«Nude Yoga Girl» continúa arrasando en Internet con sus nuevas fotografías.

Nude Yoga Girl prefiere permanecer en el anonimato; mantiene sus rasgos identificativos ocultos en las sombras mientras se retuerce, se dobla y estira sus extremidades hasta convertirse en una luciérnaga, una paloma, un escorpión, un colibrí.

Nude Yoga Girl

Revela sus pensamientos más íntimos en sus pies de foto, reflexiones sobre la imagen corporal, la auto-aceptación, y las revelaciones conseguidas a lo largo de su práctica diaria, pero mantiene sus detalles personales, su nombre, su cara, su ubicación, para sí misma.

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Nude Yoga Girl trabaja en el escenario de un pequeño estudio y lo hace todo ella misma excepto el acto físico de presionar el obturador (su novio le ayuda con eso). Se ha convertido en una sensación mundial de Instagram, pero deja claro que su intención no es ser «sexy».

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Con su propio crecimiento personal, Nude Yoga Girl espera inspirar a otros a cuidar sus cuerpos. El cuerpo desnudo, parece querer sugerir, puede ser bello sin ser inherentemente sexual.

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Podemos seguir a Nude Yoga Girl en Instagram.

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«Nude Yoga Girl» agita Internet con sus desnudos de Yoga

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Nude Yoga Girl: Instagram

Imagen de portada: Nude Yoga Girl: Instagram

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Juan Yuste.23 de marzo 2016.

Sociedad y Cultura/Fotografía artística/Yoga/Deporte/Relajación

/Salud/Meditación/Estimulante.

Tigrán Petrosián: cuando el ajedrez es una trinchera.

A los trece años empecé a trabajar barriendo calles en mitad del invierno. Era horrible. Por supuesto, en esos tiempos no había máquinas, así que tenía que hacerlo todo a pulso. Y yo era un muchacho débil. Me avergonzaba ejercer como barrendero; esta era una reacción natural, supongo. El trabajo no era tan horrible por la mañana temprano, con las calles aún vacías, pero cuando amanecía y las multitudes salían de casa llegaba a odiarlo de verdad. Me puse enfermo y perdí un año de colegio. Teníamos una babushka, una hermana de mi padre, que me salvó la vida. Me daba pan para comer cuando estaba enfermo y hambriento. Por entonces empecé a sufrir los problemas de audición, pero no recuerdo cómo sucedió. Todo lo relacionado con aquella época está borroso.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias.

Se dice que la personalidad de los ajedrecistas se refleja en su estilo de juego. Es evidente en algunos casos, pero no tanto en otros, así que quizá hablamos de una hipótesis imperfecta. Eso sí, se cumple a la perfección en el caso de Tigrán Vartánovich Petrosián, el «Tigre de Acero», superviviente de la miseria y el hambre, luchador tenaz, noveno campeón mundial de ajedrez. 

Antes de que su vida diese un giro dramático, el pequeño Tigrán fue un alumno superdotado. Su padre, Vartan, trabajaba como conserje en una residencia para militares retirados de Tiflis, donde la familia podía ocupar un pequeño apartamento en el ático. Vartan era analfabeto, pero veía en el estudio la única vía de escape para sus hijos, fomentando la pasión de Tigrán por la lectura. Le gustaba menos que Tigrán se aficionó a los naipes y otros juegos de mesa con los que pasaban el tiempo los jubilados residentes en la institución. El niño leía y estudiaba, pero no solo aprendió aquellos juegos, sino que no tardó en vencer con regularidad a los adultos. Solo se le resistía, curiosamente, el ajedrez. Le intrigaba por su complejidad, pero no se atrevía a pedirles a los adultos que lo incluyesen en las partidas.

Cuando tenía trece años, sus padres murieron con una diferencia de pocos meses. La escasez generalizada que produjo la guerra contra la Alemania nazi estaba golpeando con dureza a la población. Para no quedarse sin un techo, y con un hermano menor al que alimentar, Tigrán se hizo cargo de las responsabilidades que su padre había ejercido como conserje del asilo. Por las mañanas trabajaba antes de acudir al colegio. Una vez terminadas las clases, volvía a trabajar. Entre sus tareas había que una que detestaba especialmente: barrer las calles contiguas en mitad del gélido invierno. Siendo un niño débil, enfermizo y desnutrido, no tardó en enfermar. 

El trauma sobre lo sufrido durante aquellos años debió de ser considerable, pues dio paso a un olvido selectivo. El mismo Petrosián que en el futuro, durante los torneos, encendía y apagaba su audífono a mitad de partida —uno de sus más reconocibles gestos— no conseguía recordar cómo había adquirido su característica sordera. Pero había sobrevivido. Y se había hecho más fuerte.

Después de pasar semejantes calamidades, cualquier otra persona hubiese jurado no volver a pisar la nieve, pero Tigrán Petrosián no era cualquier persona. Casi como revancha, terminó aficionándose al esquí de fondo, y pasaría incontables horas de su vida adulta atravesando parajes teñidos de blanco, como si esa misma nieve no hubiese estado a punto de matarlo siendo apenas un niño. 

La orfandad y la miseria tampoco mataron su ansia de crecimiento intelectual. Azotado por la enfermedad y el hambre, decidió que no iba a abandonar el aprendizaje del ajedrez, aun a costa de quitarse el pan de la boca. En una Unión Soviética azotada por la carestía de alimentos, Tigrán gastó valiosos puntos de su cartilla de racionamiento para adquirir Práctica de mi sistema, uno de los famosos manuales del ajedrecista letón Aron Nimzowitsch. El libro le costó renunciar a unas cuantas comidas, pero lo devoró con pasión: «Ya sabes, cuando consigues un libro de esa manera, te lo lees de verdad».

Por las noches se sumergía en las páginas hasta no poder más, y después metía el libro bajo la almohada para poder leer otro rato nada más despertarse. A los trece años, apenas dos años después de haber empezado a estudiar ajedrez, el chaval desvalido que barría las calles venció por primera vez a un jugador profesional. A los diecisiete se convirtió en campeón juvenil de la Unión Soviética. A los veinte se mudó a Moscú, la capital mundial del ajedrez, porque estaba faltando competencia en Tiflis. A los veintitrés años obtuvo el título de gran maestro. Por entonces ya no barría calles y se había licenciado en la universidad, aunque el recuerdo de la miseria siempre tendría un gran efecto sobre su carácter:

Los tres amores de mi vida son el hockey, el ajedrez y el fútbol. Por ese orden. Y el billar, supongo. Hasta cuando estoy esquiando me sorprendo a mí mismo pensando sobre ajedrez. Es curioso; el único momento en que puedo apartar completamente mi mente de los tableros es cuando estoy jugando al billar. Porque incluso cuando discuto con mi mujer estoy pensando en el ajedrez.

