5 trabajos que desaparecerían para dar paso a la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial será responsable de hacer obsoletas algunas profesiones y trabajos; te decimos cuáles son.

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En el futuro, 5 trabajos desaparecerían para dar paso a la inteligencia artificial, aseguran algunos expertos.

No cabe duda que la inteligencia artificial (IA) como herramienta tecnológica, sigue ganando terreno en muchos ámbitos del mundo contemporáneo.

Dicha situación con la inteligencia artificial plantea un escenario en el que con el paso del tiempo, algunos trabajos podrían hacerse obsoletos para que sean ejecutadas por el ser humano.

Pengcheng Shi, decano del departamento de informática y ciencias de la información del Instituto de Tecnología de Rochester, declaró que la IA está remplazando a trabajadores profesionales.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PIXABAY)

Por su parte, en el informe ‘El futuro de los empleos 2020′ realizado por el Foro Económico Mundial, se aseguró que el trabajo se está automatizando más rápido de lo esperado.

Motivo por lo cual, para 2025 se tiene previsto que cerca de 85 millones de puestos de trabajo, en medianas y grandes empresas serán desplazados.

80 millones de ellos, los remplazarán por inteligencia artificial.

Especialmente, estos son 5 los trabajos que desaparecerían para dar paso a la inteligencia artificial:

  1. Educación
  2. Periodismo
  3. Diseño gráfico
  4. Finanzas
  5. Ingeniería en software

TRABAJO (PIXABAY / PIXABAY)

Trabajos que desaparecerían para dar paso a la IA: Educación

Uno de los ámbitos afectados por la inteligencia artificial sería la educación.

Como negocio, ese sector en 2025, de acuerdo con la consultora Market Research Engine, alcanzará los 108 billones de pesos.

Razón por la cual hay muchas compañías de IA interesados en invertir en herramientas educativas.

Actualmente, Chat GPT, desarrollado por la empresa OpenAI en 2022, puede dar clases.

En entrevista para The New York, Pengcheng Shi explica lo siguiente sobre la inteligencia artific Chat GPT:

“Aunque tiene errores e imprecisiones en términos de conocimiento, esto se puede mejorar fácilmente. Básicamente, solo necesitas entrenarlo”

PENGCHENG SHI

EDUCACIÓN PODRÍA DESAPARECER CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PEXELS)

Ahora bien, especialistas en negocios aseguran que la inteligencia artificial es capaz de darle materiales eficientes de aprendizaje al alumno sin tener contacto con el docente.

El machine learning, rama de la inteligencia artificial, también ayudaría a revolucionar el sistema educativo tal y cómo lo conocemos.

Ya que puede recomendar contenidos a los alumnos.

La ventaja para los profesores o profesionales de la educación, advierten los especialistas, es que con el uso de la inteligencia artificial el docente puede dejar tareas administrativas de lado.

Además de centrarse en la calidad del aprendizaje.

EDUCACIÓN ( STEVEN WEIRATHER / PIXABAY)

Trabajos que desaparecerían para dar paso a la IA: Periodismo

La inteligencia artificial ha demostrado ser muy eficiente a la hora de recolección de datos, análisis y búsqueda de patrones.

Por tal motivo, algunas empresas están prescindiendo de periodistas para sustituirlos por inteligencia artificial.

En 2020, cerca 50 periodistas fueron despedidos de Microsoft.

Por su parte, Associated Press en 2013 decidió implementó un reto futurista: con un software desarrollada por Automated Insights”.

Sin embargo, no todo está perdido para los periodistas, ya que aún herramientas como ChatGPT tienen que precisar la verificación de su información.

PERIODISMO PODRÍA DESAPARECER CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PEXELS)

Trabajos que desaparecerían para dar paso a la IA: Diseño Gráfico

La inteligencia artificial ChatGPT también ha puesto en evidencia que en un futuro el Diseño gráfico como profesión que puede desaparecer.

Actualmente, ChatGPT puede crear imágenes personalizadas a partir de las necesidades de los usuarios.

El único problema con esta herramienta es que presenta fallas en los derechos de autor con las obras que produce.

DISEÑO GRÁFICO PODRÍA DESAPARECER CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PEXELS)

Trabajos que desaparecerían para dar paso a la IA: Finanzas

El sector financiero y los trabajo que hay en él se verán desplazados por la inteligencia artificial que ya detecta y gestiona fraudes.

Además de que puede brindar servicios de asesoramiento financiero las 24 horas del día y busca clientes potenciales sin necesidad de intervención humana.

El medio ‘Business Insider’ predice que la inteligencia artificial le ahorraría a los bancos cerca de 447 mil millones de dólares (más 8 de ocho billones de pesos) en el 2023.

FINANZAS PODRÍA DESAPARECER CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PEXELS)

Trabajos que desaparecerían para dar paso a la IA: Ingeniería en Software

Al igual que con Diseño gráfico, quien trabaje en Ingeniería en Software podría verse afectado por la inteligencia artificial.

Esto porque la inteligencia artificial tiene la posibilidad de escribir códigos, desarrollar páginas web y crear experiencias de usuario altamente eficaces.

INGENIERÍA EN SOFTWARE PODRÍA DESAPARECER CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (PEXELS)

Imagen de portada: Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: sdp Noticias. Por Eduardo Carrasco. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Empleo/Inteligencia Artificial/Tecnología.

El vídeo que demuestra que el ‘robot obrero’ está todavía lejos de sustituir a los humanos. ¿Verdadero o falso?

ROBOTS OBREROS

Un desternillante vídeo de tomas falsas muestra que a Atlas, el robot obrero, todavía le queda mucho para reemplazar a los humanos en la construcción. Aunque está en camino.

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Boston Dynamics publicó la semana pasada un vídeo donde se ve a su robot humanoide Atlas mostrando sus nuevas habilidades de peón de obra. 

Sin embargo, sus propios creadores reconocen que el robot todavía necesita mucha mejora para poder desenvolverse en una zona tan bulliciosa y exigente como una obra de la misma manera que lo haría un humano. 

Cliquea por favor en el siguiente link para ver el vídeo y reirte un rato. Muchas gracias.

Y para demostrarlo, ellos mismos se han encargado de hacer un nuevo y desternillante vídeo de tomas falsas en el que vemos al robot fallando estrepitosamente en algunas de las tareas.

Altas es un prodigio de la ingeniería. Su enorme rango de movimientos, su equilibrio y la manera en la improvisa para adaptarse al entorno es asombrosa y está a años luz de las capacidades de robots humanoides similares como el Optimus de Tesla. 

Pero la gran novedad que presenta el vídeo es que ahora puede agarrar objetos y manipularlos, algo que, según sus creadores, requiere una comprensión más sutil de su entorno que dar volteretas o bailar.

Todo esto lo consigue gracias a sus 28 articulaciones hidráulicas, sensores como el LIDAR, cámaras estereoscópicas y a su IMU (unidad de medición inercial), que le ayudan a orientarse, a medir la velocidad o la fuerza de la gravedad. Boston Dynamics afirma, sin embargo, que aún están «muy lejos» de crear robots humanoides capaces de realizar estas tareas complicadas y peligrosas como trabajar en una obra real, fuera del entorno controlado de un laboratorio. Aunque creen que esta demostración puede dar una idea al público de hacia dónde va el futuro de la robótica.

Scott Kuindersma, jefe del equipo Atlas de Boston Dynamics, cree que todavía hace falta construir la tecnología básica que les permita crear y adaptar fácilmente comportamientos dinámicos como el que vemos en el vídeo a entornos reales y físicamente exigentes. 

“Se necesitan muchas piezas para ofrecer una solución completa en un ámbito como la industria o la construcción; este vídeo muestra una pequeña parte de lo que estamos haciendo», asegura.

Imagen de portada: Aunque Atlas todavía tropieza, tiene el potencial de mostrar hacia dónde va el futuro de la robótica. (Boston Dynamics)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Manipulación de la información/Videos falsos/Pensamiento crítico/Robótica/ Empleo/Tecnología/Inteligencia Artificial

Una psiquiatra explica el vínculo entre el capitalismo y el deterioro general de la salud mental.

Marta Carmona dibuja junto a Javier Padilla en ‘Malestamos’ (Capitán Swing, 2022) el malestar que recorre la sociedad más allá de lo patológico.

MadridCafé con lorazepam es un desayuno que se repite y que no puede ser más contradictorio. Un excitante por la cafeína y un ansiolítico encargado de ir desactivando el efecto de la adrenalina y otros elementos de la sobreactivación cuando experimentamos ansiedad o angustia. No tiene mucho sentido tomar una sustancia para activarte mientras tomas otra para desactivarte. Bienvenidos al siglo XXI. Hay un malestar que recorre la sociedad provocada por la precariedad y el deterioro de los servicios públicos que cancela el futuro. No hay expectativas ni esperanza. Es lo que Marta Carmona y Javier Padilla llaman la «cancelación del futuro» en Malestamos (Capitán Swing, 2022).

«Queremos recoger el malestar derivado de las condiciones de vida y que no se arregla con una intervención técnica individual. Nuestro marco es totalmente distinto al del diagnóstico. Aunque puede haber personas en las que pueda coexistir este malestar que nosotros describimos y otro malestar desde un punto de vista clínico. Pero nuestro planteamiento es totalmente desde otro campo», aclara Marta Carmona.

