El asteroide más grande que impactó la Tierra no fue el que mató a los dinosaurios.

Un nuevo estudio sugiere que el asteroide que aterrizó en Vredefort probablemente era del doble del tamaño del que acabó con los dinosaurios. También pudo haber estado viajando mucho más rápido, por lo que su impacto habría sido aún más severo. Los resultados fueron publicados en Journal of Geophysical Research: Planets.

Hace 66 millones de años, un asteroide de varios kilómetros de ancho impactó contra la Tierra y acabó con los dinosaurios. Recientemente, se conoció que además de acabar con los dinosaurios, fue el responsable de acabar con tres cuartas partes de las especies. 

Y aunque la historia ha reseñado que este es el asteroide más grande que ha impactado la Tierra, un nuevo estudio reveló que hubo uno que fue mucho más fuerte. Sucedió hace cerca de dos mil millones de años, en lo que hoy se conoce como el cráter Vredefort, que se encuentra a unos 120 kilómetros al suroeste de Johannesburgo, Sudáfrica.

Los investigadores, en sus resultados publicados Journal of Geophysical Research: Planets, explicaron que el cráter de Chicxulub, enterrado bajo la Península de Yucatán en México, fue la cicatriz que quedó del asteroide que acabó con los dinosaurios. Este mide cerca de 112 millas. Y, en la actualidad, el cráter Vredefort solo mide 99 millas.

Entonces, ¿cómo es posible que el de Vredefort haya sido el asteroide más grande que impactó en la Tierra? Los científicos explican que los cráteres de impacto se erosionan lentamente con el tiempo, lo que hace que se encojan. En estudio pasados, los investigadores habían estimado que este cráter era originalmente mucho más pequeño, alrededor de 107 millas.

Basados en estas estimaciones, los investigadores revisaron las medidas del cráter y encontraron que estas medidas podían ser mucho más grandes. Encontraron que la roca espacial probablemente medía entre 12,4 y 15,5 millas de ancho, y podría haber estado viajando entre 72.000 y 90.000 km/h. 

Natalie Allen, candidata a un doctorado en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad Johns Hopkins y autora principal del estudio, en un comunicado publicó “comprender la estructura de impacto más grande que tenemos en la Tierra es fundamental porque permite a los investigadores construir modelos geológicos más precisos”.

Los investigadores aseguran que su nueva estimación del tamaño del asteroide Vredefort sea más precisa que las estimaciones anteriores. “A diferencia del impacto de Chicxulub, el impacto de Vredefort no dejó un registro de extinción masiva o incendios forestales dado que solo había formas de vida unicelulares y no existían árboles hace dos mil millones de años”, apuntó Miki Nakajima, científico planetario en la Universidad de Rochester en Nueva York.

Imagen de portada: Hace 66 millones de años, un asteroide de varios kilómetros de ancho impactó contra la Tierra y acabó con los dinosaurios. Foto: Sebastian Ganso / pixabay

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial

Asteroide/Dinosaurios/Crater/Extinción.

 

 

 

El misterio de cómo tenían sexo los dinosaurios.

Estoy sentada en la oficina de Jakob Vinther, tratando de imaginarme si los tiranosaurios tenían -cómo decirlo cortésmente- penes. «Entonces, alguien tiene que ser…» tartamudeo, con creciente nerviosismo. «… penetrado», dice casualmente mi anfitrión completando la frase.

Nos encontramos en la Universidad de Bristol, en Reino Unido, donde Vinther es profesor de macroevolución, especializado en el registro fósil. Examiné su cuarto, principalmente para evitar el contacto visual mientras me recuperaba. Es exactamente lo que la niña dentro de mí esperaría de un paleontólogo.

Los estantes están llenos de una especie de lasaña fósil, donde capas de tomos académicos y papeles están mezclados con reliquias de un mundo perdido.

Entre lo más destacado está un insecto antiguo, con las venas de sus delicadas alas y moteado colorido claramente visibles, los restos de un calamar vampiro con su bolsa de tinta negra tan bien preservada que todavía contiene melanina, y unos extraños gusanos prehistóricos que son parientes de esos que se encuentran en los arrecifes coralinos. 

En la esquina hay una cómoda con cajones que -espero- contengan todo tipo de interesantes restos petrificados. El lugar se siente como el cruce entre un museo y una biblioteca.

A pocos metros se encuentra la estrella del show, un psittacosaurus, literalmente un «lagarto pico de loro». Se cree que este dulce y pequeño herbívoro, pariente cercano del triceratops, caminaba sigilosamente por el bosque de lo que hoy en día es Asia, hace unos 120-133 millones de años.

El espécimen que estoy mirando es mundialmente famoso -no por su piel, que está tan intacta, ni por su cola, que incluye un característico fleco de plumas puntiagudas. No, este dinosaurio se conoce mejor como el que dejó su trasero para que futuras generaciones lo estudiaran (Más sobre eso abajo).

Vuelvo mi atención a nuestra conversación. Vinther me está contando sobre un descubrimiento particularmente emocionante en un conocido yacimiento de fósiles en China, la Formación Yixian, en la provincia de Liaoning, donde se encontró una pareja de tiranosaurios, completa con plumas y todo, en un antiguo lago. Sospechosamente cerca el uno de la otra, según él. De hecho, lo que quiere saber es: ¿estaban teniendo sexo?

Un problema espinoso

Con las técnicas científicas modernas, los investigadores han estado adquiriendo perspectivas espectaculares de las minucias de la vida de los dinosaurios a un ritmo sin precedentes. Muchas hubieran sido impensables hace una década.

Fósil de arqueópterix

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los fósiles descubiertos y las técnicas modernas han avanzado el entendimiento de la estructura de los dinosaurios.

Un trabajo de detección molecular ha identificado los glóbulos rojos y el colágeno de terópodos de hace 76 millones de años, un grupo que incluye a los más grandes depredadores que hayan caminado la Tierra. Reveló señales de distintivos químicos que indican que los triceratops y los estegosaurios eran de sangre fría -algo poco usual en los dinosaurios- y que un herbívoro espinoso y de armadura pesada, el nodosáurido, era de color anaranjado.

Los científicos han descubierto que el espinosaurio -famoso por su gran «vela» dorsal- probablemente usaba sus dientes de 15 cm de largo y mandíbula de cocodrilo para cazar en aguas profundas, así como evidencias de que los iguanodontes pudieron haber sido sorpresivamente inteligentes, y que los pterosaurios (técnicamente no son dinosaurios sino lagartos alados) solían caminar en busca de presas.

Pero la investigación de cómo exactamente se apareaban los dinosaurios no ha dado resultados. Hasta el día de hoy, los científicos ni siquiera pueden distinguir con exactitud entre los machos y las hembras, y menos decirte cómo cortejaban o qué tipo de genitales tenían. Sin ese conocimiento fundamental, mucha de su biología y comportamiento sigue siendo un misterio total. Una cosa sí es cierta: tenían sexo.