Petrosián se repuso de su enfermiza infancia convirtiéndose en un ávido aficionado a los deportes. Además del esquí de fondo, jugaba al fútbol y al tenis de mesa. Como espectador, seguía al Spartak de Moscú con fervor, y entre sus contrincantes era sabido que a veces concedía tablas rápidas a oponentes inferiores con el único objetivo de llegar a tiempo para ver un partido. Pero las distracciones futbolísticas no fueron las únicas responsables de que su ascenso al trono del ajedrez fuese relativamente tardío. 

Tigrán Petrosián era un superviviente y un competidor duro cuando se lo proponía, pero también en un hombre que apreciaba aquello que tenía, y no parecía necesitar más. En 1953, diez años antes de su coronación, estaba ya situado en la élite, pero su estilo defensivo le permitía obtener buenas puntuaciones en los torneos, lo cual conllevaba ingresos suficientes para vivir con una soltura que no había conocido en sus primeros años. Ya en 1960, un joven Bobby Fischer señalaba a Petrosián como «el mejor» jugador de la Unión Soviética, pero señalaba su falta de confianza y lo que veía como su mayor debilidad: el exceso de empates.

Petrosián jugaba para no perder. Y en ello no tenía parangón. Llevó al extremo la lógica posicional de sus ídolos: el pragmático Nimzowitsch, el calculador Akiba Rubinstein, y el analítico José Raúl Capablanca

Como ellos, Petrosián evitaba riesgos y buscaba capitalizar los errores del contrario. Esta filosofía lo hacía casi invencible, pero le otorgaba pocas victorias y se interpuso en su progreso. La década de 1950 transcurrió sin que diese el paso hacia la cumbre. Demostró poseer el potencial para convertirse en aspirante a campeón, pero vivía bien. Para conquistar el trono, necesitaba dejar de conformarse con vivir bien.

El ajedrez soviético —y, por ende, el mundial— orbitaba en torno al todopoderoso Mijaíl Botvínnik, patriarca deportivo e institucional de la URSS. Era proponente de un estilo de juego científico muy del gusto de la ideología estatal. 

Petrosián, con su carácter modesto, consideraba inatacable el estilo de Botvínnik. Pero Botvínnik no era inatacable. El final de la década vio el ascenso de dos campeones que entrecortan de manera fugaz, pero muy brillante, el reinado del patriarca. Vasili Smyslov y Mijaíl Tal. 

Ambos demostraron que la ambición, el atrevimiento y la imaginación podían quebrantar al patriarca. Petrosián se dio cuenta de que necesitaba apretar el acelerador. Dejó de regalar tablas fáciles a rivales inferiores, y su escalada resultó imparable. 

Su ajedrez era un reflejo de su vida anterior: resistir, resistir y resistir. Convertido en el mayor genio del juego defensivo, levantaba murallas en el tablero que intimidaban incluso a los más feroces rivales. Bobby Fischer, reacio a conceder en público la menor superioridad psicológica a cualquier otro jugador, le confesó a su compatriota Larry Evans que «en todo el mundo, Petrosián es el hombre más difícil de batir». El maestro Lev Polugaievski lo resumió así: «En aquellos años, era más fácil ganar el campeonato soviético que ganarle una partida a Tigrán». En 1963, Petrosián se convirtió en el aspirante al título. Estaba en el cénit de sus poderes. Pero aún se sentía empequeñecido ante Mijaíl Botvínnik, que, pese a haber sobrepasado ya los cincuenta años, había obtenido el trono mundial por tercera vez. Petrosián había estudiado el estilo de Botvínnik durante años, pero acudió al enfrentamiento sintiéndose abrumado por la larga sombra del patriarca: 

Botvínnik era una institución nacional. Siempre se hablaba de él en términos superlativos, y eso, por supuesto, tuvo influencia en mí desde el principio. Era terriblemente opresivo. Cualquier libro de ajedrez que abrieses estaba conectado a él, de una manera u otra. La prensa siempre decía que Botvínnik había convertido el ajedrez en una ciencia. Así que cuando te dabas cuenta de que eras solamente un ser humano normal que casualmente juega al ajedrez, tienes la impresión de que no hay manera posible de vencer a Botvínnik. Se vuelve algo bíblico. David contra Goliat. Bueno, quizá más adelante llegué a verme como David, pero al empezar aquella final me veía simplemente como el pobre Petrosián.

La presión deportiva no era el único factor. Siendo armenio, enfrentarse a un ruso tenía un componente étnico y, como le sucedería mucho más adelante a Garri Kaspárov (de madre armenia y apellido original Kasparián), Petrosián sentía el enorme peso de defender a los suyos. Por aquella época y hasta la década de 1980, con la sola excepción de Bobby Fischer, los dos finalistas del campeonato mundial eran siempre soviéticos. 

De cara al resto del mundo, los jugadores soviéticos parecían un bloque monolítico, pero en las finales existía una palpable tensión si uno de los contendientes pertenecía a una minoría no rusa. Como aclaraba el propio Petrosián: «En el extranjero nos llaman rusos a todos, pero yo soy armenio». Se convirtió en un símbolo. Antes de empezar la final de 1963, una congregación de seguidores armenios se dedicó a agasajarlo con comidas típicas armenias. Incluso le llevaban trucha recién pescada en Armenia y transportada en avión hasta Moscú. Para ellos, Petrosián era un héroe.

Era muy poco característico de Petrosián ceder a la presión, pero le sucedió en la primera partida, que perdió de manera estrepitosa y jugando muy por debajo de su auténtico nivel: «Jugué como un niño. Aquella partida fue un jarro de agua fría. Me sentí realmente avergonzado de mí mismo». Un punto de desventaja al empezar una final es mucho; es, de hecho, una desventaja muy difícil de remontar. Pero fue justo entonces cuando Tigrán Petrosián, el modesto conformista, se transformó en el terrorífico e intimidante Petrosián que iba a pasar a la historia del ajedrez: «Decidí que, o bien le regalas la final a tu oponente, o bien haces que te tenga que vencer por sus propios méritos».

