Encuentran un posible mundo habitable a solo 31 años luz de distancia de la Tierra.

50 astrónomos de todo el mundo han confirmado el hallazgo. Se trata de Wolf 1069b, un planeta rocoso similar al nuestro. ¿Será lo que estamos buscando?

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Ya hemos descubierto más de 5.200 exoplanetas. Sin embargo, apenas dos centenares de ellos son de carácter rocoso (menos del 1.5 por ciento de ellos tienen masas por debajo de la de dos Tierras), lo que hace que un hallazgo como este sea siempre muy interesante. ¿Cómo es el planeta que acaban de descubrir?

Ha sido bautizado como Wolf 1069 b y orbita una estrella enana roja, Wolf 1069, a solo 31 años luz de distancia de la Tierra. Está realmente cerca en términos astronómicos.

El mundo tiene aproximadamente 1,26 la masa de la Tierra y es prácticamente idéntico en tamaño.

Además, también orbita en la zona habitable de su estrella, lo que convierten a este exoplaneta en uno de las principales candidatos para una futura búsqueda de firmas biológicas en exoplanetas cercanos de la masa de la Tierra.

Potencialmente habitable

Ha sido un equipo de astrónomos liderado por Diana Kossakowski del Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en Alemania quienes han hecho el descubrimiento.

Como parte del proyecto Carmenes, se desarrolló un instrumento específico para la búsqueda de mundos potencialmente habitables. El equipo de Carmenes (Calar Alto High-Resolution Search for M Dwarfs with Exoearths with Near-infrared and Optical Échelle Spectrographs) está utilizando este aparato en el Observatorio de Calar Alto en España.

«Cuando analizamos los datos de la estrella Wolf 1069, descubrimos una señal clara de baja amplitud de lo que parece ser un planeta de aproximadamente la masa de la Tierra», comentó Kossakowski. «Orbita alrededor de la estrella en 15,6 días a una distancia equivalente a una quinceava parte de la separación entre la Tierra y el Sol».

Ilustración artística del planeta a 31 años luz de la TierraNASA/Ames Research Center/Daniel

Debido a que las estrellas enanas M son mucho más frías que nuestro sol, los planetas pueden orbitar mucho más cerca de ellas y aún así tener la oportunidad de retener agua líquida y una atmósfera.

Por ello, aunque Wolf 1069 b está mucho más cerca de su Sol que nosotros del nuestro, en realidad obtiene un 35% menos de la energía radiante de su sol que la Tierra de su estrella.

Precisamente, debido a que está tan cerca, es probable que el planeta esté bloqueado por las mareas de su estrella, lo que significa que el mismo lado del planeta siempre está frente a Wolf 1069, bañado por la tenue luz del día roja.

¿Qué significa esto?

Que si bien sería un planeta un tanto extraño en el que vivir, no sería un escenario imposible.

Los investigadores modelaron la temperatura en la superficie del planeta, en función de la cantidad de energía que debería obtener de su estrella roja y descubrieron que el lado nocturno del planeta estaría helado e inhóspito, pero la mayor parte del lado diurno debería ser habitable, con temperaturas promedio de alrededor de 13 ºC (eso sí, en el nocturno habría una media de -95 ºC). Sea como fuere, el lado diurno todavía podría presumir de condiciones habitables.

«Las simulaciones también revelan una etapa de encuentros violentos con embriones planetarios durante la construcción del sistema planetario, lo que lleva a impactos catastróficos ocasionales», dicen los expertos.

Estos encuentros calentarían al mundo joven, sugiriendo que el núcleo de Wolf 1069b todavía está fundido, como el núcleo de la Tierra, y por lo tanto podría estar generando un campo magnético.

Así, incluso es posible que el planeta tenga un campo magnético que lo proteja de las partículas cargadas del viento estelar. Muchos planetas rocosos tienen un núcleo líquido, que genera un campo magnético a través del efecto dínamo, similar al planeta Tierra.

El siguiente paso

Wolf 1069b no transita por su estrella, por lo que no será posible obtener una imagen directa de su atmósfera como lo ha hecho el Telescopio Espacial James Webb con el exoplaneta gigante gaseoso WASP-39b, pero los científicos creen que con más simulaciones podrían descubrir más datos acerca de cómo podría ser el clima del planeta con diferentes tipos de terreno.

«Probablemente tendremos que esperar otros diez años para esto», dice Kossakowski.

«Aunque es crucial que desarrollemos nuestras instalaciones teniendo en cuenta que la mayoría de los mundos potencialmente habitables más cercanos se detectan solo mediante el método de velocidad radial».

Referencia: D. Kossakowski et al, The CARMENES search for exoplanets around M dwarfs. Wolf 1069 b: Earth-mass planet in the habitable zone of a nearby, very low-mass starr, Astronomy & Astrophysics (2023). DOI: 10.1051/0004-6361/202245322

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Muy interesante. Por Sarah Romero. 6 de febrero 2023.

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Demuestran cómo viajar más rápido que la luz sin violar las teorías de Einstein.

UNA CUESTIÓN DE DIMENSIONES

Un equipo de investigadores asegura que es posible que existan objetos que viajen más rápido que la luz sin violar las leyes de la física.

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Un equipo de físicos de las universidades de Varsovia y Oxford asegura que existe la posibilidad de que haya objetos que viajen más rápido que la velocidad de la luz. Esto, dicen, no es solo cierto en el plano teórico, sino que pueden existir también en la realidad sin violar las leyes de la física.  

Para sus cálculos se han basado en la idea del observador superlumínico, una figura hipotética que observa el universo mientras viaja dentro de un objeto a más velocidad que la luz. Esto, dicen, uniría la teoría de Einstein del espacio-tiempo con la mecánica cuántica, la parte de la física que explica el comportamiento de las partículas subatómicas.

Extendiendo la teoría de la relatividad

Según la teoría espacial de la relatividad de Albert Einstein, no hay nada en el universo que viaje tan rápido como la luz. 

Sin embargo, los investigadores han desarrollado «una extensión de la relatividad especial» que incorpora a esta teoría marcos de referencia que podrían darse a velocidades superiores a la de la luz. 

Einstein basó su teoría en el principio de relatividad de Galileo y la constancia de la velocidad de la luz. El principio de la relatividad dice que en todo sistema inercial —donde un cuerpo se mantiene en movimiento, mientras que ninguna fuerza actúa sobre él— las leyes de la física son las mismas y todos los observadores inerciales son iguales. 

Este principio se suele aplicar a los observadores que se mueven unos respecto a otros a velocidades inferiores a la de la luz. Pero, según Andrzej Dragan, el investigador principal del estudio publicado en la revista Classical and Quantum Gravity, no hay ninguna razón por la que los observadores que se mueven a velocidades superiores a la de la luz no deban estar sujetos a él.

Ilustración de un concepto de nave de vela solar impulsada por la luz de una supernova.

«Hasta hace poco, se creía en general que los postulados que subyacen a la teoría cuántica son fundamentales y no pueden derivarse de nada más básico», señala Dragan. «En este trabajo, demostramos que la justificación de la teoría cuántica mediante la relatividad extendida puede generalizarse de forma natural al espacio-tiempo 1 + 3».

Una cuestión de dimensiones

La clave para que un objeto viaje por encima de la velocidad de la luz está en el número de dimensiones. Los autores parten del concepto de espacio-tiempo que todos conocemos, con tres dimensiones para el espacio y una para el tiempo. 

Sin embargo, desde el punto de vista del observador superlumínico, solo una dimensión de este mundo conserva un carácter espacial, mientras que las otras tres son dimensiones temporales. Esa dimensión espacial es la única que permite el movimiento de una partícula. 

