Astrónomos detectan misteriosas estructuras colosales al borde de la Vía Láctea.

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Una de las principales hipótesis es que serían restos de brazos de marea del disco de la Vía Láctea, expulsados por varios satélites en el pasado.

Un grupo internacional de astrónomos han creado un nuevo mapa del disco exterior de la Vía Láctea, el cual reveló la existencia de estructuras colosales al borde de la galaxia.

Según Chervin Laporte, principal autor de la investigación, esta parte no se había explorado en profundidad debido a la presencia de polvo que «oscurece severamente la mayor parte del plano medio galáctico». «Si bien el polvo afecta la luminosidad de una estrella, su movimiento no se ve afectado. Como resultado, se puede utilizar su trayecto para realizar una tomografía de las regiones ultraperiféricas de la galaxia”,

De esta manera, se identificaron filamentos giratorios masivos de procedencia poco clara. Los expertos plantearon la hipótesis de que son restos de brazos de marea del disco de la Vía Láctea, expulsados por varios satélites en el pasado. 

«Otra posibilidad sería que no todas estas estructuras sean realmente auténticas subestructuras de disco, sino que formen en él las crestas de ondas de densidad vertical que se ven en proyección formando una ilusión óptica de que el disco está altamente subestructurado”, agregó Laporte.

El hallazgo se produjo gracias al observatorio espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea, un proyecto que busca mapear la Vía Láctea en tres dimensiones.

Imagen de portada: ESA/Hubble / www.globallookpress.com

FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo. Ciencia.

Astronomía/Descubrimientos/Curiosidades/Espacio/Investigación

Amuletos egipcios, fieles protectores del alma del difunto.

MISTERIOS Y CURIOSIDADES DEL ANTIGUO EGIPTO.

Los antiguos egipcios emplearon una serie de pequeños objetos como protección contra las fuerzas malignas que creían que les acechaban. Estos talismanes fueron llevados por los vivos para evitar maldiciones y encantamientos, pero sobre todo tuvieron un amplio uso funerario, colocados entre los vendajes de las momias, para proteger el alma del difunto de los peligros que había de sortear durante su viaje al inframundo.

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El sacerdote supervisa el vendaje de la momia del hombre que yace sobre el lecho fúnebre. El proceso de momificación ya ha terminado, con éxito, y los embalsamadores se disponen a envolver con finas tiras de lino el cuerpo de quien fuera la mano derecha del faraón, su gran visir. 

El sacerdote encargado debe controlar que todo el proceso se lleve a cabo como es debido, y que, entre las vendas se coloquen correctamente los amuletos necesarios para proteger a la momia del alto funcionario y asegurar a su alma un placentero periplo hacia el reino de Osiris. Bajo una de las vendas se coloca un pilar dyed, que simboliza la columna vertebral del dios Osiris, señor del inframundo; bajo otra, un nudo shen, un nudo tyet, un reposacabezas, un ankh, un ojo udjat, y, el más importante de todos, un escarabeo sobre el corazón para que este órgano declare a favor del difunto en el juicio a que se verá sometido. 

El sacerdote sonríe. Perfecto, con todo ese arsenal de amuletos protectores (que a veces pueden llegar a ser más de cien) y con el magnífico ejemplar de Libro de los muertos lujosamente decorado que el visir adquirió poco antes de morir, su supervivencia eterna está garantizada.

PROTECCIÓN PARA EL INFRAMUNDO

Muchos papiros egipcios cuyo contenido ha llegado hasta nosotros detallan largas listas de amuletos, como por ejemplo el Papiro McGregor, que recopila una lista de los de uso funerario más destacados, o el Papiro de Leiden, que especifica cómo confeccionarlos para conseguir que sean eficaces protectores contra las fuerzas malignas. Otro ejemplo es el Papiro Harris, donde se recoge una lista de los distintos tipos de amuletos del corazón.

Escarabeo con alas, hecho de fayenza (loza vidriada). Foto: PD

Amuleto de oro y piedras semipreciosas, de la dinastía XVIII, compuesto por tres cadenas de oro con moscas, cocodrilos y la diosa hipopótamo Tueris. Se cree que este collar dotaba al portador de persistencia, regeneración y fertilidad, además de proteger el hogar. Foto: Cordon Press

Los amuletos fueron elementos de protección indispensables en el antiguo Egipto, aunque no tuvieron tan solo un uso funerario. Los vivos también los portaron para su protección en un mundo donde acechaban peligros de todo tipo. Los llevaron colgados del cuello, insertos en collares, en anillos, en pulseras… 

Estos amuletos se elaboraban con materiales muy diversos como la fayenza, piedras como el alabastro, distintas piedras semipreciosas como la turquesa, la cornalina o el lapislázuli, y metales como el oro y la plata. Pero ciertamente su uso funerario es el más conocido, puesto que se han hallado miles de estos objetos entre las vendas de las momias, sobre todo a partir del Tercer Período Intermedio (1076-723 a.C.), cuando se desarrolló una auténtica industria de fabricación de amuletos, que presentaban una variedad sorprendente.

Relieve pintado en la pared oeste del templo de Seti I en Abydos donde se muestra al faraón levantando un pilar dyed.Foto: PD

Algunos de los tipos de amuletos más importantes para los antiguos egipcios fueron los que toman forma de elemento vegetal, ya que las plantas simbolizan el renacimiento. 

Por ejemplo el pilar de papiro (uadyi) se ponía cerca del cuello de la momia y debía ser de color verde, normalmente feldespato. El loto también era un elemento muy común en talismanes. 

Muy habituales eran asimismo los amuletos que representaban a animales completos o partes de animales. Por ejemplo, la cabeza y las patas delanteras de un león podían servir para dotar al difunto de una gran fuerza y vitalidad. De este modo, los genios malignos no podían causarle ningún daño. 

Otro amuleto importante era el llamado jepesh, que representaba la pata delantera de un buey, y que también servía para insuflar fuerza a su propietario. 

Los animales completos eran normalmente representaciones de divinidades, como la diosa Bastet si se trataba de un gato, Sekhmet si era una leona o Tueris cuando tenía forma de hipopótamo. Otros dioses representados fueron el enano Bes, una divinidad grotesca que protegía a las parturientas y a los niños, Toth, dios de la escritura y la sabiduría, tanto en su forma de babuino como de ibis, etcétera.

LA FUERZA DE UN SÍMBOLO

También fueron habituales los amuletos que representaban diversos órganos del cuerpo humano, como ojos, dedos, falos, placentas, orejas (muchas veces los egipcios llevaban amuletos en forma de oreja colgados del cuello para que los dioses escucharan sus plegarias)… Entre todos ellos, por su importancia destaca el conocido como amuleto del corazón (ib), que tenía forma de vasija y era la sede de la conciencia, los pensamientos y las emociones; de hecho es el corazón que se pesa en el juicio de Osiris y debía ser de color rojo (normalmente estaba hecho de cornalina). 

Por su parte, los escarabeos (amuletos en forma de escarabajo, símbolo de la resurrección) fueron asimismo muy comunes y se colocaban sobre el corazón de la momia para acompañar a este órgano a testificar en el juicio de Osiris.

Llevaban inscripciones que los instaban a no declarar contra el difunto: «No hablarás contra el corazón durante el juicio de Osiris».

Colgante procedente de la tumba de Tutankamón compuesto por dos babuinos con discos lunares en la cabeza adorando al dios del Sol en forma de escarabajo (Khepri).Foto: Cordon Press

Otro grupo de amuletos era el formado por los que representaban objetos sagrados e insignias reales, como escaleras, obeliscos, sistros, collares menat… 

Por otro lado también se encontraban los cetros y las coronas. Curiosamente estos símbolos reales se hicieron extensivos al común de la población a partir del Primer Período Intermedio (2100-1940 a.C.). 

