Turquía desvela los espectaculares restos descubiertos en Karahantepe.

La Universidad de Estambul acaba de revelar al mundo las magníficas piezas encontradas en este yacimiento del sureste de Turquía. Aunque las excavaciones empezaron en 2019 tras la desescalada del conflicto sirio, no ha sido hasta este año que el equipo del profesor Karul Necmi ha alcanzado el nivel de los templos y desenterrado centenares de pilares y esculturas.

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Los inicios del Neolítico fueron una época en la que surgieron numerosos asentamientos en Anatolia y Mesopotamia. Cerca de la actual Sanliurfa se construyeron a mediados del siglo X a.C. un conjunto de templos en Göbekli Tepe, lugar que se convirtió en el epicentro de una cultura en la que destacan los templos circulares de piedra decorados con columnas antropomorfas talladas con todo tipo de imágenes animales.

Fue en esa época cuando en la colina de Karahan (o Karahantepe), a solo 32 kilómetros, se fundó otro poblado que para muchos científicos es el primer poblado de la historia al contar con residencias fechadas en torno al 9400 a.C y articuladas en torno a un santuario.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

EL AGUA ERA ESENCIAL EN LOS RITUALES CELEBRADOS EN KARAHANTEPE, EN LA IMAGEN PISCINA RITUAL DECORADA CON PILARES TALLADOS CON FORMA DE HOMBRES Y ANIMALES. Foto: Ministerio de Cultura de Turquía

UN DESCUBRIMIENTO RECIENTE

Aunque este lugar ya se conocía desde 1997, no ha sido hasta tiempos recientes que el Ministerio de Cultura turco ha empezado a excavar el sitio sacando a la luz un extenso complejo sagrado que rivaliza con el famoso Göbekli Tepe.

Iniciados en 2019 los trabajos han continuado hasta el presente. Si bien las primeras capas no fueron muy prometedoras las últimas campañas han desenterrado más de 300 estelas y pilares junto con muchísimas esculturas de todo tipo talladas en piedra caliza.

Todos estos objetos no se encontraron de cualquier manera sino que los habitantes los enterraron de manera cuidadosa cuando cubrieron ritualmente el lugar en el momento de su abandono. Así las estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas fueron puestas del revés, mirando hacia las paredes.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

AL TRATARSE DE UNA REPRESENTACIÓN DE UN SER HUMANO AL COMPLETO ESTA ESCULTURA ES UNA DE LAS OBRAS MÁS REVOLUCIONARIAS DEL YACIMIENTO, AL SER UNA EVOLUCIÓN DE LOS PILARES ANTROPOMORFOS TODAVÍA IMITA LA POSTURA TRADICIONAL CON LAS MANOS EN EL BAJO VIENTRE. Foto: Francesc Cervera.

Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

CURIOSA ESTATUILLA CON DOS CABEZAS DE LA QUE SE CONSERVA LA PARTE SUPERIOR. PRESENTA ALGUNAS INNOVACIONES ARTÍSTICAS COMO UNA BANDA QUE LE SUJETA EL PELO O EL HECHO DE QUE SUS CABELLOS HAYAN SIDO TALLADOS CON FORMA DE ESTRÍAS CEREBRALES. AL TENER DOS CARAS PODRÍA REPRESENTAR A ALGUNA DUALIDAD (JOVEN-VIEJO, HOMBRE-MUJER, BUENO-MALO). Foto: Francesc Cervera.

UN SANTUARIO COMPLEJO

En el centro de la área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes se dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. 

Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

ESTE APLANADO ROSTRO ERA LA PARTE SUPERIOR DE UNA ESTELA EN SUSTITUCIÓN DE LOS ANIMALES. TRAS LA CARA SE PUEDE VER UN AGUJERO POR EL QUE QUIZÁS COLGABA DEL TECHO. ESTE TIPO DE PIEZAS SON HABITUALES EN EL LUGAR. Foto: Francesc Cervera.

Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,...) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

DIVERSAS CABEZAS DE ANIMALES (LEOPARDO, ZORRO,…) HALLADAS EN EL YACIMIENTO Y QUE, AL ENCONTRARSE CORTADAS POR EL CUELLO, LOS ARQUEÓLOGOS CREEN QUE ERAN PARTE DE ESTELAS Y TÓTEMS ANTES DE SER DECAPITADAS Y ENTERRADAS. PRIMERA FASE DE OCUPACIÓN. Foto: Francesc Cervera.

EL HOMBRE Y LA BESTIA

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

ESTE GRAN TÓTEM LEOPARDO ES LA PIEZA MÁS ESPECTACULAR ENCONTRADA EN EL YACIMIENTO. MILAGROSAMENTE INTACTA FUE HALLADA EN ACTITUD DE GUARDIÁN MIRANDO HACIA LA PUERTA. COMO ES HABITUAL EN ESTE TIPO DE PIEZAS REPRESENTA A UN HOMBRE CARGANDO A CUESTAS CON UN LEOPARDO, UN ANIMAL MUY REPRESENTADO EN KARAHANTEPE QUE PODRÍA CONSIDERARSE SU ESPÍRITU PROTECTOR O SÍMBOLO.Foto: Francesc Cervera.