Volviendo a los fósiles de los tiranosaurios, Vinther explica que una clave de su postura comprometida podría venir de otro sitio en un extinto lago, el yacimiento de Messel en Alemania. Esta cantera convertida en un tesoro de fósiles es legendaria por su flora y fauna inmaculadamente preservada.

La cantera de Messel, Alemania

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La cantera de Messel, en Alemania, ha producido extraordinarios especímenes fosilizados.

Hasta ahora ha producido caballos del tamaño de zorros, hormigas gigantes, primates antiguos y varios animales con los estómagos llenos, uno de ellos un escarabajo dentro de un lagarto dentro de una culebra. También se han encontrado un gran número de tortugas de agua dulce, incluyendo por lo menos nueve parejas que murieron en medio de sus encuentros amorosos. En algunos casos, con sus colas todavía tocándose, como sucede durante la copulación. Y eso es crucial para su teoría.

Se cree que el yacimiento de Messel es un cementerio prehistórico tan rico debido a un secreto tóxico. En la época del eoceno -hace entre 36 y 57 millones de años- era un cráter volcánico lleno de agua con laderas empinadas, rodeado de un frondoso bosque subtropical.

Nadie sabe cómo mataba a sus víctimas, pero la teoría es que continuó siendo geológicamente activo después de haberse formado, y periódicamente soltaba nubes de sofocante dióxido de carbono a su entorno. Es posible que las desafortunadas tortugas fueran sorprendidas en ese evento, hundiéndose hasta el suelo donde su lujuria fue preservada durante milenios.

No obstante, esas espinosas tortugas no están exactamente en la misma posición sexual en la que murieron. En lugar de estar montadas la una sobre otra, como es costumbre, están mirando en dirección contraria, como si de repente hubieran cambiado de parecer.

Detectando mi confusión, Vinther se echa para atrás en su silla y, con el aire de alguien para quien el sexo prehistórico es un perfecto tema de conversación, explica que después de morir, las tortugas se distanciaron pero quedaron unidas por sus genitales. Han quedado pegadas todo este tiempo por la -¡ejem!- anatomía reproductiva de su pareja.

Y eso nos lleva de vuelta a la pareja de tiranosaurios fosilizados, en la que se ven asombrosos paralelos. «Están mirando en dirección opuesta, con las colas superpuestas», dice Vinther. «Creo que fueron sorprendidos en el acto».

Sin otros ejemplos, Vinther reconoce que la teoría es altamente especulativa y, hasta ahora, es simplemente una idea inédita. Sin embargo, si los animales efectivamente están entrelazados en un abrazo antiguo, podría revelar algo sobre un órgano blando que nadie ha encontrado fosilizado todavía. Es correcto, podría ser posible que los tiranosaurios tuvieran pene.

Esqueleto de un tiranosaurio

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. No se sabe bien para qué servían las pequeñísimas extremidades superiores del tiranosaurio, pero algunos creen que hubieran podido tener una función en el apareamiento.

Un trasero en lo profundo de un lago

Sin embargo, hay otra fuente, menos ambigua de hechos sexuales de los dinosaurios: un fósil que ha cautivado la atención del mundo con su trasero. Ese es el psittacosaurus.

Vinther me lleva hasta su preciada pieza y me cuenta los antecedentes.

Estamos en el cretácico inferior en el biota de Jehol, un antiguo ecosistema en el norte de China. Digamos que es un hermoso día soleado en esa tierra templada, y la pequeña psittacosaurus decide dejar su densamente boscoso hogar para ir a beber en uno de los muchos lagos de la zona. Mide unos 91 cm de la cabeza a la cola -es parecida a un perro labrador corpulento- y es casi adulta, aunque todavía inexperta.

La psittacosaurus deambula en dos patas hasta la orilla -con los años dejó de caminar a cuatro patas- pero luego llega la tragedia. Justo cuando se agacha para tomar un sorbo con su pico de loro, se resbala, cae y se ahoga. Al sumirse hasta el fondo del lago, cae de espaldas y abierta de patas, preservando accidentalmente sus genitales para que simios del futuros reflexionen al respecto.

Naturalmente, Vinther está particularmente interesado en que yo inspeccione ese famoso trasero. Señala un área oscura de piel debajo de la cola. Y ahí están: las partes pudientes del dinosaurio, preservadas contra toda expectativa desde el cretácico inferior, una época tan distante que equivale más o menos a 1,6 millones de vidas humanas.

¡Qué pena», el psittacosaurus en la oficina de Vinther no es el fósil real. Lo que estoy viendo es un modelo a escala del animal como se hubiese visto en vida, que él mismo comisionó.

Así que, ¿qué es lo que la parte trasera de este pequeño dinosaurio nos puede decir?

N TAMURA / WIKIPEDIA CREATIVE COMMONS. Esta ilustración de un psittacosaurus lo muestra con su distintivo pico de loro y plumas puntiagudas en la cola.

En primer lugar, al igual que los parientes más cercanos de los dinosaurios -las aves y cocodrilos- este individuo tiene una cloaca. Esta apertura de múltiples usos es común en todos los vertebrados terrestres, excepto los mamíferos, y se trata de un orificio único a través del cual defecan, orinan, tienen sexo y dan a luz. Eso no era inesperado, pero es un descubrimiento nuevo. Nadie había confirmado que los dinosaurios tenían la misma anatomía que sus primos evolutivos.

«Así que puedes ver, si miras aquí abajo [señala la cloaca del psittacosaurus, debajo de la cola] que hay mucho pigmento», dice Vithner. Explica que eso es melanina, y puede ser en parte responsable del extraordinario nivel de preservación de este espécimen.

Aunque tendemos a pensar que la melanina es el compuesto oscuro que le da el color a nuestra piel, tiene una gama de usos diversos en el mundo natural, desde su aplicación como pigmento de la tinta de calamar hasta su función como capa protectora en el fondo de nuestros ojos.

También es un potente antimicrobiano. Comúnmente se encuentra en altas concentraciones en el hígado de anfibios y reptiles, donde impide el desarrollo de microbios potencialmente dañinos. Pero crucialmente, también se encuentra en muchas otras situaciones donde puede ser útil.

«Por ejemplo, los insectos… usan la melanina como un tipo de sistema inmunológico para protegerse contra las infecciones. Así que si le metes una aguja a una polilla [no se recomienda], la zona alrededor del hueco que hiciste secretará melanina», indica Vinther.

Por esa razón, muchos animales, incluyendo los humanos, tienen concentraciones más altas de melanina -y, por ende, piel más oscura- alrededor de los genitales. 

Y eso es igual de cierto para los dinosaurios. Al mirar a esa lejana pariente, que -como uno de mis colegas señaló- está congelada en una posición como se intentara pasar frente a mí a hurtadillas, me siento rara reconociendo una similitud tan íntima.

Fósil de un nodosaurus

FUENTE DE LA IMAGEN – WIKIPEDIA CREATIVE COMMONS. El fósil de nodosaurus mejor preservado del mundo todavía contiene sus células productoras de melanina, con lo que se ha deducido que era de color anaranjado.