Si la vemos moverse desde el punto de vista del observador superlumínico, la partícula va envejeciendo independientemente en cada uno de los tres tiempos. Mientras que desde nuestro punto de vista —con tres dimensiones de espacio y una de tiempo— se vería como si la partícula se moviera en varias direcciones del espacio simultáneamente.

Concepto de nave espacial con motor de antimateria. (NASA)

«A pesar de nuestra percepción común, el tiempo y el espacio son sorprendentemente similares según la relatividad, y matemáticamente la única diferencia entre ellos es el signo menos en alguna parte de las ecuaciones», explica Dragan. 

Pero cuando el observador va más rápido que la velocidad de la luz, la diferencia de signos cambia. «El tiempo del observador superlumínico se convierte en espacio del sub lumínico, y su espacio se convierte en tiempo», afirma el investigador. Mientras que en las dimensiones 1 + 1 el espacio y tiempo son iguales, si se quiere estudiarlos como cosas distintas hay que añadir un segundo conjunto de dos dimensiones (el espacio y el tiempo 1 representan el espacio, mientras que el tiempo 2 y el tiempo 3, juntos, representan el tiempo).

Del ejercicio matemático a la hipervelocidad

Este trabajo parece querer poner las bases matemáticas de una gran teoría física unificada, una visión en conjunto que lo uniría todo. 

«El marco matemático desarrollado por los autores en este artículo es único. Parece que el beneficio que perciben del esfuerzo es que establece una base matemática de por qué necesitamos un marco teórico de campo», explica para Popular Mechanics Sonny White, antiguo físico de la NASA y fundador del Limitless Space Institute, un grupo que financia y promueve los viajes espaciales lejanos y la investigación en física.

Los vientos solares se pueden usar para propulsar una nave espacial. (NASA)»

Si imaginamos los modelos estándar de la física como un diagrama de Venn, habría dos círculos, uno al lado del otro, que se tocan en un único punto tangente», explica White. 

«La idea de una gran teoría del campo unificado podría concebirse como un círculo mayor que rodea a los dos círculos más pequeños». Toda esta explicación parece un ejercicio teórico que no nos acerca a tener naves con warp drive, como en Star Trek, que nos permitan hacer viajes interestelares en poco tiempo. 

Pero los investigadores no lo ven así. «La última cuestión que queda por resolver es si los objetos superlumínicos son solo una posibilidad matemática o existen realmente en la realidad», asegura Dragan. «Creemos que lo último es posible y ese es el propósito de nuestra próxima investigación».

Imagen de portada: Un concepto de nave con Warp Drive.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 3 de febrero 2023.

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El gigantesco cometa de seis kilometros cuyo origen desconocemos y que pronto “acariciara” el sol.

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No sabemos de dónde viene y a duras penas sabemos cómo terminará sus días el cometa 96P/Machholz 1. La hipótesis sobre su origen es que procede del espacio interestelar. Sobre cómo terminará sus días quizá lo sepamos en unos días tras su mayor acercamiento al Sol. Lo que sí sabemos es su gran tamaño: tiene seis kilómetros de diámetro.

Procedencia desconocida. Hay varios factores que hacen atípico este cometa. Su gran tamaño es el primero. Frente a otros cuerpos semejantes, cuyo diámetro se puede medir en decenas de metros, 96P/Machholz 1 tiene un diámetro de unos seis kilómetros.

Pero es la composición del cometa lo que más sorprende a los astrónomos. 

Según sus estimaciones, este cuerpo celeste tiene menos del 1,5% de los niveles de cianógeno (un compuesto orgánico de carbono y nitrógeno presente en algunos cometas). Sus niveles de carbono son también más bajos de lo que suele ser habitual en los cometas “típicos” de nuestro entorno.

Se cree que el cometa pudo haber estado rondando el espacio interestelar hasta toparse con el influjo gravitatorio de Júpiter, que lo habría colocado en su órbita actual. 

También se considera que podría tener su procedencia en alguna región exterior de nuestro propio sistema solar o que la ausencia de cianógeno se debe simplemente a repetidas y cercanas interacciones con el Sol.

Un paso que nos abrirá los ojos. Es probable que estos días logremos aprender algo nuevo de este cometa. Su nuevo paso por el interior del sistema solar está generando gran atención entre los astrónomos. “96P es un cometa muy atípico, tanto en composición como en comportamiento, por lo que nunca sabemos qué podremos ver” explicaba Karl Battams, astrofísico del Naval Research Lab estadounidense, en declaraciones a spaceweather.com.

“De acuerdo con esto, estamos desarrollando un programa especial de observación junto a SOHO [Solar and Heliospheric Observatory] para maximizar el retorno científico, de forma que el flujo normal de datos públicos de [su] corografía será ralentizado durante unos días (a seis imágenes a la hora). 

Con suerte podremos conseguir una ciencia hermosa de esto y compartirla con todo el mundo en cuanto podamos”, concluía Battams.

Los cometas son cuerpos formados por cúmulos de hielo y roca. Cuando se acercan al Sol pierden consistencia al derretirse el hielo. 

La incidencia del Sol hace que algunas partículas de polvo y gas salgan disparadas del núcleo del cometa, creando la cola. Esta interacción es la que facilita a los astrónomos analizar con cierta precisión la composición del cometa.

A clip from today’s LASCO C3 data that I’ve processed manually. Working on something nicer (with an added surprise 🤫), but that can wait until 96P exits the field of view and I can write something up about it.

Again, these are those long (90s) exposure orange filtered images. pic.twitter.com/xg3eAUeyQbKarl Battams (@SungrazerComets) February 1, 2023 I spy with my little eye… a comet!

Comet 96P Machholz can be seen in the upper left in these images from this week with the help of two of NASA’s Sun-watching spacecraft.

Learn more about how NASA’s spots comets by watching the Sun: https://t.co/M7ZcDTmgtB pic.twitter.com/OGyaJcxTRY

— NASA Sun & Space (@NASASun) February 1, 2023

Un destino incierto. Si 96P/Machholz 1 fuera un cometa normal, los astrónomos considerarían que tiene sus días contados. 

Su órbita lo está llevando más cerca que nunca del Sol, a una distancia que un cometa de tamaño medio no sobreviviría.

Este cometa, con sus seis kilómetros de diámetro y una composición desconocida parece en cualquier caso capaz de sobrevivir. No en vano, 96P/Machholz 1 ya ha hecho pasos cercanos al Sol. 

Aun así es imposible saber con total exactitud cómo este paso por nuestra estrella incidirá en el cometa y su comportamiento.

Las Delta Acuáridas. El nombre 96P/Machholz quizás resulte familiar a algunos por un evento relacionado: las Delta Acuáridas. El complejo 96P/Machholz se refiere a un número de fenómenos celestes relacionados con el cometa en cuestión, y que incluye la lluvia de estrellas estival que precede a las Perseidas.

El nombre del cometa se debe a su descubridor, Donald Machholz, un astrónomo aficionado que descubrió nada menos que 12 cometas entre la década del 70 y la de 2010. El avistamiento de este cometa lo realizó en 1986 gracias a unos binoculares caseros que creó el mismo, aunque no fue hasta el 2005 que supimos que era tan solo una parte de un complejo número de fenómenos. 96P/Machholz 1 realiza sus visitas cada cinco años y medio aproximadamente y sus órbitas tienen perihelios de alrededor de 0,12 unidades astronómicas, es decir menos de una octava parte de la nuestra distancia media al Sol.

Imagen de portada: Cometa Neowise. Eduardo Arcos

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Pablo Martínez-Juarez. 3 de febrero 2023.

Sociedad/Astronomía/Espacio/Cometa/Sol/Sistema solar.

SpaceX se ha marcado un nuevo objetivo para Starship, su proyecto estrella: una versión desechable.

