Hábitos que hacen envejecer y deberían evitarse.

Aunque existen productos que ayudan a combatir los signos del envejecimiento, nada garantiza que este proceso natural no se dé en el cuerpo humano.

Tener un estilo de vida saludable es fundamental para mantener un buen estado de salud. Asimismo, contribuye a disminuir los efectos del envejecimiento en el cuerpo humano. Los expertos recomiendan realizar actividad física, mantenerse hidratado, comer saludable, entre otros hábitos.

Mejor con Salud, portal especializado en salud y cuidado personal, señala algunas acciones que contribuyen al envejecimiento prematuro que deberían evitarse.

Abusar del uso del maquillaje

El maquillaje es una de las herramientas más utilizada por las personas para lucir mejor y resaltar su belleza. Uno de sus usos también está relacionado con la cobertura de las imperfecciones como el acné. 

Sin embargo, su uso excesivo pueden ser perjudiciales para la salud de la piel. Muchos de los residuos de los productos se acumulan en los poros y provocan imperfecciones, indicó un estudio realizado por la Universidad de Salento, Italia.

Consumir tabaco

Además de ser perjudicial para la salud respiratoria, el consumo de tabaco contribuye al daño prematuro de la piel. 

“Las toxinas afectan el proceso de oxigenación celular e interfieren en la regeneración de los tejidos. Por otro lado, al producir deshidratación, su consumo excesivo puede resecar y debilitar la piel. Por supuesto, esta situación acelera la aparición de arrugas y manchas, incluso desde edades jóvenes”, explica Mejor con Salud.

No usar protección solar

Expertos insisten en la importancia de la protección solar para la prevención del envejecimiento prematuro. “No basta con usarlo solo en los días de sol o playa. Los rayos solares consiguen filtrarse, incluso cuando el día está nublado. Por lo tanto, su uso debe ser diario sin excepciones”, detalla el sitio web.

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Para proteger la piel del sol, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, brinda algunos consejos:

  • Evitar la exposición al sol es el paso más importante para la prevención de los signos del envejecimiento y el desarrollo de problemas en la piel. La exposición debe evitarse durante las 10:00 a.m. hasta las 4:00 p.m., debido a que en ese horario los rayos solares UV se intensifican.
  • Se debe usar protector solar (fotoprotector) incluso en los días donde, aparentemente no hay sol. También se recomienda su aplicación diaria, aunque no se exponga la piel directamente a la luz solar. Las pantallas como las tabletas, celular y computadores también afectan la salud cutánea.
  • No utilizar lámparas o máquinas para broncearse. Existen algunas empresa estéticas que cuentan con este servicio, pero la verdad es que exponerse a estos procedimientos, al menos 15 minutos, es igual de peligroso que estar expuesto a un día de sol.
  • Es importante tener en cuenta que en los lugares donde hay mayor altitud, más rápido se quema la piel.
  • Las gorras, sombreros, gafas y las sombrillas son aliados para la protección contra los rayos solares.

No dormir bien

Descansar es importante para la salud de la piel. Según detalla Mejor con Salud, mientras el cuerpo duerme, ocurren procesos que influyen en la disminución de los daños que sufren los tejidos en el transcurso del día.

No dormir aumenta el riesgo de tener ojeras y a la aparición de arrugas prematuras.

Tener una dieta poco saludable

Una alimentación saludable es fundamental para mantenerse joven. “Los nutrientes que se obtienen de los alimentos son esenciales para tener una piel saludable y joven por más tiempo. Por esta razón, cuando te alimentas mal, eres más susceptible a tener imperfecciones cutáneas.

Los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades insisten en la importancia de limitar el consumo de azúcares libres. “Para obtener mayores beneficios se recomienda reducir su consumo a menos del 5 % de la ingesta calórica total”.

Imagen de portada: Alguno buenos hábitos pueden garantizar una buena vejez. – Foto: Getty Images/iStockphoto

FUENTE RESPONSABLE: Semana. Colombia. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Envejecimiento/Salud/Bienestar

Pensar negativamente de la vejez puede afectar la longevidad le restaría siete años de vida.

Un nuevo libro titulado ‘Breaking the Age Code’ señala que la actitud frente a esta etapa de la vida impacta la longevidad.

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Siete años. Eso es lo que usted ganaría en vida si no piensa en el envejecimiento como un proceso negativo sino como algo importante, necesario y tan vital como la juventud. Eso no lo dice cualquiera sino Becca Levy, una experta de la universidad de Yale quien ha dedicado gran parte de su trabajo a investigar sobre este proceso y como alargar la vida sin problemas de salud.

El libro está más enfocado en la psicología del envejecimiento. 

Por eso su principal argumento es que las creencias positivas sobre envejecer pueden agregar un promedio de siete años y medio a la existencia de una persona. 

Esos pensamientos positivos le dan a la mente un mayor poder sobre la longevidad que incluso bajar la presión arterial o reducir el colesterol (lo que agrega aproximadamente cuatro años, según el libro), dejar de fumar (que añade tres años) o perder peso (que ofrece un año).