Despliegue sexual

Pero hay otros descubrimientos intrigantes, y aquí es donde queda claro que toda mi incomodidad hasta ahora ha sido un precalentamiento. Antes de que me dé cuenta de lo que sucede, Vinther me está explicando con entusiasmo las muchas otras características del trasero del psittacosaurus.

«Ahora podemos reconstruir la morfología de la cloaca, y podemos mostrar que tenía algo así como dos tipos de labios que brotaban así», dice Vinther, haciendo una señal de V con sus dedos. «Y en el exterior, eran pigmentados. Pero esta es la parte interesante, porque no están alrededor de la apertura, [como sería lógico] si estuvieran allí para prevenir un infección microbiana. Así que estaban desplegando el pigmento ahí para anunciarse».

Si eso es verdad, sería algo sin precedentes: desplegar el trasero a las parejas potenciales, como hacen los mandriles, es extremadamente inusual en aves modernas, las descendientes de los dinosaurios. 

«Usaban una cantidad de señalizaciones visuales», afirma Vinther, explicando que tenían una visión a color excelente. A diferencia de la mayoría de los mamíferos que solo pueden ver dos colores, las aves pueden ver los tres que ven los humanos además de la luz ultravioleta. «Pero es inútil desplegar los colores de sus cloacas porque están cubiertas de plumas». Igualmente, los cocodrilos dependen más de los olores.

Vinther especula que, al igual que las aves, los dinosaurios pudieron haber tenido excelente visión a color, en cuyo caso tendría sentido que aquellos que no tenían plumas pudieran haber aprovechado la oportunidad para desplegar sus cloacas.

Desafortunadamente, no es posible saber si este psittacosaurus es macho o hembra, o exactamente qué órganos sexuales poseía, porque sus respectivas partes están escondidas internamente. 

Eso deja a los dinosaurios con dos posibles estrategias de apareamiento: el llamado «beso cloacal», en el que los dos dinosaurios hubieran alineado sus cloacas, con el macho eyaculando su semen directamente dentro de la hembra -una estrategia común en las aves- o la versión más conocida, que involucra el pene (como hacen los cocodrilos).

Dos urogallos en un baile de cortejo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Muchas de las teorías sobre el comportamiento sexual de los dinosaurios se basan en las danzas de cortejo de sus parientes cercanos, las aves.

Sin más evidencia y ninguna otra cloaca de dinosaurio fosilizada para estudiar, no se ha llegado a ningún consenso.

Pero probablemente esto ya es suficiente en cuanto a los genitales de los dinosaurios. ¿Qué hay de los otros aspectos de su reproducción? ¿Tenían rituales de apareamiento, tal vez peleas o bailes elaborados? ¿Tendrían machos y hembras apariencias distintas? Y ¿cómo podríamos saber qué características usaban para atraer al sexo opuesto?

Una vela erótica

Parece difícil descifrar el comportamiento sexual de animales extintos hace tiempo, pero Rob Knell, un experto de la Universidad Queen Mary en Londres, me asegura que hay algunas pistas escondidas en el registro fósil.

«Pues, uno de los asuntos con los dinosaurios es que hay una cantidad de cosas raras, lo que algunos llaman ‘estructuras estrambóticas'», dice Knell. «Esa es parte de su atracción carismática. O sea, las placas del estegosaurio, la gran vela del espinosaurio, la cresta y cuernos del triceratops y de otros ceratopsios… La gran cresta que tenía el hadrosaurus… todas estas cosas son candidatas a ser rasgos sexuales selectivos».

En muchos casos, los científicos han debatido durante siglos las funciones de estas estructuras.

Modelo de un espinosaurio frente al Museo de Historia Natural de Barcelona

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La gran vela dorsal del espinosaurio es una de las «estructuras estrambóticas» que los dinosaurios pudieron haber desplegado para atraer a parejas.

Pero Knell explica que, en el pasado, los paleontólogos eran reacios a interpretar estas características como herramientas para atraer a o competir por parejas. Podían pensar que ese era su principal propósito pero, sin poder comprobarlo, la especulación no parecía científica.

«Un ejemplo serían las placas dorsales del estegosaurio», dice Susannah Maidment, investigadora superior en paleobiología del Museo de Historia Natural de Londres. «También tenemos este tipo de cresta tubular en la cabeza del hadrosaurus… no sabemos para qué sirve».

Aquí es donde entra la ciencia moderna. En 2012, Knell decidió examinar más de cerca el problema. Estaba particularmente interesado en estudiar las características excéntricas que se parecieran bastante a los despliegues de apareamiento de animales actuales, o aquellas que han desafiado una explicación.

Estas incluyen los cuernos faciales y crestas de los triceratops y sus parientes -como el psittacosaurus, que tiene inusuales pinchos laterales en ambas mejillas-, la cresta en la cabeza de depredadores como el dilophosaurus, que cuenta con dos prominentes rugosidades sobre los ojos, los largos cuellos del diplodocus, y las plumas de los ancestros de las aves.

¿Quién es macho, quién es hembra?

Aunque no hay una manera definitiva de determinar cuál era el uso de estas raras características anatómicas, Knell -junto a otro equipo internacional de científicos- pronto se dio cuenta de que hay unas pistas importantes en animales actuales, si se sabe dónde mirar.

Una es la dismorfia sexual, por la que machos y hembras de la misma especie se ven diferente.

Es raro que ambos sexos tengan estilos de vida y estrategias de supervivencia completamente diferentes, así que cuando despliegan características físicas diferentes generalmente es para que el macho atraiga directamente a la hembra (como el colorido plumaje del pavo real macho) o para competir entre ellos por el derecho a copular (como los cuernos de un venado).

Desafortunadamente, esta pista en particular no es muy útil para entender a los dinosaurios, pues los científicos no pueden distinguir a los machos de las hembras. Aunque descubren discrepancias entre individuos fosilizados, no tienen manera de saber si están observando sexos diferentes o especies diferentes.

Dos esqueletos de dinosaurios

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los científicos todavía no pueden diferenciar entre un dinosaurio macho y uno hembra.

El factor edad

Esto nos lleva a la siguiente señal delatora. Cuando una característica física aparece solo en adultos maduros y no en crías o animales juveniles, suele ser para el sexo, como las melenas de los leones machos, que se cree sirven para anunciar su disponibilidad. Sin embargo, esta pista también puede ser complicada.

En 1942, los científicos desenterraron un llamativo cráneo nuevo en Montana, EE.UU. Claramente pertenecía a un formidable depredador, pero era relativamente pequeño comparado a el del principal rey de los depredadores, el tiranosaurio rex.

El equipo concluyó que este pertenecía a un adulto de una especie nueva y finalmente -después de varias décadas de debate- el descubrimiento se llamó nano tiranosaurio. En los años siguientes, varios otros probables ejemplares fueron identificados.

Luego, en 2020, un equipo hizo un examen más minucioso. Analizaron los huesos de dos posibles tiranosaurios pigmeos y se dieron cuenta de que probablemente nunca fueron de otra especie, en cambio, eran tiranosaurios rex que habían muerto durante la adolescencia.