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Mientras Starship se prepara para su primer vuelo orbital, la conversación ha pivotado a otro aspecto de la que se espera sea la mayor nave espacial creada por el ser humano. Se trata de la posibilidad de incrementar la carga útil del sistema hasta las 250 toneladas. El contrapunto, que la nave deje de ser reutilizable.

Una posibilidad que se masca desde 2021. Desde que SpaceX comenzara su andadura en la exploración espacial, la reutilización de sus cohetes y naves ha sido una especie de “marca de la casa”.

Su proyecto estrella, Starship, no es una excepción, y fue diseñada con este objetivo en mente. Sin embargo, ya en 2021, la posibilidad de una versión desechable de este coloso rondaba la mente del CEO de la empresa, Elon Musk.

La idea es alcanzar una carga útil de 250 toneladas a órbita terrestre, sacrificando la reusabilidad de uno o varios elementos de la configuración del cohete. Esto supondría un incremento notable.

La empresa ha actualizado las características del vehículo en su página web (no así su “guía de uso”) y habla de una carga útil de Starship de entre 100 y (más de) 250 toneladas, o 150 toneladas a órbita terrestre con configuración reutilizable y 250 toneladas en configuración desechable.

Más dudas que certezas.

Al margen de esto hay poca información que haya trascendido al respecto. Musk ha sido críptico a la hora de responder a las dudas sobre lo que significa un Starship desechable: “Una etapa superior desechable podría volar o no, pero es una opción”, explicaba en Twitter.

Respondía a las dudas planteadas por algunos usuarios que acababan de percatarse de la nueva información disponible en la página web de SpaceX.

Quizá haya que esperar al primer vuelo de prueba de la nave antes de conocer las capacidades reales de Starship y su primera etapa, Super Heavy.

El cohete y la nave tendrán que demostrar su reusabilidad antes de poder hablar de una configuración desechable.

Como señala Eric Ralph, periodista especializado en el devenir de SpaceX, “hasta que su reusabilidad sea demostrada, cada etapa superior de Starship será funcionalmente desechable, quiera o no Elon Musk.”

Expendable upper stage may or may not fly, but it is an option

— Elon Musk (@elonmusk) January 31, 2023

El ejemplo de los Falcon. La posibilidad de expandir las capacidades de los vehículos de lanzamiento reutilizables convirtiéndolos en desechables no es nueva para SpaceX. Tanto los Falcon como los Falcon Heavy pueden, en principio, aumentar su capacidad de carga convirtiéndose en desechables.

Distintas configuraciones posibles. En su tweet Musk hablaba de la primera etapa, Super Heavy, sin embargo es la propia Starship la que más podría ganar en una versión desechable, por lo que es ahí donde se ha centrado parte de la discusión.

El motivo es que una versión desechable de esta nave podría prescindir de elementos más pesados como los estabilizadores y el escudo térmico. Pero esto implica crear naves específicamente diseñadas para darles un único uso.

Un monstruo a punto de despegar.

Quizás no tardemos en salir de dudas. La semana pasada, la configuración de Starship que SpaceX quiere poner en órbita en la primera prueba, pasó su Wet Dress Rehearsal, el ensayo previo al lanzamiento en el que se comprueba que todos los mecanismos que conducen a la cuenta atrás funcionan en orden.

Según las últimas declaraciones de Musk, el primer lanzamiento de Starship en su configuración de dos etapas y con ello su primer vuelo orbital podría darse a finales de este mes de febrero.

Habrá que esperar a ver como avanza la prueba y comprobar si este primer intento resulta reutilizable o si corre la misma suerte que la mayoría de los ensayos anteriores.

Imagen de portada: Jared Krann

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Pablo Martínez-Juarez. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Espacio/Exploración espacial/SpaceX/Starship

Ondulaciones en el tejido del universo podrían revelar el inicio del tiempo.

Los científicos han avanzado en el descubrimiento de cómo utilizar las ondulaciones en el espacio-tiempo conocidas como ondas gravitacionales para asomarse al principio de todo lo que conocemos. Los investigadores afirman que pueden comprender mejor el estado del cosmos poco después del Big Bang aprendiendo cómo estas ondulaciones en el tejido del universo fluyen a través de los planetas y el gas entre las galaxias.

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No podemos ver el universo primitivo directamente, pero quizá podamos verlo indirectamente si observamos cómo las ondas gravitacionales de aquella época han afectado a la materia y la radiación que podemos observar hoy, explica Deepen Garg, autor principal de un artículo que recoge los resultados en la revista Journal of Cosmology and Astroparticle Physics. Garg es estudiante de posgrado en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton (PPPL) del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE).

Garg y su asesor Ilya Dodin, afiliado tanto a la Universidad de Princeton como al PPPL, adaptaron esta técnica a partir de sus investigaciones sobre la energía de fusión, el proceso que alimenta el sol y las estrellas y que los científicos están desarrollando para crear electricidad en la Tierra sin emitir gases de efecto invernadero ni producir residuos radiactivos de larga vida. 

Los científicos de la fusión calculan cómo se mueven las ondas electromagnéticas a través del plasma, la sopa de electrones y núcleos atómicos que alimenta las instalaciones de fusión conocidas como tokamaks y stellarators.

Foto NASA / WMAP Science Team en Wikimedia Commons

Resulta que este proceso se asemeja al movimiento de las ondas gravitacionales a través de la materia. Básicamente, hemos puesto a trabajar la maquinaria de las ondas de plasma en un problema de ondas gravitacionales, explica Garg.

Las ondas gravitacionales, predichas por primera vez por Albert Einstein en 1916 como consecuencia de su teoría de la relatividad, son perturbaciones en el espacio-tiempo causadas por el movimiento de objetos muy densos. 

Viajan a la velocidad de la luz y fueron detectadas por primera vez en 2015 por el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferómetro Láser (LIGO) a través de detectores en el estado de Washington y Luisiana.

Garg y Dodin crearon fórmulas que, en teoría, podrían llevar a las ondas gravitacionales a revelar propiedades ocultas sobre cuerpos celestes, como estrellas que se encuentran a muchos años luz de distancia. Cuando las ondas fluyen a través de la materia, crean una luz cuyas características dependen de la densidad de la materia.

Visualización de ondas gravitacionales | foto NASA en Wikimedia Commons

Un físico podría analizar esa luz y descubrir propiedades de una estrella situada a millones de años luz. 

Esta técnica también podría dar lugar a descubrimientos sobre el choque entre estrellas de neutrones y agujeros negros, restos ultradensos de la muerte de estrellas. Incluso podrían revelar información sobre lo que ocurría durante el Big Bang y los primeros momentos de nuestro universo.

La investigación comenzó sin tener idea de la importancia que podría llegar a tener. Pensé que se trataría de un pequeño proyecto de seis meses para un estudiante de posgrado que consistiría en resolver algo sencillo, explica Dodin. 

Pero una vez que empezamos a profundizar en el tema, nos dimos cuenta de que se entendía muy poco sobre el problema y que podíamos hacer aquí un trabajo teórico muy básico.

Los científicos planean ahora utilizar la técnica para analizar datos en un futuro próximo. Ahora tenemos algunas fórmulas, pero obtener resultados significativos llevará más trabajo, dijo Garg.


Fuentes: Princeton Plasma Physics Laboratory | Deepen Garg et al., Gravitational wave modes in matter, Journal of Cosmology and Astroparticle Physics (2022). 

Imagen de portada: Simulación numérica de la fusión de estrellas de neutrones para formar un agujero negro, con sus discos de acreción interactuando para producir ondas electromagnéticas | foto L. Rezolla (AEI) & M. Koppitz (AEI & Zuse-Institut Berlin).

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 21 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencias/Ondas gravitacionales/Espacio/Tiempo/ Investigación.

Asteroides virtualmente indestructibles acechan a la Tierra sin posibilidad de defensa.

