Quién es María Asunción Aramburuzabala, la mujer más rica de México.

María Asunción Aramburuzabala es una de las pocas mujeres que participan en el Consejo Mexicano de Negocios.

La mujer más rica de México asegura que nunca tuvo vocación de ser empresaria, sino que una promesa realizada a su padre antes de morir le obligó a formarse en un mundo de negocios que le era casi completamente desconocido.

Hoy, sin embargo, María Asunción Aramburuzabala puede presumir a sus 59 años de una fortuna de US$6.180 millones, lo que según Forbes la sitúa en el quinto puesto de su lista de millonarios de México y como la tercera mujer más rica de América Latina (solo por detrás de la chilena Iris Fontbana y la brasileña Lucia Maggi).

Heredera de la empresa líder de cerveza en México y fabricante de la mundialmente conocida Corona, Grupo Modelo, Aramburuzabala supo multiplicar después esa fortuna familiar gracias a inversiones en el campo inmobiliario, tecnológico, bancario o de telecomunicaciones, entre otros.

«Esa diversificación en sus diferentes negocios y el seguir buscando nuevas áreas en las que invertir su capital han hecho que su fortuna se haya mantenido más constante en los últimos años, porque ha sabido adaptarse para innovar en sus inversiones», opina Roberto Arteaga, editor adjunto de Forbes México.

‘Mariasun’, como la conocen sus personas cercanas, fue también la primera mujer en ingresar en el consejo de administración de la Bolsa Mexicana de Valores y tiene en su currículum el haber participado en los consejos de algunas de las empresas más influyentes de México.

Poco aficionada a prodigarse en medios de comunicación -BBC Mundo solicitó una entrevista con la empresaria pero no obtuvo respuesta-, Aramburuzabala participó el año pasado en el podcast Cracks donde habló sobre sus claves para el éxito, de los orígenes humildes de su familia, de cómo aprendió a moverse en un mundo dominado por hombres y de sus planes de futuro.

«Destacaría de ella su enfoque y determinación. Aunque en la entrevista es muy sencilla, amable y abierta, no puedes dejar de percibir su gran fuerza. Debe ser muy retador ser su oponente en cualquier situación», recuerda de aquella conversación Oso Trava, emprendedor, asesor en desarrollo de negocios y conductor del podcast.

El imperio familiar de la cerveza

El origen cervecero de la fortuna de Aramburuzabala comienza en el pequeño municipio vasco de Eskoriatza, en el norte de España. En una familia numerosa y muy humilde nació su abuelo Félix, quien se dedicaba a transportar piedras en carretas de bueyes para ser usadas en construcciones.

María Asunción Aramburuzabala

Foto: Getty

Lista de millonarios de México 2022

  • Carlos Slim:
  • US$81.240 millones
  • Germán Larrea:US$30.850 millones
  • Ricardo Salinas:US$12.450 millones
  • Familia Baillères:US$6.650 millones
  • M.A. Aramburuzabala:US$6.180 millones

Fuente: Forbes

Como tantos otros, a inicios del siglo pasado decidió viajar a América en busca de oportunidades. En México comenzó en el negocio de la levadura y, tras conocer al entonces presidente de Grupo Modelo, se acabó convirtiendo en su socio y en uno de los principales impulsores de la compañía.

De su familia y esos orígenes humildes, Aramburuzabala asegura que aprendió «la honestidad, la disciplina y el trabajar largas jornadas de trabajo».

Tras la muerte de su abuelo, fue el padre de María Asunción, Pablo Aramburuzabala, quien heredó su parte de la empresa. Cuando este fallece víctima de un cáncer terminal, es a ella a quien le toca tomar las riendas con solo 32 años por petición expresa de su padre.

Cerveza Corona

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala fue una de las herederas del grupo fabricante de la cerveza Corona.

«(Él) estaba ya muy, muy grave, y esa promesa que yo le hice de cuidar a la familia… fue algo que a mí me determinó. Es algo que cargo todavía con ello (aunque) lo haría sin esa promesa (…). He sido como el guardián y el hombre de la familia», reconoció en su entrevista del año pasado.

