Wenceslao me dejó nocaut

Lo he dicho, y escrito, más de cuatro veces: soy un lector aborrecible mente frívolo: en la literatura sólo busco placer. 

Allá por mi adolescencia no pensaba así y, debido a engañosa ética originada en mis deseos de aprender, me sentía obligado, una vez comenzada la lectura, a recorrer hasta la última palabra de un libro, no diré “objetivamente malo”, pero sí “subjetivamente insoportable”.

Conducido por tan absurdo principio, arribé, con la lengua afuera, las rodillas flojas y los pulmones acezosos, a la página final de novelas tan enemigas de mis gustos como Las afinidades electivas de Goethe y Salambó de Flaubert. Y no fueron las únicas.

Alrededor de mis veinte años me curé de esa demencia, no senil, sino juvenil, y, desde entonces, abandono de inmediato la lectura de todo libro agresivo, sin importarme las loas o los laureles dispensados a sus autores. No creo ser el único, aunque no dejan de alarmarme personas que, según creo, simulan disfrutar de obras evidentemente diseñadas para torturar a quien se atreva a visitarlas.

Veamos cómo empiezan, entre tantas, cinco novelas de las que me declaro admirador:

1

Pues sepa vuestra merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé Gonzales y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue desta manera. Mi padre, que Dios perdone…

 

2

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

 

3

Si he de resultar yo el héroe de mi propia vida, o si ha de ser otro quien ocupe este puesto, es cosa que deben decir estas páginas. Para empezar el relato de mi vida por el principio de la misma, dejo constancia de que nací un viernes, a las doce de la noche, según me contaron y yo lo creo. Un detalle que llamó la atención fue el de que comenzamos simultáneamente, el reloj, a dar la hora, y yo, a llorar.

 

4

Seguramente se había calumniado a Josef K., pues, sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana. La cocinera de su patrona, la señora Grubach, que le llevaba todos los días su desayuno a las ocho, no se presentó aquella mañana. Nunca había sucedido eso.

 

5

Yo soy, señor, lo que vulgarmente se llama un hombre sin carácter. Usted ya se habrá dado cuenta. Basta mirarme, basta tratarme un poco, y mi falta de carácter sale a la luz. ¿A qué negarlo? Es como si en una conversación un mudo pretendiera ocultar que es mudo. A mí me pasa lo mismo.1

 

Los cinco autores me han suministrado, cada cual a su manera, sensatas informaciones que —¡albricias!— logré comprender en una décima de segundo: Lázaro nació en el río Tormes, ojalá su padre sea perdonado por Dios; Cervantes no quiere acordarse del nombre de un lugar; Dickens señala que el llanto del recién nacido coincidió con las campanadas del reloj; Kafka conjetura que alguien habría calumniado a Josef K.; Denevi presenta a Adalberto Pascumo como un hombre sin carácter. En resumen, me han franqueado las puertas de sus creaciones y me han invitado a visitarlas. 

Así lo hice y, en efecto, fue acertadísima decisión, ya que las cinco novelas me han proporcionado abundantes delicias.

Varias derrotas

Ahora bien, en distintos momentos de mi vida, y tal vez encandilado por tantas luces laudatorias que caían sobre cierto autor, llegué a dudar de mi criterio e intenté penetrar en una novela que comienza así:

Parece no escuchar el ladrido de los perros ni el canto agudo y largo de los gallos ni el de los pájaros reunidos en el paraíso del patio delantero que suena interminable y rico, ni a los perros de la casa, el Negro y el Chiquito, que recorren el patio inquietos, ronroneando excitados por el alba, respondiendo con ladridos secos a los llamados intermitentes de perros lejanos que vienen desde la otra orilla del río. La voz de los gallos viene de muchas direcciones. 