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues, los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

Imagen de Portada: Gentileza de National Geographic Por Francesc Cervera

FUENTE RESPONSABLE. NATIONAL GEOGRAPHIC

Descubrimientos/Arqueología/Turquía/Civilizaciones.

Científicos descubren que la Tierra brilla menos que hace 20 años.

El análisis de los datos de aproximadamente 800 noches entre 1998 y 2017 mostró una disminución pequeña, pero significativa, en el brillo de la Tierra.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

Los investigadores del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey comprobaron que se produjo una reducción de las nubes bajas brillantes y reflectantes sobre el océano Pacífico oriental en los últimos años y fueron señaladas como las responsables de opacar el brillo de la tierra.

Utilizaron décadas de mediciones de la luz terrestre, la luz reflejada por la Tierra que ilumina la superficie de la Luna y también mediciones por satélite para descubrir que fue lo que provocó el descenso de la reflectancia.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters. Por su parte, el análisis de los datos de aproximadamente 800 noches entre 1998 y 2017 mostró una disminución pequeña, pero significativa, en el brillo de la Tierra.

“La caída del albedo (la energía que llega a ella y hace que esté luminosa) nos sorprendió mucho cuando analizamos los últimos 3 años de datos después de 17 años de reflectancia casi plana”, dijo el investigador Philip Goode.

“Es bastante preocupante”, afirmó la semana pasada Edward Schwieterman, científico de la Universidad de California en Riverside, quien no ha participado en el estudio. Durante algún tiempo, muchos científicos habían esperado que una Tierra más cálida podría dar lugar a más nubes y a un mayor albedo, lo que ayudaría a moderar el calentamiento y a equilibrar el sistema climático, “pero esto demuestra lo contrario“, agregó.

Imagen de portada: Gentileza de Ámbito

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito.

Astronomía/Ciencia/Descubrimiento/Universo

¿Seguiríamos viéndonos a nosotros mismos como ‘humanos’ si otras especies de homínidos como los neandertales no se hubieran extinguido? Final.

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Hay tantas cosas sobre los neandertales que no sabemos y nunca lo sabremos. Pero si eran tan parecidos a nosotros en sus esqueletos y su comportamiento, es razonable suponer que pueden haber sido como nosotros en otras formas que no dejan un registro: que cantaron y bailaron, que temieron a los espíritus y adoraron a los dioses, que se maravillaban de las estrellas, contaban historias, se reían con amigos y amaban a sus hijos. En la medida en que los neandertales eran como nosotros, debían haber sido capaces de actos de gran bondad y empatía, pero también de crueldad, violencia y engaño.

neandertal

Se sabe mucho menos sobre otras especies, como los denisovanos, el Homo rhodesiensis y los sapiens extintos, pero es razonable suponer por sus grandes cerebros y cráneos de aspecto humano que también se parecían mucho a nosotros.

Amor y guerra

Admito que esto suena especulativo, pero por un detalle. El ADN de los neandertales, denisovanos y otros homínidos se encuentra en nosotros. Los conocimos y tuvimos hijos juntos. Eso dice mucho sobre lo humanos que eran.

No es imposible que el Homo sapiens se llevará cautivas a las mujeres neandertales, o viceversa. Pero para que los genes neandertales ingresaran a nuestras poblaciones, no solo teníamos que aparearnos, sino también criar hijos con éxito, que crecieron para criar a sus propios hijos. Eso es más probable que suceda si estos emparejamientos son el resultado de matrimonios mixtos voluntarios. La mezcla de genes también requirió que sus descendientes híbridos fueran aceptados en sus grupos, para ser tratados como completamente humanos.

Estos argumentos son válidos no solo para los neandertales, diría yo, sino para otras especies con las que nos cruzamos, incluidos los denisovanos y los homínidos desconocidos en África. Lo que no quiere decir que los encuentros entre nuestra especie fueran sin prejuicios o totalmente pacíficos. Probablemente fuimos responsables de la extinción de estas especies. Pero debe haber habido ocasiones en las que miramos más allá de nuestras diferencias para encontrar una humanidad compartida.

Finalmente, es revelador que si bien reemplazamos a estos otros homínidos, esto llevó tiempo. La extinción de neandertales, denisovanos y otras especies llevó cientos de miles de años. Si los neandertales y los denisovanos fueran realmente estúpidos, brutos gruñones, carentes de lenguaje o pensamientos complejos, es imposible que hubieran podido mantener a raya a los humanos modernos tanto tiempo como lo hicieron.

El borde humano

¿Por qué, si eran tan parecidos a nosotros, los reemplazamos? No está claro, lo que sugiere que la diferencia fue algo que no deja marcas claras en fósiles o herramientas de piedra. Quizás una chispa de creatividad, una forma de hablar, un don para las herramientas, habilidades sociales, nos dio una ventaja. Cualquiera que sea la diferencia, fue sutil, o no nos habría tomado tanto tiempo ganar.

Si bien no sabemos exactamente cuáles fueron estas diferencias, nuestra forma distintiva de cráneo puede ofrecer una pista. Los neandertales tenían cráneos alargados, con enormes crestas en las cejas.

Un cráneo humano (izquierda) junto a uno de neandertal.