Recuerda sus inicios como una etapa muy difícil. Tras casarse con el empresario Paulo Patricio Zapata a la edad de 19 años, Aramburuzabala estudió la carrera de contaduría pública y tuvo a sus dos hijos.

Pero cuando fallece su padre, lo cierto es que la hoy empresaria se dedicaba a las labores del hogar y resume con una sola frase su situación en aquel momento: «Yo fui de la cocina a la oficina (…). No fue que yo tuviera vocación de ser empresaria, sino que fue más bien enfrentar la necesidad».

Años de aprendizaje

Asegura que, en ese momento, empresarios y banqueros cercanos intentaron aprovecharse de la familia y sacar beneficio de su inexperiencia en el sector. Pero su madre y su única hermana confiaron en ella para ponerse al frente de los negocios.

«Les dije: ‘Tengo que aprender, pero sí les digo que yo no me voy a aprovechar de ustedes’. No es que me escogieran porque fuera muy buena, la verdad que tampoco había mejor… o sea, era yo la opción», admitió quien pasó a ocupar el cargo de vicepresidenta de Grupo Modelo.

Después conocería a Carlos Slim, el hombre más rico de México, y de quien dice que sí recibió ayuda y recomendaciones. «Él tiene todo para aprender porque es una persona inteligentísima (…). Es una persona que no se le va nada, que está en todo, que conoce todas sus inversiones… Es impresionante el control que tiene», destacó.

Carlos Slim

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala asegura que Carlos Slim fue uno de los primeros grandes empresarios en prestarle apoyo.

Aramburuzabala, quien se define a sí misma como «una mujer de carácter» e «increíblemente dura» consigo misma, se impuso para tomar entonces su lugar en los negocios y fundó la firma de inversiones Tresalia, en alusión a «tres aliadas» (su madre, su hermana y ella) para diversificar sus operaciones.

Consciente de su falta de criterio para saber dónde invertir en aquel entonces, optó por rodearse de abogados y asesores en quienes no delegaba al 100%. «Yo iba (con ellos) y me sentaba en todas y cada una de las reuniones que había. Y pues así aprendí», reveló.

Según Arteaga, de Forbes México, el gran acierto de Aramburuzabala es «saber escuchar» y contar con expertos a quien «poder cuestionar al máximo» para entender el futuro de los negocios. «Su gran crédito no solo fue administrar una fortuna heredada, sino mantenerse por sus constantes inversiones», le dice a BBC Mundo.

Pero en 2013, Grupo Modelo fue vendida a la multinacional belgo-brasileña AB InBev. Y aunque la mayoría de directivos decidió desvincularse por completo de la compañía, ella optó por permanecer como accionista.

«Soy una gente medio sentimental en el sentido de que las raíces me pueden (…). Es mi DNA y yo creo que es algo que nunca voy a dejar», dijo, a la vez que se definió como «chelera (cervecera) y tequilera».

Una mujer en un entorno machista

Sobre el camino recorrido hasta convertirse una de las pocas mujeres en ocupar tan alto cargo, Aramburuzabala reconoce que no fue nada fácil desembarcar en la directiva del negocio familiar.

«No hay ningún negocio más machista que la cerveza. Y mi papá va y tiene dos mujeres (hijas)», recordó. Su madre, en cambio, las animó siempre a que creyeran en sus posibilidades. «Despierten. Aquí ustedes se tienen que preparar, porque aquí no hay hombres en la familia y ustedes van a tener que enfrentar su terreno», les decía a ella y su hermana.

Y aunque en sus inicios como empresaria reconoce que la participación de las mujeres en los negocios era casi «nula», hoy ve satisfecha cómo participan más en la vida política y en puestos de poder en las empresas.

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – YOUTUBE / OSO TRAVA

Aramburuzabala fue entrevistada el año pasado en el podcast Cracks que recibe a empresarios y personalidades para conocer sus claves para el éxito.

