de estos animales se redujo a menos de 100 ejemplares en las montañas de la frontera entre Italia y Francia. Las medidas de conservación han conseguido que, hoy en día, haya más de 50.000.

Spectacled bear’s slim outlook, Daniel Mideros, Ecuador.

Mideros instaló cámaras trampa a lo largo de un corredor de vida silvestre utilizado para llegar a mesetas de gran altitud. Colocó las cámaras para mostrar el paisaje natural que desaparecía con el oso enmarcado en el centro de la imagen. Estos osos, que se encuentran desde el oeste de Venezuela hasta Bolivia, han sufrido una disminución masiva como resultado de la fragmentación y pérdida de su hábitat. En todo el mundo, a medida que los humanos continúan construyendo y cultivando, el espacio para la vida silvestre se reduce cada vez más. Peñas Blancas, Quito, Ecuador. Fotografía: Daniel Mideros/Fotógrafo de Vida Silvestre del Año

Puff perfect, José Juan Hernández Martinez, Spain.

Hernández Martínez llegó de noche al sitio de cortejo del ave. A la luz de la luna, se escondió cavando un hueco en el suelo, desde donde capturó a un macho de hubara canario regresando anualmente a su sitio de cortejo. Levantando las plumas de la parte delantera de su cuello y echando la cabeza hacia atrás, corre hacia adelante antes de dar vueltas hacia atrás, descansando solo unos segundos para comenzar de nuevo el ritual.

Ndakasi’s passing, Brent Stirton, South Africa.

Stirton comparte el final de la historia de un gorila de montaña muy querido. Fotografió el rescate de Ndakasi cuando tenía dos meses, después de que una mafia del carbón matara a su tropa como una amenaza para los guardaparques. Con esta imagen conmemora su muerte mientras yacía en los brazos de su salvador y cuidador durante 13 años, el guardabosques Andre Bauma. Como resultado de los esfuerzos de conservación, el número de gorilas de montaña se ha cuadruplicado a más de 1000 en los últimos 40 años.

The magical morels, Agorastos Papatsanis, Greece.

En esta escena mágica vemos la relación entre los hongos y los cuentos de hadas. Las colmenillas se consideran tesoros gastronómicos en muchas partes del mundo porque son difíciles de cultivar, pero en algunos bosques florecen de forma natural.

The dying lake, Daniel Núñez, Guatemala

La vista de un dron captura el contraste entre el bosque y el crecimiento de algas en el lago Amatitlán. Núñez tomó esta fotografía para crear conciencia sobre el impacto de la contaminación en el lago, que recibe alrededor de 75.000 toneladas de desechos de la ciudad de Guatemala cada año.

The bat-snatcher, Fernando Constantino Martínez Belmar.

Belmar espera en la oscuridad mientras una serpiente rata de Yucatán atrapa un murciélago. Usando una luz roja a la que tanto los murciélagos como las serpientes son menos sensibles, Belmar vigiló a esta serpiente que sobresalía de una grieta. Todas las tardes al atardecer en la Cueva de las Serpientes Colgantes, miles de murciélagos parten para alimentarse durante la noche. También es cuando emergen las hambrientas serpientes rata.

The great cliff chase, Anand Nambiar, India.

Desde el otro lado del barranco, Nambiar observó cómo el leopardo de las nieves sorprende a una manada de cabras montesas del Himalaya. Se adaptaba perfectamente al medio ambiente, a diferencia de Nambiar, que siguió un régimen de ejercicios en preparación para la gran altitud y las bajas temperaturas. Los leopardos de las nieves viven en algunos de los hábitats más extremos del mundo. Ahora están clasificados como vulnerables. Las amenazas incluyen el cambio climático, la minería y la caza, tanto del leopardo de las nieves, como de sus presas.

Under Antarctic ice, Laurent Ballesta, France.

Torres vivientes de invertebrados marinos marcan el lecho marino frente a Adelie Land, a 32 metros bajo el hielo de la Antártida oriental. Aquí, una esponja con forma de árbol está cubierta de vida: desde gusanos de cinta gigantes, hasta estrellas de mar. Ballesta aguantó inmersiones bajo cero para revelar la diversidad de vida debajo del hielo de la Antártida. Su expedición requirió de dos años para planear, un equipo de buzos expertos y un kit especialmente desarrollado. Sus 32 inmersiones a una temperatura del agua de hasta -1,7 °C incluyeron la inmersión más profunda y más larga jamás realizada en la Antártida.

Imagen de portada: The dying lake, Daniel Núñez, Guatemala

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por María Toro. 19 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Fotografía silvestre/Animales/Premio/Naturaleza/ Cambio climático.

 

Las dramáticas fotos que documentan la devastación de una ciudad por el aumento del nivel del mar.

La ubicación geográfica y la topografía de Bangladesh convierten a este país en uno de los más propensos a inundaciones del mundo. Eso también significa que es particularmente vulnerable al aumento del nivel del mar, una de las consecuencias más graves del cambio climático.