El libro describe que no solo es que seamos personas cansadas, agotadas, que no pueden más, es que además nos sentimos mal por estar cansadas. Algo así como la pescadilla que se muerde la cola. La clave está en cómo rompemos este círculo vicioso. «Estamos claramente en un momento de cambio de ciclo. Este sistema socioeconómico da muestras de que está cercano a agotarse. Las crisis, que hasta ahora eran excepcional, ahora se suceden con más frecuencia y se ven que son estructurales, pero no vislumbramos lo que va a venir después», explica.

«Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas»

Carmona habla de actualizar el llamado estado del bienestar: «Las propuestas de las luchas sindicales de finales del siglo XIX a día de hoy habría que actualizarlas. Algo parecido pasa con el estado del bienestar. Es un concepto a día de hoy obsoleto, no por sus principios, que son más actuales que nunca, si no porque la forma de actualizarlo se tiene que adaptar al momento actual».

Los autores de ‘Malestamos’ dicen que hablar de la salud mental está tan de moda que se podría decir que es el nuevo hablar del tiempo. 

Y reivindican la necesidad de dedicar dinero a una Atención Primaria que agoniza: «Las redes de salud mental públicas están muy bien diseñadas sobre el papel. Son equipos multidisciplinares formados por psiquiatras, psicólogas, enfermeras de salud mental y trabajadoras sociales que hacen un acompañamiento con énfasis en la intervención psicosocial. El problema es la infrafinanciación crónica, que durante las décadas en las que estos programas han estado en marcha. 

Ha pasado como con el resto del sistema sanitario: que siendo la base más importante la Atención Primaria y la atención hospitalaria un poco complementario, el grueso de la financiación se ha ido a lo hospitalario. Es decir, que estos equipos han estado infra financiados frente a los que acudían con una crisis aguda. Otro de los problemas es que los equipos no están bien balanceados. Y tenemos un déficit de enfermeros de salud mental y trabajadoras sociales. Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas».

Marta Carmona, autora de ‘Malestamos’. / Cristina Candel

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«Que en la discusión social sobre salud mental se está hablando tanto de terapia individual, pero no de este tipo de intervención habla mucho de cuál es el tipo de sufrimiento que se ha visibilizado. Lo que habitualmente se entiende como trastorno mental grave es algo que no ha recibido todo el foco y toda la atención que sí está recibiendo otro tipo de sufrimiento más adaptativo y más frecuente», explica la autora.

«Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza»

Malestamos alude a un malestar proveniente de una crisis profunda del estado de bienestar que tiene que ver con la dificultad para visualizar un futuro halagüeño y la dificultad para tomar decisiones respecto al propio proyecto vital. En el pasado, estudiar podía garantizar determinado tipo de empleo o estabilidad y eso ahora eso se ha evaporado.

«El mantra de que si te esfuerzas consigues lo que quieres, se ha demostrado tras las crisis que no es real. Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza. En cambio, hay gente que si está en el lugar apropiado o ha nacido en la familia adecuada tiene la vida solucionada con independencia de lo que haga. Este malestar del que hablamos tiene que ver con cómo funciona el sistema, con quién es el dueño de nuestro tiempo y con la propia agencia que tenemos sobre nuestro propio proyecto vital», ha dicho.

Carmona explica que vivimos en un tiempo en el que el individualismo es la única forma en la que podemos entender el mundo y la productividad económica es el único horizonte: «Hay una narrativa que consiste en que el éxito profesional es trabajar muchas horas y tener muchísimo dinero. Para construir otras realidades tenemos que identificar que hay espacios en los que esta hegemonía está en disputa. 

En nuestro entorno vemos ejemplos de ayudas de compañeros, familias, que no es el mensaje de individualidad que se manda. La manera de poner los cuidados en el centro pasa por identificar esos lugares donde en realidad nos cuidamos y ver que esto no es una selva. Somos personas que vivimos en redes y nos protegemos unos a otros. Lo que hay que hacer es alimentar esto y cambiar las prioridades».

«La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas»

«La pérdida de esperanza es la idea clave. Este sistema socioeconómico se acerca a su fin, pero aún no vemos lo siguiente y eso hace muy difícil articular la esperanza, un futuro y un deseo. ¿Dónde me veo yo dentro de 30 años? Intuimos que las cosas van a ser muy diferentes. 

La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas que pueden dar una respuesta fácil a ese miedo diciendo que hay una persona, en general más vulnerable que tú, que te está quitando lo tuyo. Es una respuesta facilona y con una satisfacción inmediata de ‘yo no tengo lo que podría estar teniendo’. Y los vulnerables son los grupos a los que se dirige un discurso de odio. Además, se idealiza el pasado y se olvida toda la parte oscura y de sufrimiento del s. XX», relata Marta Carmona.

La autora explica que la posibilidad de construir el futuro pasa por desactivar los discursos de odio y rescatar del pasado los momentos en los que sí se soñaba: «Nuestro futuro no puede ser la pesadilla de nadie, un mundo desigual no es bueno para nadie aunque estemos en el lado afortunado. Tenemos que aspirar a un mundo en el que todos estemos bien».

Carmona cree que el cambio social pasa porque identifiquemos los lugares en los que nos cuidamos, nutrirlos y potenciarlos. 

Y da ideas: «Que en todos los barrios haya espacios techados con zonas de juegos. Que las familias tengan espacios para crear redes. Estos espacios no deberían ser solo de infancia, hay muchas formas de hacerlo». No solo hacen falta ideas, también voluntad política.

Imagen de portada: Cientos de personas en una calle de Madrid (Photo By Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images) / Europa Press News

FUENTE RESPONSABLE: Ser. Por Maika Ávila. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Capitalismo/Empleo/Desempleo/ Desigualdad/Salud/Salud Mental.

«La empleada doméstica es una figura tremendamente incómoda en la cultura latinoamericana, presente en ciertas clases sociales en regímenes de semiesclavitud»: entrevista con Alia Trabucco

La niña muere y lo sabemos desde el comienzo. Nos lo cuenta Estela, la empleada doméstica, sirvienta, criada, muchacha de la limpieza o nana, según el país donde estemos.

En este caso es Chile, donde es habitual el término nana, especialmente cuando se cuida a niños, aunque después de años de lucha sindical por sus derechos laborales, ellas quieran ser llamadas trabajadoras de casa particular.

Cuando Estela llega a su nuevo trabajo, la señora está embarazada de la niña, y la niña muere cuando tiene 7 años.

Estela es la protagonista de «Limpia», la nueva novela de Alia Trabucco (Santiago, 1983). Ella viene del sur a la capital para trabajar un tiempo corto como interna, es decir, viviendo en la casa de sus jefes o patrones, la señora y el señor, los dueños de casa, para hacer las tareas domésticas y cuidar a la niña.

La autora de la aclamada novela «La resta» y del libro «Las Homicidas», que cuenta historias de mujeres asesinas, entra ahora en la vida de las empleadas domésticas:

«Una figura tremendamente incómoda en la cultura latinoamericana, presente en ciertas clases sociales en regímenes de semiesclavitud como es el caso de las trabajadoras de puertas adentro, como se dice en Chile, o cama adentro, como se dice en Argentina, porque supone la suspensión de la propia vida en favor de la existencia de otro».

Alia Trabucco formará parte de los diálogos del HAY Festival de Cartagena.

¿Por qué anuncias la muerte desde el principio, tienes una visión trágica de la vida?

Hay cosas trágicas, pero no tengo esa visión, porque no creo que sepamos los finales de las historias, salvo el único gran final de que vamos a morir y sin embargo, seguimos viviendo.

Esa contradicción está presente en las tragedias griegas, donde te dicen quién va a morir, a quién le van a sacar los ojos, quién se va a acostar con su madre.

Estela dice «la niña va a morir» y eso produce la suficiente curiosidad, ¿pero qué pasa en las páginas siguientes? Limpia, refriega, corta una cebolla, cocina, piensa, reflexiona y cuenta su propia historia.

«Me entrené como se entrenan los deportistas para aguantar el dolor», dice Estela, y se convierte en la que «preparaba pollo a la cacerola», «limpiaba las costras de caca de la loza del guáter» y «recogía los pelos atorados en la boca abierta del desagüe.» ¿Por qué habla con esa crudeza?

Me sirvió leer «Las criadas», de Jean Genet, una obra donde las empleadas están enojadas y son muy irónicas.

Me parecía valioso que no tuviera los típicos sentimientos que tiene que tener: gratitud, cierta sumisión, tal como está retratada en la literatura latinoamericana. Me preguntaba ¿qué pasa si el personaje tiene otro tipo de voz y otra actitud?

Y así surgió Estela, que tiene un espesor reflexivo y que al mismo tiempo ironiza con las expectativas de cómo tendría que hablar alguien como ella.

Tiene rabia, también siente cariño y siente desesperación. Vive en una gran soledad y tiene una tremenda lucidez a la que también tiene derecho.

FUENTE DE LA IMAGEN – EDITORIAL LUMEN

La señora llega con un vestido nuevo y Estela se lo prueba a escondidas pero su jefa la descubre, y le dice «lávalo». ¿El contacto con su piel lo ha ensuciado?

Hay una violencia en hacer que otro haga la limpieza, pero que no vaya a ensuciarte. El racismo y clasismo que hay detrás de eso me parece brutal.

Hay un momento en que Estela ironiza sobre el hecho de que le moleste a los patrones que ella lave su ropa al mismo tiempo, en la misma carga de la lavadora.

Son cosas que uno ve: comer por separado, otro tipo de comida, microviolencias que están presentes en este tipo de relaciones tan verticales, gestos que hablan de una manera de ser de nuestros países y que todavía no se subvierten, por más que ha habido impulsos democratizadores.

