Las minas reconvertidas que pueden abastecer de energía a todo el planeta.

SEGÚN UN NUEVO ESTUDIO

Un nuevo estudio asegura que instalar baterías de gravedad en las minas de carbón abandonadas de todo el planeta permitiría satisfacer el consumo de energía mundial.

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Si convertimos las plantas de carbón abandonadas de todo el mundo en gigantes baterías de gravedad podríamos suministrar energía a todo el planeta. Esta es la ambiciosa propuesta de los investigadores del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), en Suiza.

La fuerte inversión en energías renovables —se estima que en 2026 la capacidad de estas formas de energía aumentará en un 60% con respecto a 2020— también conlleva encontrar nuevas soluciones que nos ayuden a asegurar un suministro constante. 

Aquí ya hemos visto numerosas propuestas de almacenamiento que prometen terminar con los problemas de intermitencia de las energías eólica y solar. La última llega de un estudio realizado por los investigadores del IIASA y se llama Almacenamiento Subterráneo de Energía por Gravedad (UGES). UGES aprovecha la infraestructura de las plantas de carbón abandonadas para convertirlas en baterías gigantes capaces de almacenar energía suficiente como para alimentar a todo el planeta. La gran ventaja de este sistema, además de su gran tamaño, es que no pierde capacidad de almacenamiento con el tiempo.

Un túnel en una mina de carbón al sur de Polonia que ya no está en servicio. (EFE Andrzej Grygiel)

«Cuando una mina cierra, despide a miles de trabajadores. Esto es devastador para las comunidades que sólo dependen de la mina para su rendimiento económico. El UGES crearía unos cuantos puestos de trabajo, ya que la mina prestaría servicios de almacenamiento de energía tras el cese de su actividad», afirma Julian Hunt, investigador del Programa de Energía, Clima y Medio Ambiente del IIASA y autor principal del estudio. «Las plantas ya cuentan con la infraestructura básica y están conectadas a la red eléctrica, lo que reduce significativamente el coste y facilita la implantación de plantas UGES».

Cómo funciona

El sistema, dicen sus creadores, genera electricidad cuando la demanda de energía es más alta. Esto lo consigue haciendo descender un material pesado como la arena a la mina subterránea y convirtiendo su energía potencial en electricidad mediante un sistema de frenado regenerativo. Cuando la energía es más barata, se vuelve a elevar la arena a un depósito superior utilizando motores eléctricos para volver a recargar la batería. 

Los componentes principales para hacer funcionar el sistema son el pozo, el motor-generador, los depósitos superior e inferior y el equipo de extracción 

El equipo asegura que los componentes principales para hacer funcionar el sistema son el pozo, el motor-generador, los depósitos superior e inferior y el equipo de extracción. Cuanto más profundo y ancho sea el pozo, dicen, más energía podrá extraerse de la planta. Y cuanto más grande sea la mina, mayor será su capacidad de almacenamiento de energía. 

Las UGES, dicen los autores del estudio, tienen un coste de inversión de entre 1 y 10 dólares por kilovatio hora, mientras que los costes de capacidad energética están en 2.000 dólares el kilovatio. Los investigadores estiman que esta tecnología tiene un potencial mundial de 7 a 70 teravatios-hora, concentrado fundamentalmente en China, India, Rusia y Estados Unidos. La última medición de la Asociación Internacional de la Energía data de 2020 y dice que el consumo mundial de energía ascendió a 24.901,4 teravatios-hora, el equivalente a unos 68 teravatios-hora al día.

De las plantas de carbón a los rascacielos

Los mismos investigadores ya propusieron una tecnología similar que en lugar de usar el desnivel de las minas subterráneas emplea la altura de los rascacielos de las ciudades. 

El sistema lleva el nombre de LEST (Sistema de almacenamiento de energía por elevación) y se puede aplicar en edificios existentes que en muchos casos ya cuentan con ascensores con sistemas de frenado regenerativo. 

Según cuentan en su estudio, publicado en la revista Energy, hay más de 18 millones de ascensores en funcionamiento en todo el mundo que pasan mucho tiempo parados. Estos ascensores cuando no se utilizan para transportar personas pueden utilizarse para almacenar o generar electricidad.

Tres de las torres en el área financiera de Madrid. (EFE Mariscal)

El equipo sostiene que la gran ventaja del LEST es que la capacidad energética ya está instalada en este tipo de ascensores, mientras que otros sistemas de almacenamiento de energía por gravedad tienen que crearla. 

Además, dicen que los nuevos ascensores inteligentes con motores de engranaje síncrono de imanes permanentes pueden funcionar con eficiencias cercanas al 92% cuando están completamente cargados. Y también permiten configurar la velocidad de descenso óptima para la generación de energía. 

En su estudio, los investigadores calculan que el coste de almacenamiento de energía de la capacidad instalada del LEST es de entre 21 y 128 dólares por kilovatio-hora, dependiendo de la altura del edificio. Esto es prácticamente un tercio de lo que cuesta el kilovatio-hora en baterías similares. Además el equipo estima que el potencial de generación a nivel mundial es de entre 30 a 300 gigavatios-hora, suficiente para alimentar de energía a toda la ciudad de Nueva York durante un mes.

Imagen de portada: Las minas de carbon abandonadas pueden usarse para suministrar energía a todo el planeta.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. Actualizado el 30 de enero 2023.

Sociedad/Energía/Economía/Minas de carbón/Investigación.

“Japón era el futuro, pero se quedó atrapado en su pasado”.

En Japón, las casas son como los autos.

Tan pronto como te mudes, tu nueva casa valdrá menos de lo que pagaste por ella y, cuando hayas terminado de pagar la hipoteca por ella, no valdrá casi nada.

Me desconcertó cuando me mudé aquí por primera vez como corresponsal de la BBC: 10 años después, cuando me preparo para irme, sigue siendo igual.

Es la tercera economía más importante del planeta. Es un país pacífico y próspero con la mayor esperanza de vida del mundo, la tasa de homicidios más baja, escasos conflictos políticos, un pasaporte poderoso y el sublime Shinkansen, la mejor red ferroviaria de alta velocidad del mundo.

Estados Unidos y Europa alguna vez temieron al gigante económico japonés de la misma manera que temen hoy al creciente poder económico de China. Pero el Japón que el mundo esperaba nunca llegó. A fines de la década de los 80, los japoneses eran más ricos que los estadounidenses. Ahora ganan menos que los británicos.

Durante décadas, Japón ha estado luchando con una economía lenta, refrenada por una profunda resistencia al cambio y un terco apego al pasado. Ahora, su población está envejeciendo y disminuyendo.

Japón está estancado.

El futuro estaba aquí

Cuando llegué a Japón por primera vez en 1993, lo que me llamó la atención no fueron las calles iluminadas con luces de neón de los barrios de Ginza y Shinjuku, en Tokio, ni la moda salvaje «Ganguro» de las chicas «Harajuku».

Varias personas vestidas con chaquetas llamativas, de color rojo, con estampado de leopardo y pelos estridentes y gafas de sol pasean ante la mirada de otras personas vestidas de modo más traidcional.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES. El distrito de Harajuku de Tokio ha sido durante mucho tiempo un imán para las subculturas y la moda alternativa.

Era lo mucho más rico que se sentía en comparación con cualquier otro lugar en el que había estado en Asia; lo exquisitamente limpio y ordenado que era Tokio en comparación con cualquier otra ciudad asiática.

Hong Kong había sido para mí un asalto a los sentidos: ruidosa, maloliente, una ciudad de extremos, desde mansiones llamativas en Victoria Peak hasta los talleres clandestinos «oscuros y satánicos» en el extremo norte de Kowloon.

En Taipei, la capital de Taiwan, donde estudié chino, las calles se abarrotaban con el sonido de las motos con motor de dos tiempos que arrojaban un humo acre que envolvía la ciudad en una capa de smog tan espesa que a menudo apenas se podían ver dos cuadras.

Si Hong Kong y Taipei eran los adolescentes escandalosos de Asia, Japón era el adulto. Sí, Tokio era una jungla de concreto, pero estaba hermosamente cuidada.

Una mujer se inclina frente a un refrigerador lleno de alimentos frescos.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES. A fines de la década de los 80, los japoneses eran más ricos que los estadounidenses. Ahora ganan menos que los británicos.

Frente al Palacio Imperial de Tokio, el horizonte estaba dominado por las torres de cristal de los titanes corporativos del país: Mitsubishi, Mitsui, Hitachi, Sony. Desde Nueva York hasta Sydney, los padres ambiciosos suplicaban a sus hijos que «aprendieran japonés». Me preguntaba si había cometido un error eligiendo chino.

Japón había emergido de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial y conquistado la fabricación global.

El dinero volvió al país, lo que provocó un auge inmobiliario en el que la gente compró todo lo que pudo, incluso trozos de bosque. A mediados de la década de los 80, la broma que se decía era que los terrenos del palacio imperial en Tokio valían lo mismo que toda California. Los japoneses lo llaman «Baburu Jidai» o la era de la burbuja.

Luego, en 1991, la burbuja estalló. El mercado de valores de Tokio colapsó. Los precios de las propiedades cayeron por un precipicio. Todavía están por recuperarse.

Recientemente, un amigo estaba en negociaciones para comprar varias hectáreas de bosque. El dueño quería US$20 por metro cuadrado. «Le dije que la tierra forestal solo vale US$2 por metro cuadrado», dijo mi amigo. «Pero insistió en que necesitaba 20 dólares el metro cuadrado, porque eso era lo que había pagado en la década de los 70».

Si tienes en mente los elegantes trenes bala de Japón o la maravilla de la fabricación en línea de montaje «justo a tiempo» de Toyota se te perdonará que pienses que Japón es un ejemplo de eficiencia. No lo es.

Más bien la burocracia puede ser aterradora mientras se gastan enormes cantidades de dinero público en actividades de dudosa utilidad.

Tapa de alcantarilla con un diseño de un mamut y flores alrededor.

FUENTE DE LA IMAGEN. BBC. Estas impresionantes tapas de alcantarilla se pueden ver en todo Japón… Y cuestan una fortuna.

Un ejemplo es del año pasado, cuando descubrí la historia detrás de las impresionantes tapas de alcantarilla en un pequeño pueblo de los Alpes japoneses.

En 1924, los huesos fosilizados de una antigua especie de elefante fueron encontrados en un lago cercano. Se convirtió en un símbolo de la ciudad y, hace unos años, alguien decidió reemplazar todas las tapas de las alcantarillas por otras nuevas que tendrían una imagen del famoso elefante en la parte superior.

Esto ha estado sucediendo en todo Japón.

Ahora existe una Sociedad Japonesa de Tapas de Alcantarilla que afirma que hay 6.000 diseños diferentes. Entiendo por qué a la gente le encantan estas tapas. Son trabajos de arte. Pero cada uno cuesta hasta US$900.

Es una pista de cómo Japón terminó con la montaña de deuda pública más grande del mundo. Y la creciente factura no se ve favorecida por una población que envejece y que no puede jubilarse debido a la presión sobre la atención médica y las pensiones.

Japonesas vestidas al modo tradicional, con kimono y una pieza de abrigo por encima, caminan con sus celulares en la mano.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES. A menudo se describe como un país que se ha modernizado con éxito sin abandonar lo antiguo. Hay algo de verdad en esto, pero diría que lo moderno es más bien una fachada.

Cuando renové mi licencia de conducir japonesa, el personal exquisitamente cortés me llevó de la prueba de la vista a la cabina de fotos para pagar la tarifa y luego me pidió que me presentara en la «sala de conferencias 28». Estas conferencias de «seguridad» son obligatorias para cualquier persona que haya tenido una infracción de tráfico en los últimos cinco años.

