Los beneficios de creerte más joven de lo que eres.

¿A los cuántos años consideras que se llega a la mediana edad? ¿Entre los 40 y 60? ¿50 y 70? ¿Algún punto intermedio? Probablemente no te sorprenderá saber que la respuesta que la gente da a esta pregunta depende de cuán viejos sean cuando se les plantea.

En una encuesta online que se hizo con medio millón de personas en 2018, los participantes que estaban entre sus 20 y 30 contestaron en promedio que la mediana edad empezaba a los 40 y que la vejez empezaba a los 62. En contraste, los mayores de 65 no pensaban que se llegaba a la vejez antes de los 71.

Es bastante obvio lo que sucede aquí. A nadie le gusta pensar que se está volviendo viejo, así que si tienes 40 te emocionan los artículos que proclaman que los 40 son los nuevos 30.

Igualmente, las personas en sus 70 se animan con las sugerencias de que con los avances en nutrición y cuidado de la salud apenas están saliendo de la mediana edad.

Además, queremos desvincularnos de cualquier grupo que sea estigmatizado.

Eso significa que nos oponemos a que se nos designe como viejos cuando vemos a los ancianos representados como frágiles, sedentarios, enfermos y hasta una carga para la sociedad.

Por supuesto que la vejez es una realidad y a las personas mayores se les debe tratar con respeto y dignidad.

¿Será, entonces, que la gente simplemente se está engañando si rehúsa a considerarse vieja?

Resulta que podría ser una estrategia sensata, una que puede ser realizable y mejorar la calidad de vida.

En 2003, los investigadores Hannah Kuper y Sir Michael Marmot (famosos por demostrar el impacto que el estatus socioeconómico puede tener en nuestra salud y expectativa de vida) realizaron un amplio estudio en el que a los participantes les hicieron la misma pregunta: ¿cuándo empieza la vejez?

Las respuestas variaron, por supuesto, pero lo que Kuper y Marmot encontraron fue que aquellas personas que pensaron que la vejez empezaba antes probablemente habrían sufrido un ataque cardíaco, tendrían enfermedad coronaria o pobre salud física en general al hacerles un seguimiento de seis a nueve años después.

Los participantes en este estudio fueron parte del llamado Whitehall II, un estudio longitudinal de más de 10.000 funcionarios públicos que trabajaban en Londres. La investigación es sólida y a los participantes se les hicieron un conjunto de preguntas.

Eso significó que Kuper y Marmot pudieron establecer que otros factores como el nivel de empleo no podían relacionarse a las diferencias en los resultados de salud.

De manera que ¿cómo podría el número que designas como el inicio de la vejez tener este gran impacto sobre tu salud?

El estereotipo de la vejez

Las manos de un hombre anciano apoyándose en un caminador

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El pensar en la vejez puede hacernos menos activos y así afectar nuestro estado de salud.

Una idea es que la respuesta a la sencilla pregunta de cuándo empieza la vejez realmente provee mucha más información sobre una persona que lo que se podría creer.

Podría ser, por ejemplo, que la pregunta estimula a las personas a pensar sobre su propia salud física, y si tienen problemas de salud preexistentes o un estilo de vida pobre, podrían no sentirse muy bien y tender a pensar que la vejez se aproxima más rápido.

Las personas que piensan que la vejez llega a una edad más temprana también podrían ser más fatalistas y menos inclinadas a buscar ayuda para sus condiciones médicas o adoptar una rutina más saludable, creyendo que la decrepitud es inevitable.

Podrían, por ejemplo, presumir que los más viejos son frágiles así que empiezan a caminar deliberadamente más lento o disminuir el ritmo cuando eso es precisamente lo que no deberían estar haciendo por el bien de su salud física y mental.

Podrían pensar que por la edad van a olvidar cosas, así que dejan de depender de su memoria. Hasta es posible que el estrés de estar aferrado a esas ideas negativas sobre la edad contribuya a la inflamación crónica y más problemas de salud a largo plazo.

De manera que confirmar el estereotipo de la persona mayor podría incrementar los precisos problemas que se temen.

Y, por supuesto, todo esto podría también ser cierto a la inversa.

La gente que piensa que la vejez empieza más tarde en la vida podría estar más consciente de su salud y estado físico y, entonces, dar pasos activos para mantenerse mejor.

Se creen más jóvenes, por ende se comportan más jóvenes, creando un círculo vicioso.