«Nosotras mismas nos decimos muchas veces que no se va a poder. Tenemos que romper ese paradigma de aquí no puede haber mujeres (…). Tenemos que aventarnos (lanzarnos) y hacerlo», opinó, a la vez que apostó por más diversidad en las juntas directivas. «Se traen otras visiones y la conversación se enriquece».

Rosalía Lara, editora de Inteligencia de la revista Expansión en cuya lista de ‘Las 100 mujeres más poderosas de los negocios’ aparece Aramburuzabala en el segundo puesto, destaca cómo en México sigue siendo común que los hombres sean quienes hereden los negocios y las mujeres se centren en temas filantrópicos.

«Ese no fue el caso de Aramburuzabala, que fue más allá al participar como consejera en otras compañías, lo que no es para menos. México ocupa el último lugar de América Latina en el número de mujeres en los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa con apenas un 7,7%, según un estudio realizado por Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER)», le dice a BBC Mundo.

De su relación con AMLO a los Pandora Papers

En los últimos tiempos, diversos medios publicaron la intención de Aramburuzabala de dejar México tras aumentar sus inversiones inmobiliarias en EE.UU. y Europa mientras vendía operaciones que tenía en su país, como hizo el año pasado con el gigante tecnológico Kio Networks dedicado a los centros de datos.

Detrás de esa decisión, aseguran algunos analistas, estaría -además del impacto de la pandemia- su mala relación con el actual gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, al contrario de la que mantenía con presidentes anteriores.

«Ella ha sabido aprovechar sus relaciones políticas. Recordemos que en 2005 se casó con el entonces embajador de EE.UU. en México (Tony Garza, su segundo marido). 

Fueron años muy fructíferos para ella en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuando sus negocios fueron beneficiarios de muchas licitaciones públicas, sobre todo en tecnologías de la información», afirma Darío Celis, analista económico y financiero.

AMLO junto a empresarios

FUENTE DE LA IMAGEN – GOBIERNO DE MÉXICO

AMLO ha tenido desencuentros públicos (y, en ocasiones, posteriores acercamientos) con empresarios e inversores en México por el supuesto trato de favor que recibían en gobiernos pasados.

Pero muchos de esos contratos, asegura el experto en entrevista con BBC Mundo, no se renovaron cuando López Obrador llegó al poder y Aramburuzabala empezó a sentir «un clima adverso» para sus negocios.

Pero Aramburuzabala niega que esto sea cierto. «Este rumor de que yo me iba de México, que porque el gobierno me trataba mal… (…). Hay que inventar una historia de horror, la verdad es que no hay nada de malo», respondió.

«Es difícil a veces que la gente entienda que vendas tu negocio, porque si lo haces es porque algo pasó y te fue mal. No, ese es nuestro negocio: invertir, crecerlo y después venderlo para tener un profit (beneficio). Y otra vez empiezas un nuevo ciclo», justificó sobre su venta de inversiones en México.

Evolución de la fortuna de María Asunción Aramburuzabala en la última década. .  .

«A mí me lo desmintió algunas veces», responde Celis. «La pregunta es ¿por qué emprende sus nuevos negocios fuera de México? Kio era un gran negocio que no tenía por qué vender. El problema es que ella consideró que México no es un lugar propicio para invertir en este momento con este gobierno, así que decidió hacerlo en el extranjero e irse por un rato», opina.

No es el único tema polémico que le ha salpicado en los últimos años. El año pasado, la investigación sobre los Pandora Papers incluyó su nombre entre la lista de empresarios y políticos que supuestamente movieron fortunas a paraísos fiscales. Aramburuzabala no se pronunció en público sobre esto.

En 2019, la firma de bienes raíces que dirige, Abilia, le ocasionó otro gran quebradero de cabeza. Aquel año despidió a buena parte de los directivos de la inmobiliaria tras descubrir que habían cometido un supuesto enorme fraude financiero en la empresa. Esta situación le afectó tanto que Aramburuzabala reconoció que tuvo que retirarse durante año y medio debido al estrés.

