Cinco extraordinarios descubrimientos sobre los dinosaurios que nos dejó el 2021.

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En lo que respecta a descubrimientos sobre dinosaurios, el 2021 no decepcionó. Como cada año, los investigadores han descrito nuevas especies, precisado sus apariencias y especificado sus hábitats. No obstante, de todo un sinfín de hallazgos, hay algunos que destacan.

Sputnik ha recopilado cinco descubrimientos que no revolucionaron nuestro conocimiento, pero si nos han hecho reconsiderar lo que pensábamos sobre estas criaturas.

1. El primer ano de dinosaurio encontrado y descrito en perfectas condiciones.

Durante el último siglo, los paleontólogos han encontrado todo tipo de fósiles de dinosaurios —desde huesos y dientes hasta impresiones de su piel y plumaje— pero nunca un ano… hasta el 2021. Aparentemente era utilizada por el Psittacosaurus para defecar, orinar, reproducirse y poner huevos, lo que la diferencia de los órganos similares de otros animales.

Más que eso, «la preservación de los patrones de color y el sombreado permitió una reconstrucción detallada de la apariencia física de este individuo», detalla el resumen del estudio publicado en enero del 2021 en Current Biology.

2. Algunos dinosaurios eran extremadamente rápidos, pero no el T. rex.

Los carnívoros terópodos corrían a velocidades de casi 45 km/h, según el análisis de dos huellas de dinosaurios encontradas en el norte de España, reveló un estudio publicado en diciembre en la revista Scientific Reports. Las marcas fueron dejadas por dos individuos diferentes que corrían sobre el lecho de un lago blando durante el Cretácico temprano. El descubrimiento revela que estas bestias eran tan veloces como el humano más rápido, Usain Bolt, que alcanzó brevemente los 44,3 km/h en una carrera en 2009.

No obstante, este no era el caso del Tyrannosaurus rex, el carnívoro quizá más famoso de todos. Según otro estudio, publicado en abril en la revista Royal Society Open Science, el dinosaurio rey caminaba a la par con el ser humano, a 5 km/h.

3. El Supersaurus era más largo de lo que se creía.

El dinosaurio más largo conocido es el llamado Supersaurus, que excedió los 39 metros y posiblemente incluso alcanzó los 42 metros de longitud, según una investigación inédita presentada este año en la conferencia anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados.

Siempre se supo que el saurópodo, descubierto en 1972, era largo, con estimaciones anteriores de hasta 34 metros. Pero ahora, huesos recién excavados y analizados revelan cuán verdaderamente largo era este dinosaurio.

4. Los tiranosaurios se peleaban pero no se mataban.

Como era de esperar, los temibles tiranosaurios se peleaban entre ellos, mordiéndose la cara por comida, territorio o apareamiento. Sin embargo, un minucioso análisis publicado en septiembre en la revista Paleobiology revela que no buscaban matarse.

Esquema de las cicatrices faciales de tiranosaurio que muestran la densidad y orientación de los golpes. © Foto : Museo de Paleontología Royal Tyrrell

Esta comprensión del comportamiento de los dinosaurios fue posible gracias al estudio de 202 cráneos y mandíbulas de T. rex. Según se encontró, la profundidad y la localización de las huellas dejadas indican que no buscaban infringirse heridas mortales. Solo la mitad de los tiranosaurios tenían estas cicatrices, por lo que probablemente se trate de peleas entre machos por las hembras.

5. Un extraño anquilosaurio tenía una cola en forma de garrote de guerra azteca.

Hasta ahora los anquilosaurios se conocían por vivir en el hemisferio norte con sus impresionantes colas armadas con picos y garrotes. Pero ahora, el recién descrito Stegouros elengassen, encontrado en Chile, muestra que estos reptiles evolucionaron de manera muy diferente en el hemisferio sur: desarrollaron su propio tipo de cola armada que parece un macuahuitl, la reconocible espada azteca.

El anquilosaurio recién descubierto murió hace más de 70 millones de años junto a un río, posiblemente en arenas movedizas, lo que explicaría por qué el espécimen estaba tan bien conservado.