Adentro encontré un grupo de almas de aspecto desconsolado esperando que comenzara nuestro castigo. Un hombre, vestido muy elegantemente, entró y nos dijo que nuestra «conferencia» comenzaría en 10 minutos y ¡duraría dos horas!

Ni siquiera es necesario que entiendas la conferencia. Yo no entendí muchas de las cosas que decían. Mientras la charla llegaba a su segunda hora, varios de mis compañeros de clase se quedaron dormidos y el hombre a mi lado completó un boceto bastante bueno de la torre de Tokio. Estaba aburrido, resentido y me parecía que el reloj en la pared se burlaba de mí.

«¿Cuál es el punto de esto?» Le pregunté a mi colega japonés cuando regresé a la oficina. «Es un castigo, ¿verdad?»

«No», dijo riendo. «Es un esquema de creación de empleo para policías de tránsito jubilados».

Una persona mira los paneles de salidas y llegadas en el aeropuerto de Tokio.

FUENTE DE LA IMAGEN.GETTY IMAGES.Cuando llegó la pandemia por Covid, Japón cerró sus fronteras incluso a quienes tenían ya residencia permanente, casa y trabajo en el país. «Son todos extranjeros», alegó el Ministerio de Exteriores.

Pero cuanto más vives aquí, incluso las partes frustrantes se vuelven familiares, incluso entrañables. Empiezas a apreciar las peculiaridades, como los cuatro empleados de la gasolinera que limpian todas las ventanas de tu auto mientras llenan el tanque y se inclinan al unísono cuando te vas.

Japón todavía se siente como Japón y no como una reproducción de Estados Unidos. Es por eso que el mundo está tan emocionado con todo lo japonés, desde la nieve en polvo hasta la moda. Tokio alberga restaurantes superlativos; Studio Ghibli hace la animación más encantadora del mundo (lo siento, Disney); sin duda el J-pop es horrible, pero Japón es sin duda una superpotencia de poder blando.

A los geeks y a los bichos raros les encanta por su maravillosa rareza. Pero también tiene admiradores de extrema derecha por rechazar la inmigración y mantener el patriarcado. A menudo se describe como un país que se ha modernizado con éxito sin abandonar lo antiguo. Hay algo de verdad en esto, pero diría que lo moderno es más bien una fachada.

Cuando la pandemia por el covid golpeó el mundo, Japón cerró sus fronteras. Incluso los extranjeros con estatus de residencia permanente no podían regresar. Llamé al Ministerio de Relaciones Exteriores para preguntar por qué los extranjeros que habían pasado décadas en Japón, tenían casas y negocios aquí, eran tratados como turistas. La respuesta fue contundente: «son todos extranjeros».

Ciento cincuenta años después de haberse visto obligado a abrir sus puertas, Japón sigue siendo escéptico, incluso temeroso, del mundo exterior.

El factor externo

Recuerdo un viaje a una pequeña localidad en la península de Boso, al otro lado de la bahía de Tokio. Estaba allí porque el pueblo estaba dentro de la lista de poblaciones en peligro de extinción, una de las 900 que hay en todo Japón.

Un granjero local camina entre una plantación.

FUENTE DE LA IMAGEN. BBC

La población local es muy reacia a los extranjeros, aunque sean residentes de larga data en el país. Esto es una de las cosas que está haciendo que los pueblos pierdan poco a poco gente.

Los ancianos, reunidos en el salón del ayuntamiento, estaban preocupados. Desde la década de los 70 habían visto a los jóvenes irse a trabajar a las ciudades. De las 60 personas que quedan solo hay un adolescente y ningún niño.

«¿Quién cuidará de nuestras tumbas cuando nos hayamos ido?» se lamentó un anciano. Cuidar de los espíritus es un asunto serio en Japón.

Pero a mí, nativo del sureste de Inglaterra, la muerte de este pueblo me parecía absurda. Estaba rodeado de arrozales de postal, colinas cubiertas por un denso bosque y con Tokio a menos de dos horas en coche.

«Este es un lugar tan hermoso», les dije. «Estoy seguro de que a mucha gente le encantaría vivir aquí. ¿Cómo se sentirían si trajera a mi familia a vivir aquí?»

De repente, el aire se podía cortar con un cuchillo. Los hombres se miraron entre sí en silencio y avergonzados. Entonces uno se aclaró la garganta y habló, con una mirada preocupada en su rostro: «Bueno, tendrías que aprender nuestra forma de vida. No sería fácil».

El pueblo estaba en camino a la extinción, pero la idea de que fuera invadido por «forasteros» era algo peor.

Un tercio de los japoneses tiene más de 60 años, lo que convierte a Japón en el lugar con la población más anciana del mundo, después del pequeño Mónaco. Se registran menos nacimientos que nunca y para 2050 podría perder una quinta parte de su población actual.

Sin embargo, su hostilidad hacia la inmigración no ha flaqueado.

Solo alrededor del 3% de la población de Japón nació en el extranjero, en comparación con el 15% en el Reino Unido. En Europa y Estados Unidos los movimientos de derecha señalan al país como un brillante ejemplo de pureza racial y armonía social.

Pero Japón no es tan étnicamente puro como podrían pensar esos admiradores. 

Están los ainu de Hokkaido, los okinawenses del sur, medio millón de personas de etnia coreana y cerca de un millón de chinos. Luego están los niños japoneses que tienen un padre extranjero, eso incluye a mis propios tres hijos.

Varios hombres de muy avanzada edad, sentados, frente a frente, con un juego de mesa.

Si quieres ver qué le sucede a un país que rechaza la inmigración como solución a la caída de la fertilidad, Japón es un buen lugar para comenzar.

Estos niños biculturales son conocidos como «hafu» o «mitades», un término peyorativo que es normal aquí. Incluyen celebridades e íconos deportivos, como la estrella del tenis Naomi Osaka. La cultura popular los idolatra como «más bellos y talentosos». Pero una cosa es ser idolatrado y otra muy distinta ser aceptado.

Si quieres ver qué le sucede a un país que rechaza la inmigración como solución a la caída de la fertilidad, Japón es un buen lugar para comenzar.

Los salarios reales aquí no han crecido en 30 años. Los ingresos en Corea del Sur y Taiwán han alcanzado e incluso superado a Japón.

Pero el cambio se siente distante. En parte se debe a una jerarquía rígida que determina quién tiene las palancas del poder.

Los ex samuráis

«Mira, hay algo que debes entender sobre cómo funciona Japón», me dijo un eminente académico. «En 1868, los samuráis entregaron sus espadas, se cortaron el pelo, se vistieron con trajes occidentales y marcharon hacia los ministerios en Kasumigaseki (el distrito gubernamental del centro de Tokio) y todavía están allí».

En 1868, por temor a que se repitiera el destino de China a manos de los imperialistas occidentales, los reformadores derrocaron la dictadura militar del shogunato Tokugawa y encaminaron a Japón hacia una industrialización de alta velocidad.

Pero la restauración Meiji, como se la conoce, no fue una toma de la Bastilla. Fue un golpe de élite. Incluso después de una segunda convulsión de 1945, las «grandes» familias sobrevivieron. 

Esta clase dominante abrumadoramente masculina se define por el nacionalismo y la convicción de que Japón es especial. No creen que Japón fue el agresor en la guerra, sino su víctima.

Mujer ve en una pantalla las informaciones sobre el funeral del ex primer ministro Shinzo Abe, asesinado en 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

La clase política dominante en Japón es esencialmente masculina, nacionalista y parte de una élite de tradición antigua. Las mujeres no tienen apenas cabida en ella.

Por poner un ejemplo, el ex primer ministro Shinzo Abe, asesinado el año pasado, era hijo de un ministro de Relaciones Exteriores y nieto de otro primer ministro, Nobusuke Kishi. El abuelo Kishi fue miembro de la junta de guerra y fue arrestado por los estadounidenses como presunto criminal de guerra. Pero se libró de la condena y a mediados de la década de los 50, ayudó a fundar el Partido Liberal Democrático (PLD), que gobierna Japón desde entonces.

Algunas personas bromean con que Japón es un Estado de partido único. No lo es. Pero es razonable preguntarse por qué Japón sigue reeligiendo a un partido dirigido por una élite que anhela desechar el pacifismo impuesto por Estados Unidos, pero no ha logrado mejorar el nivel de vida durante 30 años.

Durante unas elecciones recientes conduje por un estrecho valle fluvial excavado en las montañas dos horas al oeste de Tokio, el territorio del PLD. La economía local depende de la fabricación de cemento y la energía hidroeléctrica. En un pequeño pueblo conocí a una pareja de ancianos que caminaban hacia el colegio electoral.

«Votaremos por el PLD», dijo el esposo. «Confiamos en ellos, nos cuidarán».

«Estoy de acuerdo con mi esposo», dijo su esposa.

La pareja señaló al otro lado del valle un túnel y un puente recientemente terminados que esperan atraer a más turistas de fin de semana desde Tokio.

A menudo se dice que la base de apoyo del PLD está hecha de hormigón. Esta forma de clientelismo es una de las razones por las que gran parte de la costa de Japón está plagada de bloques de concreto y sus ríos están amurallados de este material. Es esencial mantener el bombeo de hormigón.

Estos bastiones rurales son cruciales ahora debido a la demografía. Deberían haberse reducido ya que millones de jóvenes se mudaron a las ciudades para trabajar. Pero eso nunca sucedió. Al PLD le gusta así porque significa que los votos rurales más antiguos cuentan más.

A medida que esta vieja generación fallece, el cambio es inevitable. Pero no estoy seguro de que signifique que Japón se volverá más liberal o abierto.

Los japoneses más jóvenes tienen menos probabilidades de casarse o tener hijos. También es menos probable que hablen un idioma extranjero o hayan estudiado en el extranjero, al contrario que sus padres o abuelos. Solo el 13% de los puestos gerenciales en Japón lo ocupan mujeres y ni tan siquiera 1 de cada 10 llega al poder como diputada.

Cuando entrevisté a la primera mujer gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, le pregunté cómo planeaba que su administración ayudara a abordar la brecha de género.

«Tengo dos hijas que pronto se graduarán de la universidad», le dije. «Son ciudadanas japonesas bilingües. ¿Qué les dirías para alentarlas a quedarse y hacer sus carreras aquí?»

«Les diría que si yo puedo tener éxito aquí, ellas también pueden», contestó.

Yo no pude evitar pensar: «¿Eso es todo lo que tienes para decirles?»

Y sin embargo, a pesar de todo esto, voy a extrañar Japón, que me inspira tanto cariño como habituales brotes de exasperación.

La Pagoda Chureito con vista al Monte Fuji.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

«Me he acostumbrado a cómo es Japón y he llegado a aceptar el hecho de que no está a punto de cambiar».

En uno de mis últimos días en Tokio, fui con un grupo de amigos a un mercadillo de fin de año. En un puesto rebusque entre cajas de hermosas herramientas antiguas para trabajar la madera. A poca distancia, un grupo de mujeres jóvenes vestidas con hermosos kimonos de seda estaba charlando. 

Al mediodía nos metimos en un pequeño restaurante almorzar un menú del día compuesto de caballa a la parrilla, sashimi y sopa de miso. La comida, el entorno acogedor, la amable pareja de ancianos que se preocupaba por nosotros, todo se había vuelto tan familiar, tan cómodo.

Después de una década aquí, me he acostumbrado a cómo es Japón y he llegado a aceptar el hecho de que no está a punto de cambiar.

Sí, me preocupa el futuro. Y el futuro de Japón tendrá lecciones para el resto de nosotros. En la era de la inteligencia artificial, menos trabajadores podrían impulsar la innovación; Los agricultores ancianos de Japón pueden ser reemplazados por robots inteligentes. Grandes partes del país podrían volver a la naturaleza.

