Una especie de homínido prehistórico podría rondar las selvas de Indonesia todavía, revela un polémico estudio.

Conocido como Homo floresiensis, esta especie de homínido apareció en la Tierra hace 60.000 años. Podría ser que nunca se haya extinto.

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Los primeros hallazgos que se realizaron de restos de Homo floresiensis se reportaron en 2003. Científicos europeos estaban investigando las cuevas y grutas la isla Flores, del arco insular de Sonda en Indonesia. A partir de los huesos, los arqueólogos involucrados en la investigación determinaron que esta especie de homínido era notablemente más pequeña que otros contemporáneos suyos, y que tenían los pies muy grandes.

Con cráneos pequeños y columnas vertebrales reducidas, el Homo floresiensis apareció en la Tierra entre hace unos 700 mil y 60 mil años, según la datación que se realizó en ese momento. Sin embargo, no se han encontrado evidencias de que se haya extinto realmente, según explica Gregory Forth, antropólogo jubilado de la Universidad de Alberta, en su más reciente publicación.

Por ello, cabe la posibilidad de que estos homínidos prehistóricos cohabiten el planeta con nosotros. Ésta es la razón.

Una propuesta arriesgada

Así se ve la cueva donde se descubrieron los restos de Homo floresiensis en 2003, en Lian Bua, Flores, Indonesia / Rosino. / Wikimedia Commons

Según documenta El País, los ejemplares de esta especie «eran inteligentes y tenían capacidad de sacar conclusiones, tomar iniciativas y procesar emociones«. Hasta ahora, no se ha encontrado evidencia de que hayan superado los filtros biológicos de los diversos cambios climáticos en la historia natural del planeta.

Forth ha recibido críticas ácidas por la publicación de su más reciente libro. Más que nada, porque otros científicos que han estudiado los restos de Homo floresiensis son enérgicamente escépticos a su propuesta teórica.

Aún así, el arqueólogo de la Universidad de Alberta en Canadá confía en que la posibilidad de que estos homínidos coexistan con los Homo sapiens sapiens es real:

«[…] NO SABEMOS CUÁNDO SE EXTINGUIÓ ESTA ESPECIE O, DE HECHO, ME ATREVO A DECIR, NI SIQUIERA SABEMOS SI SE EXTINGUIÓ», ASEGURA FORTH A LIVE SCIENCE. «ASÍ QUE HAY ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE TODAVÍA ESTÉ VIVO».

El antropólogo retirado asegura que, en la década de los 80, se registraron seres con características similares a estos homínidos en la región de Lio. Según sus investigaciones, no sólo estaban vivos, sino que estaban perfectamente integrados al entorno. Para su libro, Between Ape and Human: An Anthropologist on the Trail of a Hidden Hominoid, el autor compiló los testimonios de 30 personas que aseguran haberlos visto en la región.

A pesar de ello, otros científicos guardan graves reservas sobre su trabajo.

¿Realmente podría haber ejemplares vivos de Homo floresiensis todavía?

Fairfax Media via Getty Images / Fairfax Media via Getty Images via Getty Images

Considerando que Flores es la décima isla más poblada de esta región en Indonesia, otros antropólogos argumentan que es casi imposible que otra especie de homínidos habite ese espacio sin haberse documentado nunca.

Así lo John Hawks, paleoantropólogo de la Universidad de Wisconsin, en una entrevista para Live Science:

«SIENDO REALISTAS, LA IDEA DE QUE HAY UN GRAN PRIMATE QUE NO SE OBSERVA EN ESTA ISLA Y QUE SOBREVIVE EN UNA POBLACIÓN QUE PUEDE SOSTENERSE A SÍ MISMA ES BASTANTE CERCANA A CERO«, ACLARA EL ESPECIALISTA.

Así como hay testigos que aseguran haber visto a otras criaturas mitológicas, como el monstruo del Lago Ness, quienes participaron en el estudio de Forth podrían haber clasificado mal sus experiencias —o no tener la información adecuada. «Los humanos somos expertos en contar y creer historias», concluye Mark Collard, antropólogo evolutivo de la Universidad Simon Fraser en Canadá.

Imagen de portada:Universal History Archive / Contributor via Getty Images.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andre Fischer. Abril 2022

Antropología/Arqueología/Asia/Homínidos/Indonesia/Controversias.

 

 

La literatura del siglo XIX y las disputas de poder

Personajes

¿Se leerán en la actualidad las atractivas novelas del siglo XIX, esos prodigios de narración y de fantasía que parecían imprescindibles décadas atrás? Parece poco probable, Víctor Hugo, Dickens, Manzoni, Dumas, Melville, Balzac, Verne, Dostoievski parecen alejarse melancólicamente de esa candente curiosidad que, niños y adolescentes, nos hacía encerrarnos durante horas y días para devorar esos seductores mamotretos.