Imagen de portada: Gentileza de Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: SPUTNIK Mundo. Diciembre 2021

Ciencia/Paleontología/Dinosaurios/Acontecimientos que dejaron huella en 2021

Así era el Quetzalcoatlus, el animal volador más grande de la historia.

Tan alto como una jirafa, cuando el Quetzalcoatlus abría sus alas alcanzaba una envergadura de 13 metros de punta a punta.

Hace 70 millones de años, antes del cóndor de los Andes o el albatros (las dos aves voladoras más grandes del mundo), el cielo del Cretácico superior era dominado por el animal volador más grande que jamás ha existido: el Quetzalcoatlus.

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Con más de 3.6 metros de altura y alas de 6 metros que tocaban el suelo cuando se encontraba en tierra, el Quetzalcoatlus era una especie de pterosaurio que poseía un cuello largo y un enorme pico afilado con una cresta craneal.

Y aunque el primer hallazgo fósil de la especie ocurrió en la década de los 70 al borde del Río Bravo en Texas, la apariencia real de este gigante volador sigue siendo un misterio para los paleontólogos.

Sin embargo, una serie de seis nuevos estudios científicos publicados en Society of Vertebrate Paleontology describen por primera vez la apariencia y el comportamiento del Quetzalcoatlus más allá de la concepción artística dominante en el gran público hasta el momento.

Quetzalcoatlus

Foto: Philippe Roy / Aurimages via AFP)

Un depredador aéreo de más de 200 kilos 

Los paleontólogos coinciden en que esta especie poseía un comportamiento similar al de una garza mientras cazaba o al emprender el vuelo; sin embargo, su movimiento en tierra difería de estas aves debido al enorme tamaño de sus alas recubiertas de pelo en vez de plumas.

De ahí que cada vez sea más clara la forma en que el Quetzalcoatlus emprendía el vuelo: si bien algunos paleontólogos consideraban que esta especie tomaba impulso desde el suelo para ganar altura (tal y como ocurre con un avión), las nuevas evidencias demuestran que el despegue dependía enteramente de su fuerza en las patas traseras. 

Aunque el Quetzalcoatlus tenía un andar bípedo en tierra firme, sus alas tocaban inevitablemente el suelo cuando se desplazaba sobre el piso. Los hallazgos más recientes sugieren que necesitaba levantar el brazo y la pierna izquierda para dar un paso, que era correspondido con el mismo movimiento en el lado derecho. 

En vez de hacer una carrera corta para empezar a volar, bastaba un salto seguido de un aleteo firme para que esta especie desafiara a la gravedad y lograra elevar sus más de 200 kilos de peso. 

Con pectorales muy desarrollados y crestas óseas que se anclaban con los músculos responsables del movimiento de sus, estudios previos consideran que un individuo promedio podía alcanzar una velocidad de vuelo de hasta 88 kilómetros por hora y era capaz de recorrer más de 16,000 kilómetros sin detenerse en tierra firme, una distancia similar a la que separa Nueva York de Sidney en línea recta.

Imagen de portada: Ilustración James Kuether

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Alejandro I. López. Diciembre 2021.

Animales prehistóricos/Dinosaurios

Describen por primera vez la cloaca de un dinosaurio.

Un fósil de Psittacosaurus excepcionalmente bien conservado ha permitido por primera vez estudiar la cloaca de los dinosaurios, es decir, el agujero por el que hacían sus necesidades, copulaban y ponían los huevos.

A pesar de lo mucho que se han estudiado los dinosaurios, hay un misterio que en más de cien años aún no se ha podido resolver: su comportamiento reproductivo. Pero esto puede cambiar con el hallazgo de un fósil de Psittacosaurus -un dinosaurio del tamaño de un perro grande- que ha preservado la estructura externa de la cloaca, la cavidad multiusos que les servía tanto para aparearse y poner los huevos como también para orinar y defecar.

El fósil fue descubierto a principios de 2021 en China y despertó de inmediato el interés de los paleontólogos porque conserva la parte exterior y la pigmentación de la cloaca, lo que permite compararla con la de animales vivos -como los cocodrilos o las aves- e imaginar cómo podía funcionar. La cloaca es una cavidad que presentan los anfibios, saurópsidos -grupo que incluye a los reptiles, aves y dinosaurios- y algunos mamíferos como los marsupiales.