¿Japón se desvanecerá gradualmente en la irrelevancia o se reinventará a sí mismo? Mi cabeza me dice que para prosperar de nuevo, Japón debe aceptar el cambio. Pero me duele el corazón al pensar en perder las cosas que lo hacen tan especial.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. La economía de Japón, la tercera más grande del mundo, lleva años estancada

FUENTE RESPONSABLE: Rupert Wingfield-Hayes, Corresponsal en Tokio, BBC News. 28 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Japón/Economía/Política/Familia.

El paso marítimo que puede matar la economía mundial.

EL ESTRECHO DE MALACA

Si estalla uno de los volcanes que hay en el estrecho de Malaca, las consecuencias para la economía global serían catastróficas. Es un escenario más que posible.

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La posibilidad de que un supervolcán explote desatando un invierno nuclear llevándose por delante miles de millones de vidas es real pero, afortunadamente, muy remota. Desafortunadamente, la posibilidad de que un simple volcán o un terremoto se lleve por delante la economía mundial es muy alta, según un estudio del Centro de Estudios del Riesgo de la Universidad de Cambridge: sólo se necesita que ocurra en el estrecho de Malaca, el mayor talón de Aquiles de la humanidad que seguramente no conocías.

Situado entre la península de Malasia y la isla de Sumatra, Indonesia, el estrecho de Malaca une el océano Índico con el océano Pacífico. Está situado en una de las zonas sísmicas más activas del globo, dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico. 

De hecho, Indonesia es la zona volcánica más activa del planeta, con 129 volcanes activos — un 13% de todos los del planeta. Según los científicos, cualquiera de estos volcanes pueden dispararse en cualquier momento.

Punto crítico

El canal ha sido fundamental para el comercio asiático y mundial durante el pasado milenio. Llamado así por el sultanato del mismo que nombre que dominó esas aguas en los siglos XV y XVI, el estrecho de Malaca ve hoy pasar todo lo imaginable, incluyendo el petróleo que fluye desde los productores árabes para alimentar la maquinaria industrial y militar China. El estrecho no es sólo importante para China. 

En la actualidad, unos 100.000 barcos pasan por este estrecho cada año, transportando el 25% de todos los bienes mundiales. Según los expertos, una erupción de un volcán en uno de los lados del estrecho causaría la disrupción del comercio de un cuarto de todos los bienes mundiales es suficiente para provocar una reacción en cadena que supondría la pérdida de trillones de dólares para toda la economía mundial. No tendría que ser una gran erupción, como dice el estudio.

25% del tráfico de bienes mundial para por el estrecho de Malaca, considerado como uno de los ‘puntos de estrangulamiento’ por la Organización Mundial del Comercial. (Fleetmon)

Sólo haría falta una del tipo VEI6 (siglas en inglés del Índice de Explosividad Volcánica) en el Marapi, en Sumatra. Esta relativamente pequeña explosión — que ocasionaría también el colapso del tráfico aéreo en la zona — causaría una disrupción tal que la economía mundial perdería 2,51 billones de dólares en cinco años. 

El Marapi es sólo uno de los muchos volcanes activos que flanquean el estrecho, como apunta a BBC Future una de las autoras del estudio, la vulcanóloga Lara Mani. Y esa erupción, asegura, no está limitada en el tiempo: “cuando un volcán comienza, no te dice cuándo va a parar». 

Pero es aún peor, dice Mani: los barcos podrían tomar otras rutas y, eventualmente, el sistema absorbería el impacto de la interrupción. Pero el estrecho de Malaca es una de las zonas del mundo de mayor concentración de cables submarinos. Billones de dólares en transacciones y datos pasan por esos cables diariamente, afirma, y una explosión y el terremoto asociado podría ocasionar un daño irreparable a esta infraestructura vital.

Sin solución en la actualidad

La corriente de turbidez producida por el tsunami, describe Mani, podría destruir los cables como pasó en Hong Kong en 2006, cuando un terremoto marino cerca de Taiwán destruyó todas las conexiones menos una. “Tardaron 45 días reparar los otros cables, y fue una gran suerte que uno de ellos lograra sobrevivir,” cuenta Mani. 

“Imagina 45 días sin conexiones con Hong Kong” para las finanzas mundiales. “Simplemente no tenemos redundancia. Si algo sale mal, no hay repuestos [que absorban ese tráfico]. Y nuestros satélites, en su estado actual, sólo pueden manejar alrededor del 3% de la comunicación global».

El Monte Marapi, uno de los cientos de volcanes activos de la zona. (Dody.bukittinggi/CC)

Eso es realmente lo que asusta a Mani y los expertos: si un desastre natural ocurriese en el estrecho de Malaca, no tenemos ninguna alternativa. Mani, que es también autora del estudio sobre el impacto de una posible erupción de supervolcanes junto con el vulcanólogo de la universidad de Birmingham Michael Cassidy, afirma que debemos prepararnos para este peligro sí o sí. 

No hay manera de evitar un terremoto, pero sí podemos crear comunicaciones adicionales redundantes: más cables por otras rutas y también nuevas infraestructuras espaciales que puedan absorber el tráfico. Para el peligro de los volcanes, la solución es doble. 

La primera, la más barata, es la redundancia: China quiere construir un canal en el sur de Tailandia que alivie el tráfico del estrecho de Malaca. Un canal que además recortaría el trayecto de los barcos. La segunda, pasa por un estudio de la NASA del que ya hemos hablado en estas páginas.

Control de volcanes activos

En 2016, el comité de defensa planetaria de la NASA ya dijo que está más preocupado con que la erupción de un supervolcán «acabe con la humanidad» que con la llegada de un asteroide destructor. 

La NASA apunta al caso de un supervolcán como Yellowstone, con un volumen de 10,667 kilómetros cúbicos sólo en su cámara de magma más superficial y 30 trillones de kilogramos de magma. Este volcán produce tanta energía que podría suministrar electricidad a todo el planeta dos veces. 

La única manera de evitar que Yellowstone o cualquier otro volcán o supervolcán entre en erupción, dice la agencia espacial norteamericana, es extraer el calor que se acumula en su interior. En el caso de Yellowstone, el calor que sale a la atmósfera es del 60 al 70% del total que produce, pero si fuéramos capaces de incrementar la extracción de calor en un 35%, el mayor supervolcán conocido nunca entraría en erupción. Y además, EEUU podría satisfacer su demanda eléctrica.

Para hacerlo, proponen excavar varios pozos de 10 kilómetros de profundidad en puntos estratégicos y hacer circular agua para usarlo como fuente de energía termal. Esto extraería calor del volcán, reduciendo su temperatura poco a poco, año tras año. El coste del proyecto de esta central térmica sería de unos 2.980 millones de euros y ya existe la tecnología para realizar pozos de ese tamaño.

Pero, como también denuncian Cassidy y Mani, la NASA ya apuntó en su día a que no hay voluntad política o social para prevenir o paliar estos eventos, que sabemos a ciencia cierta ocurrirán tarde o temprano. 

En el caso de los supervolcanes, puede entenderse que la gente vea el peligro como algo demasiado remoto con una probabilidad baja de que pase durante esta generación o la siguiente. Pero en el caso del estrecho de Malaca, parece que el peligro es infinitamente más tangible. Quizás las pérdidas humanas serían locales y eso al mundo no le importa. Pero jugársela así, sabiendo que un colapso de la economía mundial depende de lo que pase en un estrecho que nadie conoce, parece suicida.

Imagen de portada: Vista del estrecho de Malaca. (dronepic/CC)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Jesús Díaz. 21 de enero 2023.

Sociedad/Estrecho de Malaca/Supervolcanes/Canales navegables/ Economía/Negocios/ Transporte

Humanidad ampliada: un mundo moldeado por dos grandes fuerzas, la tecnología y el consumo.

Guillermo Oliveto, especialista en el análisis y la comprensión de las conductas humanas, escribió “Humanidad Ampliada”, un libro publicado en octubre de 2022 por Editorial Planeta.

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El libro “Humanidad Ampliada” fue escrito por Guillermo Oliveto y pensado junto a Almatrends, porque les parecía que “era necesario entender cómo se reconfiguraría el futuro de la sociedad contemporánea después del shock 2020/2021, una instancia límite a nivel global de la que tanto la tecnología como el consumo salieron potenciados.”

Big Data, Algoritmos, Burbujas, Cámaras de Eco, Fake News, Inteligencia Artificial, Hábitat Viral y Hábitat Emocional (ambos desarrollados por Sil Almada), Caverna Digital, Clase Media, Hipertrofia del deseo, Sociedad de la Decepción, Hipercomplejidad, El consumo como ansiolítico, Utopías, Distopías, y Retrotopía, Sensatez, Esperanza Realista y el Buen Vivir, son algunos de los conceptos que se presentan en un ensayo que invita, sobre todo, a pensar.

Durante la pandemia, mientras la mayoría de la sociedad temía por su día a día, Guillermo y Sil Almada, fundadora de Almatrends Lab, supieron correrse de la escena y mirar desde afuera qué es lo que estaba sucediendo. Pensador del futuro, siempre creyó que la normalidad tal como la conocíamos regresaría pronto. Aunque con algunos ajustes, la vida cotidiana se parecería mucho más a la que teníamos de lo que en ese momento podía suponerse. Algo que en general la sociedad veía como lejano, impensable y hasta imposible.

«No me considero predictor del futuro, pero si un pensador del mismo. Trabajo para analizarlo y proyectarlo. Es muy importante tomar perspectiva de los fenómenos y analizar cómo sigue la película.»

Guillermo Oliveto, analista y pensador de las conductas humanas, ensayista.

Pero antes de comenzar a analizar el futuro y las distintas versiones del mundo pos pandémico que podemos leer en su libro, tuvo que comprender el presente que estábamos atravesando y también el pasado; porque el ensayista explica que: “lo que viene no se puede pensar, si no se comprende lo que ocurrió.”

Guillermo cuenta que entendió que lo que se estaba viviendo en la pandemia era un “momento limite inédito y una instancia de reflexión”. Es por eso que, a partir de un proceso introspectivo, logró ubicarse en el lugar de un pensador humanista, para desde esa mirada entender los hechos.

Además, para poder definir los futuros posibles que desarrolla en su texto, se apoyó en las tendencias globales del laboratorio “Almatrends”. Todas sus hipótesis se nutren de múltiples fuentes de información, así como de la generación de data y research propios. Están por ello, basadas en evidencias.

¿Por qué el nombre “Humanidad Ampliada”?

El libro plantea un mundo marcado y moldeado por dos grandes fuerzas, la tecnología y el consumo, y explica cómo las personas se comportan frente a ellas, específicamente durante y post shock pandémico. El autor enfatiza: “el titulo plantea que estas dos fuerzas, la tecnología y el consumo, amplían la condición humana pero el desafío es que no la desvirtúen.”

Adictivos o reacios

El autor explica que no sirve demasiado criticar el rápido avance de la tecnología y tampoco del consumo, porque “igualmente van a suceder y no vamos a modificar nada”. Sí es importante saber a qué decir que si y a qué decir que no, desarrolla Guillermo en su texto. Agrega que en muchos aspectos son las personas, de manera individual, quienes tienen la responsabilidad de poner sus propios límites y saber cuáles son las alertas.

Más allá de esto, él, en su libro, intenta alejarse de esta dicotomía que suele estar presente en el común de la sociedad (tecnología sí o no, consumo sí o no), para concentrarse en un debate más complejo, que explique el funcionamiento de estas dos fuerzas y el comportamiento humano frente a ellas.

El mundo post pandemia

Sin duda, Guillermo explica que sin el shock que atravesó al mundo hace dos años atrás, la evolución tanto de la tecnología como del consumo, hubiese sido más lenta. Aclara que: “iba a ocurrir igualmente, pero al ser más lento, definitivamente no estaríamos viviendo hoy la Revancha de la Vida que domina las conductas de aquellos que tienen la capacidad económica para concretar sus deseos: desde volver a viajar, hasta llenar la cancha o agotar en horas los tickets de los recitales.”