¿Tuviste alguna vez una nana?

Desde que soy independiente y vivo sola o en pareja, no. Pero cuando niña, tanto mi papá como mi mamá trabajaban fuera de la casa, y esa figura estuvo presente en mi infancia.

Es un tipo de trabajo que lentamente ha ido cambiando, al menos en su lógica de puertas adentro, pero sigue existiendo mucha desregulación, donde el adentro y el afuera, el trabajo y el cariño, se mezclan de una manera ambigua, cercana al modelo hacendal.

Al llegar Estela se siente una extraña, pero de pronto eso cambia «cuando comenzó a pedirme que le lavara a mano sus calzones, a decirme Estelita, la niña vomitó, échale cloro al piso, por favor». ¿Es este tipo de relación a la que te refieres?

Ha habido cambios importantes al nombrar el trabajo como lo que es, porque ir a la casa de alguien a limpiar, cocinar y planchar es ir a trabajar con un horario, un contrato, condiciones que han sido conquistadas hace muy poco.

Estuve revisando la historia del sindicato, sus demandas; es impactante la lucha que han dado y terrible la exclusión que han sufrido dentro de las propias clases populares, porque su labor no era vista como trabajo.

Tengo la impresión de que el puertas adentro ha tendido a desaparecer y se ha ido formalizando, porque Estela no tiene horario y ella simplemente no sale nunca de su lugar de trabajo.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Estas trabajadoras le facilitan a otras mujeres la posibilidad de desarrollarse fuera de la casa?

¿Por qué lo verbalizamos de ese modo? Es como si la que explota a la trabajadora es la mujer porque sale, ya que la responsabilidad de la casa es suya, pero en realidad es una explotación de la familia como institución profundamente opresora.

Yo misma lo repetí, pero luego me quedé pensando: ¿por qué el marido sale sin culpa? Tiene que ver con una estructura patriarcal que al otorgarle ese rol a la mujer la obliga a ponerse en esa posición.

¿Y cuántas de las filósofas, las grandes académicas, han tenido que recurrir a esto para cumplir el deseo de ser madres y no renunciar a sus vidas intelectuales y profesionales?

Es una contradicción que está sin resolver, muy presente en ciertas clases sociales y en cierto tipo de mujer que ha podido insertarse a este sistema con un costo tremendo para otras, sin pagar correctamente, sin estimar el trabajo.

¿Los padres delegan parte de la crianza y cuidado de sus hijos a las nanas, porque hacerlo todo es insostenible?

No emito juicio respecto de que la crianza sea algo hecho en colectivo. Me parece una locura que la sociedad esté en una vuelta conservadora de exigirle a las familias y a las madres ser unas súper madres, que estén en la crianza mañana, tarde y noche. Es un retroceso gigantesco para las mujeres.

Aparece como algo liberador y deseado, pero no están las estructuras para apoyar a las mujeres ni a las familias. Se les impone una exigencia brutal de ser no solo esposas y madres, sino trabajadoras excepcionales, ganar sus propios sueldos y ser exitosas profesionalmente mientras crían al 100% del tiempo.

Es necesario que la sociedad se haga cargo de la crianza también, establecer lazos comunitarios con la familia y fuera de ella a través de las instituciones, devolverles la confianza.

La demanda me parece irrealizable y profundamente machista, y se le está dando una vuelta de tuerca como si fuera feminista, con cosas que son armas de doble filo.

Siento que, en los años 80, las madres llevaban a sus hijas e hijos a salas cunas y a jardines infantiles con menos culpa que ahora.

Es tramposo y recomiendo la lectura del libro de Lina Meruane «Contra los hijos», sobre las exigencias neoliberales respecto de la maternidad.

FUENTE DE LA IMAGEN,©LORENA PALAVECINO PENGUIN RANDOM HOUSE

La niña también está muy exigida: debe tocar el piano, ser un as en matemáticas, valiente en la piscina… ¿El hijo como trofeo o manifestación de éxito de sus padres?

Es una niña totalmente atrapada, como sus padres, en exigencias de perfección y de éxito que ya caen sobre ella desde antes de nacer; es una especie de producto neoliberal también.

Sufre tremendamente y está angustiada, desesperada, y eso se manifiesta en cuestiones físicas como comerse las uñas, los padrastros y las cutículas y otros actos de violencia hacia su propio cuerpo que yo quise trabajar porque lo veo.

¿Dónde lo ves?

Veo, veo ansiedad, veo a padres angustiados y a hijos angustiados. He visto a niños que se sacan el pelo y que se dejan pelones en la cabeza. ¿Qué es esa ansiedad? Son seres vulnerables.

La niña por un lado es completamente insoportable y a la vez produce una gran angustia y una gran ternura, porque es frágil, pero sigue siendo el producto de sus padres y de esta sociedad, y es una especie de protopatrona desde la primera infancia, pero con toda esa autoagresión.

Me parecía interesante tratar una infancia más gris, porque suele ser abordada desde la pura inocencia.

La niña no come. ¿Es la manera que tiene de rebelarse?

Es desesperación, porque la rebelión requiere un poco más de conciencia. Son maneras de llamar la atención y mandar señales de alerta, de expresar una desesperación que está no vista, porque esa niña no es vista por sus padres.

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«Una niña infeliz, una mujer que aparenta y un hombre que calcula», observa Estela. ¿Es la única que ve a la niña?

Efectivamente, la está mirando y es consciente de su soledad, algo que era bonito de explorar.

Está la idea de que una trabajadora doméstica está ahí, en la casa, y es tratada como si no tuviera ojos, como si no tuviera voz.

Me parecía desafiante que mirara con atención y lucidez, porque lo que se ve debe ser muchísimo. Es el tras las cámaras de una familia, el tras las cámaras de la sociedad: el sexo, la suciedad, la violencia, la exigencia, las pastillas de la patrona, las ratas.

Todo lo ve, ve la podredumbre.

También ve a la niña y empatiza, la quiere y sin embargo, no la quiere, me interesaba ese vaivén y explorar la posibilidad de un sí y un no verdadero.

Entonces, la que se rebela es Estela…

Su voz exuda rebelión, porque ella sí está consciente, y creo que es algo que resulta especialmente aterrador para algunas personas: la posibilidad de una trabajadora doméstica con este nivel de conciencia social, aterrador.

Como es habitual, ella tiene un dormitorio al lado de la cocina -«ahí viví yo durante siete años, aunque nunca, ni una vez, la llamé ‘mi pieza'»-. ¿Por qué se queda tanto tiempo en una casa que no es la suya?

Leí varios testimonios y trabajos académicos sobre trabajadoras puertas adentro en Chile y me llamó la atención este irse quedando.

Podría ser un trabajo temporal, pero está mal pagado, no es posible ahorrar, entonces dejarlo es difícil y para mujeres que no son de la ciudad implica pagar un arriendo.

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Para la protagonista, el trabajo se va volviendo una trampa.

Estela se va quedando porque como le dice su madre es una trampa, no es por voluntad, ni porque esté contenta, es un camino para ayudar a su familia; lo vemos en los migrantes ahora, son caminos para ganarse la vida, pero ¿qué pasa con la propia? La pregunta es desoladora.

¿Y cómo son las bambalinas de la sociedad que observa a través de esa familia?

Ve una parte de la sociedad, porque es una familia burguesa contemporánea, no está en la familia popular ni en las familias de clase media.

Son profesionales jóvenes, exitosos, con dinero. Pero lo que está entrando por la ventana o por la televisión es un descontento hondisimo, que termina explotando, y que en Chile tuvo la posibilidad de canalizarse en un proceso constitucional y fracasó.

Entonces sigue ahí y es una bomba de tiempo.

Está muy tensa la sociedad chilena y no solo la chilena, estamos viviendo en un modelo insostenible que nos conduce colectivamente a la muerte. El descontento está en América Latina, está en Europa, en Estados Unidos, en todas partes, el modelo bajo el cual vivimos no da más.

«Limpia» es una palabra de muchas lecturas, ¿por qué la eliges?

Está el rol de limpieza de la mugre de otros; está la exigencia de ser pulcra, pero también es una orden: «¡Limpia!».

Incluso está la idea de un ser humano limpio, una exigencia que se le impone a la trabajadora, pero también a su patrona, el tener vidas sin impurezas, sin tropiezos.

Limpia contiene otra palabra: impía, que es la idea de pecar y transgredir.

Tiene algo misterioso, bonito, potente y algo violento también si se usa en otros sentidos: cuando se habla de limpieza étnica, que es un eufemismo del asesinato de quienes no pertenecen al mismo grupo; cuando se habla, como ocurre en Chile, de limpiar las calles, expulsar a vendedores ambulantes, personas sin casa o migrantes; aquellos que la sociedad califica como prescindibles o indeseables, y en ese sentido, como «sucios».

En la idea de limpieza hay una violencia radical, oculta un deseo de pureza que niega lo mezclado y lo impuro o sucio en la propia identidad.

Y a pesar de que todos conocemos el final de la vida, ¿cómo logramos seguir viviendo?

Nos hacemos las locas y los locos. Si no, sería invivible. Nos hemos negado a la muerte y tal vez si nos negáramos menos, tendríamos una relación más sana con la vida.

Antes las personas sabían que iban a morir, morían en sus casas; ahora, ¿quién muere en su casa? Se muere más en el hospital, entubado.

Si la muerte formara parte de la vida como una cuestión menos terrible, me pregunto si no incidiría positivamente en nuestro vínculo con el cuidado, con la naturaleza y en nuestros vínculos con los demás también.