Cuando Petrosián se recompuso y empezó a ser él mismo, la final cambió por completo. A la derrota inicial siguieron tres empates muy competidos. Por fin, Petrosián ganó la quinta partida, demostrando la profundidad de su visión al detectar una ventaja posicional que nadie, ni aun sus ayudantes, habían visto. Se adelantó ganando también la séptima partida de manera brillante, incluido un sacrificio de alfil que demostraba que el aspirante armenio era muy capaz de usar golpes tácticos si los necesitaba, por más que no fuesen habituales en su estilo. 

Botvínnik puso toda su ciencia al servicio de la defensa de la corona; tras forzar seis tablas consecutivas, ganó la decimocuarta partida y volvió a empatar la final. Pero esto ya entraba en los planes de Petrosián. Como hacen algunos boxeadores —Floyd Mayweather viene a la mente—, Petrosián no dedicó el segmento central de la final a forzar una victoria rápida, sino a provocar el desgaste de su adversario. Por fin, cansado de enfrentarse a la muralla del armenio, Botvínnik se vino abajo y Petrosián ganó tres de las siguientes cinco partidas. Sentenció el Mundial de manera tan contundente que Botvínnik decidiría no volver a intentar el asalto a la corona. 

Su victoria fue recibida con euforia por los armenios. Recibió la carta de una admiradora armenia que acaba de alumbrar trillizos y había decidido bautizarlos en su honor: Tigrán, Vartan y Petros. Unos años más tarde, otro seguidor de apellido Petrosián, aunque no pariente, bautizó a su hijo Tigrán: ese Tigrán Petrosián tiene actualmente treinta y siete años y también es gran maestro de ajedrez.

El nuevo campeón continuó sin perseguir las ganancias económicas. Nunca sobrecargaba su agenda. Recordaba bien las penurias de combinar el colegio con el trabajo a cambio de unas pocas monedas y raciones. Ahora vivía con comodidad gracias al dinero de los torneos y la escritura de artículos, tarea que se le daba particularmente bien, dada su formación como lingüista, filósofo y adicto a la lectura: «Ahora que soy campeón, toda clase de revistas se abalanzan sobre cualquier cosa que escriba. Supongo que, si quisiera, podría dar conferencias y ofrecer exhibiciones durante todo el año, pero lo que gano sin necesidad de trabajar tanto me es suficiente. Los premios que gano en torneos del extranjero me bastan para comprar caprichos». El niño que barría la nieve prefería ahora disfrutar de la vida. En los torneos, además, aparecía relajado y sociable. Dejó muchos momentos para recordar, como cuando ofreció tablas durante una partida, pensó que el rival las rechazaba, apagó su audífono para no oír el ruido de fondo, y terminó ganando cuando el rival terminó aceptando su oferta, pero él no llegó a enterarse.

En apariencia volvía a ser el Petrosián conformista de los años cincuenta, excepto por un detalle: el mundial le había dado una inquebrantable confianza en sí mismo. Una vez sintió que era el mejor, dejó de preocuparse por quiénes eran sus rivales. Sabía que su impenetrable estilo era ideal para la defensa del título. En 1966 se enfrentó al nuevo aspirante y gran estrella emergente del ajedrez soviético Borís Spasski, cuya clarividencia y capacidad de adaptación le habían permitido desarrollar una especie de «estilo universal» y lo habían convertido en el favorito de todas las quinielas. Petrosián, sin embargo, no le dio opción. Spasski cometió el error de subestimar la versatilidad del campeón, y salió derrotado en la final. Después admitió su error y señaló lo que muchos parecían olvidar: que el defensivo Petrosián era «primero, y antes que nada, un estupendo táctico». 

Ambos contendientes volvieron a enfrentarse tres años después, en 1969. Las circunstancias habían cambiado. Petrosián había cumplido los cuarenta años y ya no se sentía con la misma energía. Spasski era, ya nadie lo dudaba (excepto, cómo no, Bobby Fischer) el mejor jugador del mundo. La final no hizo sino confirmarlo. Petrosián empezó ganando la primera partida, al igual que seis años antes había hecho Botvínnik ante él. Pero la edad y el hambre —esta vez, el hambre figurada de Spasski por la gloria— iban a convertirse en factores determinantes. 

Ya destronado, acarició la idea de apartarse para siempre del ciclo por el campeonato mundial, pero su juego continuaba siendo de muy alto nivel y su defensa impenetrable para todos (salvo para Spasski), así que la retirada parecía prematura. Decidió disputar el Torneo de Candidatos de 1971. Fue una mala idea. Empezó muy bien, imponiéndose invicto a dos jugadores jóvenes y ambiciosos. En cuartos de final eliminó al alemán Robert Hübner. En semifinales se impuso al temperamental, feroz e indomable prodigio ruso Víktor Korchnói. Petrosián, pues, se plantó en la final del Candidatos habiendo producido una gran impresión para un cuarentón. El problema era el oponente en la final: Bobby Fischer. En el nivel de rendimiento más alto que se haya visto desde que existen las competiciones modernas, Fischer había aplastado por 6-0 a sus dos anteriores rivales, hazaña inédita. Llevaba una racha nunca vista de veinte victorias consecutivas, ¡sin conceder ni unas tablas!

Petrosián se encontró con la presión de defender el honor de una humillada Unión Soviética, pues una de las víctimas de Fischer había sido el ruso Mark Taimánov. Petrosián no solo se jugaba una final, sino su estatus social y su prestigio de cara al régimen soviético. Nadie ignoraba que Taimánov iba a ser condenado al ostracismo por haber perdido 6-0. A Petrosián podía sucederle lo mismo, pero él continuaba teniendo su férrea presencia de ánimo. Aunque Fischer empezó la final ganando la primera partida, Petrosián se rehízo del golpe ganando la segunda. Después siguieron tres tablas donde Petrosián llegó a tener posiciones de ventaja. Considerando el asombro internacional que había despertado la racha de Fischer, aquellas cinco primeras partidas bastaron para salvar el honor de Petrosián. Era más de diez años mayor que su rival, pero hacía gala de una inusual frescura mientras que Fischer parecía cansado y extrañamente intimidado ante el armenio, a quien sin duda admiraba. Fischer, como Spasski, opinaba que Petrosián «tiene una increíble visión táctica y un maravilloso instinto para el peligro. No importa cuánto pienses o con cuánta profundidad analices, Petrosián olfateará cualquier peligro con veinte movimientos de antelación». Ambos jugadores no se parecían, pero podían sentir una conexión: eran de origen muy humilde, habían tenido infancias difíciles y habían crecido con carestías familiares o afectivas. Ambos conocían la pobreza, pero llegaron a rechazar, aunque por diferentes motivos, grandes cantidades de dinero en momentos clave de sus carreras. 