Para millones de bangladesíes, el avance del océano ya es una realidad.

Jashim Salam vio inundaciones toda su vida, pero lo que el fotógrafo independiente estaba presenciando en 2009 era inquietantemente diferente. Las aguas que invadían Chaktai, el barrio de la ciudad de Chittagong en el que nació y se crió, siguieron subiendo incluso después de que la lluvia se había ido.

«Estábamos acostumbrados a las inundaciones provocadas por fuertes lluvias o huracanes», le dice Salam a la BBC.

«Pero ese día, vi muchas casas inundadas y no llovió, el sol brillaba».

La inundación había sido causada por una marejada en las aguas de la Bahía de Bengala y la costa de Chittagong, uno de los puertos más antiguos del mundo, estaba particularmente en riesgo.

Cámara en mano, Salam comenzó a tomar fotografías de la situación en las calles de Chaktai.

Particularmente vulnerable

Documentar el aumento de las aguas consumiría mucho más tiempo de Salam: las inundaciones eran una señal de que el aumento del nivel del mar, una de las consecuencias más graves del cambio climático, se estaba convirtiendo en una preocupación constante para Chittagong y el resto de Bangladesh.

Personas moviendo sus pertenencias en una calle de Chittagong

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. Entre junio y octubre, Chittagong enfrenta a menudo inundaciones dos veces al día.

Bangladesh es un país de baja altitud, lo que significa que la mayor parte de su tierra está cerca o incluso por debajo del nivel del mar.

Eso lo hace particularmente vulnerable al proceso en el que las temperaturas globales más cálidas provocan un aumento en el nivel del mar al agregar agua del derretimiento de las capas de hielo y los glaciares, y por la expansión del agua de mar a medida que se calienta.

En el caso de Chittagong, hay un factor adicional: la ciudad costera se está hundiendo.

Entre las primeras 10

En marzo de este año, se publicó en la revista Geophysical Research Letters un análisis de datos satelitales de 99 ciudades costeras de todo el mundo.

Los investigadores calcularon qué tan afectadas se veían estas ciudades por el hundimiento de la tierra, un proceso en el que la tierra se asienta y se compacta debido a actividades como la extracción de aguas subterráneas, que está vinculada al crecimiento de la población y la rápida urbanización.

Descubrieron que 33 ciudades se habían hundido más de un centímetro al año entre 2015 y 2020, cinco veces la tasa global de aumento del nivel del mar estimada por el Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Chittagong está entre las 10 primeros de la lista.

Mujer y niña en una habitación inundada en Chittagong

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. «Básicamente, la gente ha tenido que aprender a vivir con el aumento de las aguas: se evita en la medida de lo posible salir con la marea alta», explica Salam.

Los investigadores observaron que «el hundimiento más rápido» estaba ocurriendo en el sur, sureste y este de Asia. Es una realidad que ya ha causado una situación importante en Indonesia: debido a los altos niveles de hundimiento de la tierra, Yakarta será reemplazada como la capital del país por una nueva construida desde cero en una isla diferente a 1.300 kilómetros de distancia.

«Chittagong es conocida como la capital financiera de Bangladesh. Hay más de 1.200 negocios de la industria pesada que dependen mucho de las aguas subterráneas», le dice a la BBC Shamsuddin Illius, un periodista ambiental de Bangladesh.

«La tierra se hunde al mismo tiempo que sube el nivel del mar. Y cada año las inundaciones empeoran», añade Illius.

Según Salam e Illius, entre junio y octubre, las calles y las casas de varias áreas de Chittagong a menudo se inundan dos veces al día, una situación que empeora durante la temporada del monzón en julio y agosto.

Jashim Salam en una calle inundada de Chittagong

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. Jashim Salam comenzó a documentar los efectos de las inundaciones de marea en su vecindario de Chittagong en 2009.

Una encuesta de 2020 realizada por el Departamento de Obras Públicas de Bangladesh estimó que el 69% de la ciudad se ve afectada por las mareas altas en diversos grados.

Las áreas inundadas incluyen Agrabad, un vecindario que anteriormente estaba habitado por residentes adinerados de Chittagong, desde políticos hasta empresarios.

«Ahora está casi abandonado», dice Illius.

«Quien pudo permitirse el lujo de mudarse a un terreno más alto ya lo ha hecho».

Jashim Salam y sus hermanos no tenían los medios para salir de Chaktai, por lo que recurrieron a adaptaciones como elevar el piso de la casa que comparten sus familias. Pero las aguas siguieron llegando.

El fotógrafo dice que no solo los pescadores de Chittagong necesitan estudiar las tablas de mareas.

«Básicamente, la gente ha tenido que aprender a vivir con el aumento de las aguas. Se evita en la medida de lo posible salir con la marea alta», explica Salam.

«Es frustrante y surrealista».

Más que un inconveniente

Surrealista es un adjetivo que también se puede utilizar para describir su obra: las imágenes de Salam muestran a personas y familias, incluida la suya, tratando de mostrar que todo es normal. En una de las imágenes, los niños ven la televisión en una sala inundada.

