Resuelven el misterio de la criatura sin ano de más de 500 millones de años.

Los científicos dicen que han resuelto un misterio evolutivo que involucra a una criatura espinosa microscópica de 500 millones de años con boca pero sin ano.

Cuando se descubrió en 2017 se dijo que este fósil diminuto de un animal marino con forma de saco podría ser el antepasado más antiguo conocido de los seres humanos.

El Saccorhyntys coronarius, como se conoce a este ser ancestral, se clasificó de modo tentativo dentro del grupo de los deuteróstomos, que se caracterizan porque su ano se forma antes que la boca durante su desarrollo embrionario.

Estos son los ancestros primitivos de los vertebrados, incluidos los humanos.

Una imagen muy detallada al microscopio del Saccorhytus coronarius

FUENTE DE LA IMAGEN – P DONOGHUE ET AL/UNIVERSITY OF BRISTOL. Gracias a unas técnicas potentes de escaneo de rayos X, se pudo ver al fósil de 1 mm con exquisito detalle.

Ahora, un nuevo estudio sugiere que el Saccorhytus debería clasificarse en un grupo de animales completamente diferente.

Un equipo de investigadores en China y Reino Unido llevó a cabo un análisis de rayos X muy detallado de la criatura y concluyó que pertenece a un grupo llamado ecdisozoos, que son ancestros de las arañas y los insectos.

Confusión

Uno de los orígenes de esta confusión evolutiva fue la falta de ano del animal.

Emily Carlisle, una investigadora que estudió al Saccorhytus en detalle, explicó a Inside Science de BBC Radio 4 sobre esto. «Es un poco desconcertante, (la mayoría) de los ecdisozoos tienen ano, así que ¿por qué este no?»

Una imagen muy detallada al microscopio del Saccorhytus coronarius.

FUENTE DE LA IMAGEN – P DONOGHUE ET AL/UNIVERSITY OF BRISTOL. El Saccorhytus era una criatura puntiaguda con forma de saco con boca, pero sin ano.

Una «opción intrigante» que dé explicación a esto, dijo, sería que un ancestro incluso anterior a todo este grupo no tuviera ano y que el Saccorhytus evolucionara después de eso.

«Es posible que lo perdiera durante su propia evolución, tal vez no lo necesitaba o simplemente podía permanecer sentado en un lugar fijo con una única apertura para todo», relató.

Sin embargo, la razón principal del «reposicionamiento» de Saccorhytus en el árbol de la vida del Cámbrico —la división de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Paleozoica—, es que, en el examen inicial, los agujeros que rodeaban su boca se interpretaron como poros para branquias, una característica primitiva de los deuterostomados.

Cuando los científicos observaron con más detalle, utilizando potentes rayos X para examinar de cerca a la criatura de 1 mm, se dieron cuenta de que en realidad se trataba de la base de las espinas que se habían roto.

Los científicos que estudian estos fósiles intentan colocar a cada animal en un árbol de la vida, muy parecido a un árbol genealógico, algo que les permite construir el panorama para comprender de dónde vienen y cómo evolucionaron.

«El Saccorhytus habría vivido en los océanos, en el sedimento con sus espinas sosteniéndolo en su lugar», explicó Carlisle, quien trabaja en la Universidad de Bristol (Reino Unido).

«Creemos que simplemente se sentó allí (donde se le encontró), en un ambiente muy extraño con muchos animales que se verían como algunas criaturas vivas que hay, pero muchos otros totalmente extraños».

Las rocas que contienen estos fósiles del Cámbrico aún se están estudiando.

«Todavía hay mucho que podemos aprender sobre su entorno», agregó Carlisle.

«Cuanto más estudio la Paleontología, más me doy cuenta de lo mucho que falta. En términos de esta criatura y el mundo en el que vivía, en realidad solo estamos arañando la superficie».

Imagen de portada: CAMBRIDGE UNIVERSITY. Reconstrucción artística de Saccorhytus coronarius, basada en los hallazgos fósiles originales.

FUENTE RESPONSABLE: Victoria Gill; Corresponsal de Ciencia de BBC. 5 horas.

Historia/Ciencia/Animales

 

Cómo sobrevivieron nuestros ancestros al asteroide que mató a los dinosaurios.

A través de la oscuridad, la ceniza y el calor mortal, un diminuto animal peludo se escabulle por el paisaje infernal que dejó el peor día para los seres vivos en la historia de la Tierra.

Rebusca entre los escombros, agarra un insecto para comer y se escabulle de regreso a su refugio. A su alrededor están los cuerpos muertos y moribundos de los dinosaurios que han aterrorizado a los mamíferos durante generaciones.

Estas fueron las primeras semanas y meses después de que un asteroide de 10 km de ancho chocara contra la costa del actual México con la fuerza de más de mil millones de bombas nucleares, poniendo fin al Cretácico de manera espectacular.

En los albores de la era que siguió, el Paleoceno, los bosques estaban en llamas, las costas se vieron sacudidas por tsunamis y grandes cantidades de roca vaporizada, cenizas y polvo se elevaban kilómetros hacia la atmósfera.

Pero este mundo no estaba desprovisto de vida. Entre los supervivientes estaba el primate más antiguo conocido, el Purgatorius, que parecía un cruce entre una musaraña y una ardilla diminuta.

Seguramente el número de estos animales disminuyó en medio de esta catástrofe global, pero la especie sobrevivió.

Así era la vida de los primeros mamíferos poco después de que el asteroide golpeara y extinguiera tres cuartas partes de las especies vivas de la Tierra.

Solo la Gran Mortandad, hace 252 millones de años, fue más mortífera (aunque menos repentina), al acabar con el 95 % de la vida en los océanos y el 70 % de la terrestre.

El asteroide que acabó con el Cretácico se llevó consigo famosos dinosaurios como el Tiranosaurio y el Triceratops, así como criaturas menos conocidas pero extrañas como el Anzu o «pollo del infierno».

Había dinosaurios con pico de pato, dinosaurios de cuello largo y dinosaurios con armaduras por todo el cuerpo. Rápidamente, todos murieron.

A la sombra de estos reyes y reinas del Cretácico superior, los mamíferos como el Purgatorius eran pequeños y rudimentarios, muchos de ellos llenando los tipos de nichos ecológicos que hoy ocupan los roedores.

¿Cómo fue que este grupo diverso de criaturas aparentemente vulnerables, incluidos nuestros antepasados, sobrevivieron al día del juicio final?

Purgatorius

FUENTE DE LA IMAGEN – ANDREY ATUCHIN. Se cree que el Purgatorius, el primer primate conocido, fue uno de los sobrevivientes del asteroide.

Es una pregunta que Steve Brusatte, autor de The Rise and Reign of the Mammals (El ascenso y reinado de los mamíferos) y sus colegas de la Universidad de Edimburgo han estado investigando.

Algo que Brusatte enfatiza es que el día que golpeó el asteroide fue un día muy malo para cualquier cosa que estuviera viva, incluidos los mamíferos, las aves (los dinosaurios aviares) y los reptiles.

«Este no fue un asteroide normal, fue el asteroide más grande que ha golpeado la Tierra en al menos los últimos 500 millones de años», dice Brusatte. «Los mamíferos estuvieron a punto de seguir el camino de los dinosaurios».

Había mucho que perder. Ya en el Cretácico superior había una diversidad sorprendentemente rica de mamíferos, dice Sarah Shelley, investigadora postdoctoral en paleontología de mamíferos en Edimburgo.

«Muchos de ellos eran estas pequeñas cosas insectívoras que estaban en los árboles o excavando», explica.

Sin embargo, no todos eran comedores de insectos. Estaban los misteriosos multituberculados, llamados así por los peculiares nódulos en sus dientes.

«Tienen estos dientes en bloque con muchas protuberancias en ellos, y delante tenían un diente con forma de cuchilla. Casi parece una sierra», señala Shelley. «Solían comer frutas, nueces y semillas».

También había carnívoros: uno de los más grandes de la época era el Didelphodon, un pariente marsupial que pesaba alrededor de 5 kg, casi del tamaño de un gato doméstico.

«Por su cráneo y anatomía dental, tenía una mordida realmente poderosa, por lo que definitivamente es carnívoro. Posiblemente trituraba huesos», dice Shelley.

Gran parte de esta diversidad se perdió cuando el asteroide golpeó: alrededor de nueve de cada 10 especies de mamíferos se extinguieron, según Brusatte, lo que brindó una oportunidad sin precedentes para los sobrevivientes.

«Imagina que eres uno de nuestros diminutos ancestros, del tamaño de un ratón, una pequeña cosa mansa que se esconde en las sombras, y soportas este momento de la historia de la Tierra», explica Brusatte.

«Sales por el otro lado y, de repente, los dinosaurios desaparecen y el mundo se abre».

Esta extinción masiva sentó las bases para una gran profusión de diversificación que finalmente dio lugar a ballenas azules, guepardos, lirones, ornitorrincos y, por supuesto, a nosotros.

el Vilevolodon.

FUENTE DE LA IMAGEN – SARAH SHELLEY. Los mamíferos vivieron junto con los dinosaurios y fueron en general, pequeños, como el Vilevolodón.

Pero primero, hay un pequeño problema: los bosques del mundo habían sido arrasados por incendios y el cielo estaba lleno de ceniza, lo que ahogaba la luz del Sol e impedía que las plantas llevaran a cabo la fotosíntesis.

Los ecosistemas se estaban derrumbando «como castillos de naipes», como dice Brusatte. La superficie de la Tierra se calentó más que un horno en un torbellino de pulsos de calor y después de eso, llegó un invierno nuclear en el que las temperaturas promedio cayeron 20°C durante más de 30 años.

Muchos de los depredadores más peligrosos de los mamíferos habían desaparecido, pero el mundo se había vuelto inimaginablemente hostil a la vida.

Entonces, ¿qué hicieron los mamíferos?

Quédate pequeño

Los modestos tamaños corporales de los mamíferos, previamente limitados por la competencia y la depredación de los dinosaurios, se convirtieron en una ventaja para la «fauna del desastre», como se conoce a los sobrevivientes del asteroide.

«Estos mamíferos probablemente se veían y actuaban como un ratón o una rata», dice Brusatte.

«Ahora, en este nuevo y valiente mundo, proliferaban porque se adaptaban muy bien a esas condiciones realmente catastróficas justo después del impacto».