BBC Mundo habló con Alia Trabucco en el marco del Hay Festival Cartagena de Indias, que se celebra del 26 al 29 de enero.

Imagen de portada:©LORENA PALAVECINO PENGUIN RANDOM HOUSE

Este es el tercer libro de Alia Trabucco.

FUENTE RESPONSABLE: Diana Massis 

HayFestivalCartagena@BBCMundo 24 enero 2023

Sociedad y Cultura/América Latina/Chile/Colombia/Empleo/ Explotación laboral.

Preocupación por el pronóstico chino que alerta de “10 años sombríos de la historia de la humanidad”.    

Una nota interna filtrada de Ren Zhengfei, fundador de Huawei, ha levantado la preocupación de los medios sociales chinos, ya que su sombría visión de la economía mundial ha tocado la fibra sensible de los sectores empresarial y tecnológico del país.

La nota describe un panorama sombrío de un mundo que se adentra en la recesión económica. En él se pedía a los empleados que se centraran en la supervivencia de la empresa y abandonaran las ilusiones.

Huawei no quiso confirmar ni desmentir la nota, pero algunas fuentes dijeron al Post que el texto, que ha sido ampliamente difundido a nivel local y compartido en Internet, es auténtico.

“Los próximos 10 años serán un período doloroso en la historia, ya que la economía mundial entra en recesión… Huawei necesita moderar cualquier previsión demasiado optimista y hacer de la supervivencia su credo más importante en los próximos tres años”, escribió Ren.

Las nuevas advertencias de Ren se producen en medio de nuevos desafíos, puesto que Pekín continúa con los draconianos controles de Covid-19, a pesar de que la economía china está en su peor momento en décadas.

El producto interior bruto de China solo creció un 0,4% en el segundo trimestre, el peor desde el primer trimestre de 2020, cuando el coronavirus dejó fuera de servicio a amplias zonas del país, haciendo caer el PIB un 6,8%.

“La recesión económica ha impuesto un reto sin precedentes a la mayoría de la gente corriente y a las empresas privadas de China”, decía uno de los comentarios más populares en Weibo. “Cuando un gigante como Huawei plantea esta cuestión, dice mucho de la gravedad del problema”.

En medio de las crecientes tensiones entre China y Estados Unidos, así como del endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales mundiales y de la depreciación del yuan, los mercados bursátiles continentales se desplomaron el miércoles, con el índice compuesto de referencia de Shanghái cayendo un 1,86% y el índice de componentes de Shenzhen perdiendo un 2,88%.

Imagen de portada: Xi Jinping

FUENTE RESPONSABLE: Escenario Mundial. Redacción. 25 de agosto 2022.

El Mundo/Comercio/Economía/Empleo/Finanzas.

 

Qué son las «habilidades blandas» y por qué cada vez más compañías se fijan en ellas al contratar.

Para hacer tu trabajo efectivamente, necesitas lo que se denomina como ‘habilidades duras’: el conocimiento técnico y conocimientos específicos sobre el área de la que eres responsable.

Pero en un mundo laboral siempre cambiante, las «habilidades blandas»menos promocionadas pueden ser igual de importantes, si no más cruciales.

Estas habilidades son más matizadas, incluso de bajo perfil: piensa en las características y comportamientos personales que hacen a un líder fuerte o un buen miembro del equipo.

Especialmente en medio de la normalización del trabajo remoto, donde la colaboración y las formas de innovar han cambiado, las empresas están comenzando a darse cuenta de la importancia de estos intangibles al construir equipos diversos y exitosos.

Como resultado, los empleadores están considerando cada vez más las habilidades sociales de un candidato tanto como su experiencia y especialidades técnicas explícitas, dicen los expertos.

Algunas de estas habilidades blandas pueden ser innatas: hay rasgos de personalidad que hacen que alguien sea un buen comunicador natural o un pensador analítico.

Quienes no cuentan con ellas, pueden desarrollarlas y perfeccionarlas, así como aprender a mostrarlas.

Y eso, dicen los expertos, es algo que todos deberíamos estar haciendo.

¿Qué son?

No existe una lista definitiva de habilidades blandas, pero el término se refiere esencialmente a habilidades más allá de las técnicas.

La confianza con cierto software, por ejemplo, es una habilidad dura; saber cómo analizar diferentes paquetes de software para descubrir qué debería usar una empresa requiere pensamiento crítico: una habilidad blanda.

Grupo de empleados

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Cada vez se valora más no sólo qué sabes hacer sino cómo te comportas al hacerlo.

Otra área importante de habilidades blandas es la comunicación.

La comunicación efectiva con colegas, clientes y la gerencia requiere destreza e inteligencia emocional. La empatía, el trabajo en equipo y la compasión también son habilidades que caen bajo ese mismo paraguas.

El término ‘habilidades blandas’ en sí mismo es sólo jerga, dice Eric Frazer, autor de «The Psychology of Top Talent» y profesor asistente de psicología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.

«Desde el punto de vista de la ciencia del comportamiento, realmente se refiere a una serie de mentalidades y comportamientos.

«Algunos ejemplos de mentalidades de habilidades blandas pueden ser alguien que aprende continuamente o alguien que es muy resiliente. Muchos comportamientos (pensamiento crítico, escucha activa, resolución imaginativa de problemas, por nombrar algunos) también son habilidades interpersonales».

Las mismas habilidades que le permiten a los trabajadores operar con éxito dentro de la jerarquía de la empresa y llegar a la cima también generan relaciones interpersonales exitosas.

En esencia, continúa, el término no es más que otra forma de decir ‘habilidades interpersonales’.

«Se trata del sentido de identidad de una persona y de cómo se relaciona con otras».

colaborando para armar un rompecabezas

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Muchas habilidades blandas son muy prácticas, como la eficiencia, la priorización, la organización y la gestión del tiempo, todas características que se están volviendo cada vez más críticas para los trabajadores remotos e híbridos.

«Las personas que tienen un alto desempeño tienen la disciplina para estructurar su día y ser altamente efectivas dentro de un marco de tiempo establecido», dice Frazer.

Y las habilidades blandas no sólo son útiles en el trabajo, generalmente son invaluables.

Un cambio notable

A medida que muchas de las partes altamente técnicas del trabajo se automatizan cada vez más o se reemplazan por herramientas tecnológicas, las empresas buscan empleados que puedan resolver problemas, hacer malabarismos con mayores responsabilidades y trabajar bien con los demás.

La actual escasez de mano de obra también hace que las organizaciones se centren en la longevidad: los empleados que tienen las habilidades interpersonales y la inteligencia emocional para llegar a puestos de liderazgo ofrecen mucho más valor.

Además, las habilidades blandas se han vuelto aún más importantes en el panorama laboral post pandémico y en gran parte remoto.

Por ejemplo: la comunicación tiende a ser mucho más matizada y compleja cuando los trabajadores no se ven cara a cara con sus colegas. La adaptabilidad también es una habilidad blanda, y los últimos dos años han requerido mucho de ella.

Como resultado, los empleadores buscan activamente candidatos que tengan estos intangibles.

reunión en zoom

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Las habilidades blandas se valoraron con la pandemia.

En una revisión de 2021 de más de 80 millones de ofertas de trabajo en 22 sectores industriales, la organización educativa sin fines de lucro América Succeeds descubrió que casi dos tercios de los puestos incluían habilidades blandas entre sus calificaciones.

Y en todas las ofertas de trabajo, de las 10 habilidades más demandadas, 7 eran ‘blandas’, incluidas la comunicación, la resolución de problemas y la planificación.

El mismo informe mostró que ciertos tipos de puestos priorizan aún más las habilidades blandas: eran las calificaciones más deseadas para el 91% de los puestos de gestión, el 86% de los puestos de operaciones comerciales y el 81% de los puestos de ingeniería, un hecho que puede sorprender, ya que es un campo generalmente considerado altamente técnico.

«Cuando observamos la fuerza laboral de hoy», dice Frazer, «definitivamente ha habido un cambio hacia exigir más de que lo que yo llamaría ‘conocimiento tácito’ y ‘habilidades tácitas’… lo que significa que eres bueno en lo que haces, es decir, si eres ingeniero, se espera que seas bueno codificando o diseñando o si trabajas en finanzas, en análisis de datos numéricos».

El cambio, dice, es que «hay una comprensión más profunda de que las personas viene primero, antes que el desempeño».

No quiere decir que las habilidades técnicas hayan quedado en el olvido, agrega, pero las empresas se han dado cuenta cada vez más de que enfatizar las habilidades interpersonales que mantienen unidas a las organizaciones es lo que «genera grandes resultados».

El sitio de trabajo global Monster ‘s The Future of Work 2021: Global Hiring Outlook reveló que las habilidades blandas como la colaboración, la confiabilidad y la flexibilidad se encuentran entre las habilidades que los empleadores más aprecian en los trabajadores.

Trabajo en grupo

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Sin embargo, los ejecutivos informan que tienen dificultades para encontrar candidatos que tengan conjuntos de habilidades blandas bien desarrolladas, y que las hayan tenido durante años.

Parte de eso, dice Frazer, es que habilidades como la imaginación y la flexibilidad son difíciles de cuantificar.

«Los inventarios y los cuestionarios realmente no capturan estos atributos con gran precisión», dice. Y los candidatos no necesariamente resaltan esas habilidades en sus CV o páginas de LinkedIn, aunque tal vez, agrega, deberían hacerlo.

