Japón y Australia le piden a su población que apague la luz.

¿Puedes apagar la luz durante varias horas al día? Esto le han pedido los gobiernos de Japón y Australia a sus ciudadanos.

Japón instó a las personas que viven en Tokio, la capital, y sus alrededores que usen menos electricidad y, específicamente, que apaguen luces innecesarias durante tres horas a partir de las 3 de la tarde.

Mientras, en Australia se ha dicho a los habitantes de Nueva Gales del Sur -un estado que incluye a la ciudad más grande del país, Sidney- que no deberían usar electricidad entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche.

Ambos países se enfrentan en estos días a unas condiciones climáticas extremas.

Durante el fin de semana, la temperatura en el centro de Tokio superó los 35°C, mientras que la ciudad de Isesaki, al noroeste de la capital, registró un récord de 40,2°C, la temperatura más alta jamás registrada en junio para Japón.

En el caso de Australia, la ola de frío ha provocado que las temperaturas desciendan «entre 6 y 10 grados por debajo de lo normal», dijo Sarah Scully, experta de la Oficina Australiana de Meteorología, en su cuenta de Twitter.

Detrás de la petición de reducir el consumo ante esta ola de calor y de frío respectivamente, está el mismo problema: escasez de energía.

Solo el aire acondicionado

El gobierno de Japón estima que los suministros de energía del país se reducirán a medida que pasen los días más calurosos. Aunque la advertencia se ha hecho más fuerte en estos días, las autoridades han advertido durante semanas sobre una crisis energética a medida que aumentan las temperaturas.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria pidió que se apagaran las lucen innecesarias, pero que podían «usar adecuadamente el aire acondicionado e hidratarse durante las horas de calor» para evitar posibles lipotimias.

El pasado domingo, el ministerio advirtió que esperaba que cayera la capacidad de generación de electricidad y, por ello, la capacidad de mantener el suministro estable.

Imagen de la Sydney, en Australia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En Australia, la escasez en el suministro de carbón ha hecho que las autoridades pidan que se baje el consumo de energía.

Aunque los proveedores de electricidad están trabajando para aumentar el suministro, el ministerio dijo que la situación era «impredecible» a medida que suben las temperaturas.

«Si hay un aumento en la demanda y problemas repentinos de suministro, el margen de reserva caerá por debajo del mínimo requerido de 3%», dijo.

Chris Bowen, ministro de energía de Australia, ha dicho que las personas no deberían usar electricidad en el rango horario de la tarde si «tienen esa posibilidad» y ha pedido a la población que se conserve la mayor cantidad de energía posible.

A pesar de las medidas restrictivas, dijo que estaba «convencido» de que los apagones podrían evitarse.

Sin suministros

El suministro de energía de Japón ha sido escaso desde que, el pasado mes de marzo, un terremoto en su región nororiental obligó a algunas plantas de energía nuclear a suspender sus operaciones.

También han cerrado varias plantas de combustibles fósiles envejecidas en un intento por reducir las emisiones de dióxido de carbono.

En el caso de Australia, hablamos de uno de los mayores exportadores de carbón y gas natural licuado del mundo. Tres cuartas partes de la electricidad del país todavía se generan con carbón.

Bombillas de luz en Madrid, España.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los precios de la factura de la luz han subido en todo el mundo.

En las últimas semanas, Australia ha sufrido el impacto por las interrupciones en el suministro.

Por un lado, a principios de año las inundaciones afectaron a algunas minas de carbón. Por otro, alrededor de una cuarta parte de la capacidad de generación de electricidad a carbón de Australia está actualmente fuera de servicio debido a cortes inesperados y mantenimiento programado.

Alta demanda, baja reserva, alto precio

Ya sea por la necesidad de poner el aire acondicionado o la calefacción, en ambos países ha subido la demanda de electricidad.

Y, a la vez, el precio. Y esto es una tendencia mundial.

Ya durante el año pasado, Europa estaba registrando un aumento de la electricidad. En septiembre, los precios alcanzaron niveles récords durante varias semanas.

En España no se pidió a los ciudadanos que apagaran las luces a ciertas horas, pero hubo una medidas que, sin duda, ha movido a la población a cambiar sus hábitos de consumo.

A partir de junio de 2021 se creó un mapa de precios donde se distingue entre horas punta, llano y valle. Así, las horas donde es más económico poner una lavadora es entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana y, la franja más cara, de 10h a 14h y entre 18h y 22h.

En ese momento, había ya bajas reservas de energía y un panorama donde subía la demanda pero la oferta no iba a la par.

Se sumó a esto la crisis de materias primas, promovida por una caída en el inventario tras la reapertura de la economía a medida que las restricciones por la pandemia bajaban.

El toque final (por ahora) para este ciclo de escasez y subida de precios llegó en febrero, con la invasión de Rusia a Ucrania.

Algunos productores de electricidad han visto cómo se disparan los costos a medida que los precios mundiales del carbón y el gas suben por las sanciones impuestas a Rusia.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. La ola de calor en Japón ha hecho que aumente el consumo de electricidad.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 28 de junio 2022.

Japón/Australia/Rusia/Energía

 

 

 

Por qué hay una «fiebre del oro» con los combustibles fósiles en el mundo (pese a los llamados contra el cambio climático).

Las promesas de combatir el cambio climático sembradas en noviembre de 2021 durante la cumbre mundial sobre el cambio climático COP26, podrían estarse marchitando con la actual guerra de Rusia en Ucrania.

Durante el encuentro, realizado en Glasgow, casi dos centenares de gobiernos suscribieron un documento que fija la agenda para la lucha contra este problema global durante la próxima década.

Allí acordaron que este 2022 actualizarían sus objetivos sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y se comprometieron a ir eliminando los subsidios que reducen artificialmente -y por tanto facilitan el consumo- de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural.

Pese a esas promesas, poco meses más tarde, la producción y consumo de este tipo de combustibles ha recibido un fuerte empujón gracias a la invasión rusa a Ucrania.

Un informe publicado esta semana sobre el impacto de esa guerra en la lucha contra el cambio climático asegura que en la actualidad hay una especie de «fiebre del oro» global para la construcción de infraestructura para producir, transportar o procesar combustibles fósiles, en especial, gas natural licuado (GNL).

El documento fue elaborado por Climate Action Tracker (CAT, por sus siglas en inglés), un proyecto científico independiente que hace seguimiento a los acciones de los gobiernos para enfrentar el cambio climático y las contrasta con los objetivos del acuerdo de París de «mantener el calentamiento bien por debajo de 2°C y hacer esfuerzo para limitar el calentamiento a 1,5°C».

El informe destaca, entre otras cosas, los planes para construir nuevas plantas de GNL en Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos, mientras países como Estados Unidos, Canadá, Qatar, Egipto y Argelia prevén incrementar sus exportaciones de este combustible.

Instalaciones de gas natural licuado en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos son algunos de los países que están apostando por contar con nuevas instalaciones de GNL.

Al mismo tiempo, destaca que muchos productores de combustibles fósiles han aumentado su producción, mientras que gobiernos en más de una decena de países desarrollados están reduciendo los impuestos sobre el combustible o sobre el consumo de energía, incentivando así su consumo.

La idea de aumentar el consumo de combustibles fósiles para responder a la crisis energética actual fue cuestionada este martes por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien dijo que invertir dinero en carbón, petróleo o gas para enfrentar las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania es «ilusorio».

Agregó que la fórmula de consumo global de energía no funciona y que usar más carbón solamente reforzará el «flagelo de la guerra, la contaminación y la catástrofe climática».

BBC Mundo conversó con Niklas Höhne, un experto del NewClimate Institute, una ONG con sede en Berlín que forma parte del consorcio que elabora el CAT, sobre los hallazgos de este estudio y cuáles son los retos que plantea la actual situación para el combate contra el cambio climático.

Rayita

Climate Action Tracker hizo un estudio sobre la respuesta mundial a la Guerra de Ucrania desde la perspectiva de la lucha contra el cambio climático. ¿Qué hallaron?