Ser pequeño puede haber ayudado a los animales a reponer su número. En los animales modernos, «cuanto más grande es el animal, más largo será el tiempo de gestación», explica Ornella Bertrand, investigadora postdoctoral en paleontología de mamíferos en la Universidad de Edimburgo.

Por ejemplo, el elefante africano se gesta durante 22 meses, mientras que el embarazo de un ratón dura alrededor de 20 días.

Frente al apocalipsis, el ratón tiene mejores probabilidades de mantener su población.

Además de la gestación, un cuerpo más grande suele tardar más en alcanzar la madurez sexual, otra razón por la que los dinosaurios no tuvieron éxito, especialmente los más grandes.

«Les tomaba bastante tiempo convertirse en adultos. Para uno como el T-Rex, se necesitaban alrededor de 20 años», señala Brusatte.

«No es que no crecieran rápido, es solo que muchos de ellos eran tan grandes que les tomaba mucho tiempo pasar de una pequeña cría a un adulto».

Métete bajo tierra

Otro indicio de cómo los mamíferos sobrevivieron a las secuelas del asteroide surge de las formas corporales «tan extrañas» que se observaron en el Paleoceno y más allá.

Shelley analizó los huesos del tobillo (huesos pequeños, duros y densos que se conservan bien) para ver cuán similares eran entre sí los mamíferos del Paleoceno temprano y los mamíferos vivos en la actualidad.

«Descubrimos que los mamíferos del Paleoceno eran raros. Eran diferentes a los mamíferos modernos», dice Shelley. «Y lo que los une es el hecho de que tienen estas morfologías realmente gruesas y robustas».

El Periptychus

FUENTE DE LA IMAGEN – SARAH SHELLEY. El Periptychus, que puede estar relacionado con los cerdos, vacas y borregos, fue parte del grupo que vivió después de los dinosaurios.

Estos mamíferos tienen grandes inserciones musculares y generalmente huesos fuertes, y entre los animales vivos tienen mayor similitud con las especies que habitan en el suelo y excavan madrigueras, dice Shelley.

«Entonces, la hipótesis que surgió de aquí fue que los animales que sobrevivieron a la extinción lo lograron principalmente porque pudieron excavar para meterse bajo tierra para sobrevivir el período inmediato al impacto y los incendios, el invierno nuclear».

Debido a que los sobrevivientes eran, no hay otra forma de decirlo, musculosos, sus descendientes también heredaron su forma corporal robusta.

«Puedes verlo durante ese período de 10 millones de años durante el Paleoceno», indica Shelley. «Incluso para ser un animal que vive en los árboles, siguen siendo muy fornidos».

Si los mamíferos realmente adoptaron la vida bajo tierra, ya sea escondiéndose o haciendo uso de los refugios subterráneos de otros, Bertrand sospecha que esto también podría reflejarse en su agilidad, o en la falta de ella.

«Sabemos que hubo un colapso del bosque y que todos esos animales que vivían en los árboles ya no tenían un hábitat», explica.

«Entonces, una de las hipótesis sería que había menos animales capaces de comportarse de forma muy ágil».

Bertrand planea investigar los huesos del oído interno de los mamíferos de esta era para ver si apoyan la idea de una vida subterránea después del asteroide.

El oído interno es crucial para el equilibrio, por lo que si un animal está adaptado para hacer movimientos ágiles y afinados, esto a veces se refleja en la estructura de estos delicados huesos.

Sin embargo, si fueron excavadores corpulentos, tal agilidad no habría sido necesaria. «Podría darnos más pistas», dice.

Dicho eso, apunta a los inconvenientes de depender demasiado de los huesos para inferir cómo se movía un animal, algo que la sorprendió mientras miraba unas recientes competencias atléticas.

«Estaba viendo a las gimnastas haciendo cosas locas y pensé, ‘qué curioso, tenemos el mismo esqueleto y yo no puedo hacer nada de eso'», se ríe Bertrand.

«Pensé, bueno, eso es realmente interesante porque tal vez tener esa capacidad puede ayudarte a sobrevivir, pero por los huesos no lo sabrías».

Come cualquier cosa

El asteroide destruyó la mayoría de las plantas vivas, el primer eslabón de muchas cadenas alimenticias en la tierra.

Los mamíferos generalistas que tenían la capacidad de convertir sus paladares en cualquier cosa tuvieron más éxito que aquellos con dietas más específicas.

«Los animales que superaron la extinción sobrevivieron básicamente por no estar demasiado especializados», indica Shelley.

Por ejemplo, el Didelphodon (el pariente marsupial carnívoro del tamaño de un gato) se alimentaba de animales que eran pocos y distantes entre sí después de la extinción.

«Se especializó demasiado y perdió su nicho», afirma Shelley. «En cambio si eres un animal pequeño puedes adaptar tu dieta y tu estilo de vida más rápidamente. Esa es una buena manera de sobrevivir a la extinción».

Además de aquellos que pudieron generalizarse, había unas pocas especialidades que habrían funcionado bien, dice Brusatte.

En particular, los comedores de semillas fueron afortunados. «Las semillas eran un banco de alimentos que estaba disponible para cualquier animal que ya tuviera la capacidad de comerlas», señala.

«Entonces, si eras algo así como un T.-Rex, no tenías suerte. La evolución no te otorgó la capacidad de comer semillas. Pero para las aves con pico y algunos mamíferos que eran comedores de semillas especializados, ¡qué suerte del destino! ¿no crees?».

Además de sustentar a la fauna del desastre, las semillas ayudaron a restablecer los bosques y otra vegetación cuando se desvaneció el invierno nuclear.

«Esas semillas sobrevivieron en el suelo y luego, cuando la luz del Sol regresó, esas semillas comenzaron a crecer», asegura Brusatte.

No pienses demasiado

A medida que avanzaba el Paleoceno, los ecosistemas se recuperaron y los mamíferos comenzaron a llenar los nichos que dejaron vacíos los dinosaurios no aviares.

«Los mamíferos comenzaron a diversificarse inmediatamente después de que los dinosaurios se extinguieran y comenzaron a volverse muy diversos en todas las formas posibles», dice Bertrand.

Por un lado, los cuerpos se hicieron más grandes rápidamente. Pero durante un tiempo, el equipo de Edimburgo descubrió que el tamaño de los cerebros de los mamíferos no siguió ese ritmo.

«Creo que eso es muy importante, porque podríamos pensar que la inteligencia es lo que nos hace sobrevivir y ser tan capaces de dominar el planeta», afirma Bertrand. «Pero, según los datos disponibles, no son los grandes cerebros los que hicieron que los animales sobrevivieran después del asteroide».

Hyrachyus (izq), y Arctocyon

FUENTE DE LA IMAGEN – SARAH SHELLEY. Los grandes herbívoros como el Hyrachyus (izq), y los grandes carnívoros como el Arctocyon, evolucionaron después de que murieran los dinosaurios.

De hecho, en el Paleoceno temprano, los mamíferos con cerebros grandes en relación con el tamaño de su cuerpo pueden haber estado en desventaja.

«La pregunta es ¿para qué desarrollarías un cerebro grande?», dice Bertrand.

 «Un cerebro grande es realmente costoso de mantener. Si tienes un cerebro grande, necesitas alimentarlo para poder mantenerlo; si no puedes porque no hay suficiente comida, morirás».

En cambio, volverse grande y musculoso fue la adaptación conveniente. El herbívoro Ectoconus alcanzó alrededor de 100 kg en unos pocos cientos de miles de años después de la extinción.

En tiempo geológico, eso es un abrir y cerrar de ojos. «Realmente es una locura que se hayan vuelto tan grandes y especializados tan rápido», señala Shelley. «Y mira, una vez que obtienes herbívoros más grandes, surgen carnívoros más grandes, y comienzan a aparecer bastante rápido».

Hay muchos otros mamíferos misteriosos que también aumentaron de tamaño rápidamente.

«Como los taeniodontes: se hicieron grandes muy rápido, realmente grandes», indica Shelley. No hay esqueletos completos de los taeniodontes, pero el cráneo es del tamaño de una calabaza grande, y parecen ser una de esas especies que se volvieron fornidas y se adaptaron para excavar.

«Tienen estos diminutos espacios para esos ojos pequeños y brillantes, dientes enormes delante, que se parecen a los de los roedores, pero eso es todo», dice Shelley. «Son realmente enigmáticos».

Esta colección de vida mamífera que siguió a la fauna del desastre ha sido pasada por alto durante demasiado tiempo, afirma Shelley.

«Han sido llamados arcaicos, primitivos y generalizados, cuando en realidad simplemente son diferentes», explica.

«Sus antepasados sobrevivieron a la segunda extinción masiva más grande en la historia de la vida. No eran solo idiotas generalizados que se abrieron paso por la vida. Estaban sobreviviendo, prosperando y haciéndolo realmente bien».

En muchos sentidos, estos mamíferos entraron en los vacíos ecológicos dejados por los magníficos e hiper especializados dinosaurios tan bien adaptados al Cretácico superior, pero tan profundamente mal equipados para lidiar con un mundo golpeado por asteroides.

«Es asombroso pensar que tenías un grupo como los dinosaurios que habían existido durante tantas decenas de millones de años, que habían hecho cosas tan sublimes como convertirse en gigantes del tamaño de aviones, carnívoros del tamaño de autobuses y todo eso, y luego todo se derrumbó en un instante cuando la Tierra cambió tan rápido», explica Brusatte.

«No eran adecuados para esa nueva realidad y no pudieron adaptarse».

asteroide

FUENTE DE LA IMAGEN – NASA/JPL-CALTECH. El asteroide que mató a los dinosaurios se dirigió a la Tierra con más rapidez que una bala.

La arbitrariedad del evento es algo que parece resonar en el equipo de Edimburgo.

«Estamos aquí en gran parte por casualidad», dice Bertrand. «El asteroide podría haber pasado por alto la Tierra, podría haber caído en otra área del planeta en el océano y habría marcado una diferencia en términos de qué especies fueron seleccionadas. Todo el asunto, cuando lo pienso, es una locura».

Brusatte está de acuerdo. «Podría haber pasado rozando, podría haber agitado las capas superiores de la atmósfera, podría haberse desintegrado a medida que se acercaba a la Tierra. Podría haber hecho cualquier cosa, pero por pura casualidad se dirigió directamente hacia la Tierra».