En este caso, los investigadores creen que la pigmentación podía servir como reclamo, de forma similar a algunas aves. También señalan que los lóbulos situados a ambos lados de la abertura podían indicar la presencia de glándulas aromáticas como las de los cocodrilianos. Según los paleontólogos, ambas características se combinaban para atraer la atención del sexo opuesto en el momento de la reproducción.

El fósil de Psittacosaurus encontrado en 2021. Abajo, un detalle de la cloaca.

El fósil de Psittacosaurus encontrado en el año 2021. Abajo, un detalle de la cloaca.

Foto: Vinther et al., Current Biology, 2020

Detalle de la cloaca del fósil. A la derecha, reconstrucción artística.

Detalle de la cloaca del fósil. A la derecha, reconstrucción artística.

Foto: Izquierda, Jakob Vinther, University of Bristol; derecha: Bob Nicholls/Paleocreations.com 2020

No obstante, el doctor Jacob Vinther señala que este es “un territorio casi desconocido”, en parte porque hasta ahora nunca se había hallado un fósil de dinosaurio con cloaca; y también porque, según dice, “nadie se había preocupado de comparar el exterior de las aberturas cloacales de los animales vivos”, ya que esta estructura difiere considerablemente entre los diversos grupos que la poseen. 

La del Psittacosaurus se situaba justo detrás de la pelvis con una abertura vertical, de forma parecida a la de los cocodrilos, pero no se puede comparar con otras especies al tratarse del único ejemplar hallado hasta ahora.

Los resultados completos del estudio han sido publicados en la revista Current Biology y van acompañados de ilustraciones realizadas por el paleoartista Robert Nicholls, quien dice que “ha sido increíble tener la oportunidad de reconstruir una de las últimas características de los dinosaurios de las que no sabíamos nada”. 

Aun así, las conclusiones quedan incompletas por el hecho de que el fósil no ha conservado las estructuras internas de la cloaca, que permitirían saber entre otras cosas el sexo del individuo.

Imagen de portada: Ilustración de Psittacosaurus Bob Nicholls /Paleocreations.com 2020.

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC España por Abel G.M.

Dinosaurios/Descubrimientos/Actualidad

8 curiosidades que probablemente no sabías sobre los dinosaurios.

A pesar de la fascinación que despiertan los dinosaurios, lo cierto es que aún desconocemos muchas cosas sobre ellos, y entre las que conocemos hay algunas que pueden resultar curiosas o que el gran público suele pasar por alto.

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Una historia muy larga

Entre la aparición de los primeros dinosaurios y su extinción pasó más tiempo -en concreto, casi el triple- del que ha pasado entre dicha extinción y nosotros. 

El animal más antiguo conocido con características de dinosaurio es el Nyasasaurus parringtoni, que vivió hace unos 243 millones de años; mientras que los últimos dinosaurios se extinguieron hace alrededor de 66 o 65 millones de años. 

Aunque tendamos a verlos como un conjunto uniforme, la verdad es que estos animales vivieron en condiciones climáticas y ecosistemas muy diversos, lo que explica su gran diversidad de formas y características.

Foto: iStock/estt

2 / 8 – Brazos diminutos, grandes colas

En realidad, estas extremidades diminutas -que podemos ver en muchos dinosaurios gigantes- lo son por una buena razón: reducir el peso en la parte delantera del cuerpo. 

Estos animales caminaban encorvados a dos patas y, en consecuencia, cargaban una gran parte de su peso en la mitad anterior de sus cuerpos. 

Por la misma razón, tenían colas largas y gruesas que hacían de contrapeso cuando trotaban y corrían, impidiendo que cayeran de bruces.

Foto: iStock

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No sabemos cómo se reproducían los dinosaurios.

Bueno, no exactamente: sí sabemos que eran ovíparos, lo que desconocemos es cómo se apareaban. 

Han pasado casi dos siglos desde que se acuñó el término dinosaurio y la biología reproductiva de estos animales es todavía un misterio: la razón es que los genitales carecen de estructuras que dejen un rastro fósil, como huesos o queratina. 

A principios de 2021 se encontró la cloaca excepcionalmente bien preservada de un Psittacosaurus, lo que puede ayudar a reconstruir la anatomía y el comportamiento reproductivo de los dinosaurios.