Su fuerza era grande puesto que el difunto que dispusiera de ellos podría disfrutar de sus grandes beneficios protectores y de sus propiedades mágicas. En cuanto a los objetos, las escaleras, por ejemplo, simbolizaban la colina primordial de la que surgió el mundo (Benben) y por ella el difunto podría acceder al cielo y disfrutar de la compañía del dios Re. 

El disco solar también era otro amuleto importante, que se colocaba sobre el estómago en la momia. Y los obeliscos, que simbolizaban los rayos solares petrificados, propiciaban, por su parte, la resurrección. 

Otro amuleto solar era el talismán que representaba el horizonte (akhet), dos colinas entre las cuales nacía el astro rey. Este amuleto era símbolo de renacimiento, al igual que el Sol surge cada mañana por el horizonte.

LA MAGIA DE LA PALABRA

Algunos amuletos en forma de herramientas también jugaron un importante papel como elementos protectores. 

Pronunciando una palabra mágica podían hacerse reales y ser utilizados por el difunto. También representaban conceptos, como por ejemplo la escuadra, símbolo de la rectitud, o el reposacabezas (urech), que los egipcios utilizaban en su vida diaria a modo de almohada para dormir, que se convirtió en un elemento indispensable para el descanso del difunto. 

Otros amuletos importantes fueron el ankh, que simboliza la vida eterna; el ya mencionado pilar dyed, símbolo de estabilidad; el cetro uas, que representa el poder; el ojo udyat, que simboliza el ojo izquierdo del dios Horus que fue sanado por Toth después de que el dios halcón lo perdiera en su lucha contra su tío Set; el tyet, nudo sagrado de Isis, asociado con la fuerza y la magia de esta gran diosa, esposa y hermana de Osiris; el nudo shen, que se representa en forma de cartucho y simboliza el recorrido del Sol, o el sa, símbolo de protección que acostumbra a acompañar a otros elementos como el ankh.

Imagen de una momia con los amuletos mágicos necesarios para llevar a cabo con éxito su viaje al inframundo.Foto: iStock

De todo lo dicho resulta evidente que toda precaución era poca para lograr la vida eterna, pero los valiosos materiales con los que estaban hechos los amuletos eran un auténtico reclamo para los saqueadores de tumbas, que, con tal de hacerse con ellos, desvendando a las momias, e incluso destrozaban los cuerpos sin miramientos, sin importarles en absoluto el futuro del alma del propietario de la tumba. 

En muchas ocasiones, toda esa cuidada preparación, la meditada colocación entre las vendas de aquellas pequeñas joyas protectoras acababa revelándose totalmente inútil. Posiblemente la momia del visir que abre este artículo sufrió ese mismo cruel destino…

Imagen de portada: Relieve de un udyat u ojo de Horus encontrado en el templo de Dendera..Foto: PD

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Carmen Mayans. Noviembre 2021

Antiguo Egipto/Sociedad y Cultura/Tumbas egipcias/Curiosidades.

Gatos y fantasmas: ¿Pueden detectar los gatos presencias que no vemos?

En muchas ocasiones los felinos se quedan mirando fijamente a la nada o a una pared, algo que nos suele poner los pelos de punta.

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Quien tiene o ha tenido gato alguna vez sabe que hay un comportamiento de estos animales de compañía que a más de uno le pone o le habrá puesto lo pelos de punta: su capacidad para mirar fijamente a la nada o a una pared durante horas. ¿Por qué lo hacen? ¿Son capaces los gatos de ver cosas que nosotros no vemos? ¿Han detectado un fantasma, un espíritu o una presencia que nosotros no podemos percibir?

Cierto es que los gatos pueden no sólo ver cosas que nosotros no vemos, sino también escuchar sonidos que escapan a nuestros oídos y sentir cosas que nosotros ni siquiera sospechamos. De ahí que los gatos sean capaces de mirar fijamente una pared durante horas o incluso fijar su vista en la nada durante unos minutos que a nosotros se nos hacen interminables. Están concentrados en algo que nosotros no vemos, no percibimos y, desde luego, que no llama en absoluto nuestra atención.

Y es que donde para nosotros no hay nada, para los gatos hay un estímulo que les lleva a una concentración extrema que es intrínseca a su naturaleza, totalmente instintiva para ellos y que relaciona de forma óptima sus sentidos, su cerebro y su cuerpo, algo que necesitan para dar equilibrio a su organismo.

Qué ven los gatos cuando miran fijamente.

Qué ven los gatos cuando miran fijamente. PEXELS/BEKKA MONGEAU

Qué ven los gatos cuando miran fijamente.

Es cierto que los gatos tienen una visión más amplia y aguda que la nuestra, que su oído también es mucho más preciso que el nuestro y que su olfato es infinitamente mas sensible que el humano, de ahí que puedan sentir cosas que a nosotros nos pasan por alto y que, aunque intentemos detectar, ni siquiera percibimos.

Cuando miran fijamente a la nada, en realidad, están extremadamente concentrados en algo nimio para nosotros: una mota de polvo, un diminuto insecto… algo que observan con todos sus sentidos al unísono y que, para nosotros, es un comportamiento más parecido a ver un fantasma que a una reacción instintiva, como realmente es.

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: Levante. El Mercantil Valenciano. España.Diciembre 2021.

Mascotas/Animales domesticos/Gatos/Curiosidades.

Millonarios en la Antigua Roma.

En el siglo I a.C., algunos romanos amasaron enormes fortunas con su actividad de prestamistas, promotores inmobiliarios o gobernadores de provincia.

En cualquier época, convertirse en millonario es un destino reservado a una pequeña minoría dotada de singulares aptitudes y escasos escrúpulos. Roma no fue una excepción. 

Es más, incluso se convirtió en el modelo de quienes han buscado posteriormente ese destino en nuestra cultura occidental. Las vías para hacerse rico en la antigua Roma eran diversas. Sin duda, la más rápida era la guerra, que podía proporcionar botines incalculables a los generales victoriosos. 

No menos provechoso resultaba obtener el gobierno de una provincia conquistada, que un procónsul o un propretor podían explotar de forma arbitraria para engrosar su fortuna personal. Hubo también quien se hizo inmensamente rico mediante el acaparamiento de propiedades agrarias, con los negocios derivados de las grandes contratas del Estado o, en fin, como banqueros o prestamistas a usura.

Entre saqueos, abusos de autoridad, prevaricaciones y usura, muchos romanos se enriquecieron a manos llenas. Algunos, simples bribones, no supieron administrar su patrimonio y perdieron capitales y dignidad, pero los más astutos aumentaron propiedades y fortuna con el préstamo, la inversión en inmuebles y el incremento de residencias y latifundios.

A finales de la República, en el siglo I a.C., hubo numerosos casos de enriquecimiento personal meteórico. 

No en vano, a ojos de muchos contemporáneos, ésa fue una época dominada por una irrefrenable pasión por el dinero, como reconoció el historiador Tito Livio: «Hoy, las riquezas han engendrado avaricia y los abundantes placeres, el deseo de lujo».

El hombre más acaudalado de Roma en esos años fue Marco Licinio Craso (115-53 a.C.), apodado precisamente «el rico» (Dives). 

Según Plutarco, su patrimonio, que al comienzo de su carrera alcanzaba los 300 talentos, había ascendido hasta 7.100 antes de su muerte. Plinio, por su parte, aseguraba que poseía tierras por valor de 200 millones de sestercios. Craso estaba convencido de que nadie podía considerarse millonario si no era capaz de mantener un ejército a su costa. Si tenemos en cuenta que el mantenimiento de un par de legiones consulares costaba en torno a unos 2,5 millones de sestercios anuales, se entiende que aquel era un gasto fácilmente asumible por este potentado. Y en efecto, durante las luchas políticas en Roma, Craso no dudó en armar un ejército personal y en poner su fortuna y poder a disposición de terceros, tal como hizo con César, su aliado en el triunvirato que rigió Roma entre 60 y 53 a.C.

