El increíble lugar en el que duermen las azafatas: pocas personas lo vieron en sus vidas.

Conocé cómo son los camarotes para la tripulación de los vuelos de larga distancia. Se accede por escaleras ocultas y las camas de las azafatas se encuentran fuera de la vista para todos los pasajeros.

Todos se preguntaron alguna vez: dónde descansan los pilotos, las azafatas y los comisarios de abordo durante un vuelo transatlántico o de larga duración. Se trata de unos compartimentos que normalmente se encuentran justo encima de la primera clase y detrás de la cabina, donde las azafatas descansan. Y por regla general, las camas de las azafatas están en una habitación situada en la parte superior de la zona de primera clase, justo detrás de la cabina.

Los aviones que hacen estos trayectos tan largos cuentan con áreas de descanso especiales para la tripulación, a las que se accede a través de puertas especiales, que los pasajeros nunca atraviesan. Conocé cómo son los camarotes para la tripulación de los principales aviones.

LOS CAMAROTES OCULTOS DE LOS AVIONES.

El lugar depende de cada avión, pero las áreas de descanso de los tripulantes suelen ubicarse en la parte superior, sobre la cabina de Primera Clase.

Cabina de descanso de un Boeing 777

Las escaleras ocultas se encuentran traspasando una discreta puerta, que normalmente está cerca de la cabina y requiere de un código o una llave para abrirla, llevan hacia los habitáculos donde duermen los tripulantes.

En algunas cabinas, como las de este Boeing 777-300 de American Airlines, el ingreso es a través de una escotilla que se disimula como uno de los compartimientos superiores para el equipaje. Subiendo las escaleras, se encuentran los espacios cómodos especiales -aunque sin ventanas- que tienen por lo general entre 6 y 10 camas (dependiendo de la aerolínea).

Su zona de descanso es superior a la del Boeing 777. Ya que además de las camas, tienen espacio para que cada miembro de la tripulación guarde sus pertenencias. Incluso los pilotos tienen sus propios compartimentos-dormitorio que contienen dos camas, dos asientos de clase Business y suficiente espacio para armario o lavatorio, según la aerolínea.

Compartimiento para pilotos

Las camas, que generalmente tienen alrededor de dos metros de largo por 0,80 de ancho y están separadas por pesadas cortinas para amortiguar ruidos, están equipadas con luces de lectura, ganchos para colgar y espejos. También suelen incluir ropa de cama, almohadas y hasta pijamas.

Otras aeronaves, como el Airbus 380 de Malaysian Air, tienen camas cucheta, unas sobre otra. Este Boeing 777-300 de American Airlines tiene camas separadas a lo largo de un pasillo al que hay que ingresar agachándose, por el techo bajo.

Imagen de portada: Gentileza de El Cronista

FUENTE RESPONSABLE: El Cronista. Abril 2022.

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El experimento que puso a prueba la técnica de sueño de Salvador Dalí para ser más creativo (y su fascinante resultado).

El artista catalán Salvador Dalí se esforzaba mucho para ser excéntrico… hasta a la hora de dormir.

Y se aseguraba de que el mundo se enterara.

Por eso sabemos, por ejemplo, que «su método para ir a trabajar no es el de un mortal común», según explicaba el pie de foto original de la imagen de 1942 que ven arriba.

«Se acuesta en un sofá perfumado en su estudio con un puñado de lápices. Luego se le deja caer perfume en los párpados para influir en el carácter de sus sueños, porque los sueños son la materia de la que está hecho el surrealismo».

Aunque a veces no eran los sueños sino la interrupción del sueño mismo lo que para él era clave.

En su libro «50 secretos mágicos para pintar» de 1951, recomendó las «microsiestas» como motor de arranque para la creatividad.

Su método, que llamó «dormir con una llave», constaba de 5 pasos:

  • Siéntate erguido en un sillón con apoyabrazos.
  • Sostén una llave de metal pesado en tu mano.
  • Coloca un plato de metal boca abajo debajo de la mano que sostiene la llave.
  • Permítete irte a dormir. Cuando eso suceda, soltarás las llaves, que golpearán el plato y producirán un gran ¡CLANG!
  • Despierta y felicitate por haber logrado una microsiesta.