Foto: © Zhao Chuang

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No se conocen carnívoros de tamaño mediano

Una cuestión que durante mucho tiempo ha llamado la atención de los paleontólogos es que la mayoría de dinosaurios carnívoros que se conocen eran o muy grandes -más de una tonelada- o relativamente pequeños -de menos de cien kilos-, al contrario de lo que pasa en los carnívoros modernos, que presentan una escala de tamaño mucho más regular. 

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La razón puede estar en que los grandes carnívoros tenían un ritmo de crecimiento muy rápido, por lo que los ejemplares juveniles ocupaban los nichos ecológicos que habrían correspondido a los cazadores de tamaño medio. 

En la actualidad existe una escala mucho más regular de tamaño porque no hay cazadores gigantes: el carnívoro terrestre más grande que existe es el oso polar.

Foto: iStock

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Y apenas se conocen omnívoros

La gran mayoría de los dinosaurios conocidos eran herbívoros, pero en cambio se han identificado con certeza muy pocos omnívoros, alrededor de un 2% de las especies conocidas. 

Tres grupos de dinosaurios en particular parecen haber sido omnívoros: los ornitomimosaurios, los ovirraptorosaurios y los troodóntidos. 

La mayoría de estos tenían una dieta parcialmente vegetariana e insectívora, que podían complementar con peces o animales pequeños. En la era mesozoica esto podía suponer una ventaja importante, puesto que los modelos climáticos reflejan una tendencia a los fenómenos extremos, como sequías intensas o largas lluvias estacionales, que podían modificar mucho un hábitat y, por lo tanto, la disponibilidad de diversos tipos de comida en diferentes épocas.

Foto: Marcin Polak

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Ni sangre fría ni caliente

Uno de los debates históricos en el campo de los dinosaurios ha sido si eran de sangre fría o caliente. 

La respuesta, según las investigaciones más recientes, puede hallarse en un punto intermedio: los dinosaurios habrían sido capaces de mantener su temperatura interna estable, pero no poseían todos los mecanismos que tienen los animales de sangre caliente para regular su temperatura corporal en condiciones de temperatura extrema. 

La respuesta tiene más importancia de la que podría parecer, ya que los animales de sangre caliente necesitan consumir mucha más comida que los de sangre fría: esto implica que los dinosaurios carnívoros cazaban más y, por lo tanto, que debía haber una mayor abundancia de presas.

Original painting by Todd Marshall

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No eran tan tontos como se pensaba

Durante mucho tiempo se creyó que la mayoría de los dinosaurios eran animales primitivos, lentos, torpes y estúpidos. 

Dicha suposición se debe a que el tamaño de sus cerebros era muy pequeño en relación a su cuerpo: el del estegosaurio, por ejemplo, habría sido del tamaño de una nuez. 

Sin embargo, estudios recientes sugieren que podían tener comportamientos igual de complejos que algunos mamíferos actuales: por ejemplo, se ha afirmado que los tiranosaurios podrían haber sido carnívoros sociales que cazaban en manada, como las orcas o los lobos.

Foto: iStock

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Eran de colores vivos y variados

Los métodos de análisis de fósiles han avanzado mucho y hoy en día se pueden detectar en ellos unos orgánulos llamados melanosomas, que contienen la melanina responsable del color de los tejidos. 

Esto es una pista de que los dinosaurios podían haber exhibido colores vivos y patrones en la piel, que tendrían diversas funciones: como reclamo para las hembras, colores de camuflaje, o para intimidar a los depredadores. 

Algunos van más lejos, como el paleobiólogo Jakob Vinther, quien sugiere que “tal vez un día descubramos que tenían plumaje estacional, como patrones coloridos para la época de apareamiento o un plumón blanco durante las nevadas invernales”, lo que abriría la ventana a un nuevo mundo de investigación en lo referente al comportamiento de los dinosaurios.

Foto: Luis V. Rey

Imagen de portada: Gentileza de iStock/estt

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC España.Por Abel de Medici. Septiembre 2021.

Dinosaurios/Paleontología/Investigación/Actualidad

Extinción de los dinosaurios permitió el gran paso evolutivo de las serpientes, revela un estudio.