GETTY IMAGES. Las personas que creen que la vejez empieza más tarde en la vida pueden estar más conscientes se su salud y estado físico.

Cualquiera que sea la explicación, el estudio de Kuper y Marmot no es la única investigación que demuestra los beneficios medibles de pensar positivamente sobre el paso de la edad.

Becca Levy, de la Escuela de Salud Pública de Yale, también produjo resultados extraordinarios basándose en datos del Estudio Longitudinal de la Vejez y la Jubilación de Ohio.

El estudio siguió a más de mil personas que tenían por lo menos 50 años en ese momento.

Levy encontró que las personas que tenían ideas positivas de su propia vejez (que coincidían con comentarios como «tengo tanta energía como el año pasado» y que no estaban de acuerdo con que uno se vuelve menos útil con la edad) vivieron en promedio 22,6 años después de haber participado por primera vez en el estudio, mientras que los que se sentían menos positivos sobre la vejez vivieron apenas 15 años más en promedio.

Luego viene un nuevo estudio dirigido por Susanne Würm, de la Universidad de Greifswald, en el norte de Alemania, que podría aislar el problema con más precisión.

Y sus descubrimientos ofrecen algunas buenas noticias para las personas que piensan más negativamente sobre la llegada de la vejez: no tenían más probabilidades de morir antes que el promedio.

Por otro lado, la gente que interpretaba la vejez más positivamente, como un período en el cual aprender nuevas cosas y hacer nuevos planes, por ejemplo, vivían más tiempo en promedio.

En ese estudio, no importó cuánto las personas pensaban sobre las implicaciones físicas de la edad, lo que importó fue si pensaban que todavía podían desarrollarse y crecer mentalmente.

Una pareja de mediana edad tomando el sol sobre flotadores en una piscina

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El pensar que eres más joven podría abrirte a nuevas experiencias que tengan efectos positivos duraderos.

Ninguna de estas investigaciones significan que podamos mágicamente frenar o revertir el proceso de envejecimiento.

La vista, el oído, la memoria, la masa muscular, fortaleza de los huesos, los procesos de recuperación están destinados a decaer. Y, por supuesto, las personas más viejas son más vulnerables a toda una gama de enfermedades.

Todos estos amplios estudios están basados en promedios, así que declarar que no se está en la mediana edad no va a evitar que todo el mundo deje de enfermarse.

Pero, en su libro The Expectation Effect («El efecto de la expectativa»), el periodista especializado en ciencia David Robson tiene unos consejos.

Sugiere que en lugar de lamentar la pérdida de la juventud, deberíamos enfocarnos en las experiencias y conocimiento que adquirimos con la edad y darnos cuenta de cuánto mejor podemos manejar situaciones.

Cuando las personas mayores se sienten mal, no deberían suponer que todo se debe a la avanzada edad.

Por encima de todo, a medida que envejecemos, nunca deberíamos dejar de tratar de estar más saludables y creer que siempre hay muchas cosas que todavía podemos hacer.

Si adoptamos esta actitud, tendremos probabilidades de vivir más y disfrutar de esos años.

Advertencia: Todo el contenido en esta columna se publica a manera informativa únicamente y no debería considerarse como un sustituto de las indicaciones médicas de su propio doctor o profesional de la salud. La BBC no se hace responsable de ningún diagnóstico hecho por un usuario basado en el contenido de este sitio. La BBC no se hace responsable del contenido de ningún vínculo de internet externo mencionado, ni promociona ningún producto comercial o servicio mencionado o sugerido en ninguno de los sitios. 

Consulta siempre con tu médico general si tienes alguna duda sobre tu salud.

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FUENTE RESPONSABLE: Claudia Hammond. BBC Future. 25 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Ejercicios/Salud/Ciencia/Salud Mental/ Enfermedades cardiovasculares.

Por qué hacer ejercicio evita que el cerebro encoja.

«Mens sana in corpore sano». A menudo usamos esta cita para reivindicar el efecto beneficioso de la actividad física en las capacidades mentales. En realidad, la frase apareció en la Sátira X escrita por el cómico romano Juvenal allá por el siglo II y era más extensa: indicaba que había que orar para disponer de un espíritu sano en un cuerpo sano («orandum est ut sit mens sana in corpore sano»).

¿Pero es cierto eso de que mantener el cuerpo sano, equilibrado y ejercitado ayuda a mantener las capacidades mentales de nuestro cerebro? 