Petrosián lo dio todo. Sin embargo, la edad y la apoteosis de Fischer estaban en su contra. Fischer ganó la sexta partida, pero además notó que Petrosián evitaba las situaciones complicadas que requiriesen una larga lucha. Así, dedujo que Petrosián había ocultado hábilmente su propia falta de energía. Como un tiburón que huele la sangre, el estadounidense ya no perdonó. Ganó las tres siguientes partidas, asestando un parcial de 4-0 que era aplastante, pero que no menoscabó la imagen de Tigrán Petrosián. El resultado final fue de 6.5 a 2.5 puntos. Un resultado abultado, pero matizado por la resistencia que, para asombro de todos, había ofrecido el veterano excampeón. Petrosián fue, junto a Spasski, el único hombre capaz de plantar batalla al fenómeno que desbarató el ajedrez internacional entre 1970 y 1972.

Tigrán Petrosián falleció en 1984, no sin antes haber propiciado una fiebre del ajedrez en Armenia, de la que surgió toda una nueva generación de jugadores. Entre ellos, los actuales top cien: Levón Aronián (número seis del mundo en el momento de escribir estas líneas), Gabriel Sargissián, Karen Grigorián y Hrant Melkumián. Pero, sobre todo, dejó una lección que valía tanto para el ajedrez como para la vida: no siempre tiene más posibilidades de ganar quien más arriesga, sino quien más está dispuesto a resistir.

Imagen de portada: Tigrán Petrosián disputa varias partidas de ajedrez simultáneamente en Londres, 1978. Fotografía: Getty.

FUENTE RESPONSABLE: Jot Down. Por E.J. Rodríguez. 

Sociedad y Cultura/Ajedrez/Armenia/Deportes/URSS/Historia.

Un robot quiebra el dedo de un niño de 7 años durante una partida de ajedrez.

Un robot le quebró el dedo a un niño de 7 años durante una partida de ajedrez en Moscú, informó la prensa local.

«El robot quebró el dedo del niño», le dijo Serguéi Lázarev, presidente de la Federación de Ajedrez de Moscú, a la agencia de noticias Tass. «Esto, por supuesto, es malo», agregó.

Un video compartido en redes sociales muestra al robot tomando una de las piezas. Luego, el niño hace su propio movimiento y el robot agarra su dedo.

Cuatro adultos ayudan al niño, quien finalmente es liberado y se lo llevan.

Por favor; pincha el siguiente link para ver el video, si así lo deseas. Muchas gracias.

A chess robot broke a 7-year-old boy’s finger.

«El niño hizo un movimiento, y después de eso debemos dar tiempo para que el robot responda, pero el niño se apresuró y el robot lo agarró», describió Lázarev.

El incidente ocurrió la semana pasada durante el Abierto de Ajedrez de Moscú, un campeonato internacional que se celebró del 13 al 21 de julio en la capital rusa.

El presidente de la Federación de Ajedrez de Moscú dijo que la máquina había jugado muchos partidos antes sin que se registraran incidentes.

«El robot fue alquilado por nosotros, ha sido exhibido en muchos lugares, durante mucho tiempo, con especialistas», señaló, y agregó que ellos no son responsables por la máquina.

«Los operadores de robots, al parecer, tendrán que pensar en reforzar la protección para que esta situación no vuelva a ocurrir», sostuvo.

El niño finalmente pudo terminar el torneo enyesado, informó Tass.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 24 de julio 2022

Robótica/Rusia/Deportes/Tecnología

El adiós de Allyson Felix, la diosa del atletismo que todos deberíamos conocer.

«Es difícil imaginar cómo será el deporte sin ella».

Con estas palabras, la columnista deportiva de la BBC Miriam Walker-Khan resumió la carrera deportiva de Allyson Felix, quien se acaba de retirar del deporte profesional.

Felix ha ganado más medallas olímpicas que ningún otro atleta estadounidense de pista y campo en la historia, y siete de las 11 que se ha llevado a casa son de oro.

También, ganó más medallas que nadie en campeonatos mundiales de atletismo: 19 en cinco pruebas, 13 de ellas doradas.

«Su estilo de correr como una gacela se ha impuesto en los escenarios más grandes una y otra vez para consolidar su lugar en los libros de historia», escribió Walker-Khan, y recordó algunas de las grandes rivales que la enfrentaron:

«Sus logros son increíbles, pero son aún más impresionantes si se tiene en cuenta el calibre de las personas con las que ha competido, como Merlene Ottey, Sanya Richards-Ross, Christine Arron, Carmelita Jeter, Shelly-Ann Fraser-Pryce y Elaine Thompson-Herah».

Allyson Felix

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Felix ganó tres medallas de oro en los Juegos de Londres 2012.

Sin embargo, como dice la columnista de la BBC, Allyson Felix es algo más que una atleta, es algo así como una leyenda…

«En cuanto a las carreras deportivas, no hay nada mejor que las de Felix, y fuera de la pista también ha conseguido algunos logros importantes, con su activismo que demuestra que hablar puede provocar un cambio real y tangible», escribió Walker-Khan.

Una carrera asombrosa

Cuando Felix se clasificó por primera vez para el Campeonato Mundial, Hey Ya! de Outkast encabezaba las listas de éxitos musicales y en el cine se estrenaba «Buscando a Nemo».

Era el año 2003 y con 17 años terminó segunda en los 200 metros en las pruebas del equipo estadounidense, lo que le concedió un lugar en una de las citas más importantes del atletismo.

A los 18 años, ganó su primera medalla olímpica -la plata en los 200 metros lisos en Atenas- por detrás de la jamaiquina Veronica Campbell, estableciendo un récord mundial junior de 22,18 segundos.

Allyson Felix

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Su primer título a nivel mundial fue en 2005.

Un año después, se convirtió en la campeona mundial más joven de la historia al ganar los 200 metros en Helsinki, un título que retendría dos años más tarde en Osaka.

Su primera medalla de oro olímpica llegaría en los juegos de Pekín de 2008, en las pruebas de relevo de 400 metros.