Niños miran la TV en una sala inundada

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. Las imágenes de Salam muestran cómo las personas en Chittagong intentan vivir con la mayor normalidad posible cuando suben las aguas.

«Tuve que documentar lo que estaba pasando para mostrarle a la gente en Bangladesh y en el extranjero que el cambio climático es real».

Es más que un inconveniente, es un peligro para la salud. El agua procedente del mar se mezcla con el contaminado río Karnaphuli y las aguas residuales antes de llegar a las casas. Salam dice que las infecciones de la piel son algo común en su vecindario.

Los hospitales locales en las zonas más bajas también sufren inundaciones. Una de las imágenes más conmovedoras del fotógrafo muestra a un anciano empujado por el agua en una silla de ruedas en el Hospital General Materno Infantil, un centro médico local.

«Todos los años escuchamos que otra parte de la ciudad ahora se inunda. Tengo una hermana que vive a 32 km de nuestro vecindario y nunca se había enfrentado a la crecida de las aguas. Ahora lo hace», agrega el fotógrafo.

Las autoridades locales están tratando de mitigar el problema con una serie de proyectos de infraestructura para evitar la intrusión de agua de mar, desde barreras contra inundaciones hasta mejoras en el control del drenaje, como canales de dragado. El trabajo comenzó en 2017, pero se ha retrasado severamente por la pandemia de covid-19.

Sin embargo, nada retrasa el mar y la lluvia, observa Salam con un suspiro.

Hombre en silla de ruedas en un pasillo inundado

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. Las instalaciones médicas en Chittagong también luchan con el incremento de las aguas.

Bangladesh se clasifica a menudo como uno de los países más vulnerables del mundo a los desastres relacionados con el clima. Un informe del Banco Mundial encontró que 4,1 millones de personas en el país fueron desplazadas internamente en 2019 como resultado de tales eventos y que al menos 13 millones podrían enfrentar la misma situación para 2050.

«Me considero un refugiado climático»

Salam lo ha hecho voluntariamente. Desde principios de año ha estado trabajando en Nueva York para tratar de ahorrar dinero para que su esposa e hija puedan reunirse con él en Estados Unidos.

Familia de Jashim Salam

FUENTE DE LA IMAGEN – JASHIM SALAM. Jashim Salam sueña con un futuro mejor para su familia, aunque eso implique dejar su país natal.

«Me considero un refugiado climático. Y haré lo que pueda para alertar a la gente de que el cambio climático no solo está afectando a Bangladesh. Basta con mirar las olas de calor y las tormentas en Europa este año», dice.

«Pero necesito darle a mi hija la oportunidad de una vida mejor. Quiero que vaya a la escuela sin preocuparse por su salud o su seguridad».

Mientras tanto, la familia de Salam, y muchos otros en Chaktai y Chittagong, estarán atentos a la información sobre las mareas antes de salir de casa.

Imagen de portada: JASHIM SALAM. En la ciudad de Chittagong, Bangladesh, los efectos del aumento del nivel del mar ya son evidentes.

FUENTE RESPONSABLE: Fernando Duarte; BBC World Service. Hace 5 horas.

Sociedad/Cambio climático/Ciudades costeras/Inundaciones/Salud

 

 

 

La impresionante foto de un cocodrilo en Cuba que ganó el máximo premio de los Mangrove Photography Awards (y otras espectaculares imágenes del certamen).

Tanya Houppermans fue la gran ganadora de los premios Mangrove Photography de este año, por su primer plano de un cocodrilo rodeado de manglares en el archipiélago cubano Jardines de la Reina.

En su octavo año, este concurso organizado por Mangrove Action Project tiene como objetivo mostrar las relaciones entre la vida silvestre, las comunidades costeras y los bosques de manglares.

Además, busca exponer la fragilidad de estos ecosistemas únicos, tanto por encima como por debajo del agua.

Los Jardines de la Reina es un archipiélago frente a las costas de Cuba y es un lugar protegido desde 1996.

Es uno de los ecosistemas marinos más vírgenes del mundo.

«La población saludable de cocodrilos se debe a la condición prístina de los manglares, y quería capturar primeros planos de este gentil gigante en su hábitat natural», aseguró Houppermans, la ganadora.

«Espero que esta imagen logre mostrar que es crítico proteger áreas como esta».

Los manglares representan una protección importante contra el cambio climático: 4.000 m2 de bosques de manglares absorben casi la misma cantidad de dióxido de carbono que 4.000 m2 de selva amazónica.

Estos bosques también protegen las costas de la erosión, a medida que las tormentas se vuelven más frecuentes.

«Los premios de fotografía de Manglares se han convertido en una plataforma para intrigar a la gente sobre el magnífico papel ecológico que juegan los manglares en todas nuestras vidas», dijo el juez Dhritiman Mukherjee.