En este momento, hay gobiernos que están tratando de hacer las cosas de manera diferente debido a la crisis energética. Tienen que hacer frente ahora a esta situación en la que no seguirán importando combustibles fósiles de Rusia.

Entonces, pueden hacer dos cosas: intentar obtener los recursos fósiles de otros lugares; o trabajar a favor de más eficiencia y energías renovables.

Desafortunadamente encontramos que en la mayoría de los países están viviendo una especie de «fiebre del oro» hacia la nueva infraestructura de combustibles fósiles, nuevas tuberías de gas natural licuado (GNL), nuevos puertos de GNL y nuevos campos de petróleo y gas.

Eso es muy contraproducente para la política climática porque una vez que se construya esta infraestructura, se utilizará durante varias décadas y nos atará a un futuro muy alto en consumo de carbono.

¿Por qué esperan que esta nueva infraestructura sea utilizada durante varias décadas?

Lo que ocurre con la nueva infraestructura es que es costoso construir un gasoducto y eso significa que una vez que lo construyes, los inversionistas quieren usarlo durante décadas.

El problema es que queremos reducir el consumo de gas a 0 a nivel mundial para mediados de siglo y si ahora construimos nueva infraestructura, esa reducción será muy difícil. Entonces, estas inversiones nos atarán a altas emisiones de gases de efecto invernadero o terminarán como activos abandonados.

Terminal de GNL en Grecia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Para poder importar el GNL, los países necesitan contar con terminales marìtimos construidos expresamente para ese fin.

Le preocupa la construcción de estas nuevas infraestructuras. Pero, ¿de qué otras maneras están trabajando los gobiernos en contra de los objetivos climáticos en la crisis actual?

El problema principal es la infraestructura, pero hay otro tema que actualmente casi todos los gobiernos que evaluamos han apoyado a sus consumidores con reducciones de impuestos a los combustibles fósiles. Esta no es una buena idea.

Puedo entender que los gobiernos quieran ayudar a sus consumidores e industrias, pero solo deberían apoyar a aquellos que realmente lo necesitan.

Más a la población pobre o a la industria que está realmente en peligro, pero en cambio lo que están haciendo es reducir los impuestos sobre los combustibles fósiles y eso significa que reducirán la presión para todos los ciudadanos y las compañías petroleras, incluso con aquellos que pueden permitírselo y que pueden abandonar los combustibles fósiles. Esa tampoco es una buena idea.

Pero en el contexto actual, cuando la inflación y los precios de la energía están tan altos, ¿cuáles son las alternativas para los gobiernos porque a mucha gente le cuesta llenar el tanque de gasolina de su auto para ir a trabajar. ¿Hay alguna solución viable que recomendaría?

Sí, si se trata de una compensación por los precios más altos de la energía, entonces uno debería compensar a los hogares más pobres y no compensar a los hogares más ricos.

Algunas personas han propuesto hacerlo sobre una base per cápita, de modo que cada persona reciba la misma cantidad. Otros dicen que es mejor hacerlo a través del sistema tributario para que la población pobre reciba una exención fiscal adicional o dinero extra en el bolsillo, lo que definitivamente sería posible y sería una mejor opción.

Pero la verdadera solución a largo plazo es ahorrar energía y contar con más energías renovables. Ahorrar energía es siempre una opción rentable.

Por ejemplo, conducir más despacio con límites de velocidad, bajar un poco la calefacción en invierno, restringir el acceso de los coches a las ciudades para que la gente utilice el transporte público. Subvencionar más el transporte público para que la gente no utilice los autos, sino el transporte masivo, hay muchas opciones para que los gobiernos ayuden a sus ciudadanos y empresas en esta crisis.

Estación de gasolina en España.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. España es uno de los países en los que el gobierno ha reducido los impuestos al combustible.

En el informe, ustedes señalan que la mayoría de los países occidentales han tratado de reducir o dejar de comprar combustibles fósiles rusos por completo y muchos han anunciado objetivos ambiciosos para la transición a fuentes de energía renovables como la eólica y la solar. ¿No es esto bueno para la lucha contra el cambio climático?

Sí, hay cosas que algunos países están haciendo bien. Varios han aumentado sus objetivos de energías renovables y algunos también han introducido subsidios para el transporte público.

Eso está bien, pero estamos tan atrasados en una política climática y tenemos que reducir las emisiones tan drásticamente que no tenemos tiempo para cometer errores.

La Agencia Internacional de Energía dice que, a partir de ahora, no deberíamos invertir en ninguna nueva infraestructura de combustibles fósiles.

Y si ahora vemos una «fiebre del oro» hacia la inversión en infraestructura energética de combustibles fósiles, eso sí sería un problema grave porque no podemos darnos el lujo de cometer este error.

En este momento, deberíamos usar el mismo dinero, esfuerzo y tiempo para impulsar la eficiencia energética, las energías renovables y no para expandir la infraestructura de combustibles fósiles.

Pero a corto plazo, ¿es realmente posible aprovechar las fuentes renovables para solucionar la crisis actual?

Bueno, la expansión de las energías renovables no es rápida, pero la construcción de un nuevo gasoducto o la construcción de una nueva terminal de GNL tampoco lo es. Entonces tienen el mismo problema.

Lo realmente rápido es reducir el consumo de energía conduciendo más despacio o bajando la calefacción. Eso sería muy rápido, pero desafortunadamente muchos gobiernos no están usando esa opción.

Un técnico repara unos páneles solares en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En medio de la crisis energética, algunos países han renovado su apuesta por las fuentes renovables.

El informe del CAT no menciona a China, el mayor consumidor de energía del mundo. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta de Pekín a esta crisis?

Creo que China está un poco menos afectada por la crisis. Ellos tienen algún comercio de energía con Rusia, pero no son tan dependientes como Europa.

También China está pensando en aumentar sus objetivos de energía renovable. Eso sería bueno. Pero al mismo tiempo, China está pensando en comprar petróleo y gas ahora más baratos de Rusia. En las condiciones de mercado podría hacerlo, pero por otras razones eso no sería una buena señal.

China es muy importante desde el punto de vista climático. Es responsable de 1/4 de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y lo que suceda allí es muy importante para las emisiones globales y el clima global. Además, uno esperaría que la crisis derivara en un mayor impulso hacia la eficiencia y las energías renovables.

¿Qué hay de América Latina? No hay ninguna mención a los países latinoamericanos en su informe…

No. Actualmente las exportaciones de GNL y gas están más concentradas en América del Norte, África y Asia.

Ahora hay otra cosa positiva que hemos visto: algunos gobiernos ahora están haciendo acuerdos para suministrar o comprar hidrógeno verde. Eso creo que es una nueva oportunidad. Pensamos que eso sucedería en cinco años más o menos, pero ya está sucediendo ahora. Así que hay una aceleración que es buena.

América Latina tiene mucho potencial para la energía renovable. Podría pensar en exportar hidrógeno verde hecho a partir de energía renovable y venderlo a Europa u otros lugares, y creo que sería una buena oportunidad de negocio.

Edificio bombardeado en la ciudad ucraniana de Jàrkiv.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Además de la destrucción que ha causado en Ucrania, la invasión rusa ha generado fuertes perturbaciones en el mercado energético mundial.

¿Tiene alguna otra recomendación u otras soluciones alternativas a esta crisis?

Hay un elemento más. Muchas empresas de combustibles fósiles están obteniendo beneficios récord porque los precios de la energía son muy altos y sus precios de producción son los mismos.

Así que ahora definitivamente obtienen ganancias mucho mayores y algunos gobiernos han comenzado a gravar estas ganancias adicionales y reinvertirlas en energías renovables, pero solo unos pocos gobiernos han hecho eso y esa sería otra cosa que los gobiernos podrían hacer ahora.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El gas natural licuado puede ser exportado en barcos y es una de las alternativas a las que recurren los países de la UE para sustituir el gas de Rusia.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Ángel Bermúdez. Junio 2022.