Su primer oro olímpico individual sería en su especialidad, los 200 metros, en Londres 2012, donde obtuvo otras dos medallas doradas en relevos de 4×100 y 4×400.

«Todos estamos familiarizados -quizás demasiado- con el término GOAT en el deporte («greatest of all times», el mejor de todos los tiempos), pero Felix es realmente una de las mejores atletas que hemos visto. Pero no es sólo lo que ha hecho en la pista lo que la hace grande», opinó Walker-Khan.

El susto de su vida

A fines 2018, en pleno embarazo, Allyson Felix corrió peligro.

Un diagnóstico de preeclampsia, que ponía en riesgo tanto su vida como la de la bebé, la obligó a dar a luz a Camryn ocho semanas antes de lo previsto.

La hija de la atleta nació en noviembre pesando un kilo y 55 gramos. Tuvo que pasar su primer mes en la unidad de cuidados intensivos.

«Después de vivir los dos días más aterradores de mi vida, aprendí que mi historia no era tan poco común. Había otras como yo, igual que yo… negras como yo, sanas como yo y haciendo todo lo posible, igual que yo. Y también se enfrentaban a la muerte como yo».

La preeclampsia tiene una prevalencia desproporcionada entre las mujeres afroamericanas en EE.UU. y la experiencia de un parto tan riesgoso inspiró a Felix a concientizar sobre la mortalidad materna. En 2019, habló en el Congreso de su país:

Allyson Felix

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ante el Congreso, Felix se presentó como «la mamá de Camryn».

«Tenemos que ofrecer a las mujeres negras más apoyo durante sus embarazos. Hay un nivel de sesgo racial dentro de nuestro sistema sanitario que es preocupante y será difícil de abordar, pero eso no significa que no debamos hacerlo».

Tras ser madre, su patrocinador, Nike, le informó que le iba a pagar un 70% menos. Con la misma fuerza con que había enfrentado las dificultades del parto, la atleta publicó un artículo de opinión para el New York Times:

«Siempre he sabido que expresarme podría perjudicar mi carrera… pero no se puede cambiar nada con el silencio», escribió.

«Si tenemos hijos, nos arriesgamos a que nuestros patrocinadores nos recorten el sueldo durante el embarazo y después. Es un ejemplo de una industria deportiva en la que las reglas siguen estando hechas mayoritariamente por y para los hombres».

Tres meses después, Nike cambió su postura. En una carta compartida por Felix por sus redes sociales, la empresa se compromete a «no aplicar ninguna reducción vinculada con el desempeño» en caso de que una atleta quede embarazada.

Allyson Felix

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Felix fue incluida en la lista de las 100 personas más influyentes de la revista Time en 2021 y 2022.

Tras separarse de Nike, Felix lanzó su propia empresa de calzado.

Y sigue luchando por los derechos de las madres. Esta temporada se asoció con su nuevo patrocinador y con una organización sin ánimo de lucro para ofrecer guarderías gratuitas a atletas, entrenadores y otros participantes durante las pruebas de EE.UU. de 2022.

«Intento dejar el deporte mejor de lo que lo encontré, intentando apoyar a las atletas y a las mujeres en general y luchar por más igualdad», dijo.

Las últimas medallas

Tras su experiencia con la preeclampsia, Felix declaró a la revista Time que recordaba haber pensado: «No sé si voy a volver. No sé si podré».

Pero menos de un año después de dar a luz, se convirtió en la atleta más exitosa de la historia de los campeonatos mundiales al ganar dos oros en relevos en Doha.

En 2021 volvió a demostrar que los escépticos estaban equivocados.

Tras un año difícil en el que le costó encontrar pistas para entrenar debido a la pandemia de coronavirus, Felix, de 35 años, se clasificó para la final olímpica de 400 metros en Tokio, pero fue la segunda más lenta en hacerlo.

Cualquiera que se atreviera a dudar de ella pronto quedó silenciado al llegar a la meta en tercer lugar, ganando una décima medalla olímpica, antes de añadir una undécima en el relevo.

Se despidió este 2022 ante su público en Eugene, Oregón, ganando el bronce en el relevo mixto de 4×400 metros.

«Fue una noche que recordaré con mucho cariño. He tenido muy buenos recuerdos», dijo.

«Sé que ha llegado el momento y que estos chicos lo llevarán a cabo en el futuro. Estoy en paz al entrar en esta nueva etapa y tengo una enorme gratitud por este deporte».

Pero al anunciar su retirada en Instagram, dejó claro que sus días en la pista de atletismo tenían un final, pero que su activismo estaba lejos de terminar.

«Esta temporada me presento por las mujeres. Me presento por un futuro mejor para mi hija. Me presento por ti. Habrá más información al respecto, así que permanezcan atentos, pero compartiré una serie de anuncios que espero que hagan el mundo mejor para las mujeres».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 23 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Derechos de la mujer/Deportes/Salud de la mujer.

Magnus Carlsen: la razón por la que el campeón del mundo de ajedrez no defenderá su título.

Eso es lo que dijo este miércoles el campeón mundial de ajedrez Magnus Carlsen para justificar su decisión de no defender su título.

La noticia ha sorprendido dado el impacto que la carrera de Carlsen ha tenido en la popularidad y modernización de un juego con más de 1.500 años de antigüedad..

El joven noruego defendió su título por quinta y última vez en 2021, año en el que sitios para jugar en línea como Chess.com registraron aumentos nunca antes vistos en sus números de usuarios (con un poco de ayuda de la pandemia y de la serie de Netflix «Gambito de Dama»).

Aplicaciones de Magnus Carlsen

FUENTE DE LA IMAGEN. MAGNUS PLAYS

Carlsen ha contribuido a la aparición de nuevas aplicaciones en las que los usuarios se pueden enfrentar a él.

Con apenas 31 años, Carlsen dijo el miércoles durante el lanzamiento de su nuevo podcast, The Magnus Effect, que tenía «poco que ganar» si continuaba participando en el torneo mundial.

Eso quiere decir, que Carlsen no defenderá su título en 2023 contra el ajedrecista ruso Ian Nepomniachtchi.

«Aunque estoy seguro que una partida sería interesante por razones históricas y todo eso, no estoy inclinado a jugar, y simplemente no jugaré la partida».