Articulando tu mentalidad

Este creciente énfasis en las habilidades blandas puede desconcertar a algunos trabajadores, especialmente a aquellos que no son buenos comunicadores por naturaleza o «líderes natos», como dice Frazer.

Pero agrega que estas son habilidades que se pueden aprender.

«Quienes quieren mejorar en sus trabajos, o ser mejores empleados, o tener un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal, entienden y aprecian el valor de afinar constantemente estas mentalidades y comportamientos».

Tendemos a ser conscientes de nuestras fortalezas, pero para perfeccionar las habilidades interpersonales hay que comenzar por solicitar comentarios para identificar debilidades y puntos ciegos.

Mejorarlos puede significar forzarte a salir de tu zona de confort. Si deseas mejorar tu pensamiento imaginativo o la resolución de problemas, por ejemplo, intenta participar en sesiones de lluvia de ideas con los creativos de la empresa.

La inteligencia emocional también se puede aumentar desarrollando la conciencia social, aprendiendo a regular tus sentimientos y siendo empático.

Además de mejorar las perspectivas laborales, eso tiene beneficios adicionales: las investigaciones muestran que las personas con una inteligencia emocional alta tienen menos probabilidades de experimentar estrés y ansiedad.

Los gerentes de contratación en busca de estos intangibles, por su lado, pueden adaptar sus preguntas de la entrevista para poder descubrir el conjunto de habilidades blandas de un candidato, con preguntas como «dame un ejemplo de una época en la que fuiste resiliente en tu vida profesional» o «cuéntame una historia que resalte tu mentalidad abierta», dice Frazer.

Para prepararse mejor para situaciones como estas, los candidatos deben identificar sus habilidades blandas más fuertes de antemano y estar listos para demostrarlas, agrega.

Las habilidades técnicas y la experiencia en su CV siempre serán importantes, pero no suficientes: tienes que convencer a los reclutadores de que posees las habilidades más blandas que te ayudarán a tener éxito.

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FUENTE RESPONSABLE: Kate Morgan. BBC Worklife. 6 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Economía/Empleo

 

 

 

 

 

 

 

Fertilidad: por qué cada vez más empresas ofrecen la congelación de óvulos como un beneficio laboral.

Carol Chen siempre quiso ser madre.

Ella tiene 37 años y nació en Texas, EE.UU., de padres asiáticos, pero construyó su vida y varios negocios de moda en Singapur.

Cumplió 35 años y no había encontrado la pareja adecuada, por lo que comenzó a preocuparse.

Si bien Singapur se ha convertido en el último país en permitir la congelación de óvulos por razones no médicas, y lo aplicará desde 2023, en el momento que Chen tomó la decisión no era posible, por lo que regresó a Texas para intentarlo.

«Tenía que congelar mis óvulos. Era ahora o nunca», le contó Chen al programa Business Daily de la BBC.

«Resultó que yo no tenía tantos óvulos. Me puso muy triste, me hizo sentir menos mujer. Terminé solo con cuatro. La probabilidad de que cuatro óvulos se conviertan en un bebé es casi cero», explicó.

«Las mujeres en mi situación, por lo general, hacen un par de rondas de extracción, (ella pagó unos US$14.000 por una sola) pero yo no podía darme ese lujo de volar ida y vuelta a EE.UU., ya que tenía mi trabajo en Singapur», añadió.

Una técnica durante el procedimiento de fertilización

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Ante el elevado costo y la competencia por atraer talento de calidad, cada vez más empresas en países como EE.UU. ofrecen el congelamiento de óvulos como un beneficio laboral para sus empleadas.

Pero ¿es este beneficio siempre una buena noticia para las mujeres?

Según algunos estudios, las mujeres a quienes se les ofrecen estos planes están bastante contentas de tener la opción pero también sienten que su empresa les está diciendo: hay que tener hijos en el momento adecuado.

«Sin opciones no tendrán hijos»

Carol Chen contó que poco después de congelar sus óvulos en EE.UU., conoció a su actual esposo y espera su primer bebé sin la ayuda de la ciencia.

Sin embargo, celebra que otras mujeres en Singapur puedan ser libres de elegir este procedimiento de fertilidad que estará disponible a partir del próximo año en el país.

Una mujer apoya su oreja sobre la panza de embaraza de otra.

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Aunque aún hay algunas barreras para acceder a él: no deben ser mayores de 35 años y no pueden usarlos a menos que estén legalmente casadas con un hombre.

«Cada vez más mujeres se están incorporando al mercado laboral. Sino les dan opciones, simplemente no van a tener hijos. Es en parte por eso que muchos países tienen crisis demográficas, porque las mujeres se enfocan más en sí mismas», opinó Carol Chen.

Hace diez años, la congelación de óvulos dejó de ser clasificada como un procedimiento médico experimental en Estados Unidos y se está convirtiendo en algo cada vez más frecuente. Incluso en el lugar de trabajo.

Cuando Facebook y Apple comenzaron a ofrecer el beneficios de congelación de óvulos a las empleadas en 2014, la medida fue considerada como no convencional y solo estaba dirigida a una pequeña proporción de la fuerza laboral.

Mujer embarazada y cansada frente a una computadora.

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Sheryl Sandberg, la ahora exdirectora de operaciones de META -la empresa matriz de Facebook- explicó por qué tomaron la decisión de ofrecer ese beneficio a sus empleadas hace ocho años.

«Una mujer joven que trabaja en Facebook tenía cáncer y me dijo que se sometería a un tratamiento. Eso significaba que no podría tener hijos por lo que su segunda oportunidad (de ser madre) era congelar sus óvulos. Pero no podía permitirse ese gasto, ya que el seguro médico no se lo cubría», relató.

«Hablé con recursos humanos y concluimos que deberíamos cubrir ese costo, pero no sólo para mujeres con cáncer, sino para todas. Fue entonces cuando surgió este beneficio y creemos que es excelente», opinó.

Ventajas y limitaciones

Los beneficios laborales sobre fertilidad pasaron de ser una novedad a ser imprescindibles.

Casi el 40% de las grandes empresas de EE.UU. -con más de 500 empleados- los ofrecen y los números aumentan rápidamente.

Ilustración del aparato reproductivo femenino.

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Incluso en Europa, a través de los servicios nacionales de salud, se está comenzando a hacer lo mismo.

«Los gobiernos suelen apoyar la mayoría de los tratamientos. Pero cuando se trata de fertilidad, ese no es el caso en todas partes», explicó Jenny Saft, quien vive en Berlín y es cofundadora de una compañía que ofrece en Europa acceso a tratamientos reproductivos como beneficios para empleadas.

«Europa no es un solo país. Hay muchas limitaciones y restricciones, y el sistema no es justo. En Alemania, por ejemplo, los seguros cubren el 50% de los programas de fertilización in vitro, pero solo si estás casada en una relación heterosexual y tienes menos de 40 años», explicó.

En Inglaterra, acceder al tratamiento de fertilidad del servicio nacional de salud (NHS) depende del código postal del médico de cabecera, con diferentes regiones que ofrecen distintos niveles de acceso a la fecundación in vitro. Algunas no ofrecen ningún tipo de servicio.

En Francia, hasta hace muy poco, a las mujeres solteras o lesbianas no se les permitía someterse a la fecundación in vitro o congelar sus óvulos. Ahora pueden hacerlo y con financiación del Estado.

Congelamiento de óvulos

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«¿Quién dice que necesito estar casada para formar una familia? ¿Quién dice necesito estar casada con un hombre para formar una familia?», se preguntó Saft.

«Como empresa tienes una forma de decir que no estás de acuerdo con lo que está pasando. Puedes ofrecer a tus empleadas las mismas oportunidades y acceso de formar una familia. No importa cuándo, cómo o con quién. Las puedes apoyar en ese proceso», añadió.

«Conflicto de intereses»

Pese a que las legislaciones de muchos países están cambiando y cada vez más empresas en todo el mundo ofrecen pagar por la congelación de óvulos de las empleadas, algunos piensan que eso no es una buena noticia.

«Cuando las empresas ofrecen estos beneficios por lo general organizan reuniones en las que se da información sobre fertilidad. Pero si esa educación proviene de una empresa que se beneficiará de las personas que utilizan esas tecnologías, es muy difícil evitar conflictos de intereses», señala Lucy van de Wiel, profesora de salud global y medicina social en el King ‘s College de Londres.

«Las empleadas pueden convertirse en un gran grupo de potenciales pacientes porque básicamente todas los que quieran tener un hijo en el futuro podrían ser candidatas para la congelación de óvulos», agregó.

Un bebé llorando.

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La especialista también destacó algunas características de la cultura del trabajo que podrían perjudicar a las mujeres que acceden a esos beneficios.

«Muchas de las mujeres a las que les ofrecen estos planes están muy contentas de tener la opción, pero también sienten que su empresa les está diciendo: ‘Tienes que tener hijos en el momento adecuado'», dijo van de Wiel.

Aprovechando oportunidades

Al otro lado del Atlántico, en Nueva York, la abogada Nyasha Foy decidió aceptar la oferta de su empleador, quien pagó dos rondas de extracción para la congelación y almacenamiento de óvulos.

Aunque es consciente del posible conflicto de intereses en esas situaciones, ella cree que las mujeres deberían aprovechar la oportunidad.

«Entiendo la idea de que si me dan US$10.000 para la congelación de óvulos, como retorno por la inversión debo continuar trabajando dos años más en la empresa. Es un trato beneficioso para ambos», detalló Foy a la BBC.

Una mujer se señala la panza con las manos.