Aunque heredó de su familia una considerable fortuna, Craso la acrecentó enormemente por diversos medios. Así, se adjudicó a precios simbólicos los bienes que el dictador Sila confiscó a sus enemigos tras las proscripciones del año 81 a.C. Posteriormente creó una empresa inmobiliaria para adquirir por sumas irrisorias los apiñados edificios de viviendas baratas (insulae) que habían sido pasto de los frecuentes incendios o hundimientos en Roma. Compró hasta quinientos esclavos para trabajar como arquitectos y maestros de obras en la rehabilitación de los inmuebles y de este modo seguir disfrutando de sus rentas.

La mayor parte de los edificios de alquiler de la capital pasó a sus manos, con lo que Craso se convirtió en el mayor propietario en bienes inmobiliarios de Roma. El acaudalado triunviro murió víctima de su codicia, en el año 53 a.C., cuando al frente de su propio ejército emprendió una arriesgada ofensiva contra el Imperio parto. 

Derrotado en Carras (la actual Harán, en Turquía), Craso fue capturado por los partos que lo asesinaron vertiendo en su garganta oro fundido, metáfora de la avaricia que le había caracterizado toda su vida.

La trayectoria de Julio César también muestra la imbricación entre dinero y política que se daba en la antigua Roma. César pertenecía a una familia romana de antiguo abolengo pero escasa fortuna, lo que lo obligó a endeudarse para financiar su carrera política. Según Apiano, antes de cumplir 40 años César arrastraba deudas por un importe de 25 millones de sestercios, y cuando fue elegido propretor de la Hispania Ulterior sus acreedores le amenazaron con embargar los fondos con los que el Estado le proveía si no cancelaba los préstamos. Fue Craso quien acudió en su ayuda actuando como fiador ante los prestamistas, lo que permitió a César marchar como propretor a Hispania y utilizar sus ganancias en el cargo para saldar sus deudas. Posteriormente, el botín obtenido en la guerra de las Galias (58-51 a.C.) le convirtió en el millonario que siempre quiso ser. La gloria militar y el enriquecimiento personal eran imprescindibles en Roma para conseguir éxito político y liderazgo institucional, y César fue el estadista que mejor supo ver y aplicar la inevitable necesidad de dinero para alcanzar el poder.

También Gayo Salustio Crispo (86-34 a.C.), historiador y devoto partidario de César, se enriqueció gracias a las extorsiones que llevó a cabo como propretor de la provincia de África Nova. Con el producto del saqueo se hizo construir en Roma el fabuloso complejo conocido como Horti Sallustiani, los «jardines de Salustio», una opulenta villa suburbana dotada de espléndidos jardines, templos, pabellones porticados, termas, criptopórticos, estatuas, fuentes y ninfeos. La villa ocupaba una vasta área situada entre las colinas del Viminal, el Quirinal y el Campo de Marte, terrenos que anteriormente habían pertenecido a César y que años más tarde pasarían a manos de los emperadores.

En una tipología de ricos de la antigua Roma no pueden faltar los banqueros. Llamado en latín argentarius o nummularius, el banquero romano desarrollaba diversas funciones: cambio de moneda, depósito de fondos, intermediario en las subastas y, naturalmente, prestamista. Los intereses de los préstamos eran muy elevados, y aunque una ley de mediados del siglo I a.C. los limitó al doce por ciento, a veces se exigía más, una práctica usuraria que los tribunales no pudieron erradicar y que ejercían notables miembros del Senado, latifundistas y acaparadores de tierras estatales.

A través del político y orador Cicerón nos podemos hacer una idea del gran poder que tenían los prestamistas en la Roma del siglo I a.C. Cuando se hallaba en el punto más alto de su carrera, Cicerón decidió irse a vivir al Palatino, la zona exclusiva de las clases dirigentes, pero como carecía de genealogía aristocrática y amplia fortuna familiar tuvo que recurrir a las tretas legales y a la usura.

En el año 62 a.C. recibió la donación de un cliente para comprar la casa que había pertenecido a Craso en la colina Palatina, algo por lo que fue muy criticado ya que la ley impedía que los abogados recibieran compensaciones económicas de sus clientes. Para pagar el inmueble Cicerón tuvo que recurrir a un préstamo de usura. A finales de ese año, se lamentaba en una carta al amigo que le recomendó la adquisición: «He adquirido la mansión [de Craso] por tres millones y medio de sestercios tras tu nota entusiasta para que la comprara. El caso es que ahora estoy tan endeudado que no dudaría en participar en una conspiración si alguien me acogiese». Unos días después, Cicerón confesó a su amigo Pomponio Ático que seguía buscando crédito entre algunos senadores usureros, tratando de encontrar una tasa de interés que no sobrepasase el máximo del doce por ciento legal.

Muchos de los prestamistas que hacían negocios lucrativos a costa de las necesidades de dinero de personajes como Cicerón pertenecían a un grupo social que tuvo gran poder económico: los libertos, antiguos esclavos emancipados. Muchos de ellos prosperaron en la corte de Augusto y sus sucesores. Hábiles administradores, aprovecharon su privilegiada situación para amasar fortunas extraordinarias, mucho mayores que la de Craso el Rico, según Plinio. Así sucedió con Calixto, liberto de Calígula; con Narciso, liberto del emperador Claudio y encargado de su correspondencia imperial, posteriormente condenado a muerte por Nerón, o con Palas, quien con Agripina, la esposa de Claudio, dirigió el Imperio romano durante un tiempo y acabó envenenado, también por orden de Nerón.

Más allá del ámbito de la corte, los libertos fueron uno de los grupos más dinámicos de la economía romana y destacaron por su papel como banqueros

A este propósito cabe recordar a uno de los personajes del Satiricón de Petronio, Trimalción, el liberto que organiza en su casa un espléndido banquete en el que él mismo se comporta con la vulgaridad de un nuevo rico. En la novela se explica cómo Trimalción se enriqueció gracias a una inversión que le procuró un beneficio de diez millones de sestercios, lo que le permitió dedicarse desde entonces a la actividad de prestamista. Pero no había que ser un antiguo esclavo para ejercer de usurero.

El hombre más acaudalado de Roma en esa época fue el filósofo Séneca, servidor de confianza tanto de Claudio como de Nerón, quien acumuló un capital superior a los trescientos millones de sestercios gracias a la usura.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC Historia. Por Juan José Ferrer. Julio 2021

Antigua Roma/Historia/Sociedad y Cultura/Curiosidades

La diversión en la Antigua Roma.

En la antigua Roma las burlas y chistes formaban parte del día a día de los ciudadanos, y no perdonaban a nadie. Los soldados eran especialmente dados a las pullas, incluso en momentos de gran solemnidad como los desfiles triunfales de los generales victoriosos en Roma.

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Guardar si lo deseas.

Suele decirse que cada pueblo tiene un sentido del humor propio, que a veces resulta difícil de comprender para los demás. En el caso de la antigua Roma, ese sentido del humor reflejaba el carácter de lo que en sus orígenes fue un pueblo de campesinos y soldados, y se caracterizaba por lo procaz y punzante. Este humor cáustico, llamado a veces italum acetum o «vinagre itálico», constituye el reverso de la imagen de respetabilidad y seriedad, llamada también gravedad o gravitas, que los ciudadanos de la élite romana buscaban transmitir.

Los romanos daban un toque humorístico incluso a los propios nombres de persona, en particular al tercer componente del nombre, el llamado cognomen o apodo. 

Por ejemplo, el nombre completo del famoso poeta Ovidio era Publio Ovidio Nasón, «narigudo» o «narizotas». A Marco Tulio Cicerón solemos llamarlo precisamente por su apodo familiar Cicero, «garbanzo», bien porque sus antepasados lo cultivaban, bien porque el primero de ellos tuvo una verruga en la nariz. Otros apodos particularmente humorísticos que aún pueden hacernos reír eran Brutus, «tonto»; Burrus, «pelirrojo»; Capito, «cabezón», o Strabus, «bizco».