Guillermo señala que “después de tanto malestar, el bienestar no tiene precio” y por eso en una parte de la sociedad se está viviendo una especie de “años locos”. Cita como ejemplo el último verano europeo, que fue uno de los más caros de la historia y en simultáneo un boom. Del mismo modo lo que ocurre a nivel local con los bares, restaurantes y los inéditos 10 River de Coldplay.

El grueso del libro es muy útil para reflexionar sobre los futuros posibles e intentar responder una pregunta que atraviesa todo el ensayo de punta a punta: ¿Vamos bien o vamos mal?. Guillermo explica que, entre los estudiosos del tema, había dos hipótesis sobre el comportamiento de la sociedad post pandemia: la primera era que se volverían más austeros por el temor a enfrentar otro momento límite sin ahorros y la segunda era que salieran más gastadores por haber tomado conciencia de la finitud. “Yo considero que por lo menos hasta el día de hoy, está absolutamente comprobado que la opción ganadora fue la segunda”, concluye Guillermo.

Para Guillermo, la frase que resume su libro es: “Para una humanidad ampliada es necesario tener una mentalidad ampliada”

Se pregunta (y nos desafía a preguntarnos): ¿Aquellos que critican a la tecnología, están dispuestos a dejar pasar la posibilidad de que la Inteligencia Artificial permita detectar enfermedades de forma prematura y así mejorar y extender la calidad de vida? ¿Y los que se rasgan las vestiduras frente a la sociedad de consumidores acaso contemplan que el consumo es el 70% del Producto Bruto Mundial y por ende el principal motor del empleo? ¿Los que quieren volver al pasado recuerdan que hace apenas 2 siglos el 90% de la población global era pobre y analfabeta?

Estos provocadores interrogantes, entre muchos otros, llevan al lector por un camino de reflexión que dista de ser lineal y que se atreve a lidiar con un mundo que ha dejado de ser complejo para volverse ahora hipercomplejo.

La tecnología y el consumo amplían la condición humana contemporánea, la potencian, la expanden y la llevan hacia posibilidades desconocidas en los 200.000 años de historia del homo sapiens.

¿Estamos analizando con profundidad hacia donde nos dirigimos? Humanidad Ampliada, fue pensado y escrito como un nuevo aporte de este autor, al proceso de pensamiento que los futuros posibles traen como oportunidades y también cómo desafíos. ¿Vamos bien o vamos mal? 

Imagen de portada: Contenido LAB “Humanidad ampliada”

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Lifestyle.16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Pandemia de Coronavirus/Humanidad/Post pandemia/Tecnología/Economía/Psicología/Consumo.

Científicos explican la reacción en cadena que nos mandará a la Edad Media si no la prevenimos.

EL EVENTO MIYAKE

Los científicos entrevistados para el documental Control Z: La Gran Tormenta, explican sus efectos y la cadena de desastres producto de la caída de la red eléctrica.

Sí deseas profundizar en esta entrada lee por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Que la actividad solar extrema es un peligro para la civilización humana no es algo nuevo. Muchos artículos han hablado sobre el tema, demoledores informes de instituciones como la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU y el Pentágono, así como estudios científicos y hasta películas y series de televisión de serie B que han especulado sobre las consecuencias de un evento Carrington, la tormenta solar que impactó la Tierra en 1859 destruyendo redes telegráficas de todo el planeta.

Pincha el link si deseas ver el vídeo. Muchas gracias.

El fenómeno natural que nos devolverá a la Edad Media

Sin embargo, el primer episodio del documental de nuestra nueva serie Control Z — La Gran Tormenta, sobre estas líneas — va más allá y une todos los hilos para formar un tapiz de las consecuencias interconectadas en una imagen general sin precendentes. Sobrecogedora y desoladora, pero con un mensaje optimista: la ciencia dice que, si actuamos, podremos evitar los gravísimos efectos de un fenómeno que es inevitable.

Crónica de una tormenta anunciada

Los efectos de los eventos solares extremos están documentados. La Dra. Holly Gilbert —que fue directora de la división de ciencia heliofísica del centro de investigación NASA Goddard y ahora encabeza el High Altitude Observatory del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de los Estados Unidos— nos explicó que hay tres niveles de impacto. El primero es la erupción de una radiación de alta energía —rayos X y de ultravioleta extremo— que puede afectar a nuestra ionosfera en ocho minutos porque viaja a la velocidad de la luz. Las partículas también causan corrientes porque son partículas cargadas y, finalmente, las eyecciones de masa coronal, con decenas de miles de millones de toneladas de plasma y el campo magnético del Sol.

Los seres humanos vivimos en la ignorancia del grave peligro que el Sol, nuestra fuente de vida, representa para la civilización humana en cualquier momento. (Control Z).

Según nos contó por videoconferencia la Dra. Sangeetha Abdu Jyothi, profesora adjunta de Computación en la Universidad de California, Irvine, que estudió el efecto devastador que un evento como el Carrington tendría en la red de cables de internet submarinos, destruyendo sus centros repetidores por la falta de protección e inutilizando las conexiones de internet globales —esta combinación de efectos no solo derribaría la red internet, sino que nos devolvería al medioevo—. De hecho, “ni siquiera la Edad Media, diría que incluso antes”, remacha Abdu Jyothi.

Un bucle solar levantándose cientos de miles de kilómetros sobre el Sol.

Hoy, todas las infraestructuras críticas de la sociedad, desde la sanidad y la banca a la distribución de agua potable o la logística… la lista es interminable. Cualquier industria en la que puedas pensar, afirma, depende de la electricidad y la red internet. “Si no tenemos eso, básicamente volveremos a la Edad de Piedra. Especialmente con el tipo de densidad de población que tenemos en las grandes ciudades. Ni siquiera puedo imaginar lo que pasaría si ocurriera un evento a gran escala”. John Kappenman, un ingeniero estadounidense con décadas de experiencia en la industria eléctrica norteamericana, sí lo imagina. Lleva toda la vida estudiando estos fenómenos y su impacto en las redes de alta y media tensión: “Sí, claramente habría desastres de salud pública, desastres de servicios públicos, desastres en la cadena de distribución de alimentos, desastres de la industria farmaceútica, inutilización de los hospitales, de los sistemas de pago… Todo caerá una vez que sufres un impacto en la más importante de todas la infraestructura, la red eléctrica”, nos dice en entrevista telefónica.

La onda de choque de una eyección coronal masiva del Sol deformando el campo magnético terrestre.

En la actualidad, los científicos piensan que cada pocos cientos de años vamos a tener un evento de nivel Carrington —el último fue en julio de 2012, pero afortunadamente ocurrió hacia el lado opuesto a la Tierra—. «Pero cada mil años vamos a tener un evento que es 10 o 20 veces más fuerte que el evento Carrington. No es una cuestión de si lo vamos a sufrir o no. Es solo una cuestión de cuándo va a pasar», afirma Gilbert.

El evento Miyake será aún peor

Si el impacto global de un evento Carrington sería devastador de por sí, existe otro tipo de tormenta aún más poderosa: los eventos Miyake. El Dr. Ethan Siegel —astrofísico teórico, investigador y divulgador, autor del famoso podcast Starts with a Bang— ha seguido de cerca la situación de la red eléctrica mundial y el peligro que el tiempo solar extremo representa para la supervivencia de la civilización. Según Siegel, el evento de 1859 no es nada comparado con un evento Miyake.

La energía desatada al romperse la cola crearía una corriente eléctrica que reventaría la mayoría de los transformadores de todo el planeta.

“Sabemos que el Sol [crea eventos Carrington] con regularidad”, nos cuenta Siegel por videoconferencia, “pero recientemente nos hemos enterado de que este tipo de eventos no son los más fuertes que se hayan producido”. Hace más de un milenio, cuenta, en el año 774 o 775, hubo un gran aumento en el carbono 14 en la atmósfera de la Tierra que se codificó en anillos de árboles en todo el mundo. “Después de una década de investigar las causas del pico, hemos llegado a la conclusión científica de que el Sol tenía la culpa”, afirma, “y fue un evento más de 10 veces más poderoso que el evento Carrington. De hecho, puede que ni siquiera sea el evento más fuerte que jamás haya ocurrido. Porque si vamos y miramos en núcleos de hielo de hace 9.200 años, hubo una tormenta aún más poderosa que el evento de 774 a 775, que fue un evento Miyake”. 

Durante una tormenta solar, la erupción acelera los protones presentes en el viento solar de la heliosfera —el área de influencia del Sol, donde se encuentran la Tierra y el resto de planetas— a la velocidad de la luz. Estos protones se convierten así en partículas de alta energía que también son un peligro para los seres humanos y la civilización.

El campo electromagnético también inutilizaría todos los sistemas de alerta sobre el horizonte, según el Pentágono, inutilizando los sistemas de defensa temprana y mermando la capacidad militar de todo el mundo.

El Dr. Raimund Muscheler —profesor de Ciencias del Cuaternario y especialista en paleoclima de la Universidad de Lund— fue el descubridor de los núcleos de hielo a los que hace referencia Siegel. En una entrevista por videoconferencia, nos cuenta que estos protones son tan peligrosos para la infraestructura electrónica como el plasma solar lo es para la infraestructura eléctrica: “Representan un riesgo directo de radiación. La electrónica de los satélites puede destruirse cuando hay una alta radiación, pero también afectaría a cualquier persona en el espacio. Si vuelas en un avión cerca de áreas polares donde el campo germánico no nos protege de estas partículas de alta energía, allí también puedes estar expuesto a una alta exposición a la radiación”. Abdu Jyothi dice que estos protones afectarían también gravemente a todos los dispositivos electrónicos en la Tierra, causando daños irreparables en ficheros de datos y causando errores en chips cuando el incremento de partículas de alta energía llegara a la superficie terrestre. “Con un evento Carrington, nuestros teléfonos móviles, torres de telefonía móvil, servidores de portátiles y centros de datos, estarían en su mayoría seguros siempre y cuando tengan protección contra el voltaje transitorio del suministro eléctrico”, dice, “pero con un evento [como el Miyake] que es dos órdenes de magnitud más fuerte, si tenemos partículas cargadas que golpean la superficie de la Tierra, entonces esto podría corromper nuestro almacenamiento de datos”.

Cientos de miles de personas morirían en apenas unas horas ante la falta de electricidad después de agotar el combustible de los generadores de emergencia.

Abdu Jyothi dice que los datos que se almacenan en nuestros centros de datos —como tu información bancaria, registros de salud, casi todos los datos que tenemos hoy en día— podrían corromperse. “Hoy ya sabemos que hay pequeñas cantidades de partículas de carga que logran llegar a la superficie de la Tierra, penetrando a través de nuestra atmósfera y causando corrupción en los datos almacenados en los centros de datos”, asegura. “En tiempos normales, es una tasa de corrupción muy pequeña. Pero con un evento a gran escala, podría ser mucho más alta. Podríamos perder todos los datos en todo el mundo y eso podría ser un evento devastador”.

Una escala imposible de comprender

Pero la pérdida de datos no tendría importancia con lo que vendría inmediatamente después. El informe de la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU también es claro. “Debido a la interconexión de las infraestructuras críticas en la sociedad moderna, el impacto puede ir más allá de la interrupción de los sistemas técnicos existentes y conducir a interrupciones socioeconómicas colaterales a corto y a largo plazo”, afirma su Comité de Estudios, de la División de Ingeniería y Ciencias Físicas.

Todas las industrias dependen de la electricidad, desde la logística hasta la distribución de agua potable.