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Fiestas de congelamiento de óvulos

Las estadísticas de Reino Unido muestran que entre las mujeres menores de 36 años, la proporción de óvulos congelados que terminan en un bebé es de poco más del 8%, mientras que después de los 36 años la cifra se reduce a alrededor del 3%.

Pero independientemente de los números, la congelación de óvulos está cobrando impulso en el mundo desarrollado y las clínicas de fertilidad luchan para atraer clientes por cualquier medio permitido.

La doctora de fertilidad Aimee Eyvaz Zadeh, también conocida como Egg whisperer (la mujer que susurra a los óvulos), tiene su clínica en California y es conocida por organizar fiestas de congelación de óvulos desde 2014 para conversar sobre la fertilidad.

«Cuando empecé con las fiestas de congelación de óvulos era para asegurarme de que todas las mujeres supieran sobre el proceso. Del mismo modo que toda mujer sabe que puede operarse los senos», dijo la especialista.

Una mujer trabaja mientras sostiene a un bebé.

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Al ser consultada por los altos costos del procedimiento, Eyvazzadeh aseguró que «si una mujer puede financiar el costo de un aumento de senos, si la fertilidad es lo suficientemente importante para ella va a encontrar la manera de financiar el procedimiento», afirmó.

«Ahora más que nunca estoy viendo mujeres comenzando su familia después de los 45 años. Tengo tres pacientes embarazadas de más de 50 años. Mi paciente promedio tiene 39 años. Imagínate en 15 años más», detalló.

«Animo a las mujeres jóvenes que no tienen problemas de fertilidad a que consideren congelar sus óvulos para cuando tengan 40 años», enfatizó.

En lugares como Francia y algunas partes de Japón, el Estado financia el procedimiento. Mientras, las mujeres estadounidenses tienen que depender de sus empleadores o de sus propios bolsillos.

En Nueva York, Foy está considerando sus próximos pasos.

«Definitivamente quiero usar este beneficio y todavía sigo buscando al papá de ese bebé. Ahora tengo 37 años, pero también hay un mundo todavía allá afuera».

«Quiero ser madre. No sé cómo, ni cuándo, pero he hecho mi parte para tener la mejor opción cuando llegue ese momento», concluyó.

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FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 21 de junio 2022

Economía/Empleo/Fertilidad/Salud/Negocios/Salud de la Mujer/ Género/Mujeres

“Me pidieron que limpiara la oficina”: las mujeres que luchan contra las tareas sexistas en el trabajo.

«Como mujer, estoy acostumbrada a hacer tareas ingratas».

«A veces me siento como una madre, a veces me siento como si fuera una esposa inútil», explica María, de Argentina, al describir su rol en su trabajo.

Esta sudamericana de 30 años, que insistió en usar un seudónimo, comenzó a trabajar cuando era una adolescente.

A la edad de 19 años, consiguió un trabajo como secretaria de un político. La descripción del trabajo decía: «El rol implica encargarse de la administración de la oficina, gestionar citas y responder a llamadas telefónicas».

Sin embargo, dice que en realidad su rutina diaria, incluso hoy en día, a pesar de que la han promovido, a veces implica preparar café, calentar comidas y servirlas a su jefe.

A veces también tiene que limpiar tazas y platos usados.

«Para el cumpleaños de su esposa, incluso me pidió que le comprara flores porque estaba demasiado ocupado», asegura.

Pero María no es la única a quien le pasa esto.

María quiere dejar de hacer tareas domésticas en el trabajo, pero frecuentemente no sabe cómo decir que no.

Las mujeres en EE.UU., por ejemplo, tienen el doble de probabilidades que los hombres de que se les pida realizar tareas domésticas en el lugar de trabajo, según Lise Vesterlund, autora y profesora de economía en la Universidad de Pittsburgh.

Y, según un informe del Banco Mundial, aunque las mujeres constituían alrededor del 39% de la fuerza laboral mundial en 2021, un número muy pequeño termina en puestos de liderazgo.

La revista Forbes dice que en 2021 solo alrededor del 8% de las 500 empresas más grandes del mundo estaban dirigidas por mujeres.

En este artículo hablamos con mujeres de todo el mundo sobre su experiencia y te ofrecemos consejos sobre cómo decir no a tareas no promocionables, a menudo sexistas, denominadas «tareas domésticas de oficina».

«Me pidieron limpiar la oficina»

Rafat Salami sentada con un ordenador.

FUENTE DE LA IMAGEN – RAFAT SALAMI. Rafat asegura que como periodista en Nigeria le pidieron que limpiara la oficina, algo que nunca le pidieron a sus colegas masculinos.

Algunas de estas tareas no promocionables pueden ser degradantes y humillantes, afirma Rafat Salami, de Nigeria.

«Cuando empecé mi primer trabajo como periodista, estaba muy entusiasmada. Pensé que iba a cambiar el mundo, pero comencé limpiando y quitándole el polvo a las mesas».

Rafat es una locutora que trabaja para la Voz de Nigeria, la estación de radiodifusión del gobierno, en Abuja, la capital del país.

Antes de conseguir el trabajo gubernamental, tuvo que trabajar en diferentes empresas privadas donde dice que se esperaba que hiciera tareas que iban más allá del ámbito del trabajo profesional.

Rafat era la más joven de las dos mujeres reporteras en la oficina y se le encomendó la tarea de mantener la oficina limpia y ordenada.

«Limpiaba mi casa antes de ir a trabajar y luego, ¿qué fue lo primero que me pidieron que hiciera? Me pidieron limpiar la oficina».

Rafat afirma que se defendió y les dijo a sus empleadores que contrataran a alguien de limpieza.

«Me dije a mí misma: ‘De ninguna manera. No lo voy a hacer’. Empecé a resistir. Ni siquiera podían entender por qué».

Rafat dice que su respuesta dejó perplejos a sus colegas y luego renunció al trabajo.

«Si una mujer se niega a hacer alguna tarea, la gente piensa que eres arrogante y que por eso no estás casada».

Rafat haciendo comida

FUENTE DE LA IMAGEN -RAFAT SALAMI. Rafat dice que es difícil evitar el ‘trabajo específico de género’ en algunos entornos sociales y, a menudo, termina cocinando para otra gente.

«En casa cuidas a tu esposo y a tus hijos y cuando vas a trabajar todos esperan que también cuides al resto de los colegas. Haces concesiones porque dices que no quieres que te vean como una persona extremadamente grosera», explica.

Rafat agrega que es difícil evitar el llamado «trabajo específico de género» en algunos entornos sociales y que por eso a menudo termina cocinando para otra gente.

Pero asegura que en el trabajo es importante negarse a hacer tales tareas, y ahora lo hace.

«Tengo una personalidad fuerte. Me pongo primero y mis opiniones importan. Son escuchadas y respetadas».

Hacer té y café

Una mujer haciendo té

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC. Es mucho más probable en EE.UU. que les pidan a las mujeres hacer el té, en vez de pedírselo a los hombres, según un estudio.

La japonesa Nana Watarai se identifica con lo que dice Rafat.

«Mi madre trabajaba en la oficina de una importante empresa de alimentos. Durante su jornada, el personal masculino simplemente les ordenaba a las mujeres que hicieran té o café. Se consideraba normal», dice Nana.

Todos en la oficina tenían una taza específica y se esperaba que las mujeres supieran cuál pertenecía a quién y tenían la tarea de servir el té además de su trabajo diario.

«Mi madre y otras mujeres se turnaban para hacer té y café por la mañana. Se convirtió en parte de su turno. Era su primera tarea por la mañana».

Escuchar las experiencias de su madre inspiró a Nana a luchar por roles más importantes.

Nana Watarai con su mamá.

FUENTE DE LA IMAGEN – NANA WATARAI. Nana Watarai (a la derecha) dice que la igualdad en Japón ha mejorado en comparación con la época en la que su madre (a la izquierda) trabajaba en una oficina.

Cuando ingresó a la fuerza laboral hace unos 30 años, Nana notó que las mujeres eran relegadas a lo que ella describe como «roles secundarios».

«Los hombres obtenían roles importantes en ventas, administración, marketing, etc. Las mujeres solo obtenían puestos de asistentes de oficina, puestos administrativos o subordinados. La mayoría de las empresas no tenían a mujeres en puestos de directoras y ejecutivas».

Por eso decidió trabajar por cuenta propia, como coordinadora de eventos y traductora, y afirma que ha renunciado a tener una familia para concentrarse en su carrera.

Nana asegura que las cosas aún deben mejorar, aunque reconoce que han mejorado desde la época de su madre.

El gobierno japonés, por ejemplo, aprobó la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo en 1986, que prohíbe la discriminación contra las mujeres en la formación profesional, beneficios complementarios, jubilación y despido.

La ley también exige el trato igualitario a mujeres y hombres en lo que respecta a contrataciones, la asignación de puestos de trabajo y promociones.

Nana espera que, con estos cambios que se están produciendo en la cultura laboral japonesa, la próxima generación de mujeres no tenga que elegir entre trabajar y formar una familia.

«Dos siglos para alcanzar la paridad»

Mujer con las manos en la cara.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La brecha salarial de género empeorará si las mujeres dicen sí a las «tareas domésticas de oficina», según el profesor Vesterlund.

Según un nuevo estudio sobre la paridad de género, se necesitarán 132 años para alcanzar la igualdad total si seguimos avanzando al ritmo actual.

El informe Global Gender Gap publicado por el Foro Económico Mundial en julio de 2022 arrojó que la crisis del costo de vida no está ayudando y está afectando de manera desproporcionada a las mujeres.

