¿A cuántas personas puede albergar la Tierra?

La Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) predice que en la fecha asombrosamente específica del 15 de noviembre de 2022 habrá 8.000 millones de humanos vivos al mismo tiempo.

Con la expansión de la población ha llegado una gran división. Algunos ven nuestros números crecientes como una historia de éxito sin precedentes.

De hecho, hay una escuela de pensamiento emergente que defiende que en realidad necesitamos más personas.

En 2018, el multimillonario tecnológico Jeff Bezos predijo un futuro en el que nuestra población alcanzará un nuevo hito decimal, en la forma de un billón de humanos dispersos por nuestro Sistema Solar, y anunció que está planeando formas de lograrlo.

Mientras tanto, otros, incluido el locutor británico e historiador natural Sir David Attenborough, han etiquetado a nuestro masivo enjambre humano una «plaga para la Tierra».

Desde este punto de vista, casi todos los problemas ambientales que enfrentamos actualmente, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y los conflictos por la tierra, se remontan a nuestra reproducción desenfrenada durante los últimos siglos.

Allá por 1994, cuando la población mundial era de «apenas» 5.500 millones, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, calculó que el tamaño ideal de nuestra especie estaría entre 1.500 y 2.000 millones de personas.

Entonces, ¿está sobrepoblado actualmente el mundo? ¿Y qué podría deparar el futuro para el dominio global de la humanidad?

Una preocupación ancestral

En la obra magna de Platón, «La República», escrita alrededor del año 375 a.C., el filósofo describe dos ciudades-estado imaginarias. Una es saludable y la otra es «lujosa» y «febril».

En esta última, la población gasta y devora en exceso, entregándose al consumismo hasta «sobrepasar el límite de sus necesidades».

Imagen de Platon

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En la Antigua Grecia, el filósofo Platón abogó por el control de la población y del consumo.

Esta ciudad-estado moralmente decrépita finalmente recurre a apoderarse de las tierras vecinas, lo que naturalmente desemboca en una guerra: simplemente no puede mantener a su gran población codiciosa sin recursos adicionales.

Platón se había topado con un debate que todavía está vivo hoy: ¿el problema es la población humana o son los recursos que consume?

En su famoso trabajo, «Un ensayo sobre el principio de la población», publicado en 1798, Thomas Malthus, un clérigo inglés con una inclinación por el pesimismo, comenzó con dos observaciones importantes: que todas las personas necesitan comer y que les gusta tener relaciones sexuales.

Cuando se lleva a su conclusión lógica, explicó, estos simples hechos conducen a que las demandas de la humanidad superen los suministros del planeta.

«La población, cuando no se controla, aumenta en una proporción geométrica. La subsistencia aumenta solo en una proporción aritmética. Un ligero conocimiento de los números mostrará la inmensidad del primer poder en comparación con el segundo», escribió Malthus.

En otras palabras, un gran número de personas conduce a un número aún mayor de descendientes, en una especie de circuito de retroalimentación positiva, pero nuestra capacidad para producir alimentos no necesariamente se acelera de la misma manera.

Estas simples palabras tuvieron un efecto inmediato, encendiendo un miedo apasionado en algunos y la ira en otros, lo que continuaría reverberando en la sociedad durante décadas.

El primero grupo pensó que había que hacer algo para evitar que nuestros números se descontrolaran. El segundo, que limitar el número de personas era absurdo o poco ético, y en su lugar se debería hacer todo lo posible para aumentar el suministro de alimentos.

Cuando se publicó el ensayo de Malthus, había 800 millones de personas en el planeta.

Sin embargo, no fue sino hasta 1968 que surgieron las preocupaciones modernas sobre la sobrepoblación global, cuando un profesor de la Universidad de Stanford, Paul Ehrlich, y su esposa, Anne Ehrlich, escribieron «La bomba demográfica».

Portada de "La bomba demográfica" de Paul Ehrlich

FUENTE DE LA IMAGEN – SIERRA CLUB/BALLANTINE BOOKS. Este libro dio pie a la preocupación actual por la sobrepoblación.

Se inspiró en la ciudad india de Nueva Delhi. La pareja regresaba a su hotel en un taxi una noche y atravesó un barrio pobre, donde se vieron abrumados por la cantidad de actividad humana en las calles.

Escribieron sobre la experiencia de una manera que ha sido muy criticada, especialmente porque la población de Londres en ese momento era más del doble de la de Nueva Delhi.

La pareja publicó su libro debido a la preocupación por la hambruna masiva que creían que se avecinaba, particularmente en los países en desarrollo, pero también en lugares como Estados Unidos, donde la gente comenzaba a notar el impacto que estaba teniendo sobre el medio ambiente.