QUIZÁ SE PUEDA DESVIAR

Científicos ha descubierto que hay un tipo de asteroides en el sistema solar que son inmunes a los métodos de defensa planetaria que hemos probado hasta el momento.

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Un equipo de investigadores ha descubierto que hay un tipo de asteroides contra el cual todavía no tenemos defensa posible y que son mucho más comunes en el sistema solar de lo que se pensaba. Estos asteroides tienen una configuración de materiales característica que hace que no se puedan desviar con el impacto de una nave espacial, como se hizo en la misión DART, y que sean casi imposibles de destruir.

El equipo, liderado por investigadores de la Universidad australiana de Curtin, ha estudiado las muestras del asteroide Itokawa recogidos por la sonda japonesa Hayabusa 1. Itokawa está formado por una nube de fragmentos de roca y polvo, tiene un tamaño aproximado de 500 metros de largo y ahora mismo se encuentra a dos millones de kilómetros de la Tierra. Los resultados de este estudio, publicados en la revista National Academy of Sciences, muestran que se trata de un asteroide tan antiguo como el propio sistema solar y que —al contrario de lo que sucedió con la misión de defensa planetaria DART contra el asteroide Dimorphos— es resistente a las colisiones y, además, muy difícil de destruir.

La nave Hera llegando a Didymos. (ESA)

«A diferencia de los asteroides monolíticos, Itokawa no es un único trozo de roca, sino que pertenece a la familia de los de tipo pila de escombros, lo que significa que está formado en su totalidad por rocas y cantos rodados sueltos, y que casi la mitad es espacio vacío», explica el profesor Fred Jourdan, de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin y autor principal del estudio.

Según el investigador, un enorme impacto destruyó el asteroide monolítico que dio lugar a Itokawa hace al menos 4.200 millones de años. Esto no es nada común. «Se prevé que el tiempo de supervivencia de asteroides del tamaño de Itokawa sea de solo varios cientos de miles de años en el cinturón de asteroides», asegura Jourdan. El investigador atribuye la longevidad del Itokawa al hecho de que las pilas de escombros amortiguan los impactos. “Descubrimos que Itokawa es como un gigantesco cojín espacial y muy difícil de destruir».

ASTEROIDS Size Comparison 🌑

El equipo utilizó dos técnicas distintas para llegar a estos resultados. Por un lado, consiguieron medir los impactos que había sufrido el asteroide gracias a un método llamado difracción de electrones retrodispersados. Por otro, utilizaron también la datación argón-argón para descubrir cuándo se produjeron los impactos que ha sufrido de otros asteroides. 

El estudio ha permitido descubrir algo que hasta ahora, dice el equipo, nos era desconocido. Y es que estas características de los asteroides tipo pila de escombros los hacen inmunes a los actuales sistemas de defensa planetaria. Además, su presencia en el sistema solar puede ser mayor de lo que se creía.

«Nos propusimos averiguar si los asteroides de pilas de escombros son resistentes a las embestidas o si se fragmentan al menor golpe», explicó el profesor Nick Timms, también de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin y coautor del estudio. «Ahora que hemos descubierto que pueden sobrevivir en el sistema solar durante casi toda su historia, deben ser más abundantes en el cinturón de asteroides de lo que se pensaba, por lo que hay más posibilidades de que, si un gran asteroide se precipita hacia la Tierra, sea una pila de escombros». 

Afortunadamente, los investigadores ya apuntan a otra solución que, aunque todavía no se ha probado, tendría posibilidades de solucionarnos la papeleta. «La buena noticia es que también podemos utilizar esta información a nuestro favor”, sugiere Timms. «Podemos potencialmente utilizar un enfoque más agresivo como el uso de la onda de choque de una explosión nuclear cercana para empujar un asteroide de pila de escombros fuera de curso sin destruirlo».

Imagen de portada: El asteroide Itokawa no es sólido y no se puede colisionar contra él.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. Actualizado 26 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Espacio/Asteroides/Investigación.

Tres teorías acerca del Multiverso

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El concepto de multiverso responde a la existencia de uno o más universos además de los ya conocidos. De acuerdo con Nadia Drake, periodista científica estadounidense y colaboradora de National Geographic, éstos pueden tener distintas versiones del planeta Tierra o responder a leyes físicas contrarias a las del universo que ya reconocemos.

“Hay teorías que están más aceptadas por la ciencia que otras y eso se corresponde con el nivel de aprobación o refutación que tienen”, explica Drake. 

Como ejemplo, la periodista señala a la Cosmología Inflacionaria, una de las teorías más aceptadas científicamente que explica las estructuras del universo y las galaxias tal como se las conoce en la actualidad.

Además, existen otras, como la de los multiversos paralelos y los multiversos burbuja. Descubre más sobre estos tres multiversos y cómo funciona cada uno de ellos.

Multiversos paralelos: la interpretación de muchos mundos.

Los multiversos existen en paralelo al universo en que vive la humanidad y al mismo tiempo y espacio que el nuestro, según los estudios de la mecánica cuántica (rama de la Física empleada a la escala espacial pequeña) y la Enciclopedia de Filosofía de Stanford.

Esta idea de multiverso fue elaborada por el físico Hugh Everett en la década del 50 y plantea que, a medida que se realiza un experimento cuántico con diferentes resultados posibles, cada uno de ellos es creado y ocurre en cada multiverso paralelo. 

Qué son y cómo funcionan los multiversos burbuja.

Existe una segunda teoría acerca de los multiversos donde se plantea, de acuerdo con la revista especializada en ciencia, Quanta Magazine, que el Universo es una burbuja que se hincha y que existen más universos con ese mismo aspecto, todos inmersos en un mar energizado y en expansión eterna. 

En los esfuerzos por comprender el nacimiento de todo lo que se conoce, la publicación argumenta que las burbujas se expanden en un vacío infinito a tal velocidad que nunca podrían encontrarse unas con otras. Incluso, cada burbuja puede tener propiedades distintas, siendo la nuestra por ejemplo, aquella que alberga vida en un planeta

Sin embargo, de existir una burbuja de vacío que colisione con otra, podría ocurrir una explosión: “Éste podría haber sido el primer evento en la historia de nuestro universo”, explica Hiranya Peiris, cosmóloga de la Universidad de Londres a Quanta Magazine.

Qué es la Cosmología Inflacionaria

Durante el Big Bang, el Universo se expandió rápidamente durante una fracción de segundo. Antes de esto, toda la materia podría haber estado acumulada dentro de un mismo punto, indica el Centro de Cosmología Teórica Stephen Hawking. 

El Centro Stephen Hawking utiliza la inflación de un globo para explicar cómo funciona esta teoría. De tal modo que, si uno marca puntos en un globo desinflado, “a medida que el globo se infla, aumenta la distancia entre los puntos en la superficie del mismo”. 

Fue postulada por primera vez por el físico Alan Guth en su libro El Universo Inflacionario: Una Posible Solución a los Problemas de Horizonte y Planitud, publicado en 1981. 

Imagen de portada: El gas sobrecalentado se arremolina alrededor del agujero negro central de nuestra galaxia, Sagitario A*. FOTOGRAFÍA DE MARK A. GARLICK.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic Redacción. 18 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Universo/Espacio.

Científicos explican la reacción en cadena que nos mandará a la Edad Media si no la prevenimos.

EL EVENTO MIYAKE

Los científicos entrevistados para el documental Control Z: La Gran Tormenta, explican sus efectos y la cadena de desastres producto de la caída de la red eléctrica.

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Que la actividad solar extrema es un peligro para la civilización humana no es algo nuevo. Muchos artículos han hablado sobre el tema, demoledores informes de instituciones como la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU y el Pentágono, así como estudios científicos y hasta películas y series de televisión de serie B que han especulado sobre las consecuencias de un evento Carrington, la tormenta solar que impactó la Tierra en 1859 destruyendo redes telegráficas de todo el planeta.