Según la experta, una profesora de epidemiología en la facultad de salud pública de Yale asi como profesora de psicología en la misma institución, hay evidencia científica suficiente para afirmar que una actitud negativa frente a esta edad afecta la memoria, la audición y la demencia y los problemas cardiovasculares. 

Esta visión negativa viene de estereotipos sobre los viejos y de la discriminación por edad que aún se ve en muchos espacios de la sociedad y con los cuales crecemos todos. Estancarse en ello puede “sabotear su futuro”, dice la experta.

En diálogo con el diario The Wall Street Journal, las personas que adoptan estas creencias positivas sobre el envejecimiento tienden a comer dietas más saludables, hacer más ejercicio y con frecuencia toman más medicamentos recetados. Además de eso, “cuando fortalecemos las creencias positivas sobre la edad, las personas tienden a tener niveles más bajos de diferentes tipos de biomarcadores de estrés: niveles más bajos de cortisol con el tiempo, una respuesta cardiovascular más baja al estrés. Y hemos encontrado evidencia de que tienen niveles más altos de bienestar y autoeficacia que pueden conducir a cambios de salud beneficiosos con el tiempo”,dice la autora.

La gran pregunta es cómo cambiar los estereotipos negativos por los positivos. Lo primero es analizar las interacciones sociales. Ella señala que muchas de las cosas que hoy se dicen sobre los viejos son mitos. Por ejemplo, la idea de que los viejos olvidan todo es errada, especialmente cuando a veces los demás usan como excusa cualquier tipo de olvido, incluso aquellos que se sabe pueden suceder a cualquier edad. “Hay muchas razones diferentes para ello: la persona estaba distraída, estresado o enojado” y no necesariamente el olvido se debe a un declive ni es una señal de que se ha reducido la capacidad para codificar información.

Aún más, según Levy, hay evidencia de que el cerebro puede hacer ciertas funciones mucho mejor que antes. Por ejemplo, la capacidad de recordar vocabulario y metacognición, o la capacidad de pensar intencionalmente sobre sus propios procesos de pensamiento, puede mejorar en la edad adulta. “Para el libro hablé con personas que mostraron algunos ejemplos impresionantes de dominio cognitivo en la vida posterior, como un actor de 84 años que memorizó el poema de 60,000 palabras “Paraíso perdido”, dijo al diario neoyorquino.

Algunos estudios han demostrado que la inteligencia emocional puede mejorar en la edad adulta. También hay investigaciones que sugieren que las motivaciones de las personas cambian a medida que envejecen. Tienden a pensar en contribuir a la sociedad y contribuir a los demás.

Breaking the Age Code – Foto: Cortesia Penguin

Una buena manera de empezar el cambio es celebrar a los viejos por haber hecho sus contribuciones a la sociedad, cualquiera que sean. También hay que dejar de tratarlos como niños chiquitos. Asi mismo, sugiere diseñar campañas de salud pública para que la gente conozca el daño que los mensajes negativos del envejecimiento pueden tener en nuestra salud. “Los médicos y enfermeras y otros proveedores de atención en salud también podrían verificar nuestras creencias sobre los viejos y nuestra propia vejez cuando van a consulta para así ayudarlos a cambiar su actitud”.

Imagen de portada: Según la autora del libro, con pensamientos positivos sobre la vejez la gente podría vivir hasta 7 años más. – Foto: Getty Images/iStockphoto.

FUENTE RESPONSABLE. Semana. Sociedad y Cultura. Abril 2022

Envejecimiento/Longevidad/Bienestar de los animales.

David Sinclair, el científico de Harvard que afirma que «la vejez es una enfermedad» (y puede ser curable).

Envejecer es algo natural e inevitable, el destino de todos. Así es como la gran mayoría de nosotros encara la vida, pero no el genetista David Sinclair.

Basándose en sus estudios de más de dos décadas, dice que es posible retrasar el envejecimiento con unos hábitos sencillos para que tengamos una vida más larga y saludable.

Sinclair cree que pronto será posible hacer esto también con medicamentos, que aún se están probando para este propósito, y dice que probablemente vayamos a lograr ser capaces de revertir el envejecimiento.

El científico, que tiene un doctorado por la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y un posdoctorado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos, está a cargo de un laboratorio en la Universidad de Harvard donde investiga por qué envejecemos.

Su trabajo le ha valido decenas de premios de asociaciones y entidades científicas. También lo convirtió en una celebridad: ha sido elegido una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time y tiene casi 200.000 seguidores en Twitter.

El investigador también posee 35 patentes y ha fundado o está involucrado en varias empresas de biotecnología, algunas de ellas dedicadas a frenar o prevenir el envejecimiento.

El banco Merrill Lynch evaluó en 2019 que esta industria factura ya US$110.000 millones y que para 2025 alcanzará los US$600.000.

Sinclair también es autor de Lifespan(«Esperanza de vida»), un libro que se convirtió en un éxito de ventas. En el texto argumenta, contrariamente a lo que se piensa, que el envejecimiento no es inevitable.

David Sinclair

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El investigador dirige un laboratorio en Harvard que investiga el envejecimiento.