El trabajo ha sido ampliamente acreditado con (o acusado de, según el punto de vista) desencadenar muchas de las ansiedades actuales sobre la sobrepoblación.

Visiones encontradas

Las estimaciones varían, pero se espera que alcancemos el «punto más alto humano» entre los años 2070 y 2080, momento en el que habrá entre 9.400 y 10.400 millones de personas en el planeta.

Puede que sea un proceso lento: si llegamos a los 10.400 millones, la ONU espera que la población se mantenga en ese nivel durante dos décadas, pero finalmente, después de esto, se prevé que la población disminuya.

Esto ha generado visiones encontradas sobre nuestro futuro.

En un extremo del espectro se encuentran aquellos que ven como una crisis las tasas de fertilidad más bajas en algunas áreas.

Un demógrafo está tan preocupado por la caída en la tasa de natalidad en Reino Unido que ha sugerido gravar a las personas sin hijos.

En 2019, en el país nacían en promedio 1,65 niños por mujer. Esto está por debajo del nivel de reemplazo (la cantidad de nacimientos necesarios para mantener el mismo tamaño de población) de 2,075, aunque la población siguió creciendo debido a la inmigración.

Una muchedumbre de gente en un concierto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Algunos están preocupados por la sobrepoblación mientras que otros advierten que la natalidad está cayendo en casi todo el mundo, lo que podría traer problemas.

El punto de vista opuesto es que desacelerar y eventualmente detener el crecimiento de la población mundial no solo es eminentemente manejable y deseable, sino que puede lograrse a través de medios totalmente voluntarios, métodos como simplemente proporcionar anticonceptivos a quienes los deseen y educar a las mujeres.

De esta manera, los defensores de esta posición creen que no solo podríamos beneficiar al planeta, sino también mejorar la calidad de vida que experimentan los ciudadanos más pobres del mundo.

Por otro lado, otros abogan por desviar el enfoque de ajustar el número de personas en el mundo, sin importar cuán suave o indirectamente se logre, a nuestras actividades.

Argumentan que la cantidad de recursos que utiliza cada persona tiene un mayor impacto en nuestra influencia colectiva, y señalan que el consumo es significativamente mayor en los países más ricos con tasas de natalidad más bajas.

Reducir nuestras demandas individuales sobre el planeta podría reducir la huella de la humanidad sin sofocar el crecimiento en los países más pobres.

De hecho, el interés occidental en reducir el crecimiento de la población en las partes menos desarrolladas del mundo ha sido acusado de tener matices racistas, cuando Europa y América del Norte están más densamente pobladas en general.

El impacto ambiental

Más allá de este debate, las estadísticas sobre el impacto que hemos tenido sobre la Tierra son alarmantes.

Según el organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 38% de la superficie terrestre del planeta se utiliza para cultivar alimentos y otros productos (como combustible) para los seres humanos o su ganado: cinco mil millones de hectáreas en total.

Y aunque nuestros antepasados vivían entre gigantes, cazando mamuts, mega-vombátidos y pájaros elefantes de 450 kg, hoy somos la especie vertebrada dominante en la Tierra.

En peso, los humanos representamos el 32% de los vertebrados terrestres, mientras que los animales salvajes representan solo el 1% del total. El ganado representa el resto.

Animales migrando

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las migraciones naturales de muchos animales salvajes ahora son imposibles de hacer sin deambular por asentamientos humanos o infraestructura humana.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés) descubrió que las poblaciones de vida silvestre disminuyeron en dos tercios entre 1970 y 2020; durante el mismo período, la población mundial se duplicó con creces.

De hecho, a medida que aumenta nuestro dominio, se han producido muchos cambios ambientales en paralelo, y varios ambientalistas prominentes, desde la primatóloga Jane Goodall, famosa por su estudio de los chimpancés, hasta el naturalista y presentador de televisión Chris Packham, han expresado su preocupación.

En 2013, Attenborough explicó su punto de vista a la revista Radio Times: «Todos nuestros problemas ambientales se vuelven más fáciles de resolver con menos personas, y más difíciles y en última instancia imposibles de resolver con cada vez más personas».

A algunos la alarma por la huella ambiental de la humanidad los ha llevado a decidir tener menos o ningún hijo, incluidos el duque y la duquesa de Sussex, Harry y Meghan, quienes anunciaron en 2019 que no tendrían más de dos por el bien del planeta.

En el mismo año, Miley Cyrus también declaró que aún no tendría hijos porque la Tierra está «enojada».

Un número creciente de mujeres se están uniendo al movimiento antinatalista y han declarado una «huelga de natalidad» (Birth Strike), hasta que se aborde la emergencia climática actual y la crisis de extinción.