Pincha el link si deseas ver el vídeo. Muchas gracias.

El fenómeno natural que nos devolverá a la Edad Media

Sin embargo, el primer episodio del documental de nuestra nueva serie Control Z — La Gran Tormenta, sobre estas líneas — va más allá y une todos los hilos para formar un tapiz de las consecuencias interconectadas en una imagen general sin precendentes. Sobrecogedora y desoladora, pero con un mensaje optimista: la ciencia dice que, si actuamos, podremos evitar los gravísimos efectos de un fenómeno que es inevitable.

Crónica de una tormenta anunciada

Los efectos de los eventos solares extremos están documentados. La Dra. Holly Gilbert —que fue directora de la división de ciencia heliofísica del centro de investigación NASA Goddard y ahora encabeza el High Altitude Observatory del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de los Estados Unidos— nos explicó que hay tres niveles de impacto. El primero es la erupción de una radiación de alta energía —rayos X y de ultravioleta extremo— que puede afectar a nuestra ionosfera en ocho minutos porque viaja a la velocidad de la luz. Las partículas también causan corrientes porque son partículas cargadas y, finalmente, las eyecciones de masa coronal, con decenas de miles de millones de toneladas de plasma y el campo magnético del Sol.

Los seres humanos vivimos en la ignorancia del grave peligro que el Sol, nuestra fuente de vida, representa para la civilización humana en cualquier momento. (Control Z).

Según nos contó por videoconferencia la Dra. Sangeetha Abdu Jyothi, profesora adjunta de Computación en la Universidad de California, Irvine, que estudió el efecto devastador que un evento como el Carrington tendría en la red de cables de internet submarinos, destruyendo sus centros repetidores por la falta de protección e inutilizando las conexiones de internet globales —esta combinación de efectos no solo derribaría la red internet, sino que nos devolvería al medioevo—. De hecho, “ni siquiera la Edad Media, diría que incluso antes”, remacha Abdu Jyothi.

Un bucle solar levantándose cientos de miles de kilómetros sobre el Sol.

Hoy, todas las infraestructuras críticas de la sociedad, desde la sanidad y la banca a la distribución de agua potable o la logística… la lista es interminable. Cualquier industria en la que puedas pensar, afirma, depende de la electricidad y la red internet. “Si no tenemos eso, básicamente volveremos a la Edad de Piedra. Especialmente con el tipo de densidad de población que tenemos en las grandes ciudades. Ni siquiera puedo imaginar lo que pasaría si ocurriera un evento a gran escala”. John Kappenman, un ingeniero estadounidense con décadas de experiencia en la industria eléctrica norteamericana, sí lo imagina. Lleva toda la vida estudiando estos fenómenos y su impacto en las redes de alta y media tensión: “Sí, claramente habría desastres de salud pública, desastres de servicios públicos, desastres en la cadena de distribución de alimentos, desastres de la industria farmaceútica, inutilización de los hospitales, de los sistemas de pago… Todo caerá una vez que sufres un impacto en la más importante de todas la infraestructura, la red eléctrica”, nos dice en entrevista telefónica.

La onda de choque de una eyección coronal masiva del Sol deformando el campo magnético terrestre.

En la actualidad, los científicos piensan que cada pocos cientos de años vamos a tener un evento de nivel Carrington —el último fue en julio de 2012, pero afortunadamente ocurrió hacia el lado opuesto a la Tierra—. «Pero cada mil años vamos a tener un evento que es 10 o 20 veces más fuerte que el evento Carrington. No es una cuestión de si lo vamos a sufrir o no. Es solo una cuestión de cuándo va a pasar», afirma Gilbert.

El evento Miyake será aún peor

Si el impacto global de un evento Carrington sería devastador de por sí, existe otro tipo de tormenta aún más poderosa: los eventos Miyake. El Dr. Ethan Siegel —astrofísico teórico, investigador y divulgador, autor del famoso podcast Starts with a Bang— ha seguido de cerca la situación de la red eléctrica mundial y el peligro que el tiempo solar extremo representa para la supervivencia de la civilización. Según Siegel, el evento de 1859 no es nada comparado con un evento Miyake.

La energía desatada al romperse la cola crearía una corriente eléctrica que reventaría la mayoría de los transformadores de todo el planeta.

“Sabemos que el Sol [crea eventos Carrington] con regularidad”, nos cuenta Siegel por videoconferencia, “pero recientemente nos hemos enterado de que este tipo de eventos no son los más fuertes que se hayan producido”. Hace más de un milenio, cuenta, en el año 774 o 775, hubo un gran aumento en el carbono 14 en la atmósfera de la Tierra que se codificó en anillos de árboles en todo el mundo. “Después de una década de investigar las causas del pico, hemos llegado a la conclusión científica de que el Sol tenía la culpa”, afirma, “y fue un evento más de 10 veces más poderoso que el evento Carrington. De hecho, puede que ni siquiera sea el evento más fuerte que jamás haya ocurrido. Porque si vamos y miramos en núcleos de hielo de hace 9.200 años, hubo una tormenta aún más poderosa que el evento de 774 a 775, que fue un evento Miyake”. 

Durante una tormenta solar, la erupción acelera los protones presentes en el viento solar de la heliosfera —el área de influencia del Sol, donde se encuentran la Tierra y el resto de planetas— a la velocidad de la luz. Estos protones se convierten así en partículas de alta energía que también son un peligro para los seres humanos y la civilización.

El campo electromagnético también inutilizaría todos los sistemas de alerta sobre el horizonte, según el Pentágono, inutilizando los sistemas de defensa temprana y mermando la capacidad militar de todo el mundo.

El Dr. Raimund Muscheler —profesor de Ciencias del Cuaternario y especialista en paleoclima de la Universidad de Lund— fue el descubridor de los núcleos de hielo a los que hace referencia Siegel. En una entrevista por videoconferencia, nos cuenta que estos protones son tan peligrosos para la infraestructura electrónica como el plasma solar lo es para la infraestructura eléctrica: “Representan un riesgo directo de radiación. La electrónica de los satélites puede destruirse cuando hay una alta radiación, pero también afectaría a cualquier persona en el espacio. Si vuelas en un avión cerca de áreas polares donde el campo germánico no nos protege de estas partículas de alta energía, allí también puedes estar expuesto a una alta exposición a la radiación”. Abdu Jyothi dice que estos protones afectarían también gravemente a todos los dispositivos electrónicos en la Tierra, causando daños irreparables en ficheros de datos y causando errores en chips cuando el incremento de partículas de alta energía llegara a la superficie terrestre. “Con un evento Carrington, nuestros teléfonos móviles, torres de telefonía móvil, servidores de portátiles y centros de datos, estarían en su mayoría seguros siempre y cuando tengan protección contra el voltaje transitorio del suministro eléctrico”, dice, “pero con un evento [como el Miyake] que es dos órdenes de magnitud más fuerte, si tenemos partículas cargadas que golpean la superficie de la Tierra, entonces esto podría corromper nuestro almacenamiento de datos”.

Cientos de miles de personas morirían en apenas unas horas ante la falta de electricidad después de agotar el combustible de los generadores de emergencia.

Abdu Jyothi dice que los datos que se almacenan en nuestros centros de datos —como tu información bancaria, registros de salud, casi todos los datos que tenemos hoy en día— podrían corromperse. “Hoy ya sabemos que hay pequeñas cantidades de partículas de carga que logran llegar a la superficie de la Tierra, penetrando a través de nuestra atmósfera y causando corrupción en los datos almacenados en los centros de datos”, asegura. “En tiempos normales, es una tasa de corrupción muy pequeña. Pero con un evento a gran escala, podría ser mucho más alta. Podríamos perder todos los datos en todo el mundo y eso podría ser un evento devastador”.