Economía/COP26/Unión Europea/Cambio climático/Medio ambiente/ Industria petrolera/Rusia/Energía/Ucrania/Energías renovables

El pueblo en Francia que se quiere iluminar con organismos vivos.

En una tranquila habitación de un centro de vacunación contra el coronavirus en Rambouillet, una pequeña ciudad francesa a unos 50 kilómetros al suroeste de París, una suave luz azul emana de una fila de tubos.

En fechas próximas, el mismo resplandor azul iluminará la cercana Place André Thomé y Jacqueline Thomé-Patenôtre.

Pero a diferencia de las farolas estándar, que a menudo emiten un fuerte resplandor y necesitan ser conectadas a la red eléctrica, estas luces son alimentadas por organismos vivos a través de un proceso conocido como bioluminiscencia.

Este fenómeno, en el que las reacciones químicas dentro del cuerpo de un organismo producen luz, se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia: está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.

Estos experimentos también están en marcha en toda Francia, incluso en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital.

Variedad natural

Los ejemplos de bioluminiscencia en el mundo natural son muchos.

Las luciérnagas se iluminan para atraer parejas, mientras que algunas especies de algas brillan cuando se agita el agua circundante.

El rape (un pez de aguas profundas) permite que bacterias bioluminiscentes se establezcan en un lóbulo sobre su cabeza como un señuelo tentador para sus presas.

La mayoría de las especies oceánicas luminiscentes emiten una luz azul verdosa que, debido a las longitudes de onda más cortas de los colores, puede viajar más lejos en el océano.

Algunas luciérnagas y ciertos caracoles brillan de color amarillo, y se sabe que el llamado «gusano ferroviario», una larva de escarabajo nativa de las Américas, se vuelve rojo y amarillo verdoso en un patrón que se asemeja a un tren por la noche.

Incluso se ha descubierto que algunos roedores nocturnos que se encuentran en el sur de África tienen cabello que produce un brillo biofluorescente de color rosa intenso.

Las luces de Francia

El brillo azul turquesa en la sala de espera en Rambouillet proviene de una bacteria marina recolectada en la costa de Francia llamada Aliivibrio fischeri.

Las bacterias se almacenan dentro de tubos llenos de agua salada, lo que les permite circular en una especie de acuario luminoso.

Dado que la luz se genera a través de procesos bioquímicos internos que forman parte del metabolismo normal del organismo, su funcionamiento casi no requiere más energía que la necesaria para producir los alimentos que consumen las bacterias.

La bioluminiscencia en las aguas de la bahía Preservation de Tasmania

FUENTE DE LA IMAGEN – BRETT CHATWIN

Se agrega una mezcla de nutrientes básicos y se bombea aire a través del agua para proporcionar oxígeno.

Para «apagar las luces», simplemente se corta el aire, deteniendo el proceso al enviar la bacteria a un estado anaeróbico donde no produce bioluminiscencia.

«Nuestro objetivo es cambiar la forma en que las ciudades usan la luz», dice Sandra Rey, fundadora de la empresa emergente francesa Glowee, que está detrás del proyecto en Rambouillet.

«Queremos crear un ambiente que respete mejor a los ciudadanos, el medio ambiente y la biodiversidad e imponer esta nueva filosofía de la luz como una alternativa real».

Los defensores del proyecto argumentan que la bioluminiscencia producida por bacterias podría ser una forma sostenible y eficiente en energía para iluminar nuestras vidas.

La forma en que actualmente producimos luz, argumenta Rey, ha cambiado poco desde que se desarrolló la primera bombilla en 1879.

Si bien la bombilla LED, que surgió en la década de 1960, ha reducido significativamente los costos de funcionamiento de la iluminación, todavía depende de la electricidad, que se produce en gran parte por la quema de combustibles fósiles.

Glowee

Fundada en 2014, Glowee está desarrollando una materia prima líquida, en teoría infinitamente renovable, hecha de microorganismos bioluminiscentes.

Se cultiva en acuarios de agua salada antes de envasarse en los tubos.

El proceso de fabricación, afirma Rey, consume menos agua que la fabricación de luces LED y libera menos CO2, mientras que el líquido también es biodegradable.

Las luces también usan menos electricidad para funcionar que las LED, según la compañía, aunque las bombillas Glowee producen menos intensidad de luz que la mayoría de las bombillas LED modernas.

las luces de Glowee

FUENTE DE LA IMAGEN – GLOWEE

Las luces de Glowee.

Si bien las luces de Glowee actualmente solo están disponibles en tubos estándar para eventos, la compañía planea producir pronto varios tipos de mobiliario urbano, como bancos para exteriores, con iluminación incorporada.

En 2019, el ayuntamiento de Rambouillet firmó una sociedad con Glowee e invirtió US$109.000 para convertir la ciudad en «un laboratorio de bioluminiscencia a gran escala».

Guillaume Douet, jefe de espacios públicos de Rambouillet, cree que si el experimento tiene éxito, podría conducir a una transformación en todo el país.

«Se trata de una ciudad del mañana», dice Douet. «Si el prototipo realmente funciona, podemos implementarlo a gran escala y reemplazar los sistemas de iluminación actuales».

Los usos de la bioluminiscencia

Los estudios de la bioluminiscencia no son nuevos.

Alrededor del año 350 a. C., el filósofo griego Aristóteles describió la bioluminiscencia en luciérnagas como un tipo de luz «fría».

Los mineros del carbón han usado luciérnagas en frascos como iluminación en minas donde cualquier tipo de llama, incluso una vela, podría desencadenar una explosión mortal.

Luciérnagas

FUENTE DE LA IMAGEN *GETTY IMAGES

Mientras tanto, las tribus de la India han utilizado hongos brillantes durante años para iluminar selvas densas.

Sin embargo, Glowee es la primera empresa del mundo en alcanzar este nivel de experimentación y dice que está en negociaciones con 40 ciudades de Francia, Bélgica, Suiza y Portugal.

ERDF, una empresa mayoritariamente estatal que gestiona la red eléctrica de Francia, se encuentra entre los patrocinadores de Glowee; la Comisión Europea ha proporcionado US$1,9 millones de financiación y el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) ha proporcionado asistencia técnica y apoyo.

Los desafíos

Carl Johnson, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, cree que aún quedan serios desafíos por delante antes de que la bioluminiscencia pueda obtener luz verde para su implementación a gran escala.

«Primero, tienes que alimentar a las bacterias y diluirlas a medida que crecen», dice.

«Eso no es tan fácil. Además, el fenómeno dependerá mucho de la temperatura y dudo que funcione en el invierno. En tercer lugar, la bioluminiscencia es muy tenue en comparación con la iluminación eléctrica», agrega.

Rey, de Glowee, reconoce los desafíos que se avecinan, pero insiste en que los beneficios, tanto ecológicos como económicos, podrían ver ciudades futuras bañadas en luz azul bacteriana.

Hongos

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Actualmente, el equipo de Evry está trabajando para aumentar la intensidad de la luz producida por bacterias, que por ahora solo dura días o semanas antes de requerir más nutrientes y aún no es tan fuerte como las luces LED.

Hasta ahora, Glowee dice que sus bacterias pueden producir una salida de brillo de 15 lúmenes por metro cuadrado, por debajo, pero no muy lejos, del mínimo de 25 por metro cuadrado que cree que se requiere para la iluminación pública en parques y jardines.

En comparación, una bombilla LED doméstica de 220 lúmenes puede producir unos 111 lúmenes por metro cuadrado de suelo.

«Estamos avanzando poco a poco», dice. «Pero ya hemos dado pasos enormes y nuestra filosofía de la luz es una respuesta a la crisis que enfrenta la humanidad».

Catrin Williams, profesora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Cardiff que ha estudiado la bioluminiscencia en bacterias, está de acuerdo en que es «difícil» mantener cultivos bacterianos vivos a largo plazo debido a la necesidad de suministro de nutrientes.

Pero Williams dice que esto podría superarse centrándose en la «quimioluminiscencia», un proceso que Glowee también está investigando actualmente, que elimina la necesidad de bacterias vivas.