El científico también considera que debemos cambiar radicalmente la forma en la que pensamos sobre el envejecimiento: en lugar de considerarlo un proceso común y natural, debemos abordarlo como una enfermedad y, como tal, como algo que se puede tratar o incluso curar.

Sinclair dice que solo con un cambio radical en nuestra perspectiva sobre la vejez la humanidad podrá aumentar significativamente su esperanza de vida.

De lo contrario, dice, los avances médicos nos darán sólo un par de años más: «Tenemos que hacerlo mejor».

Esta es una síntesis de la conversación de Sinclair con BBC Brasil.

Línea

¿Por qué envejecemos?

Los científicos han identificado las nueve causas principales del envejecimiento y en mi investigación de los últimos 25 años hemos encontrado evidencia de que una de estas causas es la causa de muchas, sino todas las demás, e implica una pérdida de información.

Tenemos dos tipos de información en el cuerpo que heredamos de nuestros padres y que se ven afectadas por el entorno y el tiempo.

Una es la información «digital», el código genético, y la otra es la analógica, el epigenoma, los sistemas de la célula que controlan qué genes se activan y desactivan.

Envejecimiento

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«No hay ninguna ley en biología que diga que debemos envejecer», asegura Sinclair.

Es la activación y desactivación de los 20.000 genes de una célula lo que le dice a esta quién es —es decir, le da su identidad— y cómo se supone que debe funcionar.

Pero con el tiempo, el epigenoma comienza a perder información, como le ocurre a los CD por los rasguños, y las células pierden la capacidad de activar los genes correctos en el momento adecuado. Pierden su función.

Creo que esa es la razón por la que envejecemos.

Dices que no necesitamos envejecer. ¿Por qué?

No hay ninguna ley en biología que diga que debemos envejecer. No sabemos cómo detener esto, pero estamos mejorando para reducir la velocidad. Y, en el laboratorio, lo pudimos revertir (el proceso).

Mi punto es que el epigenoma es cambiante.

La forma en que vivimos nuestras vidas tiene un gran impacto en estos rayones en el CD. Hacer las cosas bien puede ralentizar drásticamente el envejecimiento del reloj, y hoy podemos medir ese reloj, tenemos análisis de sangre y saliva para eso.

Estamos encontrando en animales como ratas y ratones e incluso en ballenas y elefantes y en personas que tienen diferentes estilos de vida que el envejecimiento puede ocurrir a un ritmo muy diferente. Y que más del 80% de su salud futura depende de cómo viva, no del ADN.

Hay cosas que los científicos han descubierto al observar a personas que viven mucho tiempo. Estos incluyen comer los tipos correctos de alimentos (un buen lugar para comenzar sería la dieta mediterránea), comer menos calorías y con menos frecuencia. El ejercicio físico también ayuda.

Y hay quienes piensan que cambiar la temperatura corporal con hielo y agua fría es útil en este sentido.

¿Cómo ayuda esto a retrasar el envejecimiento?

La razón por la que los científicos creen que estos hábitos e intervenciones de estilo de vida funcionan es que estimulan las defensas naturales del cuerpo contra las enfermedades y el envejecimiento.

Alimentos

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La dieta mediterránea es un buen punto de partida para una alimentación sana.

Sentir frío o calor, tener hambre y quedarse sin aliento son formas de activar estas defensas.

En la raíz de estas defensas hay un puñado de genes, y hemos estudiado un conjunto de ellos que controlan el epigenoma y se activan con el ejercicio, con el hambre. Por eso creemos que comer lo correcto y ayunar puede ralentizar el reloj de envejecimiento.

El envejecimiento es la causa de la mayoría de las enfermedades, es con mucho la principal causa de enfermedades cardíacas, el alzhéimer, la diabetes…

Entonces, la idea es que te hace más fuerte y te hace vivir más tiempo.

Un estudio reciente publicado en la revista Nature afirma que existe una tasa invariable de envejecimiento en los primates. Esto apunta en la dirección opuesta a su trabajo e indica que no podemos ralentizar ni detener el envejecimiento.

Hace 200 años la velocidad máxima a la que podía viajar un humano era la velocidad de un caballo.

Hay tecnologías que podemos utilizar para superar nuestra biología. La tecnología resuelve problemas y nos hace mejores que antes.

Somos una especie que innova. Sin tecnología no hubiéramos sobrevivido.

Mujer haciendo ejercicio.

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El ejercicio ayuda a retrasar el envejecimiento.

Eso es lo que hemos estado haciendo durante más de un millón de años y también encontraremos tecnologías para superarlo.

Este es el siguiente paso, superar los límites de nuestra salud que hemos heredado.

Hacemos esto todos los días, cuando tomamos una aspirina o nos vestimos. Cambiamos nuestro entorno y también podemos cambiar la química de nuestro cuerpo.

Proponen un enfoque diferente del envejecimiento: tratar este proceso como una enfermedad. ¿Por qué?

Una enfermedad es un proceso que ocurre a lo largo del tiempo y resulta en discapacidad y/o muerte. Esto es lo mismo que envejecer.

La única diferencia es que esto, por definición, le ocurre a menos de la mitad de la población. Esta clasificación es arbitraria y debe cambiarse.