Reinventarse en el futuro

Cuando piensa en cuál ha sido su inversión favorita, Aramburuzabala señala a las escuelas Aliat. «Cuando educas a una persona, le cambias la vida. Es algo super llenador y es algo que ningún otro negocio te da: factor humano», dijo.

De hecho, asegura que si realizó algunas de sus inversiones es porque sentía que eran necesarias para el crecimiento y desarrollo de los mexicanos. «Yo veía las acciones en la Bolsa Mexicana de Valores y decía: ‘¿Cómo es posible que México no tenga una empresa de tecnología pura, que no haya una de educación?'».

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – AFP

Separada de su segundo marido desde 2010 y amante de la fotografía, los animales y el buceo, alguna de sus prioridades profesionales pasa por el campo de las Fintech (empresas que usan la tecnología para brindar servicios financieros) y, aunque de momento no participa en el área de criptomonedas, cree que se tiene que «poner mucho más las pilas» al respecto.

Entre sus objetivos está el preparar la transición de sus negocios a la siguiente etapa de liderazgo -en los que su hijo Pablo ya está implicado- y el reinventarse. «A mí siempre me ha gustado lo que hago, pero me gustaría pensar en algo distinto», dijo.

«¿A lo mejor volver a estudiar? No sé, algo de agricultor o algo así… No tiene que ser de negocio, te puedes reinventar en tantas cosas…».

Imagen de portada: María Asunción Aramburuzabala. Por Cuartoscuro.com

FUENTE RESPONSABLE: Marcos González Díaz; Corresponsal de BBC News Mundo en México. 27 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/México/Negocios/Empresas/Mujeres.

 

 

 

 

 

Japón fue durante décadas el líder mundial en tecnología de consumo. Esta es la historia de su caída.

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No hay imperio que mil años dure y el ruedo tecnológico no marca la excepción. El mejor ejemplo quizás lo deje Japón. Hace décadas el país del sol naciente era el gran foco del sector tech a nivel internacional, el que maravillaba a medio mundo con su impulso, hogar de grandes multinacionales, como Sony, Panasonic o Sharp, y cuna de las calculadoras de bolsillo o el Sony Walkman, gadgets que marcaron a toda una generación. A día de hoy la situación es otra bien distinta.

No es ya que el lugar que ocupa Japón haya retrocedido en el mapa global tech; es que la propia implantación de la tecnología está allí, en las empresas e instituciones de la otrora gran nación innovadora del globo, muy por detrás de la que se maneja en otras naciones.

¿Cómo se explica el cambio?

Lo primero: ¿Qué nos dicen los datos? Pues que Japón está lejos, muy lejos, de encabezar los rankings mundiales de implantación digital. Llega con echar un vistazo a las principales métricas para comprobarlo. Entre los países de la OCDE, Japón ocupa el puesto 27 en competencia digital.

Según los datos que maneja Statista, el año pasado el IMD lo situaba como 28º en el ranking de competencia digital, por detrás de otras naciones, como Corea del Sur o Malasia. Los datos no se corresponden con lo que se podría esperar de la tercera nación más rica del mundo.

El reflejo en la administración y las empresas. Esa realidad deja una huella en la digitalización de la propia administración y las empresas. A pesar de que Japón lanzó su primera iniciativa digital hace ya dos décadas, en 2018 solo el 7,3% de los ciudadanos solicitaba algún trámite online, lejos de los datos de otras naciones con, a priori, un perfil tecnológico menos pronunciado, como Islandia o Eslovaquia. Ese mismo año la ONU lo situaba como el décimo país en gobierno digital.

La situación no es muy distinta en el sector privado. En un comunicado emitido este mismo mes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ponía el dedo en la llaga y deslizaba las ventajas que tendría para el país ahondar en la digitalización, sobre todo tras las lecciones que ha dejado el COVID.

La lección de la pandemia. La conclusión del FMI es muy clara. Y deja una conclusión elocuente. “La pandemia ha subrayado la adopción desigual de la tecnología en Japón. A pesar de que es uno de los mayores usuarios de robots industriales y hogar de una importante industria electrónica, todavía va a la zaga de otras economías en la adopción de la digitalización por parte de las empresas, el gobierno y el sector financiero”, advierte el organismo internacional.