Los seres humanos tienen un cráneo bulboso, con forma de balón de fútbol, y carecen de arcos en las cejas. Curiosamente, la peculiar cabeza lisa y redonda del Homo sapiens adulto se ve en los neandertales jóvenes , e incluso en los monos bebés . Del mismo modo, los cráneos juvenilizados de animales salvajes se encuentran en los domesticados, como los perros domésticos: el cráneo de un perro adulto se asemeja al cráneo de un cachorro de lobo. Estas similitudes no son sólo superficiales. Los perros se comportan como lobos jóvenes: [menos agresivos] y más juguetones.

Mi sospecha, sobre todo una corazonada, es que la ventaja del Homo sapiens podría no ser necesariamente una inteligencia bruta, sino diferencias de actitud. Como los perros, podemos retener comportamientos juveniles, cosas como alegría, apertura para conocer gente nueva, menor agresividad, más creatividad y curiosidad. Esto, a su vez, podría habernos ayudado a hacer nuestras sociedades más grandes, más complejas, colaborativas, abiertas e innovadoras, que luego superaron a las de ellos.

¿Pero, qué es esto?

Hasta ahora, he esquivado una pregunta importante, posiblemente la más importante. Está muy bien discutir cómo evolucionó nuestra humanidad, pero ¿qué es la humanidad? ¿Cómo estudiarlo y reconocerlo sin definirlo?

La gente tiende a asumir que hay algo que nos diferencia fundamentalmente de otros animales. La mayoría de la gente, por ejemplo, tiende a pensar que está bien vender, cocinar o comer una vaca, pero no hacer lo mismo con el carnicero. Esto sería, bueno, inhumano. Como sociedad, toleramos exhibir chimpancés y gorilas en jaulas, pero nos sentiríamos incómodos haciéndonos esto entre nosotros. Del mismo modo, podemos ir a una tienda y comprar un cachorro o un gatito, pero no un bebé.

Las reglas son diferentes para nosotros y para ellos. Incluso los activistas acérrimos por los derechos de los animales defienden los derechos de los animales para los animales, no los derechos humanos. Nadie propone dar a los simios el derecho a votar o presentarse a cargos públicos. Inherentemente nos vemos a nosotros mismos ocupando un plano moral y espiritual diferente. Podríamos enterrar a nuestra mascota muerta, pero no esperaríamos que el fantasma del perro nos persiga o que encuentre al gato esperando en el cielo.

Y, sin embargo, es difícil encontrar pruebas de este tipo de diferencia fundamental.

Foto: AFP

La palabra humanidad implica cuidar y tener compasión por los demás, pero podría decirse que esa es una cualidad de mamíferos, no humana. Una madre gata cuida a sus gatitos y un perro ama a su amo, quizás más que cualquier humano. Las orcas y los elefantes forman lazos familiares de por vida. Las orcas lloran por sus crías muertas y se ha visto a los elefantes visitando los restos de sus compañeros muertos. Las vidas y las relaciones emocionales no son exclusivas de nosotros.

Quizás sea la conciencia lo que nos distingue. Pero los perros y gatos ciertamente parecen conscientes de nosotros: nos reconocen como individuos, como nosotros los reconocemos a ellos. Nos entienden lo suficientemente bien como para saber cómo hacer que les demos comida, o dejarlos salir, o incluso cuando hemos tenido un mal día y necesitamos compañía. Si eso no es conciencia, ¿qué es?

Podríamos señalar que nuestros grandes cerebros nos distinguen, pero ¿eso nos hace humanos? Los delfines mulares tienen cerebros algo más grandes que nosotros. Los cerebros de los elefantes son tres veces más grandes que los nuestros; orcas, cuatro veces; y cachalotes, cinco veces. El tamaño del cerebro también varía en los humanos. Albert Einstein tenía un cerebro relativamente pequeño, más pequeño que el neandertal, el denisovano o el Homo rhodesiensis promedio, ¿era menos humano? Algo que no sea el tamaño del cerebro debe hacernos humanos, o tal vez haya más cosas en la mente de otros animales, incluidos los homínidos extintos, de lo que pensamos.

einstein

Podríamos definir a la humanidad en términos de capacidades cognitivas superiores: arte, matemáticas, música, lenguaje. Esto crea un problema curioso porque los humanos varían en qué tan bien hacemos todas estas cosas. Soy menos inclinado a las matemáticas que Stephen Hawking, menos literario que Jane Austen, menos inventivo que Steve Jobs, menos musical que Taylor Swift, menos articulado que Martin Luther King. En estos aspectos, ¿soy menos humano que ellos?

Si ni siquiera podemos definirlo, ¿cómo podemos realmente decir dónde comienza y dónde termina, o que somos únicos? ¿Por qué insistimos en tratar a otras especies como inherentemente inferiores, si no estamos exactamente seguros de qué nos hace ser nosotros?

Tampoco somos necesariamente el punto final lógico de la evolución humana. Éramos una de las muchas especies de homínidos, y sí, ganamos. Pero es posible imaginar otro curso evolutivo, una secuencia diferente de mutaciones y eventos históricos que lleven a los arqueólogos neandertales a estudiar nuestros extraños cráneos con forma de burbujas, preguntándose qué tan humanos éramos.

La naturaleza de la evolución significa que los seres vivos no encajan en categorías ordenadas. Las especies cambian gradualmente de una a otra, y cada individuo de una especie es ligeramente diferente, lo que hace posible el cambio evolutivo. Pero eso dificulta definir la humanidad.