El envejecimiento es una enfermedad. Resulta que es común, pero el hecho de que algo sea común y natural no lo hace aceptable.

Eso no lo hace más aceptable que el cáncer. Estamos demostrando que es tratable, que puede ralentizarse y evitar que suceda.

Mujer enferma

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El envejecimiento es una enfermedad, dice Sinclair, por lo tanto, es tratable.

La exclusión actual del envejecimiento como una enfermedad significa que los médicos dudan en recetar medicamentos que potencialmente pueden brindar a las personas muchos años de vida más saludable.

Por lo tanto, debemos declarar que el envejecimiento es una enfermedad o al menos una condición médica tratable.

Esto es muy diferente de nuestra comprensión actual, porque hoy en día vemos al envejecimiento como algo inevitable, pero usted está diciendo que no lo es y qué podemos tratarlo, retrasarlo e incluso revertirlo. Es una propuesta radical¿no?

Es radical, pero también es radical volar en avión o usar antibióticos y computadoras.

Este es el camino que debe seguir la humanidad.

Si queremos lograr avances significativos en la medicina y la longevidad, incluso si curamos todas las enfermedades hoy, la mejora promedio en la esperanza de vida será de poco más de dos años. Necesitamos hacerlo mejor.

Antes de continuar, me gustaría que explicara mejor algo que dijo: que, en el laboratorio, pudo revertir el envejecimiento.

Estábamos buscando una forma de poner en cero al epigenoma, de pulir los arañazos del CD.

Observamos muchos genes para ver si podíamos revertir el envejecimiento de manera segura.

No tuvimos éxito durante muchos años e incluso terminamos provocando cáncer en las células del laboratorio.

Mujeres nadando

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El frío ayuda a activar las defensas del cuerpo, explica el científico.

Pero encontramos tres genes, llamados factores de Yamanaka, que pueden revertir el envejecimiento de manera segura sin que las células pierdan su identidad.

Esto se hizo en células de piel humana y células nerviosas.

Luego lo probamos en ratas con nervios ópticos dañados y pudimos restaurar su visión rejuveneciendo los nervios ópticos.

¿Y podría aplicarse esto en el futuro a los seres humanos?

Hay inversores que creen que sí. Estuve hablando con ellos por teléfono esta mañana.

Los dos años de estudios de seguridad en roedores han sido prometedores y pasaremos a los primeros ensayos en humanos en los próximos dos o tres años para ver si podemos curar la ceguera en las personas.

Hablábamos de cambios en el estilo de vida. Pero se están investigando medicamentos para retrasar el envejecimiento, ¿verdad? ¿Qué ha descubierto la ciencia hasta ahora y qué se está investigando?

Hay moléculas, tanto naturales como sintéticas, que parecen prometedoras para retrasar el envejecimiento y prolongar la vida de los animales e incluso en estudios en humanos.

Y al menos dos de ellas son medicamentos que están en el mercado.

Hojas

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Existe buena evidencia de uno de estos medicamentos, la metformina, que se administra a personas con diabetes tipo 2.

Hay signos prometedores de que las personas con diabetes viven más tiempo que las personas que no padecen esta enfermedad. Un estudio ahora analiza a decenas de miles de personas que han tomado metformina y las tasas de cáncer, enfermedades cardíacas y alzhéimer.

¿Qué buscamos aquí: vivir para siempre?

No (risas). 

¿Cuál es el propósito de la investigación médica?

¿Hacer que tengamos vidas más largas y saludables?

Sí, es lo mismo aquí.

La diferencia es que estamos llegando a las raíces de las causas de las enfermedades, en lugar de ponerles un vendaje a esas enfermedades una vez que ocurren.

Y al atacar las causas fundamentales, el impacto será mayor. Y lo será para todo el cuerpo.

No deberíamos simplemente ralentizar el envejecimiento del corazón y dejar que el cerebro envejezca, porque terminamos con más personas con la enfermedad de Alzheimer.

Necesitamos un enfoque que mantenga saludables todas las partes del cuerpo por más tiempo. Y ese es el enfoque que estoy tomando.

¿Cuál sería el impacto de estas innovaciones para la sociedad en su conjunto?

Existen los beneficios individuales de estar sano a los 90 años y más, poder tener múltiples carreras, poder jugar con los bisnietos, no ser una carga para los hijos.

El otro beneficio es económico.

Mis colegas, yo mismo y algunos economistas de Londres estimamos que, únicamente en EE.UU. extender la esperanza de vida en solo dos años agregaría US$86 billones en valor a la economía durante las próximas décadas, y si prolongamos la vida saludable en diez años, serían US$300 billones.

Este valor provendría del hecho de que las personas no están enfermas. En EE.UU., se gastan billones de dólares en atención de enfermedades, como me gusta llamarlo, más que en atención médica. 

Este dinero puede transformar la sociedad al utilizarse en educación y combatir el cambio climático, por ejemplo.

Esta es una industria que ha sido valorada por Merrill Lynch en decenas de miles de millones de dólares y que pronto podría alcanzar cientos de miles de millones. ¿Por qué se invierte tanto dinero e interés en esto?