En cambio, la enzima responsable de la bioluminiscencia, la luciferasa, en teoría puede extraerse de las bacterias y usarse para producir luz.

«Creo que el enfoque de Glowee es extremadamente novedoso e innovador y podría ser fantástico», dice Williams.

Otras iniciativas

Otras iniciativas en todo el mundo están proporcionando más rayos de esperanza.

Nyoka Design Labs, con sede en Vancouver, está desarrollando una alternativa biodegradable a las barras luminosas utilizando enzimas no vivas y libres de células que, según los creadores, son mucho más fáciles de mantener que las bacterias vivas.

«En lugar de usar todo el automóvil, solo quitamos los faros», dice Paige Whitehead, fundadora y directora ejecutiva.

«La enzimología ha avanzado hasta el punto de que ya no tenemos que depender de los sistemas sustentados por células», agrega.

Luciérnagas

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Las luciérnagas han sido estudiadas desde la Antigüedad.

Una vez utilizadas, las barras luminosas no se pueden reciclar debido a la mezcla de productos químicos que contienen.

Se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde usos policiales y militares hasta festivales de música.

Algunos investigadores han expresado su preocupación por el efecto de los productos químicos que contienen en la vida marina, ya que también se utilizan a menudo como señuelos en la pesca con palangre.

«Gran parte de este desperdicio es innecesario», dice Whitehead. «La visión que buscamos es reemplazar cualquier sistema de iluminación alternativo para hacerlos más sostenibles».

En un gran avance para esa visión, un estudio publicado en abril de 2020 reveló que un equipo de bioingenieros rusos que trabajan con una empresa emergente de biotecnología con sede en Moscú han creado un método para mantener la bioluminiscencia en las plantas.

Afirman que pudieron hacer que las plantas brillaran 10 veces más y durante más tiempo que los esfuerzos anteriores, produciendo más de 10.000 millones de fotones por minuto, mediante la bioingeniería de genes bioluminiscentes de hongos en las plantas.

La nueva investigación se basó en los hallazgos que identificaron una versión fúngica de la luciferina, uno de los compuestos únicos que es necesario para la bioluminiscencia, junto con las enzimas luciferasa o fotoproteína.

Keith Wood, un científico que hace 30 años creó la primera planta luminiscente utilizando un gen de luciérnagas, dice que la tecnología podría reemplazar en parte la iluminación artificial como los LED.

Más recientemente, descubrió que al alterar la estructura genética de una luciferasa que se encuentra en el camarón de aguas profundas Hoplophorus gracilirostris, su brillo podría aumentar 2,5 millones de veces.

luces

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La enzima resultante, que los investigadores llamaron NanoLux, también era 150 veces más brillante que las luciferasas que se encuentran en las luciérnagas.

«La aplicación de la biología sintética a la bioluminiscencia es una gran oportunidad», dice Wood, quien ahora está desarrollando una planta bioluminiscente para la empresa Light Bio.

Pero todavía está por decidirse exactamente cómo se podrían usar estas plantas bioluminiscentes transgénicas en el futuro.

Imagen de Portada: GETTY IMAGES. Tubos de luz de Glowee en el pueblo de Rambouillet.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Peter Young. Abril 2022

Ciencia/Energía/Francia/Tecnología/Energía renovable

El triángulo del litio: 3 obstáculos que enfrentan Argentina, Bolivia y Chile para escapar de la «maldición de los recursos naturales».

Desde que apareció la fiebre del litio por la rápida expansión del mercado de las baterías para autos eléctricos, Sudamérica vio una gran oportunidad.

Y es que en «el triángulo del litio» (Argentina, Bolivia y Chile) están las mayores reservas mundiales de litio.

Los tres países se lanzaron de golpe hace más de una década a buscar la forma de explotar esas reservas pero rompiendo con la «maldición de los recursos naturales» que tradicionalmente ha perseguido a los países exportadores de materias primas.

Pero el viaje desde la extracción del litio hasta llegar a la fabricación de una batería para autos, es largo y pedregoso.

En el medio, hay muchas paradas que permiten agregarle valor a un producto natural conocido como el «oro blanco», cuya demanda aumenta frenéticamente en la medida que los autos eléctricos se empiezan a popularizar en cada vez más países.

Estos son algunos de los desafíos que enfrentan los países sudamericanos para entrar en la disputada carrera por fabricar baterías.

1. Alta especialización

Los países que forman parte del triángulo del litio concentran más de la mitad de las reservas mundiales del metal, según las estimaciones más conservadoras.

Y Chile es el país con los mayores depósitos del planeta.

Sin embargo, la fabricación de baterías requiere de un alto nivel de especialización tecnológica, que no se puede crear de la noche a la mañana.

«No basta con tener litio. Eso no es garantía de nada», le dice a BBC Mundo Jose Lazuen, analista de vehículos eléctricos y baterías de Roskill, consultora especializada en el sector de los metales, minerales, industrias químicas y los mercados asociados a esos productos.

Batería eléctrica de auto

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El 90% de las baterías en la próxima década serán destinadas a la industria automotriz.

«Hay una cadena de producción muy larga, donde el litio es apenas una parte», advierte.

Si el punto de partida es la extracción del metal, el paso siguiente es su procesamiento para obtener químicos como carbonato o hidróxido de litio.

En esta fase están los productores sudamericanos, trabajando en plantas con capitales extranjeros, que procesan el metal después de extraerlo.

De ahí en adelante la cadena de producción se pone cuesta arriba. La siguiente meta es producir cátodos, luego celdas y al final del camino, baterías.

Es por eso, explica Lazuen, los países que fabrican baterías han impulsado una industria química y de ensamblaje que requiere un avanzado desarrollo tecnológico.

Y aunque el mercado mundial también necesita baterías para celulares, computadores o consumo local (como el almacenamiento de energía para la red eléctrica), el «gran negocio» que está creciendo frenéticamente es la fabricación de baterías de autos.

De hecho, las proyecciones de Roskill apuntan a que el 90% de las baterías en la próxima década serán destinadas a la industria automotriz.

sdad

Esa batalla industrial por las baterías está dominada por China, que concentra el 70% de la producción y una parte aún mayor del mercado, si se considera que detrás de fabricantes estadounidenses y europeos, en realidad, hay capitales chinos.

2. El factor geográfico

«El viento en contra sopla más fuerte que el viento en la espalda», dice Sam Jaffe, director general de Cairn Energy Research Advisors, consultora estadounidense especializada en almacenamiento energético, en conversación con BBC Mundo.

«La idea de que los países sudamericanos serán exportadores de baterías para autos eléctricos no tiene mucho sentido».

Como están lejos de los grandes centros de fabricación de autos, el costo del transporte de baterías es muy alto.

Por eso, «que tengan litio no les da una ventaja logística», explica. «Probablemente su mejor opción se exportar la materia prima».

Batería eléctrica

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El líder mundial en la producción de baterías eléctricas para autos es China.

El factor clave, según analistas consultados por BBC Mundo, es que la producción de baterías se encuentre cerca de los centros de fabricación de autos.

Y desde esa perspectiva, el triángulo sudamericano tiene una gran desventaja para exportar baterías a Estados Unidos, México, Europa o Asia.

«La empresa China probablemente no instalará una fábrica de baterías en Sudamérica, para mandar esa batería de vuelta a China», señala Jose Lazuen, salvo que un análisis de costos le demuestre lo contrario.

Estar tan lejos de los grandes centro de fabricación de autos, es la principal desventaja mencionada por varios analistas consultados por BBC Mundo.

De hecho, las baterías no se pueden exportar por avión, requieren un largo trayecto en barco y además, tienen un peso que encarece el costo del traslado.

«Probablemente no serán la primera opción de los grandes fabricantes de autos pata invertir miles de millones de dólares», le dice a BBC Mundo William Adams, analista de la consultora especializada en commodities o componentes básicos, Fast Markets.

Auto eléctrico

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Uno de los problemas del triángulo del litio es que está lejos de los grandes centros de fabricación de automóviles eléctricos.