Con los ojos abiertos, echado de espaldas, las manos cruzadas flojas sobre el abdomen, Wenceslao no oye nada salvo el tumulto oscuro del sueño, que se retira de su mente como cuando una nube negra va deslizándose en el cielo y deja ver el círculo brillante de la luna; no oye nada, porque cincuenta años de oír en el amanecer la voz de los gallos, de los perros y de los pájaros, la voz de los caballos, no le permiten en el presente escuchar otra cosa que no sea el silencio.2

Sin duda, este párrafo —de lenta comprensión, en mi caso— ha de atesorar detalles fascinantes, símiles maravillosos y metáforas prodigiosas que, sin embargo, no logro percibir. Al llegar a la palabra silencio, perdí por nocaut y me resigné a no conocer algo más sobre Wenceslao.

Una pena.

Imagen: Cubierta de portada de “El Limonero Real” de Juan José Saer.

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. Por Fernando Sorrentino. 16 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Crítica literaria.

 

 

Subir a Conan Doyle, Agatha Christie y Poe a los buques de Patrick O’Brian.

El diablo y el mar oscuro, la segunda obra del británico Stuart Turton, es una adictiva y original mezcla de novela policiaca, histórica, naval y de terror.

Estamos a principios del XVII, en un buque de la Compañía Unida de las Islas Orientales camino a Ámsterdam, cargado de dinero en forma de especias y otras maravillas, y lleno de holandeses de verdad, de los que odian (y temen) a los españoles. Se va a producir una serie de crímenes y acontecimientos misteriosos, y el detective Samuel Pipps, aquel que debería aplicar su ingenio para resolver el caso en dos segundos, va engrilletado y encerrado en la parte más profunda, oscura y pestilente del barco. ¿Por qué? Nadie lo sabe.

Este es el punto de partida de la emocionante novela El diablo y el mar oscuro, una mezcla novela policiaca, realismo naval –la tripulación la forman delincuentes, los nobles se hospedan en sucios y apretados camarotes, el barco huele a orines, y todo el mundo es consciente de que lo normal en una travesía de ocho meses es morir– y acontecimientos sobrenaturales que rozan el terror la presencia de ciertas fuerzas místicas que llevan el relato hacia el terror.

Nadie echará en falta ninguno de los ingredientes de una buena novela policiaca, pero todos y cada uno de ellos se acompañan de un aditivo que enriquece la receta. El diablo y el mar oscuro es novela policiaca, histórica, naval y de terror. Como si Arthur Conan Doyle, Agatha Christie y Edgar Allan Poe hubieran embarcado en los buques de Patrick O’Brian.

Imagen: Detalle de portada de El diablo y el mar oscuro, de Stuart Turton. Ático de los Libros

FUENTE RESPONSABLE: El Debate. Por Fernando Bonete. 20 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Crítica literaria

LA POESÍA DE JACINTO DE RAFAEL BALLESTEROS.

Versión nueva de «Jacinto» de Rafael Ballesteros.

Se ha publicado una versión totalmente nueva de Jacinto, una obra esencial de la literatura española de los últimos cuarenta años, una obra enciclopédica de cerca de setecientas páginas, que ya había venido siendo publicada desde 1983 hasta 2002 y, ahora, con esta versión última, alcanza un corolario definitivo.

Los cambios realizados permiten una rebaja en el grado de dificultad comprensiva, eliminando también redundancias y procurando una mayor coherencia así como la introducción de matices o clarificaciones. En ella el escritor Rafael Ballesteros aborda su visión del mundo, la metafísica del vivir, la esencia de lo que somos y buscamos, nuestra identidad como seres humanos en medio de la vorágine y el ensalzamiento vital, a través del alter ego Jacinto y el coro de personajes con los que crea la alegoría de la existencia (el poeta y matemático Omar Kayyam, Fernando de Rojas, Zacarías, don Rodrigo, el mentor…), el reclamo de la verdad y la razón de ser, “el ahí de ser en el mundo”, el dasein, en el sentido más heideggeriano. Como veía Rosa Romojaro, Jacinto enlaza con la Divina Comedia o el Paraíso perdido, y, al mismo tiempo, en palabras de José María Balcells con la heterodoxia del gongorismo y el postismo.