Aseguraba que así el artista se sentiría revitalizado física y psíquicamente.

La fórmula no era del todo original.

Sin los brazos de Morfeo.

Aristóteles fue uno de los primeros en ensalzar las virtudes de este tipo de siestas, llamadas hipnagógicas, palabra que describe ese momento de tránsito entre la vigilia y el sueño.

Creía que tenían el poder de despertar la inspiración y la genialidad pues «a menudo, cuando uno ya está dormido, hay algo en la conciencia que declara que lo que entonces se presenta no es más que un sueño».

Thomas Edison durmiendo bajo un árbol

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Se dice que Thomas Edison duerme solo cuatro horas por noche», decía la leyenda publicada con esta foto en 1921. «Eso puede ser cierto, pero ahora sabemos que también duerme durante el día».

Por su parte, Thomas Edison, quien cambió para siempre la forma en que dormimos al inventar la bombilla eléctrica, pensaba que dormir era el enemigo de la productividad, una pérdida de tiempo y «una herencia de nuestros días de cueva».

No obstante, tomaba en secreto microsiestas, como atestiguan varias fotos, y señalaba también que en ese estado semi lúcido su mente se inundaba de imágenes.

Y varios grandes pensadores han practicado la siesta hipnagógica, entre ellos Albert Einstein quien, a pesar de que dormía al menos 10 horas por la noche, también tomaba siestas durante el día.

Algunas eran microsiestas y para asegurarse de que lo fueran, varias fuentes afirman que se valía del mismo truco que más tarde usaría Dalí, sólo que en vez de una llave, sostenía un lápiz o una cuchara para que su ruido al caer lo obligara a abandonar abruptamente los brazos de Morfeo.

Ahora, dado que el punto no es tanto descansar sino despertar la genialidad, la pregunta es…

¿Funcionan?

Albert Einstein dormido

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«El famoso físico alemán durmiendo la siesta en su patio de Berlín, a pesar de la amenaza nazi, en octubre de 1933» fue el comentario que acompañó esta foto.

Eso es lo que intrigó a un equipo de investigadores del Instituto del Cerebro de París, así que diseñaron un experimento para poner a las microsiestas a prueba.

Reclutaron a 103 participantes saludables, capaces de quedarse dormidos fácilmente, y les pidieron que evitaran los estimulantes y que durmieran un poco menos la noche anterior al experimento.

Ese día, les presentaron 10 problemas matemáticos: eran cadenas de 8 dígitos pero a la última le faltaba el último dígito. Para descubrir cuál era, les dieron dos reglas que debían aplicar paso a paso.

Lo que no les dijeron fue que había una tercera regla oculta; si la descubrían podían solucionar los problemas muchísimo más rápido.

El secreto era que ese octavo dígito faltante era siempre el mismo que el resultado del segundo paso en la secuencia.

Dibujo de hombre con cabeza abierta y muchas cosas bonitas saliendo de ella

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Como la creatividad implica originalidad y utilidad en el contexto, si descubrían esa regla oculta estaban siendo creativos pues sin recibir instrucciones para resolver el problema de esa manera, habrían encontrado una estrategia novedosa y útil.

Pero lo que realmente le interesaba a los investigadores era lo que ocurriría después de un descanso de 20 minutos en el que les pidieron que se relajaran o incluso se durmieran.

Los sentaron en sillas cómodas semi reclinadas, con los ojos cerrados, en una habitación oscura.

Para aislar el estado de hipnagogia o N1, que dura apenas unos minutos antes de que la persona se duerma más profundamente, les pidieron que sostuvieran un vaso en la mano y que si este se les caía, reportaran en voz alta su flujo de pensamientos justo antes de que se les cayera.

Además, los investigadores monitorizaron las ondas cerebrales para distinguir las diferentes etapas del sueño según los patrones.

Después del recreo.

Cuando los participantes regresaron del reposo, les esperaban más problemas matemáticos del mismo tipo.