Octavio Aburto, otro juez, agregó: «Las imágenes de este año cautivaron nuestra imaginación… Nos dan esperanza e iluminan un futuro positivo para los ecosistemas de los manglares».

Aquí hay una selección de las imágenes ganadoras de varias categorías de la competencia.

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Ganador de la categoría Manglares y humanos: Cazadores de miel, Muhammad Mostafigur Rahman, Bangladesh

Cazadores de miel recolectan miel silvestre en las profundidades de los manglares de Sundarbans, el bosque de manglares más grande del mundo.

FUENTE DE LA IMAGEN -MUHAMMAD MOSTAFIGUR RAHMAN

Cazadores de miel recolectan miel silvestre en las profundidades de los manglares de Sundarbans, Bangladesh, el bosque de manglares más grande del mundo.

Tanto el desarrollo humano reciente en el área como la crisis climática, en particular el aumento del nivel del mar, amenazan la ecología de los Sundarbans y, con ella, la forma de vida de la gente local.

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Subcampeón de Manglares y humanos: Viviendo en un manglar blanco, Alex Cao, Vietnam

Un pescador local lanza su red en los manglares de flores blancas (Lumnitzera racemosa) de Bau Ca Cai, Vietnam

FUENTE DE LA IMAGEN -ALEX CAO

Un pescador local arroja su red en los manglares de flores blancas (Lumnitzera racemosa) de Bau Ca Cai, Vietnam, un área protegida.

Esta foto fue tomada a finales de otoño cuando los árboles habían perdido sus hojas. Destaca la conexión entre las comunidades vulnerables y la naturaleza.

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Ganador de la categoría Manglares y paisaje: árboles bailando Walakiri, Loïc Dupuis, Indonesia

El sol sale a lo largo de las tranquilas playas de East Sumba en Indonesia.

FUENTE DE LA IMAGEN. LOÏC DUPUIS

El sol sale a lo largo de las tranquilas playas de East Sumba en Indonesia.

Loïc Dupuis quiso capturar la belleza y la fragilidad de esta maravilla única.

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Subcampeona de la categoría Manglares y Paisajes: La vida onírica de los manglares, Melodi Roberts, EE.UU.

Una vista de los manglares del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Merritt Island, Florida

FUENTE DE LA IMAGEN – MELODI ROBERTS

Reflexiones al amanecer en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Merritt Island, Florida.

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Ganador de Manglares y Vida Silvestre: Despego, Jayakumar MN, Emiratos Árabes Unidos

Un gran flamenco (Phoenicopterus roseus) emprende un viaje migratorio por Asia.

FUENTE DE LA IMAGEN – JAYAKUMAR MN

Un gran flamenco (Phoenicopterus roseus) emprende un viaje de migración a través de Asia y lo más probable es que regrese a los mismos humedales costeros en los meses de invierno.

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Subcampeona de Manglares y Vida Silvestre: Espátulas, Priscila Forone, Brasil

Un par de espátulas rosadas se ven en los manglares de Guaraqueçab

FUENTE DE LA IMAGEN – PRISCILA FORONE

Los manglares preservados de Guaraqueçaba son un lugar importante para los visitantes, incluida esta pareja de espátulas rosadas (Platalea ajaja).

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Ganador de la categoría Manglares y Debajo del Agua: Cangrejo azul, Martin Broen, México

Un cangrejo azul (Callinectes sapidus) pescando en una transición única entre agua dulce y salada en los cenotes mexicanos,

FUENTE DE LA IMAGEN – MARTIN BROEN

Un cangrejo azul (Callinectes sapidus) pescando en una transición única entre agua dulce y salada en los cenotes mexicanos.

Durante una inmersión de exploración a través de las oscuras cuevas inundadas, el fotógrafo dice que se encontró con este cangrejo orgullosamente erguido contra las raíces de los manglares.

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Subcampeona de Manglares y Submarino: En el borde, Jillian E Morris, Bahamas

Tres tiburones limón juveniles en el agua en las Bahamas

FUENTE DE LA IMAGEN – JILLIAN E MORRIS

La fotógrafa dice que quiso mostrar un lado diferente de estos tiburones limón juveniles: un lado social, un lado más vulnerable.

Todas las imágenes están sujetas a derechos de autor.

Imagen de portada: Por TANYA HOUPPERMANS

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 2 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arte fotográfico/Naturaleza/COP 26/Cambio climático

 

 

Estudian instalar una «media sombra» en la atmósfera para enfriar la Tierra.

Se trata de una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quién repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar.

Bajar la temperatura del planeta inyectando en la estratósfera millones de toneladas de partículas en aerosol para formar una especie de «media sombra» es una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quien conversó con Télam en el marco de las charlas TEDxRíodelaPlata que se realizaron esta tarde.

«Ojalá no haga falta usarse», agregó sobre esa especie de filtro espacial, y afirmó que en Argentina se debe «despertar el tema» para tener una mayor participación en las discusiones internacionales.