Para los mamíferos vivos hoy en día, tal vez es bueno que haya sido así.

Este artículo se publicó en BBC Future. Puedes leer la versión original en inglés aquí.

Imagen de portada: NASA/DON DAVIS

FUENTE RESPONSABLE: Martha Henriques; BBC Future. 16 de agosto 2022.

Sociedad/Evolución/Ciencia

 

 

El multimillonario plan para revivir al tigre de Tasmania, extinguido hace 86 años.

Una especie extinguida, un grupo de investigadores y un proyecto multimillonario para revivirla. Parece de película, pero está pasando.

Un grupo de investigadores de Australia y Estados Unidos están tratando de revivir el tigre de Tasmania, una especie extinguida.

El último ejemplar conocido de este animal, cuyo nombre oficial es tilacino, murió en los años 30 del siglo pasado.

El equipo que está detrás de este proyecto dice que se puede revivir al animal a partir de células madre y con tecnología de edición de genes. Así, dicen, el primer tilacino de esta nueva camada podría reintroducirse en la naturaleza dentro de 10 años.

Pero otros expertos son escépticos y dicen que revivir a un animal extinto es solo ciencia ficción.

El tilacino se ganó su apodo de «tigre de Tasmania» por las rayas que tenía a lo largo de su espalda. Pero no pertenecía a esta familia, sino que en realidad era un marsupial, del tipo de mamífero australiano que guarda a sus crías en una bolsa, al igual que los canguros.

El grupo de científicos australianos y estadounidenses planea tomar células madre de una especie marsupial viva que tenga un ADN similar y luego usar la tecnología de edición de genes para «revivir» a la especie extinta, o una aproximación cercana.

Sería un logro notable para el grupo que está detrás de ello y supondría una serie de avances científicos.

«Ahora mismo creo que dentro de 10 años podríamos tener nuestro primer tilacino bebé, algo que no pasa desde que fueron cazados hasta su extinción hace casi un siglo», dijo el profesor Andrew Pask, quien dirige la investigación de la Universidad de Melbourne (Australia).

La población de tigres de Tasmania disminuyó cuando los humanos llegaron a Australia hace decenas de miles de años. Luego hubo otra merma cuando aparecieron los dingos, una especie de perro salvaje.

Finalmente, solo quedó en libertad en la isla de Tasmania. Pero allí también fue cazado masivamente hasta que se extinguió.

El último tigre de Tasmania cautivo murió en el zoológico de Hobart (Tasmania) en 1936.

«Ciencia de cuento de hadas»

Si los científicos lograran revivir al animal, marcaría el primer evento de «de-extinción» en la historia, pero muchos expertos independientes a este proyecto ponen en duda la ciencia que puede haber detrás de esto.

«La de-extinción es una ciencia de cuento de hadas», dijo el profesor asociado Jeremy Austin del Centro Australiano de ADN Antiguo al Sydney Morning Herald.

Agregó que el proyecto es «más sobre la atención de los medios para los científicos y menos sobre hacer ciencia seria».

La idea de traer de vuelta al tigre de Tasmania ha existido durante más de 20 años.

En 1999, el Museo Australiano empezó un proyecto para clonar el animal. Y desde entonces se han realizado varios intentos para extraer o reconstruir ADN viable a partir de muestras.

Este último proyecto es una asociación entre científicos de la Universidad de Melbourne y la empresa Colossal, con sede en Texas.

La firma estadounidense fue noticia el año pasado con sus planes de utilizar una tecnología similar de edición de genes para devolverle la vida al mamut lanudo, una hazaña tecnológica que aún no se ha logrado.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El último tigre de Tasmania murió en el zoo de Hobart en 1936.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Hace 9 horas.

Biología/Ciencia/Animales

 

Los preocupantes cambios que se están produciendo en uno de los lugares con el aire más limpio de todo el planeta.

El aire a mi alrededor se convierte en algo así como polvo de diamante con cada respiración.

Hace frío, pero está despejado en esta ladera de la montaña, en medio de lo que es esencialmente un desierto ártico. El aire extremadamente seco y helado transforma casi instantáneamente la humedad de mi boca y nariz en diminutos y brillantes cristales de hielo.

Estoy parada justo debajo del pico de Zeppelinfjellet, una montaña de 556 m en la península Brøggerhalvøya de Spitsbergen, en Svalbard, el archipiélago noruego en el océano Ártico.

Debajo de mí está Ny-Ålesund, un pequeño asentamiento con una población de 45 personas en invierno y hasta 150 en verano. Es el asentamiento permanente más septentrional del mundo, situado a unos 1.231 km del Polo Norte.

Con la montaña elevándose por un lado y un fiordo por el otro, es un lugar de una belleza impresionante. Es quizás también uno de los mejores lugares del planeta para respirar: situado lejos de las principales fuentes de contaminación en el entorno ártico casi intacto, el aire aquí es uno de los más limpios del mundo.

Los residentes del pueblo son en gran parte científicos que vienen precisamente por este motivo. En 1989, se construyó una estación de investigación en los flancos de Zeppelinfjellet a una altitud de 472 m para ayudar a los investigadores a monitorear la contaminación atmosférica.

Más recientemente, el Observatorio Zeppelin, como se llama la estación de investigación, se ha convertido en un lugar crucial para medir los niveles de gases de efecto invernadero que están impulsando el cambio climático.

Pero también hay señales de que la calidad del aire aquí puede estar cambiando.

De vez en cuando, las corrientes atmosféricas llevan aire desde Europa y Norteamérica a esta parte de Svalbard, trayendo consigo la contaminación de esas regiones. Los investigadores no solo están viendo que aumentan los niveles de ciertos contaminantes, sino que hay signos de nuevos tipos de contaminación transportados por el viento que preocupan a los científicos.

«El Observatorio Zeppelin está ubicado en un entorno remoto y prístino, lejos de las principales fuentes de contaminación», dice Ove Hermansen, científico del Observatorio Zeppelin y el Instituto Noruego de Investigación del Aire.

«Si puedes medirlo aquí, sabes que ya tiene una prevalencia global. Este es un buen lugar para estudiar la atmósfera cambiante».

Fotografía de un paisaje que incluye montañas tomada en las islas Ny-Ålesund, Svalbard y Jan MayenI

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ny-Ålesund es el asentamiento civil más septentrional del mundo.

La investigación en Ny-Ålesund es una parte crucial de un esfuerzo internacional para mapear el impacto de la humanidad en la atmósfera. Las medidas que toman ayudan a «detectar la línea base de contaminación y calcular la tendencia global en el tiempo», explica Hermansen.

Mediciones preocupantes

Cinco días a la semana, un empleado del Instituto Polar Noruego realiza un ascenso en teleférico al observatorio, donde realizan el mantenimiento, toman muestras de aire y cambian los filtros de los equipos.

Debido a su ubicación remota y su altitud sobre las capas atmosféricas que pueden atrapar la poca contaminación que se produce localmente, el Observatorio Zeppelin es el lugar ideal para ayudar a construir una imagen de lo que sucede en la atmósfera terrestre.

Los sensores del observatorio miden no solo los gases de efecto invernadero, sino también los gases clorados como los CFC, los metales pesados en el aire, los contaminantes organofosforados como los pesticidas y la contaminación típicamente asociada con la quema de combustibles fósiles como los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre y partículas como el hollín.

Los datos que recopilan luego se agregan a las mediciones tomadas en otros lugares por una red internacional de estaciones para construir un «fondo» global de gases atmosféricos, aerosoles y partículas en la atmósfera, brindando un punto de referencia a partir del cual se mide la contaminación.

«El monitoreo aquí en el observatorio cubre una amplia gama de temas», dice Hermansen, quien ha estado trabajando en el Observatorio Zeppelin durante dos décadas.

«Las toxinas ambientales son particularmente interesantes por sus efectos biológicos y el estado del medio ambiente del Ártico, mientras que las mediciones de los gases de efecto invernadero y los aerosoles son especialmente importantes en un contexto global por su impacto en el cambio climático».

Pero el Observatorio Zeppelin también puede proporcionar una alerta temprana de los cambios que se están produciendo en la atmósfera.

Los niveles de metano en el aire alrededor de Zeppelin, por ejemplo, han aumentado desde 2005 y alcanzaron niveles récord en 2019. Ahora existe una creciente preocupación de que los niveles de emisiones de metano causadas por el hombre amenacen los intentos de limitar la cantidad de calentamiento global.

Diez días después del accidente de la planta de energía nuclear de Fukushima en 2011, se detectaron radionucleidos, producidos por el reactor de fisión de la planta, en la atmósfera de Zeppelinfjellet. Eso reveló que estas partículas radiactivas estaban siendo transportadas miles de kilómetros a través de la atmósfera en solo unos pocos días.

Los investigadores de Zeppelin también han observado picos en los niveles de sulfato, partículas y metales como el níquel y el vanadio en el aire alrededor de Ny-Ålesund durante los meses de verano debido al creciente número de cruceros que visitan la zona.

También han detectado altas concentraciones de partículas «envejecidas» entre marzo y mayo de cada año, ya que los patrones climáticos transportan contaminación de otras partes de Europa y Asia.

A medida que el hollín se mueve a través de la atmósfera, por ejemplo, sufre una reacción química que hace que las partículas sean más reactivas y aumenta su toxicidad.

Las fundiciones industriales en la península de Kola, en Rusia, también producen picos ocasionales en metales como níquel, cobre, zinc y cobalto en el aire cuando el viento sopla en la dirección equivocada durante el invierno y la primavera.

El lado positivo

Pero no todo son malas noticias. También han visto disminuir los niveles de metales pesados como el plomo y el mercurio, en gran parte debido al endurecimiento de las normas sobre la quema de desechos y la industria.

Los esfuerzos para reducir el uso de pesticidas organofosforados, que pueden pasar al aire cuando se rocían en los campos, también han provocado una disminución gradual en la cantidad de estos químicos que se detectan en la atmósfera alrededor del Ártico.

Un teleférico

FUENTE DE LA IMAGEN – ANNA FILIPOVA. Los investigadores deben tomar un teleférico desde el pueblo para llegar al observatorio en la montaña, que tiene la ventaja de una vista impresionante durante el viaje.