Fue entonces cuando los científicos pudieron comprobar si había habido algún aumento en la «percepción», que se manifestaba o en un aumento notorio en la rapidez para resolver los problemas con las dos reglas o en el descubrimiento de la regla oculta.

Resulta que los participantes que pasaron al menos 15 segundos en la etapa N1 triplicaron la posibilidad de descubrir la regla oculta (83% versus 30% cuando los participantes permanecían despiertos), y que este efecto desaparecía si los sujetos alcanzaban un sueño más profundo.

Mujer profundamente dormida

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Si te quedas profundamente dormido, el efecto se evapora, según el estudio.

«Probamos que hay un momento fugaz y propicio para pensamientos perspicaces dentro del período de inicio del sueño», dice el estudio publicado en la revista Science Advances.

«Mostramos que la actividad cerebral común a la zona de penumbra entre el sueño y la vigilia (etapa 1 o N1 del sueño con movimientos oculares no rápidos) enciende chispas creativas».

Sólo el principio.

Aunque esta investigación agrega evidencia clave de la importancia de una etapa del sueño que no ha sido muy estudiada, aún quedan varios interrogantes por resolver.

Entre ellos, ¿por qué entrar y salir rápidamente de ese estado semi lúcido desbloquea los pensamientos creativos?

O, ¿hay algún vínculo entre los pensamientos que se tienen justo antes de recobrar la consciencia y el aumento de percepción?

Aunque los investigadores recogieron los informes dados por los participantes sobre lo que les pasó por la mente antes de que se les cayera el vaso, no pudieron establecer conexiones, pero eso no significa que no las haya.

Significa que se necesitan más estudios y muchas más microsiestas para llegar a entender bien ese mundo vago en el umbral de los sueños.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Ciencia/Dormir/Investigación/Microsiestas

¿Cuánto necesitamos dormir para un sueño reparador?

Nos encanta esa sensación matutina que nos hace decir: “Hoy me he levantado como nuevo”. Pero no es lo habitual. Entre otras cosas porque en nuestro día a día hay tantas cosas que nos preocupan que, a veces, al llegar el momento de ir a dormir, por muy cansados que estemos no somos capaces de pegar ojo.

Contamos ovejitas, hacemos ejercicios de respiración y tratamos de poner a prueba cualquier consejo que nos lleve a conciliar el sueño. Y, de este modo, despertar con ganas de comernos el mundo o, al menos, de estar lo más descansados posible para nuestros quehaceres diarios. Vamos en busca del anhelado sueño reparador. Y describirlo así, como “sueño reparador”, no es sólo una metáfora.

Si hacemos cuentas, fácilmente vemos que un tercio de nuestras vidas lo pasamos durmiendo. Por algo será cuando el cuerpo lo pide. Con sensaciones y avisos, antes o después, llega el momento en el que se activan señales para que descansemos.

Si deseas conocer más sobre este importante tema; por favor cliquea donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Dormimos para reparar el ADN de las neuronas.

El origen más íntimo de las señales que inducen al sueño está en nuestras células. Estas señales se activan de un modo preciso para reparar los daños que se producen en su interior, de un modo natural, durante la actividad cotidiana.

Los mecanismos moleculares que nos llevan al sueño han sido desenmascarados en un estudio muy reciente en modelos animales, pues el sueño es esencial en todos los organismos con un sistema nervioso. Y se ha demostrado que el fin último de dormir es reparar los daños que se acumulan en el ADN mientras que estamos despiertos. Sí, así como suena.

Cuando estamos despiertos, la presión homeostática que nos induce al sueño, es decir, el cansancio, se acumula en el cuerpo. Somos acumuladores de cansancio cuando estamos activos y nos vamos vaciando cuando dormimos. Y llegamos a un mínimo de cansancio después de una noche completa de buen sueño.

La principal causa de aumento de la presión homeostática es la acumulación de daños en el ADN de las neuronas. Durante el funcionamiento normal de todas nuestras células se producen reacciones cuyos productos pueden dañar al ADN y, por lo tanto, a los genes que nos hacer ser como somos.