La evolución de las serpientes ha sido tal que hoy contamos casi 4.000 especies sobre una gran parte de la faz de la Tierra. Conoce más.

Hace más de 60 millones de años que los dinosaurios dejaron de caminar por la Tierra. Este acontecimiento trajo diversas repercusiones no solo para la historia del planeta, sino para otros seres vivos. Ejemplo de ello son las serpientes. En el momento en que los grandes reptiles se extinguieron, la evolución de las serpientes se aceleró y dio un paso enorme.

La desaparición de los dinosaurios dio paso al periodo Cenozoico. En éste, las serpientes se diversificaron para dar lugar a las casi 4.000 especies que hoy en día se conocen. La clave de esa ramificación tuvo en la dieta una de las causas principales.

Dieta: fundamental en la evolución de las serpientes

Getty Images

«ENCONTRAMOS UN IMPORTANTE ESTALLIDO DE DIVERSIFICACIÓN DE LA DIETA DE LAS SERPIENTES TRAS LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS, Y TAMBIÉN ENCONTRAMOS QUE, CUANDO LAS SERPIENTES LLEGAN A NUEVOS LUGARES, A MENUDO EXPERIMENTAN ESTALLIDOS SIMILARES DE DIVERSIFICACIÓN DIETÉTICA», AFIRMA MICHAEL GRUNDLER, DE LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, AUTOR DEL ESTUDIO JUNTO A DANIEL RABOSKY, DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN, AMBAS EN ESTADOS UNIDOS.

El estudio tomó datos recopilados después del análisis de las dietas de 882 especies de serpientes vivas. Éstos se compararon mediante complejos procesos matemáticos con la dieta de sus antepasados que sobrevivieron a la extinción masiva de los dinosaurios.

Cuando las serpientes compartían suelo con los grandes reptiles, su dieta era básicamente a base de insectos. Tras la fulminante desaparición de los dinosaurios, la dieta de las serpientes viró de manera drástica y comenzaron a consumir aves, peces y pequeños mamíferos, que también florecieron tras la extinción de los dinosaurios.

Las serpientes en el mundo actual

Getty Images

En la actualidad, las serpientes llevan una dieta bastante variada: ratones, lagartijas, insectos, peces, ranas e incluso huevos para sobrevivir. Se han dado casos de serpientes que han atrapado a presas del doble o triple de su tamaño, como es el caso de cocodrilos, caimanes o vacas.

Las serpientes habitan en todos los continentes a excepción de la Antártida, lo cual también refleja la adaptabilidad que tienen a diversos ambientes, climas y condiciones físicas.

Asimismo las hay de todos los tamaños: desde la más pequeña del mundo (la serpiente hilo) que mide alrededor de diez centímetros (el tamaño de una lombriz de tierra) hasta la pitón reticulada, que puede alcanzar los nueve metros de largo.

Un reptil amenazado

La serpiente es una especie que hoy tiene que luchar por su supervivencia, pues diversos factores amenazan su vida. Principalmente es la mano del hombre la que juega en su contra con el crecimiento de la población y la destrucción del hábitat de la serpiente.

La caza no reglamentada y clandestina también juega en contra de este animal, ya que la serpiente es buscada para venderse como mascota. Asimismo, existe un tráfico ilegal de piel de serpientes que se vende en el mercado negro.

La introducción por parte del hombre de especies exóticas, animales salvajes o domésticos introducidos por el hombre como el jabalí, perros, gatos, o  visones depredan gran cantidad de serpientes afectando sus poblaciones.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Rodrigo Ayala. Octubre 2021

Animales/Dinosaurios/Evolución de las serpientes/Investigación

Los primeros dinosaurios vivían en manadas y eran altamente sociales, revela un estudio.

Un grupo de más de 100 huevos y esqueletos de adultos y jóvenes demuestra que los dinosaurios compartían tareas de crianza entre la manada hace 193 millones de años.

Aunque la mayoría de comportamientos sociales de los dinosaurios siguen siendo un misterio para la ciencia, la evidencia de que los grandes herbívoros se movían en manadas se limita a un periodo de tiempo breve antes de su extinción, hace unos 66 millones de años.