Foto: Reuters

Los dos somos diferentes a otros animales debido a la selección natural, pero nos gustamos por nuestra ascendencia compartida; lo mismo, pero diferente. Y los humanos somos a la vez similares y diferentes, unidos por un ancestro común con otros Homo sapiens, diferentes debido a la evolución y la combinación única de genes que heredamos de nuestras familias o incluso de otras especies, como los neandertales y los denisovanos.

Es difícil clasificar los seres vivos en categorías estrictas, porque la evolución cambia constantemente las cosas, creando diversas especies y diversidad dentro de las especies.

Y qué diversidad es.

Es cierto que, de alguna manera, nuestra especie no es tan diversa. El Homo sapiens muestra menos diversidad genética que la cepa bacteriana promedio; nuestros cuerpos muestran menos variación en la forma que las esponjas, las rosas o los robles. Pero en nuestro comportamiento, la humanidad es tremendamente diversa. Somos cazadores, agricultores, matemáticos, soldados, exploradores, carpinteros, criminales, artistas. Hay tantas formas diferentes de ser humano, tantos aspectos diferentes de la condición humana, y cada uno de nosotros tiene que definir y descubrir qué significa ser humano. Irónicamente, esta incapacidad para definir a la humanidad es una de nuestras características más humanas.

* Nicholas R. Longrich, profesor titular de Paleontología y Biología Evolutiva, Universidad de Bath

Imagen de portada: Gentileza de The Conversation

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation por Nicholas R. Longrich

Antropología/Evolución/Ciencia/Investigación/Descubrimientos

¿Seguiríamos viéndonos a nosotros mismos como ‘humanos’ si otras especies de homínidos como los neandertales no se hubieran extinguido? Primera parte.

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Ahora sabemos por la ciencia evolutiva que la humanidad ha existido de una forma u otra durante alrededor de dos millones de años o más. Los homo sapiens son comparativamente nuevos en el bloque. También había muchas otras especies humanas, algunas con las que nos cruzamos. La pregunta es entonces inevitable: ¿cuándo podemos reclamar la condición de personas en la larga historia de la evolución? ¿Son personas chimpancés?

En nuestras mitologías, a menudo hay un momento singular en el que nos convertimos en “humanos”. Eva arrancó el fruto del árbol del conocimiento y ganó conciencia del bien y del mal. Prometeo creó a los hombres de arcilla y les dio fuego. Pero en la historia del origen moderno, la evolución, no hay un momento definitorio de creación. En cambio, los humanos emergieron gradualmente, generación tras generación, de especies anteriores.

Al igual que con cualquier otra adaptación compleja, el ala de un pájaro, la casualidad de una ballena, nuestros propios dedos, nuestra humanidad evolucionó paso a paso, durante millones de años. Aparecieron mutaciones en nuestro ADN, se esparcieron por la población, y nuestros antepasados poco a poco se convirtieron en algo más parecido a nosotros y, finalmente, aparecimos.

Simios extraños, pero aún simios

Las personas son animales, pero somos diferentes a los demás animales. Contamos con lenguajes complejos que nos permiten articular y comunicar ideas. Somos creativos: hacemos arte, música, herramientas. Nuestra imaginación nos permite pensar en mundos que alguna vez existieron, soñar mundos que aún podrían existir y reordenar el mundo externo de acuerdo con esos pensamientos. Nuestras vidas sociales son redes complejas de familias, amigos y tribus, unidas por un sentido de responsabilidad hacia los demás. También tenemos conciencia de nosotros mismos y de nuestro universo: sensibilidad, sapiencia, conciencia, como se llame.

Y, sin embargo, la distinción entre nosotros y otros animales es, posiblemente, artificial. Los animales se parecen más a los seres humanos de lo que pensamos o nos gusta pensar. Casi todo el comportamiento que alguna vez considerábamos exclusivo de nosotros mismos se observa en los animales, incluso si están menos desarrollados.

Eso es especialmente cierto en el caso de los grandes simios. Los chimpancés, por ejemplo, tienen una comunicación verbal y gestual sencilla. Fabrican herramientas toscas, incluso armas, y diferentes grupos tienen diferentes conjuntos de herramientas: distintas culturas. Los chimpancés también tienen vidas sociales complejas y cooperan entre sí.

Foto: Reuters

Como señaló Darwin en Descent of Man, casi todo lo extraño del Homo sapiens (emoción, cognición, lenguaje, herramientas, sociedad) existe, en alguna forma primitiva, en otros animales. Somos diferentes, pero menos diferentes de lo que pensamos.

Y en el pasado, algunas especies se parecían mucho más a nosotros que a otros simios: Ardipithecus , Australopithecus , Homo erectus y neandertales. El Homo sapiens es el único superviviente de un grupo una vez diverso de humanos y simios similares a los humanos, los homínidos, que incluye alrededor de 20 especies conocidas y probablemente docenas de especies desconocidas.

La extinción de esos otros homínidos acabó con todas las especies intermedias entre nosotros y otros simios, creando la impresión de que un abismo inmenso e infranqueable nos separa del resto de la vida en la Tierra. Pero la división sería mucho menos clara si esas especies aún existieran. Lo que parece una línea divisoria brillante y nítida es en realidad un artefacto de extinción.