Más recientemente, los investigadores han notado niveles crecientes de microplásticos en muestras de nieve en regiones remotas del Ártico, lo que sugiere que pueden haber sido transportados allí por aire. Eso ha llevado a los investigadores de Zeppelin a monitorear la atmósfera y la nieve que cae allí en busca de microplásticos.

«Partículas micro plásticas muy pequeñas pueden viajar distancias considerables por aire, de manera similar a otras partículas que ya medimos en Zeppelin», dice Dorte Herzke, investigadora principal del Instituto Noruego de Investigación del Aire.

«Lo que es diferente para los microplásticos es que están completamente hechos por el hombre, consisten en polímeros muy duraderos y contienen una amplia mezcla de productos químicos, muchos de los cuales son tóxicos. Nos preocupa que las partículas de microplásticos puedan transportar productos químicos al Ártico que de otro modo no podrían llegar allí, lo que podría causar daños a los frágiles ecosistemas».

Sin embargo, si bien estas intrusiones de otras partes del mundo ocasionalmente contaminan el aire en este rincón del Ártico, aún permanece lejos de la peor contaminación que los humanos liberan a la atmósfera.

Hay otros lugares que también están entre los más limpios: en 2020, los investigadores descubrieron una capa de aire extremadamente prístina sobre el Océano Antártico, directamente al sur de Australia.

Sin embargo, Ny-Ålesund es uno de los pocos lugares que la gente puede visitar y vivir durante un tiempo, incluso si el acceso se limita principalmente a los investigadores científicos.

Ove Hermansen mira por la ventana

FUENTE DE LA IMAGEN – ANNA FILIPOVA. Ove Hermansen ha estudiado la contaminación del aire durante más de 20 años en el observatorio Zeppelin, donde los investigadores también deben estar atentos a los osos polares.

Sorprendentemente, no siempre fue tan limpio.

Entre 1916 y 1962, fue un pueblo minero de carbón, hasta que una explosión mató a 21 obreros, lo que provocó la evacuación y el cierre de la mina. Desde entonces se ha transformado en un lugar donde los datos se extraen del medio ambiente en lugar del carbón.

«Se han llevado a cabo limpiezas regularmente desde la década de 1960, cuando se cerraron las minas, pero lamentablemente todavía queda algo de contaminación tanto en el área minera como en el pueblo», dice Hanne Karin Tollan, asesora de investigación en la base de Ny-Ålesund, que es operada por una empresa propiedad del ministerio noruego de clima y medio ambiente llamada Kings Bay AS.

«Kings Bay, que opera todo el asentamiento de Ny-Ålesund, realizó estudios ambientales para mapear la contaminación en el suelo en el período 2019-2022 para descubrir su alcance y como base para nuevas mediciones de limpieza. Toda la basura, desechos y el suelo contaminado se envía a sitios aprobados en Noruega continental».

¿Cómo se vive ahí?

Mientras los que trabajan en Ny-Ålesund pasan gran parte de su tiempo mirando hacia arriba para ver qué hay en el aire sobre sus cabezas, la vida sobre el terreno en el pueblo es inusual.

Los residentes provienen de todo el mundo, de países como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Noruega, Japón, Corea del Sur y China, entre otros.

Solo hay dos vuelos semanales desde Longyearbyen, Svalbard, que se ofrecen en un avión de hélice que traquetea hasta los huesos.

El pueblo en sí se compone de unos 30 edificios en forma de cabañas que llevan el nombre de grandes centros urbanos globales: Ámsterdam, Londres, México, Italia, por nombrar algunos. Sirven como un recordatorio de la necesidad de relaciones diplomáticas en este lugar lejos de las multitudes bulliciosas.

Sin embargo, otras formas de conectividad están disponibles de forma menos inmediata: todos los teléfonos móviles y Wi-Fi deben estar apagados.

El pueblo es una zona libre de radio en un intento de mantener las ondas en el área lo más silenciosas posibles, y se requiere un permiso especial para los investigadores que quieran operar cualquier equipo que use transmisiones de radio.

Pulsos de láser verde desde un edificio en Ny-Ålesund

FUENTE DE LA IMAGEN – ANNA FILIPOVA. Los pulsos láser de un instrumento ayudan a monitorear los niveles de aerosoles y otros contaminantes en la atmósfera sobre Ny-Ålesund.

Entre los que aprovechan los cielos despejados y el entorno libre de radiofrecuencias se encuentra la Autoridad Cartográfica de Noruega, que ha construido allí un observatorio de 20 m para ayudar a monitorear los movimientos de la Tierra y su campo gravitatorio.

Las tormentas violentas a menudo sacuden las cabañas, y por la noche el viento se cuela dentro y les quita el calor a los residentes.

Durante mis visitas al pueblo, la mayoría de las noches usaba toda mi ropa exterior (chaqueta, pantalones, ropa interior y de capa intermedia, rematada con una manta) cuando estaba dentro de las cabañas.

El clima extremo es un peligro para todos los que viven y trabajan aquí.

Las temperaturas a menudo están por debajo del punto de congelación y el frío más intenso jamás registrado fue de -37.2 °C en invierno. En marzo de este año, durante una de mis visitas a Ny-Ålesund, las temperaturas alcanzaron un récord mensual de 5,5 °C. El récord anterior fue de 1976 a 5.0 °C.

Solo con estoicismo se puede manejar el acceso remoto, la naturaleza cruda y las duras condiciones junto con largos períodos de oscuridad o luz solar continua. Estuve en la estación científica durante la época más dura del año, la oscura temporada de la noche polar, cuando no hay luz durante meses.

Moverse implicaba usar linternas frontales y aprovechar la luz de luna. Una joven estudiante de doctorado italiana que conocí caminaba sola con 2 o 3 metros de visibilidad, enfrentando fuertes vientos y nieve, solo para poder cambiar los filtros de algunos instrumentos.

Pero la oscuridad también ofrece fantásticas vistas de la aurora boreal moviéndose como un fantasma por el cielo.

El acecho de los osos

Hay otros peligros más allá de la oscuridad y el frío para los investigadores que se aventuran en esta época del año.

Svalbard es el hábitat natural del oso polar y, a lo largo de los años, se han visto osos cerca del asentamiento, incluso atravesándolo.

Como resultado, la comunidad tiene la regla de que nadie puede cerrar con llave las puertas de ningún edificio en caso de que aparezca un oso y haya una necesidad urgente de refugio.

«Tienes que adaptarte y trabajar alrededor de los osos polares, no al revés», dice Christelle Guesnon, una de las investigadoras que trabaja en el Observatorio Zeppelin para el Instituto Polar Noruego.

«A los osos les gusta seguir el río y, a menudo, toman la carretera entre el asentamiento de Ny-Ålesund y el observatorio Zeppelin. Sucede con bastante frecuencia que estamos arriba en el observatorio y pasa un oso polar. Luego esperamos hasta que el oso se haya ido».

Después de las 16:30, el cierre de la jornada laboral, la pequeña comunidad tiende a retirarse a sus casas.

Desprovistos de comunicación instantánea y contacto móvil, aquí se confía en haber quedado más temprano con alguien para cualquier socialización. El comedor del pueblo es el único lugar donde la gente se reúne para socializar espontáneamente durante el almuerzo y la cena, intercambiando historias sobre la aurora boreal y la vida silvestre que encontraron.

Muchas de esas historias compartidas dan testimonio de los cambios que están ocurriendo en este remoto ecosistema ártico.

Leif-Arild Hahjem, quien ha trabajado durante muchos años en Ny-Ålesund como ingeniero del Instituto Polar Noruego, me dijo que ha estado en la zona desde 1984 y ha visto cambios drásticos en el paisaje circundante.

Persona mirando un instrumento fuera de una estación de investigación.

FUENTE DE LA IMAGEN – ANNA FILIPOVA. Los instrumentos repartidos por la estación de investigación se utilizan para realizar mediciones frecuentes y es necesario cambiar sus filtros.

«El fiordo al lado del asentamiento estaba congelado en ese entonces, podías ir con una moto de nieve, pero desde 2006 o 2007 ya no está congelado», dice. «El asentamiento está rodeado de muchos glaciares que se están volviendo más pequeños y la mayor parte se debe al aumento de las temperaturas».

Rune Jensen, directora del Instituto Polar Noruego en Ny-Ålesund, dice con algo de tristeza que en la década de 1980 todavía se creía que un área conocida como Blomstrandhalvoya, cerca de Ny-Ålesund, era una península, pero como el glaciar se ha retirado en las últimas décadas, se ha convertido en una isla, aislada del continente.

«Hoy, experimentamos los efectos de un Ártico más cálido en varias áreas», dice.

«Por ejemplo, el aumento de la afluencia de agua más cálida del Atlántico altera todo el ecosistema en el fiordo a las afueras de Ny-Ålesund. Afecta incluso a los osos polares, que se ven obligados a adaptar su dieta. Anteriormente solían capturar focas en el mar congelado. Ahora vemos un gran aumento en el número de osos polares que se alimentan de huevos de nidos de aves marinas y capturan focas de la tierra».

En el cielo y el paisaje, los residentes de Ny-Ålesund son testigos de las características distintivas de nuestro mundo en constante cambio.

Por ahora, sin embargo, aún pueden respirar profundamente sabiendo que el aire que inhalan es un recurso escaso y precioso.

*Anna Filipova es una fotógrafa ambiental y periodista residente en el Ártico. Se la puede encontrar tuiteando en @Anna_Filip. Esta historia hizo con el apoyo del Instituto Judith Neilson, de Periodismo e Ideas, y originalmente se produjo y publicó en inglés para BBC Future.

Imagen de portada: ANNA FILIPOVA

FUENTE RESPONSABLE: Anna Filipova; BBC Future. 16 de agosto 2022

Medio ambiente/Ciencia/Contaminación del aire

 

 

Por qué la NASA dispara rayos láser a los árboles desde la Estación Espacial Internacional.

En este mismo momento una lluvia de pulsos láser está llegando a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional.

Y su objetivo es revelar hasta los secretos más íntimos de los bosques del planeta.

La misión GEDI, desarrollada conjuntamente por el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y la Universidad de Maryland, permite obtener mapas en 3D sin precedentes de áreas forestales hasta en los sitios más remotos.