LOS CHISTES RECOGIDOS EN EL PHILOGELOS MUESTRAN QUE, EN LA ANTIGÜEDAD GRECORROMANA, LAS CHANZAS ALCANZABAN A TODAS LAS PROFESIONES Y CONDICIONES.

  • Uno que regresaba de un viaje preguntó a un falso adivino por su familia. Éste dijo: «Todos están bien, incluido tu padre». Al decirle: «Mi padre hace ya diez años que ha muerto», respondió: «No conoces a tu verdadero padre».
  • Un abderita viendo a un eunuco conversar con una mujer le preguntó si era su esposa. Cuando el eunuco le dijo que él no podía tener esposa, respondió: «Entonces es tu hija».
  • Uno al encontrarse con un intelectual dijo: «El esclavo que me vendiste ha muerto». «¡Por todos los dioses! –respondió–. Cuando estaba conmigo nunca hizo tal cosa».

Los emperadores tampoco se libraban de los apodos burlescos. Cuando Tiberio era todavía un soldado se burlaban de él en el campamento haciendo un juego de palabras con su nombre: Tiberio Claudio Nerón, que se transformaba en un jocoso Biberio Caldio Merón, con el que se aludía a su condición de bebedor, al gusto que tenían los romanos por el vino caliente (calidus) y a la no menor afición por el vino puro, sin mezclar (merum).

Los soldados eran especialmente dados a las pullas, incluso en momentos de gran solemnidad como los desfiles triunfales de los generales victoriosos en Roma. Por ejemplo, en el triunfo que celebró en el año 46 a.C., Julio César tuvo que aguantar las chanzas de sus soldados, que cantaban: «Ciudadanos, guardad a vuestras mujeres, traemos al adúltero calvo», aludiendo a la vida disoluta de su general. También circularon burlas sobre su acentuada calvicie y se hicieron alusiones maliciosas a sus relaciones con el rey de Bitinia: «César sometió a las Galias, Nicomedes a César», se decía, jugando con el doble sentido de someter, «poner debajo». Todo ello no era sólo una forma de divertirse, sino quizá también servía para evitar la excesiva soberbia del comandante victorioso.

Tras la muerte de Plauto, el más popular de los comediógrafos romanos, se decía que la risa, el juego y la broma habían llorado juntos. Por sus obras desfilan los tipos sociales más comunes: el viejo libidinoso que compite con su hijo por una bella cortesana, la matrona romana que exhibe su prepotencia y su derroche, el esclavo inteligente y enredón en contraste con el parásito muerto de hambre, el soldado fanfarrón, el alcahuete despiadado que produce repugnancia o los banqueros avaros y codiciosos. Plauto aumentaba los defectos de cada personaje para provocar la risa, y para ello no dudaba en recurrir al lenguaje popular. «¡A casa de la muy perra es a donde iba, el muy golfo, corruptor de sus hijos, borracho, miserable!», prorrumpe una esposa engañada en La comedia de los asnos.

En Roma, el chisme, la gracia y la burla estaban a la orden del día y en boca de todos. Cicerón decía que nadie estaba a salvo del rumor en una ciudad tan maldiciente como Roma. Precisamente personas de la alta sociedad como el famoso orador, que se suponían imbuidos de gravitas, practicaban el humor tanto en sus discursos públicos como en su vida privada. En una ocasión en que Cicerón vio a su yerno Léntulo, que era de baja estatura, con una gran espada ceñida exclamó: «¿Quién ha atado a mi yerno a una espada?». A propósito de una matrona romana ya entrada en años que aseguraba tener sólo treinta, comentó: «Es verdad, hace ya veinte años que le oigo decir eso».

El emperador Augusto también gozaba de un gran sentido del humor. Cuando el cónsul Galba, que era jorobado, le dijo que le corrigiera si tenía algo que reprocharle, Augusto le respondió que podía amonestarle, pero no «corregirle», jugando con el doble sentido del verbo corrigere, que en latín significa «corregir», pero también «enderezar o poner derecho».

Las bromas o insultos no siempre sentaban bien al destinatario. Sabemos que un tal Cornelio Fido se echó a llorar en pleno Senado cuando otro le llamó «avestruz depilado». En ocasiones reírse en público podía resultar peligroso. En 192 d.C., el historiador Dión Casio estaba en el Coliseo con otros colegas senadores cuando el excéntrico emperador Cómodo, que actuaba en la arena, mató un avestruz, le cortó la cabeza y se dirigió hacia ellos explicando mediante gestos amenazadores que podían acabar igual que el ave. A los senadores la situación les provocó tal hilaridad que estuvieron a punto de echarse a reír; para evitarlo, Dión empezó a masticar hojas de laurel de su corona, gesto que sus compañeros se apresuraron a imitar.

La corte imperial contaba con bufones y enanos para diversión del emperador. Augusto y su círculo disfrutaban de las bromas de un bufón llamado Gaba. Tiberio, por su parte, tenía un enano entre sus bufones. Domiciano asistía a los espectáculos de gladiadores con un jovencito que tenía una cabeza pequeña y monstruosa. Vestido de escarlata, se sentaba a los pies del emperador, con quien hablaba tanto en broma como en serio. En época de Trajano las humoradas corrían a cargo de un tal Capitolino que, según el poeta hispano Marcial, superaba a Gaba en gracia.

Las mujeres también podían servir como bufones o ser objeto de burla. En una de sus cartas, Séneca cita a una tal Harpaste, una sirvienta boba que le había dejado en herencia su primera esposa. El filósofo, con gran humanidad, declara que siente aversión a reírse de este tipo de personas deformes y añade que cuando quiere divertirse se ríe de sí mismo.

El humor estaba presente en las conversaciones de la calle y de la taberna, que no podemos escuchar pero de las que quedan rastros en los grafitis de las paredes de Pompeya, llenos de bromas, insultos y caricaturas de personas reales. Por ejemplo, los huéspedes descontentos de una pensión escribieron: «Nos hemos meado en la cama. Lo confieso. Si preguntas por qué: no había orinal». En Roma, cuando un tal Ventidio Baso pasó de arriero a las más altas magistraturas, el pueblo se escandalizó y algunos escribieron por las calles de la ciudad los siguientes versos: «¡Venid todos corriendo, augures, arúspices! Ha surgido un portento inusitado: el que frotaba a los mulos, ha sido hecho cónsul».

BURLAS EN VERSO

Rastros del humor popular pueden verse quizás en algunos epigramas satíricos de Marcial, que se burlaban de los defectos físicos y el carácter de sus contemporáneos. En ellos primaba la brevedad y la agudeza de la parte final, donde residía la gracia. El humor cáustico es evidente en estos ejemplos: «Quinto ama a Tais». «¿A qué Tais?». «A Tais, la tuerta». «A Tais le falta un ojo solo, a él los dos».

Pero tenemos que esperar al siglo V d.C. para encontrar un verdadero libro de recopilación de chistes. Está escrito en griego y se titula Philogelos, «el amante de la risa». Contiene 265 historias graciosas de muy variado tipo. Algunas tienen como protagonistas a los abderitas (de Abdera, en el norte de Grecia), que en la Antigüedad estaban considerados los tontos por antonomasia, junto con los habitantes de Cumas, cerca de Nápoles. Otros los protagonizan eunucos, falsos adivinos y personajes misóginos. Entre estos últimos se encuentra uno que muestra que ciertas formas de humor son una constante de todas las épocas. Un hombre estaba enterrando a su esposa y cuando alguien le preguntó: «¿Quién descansa?», respondió: «Yo, que me he librado de ella».