Para aquellos que las sienten como necesarias, o al menos inolvidables, la literatura en otras palabras, permanecen y hasta regresan, si no es fácil recordar las intrincadas tramas, es muy difícil que hayan desaparecido de una memoria colectiva, casi mundial, los nombres de ciertos personajes, Jean Valjean, Edmundo Dantés, El Capitán Ahab, Raskolnikov, Nemo, Margarita Gautier, Facundo, Fausto, Madame Bovary, Martín Fierro, ese ejército de seres inexistentes que pueblan la memoria de generaciones, la mía sin duda.

Pero, creo que una aclaración, y el excurso, es oportuna, porque no se sabe muy bien qué es un personaje en esa fabricación que es una novela; se podría decir que ésos que mencioné se distinguen, son personalidades y realizan acciones, representan a las personas, pareciera que si no se cuenta lo que hacen no se está contando nada, pero lo que entendemos por tal cosa no es un elemento más y obvio en las novelas: desde que se empezó a tratar de comprender la narración más allá de la representación se puede afirmar que es otra cosa, nada menos que el elemento concentrador por excelencia, el hilo unificador del impulso narrativo; tramas y situaciones importan pero unas y otras se encadenan en torno a él, el personaje es el “yo”, remite a la perduración, si desaparece desaparece el relato y la ilusión de una perduración de la vida misma; si bien narrar va más allá a lo que voy apuntando se queda en su forma y en lo que encarna, que es ahora lo que interesa.

Y, cerrando el excurso y volviendo a lo particular, pueden las novelas que contienen a los que mencioné estar perdidas en la sombra pero, sin embargo, lo mejor que les pasa es que siguen siendo objeto de lecturas mayores, no solamente infantiles, que hacen ver mucho más que lo que se ha perdido, en gran medida por lo que son sus personajes o por lo que los constituye, eso es lo inquietante. Sabemos que los personajes aparecen en las escrituras desde los tiempos más remotos, Dios mismo es personaje de una novela fundamental, son héroes, son seres comunes, lo que importa es su función y la carga de sentido que tienen puede ser tanta que se convierten en arquetipos que saltan de la literatura a la vida social, basta con mencionar como mero ejemplo al desajustado Quijote, al turbulento Hamlet, al avaro Harpagón, al hipócrita Tartufo, al seductor don Juan, a la insatisfecha Bovary y a tantos más para comprender esta afirmación. Eso está pero, yendo un poco más lejos, que hayan sido escritos en determinados momentos históricos sugiere que esas caracterizaciones resultan de sagaces miradas sobre la sociedad, lo cual repone la cuestión nunca del todo respondida acerca de cómo, porque de alguna manera lo hace, lo que recorre a una sociedad altera el imaginario de los escritores que vuelcan en los personajes transformándolo, en el fondo todo personaje es como el mítico Gólem, un ser de barro que sólo se mueve por la palabra.

Pero en la manera de amasar ese barro está la sociedad: sólo por recuperar los mencionados se podría pensar que la que transmitía sus pulsiones era o se creía de una solidez que podía parecer eterna, la feudal o posfeudal, pero apunta en ella un comienzo de transformación, lo feudal se está corrompiendo, lo burgués se está expresando y aspira al poder.

Y eso, por supuesto, incide en el imaginario de los grandes novelistas, la narrativa se va haciendo cargo, el individuo impone su soberanía, el personaje de las novelas ya no es arquetípico sino lo más parecido posible a ese individuo, sus pasiones y sus cualidades y las dificultades que tiene para llegar a ser, lo que le cuesta, el precio que paga, sus tentativas, sus derrotas y sus triunfos.

Puede decirse, si consideramos no sólo lo que esa nueva sociedad quiere sino también el pensamiento que adopta, que en la literatura del siglo XIX poner el acento en el personaje, héroe triunfante de enrevesados conflictos, es una emergencia del romanticismo para el cual el individuo es lo central, idealizado por un lado, base del sistema por otro. Pero lo que me parece indiscutible es que la representación de personajes en esa extraordinaria narrativa, incluido el teatro, y el “yo” en la lírica, y en la pintura el retrato –que ya había expresado una relación semejante en el Renacimiento, que homenajeaba a los próceres de la nueva riqueza comercial-, puede verse como una respuesta a fuerzas sociales y a su creciente poder. Modo de ver que algo le debe a la sociología.