«Es un satélite del tamaño de un frigorífico, pesa como unos 500 kilos y está acoplado o conectado a uno de los módulos de la Estación Espacial Internacional», explicó a BBC Mundo el científico español Adrián Pascual, miembro del equipo científico de GEDI, experto en mapeo y gestión de ecosistemas forestales y profesor de la Universidad de Maryland.

Los datos de la misión son fundamentales para comprender cuánto carbono almacenan los bosques y qué impacto tiene la desforestación en la lucha contra el cambio climático.

Pero el futuro de GEDI es incierto y actualmente una campaña busca asegurar la continuidad de la misión.

Cómo funciona GEDI

GEDI es el acrónimo en inglés de Global Ecosystem Dynamics Investigation o Investigación sobre la Dinámica Global de los Ecosistemas.

El corazón del programa es un instrumento que dispara rayos láser y está unido a la Estación Espacial Internacional, EEI, desde 2019.

Ilustración una lluvia de láser cayendo sobre árboles en la Tierra

FUENTE DE LA IMAGEN – NASA, GODDARD SPACE FLIGHT CENTER. La lluvia de pulsos láser permite determinar no sólo la altura de los árboles sino la estructura de los bosques.

«La EEI va haciendo órbitas a lo largo de la Tierra sin parar. Y nuestro satélite GEDI va emitiendo pulsos láser todo el tiempo», señaló Pascual.

Esos pulsos de energía permiten determinar no sólo la altura de los árboles sino la estructura de los bosques.

«Cuando ese pulso de energía llega a la Tierra choca contra el primer elemento que encuentra, que es la copa de los árboles y sigue progresando hasta chocar con el suelo».

«El sensor mide la diferencia entre cuando se detecta las copas de los árboles y el suelo. Y convirtiendo ese lapso de tiempo en distancia somos capaces de estimar cuál es la altura de la vegetación».

Para revelar la composición del bosque, los investigadores de GEDI estudian cambios en los patrones de las ondas de energía.

«Somos capaces así de estimar distintos niveles de vegetación y eso nos da una idea no solamente de la altura del bosque, sino de su complejidad estructural».

Adrián Pascual

FUENTE DE LA IMAGEN- GENTILEZA ADRIÁN PASCUAL. Adrián Pascual es miembro del equipo científico de GEDI. «Ser capaz con ese mismo instrumento de escanear los bosques de todo el mundo generando billones de observaciones es algo realmente único».

GEDI utiliza una tecnología de detección a distancia llamada LIDAR, que consiste básicamente en apuntar un láser a una superficie y medir el tiempo en que tarda en regresar a su fuente.

No es una tecnología nueva. «Pero esta tecnología nunca había sido colocada en un satélite y llevada a la Estación Espacial Internacional y ejecutada a más de 400 km de altura para específicamente monitorear bosques», señala Pascual.

Árbol de ceiba en la Amazonia

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ceiba pentandra en la Amazonia. «Aproximadamente el 50% de la biomasa, de la madera de los árboles, es carbono».

Carbono: el dato clave

Los árboles capturan de la atmósfera CO2 o dióxido de carbono, uno de los principales gases de invernadero responsables del cambio climático.

Y almacenan gran parte de ese carbono, evitando que sea liberado a la atmósfera.

«Cuando los árboles crecen van incrementando su biomasa. Y aproximadamente el 50% de esa biomasa, de la madera de esos árboles, es carbono», señaló Pascual.

«Se calcula más o menos que un árbol tamaño medio, lo más general que se pueda pensar, fija unos 25 kg de dióxido de carbono al año».

«Nosotros utilizamos GEDI entonces para saber cuál es el stock, el almacenaje del carbono que existe actualmente en todos los bosques del mundo».

El papel de GEDI en la lucha contra el cambio climático

Los datos y mapas generados a partir de GEDI están disponibles públicamente.

Y son vitales para que gobiernos en todo el mundo sepan en forma realista cuál es su capacidad de almacenar carbono.

Visualización en un mapa de datos de GEDI

FUENTE DE LA IMAGEN – GENTILEZA ADRIÁN PASCUAL. Visualización de datos de GEDI. Los colores representan las toneladas de biomasa aérea por hectárea en el mapa superior. El mapa inferior muestra el error de predicción del modelo GEDI de biomasa.

«En el caso de muchos ecosistemas no se sabe qué tan altos son los árboles o cómo es el bosque», explicó Pascual.

«Hay zonas en la Amazonia o en lugares remotos, en las que no sabemos cuál es la altura de los árboles y cómo es la distribución de la biomasa».

GEDI permite detectar y cuantificar cambios en biomasa que resultan de incendios forestales o tala ilegal.

Los datos de GEDI también refuerzan la importancia de preservar los bosques maduros del mundo, en lugar de priorizar solamente las nuevas plantaciones forestales.

Muchos países incluyen en sus planes de reducciones de emisiones de CO2 la plantación de árboles.

«Es cierto que hay que plantar más árboles como parte de las soluciones para combatir el cambio climático, mediante proyectos de restauración sobre zonas degradadas y que tengan potencial de volver a tener vegetación», afirmó Pascual.

Sin embargo, «para que muchos árboles pequeñitos reemplacen el carbono que tiene almacenado un árbol muy grande se requieren muchos árboles pequeñitos, tiempo, y que no sucedan fenómenos en medio como una corta, un incendio o un ataque de plagas».

«No podemos caer en la trampa de pensar que podemos llegar a reemplazar grandes stocks de carbono como en la Amazonia, en los que hay una gran cantidad de carbono almacenado, mediante plantaciones y proyectos de restauración».

El carbono almacenado en los bosques no se encuentra además solo sobre el suelo.

«Debajo de él, en las raíces de los árboles, la cantidad de carbono puede ser hasta casi el doble de la que nosotros somos capaces de predecir con GEDI. Por eso es vital proteger los ‘pulmones’ del Planeta».

GETTY IMAGES. «Hay zonas en la Amazonia o en lugares remotos, en las que no sabemos cuál es la altura de los árboles y cómo es la distribución de la biomasa».

La campaña para salvar GEDI

Desarrollar GEDI y entender el funcionamiento de su tecnología desde una estación espacial llevó cerca de 20 años de trabajo previo. Numerosos estudios científicos fueron liderados por investigadores como Ralph Dubayah, investigador principal de GEDI y profesor de la Universidad de Maryland.

Está previsto que la misión esté operativa solamente hasta enero de 2023, cuando GEDI sería reemplazado por otro instrumento en la Estación Espacial Internacional.

Tanto investigadores como representantes de gobiernos apoyan actualmente una campaña para extender la vida de GEDI en el espacio.

GEDI acoplado a la Estación Espacial Internacional

FUENTE DE LA IMAGEN – NASA, GODDARD SPACE FLIGHT CENTER. GEDI está acoplado a la Estación Espacial Internacional desde 2019. Una campaña busca que permanezca en el espacio.

Una de las científicas que no integra la misión pero utiliza sus datos es Flávia de Souza Mendes, científica brasileña basada en Alemania y miembro del grupo de investigación RSATE (Remote Sensing Applied to Tropical Environment o Detección Remota Aplicada al Medio Tropical).

Para Mendes, GEDI juega un papel crucial en la mitigación del cambio climático.

«El cambio climático afectará a más personas y países de grupos no representados y de bajos ingresos. Los datos gratuitos de GEDI pueden marcar la diferencia en el apoyo a la formulación de políticas y la investigación en países de bajos ingresos».

Por otra parte, «el mercado del carbono está muy caliente ahora y están surgiendo muchas empresas que calculan el carbono almacenado en el bosque o en proyectos de reforestación y forestación para vender créditos de carbono».

Adrián Pascual señaló a BBC Mundo que «hay un fuerte empuje por parte de la comunidad internacional para poder mantener a GEDI más tiempo. Porque cada semana que está allá arriba nosotros tenemos miles y miles de observaciones más que nos permiten llegar a mejores estimaciones sobre altura de la vegetación y biomasa».

«Es una oportunidad muy grande que tenemos de poder mantenerlo unos meses o unos años más, porque realmente no sabemos cuándo va a volver a existir otra posibilidad como esta».

Imagen de portada:NASA, GODDARD SPACE FLIGHT CENTER. GEDI dispara pulsos de energía hacia la superficie de la Tierra 242 veces por segundo.

FUENTE RESPONSABLE: Alejandra Martins. BBC News Mundo. 11 de agosto 2022.

Mundo/Espacio/NASA/Ciencia/Selva Amazónica/Tecnología

 

 

“Si me ves, llora”: las «piedras del hambre» que la sequía de los principales ríos de Europa pone al descubierto.

La sequía que sufre Europa está dejando al descubierto una siniestra advertencia de nuestros antepasados presagiando periodos de miseria.

Las conocidas como «piedras del hambre» son rocas en el lecho de los ríos que solo son visibles cuando los niveles del agua son extremadamente bajos.

Esculpidos en ellas, antiguos pueblos dejaron mensajes sobre las catástrofes desencadenadas por la falta de agua y recordatorios de las dificultades sufridas durante las sequías.

Las inscripciones se remontan a décadas y siglos atrás, explicó el usuario @Batallitass en un hilo de tuiter que se ha hecho viral estos días.

La inscripción más antigua encontrada en la cuenca del río Elba data de 1616 y está en alemán.

Su traducción es «Si me ves, llora».

BERND GROSS/CC-BY-SA-3.0-DE. Inscripción en la piedra del hambre de Děčín: «Wenn du mich siehst, dann weine» («Si me ves, llora»).

Es particularmente famosa porque sus habitantes cincelaron en su superficie las fechas de severas sequías.

Según un estudio llevado a cabo en 2013 por un equipo checo, en ella se pueden leer los años 1417, 1616, 1707, 1746, 1790, 1800, 1811, 1830, 1842, 1868, 1892 y 1893.

«La vida volverá a florecer una vez que esta piedra desaparezca», se lee en otra de las rocas talladas.

«El que una vez me vio, lloró. El que me vea ahora llorará», augura una más.

«Si vuelves a ver esta piedra, llorarás. Así de superficial fue el agua en el año 1417», dice otra.

 

Piedras que anuncian la pobreza

Y es que en el pasado, que el agua llegara a esos niveles tan bajos significaba pobreza y carencia para muchas ciudades.

La sequía acarreaba la ruina en los cultivos pero también cortaba las vías fluviales por las que llegaban alimentos, suministros de todo tipo y carbón para cocinar, amenazando el sustento de las familias que vivían a lo largo de la costa.