El descubrimiento de estas especies extintas ahora desdibuja esa línea nuevamente y muestra cómo se cruzó la distancia entre nosotros y otros animales, gradualmente, durante milenios.

La evolución de la humanidad

Nuestro linaje probablemente se separó de los chimpancés hace unos 6 millones de años. Sin embargo, estos primeros homínidos, miembros de la línea humana, apenas habrían parecido humanos. Durante los primeros millones de años, la evolución de los homínidos fue lenta.

El primer gran cambio fue caminar erguido, lo que permitió que los homínidos se alejaran de los bosques hacia pastizales y arbustos más abiertos. Pero si caminaban como nosotros, nada sugiere que los primeros homínidos fueran más humanos que los chimpancés o los gorilas. Ardipithecus, el homínido más antiguo conocido, tenía un cerebro ligeramente más pequeño que el de un chimpancé, y no hay evidencia de que usaran herramientas.

En el siguiente millón de años apareció Australopithecus. El Australopithecus tenía un cerebro un poco más grande, más grande que el de un chimpancé, pero aún más pequeño que el de un gorila. Fabricaba herramientas un poco más sofisticadas que los chimpancés, utilizando piedras afiladas para matar animales.

Cráneo de un Australopithecus de 3,8 millones de años. Foto: Reuters

Luego vino el Homo habilis. Por primera vez, el tamaño del cerebro de los homínidos superó al de otros simios. Las herramientas (escamas de piedra, piedras de martillo, “picadoras”) se volvieron mucho más complejas . Después de eso, hace unos dos millones de años, la evolución humana se aceleró, por razones que aún no entendemos.

Cerebros grandes

En este punto apareció el Homo erectus. Erectus era más alto, más parecido a nosotros en estatura y tenía un cerebro grande, varias veces más grande que el de un chimpancé y hasta dos tercios del nuestro. Hacían herramientas sofisticadas, como hachas de piedra. Este fue un gran avance tecnológico. Las hachas necesitaban habilidad y planificación para crear, y probablemente debieron enseñarle a hacer una. Puede haber sido una meta herramienta, utilizada para crear otras herramientas, como lanzas y palos de excavación.

Como nosotros, el Homo erectus tenía dientes pequeños. Eso sugiere un cambio de dietas basadas en plantas a comer más carne, probablemente de la caza.

Es aquí donde nuestra evolución parece acelerarse. El Erectus de cerebro grande pronto dio lugar a especies de cerebro aún más grande. Estos homínidos altamente inteligentes se extendieron por África y Eurasia, evolucionando a neandertales, denisovanos, Homo rhodesiensis y Homo sapiens arcaico. La tecnología se volvió mucho más avanzada: aparecieron lanzas con punta de piedra y la fabricación de fuego. Los objetos sin una funcionalidad clara, como las joyas y el arte , también aparecieron durante el último medio millón de años.

Reconstrucción de cómo habría lucido el rostro de una mujer neandertal.

Algunas de estas especies se parecían sorprendentemente a nosotros en sus esqueletos y en su ADN.

Los Homo neanderthalensis, los neandertales, tenían cerebros que se acercaban al nuestro en tamaño y desarrollaron cerebros aún más grandes con el tiempo hasta que los últimos neandertales tenían capacidades craneales comparables a las de un humano moderno. Podrían haber pensado por sí mismos, incluso hablado de sí mismos, como humanos.

El registro arqueológico neandertal registra un comportamiento exclusivamente humano, lo que sugiere una mente que se parece a la nuestra. Los neandertales eran cazadores hábiles y versátiles, que explotaban todo, desde conejos hasta rinocerontes y mamuts lanudos. Hacían herramientas sofisticadas, como lanzar lanzas con puntas de piedra. Hicieron joyas con conchas, dientes de animales y garras de águila, e hicieron arte rupestre. Y los oídos neandertales, como los nuestros, estaban adaptados para escuchar las sutilezas del habla. Sabemos que enterraron a sus muertos y probablemente los lloraron.

Imagen de portada: Gentileza de The Conversation

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation por Nicholas R. Longrich

Antropología/Evolución/Ciencia/Investigación/Descubrimientos

Científicos chilenos hallan por primera vez restos fósiles de un dragón volador prehistórico.

Científicos chilenos identificaron por primera vez restos fósiles de un pterosaurio, un dragón volador prehistórico que habitó el desierto de Atacama, en el norte del país, hace unos 160 millones de años, informó este viernes la Universidad de Chile.

Los restos, conservados en tres dimensiones y muy buenas condiciones, son un húmero izquierdo, una posible vértebra dorsal y dos fragmentos de una falange del ala de este dragón volador que habitó la zona durante el periodo jurásico.

Se trata de los primeros restos de su tipo encontrados en el Hemisferio Sur, particularmente en territorios del antiguo mega continente Gondwana que existió hace unos 550 millones de años.

El hallazgo fue publicado esta semana en la revista científica trimestral Acta Paleontológica Polonica, editada por el Instituto de Paleobiología de la Academia Polaca de Ciencias, indicó la agencia de noticias AFP.