Sublevándose al «oligopolio soviético»

Para muchos, la llegada de Carlsen a la cima del mundo del «deporte mental» representó un «jaque mate» a las viejas normas inamovibles que lo caracterizaron durante el siglo XX.

Gary Kasparov y Anatoly Karpov en una de las muchas finales en las que se enfrentaron

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los ajedrecistas soviéticos dominaron el deporte durante la Guerra Fría.

Carlsen no nació en la Unión Soviética o en un país del este de Europa, bastiones del juego durante los años de la Guerra Fría.

Desde 1937, solo dos ajedrecistas más habían logrado imponerse al dominio de la Unión Soviética y sus aliados: el estadounidense Bobby Fischer y el indio Viswanathan Anand.

Pero ninguno de ellos había llegado al nivel de excelencia de Carlsen.

"El partido del siglo", en 1972, representado en un musical en Seúl, Corea del Sur.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. «La partida del siglo» de 1972 representada en un musical en Seúl, Corea del Sur.

Ni siquiera el ruso Gary Kasparov, el campeón que durante los años 90 se hizo mundialmente famoso por sus duelos contra computadoras.

Además de su genialidad en el tablero, la imagen de Carlsen ha sido utilizada para promocionar relojes de lujo y autos deportivos, así como los productos de la firma de ropa deportiva holandesa G-Star Raw.

Un documental sobre su vida fue transmitido en 56 países y en 2013 su nombre apareció en la revista TIME entre las 100 personas más influyentes del mundo.

Tal ha sido su popularidad que, incluso, apareció en un capítulo de Los Simpsons.

Carlsen y la modernización del ajedrez

«El ajedrez era visto como un deporte de hombres mayores», le dijo a la BBC Kate Murphy, directora de Play Magnus, una compañía creada por Carlsen para desarrollar una línea de aplicaciones sobre ajedrez.

El Rey Enigma, conocido como el 'Banksy' del Ajedrez participa en los Sanfermines de Ajedrez

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El Rey Enigma, conocido como el ‘Banksy’ del Ajedrez participa en los Sanfermines de Ajedrez.

Pero «Carlsen cambió esa percepción al ganar el título y motivar a más jóvenes a jugar ajedrez», destacó.

Hoy, ninguno de los 10 mejores ajedrecistas del mundo según la Federación Internacional de Ajedrez, sobrepasa los 40 años.

Fabiano Caruana, ajedrecista estadounidense

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El ajedrez ha visto un aumento de su popularidad entre la gente joven

En este aspecto, aparece nuevamente la inevitable comparación con Kasparov, quien obtuvo su primer título a los 22 años.

Pero, según Peter Doggers, uno de los directores de Chess.com, también se empiezan a ver las diferencias entre ambos.

«Kasparov fue un jugador brillante y un perfecto embajador del deporte, pero Magnus Carlsen estuvo en el tiempo y en el lugar indicado para beneficiarse de internet y las redes sociales», comentó.

Una de las aplicaciones de Play Magnus permite retar a versiones virtuales del campeón mundial en diferentes momentos de su vida.

Rivalidad

Inicialmente, cuando su padre comenzó a enseñarle a jugar a los 5 años, Carlsen no demostró un interés especial en el ajedrez.

Magnus Carlsen, de 13 años, enfrentándose al ajedrecista costarricense Alejandro Ramírez en 2005.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. A los 13 años de edad, Carlsen ya tenía el título de «gran maestro» en ajedrez

Pero cuando al fin logró vencer a su hermana, su eterna rival, todo cambió.

«Ganarle a ella era mi principal motivación y en ese proceso el ajedrez me capturó», recordó en una entrevista en 2016.

A los 9 años, Carlsen ya vencía a su papá en partidas y cuando cumplió 13, se convirtió en «gran maestro», el mayor reconocimiento para un jugador junto al título mundial.

Su precoz talento se vio reflejado en el mote que usó la prensa para referirse durante esos primeros años y su meteórica ascendencia: el «Mozart del ajedrez».

Es por esto que el vacío que deja Carlsen al entregar su título mundial será uno difícil de llenar.

Una partida de ajedrez

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Porque aunque Carlsen advirtió que no se retira y que participará en torneos, que «disfruta más» que el campeonato mundial, la ausencia de un nombre tan conocido como el suyo en el deporte puede hacer que algunos lo dejen de seguir.

«No descarto volver en el futuro. Pero tampoco lo daría por sentado tampoco», sentenció Carlsen.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. «La conclusión es que no me siento motivado para jugar una partida más».

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 20 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Noruega/Deportes

 

 

 

 

Por qué es recomendable hacer una caminata en las mañanas (y cómo incide a la hora de dormir).

Caminar temprano en la mañana, rápido y con luz natural.

Este es el sencillo secreto que algunos expertos revelan para mejorar nuestra salud física y mental.

Pero, ¿por qué por la mañana? ¿Funcionaría también caminar a la hora del almuerzo, por la tarde o quizás después del trabajo?

«Cualquier forma de caminar al aire libre durante el día es beneficiosa porque te expone a la luz del día, pero salir por la mañana parece alertar a nuestro cuerpo y cerebro de que el día ha comenzado», dice Michael Mosley, presentador del podcast de la BBC Just One Thing, en el que comparte una sugerencia de bienestar en cada episodio.

Mosley sostiene que la luz brillante de la primera hora de la mañana reduce «de inmediato» la producción de melatonina, la hormona que nos hace sentir cansados, y genera en nosotros la clara sensación de que estamos despiertos.

Nuestros cuerpos están diseñados para estar expuestos a la luz natural.

Desde el momento en que abrimos los ojos por la mañana, los sensores en la parte posterior de los ojos detectan la luz y envían una señal a la pequeña área dentro del hipotálamo del cerebro que controla nuestro reloj biológico, es decir, el ciclo natural de sueño y vigilia del cuerpo.

Mujer con insomnio.

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Salir a caminar temprano en la mañana nos ayuda a despertarnos menos veces en la noche y a dormir más profundamente.

«La luz no solo suprime la melatonina, sino que también adelanta nuestro reloj biológico, así que, por la noche, cuando te quieres dormir, tu cuerpo está definitivamente listo para ello», asevera Mosley.

«La noche también ayuda a restablecer nuestro reloj biológico interno, que le dice a tu cuerpo cuándo irse a dormir y cuándo despertarse», agrega.

«Si tienes dificultades para dormir por la noche, puede ser que no estés recibiendo suficiente luz brillante, especialmente por la mañana».