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC Historia. Por Fernando Lillo. Abril 2021

Antigua Roma/Romanos/Humor/Curiosidades/Sociedad y Cultura

Rescatan en Venezuela a una cría de ajolote mexicano (en peligro crítico de extinción) que fue abandonada en una iglesia.

Una veterinaria venezolana ha decidido proteger al animal y darle los debidos cuidados dentro de una Fundación que rescata animales silvestres.

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Un bebé de ajolote mexicano fue encontrado por una familia cuando visitaban una iglesia en Venezuela. La cría del anfibio —amenazado en peligro crítico de extinción— estaba dentro de una pequeña bolsa que abandonaron debajo de una imagen de la Virgen del Carmen, reconocida dentro de la creencia católica como la patrona del mar y de los marineros.

Tras el hallazgo de esta especie, única en sus características físicas y genéticas, la familia llamó a la médico veterinario, artista plástico y directora de la Fundación Plumas y Colas en Libertad, Grecia Marquís, quien sostuvo una conversación con RT para explicar cómo fue el rescate del animal.

Rostro del ajolote resguardado en Caracas Grecia Marquis / Fundación Plumas y Colas en Libertad

Marquís, que tiene 20 años de experiencia de trabajo con animales y fauna silvestre, añade que el ajolote «es uno de los animales más impresionantes, maravillosos y extraños del planeta», porque es un anfibio que no hace metamorfosis, como ocurre con la Salamandra; y es capaz de regenerar partes y tejidos de su cuerpo.

«Es impresionante cómo puede regenerar su cuerpo, lo que lo convierte en el único vertebrado capaz de regenerar sus extremidades y tejidos de sus pulmones, corazón, ojos, ovarios, médula espinal y cerebro. Esto lo hace gracias a su carga genética, a su genoma, que es diez veces mayor a la del humano, de allí sus increíbles capacidades».

Otras características

Marquís resalta que el ajolote, cuyo nombre científico es Ambystoma mexicanum, es uno de los animales más estudiados por los científicos, pues sus características regenerativas podrían ser claves para encontrar la cura contra el cáncer.

El ajolote es un animal longevo, que puede vivir en su hábitat natural unos 10 años y en cautiverio hasta 20. Además puede llegar a medir 25 centímetros y se alimenta principalmente de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algunos peces pequeños.

Son ovíparos y capaces de reproducirse una vez al año con dos métodos: uno sexual y otro asexual. Las hembras pueden poner entre 100 a 300 huevos, pero no todos eclosionan. Para nacer tardan entre 10 y 14 días.

El ajolote ya tiene su museo en México

El ajolote ya tiene su museo en México

La Comisión Nacional Forestal de México indica que esta especie heredó su nombre del náhuatl Axolotl, que significa monstruo de agua, y vive entre los bosques de Oyamel y en los humedales de Xochimilco, donde puede encontrarse en arroyos y ríos. Su presencia indica además que hay agua limpia y un ecosistema sano.

La conservación del ajolote va más allá del ámbito científico y biológico. También existe un vínculo cultural ancestral con esta especie al ser considerada, según explica la Fundación UNAM, como la hermana gemela de Quetzalcóatl, el Dios bueno, de la vida hermosa y feliz, que representaba la unión del plano terrenal con el espiritual para los pueblos prehispánicos de Mesoamérica.

En el pasado, los ajolotes tenían un hábitat que se extendía a los lagos de Texcoco, Xochimilco, Zumpango y Xaltocan, en el Valle de México, pero la presencia del ser humano, la destrucción de sus hogares y su extracción para tenerlos como mascotas, han generado la amenaza de extinción que presentan en la actualidad.

¿Cuál es la principal amenaza del ajolote?

Para la doctora Marquís, la presencia de este animal en Venezuela deja ver que existe al menos una persona que se dedica a reproducirlo en cautiverio. «Su historia es muy curiosa, alguien lo dejó allí por alguna razón, y al ver que es un animalito que está en peligro de extinción decidí quedarme con él».

«La reproducción en cautiverio ha logrado frenar los números rojos sobre su extinción», agrega la veterinaria y señala que una de las principales amenazas para este anfibio es la destrucción de su hábitat por la presencia del humano.

Marquís explica que la destrucción de los ambientes naturales se han convertido en un problema mundial que afecta a todas las especies. Por ejemplo, dice, en Venezuela hay en la actualidad una tala indiscriminada de árboles que está destruyendo el hábitat natural de muchas especies que pone en riesgo la biodiversidad y el ecosistema.

«En Caracas y en todo el país hay una tala masiva que afecta directamente la vida de todos. Al cortarse un árbol, las aves rapaces pierden sus lugares de anidación y la oportunidad de alimentarse. Además, con la tala de cada árbol se elimina un pequeño mundo de biodiversidad muy valioso, que acaba con la vida de colonias de insectos, invertebrados, nidos de aves y de mamíferos como ardillas, rabipelados, perezosos, puercoespines, entro otros».

¿Qué hace la Fundación Plumas y Colas en Libertad?

Marquis, que cuenta con una maestría en Gestión Ambiental, explica que desde la Fundación con la que trabaja desde hace 15 años, además de velar por las distintas especies que llegan heridas tras ser rescatadas por activistas, realizan una campaña para sensibilizar sobre el tráfico de animales silvestres, la importancia de que vivan en libertad y la conservación de sus hábitats.

La campaña, llamada ‘Mascota o prisionero’, busca generar empatía con animales como aves, tortugas, iguanas, monos, culebras, entre otros, que suelen se vendidos por traficantes en las carreteras del país. «Lo que queremos es que las personas sientan lo que puede vivir un animal enjaulado o encadenado, cuando debe vivir en libertad. Una mascota te recibe alegre, moviéndote la cola, corriendo por la casa, pero no un animalito encerrado o con una cadena en el cuello como pasa con los monos».

Aunque en Venezuela hay leyes que condenan el tráfico y tenencia de animales silvestres, Marquis considera que pese al trabajo de las autoridades en los últimos años, todavía queda mucho por hacer. «Los entes que regulan y que vigilan, como Guardería Ambiental (de la Guardia Nacional Bolivariana), que tiene una gran participación, deben tener más presencia en las carreteras para enfrentar a los traficantes de animales. No es solamente hacer campañas educativas para que la gente no compre animales silvestres, el tráfico de fauna tiene que ser penado. Debe haber castigo y vigilancia».

Marquís señala que cuando las autoridades decomisan animales a traficantes, deberían también procurar devolverlos a sus hábitats naturales y no encerrarlos en un zoológico, donde se les priva de libertad de por vida. «Desde mi experiencia, cuando recibo a estos animales que una vez fueron libres, evalúo cómo puedo ayudarlos para que vuelvan a la libertad y no queden en cautiverio. Por eso las experiencias más bonitas que tengo son las liberaciones».

La doctora resalta que las personas pueden llegar a tener como mascotas especies sumamente extrañas. «Una vez me llevaron a consulta privada un inmenso cangrejo azul y un escorpión gigante de EE.UU». También ha atendido halcones, búhos, gavilanes, guacamayas, roedores, entre otros.

«Nos han llegado búhos pequeños que se caen de sus nidos y nos toca enseñarlos como si fuéramos sus padres porque quedan huérfanos. Los entrenamos para que puedan vivir en libertad y puedan sobrevivir, porque los depredadores como ellos, las rapaces, están en lo más alto de la pirámide alimenticia y cumplen una función muy importante en el ecosistema».

¿Cómo financia su trabajo?

La Fundación que dirige Marquis trabaja a través de la autogestión, pues no cuenta con apoyo financiero privado o gubernamental.

Los pocos recursos que maneja para atender a los animales que rescatan se obtienen a través de donaciones y de la venta de pinturas y otras piezas de arte que ella misma realiza.

«La situación económica actual ha puesto un poco difícil la venta de arte, pero igual lo sigo haciendo. También hago llamados para que las personas aporten lo que puedan, porque todas las donaciones son valiosas».