«Es como si uno envolviera al planeta en una media sombra que atenuaría la energía que recibimos del Sol entre un 1 y un 2%. No vamos a hacer una sombra muy notoria, pero llegaría menos energía a la superficie y así bajaría la temperatura», explicó Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En diálogo con Télam, la investigadora del Conicet repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar, los dilemas éticos de esta tecnología y señaló que, si bien todavía se encuentra en fase de investigación, «en los próximos diez o quince años ya estaría todo listo para implementarse».

La manipulación del clima terrestre a gran escala se denomina geoingeniería y aparece como una herramienta que, en caso de necesidad, permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra», aseguró Camilloni, quien disertó sobre esta técnica en las charlas TEDxRíodelaPlata que tuvieron una multitudinaria edición en el estadio Movistar Arena.

En un contexto catastrófico donde el mundo se encamina hacia un aumento del calentamiento global de 2,8 grados para el final del siglo, la geoingeniería empieza a ser estudiada como una tecnología para aliviar las olas de calor que causan cada vez más muertes y mitigar las sequías e inundaciones extremas, entre otros desastres climáticos.

La estrategia busca replicar artificialmente el efecto de los volcanes: «Cuando hay una erupción, se liberan cenizas que llegan hasta la estratósfera, alrededor de 20 kilómetros de altura. Desde ahí, reflejan más energía del Sol hacia el espacio y hacen bajar la temperatura», graficó Camilloni.

La idea es imitar las cenizas incorporando en la estratósfera pequeñas partículas en aerosol para reflejar más radiación solar de regreso al espacio y contrarrestar el aumento de temperatura causado por los gases de efecto invernadero.

Para que las partículas químicas lleguen hasta esa capa de la atmósfera se necesitará enviar varias veces al día aviones especialmente diseñados para alcanzar los 20 kilómetros de altura.

Aunque parezca ciencia ficción, «es tecnológicamente factible y eficaz para bajar la temperatura», indicó la climatóloga y agregó que para la economía mundial no sería costoso mantener esta «media sombra» porque demandaría entre 10.000 y 20.000 millones de dólares por año.

La doctora en Ciencias de la Atmsfera y profesora en la UBA Ins Camilloni disert en las charlas TEDxRodelaPlataFoto gentileza prensa Ted

La doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la UBA, Inés Camilloni disertó en las charlas TEDxRíodelaPlata.//Foto gentileza prensa Ted

A pocos días de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27) que comenzará el domingo, Camilloni sostuvo que, aunque en las reuniones internacionales se habla cada vez más de estas tecnologías disruptivas, «no son la solución frente al cambio climático».

«Sería un enorme fracaso de la humanidad tener que recurrir a esto porque sabiendo cuáles son las causas de un problema no hemos actuado, no hemos hecho una transición hacia las energías renovables, ni logramos descarbonizar las economías», afirmó la investigadora que participará de la COP 27 en un panel sobre ingeniería climática.

Cómo impactaría la geoingeniería en sudamérica

Desde el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), dependiente del Conicet y de la UBA, Camilloni investiga junto con su equipo cuáles serían los impactos en Sudamérica y en la Cuenca del Plata si la geoingeniería solar se implementara.

A través de modelos computacionales simularon incorporar 50 teragramos (50 millones de toneladas) de partículas de azufre en la estratósfera para compensar las emisiones récord de dióxido de carbono del presente.

Eligieron el azufre porque es el elemento que se libera en las erupciones volcánicas y ya saben cómo responde la atmósfera gracias a la histórica erupción del volcán Pinatubo en Filipinas.

Fue en 1991 cuando este volcán inyectó 20 millones de toneladas de dióxido de azufre a la estratósfera y enfrió la temperatura del planeta medio grado en los meses posteriores.

Todavía en ninguna parte del mundo se pasó de la simulación al experimento y, en caso de hacerlo, se debería utilizar otra sustancia como el carbonato de calcio, ya que el azufre en la estratósfera dañaría la capa de ozono.

Entre los resultados del estudio publicado este año en la prestigiosa revista científica Frontiers, Camilloni destacó que «efectivamente bajaría la temperatura entre uno y dos grados centígrados entre el 2021 y el 2050, bajarían los extremos de precipitación, pero en promedio la lluvia aumentaría en la parte alta de la Cuenca del Plata y disminuiría hacia abajo».

Como la geoingeniería provocaría cambios en el ciclo del agua, el río Paraná en Posadas y Corrientes tendría más caudal, al igual que el río Uruguay en Salto Grande, por lo que sería necesario evaluar cómo afectaría a las represas hidroeléctricas de la región.

«Uno podría pensar que más agua disponible podría ser beneficioso, pero los caudales máximos tenderían a ser más máximos y ahí la cuestión es si las represas están dimensionadas para caudales más altos», advirtió la investigadora.

Consultada sobre si es ético modificar deliberadamente el clima, la científica aseguró: «No es ético, pero ya lo estamos haciendo. El cambio climático es consecuencia de una manipulación del clima».