De acuerdo a su experiencia, los grandes fabricantes baterías y automóviles eléctricos quieren mantener la cadena de producción territorialmente cerca.

Pero además, no están inclinados a correr el riesgo de instalar una fábrica en países donde esté garantizada la estabilidad y la seguridad jurídica.

3. La competencia por los incentivos

Cuando los países quieren atraer inversionistas extranjeros, suelen ofrecer incentivos.

«Hay países como Polonia o Hungría que han ofrecido grandes incentivos», comenta Lazuen.

Entre ellos, la exención del pago de impuestos o la financiación de gran parte de los proyectos.

Operaria china con una batería

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Las fábricas de baterías eléctricas están principalmente en Asia, Estados Unidos y Europa.

Algo similar ha ocurrido en estados de Estados Unidos, como es el caso de Nevada.

«Si los incentivos son los correctos, seguramente las fábricas se instalarán donde sea económica y geopolíticamente viable», apunta Adams.

A todos los desafíos anteriores, se suman los reclamos de organizaciones medioambientales y comunidades indígenas que se oponen a prácticas consideradas como «depredadoras» por parte de las empresas que extraen y procesan el litio, porque ponen en peligro los ecosistemas.

En ese sentido, demandan un mayor protección de los salares y los recursos hídricos de las zonas donde se extrae el litio.

Línea.

¿Qué están haciendo los países del triángulo para ir más allá de la extracción?

Chile llegó a un acuerdo con la dos principales mineras de litio que operan en el país, Albemarle y SQM, para que una parte de su producción sea vendida a un precio preferente a las empresas que instalen en el país fábricas de partes de baterías eléctricas.

Con ese incentivo, el conglomerado Samsung SDI y Posco, además de Sichuan Fulin y Molymet están en la última etapa de negociación para acordar las condiciones que le permitirían comenzar a construir las plantas en los próximos meses.

Salar de Atacama, Chile

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Chile tiene la mayor acumulación de reservas de litio del planeta.

Plantas cuyo norte es llegar a la fabricación de cátodos para las baterías eléctricas.

«Hay que poner un poco de realismo. Muchos piensan que vamos a fabricar autos eléctricos en Chile y eso no es así», le dice a BBC Mundo Victoria Paz, directora de Estrategia y Sustentabilidad de la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo.

Pero las baterías sí están en el horizonte.

«Chile puede ser un proveedor de baterías eléctricas, aunque hay que ir paso a paso».

Para eso, el país tiene una licitación abierta por US$200 millones para crear un instituto de tecnologías limpias que permita generar tecnología, innovación y emprendimientos.

Salar de Jujuy, Argentina.

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Argentina desarrolla su industria para hacer más eficiente la producción de los químicos del litio.

Argentina también tiene claro que el camino es largo y que el viaje recién comienza.

«En el mediano plazo tenemos que ser un proveedor estratégico de los químicos del litio», dice Mariano Lamothe subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, en diálogo con BBC Mundo.

«Nuestros científicos están trabajando para hacer que esos procesos sean lo más eficientes posible».

En ese contexto, Argentina tiene dos plantas en funcionamiento (con capital australiano y estadounidense) y dos plantas en proceso de construcción: Sal de Vida y Hombre Muerto.

Y en la provincia de Jujuy, acaba de comenzar la construcción de una planta para fabricar baterías con una inversión de US$60 millones.

La empresa será manejada por Jujuy Litio, integrada por Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) en un 60% y la compañía italiana Grupo SERI, con el 40%.

Científico boliviano

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Bolivia llegó a una acuerdo con la empresa alemana ACI Systems para la fabricación de baterías de litio.

La historia de Bolivia va por un carril paralelo.

En los últimos años, el litio ha sido presentado por el gobierno como una de las mayores oportunidades comerciales del país, provocando tanto entusiasmo que en la prensa local se ha dicho que el país se convertirá en el «Dubái del oro blanco» o «la Arabia Saudita del litio».

Luego de varios intentos de negociación con empresas extranjeras que no prosperaron y anuncios de fabricación de plantas que no llegaron a materializarse, el país está intentando sacar adelante proyectos con aportes de capitales alemanes y chinos.

«Vamos a enviar la primera batería eléctrica para autos a Alemania a fines del 2023 o al inicio de 2024», le asegura a BBC Mundo Luis Alberto Echazú, viceministro de Altas Tecnologías Energéticas.

¿Pero qué están produciendo actualmente? «Estamos produciendo baterías que se instalan en viviendas campesinas que no tienen energía de la red eléctrica», explica.

También están produciendo baterías para bicicletas a pequeña escala.

Salar de Uyuni, Bolivia.

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Bolivia produce baterías a pequeña escala para electrificar casas en zonas rurales.

A nivel industrial, el país tiene una planta de potasio de litio y está construyendo una planta para producir carbonato.

Con la compañía alemana ACI Systems GmbH, el gobierno de Evo Morales firmó un acuerdo comercial para comenzar a producir hidróxido de litio, materiales catódicos y baterías a escala industrial, aunque aún no tiene fecha el inicio de la construcción de las plantas.

Están, explica Echazú, en el proceso de constituir formalmente la empresa mixta.

El otro proyecto es una «intención preliminar» de acuerdo suscrita en febrero con el consorcio chino Xinjiang TBEA Group-Baocheng para industrializar reservas de litio en los salares de Coipasa y Pastos Grandes.

«Yo creo que en unos cinco años el litio va a ser tan importante como el gas», apunta Echazú.

Pero como los proyectos de los otros dos países del triángulo del litio, en el corto plazo no se vislumbran resultados inmediatos.

Y dado que América Latina tiene una larga historia de dependencia de la venta al exterior de materias primas, esta quizás puede ser una oportunidad para exportar tecnología a partir de la bendición de un recurso natural, pese a todas las dificultades, los riesgos medioambientales y la dura competencia.

Salvo que alguien desarrolle otra manera de hacer baterías eléctricas para autos que no requiera litio. Pero eso ya es parte de otra historia.

*Esta nota fue publicada el 21 de junio de 2019. En febrero de este año, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) publicó un informe con nuevos datos sobre reservas de litio en el mundo, donde Bolivia pasa a ocupar el primer lugar, con 21 millones de toneladas métricas, desplazando a Argentina Chile.

Imagen de portada: GETTY IMAGES.Los países del triángulo del litio concentran las mayores reservas del mundo.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Junio 2019

Sociedad/Energía/Energías renovables/Triangulo del litio/Negocios

La carrera por los codiciados «minerales del futuro» que pueden crear gigantescas fortunas e influir en la seguridad nacional de los países.

Fueron 18 minutos de caos.

A las 5:42 de la mañana del 8 de marzo el precio del níquel comenzó a subir tan rápido que causó pánico en la Bolsa de Metales de Londres.

En solo 18 minutos escaló hasta superar los US$100.000 la tonelada en un salto sin precedentes que provocó la suspensión de las operaciones del metal.

Antes de romper ese récord, el valor del metal ya venía experimentando un aumento del 250% en las últimas 24 horas.

El episodio marcó la primera gran crisis de los metales desde que la invasión rusa a Ucrania sacudió los mercados globales.

La impactante subida, vinculada a las sanciones impuestas por Occidente a Rusia y los movimientos especulativos en los contratos a futuro, dejó claro que metales como el níquel, esenciales en la transición hacia una economía menos contaminante, se han vuelto esenciales en un mundo que ya no confía en la dependencia de los combustibles fósiles.

Rusia, unos de los grandes exportadores de gas y petróleo, demostró que por la dependencia que tienen muchos países de sus exportaciones, especialmente los europeos, los combustibles son un arma de guerra en medio de las duras presiones económicas que EE.UU. y sus aliados le han impuesto al Kremlin para que ponga fin a la invasión de Ucrania.

Empleada con láminas de níquel en Kola Mining and Metallurgical Company, en la región de Murmansk, Rusia.

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Rusia es el tercer productor mundial de níquel.