Una escala imposible de comprender

Pero la pérdida de datos no tendría importancia con lo que vendría inmediatamente después. El informe de la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU también es claro. “Debido a la interconexión de las infraestructuras críticas en la sociedad moderna, el impacto puede ir más allá de la interrupción de los sistemas técnicos existentes y conducir a interrupciones socioeconómicas colaterales a corto y a largo plazo”, afirma su Comité de Estudios, de la División de Ingeniería y Ciencias Físicas.

Todas las industrias dependen de la electricidad, desde la logística hasta la distribución de agua potable.

“Los efectos colaterales de una interrupción a largo plazo probablemente incluirían, por ejemplo, la interrupción de los sistemas de transporte, comunicación, banca y financiero y los servicios gubernamentales; la interrupción de la distribución de agua potable debido a la parada de las bombas, y la pérdida de alimentos y medicamentos perecederos debido a la falta de refrigeración. La pérdida resultante de servicios durante un periodo de tiempo significativo incluso en una región del país puede afectar a toda la nación y también tener impactos internacionales”. Solo en la Costa Este de los Estados Unidos, el estudio fija una estimación de uno a dos billones de dólares anuales en coste social y económico, con tiempos de recuperación de cuatro a 10 años. A nivel global, la extrapolación de cifras llegaría al rango de trillones.

La recuperación es una misión imposible

A nivel planetario, que es como se espera que suceda, todo esto sería muchísimo más grave. A nivel humano, el índice de mortalidad se dispararía globalmente por la falta de hospitales modernos y el colapso de la industria farmacéutica. En los primeros días, todas las personas cuya supervivencia dependiera de respiración asistida o cualquier otro sistema eléctrico morirían sin remedio. Solo durante los primeros meses, cientos de millones de urbanitas morirían por infecciones y hambrunas regionales debido a la falta de distribución de medicinas, alimentos y agua potable causada por el colapso en cascada de absolutamente todo gracias a la destrucción de la red eléctrica.

Pasarán décadas antes de poder llegar a fabricar y reemplazar todos los transformadores dañados en todo el globo. El tiempo de fabricación y entrega de uno de alta tensión en tiempos normales es de dos años.

La recuperación a escala global tardaría mucho más de una década, cuenta Kappenman. Sustituir todos los transformadores —de alta, media y baja tensión— afectados sería misión imposible. “Sabemos que estos grandes eventos van a ser eventos planetarios. No van a estar aislados en una parte del este de EEUU”, afirma. Muchos de los lugares de fabricación de transformadores también están dispersos por todo el mundo, asegura, y eso incluye China, una de las grandes productoras a nivel global. “Me preocuparía la situación geopolítica. En un escenario en el que se han producido muchos daños en todo el mundo, ¿permitirían los gobiernos que los grandes transformadores se exporten fuera de ese país mientras todavía están tratando de recuperarse de los daños?”. La respuesta es obvia.

El campo estaría relativamente a salvo en las primeras semanas, pero la migración masiva de ciudadanos huyendo de las urbes será un enorme problema.

Para hacerse una idea de lo grave que es esto, hay que comprender lo que se tarda en fabricar un transformador de alta tensión hoy en día, cuando no hay ningún problema en el mundo ni un apocalipsis industrial y social provocado por la falta total de electricidad: dos años desde el momento del pedido a la entrega. “El desafío del suministro global es preocupante”, afirma Kappenman, “el tipo correcto de cobre para los núcleos magnéticos de un transformador no se produce en todos los países. Tiene que adquirirse con años de antelación para mantener el suministro”. Y sin la red eléctrica en funcionamiento, “la capacidad de fabricar, enviar y suministrar todos estos componentes puede no ser factible”. Los tiempos de recuperación serían mucho más largos, “si es que podemos recuperarnos de este escenario”.

Un par de años después de la erupción, muchas estructuras estatales habrían desaparecido por el colapso de los recursos, los grandes desastres en todas las industrias y la fragmentación inevitable de la sociedad.

La solución es cuestión de planificación y poco dinero

Siegel afirma que la solución es sencillamente cuestión de dinero. Ahora mismo, estamos a merced de nuestra propia estrella, pero la industria ignora este peligro por un sencillo motivo: el coste. En vez de invertir en la protección de sus redes ante un evento que pasará tarde o temprano, lo ignoran y trabajan para que los legisladores lo ignoren. “En Estados Unidos, es prácticamente ilegal que una corporación priorice cualquier cosa que no sean los beneficios para los accionistas del próximo trimestre”, afirma. “Hay muchas cosas que deberíamos hacer de manera diferente. La elección ética es obvia, la elección del beneficios a largo plazo es obvia, pero las personas con el dinero y el poder en EEUU, el país más rico de la tierra, están legalmente obligadas a no priorizar esas cosas”. Siegel se refiere a los estatutos que atan a los directivos al beneficio de sus empresas.

Se necesita una nueva organización de la red eléctrica que la haga más resistente, con generación más local y sistemas redundantes.

Kappenman apunta que el regulador federal de la energía de los Estados Unidos ha comenzado a definir los estándares para evitar que un evento Carrington tenga estos efectos devastadores. Pero las compañías eléctricas se resisten. “Ha habido una gran discusión sobre lo grave que puede ser este evento, pero las compañías eléctricas proponen medidas que son demasiado débiles para evitar esta catástrofe”, afirma. El problema, asegura, es que ninguna empresa quiere gastar dinero en medidas de prevención. Esto es algo que ya se ha podido comprobar durante varios desastres naturales en que las redes eléctricas norteamericanas se han demostrado extremadamente frágiles en estados como Texas o California. Lo malo es que su visión no solo se aplica a Estados Unidos. Todas las compañías eléctricas del mundo siguen en la misma línea, algo que no sorprende, dadas sus tácticas y acciones ilegales y fraudulentas. Lo bueno es que hay soluciones técnicas: tres acciones que podrían prevenir que la humanidad cayera a los infiernos de la era preindustrial y la pérdida de millones de vidas.

Un plan de tres puntos

Siegel afirma que una de ellas es organizar la infraestructura eléctrica para que sea más resiliente, creando redes locales y regionales que puedan actuar de forma independiente cuando sea necesario, con fuentes energéticas más pequeñas y sistemas de almacenamiento debidamente protegidos. Kappenman afirma que la protección de los transformadores es fundamental, pero que la solución técnica es sencilla: “Se pueden utilizar condensadores en serie o neutros. Los últimos son, con mucho, la solución más barata”. Estos dispositivos son de voltaje relativamente bajo, “una especie de aislamiento nominal de 100 KV, lo que es relativamente modesto en términos de las clasificaciones de aislamiento que se necesitan”. Estos son dispositivos que fueron inventados y probados a principios de la década de los noventa. Kappenman trabajó en estos condensadores, que no están patentados: son diseños abiertos de libre uso, así que nadie los controla. “Basándonos en algunos de los proveedores que han entrado en el mercado en los últimos años”, afirma, “implementarlos costaría alrededor de 1.000 millones de dólares en todos los EEUU”. El coste, dice, sería similar en Europa o en otros lugares del mundo. De nuevo, solo el coste en la Costa Este americana sería de uno a dos billones de dólares anuales durante un periodo de hasta una década.

Necesitamos muchas más sondas de monitorización para poder desarrollar un sistema de alerta temprana, algo que podría tomarnos dos décadas.