A modo de ejemplo, sus técnicos señalan la “debilidad estructural” con la que se encontraron las empresas cuando quisieron implementar el teletrabajo. “Redujo la producción económica y socavó la productividad en un momento crucial. Los procedimientos en papel obstaculizaron las respuestas del gobierno al brote, lo que retrasó el programa de efectivo de emergencia de 2020″, concluyen.

Más allá de los porcentajes e informes. ¿En qué se traducen los porcentajes e informes? Básicamente en realidades casi, casi surrealistas. Lo relata bien Roland Kelts en un artículo de Rest of World en el que analiza precisamente por qué Japón ha perdido su pulso tras liderar la innovación tecnológica mundial, con realidades que tacha incluso de kafkianas. Cuando se aplicó el teletrabajo, la mayoría de corporaciones niponas se encontraron, por ejemplo, con que carecían de planes de contingencia para operar en remoto. Algunas ni tenían experiencia con Zoom.

El resultado es que, en plena pandemia, cuando se intentaba minimizar al máximo los contactos, hubo empleados que tras una jornada de trabajo en remoto debían coger el metro para ir a la oficina en persona y sellar. El estado de la administración nipona quedó de manifiesto también el verano pasado durante los Juegos de Tokio, cuando los propios atletas se quejaban de la cantidad de impresos en japonés que debían cubrir y el caos con las apps que tenían que descargarse.

Poco después el gobierno del país lanzaba una iniciativa para lograr, al fin, una “Agencia digital”.

Una realidad que se mide en unicornios. Así es. Otra de las formas de ver el fenómeno que registra Japón es analizar su panorama de unicornios, startups jóvenes que superan los 1.000 millones de dólares de valoración antes incluso de su salida a bolsa. La lista de CB Insights, que identifica 1.170 unicornios a nivel global, reconoce solo seis en Japón: Opn, Playco, Spiber, SmartHR, SmartNews y Preferred Networks, enmarcadas en áreas como las Fintech, telecomunicaciones y dispositivos móviles o inteligencia artificial.

Queda lejos de los datos de Estados Unidos, Reino Unido, China o la India. La vecina Corea del Sur sumaba ese mismo año 14 y Singapur contaba con otras 13. El dato no quita en cualquier caso que, en el ranking de los 100 referentes tecnológicos elaborado por Thomson Reuters, aparezcan 13 firmas niponas entre los líderes del sector; pero desde luego sí resulta significativo.

¿Cuáles son las razones? El cambio de tendencia no es nuevo en Japón. Hace una década, en 2012, había ya expertos que alertaban de que el país estaba perdiendo su posición dominante en la electrónica de consumo o incluso el complejo escenario que se abría a sus grandes firmas tech.

¿Las razones? En Rest of World apuntan como una de las claves la propia estructura que en su día favoreció el despegue tecnológico de la nación, una alianza entre el sector público y privado que dio grandes resultados; pero se reveló incapaz de responder con agilidad a la competencia planteada por una nueva generación de emprendedores que empujaba con fuerza desde otras latitudes del mundo. Como lo define Kelts, el “triangulo de hierro” que en el pasado alentó el desarrollo del país, acabó “osificándose” o pareciéndose más bien a una llave inmovilizadora de artes marciales.

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Moneda, cambio de escenario e inversión. No es el único factor, por supuesto. Los expertos señalan una combinación de elementos entre los que se incluye la fortaleza del yen, lo que pudo complicar el traslado de las innovaciones a un mercado de masas o un cambio de escenario en la propia Asia, en el que con los años han ido ganando fuerza China y Corea del Sur.