«La ética de la geoingeniería tiene que ver con contrastar cuáles son los riesgos que nos está imponiendo el cambio climático versus los riesgos de pensar en esta estrategia como una solución temporal mientras actuamos sobre las causas de fondo», precisó Camilloni, quien fue incorporada recientemente a la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología de la Unesco.

Y agregó: «Creo que la discusión ética pasa ahora por ver de qué forma evitamos más el sufrimiento humano que implica vivir con cambio climático».

Para Camilloni no se trata de estar a favor o en contra de la geoingeniería, sino de «seguir investigando para entender cuáles son los riesgos y si podemos disminuirlos».

También, apuntó que en países en desarrollo como el nuestro hay que «despertar el tema» porque esta técnica produciría efectos desiguales en las diferentes regiones y generaría un «clima nuevo» con países ganadores y perdedores.

En este sentido, la investigadora remarcó que antes de implementar estas nuevas tecnologías es necesario un acuerdo global y subrayó que «si Argentina en alguna instancia tiene que decidir, que sea una decisión informada por la ciencia local».

Y concluyó: «Ojalá que esto no haga falta usarse y se puedan afrontar las causas reales del cambio climático».

Imagen de portada: La geoingeniería aparece como una herramienta que permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra».

FUENTE RESPONSABLE: Télam. 1° de noviembre 2022.

Sociedad/Cambio climático/Calentamiento global/Geoingeniería/CONICET (Argentina)/

 

Descubren que Egipto no siempre fue un desierto y rebosó con deltas perdidos en el Nilo.

Antes de que Egipto fuera a el memorable desierto representado en películas y fotografías, tenía un clima mucho menos árido.

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Pirámides, arena, camellos, aire caliente; así imaginamos a Egipto la mayoría de las personas pero ¿siempre fue árido y desértico? Para los antiguos habitantes de este país, el paisaje pudo haber sido diferente. Si bien el territorio actual en su mayoría está lleno de arena y despoblado de vegetación, es cierto que las regiones que rodean a Río Nilo subsisten con base en la agricultura y lo han hecho así por milenios.

Para los antiguos egipcios, la naturaleza encontraba su explicación en la mitología; el cauce del río era una de las manifestaciones de Osiris, a quien también se le atribuía el desarrollo técnicas de agricultura que sostenían a la civilización egipcia. Por otro lado, el paisaje montañoso era tierra de Seth, deidad del desierto y la sequía. Ahora, parece ser que Seth se adueñó de más territorio en un proceso de cambio climático e histórico.

La formación del desierto

Pinturas rupestres en la cueva de Manda Gueli, en las Montañas Ennedi / Wikimedia Commons

Hace aproximadamente 10,000 años un gran cambio climático moldeó la temperatura del mundo a más o menos como la conocemos ahora. 

De esta época data arte rupestre en el desierto del Sahara que representa animales los cuales no habitan climas desérticos, como jirafas y elefantes, y que más bien viven en la sabana. El arte tiene entre 9,000 y 6,000 años de antigüedad, de acuerdo con el Museo Británico. Por otro lado según Live Science, el periodo húmedo terminó hace aproximadamente 5,000 años.

Cuando las pirámides de Giza fueron construidas el ramal Khufu, un delta extinto del Nilo, fluía justo al lado de ellas.

La presa de Asuán

Presa de Asuán / Khaled Desouki, AFP via Getty Images

La presa que en árabe lleva por nombre Al-Sadd al-ʿĀlī, es una gigante construcción planeada por el gobierno egipcio en conjunto con la Unión Soviética en la década de los 50. El proyecto tenía como propósito terminar con las inundaciones provocadas por el Río Nilo.

Inaugurado en 1971, el enorme contenedor ha tenido fuertes impactos en la diversidad biológica y arqueológica de la región. Según lo que informa la Enciclopedia Británica, el templo de Abu Simbel tuvo que ser reubicado para que no se sumergiera bajo la reserva artificial de agua.

Además de los problemas arqueológicos, la contención de uno de los recursos acuíferos más grandes del mundo trajo la paulatina desaparición de la fertilidad a sus alrededores. En realidad, las inundaciones que el Nilo traía consigo eran aprovechadas por el gremio agrícola, pues provocaba que la tierra se volviera más fértil gracias a los componentes que el agua traía consigo.

Como la mayoría de los paisajes, la zona del Nilo se vuelve cada vez menos diversa, más árida y con menos lugar para que la vida siga floreciendo.

Imagen de portada: Gentileza de National Geographic

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

Egipto/Cambio climático/Desierto

 

Érase una vez el cambio climático… Breve historia de un relato que cambió en el verano de 2022.

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El verano de 2022, con sus temperaturas récord y eternas olas de calor, ha logrado que ya no sean necesarios más argumentos para que muchas personas acepten que el cambio climático efectivamente está ocurriendo. Su experiencia personal les ha convencido. Han vivido la prueba.

El cambio climático se ha hecho verdad. Siempre lo había sido. Pero no para todo el mundo.