Salir a caminar dos horas después del amanecer es el momento óptimo para mejorar los patrones de sueño por la noche, de acuerdo a Mosley, que es médico de profesión.

«Cuanto antes se exponga a la luz del día, será mejor el impacto en la cantidad y la calidad de tu sueño».

«La exposición temprana a la luz puede reducir la cantidad de veces que te despiertas durante la noche, así que podrás dormir más y más profundamente».

Y para quienes viven fuera de la zona ecuatorial, en zonas con cambios de estación, el efecto de estas caminatas matutinas es mayor ya que la luz exterior es entre 50 y 100 veces más brillante.

«La razón por la que me gusta salir a caminar particularmente temprano en la mañana en invierno es porque creo que realmente mejora mi trastorno afectivo-estacional», afirma Mosley.

En los meses de invierno, los días son más cortos y recibimos menos luz del día, lo que realmente puede desincronizar nuestros ritmos. Algunas personas pueden ver su estado de ánimo muy afectado, e incluso deprimirse.

«Si no nos reiniciamos de manera efectiva en la mañana es porque no hemos tenido suficiente luz y el reloj biológico estará desfasado. Podemos sentirnos muy cansados y aturdidos», ilustra Mosley.

Caminata en invierno

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La luz exterior es entre 50 y 100 veces más brillante que la interior. Se recomienda salir a caminar con luz natural durante los meses de invierno.

Pero el efecto no solo se ve en los niveles de melatonina.

«Cuando estás expuesto a la luz del día, también se desencadena la liberación de una sustancia química diferente llamada serotonina, que es la que nos hace sentir bien. Es un estimulante natural del estado de ánimo», enfatiza Mosley.

Caminar rápido

Una tendencia reciente, impulsada por el uso de relojes inteligentes que miden nuestra actividad física, indica que caminar un mínimo de pasos diarios te mantiene saludable.

Caminante

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Un estudio de la Universidad de Ulster indica que caminar a un paso acelerado disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas y de diabetes.

Pero caminar rápido puede ser más importante que la cantidad de pasos que camines, ya que reduce significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según Marie Murphy, profesora de ejercicio y salud en la Universidad de Ulster, en Irlanda del Norte, con más de 20 años de experiencia investigando los beneficios de caminar.

En un reciente estudio con 50.000 personas concluyó que acelerar el ritmo al caminar puede aumentar su beneficio. Fue un estudio transversal en el que les preguntaron a los participantes cuánto caminaban sin decirles cuánto debían caminar.

«Reunimos encuestas de 11 poblaciones diferentes, principalmente en Escocia e Inglaterra, donde se les preguntó a las personas cuánto caminaban y qué tan rápido caminaban», explica Murphy. «Luego hicimos un análisis estadístico para ver qué efecto tuvo eso sobre las enfermedades cardiovasculares, la mortalidad y la mortalidad por cáncer».

Los resultados fueron sorprendentes.

«Descubrimos que, para la mortalidad por cáncer, simplemente caminar más reducía el riesgo, pero para las enfermedades cardiovasculares, caminar más rápido brindaba una mejor protección y las prevenía en mayor escala.

La investigadora asegura que ella y su equipo notaron una «gran diferencia» en la reducción del riesgo de embolias entre quienes caminan más rápido.

«Probablemente tenemos entre un 10 y un 20 por ciento menos de riesgo de contraer una enfermedad cardiovascular si la caminata que se realiza es rápida».

«Las pautas actuales sugieren que las personas deben estar físicamente activas durante 30 minutos al día, así que se debe tratar de hacer unos 30 minutos al día de caminata rápida todos los días».

Según Murphy, caminar se diferencia de otros tipos de ejercicio porque se puede hacer varias veces al día sin que resulte agotar o imposible.

«Mi preferencia es tomar dos o tres descansos en su día para caminar, especialmente ahora que todos estamos trabajando en casa, esa es probablemente la forma óptima de hacerlo», sugiere la experta en ejercicio.

«Estimularías tres veces tu metabolismo, harías que la circulación funcione y que luego encienda tu cerebro un par de veces».

Escoger bien la música

«Rápido es que puedas sentir los latidos de tu corazón, que sientas que estás calentando y que estás respirando más rápido de lo normal, pero todavía estás lo suficientemente cómodo para mantener una conversación», responde Murphy.

«A veces decimos ‘que puedas hablar, pero no puedas cantar’. Sería esta la intensidad».

Michael Mosley dice que él ayuda a mantener el ritmo rápido de sus caminatas con la música que escoge. La mide por el ritmo de su corazón, tratando de mantenerse entre los 100 y 130 latidos.

«Para mantenerme motivado, particularmente cuando camino solo, escucho música con buen ritmo. Por ejemplo, la canción de los Bee Gees Stay Alive tiene un buen paso, de 103», le dice a Murphy durante una conversación en el podcast.

Mujer camina con música

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Caminar escuchando música con ritmo nos puede ayudar a acelerar nuestro paso durante las caminatas.

Pero Murphy cree que Mosley podría aumentar ese ritmo, así que le sugiere una canción que puede ponerlo más «energético».

«Creo que probablemente podrías ir un poco más rápido que eso, Michael. 103 podría ser un poco lento para ti. Te diría que optes por [la canción] I have a feeling de los Black Eyed Peas. Esa es una buena caminata rápida».

Al preguntarle a Marie Murphy sobre la meta de los 10.000 pasos que muchas personas usan como un buen estándar de ejercicio rápido, no tarda en responder:

«Contar los pasos con los diversos dispositivos que todos parecemos tener para monitorear son un un buen indicador. Lo que me gusta de esto es que si llegas al final de tu día y no estás cerca de tu objetivo, al menos te da motivación», dice.

«Pero que no se pierda el mensaje: no todos los pasos son iguales, los pasos lentos no son tan buenos para ti como los pasos rápidos».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Enero 2022

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Los experimentos de dos gemelos idénticos para comprobar si una dieta vegana es más sana que comer carne y lácteos.

No existe una dieta perfecta para todos. Lo ideal es que sea equilibrada y diversa.

Durante los últimos 10 años los gemelos Hugo y Ross Turner se han dedicado a los deportes de aventura.

«Una gran parte de nuestro trabajo es preparar el cuerpo. Como somos gemelos idénticos, podemos comparar diferentes estrategias o regímenes y comprender qué funciona mejor para nosotros», dice Hugo.