De hecho, ahora se cree que estos animales juveniles hubieran sido tan diferentes de los adultos que casi se comportaban como si no estuvieran emparentados, cada uno ocupando su propio y singular nicho en la cadena alimenticia prehistórica.

Y los tiranosaurios rex no son los únicos dinosaurios que pueden haber experimentado cambios dramáticos a medida que se desarrollaban.

«Hay un gran debate sobre el torosaurus y el triceratops», comenta Maidment. Aunque los dos parecen similares en líneas generales, el primero realmente tenía un cráneo gigantesco -uno de los más grandes de cualquier animal terrestre- y una enorme gorguera alrededor del cuello con dos inmensos huecos. El segundo es mucho más pequeño, con su correspondiente pequeña cresta sin huecos.

«Estos son dos dinosaurios que vivieron juntos hasta el final del cretáceo en América del Norte. Unos creen que el torosaurus es un triceratops muy antiguo, y otros piensan que se trata de dos especies separadas», dice Maidment, indicando las otras variantes que algunos estiman que simplemente representan las diferentes etapas en la vida del triceratops. «La gente ha discutido si son especies diferentes pero, en realidad, podrían simplemente ser etapas ontogénicas (de desarrollo) del triceratops. No se han podido poner de acuerdo».

Esqueleto de triceratops

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La enorme cresta del triceratops ha desconcertado a los científicos. ¿Para qué servía exactamente?

Así que, esa estrategia para identificar los rasgos eróticos no siempre funciona. Afortunadamente, existe otra manera, y es hacer un modelo de para qué cosas podrían servir estas estructuras.

«Lo que podemos hacer es decir, ‘bien, esto es consistente con una estructura que evolucionó para este propósito. Y no es consistente con una estructura que evolucionó para cualquier otro propósito'», señala Knell.

Un ejemplo es la cresta del triceratops. A lo largo de los años, generaciones sucesivas de científicos han quedado desconcertados por este enorme rasgo, con una variedad de explicaciones que van desde la protección del cuello contra depredadores hasta la regulación de la temperatura.

Más recientemente, se ha sugerido que habría servido para que la especie pudiera identificar a los miembros de su propio grupo. De manera que Knell y sus colegas investigaron más a fondo y encontraron que esa idea realmente no funcionaba. Hay poca variación entre las crestas de las diferentes especies de triceratops, así que es poco probable que hubieran servido para ese propósito.

Con esa teoría potencialmente descartada, se vuelve más razonable especular que eran usadas para llamar la atención de otros triceratops o pelear contra otros machos, lo que les ayudaba a tener sexo.

Y hay evidencia de esto. En un estudio de 2009, se analizaron los patrones de heridas en los cráneos de varios triceratops y se encontró que eran consistentes con peleas contra otros triceratops. Los investigadores quizás descubrieron señales fantasmales de antiguas rivalidades sexuales.

Pero, ¿qué hay de otros rituales de apareamiento? ¿Hubieran podido los tiranosaurios rex gesticular con sus pequeños bracitos para atraer a las hembras para copular, como recientemente sugirieron los productores del programa «Planeta Prehistórico»? ¿Es posible que los paquicefalosáuridos chocaran sus cabezas en peleas por dominio sexual?

Knell está convencido de que, en términos generales, pudieron haberlo hecho.

Señala las similitudes entre dinosaurios y aves, y el hecho de que estas últimas son solo una versión con pico y sin dentadura de sus antiguos primos con plumas.

Esto es particularmente cierto de los dinosaurios aviares, que evolucionaron en las aves modernas -como el velociraptor, que era más como un pavo asesino que los esbeltos depredadores que se ven en la serie de películas de «Jurassic Park».

Ilustración de un velociraptor

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Algunos expertos creen que los velociraptors tenían plumas, haciéndolos parecer más a un pavo.

«Si uno les echa una mirada a las aves de ahora, hay una gran gama de despliegues que llevan a cabo. ¿Por qué harían algo diferente los dinosaurios?», sostiene Knell. «No hay razón para pensar que hubiera algo raro del apareamiento de los dinosaurios que no hubiera sido legado a las aves… así que, sí, pienso que hubieran tenido despliegues curiosos de apareamiento».

Increíblemente, podría haber evidencia física de estos comportamientos. En 2016, unos científicos en Colorado desenterraron unas peculiares depresiones, como charcos antiguos.

Una inspección más detallada reveló marcas de raspaduras y huellas de patas de tres dedos, un sello distintivo de depredadores como el T. rex, que se remontan al cretáceo. Estas eran depresiones en el suelo que fueron hechas por dinosaurios. Y tienen una asombrosa similitud con las que hacen las avestruces actuales.

Los avestruces hembras son amantes caprichosas, y los machos deben ejecutar elaboradas danzas de cortejo para animarlas. Estas incluyen una carrera, mucho aleteo y una «ceremonia de raspadura», una demostración de sus capacidades para escarbar, necesarias para la elaboración de nidos en el piso. Los investigadores sugieren que los autores de estas marcas pudieron haber estado haciendo lo mismo hace 100 millones de años.

Marcas de raspaduras y huellas de patas de tres dedos encontradas en Colorado

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las marcas de raspaduras y huellas de patas de tres dedos que fueron encontradas en Colorado sugieren un comportamiento parecido al de las avestruces en sus rituales de apareamiento.

No obstante, Knell reconoce que tal vez nunca sepamos mucho sobre los extravagantes detalles de muchos rituales de apareamiento de los dinosaurios. Hasta las especies actuales más emparentadas, como varias aves, tienen despliegues ampliamente divergentes.

Por otro lado, en años recientes hemos adquirido una perspectiva antes inimaginable de la vida de los dinosaurios. Quién sabe, tal vez en unas décadas conoceremos una incómoda cantidad de detalles sobre maneras en que cortejaban y también sobre la clase de genitales que tenían.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El comportamiento sexual de los dinosaurios sigue estando en las sombras.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Zaria Gorvett. 1° de julio 2022.

Evolución/Ciencia/Dinosaurios

 

 

 

Cinco extraordinarios descubrimientos sobre los dinosaurios que nos dejó el 2021.

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En lo que respecta a descubrimientos sobre dinosaurios, el 2021 no decepcionó. Como cada año, los investigadores han descrito nuevas especies, precisado sus apariencias y especificado sus hábitats. No obstante, de todo un sinfín de hallazgos, hay algunos que destacan.

Sputnik ha recopilado cinco descubrimientos que no revolucionaron nuestro conocimiento, pero si nos han hecho reconsiderar lo que pensábamos sobre estas criaturas.

1. El primer ano de dinosaurio encontrado y descrito en perfectas condiciones.

Durante el último siglo, los paleontólogos han encontrado todo tipo de fósiles de dinosaurios —desde huesos y dientes hasta impresiones de su piel y plumaje— pero nunca un ano… hasta el 2021. Aparentemente era utilizada por el Psittacosaurus para defecar, orinar, reproducirse y poner huevos, lo que la diferencia de los órganos similares de otros animales.