Todas las células poseen mecanismos moleculares para combatir los daños, día y noche. Pero las neuronas son más susceptibles a la acumulación de daños cuando estamos despiertos, llegando hasta niveles peligrosos que no nos podemos permitir. La ciencia ha revelado que el sueño recluta a los sistemas de reparación de ADN, que lo arreglan tan eficientemente que nos levantamos como nuevos, y nunca mejor dicho. Utilizar, pues, la metáfora “un sueño reparador” adquiere todo su sentido.

PARP1 nos manda a dormir.

Una de las primeras moléculas en responder y activar los mecanismos que nos inducen al sueño es la proteína PARP1. Su misión es de vital importancia: se encarga de marcar los sitios del ADN que se han dañado y de reclutar a los sistemas adecuados para que los reparen.

Un resultado interesante fue ver que, si se impide que PARP1 actúe, la sensación de sueño desaparece. Pero esta inhibición también conlleva que no se activen los sistemas de reparación de las mutaciones en el ADN, algo que ya intuirán que no es nada bueno.

¿Cuantas horas de sueño son necesarias?

Con el fin de tratar de averiguar si hay un mínimo de horas de sueño que lleven al deseado sueño reparador, en el estudio se utilizó al pez cebra, un modelo animal de uso común en los estudios sobre el cerebro y con un sueño similar al de los humanos.

Pues bien, tras analizar la relación entre las horas de sueño y la reparación del ADN se llegó a la conclusión de que seis horas de sueño por noche suelen ser suficientes para la reducción adecuada de los daños en nuestro ADN.

¿Y si nos vamos de fiesta?

Entre los muchos y muy diferentes mecanismos neuronales que regulan los ciclos de vigilia y sueño también se encuentra la motivación.

La motivación, sin duda, modula que seamos más propensos a permanecer despiertos o a quitarnos de en medio e irnos a dormir si la situación lo requiere. Cuando estamos motivados podemos mantener un buen rendimiento físico y mental, por ejemplo escribiendo un artículo interesante, leyendo un buen libro o bailando en una divertida fiesta. Y todo ello mucho más allá de nuestros horarios habituales e ignorando la presión homeostática.

En la naturaleza, el establecer relaciones con otros congéneres, las oportunidades de apareamiento y la presencia de depredadores está claro que generan respuestas motivacionales y modulan los estados de excitación. 

Hay animales que pueden permanecer despiertos o dormidos mucho más de lo normal, e incluso mantener despierta solo la mitad de su cerebro, y un único ojo abierto.

Algo parecido ocurre en humanos cuando dormimos en una cama que no es la nuestra durante un viaje. Es lo que se conoce como el efecto de la primera noche. Así pues, resulta más que interesante conocer lo mejor posible los procesos que modulan la excitación y su relación con permanecer despiertos o ir a dormir, ya que pueden derivar en situaciones complicadas, incluso de conflicto.

Por su significado y relación, finalicemos con el comienzo del poema “El sueño” de Jorge Luis Borges:

Si el sueño fuera (como dicen) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué, si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Francisco José Esteban Ruíz. Profesor Titular de Biología Celular en la Universidad de Jaén.

Sociedad y Cultura/Cerebro/Neuronas/Sueño/Dormir/ADN

Dormir bien para vivir mejor: una especialista nos da las claves para mejorar nuestro sueño y nuestro descanso. (Origen España)

Recuerda que si deseas profundizar este tema porque te ha interesado; por favor cliquea donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

En muchas ocasiones hemos hablado de las tres bases fundamentales de la vida saludable: una es la nutrición, esa la solemos tener clara, y cuando queremos encontrarnos mejor una de las primeras cosas que hacemos es intentar mejorar la nuestra dieta. Otra es la actividad física y el entrenamiento, muy relacionados también con el estado de nuestra salud: al empezar a llevar una vida más saludable comenzamos a salir a caminar, a correr o incluso nos apuntamos al gimnasio.

La tercera de estas bases es, generalmente, la más infravalorada, y sin embargo es igualmente importante para poder llevar un estilo de vida más sano: nuestro descanso. No solo la cantidad de horas que dormimos, sino la calidad de las mismas, es importante para mantenernos saludables y para mejorar nuestro desempeño diario, tanto a nivel físico como mental.