La fundación a cargo de la doctora Marquís se encuentra ubicada en La Trinidad, en el estado Miranda, cerca del llamado Bosque del Volcán, entre los municipios Baruta y El Hatillo, un lugar que —advierte— está siendo dañado por la recurrente actividad humana que ha venido en aumento para realizar actividades turísticas y deportivas.

Imagen de portada: Gentileza de Arno Burgi 

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FUENTE RESPONSABLE: RT En vivo. Por Orlando Rangel Y.

Animales/Deforestación/Medio Ambiente/México/Venezuela/

América Latina/Curiosidades/Medicina

Científicos identifican un nuevo factor. 

Podría haber contribuido a la mayor extinción de los últimos 500 millones de años.

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La extinción masiva del Pérmico-Triásico eliminó entre el 80 al 90 % de las especies terrestres y marinas que habitaban la Tierra en ese momento.

Un equipo de científicos descubrió que posiblemente un ‘invierno volcánico’ contribuyó a un evento de extinción masiva hace 250 millones de años, según comunicó la Universidad de Nueva York. 

La investigación publicada en la revista Science Advances analizó la extinción masiva del Pérmico-Triásico, que fue el evento de extinción más grave en los últimos 500 millones de años, eliminando del 80 al 90 % de las especies terrestres y marinas. 

Este hecho fue analizado durante décadas por la comunidad científica, que intentó identificar sus causas. Muchos investigadores apuntaron, como principal causa, a la propagación de vastas inundaciones de lava a través de lo que se conoce como las Trampas Siberianas, una gran región de roca volcánica en Siberia, Rusia. Estas erupciones causaron tensiones ambientales, incluido un gran calentamiento global provocado por las emisiones volcánicas de dióxido de carbono, y en consecuencia la reducción de la oxigenación de las aguas del océano, lo que ocasionó la asfixia de la vida marina. 

Un nuevo factor como responsable de la catástrofe ecológica

En contraste, el análisis de minerales en el sur de China efectuado por el grupo de los científicos arroja que las erupciones volcánicas podrían haber ocasionado un ‘invierno volcánico’ que redujo drásticamente las temperaturas de la Tierra, un cambio que se sumó a los efectos ambientales resultantes de otros fenómenos en ese momento.

Identifican una extinción masiva de especies de hace 30 millones de años, que acabó con el 63 % de los mamíferos en África y la península arábiga

Identifican una extinción masiva de especies de hace 30 millones de años, que acabó con el 63 % de los mamíferos en África y la península arábiga

Los investigadores encontraron depósitos minerales en la tierra, en la región del sur de China, en particular cobre y mercurio, cuya edad concuerda con la extinción masiva del Pérmico-Triásico en localidades no marinas. Específicamente, estos depósitos presentaban anomalías en su composición, probablemente debido a emisiones ricas en azufre de erupciones volcánicas cercanas y estaban cubiertos por capas de ceniza volcánica.

El estudio sugiere que un período de invierno volcánico habría bajado drásticamente las temperaturas en todo el mundo, posiblemente adelantándose al período más largo de calentamiento que seguiría. 

«Los aerosoles atmosféricos de ácido sulfúrico producidos por las erupciones pueden haber sido la causa de un enfriamiento global rápido de varios grados, antes del gran calentamiento observado en el intervalo de extinción masiva del Pérmico-Triásico», explicó uno de los autores del trabajo, Michael Rampino.

Los resultados del equipo arrojaron que las erupciones de las trampas siberianas no fueron la única causa de la extinción masiva del Pérmico-Triásico, y que los efectos ambientales de las erupciones volcánicas en el sur de China y en otros lugares podrían haber jugado un papel vital en la desaparición de varias especies.

Imagen de portada: Sergio Perez/ REUTERS

FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo. Noviembre 2021

Biología/Ciencia/Descubrimientos/Curiosidades/Investigación

Siete curiosidades sobre Virginia Woolf que pocos conocen.

  • Escritora y referente del feminismo, saltó a la fama por textos revolucionarios, como «Un cuarto propio» o «La señora Dalloway», pero también tuvo una intensa vida controversial para la época.

Es una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Nació en Londres en 1882 con el nombre de Adeline Virginia Stephen y se convirtió también es una de las voces más influyentes del feminismo moderno gracias a sus textos. 

La británica fue pionera en la reflexión sobre la condición de la mujer y sobre las relaciones de estas con el arte y la literatura, temas reflejados en «Un cuarto propio» y «Orlando». 

Consideraba que la sociedad tenía a las mujeres encorsetadas, puesto que no podían ir a la universidad y eran educadas por un tutor en el hogar.

1. Una educación poco convencional

No asistió a la escuela sino que se pudo recibir una buena educación gracias a que sus padres, dos personas muy interesadas por la cultura, se relacionaban con numerosos intelectuales. 

2. Su matrimonio

La autora del feminismo por excelencia se resistía en un principio a la idea del matrimonio, pero su carisma e inteligencia atraía a hombres e intelectuales de la época.

Finalmente. accedió a casarse con Leonard Woolf, de quien tomó su apellido. El casamiento fue en 1912, cuando Virginia tenía 30 años, una boda más que tardía para la época. 

Previo a ello, había tenido otros siete pretendientes, pero los rechazó a todos. Entre ellos, se encontraba el hijo de Charles Darwin. 

3. El Círculo de Bloomsbury

Al igual que sus padres, toda su vida estuvo rodeada por intelectuales, al punto que llegó a pertenecer al Circulo de Bloomsbury, un grupo de jóvenes interesados por la libertad de pensamiento. 

4. Pionera en el mundo editorial

En 1917 creó junto con su marido la editorial Hogarth Press, donde se publicaron las obras de los miembros del Círculo de Bloomsbury, entre ellos reconocidos autores como T.S. Elliot y la mismísima Virginia Woolf.

5. Luchadora contra el nazismo 

Además, ella y su marido llegaron a estar en la lista negra de Hitler por su libro «Tres guineas» (1938), donde expresaba una clara censura al fascismo y exponía las dificultades a las que se enfrentan las escritoras e intelectuales, por el poder legal y económico que tienen los hombres en comparación con las mujeres, perjudicadas en su educación y desarrollo en la sociedad.

6. Una vida amorosa controversial

Desde un principio la escritora se relacionó con personajes poco comunes para la época: la ética del grupo de Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual.

En 1922 Virginia conoció a la escritora y jardinera Vita Sackville-West, esposa de Harold Nicolson, quien fue su amante durante los años 1920.

7. Personajes basados en la vida real

Algunos de los personajes de sus libros se inspiran en personajes reales, como es el caso de el/la protagonista de «Orlando», que se inspiró en Vita Sackville-West, su amante y también escritora. 

La obra consiste de una biografía fantástica en la que la vida del héroe epónimo abarca tres siglos y ambos sexos.

La novela, traducida al español por Jorge Luis Borges, trata temas considerados tabúes en su época tales como la homosexualidad, la sexualidad femenina y el papel de la mujer dentro de una sociedad y como creadora literaria.

En otra novela, «La señora Dalloway», la protagonista tiene un enorme parecido con Virginia, aunque representa justamente todo lo que Virginia siempre se negó a ser. 

Imagen de portada: Gentileza de Entre Líneas. Autores y Libros. 

FUENTE RESPONSABLE: Entre Líneas. Autores y libros. Noviembre 2021.

Virginia Woolf/Genios Virtuosos/Literatura/Curiosidades/Sociedad/Cultura.  

 

El motivo real por el que nos lamen los perros, según los expertos.

UN GESTO MUY COMÚN

Tu mascota se acerca y te da un lametón. ¿Lo hace porque te quiere y te tiene cariño o hay otras razones?