Más que eso, «la preservación de los patrones de color y el sombreado permitió una reconstrucción detallada de la apariencia física de este individuo», detalla el resumen del estudio publicado en enero del 2021 en Current Biology.

2. Algunos dinosaurios eran extremadamente rápidos, pero no el T. rex.

Los carnívoros terópodos corrían a velocidades de casi 45 km/h, según el análisis de dos huellas de dinosaurios encontradas en el norte de España, reveló un estudio publicado en diciembre en la revista Scientific Reports. Las marcas fueron dejadas por dos individuos diferentes que corrían sobre el lecho de un lago blando durante el Cretácico temprano. El descubrimiento revela que estas bestias eran tan veloces como el humano más rápido, Usain Bolt, que alcanzó brevemente los 44,3 km/h en una carrera en 2009.

No obstante, este no era el caso del Tyrannosaurus rex, el carnívoro quizá más famoso de todos. Según otro estudio, publicado en abril en la revista Royal Society Open Science, el dinosaurio rey caminaba a la par con el ser humano, a 5 km/h.

3. El Supersaurus era más largo de lo que se creía.

El dinosaurio más largo conocido es el llamado Supersaurus, que excedió los 39 metros y posiblemente incluso alcanzó los 42 metros de longitud, según una investigación inédita presentada este año en la conferencia anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados.

Siempre se supo que el saurópodo, descubierto en 1972, era largo, con estimaciones anteriores de hasta 34 metros. Pero ahora, huesos recién excavados y analizados revelan cuán verdaderamente largo era este dinosaurio.

4. Los tiranosaurios se peleaban pero no se mataban.

Como era de esperar, los temibles tiranosaurios se peleaban entre ellos, mordiéndose la cara por comida, territorio o apareamiento. Sin embargo, un minucioso análisis publicado en septiembre en la revista Paleobiology revela que no buscaban matarse.

Esquema de las cicatrices faciales de tiranosaurio que muestran la densidad y orientación de los golpes. © Foto : Museo de Paleontología Royal Tyrrell

Esta comprensión del comportamiento de los dinosaurios fue posible gracias al estudio de 202 cráneos y mandíbulas de T. rex. Según se encontró, la profundidad y la localización de las huellas dejadas indican que no buscaban infringirse heridas mortales. Solo la mitad de los tiranosaurios tenían estas cicatrices, por lo que probablemente se trate de peleas entre machos por las hembras.

5. Un extraño anquilosaurio tenía una cola en forma de garrote de guerra azteca.

Hasta ahora los anquilosaurios se conocían por vivir en el hemisferio norte con sus impresionantes colas armadas con picos y garrotes. Pero ahora, el recién descrito Stegouros elengassen, encontrado en Chile, muestra que estos reptiles evolucionaron de manera muy diferente en el hemisferio sur: desarrollaron su propio tipo de cola armada que parece un macuahuitl, la reconocible espada azteca.

El anquilosaurio recién descubierto murió hace más de 70 millones de años junto a un río, posiblemente en arenas movedizas, lo que explicaría por qué el espécimen estaba tan bien conservado.

Imagen de portada: Gentileza de Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: SPUTNIK Mundo. Diciembre 2021

Ciencia/Paleontología/Dinosaurios/Acontecimientos que dejaron huella en 2021

Así era el Quetzalcoatlus, el animal volador más grande de la historia.

Tan alto como una jirafa, cuando el Quetzalcoatlus abría sus alas alcanzaba una envergadura de 13 metros de punta a punta.

Hace 70 millones de años, antes del cóndor de los Andes o el albatros (las dos aves voladoras más grandes del mundo), el cielo del Cretácico superior era dominado por el animal volador más grande que jamás ha existido: el Quetzalcoatlus.

Si deseas profundizar en esta entrada; por favor cliquea donde se encuentre escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Con más de 3.6 metros de altura y alas de 6 metros que tocaban el suelo cuando se encontraba en tierra, el Quetzalcoatlus era una especie de pterosaurio que poseía un cuello largo y un enorme pico afilado con una cresta craneal.

Y aunque el primer hallazgo fósil de la especie ocurrió en la década de los 70 al borde del Río Bravo en Texas, la apariencia real de este gigante volador sigue siendo un misterio para los paleontólogos.

Sin embargo, una serie de seis nuevos estudios científicos publicados en Society of Vertebrate Paleontology describen por primera vez la apariencia y el comportamiento del Quetzalcoatlus más allá de la concepción artística dominante en el gran público hasta el momento.

Quetzalcoatlus

Foto: Philippe Roy / Aurimages via AFP)

Un depredador aéreo de más de 200 kilos 

Los paleontólogos coinciden en que esta especie poseía un comportamiento similar al de una garza mientras cazaba o al emprender el vuelo; sin embargo, su movimiento en tierra difería de estas aves debido al enorme tamaño de sus alas recubiertas de pelo en vez de plumas.

De ahí que cada vez sea más clara la forma en que el Quetzalcoatlus emprendía el vuelo: si bien algunos paleontólogos consideraban que esta especie tomaba impulso desde el suelo para ganar altura (tal y como ocurre con un avión), las nuevas evidencias demuestran que el despegue dependía enteramente de su fuerza en las patas traseras. 

Aunque el Quetzalcoatlus tenía un andar bípedo en tierra firme, sus alas tocaban inevitablemente el suelo cuando se desplazaba sobre el piso. Los hallazgos más recientes sugieren que necesitaba levantar el brazo y la pierna izquierda para dar un paso, que era correspondido con el mismo movimiento en el lado derecho. 

En vez de hacer una carrera corta para empezar a volar, bastaba un salto seguido de un aleteo firme para que esta especie desafiara a la gravedad y lograra elevar sus más de 200 kilos de peso. 

Con pectorales muy desarrollados y crestas óseas que se anclaban con los músculos responsables del movimiento de sus, estudios previos consideran que un individuo promedio podía alcanzar una velocidad de vuelo de hasta 88 kilómetros por hora y era capaz de recorrer más de 16,000 kilómetros sin detenerse en tierra firme, una distancia similar a la que separa Nueva York de Sidney en línea recta.

Imagen de portada: Ilustración James Kuether

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Alejandro I. López. Diciembre 2021.

Animales prehistóricos/Dinosaurios

Describen por primera vez la cloaca de un dinosaurio.

Un fósil de Psittacosaurus excepcionalmente bien conservado ha permitido por primera vez estudiar la cloaca de los dinosaurios, es decir, el agujero por el que hacían sus necesidades, copulaban y ponían los huevos.

A pesar de lo mucho que se han estudiado los dinosaurios, hay un misterio que en más de cien años aún no se ha podido resolver: su comportamiento reproductivo. Pero esto puede cambiar con el hallazgo de un fósil de Psittacosaurus -un dinosaurio del tamaño de un perro grande- que ha preservado la estructura externa de la cloaca, la cavidad multiusos que les servía tanto para aparearse y poner los huevos como también para orinar y defecar.