Desde Vitónica hemos podido hablar con la doctora Cristina García de Leonardo, Médico Especialista en Neurofisiología Clínica, sobre la calidad de nuestro sueño, la necesidad del descanso y cómo podemos mejorarlo en nuestro día a día.

Las claves de un descanso saludable.

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¿Dirías que, en tu día a día, duermes bien y las horas necesarias para tener un descanso de calidad? Según la última encuesta de Fitbit, cuyos dispositivos destacan por su análisis del sueño, un 58% de los españoles admite que no duerme lo suficiente. Lo más sorprendente es que, a pesar de esto, un 46% de los encuestados afirmó que no hace nada por mejorar sus hábitos de sueño.

A este respecto, la doctora García de Leonardo nos comenta que «efectivamente en lo referente al sueño, como ocurre con otros hábitos de vida, solo cuando experimentamos las consecuencias directas de tener un sueño poco reparador somos conscientes de su importancia. Sin embargo, deberíamos concienciarnos de que el sueño hay que cuidarlo porque es una actividad necesaria para la supervivencia del organismo, ya que nos permite descansar de las actividades diarias y resulta esencial para la conservación de la energía y la regulación de nuestra temperatura corporal. Durante el sueño se producen cambios fisiológicos que afectan a la función cardiaca, la respiración, la temperatura, el tono muscular, la presión arterial y la secreción hormonal«.

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¿Y qué podemos hacer para dormir mejor cada día? La doctora nos indica sencillos gestos que podemos implementar desde hoy mismo para mejorar la calidad de nuestros descanso:

«El ambiente que nos rodea desempeña un papel fundamental en la duración y calidad de nuestro sueño en la medida que interfiera con él. Y en este sentido necesitamos un entorno ambiental que facilite la conciliación y el mantenimiento del sueño, no sólo en lo relacionado con los estímulos que nos llegan directamente (estimulación lumínica, ruidos, radiaciones electromagnéticas…), sino en las posibles consecuencias que sobre nuestro estado de ánimo pueda tener la exposición continua a estos agentes. Según publica el International Journal of Environmental Research and Public Health, dormir en una habitación cuya ventana da a un espacio tranquilo, se asocia con un menor riesgo de presentar problemas de sueño.

Ser regulares en el horario de ir a dormir y de levantarnos por la mañana, evitar las pantallas en la cama porque la luz inhibe la producción de melatonina, que es una hormona muy importante para conciliar el sueño adecuadamente, hacer cenas ligeras y evitar sustancias excitantes: el alcohol, el café, el chocolate, el té… son algunas de ellas».

¿Cuántas horas tenemos que dormir cada noche?

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Seguro que has escuchado alguna vez que lo ideal es dormir ocho horas cada noche. Este número tan concreto de horas proviene de las recomendaciones de la OMS para los adultos, y a menudo se relaciona con el hecho de dedicar un tercio de nuestro día a cada tarea importante: trabajo, ocio y descanso.

Sin embargo, las investigaciones más recientes nos indican que uno de los factores más relevantes a la hora de saber cuántas horas tenemos que dormir es nuestra edad: mientras que un adolescente necesita entre siete y once horas de descanso, los adultos mayores reducirían ese número a entre cinco y nueve.

En algunos casos, las personas que no pueden dormir muchas horas en su día a día optan por compensarlo pasando más horas en la cama durante el fin de semana. La doctora García de Leonardo nos aclara que «lo ideal es tener una rutina de sueño en nuestro día a día y fijar un horario para ir a dormir cumple una función básica para mejorar la calidad del sueño. De hecho, según datos de Fitbit, los usuarios que cambian cada día su horario de irse a la cama duermen menos. Así, una persona que durante la misma semana ha variado la hora de irse a dormir en dos horas duerme media hora menos que otra cuya variación solo oscila en 30 minutos».

¿Y qué pasa con la siesta? ¿Algo tan nuestro como echar una cabezadita después de comer (los que puedan permitírselo, claro) puede ayudarnos a completar las horas de sueño que nos faltan durante el día a día? Según la doctora «la siesta debemos limitarla a 20 o 30 minutos después de comer, incluso eliminarla si vemos que nos está afectando al sueño por la noche».