La tendencia se vio impulsada por una investigación de 2017, que calculó que el simple hecho de tener un hijo menos por mujer en el mundo desarrollado podría reducir las emisiones anuales de carbono de una persona en 58,6 toneladas de «CO2 equivalente» o CO2e, más de 24 veces el ahorro de no tener un auto.

Hoy en día, se acepta ampliamente que las personas están ejerciendo una presión insostenible sobre los recursos finitos del mundo, un fenómeno que se destaca en el «Día del exceso de la Tierra», la fecha de cada año en la que se estima que la humanidad ha agotado todos los recursos biológicos que el planeta puede brindar de manera sostenible.

En 2010 cayó el 8 de agosto. Este año fue el 28 de julio.

Conmemoración del "Día del exceso de la Tierra" en Berlín, en 2018.

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES. Conmemoración del «Día del exceso de la Tierra» en Berlín.

Ya sea que el problema sean demasiados humanos, los recursos que usamos o ambos, «no puedo siquiera imaginar cómo más humanos podrían ser mejores para el medio ambiente», dice la académica Jennifer Sciubba, autora del libro «8.000 millones y contando: cómo el sexo, la muerte y la migración dan forma a nuestro mundo».

Sin embargo, Sciubba señala que la idea de una inminente «bomba demográfica» que viene a destruir el planeta -como sugiere el libro de los Ehrlich- está desactualizada.

«Cuando lo escribieron creo que había 127 países en el mundo donde las mujeres en promedio tenían cinco o más hijos en su vida», dice.

En esa era, las tendencias de la población realmente parecían exponenciales, y ella sugiere que esto infundió pánico sobre el nivel de población en ciertas generaciones que aún están vivas hoy.

«Pero hoy solo hay ocho [países con tasas de fertilidad superiores a cinco hijos por mujer]», expone Sciubba. «Así que creo que es importante que nos demos cuenta de que esas tendencias cambiaron».

Un futuro más feliz

La demografía no solo influye en el medio ambiente y la economía: también es una poderosa fuerza oculta que da forma a la calidad de vida de las personas en todo el mundo.

Según Alex Ezeh, profesor de Salud Global en la Universidad de Drexel, Pensilvania, el número absoluto de personas en un país no es el factor más importante.

En cambio, es la tasa de crecimiento o disminución de su población lo que es clave para las perspectivas futuras de un país: esto determina qué tan rápido están cambiando las cosas.

Tomemos África, donde Ezeh explica que actualmente se están produciendo tasas de crecimiento de la población radicalmente diferentes, dependiendo de dónde se mire.

«En varios países, particularmente en el sur de África, las tasas de fertilidad realmente han disminuido y el uso de anticonceptivos ha aumentado: la tasa de crecimiento de la población se está desacelerando, lo que en cierto modo son buenas noticias», dice Ezeh.

Al mismo tiempo, algunos países de África Central todavía tienen altas tasas de crecimiento demográfico, como resultado de la alta fecundidad y la esperanza de vida más larga.

En algunos lugares está muy por encima del 2,5% anual, «lo cual es enorme», dice Ezeh. «La población se duplicará cada más de 20 años en varios países».

Personas en un mercado de alimentos

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

Hoy usamos el 38% de la superficie terrestre para cultivar alimentos u otros productos para los humanos.

«Creo que la conversación sobre el tamaño y los números está fuera de lugar», dice Ezeh.

«Piensa en una ciudad que se duplica cada 10 años -como varias ciudades en África. ¿Qué gobierno realmente tiene los recursos para mejorar cada infraestructura que existe actualmente cada 10 años, a fin de mantener el nivel correcto de cobertura de esos servicios?

«Los economistas piensan que una gran población es excelente para muchos resultados diferentes, pero ¿se logra esa gran población en 10 años, 100 años o 1000 años? Cuanto más se tarde en llegar, se pueden establecer las estructuras correctas en el sistema que sostendrá a esa población», añade Ezeh.

Una presencia en expansión

Aunque aún no se ha decidido el grado en que la humanidad continuará expandiéndose por el planeta, ya se han establecido algunas trayectorias.

Y una es que es probable que la población humana continúe creciendo durante algún tiempo, independientemente de cualquier posible esfuerzo por disminuirla.

Un estudio publicado en 2014 encontró que, incluso en el caso de una gran tragedia global como una pandemia mortal o una guerra mundial catastrófica, o una política draconiana del hijo único implementada en todos los países del planeta -nada de lo cual nadie espera, por supuesto- nuestra población aún crecerá hasta 10.000 millones de personas para 2100.

Con la humanidad lista para volverse aún más dominante en los próximos años, encontrar una manera de vivir juntos y proteger el medio ambiente podría ser el mayor desafío de nuestra especie hasta el momento.