“Los efectos colaterales de una interrupción a largo plazo probablemente incluirían, por ejemplo, la interrupción de los sistemas de transporte, comunicación, banca y financiero y los servicios gubernamentales; la interrupción de la distribución de agua potable debido a la parada de las bombas, y la pérdida de alimentos y medicamentos perecederos debido a la falta de refrigeración. La pérdida resultante de servicios durante un periodo de tiempo significativo incluso en una región del país puede afectar a toda la nación y también tener impactos internacionales”. Solo en la Costa Este de los Estados Unidos, el estudio fija una estimación de uno a dos billones de dólares anuales en coste social y económico, con tiempos de recuperación de cuatro a 10 años. A nivel global, la extrapolación de cifras llegaría al rango de trillones.

La recuperación es una misión imposible

A nivel planetario, que es como se espera que suceda, todo esto sería muchísimo más grave. A nivel humano, el índice de mortalidad se dispararía globalmente por la falta de hospitales modernos y el colapso de la industria farmacéutica. En los primeros días, todas las personas cuya supervivencia dependiera de respiración asistida o cualquier otro sistema eléctrico morirían sin remedio. Solo durante los primeros meses, cientos de millones de urbanitas morirían por infecciones y hambrunas regionales debido a la falta de distribución de medicinas, alimentos y agua potable causada por el colapso en cascada de absolutamente todo gracias a la destrucción de la red eléctrica.

Pasarán décadas antes de poder llegar a fabricar y reemplazar todos los transformadores dañados en todo el globo. El tiempo de fabricación y entrega de uno de alta tensión en tiempos normales es de dos años.

La recuperación a escala global tardaría mucho más de una década, cuenta Kappenman. Sustituir todos los transformadores —de alta, media y baja tensión— afectados sería misión imposible. “Sabemos que estos grandes eventos van a ser eventos planetarios. No van a estar aislados en una parte del este de EEUU”, afirma. Muchos de los lugares de fabricación de transformadores también están dispersos por todo el mundo, asegura, y eso incluye China, una de las grandes productoras a nivel global. “Me preocuparía la situación geopolítica. En un escenario en el que se han producido muchos daños en todo el mundo, ¿permitirían los gobiernos que los grandes transformadores se exporten fuera de ese país mientras todavía están tratando de recuperarse de los daños?”. La respuesta es obvia.

El campo estaría relativamente a salvo en las primeras semanas, pero la migración masiva de ciudadanos huyendo de las urbes será un enorme problema.

Para hacerse una idea de lo grave que es esto, hay que comprender lo que se tarda en fabricar un transformador de alta tensión hoy en día, cuando no hay ningún problema en el mundo ni un apocalipsis industrial y social provocado por la falta total de electricidad: dos años desde el momento del pedido a la entrega. “El desafío del suministro global es preocupante”, afirma Kappenman, “el tipo correcto de cobre para los núcleos magnéticos de un transformador no se produce en todos los países. Tiene que adquirirse con años de antelación para mantener el suministro”. Y sin la red eléctrica en funcionamiento, “la capacidad de fabricar, enviar y suministrar todos estos componentes puede no ser factible”. Los tiempos de recuperación serían mucho más largos, “si es que podemos recuperarnos de este escenario”.

Un par de años después de la erupción, muchas estructuras estatales habrían desaparecido por el colapso de los recursos, los grandes desastres en todas las industrias y la fragmentación inevitable de la sociedad.

La solución es cuestión de planificación y poco dinero

Siegel afirma que la solución es sencillamente cuestión de dinero. Ahora mismo, estamos a merced de nuestra propia estrella, pero la industria ignora este peligro por un sencillo motivo: el coste. En vez de invertir en la protección de sus redes ante un evento que pasará tarde o temprano, lo ignoran y trabajan para que los legisladores lo ignoren. “En Estados Unidos, es prácticamente ilegal que una corporación priorice cualquier cosa que no sean los beneficios para los accionistas del próximo trimestre”, afirma. “Hay muchas cosas que deberíamos hacer de manera diferente. La elección ética es obvia, la elección del beneficios a largo plazo es obvia, pero las personas con el dinero y el poder en EEUU, el país más rico de la tierra, están legalmente obligadas a no priorizar esas cosas”. Siegel se refiere a los estatutos que atan a los directivos al beneficio de sus empresas.

Se necesita una nueva organización de la red eléctrica que la haga más resistente, con generación más local y sistemas redundantes.

Kappenman apunta que el regulador federal de la energía de los Estados Unidos ha comenzado a definir los estándares para evitar que un evento Carrington tenga estos efectos devastadores. Pero las compañías eléctricas se resisten. “Ha habido una gran discusión sobre lo grave que puede ser este evento, pero las compañías eléctricas proponen medidas que son demasiado débiles para evitar esta catástrofe”, afirma. El problema, asegura, es que ninguna empresa quiere gastar dinero en medidas de prevención. Esto es algo que ya se ha podido comprobar durante varios desastres naturales en que las redes eléctricas norteamericanas se han demostrado extremadamente frágiles en estados como Texas o California. Lo malo es que su visión no solo se aplica a Estados Unidos. Todas las compañías eléctricas del mundo siguen en la misma línea, algo que no sorprende, dadas sus tácticas y acciones ilegales y fraudulentas. Lo bueno es que hay soluciones técnicas: tres acciones que podrían prevenir que la humanidad cayera a los infiernos de la era preindustrial y la pérdida de millones de vidas.

Un plan de tres puntos

Siegel afirma que una de ellas es organizar la infraestructura eléctrica para que sea más resiliente, creando redes locales y regionales que puedan actuar de forma independiente cuando sea necesario, con fuentes energéticas más pequeñas y sistemas de almacenamiento debidamente protegidos. Kappenman afirma que la protección de los transformadores es fundamental, pero que la solución técnica es sencilla: “Se pueden utilizar condensadores en serie o neutros. Los últimos son, con mucho, la solución más barata”. Estos dispositivos son de voltaje relativamente bajo, “una especie de aislamiento nominal de 100 KV, lo que es relativamente modesto en términos de las clasificaciones de aislamiento que se necesitan”. Estos son dispositivos que fueron inventados y probados a principios de la década de los noventa. Kappenman trabajó en estos condensadores, que no están patentados: son diseños abiertos de libre uso, así que nadie los controla. “Basándonos en algunos de los proveedores que han entrado en el mercado en los últimos años”, afirma, “implementarlos costaría alrededor de 1.000 millones de dólares en todos los EEUU”. El coste, dice, sería similar en Europa o en otros lugares del mundo. De nuevo, solo el coste en la Costa Este americana sería de uno a dos billones de dólares anuales durante un periodo de hasta una década.

Necesitamos muchas más sondas de monitorización para poder desarrollar un sistema de alerta temprana, algo que podría tomarnos dos décadas.

Por último, Gilbert afirma que la tercera pata de defensa contra estos eventos sería un sistema de alerta temprana efectivo, con modelos de inteligencia artificial que puedan predecir cada paso del Sol con bastante antelación. “Viendo lo bien y cuánto han progresado los modelos solo en los últimos 10 años, creo, y esto es pura especulación, realmente creo que en 20 años vamos a ser muy buenos prediciendo”, asegura. “Puede ser un poco demasiado optimista, pero creo que estamos dando grandes pasos para conocer la hora de llegada de algunas de estas eyecciones coronales masivas”. Pero, para ello, dice, necesitamos más datos y cubrir el Sol desde todos los ángulos posibles con múltiples satélites, muchos más de los que tenemos ahora. Y con redundancia. “No tenemos una visión completa del Sol en este momento porque es muy caro enviar tantos satélites al espacio”.

La única manera de prevenir esta catástrofe inevitable es que el mundo acuerde tomar las medidas adecuadas.

Al final, como concluye Siegel, está claro que la solución está en todos nosotros: en la presión que podamos hacer sobre los políticos, exigiendo la protección de una infraestructura que ya no es solo un bien público sino una fuerza imprescindible para soportar el tejido social y económico que nos permite sobrevivir. El coste de todo esto es ridículo comparado con los efectos que podréis ver en el documental. “Podemos unificarnos como planeta para crear la legislación adecuada, hacer cumplirla y hacer que todas estas ciudades de todo el mundo estén seguras y puedan resistir estos eventos”, afirma Siegel. “Entonces, tal vez, no tendremos un desastre de varios trillones de dólares cuando ocurra lo inevitable. Esto depende de todos nosotros”.

Imagen de portada: Imagen del choque del plasma del sol contra el campo magnético terrestre. (NASA)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Jesús Díaz. 17 de noviembre 2022.

Sociedad Global/Eléctricas/Espacio/Energía/Logística/Médicos/

Economía/Crisis extendida.

A qué niveles llegan la pobreza, la desigualdad y la corrupción en Estados Unidos y cómo se comparan con América Latina.

Todos sabemos el impacto que las preocupaciones sobre pobreza y corrupción tienen en las elecciones latinoamericanas.

Pero, ¿qué tan influyentes son estos dos factores en la política de Estados Unidos, que llega al momento crucial de las elecciones de mitad de período este martes 8 de noviembre?

Para responder esta pregunta, puede resultar útil primero establecer qué tan serio es el problema en Estados Unidos, comparado con lo que ocurre en América Latina.

Por lo general, los problemas de pobreza son de distinta magnitud en los países latinoamericanos, comparado con lo que se experimenta en Estados Unidos.

También es cierto que la percepción general de corrupción institucional es más seria en muchos de los países latinoamericanos, comparado con lo que ocurre en la nación norteamericana.

Pero, como le dicen varios expertos a BBC Mundo, esto no quiere decir que la ansiedad por la pobreza y la corrupción no estén influyendo también en elecciones en Estados Unidos.

Una persona mira su billetera con un dólar

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ambos son vistos como problemas recurrentes que, en muchos casos, convencen a los estadounidenses a votar en un sentido o en el otro.

Órdenes de magnitud distintos

Es por supuesto complejo comparar la pobreza en Estados Unidos, la nación mas poderosa de la tierra, con la que se ve en los países latinoamericanos.

No es lo mismo ser considerado pobre en Estados Unidos que en otros lados.

De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos, en ese país una familia de dos adultos y dos niños es clasificada como pobre si el ingreso familiar no pasa de los US$26.000 anuales. Aproximadamente un 12% de la población estadounidense entra en esa calificación.

Sin embargo, a manera de ejemplo, una familia colombiana que ganara ese mismo monto de dinero, equivalente a unos 10 millones de pesos colombianos al mes, sería considerada holgadamente como parte de la clase media en esa nación sudamericana.

Una persona duerme en la calle entre unas mantas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Al intentar medir la pobreza estadounidense frente a la de los países latinoamericanos, los constantes cambios de valor de sus respectivas monedas, las diferencias en el costo de vida, la disponibilidad de ayudas estatales y otros factores socioeconómicos hacen que el solo monto salarial no sea la única variable a considerar.

El Banco Mundial ha intentado crear un índice que toma en cuenta algunas de estas diferencias en costo de vida y valor de las monedas para estimar qué porcentaje de la población vive con menos de US$2,15 al día, ajustados al poder adquisitivo de las distintas divisas.

Llegan de esa manera a una estimación del numero de gente enfrentando las dificultades de extrema pobreza en cada país.

Medido así, un 1% de la población estadounidense está en esa condición de pobreza absoluta.

Tienda en barrio pobre

AFP

Pobreza en Estados Unidos

  • 12%
  • Población en Estados Unidos viviendo en condiciones de pobreza

Fuente: Oficina del Censo

Según este método, hay menos pobres extremos en Chile, donde esta población vulnerable es el 0,7% del total.

En cambio, según el Banco Mundial, en México llegan al 3,1%, Guatemala al 9%, Colombia al 10,8%, Honduras al 12,7% y Haití al 29%.

Naciones Unidas tiene otro mecanismo, el del Índice de Desarrollo Humano, que, más allá del salario, examina qué tanto acceso tiene el grueso de la población a condiciones materiales de bienestar.