Pues sí, y hay muchas evidencias científicas que lo demuestran, especialmente en lo que se refiere al envejecimiento.

El cerebro pierde volumen durante el envejecimiento.

A medida que cumplimos años los tejidos y los órganos se degeneran. La capacidad de mantener la funcionalidad de las células va disminuyendo y eso se acompaña de una pérdida de tejido. En el cerebro también ocurre, con la consiguiente neurodegeneración o pérdida de neuronas.

Ya sea en patologías como la enfermedad de Alzheimer o en la pérdida de funcionalidad debida al envejecimiento, en el cerebro se producen diferentes cambios asociados a la perdida de función. 

Entre ellos, adelgazamiento de la zona cortical, pérdida de tejido gris (cuerpos neuronales) y blanco (conducciones nerviosas), aumento del volumen de los ventrículos (huecos dentro del cerebro donde está el líquido cefalorraquídeo) y disminución de neuronas en diferentes zonas, especialmente en el hipocampo.

En un estudio longitudinal en el que participan centenares de voluntarios desde hace años, el estudio Baltimore, se ha demostrado que la reducción en la capacidad metabólica asociada al envejecimiento se relaciona con el aumento del volumen del ventrículo cerebral -el espacio «hueco» del cerebro-. 

Y eso lleva a un aumento de la neurodegeneración y de la atrofia del órgano pensante.

Si reducir la capacidad metabólica implica pérdida de volumen cerebral, podemos deducir que una mejor utilización de la energía mediante la práctica del ejercicio podría ralentizar la pérdida de tejido en el cerebro.

Un anciano de perfil con la imagen de conexiones neurales superpuesta

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El ejercicio podría ralentizar la pérdida de tejido del cerebro.

Más ejercicio, más memoria

¿Es así? Responderlo no es sencillo. 

Sobre todo, porque uno de los principales escollos que nos encontramos a la hora de determinar el efecto de cualquier intervención sobre el cerebro es la práctica imposibilidad de comprobar rápidamente sus consecuencias.

El cerebro no es como la sangre o el músculo, que rápidamente muestran una respuesta fácilmente medible de manera directa o a partir de componentes sanguíneos. Lo bueno es que la llegada de métodos de imagen cada vez más fiables está permitiendo detectar algunas modificaciones estructurales en ciertas zonas del cerebro.

Hace ya tiempo que tenemos indicios de que la práctica de ejercicio físico mejora la capacidad cognitiva e incrementa el tamaño de determinadas áreas del cerebro, especialmente de las relacionadas con la memoria.

Ilustración de un cerebro levantando pesas

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La práctica de ejercicio físico incrementa el tamaño de determinadas áreas del cerebro.

Por ejemplo, en 2011 se publicó un artículo en PNAS (Documentos de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.) donde se indicaba que el ejercicio físico aumentaba el volumen del hipocampo, la sección del cerebro donde reside la memoria. 

En otros estudios en personas mayores se demostró que el ejercicio físico también prevenía la pérdida de volumen en esta zona del cerebro.

Por otro lado, la práctica de ejercicio físico controlado en una población de personas mayores ha sacado a la luz que existe una correlación positiva entre la práctica del ejercicio físico y la cantidad de sustancia gris en otras zonas del cerebro sensibles a la degeneración asociada con el envejecimiento.

Metabolismo, señalización y hormesis: claves para mantener la actividad.

Tendemos a considerar a nuestro organismo como un sistema compartimentalizado. Si tenemos un problema en el hígado, focalizamos en el hígado, y si es en el riñón, pues en el riñón. Pero nuestro cuerpo no funciona así: todo está interconectado. 

Por eso un problema de riñón puede acabar agravando una cardiopatía, o un problema hepático provocar una isquemia cerebral. En el envejecimiento en concreto, los complejos equilibrios corporales se encuentran en una situación muy precaria.

Cuando nos ejercitamos sometemos a nuestro cuerpo a un estrés moderado, ya que obligamos a las células a aumentar el gasto energético. Eso implica movilizar nutrientes, que deben pasar desde los almacenes a los músculos. A todos los cambios fisiológicos necesarios para hacer frente a este estrés moderado se les conoce como hormesis.