Sin embargo, un grupo de investigadores del Massachussets Institute of Technology (MIT), Sudáfrica y Argentina sugiere haber encontrado las pruebas definitivas de que los primeros dinosaurios vivían en manadas y poseían un comportamiento social avanzado, que probablemente funcionó como una estrategia evolutiva para subsistir.

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La investigación publicada en Scientific Reports da cuenta de una serie de hallazgos realizados desde 2013 en la Formación Laguna Colorada, al sur de la Patagonia, Argentina. 

guardería de dinosaurios

Ilustración: Getty Images

En el yacimiento fósil, el equipo ha encontrado cerca de 100 huevos de dinosaurio y los esqueletos parciales de 80 ejemplares adultos y juveniles desde entonces, todos con una sorprendente condición: 

A pesar de las distintas edades, se trata únicamente de restos de Mussaurus patagonicus, una especie de herbívoro de cráneo corto con ojos grandes y una cola larga, que precedió a los saurópodos de cuello largo.

“ESTO PODRÍA SIGNIFICAR QUE LAS CRÍAS NO SEGUÍAN A SUS PADRES EN UNA ESTRUCTURA FAMILIAR, SINO QUE HABÍA UNA ESTRUCTURA COMUNITARIA MÁS AMPLIA, EN LA QUE LOS ADULTOS COMPARTÍAN Y PARTICIPABAN EN LA CRIANZA DE TODA LA COMUNIDAD”, EXPLICA JAHANDRA RAMEZANI, INVESTIGADOR DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA TIERRA, ATMOSFÉRICAS Y PLANETARIAS DEL INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL MIT.

Los investigadores confirmaron que los dinosaurios se encontraban agrupados por edades: mientras los huevos y las crías se encontraban en una zona, los dinosaurios más jóvenes compartían un sitio cercano y los adultos se encontraban repartidos en el resto del yacimiento fósil.

A partir de tomografías, los científicos examinaron el contenido fosilizado de los huevos sin romperlos, hallando embriones bien preservados de Mussaurus en su interior. El grupo de fósiles se encuentra ‘excepcionalmente preservado’ y podría ser la evidencia más antigua de un complejo comportamiento de manada que data de hace 193 millones de años, es decir, 40 millones antes de los registros previos.

“HEMOS OBSERVADO Y DOCUMENTADO EL PRIMER COMPORTAMIENTO SOCIAL EN LOS DINOSAURIOS. ESTO PLANTEA LA CUESTIÓN SOBRE SI VIVIR EN MANADA PUDO HABER TENIDO UN PAPEL IMPORTANTE EN EL ÉXITO EVOLUTIVO TEMPRANO DE LOS DINOSAURIOS Y NOS DA ALGUNAS PISTAS SOBRE CÓMO EVOLUCIONARON”.

guardería de dinosaurios

Ilustración: Getty Images

El resultado implica que el Mussaurus poseía una estructura social compleja que dividía las labores como el cuidado de los huevos y las crías y la búsqueda de alimento. Como cualquier especie que se mueve en manada en la actualidad, el grupo se protegía contra depredadores; sin embargo, era más sensible a sufrir de enfermedades contagiosas.

Aunque se sabe que los dinosaurios herbívoros vivían en manadas y compartían sitios de anidación previo a su extinción, hasta ahora no existían indicios que guiaran a comprender los orígenes de este comportamiento social y las primeras especies que lo llevaron a cabo.

La investigacion marca un nuevo hito en el conocimiento sobre los dinosaurios y confirma que hace 193 millones de años, el Mussaurus ya presentaba un comportamiento gregario que pudo haber sido clave para su subsistencia y la aparición posterior de saurópodos de cuello largo.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Alejandro I. López. Octubre 2021

Animales prehistóricos/Dinosaurios/Manada

Así es el Kyhytysuka sachicarum, el extinto reptil marino carnívoro identificado en Colombia.

Una nueva especie de ictiosaurio es identificada en Colombia. Recibe el nombre de Kyhytysuka sachicarum y vivió en el Cretácico.