En lo que atañe a la gran narrativa del siglo XIX, si se la ve en una panorámica, no es difícil advertir que en parte su conjunto se inscribe entre dos mundos que se enfrentan. Uno es inamistoso, persecutorio y cruel, lleno de miserables que se aprovechan de otros seres o en el que navegan como en tierra propia repugnantes perdularios que explotan a huérfanos sin piedad, o rencorosos perseguidores de débiles y menesterosos, atropellados por una justicia que, no es difícil verlo, está al servicio de poderosos, pocas veces rescatando, siempre castigando, más que en la actualidad, es cierto, pero ahí vamos: ¿no es un lugar común que poca gente en nuestro país cree que la justicia es equidistante y sabia, fiel ejecutora de las leyes y los códigos? ¿No son más, muchos, los convencidos de que jueces limpios y probos son perseguidos y castigados por los peores que, temible casualidad, son los que tienen más poder?

Enfrentándolo, está ese otro mundo, fuertemente deseable en ese acervo narrativo, que, si se mira bien, no sería otro que la imagen de una burguesía protectora y prometedora, en la que priman valores, buenas costumbres y modales, generosa y hasta tierna, que quiere creer que es la dispensadora de las “grandes esperanzas” (que tendrían los perseguidos, los hambrientos, los desposeídos), como titulaba Dickens una de sus novelas.

Pero, como consideración al margen, aunque este mundo no es estrictamente hablando el paraíso en la tierra es presentado casi invariablemente como tierra socialmente prometida, sin origen, a sabiendas de que no a todos podía estarles destinada la posibilidad de pertenecer a él: “pobres habrá siempre”, es el título de una novela de Luis Horacio Velázquez, lo que quiere decir que ricos también, unos usufructúan y otros trabajan para que aquellos puedan usufructuar sin culpas, ésa es la amarga verdad. Como Víctor Hugo o Dickens, Engels piensa que eso no es justo, su padre cree que lo es sin discusión. Dicho sea de paso, es en ese ámbito, en el seno mismo de la familia, que se empieza a expresar esa contradicción, por un lado son burgueses que pueden ser generosos y caritativos pero nunca renuncian a lo que consideran suyo y bien ganado; de ellos, inesperadamente, brotan los disidentes que enjuician a la burguesía y, por fin, muchos, muchísimos, el ejército de los que no lo son, la aceptan sin pensarlo, en el mejor de los casos entrar en ese oprimente mundo es lo más que tratan de obtener, correlativamente al abandono de la idea de combatirlo o a la lucha por valores deseables pero que parecen propiedad privada, como tantas cosas, de los burgueses o, mejor dicho y precisando los términos, de las burguesías.

Esos personajes son presentados como víctimas del peor lado del sistema: escarnecidos, oprimidos, explotados, perseguidos. En un comienzo pareciera que siempre será así, podrían ser los “condenados” de los que hablaba Fanon, pero es como si se depositara sobre ellos el dedo de Dios y decidiera que otro destino los estuviera aguardando. Y, de una manera extraordinaria, pasan a integrar un orden que previamente parecía ser inalcanzable: Jean Valjean llega a ser un fuerte empresario, Edmund Dantes recibe un tesoro que lo convierte en Conde, Oliver Twist es protegido por excelentes burgueses, hay muchos más, los narradores los rescatan pero no los asimilan al bando de la perversidad que constituye la esencia del sistema que los había marginado y perseguido. Resolución de alta moralidad, lo que llamaba el sistema tiene su costado positivo, acaso, en esas felicisimas novelas, la lucha de clases no tiene ninguna posibilidad, está condenada al fracaso: Zola de alguna manera lo está si no diciendo imaginando ¿Será lo que dijo Marx invocando a Balzac?                         

Imagen de portada: Émile Zola

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Cultura. Por Noé Jitrik

Sociedad y Cultura/Literatura/Siglo XIX/Controversias

 

¿Una nave extraterrestre? Continúa polémica científica por origen de Oumuamua: astrofísicos de Harvard insisten en que pueden ser los restos de una nave espacial.

Según los dos astrofísicos de Harvard, es imposible que se trate de un objeto hecho de hielo de nitrógeno, como sostuvieron dos astrónomos. La naturaleza de Oumuamua sigue siendo un misterio y dividiendo a la comunidad científica.

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En octubre de 2017, astrónomos descubrieron un extraño objeto estelar cruzando el Sistema Solar. Lo bautizaron Oumuamua. Por su gran velocidad, unos 92.000 km/h, concluyeron que no se había originado en nuestro sistema y que provenía de otro sistema planetario diferente al nuestro.

Todas estas características hicieron que Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, lanzara una controvertida hipótesis: Oumuamua eran los restos de una nave espacial extraterrestre.

Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard.

Desde entonces, los científicos y astrónomos de todo el mundo debaten sobre la validez de esta tesis.