En el proceso de hormesis, los músculos liberan sustancias que informan al resto de los órganos de que aumenta la demanda energética. Estas sustancias reciben el nombre de mioquinas y se liberan a la sangre, que las distribuye al resto de órganos.

Una terapeuta guía el ejercicio con pesas de un hombre mayor

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Existe una correlación positiva entre la práctica del ejercicio físico y la cantidad de sustancia gris en otras zonas del cerebro sensibles a la degeneración asociada con el envejecimiento.

Algunas de esas mioquinas alcanzan el cerebro y allí inducen la expresión de genes y proteínas que aumentan la capacidad de las neuronas para establecer nuevas conexiones o reforzar las ya existentes.

Una de esas mioquinas es la denominada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), esencial para que las neuronas establezcan conexiones y así mantenerlas activas. De esta manera tan simple podemos explicar por qué el ejercicio físico mantiene el volumen cerebral durante el envejecimiento.

Por otro lado, el ejercicio físico también incrementa el flujo sanguíneo y la oxigenación, lo que repercute positivamente en la actividad cerebral también en personas mayores. 

Además, otros estudios han demostrado que el ejercicio físico moderado produce efectos antiinflamatorios que pueden generar efectos en el cerebro, por ejemplo, reduciendo así la progresión del Alzhéimer o la demencia senil.

Las evidencias científicas, tanto directas como indirectas, dejan claro que practicar actividad física al envejecer ayuda a prevenir la degeneración del cerebro, dando todo el sentido a la frase «mens sana in corpore sano».

Más nos vale evitar la inactividad y el sedentarismo si queremos añadir vida a los años y no solo años a la vida.

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FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Guillermo López Lluch. Abril 2022

*Guillermo López Lluch es catedrático e investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo e investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Su artículo fue publicado en The Conversation cuya versión original puedes leer aquí.

Sociedad y Cultura/Ejercicios/Salud/Salud Mental/Ciencia

Cómo los músculos cambian con la edad (y cómo mantenerlos en forma a medida que envejecemos).

Quizás no haya mejor forma de observar la cima absoluta de las habilidades atléticas humanas que viendo los Juegos Olímpicos.

Pero en los Juegos de Invierno de este año, y en casi todos los eventos deportivos profesionales, rara vez se ve a un competidor de más de 40 años y casi nunca se ve a un atleta de más de 50.

Esto se debe a que con cada año adicional que se pasa en la Tierra, los cuerpos envejecen y los músculos no responden al ejercicio igual que antes.

Dirijo un equipo de científicos que estudian los beneficios para la salud del ejercicio, el entrenamiento de fuerza y la dieta en personas mayores.

Investigamos cómo las personas mayores responden al ejercicio y tratamos de comprender los mecanismos biológicos subyacentes que hacen que los músculos aumenten de tamaño y fuerza después del entrenamiento de resistencia o de fuerza.

Los viejos y los jóvenes construyen músculo de la misma manera. Pero a medida que se envejece, muchos de los procesos biológicos que convierten el ejercicio en músculo se vuelven menos efectivos.

Esto hace que sea más difícil para las personas mayores desarrollar fuerza, pero también hace que sea mucho más importante que todos continúen haciendo ejercicio a medida que envejecen.

Cómo construye músculo el cuerpo

El ejercicio que estudio es del tipo que te hace más fuerte. El entrenamiento de fuerza incluye ejercicios como flexiones y abdominales, pero también levantamiento de pesas y entrenamiento de resistencia con bandas o máquinas de ejercicio.

Cuando haces entrenamiento de fuerza, con el tiempo, los ejercicios que al principio parecían difíciles se vuelven más fáciles a medida que tus músculos aumentan en fuerza y tamaño, en un proceso llamado hipertrofia.

Los músculos más grandes simplemente tienen fibras y células musculares más grandes, y esto te permite levantar pesos más pesados.

A medida que continúas ejercitándote, puedes continuar aumentando la dificultad o el peso de los ejercicios a medida que tus músculos se hacen más grandes y fuertes.

Es fácil ver que hacer ejercicio hace que los músculos sean más grandes, pero ¿qué sucede realmente con las células a medida que los músculos aumentan de fuerza y tamaño en respuesta al entrenamiento de resistencia?

Cada vez que mueves tu cuerpo, lo haces acortando y estirando tus músculos, un proceso llamado contracción.

Así es como los músculos gastan energía para generar fuerza y producir movimiento.