La comunicación sobre cambio climático

Desde la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro (Brasil) en 1992, la comunicación sobre cambio climático fue concebida como un problema, un reto que iba a requerir un esfuerzo importante.

Además, se había puesto en marcha un potente aparato de producir negacionismo para regarlo por el mundo, y venía financiado por la aristocracia de la industria de los carburantes fósiles: Exxon, Ford, Chevron, General Motors… Si leemos el libro que Nuria Almirón y Jordi Xifra han publicado en 2021 sobre las relaciones públicas de estos personajes del relato, nos haremos una idea muy completa de esa maniobra magnífica de intoxicación.

El cambio climático que nos ocupa (inducido por la acción antrópica) no es un problema de la Tierra. Es un problema que causamos los humanos por el modo en que intervenimos sobre ella. Por eso, sin dejar de estudiar la Tierra, precisamos estudiarnos a nosotros, las personas.

Una forma de estudiarnos es observar cómo nos contamos el cambio climático. Desde 2010 se reconoce que hay un campo –subcampo– específico dentro de los estudios sobre comunicación que es la comunicación sobre cambió climático.

Gracias al desarrollo de este subcampo están identificados algunos rasgos de cómo ha sido y cómo es nuestro relato sobre el cambio climático. A continuación, me detengo en siete de estos rasgos.

1. Un problema medioambiental

Este rasgo está casi en extinción, pero fue intenso en la primera década desde 1992. El cambio climático era presentado como un problema del medio ambiente. Su estereotipo visual era el humo, las chimeneas industriales, la contaminación del aire. Y su narrativa es el daño que este medio ambiente deteriorado representaba para la salud. Las personas eran la víctima.

2. Catastrofismo

Este rasgo apareció muy pronto y aún persiste. El relato se desarrolla a través del hilo del miedo. El presupuesto narrativo-pedagógico es que si el público se asusta, reaccionará. Pero no, ocurrió que el público dejó de asustarse de tanto anuncio de cataclismos.

La imagen del desastre se volvió familiar. Nos convenció de que nada podría detenerla. Y además, como en los relatos de las religiones, si se nos echa encima una catástrofe que nos desborda, nada podemos hacer. Confiar en la divinidad que nos salve, tal vez. O incluso, aceptar la catástrofe como castigo divino. En todo caso, quedamos libres de tener responsabilidades.

3. Cientifismo

Este rasgo se inscribe en el relato desde su nacimiento. Es una herencia del discurso de la ciencia, de su método, de su epistemología. La ciencia y su imperativo de ser objetiva. Las y los científicos siguen la premisa de distanciarse de lo que estudian y evitar que lo contamine su subjetividad. El sujeto científico por un lado y el objeto estudiado por el otro.

Y para garantía científica, la comprobación. Sin prueba no hay certeza. Pero en comunicación esto es un problema. El cambio climático opera en ciclos largos, no es un cambio de un día. Es un cambio que se manifiesta claro a través de décadas. Los efectos de lo que se hace hoy serán verificados dentro de 30 años. Pero el relato de los medios informativos no funciona, no convence, si solo puede decir: “Hoy os cuento el relato y dentro de treinta años os enseño la foto”.

A falta de foto, además, el relato de los medios heredó de la ciencia la cascada interminable de gráficos y más gráficos. Explicar con gráficos, explicar con datos, explicar como en el colegio, explicar unidireccionalmente, explicar, explicar, explicar… En 2006, Al Gore recorre el mundo explicando su documental Una verdad incómoda y en 2007 gana el Premio Nobel de la Paz compartiéndolo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Al Gore, su documental premiado en los Óscar y por la Academia de Suecia se convierten así en un gran modelo que pone a los gráficos a la cabeza de las estrategias de comunicación del cambio climático. El cientifismo se instala como referente discursivo.

4. Poetización de la naturaleza

Frente a los gráficos, la emergente ciencia de la comunicación del cambio climático alerta sobre la necesidad de que se ponga sentimiento, se humanice, se haga sentir el problema antes que afanarse por hacerlo comprensible racionalmente. Y entonces se despliegan relatos sobre el amor a la naturaleza.

El relato de cuidar y amar la naturaleza está dominado por la concepción de la naturaleza como objeto separado de nosotras, distinto a las personas, y ajeno por completo a las mesas, las sillas, los ordenadores, las paredes, el asfalto, los coches o las máquinas que usamos cada día en la que se supone que es la no-naturaleza, esa desde la que soñamos escapadas a la naturaleza.

Toda imagen oculta algo. Parece una afirmación paradójica, puesto que la imagen muestra. Pero toda imagen tiene bordes, al otro lado de los cuales se extiende lo que llamamos en lenguaje audiovisual el fuera de campo. Del mismo modo, todo enunciado oculta algo. La escapada y el amor a esa naturaleza que supuestamente está en otro lado oculta la falta de amor a la naturaleza sobre la que pisamos cada día, que usamos cada día y también cada día tiramos a cachitos a la basura, esa supuesta no-naturaleza que nos rodea. Las mesas y el asfalto también son lo que hacemos con la naturaleza. Se nos olvida que todo viene de ella, es ella. También nosotras.