El fósil fue descubierto a principios de 2021 en China y despertó de inmediato el interés de los paleontólogos porque conserva la parte exterior y la pigmentación de la cloaca, lo que permite compararla con la de animales vivos -como los cocodrilos o las aves- e imaginar cómo podía funcionar. La cloaca es una cavidad que presentan los anfibios, saurópsidos -grupo que incluye a los reptiles, aves y dinosaurios- y algunos mamíferos como los marsupiales.

En este caso, los investigadores creen que la pigmentación podía servir como reclamo, de forma similar a algunas aves. También señalan que los lóbulos situados a ambos lados de la abertura podían indicar la presencia de glándulas aromáticas como las de los cocodrilianos. Según los paleontólogos, ambas características se combinaban para atraer la atención del sexo opuesto en el momento de la reproducción.

El fósil de Psittacosaurus encontrado en 2021. Abajo, un detalle de la cloaca.

El fósil de Psittacosaurus encontrado en el año 2021. Abajo, un detalle de la cloaca.

Foto: Vinther et al., Current Biology, 2020

Detalle de la cloaca del fósil. A la derecha, reconstrucción artística.

Detalle de la cloaca del fósil. A la derecha, reconstrucción artística.

Foto: Izquierda, Jakob Vinther, University of Bristol; derecha: Bob Nicholls/Paleocreations.com 2020

No obstante, el doctor Jacob Vinther señala que este es “un territorio casi desconocido”, en parte porque hasta ahora nunca se había hallado un fósil de dinosaurio con cloaca; y también porque, según dice, “nadie se había preocupado de comparar el exterior de las aberturas cloacales de los animales vivos”, ya que esta estructura difiere considerablemente entre los diversos grupos que la poseen. 

La del Psittacosaurus se situaba justo detrás de la pelvis con una abertura vertical, de forma parecida a la de los cocodrilos, pero no se puede comparar con otras especies al tratarse del único ejemplar hallado hasta ahora.

Los resultados completos del estudio han sido publicados en la revista Current Biology y van acompañados de ilustraciones realizadas por el paleoartista Robert Nicholls, quien dice que “ha sido increíble tener la oportunidad de reconstruir una de las últimas características de los dinosaurios de las que no sabíamos nada”. 

Aun así, las conclusiones quedan incompletas por el hecho de que el fósil no ha conservado las estructuras internas de la cloaca, que permitirían saber entre otras cosas el sexo del individuo.

Imagen de portada: Ilustración de Psittacosaurus Bob Nicholls /Paleocreations.com 2020.

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC España por Abel G.M.

Dinosaurios/Descubrimientos/Actualidad

8 curiosidades que probablemente no sabías sobre los dinosaurios.

A pesar de la fascinación que despiertan los dinosaurios, lo cierto es que aún desconocemos muchas cosas sobre ellos, y entre las que conocemos hay algunas que pueden resultar curiosas o que el gran público suele pasar por alto.

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Una historia muy larga

Entre la aparición de los primeros dinosaurios y su extinción pasó más tiempo -en concreto, casi el triple- del que ha pasado entre dicha extinción y nosotros. 

El animal más antiguo conocido con características de dinosaurio es el Nyasasaurus parringtoni, que vivió hace unos 243 millones de años; mientras que los últimos dinosaurios se extinguieron hace alrededor de 66 o 65 millones de años. 

Aunque tendamos a verlos como un conjunto uniforme, la verdad es que estos animales vivieron en condiciones climáticas y ecosistemas muy diversos, lo que explica su gran diversidad de formas y características.

Foto: iStock/estt

2 / 8 – Brazos diminutos, grandes colas

En realidad, estas extremidades diminutas -que podemos ver en muchos dinosaurios gigantes- lo son por una buena razón: reducir el peso en la parte delantera del cuerpo. 

Estos animales caminaban encorvados a dos patas y, en consecuencia, cargaban una gran parte de su peso en la mitad anterior de sus cuerpos. 

Por la misma razón, tenían colas largas y gruesas que hacían de contrapeso cuando trotaban y corrían, impidiendo que cayeran de bruces.

Foto: iStock

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No sabemos cómo se reproducían los dinosaurios.

Bueno, no exactamente: sí sabemos que eran ovíparos, lo que desconocemos es cómo se apareaban. 

Han pasado casi dos siglos desde que se acuñó el término dinosaurio y la biología reproductiva de estos animales es todavía un misterio: la razón es que los genitales carecen de estructuras que dejen un rastro fósil, como huesos o queratina. 

A principios de 2021 se encontró la cloaca excepcionalmente bien preservada de un Psittacosaurus, lo que puede ayudar a reconstruir la anatomía y el comportamiento reproductivo de los dinosaurios.

Foto: © Zhao Chuang

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No se conocen carnívoros de tamaño mediano

Una cuestión que durante mucho tiempo ha llamado la atención de los paleontólogos es que la mayoría de dinosaurios carnívoros que se conocen eran o muy grandes -más de una tonelada- o relativamente pequeños -de menos de cien kilos-, al contrario de lo que pasa en los carnívoros modernos, que presentan una escala de tamaño mucho más regular. 

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La razón puede estar en que los grandes carnívoros tenían un ritmo de crecimiento muy rápido, por lo que los ejemplares juveniles ocupaban los nichos ecológicos que habrían correspondido a los cazadores de tamaño medio. 

En la actualidad existe una escala mucho más regular de tamaño porque no hay cazadores gigantes: el carnívoro terrestre más grande que existe es el oso polar.

Foto: iStock

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Y apenas se conocen omnívoros

La gran mayoría de los dinosaurios conocidos eran herbívoros, pero en cambio se han identificado con certeza muy pocos omnívoros, alrededor de un 2% de las especies conocidas. 

Tres grupos de dinosaurios en particular parecen haber sido omnívoros: los ornitomimosaurios, los ovirraptorosaurios y los troodóntidos. 

La mayoría de estos tenían una dieta parcialmente vegetariana e insectívora, que podían complementar con peces o animales pequeños. En la era mesozoica esto podía suponer una ventaja importante, puesto que los modelos climáticos reflejan una tendencia a los fenómenos extremos, como sequías intensas o largas lluvias estacionales, que podían modificar mucho un hábitat y, por lo tanto, la disponibilidad de diversos tipos de comida en diferentes épocas.

Foto: Marcin Polak

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Ni sangre fría ni caliente

Uno de los debates históricos en el campo de los dinosaurios ha sido si eran de sangre fría o caliente. 

La respuesta, según las investigaciones más recientes, puede hallarse en un punto intermedio: los dinosaurios habrían sido capaces de mantener su temperatura interna estable, pero no poseían todos los mecanismos que tienen los animales de sangre caliente para regular su temperatura corporal en condiciones de temperatura extrema. 

La respuesta tiene más importancia de la que podría parecer, ya que los animales de sangre caliente necesitan consumir mucha más comida que los de sangre fría: esto implica que los dinosaurios carnívoros cazaban más y, por lo tanto, que debía haber una mayor abundancia de presas.