Una mujer camina frente a una tienda en Nueva York

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

En un índice de 0 a 1, donde el 1 refleja a las comunidades con mayor desarrollo humano, Chile, con un puntaje de 0.855, está muy cerca del 0.92 que obtiene Estados Unidos.

México, Brasil y Colombia obtienen 0.75. Mientras que Bolivia solo llega a 0.6 y Haití apenas alcanza 0.53.

Finalmente, está el prisma de la pobreza relativa y la desigualdad.

En muchos países, el impacto político de la pobreza está magnificado por la sensación de desigualdad.

Si los pobres consideran que los ricos tienen demasiado, es posible que aumente su sensación de indignación con el sistema.

El índice Gini mide el grado de desigualdad en una sociedad. Mientras más bajo sea el número, menos desigualdad hay.

De acuerdo con información del Banco Mundial, este índice llega a 41.5 para Estados Unidos. El mismo índice califica con 40.2 a Uruguay, una sociedad que, en esa medición, resulta más igualitaria.

En cambio, el índice Gini sube a 48.9 para Brasil, y a un 54.2 para Colombia, uno de los países peor librados en el mundo en ese sentido.

Un hombre participa de las elecciones de medio término en EE.UU.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

De modo que al hacer la comparación de pobreza y desigualdad entre América Latina y Estados Unidos, la primera aclaración que hay que hacer es: qué país en América Latina, una región de enormes diferencias internas en los resultados de la lucha contra la pobreza.

Los efectos en la política de EE.UU.

En cualquier caso, los expertos indican que la pobreza estadounidense, aunque muchas veces sustancialmente menor que en América Latina, tiene efectos importantes en la política.

Eso cree Shailly Barnes, directora de políticas en el Kairos Center, un centro de pensamiento basado en Nueva York que busca soluciones a la pobreza en Estados Unidos.

«La narrativa común que se maneja sobre los pobres en Estados Unidos es que no participan en las elecciones y no les interesa la política. Hemos encontrado que eso no es cierto. En 2020 un número cercano a 60 millones de personas de bajos ingresos votaron en las elecciones presidenciales», asegura Barnes en conversación con BBC Mundo.

Barnes usa el ejemplo de lo que ocurrió en las pasadas elecciones de 2020 en el estado de Florida para mostrar la relevancia del tema de la pobreza en el mundo político estadounidense.

Un hombre reparte comida en Texas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Señala que fue un estado donde ganaron los republicanos, un partido cuyas políticas están tradicionalmente asociadas con más apoyo a los grandes empresarios.

Pero, recuerda Barnes, «ese mismo electorado de Florida aprobó en un referendo una medida que subía el salario mínimo vigente en el estado».

Sin embargo, a la experta le preocupa que muchas veces «nuestra política no responde a las necesidades o apremios de estas personas».

Advierte que al igual que pasa en muchos otros países, la ansiedad que puede estar generando la preocupación sobre la pobreza alimenta en Estados Unidos otros fenómenos políticos como el populismo.

«Hemos visto eso es la ultima década», explica Barnes, indicando, por ejemplo, el «uso de discursos racistas» por algunos políticos como respuesta a un electorado preocupado por el deterioro en sus niveles de bienestar material.

Las preocupaciones sobre la corrupción

Aparte de la pobreza, otro tema recurrente de discusión en la política latinoamericana contemporánea es la corrupción.

En general, pero no siempre, las mediciones sobre percepción de corrupción dejan mejor libradas a las instituciones de Estados Unidos que a las de los países latinos.

Pero nadie niega que es también un tema extremadamente del momento en la política del país norteamericano.

Una mujer lava la ropa en el campamento Necocli en Colombia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Transparencia Internacional es uno de los organismos que intenta calificar y comparar con un índice la percepción pública acerca del grado de corrupción prevalente en muchos países.

La más reciente versión del índice señala que Dinamarca es la nación con menor percepción de corrupción, con un puntaje de 88 sobre 100.

Estados Unidos alcanza la posición 27, con 67 puntos, un resultado que lo pone al mismo nivel de Chile, y superado por Uruguay, ubicado en el puesto 18 con 73 puntos.

En cambio, Colombia sale en el puesto 87 con 33 puntos. Argentina ocupa el puesto 96 junto con Brasil, Guatemala el 150 y Venezuela el 177, apenas superando en esta tabla a tres países: Somalia, Siria y Sudan del Sur.

La discusión sobre corrupción, en cualquier caso, sacude la política estadounidense tanto o más que a muchos países latinoamericanos.

Basta recordar que uno de los gritos de batalla de Donald Trump en su victoriosa campaña presidencial de 2016 fue su promesa de «secar el pantano», como el entonces candidato se refería a la corrupción en Washington, ciudad creada sobre un pantano.

En este año, la discusión se ha centrado muchas veces en temas de supuesta corrupción electoral, le dice a BBC Mundo Gabriel Sanchez, experto asociado al centro de investigación Brookings Institute de Washington y catedrático de la Universidad de Nuevo Mexico.

La polémica alrededor de las elecciones presidenciales de 2020 y la derrota de Trump ha marcado la percepción del público estadounidense sobre corrupción, pese a que nunca se han encontrado evidencias de fraude en dichas elecciones.

El barrio Petare en Caracas, Venezuela.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Estamos viendo niveles récord de información imprecisa dirigida a los latinos en este ciclo electoral, principalmente a los latinos hispanohablantes. Buena parte de ese contenido se enfoca en las continuas aseveraciones de Trump sobre el supuesto robo de las elecciones de 2020, lo que está ayudando a generar percepciones de corrupción entre algunos latinos», asegura Sanchez.

El experto identifica repercusiones de esta discusión en los comicios de mitad de período de este martes.

«Es evidente en sitios como Arizona, donde hay varios candidatos que se han aferrado al mensaje de campaña de Trump en el 2020 sobre corrupción electoral. Si ahora ocurre otra elección apretada, podría tomar varios días calcular los resultados, lo que podría alimentar las acusaciones de fraude electoral y generar mayor preocupación sobre la corrupción».

En un mundo interconectado e interdependiente, los discursos políticos de distintas partes del mundo se han vuelto más parecidos, incluso entre regiones tan distintas como Estados Unidos y América Latina.

Y pese a mostrar indicadores tan distintos en asuntos como la corrupción y la pobreza, la indignación ciudadana en torno a estos temas ayuda a explicar por lo menos algunos de los resultados electorales en ambos lugares.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Luis Fajardo; BBC Monitoring. 8 de noviembre 2022.

Sociedad/Economía/Pobreza/Política/América Latina/EE.UU.

Qué es una mentalidad de crecimiento y cómo puedes cultivarla.

Entre los cambios diarios dentro del mundo laboral, nunca ha habido un mejor momento para que los empleados cultiven habilidades que los ayuden a manejar mejor los desafíos de su lugar de trabajo.

Aquí es donde surge la idea de la «mentalidad de crecimiento»: la creencia de que los trabajadores son capaces de mejorar activamente sus habilidades, en lugar de ser innatamente capaces o incapaces de completar ciertas tareas.

Sin embargo, esta mentalidad de «puedo hacerlo» puede ser más difícil de conquistar de lo que parece. Lograrla significa sentirse cómodo aceptando obstáculos, aprendiendo de las críticas y persistiendo cuando las cosas se ponen difíciles.

Incluso si creemos que vale la pena desarrollar esa tenacidad, en la práctica las dudas y los miedos pueden dominar.

«Estamos programados para creer en nuestras emociones», dice Elaine Elliott-Moskwa, psicóloga y autora de The Growth Mindset Workbook, basada en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos.

«Cuando una persona dice ‘siento que no soy lo suficientemente bueno’, ese sentimiento es muy poderoso, aunque sea una creencia sobre sus habilidades».

En el corazón de la mentalidad de crecimiento está aprender a superar esos sentimientos de incapacidad o insuficiencia frente a los obstáculos y, en cambio, reconocer una oportunidad para aprender.

Y puede haber profundos beneficios al cultivar este enfoque. Los empleados con una mentalidad de crecimiento pueden aprovechar un conjunto de habilidades útiles para manejar el estrés, construir relaciones de apoyo con los colegas, hacer frente a los fracasos y desarrollar atributos para ayudarlos a avanzar en sus carreras.

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

La mentalidad de crecimiento surgió por primera vez en 1988 como una teoría relacionada con la educación.

«Tenía que ver con por qué los niños inteligentes fallan frente a las dificultades a pesar de sus habilidades reales», dice Elliott-Moskwa.

La idea era que la actitud de los estudiantes para asumir un desafío, más que su habilidad innata, fuera un determinante clave para el éxito. En otras palabras, nuestras ideas sobre cuán capaces somos para hacer algo pueden tener un impacto significativo en el resultado de una tarea.

La psicóloga y profesora de Stanford, Carol Dweck, redujo este concepto a dos enfoques que pueden determinar los resultados: «mentalidad fija» y «mentalidad de crecimiento».

«La mentalidad fija es la idea de que tus habilidades son altas o bajas, y no hay mucho que puedas hacer para cambiarlo», explica Elliott-Moskwa, «mientras que la mentalidad de crecimiento es la visión de que tus habilidades son maleables o cambiables».

Si bien algunas personas pueden inclinarse naturalmente más hacia un lado que hacia el otro, es un hecho que las personas no tienen una mentalidad fija o de crecimiento para todos los problemas.

Más bien, abordar un desafío con una mentalidad de crecimiento en lugar de una mentalidad fija es una elección que cualquiera puede hacer.

Sin embargo, para muchas personas los momentos de dificultad a menudo estimulan una mentalidad fija.

Por ejemplo, dice Elliott-Moskwa, cuando las personas aceptan las críticas de un jefe o luchan con una nueva tarea, pueden sentir una sensación de insuficiencia. En estas situaciones, una respuesta de mentalidad fija podría ser «no soy lo suficientemente bueno» o «no puedo hacerlo», señala.

Por el contrario, un enfoque de mentalidad de crecimiento toma un rumbo diferente en la misma situación.

Las personas con mentalidad de crecimiento no interpretan esos momentos como fallas personales, sino que reconocen la necesidad de mejorar.

De manera crucial, las personas que trabajan con una mentalidad de crecimiento creen que son capaces de mejorar y pueden dividir los desafíos en pasos alcanzables.

Esto significa salir de la zona de confort y aceptar un cierto nivel de riesgo, incertidumbre y el potencial de fracaso que conlleva probar algo nuevo.

«Se siente un poco incómodo y también un poco emocionante», dice Isabella Venour, una entrenadora de mentalidad con sede en Londres, que ayuda a los profesionales a comprender el papel que juegan sus creencias, valores y patrones de pensamiento en el lugar de trabajo.

«Tienes un poco de riesgo de que salga mal, pero también tienes el potencial de aprender algo y crecer como individuo».

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¿Por qué es importante?

Un enfoque de «sí puedo» es una ventaja en el lugar de trabajo: demuestra que los trabajadores son adaptables y están dispuestos a evolucionar dentro de sus trabajos y organizaciones.

Pero fomentar una mentalidad de crecimiento juega un papel importante para ayudar a los trabajadores a navegar por las turbulencias y mejorar la resiliencia a medida que se sienten más seguros y capaces de manejar las dificultades.

Esto es esencial en un momento en que muchos empleados luchan por su bienestar después de la pandemia.

Un informe sobre el estado de la fuerza laboral de 2022 de Gallup mostró que el estrés entre los trabajadores globales ha aumentado constantemente desde que comenzó la pandemia en 2020.

Una encuesta global similar realizada por Wellbeing Project mostró que en 2022 la resiliencia es particularmente baja y el riesgo de agotamiento permanece, especialmente entre los que no son gerentes.