Durante una expedición en 2009 en la localidad de Cerritos Bayos, a unos 30 km de la ciudad de Calama, en pleno desierto de Atacama, el grupo de investigadores de la Universidad de Chile descubrió unos restos fósiles de una especie desconocida, que podía ser un animal prehistórico marino del periodo Jurásico.

Tras analizarlos, se determinó que se trataba de un pterosaurio cercano a la etapa adulta, perteneciente a la subfamilia Ramphorhynchinae.

Estos «enigmáticos dragones alados», se caracterizaban por tener envergadura de alas de hasta dos metros, explicó Jhonatan Alarcon, científico de la Red Paleontológica de esta universidad, quien encabezó los estudios de los fósiles del pterosaurio.

Alarcón detalló que «se caracterizaban por tener una cola muy alargada y con una peculiar terminación en forma de rombo. Poseían además cabezas bajas, hocicos largos y dientes puntiagudos dirigidos hacia el frente».

«Todos los descubrimientos de la subfamilia Rhamphorhynchinae provienen esencialmente del hemisferio norte, principalmente de Europa”, explicó el científico, quien aseguró que con este hallazgo “demostramos que la distribución de los animales de este grupo era más amplia de lo que se sabía hasta el momento».

Cerritos Bayos, es una zona de importantes hallazgos paleontológicos, donde este mismo equipo descubrió el año pasado plesiosaurios de los géneros Muraenosaurus y Vinialesaurus, y también los primeros restos de plesiosaurios, señalaron desde la Universidad de Chile. (Télam).

Imagen de portada: Gentileza de La Arena

FUENTE. La Arena

/Ciencia/Paleontología/Dragón volador/ Descubrimiento.

Pirámides de Egipto: un equipo de arqueólogos reveló quiénes las construyeron.

El hallazgo de tumbas y el estudio de un papiro escrito por un capataz de apellido Merer proporcionó información precisa sobre los verdaderos autores de los faraónicos monumentos egipcios. 

Mientras se encontraban analizando unos papiros que habían sido descubiertos en 2013, un grupo de arqueólogos encontró la respuesta a uno de los más grandes misterios de la historia de la  humanidad: quiénes fueron los encargados de construir las majestuosas pirámides de Egipto, entre ellas, la Gran Pirámide, la última de las 7 Maravillas del Mundo.

Según relataron los especialistas en una nota concedida a la revista Near Eastern Archaeology, los rollos de papiros forman parte del diario de uno de los capataces, de apellido Merer, quien ayudó a construir la Gran Pirámide, y datan de aproximadamente unos 4.500 años de antigüedad.   

El “Diario de Merer”, tal cual lo bautizaron sus descubridores, está compuesto por más de 300 fragmentos de diversos tamaños que aportan valiosos detalles acerca de cómo eran las actividades diarias del inspector de obras a lo largo de la construcción de las diferentes pirámides.   

Entre tantos otros, Merer hace especial referencia a una parada de su tripulación de 200 hombres en Tura, o Maasara, en las canteras de piedra caliza de la costa oriental del Golfo de Suez, y a la manera en cómo llenaron su barco para el viaje de entre unos 13 a 17 kilómetros de vuelta río arriba, a Giza.

Los especialistas creen que, como este tipo de piedra caliza fue utilizada para la cubierta exterior de la pirámide, el diario documenta el trabajo que se llevó a cabo en la tumba durante el último año de la vida de Keops, alrededor de 2.560 años atrás.

Por su parte, el mundialmente reconocido arqueólogo y egiptólogo Zahi Hawass, quien participó en el estudio, relató que cerca de las pirámides de Egipto encontraron unas tumbas “que pertenecieron a obreros bien tratados ya que algunos de ellos tenían huesos curados, lo que sugiere que tenían acceso a una mejor atención médica”

Según explicó el ex ministro de Antigüedades de Egipto, en el interior de las tumbas encontraron 12 esqueletos en posición fetal que estaban en perfecto estado de conservación, “acomodados como se hacía con los difuntos, de acuerdo con las antiguas creencias religiosas”, agregó.

“Los constructores de las pirámides de Egipto no eran esclavos, si lo fuesen, no estarían enterrados al lado de los reyes y de las reinas”, concluyó Hawass.

De esta manera, el estudio de estos papiros les permitió a los investigadores  dar definitivamente por tierra tanto con la teoría que afirmaba que los constructores de las pirámides fueron los habitantes de la desaparecida ciudad de la Atlántida, como así también con la que aseguraba que los extraterrestres intervinieron en sus construcciones.

FUENTE: WEEKEND – Informativo- Historia – Investigación – ¿Verdadero o Falso?.

Descubren tesoros “arqueológicos” incluyendo fruta de 2.400 años en una ciudad antigua de Egipto.

Descubren una ciudad egipcia de más de 3.000 años

(CNN) — Una serie de “tesoros” arqueológicos, como cerámicas griegas y cestas de mimbre de 2.400 años de antigüedad llenas de fruta, fueron descubiertos en los restos de la antigua ciudad hundida de Thonis-Heracleion, frente a la costa egipcia.Thonis-Heracleion fue el mayor puerto mediterráneo de Egipto antes de que Alejandro Magno fundara Alejandría en el 331 a. n. e.