«Construir un futuro de energía limpia producida en EE.UU. ayudará a salvaguardar nuestra seguridad nacional», dijo el presidente Joe Biden el 31 de marzo.

«Necesitamos poner fin a nuestra dependencia a largo plazo de China y otros países para obtener insumos que impulsen el futuro», apuntó el mandatario tras anunciar que invocaría la Ley de Producción para la Defensa para apoyar la producción y el procesamiento local de minerales utilizados en la fabricación de baterías eléctricas y almacenamiento de energías renovables.

Entre ellos, apuntó la Casa Blanca, están el litio, níquel, grafito, manganeso y cobalto.

Las armas energéticas de Rusia

Pero hay muchos más. De acuerdo a sus propias necesidades, cada país tiene distintos minerales en la mira para competir mejor por una cuota de mercado en la transición energética hacia una economía más electrificada.

Los expertos advierten que aquellas naciones que se queden ancladas en la exportación de petróleo, gas y carbón, corren el riesgo de volverse cada vez menos competitivos.

Vladimir Putin

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El 40% del gas que compra Europa viene de Rusia.

Basta con mirar el caso de Rusia, cuyo poder económico reside en gran medida en los combustibles fósiles: es el segundo mayor productor de gas del mundo y el tercero de petróleo.

Sin embargo, en la carrera por los metales que tendrán un papel crucial en el desarrollo económico futuro, Rusia tiene sus ventajas: es el segundo mayor exportador de cobalto a nivel mundial, el segundo de platino y el tercero de níquel.

Pese a que Rusia tiene cartas para jugar en este nuevo escenario, lo cierto, dicen los expertos, es que la extracción de los superminerales está altamente concentrada en otros países.

La inmensa mayoría del cobalto que existe en el mundo viene de la República Democrática del Congo, el níquel de Indonesia, el litio de Australia, el cobre de Chile y las tierras raras de China.

Los expertos consideran al menos 17 minerales críticos para la transición energética del mundo y, por lo tanto, aquellos países con la capacidad para extraerlos o procesarlos tienen una mayor ventaja.

De los 17, la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) estima que los más cruciales son el litio, el níquel, el cobalto, el cobre, el grafito y el conjunto de tierras raras.

¿Quiénes dominan la producción de estos minerales?

Para el año 2040, la demanda por esos minerales escalará velozmente, dice Tae-Yoon Kim, analista de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y autor principal del informe «El rol de los minerales críticos en la transición hacia energías limpias».

Para estimar qué naciones podrían ser las más beneficiadas con la transición energética, el experto distingue entre aquellos países líderes en la extracción de los minerales y los que son líderes en su procesamiento.

Productores metales

Si bien la extracción está dividida entre varias naciones, hay un solo país que domina el procesamiento de todos esos minerales: China.

«Es difícil saber qué países serán los más beneficiados en la transición energética porque dependerá de dónde se ubiquen en la cadena de producción», dice el experto en diálogo con BBC Mundo.

Lo que sí está claro es que estamos en un momento crucial. Mientras el petróleo marcó la historia del siglo XX, los minerales de la transición energética podrían marcar la historia del siglo XXI.

En ese sentido, agrega el experto, «son los minerales del futuro».

Trabajador carga bolsa con cobalto en Kolwezi, Congo.

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Más de dos tercios de la extracción de cobalto se hace en Congo.

No es nada raro entonces que en medio de la guerra, y con el hambre de minerales previsto para las próximas dos décadas, Estados Unidos y Europa encendieran los motores de la transición energética para disminuir su dependencia actual y futura de países como China y Rusia.

El peor dolor de cabeza lo tienen los países europeos que ahora están contra la espada y la pared porque el 40% del gas que consumen viene de Rusia.

«Europa le está financiando los caprichos a Putin», le dijo a BBC Mundo en marzo Ángel Saz-Carranza, director del Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade (EsadeGeo), en España.

Los cuatro más codiciados

Aunque los metales son necesarios para las baterías eléctricas, también son clave para el almacenamiento de distintos tipos de energía, para la actividad industrial y, en definitiva, para una economía más electrificada donde nuevos jugadores -estatales y privados- verán emerger grandes riquezas.

«Si la oferta no logra abastecer un aumento de la demanda por estos metales los precios se van a disparar», le dice a BBC Mundo Lukas Boer, investigador del Instituto Alemán de Investigación Económica.

Proyecciones precio metales

Un factor esencial es que los proyectos mineros para extraer estos metales pueden tomar más de una década (en promedio 16 años) en estar operativos y, por lo tanto, es probable que en la década que viene la escasez sea aún mayor, explica Boer, quien junto a Andrea Pescatori y Martin Stuermer publicaron a fines del año pasado la investigación «Los metales de la transición energética».

Además de las tierras raras, señala el estudio, los cuatro metales más codiciados serán el níquel, el cobalto, el litio y el cobre, cuyos precios podrían alcanzar récord históricos por largos períodos de tiempo, una tendencia que rompe con los habituales ciclos de alza y caída del valor en los mercados internacionales.

El valor total de la producción de estos metales puede aumentar más de cuatro veces entre el 2021 y el 2040, en un escenario de cero emisiones netas hacia la mitad de este siglo.

Cobalto

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Al cobalto le llaman el «oro azul».

Tanto así, que los productores de estos cuatro metales por sí solos podrían generar ingresos similares a los del sector petrolero durante los próximos 20 años, argumenta Boer, dependiendo de cómo evolucione un contexto internacional que actualmente está lleno de incertidumbre.

«Estos metales pueden ser el nuevo petróleo», apunta Boer. Y «China se ha convertido en el mayor jugador invirtiendo en otros países como, por ejemplo, en la producción de cobalto en Congo».

China lleva la delantera

En el nuevo escenario bélico y la necesidad de Occidente de disminuir su dependencia energética, hay países que pueden suministrar suplir parte de la demanda que se necesita para acelerar la transición.

Kwasi Ampofo, jefe de Metales y Minería en el centro de investigación Bloomberg NEF, sostiene que China está en una muy buena posición para beneficiarse del cambio.

«China podría ser el mayor ganador si decide encaminar la producción de metales de Rusia a través de sus refinerías y luego venderla a otros países», le dice a BBC Mundo.

Extracción de minerales raros en China

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En China tiene lugar la mayor parte de la extracción y procesamiento de minerales raros del mundo.

Otros países han estado moviendo las piezas del tablero. En el caso del níquel, Indonesia ha estado ampliando su capacidad de producción en los últimos dos años, agrega, y puede seguir aumentándola para cubrir el déficit de Rusia.

De hecho, el níquel es el metal más expuesto a cualquier suspensión del suministro en Rusia, país que genera alrededor del 9% de la producción global.

«Cualquier interrupción a través de sanciones o reducción de la producción tendrá un impacto significativo en el precio», argumenta Ampofo, especialmente porque la demanda de níquel para baterías eléctricas aumentará significativamente este año.

Por otro lado, si se producen interrupciones en la producción de los metales del grupo del Platino (PGM, por sus siglas en inglés), los productores de Sudáfrica pueden llenar el vacío con suministro adicional, apunta.

En la batalla por controlar la producción de los metales del futuro hay espacios donde China ha puesto el acelerador: aunque más de dos tercios de toda la producción mundial está en Congo, las empresas chinas poseen o financian la mayoría de las minas más grandes del país.

Es este escenario, si Occidente no avanza más rápido, se expone a perder la carrera.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El litio es uno de los minerales cuyo precio ha subido y podría dispararse en las próximas dos décadas.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Abril 2022

Sociedad/Economía/Energía/Negocios/Conflicto Rusia-Ucrania/

Energía renovable.

Parece una idea de Julio Verne: perforan el corazón de un volcán en Islandia para crear un observatorio subterráneo de magma.

Según los investigadores, este proyecto ayudará a comprender mejor el origen de los continentes, la dinámica de los volcanes y los sistemas geotérmicos.