«Las personas se ven estresadas a medida que las presiones del trabajo y la vida se mezclan entre sí», dice Venour. «Los líderes empresariales se dan cuenta de que sus empleados tienen dificultades para hacer frente a los desafíos cotidianos».

La mentalidad de crecimiento no solo proporciona un marco para enfrentar los desafíos, sino también una forma de dividir esos desafíos en pasos manejables.

«A menudo, si nos sentimos presionados cuando no tenemos una mentalidad de crecimiento, tendemos a centrarnos en lo que no podemos controlar», señala Venour. «Es mucho más útil centrarse en lo que podemos influir».

Esto comienza cuando los trabajadores identifican las fortalezas personales que pueden utilizar y luego elaboran un plan para mejorar las áreas débiles.

Establecer límites

Adoptar un enfoque pragmático puede ayudar a superar el agobio y también ayudar a los trabajadores a establecer límites, algo que muchos empleados remotos están luchando por hacer.

Por ejemplo, «si tu jefe te da una tarea que crees que no es realista, es más fácil decir que no estás seguro del momento o que necesitas una reunión adicional para tener más claridad», afirma Venour.

«Porque tienes confianza en tus habilidades y no ves las debilidades como algo por lo cual debas castigarte. Eres capaz de decir ‘necesito algo de apoyo aquí'».

Es posible practicar la mentalidad de crecimiento individualmente, pero si una empresa alienta a toda la fuerza laboral a adoptarla, los resultados pueden ser aún más poderosos.

«Alienta a las personas a concentrarse en el feedback en lugar del fracaso», dice Venour. Esto puede ayudar a motivar a los empleados a abordar proyectos desafiantes y crear una cultura de aprendizaje integrada.

Los estudios sugieren que esto es algo que los trabajadores desean mayoritariamente: en un estudio de McKinsey & Company de 2022, el 41 % de los trabajadores dijo que la principal razón por la que dejarían un trabajo es la falta de desarrollo y avance profesional.

trabajadora

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¿Cómo se puede mejorar la mentalidad de crecimiento?

El primer paso para fomentar una mentalidad de crecimiento es la conciencia personal: la capacidad de identificar el pensamiento de mentalidad fija cuando ocurre, que a menudo se manifiesta como sentimientos de incomodidad o insuficiencia frente a un desafío.

Primero, Elliott-Moskwa aconseja reconocer y aceptar tales sentimientos, en lugar de castigarte por ellos. «Luego, toma otra decisión conscientemente para dar un paso de acción de acuerdo con lo que estarías haciendo si tuvieras una mentalidad de crecimiento: la creencia de que podrías aumentar tus habilidades», señala.

Para ayudar a los clientes a abordar los obstáculos con una mentalidad de crecimiento, Venour a menudo divide los desafíos que se sienten abrumadores en partes más pequeñas.

Por ejemplo, si un trabajador se siente incapaz de dar una presentación frente a sus colegas, «¿cuánto de eso es emocional y cuánto de eso es fáctico?», pregunta.

«¿Puedes hablar? Sí. ¿Has hablado delante de más de una persona antes? Sí. ¿Has hecho diapositivas de presentación antes? Sí. Entonces, si hay elementos que sí puedes hacer, ¿cuál es la parte con la que no te sientes cómodo?».

Reducir un desafío abrumador a un punto específico de dificultad ayuda a los trabajadores a concentrarse y reduce el elemento de aprendizaje requerido a un nivel alcanzable.

A menudo, el aprendizaje en sí requiere pedir ayuda. Uno de los conceptos clave de la mentalidad de crecimiento es ver a los demás como inspiración en lugar de competencia, un enfoque que puede ayudar a fomentar equipos colaborativos.

«Si los trabajadores ven a los demás como recursos y no como competidores, estarán abiertos a compartir las habilidades y capacidades de otras personas y a aprender de sus compañeros de trabajo», dice Elliott-Moskwa.

Con el tiempo, reconocer la mentalidad fija y practicar una mentalidad de crecimiento puede volverse más fácil, y la perspectiva de asumir desafíos, menos desalentadora.

«La mentalidad de crecimiento es una actitud de empoderamiento», dice Venour. «Realmente puedes desarrollarte y con el tiempo crecer como persona».

* Si quieres leer el artículo original de BBC Worklife, haz clic aquí.

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FUENTE RESPONSABLE: Joanna York. BBC Worklife. 6 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Economía/Educación.

“Con el litio, América Latina está en riesgo de repetir la película del extractivismo de sus minerales a cambio de unas pocas monedas”.

Tres países de América Latina están desde hace unos años en el punto de mira de empresas y gobiernos de todo el mundo. Tienen algo escaso y muy valioso para el futuro de la energía.

Igual que el oro y la plata, el litio agita sueños de riqueza y prosperidad en todo el continente.

Oro blanco en los desiertos y salares de Argentina, Chile y Bolivia.

Con el más liviano de los metales -tanto que puede flotar en el agua- se fabrican las baterías de litio de los coches eléctricos y de casi cualquier dispositivo electrónico.

«Estos 3 países concentran entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de este mineral. Aunque en cada uno de ellos la historia es muy diferente», dice en esta entrevista con BBC Mundo Ernesto Picco, docente e investigador de tiempo completo en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), en Argentina.

Ernesto Picco es autor de «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

Para conocer qué transformación está teniendo lugar, Picco se embarcó en un viaje a las entrañas del desierto y lo cuenta en su libro «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

«El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años», afirma respaldando el interés mundial por su extracción.

Precisamente por su precio y lo barato que es extraerlo en América Latina gracias al bajo coste de la mano de obra, la baja fiscalidad para las empresa y la relajación de las leyes medioambientales, muchas compañías de Estados Unidos, Australia, Canadá o Corea del Sur ya operan en los salares latinoamericanos.

Pero existe un riesgo, dice Picco, y no es otro que el de «asistir a una película que ya hemos visto en el pasado» y a repetir los mismos errores, dice refiriéndose al extractivismo de recursos naturales en América Latina que alimentaron el crecimiento de las economías del hemisferio norte dejando escasos beneficios en el sur.

Portada del libro escrito por Ernesto Picco

FUENTE DE LA IMAGEN – ERNESTO PICCO

Estos modelos de desarrollo en los países latinoamericanos basados en la explotación y exportación de materias primas, sin valor agregado, tiene repercusiones en la política y la sociedad, pero también en los ecosistemas y las comunidades que viven alrededor.

«El verdadero potencial de este mineral que hasta hace poco se extraía del desierto sin mucha pompa se destapó en el siglo XXI. Pero ya hay científicos y organizaciones sociales que advierten que esta transformación económica es una fantasía. O, en el peor de los casos, que puede ser verdad a costa de un desastre ambiental y social», explica.

El periodista e investigador argentino conversó con BBC Mundo en el marco del Hay Festival Arequipa.

Habitantes del desierto de Atacama

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¿Qué es el «triángulo del litio»?

Es una forma de nombrar la región que comprende el norte de Argentina, el norte de Chile y el sur de Bolivia.

Más allá de los límites políticos, es una zona muy parecida en términos geográficos, demográficos y culturales.

No hay mucha diferencia entre los atacameños del norte de Argentina y del norte de Chile, por ejemplo.

Son todas poblaciones que están, dicen ellos, desde hace 4.000 años viviendo allí.

Son zonas con una geografía fundamentalmente desértica, donde las familias viven muy aisladas unas de otras y subsisten a través del pastoreo.

Algunas viven de la sal o de la cría de animales.

Hablamos de lugares donde están empezando a llegar grandes empresas y plantas de extracción del litio.

Batería eléctrica de auto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

¿Qué procesos químicos se usan para extraer el litio?

Lo que hacen las empresas es perforar la costra de los salares, bombear la salmuera -que es el agua subterránea- y volcarla en unas piletas que tienen kilómetros cuadrados de superficie.

Eso se deja evaporar al sol y, una vez que se evapora, queda en el sedimento una serie de minerales y metales que son procesados en las plantas químicas.

De ahí se extrae el carbonato de litio u otra de sus variantes.

¿Qué te encontraste al llegar allí?

Una de las cosas que más me sorprendió es que las plantas están llegando a lugares muy aislados, donde no se ven.

Son lugares remotos, poco accesibles, donde es fácil es que pase desapercibido lo que está ocurriendo.

Una excavadora recogiendo montañas de litio blanco.

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¿Y qué está ocurriendo?

Las comunidades están denunciando un problema de vegas (terrenos fértiles) que se están secando, de ríos contaminados…

Por ejemplo, no se sabe cuál es el impacto en el aire o en el suelo de los residuos que quedan acumulados al costado de las plantas de extracción.

Hay en Chile estudios sobre cómo esto ha impactado en la fauna.

Todo indica que el impacto ambiental es fuerte y en la medida en que empiecen a multiplicarse la cantidad de empresas que llegan, que es lo que aparentemente va a pasar en los próximos cinco o seis años, el impacto seguramente va a ser mucho mayor frente a un beneficio económico que habrá que ver si se justifica.

Un salar en Argentina

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¿Qué es lo que lo que más te llamó la atención en tu viaje?

La manera diferente en que los tres países -Argentina, Bolivia y Chile- han gestionado la situación de encontrarse con un recurso natural estratégico a nivel global.

Bolivia ha intentado avanzar con un una estrategia de nacionalización.

El modelo de Argentina está mucho más ligado al marco legal de los 90, donde las provincias y los estados federales se disputan entre sí la llegada de empresas ofreciendo mejores beneficios y facilidades.

Y Chile con una cosa más pendular.

Empezó con una etapa más privatista con un sentido del negocio puro y duro y ahora -con el nuevo gobierno de Gabriel Boric- está tratando de crear una empresa estatal.

O sea el marco es muy diferente en estos en los tres países, donde la geografía es muy similar, las culturas son muy similares, pero la política tiene muchos matices.

Zonas de extracción del litio.

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¿Crees que hay una opción mejor que la otra?

Eso en realidad lo vamos a saber con el tiempo y depende de la perspectiva desde la que lo veamos.

Si uno piensa en la posibilidad de industrializar y de ascender en la cadena de valor, la apuesta de Bolivia es una apuesta a largo plazo que evidentemente no ha dado resultado en lo inmediato.

Porque el nivel de producción ha sido menor y ha tenido más dificultades para avanzar, pero quizás en un futuro se encuentre con un control soberano de sus recursos y con beneficios que sean para el país de manera más general.

En el caso Argentina, venimos desde la década del 90, por lo menos con un esquema extractivista puro y duro, que deja beneficios muy magros al país.

Ahora empieza a cambiar la situación.

Una señora alza una pancarta que dice "defendamos el litio"

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¿Cómo?

Ente el final del año pasado y principios de este se empezó a conformar en lo que se llamó la Mesa Nacional de Litio, donde las tres provincias articuladas con el gobierno de la nación, están empezando a unirse -en vez de estar compitiendo entre sí- para para generar mayores beneficios y progresos estratégicos.

Creo que en América Latina se está empezando un proceso diferente para subir en la cadena de valor.

Por ejemplo fabricando las baterías.

Eso implica ya por lo menos un posicionamiento y deja ver que queremos ser algo más que meros exportadores de recursos naturales porque a medida que uno va avanzando la ganancia se multiplica y el país obtiene mayores beneficios.

Un trabajador de la empresa chilena que exporta litio

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En tu libro afirmas que lo que se extrae por ejemplo en el Salar del Hombre Muerto en Argentina se procesa en plantas de Estados Unidos o China. 

¿América Latina ha vuelto a caer en la trampa de vender sus riquezas minerales sin participar mucho en la cadena de valor, que es lo que más dinero deja?

Ese es el gran riesgo.

El aumento de la demanda va a atraer empresas de Estados Unidos, de China, de Canadá, de Australia o de Corea del Sur.