Un equipo del Instituto Europeo de Arqueología Subacuática (IEASM), dirigido por el arqueólogo marino francés Franck Goddio, lleva años estudiando la zona.

La misión de 2021, llevada a cabo en estrecha colaboración con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, reveló “resultados extremadamente interesantes” en el yacimiento de Thonis-Heracleion, en la bahía de Aboukir, dijo el IEASM en un comunicado el mes pasado.

A lo largo del canal de entrada noreste de la ciudad sumergida, el equipo encontró los restos de un gran túmulo, una zona funeraria griega. Estaba “cubierto de suntuosas ofrendas funerarias” que se remontan a principios del siglo IV a. n. e., dijo el IEASM.

El cúmulo tiene unos 60 metros de largo y ocho de ancho, y “parece una especie de isla rodeada de canales”, añadió el IEASM.

“Por todas partes encontramos pruebas de material quemado”, dijo Goddio, citado en el comunicado del IEASM. “Deben haber celebrado allí ceremonias espectaculares. El lugar debió de estar sellado durante cientos de años, ya que no hemos encontrado ningún objeto posterior a principios del siglo IV a. n. e., aunque la ciudad siguió viviendo durante varios cientos de años después”.

Enormes bloques del destruido templo de Amón en Thonis-Heracleion cayeron sobre una galera, que estaba amarrada al lado, y la hundieron. Siglo II a.C. Foto: Christoph Gerigk ©Franck Goddio/Fundación Hilti

Entre las ofrendas, que incluían “cerámica griega de lujo importada”, los arqueólogos hicieron un descubrimiento aún más sorprendente: cestas de mimbre que aún estaban llenas de semillas de uva y doum, el fruto de una palmera africana que suele encontrarse en las tumbas, según el IEASM.

“Han permanecido intactas bajo el agua durante) 2.400 años, tal vez porque en su día fueron colocadas dentro de una habitación subterránea o fueron enterradas poco después de ser ofrecidas”, dijo el IEASM.

El descubrimiento “ilustra maravillosamente la presencia de mercaderes y mercenarios griegos que vivían en Thonis-Heracleion, la ciudad que controlaba la entrada a Egipto en la desembocadura de la rama Canópica del Nilo”, dijo el IEASM.

A los griegos se les permitió establecerse en la ciudad durante el período faraónico tardío y construyeron sus propios santuarios cerca del enorme templo de Amón.

Sin embargo, según los investigadores, varios terremotos seguidos de marejadas hicieron que una porción de 110 kilómetros cuadrados del delta del Nilo se hundiera bajo el mar, llevándo consigo las ciudades de Thonis-Heracleion y Canopus. El IEASM “redescubrió” Thonis-Heracleion en 2000 y Canopus en 1999.

El dios Bes era considerado el protector de la gente en su vida cotidiana. También era venerado como protector de las mujeres embarazadas. Oro, siglos V a IV a.C., Thonis-Heracleion. Foto: Christoph Gerigk ©Franck Goddio/Fundación Hilti

Durante su misión de 2021, en otra zona de la ciudad, Goddio y su equipo encontraron sumergida bajo las aguas una galera ptolemaica, que se hundió tras ser golpeada por enormes bloques del templo de Amón, según el IEASM.

La galera estaba amarrada en el canal que corría a lo largo de la cara sur del templo cuando el edificio fue destruido durante un “cataclismo” en el siglo II a. n. e., según el IEASM.

La caída de bloques del templo protegió la galera hundida clavándola en el fondo del canal, que luego se llenó de escombros. Los arqueólogos pudieron detectar la galera utilizando “un prototipo de perfilador de fondo de última generación”, dijo el IEASM. Esta avanzada tecnología es capaz de determinar las propiedades físicas del fondo marino y definir la información geológica a pocos metros de profundidad.

“Los hallazgos de galeras de este periodo siguen siendo extremadamente raros”, explicó Goddio. “El único ejemplo hasta la fecha es la nave púnica Marsala (235 a. n. e). Antes de este descubrimiento, los barcos helenísticos de este tipo eran completamente desconocidos para los arqueólogos

FUENTE: Por Radina Gigova – CNN en español 

¿Redes sociales primitivas?

Sugieren que la propagación de conocimientos por el mundo empezó hace 400.000 años, mucho antes de la expansión del ‘Homo sapiens’

Un análisis de rastros de fuego dejados por homínidos en varios continentes concluyó que primitivas ‘redes sociales’ ya existían a gran escala antes de que aparecieran los humanos modernos.

Los diferentes grupos de homínidos probablemente empezaron a transmitirse conocimientos entre sí hace 400.000 años, mucho antes de lo que se pensaba, sugiere un estudio sobre el uso del fuego realizado por arqueólogos de la Universidad de Leiden.

“Hasta la fecha, siempre se pensó que la difusión cultural comenzó propiamente hace solo 70.000 años, cuando los humanos modernos, los ‘Homo sapiens’, comenzaron a expandirse por el mundo. Pero el registro del uso del fuego ahora parece mostrar que eso sucedió mucho antes”, explica la arqueóloga Katharine MacDonald en una nota publicada por la universidad neerlandesa.

Tras analizar restos de fogatas dejados por los primeros homínidos en sitios arqueológicos de Europa, Israel, Asia y el norte de África, el equipo “empezó a mirar de forma diferente los datos de décadas de investigación arqueológica”.