Un equipo internacional de científicos de 38 institutos de investigación y empresas se dispone a perforar la zona del cráter del volcán Krafla (Islandia) hasta una profundidad de dos kilómetros, con el objetivo de crear el primer observatorio de magma subterráneo del mundo.

Ubicado en el noreste de la isla, el cráter está repleto de agua turquesa y fumarolas que desprenden vapor y azufre, por lo que cada año atrae a múltiples visitantes deseosos de hacerse allí fotografías y publicarlas en sus redes sociales.

Pero el volcán Krafla no solo concentra potencial turístico, sino también energético e investigativo.

Precisamente, estos dos últimos aspectos están siendo desarrollados por el equipo del Krafla Magma Testbed (KMT), un proyecto de 100 millones de dólares que fue lanzado en 2014 y cuya primera perforación está prevista para 2024.

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

«No existe ningún observatorio de este tipo y jamás hemos presenciado magma subterráneo, aparte de tres encuentros fortuitos en perforaciones» en Hawái, Kenia e Islandia, asegura Paolo Papale, del Instituto Nacional Italiano de Geofísica y Vulcanología, en declaraciones a AFP.

La intención prioritaria de los científicos es llegar hasta un pozo lleno de lava, la roca fundida a kilómetros de profundidad que, contrariamente a la lava de la superficie, sigue siendo un terreno desconocido.

«Saber dónde se encuentra el magma es vital para estar bien preparados», añade Papale. «Sin ello, vamos casi a ciegas», advierte.

Según el investigador, este proyecto «tiene el potencial de ser un enorme progreso» en nuestra capacidad de comprender el origen de los continentes, la dinámica de los volcanes o los sistemas geotérmicos. Por otro lado, aspira también a avanzar en la explotación de la energía geotérmica y en la predicción de erupciones volcánicas y sus riesgos.

Potencial energético

«Gracias a este proyecto, queremos desarrollar una nueva tecnología para poder perforar a más profundidad y obtener esta energía nunca antes explotada», indica Vordis Eiríksdóttir, directora ejecutiva de la explotación geotérmica de Landsvirkjun, la compañía nacional de electricidad. 

A kilómetros bajo tierra, la roca alcanza temperaturas tan extremas que adquiere un estado intermedio entre el estado líquido y el gaseoso, generando una energía entre cinco y diez veces mayor que la de los pozos convencionales.

Sin embargo, perforar en un ambiente tan extremo constituye todo un desafío técnico. La corrosión generada por el vapor ardiente será uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentarán los materiales de perforación, si bien los ingenieros y científicos del proyecto tienen la certeza de que lograrán superarlo. 

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FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo

Ciencia/Energía/Islandia/Sociedad y Cultura/Volcán

La verdadera razón por la que los humanos somos la especie dominante. Parte 2/2

En épocas medievales, sólo los reyes y nobles gozaban del estilo de vida abundante del que cada vez más de nosotros tiene hoy día.

Los que trabajaban largas horas en los campos naturalmente querían almacenar sus granos. Y luego estaban los que tenían las armas de metal que se llevan su tajada de esos graneros a manera de impuestos.

De hecho, durante miles de años, el estándar de vida de la gran mayoría de la gente en la Tierra no mejoró significativamente, a pesar de la abundancia producida por la agricultura.

«Las sociedades cazadoras recolectoras fueron las sociedades afluentes originales», dice Claire Walton, arqueóloga residente de la Antigua Granja Buster, un museo arqueológico al aire libre en Hampshire, Inglaterra. 

«Gastaban unas 20 horas a la semana en lo que se podría llamar puro trabajo».

En comparación, un granjero romano o sajón de la Edad de Hierro, Neolítica, tendría que gastar el doble de eso, opina.

Sólo los reyes y los nobles vivían ese estilo de comodidad del que cada vez más de nosotros gozamos hoy en día.

Se necesitaría un cambio contundente en el uso de energía para lograr eso, un cambio impulsado por combustibles fósiles.

Llegado el siglo XVIII, nuestras sociedades cada vez más pobladas empezaron a estrellarse contra los límites de la energía que los rayos de sol podían producir a diario.

El cohete, la locomotora diseñada y construida por George and Robert Stephenson

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El cohete, como se llamó la locomotora diseñada y construida por George and Robert Stephenson.

La catástrofe malthusiana se cernía sobre nosotros. ¿Cómo podríamos cultivar comida lo suficientemente rápido para alimentar todas esas bocas o, en efecto, tener suficiente madera para construir nuestras casas y barcos, y producir el carboncillo para fundir todas nuestras herramientas de metal?

Así que empezamos a recurrir en cambio a una piedra negra que podríamos excavar y quemar en cantidades casi ilimitadas.

El carbón contiene la energía solar atrapada durante millones de años de los bosques fosilizados.

En el siglo XX, esa materia negra sería reemplazada por unos yacimientos geológicos aún más ricos en energía fotosintética: petróleo y gas natural.

Y con estos, todo tipo de actividades nuevas fueron posibles.

Los combustibles fósiles no sólo eran abundantes. También proporcionaban mayores fuentes de energía, liberándonos de nuestra dependencia de los animales.

Primero llegaron los motores de vapor, que convertían el calor del carbón en movimiento. Luego el motor de combustión interna. Después, la turbina de propulsión.

El cohete Saturno V: una máquina industrial extrema con millones de caballos de fuerza.

«Un caballo sólo te puede dar un caballo de fuerza», explica Paul Warde, un historiador ambiental de la Universidad de Cambridge.

«Ahora contamos con máquinas industriales que pueden darnos decenas de miles de caballos de fuerza y en su mayor expresión el cohete Saturno V: 160 millones de caballos de fuerza que puede lanzarte afuera de la superficie de la Tierra».

Los combustibles fósiles impulsan mucho más que nuestros vehículos.

Aproximadamente El 5% del suministro de gas natural mundial se usa para crear fertilizantes basados en amoníaco, por ejemplo, sin los cuales la mitad de la población mundial sufriría hambruna.

Convertir el hierro en acero consume 13% de la producción global de carbón.

Más o menos 8% de las emisiones de CO2 del mundo se generan del concreto.

Pero la quema de combustibles fósiles ha tenido un efecto increíble en nuestro estándar de vida.

Desde la Revolución Industrial nos hemos vuelto más altos, más saludables, nuestra expectativa de vida ha aumentado enormemente y, en el mundo desarrollado, estamos en promedio entre 30 y 40 veces mejor que antes.

Paneles de energía solar en Turquía

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La humanidad podría regresar a depender del Sol para suplir nuestras necesidades energéticas.

Y todo eso es gracias a la revolución energética impulsada por combustibles fósiles, argumenta Vaclav Smil, de la Universidad de Manitoba, Canadá, un destacado experto en el papel de la energía en nuestras sociedades.

«Sin los combustibles fósiles, no hay transporte masivo rápido, no hay vuelos, no hay excedente de producción de alimentos para el consumidor, no hay teléfonos celulares hechos en China, transportados a Southampton en un buque gigante con 20.000 contenedores. Todo eso se debe a los combustibles fósiles», afirma.

Vivimos en una sociedad de combustibles fósiles, asegura Smil.

Pero, mientras nos han distanciado cada vez más del yugo agrario, y creado nuestra economía global y altos estándares de vida, el catastrófico cambio climático que están creando ahora amenaza con descarrilar esa sociedad.

Así como hace dos siglos alcanzamos los límites de lo que podía lograr la agricultura, ahora el calentamiento global nos está imponiendo un límite a lo que el carbón, el petróleo y el gas pueden hacer con seguridad.

Ha creado el mayor reto jamás enfrentado por la sociedad humana -el tener que regresar a depender de la entrada diaria de energía del Sol para suplir nuestras enormes demandas de energía de una población de 8.000 millones de personas que sigue creciendo.

Justin Rowlatt es productor de «A Pyrotechnic History of Humanity» (Una historia pirotécnica de la humanidad) que se transmitió por Radio 4 de la BBC.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Por Justin Rowlatt & Laurence Knight – Marzo 2021

Economía/Sociedad y cultura/Seguridad Alimenticia/Historia/Evolución/Antropología/Cambio Climático/Arqueología/Industria petrolera/Biología/Agricultura/Ciencia/Energía.