Otra clave es el respaldo financiero a los proyectos innovadores. El país dispone por supuesto de programas de impulso, incluido J-Startup, que busca generar un ecosistema que apoye los nuevos proyectos innovadores. La realidad sin embargo es que en 2019 las startups recién nacidas, de entre uno y tres años, recibían una media de 91.000 dólares de financiación frente a los algo más de 2,5 millones de las que ya tenían a sus espaldas una trayectoria de entre un lustro y siete años.

Competencia y cultura empresarial. Las últimas décadas han estado marcadas también por el impulso de grandes competidores extranjeros, como Apple, Amazon, Meta o incluso la surcoreana Samsung, que han sabido ganarse una importante cuota de mercado coincidiendo con los años en que firmas niponas, como Sony, Panasonic o Sharp, pasaban por horas bajas.

En la compleja ecuación que explica el cambio de escenario se cuela también, en cierto modo, un factor de cultura corporativa. «Las empresas japonesas, muy ingenieriles y centradas en el producto, no han sido capaces de dar el salto a la era de la experiencia. Siguen haciendo productos que son muy buenos técnicamente pero sin la experiencia de usuario que hoy son capaces de construir compañías como Apple o Samsung», anotaba ya en 2012 el analista Jaime García a 5 Días.

Acertar con el foco. Hay quienes apuntan a otras facetas, como la fijación por el monozukuri, el arte de la fabricación y la apuesta por el avance del hardware. «Este concepto, motivo de orgullo nacional, empujó a las empresas a tratar de fabricar los productos que a menudo eran los más delgados o pequeños, pero que pasaban por alto factores que los usuarios consideran importantes, como el diseño y la facilidad de uso», señala Daisuke Wakabayashi en The New York Times.

Un ejemplo claro es el lector electrónico con pantalla de tinta digital. Sony diseñó el Librie, fundamental en su desarrollo; pero mientras la multinacional japonesa centró sus esfuerzos en la comercialización del dispositivo, otro competidor, Amazon, centró el foco en la venta del contenido, los libros. La realidad, a día de hoy, es que el Kindle descansa en las maletas y mesillas de noche de un buen número de usuarios por todo el mundo mientras casi nadie se acuerda ya de Librie.

Imagen de portada: Gentileza de Xataka.

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Carlos Prego. 2 de Julio 2022.

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Mundo/Historia de la tecnología.

 

El chocolatero que no invierte en publicidad y ahora quiere conquistar Europa: así se creó Rapanui.

Cumple 25 años

Diego Fenoglio aprendió el oficio de su padre turinés y en 1996 fundó su propio emprendimiento. Sus helados, bombones y frambuesas congeladas conquistan a los paladares argentinos y extranjeros.

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Sus trufas y bombones seducen el paladar de los barilochenses desde hace 25 años, aunque sus verdaderos orígenes se encuentran en la tradición chocolatera italiana. En la última década salieron a la conquista de Buenos Aires y hasta se convirtieron en la dulce tentación de la vicepresidente de la Nación. Chocolates, helados y frambuesas bañadas aparecen entre los productos estrella de Rapanui, el proyecto de Diego Fenoglio que ahora quiere enamorar al viejo continente.

Aldo Fenoglio aprendió el oficio de chocolatero en una confitería en Torino. Ahí deleitaba a todos con su producción hasta que la Segunda Guerra Mundial lo llevó a abandonar su país junto a su esposa. Su destino fue San Carlos de Bariloche, donde abrió su propio emprendimiento de chocolates artesanales, Tronador, en 1948.

El padre de Fenoglio abrió su confitería en 1948. Ahí aprendió todo para crear Rapanui.

Desde chico, su hijo Diego iba a la fábrica para mirar y aprender. Al mismo tiempo, durante sus vacaciones de verano, trabajaba sacándole el carozo a las guindas y las cerezas. En los 60 Aldo decidió imprimirle su apellido a sus chocolates y la marca pasó a llamarse Fenoglio. Pero falleció de un infarto y sus hijos Diego y Laura y su esposa Inés tuvieron que hacerse cargo del negocio familiar.