Antes de hace 400.000 años, casi todos los lugares examinados mostraban muy pocas evidencias de uso de fuego, señalan los investigadores. Sin embargo, a partir de esa época, se encontró un número creciente de sitios con restos de carbón vegetal, huesos carbonizados y sedimentos alterados por el calor, indican los autores del estudio, publicado en la revista PNAS.

Excluyendo la posibilidad de que una coincidencia esté detrás de un evento tan importante en la evolución humana, los autores llegaron a la conclusión de que, ya en la segunda mitad del Pleistoceno medio, se desarrolló una comunicación primitiva entre los antepasados ​​humanos que se tradujo en la difusión de habilidades culturales.

“Estos datos arqueológicos, así como los estudios de genomas antiguos, nos llevan a la hipótesis de que, a más tardar, hace 400.000 años, las subpoblaciones de homínidos (…) resultaron lo suficientemente tolerantes entre sí para transmitirse ideas y técnicas en grandes regiones”, apunta el estudio.

La teoría del equipo de investigación se apoya en los hallazgos arqueológicos de un tipo de herramienta de piedra de un período algo posterior. Estos instrumentos, elaborados con el llamado método Levallois, afloraron durante un período muy corto de tiempo en un número creciente de lugares de las regiones analizadas.

Según los autores, este hecho implica la presencia de fuertes interacciones sociales entre las poblaciones de homínidos ya en el Paleolítico temprano.

Si la hipótesis se confirma, ello significa que primitivas ‘redes sociales’ a gran escala ya existían antes de que aparecieran los primeros humanos modernos.

FUENTE: RT Arqueología – Descubrimientos – Ciencia – Paises Bajos

Los arqueólogos encuentran la primera momia embarazada del Antiguo Egipto.

Imágenes y escaneos de la momia Imagen: Desmond et al., J. Archaeol. Sci., 2021.

Lo que en un principio iba a ser el escaneo de una momia de un antiguo sacerdote egipcio, cambió radicalmente con el hallazgo de lo que parecían huesos de un pie diminuto. Por primera vez se había encontrado a una mujer embarazada momificada deliberadamente.

Al parecer, los escáneres posteriores confirmaron que se trataba de un feto aún en el útero de la madre fallecida y momificada. Un hallazgo impactante que planteaba una segunda cuestión: ¿quién era aquella mujer y por qué fue momificada con su feto?

Según ha explicado el arqueólogo Wojciech Ejsmond, de la Academia de Ciencias de Polonia:

Por razones desconocidas, el feto no se había extraído del abdomen durante la momificación. Por esta razón, la momia es realmente única. Nuestra momia es la única identificada hasta ahora en el mundo con un feto en el útero.

El ataúd y la momia Imagen: National Museum in Warsaw, Warsaw Mummy Project.

Cuentan los investigadores que la momia y su sarcófago se donaron a la Universidad de Varsovia en 1826 y se guardaron en el Museo Nacional de Varsovia, Polonia, desde 1917. Sin embargo, no fue hasta 1920 cuando se tradujo el nombre del ataúd. Aquel escrito reveló que el enterrado se llamaba Hor-Djehuty y estaba en una posición privilegiada. Según decía la traducción:

Escriba, sacerdote de Horus-Thoth adorado como una deidad visitante en el Monte de Djembe, gobernador real de la ciudad de Petmiten, Hor-Djehuty, hijo de Padiamonemipet y de una casa Tanetmin.

Tuvieron que pasar varias décadas y muchos avances para que ya en 2016, la tomografía computarizada revelara que la momia en el sarcófago podía no haber sido realmente Hor-Djehuty. Los huesos eran demasiado delicados, faltaban los órganos reproductores masculinos y una reconstrucción tridimensional reveló senos.

Los investigadores creen que, aunque el ataúd se hizo para una momia masculina, se colocó una momia completamente diferente en el sarcófago en algún momento, tal vez para hacerse pasar por un artefacto más valioso. Según los expertos:

Esta teoría está respaldada por el daño a algunos de los vendajes de la momia, probablemente causado por saqueadores del siglo XIX que rebuscaron en busca de amuletos. Por tanto, es imposible saber quién era exactamente la mujer, o incluso si venía de Tebas, donde se encontró el ataúd; sin embargo, se pueden medir algunos hechos a partir de sus restos.

Radiografías y tomografías computarizadas del abdomen de la momia que revelan al feto Imagen: Ejsmond et al., J. Archaeol. Sci., 2021

Estos datos cuentan parte del misterio de la mujer. Por ejemplo, que fue momificada con mucho cuidado y con un gran conjunto de amuletos, lo que sugiere en sí mismo que era alguien importante, ya que la momificación era un lujo en el antiguo Egipto.

También detallan en el estudio que murió hace poco más de 2.000 años, aproximadamente en el siglo I a.C., entre los 20 y los 30 años, y el desarrollo del feto sugiere que tenía entre 26 y 30 semanas de embarazo.

Y hasta aquí. No está claro cómo murió, pero el equipo cree que el análisis de los tejidos blandos conservados de la momia podría dar algunas pistas. [Journal of Archaeological Science vía ScienceAlert]

FUENTE: Editorial Miguel Jorge