5. Despolitización

En buena parte de los relatos sobre cambio climático encontramos unos personajes nocivos que están poniendo en riesgo el futuro: el aumento de las temperaturas, los gases de efecto invernado, las emisiones de gases, el aumento del nivel del mar, el deshielo de los polos… Ellos son los villanos, los malos del cuento. Lo malo es que son unos malos sin responsabilidad jurídica.

La investigación en comunicación del cambio climático ha confirmado esa tradición de despolitización narrativa. Un agujero negro discursivo en el que se pierde de vista el origen, la causa primera, el sujeto responsable del cambio climático con el que se pueda hablar. No podemos decirle a la temperatura que deje de molestarnos subiendo y subiendo. No podemos pedirle al polo que deje de deshacerse. No es posible decirle a los gases que como sigan así les vamos a denunciar por ecocidio.

6. Nuevos negacionismos

Este rasgo ha ido cobrando más y más presencia a medida que se ha ido haciendo más y más difícil negar el cambio climático. La comunicación sobre cambio climático se ha desarrollado desde sus inicios como una comunicación en estado de guerra retórico. En 2022 ya es difícil, y lo será cada vez más a partir de este año, sostener que no existe impacto de la acción humana sobre la dinámica estructural de cambios del clima de la Tierra.

Pero la guerra discursiva no cesa, solo se desplaza. Ya no discute la existencia del cambio, pero elude la mención de la causa y niega la naturaleza de la solución. Una decisión política y cultural.

Recuerden, todo enunciado oculta algo. “La subida de las temperaturas como efecto de la acción humana” oculta que no todos los humanos forman parte de esa acción humana por igual. La alternativa de sustituir toda la movilidad planetaria por vehículos eléctricos o el proyecto de ciudad flotante que se está promocionando en las Maldivas ocultan la escasez energética que afrontamos y que impediría que esas alternativas fuesen viables para todo el mundo.

La escasez energética es un hecho. Sus consecuencias causarán dolor. O la gestionamos políticamente para diluir y distribuir ese dolor o lo repartirá el mercado según sus leyes, para concentrar beneficios (y dolor). La principal utilidad de las promesas de solución tecnológica es proporcionar una coartada para declarar innecesaria la solución política.

Por eso, la negación de los límites del crecimiento, de los límites del planeta reconocidos por la ciencia, es el negacionismo de segunda generación. La premisa narrativa del negocio de las alternativas tecnológicas que usan cuentas opacas para sus costes energéticos. Es el negacionismo de la escasez que precisamos administrar en adelante.

Y no es el único.

El relato catastrofista de “la tierra va a explotar” nos hace fantasear en la dirección equivocada: no es el planeta el que está en peligro sino la vida, la nuestra y la de nuestros alimentos vitales. Este es un negacionismo distraccionista.

7. La voz de la sabiduría

En el relato clásico siempre había un sabio, un mago, un hada, un maestro… una figura de autoridad y tutela.

Aquí tenemos a la ciencia, representada como voz que fluye en una dirección. “Escuchen a la ciencia” es un reclamo que implica también esa unidireccionalidad. Sin embargo, va cobrando continuidad una línea de investigación en comunicación con proyectos que buscan la forma de pasar de las tarimas a otros espacios, más redondos, más inclusivos, menos unidireccionales. Articular una autoridad epistémica no solo científica.

Explorando por ejemplo la perspectiva abierta por el proceso del Diálogo de Talanoa –diálogo facilitador– experimentado entre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2017 (COP23) y la de 2018 (COP24). Talanoa es un término adoptado de un concepto tradicional de Fiji y los pueblos indígenas del Pacífico que remite a la práctica de compartir narraciones sobre ideas, experiencias y habilidades para tomar decisiones sabias para el bien común.

El verano de 2022 ha cambiado la situación narrativa. Hay una nueva certeza vivida, pero el negacionismo anda mutando en nuevos disfraces retóricos. El relato que más necesitamos ahora ya no es el de la explicación racional del pasado, sino de los trayectos para hacer posible y justo el futuro. Un relato que requiere una firma colectiva y que exige un requisito: para pasar de ser relato a convertirse en transformaciones reales es preciso que emerja del diálogo, de una ciencia que no sea exhibición de conocimiento sino conversación social.


Esta revisión se gestó para el curso sobre retos climáticos que se celebró en el Centro Penitenciario Militar de Alcalá de Henares en septiembre de 2022, donde las personas internas y las trabajadoras compartieron sus preocupaciones y con ellas alimentaron esta reflexión. Gracias a todas.

Imagen de portada: Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de Río o de la Tierra (1992). UN Photo / Michos Tzovaras.

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. 27 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Cambio climático/Calentamiento global/ Comunicación científica.