Cada vez que contraes un músculo, especialmente cuando tienes que trabajar duro para hacer la contracción, como cuando levantas pesas, la acción provoca cambios en los niveles de varias sustancias químicas en tus músculos.

Además de los cambios químicos, también hay receptores especializados en la superficie de las células musculares que detectan cuando mueves un músculo, generas fuerza o alteras la maquinaria bioquímica dentro de un músculo.

En una persona joven sana, cuando estos sistemas sensoriales químicos y mecánicos detectan el movimiento muscular, activan una serie de vías químicas especializadas dentro del músculo.

Estas vías, a su vez, desencadenan la producción de más proteínas que se incorporan a las fibras musculares y hacen que el músculo aumente de tamaño.

Estas vías celulares también activan genes que codifican proteínas específicas en las células que forman la maquinaria de contracción de los músculos.

Esta activación de la expresión génica es un proceso a más largo plazo, en el que los genes se activan o desactivan durante varias horas después de una única sesión de ejercicio de resistencia.

El efecto general de estos muchos cambios inducidos por el ejercicio es hacer que tus músculos se hagan más grandes.

Cómo cambian los músculos

Si bien la biología básica de todas las personas, jóvenes o mayores, es más o menos la misma, hay algo detrás de la falta de personas mayores en los deportes profesionales.

Entonces, ¿qué cambia en los músculos de una persona a medida que envejece?

Lo que mis colegas y yo descubrimos en nuestra investigación es que en los músculos jóvenes, un poco de ejercicio produce una señal fuerte para los muchos procesos que desencadenan el crecimiento muscular.

En los músculos de las personas mayores, en comparación, la señal que indica a los músculos que crezcan es mucho más débil para una determinada cantidad de ejercicio.

Estos cambios comienzan a ocurrir cuando una persona alcanza alrededor de los 50 años y se vuelven más pronunciados a medida que pasa el tiempo.

En un estudio reciente, queríamos ver si los cambios en la señalización iban acompañados de algún cambio en algunos genes, y cuántos de ellos responden al ejercicio.

Usando una técnica que nos permitió medir los cambios en miles de genes en respuesta al ejercicio de resistencia, descubrimos que cuando los hombres jóvenes hacen ejercicio, hay cambios en la expresión de más de 150 genes.

Cuando observamos a hombres mayores, encontramos cambios en la expresión de solo 42 genes.

Esta diferencia en la expresión génica parece explicar, al menos en parte, la variación más visible entre cómo responden las personas jóvenes y las mayores al entrenamiento de fuerza.

músculos

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Mantenerte en forma a medida que envejeces

Cuando juntas todas las diversas diferencias moleculares de cómo los adultos mayores responden al entrenamiento de fuerza, el resultado es que las personas mayores no ganan masa muscular como lo hacen los jóvenes.

Pero esta realidad no debe desalentar a las personas mayores a hacer ejercicio. En todo caso, debería alentarlas a hacer más ejercicio a medida que envejecen.

El ejercicio sigue siendo una de las actividades más importantes que los adultos mayores pueden hacer por su salud.

El trabajo que mis colegas y yo hemos realizado muestra claramente que, aunque las respuestas al entrenamiento disminuyen con la edad, de ninguna manera se reducen a cero.

Demostramos que los adultos mayores con problemas de movilidad que participan en un programa regular de ejercicios aeróbicos y de resistencia pueden reducir su riesgo de quedar discapacitados en aproximadamente un 20 %.

También encontramos una reducción similar del 20% en el riesgo de sufrir una discapacidad entre las personas que ya son físicamente frágiles si realizaron el mismo programa de ejercicios.

Si bien las personas más jóvenes pueden volverse más fuertes y desarrollar músculos más grandes mucho más rápido que sus contrapartes mayores, las personas mayores aún obtienen beneficios de salud increíblemente valiosos del ejercicio, incluida una mayor fuerza, función física y discapacidad reducida.

Así que la próxima vez que estés sudando durante una sesión de entrenamiento, recuerda que estás desarrollando la fuerza muscular que es vital para mantener la movilidad y la buena salud durante una larga vida.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Febrero 2022. Por Roger Fielding.

*Roger Fielding es director asociado del Centro Jean Mayer USDA de Investigación de Nutrición Humana sobre Envejecimiento y profesor de Medicina de la Universidad Tufts. 

Sociedad/Ejercicios/Ciencia/Salud

Gran idea, 4 ejercicios fáciles para adultos mayores.