Lo cierto es que, más importante que la cantidad de horas que dormimos, es la calidad de nuestro sueño. En general, necesitaríamos entre 45 y 60 minutos de sueño profundo cada noche para que nuestro descanso fuera reparador y nos permitiera rendir bien al día siguiente. Estos minutos de sueño profundo se alternan con las otras fases del sueño durante la noche.

Podemos conocer el estado de nuestro sueño a través de diferentes wearables, que nos ofrecen un informe detallado de cuánto tiempo hemos pasado en cada fase y, en el caso de Fitbit, que cuenta con una base de datos muy grande de usuarios, dónde nos situamos respecto a la media comparándonos con personas de nuestro mismo sexo y edad.

Trastornos del sueño que nos impiden descansar bien.

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Una de las causas más comunes que nos impiden tener un descanso de calidad son los llamados trastornos del sueño. Uno de los trastornos más comunes es la apnea del sueño o síndrome de apnea-hipopnea.

Este síndrome se debe a episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea superior que tienen lugar mientras la persona duerme, debido a que la vía respiratoria se estrecha, se bloquea o se vuelve flexible. Así, se produce una disminución de los niveles de oxígeno y un aumento del nivel de CO2 en la sangre, pudiendo despertarnos, y que vuelve a la normalidad generalmente con un ronquido fuerte.

Los wearables nos permiten ya conocer la variación estimada de oxígeno en sangre mientras estamos durmiendo, un dato que puede ser muy útil en el análisis de nuestro descanso y, compartiéndolo con un profesional, para saber si efectivamente sufrimos el síndrome de apnea del sueño.

Esta medición es la última incorporación a los dispositivos Fitbit, que miden la saturación de oxígeno en sangre mientras dormimos y nos ofrecen ese dato en forma de gráfica en nuestro teléfono.

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Dormir bien para despertarte mejor.

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Tan importante como la hora a la que nos vamos a dormir es también la hora a la que nos despertamos. En anteriores ocasiones hemos hablado ya de los ciclos de sueño y de cómo entramos en distintas fases de forma repetida durante el tiempo en que nos encontramos dormidos.

Durante cada ciclo de sueño pasamos por las fases de sueño ligero, sueño profundo y por la fase REM (rapid eye movement) de forma cíclica. Cada fase del sueño tiene una duración aproximada, siendo la fase de sueño ligero en la que pasamos más tiempo.

La fase en la que nos encontramos cuando suena el despertador va a influir en nuestro estado cuando nos despertamos. ¿No os ha ocurrido que algunos días os levantáis de la cama y os cuesta muchísimo poneros en marcha? Además de la calidad de vuestro descanso, es muy posible que vuestro despertador ha sonado mientras os encontrabais en una fase de sueño profundo.

Lo ideal, para levantarnos con energía y ponernos en marcha enseguida, sería despertarnos mientras nos encontramos en una fase de sueño ligero. Actualmente muchos de los wearables que analizan nuestro sueño disponen de una función de «despertador inteligente» que nos ayuda a hacerlo: simplemente tenemos que seleccionar el intervalo de tiempo en el que queremos poner la alarma (por ejemplo, entre las 7:45 y las 7:55 de la mañana) y nuestro wearable seleccionará por nosotros el momento idóneo para despertarnos dentro de ese intervalo.

«Despertarnos cuando estamos en sueño profundo provoca un estado confusional, la ‘embriaguez de sueño’, que en ocasiones persiste durante las siguientes horas», nos indica la doctora. «Sin embargo, con el uso continuado de estos dispositivos y mediante el aprendizaje automático que hace de nuestra estructura de sueño, podemos asegurar nuestro despertar en fases de sueño que no interfieran posteriormente en nuestra alerta. Ese hecho es importante, dado que la reducción del nivel de atención se ha asociado a lesiones deportivas, especialmente lesiones por sobreestiramiento en probable relación con un descenso del control postural y propioceptivo».