Pero Jacinto, sobre todo, es una obra total. En ella está el Rafael Ballesteros narrador, dramaturgo, poeta y ensayista; el Rafael Ballesteros también filósofo, un hombre de pensamiento que bucea en él y continuamente se está preguntando por las claves del vivir, del ser, del existir. El concepto de totalidad aplicado a una obra remite al escritor y filósofo alemán K. F. E. Trahndorff en un ensayo de 1827 donde abordaba el concepto de obra de arte total al combinar diversas disciplinas y/o géneros. Jacinto reúne el teatro (los elementos dialógicos son permanentes), la lírica (toda la obra es un gran canto, un enorme poema), lo narrativo (por cuanto a través de su lectura existen elementos esenciales de una historia personal, la de Jacinto, que ha de enfrentarse alegóricamente a un juicio –a través del modelo de autor sacramental- ante cuatro sanedrines que darán un veredicto) y desde luego lo filosófico a través de las reflexiones que nos llegan del poeta y matemático Omar Kayyan (sobre todo en la primera parte) y de Fernando de Rojas (en la segunda), de quien se considera Jacinto discípulo.

En las primeras páginas el mentor le dice que ha llegado al pórtico donde está la noche y la muerte, pero desde el principio Jacinto muestra que “nadie tiene voluntad/ más cierta que yo”. Y esa voluntad es la que lo hace preguntarse continuamente por el conocimiento de sí, por el sentido de la existencia, el concepto de lo humano, el sentido de las palabras, la relación entre eros y tánatos: “¿Qué cosa es la verdad? (…) ¿Cómo en sí mismo el hombre/ contiene su sentido?”. Pero también el amor como centro de la existencia, la medida del mundo. Jacinto es definido como un jovenzuelo, un rapaz, que “copa la realidad y la/ palabra que cubre la realidad, la templa/ con la luz de los arbitrios, la dobla por la/ mitad o parte pequeña o grande”. Necesita el saber, el conocimiento, y ordena su pensamiento (“para/ del pensamiento sacar el/ pensamiento”), aunque Kayyam le dice que lo detenga y que haga “entendimiento en la razón”. Pero “desconoce, todavía, las/ intrigas del mundo: las pestilencias/ del dolor”. En sus diálogos va profundizando en la razón del ser humano: “El hombre/ es más, y extiende con el placer también/ su pensamiento como una fuente que/ el viento mueve, esparce y desordena”.

Pero, como muy bien dice Julio Neira en la introducción, estamos una poesía inmersa en el humanismo solidario: “La suya es una moral laica, propia del humanismo solidario pero materialista y exclusivamente terrena, una ética cívica que no concede ninguna opción a creencias sobrenaturales, que no participa de la fe en una existencia ultraterrena”. Y así lo entendemos también. En ese recorrido por la esencia del ser humano, que conecta con todo ese mundo europeo en que surgió el humanismo con gran fortaleza, Jacinto sabe perfectamente que el ser humano en sí, por sí, solipsista mente tendría poco sentido sin la parte social, sin el elemento que nos une, sin el concepto nuestro. Machado dirá: “Mi sentimiento no es, en suma, exclusivamente mío, sino más bien NUESTRO”. El sentimiento del poeta no es un estado de ánimo personal sino colectivo. El placer o el dolor que posee ante su visión del mundo y la realidad que hay en su entorno el poeta lo posee tanto en cuanto forma parte de una comunidad, de una sociedad, de una humanidad: es un sentimiento NUESTRO. Así dirá también Rafael Ballesteros: “¡La fama, el honor, la honra se da a uno, siendo el hombre/ cuando es sí, su colectivo! (…)// ¿Qué importa lo anecdotario, lo tuyo,/ el accidente, lo mío/ lo momentáneo, lo suyo,/ frente a lo humano, lo nuestro,/ lo plural, lo colectivo?”