Por un lado vas a tener un impacto ambiental tremendo y por el otro vas a tener un aumento de la situación de extractivismo.

Si Argentina no hubiera decidido dejar de ser solamente un proveedor de recursos naturales y empezar a industrializarlos, claramente estaríamos asistiendo en primera fila a una vieja película repetida.

La de ser los eternos entregadores de recursos naturales que siguen empobrecidos y que se siguen sacrificando los ecosistemas a costa del hemisferio norte a cambio de unas pocas monedas.

Pero en esta película hay una singularidad y es que esta vez se hace en nombre del medioambiente.

El litio se extrae en nombre de un futuro más verde para dejar atrás el uso de combustibles fósiles.

Pero parece que haya un derecho al medio ambiente en el norte, que en el hemisferio sur es sacrificable.

Desierto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las comunidades denuncian que hay menos agua y la que hay está contaminada.

¿Quiénes controlan este negocio en América Latina?

Fundamentalmente los capitales extranjeros y sus empresas.

Hay comunidades que rechazan su llegada y otras que lo aceptan a cambio de una serie de beneficios como la construcción de caminos, de escuelas o la creación de puestos de trabajo.

¿Parece que las empresas han reemplazado las funciones del Estado?

Exactamente. Es una de las formas que tienen las empresas para entrar.

Todo lo que está pasando muestra los problemas que tiene el Estado para responder a las necesidades de las comunidades.

Las provincias del norte, por lo menos en el caso argentino, son las provincias históricamente más empobrecida del país.

Y entonces esas empresas vienen a responder a eso y a llenar el vacío que deja el Estado.

Un camión traslada una montaña de litio

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¿Está transformando el litio a las sociedades de América Latina?

Se están transformando. Lo que no sabemos si para bien o para mal.

Pero claramente estamos hablando de comunidades y territorios históricamente aislados y abandonados, que de pronto están en el ojo público por la existencia y por el aumento de la demanda del litio.

El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años.

Esto implica que el aumento de la demanda hace que todas estas empresas se interesen por extraerlo.

Eso ya es una transformación.

Este artículo forma parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 3 y el 6 de noviembre.

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FUENTE RESPONSABLE: Cristina Jiménez Orgaz. HayFestivalArequipa@BBCMundo. 3 de noviembre 2022.

Economía/Chile/Argentina/Bolivia/América Latina/Negocios.

 

 

«El día que solo tengo un trabajo lo considero mi día libre»: la madre soltera inglesa que necesita 5 trabajos para sobrevivir.

El calendario en la pared de la sala de Rebecca Kellaway está lleno de entradas resaltadas, algunas sobre ella, otras sobre su hija de 10 años.

La mayor parte de las entradas están en azul, cada una de las cuales indica uno de los turnos de Kellaway. A veces hay tres entradas por día.

Rebecca Kellaway es camarera. Y cuidadora. Y limpiadora. Y, cuando no va a trabajar, es madre soltera de su hija de 10 años.

«Es una verdadera lucha», dice la mujer de 37 años, que vive y trabaja en Norwich, Inglaterra. «Los días en que tengo solo un trabajo remunerado, son mis días libres».

Actualmente tiene su trabajo principal de camarera, además de trabajar de cuidadora y tres veces como limpiadora.

Dice que terminó con varios trabajos de medio tiempo porque, como madre soltera, necesitaba la flexibilidad laboral para adaptarse a la educación de su hija, las vacaciones y la disponibilidad de cuidado infantil [pagado].

Pero sus múltiples trabajos han tenido un costo, señala, debido a la tasa de ajuste de la ayuda del gobierno, que disminuye la cantidad pagada cuando un solicitante gana por encima de su «subsidio de empleo».

«Debería recibir £1,000 (US$1100) de ayuda (al mes), pero debido a los trabajos que hago, pierdo £350 (US$389) en el ajuste, así, directamente», dice.

«Por uno de los trabajos que hago, recibo £360 (US$400) al mes, así que básicamente es un intercambio directo (por el dinero perdido a través del mecanismo de ajuste), de dinero desaparecido».

Rebecca mirando el calendario de la familia.

Si bien los ingresos mensuales de Kellaway pueden variar, en conjunto le pagan alrededor de US$1145.

Pero sus ganancias están siendo cada vez más consumidas por el aumento del costo de vida.

Sus gastos mensuales incluyen:

  • Alquiler: US$400
  • Impuesto municipal: US$88
  • Transporte: US$81
  • Energía: US$66 (una tarifa reducida acordada con su proveedor)
  • Comida: US$133
  • Niñera: US$5.50 la hora durante el día o US$10 durante la noche

Los mayores aumentos de precios, dice, han sido en el costo de los alimentos.

«Son cosas pequeñas, como la compra de alimentos, que ha subido alrededor de US$1,10 por artículo, lo que pronto se suma».

«Utilizo el escáner de precios en el supermercado para llevar la cuenta y, muy pronto llego a los US$55, y entonces tengo que pensar en lo que voy a devolver».

«Lo que necesito para poder sobrevivir es una planificación a largo plazo, para poder saber lo que haré dentro de un mes, porque todo tiene que estar presupuestado hasta el último centavo».

Kellaway señala que está haciendo todo lo posible para mantener sus costos bajos.

Lava los platos una vez cada tres días para limitar la cantidad de agua caliente que usa, piensa mucho cada vez que le apetece una taza de té por el costo de la electricidad para hervir su tetera y seca la ropa en medio de la sala en lugar de usar una secadora.

«El estrés de preocuparse por todo esto, y ser madre, madre soltera, más los trabajos y las cosas de la casa, es demasiado».

Durante el último año, Kellaway ha estado ahorrando para pagar la fiesta de cumpleaños de su hija.

Durante el último año, Kellaway ha estado ahorrando todo lo que ha podido para pagar la fiesta de cumpleaños número 10 de su hija.

La fiesta, celebrada en un centro de trampolines, fue exactamente lo que su hija quería.

Pero el costo de US$330 significó que Kellaway no pudo pagar un gran regalo.

«Tuve que decir: ‘este es tu regalo’, y ella fue muy comprensiva al respecto y, de hecho, encontré algo de dinero para comprar algo pequeño», dice.

«Pero eso es algo realmente malo, tener que decirle a un niño que no puedes, como madre, permitirte comprarle un regalo porque gastaste todo el dinero en una fiesta».

«No debería ser así».

A Kellaway le encantaría irse de vacaciones, pero agrega: «No es realmente algo real, es más un sueño».

«Me doy cuenta de que no puedo permitirme comprar cosas, como ropa o un par de zapatos nuevos sin agujeros porque sé que el dinero de la comida se ha ido o que mi hija podría estar usándolo para las cosas que necesita».

«No puedo recordar la última vez que fui a un supermercado y compré lo que me apetecía sin sumar a medida que avanzaba».

«Eso es lo que dice todo: después de trabajar todas estas horas, si no tienes suficiente dinero en tu cuenta para ir de compras y comprar lo que quieras, entonces seguramente algo anda mal».

«Es muy difícil cuando tu hijo te pide que le compres una revista y tienes que decir ‘no'».

«La vida cotidiana es muy costosa y frustrante».

«La vida es aún más cara cuando estás en la pobreza porque no puedes permitirte comprar cosas al por mayor».

«Es una verdadera trampa».

Una de las personas que Rebecca cuida es artista con esclerosis múltiple que pintó y le regaló un retrato.

Y, sin embargo, a Kellaway le encanta trabajar.

«Estoy atrapada haciendo trabajos bastante mal pagados», dice. «Son realmente gratificantes, pero no pagan mucho».

Sobre una silla en la sala de Kellaway hay una pintura de ella. Se la pintó una de las personas a las que cuida, una artista con esclerosis múltiple.

«El trabajo de cuidador es enormemente importante, poder apoyar a alguien que lo necesita es un privilegio y realmente importa, y sin embargo, es un salario mínimo».

Si a Kellaway le dieran una varita mágica, ¿qué haría?

«Quitaría la tasa de ajuste (de ayudas del gobierno) para que a las personas se les pague por trabajar, subsidiaría el cuidado de los niños adecuadamente y destinaría muchos fondos a las escuelas para el desayuno y los clubes extracurriculares».

«Parece hay una idea de que las personas simplemente están sentadas sobre sus traseros, pero queremos salir y ganar un salario decente».

Kellaway espera volver a capacitarse como consejera o psicoterapeuta en el futuro. Comenzó a estudiar el año pasado pero las exigencias del trabajo y la maternidad se lo impidieron.

Dice que lo intentará una vez más cuando su hija sea un poco mayor.

«Me mantengo tan feliz y ocupada como puedo», cuenta. «Pero luego, cuando mi hija duerme, sí, realmente me deprimo. «Realmente estoy profundamente cansada».

Imagen de portada: Rebecca Kellaway es camarera, cuidadora y limpiadora.

FUENTE RESPONSABLE: Laurence Cawley; BBC News. 24 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Reino Unido/Economía

 

 

Advierten en Argentina por las consecuencias de la crisis en la salud mental de los jubilados.

Los especialistas Eugenio Semino y Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) dialogaron con Cadena 3 sobre cómo la pandemia y la caída de salarios perjudicaron el estado de bienestar de los adultos mayores.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea adonde se encuentre escrito con letra “azul”.

La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, habló con Cadena 3 y contó las consecuencias que la crisis económica y la pandemia traen a la salud mental de los adultos mayores.

La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

“Sin dudas la enfermedad más grave es la depresión, que termina en muchos casos en un desenlace fatal. Esto no tiene que ver solo con la situación económica sino también con la pos pandemia. La salud mental para el adulto mayor no existe y sus consecuencias son terribles. 

Esto genera patologías desde el punto de vista físico y queda expuesta su salud, que no da respuestas”, cuestionó el defensor.

Y agregó: “Hoy un beneficiario del Pami o de obras sociales debe seguir un camino de siete u ocho meses para llegar a tener un diagnóstico y tratamiento. Las enfermedades no esperan. Las guardias están colapsadas y el paciente corre un riesgo muy serio”.

Por su parte, la expresidenta de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Córdoba, Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) contó a Cadena 3 su punto de vista médico respecto a la situación que padecen los jubilados.

“El coronavirus trajo consecuencias en el adulto mayor, al estar encerrados e imposibilitados de ver a sus familiares o no poder salir a la calle. Todo eso generó angustia, soledad, depresión, pánico e insomnio. Los jubilados se sintieron perseguidos por temor a enfermarse. También jugó mucho la situación económica, al no poder cubrir sus necesidades básicas”, explicó.

Además confirmó que hay una mayor demanda en cuanto a salud mental. “Los adultos mayores no lo dicen explícitamente, pero el medico se da cuenta en su consultorio de su padecimiento”.

El valor de la canasta de los jubilados se duplicó en un año y llegó a los $ 151.478

«Seis millones de jubilados reciben $50 mil, que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes más bajos de la historia», dijo a Cadena 3 Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad.

Según la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de la canasta básica de los jubilados y pensionados se duplicó y aumentó 100,6% en un año: ahora vale $ 151.478, cuando en octubre de 2021 costaba $ 75.505. 

Además, de acuerdo con el relevamiento, se encareció un 55,78% en relación a la anterior medición $ 97.238 a fines de marzo de 2022. 

“En abril de 2022, la canasta estaba en el orden de los $97 mil. Tuvo un incremento que ahora la llevó a 151.478 pesos», indicó a Cadena 3 Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad.

«Las jubilaciones mínimas –que son la gran mayoría– de $43 mil con un bono no remunerativo de $7 mil. Hoy reciben de bolsillo casi 6 millones de jubilados $50 mil que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes de la cobertura más bajos de la historia», sentenció. 

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cadena 3. Rosario. Argentina. 5 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Economía/Adultos mayores/Salud Mental.