Es importante hacer ejercicio para cuidar nuestra salud. Por eso, puedes entrenar desde la comodidad de tu casa adaptando las rutinas a tus necesidades.

Si deseas conocer mas sobre este tema, cliquea por favor donde se encuentra escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Entrenar en casa es una opción muy elegida por miles de personas que prefieren ejercitarse desde la comodidad de su casa y en los tiempos libres. Además, esta metodología ofrece el beneficio de poder adaptar las rutinas a tus necesidades. Por eso, si llevas mucho sin moverte o te cuesta hacerlo, entonces puedes comenzar por estos cuatro ejercicios ideales para adultos mayores.

Mantenerse en movimiento es importante para la salud y también por varios motivos. En los adultos mayores, ayuda a generar estabilidad y conservar la autonomía, además de hacer que se sientan seguros. Por esto, también pueden entrenar con ejercicios adaptados que les permitan cumplir su objetivo.

LOS EJERCICIOS DEBERÍAN ESTAR ADAPTADOS A CADA PERSONA FUENTE: PINTEREST

Lo importante en este momento es hacer los ejercicios en un lugar cómodo y seguro como puede ser sentado en una silla. Pero además, mantenerse hidratado para evitar inconvenientes y hacer pausas entre cada ejercicio para recuperar la energía.

  • Un primer ejercicio que puedes hacer consiste en sentarte en una silla con la espalda recta bien pegada al respaldar. Desde allí, estira los brazos hacia adelante y hacia arriba. Sube y bajalos y repite 15 veces.
  • Luego, puedes estirar el torso. Desde el mismo lugar, apoya los pies en el suelo y gira el torso hacia la derecha y hacia la izquierda esperando algunos segundos en cada lado.

LA CAMINATA ES TAMBIÉN UN BUEN EJERCICIO

FUENTE: TWITTER

  • Posteriormente, intenta levantarte y volver a sentarte en la silla. Solo hazlo si te sientes seguro de poder hacerlo cómodamente. Este ejercicio intenta imitar las sentadillas.
  • Finalmente, otro ejercicio un tanto más exigente consiste en hacer step, es decir, subir a un pequeño escalón, bajar y repetir. Teniendo el cuidado de evitar accidentes en este proceso.
  • Recuerda realizarte chequeos médicos siempre antes de comenzar a hacer ejercicio físico o rutinas de fuerza. Asimismo consultar con un profesional que supervise tu rutina y haga seguimiento de la misma.

Imagen de portada: Gentileza de PIXABAY

FUENTE RESPONSABLE:  mdz on line. NAPSIX.Noviembre 2021

Sociedad y cultura/Adultos Mayores/Salud/Ejercicios

Síntomas de la pérdida de memoria de corto plazo a los que debes mantenerte alerta.

A pesar de que la lista de síntomas puede ser aún más extensa, existen algunos determinados y comunes a los que debes prestarle atención.

Nos dirigimos a algún lugar de nuestra casa pero en medio del camino nos olvidamos qué estábamos buscando, o dónde. No recordar algo llega a ser molesto pero es algo que le ocurre a la mayoría en mayor o menor medida.

Aún así, en ocasiones, algunas personas llegan a notar lapsus o lagunas más frecuentes o extensas. Esto puede suceder en la memoria a largo plazo o la memoria a corto plazo, y dependiendo de cada caso, presenta distintas causas relativas a cada síntoma.

Se denomina como amnesia anterógrada a la memoria a corto plazo, se la llama así debido a que la persona que la padece no puede incorporar nuevos hechos y eventos como recuerdos. 

Sin embargo, el problema no radica en la memoria inmediata sino que se encuentra en los recuerdos a largo plazo, ya que estos nuevos hechos y eventos no pasan a formar parte de esos recuerdos.

A continuación le explicaremos cuáles son los síntomas de la pérdida de memoria a corto plazo y lo que necesita saber para mantenerse alerta y agrupar información útil para el médico de cabecera que realice la revisión o tratamiento deseado.

Olvidar ‘pequeñeces’

La pérdida de memoria requiere exámenes físicos pero también valoración psicológica. Foto: Shutterstock

El síntoma de deterioro cognitivo se manifiesta de muy diversas maneras, por ejemplo la evidencia de no recordar hechos recientes, olvidar tomar medicamentos, olvidar citas o compromisos.