Y tras eso llegaban las hambrunas.

Antiguamente, el área de Europa Central, que incluye partes de Alemania, República Checa, Eslovaquia, Austria y Hungría, dependía de la tierra fértil en la margen de los ríos para producir alimentos.

En esta piedra aparecen los años 1893, 1899, 2003, 2015.

FUENTE DE LA IMAGEN – BERND GROSS/CC-BY-SA-3.0-DE. En esta piedra aparecen los años 1893, 1899, 2003, 2015.

De hecho, en Alemania estas piedras se las conoce como «Hungersteine».

Cuenta el usuario de tuiter que el nombre procede de una inscripción en una de ellas, «Hungerjahr 1947» o Año del hambre 1947.

«Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania sufrió una gran hambruna en el invierno de 1946-1947. Tres grandes olas de frío dificultaron la vida de la población. En enero de 1947, 60 kilómetros del Rin se congelaron», explica @Batallitass.

La navegación fluvial se paralizó, cortando una ruta de transporte vital por la que llegaba carbón para la calefacción y alimentos.

Muchas personas murieron de hambre y frío.

Roca en Dresden, Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – BERND GROSS/CC-BY-SA-3.0-DE. Roca en Dresden, Alemania.

En los últimos años, el fenómeno de la sequía se ha convertido en la manifestación más destacada del cambio climático en Europa central.

Recordatorios del pasado

Una de las localidades en dejar al descubierto más piedras es Děčín, una ciudad al norte de la República Checa, donde confluyen los ríos Elba y Ploučnice y muy cerca de la frontera con Alemania.

El río Elba nace en la República Checa y fluye a través de Alemania hacia el Mar del Norte.

En su caudal asoman hasta una docena de estas piedras, recordando a la población local un período duro en el pasado.

Piedra en el museo de la ciudad de Schönebeck.

FUENTE DE LA IMAGEN – CC-BY-SA-3.0-DE. Piedra en el museo de la ciudad de Schönebeck.

Otra piedra del hambre se exhibe en el museo de la ciudad de Schönebeck, una antigua lápida que yacía en una dársena del puerto y en la que se tallaron niveles de agua particularmente bajos.

En 1904 el agua bajó hasta los 47 cm y la visibilidad de esta piedra indicaba a los barcos que el caudal no era suficiente para navegar.

Además de las piedras, en el cauce del río se han encontrado varias bombas de la Segunda Guerra Mundial sin explotar.

La mayoría de las «piedras del hambre» se encuentran en el río Elba, aunque también han aparecido en el Rin, el Mosel, el Mün Desee o el Weser.

Batallitas

·8 ago. 2022

@Batallitass·Seguir

En respuesta a @BatallitassLa navegación fluvial se paralizó, cortando una ruta de transporte vital. Ni el carbón para la calefacción ni los alimentos llegaron a la población. Muchas personas murieron de hambre y frío.

Imagen

Batallitas

@Batallitass

·Seguir

Para concienciar sobre los terribles efectos del cambio climático y siguiendo la tradición secular de las piedras del hambre, en 2018 Greenpeace colocó una piedra del hambre en el lecho del río Elba, con una inscripción que reza: “Si me ves es que la crisis climática ha llegado”.

3:28 a. m. · 8 ago. 2022·Twitter Web App

Sequía extrema

En las últimas semanas, Francia y España han debido restringir el consumo de agua por una fuerte sequía.

En zonas de ambos países, las autoridades se han visto obligadas a cortar el suministro en determinadas circunstancias.

El gobierno francés declaró que el país se enfrenta a la peor sequía registrada en la historia.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Cristina Jiménez Orgaz BBC News Mundo. 10 de agosto 2022

Clima Extremo/Europa Central/Cambio climático/Ciencia/Europa

 

La extraordinaria inundación en el Valle de la Muerte, un evento que puede ocurrir «una vez cada 1.000 años».

Un hecho muy inusual sucedió en el desértico Valle de la Muerte.

Las precipitaciones en los últimos días fueron tan intensas en este parque nacional ubicado en los estados de California y Nevada (EE.UU.) que provocaron una gran inundación y unas mil personas quedaron varadas, la mitad de ellas visitantes y la otra mitad trabajadores.

Pero lo llamativo fue la cantidad de agua que cayó el fin de semana en Furnace Creek, donde se encuentra la oficina central del Valle de la Muerte, en un lapso de tres horas: 37,1 milímetros. Eso prácticamente equivale a lo que llueve en todo un año de promedio en este lugar, según dijo el Servicio de Parques Nacionales (NPS, por su sigla en inglés).

«La fuerte lluvia que causó las inundaciones devastadoras en el Valle de la Muerte fue un evento extremadamente raro, que ocurre una vez cada 1.000 años», señaló Daniel Berc, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.

El especialista aclaró que no es que suceda exactamente cada 1.000 años, sino que «hay un 0,1% de probabilidad de que ocurra en cualquier año».

REUTERS. Las carreteras internas del parque quedaron bloqueadas y destruidas.

El desastre climático provocó daños generalizados en el Valle de la Muerte y el cierre de todas las carreteras internas. Además, unos 60 autos quedaron varados, informó el NPS.

«El Valle de la Muerte es un lugar increíble de extremos», dijo el superintendente del parque, Mike Reynolds, en una nota publicada por el NPS.

«Es el lugar más cálido del mundo y el lugar más seco de América del Norte. La inundación de 1.000 años de esta semana es otro ejemplo de este ambiente extremo. Con modelos de cambio climático que predicen tormentas más frecuentes e intensas, ¡este es un lugar donde puedes ver el cambio climático en acción!», añadió.

El Valle de la Muerte, en el desierto del Mojave, se encuentra en su punto más profundo a 86 metros por debajo del nivel del mar y ha registrado temperaturas máximas de 56,7 ºC. Esa marca la consiguió el 10 de julio de 1913 y jamás fue superada en el mundo.

Un hombre y una mujer atraviesan una calle inundada en el Valle de la Muerte.

FUENTE DE LA IMAGEN – JOHN SIRLIN/REUTERS

Unas 1.000 personas quedaron varadas en el Valle de la Muerte debido a las copiosas lluvias.

Este valle fue habitado por al menos 1.000 años por la tribu de los Timbisha.

Su nombre se lo pusieron los aventureros que se atrevieron a cruzarlo a principios del siglo XIX, atraídos por la fiebre del oro.

En 1994 fue declarado parque nacional -es el más grande del país después de los de Alaska- y cada año lo visitan más de un millón de personas.

Imagen de portada: REUTERS. La cantidad de agua que cayó casi iguala el récord de 37,3 milímetros.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Hace 4 horas.

Clima extremo/EE.UU./Medio Ambiente/Cambio climático/Ciencia

 

 

 

Max Born, el físico cuántico que alertó al mundo sobre “la causa de todos los males”.

«Una de las grandes tristezas de mi vida es que no conocí a mi abuelo», le dijo Olivia Newton-John a i24News.

«Cuando era una adolescente, mi mamá me decía: ‘Tienes que ir a conocer a tu abuelo porque se está volviendo anciano’ y yo contestaba: ‘Estoy ocupada’, y me arrepiento de eso», añadió la estrella británico-australiana que protagonizó «Grease».

Ese abuelo que no conoció era el físico y matemático Max Born, uno de los científicos más importantes del siglo XX.

Si no logras precisar qué hizo, es quizás porque, a pesar de sus muchos logros, gran parte del trabajo de Born fue muy complejo.

Pero si su nombre en todo caso te suena familiar, tal vez sea porque está muy presente en la física, y además porque fue un gran amigo de Albert Einstein.

De esa amistad nos quedó como legado una fascinante colección de cartas que abarcan cuatro décadas y dos guerras mundiales.

«Mi madre (Irene) las tradujo (del alemán al inglés)», resaltó la cantante y actriz.

Olivia Newton-John con John Travolta en "Grease".

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La cantante y actriz Olivia Newton-John es una de las nietas de Born, así como la música y académica Georgina Born y el actor Max Born (Fellini «Satiricón»).

En su extensa correspondencia, discutieron desde la teoría cuántica y el papel de los científicos en un mundo tumultuoso hasta sus familias y la música que interpretarían juntos cuando se encontraran.

De hecho, fue en una de esas cartas -fechada 4 de diciembre de 1926- en las que Einstein escribió una de las frases más famosas de la historia de la ciencia:

«La mecánica cuántica es ciertamente imponente. Pero una voz interior me dice que aún no es real. La teoría dice mucho, pero en realidad no nos acerca al secreto del ‘viejo’. Yo, en todo caso, estoy convencido de que dios no está jugando a los dados».

Einstein se rehusaba a aceptar la visión probabilística que favorecía esa teoría que describe cómo se comporta la materia que forma el pequeño universo de las partículas atómicas y subatómicas.

La incertidumbre que postulaba esa rama de la física -pensaba- en realidad revelaba la incapacidad de encontrar las variables con las que construir una teoría completa.

Su amigo Born, no obstante, era uno de los impulsores clave de la probabilística.

Para él, dios sí jugaba a los dados.

Los 29 asistentes a la famosa conferencia sobre electrones y fotones de los Institutos Internacionales Solvay de Física y Química de Bruselas en 1927. 17 eran actuales o futuros ganadores del Premio Nobel, entre ellos, Marie Curie, Albert Einstein y Max Born,.

FUENTE DE LA IMAGEN – SCIENCE PHOTO LIBRARY. Los 29 asistentes a la famosa conferencia sobre electrones y fotones de los Institutos Internacionales Solvay de Física y Química de Bruselas en 1927. 17 eran actuales o futuros ganadores del Premio Nobel, entre ellos, Marie Curie, Albert Einstein y Max Born,.

Convencido, siguió explorando el mundo infinitamente pequeño que esa revolucionaria y recién nacida ciencia buscaba comprender.

Así, sentó muchas de las bases de la física nuclear moderna.

A pesar de ello, e injustamente, subrayan los expertos, quedó opacado por luminarias como Werner Heisenberg, Paul Dirac, Erwin Schrodinger, Wolfgang Pauli y Niels Bohr.

Tanto así que la Fundación Nobel tardó en otorgarle el premio hasta 1954, 28 años después de que completó el trabajo por el que se lo concedieron.