Imagen de portada: ALAMY.Este año la población mundial alcanzará un nuevo hito.

FUENTE RESPONSABLE:Zaria Gorvett; BBC Future. 18 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Demografía/Naturaleza/Cambio climático/Medio ambiente.

 

 

 

 

 

 

 

España es el sexto país más envejecido de Europa: conoce la edad media de tu municipio.

Demografía

Ferrol y Avilés son las localidades con mayor edad media del país, mientras que Melilla y El Ejido se sitúan como las más jóvenes.

España es el país de la Unión Europea que más ha envejecido durante la última década. Según el portal Eurostat, la edad media de los españoles aumentó en 4,4 años desde 2011, alcanzando los 44,7 años de media. Esta subida ha situado a a España como el sexto país con mayor edad media del club comunitario. No obstante, la estadística difiere en hasta 13 años según el lugar de España en el que se resida.

Las provincias y ciudades más envejecidas se encuentran en el noroeste peninsular. Según Jeroen Spijker, investigador en el Centro de Estudios Demográficos, esto se debe a «los niveles bajísimos de fecundidad» que se registran en esta zona «desde hace más de tres décadas». El lugar más afectado por este fenómeno es Zamora, cuyos habitantes alcanzan los 51,33 años de media.

No se quedan atrás los vecinos de Orense y Lugo, que también superan la cincuentena. Entre los municipios de más de 50.000 habitantes, las edades más elevadas se registran en Ferrol (La Coruña), Avilés y Gijón (Asturias).

Los territorios más jóvenes hay que buscarlos en el sur. Almería (40,86 años), Murcia y Sevilla son las provincias con las edades medias más bajas. Spijker considera que la razón de ser de estas cifras está en que en Andalucía los niveles de natalidad y mortalidad «son más altos, por lo que la edad media sube menos».

Entre las 150 ciudades más pobladas de España, solo 17 se mantienen por debajo de los 40 años. Melilla y El Ejido, que tienen la tasa de natalidad más alta del país, lideran la clasificación por municipios.

La edad media de los españoles ha subido de manera ininterrumpida desde 1975, pasando de situarse en los 33 años a superar los 44 en la actualidad. Este ascenso se replica en el resto del continente, aunque hay países como Suecia (-0,2 años), Malta (0) o Luxemburgo (+0,6) que han conseguido reducirlo desde 2011 a la mínima expresión.

El investigador del Centro de Estudios Demográficos explica que las principales causas del envejecimiento son la subida en la esperanza de vida y el mantenimiento de la fecundidad «en niveles muy bajos». Y es que España presenta la segunda menor tasa de fecundidad de Europa –1,19 hijos por mujer– y sufre un desplome en el número de nacimientos desde el año 2008.

Los territorios más jóvenes hay que buscarlos en el sur. Almería (40,86 años), Murcia y Sevilla son las provincias con las edades medias más bajas. Spijker considera que la razón de ser de estas cifras está en que en Andalucía los niveles de natalidad y mortalidad «son más altos, por lo que la edad media sube menos».

Entre las 150 ciudades más pobladas de España, solo 17 se mantienen por debajo de los 40 años. Melilla y El Ejido, que tienen la tasa de natalidad más alta del país, lideran la clasificación por municipios.

La edad media de los españoles ha subido de manera ininterrumpida desde 1975, pasando de situarse en los 33 años a superar los 44 en la actualidad. Este ascenso se replica en el resto del continente, aunque hay países como Suecia (-0,2 años), Malta (0) o Luxemburgo (+0,6) que han conseguido reducirlo desde 2011 a la mínima expresión.

El investigador del Centro de Estudios Demográficos explica que las principales causas del envejecimiento son la subida en la esperanza de vida y el mantenimiento de la fecundidad «en niveles muy bajos». Y es que España presenta la segunda menor tasa de fecundidad de Europa –1,19 hijos por mujer– y sufre un desplome en el número de nacimientos desde el año 2008.

Spijker recuerda al Gobierno que, ante el envejecimiento y la disminución de la población en edad laboral, resulta «clave» ofrecer «respuestas económicas y políticas» para garantizar «el continuo crecimiento económico de un país».

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: El Debate. España. Por José Ramón Pérez. 11 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/España/Demografía/Unión Europea

Nuevos paradigmas sobre la vejez: Argentina alcanzó el mayor número de personas mayores.

En sólo seis décadas, la cantidad de adultos mayores de 60 años en la Argentina pasó de 1 millón a 7 millones. Especialistas reflexionaron en diálogo con Télam sobre los desafíos para dar respuestas que atiendan la heterogeneidad de las vejeces en una sociedad que privilegia el ser o parecer joven.