Cumplir con compromisos recientes puede ser complicado, así como llevar una organización efectiva. En personas sanas que han sufrido un trauma o lesión, esto no tiene por qué ir más allá, pero en personas con inicio de alguna enfermedad neurodegenerativa, esto irá a peor, dificultando el mantenimiento de una vida independiente.

Desorientación en lo desconocido

GETTY IMAGES

Pánico o miedo inexplicable al andar en lugares desconocidos. El hecho de encontrarse fuera de entornos conocidos puede hacer que la persona se desoriente y los síntomas generales empeoren.

Complicación para encontrar y seleccionar las palabras adecuadas

Existen problemas para poder dar con las palabras que queremos expresar o bien para combinarlas correctamente. Durante la conversación suelen hacerse pausas frecuentes para buscar la palabra correcta. En ocasiones, se utilizan palabras incorrectas, que no son apropiadas para la oración que se quiere expresar, por lo que se dice algo sin sentido. Cuando esto sucede, aumenta la ansiedad y el aislamiento.

Cambios de humor repentinos

(Archivo)

Pueden tener lugar debido a que la persona, aunque no encuentra una razón objetiva para estar de mal humor, nota que algo no está bien. Es difícil que la persona se de cuenta de que ha cambiado de humor.

La misma pregunta

(Archivo)

Es frecuente que se realicen las mismas preguntas repetidas veces, dado que se han podido olvidar conversaciones recientes. Del mismo modo, se pueden relatar recuerdos de la memoria a largo plazo más de una vez, al no recordar haberlo hecho.

Sin embargo, el presentar alguno de estos síntomas no es suficiente para detectar alguna enfermedad cognitiva. Lo más recomendable es acudir a un médico especialista para la especificación correcta del caso. (I)

 

Cinco fáciles ejercicios para fortalecer tu memoria.

Quizás no pensabas que estos ejercicios podrían ayudar a tu memoria, pero son tan idóneos como armar una sopa de letras.

Ejercitar tu memoria es tan necesario como ejercitar tu cuerpo. Foto: Pexels

En algunas ocasiones nos damos cuenta que no podemos recordar cosas tan simples como lo que estábamos yendo a ver a una esquina de nuestra casa, o el número de teléfono que pensábamos que teníamos memorizado.

Sin embargo, existen algunos ejercicios con los que podrás solucionar fácilmente parte del problema y además trabajar tu memoria para el día a día. A continuación, te contaremos algunos de ellos.

Vístete con los ojos cerrados

Guayaquil, junio 25 de 2021.- Venta en pandemia. Etafashion. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: Carlos Barros

Esto, aunque no lo creas, también te puede ayudar a mejorar tu memoria. Vístete con los ojos cerrados.

Eso sí, tendrás que tener en cuenta que esto puede retrasar el procedimiento así que, si te vas a trabajar, tendrás que tomarte algo más de tiempo.

Cambia el reloj de mano y fortalece tu memoria

Foto: JOSEP LAGO

Si cambias el reloj de la mano en la que habitualmente lo usas tendrás que ejercitar tu memoria para recordar dónde está.

Ejercita tu paladar

Estimular tu paladar también puede resultar un buen ejercicio para tu memoria. Podrás ejercitar tanto en compañía de tu pareja como con tus amigos.

Lo mejor es que lo hagas probando cosas que sepas que sí te van a gustar. Así te aseguramos una experiencia agradable.

Camina en distintas direcciones

Shutterstock / Anansing

En espacios que conozcas, aprovecha para caminar hacia delante y hacia atrás, alternando las direcciones.

Checa la hora de forma diferente

Para mirar la hora de un modo diferente tendrás que seguir estos pasos:

  • Coloca un reloj ante un espejo y podrás ver la hora al revés.
  • Si dejas el reloj y el espejo en un lugar por el que habitualmente pasas para ver la hora, verás que tu cerebro te sorprende.

Camina hacia tu destino por otro camino

Los especialistas sugieren caminar a paso ligero sobre todo para aquellas personas que desean regresar o adaptarse a la actividad física regular. Foto: Shutterstock

Cambia el trayecto que habitualmente haces para ir al trabajo o parapor las compras del supermercado. No solo será algo positivo para tu cerebro, también es algo que debes hacer por seguridad para que nadie pueda conocer tus rutinas diarias. (I)

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: El Universo La Revista.

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