Una obra de enorme calidad y hondura de pensamiento que nos ofrece una nueva percepción del sujeto y su relación con el mundo según un emotivismo ético de raigambre trascendente.

Imagen de portada: “Jacinto”

FUENTE RESPONSABLE: Todo Literatura. Por Francisco Morales Loma. 16 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poemario/Poesía/Crítica literaria/ Jacinto/Rafael Ballesteros/Lírica. 

Un libro del fin de un amor de Borges, otro de su sociedad con Bioy, una nueva colección de ficción y algo más.

  • Las recomendaciones de Santiago Llach y Flor Ure para leer durante el mes de julio.

Este mes, comentamos una nueva colección, una reedición de uno de los grandes escritores argentinos contemporáneos y dos libros de o sobre Borges, una notoria obsesión de Santiago.

El libro que este mes enviamos a nuestros socios de un libro divino de una escritora chilena actual. Recuerden que para recibir el libro del mes en sus casas sin costo adicional de envío pueden asociarse en pezbanana.club.

Vamos ahora sí con otras novedades recomendadas.

Vaquera invertida, de McKenzie Wark (Caja Negra)

Santiago: Habías prometido esta reseña en el newsletter del mes pasado. Dejame comentar algo antes. Si bien no comulgo en general con el tono de melancolía anticapitalista que gobierna a muchos de los ensayos que publica Caja Negra, creo al mismo tiempo que es una editorial que tiene una coherencia estética, un énfasis en la buena prosa a la hora de seleccionar títulos y una seriedad en el trabajo editorial que la hacen muy atractiva. Mis hijos son fans, tienen todos los títulos. Que ahora Caja se haya lanzado a la ficción es algo para celebrar, y además los dos títulos iniciales son muy coherentes con el proyecto general de la editorial: belleza para aguantar un porvenir amenazante. 

Flor: Vaquera invertida es un libro sobre la búsqueda y el abismo. El sexo protagonizando mucho porque es desde ahí desde dónde se piensa el género, la identidad y mucho más. Los descubrimientos del personaje nunca revelan, son pequeños movimientos. Y así de a poco se va para un lado o para el otro. El vaivén de la vida. No hay una transición lineal sino accidentada. Olvídate de un arco narrativo perfecto. Subir una montaña sin sendero. 

Hay una postura marxista en el texto y muchas posturas sexuales que también son políticas. Si la vida es sueño, cada capítulo es una noche diferente. Sin coherencia ni patrón. Tiene el ritmo de la noche: horas que pasan volando, partes de las que te acordas, agujeros negros y escenas borrosas. 

Santiago: Qué suerte que ya no somos jóvenes y esas noches quedaron atrás. 

Flor: Mil de acuerdo, no extraño nada. Aunque cada tanto alguna clavamos, abuelo.Sigo con Vaquera: es genial cómo construye su libro y miles de conceptos como la importancia de lo colectivo en toda transición o que las mujeres trans entienden el tiempo de otra manera. Justamente ese mismo concepto sostiene Camila Sosa Vilada en una entrevista (se puede escuchar en el podcast de Caja Negra). Y ya que estamos Wark leyó Las malas (Tusquets) y la elogia mucho.

Cielos de Córdoba

Cielos de Córdoba, de Federico Falco (Eterna Cadencia)

Flor: Esta nouvelle es una reedición que ya era inconseguible así que festejemos y corran a comprarla. Su prosa vista de lejos parece tranquila y hasta monótona. También sus historias. Falco escribe y te va contando cosas conmovedoras sin estruendos. Terminas sus libros y resulta que atravesaste miles de estadíos sin sentir saturación. Una literatura que tiene de todo y no abarrota. Con elegancia y disimulo en menos de ochenta páginas mete a Perón. el despertar sexual, la muerte, la amistad y una receta de risotto. Una maravilla.