Argentina es uno de los cuatro países con mayor proporción de población envejecida en la región, con más de 7 millones de personas mayores de 60 años, una condición demográfica que, según proyecciones, escalará a uno de cada cuatro argentinos en 2050, un fenómeno que especialistas se resisten a ver como un «problema sociodemográfico» y reflexionan sobre los desafíos y estrategias necesarias para dar respuestas que atiendan la heterogeneidad de las vejeces.

Aunque a un ritmo menos acelerado que otros países del mundo y de la región, Argentina empezó hace algunas décadas atrás este sostenido camino hacia el envejecimiento poblacional, que obliga a Estados y comunidades a dar ciertos debates generalmente postergados por discusiones de corto plazo.

El demógrafo e investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs) de Córdoba, Enrique Peláez, aseguró que se trata de «uno de los mayores logros de la historia de la humanidad, pero también uno de los mayores desafíos».

Consultado por Télam, explicó que el envejecimiento de la población es el resultado de un descenso en la tasa de fecundidad, que en Argentina pasó de 3,2 hijos por mujer en 1950 a 2,3 hijos por mujer en 2015; y, en simultáneo, de la disminución de los índices de mortandad en todas las edades, aparejado al aumento de la expectativa de vida, que escaló de 61,4 años en 1950 a 76,5 años en 2018.

Enrique Peláez, demógrafo e investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad / Foto: Laura Lescano.

Se querían vivir más años y, gracias a avances científicos y tecnológicos, se logró ganarle años a la vida. Sin embargo, en general esto no es acompañado por una valorización de la vejez, en una sociedad que privilegia el ser o parecer joven.

«Nos resistimos a ver el envejecimiento como un problema, como suele ser visto, aunque sí está claro que trae importantes desafíos desde el punto de vista de la organización de las sociedades y las políticas públicas», sostuvo Peláez.

Desafíos que atañen no sólo a los sistemas de jubilaciones, de salud o de cuidados, sino también a la creación de actividades sociales y de participación ciudadana, de trabajo, de educación o lo referido a adecuaciones en las ciudades, las viviendas o el transporte público.

«Nos resistimos a ver el envejecimiento como un problema, como suele ser visto, aunque sí está claro que trae importantes desafíos desde el punto de vista de la organización de las sociedades y las políticas públicas»

Enrique Peláez, demógrafo e investigador del Conicet

«Ante todo, implica avanzar en un cambio de paradigma, que abandone la visión reduccionista de que la vejez es igual a enfermedad y pérdida de autonomía», dijo la psicogerontóloga Gabriela Williams, coordinadora del dispositivo para personas mayores de la asociación civil Proyecto Suma.

Y continuó: «Ciertamente, es una etapa en la que hay mayor prevalencia de enfermedades, pero la vejez es algo mucho más complejo y heterogéneo que eso».

Es que los años de vida que se ganaron «no son años de vida que ganamos enfermos, los años de vida saludable han aumentado muchísimo también y la mayoría llega bien a su vejez», explicó por su parte Olga Chiadó, gerontóloga y docente de la Universidad Maimónides.

Ilustración: Pablo Blasberg.

En ese contexto, resaltaron la importancia de propiciar un abordaje biopsicosocial de la vejez, que promueva un envejecimiento activo desde la salud física como también la psíquica y emocional, la autonomía y la participación social, al tiempo que atienda la diversidad en la vejez.

«Parece absurdo aclararlo, pero muchas veces no se tiene en cuenta que no hay dos vejeces iguales, todos envejecemos distinto, de acuerdo a nuestras trayectorias y condiciones de vida y a cómo podemos, sabemos y queremos envejecer», expresó Chiadó.

Las especialistas coincidieron en que resulta indispensable habilitar la palabra y escuchar las demandas de las personas mayores y de sus redes, que no se limitan a demandas por límites físicos sino también deseos, proyectos y expectativas, que «nada de eso se pierde en la vejez».

«Muchas veces se cree que las personas mayores pierden el interés y las ganas de hacer. La realidad es que, excepto que haya ciertas patologías, el cuerpo envejece pero su psiquis no, al contrario, se desarrolla», aseguró Williams.

De cara a una sociedad cada vez más envejecida, destacaron la necesidad de seguir creando programas desde los gobiernos y la sociedad civil que promuevan espacios de inserción social y la posibilidad de recreación, de consumo cultural, de seguir estudiando o incluso trabajando, especialmente cuando se atraviesan duelos por la viudez, la pérdida de amigos o la jubilación.

«Muchas veces se cree que las personas mayores pierden el interés y las ganas de hacer. La realidad es que, excepto que haya ciertas patologías, el cuerpo envejece pero su psiquis no, al contrario, se desarrolla»

Gabriela Williams, psicogerontóloga

Son numerosos «los prejuicios que recaen sobre la vejez», pero los especialistas coincidieron en que «uno de los más dañinos es el de pensar que ‘el aluvión de viejos’ que vendrá significará un problema o carga económica» al modificarse la relación entre personas en edades laborales y en edades jubilatorias.