La cultura popular y, en especial, los memes de Internet, suelen representar a los perros como compañeros leales y amigables que solo quieren jugar con nosotros y cuidarnos, mientras que los gatos parecen seres más ariscos a los que les servimos especialmente como fuente de comida o lugar donde reposar cuando están cansados. 

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Y quién somos nosotros para negarlo. Centrándonos una vez más en los perros, lo cierto es que el lazo que nos une con ellos es fuerte debido a que han evolucionado durante miles de años a nuestro lado. Según algunas teorías, fueron los cachorros de las manadas los que se acercaron en busca de comida a los adolescentes de las tribus de nuestros antepasados, y así comenzó una amistad inquebrantable de siglos. 

Los cachorros lamen la cara y el hocico de su madre cuando ella regresa de una cacería a su guarida, para que ella regurgite por ellos.

Se ponen contentos cuando nos ven, corren hacia nosotros moviendo la cola y nos dan algún lametón que otro, que solemos pensar que se trata de una demostración de cariño, algo que viene a ser como si nos dieran un beso. 

Pero, ¿esta creencia es real o quizá nos pega un lametón como se lo pegaría a un trozo de lasaña que se cayera debajo del radiador? En otras palabras, ¿tiene ganas de comernos porque somos una masa compacta, caliente y salada o nos quiere?

Hasta que no se invente una máquina de pensamiento humano-perro y viceversa, nos basamos en simples suposiciones científicas, pero tienen sentido. 

“Los investigadores de cánidos salvajes (lobos, coyotes, zorros y otros) han explicado en varias ocasiones que los cachorros lamen la cara y el hocico de su madre cuando ella regresa de una cacería a su guarida, para que ella regurgite por ellos” explica la profesora Alexandra Horowitz en ‘Mel Magazine‘. 

Los animales salvajes suelen lamerse como saludo, aunque si vienes del gimnasio lo más probable es que quiera chupar tu sudor.

Debido a este fenómeno, los expertos especulan que quizá, cuando tu perro te lame la cara, no lo hace porque te quiera sino porque está esperando que le arrojes comida para que se la coma. 

O, como ahora está domesticado, un poco más de pienso para perros en su bol. No podemos culparlos, porque está en su naturaleza. Pero antes de que caigas en la desesperanza y creas que tu perro no te demuestra su afecto te diremos algo más: los animales salvajes suelen lamerse unos a otros como saludo, y lo más probable es que tu mascota tenga algún recuerdo instintivo de su madre lamiéndolo cuando era cachorro. 

Por lo que, además de lo primero, es probable que cuando tu perro te lame también te esté dedicando un buen saludo.

Eso sí, si te lame cuando acabas de llegar del gimnasio, probablemente también estará queriendo saborear tu sudor. Así al menos lo constata el American Kennel Club, explicando que es un comportamiento bastante normal. 

Además, en algunos casos también puede ser un signo de ansiedad: lamer repetidamente un objeto (o tu brazo) puede indicar que necesita más estimulación. 

El American Kennel Club recomienda el juego al aire libre o el entrenamiento con trucos como una forma de ayudarle y darle un refuerzo positivo. Sea como fuere, por muy salado que estés o mucha hambre que tenga tu perro, eso no significa ni mucho menos que no te quiera. 

No hace falta irse tan lejos como para pensar en casos como el del perro Hachiko, que esperó a su dueño fallecido durante años frente a la estación del metro Shibuya; tu propia mascota probablemente se adapta a tus horarios, aguanta tus mimos y continuamente quiere jugar contigo, protegerte o que le saques a pasear. No hay demostración más clara, entonces, de su amor, te lama o no la cara.

Imagen de portada: Gentileza de iSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. Noviembre 2021

Mascotas/Perros/Curiosidades

7 cosas que podían hacer las princesas medievales y que quizás no sabías.

Muchos cuentos de hadas nos cuentan que las princesas pasaban años confinadas en torres esperando que caballeros en resplandecientes armaduras llegaran a rescatarlas o como poco más que peones decorativos que sus padres intercambiaban.

Pero las vidas de las princesas históricas pintan un cuadro muy diferente.

A través de las vidas de las cinco hijas de Eduardo I de Inglaterra, quien reinó desde 1272 hasta 1307, y Leonor de Castilla, la historiadora Kelcey Wilson-Lee comparte siete lecciones sobre cómo era ser una verdadera princesa medieval.

1. Podían comandar un castillo

En 1293, Leonor, la hija mayor de Eduardo I, se casó con Enrique III, conde de la pequeña provincia de Bar en el norte de Francia actual.

Cuatro años más tarde, Enrique estaba luchando cerca de Lille cuando fue capturado por fuerzas francesas hostiles y llevado como prisionero a París. Con su esposo encarcelado, la responsabilidad de asegurar el condado recayó en Leonor.

Como escribió la autora del siglo XIV Christine de Pisan, una princesa debe «saber cómo usar las armas… para estar lista para comandar a sus hombres si surge la necesidad».

Leonor reunió lo que quedaba del ejército de Enrique para defender su hogar, el castillo de Bar, y le escribió a su padre y a otros aliados para recaudar dinero para el rescate de su esposo, salvaguardando con éxito la herencia de sus hijos pequeños.

Casi 30 años antes, otra princesa Leonor (1215-1275) defendió el castillo de Dover contra su propio hermano, el rey Enrique III, durante varios meses en el levantamiento encabezado por su esposo, el barón rebelde Simón de Montfort.

Leonor y su hermano Enrique III aparecen en este rollo de crónica de circa 1300 con la genealogía de los reyes de Inglaterra, debajo de su padre, el rey Juan sin Tierra. De izquierda a derecha, él es el 1º y ella, la 4ª.

FUENTE DE LA IMAGEN – BRITISH LIBRARY

Leonor y su hermano Enrique III aparecen en este rollo de crónica de circa 1300 con la genealogía de los reyes de Inglaterra, debajo de su padre, el rey Juan sin Tierra. De izquierda a derecha, él es el 1º y ella, la 4ª.

Después de la batalla decisiva en Evesham, en la que murieron su esposo y su hijo mayor , la princesa incansable siguió luchando, resistiendo el asedio al castillo y aprovechado su posición costera para enviar a sus hijos menores al extranjero con el tesoro familiar.

Una vez que estuvieron a salvo, Leonor negoció con su sobrino, el príncipe Eduardo, la rendición de Dover y su propia salida de Inglaterra.

Los últimos diez años de su vida los pasó exiliada en Francia, en un convento de dominicos. Aun así, siguió luchando por sus tierras y derechos ingleses.

2. Podrían casarse por amor

Juana de Acre, la segunda hija de Eduardo I, se casó por primera vez a la edad de 18 años con un hombre mucho mayor: Gilbert de Clare, un divorciado de 46 años que era un magnate problemático dentro del reino de su padre.

Cuando él murió cinco años después, Juana se convirtió en una viuda extremadamente atractiva: joven, con fertilidad comprobada (como madre de cuatro) y en posesión exclusiva de una de las propiedades más valiosas de Inglaterra.

Con sus conexiones reales, era una fuerte tentación para los poderosos gobernantes europeos y podría haber escogido ser consorte en una rica corte lejos de Inglaterra.

Pero Juana se había enamorado de un joven apuesto, pero sin tierra, del séquito de su difunto esposo llamado Ralph de Monthermer.

Sello del barón de Monthermer

Ralph terminó siendo el primer Barón de Monthermer.

Decidida a no separarse de su amante, se casó con él en una ceremonia secreta que contravenía su voto de homenaje a su padre (las viudas ricas que poseían tierras directamente del monarca necesitaban el permiso del rey para volver a casarse, ya que sus nuevos maridos recibirán poder a través de control de sus propiedades).

El rey estaba lívido, pero finalmente perdonó a su obstinada hija, quien logró mantener sus propiedades e ingresos independientes, así como al hombre que amaba.