Por último, Gilbert afirma que la tercera pata de defensa contra estos eventos sería un sistema de alerta temprana efectivo, con modelos de inteligencia artificial que puedan predecir cada paso del Sol con bastante antelación. “Viendo lo bien y cuánto han progresado los modelos solo en los últimos 10 años, creo, y esto es pura especulación, realmente creo que en 20 años vamos a ser muy buenos prediciendo”, asegura. “Puede ser un poco demasiado optimista, pero creo que estamos dando grandes pasos para conocer la hora de llegada de algunas de estas eyecciones coronales masivas”. Pero, para ello, dice, necesitamos más datos y cubrir el Sol desde todos los ángulos posibles con múltiples satélites, muchos más de los que tenemos ahora. Y con redundancia. “No tenemos una visión completa del Sol en este momento porque es muy caro enviar tantos satélites al espacio”.

La única manera de prevenir esta catástrofe inevitable es que el mundo acuerde tomar las medidas adecuadas.

Al final, como concluye Siegel, está claro que la solución está en todos nosotros: en la presión que podamos hacer sobre los políticos, exigiendo la protección de una infraestructura que ya no es solo un bien público sino una fuerza imprescindible para soportar el tejido social y económico que nos permite sobrevivir. El coste de todo esto es ridículo comparado con los efectos que podréis ver en el documental. “Podemos unificarnos como planeta para crear la legislación adecuada, hacer cumplirla y hacer que todas estas ciudades de todo el mundo estén seguras y puedan resistir estos eventos”, afirma Siegel. “Entonces, tal vez, no tendremos un desastre de varios trillones de dólares cuando ocurra lo inevitable. Esto depende de todos nosotros”.

Imagen de portada: Imagen del choque del plasma del sol contra el campo magnético terrestre. (NASA)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Jesús Díaz. 17 de noviembre 2022.

Sociedad Global/Eléctricas/Espacio/Energía/Logística/Médicos/

Economía/Crisis extendida.

Científicos de la NASA concluyen que es muy posible que nos extingamos.

Investigadores de la NASA explican que el ‘gran filtro’, el evento de extinción que puede acabar con las civilización, es casi inevitable para la humanidad y todos los seres sintientes.

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La teoría del ‘Gran Filtro’ dice que la razón por la que no hemos tenido contacto con otras civilizaciones es porque todas se extinguieron antes de tener la oportunidad de entrar en contacto con nosotros. Ahora un grupo de investigadores de la NASA ha revisitado esa teoría y ha estudiado cuáles son esas causas de extinción y qué puede hacer nuestra civilización para evitarlas.

El famoso físico italiano, y uno de los pioneros de la energía nuclear, Federico Fermi, se hizo en 1950 una pregunta a propósito de la existencia de otras civilizaciones extraterrestres que todavía resuena más de siete décadas después: “¿Dónde está todo el mundo?”. Si es cierto que hay unos miles de billones de estrellas en el Universo y trillones de planetas que pueden albergar vida, es raro que no haya habido una civilización extraterrestre capaz de progresar tanto como para pasarse a saludar por la Tierra.

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Control Z: seis futuros desastrosos que todavía podemos deshacer | Trailer

Aunque los astrónomos han planteado varias respuestas a esa pregunta, una de las más populares sigue siendo la teoría del ‘Gran Filtro’, propuesta originalmente en 1996 por Robin Hanson, economista de la Universidad George Mason. Ahora, un grupo de investigadores del ‘Jet Propulsion Laboratory’ (JPL) de la NASA, en California, EEUU, ha publicado un artículo en el que indagan no solo en las causas de esos eventos de extinción, sino también en qué podemos hacer nosotros para que no nos pase lo mismo. «La clave para que la humanidad atraviese con éxito ese filtro universal es… identificar esos atributos en nosotros mismos y neutralizarlos de antemano», escriben en su artículo.

Afortunadamente, no todos los astrofísicos están de acuerdo con esta teoría. «Parece excesivamente determinista, como si el ‘Gran Filtro’ fuera una ley física o una fuerza única que se enfrenta a toda civilización tecnológica en ascenso», explica Wade Roush, profesor de ciencias y autor de Extraterrestres, a The Daily Beast. «No tenemos pruebas directas de tal fuerza».

Cuáles son esos filtros

Para descubrir esos potenciales ‘grandes filtros’, los investigadores han estudiado a la única civilización conocida, la nuestra. Su razonamiento es que lo que parece más probable que nos mate a nosotros también puede suponer una amenaza existencial para la vida inteligente en otros planetas.

Enrico Fermi recibió el Premio Nobel de Física de 1938 por identificar nuevos elementos y descubrir reacciones nucleares.

Enrico Fermi recibió el Premio Nobel de Física de 1938 por identificar nuevos elementos y descubrir reacciones nucleares.

Con esto en mente elaboraron una lista de las mayores amenazas que acechan a la especie humana y, como era de esperar, todos los elementos de esa lista menos uno son culpa nuestra. 

El equipo del JPL cree que la guerra nuclear, una pandemia, el cambio climático o una inteligencia artificial fuera de control son los eventos más probables que acabarán con nuestra civilización. Frente a estos hay un evento que no es de origen antrópico y que es difícil que podamos evitar: el impacto de un asteroide contra nuestro planeta. El equipo atribuye estos riesgos existenciales a lo que describe como una disfunción propia de los seres inteligentes como los humanos. «La disfunción puede convertirse rápidamente en el Gran Filtro», escriben.

Cómo los evitamos

Aunque desvíar un asteroide ‘asesino’ parezca imposible a estas alturas de nuestra civilización, parar las guerras, prevenir las pandemias o llegar a acuerdos internacionales para controlar el desarrollo de la inteligencia artificial todavía parece más difícil. De hecho, los investigadores aseguran en su publicación que «los cimientos de muchos de nuestros posibles filtros tienen sus raíces en la inmadurez».

Avi Loeb. (REUTERS)

A pesar de esto, los investigadores del JPL son optimistas. Aseguran que los cambios necesarios para evitar estos ‘filtros’ requieren que la humanidad trabaje junta. «La historia ha demostrado que la competencia intraespecífica y, sobre todo, la colaboración, nos han llevado a las cimas más altas de la invención. Y sin embargo, prolongamos nociones que parecen ser la antítesis del crecimiento sostenible a largo plazo. Racismo, genocidio, desigualdad, sabotaje… la lista se extiende». 

Nuestro Avi Loeb sostenía algo similar en una de sus últimas columnas publicadas en Novaceno: “Recientemente, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha intensificado la retórica nuclear, afirmando que utilizará ‘todos los medios disponibles’ para defender el territorio ruso. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtió que el mundo corre el riesgo de un ‘armagedón’ nuclear. Una escalada de la guerra en Ucrania a un conflicto mundial podría suponer un riesgo existencial para la humanidad. Puede proporcionar una respuesta a la pregunta de Fermi al demostrar que especies tecnológicas como la nuestra pueden no ser lo suficientemente inteligentes como para evitar el uso de armas nucleares”.

Imagen de portada: Dos galaxias colisionando — un objeto denominado IC 1623 — una de las últimas imágenes del James Webb. (NASA).

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 15 de noviembre 2022.

Sociedad/Investigación/Espacio/Tendencias de futuro.

 

Nuestro cerebro puede ser la clave de la autodestrucción de la humanidad.

PREFERIMOS IGNORAR LOS PELIGROS GLOBALES.

El astrofísico de Harvard Avi Loeb reflexiona sobre por qué los humanos se centran en problemas locales e ignoran los peligros globales a los que estamos expuestos.

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La mente humana no tiene la obligación de buscar una perspectiva global. Ha sido entrenada a lo largo de millones de años para sobrevivir ante amenazas y peligros locales. A lo largo de la escala temporal de millones de años que caracteriza la historia humana, la selección natural no proporcionó ninguna ventaja duradera para relacionarse con tribus más allá de la propia, responder a las condiciones globales en la Tierra o aventurarse a otros entornos habitables en el sistema solar, cerca de otras estrellas o dentro de otras galaxias en todo el vasto Universo. 