Si, de Anibal Jarkowski (Bajo la Luna)

Santiago: ¿Me dejás comentar OTRO LIBRO MÁS sobre Borges?

Flor: ¿Qué pasa si no te dejo?

Santiago: No considero que sea una posibilidad.

Ure: Bueno, entonces no te dejo.

Santiago: Bueno, entonces lo hago igual. Puede decirse que Si es una novela, una ficcionalización de un episodio de la vida de Borges, el del final de su relación amorosa con la escritora y traductora Estela Canto. La historia transcurre en 1946, cuando Borges tenía cuarenta y seis años y Canto treinta. Hay bastante documentación sobre esa relación, en especial el libro Borges a contraluz, que ella publicó en 1989, poco después de la muerte de Borges y poco antes de su propia muerte. Jarkowski se sirve de esta documentación, de lo que los propios cuentos de Borges sugieren sobre su vida y un poco de su imaginación para crear esta historia.

Aunque las historias de escritores llevadas al cine suelen ser un bodrio, creo que acá hay una buena historia, muy filmable. ¡Attentis, amigos guionistas! En la historia son claves por un lado los padecimientos psiquiátricos de Estela, que la llevan a ser internada, y por el otro las dificultades amorosas y sexuales de Borges, que siempre pareció amar a las mujeres (a infinidad de mujeres) en una modalidad idealizada y a la distancia.

Para algunos puede ser poco interesante o muy impúdico meterse en las intimidades de un gran escritor. Para Jarkowski, es el motivo de una indagación sobre el vínculo entre intimidad personal y creación artística. Todos los lectores de Borges sabemos que bajo la apariencia fría y solipsista de muchos de sus cuentos hay, como le hace decir Jarkowski a Canto, una enorme sensibilidad y, agrego yo, trauma y sufrimientos. 

El dispositivo novelístico es también una excusa para que Jarkowski meche ideas que podrían ser de Canto pero también de él mismo. Por ejemplo, ideas sobre cuán diferente es Borges de todo el resto, sobre por qué recurría a las enumeraciones o por qué le interesaban tanto los escritores del pasado.

Jarkowski es hábil para recrear algunos episodios de la vida de Borges, sobre todo los relacionados con la renuncia a su trabajo como burócrata menor en la biblioteca municipal Miguel Cané de Boedo y con la intimidad de su vida doméstica junto a su madre. Presenta ahí a un Borges muy porteño, muy concreto, que despierta un poco de ternura y un poco de humor.

Flor: Bueno, ¿estás contento?

Santiago: No, no estoy contento.

Flor: ¿Por qué?

Santiago: Porque hay otra novedad ya no sobre Borges sino DE Borges, y la quiero comentar.

Flor: ¡Qué pesado, Dios mío! Vas a lograr que nuestros lectores dejen de serlo.

Santiago: ¿De qué podemos hablar que no sea del mejor escritor del universo?

Alías

Alias. Obra completa en colaboración, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (Sudamericana / Penguin Random)

Santiago: En 1935, en la estancia de la familia de Bioy, Adolfito y Borges reforzaron su amistad incipiente con la escritura en colaboración de un folleto comercial sobre la leche cuajada de La Martona, la empresa láctea también propiedad de los Bioy. El experimento fue comercialmente un fracaso pero literariamente feliz, porque en esos mismos días los dos amigos empezaron a planear otros textos juntos. A lo largo de más de cuarenta años, además de emprender traducciones y antologías y de dirigir la célebre colección policial de Emecé El séptimo círculo, escribieron guiones de cine, artículos y relatos, muchos de estos firmados bajo dos seudónimos que contenían un apellido familiar de cada autor: Honorio Bustos Domecq y Benito Suárez Lynch.

Este libro compila esas colaboraciones bajo un título algo insólito que es explicado por Alan Pauls, que parece ser algo más que el prologuista de esta edición: Pauls ofrece una linda interpretación de esta escritura a cuatro manos.