Es una de las mayores necesidades insatisfechas del mundo. No hay una persona en el planeta que no se beneficie de estos avances, ni siquiera los niños.

Abuelos

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La capacidad de mejorar las defensas naturales del cuerpo contra las enfermedades revolucionará el mundo y ahorraría miles de millones de dólares en la economía global durante las próximas décadas.

Crearía un mundo que sería tan diferente del de hoy como lo es el nuestro del que existía antes de los antibióticos.

Usted está involucrado con algunas empresas que desarrollan productos y servicios con el objetivo de retrasar o revertir el envejecimiento. ¿No le preocupa que esto pueda hacer que lo vean como alguien que intenta obtener ganancias en esta área, en lugar de ser solo un investigador cuyo objetivo es ayudarnos a vivir más y de una forma más saludable?

Mi objetivo es hacer que las personas sean más saludables. Y la única forma de fabricar medicamentos es formar equipos para desarrollarlos.

Eso es lo que estoy haciendo.

¿No podría hacer esto como investigador en lugar de emprendedor?

No. Se necesitan millones de dólares para fabricar un solo fármaco.

Pero ¿no cree que su participación en estas empresas puede hacer que algunas personas sospechen de la ciencia que está divulgando?

Mi ciencia se sostiene por sí sola. Nunca se ha demostrado que esté equivocada.

Imagen de portada: Gentileza de BBC Brasil, Sao Paulo

FUENTE RESPONSABLE: BBC Brasil, Sao Paulo

Ciencia/Salud/Investigación/Envejecimiento/¿Verdadero o falso?

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN – FINAL

Estimular la mente.

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Una forma de tener al cerebro entretenido es cambiar nuestras rutinas. Hacer cada día lo mismo a las mismas horas es una buena práctica en las personas con demencia o en los mayores con riesgo de desorientación. 

Sin embargo, introducir ciertas novedades en el día a día es fundamental en las personas que se valen por sí mismas para no caer en la monotonía.

Foto: Foto: iStock.

Los mejores trucos para fortalecer la memoria a corto y largo plazo

Otra buena manera de entrenar la memoria es por medio de los juegos y pasatiempos. Si se tiene compañía, se puede estimular el cerebro jugando contra alguien a diferentes juegos de mesa. 

Si no, existen pasatiempos que se adaptan a todos los niveles cognitivos e, incluso, videojuegos como ‘Brain Training’ que sirven para trabajar con la memoria a corto y largo plazo. Otro de los buenos consejos para que el cerebro siga funcionando correctamente es la lectura. 

Con un libro no solo estamos estimulando la memoria, sino que también dejamos volar la imaginación. Cada persona se imagina un libro de una manera diferente y los lectores se formarán en su cabeza las imágenes que ellos desarrollen de la historia que están leyendo, haciendo trabajar al cerebro. La vida familiar y social es fundamental para mantener el cerebro en funcionamiento 

El último consejo para fortalecer la memoria es un repaso por algunas rutinas diarias que debemos hacer, tanto en casa como en la calle: enumerar lo que se ve en un paseo, escribir cartas a antiguos amigos, repasar los álbumes de fotos, hacer juegos de palabras… Todos estos pequeños trucos ayudan a que nuestro cerebro no deje de trabajar y no perdamos la memoria.

Así puedes hacer las paces con tu memoria: trucos para no olvidar las tareas pendientes.

Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución.

Vuelve septiembre y vuelve la rutina, es decir, las nuevas tareas que nunca son nuevas del todo y que, además, se juntan con la recopilación de tareas que has dejando “para otro momento” y que el verano enterró en el cajón del olvido o de septiembre, que es lo mismo. De repente, nos quedamos atrapados en esa espiral de cosas que hay que hacer sin nuevo horizonte lo suficientemente cercano para volver a mirar de reojo a la idea de posponerlas. 

Colapso. ¿Cómo nos vamos a acordar de cada cosa en el momento exacto de llevarlas a cabo? Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución para que el proceso no se haga más cuesta arriba de lo que ya nos resulta la vuelta al ajetreo diario. El experto en educación y vida laboral Marty Nemko sugiere una serie de ideas para que las pongas en marcha.

En el portal de Psychology Today, Nemko ha recogido lo que, según su propia experiencia, resulta más factible para evitar ese cóctel fatal de desgana y desmemoria. Coge lápiz y papel, o no:

Menos apuntar y más hacer

Lo primero que el experto asegura que hay que apuntar es que no hay que apuntar tanto. Es decir, que dejes de hacerte listas y pegarlas en la pared de tu habitación, en la nevera o en cualquier parte de la casa que luego no vas a mirar como huyendo de ellas. ¿Para qué lo escribes si no le vas a prestar atención a la nota de aviso? Simplemente hazlo. “Si es solo una tarea de unos minutos, a menudo es mejor hacerla. Eso no solo evita que tu lista de tareas pendientes sea demasiado larga, sino que también suprime la posibilidad de olvidarlo”, dice Nemko, porque luego, ya sabes, llega el remordimiento.