«Transferirlo inmediatamente a una conclusión económica es erróneo y no es más que un prejuicio edadista de asociar a las personas mayores con problemas de salud, dependencia funcional y una carga económica», explicó Sol Minoldo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet.

«Esto tiene detrás una premisa muy fuerte de que las personas únicamente son útiles en la medida en que pueden producir para el mercado, lo cual es discutible», agregó.

Sol Minoldo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet / Foto: Laura Lescano.

La socióloga aseguró que es necesario analizar «con más contexto» y ver qué pasó con los cambios en las maneras de producir durante estas décadas, y enfatizó en que no se puede asumir que «una reducción de personas en edad laboral automáticamente implica reducir la capacidad de producir riqueza».

«Cuando hacemos proyecciones de PBI es muy raro que se prevea una caída del mismo por causas demográficas», indicó Minoldo y apuntó que, además, son muchas las personas mayores que «siguen aportando a la producción de riqueza desde trabajos mercantiles y no mercantiles».

«Nadie quiere que el Estado transfiera a los mayores una mayor proporción de la riqueza. Entonces, el verdadero problema que enfrentamos no es técnico, sino distributivo y ante todo político»

Sol Minoldo

Asimismo, la capacidad de consumo de estas personas «se puede sostener con cambios tanto en los bienes y servicios que produzca el mercado, con un mayor peso del consumo de personas mayores, como en aceptar que la inversión en el sistema previsional incremente su peso en el conjunto del gasto social del Estado para que el envejecimiento sea sostenible», sostuvo.

«Nadie quiere que el Estado transfiera a los mayores una mayor proporción de la riqueza. Entonces, el verdadero problema que enfrentamos no es técnico, sino distributivo y ante todo político», concluyó.

Imagen de portada: Gentileza de Télam

FUENTE RESPONSABLE: Télam. Por María Clara Olmos. 27 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Vejez/Demografía/Mortalidad/Calidad de Vida/CONICET.

 

 

 

 

«Estamos en huelga de tener bebés»: el país con la natalidad más baja del mundo (y las consecuencias de este fenómeno).

Corea del Sur se encamina a una crisis sin precedentes. ¿La razón? Su población no crece al ritmo que debería.

En 2021 el país asiático volvió a registrar la tasa de natalidad más baja del mundo, pues la Oficina Nacional de Estadística apenas contabilizó el nacimiento de 260.600 niños, 11.800 menos que el año anterior, informó la agencia Yonhap.

Desde 2018 la tasa de natalidad en Corea del Sur es inferior a un hijo por mujer. Las últimas cifras oficiales muestran que esta tendencia lejos de revertirse tiende a agudizarse. Así, en los últimos 12 meses las mujeres tuvieron 0,81 niños en promedio, un dato que representa una disminución de tres puntos en comparación con 2020, y que supone además el sexto descenso consecutivo.

Esta caída en la tasa de natalidad amenaza con complicar los problemas que viene atravesando la economía del país, la cual apenas crece. En las economías más avanzadas del mundo el promedio de hijos por pareja es de 1,6; es decir, el doble que en el país asiático.

Las causas

En los últimos años, la presión económica y factores profesionales han sido claves a la hora de tomar la decisión de tener hijos, dicen los expertos.

Para las cifras de 2021, los analistas apuntan al costo de vida cada vez más alto, la subida del precio de las casas y el impacto de la pandemia de covid como principales factores que desaniman a la población a tener hijos.

Una mujer entre dos hombres

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Cada vez son más las mujeres que privilegian su carrera profesional ante la posibilidad de formar una familia, una decisión impulsada por la desigualdad con los hombres que persiste en el mercado laboral.

En el caso concreto de la carrera profesional, las mujeres surcoreanas tienen una gran formación, explica la corresponsal de la BBC en Seúl, Jean Mackenzie, pero están lejos de haber logrado condiciones de igualdad en el trabajo respecto a los hombres.

«El país tiene la mayor diferencia salarial entre hombres y mujeres de todos los países ricos», señala Mackenzie.

Además, el hecho de que las tareas domésticas y el cuidado de los niños siga recayendo mayoritariamente en ellas hace que sea más común que las mujeres dejen de trabajar después de tener hijos o que sus carreras se estanquen.

En esencia, indica la corresponsal de la BBC, muchas mujeres se ven todavía forzadas a elegir entre tener una carrera o una familia. Cada vez más deciden que no quieren sacrificar sus carreras.