3. Podían leer y escribir

A principios del siglo XIV, María de Woodstock, la cuarta hija de Eduardo I, encargó una historia del reinado de su padre.

Fue escrita en el dialecto anglo-normando del francés que hablaba María, lo que indica que tenía la intención de leer el libro ella misma. Su enfoque en momentos clave de su vida parece casi autobiográfico.

María no era la única que disfrutaba de la lectura. Aunque la «alfabetización» en la Inglaterra medieval significaba fluidez en la lectura y escritura del latín (que casi nadie, excepto los sacerdotes, algunas monjas y un reducido número de hombres y mujeres seculares, podían obtener), a María y sus hermanas les enseñó a leer su educada madre, Leonor de Castilla.

Leonor de Castilla

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El matrimonio de Leonor de Castilla y Eduardo I era un buen matrimonio y tuvieron 15 hijos, de los cuales 8 sobrevivieron.

Sabían suficiente latín para recitar oraciones importantes, habiendo aprendido a pronunciar sus letras practicando salterios y libros de horas comprados para tal fin en Cambridge. Y estaban mucho más familiarizadas con los romances, las historias y las obras devocionales anglo-normandas, en su mayoría leídas en voz alta en pequeños grupos con otras mujeres.

Incluso más rara que la lectura era la capacidad de escribir las desafiantes formas de las letras de un escriba medieval, pero las princesas también podrían haberse dedicado a esta habilidad excepcional.

Las compras de tablillas de escritura registradas durante varios años muestran que la hermana mayor de María, Leonor, practicaba el arte de escribir durante su adolescencia.

4. Viajaban constantemente

La intriga y la tragedia llevaron a Isabel, la última de las hijas de Eduardo y viuda con solo 18 años, a Inglaterra desde Holanda en el verano de 1300. Desesperada por volver a ver a su padre, Elizabeth viajó desde los Países Bajos a Londres y luego al norte hasta Carlisle, donde ella y el rey se reunieron.

La travesía por mar y tierra tomó dos meses de viajes casi constantes, pero Isabel, como sus hermanas, estaba acostumbrada a las extraordinarias distancias cubiertas durante años de vida itinerante.

La corte inglesa en 1300 aún no se había establecido. No se parecía en nada a las cortes palaciegas de Versalles y Whitehall en los siglos venideros; era más como un circo ambulante con el rey en el centro.

Ilustracion de Reyes y Reinas de Eleanor y Herbert Farjeon, 1932. Artista Rosalind Thornycroft.

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Eduardo I, era conocido popularmente como «Piernas Largas» pues medía 1.88 metros, viajaba constantemente y se llevaba a todos.

El monarca, su esposa, sus hijos (a partir de los 8 años aproximadamente) y grandes séquitos —de caballeros, escribanos y sirvientes de rango muy diferente— viajaban de un lado a otro de la campiña en convoyes a caballo y en carruajes.

A menudo se detenían solo una noche o dos en castillos reales, casas aristocráticas y monasterios antes de continuar. Viajaban para controlar las propiedades y mostrar su majestad a sus súbditos en todo el país.

Las princesas como Isabel viajaban mucho con sus padres, pero también de forma independiente con los miembros de sus propios hogares.

Habrían estado cómodamente encaramados sobre un caballo palafrén ensillado y de lomo estrecho, o menos agradablemente dentro de un carruaje de ruedas fijas, sobrecargado de cojines de terciopelo que hacían poco por amortiguar las inevitables sacudidas en los caminos de tierra llenos de baches.

5. Podían construir castillos

Iluminación titulada 'Château de Saumur' pintada por los hermanos Limbourg para Très Riches Heures

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Un castillo era más que un capricho.

No mucho después de unirse a la corte de su esposo en Bruselas a finales de la década de 1290, la tercera hija de Eduardo, Margarita, necesitaba un plan.

Su marido, Jan, duque de Brabante, tenía affaires muy públicos con una sucesión de amantes cuya influencia amenazaba la suya.

Ella necesitaba un tribunal alternativo: un foro alejado de las amantes de Jan, un lugar que pudiera presidir y que fuera lo suficientemente atractivo como para tentar a cortesanos poderosos e incluso a su marido.

Ninguna de las casas ducales existentes era lo suficientemente grande para tal propósito, por lo que construyó la suya propia en el sitio de un antiguo pabellón de caza en Tervuren, Bélgica.

La construcción de castillos se asocia más comúnmente con la conquista.

Los primeros castillos en Inglaterra aparecieron durante el reinado de Guillermo el Conquistador, y el mismo padre de Margarita construyó una imponente extensión de fortificaciones en el norte de Gales después de su captura de ese principado.

Pero el programa de construcción de Eduardo impuso algo más que un poder militar en el paisaje galés; sus castillos presentaban delicados jardines, mampostería decorativa y un elaborado simbolismo, y su grandeza era testimonio del poder del rey incluso lejos de Londres.

Margarita visitó los castillos galeses cuando era niña, aprendió de su padre y creó en Tervuren un palacio que afirmó su propia posición dentro de Brabante.

6. Podían apostar

En el verano de 1306, María de Woodstock realizó una peregrinación a expensas de su padre al gran santuario de Santa María en Walsingham, en el este de Inglaterra.

Pero aunque la princesa era una monja, con velo en Amesbury Priory desde la inusualmente temprana edad de 6 años, este no fue un viaje contemplativo ascético.

Dos hombres jugando backgammon

En el Medioevo se divertían con juegos de habilidad, como el backgammon, o de azar. (Imagen del manuscrito iluminado medieval Codex Manesse)

En el transcurso de un mes, mientras viajaban de Northampton a Walsingham y de regreso a Amesbury, María y sus compañeras fueron entretenidas por grupos de juglares y comieron lujosos banquetes con muchos platos de caza, carnes asadas y pescado. En total, gastaron más de la suma necesaria para financiar la casa de un caballero durante todo un año.

A pesar de la generosidad del rey, María se vio obligada tres veces durante ese mes a enviar mensajeros a su padre pidiéndole importantes sumas de dinero.

A la monja le gustaba el oro (y acumuló deudas astronómicas con los joyeros de Londres), pero su mayor debilidad eran los dados.

Los aristócratas medievales jugaban juegos de habilidad, como el ajedrez, y juegos de suerte, como los dados.

Muchos, como María, tuvieron problemas para pagar grandes deudas, pero pocos podían confiar en los recursos de la corona para salvarlos: la princesa-monja tuvo suerte de que su padre no tuviera problema en cubrir, una y otra vez, sus pérdidas.

7. Podían desafiar al rey

Juana de Acre nunca le tuvo miedo a su padre.

Cuando era joven, se peleó con los empleados de su padre, exigió una casa más grande cuando se enteró de que tenía menos criados pagados que sus hermanas (y, en consecuencia, parecía menos influyente) y se perdió con petulancia la boda de una hermana, aparentemente para demostrar que podía, poco después de que su propio matrimonio le proporcionará una mayor independencia.

De adulta, se casó en contra de los deseos de su padre (y de su propio voto de homenaje) y rara vez le pagaba sus grandes deudas.

Pero su desaire más directo a la autoridad del rey pudo haber sido en julio de 1305, cuando Eduardo confiscó las propiedades y los ingresos de su hijo, el futuro Eduardo II, para reprender al príncipe por su comportamiento y el preocupante favoritismo del cortesano Piers Gaveston.

Sin inmutarse, Juana le envió su propio sello a su hermano, indicando que lo usara para pagar lo que quisiera.

El gesto fue un desafío directo para su padre, y pocos podrían haber salido airosos tras tal insolencia.

Pero el viejo rey estaba muy acostumbrado al comportamiento obstinado de su hija y, una vez que el príncipe Eduardo castigado le devolvió el sello de su hermana, no se mencionó nada más del incidente.

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE. Revista BBC HistoryExtra

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