El sur de Asia tiene la brecha más amplia y se necesitarán unos dos siglos para alcanzar la paridad.

De acuerdo con el estudio, la pandemia de covid-19 ha hecho retroceder la paridad de género una generación, y el sur de Asia tiene la brecha más amplia donde estima que llevará unos dos siglos alcanzarla.

Lise Vesterlund, profesora de economía de la Universidad de Pittsburgh, argumenta que esta brecha solo se ampliará aún más si las mujeres continúan asumiendo «tareas domésticas» en la oficina.

La académica colaboró ​​con tres de sus amigas para escribir un libro llamado The No Club: Putting a Stop to Women’s Dead-End Work («El club del no: poniendo fin al trabajo de las mujeres en un callejón sin salida»).

Vesterlund argumenta: «Si haces mucho trabajo del tipo no promocionable, vas a experimentar también mucho más estrés emocional, agotamiento y desgaste porque no estás usando las habilidades».

«Tareas domésticas de oficina»

Estas mujeres compartieron sus experiencias con BBC Mundo.

Edith de México: «Mi jefe de departamento me pidió que le hiciera una cita para que renovara su licencia, lo denuncié a Recursos Humanos. Pero me despidieron tres semanas después porque la empresa dijo que yo no sabía respetar la autoridad de mi jefe ni trabajar en equipo».

Gabriella de Argentina: «El trabajo de secretaria/asistente en muchas firmas de abogados incluye preparar café, comprar almuerzos, limpiar y lavar platos, limpiar la mesa de la sala de reuniones y mucho más además del trabajo administrativo, y los salarios son ridículamente bajos».

Silvia (no es su nombre real) de Chile: «Trabajaba para una gran empresa embotelladora internacional. Un día el gerente nos trajo un pastel para compartir. En ese momento, la proporción entre mujeres y hombres era de uno a cuatro. A pesar de eso, el gerente se volvió hacia mí y me pidió que cortara el pastel y lo repartiera. Me congelé».

Cómo decir no con éxito

Lise Vesterlund.

FUENTE DE LA IMAGEN – LISE VESTERLUND

Lise Vesterlund advierte que el trabajo no promocional puede causar daño emocional y agotamiento.

María, la secretaria de Argentina que citamos anteriormente, asegura que hace tanto «trabajo doméstico de oficina» para su jefe que su situación le da vergüenza.

«Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Ahora es como una relación padre-hija. Podría haber dicho que no de una manera educada sin confrontarlo, pero nunca le dije que no. No sé por qué», admite.

«Sé que estoy sobrecalificada para el trabajo. A menudo me pregunto por qué estoy haciendo esto».

Lise Vesterlund acepta que decir que no no es fácil y les aconseja a las mujeres que negocien.

«En lugar de simplemente decir que sí, puedes decir: ‘Haré esta tarea, pero si la hago, no voy a poder dedicar suficiente tiempo para el lanzamiento del producto’, etc.».

«Ponerlo del lado del negocio es lo mejor, porque al final del día demuestra que esto está perjudicando a la empresa misma».

La experta afirma que los cambios solo vendrán cuando los gerentes se den cuenta de que asignar estas tareas adicionales afecta el trabajo real.

María, que actualmente estudia un doctorado, planea renunciar a su trabajo actual, pero se compromete a decir que no en sus roles futuros.

Por su parte, la nigeriana Rafat le dice a la BBC que, aunque a menudo hay poco espacio para que las mujeres negocien en ciertos entornos socioculturales, está de acuerdo en que decir que no funciona, y nos da un ejemplo que surgió en su trabajo como voluntaria.

«Era la única mujer en una reunión, y era la más experimentada. Sin embargo, me pidieron que tomara notas. Los miré y les dije que necesitaban contratar a una secretaria para que tomara notas».

¿Y adivina qué? Eso hicieron.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. A las mujeres en el lugar de trabajo a menudo se les pide que realicen «tareas domésticas» en la oficina.

FUENTE RESPONSABLE: Swaminathan Natarajan. Servicio Mundial de la BBC. 26 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Empleo/Salud Mental/Vida sostenible/Salud de la Mujer.

 

 

 

 

 

 

 

El liderazgo consciente es tendencia en el ámbito laboral y busca cambiar las reglas del juego.

Natalia Figueroa Morello explica acerca del liderazgo consciente, la nueva manera de liderar que equilibra vida personal y laboral, con las necesidades de la organización y la de sus colaboradores.

Hoy en día las dinámicas y lógicas laborales se transforman vertiginosamente. Surge entonces la necesidad de contar con líderes que no solo abracen el cambio, sino que lo hagan siendo conscientes del impacto de sus decisiones dentro del entorno organizacional.

Liderar conscientemente es buscar el equilibrio de la vida personal con las necesidades del equipo y su organización, tanto para alcanzar los objetivos de la organización como para potenciar el crecimiento personal y de los colaboradores.

Natalia Figueroa Morello, emprendedora que brinda consultoría a organizaciones, profesionales y líderes que necesitan desarrollar sus habilidades de liderazgo y aumentar el desempeño de sus equipos de trabajo, explica la importancia de tener una perspectiva de 360° al momento de analizar y resolver problemas organizacionales.

Al observar el comportamiento de las organizaciones se evidencia que en muchos casos los problemas que enfrentan son recurrentes: «Las empresas cada cierto tiempo vuelven a tener los mismos problemas financieros, tienen alta tasa de rotación de personal no deseada, sus equipos no se desempeñan satisfactoriamente y todo impacta en la rentabilidad. Como consultores no podemos seguir analizando cada problema de manera individual porque eso no conduce a una solución final».

Es necesario comprender que cada organización es una entidad compleja, formada por un conjunto de personalidades diferentes. Cada persona que llega a la empresa viene con un bagaje de emociones y de creencias distintos, producto del sistema en el que se ha desarrollado, y tiene que adaptarse al sistema de creencias de la organización.

«Frente a esta situación, me di cuenta de que para lograr los resultados deseados es importante trabajar con todos los miembros del equipo. desde el CEO hasta el maestranza, alineando esos sistemas de creencias y generando unicidad en el equipo de trabajo. Es necesario conocer los estilos de pensamiento, la personalidad y la emocionalidad de cada integrante para poder aumentar la efectividad y contribuir mejor al logro de los objetivos organizacionales», agrega Figueroa Morello.

Esto se deduce de que los equipos de alto desempeño son efectivos porque trabajan para empresas que se preocupan por su gente al alinear las metas personales con las metas organizacionales.

En este sentido, la clave de la consultoría es abordar de manera holística los problemas organizacionales y profesionales. Recientemente, Natalia realizó un evento empresarial en Miami, Florida, para hablar sobre la importancia de desarrollar una organización con una perspectiva de 360°. De esta manera, busca compartir con el mundo empresarial el concepto de liderazgo consciente y lograr un mayor alcance de esta transformación en las dinámicas de trabajo.

Natalia Figueroa Morello en el evento sobre liderazgo consciente dirigido a empresarias, desarrollado en el Four Seasons de Miami. 

«No es posible alcanzar los resultados deseados sin desbloquear aquellos patrones de comportamiento organizacionales e individuales que generan emociones que impiden alcanzarlos. Para ello, es necesario conocer cómo y quiénes conforman los equipos de trabajo, sus estilos de pensamiento y sus personalidades con el fin de sacar lo mejor de ellos para poder unir sus acciones con las de la organización», y concluye: «Para administrar y ser responsable de los demás y de cualquier organización, es necesario hacerlo de manera consciente, lo que implica compromiso, empatía, generosidad e integridad».

Imagen de portada: Gentileza de El Cronista

FUENTE RESPONSABLE: El Cronista. Argentina. 5 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Empleo/Relaciones Laborales/Equilibrio

«Existe la idea de que todo el tiempo se produce algún tipo de progreso tecnológico. Pero eso es una fantasía».

Llevamos años escuchándolo a través de libros, informes, noticias y expertos: el progreso industrial está llevando inevitablemente a la destrucción de muchos trabajos… Y estamos por entrar en una nueva era.

¿Pero es realmente así?

Jason Resnikoff, profesor titular en el Departamento de Historia de la Universidad de Columbia y especialista en historia laboral, del capitalismo global y de la tecnología, no lo cree.

El autor del provocador ensayo «Labor’s End: How the Promise of Automation Degraded Work» (El fin del trabajo: cómo la promesa de la automatización ha degradado el trabajo»), está convencido de que detrás del término «automatización» se esconde en realidad el deseo de la industria de intensificar el trabajo de las personas.

A cambio, eso sí, de sueldos más bajos, jornadas extenuantes, pérdida de poder y menoscabo de sus derechos.

¿Qué lo lleva a desmentir esa idea que escuchamos desde hace años de que la automatización y la robotización van a acabar con numerosos empleos y que los robots harán las tareas que hoy hacen empleados?

Desde los albores de la industrialización, las máquinas han tenido tendencia a degradar el trabajo en lugar de reemplazarlo.

Ya con el comienzo de las máquinas de vapor y su uso en la industria textil, hubo gente que pensó que el vapor reemplazaría el trabajo humano.

Pero no se puede hablar solo de máquinas, sino de máquinas dentro del capitalismo.

Al capitalismo como sistema le gusta usar recursos, muchos recursos. En cierto sentido es muy ineficiente, pero también tiene muchos tentáculos: no deja que los recursos permanezcan inactivos, tiene un hambre de poder infinito.

Lo que en realidad terminan haciendo las máquinas para el propietario capitalista de la fábrica es encontrar formas de mantener a raya los costes. Y ahí entramos en lo que yo llamo el discurso de la automatización.