Fue con esta idea en mente que los hermanos decidieron experimentar con qué tipo de dieta es mejor o peor para ellos: ¿no consumir alimentos de origen animal marcaría una diferencia en el rendimiento?

Los gemelos incluso han participado en varios estudios llevados a cabo por un equipo de expertos del Departamento de Investigación sobre Géminis del King ‘s College de Londres, Reino Unido.

«Queremos utilizar el modelo de gemelos idénticos, que son clones genéticos, para probar el efecto de la dieta y el ejercicio y cómo estos individuos responden a diferentes tipos de alimentos», explica Tim Spector, profesor de epidemiología genética en la universidad.

Durante 12 semanas, los hermanos Turner se dividieron: Hugo comenzó una dieta vegana, mientras que Ross continuó comiendo carne y productos lácteos.

Ambos recibieron la misma cantidad de calorías por día e hicieron el mismo tipo de entrenamiento físico durante todo el período.

Las diferencias.

Hugo confiesa que sufrió para adaptarse a la nueva dieta.

«En las primeras semanas tenía ese deseo de comer carne, leche y queso. Y mi dieta se basaba en frutas, nueces y castañas», relata.

«Por otro lado, comía más alimentos integrales, lo que significaba que mis niveles de azúcar en sangre estaban estables y me sentía más lleno durante el día».

«También parecía que tenía más energía», añade.

Ross dice que tuvo altibajos.

«He tenido algunos días con picos de energía y momentos más prolongados de fatiga».

Hugo y Ross Turner

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Los gemelos Hugo y Ross Turner llevan 10 años practicando deportes de aventuras.

El profesor Spector cree que la experiencia ayudó a comprender mejor cómo el cuerpo maneja los alimentos y cómo su efecto varía de una persona a otra, incluso cuando hablamos de gemelos idénticos.

Esta variación, por cierto, también se observó en otros gemelos, en un estudio que lleva a cabo el investigador y su grupo en King ‘s College.

«Creemos que posiblemente hay un elemento no genético que contribuye a los resultados: la flora intestinal», afirma Spector.

La flora intestinal, o microbiota intestinal, es un conjunto de billones de bacterias y otros microorganismos que viven en el sistema digestivo y son fundamentales para diversos procesos de nuestro organismo.

«Si [los microorganismos] se tratan bien, producirán miles de sustancias químicas que mantienen el cuerpo en forma», continúa.

«Estos químicos ayudan al sistema inmunológico a combatir las infecciones y van al cerebro, donde nos hacen sentir más saciados o menos estresados y deprimidos», agrega.

Según los cálculos de Spector, los gemelos idénticos muestran solo un 25-30% de similitud en la flora intestinal. Y esa puede ser una de las razones por las que reaccionan de manera diferente a las dietas.

Cómo tener una flora sana.

Spector enumera cuatro pasos fundamentales para mantener el equilibrio de los microorganismos del cuerpo y nutrir la diversidad en su «jardín» intestinal.

«Lo primero es comer 30 plantas a la semana», recomienda.

Eso es entre cuatro y cinco porciones de legumbres, verduras o frutas por día.

Microbiota intestinal

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La microbiota intestinal es fundamental para el funcionamiento de nuestro organismo.

En segundo lugar, es importante elegir plantas que tengan polifenoles, que son sustancias que les dan colores brillantes o un sabor ligeramente amargo a algunos de estos alimentos», dice.

Las opciones incluyen repollo morado, zanahoria, frutos rojos (fresa, frambuesa, arándanos), cítricos (como limón, naranja, mandarina), castañas, café e incluso el chocolate semidulce.

El tercer paso sugerido por Spector es el consumo de probióticos.

Se trata de una clase de alimentos que ya tienen en su formulación los microorganismos que pueden poblar el intestino y contribuir al equilibrio de la microbiota.

Los principales probióticos disponibles en la actualidad son el yogur natural, el kéfir y la kombucha.

«Por último, es importante eliminar los alimentos ultraprocesados», añade el profesor.

Ultraprocesados es una categoría que aglutina alimentos elaborados con ingredientes industriales que han sufrido un procesamiento tan intenso que pierden su estructura, color y sabor originales, hasta el punto de necesitar compuestos como emulsionantes, colorantes, aromatizantes.

La lista incluye galletas rellenas, salsas industrializadas, refrescos, snacks, helados y chicles.

Resultados y aprendizaje.

Ross se dio cuenta de que la tarea de su hermano de hacerse vegano durante unas semanas le había dado una lección importante.

«Pude ver la cantidad de alimentos procesados que estaba comiendo y eso me hizo más consciente del problema», señala.

El profesor Spector reflexiona sobre que una dieta vegana no es necesariamente más saludable.

«Todo depende de la calidad de la comida y no se trata solo de tener o no carne en el plato», afirma.

Tim Spector

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC REEL

El investigador Tim Spector explica que una dieta vegana no siempre es más saludable.

«Muchos veganos pueden consumir una gran cantidad de alimentos ultraprocesados», explica.

Al final de las 12 semanas, los resultados de Hugo y Ross no fueron tan diferentes, incluso con dietas muy diferentes.

Incluso notaron algunas pequeñas mejoras en algún aspecto de la salud, como el nivel de colesterol, el porcentaje de grasa o la resistencia a la diabetes tipo 2.

Sin embargo, estos hallazgos no pueden extrapolarse a toda la población porque ellos son deportistas de alto rendimiento, con rutinas de entrenamiento y dietas muy estrictas, en las que un simple cambio puede suponer un mejor o peor rendimiento deportivo.

Para la gente «normal» como nosotros, Spector entiende que promover cambios en la dieta y buscar una dieta más saludable que beneficie la microbiota intestinal puede ayudar a reducir el cansancio, el hambre y el peso.

Pero al final, lo que refuerza toda esta experiencia con gemelos es que no existe una dieta perfecta que funcione igual para todos, incluso cuando hablamos de personas que comparten exactamente el mismo genoma.

Y los propios hermanos Turner se dieron cuenta de esto durante las 12 semanas del experimento.

«Logré cambiar un poco mi dieta. Ahora, trato de darle más color a mi plato y como todo con moderación. La clave es el equilibrio», sugiere Hugo.

«Si alguien dice que una dieta específica le dará resultados exactos, siempre cuestiónalo. Es importante experimentar, divertirse y ver qué funciona para ti», aconseja Ross.

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FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Diciembre 2021

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