Una de las explicaciones que desacreditan el origen extraterrestre de Oumuamua, nombre que significa xxx, pues fue descubierto desde un telescopio en Hawai, es que la enigmática roca espacial en realidad es un ‘iceberg de nitrógeno’. De acuerdo a esta teoría, esto explicaría su enorme reflectividad y su aparentemente inexplicable capacidad de aceleración.

Los científicos han estado desconcertados con la velocidad del objeto. Todos esperaban que al pasar cerca del Sol, la gravedad lo frenara, pero el extraño objeto hizo todo lo contrario: tras su acercamiento aceleró aún más. Algunos sostuvieron que esta aceleración podía deberse a la evaporación de agua o a una emisión de gases, lanzados por el calor del Sol, lo que le habría dado un impulso extra, como ocurre con varios cometas. Pero los astrónomos no hallaron ninguna evidencia de que Oumuamua estuviera emitiendo gas, ni vapor, ni absolutamente nada. ¿De dónde salía entonces la energía necesaria para la aceleración?

La trayectoria aparente de Oumuamua por el Sistema Solar. Crédito: Nasa

Fue entonces cuando algunos postularon la tesis del iceberg de nitrógeno, que también explicaría su inusual brillo, que no ha permitido a los investigadores determinar de qué material está hecho.

En marzo, Alan Jackson y Steven Dessch, astrofísicos de la Universidad Estatal de Arizona, publicaron su teoría del “iceberg de nitrógeno”, el que básicamente concluye que Oumuamua es un fragmento de hielo de nitrógeno que se desprendió de un planeta similar a Plutón, en algún rincón del Sistema Solar.

El nitrógeno le proporciona su “inexplicable brillo” y funciona como un “propulsor invisible”, porque a medida que Oumuamua se acercaba al Sol, el gas del nitrógeno en evaporación, que resulta invisible para los telescopios, habría empujado el objeto, proporcionándole la aceleración detectada.

Ilustración de Oumuamua.

Pero Loeb, junto al también astrofísico de la U. de Harvard, Amir Siraj, no están de acuerdo y dicen que eso es “imposible”.

Imagen de portada: Gentileza de ESO

FUENTE RESPONSABLE: La Tercera. Por Patricio Lazcano

Ciencia/Astrofisica/Hallazgo/Investigación/Controversias

Ocho tendencias en inteligencia artificial.

Esta tecnología ofrece oportunidades para las empresas, pero sin olvidar las implicaciones éticas.

Un coche circula por una carretera, de pronto el motor falla y el coche se sale de la calzada. El conductor debe decidir entonces si atropella a un niño o a un anciano para evitar daños mayores. Un humano decide esto en cuestión de segundos, casi de manera inconsciente, pero cuando se trata de vehículos autónomos, la reacción de la máquina dependerá de la moral de la persona que la haya programado.

Un dilema frecuente cuando se habla de la ética de la inteligencia artificial es que María Albalá, directora de Icemd, el instituto de innovación de ESIC, elevó al siguiente nivel al relacionarla también con el ámbito de los negocios. “¿Qué va a decidir la máquina: atropellar a una persona en la acera o chocar y matar a los propios conductores, que son los que han pagado por el vehículo?”, planteó la directiva durante la presentación del informe Innovation Series: Tendencias de innovación en Inteligencia Artificial.

Esta tecnología tiene un gran potencial para las empresas, pero no deben olvidar estas cuestiones para asegurarse de que los avances contribuyen al modelo de sociedad que desean. Es por esto que los perfiles híbridos, que van más allá de los conocimientos técnicos, son los más demandados en este campo. “La inteligencia artificial se basa en datos y procesos, pero además hay que conocer el contexto, tanto la relación entre ellos como el significado y las implicaciones”, desarrolló Albalá. Al difuminar el perfil habitual para este tipo de tecnología, el acceso a la misma se democratiza y, por tanto, surgen nuevos usos potenciales. “Cuando hay más personas que se dedican a algo, es más fácil que se vean diferentes potenciales. Solo así podremos sacarle el máximo rendimiento a estas innovaciones”, sentenció la experta. Estas son las tendencias que han identificado desde Icemd para los próximos meses:

  • Automatización. La sustitución de trabajadores por máquinas es una realidad en la mayoría de industrias, pero “algunos están aprovechando esta transformación para hacer la técnica también inteligente”, explicó Albalá. La combinación de la automatización robótica de procesos con la inteligencia artificial (IA) desemboca en procedimientos cada vez más eficientes.
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  • Automatización inteligente. Un paso más allá en el punto anterior. Las empresas están utilizando la IA para identificar qué procesos se pueden automatizar, así como para reconocer inconsistencias en los datos que se utilizan que pueden ser imperceptibles para el ojo humano.
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  • Ciberseguridad. Las amenazas crecen en la misma línea que lo hace la tecnología. “En última instancia, la IA es un análisis de datos que nos puede señalar dónde tenemos pequeñas brechas que pueden utilizar los ciberdelincuentes”, expuso la responsable de Icemd.
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  • Internet de las cosas. Es otra de las tecnologías que cada vez aparece más de la mano de la inteligencia artificial. En los próximos años habrá aún más objetos conectados, lo que disparará la cantidad de datos disponibles, el alimento que necesita para funcionar la inteligencia artificial.
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  • Aficionados. El acceso a estas tecnologías se está democratizando, lo que facilitará que surja más innovación alrededor de las mismas. “Cientos de personas pensando tienen más ideas que una sola”, sentenció Albalá.
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  • Visión por computadora. No solo hay disponible una mayor cantidad y calidad de datos, sino también de imágenes. Un factor que hará que aparezcan nuevas funcionalidades de la IA aplicada al reconocimiento facial.
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  • Chatbots. La pandemia ha multiplicado el uso de esta herramienta por parte de las empresas. Estos robots requieren de un proceso de aprendizaje para tener una comunicación más natural con los humanos, con lo que un mayor uso también repercutirá en una mayor calidad de los mismos.
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  • Fuerza de trabajo. Un paso más allá en la automatización. La IA desembocará en una masa de trabajo híbrida, donde los robots harán parte del trabajo humano. Un ejemplo es Amelia, una asistente virtual que se puede contratar para gestionar agendas.

Imagen: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: CINCO DÍAS Por Ana Muñoz Vita

Inteligencia Artificial/Escuela de Negocios/Controversias/Sociedad

La curiosa (y controvertida) historia de los “judíos nigerianos” que quieren que Israel los reconozca.

Shlomo Ben Yaakov se quiere convertir en el primer rabino nigeriano.

Balanceándose hacia adelante y hacia atrás, Shlomo Ben Yaakov lee un rollo de la Torá en una sinagoga en las afueras de Abuja, la capital de Nigeria.

De manera intermitente, su voz suave se eleva en hebreo y se le unen docenas que recitan después de él.

La mayoría no comprende completamente el idioma, pero esta pequeña comunidad nigeriana afirma que su ascendencia judía se remonta a cientos de años, y se sienten frustrados por la falta de reconocimiento por parte de Israel.

«Me considero judío», dice Yaakov.

Fuera de la Sinagoga Hebrea de Gihon, en el suburbio de Jikwoyi, se coloca una mesa dentro de una carpa construida con hojas de palma para celebrar Sucot, un festival que conmemora los años en que los judíos pasaron por el desierto de camino a la Tierra Prometida.

«Así como estamos haciendo esto ahora, ellos están haciendo lo mismo en Israel», dice Yaakov, mientras la gente comparte el pan tradicional cholla (horneado en la sinagoga) y el vino de pequeñas copas que se reparten.

Él es igbo, uno de los tres grupos étnicos dominantes de Nigeria cuyo origen está en el sureste del país. Su nombre igbo es Nnaemezuo Maduako.

Muchos igbos creen que tienen herencia judía y que son una de las llamadas 10 tribus perdidas de Israel, aunque la mayoría no son judíos practicantes como Yaakov. Ellos constituyen menos del 0,1% de los 35 millones de igbos que se estima hay.

Se dice que estas tribus desaparecieron después de ser llevadas al cautiverio cuando el reino israelita del norte fue conquistado en el siglo VIII a. C. La comunidad judía etíope, por ejemplo, es reconocida como una de ellas.

Las costumbres igbo como la circuncisión masculina, el duelo por los muertos durante siete días, la celebración de la luna nueva y la realización de ceremonias de boda bajo un dosel han reforzado esta creencia sobre su herencia judía.

«No hay pruebas»

Pero Chidi Ugwu, un igbo que es antropólogo de la Universidad de Nigeria en Enugu, dice que esta identificación con el judaísmo surgió sólo después de la guerra civil de Biafra.

Mujeres judías

FUENTE DE LA IMAGEN, – IRUMS

A diferencia de sus padres, la mayoría de los jóvenes judíos nigerianos no han conocido otra religión.

Los igbos habían estado luchando por la secesión de Nigeria, pero perdieron en lo que fue un conflicto brutal entre 1967-1970.

Algunas personas «buscaban algún impulso psicológico al que aferrarse», por lo que comenzaron a establecer la conexión judía, dice.

Se veían a sí mismos como personas perseguidas, al igual que lo han sido los judíos a lo largo de la historia, especialmente durante el Holocausto.

«Es un insulto llamar a los igbos la tribu perdida de cualquiera, no hay evidencia histórica o arqueológica que respalde eso», dijo a la BBC.

Sostiene que, como la evidencia sugiere que los igbo estaban entre los que emigraron de Egipto hace varios miles de años, es posible que los judíos aprendieran las costumbres igbo cuando iban allí.