Habiendo aprendido de primera mano el oficio, Diego Fenoglio sentía que, aunque los números de la compañía eran positivos, la calidad de sus productos podía mejorar. «En ese momento tuve la sensación de que nos estábamos masificando demasiado, esa es la verdad. Le planteé a mi familia la idea de cambiar la línea de productos, de hacer algo un poquito más exclusivo y no estuvieron de acuerdo», aseguró en 2018 en diálogo con APERTURA.

RUMBO PROPIO

Fue así que en 1996, junto a un grupo de empleados y algunas máquinas, inició su propio camino con Rapanui. En tanto, la empresa familiar fue absorbida por Havanna en 2012. Abrió su local/fábrica en Bariloche y empezó elaborando bombones, trufas y chocolates de autor.

Diego Fenoglio supervisa personalmente la calidad de los productos .

En los 90, la compañía de su familia había desembarcado en territorio porteño y Diego sacó un aprendizaje de aquella experiencia: el helado era el complemento fundamental para la oferta. El directivo pensó que si en algún momento quería lanzarse en Buenos Aires antes tenía que desarrollar una línea propia. Finalmente en 2009 empezó a vender su helado en Bariloche y dos años después un evento aceleró sus planes.

La erupción del volcán Puyehue cubrió de cenizas la zona y desplomó el turismo. Esto llevó a Fenoglio a armar las valijas para mudarse de la Patagonia a la Ciudad de Buenos Aires. En 2012 abrió su primer local en Recoleta con una inversión de u$s 400.000. Durante tres años se mantuvo así hasta que en 2015 inauguró otros siete. La mayoría de ellos están situados en antiguas casonas para darle un ambiente hogareño y familiar.

¿A QUÉ HORA CIERRA?

Además de los helados, el otro producto estrella de la firma son los Franui, frambuesas congeladas bañadas en chocolate. «Ideamos una nueva categoría pionera en el mundo dulce: es un snack, una fruta, un chocolate congelado. Compite en el rubro de helados y postres, por la forma en la que se exhibe, pero es para cualquier ocasión, haciéndolo versátil a toda situación de consumo y target», asegura el directivo. El producto nació hace más de ocho años y producen más de 1800 toneladas al año en su planta barilochense.

La mayoría de sus locales fueron construidos en casonas antiguas para darle un ambiente hogareño.

En mayo pasado, la marca se volvió tendencia cuando Cristina Fernández la mencionó durante el cierre de una sesión de la Cámara de Senadores. «¿A qué hora cierra Rapanui?», preguntó la vicepresidente a uno de sus colaboradores sin darse cuenta que tenía el micrófono abierto. «Nunca invertí un peso en publicidad», reconoció el empresario. El boca a boca fue una de las claves.

La pandemia lo encontró con un sistema online ya aceitado. En 2019 desarrolló 11 dark kitchens en alianza con Rappi en Buenos Aires y el Interior. También, poco antes de que estallara el virus, realizó su desembarco en Europa con una planta en Valencia para la cual desembolsó 3,5 millones de euros.

Hoy la compañía sigue en manos de Fenoglio pero sus hijos, Leticia y Aldo, también tienen un lugar. El objetivo es llegar con sus frambuesas bañadas a Portugal, Italia, Alemania, Estados Unidos y Canadá. 

Imagen de portada: Gentileza de  APERTURA

FUENTE RESPONSABLE: APERTURA. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/Empresas/Chocolates/Rapanui/Franui/Negocios

LA COLABORACIÓN CIUDADANA, CLAVE

Convertir las especies invasoras en dinero ya es posible (en EEUU).

Tanto el ‘pez león’ como la ‘carpa asiática’, están poniendo en peligro multitud de ecosistemas del país norteamericano. Diversas iniciativas (desde comida para perros como nuevos restaurantes) están ayudando a luchar contra ellas

 

Cuando una especie invasora entra de lleno en un nuevo ecosistema, puede provocar el caos. 

 

Es eso lo que está pasando en muchos lagos y ríos de Estados Unidos con la carpa asiática (aunque en realidad son dos especies diferentes, ‘Catla catla’ y ‘Cirrhinus cirrhosus), procedentes del subcontinente indio. En EEUU su expansión parece imparable, lo que pone en serio peligro el desarrollo y supervivencia de otras especies autóctonas de peces de agua dulce como el salmón. 