Original painting by Todd Marshall

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No eran tan tontos como se pensaba

Durante mucho tiempo se creyó que la mayoría de los dinosaurios eran animales primitivos, lentos, torpes y estúpidos. 

Dicha suposición se debe a que el tamaño de sus cerebros era muy pequeño en relación a su cuerpo: el del estegosaurio, por ejemplo, habría sido del tamaño de una nuez. 

Sin embargo, estudios recientes sugieren que podían tener comportamientos igual de complejos que algunos mamíferos actuales: por ejemplo, se ha afirmado que los tiranosaurios podrían haber sido carnívoros sociales que cazaban en manada, como las orcas o los lobos.

Foto: iStock

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Eran de colores vivos y variados

Los métodos de análisis de fósiles han avanzado mucho y hoy en día se pueden detectar en ellos unos orgánulos llamados melanosomas, que contienen la melanina responsable del color de los tejidos. 

Esto es una pista de que los dinosaurios podían haber exhibido colores vivos y patrones en la piel, que tendrían diversas funciones: como reclamo para las hembras, colores de camuflaje, o para intimidar a los depredadores. 

Algunos van más lejos, como el paleobiólogo Jakob Vinther, quien sugiere que “tal vez un día descubramos que tenían plumaje estacional, como patrones coloridos para la época de apareamiento o un plumón blanco durante las nevadas invernales”, lo que abriría la ventana a un nuevo mundo de investigación en lo referente al comportamiento de los dinosaurios.

Foto: Luis V. Rey

Imagen de portada: Gentileza de iStock/estt

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC España.Por Abel de Medici. Septiembre 2021.

Dinosaurios/Paleontología/Investigación/Actualidad

Extinción de los dinosaurios permitió el gran paso evolutivo de las serpientes, revela un estudio.

La evolución de las serpientes ha sido tal que hoy contamos casi 4.000 especies sobre una gran parte de la faz de la Tierra. Conoce más.

Hace más de 60 millones de años que los dinosaurios dejaron de caminar por la Tierra. Este acontecimiento trajo diversas repercusiones no solo para la historia del planeta, sino para otros seres vivos. Ejemplo de ello son las serpientes. En el momento en que los grandes reptiles se extinguieron, la evolución de las serpientes se aceleró y dio un paso enorme.

La desaparición de los dinosaurios dio paso al periodo Cenozoico. En éste, las serpientes se diversificaron para dar lugar a las casi 4.000 especies que hoy en día se conocen. La clave de esa ramificación tuvo en la dieta una de las causas principales.

Dieta: fundamental en la evolución de las serpientes

Getty Images

«ENCONTRAMOS UN IMPORTANTE ESTALLIDO DE DIVERSIFICACIÓN DE LA DIETA DE LAS SERPIENTES TRAS LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS, Y TAMBIÉN ENCONTRAMOS QUE, CUANDO LAS SERPIENTES LLEGAN A NUEVOS LUGARES, A MENUDO EXPERIMENTAN ESTALLIDOS SIMILARES DE DIVERSIFICACIÓN DIETÉTICA», AFIRMA MICHAEL GRUNDLER, DE LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, AUTOR DEL ESTUDIO JUNTO A DANIEL RABOSKY, DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN, AMBAS EN ESTADOS UNIDOS.

El estudio tomó datos recopilados después del análisis de las dietas de 882 especies de serpientes vivas. Éstos se compararon mediante complejos procesos matemáticos con la dieta de sus antepasados que sobrevivieron a la extinción masiva de los dinosaurios.

Cuando las serpientes compartían suelo con los grandes reptiles, su dieta era básicamente a base de insectos. Tras la fulminante desaparición de los dinosaurios, la dieta de las serpientes viró de manera drástica y comenzaron a consumir aves, peces y pequeños mamíferos, que también florecieron tras la extinción de los dinosaurios.

Las serpientes en el mundo actual

Getty Images

En la actualidad, las serpientes llevan una dieta bastante variada: ratones, lagartijas, insectos, peces, ranas e incluso huevos para sobrevivir. Se han dado casos de serpientes que han atrapado a presas del doble o triple de su tamaño, como es el caso de cocodrilos, caimanes o vacas.

Las serpientes habitan en todos los continentes a excepción de la Antártida, lo cual también refleja la adaptabilidad que tienen a diversos ambientes, climas y condiciones físicas.

Asimismo las hay de todos los tamaños: desde la más pequeña del mundo (la serpiente hilo) que mide alrededor de diez centímetros (el tamaño de una lombriz de tierra) hasta la pitón reticulada, que puede alcanzar los nueve metros de largo.

Un reptil amenazado

La serpiente es una especie que hoy tiene que luchar por su supervivencia, pues diversos factores amenazan su vida. Principalmente es la mano del hombre la que juega en su contra con el crecimiento de la población y la destrucción del hábitat de la serpiente.

La caza no reglamentada y clandestina también juega en contra de este animal, ya que la serpiente es buscada para venderse como mascota. Asimismo, existe un tráfico ilegal de piel de serpientes que se vende en el mercado negro.

La introducción por parte del hombre de especies exóticas, animales salvajes o domésticos introducidos por el hombre como el jabalí, perros, gatos, o  visones depredan gran cantidad de serpientes afectando sus poblaciones.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Rodrigo Ayala. Octubre 2021

Animales/Dinosaurios/Evolución de las serpientes/Investigación

Los primeros dinosaurios vivían en manadas y eran altamente sociales, revela un estudio.

Un grupo de más de 100 huevos y esqueletos de adultos y jóvenes demuestra que los dinosaurios compartían tareas de crianza entre la manada hace 193 millones de años.

Aunque la mayoría de comportamientos sociales de los dinosaurios siguen siendo un misterio para la ciencia, la evidencia de que los grandes herbívoros se movían en manadas se limita a un periodo de tiempo breve antes de su extinción, hace unos 66 millones de años.

Sin embargo, un grupo de investigadores del Massachussets Institute of Technology (MIT), Sudáfrica y Argentina sugiere haber encontrado las pruebas definitivas de que los primeros dinosaurios vivían en manadas y poseían un comportamiento social avanzado, que probablemente funcionó como una estrategia evolutiva para subsistir.

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La investigación publicada en Scientific Reports da cuenta de una serie de hallazgos realizados desde 2013 en la Formación Laguna Colorada, al sur de la Patagonia, Argentina. 

guardería de dinosaurios

Ilustración: Getty Images

En el yacimiento fósil, el equipo ha encontrado cerca de 100 huevos de dinosaurio y los esqueletos parciales de 80 ejemplares adultos y juveniles desde entonces, todos con una sorprendente condición: 

A pesar de las distintas edades, se trata únicamente de restos de Mussaurus patagonicus, una especie de herbívoro de cráneo corto con ojos grandes y una cola larga, que precedió a los saurópodos de cuello largo.