No se trata de que no apuntes nada

Pero después de no intentar escribir menos, escribe. Sí, porque no se trata de que no apuntes nada, sino de que no lo apuntes todo. Sobre todo, resulta mejor apuntar aquello que nos surge y que no hacemos con regularidad, ya sea una actividad laboral o no. En estos casos, “coloca un post-it en la pantalla de tu ordenador, el espejo del baño u otro lugar por el que pases con frecuencia, por ejemplo, el mostrador de la cocina”. 

¡Pero míralo! Asimismo, cuando se trata de presentaciones, “no dejes que el miedo a olvidar te haga el guión y por ningún motivo te pongas a leer la presentación. Solo ten una hoja de referencia en una tarjeta de índice, con una palabra o frase para cada punto, ejemplo, estadística o anécdota”, recuerda Nemko.

Haz balances diarios

Si es necesario, antes del final de cada día, refresca tu memoria revisando las carpetas de correos enviados de tu correo electrónico y los mensajes de texto de tu móvil, es decir, haz un balance, de la mejor forma que consideres y teniendo en cuenta aquello a lo que dedicas más tiempo. De la misma forma, puede ayudarte “revisar tu correo electrónico y la carpeta de mensajes de texto enviados para ver si hay algo que hayas olvidado hacer”.

Según este experto, también puede ser buena idea tener siempre un bloc de notas a mano, y dejarlo junto a tu bolso, cartera o mochila para no olvidarlo nunca, para que recuerdes llevarlo contigo. También puedes tener una de repuesto en tu coche. Así podrás anotar todo aquello que se te viene a la cabeza en esos momentos menos oportunos.

Verbaliza y entrégate a la alarma

Pero no solo es bueno escribir, también verbalizar. Según Nemko: «Si hay algo que de otro modo podrías olvidar, podría ser útil decirlo en voz alta tres veces, con expresión». De hecho, este experto sostiene que si tienes problemas para recordar el nombre de alguien, «repítelo en voz alta», incluso haz con él una rima. Por supuesto, nuestra gran enemiga, la alarma, por más que no nos guste es, a su vez, una gran aliada. Así que, sobre todo para eventos o actividades urgentes que corres el riesgo de olvidar, usa la función de alarma de tu teléfono o un temporizador de cocina para recordártelo».

Perdónate

«Para encontrar siempre tus llaves o lo que sea, actualízalo, es decir, adquiere el hábito de poner tus llaves siempre en el mismo lugar y hazlo de inmediato», apunta. Por último, pero no menos importante, perdónate. Los descuidos no te caracterizan, no solo te pasan a ti. Todos olvidamos cosas, y a medida que envejecemos es posible que olvidemos más a menudo. Pero estos consejos pueden ayudarte a reconciliarte con tu memoria y, un poquito más, con septiembre y el regreso a las tareas.

LA MENTE SIEMPRE FUERTE

Las mejores formas de fortalecer tu memoria para que nunca se te pase nada

El cerebro es un músculo que tiene que ser entrenado como cualquier otro del cuerpo humano. Hoy vemos una serie de consejos de la mano de expertos para que nada se te olvide.

La mente, al igual que el cuerpo físico, necesita cuidarse y entrenarse para mantenerse siempre fuerte. De hecho, conservar nuestra memoria es uno de los aspectos clave para gozar de una vida plena y cargada de bienestar, pues nuestra vida cotidiana quedaría muy limitada en caso de que ir perdiendo gradualmente la capacidad de pensar conceptos y resolver situaciones que antes no nos deparaban ningún esfuerzo mental. Además, nuestra forma de vida actual resulta perjudicial en muchas ocasiones para forzarnos a recordar. Sin ir más lejos, ahora necesitamos hacer uso de dispositivos móviles tanto para buscar aquello que nos interesa y hemos olvidado como para recordarnos tareas pendientes o asuntos de lo más variados. De alguna manera, estos aparatos acaban siendo una extensión de nuestro propio cerebro, por lo que corremos el riesgo de ser más olvidadizos y perder la capacidad de rememorar detalles que antes podíamos recordar al ‘dedillo’. Por no hablar de la falta de atención que pueden producir y que nos impide concentrarnos en nuestras tareas.

¿Quieres evitar perder más memoria en la medida de lo posible y mantener a tu cerebro en forma todo lo máximo posible? La revista Preventionha reunido a una serie de expertos para que digan cuáles son los mejores trucos para conseguir que las cosas no se te olviden y ganar en calidad de vida.

No busques en Google, intenta recordar

Como decíamos, los teléfonos móviles han acabado siendo una extensión de nosotros mismos y muchas veces esto corre en nuestra contra. Internet es una gran herramienta para saber los nombres de aquellos actores que salían en tu película favorita y ya no te acuerdas, pero si lo usas en exceso para recuperar esta serie de datos que antes estaban perfectamente almacenados en tu cerebro, corres el riesgo de perder la habilidad para recordar las cosas. Por cierto, ¿te acuerdas, valga la redundancia, de aquellos tiempos en los que había que marcar cada uno de los dígitos del número al que querías llamar? Ahí está la prueba de que la tecnología, en muchos casos, nos ha hecho más olvidadizos, desechando datos y detalles que antes eran vitales en nuestra vida diaria y ahora apenas significan nada. Establece un horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantente estricto en relación al tiempo que le dedicas a cada una «El cerebro es una máquina de usar o desechar», asevera Sara Mednich, profesora de ciencia cognitiva en la Universidad de California. «Cuando aprendemos cosas nuevas y luego las recordamos, activamos el hipocampo y la corteza prefrontal, áreas del cerebro íntimamente relacionadas con la memoria. Pero cuando confiamos en fuentes externas, como nuestros teléfonos o Internet, esas regiones del cerebro pueden debilitarse».