Flor: ¿Qué dice? Vos sabés que Borges, a diferencia de Bioy, me parece un poco plomo, pero todo lo que dice Alan me fascina.

Santiago: Básicamente, que bajo esos alias Borges y Bioy atentan contra su propia literatura, que se permiten hacer todo lo que critican en otros escritores. Se permiten escribir mal.

Flor: Me encanta.

Santiago: Pauls cuenta que Roberto Bolaños fue uno de los grandes lectores de Bustos Domecq y Suárez Lynch, algo que reflejó en su libro La literatura nazi en América. Alias es un libro de 500 páginas en tipografía minúscula, y como todo Borges es algo que se deja disfrutar de a poco. No hay esa prosa que lo hace único, sino más bien la parodia de esa prosa. Pauls dice que esta obra conjunta es en parte hija del peronismo, y que Borges y Bioy se permitían decir esas cosas que durante los primeros gobiernos de Perón era peligroso decir. Pero eso se extiende más allá de la política: los textos de sus alias son una especie de basural donde Borges sobre todo se divertía haciendo todo aquello que en su escritura personal no se animaba a hacer. Bioy lo llevaba a los soez, lo malhablado y lo popular, hacia la sátira monstruosa. Es otro Borges más que vale la pena descubrir.

Imagen de portada: Portada de Si, de Anibal Jarkowski (Bajo la Luna)

FUENTE RESPONSABLE: elDiarioAr Opinión y blog. Pez Banana. 9 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Literatura/Crítica literaria

Qué significa leer de forma crítica los clásicos literarios.

Cuando traemos al aula una obra de literatura española de cualquier época, lo primero que debemos tener en cuenta es que cada texto responde a un sistema de pensamiento y reproduce o cuestiona los modos imperantes de ver el mundo y de vivir en sociedad de la época. Estos modos de ver el mundo están sujetos a cuestiones de canon, a preceptos estéticos de escuelas literarias y a contextos socioculturales sin los cuales las obras literarias no podrían comprenderse ni apreciarse en su justa valía.

Para profundizar sobre esta entrada, cliquea por favor donde se encuentre escrito en “negrita”. 

Leer de forma crítica es cuestionar la aportación ideológica de cada obra en su momento de escritura, las razones por las que una determinada estética va asociada a esos modos de pensar y cómo influyó en la educación de generaciones la repercusión que los productos literarios (sus tramas y personajes) tuvieron en la sociedad contemporánea y en su avance.

Un ejemplo práctico

Un ejemplo de ese planteamiento es el acercamiento a los temas, los rasgos estéticos y los modelos de personajes presentes en la literatura española del siglo XVIII, a partir del análisis de una comedia neoclásica ilustrada con perspectiva de género. Este acercamiento no solo despierta el interés del alumnado, sino que promueve su pensamiento crítico.

Sirva de modelo la comedia de buenas costumbres La familia a la moda de la autora malagueña María Rosa Gálvez.

Ya la vida de esta poeta y dramaturga ilustrada tiene elementos suficientes para captar nuestra atención. Hija adoptiva de una influyente familia andaluza, casada en un matrimonio lleno de sinsabores y separada de un marido que dilapidó la fortuna familiar, sospechosa de ser la amante de Manuel Godoy y cuestionada por ello, Gálvez ejemplifica a una mujer fuerte que se dedicó con convicción a su escasa pero valiosa producción literaria.

La trama de esta comedia gira en torno al problema con el que se encuentra doña Guiomar, la protagonista, cuando llega a casa de su hermano don Canuto, avisada por su administrador de la ruina en la que se halla la familia. Durante unas pocas horas, esta mujer debe enfrentarse a un hermano frívolo, un sobrino maleducado, una cuñada casquivana, y unos criados insolentes, así como a un marqués embaucador y a un maestro trapichero empleado en la casa. Todos ellos, gente sin oficio ni beneficio preocupada solo de vivir ociosamente y ocupar un puesto acomodado en la sociedad pudiente.