Hay incluso quienes reclaman que aunque la razón por la finalmente lo reconocieron fue justa -una nueva forma de describir los fenómenos atómicos-, eso no era suficiente, pues consideran que Born debía compartir el título de padre de la mecánica cuántica con Niels Bohr.

Un puente

La vida de Born lo tornó en un puente entre tres siglos.

Nació en el seno de una familia judía en Breslau, reino de Prusia en ese entonces y hoy Breslavia en Polonia, en 1882, así que se formó en las tradiciones clásicas de la ciencia del siglo XIX.

A pesar de que, como tantos otros científicos judíos, tuvo que huir de los nazis, lo que lo privó de su doctorado y hasta su ciudadanía, en su hogar de adopción, Reino Unido, contribuyó al desarrollo de la ciencia del siglo XX.

Pero lo que preocupaba su mente eran las consecuencias de la ciencia moderna para el siglo XXI.

conversando con el rey Gustav Adolf VI., de Suecia en la ceremonia del Premio Nobel 1954.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Born conversando con el rey Gustav Adolf VI., de Suecia en la ceremonia del Premio Nobel 1954.

Pensaba que ningún científico podía permanecer moralmente neutral frente a las consecuencias de su trabajo, sin importar cuán marfilada fuera su torre, por lo que le horrorizaban la gran cantidad de aplicaciones militares de la ciencia que había ayudado a desarrollar.

«La ciencia en nuestra época», escribió, «tiene funciones sociales, económicas y políticas, y por muy alejado que esté el propio trabajo de la aplicación técnica, es un eslabón en la cadena de acciones y decisiones que determinan el destino de la raza humana».

Ese destino, dijo, se encamina hacia una pesadilla porque «el intelecto distingue entre lo posible y lo imposible; la razón distingue entre lo sensato y lo insensato. Hasta lo posible puede carecer de sentido».

Que el científico que postuló que sólo se podía determinar la probabilidad de la posición de un electrón en el átomo en momento dado -arrojando las leyes de Newton por la borda y abriendo la puerta a la física atómica- se preocupara por esas cuestiones, no era extraño.

Born había seguido durante toda su vida un consejo que le dio su padre cuando joven: nunca te especialices.

Así que jamás dejó de estudiar música, arte, filosofía y literatura.

Todo eso alimentaba su pensamiento ético.

Born con su esposa Hedwig

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Born con su esposa Hedwig, quien también se escribía con Einstein.

En uno de sus ensayos finales, escribió sobre lo que consideraba la única esperanza para la supervivencia de la humanidad.»Nuestra esperanza», dijo, «se basa en la unión de dos poderes espirituales: la conciencia moral de la inaceptabilidad de una guerra degenerada en el asesinato en masa de los indefensos y el conocimiento racional de la incompatibilidad de la guerra tecnológica con la supervivencia de los raza humana.»Si el hombre quería sobrevivir, debía renunciar a la agresión.

La incertitud necesaria

En 1944 Einstein le escribió en otra carta a Born:

«Nos hemos convertido en antípodas en relación a nuestras expectativas científicas. Tú crees en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender […].

«Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que nuestros jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de vejez.

«Sin duda llegará el día en que veremos de quién fue la actitud instintiva correcta».

Pocos meses antes de que Einstein muriera, Born escribió: «Nos entendemos en asuntos personales. Nuestra diferencia de opinión sobre la mecánica cuántica es muy insignificante en comparación».

Max Born

Además de dejar su huella en varios campos de la física, desde la relatividad hasta la física química, la óptica y la elasticidad, Born fue maestro de 9 físicos ganadores del Nobel, durante la «edad de oro de la física».

Al final, parece que Einstein fue el equivocado.

Ese juego de dados que conlleva una incertidumbre constante sigue pareciendo necesaria para comprender el mundo infinitamente pequeño.

Y, para Born, la incertidumbre era también clave para la vida en el mundo infinitamente más grande que el que exploró.

«Creo que ideas como certeza absoluta, exactitud absoluta, verdad final, etc. son productos de la imaginación que no deberían ser admisibles en ningún campo de la ciencia», declaró.

«Por otro lado, cualquier afirmación de probabilidad es correcta o incorrecta desde el punto de vista de la teoría en la que se basa.

«Este relajamiento del pensamiento me parece la mayor bendición que nos ha dado la ciencia moderna.

«Porque la creencia de que sólo hay una verdad, y que uno mismo está en posesión de la misma, es la raíz de todos los males del mundo».

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Max Born 1882-1970

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 7 de agosto 2022

Alemania nazi/Albert Einstein/Física/Ciencia/Max Born

 

El terremoto de Lisboa de 1755, el desastre que cambió la historia y enfrentó a la Inquisición con Rousseau, Voltaire y Kant.

«Nunca se vio una mañana más hermosa que la del 1 de noviembre», escribió el reverendo Charles Davy en 1755, uno de los muchos extranjeros que vivían en Lisboa.

«Era una metrópoli, la capital de un imperio colonial mundial que se extendía a África -con Angola, Mozambique y Cabo Verde-, Asia -con Goa y Macao- y, por supuesto, a América Latina, con Brasil», señaló Vic Echegoyen, autora de la novela histórica «Resurrecta».

«Portugal era un reino muy, muy rico gracias a las riquezas de esas colonias», agregó la escritora en conversación con BBC Reel.

«Lisboa era un espectáculo muy llamativo para quienes la visitaban por primera vez», le dijo a BBC Witness Edward Paice, autor de «La ira de Dios: el gran terremoto de Lisboa».

«Había monasterios tremendos y palacios a gran escala. Su arquitectura había sido fuertemente influenciada por el este y también por la arquitectura islámica».

«El sol brillaba en todo su esplendor», siguió relatando el reverendo Davy.

«Toda la faz del cielo estaba perfectamente serena y clara; y no había la menor señal de advertencia de ese evento que se avecinaba, que ha convertido a esta ciudad, una vez floreciente, opulenta y populosa, en un escenario del mayor horror y desolación».

Fue uno de los desastres naturales más mortíferos que el mundo haya visto jamás.

Decenas de miles de personas murieron. Lisboa fue destruida, pero de las cenizas surgió algo increíble: una nueva forma de pensar y una nueva ciencia.

El horror

Plaza del Comercio antes del terremoto de 1755.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Plaza del Comercio antes del terremoto de 1755, representada en azulejos en la embajada de Italia, siglo XVIII.

Era el Día de Todos los Santos y, a eso de las 9:30 de la mañana, muchos de los piadosos residentes de la ciudad estaban en las iglesias.

De repente, se empezó a oir lo que varios testigos presenciales, incluido el reverendo Davy, creyeron era el traqueteo de muchos carruajes.

«Pronto me desengañé, ya que descubrí que se debía a un tipo de ruido extraño y espantoso bajo tierra, parecido al estruendo lejano y hueco de un trueno».

Lo que los sacudía era un megaterremoto que se sintió en gran parte de Europa occidental y la costa noroeste de África.

«Sigue siendo uno de los más grandes sismos jamás registrados. Hubo tres temblores en total y el segundo fue sin duda el más grande. Posteriormente se ha evaluado entre 8,5 y 9 en la escala de Richter», precisó Paice.

Los sobrevivientes del primer temblor buscaron seguridad en una enorme plaza abierta junto al río Tajo, entre ellos el señor Braddick, un comerciante inglés.

«Allí encontré una prodigiosa concurrencia de personas de ambos sexos y de todos los rangos y condiciones, entre los cuales observé algunos de los principales cánones de la iglesia patriarcal con sus túnicas púrpuras y rojizas, varios sacerdotes que habían huido del altar con sus vestiduras sacras en medio de su misa de celebración, señoras medio vestidas y otras sin zapatos… todos de rodillas con los terrores de la muerte en sus semblantes, gritando incesantemente ‘¡misericordiam meo Deus!’.

«En medio de la devoción, vino el segundo gran sacudón y completó la ruina de aquellos edificios que ya habían sido muy destrozados».

Más horror estaba por venir: el terremoto desató un tsunami en el Atlántico que luego se abrió camino río arriba.

Escena del terremoto en ilustración de la época

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El terremoto fue seguido por un maremoto y un incendio. Las réplicas se sintieron muchas semanas después.

«Entró con espuma, rugiendo y se precipitó hacia la orilla con tal energía que corrimos de inmediato para salvar nuestras vidas tan rápido como pudimos», escribió el reverendo Davy.

«Quizás piense que este lúgubre suceso termina aquí pero, ¡qué va! los horrores del 1 de noviembre son suficientes para llenar un volumen.

«Apenas oscureció, toda la ciudad pareció resplandecer, con una luz tan brillante que se podía leer en ella. Se podría decir sin exageración, que había incendios en al menos cien lugares a la vez y así continuó durante seis días, sin interrupción».

Para la celebración religiosa, se habían encendido todas las velas de las iglesias y catedrales, que al caerse multiplicaron sus llamas.

«No hay palabras para expresar el horror», escribió otro testigo. «Tal situación no es fácil de imaginar por los que no la han sentido, ni de describir por los que la han sentido.

«Dios quiera que nunca llegues a tener una idea precisa de ella, pues sólo se puede tener mediante la experiencia».

Nueva forma de pensar

La noticia del desastre en una ciudad tan importante como Lisboa se extendió rápidamente.

«Fue la primera catástrofe mediática mundial que atrajo la atención de todas las gacetas, periódicos y viajeros de toda Europa», señaló Echegoyen.

Y despertó mucho más que alarma.

Las replicas del terremoto agitaron el pensamiento de la época.

Gran procesión al auto de fe de los condenados por la Inquisición de Lisboa, siglo XVIII.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Gran procesión al auto de fe de los condenados por la Inquisición de Lisboa, siglo XVIII.

La Iglesia y sus seguidores buscaron culpables.

«Pasado el terremoto que habia destruido las tres quartas partes de Lisboa, el mas eficaz medio que se le ocurrió a los sabios del país para precaver una total ruina, fue la fiesta de un soberbio auto de fe, habiendo decidido la universidad de Coïmbra que el espectáculo de unas cuantas personas quemadas a fuego lento con toda solemnidad es infalible secreto para impedir los temblores de Tierra», escribiría Voltaire en su controvertido cuento filosófico «Cándido» (1759).