Échate la siesta

Sí, tal y como suena. El sueño hace más por la memoria que cualquier pastilla que estimule la actividad mental. Dormir nos ayuda a interiorizar todos los conocimientos que hemos aprendido a lo largo del día, por lo que es de vital importancia que duermas tus horas necesarias para estar descansado y completamente despierto al día siguiente. En caso de no poder por distintos motivos, siempre puedes recurrir a una siesta breve después de comer. «Cuando nos echamos la siesta a mitad del día, nuestro cerebro se vuelve más eficiente», recalca Mednick. La cifra de tiempo que marca la experta es una hora y media, aunque algunos pensarán que eso es demasiado. Con 30 minutos tienes más que suficiente.

Haz ejercicio

Cuando te mueves, el corazón bombea la sangre más rápido y también a tu cerebro. Junto con todos sus nutrientes. «El ejercicio estimula al cuerpo para que produzca una proteína que actúa como fertilizante para la mente, estimulando las neuronas para que broten asociaciones entre ellas y se comuniquen de forma más efectiva», asegura Gary W. Small, experto en habilidades cognitivas.

Evita el ‘multitasking’

«El cerebro no está diseñado para hacer varias tareas a la vez», incide Small. «Como resultado, la mente se estresa cuando se obliga a realizar varias tareas a la vez y entonces es cuando cometes más errores, lo que provoca que sea menos eficiente». Este estrés, ya sea percibido o no, desencadena una liberación de hormonas que interfieren con la memoria a corto plazo.

¿Cómo evitarlo? Centrándome en una sola tarea, eliminando (lo primero) el teléfono de tu vista para evitar distracciones. También puedes establecer una especie de horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantenerte estricto en el tiempo que le dedicas a cada una.

Imagen de la Portada: Gentileza de Alma, Corazón y Vida.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida – Por EC

Envejecimiento/Memoria/Salud/Ejercicios

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN – PARTE I

Esas cosas increíbles de la memoria: qué se nos olvida y de qué nos acordamos siempre.

¿Por qué somos capaces de recordar algunos pasajes de nuestra vida como si hubieran sucedido ayer y otros los olvidamos mucho más fácilmente?

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Da igual que tengas 30 años que 70: seguro que, en algún momento dado de tu vida habrás dicho esa frase de ‘¿cómo se me puede haber olvidado esto?’ 

 

Lo cierto es que no hay una explicación que se pueda utilizar para todos los casos, pero sí es cierto que nuestra memoria olvida algunas cosas fácilmente y otras, no tanto. La «culpable» de esto es la evolución de la memoria a lo largo de la historia de la humanidad. Un factor vital para permitir la supervivencia de la especie que entenderemos solo con poner un ejemplo: si la primera vez que nos acercamos al fuego nos quemamos, la memoria permitirá que recordemos ese momento para no volver a repetirlo. Y así con (casi) todo.

Esto tiene que ver con los tipos de memoria existentes. Hay muchas teorías al respecto, pero la más aceptada a nivel científico es la que formuló el norteamericano Larry Squire a finales del siglo XX. Squire distinguió entre memoria declarativa y memoria no declarativa, afectando cada una de ellas a diferentes aspectos de la vida y teniendo características distintas.

Tipos de memoria

La memoria declarativa se encarga de los recuerdos autobiográficos acumulados en nuestra vida y de los conocimientos que adquirimos y depende a nivel anatómico de la integridad del lóbulo temporal medial. Por su parte, la memoria no declarativa es la que se encarga del aprendizaje de habilidades motoras, como conducir o montar en bicicleta, que se adquieren con la experiencia. 

Anatómicamente, depende de estructuras subcorticales. Larry Squire distinguió entre dos tipos de memoria: declarativa y no declarativa. Al estar ante dos tipos de memoria diferente, hay distintos resultados a la hora de enfrentarse a los diversos procesos que aparecen en la vida. 

Será diferente la respuesta de uno u otro tipo de memoria ante una situación patológica como puede ser la demencia o ante un proceso no patológico como puede ser el envejecimiento. 

El comportamiento es distinto. Resumiéndolo todo mucho, la memoria declarativa que engloba los recuerdos autobiográficos de la persona es mucho más frágil que la no declarativa. Por eso, una persona que sufra una demencia podrá recordar cómo tocaba el piano cuando era joven y, de hecho, será capaz de tocar una canción, pero será incapaz de acordarse de lo que desayunó esa misma mañana.

La memoria declarativa que engloba los recuerdos autobiográficos es más frágil. 