Doña Guiomar, viuda rica que suscita interés a su familia exclusivamente porque cuentan con ser sus herederos, trama una sencillísima pero astuta argucia para poner a cada uno en su lugar, devolviendo el orden a esa casa.

Material adicional

La lectura de esta comedia se enriquece con la lectura del drama El egoísta, de la misma autora, y el sainete Las mujeres solas de María de Cabañas.

También resulta de enorme valor incorporar testimonios aparecidos en la prensa de la época, o discursos ensayísticos publicados por reconocidos pensadores como Feijoo, Jovellanos, Cabarrús, Clavijo y Fajardo, Josefa Amar y Borbón, etc., que participaron en una polémica en torno al universo femenino.

Una polémica candente en toda Europa en ese siglo, con argumentos a favor y en contra de la promoción social de las mujeres, de su capacidad intelectual o de su inferioridad respecto a los hombres, así como la cuestión de la educación femenina.

Reflexión sobre estereotipos y conflictos

La familia a la moda sirve para enseñar los principales rasgos de la comedia neoclásica de buenas costumbres: respeto de las tres unidades (acción, tiempo y lugar), verosimilitud, decoro, justo medio, diálogos con gran carga ideológica, inicio de las obras ya en el desenlace de las acciones, pocos personajes en escena, valores socio-morales, finalidad didáctica, etc.

Pero además ayuda a presentar los diversos estereotipos de género masculino y femenino y de clase social más frecuentes en el teatro de la época, y a definir claramente los roles concebidos bajo la óptica del momento.

Junto con los otros textos aludidos, puede sorprender la presencia de conflictos que hoy están de plena actualidad: desde la violencia doméstica (de padres a hijos y de maridos a esposas, con ejemplos extremos tanto de abusos de autoridad como físicos), hasta la vigencia de los matrimonios concertados, pasando por la preocupación por la formación de las mujeres para la maternidad–embarazo, lactancia y crianza de los hijos, así como su responsabilidad en la educación moral de los hijos y las hijas, su capacidad intelectual, su subordinación al hombre, y su función social.

De Kant al despotismo ilustrado

Este enfoque centrado en el universo femenino permite al mismo tiempo un análisis completo de las características, funciones y expectativas a las que se enfrentaban los hombres. El análisis de ambas identidades genéricas constata el objetivo didáctico moral y de instrucción pública que se espera de la literatura en esa etapa. También, el modelo de ciudadanos y de sociedad al que aspiraban los ilustrados.

Por ejemplo, la relación de sumisión de Inés respecto a su madre –quien ejerce una autoridad abusiva sobre ella con el único fin de robarle su pretendiente–, permite comentar tanto el tema de los matrimonios concertados como la figura de los cortejos, pero también la cuestión del correcto entendimiento del tema del respeto a la autoridad, ya planteado por Kant, o el alcance del concepto de despotismo ilustrado.

Relación con la actualidad

Algunas de estas cuestiones no están nada alejadas de la actualidad, si tenemos presentes noticias como las referidas a la situación de las mujeres en Afganistán o la práctica vigente de matrimonios concertados en determinadas culturas, como la hindú o la pakistaní, que tienen lugar incluso en España.

Acercarnos a esos testimonios literarios y ensayísticos, y proponer en el aula que el alumnado los analice desde planteamientos de género, no solo ayuda a conocer y comprender la literatura y la sociedad españolas del siglo XVIII sino también a revisar los movimientos ideológicos actuales con un pensamiento crítico.

Imagen de portada: Gentileza de Museo del Prado. Baile en máscara (Luis Paret y Alcázar, 1767), representación de un festejo celebrado quizá en el Teatro del Príncipe de Madrid.

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Rigor académico; estilo periodístico. Enero 2022. Por Maribel Martínez López.Profesora Titular de Literatura Española, Universidad de La Rioja.

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