Mientras la Inquisición hacía lo suyo, las grandes mentes de la época, muchas de las cuales empezaban a mirar el mundo de una manera nueva, aquellos que ahora asociamos con la Era de la Ilustración, reflexionaban.

Emanuel Kant publicó tres textos separados sobre el desastre, convirtiéndose en uno de los primeros pensadores en intentar explicar los terremotos por causas naturales, en lugar de sobrenaturales.

Y Voltaire y Jean-Jacques Rousseau tuvieron un famoso intercambio de ideas.

La catástrofe había desafiado el optimismo de la era de la Ilustración articulado por el polímata alemán Gottfried Leibniz y el poeta inglés Alexander Pope, quienes resolvieron el problema tradicional del mal al afirmar que la bondad de Dios había asegurado la de la Creación en general, lo que implicaba que cualquier apariencia del mal era sólo eso, apariencia, producto de la incapacidad de los humanos para comprender su función dentro del todo.

«La filosofía dominante dictaba que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, que incluso en estos desastres había una providencia divina, que dios estaba trabajando en algún plan y que no era nuestro lugar cuestionar», explicó Paice.

«Voltaire ya era crítico de la interpretación teológica de la naturaleza, y muchas de sus obras ironizan esa idea de que Dios gobernaba de alguna forma todos los asuntos humanos», le dijo a BBC Reel el historiador André Canhoto Costa.

Y, agregó Paice, pocas semanas después del terremoto, «en su ‘Poema sobre el desastre de Lisboa’ disparó la primera salva en lo que iba a ser uno de los principales debates filosóficos de la historia, cuestionando al Dios que podía ver cualquier bien en algo tan horrible como lo ocurrido».

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Un exvoto contemporáneo representa el rescate de un niño de tres años y Nuestra Señora de la Estrella.

Un exvoto contemporáneo representa el rescate de un niño de tres años y Nuestra Señora de la Estrella.

«¿Dirán ustedes, al ver ese montón de víctimas: ‘¿Se ha vengado Dios; su muerte paga sus crímenes?’

¿Qué crimen, qué culpa cometieron esos niños, sobre el seno materno aplastados y sangrientos?

¿Tuvo Lisboa, que ya no es, más vicios que Londres, que París, en los deleites hundidas?

Lisboa queda hecha trizas, y en París se baila»

Líneas de ‘Poema sobre el desastre de Lisboa’ de Voltaire

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El terremoto que destruyó Lisboa sacudió más que el suelo para Voltaire: socavó el esfuerzo de justificar el sufrimiento por referencia a algún bien más amplio, abriendo la posibilidad de que algún sufrimiento inmerecido pudiera ser atribuido a Dios.

Rousseau rechazó la idea y le respondió con una extensa carta en la que argumentó -entre otras cosas- que la fuente del sufrimiento de los lisboetas no era Dios sino sus propias acciones, como la forma en la que habían construido la ciudad y las motivaciones sociales de los residentes.

La gótica Igreja do Carmo tiene las cicatrices del terremoto de 1755.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La gótica Igreja do Carmo tiene las cicatrices del terremoto de 1755.

Alegó que un hecho físico moralmente neutro se vivía como un desastre, por la susceptibilidad autocreada que producía la forma de habitar ese lugar.

«La naturaleza no construyó allí 20.000 casas de seis a siete pisos, (…) si los habitantes de esta gran ciudad hubieran vivido menos hacinados, con mayor igualdad y modestia, los estragos del terremoto hubieran sido menores, o quizá inexistentes».

Por otro lado, observa, incluso después de que el temblor inicial reveló el peligro, la gente se negó a tomar las medidas apropiadas.

«¿Cuántos desdichados perecieron por querer rescatar uno sus vestidos, otros sus papeles, otros su dinero?», preguntó Rousseau, insinuando que eso reflejaba sus valores, mostrando que preferían mantener su posición social más que sus vidas.

Y así, mientras el debate avanzaba, la ciencia iba emergiendo como una mejor manera de explicar el mundo y la forma en que funcionaba.

«La reforma protestante ya había tenido lugar pero de alguna manera mantuvo intacta línea entre el hombre y la naturaleza. El terremoto contribuyó para que se diera un corte más violento», subrayó Costa.

«El terremoto de Lisboa desencadenó toda una serie de acontecimientos, como cuando lanzas una piedra en un estanque y las ondas se hacen más anchas y fuertes y afectan a todo a su alrededor», aseguró Echegoyen.

«La era de librepensamiento, de cuestionamiento del poder todopoderoso de la Iglesia y de los reyes ya se estaba gestando, pero creo que ese día la humanidad comenzó a despertar y que en esa fecha realmente nació la época moderna».

Una nueva ciencia

«Ahora se considera un hito importante en el frente científico y filosófico», dijo Paice.

Retrato del marqués de Pombal (siglo XVIII, escuela portuguesa)

Retrato del marqués de Pombal (siglo XVIII, escuela portuguesa)

«Fue el terremoto más investigado de la historia. Tenemos un inmenso banco de relatos de primera mano del evento y de estos científicos comenzaron a analizar lo que había sucedido sin mencionar a dios».

«Uno podría decir que el 1° de noviembre de 1755 es la fecha de nacimiento de la sismología y hoy en día es estudiada en base a ese evento», le dijo a BBC Reel Maria João Marques, del Centro de terremotos de Lisboa.

Y es al marqués de Pombal a quien muchos atribuyen el nacimiento de esa nueva escuela de Ciencias.

Era la mano derecha del rey y se le encargó la reconstrucción de la ciudad de Lisboa.

«Envió cuestionarios a cada parroquia para preguntar cosas como ¿cuánto tiempo tembló la tierra? ¿Con qué fuerza? ¿Qué daños causó? ¿Cuántas personas murieron? ¿Notó alguna señal extraña antes del terremoto?», relató Echegoyen.

«Con su equipo recopilaron y analizaron las respuestas, y compilaron una especie de folleto sobre todas las coincidencias en todas partes hasta que comenzó a surgir un patrón que se convirtió en la base de la ciencia sismológica tal como la conocemos hoy».

La reconstrucción de Lisboa fue impulsada por la ciencia.

Tratando de minimizar muertes en catástrofes futuras, apoyar las labores de evacuación y extinción de incendios, y el marqués de Pombal se aseguró de que las tortuosas calles estrechas que fueran reemplazadas por amplias avenidas, y de que los espacios fueran grandes y ventilados.

Además, se utilizaron métodos de ingeniería innovadores con estructuras de madera flexible en las paredes de los edificios para que «temblaran pero no cayeran».

Para probar esa y otras medidas antisísmicas, hicieron que tropas marcharan alrededor de las edificaciones para simular temblores, llevando al nacimiento de la ingeniería sísmica.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. Terremoto en Lisboa, pintura de Joao Glama (1708-1792), 1755. Portugal, siglo XVIII.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 6 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Filosofía/Ciencia

 

El prestigioso científico francés que tuvo que disculparse por presentar una estrella que en realidad era un trozo de chorizo.

Un planeta rojizo, de nebulosas blancas y naranjas sobre fondo negro. Esa era la foto de la estrella más cercana al Sol, captada por el telescopio James Webb, que dos semanas antes había hecho los retratos más detallados que conocemos del Universo.

Étienne Klein, un científico francés que dirige el departamento de investigación en la Comisión Francesa de Energía Atómica, publicó la imagen en su cuenta de Twitter, que tiene 92.000 seguidores.

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Etienne KLEIN

@EtienneKlein

Photo de Proxima du Centaure, l’étoile la plus proche du Soleil, située à 4,2 année-lumière de nous. Elle a été prise par le JWST. Ce niveau de détails… Un nouveau monde se dévoile jour après jour.

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12:33 p. m. · 31 jul. 2022·Twitter for iPhone

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El tuit original, compartido aquí arriba, decía:

«Foto de Próxima Centauro, la estrella más cercana al Sol, ubicada a 4,2 años luz de nosotros. Fue captada por el JWST. Este nivel de detalle… Un nuevo mundo se revela día tras día».

La publicación obtuvo más de 14.000 me gusta y 2.000 retuits. Alcanzó tanta efervescencia en las redes sociales que Klein se sintió obligado a confesar la verdad.

En realidad, era la foto de un trozo de chorizo.

Aquella broma, por la que el científico se disculpó, era una forma de cuestionar la credibilidad que los internautas atribuyen a las voces expertas y la frágil verificación de los contenidos en las redes sociales.

«En vista de algunos comentarios, me siento obligado a aclarar que este tuit que muestra una supuesta instantánea de Próxima Centauro fue una forma de diversión. Aprendamos a desconfiar tanto de los argumentos de autoridad como de la elocuencia espontánea de ciertas imágenes….», publicó.

«Bueno, a la hora del aperitivo, los sesgos cognitivos parecen estar de moda… Así que ojo con ellos. Según la cosmología contemporánea, no existe ningún objeto perteneciente a la charcutería española sino en la Tierra», añadió.

Objetivo pedagógico

Klein, físico y filósofo de la ciencia, aclaró al portal francés Le Point cuál había sido la intención de su publicación: «Esta es la primera vez que hago una broma cuando estoy en esta red como una figura de autoridad científica. La buena noticia es que algunos entendieron enseguida el engaño, aunque también hicieron falta dos tuits para aclararlo».

Como si se tratara de un experimento, aseguró que la reacción «ilustra el hecho de que en este tipo de redes sociales, las noticias falsas siempre tienen más éxito que las noticias reales».

El científico opinó que si no hubiera relacionado la imagen del chorizo con el telescopio James-Webb, «no habría tenido tanto éxito».

La primera imagen del espacio profundo tomada por el telescopio James Webb

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

El telescopio espacial James Webb fue lanzado el 25 de diciembre de 2021 y es considerado como el sucesor del famoso telescopio espacial Hubble.

Se espera que haga todo tipo de observaciones del cielo, pero debe cumplir dos objetivos principales: tomar fotos de las primeras estrellas que brillaron en el Universo hace más de 13.500 millones de años, y detectar planetas lejanos para ver si podrían ser habitables.

Imagen de portada:ÉTIENNE KLEIN. Imagen de un chorizo, que el científico francés publicó en broma como si fuera una estrella captada por el telescopio James Webb.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 6 de agosto 2022

Telescopio Espacial James Webb/Redes sociales/Ciencia