Grupo de soldados durante el conflicto de Biafran en 1968

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Expertos dicen que la creencia de que los igbos tienen una herencia judía emergió tras su derrota en la guerra civil, que dejó más de un millón de muertos.

Hace varios años se hicieron esfuerzos controversiales para probar un linaje genético, pero una prueba de ADN no encontró ninguna conexión judía.

El rabino Eliezer Simcha Weisz, presidente del departamento de asuntos exteriores del Consejo del Rabinato de Israel, el organismo que investiga las afirmaciones de ascendencia judía, tampoco tiene dudas.

«Afirman ser uno de los descendientes de Gad, uno de los hijos de nuestro antepasado Jacob, pero no pueden probar que sus abuelos eran judíos», dijo a la BBC.

«Y sobre las costumbres de las que hablan, puedes encontrar personas en todo el mundo que tienen prácticas judías».

Dijo que a menos que los judíos nigerianos se convirtieran al judaísmo, un proceso que implica varios rituales y comparecer ante un tribunal judío (que no está disponible en Nigeria), no serían reconocidos.

Yaakov considera la idea de tener que pasar por una conversión como un insulto.

«Como conversos, seríamos vistos como ciudadanos de segunda clase», dice.

Oleada secesionista

Los feligreses de Gihon se toman en serio sus creencias y tanto ellos como la comunidad de judíos practicantes de Nigeria, que se estima en 12.000 personas, cuentan con el apoyo de otros grupos de judíos ortodoxos de todo el mundo, que les hacen donaciones, realizan visitas de solidaridad y hacen campaña por su reconocimiento.

Men wearing Jewish-style clothes

FUENTE DE LA IMAGEN – IRUMS

Se estima que unos 12.000 nigerianos se consideran judíos.

Un partidario prominente es Dani Limor, un exagente de la Mossad que una vez dirigió una operación para llevar en secreto judíos etíopes a Israel a través de Sudán.

Limor ha estado visitando las comunidades judías en Nigeria desde la década de 1980 y argumenta que la práctica judía en la nación de África Occidental es anterior a la guerra civil.

Cree en una escuela de pensamiento que dice que vinieron de Marruecos hace 500 años, primero se establecieron en Tombuctú antes de viajar más al sur, y espera que eventualmente obtengan el reconocimiento que merecen.

«El judaísmo va más allá del color de la piel, está en el corazón», le dijo a la BBC.

La sinagoga de Gihón, que se dice que es la más antigua de Nigeria, fue fundada en la década de 1980 por Ovadai Avichai y otras dos personas que habían sido criadas como cristianas.

Los amigos decidieron recurrir al judaísmo cuando se dieron cuenta de que el Antiguo Testamento de la Biblia era el fundamento de la religión judía.

Dijo que era como si el judío que había en él se hubiera reavivado y, dadas las similitudes entre las costumbres judías y las tradiciones igbo, estaba convencido de que el judaísmo era el verdadero camino.

La sinagoga Gihon de Abuja ahora tiene una mezcla de diferentes grupos étnicos entre las más de 40 familias que asisten.

En los últimos años, el número de personas que tienen prácticas judías en el sur de Nigeria ha aumentado notablemente, dice Chiagozie Nwonwu, periodista de la BBC que se especializa en esa región.

Esto se debe en gran parte al Pueblo Indígena de Biafra (Ipob), un grupo que inició en 2014 la campaña igbo por la secesión.

Está dirigido por Nnamdi Kanu, quien les ha recordado a sus seguidores su supuesta herencia judía y los ha animado a abrazar la fe.

«Lloré en la sinagoga»

En una ocasión, el líder carismático fue supuestamente fotografiado rezando en el Muro Occidental de Jerusalén.

Pero sus seguidores no son considerados judíos auténticos por las comunidades más establecidas de Nigeria, ya que algunos combinan elementos del judaísmo y el cristianismo en su adoración, más asociados con el judaísmo mesiánico.

Ovadai Avichai

FUENTE DE LA IMAGEN – IRUMS

Ovadai Avichai cree que proviene de un linaje judío.

Kanu se encuentra detenido y se enfrenta a un juicio por traición e Ipob, que recientemente se ha levantado en armas, ha sido prohibido porque las autoridades lo consideran un grupo terrorista.

«La primera vez que apareció Ipob, lloré en la sinagoga. Dije: ‘Este joven ha venido a causarnos problemas porque lo que está haciendo es innecesario», dice Avichai, un veterano de la guerra de Biafra.

Teme que las actividades de Ipob amenacen el culto pacífico de las aproximadamente 70 comunidades judías que se declaran apolíticas.