“ESTO PODRÍA SIGNIFICAR QUE LAS CRÍAS NO SEGUÍAN A SUS PADRES EN UNA ESTRUCTURA FAMILIAR, SINO QUE HABÍA UNA ESTRUCTURA COMUNITARIA MÁS AMPLIA, EN LA QUE LOS ADULTOS COMPARTÍAN Y PARTICIPABAN EN LA CRIANZA DE TODA LA COMUNIDAD”, EXPLICA JAHANDRA RAMEZANI, INVESTIGADOR DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA TIERRA, ATMOSFÉRICAS Y PLANETARIAS DEL INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL MIT.

Los investigadores confirmaron que los dinosaurios se encontraban agrupados por edades: mientras los huevos y las crías se encontraban en una zona, los dinosaurios más jóvenes compartían un sitio cercano y los adultos se encontraban repartidos en el resto del yacimiento fósil.

A partir de tomografías, los científicos examinaron el contenido fosilizado de los huevos sin romperlos, hallando embriones bien preservados de Mussaurus en su interior. El grupo de fósiles se encuentra ‘excepcionalmente preservado’ y podría ser la evidencia más antigua de un complejo comportamiento de manada que data de hace 193 millones de años, es decir, 40 millones antes de los registros previos.

“HEMOS OBSERVADO Y DOCUMENTADO EL PRIMER COMPORTAMIENTO SOCIAL EN LOS DINOSAURIOS. ESTO PLANTEA LA CUESTIÓN SOBRE SI VIVIR EN MANADA PUDO HABER TENIDO UN PAPEL IMPORTANTE EN EL ÉXITO EVOLUTIVO TEMPRANO DE LOS DINOSAURIOS Y NOS DA ALGUNAS PISTAS SOBRE CÓMO EVOLUCIONARON”.

guardería de dinosaurios

Ilustración: Getty Images

El resultado implica que el Mussaurus poseía una estructura social compleja que dividía las labores como el cuidado de los huevos y las crías y la búsqueda de alimento. Como cualquier especie que se mueve en manada en la actualidad, el grupo se protegía contra depredadores; sin embargo, era más sensible a sufrir de enfermedades contagiosas.

Aunque se sabe que los dinosaurios herbívoros vivían en manadas y compartían sitios de anidación previo a su extinción, hasta ahora no existían indicios que guiaran a comprender los orígenes de este comportamiento social y las primeras especies que lo llevaron a cabo.

La investigacion marca un nuevo hito en el conocimiento sobre los dinosaurios y confirma que hace 193 millones de años, el Mussaurus ya presentaba un comportamiento gregario que pudo haber sido clave para su subsistencia y la aparición posterior de saurópodos de cuello largo.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Alejandro I. López. Octubre 2021

Animales prehistóricos/Dinosaurios/Manada

Así es el Kyhytysuka sachicarum, el extinto reptil marino carnívoro identificado en Colombia.

Una nueva especie de ictiosaurio es identificada en Colombia. Recibe el nombre de Kyhytysuka sachicarum y vivió en el Cretácico.

Un grupo de investigadores colombianos, canadienses y alemanes unieron esfuerzos para hacer la descripción de un nuevo reptil marino carnívoro al que nombraron Kyhytysuka sachicarum. Este ejemplar llevaba años en exhibición en un museo de Colombia, sin embargo, nunca se le había identificado. Al examinar el cráneo de este animal, que mide aproximadamente un metro de largo y se remonta al periodo Cretácico, los expertos se dieron cuenta de que se encontraban ante una nueva especie de ictiosaurio.

Dirley Cortés, investigador afiliado al Departamento de Biología de la Universidad McGill en Canadá y coautor de la identificación, indicó:

“DECIDIMOS NOMBRAR AL ICTIOSAURIO POR UNA LENGUA INDÍGENA EXTINTA DE LA REGIÓN DONDE FUE ENCONTRADO. LO LLAMAMOS KYHYTYSUKA, QUE SIGNIFICA ‘EL QUE CORTA CON ALGO AFILADO’, PARA HONRAR A LA CULTURA MUISCA”.

Detalle del Kyhytysuka sachicarum. Imagen: Dirley Cortés.

Una especie con características únicas

Los investigadores describieron a esta nueva especie de ictiosaurio tomando en cuenta una docena de características anatómicas de la mandíbula inferior, la región nasal y la dentición, la cual tiene particularidades únicas. El ejemplar poseía diferentes zonas de mordida que podía usarlas para atrapar, perforar, cortar y finalmente aplastar presas grandes sin esfuerzo alguno.

Al respecto, Hans Larsson, director del Museo Redpath de la Universidad McGill, explicó:

“ESTE ANIMAL DESARROLLÓ UNA DENTICIÓN ÚNICA QUE LE PERMITIÓ COMER PRESAS GRANDES. MIENTRAS QUE OTROS ICTIOSAURIOS TENÍAN DIENTES PEQUEÑOS PARA ALIMENTARSE DE PRESAS PEQUEÑAS, ESTA NUEVA ESPECIE MODIFICÓ EL TAMAÑO Y EL ESPACIAMIENTO DE SUS DIENTES PARA CONSTRUIR UN ARSENAL DE DIENTES PARA FINIQUITAR PRESAS GRANDES, COMO PECES GRANDES Y OTROS REPTILES MARINOS”.

Cómo era la Tierra cuando esta especie vivía

Según los investigadores, este nuevo reptil marino carnívoro procede de una época en que la Tierra salía de un periodo relativamente frío, el nivel del mar estaba en aumento y el supercontinente Pangea se dividía en masas terrestres en el norte y sur.

Además de ello a finales del Jurásico se produjo una extinción global que cambió por completo los ecosistemas marinos y terrestres.

«A MUCHOS ECOSISTEMAS MARINOS CLÁSICOS DEL JURÁSICO DE ICTIOSAURIOS QUE SE ALIMENTABAN EN AGUAS PROFUNDAS, PLESIOSAURIOS DE CUELLO CORTO Y COCODRILOS ADAPTADOS AL MEDIO MARINO LES SUCEDIERON NUEVOS LINAJES DE PLESIOSAURIOS DE CUELLO LARGO, TORTUGAS MARINAS, GRANDES LAGARTOS MARINOS LLAMADOS MOSASAURIOS Y, AHORA, ESTE MONSTRUOSO ICTIOSAURIO», DICE DIRLEY CORTÉS.

Esqueleto de Kyhytysuka comparado con el de un humano a escala. Imagen: Dirley Cortés

Qué son los ictiosaurios

Los ictiosaurios tenían formas corporales muy parecidas a los delfines y fueron los contemporáneos marinos de los dinosaurios. Alcanzaron su mayor esplendor hace unos 210 millones de años (en el Triásico Superior), pero algunos perduraron hasta el Cretácico Superior. Desaparecieron unos 25 millones de años antes de la extinción masiva de los dinosaurios no aviares.

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La mayoría de ictiosaurios descubiertos alrededor del mundo miden entre 1,5 y 3,3 metros de largo, sin embargo, en el Reino Unido, en 2018, se halló un ejemplar de 26 metros. Casi la longitud de una ballena azul, según el estudio publicado en PLOS ONE donde se describía al fósil.

Imagen de portada: Gentileza de Dirley Cortés

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Rodrigo Ayala. Diciembre 2021

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