 

Además, si sumamos la amenaza de la introducción de estas nuevas especies, los salmones presentes en Norteamérica también están en peligro por otros factores como la pérdida de hábitats naturales a raíz de las acciones del ser humano, el aumento de la temperatura de los océanos y la sobreexplotación pesquera. 

 

Las motivaciones económicas en EEUU han conseguido aumentar la lucha contra las especies exóticas invasoras Debido a que la perca asiática tiene en estos nuevos ecosistemas una superioridad evolutiva con respecto a las especies autóctonas, su expansión está descontrolada y se están buscando soluciones que permitan reducir el problema. 

 

Y parece que se ha conseguido una más que satisfactoria: utilizarlas para elaborar piensos para perros. Esa es la iniciativa que ha puesto en marcha la empresa «Chippin», una gran productora de piensos para mascotas en Estados Unidos, que ha empezado a usar las carpas plateadas y asiáticas, ambas invasoras, para producir sus nuevas gamas de piensos para perros. 

 

Aunque tanto en Asia como en Europa la carpa es uno de los peces de río más consumidos por el ser humano, en Estados Unidos no es nada conocida ni consumida.

Esto hace que su explotación en el país norteamericano sea prácticamente nula, por lo que establecer una industria alrededor de su explotación pesquera y alimentaria está fuera de la ecuación (lo que a su vez provoca que su expansión esté descontrolada).

Pesca deportiva con arco y flecha de carpa asiática en EEUU. Reuters

Pesca deportiva con arco y flecha de carpa asiática en EEUU. Reuters

Pero los estadounidenses son menos selectivos a la hora de alimentar a sus mascotas y, como explican desde Chippin, no les importa que sus perros se alimenten a base de carpas invasoras. Esto permite que esta nueva industria se aproveche unos precios extraordinariamente bajos (dado que la oferta de estos peces de agua dulce es enorme, y su demanda prácticamente nula) y, al mismo tiempo ayuda a poner remedio a un problema que amenaza con destruir muchos de los ecosistemas del continente americano.

Otros aprovechamientos de especies invasoras

Similar es el caso del pez león (del género ‘Pterois’) que, aunque originario de las costas del Índico y del pacífico, consiguió introducirse en el atlántico. 

De forma similar a las carpas, sus ventajas evolutivas han conseguido que sufra una expansión sin precedentes en los arrecifes de la costa este de EEUU y también en el mar Caribe. La ausencia de depredadores, su sistema de defensa (se trata de peces con multitud de aletas punzantes venenosas) y su rápido ciclo de reproducción han conseguido que sean capaces de expulsar de su hábitat a multitud de especies autóctonas de la costa de Florida.

Pez león frito, una nueva receta cada vez más popular en las costas de Florida.

Pez león frito, una nueva receta cada vez más popular en las costas de Florida.

Es por esto que en la ciudad costera de Pensacola, en el estado de Florida, durante los últimos 15 años se ha llevado a cabo una gran campaña para conseguir popularizar la carne de pez león, que, unida a una gran permisividad en cuanto a la pesca amateur de estas especies ha conseguido su objetivo. 

Actualmente, son muy comunes en toda la costa del estado americano los restaurantes especializados en la venta de la carne de este pez, lo que a su vez ha motivado una expansión tanto del turismo pesquero como de la industria especializada en la comercialización de este producto, consiguiendo por primera vez en 2020 que algunas especies autóctonas regresen a las costas de Pensacola.

La lucha contra las especies invasoras es muy difícil, pero si, como hacen los estadounidenses, somos capaces de encontrar motivaciones económicas para cuidar del medio ambiente y proteger nuestros ecosistemas, tendremos mayor probabilidad de éxito.

Imagen: Gentileza El Confidencial

FUENTE: El Confidencial – Medio Ambiente – Sociedad – Empresas – Por Álvaro Hermida