Imagen de Portada: Gentileza de En Vitónica iStock, Fitbit

FUENTE RESPONSABLE: En Vitonica- Siete consejos para dormir bien cada noche. Por Cristina Garcia de Leonardo (ESPAÑA)- Por LADY FITNESS.@LadyFitnessMad

¿Por qué los adultos mayores tienen más problemas para dormir?

A medida que vamos envejeciendo, nuestros patrones de sueño van cambiando. ¿Por qué se produce esto?

El envejecimiento normal se asocia a cambios en la estructura del sueño. En las personas mayores de 65 años tiene una menor proporción de etapas profundas, además de una leve disminución en el tiempo total de sueño y hay más despertares nocturnos respecto a edades más jóvenes. Sin embargo, esto no implica que el sueño sea de mala calidad. Las personas adultas mayores necesitan y pueden obtener un sueño reparador.

En esta etapa de la vida también es habitual la tendencia a un avance en la fase del reloj biológico. 

Según el neurólogo de Clínica Somno, Mario Díaz “muchas personas ancianas inician su sueño más temprano en la noche y lo terminan más temprano en la mañana.

Esto que puede considerarse un hecho normal, se transforma en un problema cuando el anciano vive con personas más jóvenes a quienes les inquieta que se levante tan temprano y no es raro que lo lleven a un médico pensando que sufre un insomnio”.

Un problema muy común se da además en los ancianos que viven en residencias de adultos mayores, especialmente en los meses de invierno, cuando pasan muchas horas en cama o sin salir al exterior. 

Los residentes fragmentan su sueño durante las 24 horas del día restando así sueño nocturno. En estos casos menos es más y siempre es recomendable que toda persona, a cualquier edad, no permanezca mucho más tiempo en cama del que realmente duerme.

Las rutinas son importantes para poder conseguir un sueño reparador. Por ello el especialista destaca que “se debe procurar que en las horas de la mañana los adultos mayores hagan actividad física aeróbica y tengan exposición a la luz solar.  

En la noche en cambio, una hora antes de acostarse deben apagar los dispositivos electrónicos con pantalla y realizar actividades de relajación con luz tenue. Los horarios no deben modificarse los fines de semana y se recomienda evitar las siestas mayores de 30 minutos”.

Para ayudarte a detectar los trastornos del sueño más comunes del adulto mayor, Clínica Somno explica algunos de ellos.

1.    Insomnio: es la dificultad para quedarse dormidos (más de media hora) o presentar demasiados despertares durante la noche, lo que finalmente repercute en el descanso nocturno. Se trata de una condición negativa porque deriva en síntomas diurnos molestos como irritabilidad, somnolencia, cansancio y problemas para concentrarse o acordarse de las cosas. Además, es peligroso porque si se mantiene por mucho tiempo puede desencadenar problemas depresivos.

2.    Apnea del sueño: este es un trastorno que se debe tratar a la brevedad, pues consiste en pausas en la respiración asociadas a ronquidos. Ocurre por una estrechez en la vía aérea, que puede ser desencadenada por genética, sobrepeso u otros factores.

3.    Síndrome de piernas inquietas: es un problema bastante habitual, que consiste en el movimiento incontrolable de las piernas para aliviar molestias y que aumenta cuando se está en reposo, por lo que aparece con mayor fuerza durante la noche cuando se disminuye la actividad física.

Imagen de portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra

Adultos mayores/Descanso/Sueño/Dormir

LONGEVIDAD:¿Cuánto debes dormir para vivir más?

La deficiencia del SUEÑO está relacionada con numerosas condiciones de salud que limitan la vida, tales como: enfermedad cardíaca, enfermedad renal, presión arterial alta, diabetes y accidente cerebrovascular. Para prolongar su vida, tener suficiente sueño es crucial.

Cuando no estés durmiendo lo suficiente, lo sabrás: si te despiertas sin sentir el descanso y con fallas en tu estado de alerta o algo no funciona y la sensación de letargo puede extenderse durante todo el día.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre identificó dos tipos básicos de sueño:

  • REM (movimiento ocular rápido)
  • No REM
  • La etapa no REM se conoce como «sueño profundo», mientras que el sueño REM es cuando una persona está soñando.