La verdadera razón por la que los humanos somos la especie dominante. Parte 1/2

La excepcional relación de la humanidad con la energía empezó hace cientos de miles de años, con el descubrimiento del fuego.

Desde los primeros humanos que frotaron dos palos para hacer fuego, hasta los combustibles fósiles que impulsaron la revolución industrial, la energía ha jugado un papel central en nuestro desarrollo como especie. Pero la manera en que la consumen nuestras sociedades también ha creado el mayor reto para la humanidad. Uno que requerirá todo nuestro ingenio para resolver.

La energía es la clave del dominio mundial de la humanidad.

No solo se trata del combustible que impulsa los aviones y nos permite atravesar continentes enteros en pocas horas, o las bombas que construimos que pueden aplastar ciudades enteras, sino las enormes cantidades de energía que consumimos todos los días.

Considera esto: un ser humano en reposo requiere la misma cantidad de energía que una bombilla incandescente tradicional para sostener su metabolismo -unos 90 vatios (julios por segundo)-.

Pero lo que un humano promedio en un país desarrollado usa se acerca a 100 veces esa cantidad, si se suma la energía necesaria para movernos, construir y calentar nuestras casas, cultivar nuestro alimento y todas las otras cosas a las que se dedica nuestra especie.

El estadounidense promedio, por ejemplo, consume unos 10.000 vatios.

Esa diferencia explica mucho sobre nosotros, nuestra biología, nuestra civilización y el increíblemente próspero estilo de vida que llevamos, comparado, naturalmente, con los otros animales.

Cráneos de antiguos homínidos

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Los cerebros de los humanos modernos (el de arriba y el de abajo a la derecha) son más grandes que los de nuestros antiguos antepasados. 

¿Influyó el control del fuego en el crecimiento del cerebro?

Porque, virtualmente contrario a todas los demás seres de la Tierra, nosotros los humanos hacemos mucho más con la energía que impulsa nuestro metabolismo.

Somos criaturas de fuego.

La excepcional relación de la humanidad con la energía empezó hace cientos de miles de años, con el descubrimiento del fuego.

El fuego hizo mucho más que mantenernos calientes, protegernos de nuestros depredadores y darnos una nueva herramienta para la caza.

Una serie de antropólogos cree que el fuego realmente modificó nuestra biología.

«Cualquier cosa que permite a un organismo adquirir energía de forma más eficiente va a tener efectos enormes en la trayectoria evolutiva de ese organismo», explica la profesora Rachel Carmody de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts.

Ella cree que el desarrollo clave fue la cocina. La cocina transforma la energía disponible de la comida, arguye.

Los carbohidratos, proteínas y lípidos que aportan nutrientes a nuestros cuerpos se desenvuelven y son liberados cuando se calientan.

Eso facilita que nuestras enzimas digestivas trabajen más eficientemente, extrayendo más calorías más rápidamente que si consumiéramos la comida cruda.

Interprétalo como una manera de «predigestión» de la comida.

Un bombillo incandescente

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Un ser humano en reposo requiere la misma cantidad de energía que una bombilla incandescente para sostener su metabolismo.

La profesora Carmody y sus colegas creen que esa energía adicional garantiza la evolución de nuestros pequeños intestinos gruesos y relativamente grandes cerebros -hambrientos de energía- que nos distinguen de nuestros más cercanos parientes primates.

Y, a medida que nuestros cerebros fueron creciendo, se creó un círculo de retroalimentación positiva.

Cuando se añaden neuronas al cerebro mamífero, la inteligencia aumenta exponencialmente, indica Suzana Herculano-Houzel, neurocientífica basada en la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee.

Con cerebros más inteligentes, nos volvimos mejores para la caza y el forrajeo.

También encontramos mejores maneras de tener acceso a las calorías en la comida -al machacarla con una roca, molerla en harina, o simplemente dejar que se pudra- y, por supuesto, asarla sobre el fuego.

Al hacerlo, aumentamos aún más el suministro de energía para nuestros cuerpos.

Esto nos permitió evolucionar cerebros más inteligentes y el resultado de este círculo virtuoso impulsó nuestros cerebros al primer puesto de la clase.

Una pintura rupestre en España que se interpreta como una persona escalando un peñasco con cuerdas para recolectar miel de una colmena de abejas. Es posible que esté usando el humo de una tea para ahuyentar las abejas.

A lo largo de cientos de miles de años, el clima cambió constantemente, con capas de hielo que se extendían y luego se retiraban por todo el hemisferio norte.

La última Edad de Hielo terminó hace unos 12.000 años. Las temperaturas globales subieron rápidamente y luego se estabilizaron, y la humanidad se embarcó en su siguiente transformación energética.

Fue una revolución que vería al mundo alcanzar niveles sin precedentes de cambio tecnológico.

«En 2.000 años, por todo el mundo, en China, en Oriente Próximo, en Sudamérica, en Mesoamérica, hubo pueblos domesticando cultivos», dice el doctor Robert Bettinger, de la Universidad de California, Davis.

La plantación de cultivos fue prácticamente imposible durante la Edad de Hielo, opina, pero el nuevo clima cálido, junto con un gran aumento de dióxido de carbono (CO2), fue muy propicio para la vida vegetal.

El mono que cocinaba se convirtió también en un mono que cultivaba.

Mural de un cultivador en la tumba de Sennedjem, un artesano que vivió en antiguo Egipto

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Mural de un cultivador en la tumba de Sennedjem, un artesano que vivió en el antiguo Egipto.

Se requirió una gran inversión de energía humana en la forma de trabajo arduo y duro. A cambio, nuestros antepasados cosecharon un suministro de comida más abundante y fiable.

Piensa un instante sobre lo que hay que hacer para cultivar.

Los campos actúan como una especie de panel solar, pero en lugar de producir electricidad, convierten los rayos del sol en paquetes de energía química digerible.

Principalmente estaban los cultivos de cereales -granos domesticados como el trigo, el maíz y el arroz- que actuaban como una especie de moneda [o bien] de energía almacenada.

Ese bien se puede guardar en un silo para consumirlo cuando venga bien en los meses de invierno. O se puede llevar hasta el mercado para intercambiar por otros. O reinvertirlo plantando la siguiente cosecha.

O para engordar animales, que pueden convertir esa energía en carne, lácteos o fuerza de tiro.

Mohenjo Daro en Pakistán

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Después de la llegada de la agricultura, los humanos empezaron a experimentar con la convivencia en grandes y complejos asentamientos, como Mohenjo Daro en Pakistán.

Con el paso de los siglos, los animales y plantas domesticados en diferentes sitios del mundo se fusionarán en una especie de paquete agrícola, señala Melinda Zeder, una arqueóloga que estudia el desarrollo de la labranza pastoral en el Instituto Smithsonian.

Los cultivos alimentaron a los animales. Los animales trabajaron la tierra. Su estiércol alimentó a los cultivos. Y, dice la doctora Zeder, como paquete, aportaron una fuente de comida mucho más fiable y abundante.

Más comida significó más población, que podía expandirse a nuevos territorios y desarrollar nuevas tecnologías que producían aún más comida.

Fue otro ciclo virtuoso, pero esta vez impulsado por la energía solar captada a través de la agricultura.

El excedente de energía creado significó que podíamos sostener poblaciones más grandes y, lo que es más, no todos tenían que dedicarse al cultivo.

Las personas podían especializarse en la fabricación de herramientas, de casas, fundiendo metales o, si vamos al caso, diciéndole a otros qué era lo que debían hacer.

La civilización iba en desarrollo y con ella también hubo cambios fundamentales en las relaciones entre personas.

Las comunidades cazadoras recolectoras tienden a compartir sus recursos equitativamente. En comunidades agrícolas, en contraste, se pueden desarrollar profundas desigualdades.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Por Justin Rowlatt & Laurence Knight – Marzo 2021

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