Como le dijo una mujer a la periodista, «estamos en huelga de procrear».

«No tengo planes de tener un niño. No quiero sufrir el dolor físico de parir ni ver cómo mi carrera se perjudica», explicó la surcoreana Jang Yun-hwa en una entrevista que concedió a la BBC en 2018.

«Prefiero vivir sola y conseguir mis sueños a ser parte de una familia», agregó Jang.

Un grupo de trabajadores en una fábrica.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La disminución de la natalidad y el envejecimiento de la población amenazan con complicar los problemas que viene padeciendo la economía surcoreana.

Las consecuencias

Las tasas de natalidad han «disminuido notablemente» en las últimas seis décadas en las economías más grandes y avanzadas, de acuerdo a los datos manejados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Países como España también afrontan problemas demográficos similares, aunque las olas migratorias registradas en las últimas décadas, sobre todo las provenientes de África y América Latina, han paliado sus efectos.

Sin embargo, el caso de Corea del Sur es particular, porque el tamaño de sus familias se ha reducido considerablemente en unas pocas generaciones. A principios de los años 70, las mujeres tenían una media de cuatro hijos.

Esta disminución ha provocado un envejecimiento de la población y el consiguiente aumento en la tasa de mortalidad. Desde 2020 Corea del Sur ve cómo su población desciende, pues el número de muertes está superando a la cifra de recién nacidos. Solo en mayo de este año el país registró 28.859 decesos frente a 20.007 alumbramientos.

Vista de Seúl

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El costo de la vida, en particular el de la vivienda, es otro de los factores que hace que más jóvenes surcoreanos pospongan o descarten formar una familia.

Los expertos sostienen que los países necesitan al menos dos hijos por pareja -una tasa de 2,1- para mantener su población en el mismo tamaño, sin tener que recurrir a las inmigración.

La disminución de la población puede generar múltiples problemas económicos. Por un lado, exige un mayor gasto público para responder al aumento de la demanda de los sistemas sanitarios y de las pensiones y, por el otro, el descenso de la población joven también causa una escasez de mano de obra.

Los pronósticos

Los expertos advierten que Corea del Sur podría enfrentar un «terremoto demográfico» a partir de 2030, debido al declive y rápido envejecimiento de su población.

Estudios del propio gobierno citados por la agencia Yonhap afirman que si la situación no se revierte la población en edad de trabajar caerá 35% durante los próximos 30 años.

En América Latina, Uruguay enfrenta un desafío demográfico similar al de Corea del Sur. Desde 2015 la tasa de natalidad del país sudamericano ha pasado de 1,9 hijos por mujer a 1,4 y a ello hay que sumarle la emigración de sus jóvenes, una combinación que explica por qué su población viene decreciendo.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. 

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Hace 3 horas.

Sociedad y Cultura/Economía/Migraciones/Corea del Sur/Salud/ Demografía.

 

Sobre el declive de las civilizaciones.

Civilizaciones “inferiores”, pero más cohesionadas (tribus bárbaras, bereberes) pueden hacer caer a una civilización decadente sin cohesión de una forma relativamente rápida

Si deseas profundizar sobre esta entrada; cliquea por favor donde leas lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

En un meme viral que circula por WhatsApp, se observa en la parte superior de la imagen unos legionarios romanos atravesando los Alpes, y acompaña a la viñeta la leyenda (en inglés en el original) “épocas difíciles crean hombres duros”; la imagen inmediatamente inferior muestra el esplendor de la civilización romana con el auge de la Urbe, y la leyenda “hombres duros crean épocas buenas”; la tercera viñeta muestra una bacanal (fiestas en honor de Baco, el dios del vino, en las que confluía, según la tradición, aparte del caldo, el sexo orgiástico), la leyenda es “épocas buenas crean hombres débiles”; la cuarta y última viñeta muestra el asalto de los vándalos a Roma, con la destrucción parcial de la ciudad, y la leyenda es “hombres débiles crean épocas difíciles”. Se señala así cómo el final de un ciclo vuelve a dar paso al principio de otro. La conmoción que supuso la caída del Imperio romano occidental a manos de tribus bárbaras consideradas más atrasadas fue enorme. 

Con todo, el primer historiador que se atrevió a realizar un trabajo profundo sobre la naturaleza del declive de las civilizaciones fue el tunecino Ibn Jaldún, a su vez hijo de sevillanos huidos tras la reconquista, en el siglo XIV. Jaldún se quedó perplejo al observar las grandes ciudades romanas del norte de África y preguntarse cómo en esa zona las tribus bereberes y los vándalos venidos del norte por mar habían podido desplazar a Roma. 