Pero, además de las diferencias que hay entre la memoria declarativa y la no declarativa, existen otros factores que pueden jugar un papel decisivo en lo que una persona recuerda y en lo que olvida. Y uno de los factores más importantes es el contenido emocional de las experiencias vividas: cuanto más te emociones, más fácil será acordarse de ello.

Recuerdo y olvido

Los expertos consultados por la BBC se muestran de acuerdo al afirmar que los recuerdos que tienen un «alto contenido emocional permanecen más tiempo en nuestra memoria». 

El día de nuestra boda, el nacimiento de un hijo o el día que entraste por primera vez en tu nueva casa son solo algunos ejemplos de recuerdos emocionales que son difíciles de olvidar.

Eso sucede porque nuestro sistema emocional traslada a nuestra memoria la importancia que le damos a una determinada experiencia, ya sea positiva o negativa. Por eso también es posible que recordemos las últimas palabras de un ser querido antes de su muerte o una situación dolorosa que nos marcará en un determinado momento de nuestra vida. 

Otro factor al que los investigadores conceden una gran importancia es la atención que prestamos a un determinado acontecimiento. 

Por ejemplo, si no encontramos el teléfono en casa no solo se debería a nuestra mala memoria, que podría ser, sino que es posible que se debiera a la falta de atención que pusimos cuando lo usamos por última vez, posiblemente porque estuviéramos centrados en otra cosa: una conversación, una noticia importante en la televisión, vestirnos para ir al trabajo, etc. 

Puedes recordar cómo tocar el piano, pero no qué desayunaste esta mañana 

Los expertos señalan que los recursos atencionales no son infinitos y, por tanto, no podremos hacer varias cosas a la vez y recordarlas todas. Hay personas que sufren más fácilmente ante esas distracciones, mientras otras son capaces de gestionar esos recursos cognitivos y, por tanto, recordarán mejor dónde dejaron el teléfono la última vez o qué desayunaron esta mañana.

DENTRO Y FUERA DE CASA

10 consejos para entrenar la memoria y fortalecerla a largo plazo

La salud mental es muy importante, sobre todo con el paso del tiempo, y hacer funcionar el cerebro correctamente nos ayudará a envejecer con calidad de vida.

La memoria es esa parte de las personas que nos permite sobrevivir en nuestro entorno. Sin memoria no solo no seríamos capaces de hacer las actividades básicas de la vida diaria, sino que también olvidaremos determinadas situaciones que nos pondrían en peligro, como que no se puede cruzar un semáforo cuando está en rojo, etc. 

Por eso, entrenar la memoria es fundamental, sobre todo cuando se llega a una determinada edad. Uno de los primeros consejos para fortalecer la memoria es cuidarse, tanto desde el punto de vista de la alimentación, siguiendo una dieta sana y equilibrada, como a la hora de descansar el tiempo suficiente cada día, ya que se recomienda dormir entre 6 y 8 horas diarias.

Varios estudios han demostrado que estar descansado ayuda al cerebro a un mejor funcionamiento, al igual que sucede con el deporte. Por eso, se recomienda hacer ejercicio de manera frecuente y abandonar el sedentarismo, ya que, de esa manera, estamos luchando contra la depresión y la ansiedad, dos de las enfermedades mentales que más pueden afectar a la memoria.

Cómo entrenar la memoria

Los expertos del Instituto Superior de Estudios Sociales y Sociosanitarios recomiendan no perder nunca la curiosidad. Es importante tratar de aprender cosas nuevas cada día, tener inquietudes por las cosas nuevas. 

Una de las formas más sencillas de llevar a cabo este truco es leer cada día el periódico: además de hacer funcionar el cerebro, estaremos al corriente de lo que pasa en el mundo. Tratar de aprender cosas nuevas es una buena forma de entrenar la memoria También es muy importante mantener la vida social.

La razón es que «relacionarse con las personas nos “obliga” a mantenernos activos, a utilizar el lenguaje y a poner en marcha nuestra cabeza». 

Por eso, es fundamental no encerrarse en uno mismo y seguir relacionándose con los demás, tanto a nivel familiar como con amigos, compañeros o excompañeros de trabajo, etc. 

Una forma muy eficaz de entrenar la memoria es contar historias del pasado. 

Tanto si se es joven, como si se está en la mediana edad o ya se es abuelo, siempre hay cosas que contar, a los amigos, a los hijos, a los nietos, etc. 

Incluso, si la vida social falla, se puede seguir adelante con este truco escribiendo un diario en el que poder plasmar los recuerdos de cada día.

La memoria puede entrenarse (iStock)

La memoria puede entrenarse (iStock). Pero, sin duda, una de las formas más importantes de mantener la memoria es ser independiente. Si nos acostumbramos a que nos lo den todo hecho, el cerebro se acostumbra a dejar de pensar por sí mismo y, por tanto, funcionará mucho peor. Si, por el contrario, somos independientes y tenemos que valernos por nosotros mismos en todo momento, la memoria se verá fortalecida.

Imagen de la Portada: Gentileza de Alma, Corazón y Vida.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida – Por EC

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