Esto sucedió a principios de este año cuando una líder de la comunidad judía en el sureste fue encarcelada durante un mes después de que su congregación recibiera a tres visitantes de Israel.

Habían venido a filmar la donación de un rollo de la Torá, a menudo demasiado caro para que lo compren los grupos locales, pero se sospechaba que tenían conexiones con Ipob y fueron deportados.

Un devoto de Gihon me dijo que Kanu había influido en su decisión de unirse a la sinagoga, pero la reciente evolución de la campaña de Ipob hacia una lucha armada iba en contra de los principios del judaísmo.

Yaakov no está interesado en la política en torno a lo qué es ser judío; para él, lo importante es el aspecto espiritual.

El reconocimiento oficial por parte de Israel como judíos a los igbos como él, ayudaría a que la comunidad religiosa se organizara más en Nigeria.

Nnamdi Kanu

FUENTE DE LA IMAGEN – AFP

Muchos judíos nigerianos ven el judaísmo de Nnamdi Kanu como una herramienta política para ganar apoyos en el extranjero para su causa separatista.

Por ejemplo, en este momento no hay un rabino principal y encontrar productos kosher puede ser un desafío. Por lo general, solo se venden en algunas tiendas propiedad de expatriados judíos; la comunidad generalmente come lo que se produce localmente para poder seguir las reglas kosher.

A Yaakov le encantaría capacitarse para convertirse en el primer rabino nigeriano, algo que solo se puede hacer estudiando en una escuela rabínica o con un rabino experimentado.

«Para aquellos de nosotros que conocemos nuestras raíces, tenemos confianza en nuestra identidad», dice.

«Si los cristianos y musulmanes pueden aceptar a los suyos y apoyarlos, creo que los judíos también deberían alentarnos un poco».

Imagen de portada: Gentileza de Irums

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Abuja Por Nduka Orjinmo

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Qué son los aforismos y cómo han logrado sobrevivir en nuestra cínica era.

«Un aforismo es una novela en una línea». Leonid Sukhorukov, escritor ucraniano.

Probablemente los has dicho, seguramente los has oído o leído.

Son textos cortos que parecen resumir la verdad, como joyas de perfecta sabiduría. Concisos, profundos, didácticos.

Fue Hipócrates quien, 400 años antes de la era común, usó la palabra que heredamos del griego para nombrarlos y que significaba «definición».

El que muchos llaman «el padre de la medicina» los usaba para resumir las reglas establecidas para la práctica médica.

«La vida es corta y el arte largo. La experiencia fugaz de la crisis es peligrosa y la decisión, difícil».

Hoy los aforismos son menos prácticos.

Ahora, la palabra indica un bocado de sabiduría general, resumido brevemente y con estilo, como «Lo que no te mata, te hace más fuerte», de Friedrich Nietzsche, o «La duda es uno de los nombres de la inteligencia», de Jorge Luis Borges.

Adagios, proverbios, epigramas y máximas forman parte de la misma familia, ligeramente mandona y dictatorial, al igual que los eslóganes y jingles.

Pero en el cínico clima de 2021, cuando nadie parece tener el monopolio de la verdad, las voces de los expertos sólo invitan a la duda y al desacuerdo, ¿caducaron estas píldoras de certeza?

Curiosamente, parece que no.

Cada vez se publican más libros aforísticos y la forma florece en las redes sociales.

¿Será porque los aforismos son una forma literaria mucho más humilde y compleja de lo que parece?

Ideas cristalizadas

Los aforismos son tan cortos y enfáticos que parecen indiscutibles, como un pedazo de sabiduría destilada. La última palabra sobre algo, pulido y perfeccionado, un pináculo de la comunicación.

Franz Kafka

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«Los Aforismos de Zürau» son 109 aforismos de Franz Kafka, escritos en 1917-1918 en Bohemia Occidental, donde permaneció con su hermana Ottla, mientras padecía tuberculosis.

En ese sentido podría parecer que tienen un matiz de arrogancia. No obstante, muchos han brotado de la vulnerabilidad o el dolor o alguna pérdida, incluso de la enfermedad.

Varios autores escribieron sus piezas aforísticas esencialmente desde sus camas de enfermos, como el matemático, escritor y filósofo Blaise Pascal, aquel que dijo: «El corazón tiene razones que la razón ignora».

Franz Kafka lo hizo mientras intentaba recuperarse de la tuberculosis. Se prohibió a sí mismo hacer un trabajo más largo e intenso, pero tuvo la energía suficiente para escribir aforismos como: «A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar».

Así el aforismo ha sido, para los pensadores, una forma de cristalizar ideas cuando sentían que su salud fallaba o temían que no les quedara mucho tiempo o energía.