Su obra ‘Muqaddima’ (Introducción a la historia universal) realiza un planteamiento general sobre los elementos comunes que marcan el declive de las civilizaciones. El concepto esencial que utiliza es el de ‘cohesión social’ (‘asabiya’, en árabe). Según él, las sociedades, al hacerse opulentas, acaban perdiendo ‘asabiya’, hasta el punto de que entran en decadencia a pesar de su opulencia. Llegados a un punto, civilizaciones “inferiores”, pero más cohesionadas (tribus bárbaras, bereberes) pueden hacer caer a una civilización decadente sin cohesión de una forma relativamente rápida.

Foto: Dos niños pasan con sus patinetes frente a un mural en Chile. (Reuters)

Opinión Consecuencias económicas de nuestra desaparición. Ignacio de la Torre

Ya en el siglo XXI, el recientemente fallecido pensador judío Jonathan Sacks afirmó unas impactantes palabras al recoger el premio Templeton de 2016: «Ibn Jaldun, Giambattista Vico, Stuart Mill, Bertrand Russell, Will Durant… Todos han mantenido lo mismo: que las civilizaciones comienzan a morir cuando pierden la pasión moral que les dio forma. Ocurrió en Grecia y Roma, y le puede ocurrir a Occidente. Los signos son: caída de la tasa de natalidad, decadencia moral, mayores desigualdades, una pérdida de confianza en las instituciones, autoindulgencia por parte de los ricos, desesperanza por parte de los pobres, minorías no integradas, la incapacidad de hacer sacrificios presentes para poder beneficiar a las futuras generaciones y una pérdida de fe en las creencias antiguas sin que sea reemplazada con un nuevo esquema de valores. 

Son señales peligrosas, y muchas de ellas están hoy en auge».

Nos separan siete siglos desde los escritos de Jaldún, y casi 16 desde la caída del Imperio romano de Occidente. Sin embargo, las palabras de Sachs parecen estar más presentes que nunca. 

La prosperidad lograda en la reconstrucción tras la segunda guerra mundial sin duda promovió un rearme económico y un Estado social que soportó el crecimiento de las clases medias, y su afinidad con el sistema democrático. Desde mediados de los 70, ese modelo adolece, por las ventajas y los desafíos que ha supuesto la cuarta revolución industrial. Desde entonces, seguimos progresando, pero a un ritmo muy inferior al que lo hacían nuestros padres. Además, el progreso es mucho más volátil, debido a las habilidades que se precisan precisamente de dicha revolución industrial: ahí se genera la enorme dispersión de salarios observada desde entonces, génesis de la mayor desigualdad de ingresos y de riqueza. 

Por último, la revolución ha concentrado la creación de trabajos altamente remunerados en grandes urbes, lo que se traduce en un crecimiento económico totalmente dispar, y en la emigración de jóvenes desde sus ciudades ancestrales hacia la gran urbe que genera el ‘efecto red’ de trabajos altamente productivos y remunerados. La consecuencia de estos factores es una pérdida intensa de ‘cohesión social’.

Foto: Un bar de Vallecas. (Sergio Pérez/Reuters)

Opinión El «apoyo político al más alto nivel» y lo que se está cociendo en los barrios del sur. Esteban Hernández

No demonizo la revolución tecnológica, está aquí y presenta también enormes ventajas (como las vacunas de RNA mensajero contra el covid), pero no nos hemos parado a analizar posibles respuestas. 

Los populistas levantan su bandera proponiendo soluciones sencillas para tamaños problemas (como construir un muro en Texas, o cambiar fronteras), pero, como siempre, un fenómeno complejo requiere de soluciones complejas, y nos jugamos mucho en ello. 

Esta vez, con todo, me asombra que, a diferencia del siglo V, no acabo de encontrar otras civilizaciones muy cohesionadas. China y Rusia se encuentran en un ‘suicidio demográfico (acuñando la expresión de Alejandro Macarrón) profundo. La India ha pasado ya a una tasa de fertilidad de dos niños por mujer, que no asegura el reemplazo generacional. El islam afronta profundas divisiones políticas, religiosas y jurídicas. 

La cuestión, como siempre en la historia, es cómo reaccionamos a tamaños problemas. Spengler escribió ‘La decadencia de Occidente’ en 1917, hace más de un siglo, y aún seguimos debatiendo la decadencia. En cualquier caso, nuestra reacción ante tan enormes desafíos tiene que partir de la premisa de la valentía. Como dijo Upton Sinclair: “Nuestras libertadas se ganaron con sufrimiento, y pueden perderse a través de nuestra cobardía”.

Imagen de portada: La caída del Imperio romano. (Thomas Cole, 1836)

FUENTE RESPONSABLE: Observatorio del IE. España. Por Ignacio de la Torre. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Decadencia/Populismo/Demografía/Tecnología/

Educación/Desigualdad.