Los estudios han demostrado que la falta de sueño también puede causar dificultades con:

  • Tomar decisiones
  • Resolver problemas
  • Controlar las emociones
  • Controlar los impulsos
  • Hacer frente al cambio
  • La falta de sueño también se ha relacionado con la depresión y la conducta de riesgo.

Teniendo en cuenta lo importante que es el sueño para tu salud física y mental, ¿cuánto necesitas dormir realmente?

 

El Dr. Daniel Kripke y su equipo de investigación continuaron investigando esta misma pregunta.

Con la participación de más de un millón de participantes durante un período de 6 años, el Dr. Kripke y su equipo de la Universidad de California propusieron lo siguiente.

Descubrieron que 7 horas es la cantidad óptima de tiempo que una persona necesita para extender su longevidad.

Sorprendentemente, dormir más de siete horas se relaciona con una menor longevidad.

Además, dormir menos de cinco horas y media también fue perjudicial para la salud de las personas.

 Cómo conseguir un sueño de buena calidad

Lo más importante es que deje suficiente tiempo para dormir todas las noches y mejore sus hábitos de sueño.

Esto puede implicar irse a la cama y despertarse a la misma hora todos los días, incluso en los días libres del trabajo.

Si tiene un descanso cuando sea posible, trate de no hacer más de una hora de diferencia.

Una hora antes de acostarse debe reservarse para relajarse, lo que significa no mirar luces artificiales brillantes desde una pantalla.

Imagen de la portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra

Longevidad/Dormir/Sueño

 

MUJER / Tres ejercicios de meditación que te harán dormir en segundos, sí te lo propones.

El estrés y el insomnio van de la mano. Si deseas dormir y alcanzar un descanso de calidad, la meditación te ayudará.

El sueño es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores internos y externos. Para poder dormir y lograr que nuestro descanso sea de calidad es indispensable llegar a la cama relajados, por eso el estrés puede ser una de las principales causas del insomnio. 

Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos de sueño se han convertido en una epidemia en la sociedad actual. Es que, las presiones sociales, laborales o estudiantiles hacen que vivamos en un mundo mucho más ágil y dinámico que todo el tiempo nos demanda atención. A esto se le suma la gran influencia que tiene la tecnología.

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Estar tenso, agobiado o ansioso hará casi imposible que podamos dormirnos y esto solo nos traerá aún más nerviosismo envolviéndonos en un círculo vicioso de difícil salida.

La importancia de la meditación

La meditación es una práctica que nos ayudará a aliviar la carga mental y sentimental, de esta forma podremos conciliar el sueño con éxito. No hace falta tomar clases o buscar ayuda profesional para hacerlo y tampoco conlleva efectos adversos que puedan poner en riesgo tu salud.

Si bien, al principio puede ser algo complicado, con la práctica podrás mejorar y obtener mejores resultados. La clave está en no frustrarse ni abandonar

En qué consiste meditar

La meditación es una técnica con la cual se busca entrenar la mente.

Durante muchos años, y en algunas culturas, se la asocia con el ámbito religioso o espiritual. Actualmente, se la considera una de las formas más efectivas para incentivar la relajación.

Aunque parezca un tanto extraño, esta práctica requiere de mucha concentración y esta debe estar orientada a no pensar en nada. Este estado es bastante difícil de conseguir debido a la aparición constante de pensamientos intrusivos, es por eso que se necesita de tiempo y constancia.

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Métodos para meditar

Existe una gran cantidad de videos en internet que ofrecer meditaciones guiadas, estas son ideales para quienes están empezando.

Concentrarse en cómo el aire ingresa por nuestra nariz, recorre nuestro cuerpo y se exhala es otra de las formas más efectivas de meditar.

También se aconseja visualizar entornos seguros y agradables que nos ayuden a sentirnos relajados y a salvo, así se comienza a incorporar sentidos.

Imagen de portada: Gentileza Mdz

FUENTE: Mdz – Napsix- Mujer/Insomnio/Meditación/Dormir/Sociedad/Vida