Dolor divertido

Para otros escritores, el aforismo ha ofrecido un poco de color, un pequeño toque de poder ingenioso a voces que de otra manera estarían al margen de la sociedad, como las de las mujeres y los homosexuales.

«Lo único que puede consolar a uno por ser pobre, es la extravagancia; lo único que puede consolar a uno por ser rico, es la economía», es uno de los ejemplos de los muchos y brillantes que escribió Oscar Wilde, quien era parte de la comunidad gay cuando esta era condenada.

Una comunidad que se ha asociado durante mucho tiempo con el ingenio aforístico.

La lista es larga, e incluye luminarias que van desde el actor, dramaturgo y compositor Noël Coward -«Lo mejor de invitar gente a quedarse en casa es cuando se van»- hasta la novelista Gertrude Stein -«Se tarda mucho en convertirse en un genio. Tienes que sentarte tanto tiempo sin hacer nada».

Tablero con ese aforismo

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«Algunos provocan felicidad donde quiera que vayan, otros cuando quiera que se vayan», Oscar Wilde.

Para el autor Quentin Crisp, la razón de que esta forma de expresión resuene con los escritores queer es su sobriedad.

«La mayoría de las personas son profundamente indiferentes a tu dolor y sufrimiento».

«La única justificación para introducir tales temas en una conversación es con fines de entretenimiento. Y debes dejar claro desde el principio que tu historia se ofrece para la diversión de la gente y no para su simpatía. Incluso así, tu historia debe condensarse en una sola anécdota o epigrama».

Como dijo el poeta estadounidense WH Auden, «un sufrimiento o una debilidad que no puede ser expresado por un aforismo no debe ser mencionado».

En pocas palabras

Así que los aforismos permiten expresar sentimientos dolorosos con seguridad, y sin que te ignoren o te digan que no te quejes tanto.

Han servido a aquellos cuyas experiencias, opiniones o conocimientos históricamente no han sido completamente reconocidos o revalidados por la sociedad en general.

Y eso es aún más cierto hoy en día.

Las redes sociales como Twitter han amplificado las voces de los marginados, personas trans, jóvenes, trabajadoras sexuales, personas con autismo, enfermos crónicos.

Quienes se sienten oprimidos hoy pueden contraatacar sin ser interrumpidos.

Pero quienes lo hacen con la elegancia y el ingenio del aforismo logran que sus palabras resuenen dramáticamente en el silencio que crea esa sorprendente forma de expresión.

«Todo está dicho. Pero como nadie escucha, hay que repetirlo» (André Gide, escritor francés).

* Este artículo es una adaptación del documental de BBC Radio 3 «The Aphorism Now – Failing with Style»

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

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Notas de Albert Einstein en el colegio desmienten el mito de que no era un estudiante aplicado.

Albert Einstein era un excelente alumno en Matemáticas, Física, Química, Historia y sus notas promedio eran en Lengua y Dibujo. Sin embargo no tenía notas bajas como 1, 2 o 3.

Contrariamente a un mito muy extendido, el recordado Premio Nobel de Física, Albert Einstein, era bueno en matemáticas en la escuela secundaria, según reveló un certificado de sus calificaciones en la escuela publicado por la página oficial The Nobel Prize.

El certificado de madurez fue emitido a Albert Einstein a la edad de 17 años, después de asistir a la Escuela Superior Cantonal en Aarau, Suiza. En este esquema de puntuación, 6 es la calificación más alta y 1 la calificación más baja, detalló el sitio oficial de los Premios Nobel.

La foto fue tomada el mismo día en que recibió sus calificaciones, el 3 de octubre de 1896, las cuales corresponden a su desempeño durante todo el año.

Certificado de Notas. Fuente: The Nobel Prize

Albert Einstein recibió las siguientes calificaciones:

-Lengua y literatura alemanas: 5

-Lengua y literatura francesas: 3

-Lengua Inglesa y Literatura: -4

-Lengua y literatura italianas: 5

-Historia: 6

-Geografía: 4

-Álgebra: 6

-Geometría (planimetría, trigonometría, estereometría y geometría analítica): 6

-Geometría descriptiva: 6

-Física: 6

-Química: 5

-Historia natural: 5

-En dibujo: 4

* En dibujo técnico: 4

Un alumno ejemplar

Como se puede ver, el físico alemán Albert Einstein era un excelente alumno en Matemáticas, Física, Química, Historia y sus notas promedio eran en Lengua y Dibujo. Sin embargo no tenía notas bajas como 1, 2 o 3.

¿Cuándo Albert Einstein recibió el Premio Nobel de Física?

Albert Einstein recibió el Premio Nobel de Física en 1922 por sus servicios a la Física Teórica, y especialmente por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico.

Imagen: Gentileza de Redacción Diario Correo

FUENTE RESPONSABLE: Redacción Diario Correo

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