¿Y cuál es ese discurso?

Existe la idea de que todo el tiempo se produce algún tipo de progreso tecnológico. Pero eso es una fantasía.

La forma en que realmente funcionan las cosas es que si eres un empleador tratas de obtener ganancias, y eso significa que tienes que encontrar una manera de hacer que tu mano de obra sea barata.

Fäbrica

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Y las máquinas pueden lograr eso de muchas maneras: a veces pueden reemplazar a un ser humano haciendo una cosa; a veces pueden aumentar la productividad…

Pero lo que encontré en mi investigación es que con mucha más frecuencia las máquinas lo que hacen es oscurecer el trabajo de las personas, ocultarlo literalmente. Y cuando un trabajo está oculto, no necesita ser pagado.

Alguien que realiza por ejemplo un trabajo administrativo gana un salario. Pero si puedes hacer que esa persona trabaje en su casa, que trabaje día y noche, que trabaje antes de irse a la cama y no tienes que pagarle por eso, entonces obtienes más valor por ese trabajador.

Eso es algo que ocurre todo el tiempo, especialmente con los trabajadores de «cuello blanco», y que vimos aumentado durante la pandemia.

¿Y qué pasa con los trabajos que realizan los obreros que llevan mono azul?

En muchos de esos empleos se dice que la máquina está haciendo el trabajo, aunque en realidad es una persona la que lo hace.

Pero diciendo eso a los trabajadores se les puede pagar menos.

Por otro lado, detrás de la idea de la máquina también hay una especie de aura.

Las máquinas son muy espectaculares, parecen algo mágico, aunque siempre dependen de una persona que las active.

¿Considera entonces que la automatización es más una ideología que una tecnología?

Sí, la automatización es principalmente una ideología.

No sé sabe bien cuándo se empezó a usar el término, pero en los tiempos modernos se «inventó» en la década de 1940 en la Ford Motor Company.

Y allí nunca se usó para hablar de una pieza de tecnología o un proceso específico, aunque pueda parecer que sí, que significaba reemplazar el trabajo humano con máquinas.

¿Y qué significado tenía entonces la palabra automatización?

En la Ford Motor Company desde el principio fue una idea, una discusión sobre cuál debía de ser el valor del trabajo.

Mujeres trabajando en la Ford Motor Company durante la II Guerra Mundial.

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Mujeres trabajando en la Ford Motor Company durante la II Guerra Mundial.

El uso de la palabra apuntaba a una pregunta política, que hay que situar en la lucha entre empresarios y trabajadores que tuvo lugar a partir de los años 30, cuando en Estados Unidos hubo un gran movimiento de sindicalización industrial.

A diferencia de los países de Europa occidental, EE.UU. desarrolló un estado de bienestar mucho más tarde y mucho más débil.

Y cuando eso sucedió, los empleadores se molestaron mucho, porque se dieron cuenta de que tenían que negociar con sus trabajadores e inmediatamente intentaron encontrar formas que les permitieran evitar tener que reconocer a los sindicatos.

Pero desde 1935, los sindicatos tenían que estar legalmente representados.

¿Y encontraron en la automatización el modo de esquivar a los sindicatos?

Sí. El discurso de la automatización permitió a los empresarios jugar con todo el entusiasmo tecnológico posterior a la II Guerra Mundial, cuando surgieron todos esos asombrosos inventos y la gente estaba muy entusiasmada con la tecnología.

La idea de la automatización permitió que los patrones pudieran decir que sí, que reconocían a los sindicatos, pero que tecnológicamente hablando el progreso los haría innecesarios y obsoletos.

Y emplearon ese argumento, que es muy persuasivo, para quitarle poder a los trabajadores. Pero el trabajo realizado por personas continuó.

En su libro pone un ejemplo muy revelador: muestra cómo la entrada en los años 50 de los primeros computadores electrónicos digitales, que se suponía que iban a hacer mucho trabajo de oficina que hasta entonces hacían personas, no redujeron el número de empleados…

De hecho, probablemente sea el descubrimiento más sorprendente que he hecho durante mi investigación.

La introducción de los computadores en las empresas no fue de ninguna manera un camino recto, porque especialmente en la década de 1950 no eran máquinas que hicieran dinero: eran increíblemente caras, eran muy grandes y no estaba claro cómo se podía rentar de ellas.

Primeras computadoras, años 50.

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Y eso requirió que las empresas privadas presentaran un argumento a su favor. Y usaron el más poderoso que tenían: la automatización.

Dijeron que el valor de los computadores residía en que acabarían reemplazando a los oficinistas, las secretarias, los administrativos… Y que eso sería posible porque las computadoras procesaban información, algo que en una oficina procesaban los empleados.

La mayoría de las personas que hacían ese trabajo eran proletarios y mujeres.

La idea era que esa gente no era en realidad trabajadores y que había que deshacerse de ellos, que no debían tener a toda esa gente en las oficinas.

Pero los computadores no consiguieron eso, ¿verdad?

La historia de la automatización es esencialmente una historia irónica.

No, las computadoras no reemplazaron a esos trabajadores, porque no podían. No eran lo suficientemente sofisticadas, y el trabajo de las personas es algo notable, muy diverso, muy creativo y muy efectivo.

Y si puedes conseguir ese trabajo a bajo precio, es una gran inversión para un jefe.

Lo que sí terminaron haciendo las computadoras, y lo que casi todas las demás máquinas industriales han hecho en la historia, fue abaratar el trabajo humano.

Pero en lugar de deshacerse de trabajadores, la automatización de las oficinas con computadoras hizo que se contratara a más oficinistas para hacerlos funcionar. Aunque muchas veces en peores condiciones.

Oficina

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Pero no me queda claro qué beneficio obtienen los dueños de las fábricas usando máquinas si tienen que invertir en tecnología y necesitan más empleados, aunque sean peor pagados…

Hay un par de cuestiones que hay que tener en cuenta.

La primera es que se pueden obtener ganancias si se contrata a muchos trabajadores más baratos.

Y en segundo lugar, para los gerentes, tan importante como obtener ganancias es quitar poder a los empleados y dárselo a los empleadores, algo que las máquinas les permiten hacer.

Incluso si su negocio no es tan rentable, si no pueden obtener el margen de beneficio que esperaban, no sería rentable en absoluto si sus empleados fueran los dueños del negocio.

Esa es una de sus principales preocupaciones: asegurarse de que los trabajadores tengan el menor poder posible. Y eso realmente lo hizo la automatización.

La gran conclusión de mi investigación y de mi libro es que la automatización es un argumento para los jefes, que el progreso tecnológico se utiliza para hacer que los trabajadores pierdan poder.

¿Y qué se puede hacer para revertir la situación, para que los trabajadores recuperen el poder que han perdido con la automatización?

Creo que se pueden que hacer muchas cosas, empezando obviamente por aumentar el poder en el accionariado de los trabajadores.

La revolución neoliberal no ha cambiado la naturaleza del capitalismo.

Obreros trabajando en una fábrica

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Una cosa que hace el capital es generar fronteras nacionales, muy débiles para el capital pero muy difíciles de superar para las personas.

Uno de los sellos distintivos de la automatización es que no se trata sólo de que los propietarios pueden controlar el capital, las máquinas y la fábrica, sino de que puedan moverlos por todo el mundo.

Y lo hacen argumentando que son las máquinas las que hacen el trabajo, cuando en realidad son otros trabajadores.

Los trabajadores compiten así con otros trabajadores.

En esta situación, y después de las revoluciones liberales de los años 70 y 80, creo que definitivamente los movimientos laborales deben ser globales. Deben de trabajar juntos, porque así es exactamente como funciona el capital.

Creo que a menos de que el trabajo se convierta en un movimiento explícitamente político no puede tener éxito, porque en el momento en que las élites en la política pueden abandonar a los trabajadores, los abandonan.

Hay un millón de organizaciones laborales en el mundo tratando de saber cómo pueden conseguir más poder.

Para mí, la respuesta tiene que tener tres ingredientes: tiene que ser un movimiento internacional, tiene que ser un movimiento político y, finalmente, tiene que centrarse en los medios de producción en sí.

La Inteligencia Artificial (IA), ¿puede empeorar las cosas?

Creo que las puede hacer mucho más oscuras.

En nuestro discurso hoy se habla de automatización, pero la otra palabra que significa automatización es IA. Tiene una especie de poder mágico pero su discurso es muy similar al discurso de automatización de los años 50, 60 y 70.

Robot

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Muy a menudo con la IA, como con las computadoras, cuando se rastrea quién hace el trabajo se encuentran personas.

Personas con un trabajo mal remunerado y con no muy buenas condiciones.

La IA acelerará el trabajo humano que existe y lo oscurecerá, así que diría que definitivamente es posible que degrade el trabajo aún más.

¿Cuál es el principal mensaje de su libro con el que le gustaría que se quedaran sus lectores?

Si tuviera que elegir uno, que cada vez que lean u oigan la palabra automatización reflexionen.

El término automatización debería llevar siempre comillas, porque no se trata de una fuerza tecnológica sino que es un término político al que recurren los dueños de las empresas para aprovecharse de los trabajadores.

Cada vez que les hablen de maravillas tecnológicas, la respuesta inmediata de la gente debería ser la sospecha.

Imagen de portada:CORTESÍA JASON RESNIKOFF.Jason Resnikoff.

FUENTE RESPONSABLE: Especial para BBC Mundo. Por Irene Hernández Velasco. 24 de junio 2022.

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