Un grupo de investigadores colombianos, canadienses y alemanes unieron esfuerzos para hacer la descripción de un nuevo reptil marino carnívoro al que nombraron Kyhytysuka sachicarum. Este ejemplar llevaba años en exhibición en un museo de Colombia, sin embargo, nunca se le había identificado. Al examinar el cráneo de este animal, que mide aproximadamente un metro de largo y se remonta al periodo Cretácico, los expertos se dieron cuenta de que se encontraban ante una nueva especie de ictiosaurio.

Dirley Cortés, investigador afiliado al Departamento de Biología de la Universidad McGill en Canadá y coautor de la identificación, indicó:

“DECIDIMOS NOMBRAR AL ICTIOSAURIO POR UNA LENGUA INDÍGENA EXTINTA DE LA REGIÓN DONDE FUE ENCONTRADO. LO LLAMAMOS KYHYTYSUKA, QUE SIGNIFICA ‘EL QUE CORTA CON ALGO AFILADO’, PARA HONRAR A LA CULTURA MUISCA”.

Detalle del Kyhytysuka sachicarum. Imagen: Dirley Cortés.

Una especie con características únicas

Los investigadores describieron a esta nueva especie de ictiosaurio tomando en cuenta una docena de características anatómicas de la mandíbula inferior, la región nasal y la dentición, la cual tiene particularidades únicas. El ejemplar poseía diferentes zonas de mordida que podía usarlas para atrapar, perforar, cortar y finalmente aplastar presas grandes sin esfuerzo alguno.

Al respecto, Hans Larsson, director del Museo Redpath de la Universidad McGill, explicó:

“ESTE ANIMAL DESARROLLÓ UNA DENTICIÓN ÚNICA QUE LE PERMITIÓ COMER PRESAS GRANDES. MIENTRAS QUE OTROS ICTIOSAURIOS TENÍAN DIENTES PEQUEÑOS PARA ALIMENTARSE DE PRESAS PEQUEÑAS, ESTA NUEVA ESPECIE MODIFICÓ EL TAMAÑO Y EL ESPACIAMIENTO DE SUS DIENTES PARA CONSTRUIR UN ARSENAL DE DIENTES PARA FINIQUITAR PRESAS GRANDES, COMO PECES GRANDES Y OTROS REPTILES MARINOS”.

Cómo era la Tierra cuando esta especie vivía

Según los investigadores, este nuevo reptil marino carnívoro procede de una época en que la Tierra salía de un periodo relativamente frío, el nivel del mar estaba en aumento y el supercontinente Pangea se dividía en masas terrestres en el norte y sur.

Además de ello a finales del Jurásico se produjo una extinción global que cambió por completo los ecosistemas marinos y terrestres.

«A MUCHOS ECOSISTEMAS MARINOS CLÁSICOS DEL JURÁSICO DE ICTIOSAURIOS QUE SE ALIMENTABAN EN AGUAS PROFUNDAS, PLESIOSAURIOS DE CUELLO CORTO Y COCODRILOS ADAPTADOS AL MEDIO MARINO LES SUCEDIERON NUEVOS LINAJES DE PLESIOSAURIOS DE CUELLO LARGO, TORTUGAS MARINAS, GRANDES LAGARTOS MARINOS LLAMADOS MOSASAURIOS Y, AHORA, ESTE MONSTRUOSO ICTIOSAURIO», DICE DIRLEY CORTÉS.

Esqueleto de Kyhytysuka comparado con el de un humano a escala. Imagen: Dirley Cortés

Qué son los ictiosaurios

Los ictiosaurios tenían formas corporales muy parecidas a los delfines y fueron los contemporáneos marinos de los dinosaurios. Alcanzaron su mayor esplendor hace unos 210 millones de años (en el Triásico Superior), pero algunos perduraron hasta el Cretácico Superior. Desaparecieron unos 25 millones de años antes de la extinción masiva de los dinosaurios no aviares.

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La mayoría de ictiosaurios descubiertos alrededor del mundo miden entre 1,5 y 3,3 metros de largo, sin embargo, en el Reino Unido, en 2018, se halló un ejemplar de 26 metros. Casi la longitud de una ballena azul, según el estudio publicado en PLOS ONE donde se describía al fósil.

Imagen de portada: Gentileza de Dirley Cortés

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Rodrigo Ayala. Diciembre 2021

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