De hecho, estas aspiraciones globales se consideran a menudo una distracción de la política local y del confort que proporciona el entorno inmediato de una pareja amorosa, una familia amorosa o la tribu local. A menudo me preguntan en las entrevistas por qué hay que financiar la exploración espacial mientras nos enfrentamos a problemas mucho más acuciantes en nuestra economía local, la sanidad pública y la educación.

Aunque el enfoque común en los asuntos locales funciona a corto plazo, conlleva riesgos existenciales a largo plazo. Es probable que las culturas locales subestimen el riesgo de un evento global que las aniquile.

El erudito judío Hillel predicaba a favor de vivir una vida sencilla y razonaba «Cuanta más propiedad, más ansiedad» (Pikei Avot 2:7). Esto se extiende también a la propiedad intelectual y a la conciencia global. Leer las noticias de la mañana sobre los problemas del mundo eleva nuestro nivel de ansiedad sin un beneficio local inmediato. 

Por eso no es de extrañar que prefiramos centrar nuestra atención en los placeres locales de la buena comida y la compañía de los amigos que en los riesgos existenciales globales. 

Una vida local tiene más probabilidades de ser una vida feliz porque implica menos elementos independientes en los que algo pueda salir mal. Esta atracción por las circunstancias locales queda patente al recorrer el mundo y visitar comunidades muy unidas. Cada comunidad local tiene sus propias tradiciones y rituales basados en su historia local. 

Y cada burbuja cultural suele considerar su modo de vida como «la forma en que se supone que deben ser las cosas», al tiempo que desalienta a sus miembros a buscar sistemas de creencias alternativos. Esta última estrategia busca la autopreservación, ya que las comunidades dispuestas a adaptarse a un mundo cambiante ya han desaparecido.

Hace tres décadas, visité con mis padres el pueblo de Netze, cerca de Fráncfort (Alemania), donde mi padre nació hace casi un siglo y donde una calle lleva el nombre de mi abuelo, Albert Loeb, cuyo nombre llevo (ya que Albert=Abraham=Avi). 

Cuando caminamos por la calle con el alcalde del pueblo, la gente local saludó a mi padre a pesar de que se fue del pueblo sesenta años antes, a la edad de 11 años. Durante el almuerzo en un restaurante local, vimos una muestra de periódicos del siglo pasado, que celebraban acontecimientos memorables del pueblo. 

Daba la sensación de que el tiempo tenía un impacto limitado en este entorno local, a pesar de las enormes transformaciones que se producen en todo el mundo. Las burbujas culturales son estables mientras no entren en conflicto entre sí. A lo largo de la historia de la humanidad, los enfrentamientos desencadenaron el odio y la guerra. Pero incluso teniendo en cuenta estos peligros, los conflictos surgían cuando los intereses locales chocaban. 

La concentración en los asuntos locales explica por qué es tan difícil para la humanidad comprender el peligro que representan los riesgos globales, como una pandemia mundial o el cambio climático. 

El instinto político local del gobierno chino fue limitar la información sobre la pandemia de COVID-19 cuando surgió en la provincia de Wuhan. Del mismo modo, la comunidad internacional no hace lo suficiente para mitigar el cambio climático. La ceguera ante los riesgos existenciales globales tiende a persistir hasta que éstos infligen heridas inmediatas y cambian el estilo de vida de las comunidades a nivel local.

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Artemis I Rollout Trailer

El fenómeno de las burbujas culturales podría extenderse a la exploración espacial en el futuro. 

Cabe imaginar que el programa Artemis de la NASA dé lugar a una comunidad de personas muy unidas en la Luna que desarrollen rituales locales de forma muy diferente a una comunidad en Marte o a las comunidades tradicionales de la Tierra. 

Y si la fragmentación en burbujas culturales es un rasgo universal, también podría aplicarse a otras civilizaciones tecnológicas de la Vía Láctea y del Universo en general. 

Es probable que las especies inteligentes se separen en burbujas independientes incluso cuando viajen al espacio interestelar, con una atención limitada dedicada a la colaboración global. Aunque el enfoque común en los asuntos locales funciona a corto plazo, conlleva riesgos existenciales a largo plazo. Es probable que las culturas locales subestimen el riesgo de un evento global que las aniquile. 

Su capacidad para hacer frente a un desafío global sin precedentes se ve comprometida por su concentración en las tradiciones locales y el orgullo histórico, lo que les lleva a ser reacios a cooperar con socios globales. 

A la larga, la selección natural favorece a los que se adaptan a las circunstancias cambiantes; de hecho, la mayoría de las veces los cambios son locales, pero a veces son globales, como el impacto del meteorito que mató a los dinosaurios hace 66 millones de años. 

La naturaleza universal de la investigación científica rompe el molde de nuestro estado mental local. El Congreso de Estados Unidos encargó a la NASA hace dos décadas que identificara la mayoría de los objetos cercanos a la Tierra de tamaño superior al de un campo de fútbol, una lección de protección planetaria a partir del evento de extinción de los dinosaurios.

Pero la curiosidad científica va más allá. Los astrónomos se preocupan por las estrellas y los agujeros negros que no suponen un riesgo existencial para la humanidad. 

De hecho, acabo de publicar hoy un nuevo artículo en colaboración con mi postdoc, Fabio Pacucci, sobre el descubrimiento de un agujero negro supermasivo con tres millones de veces la masa del Sol en la galaxia enana Leo I, en las afueras de la Vía Láctea, a un millón de años luz. 

La avalancha de correos electrónicos que he recibido esta mañana da a entender que muchos astrónomos están entusiasmados con el hallazgo, porque Leo I tiene mil veces menos estrellas que la Vía Láctea y, sin embargo, albergan un agujero negro de masa similar en sus centros. 

El nivel de excitación no tiene nada que ver con ningún interés o preocupación local. En este sentido, los astrónomos desean averiguar la naturaleza de la materia oscura que no está presente en los meteoros próximos a la Tierra.

Estudian los restos estelares compactos en forma de estrellas de neutrones o enanas blancas, así como los entornos extremos del espacio-tiempo cerca de los agujeros negros y del Big Bang. En mi reciente artículo con Sunny Vagnozzi, analizamos las ondas gravitacionales producidas en el momento más temprano después del Big Bang como un nuevo método para descartar el paradigma de la inflación cósmica. Esta reliquia del Big Bang no supone ningún riesgo existencial.

Por supuesto, los astrónomos también sienten curiosidad por saber si existe vida extraterrestre y, en caso afirmativo, qué nivel alcanzó en sus encarnaciones más inteligentes. 

Si alguna vez la descubrimos, podríamos encontrar una cultura extraterrestre muy unida que se preocupa poco por nosotros; como una tribu aislada en una isla, que disfruta de los frutos locales sin preocuparse por lo que hay más allá del horizonte. 

Sería inapropiado por nuestra parte imponerles nuestros intereses científicos globales. Puede que sigan el sabio consejo de su propio Henry David Thoreau, abogando por los beneficios de «menos es más» al vivir una vida sencilla en cabañas cerca de su estanque local de Walden y no transmitir nunca señales de radio ni aventurarse en el espacio interestelar. 

Esta constatación ofrecería un nuevo giro a la interpretación de la paradoja de Enrico Fermi: «¿Dónde está todo el mundo?». En este caso, la respuesta podría ser: «Tranquilos. Están disfrutando de la buena comida y la compañía de los amigos en su propio planeta habitable en las afueras de la Vía Láctea. Tienen periódicos que describen acontecimientos históricos de los últimos miles de millones de años expuestos en sus restaurantes locales. Salud».

Imagen de portada: Invertir en investigación espacial es un seguro de vida para el futuro. (DOE)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Novaceno. Por Avi Loeb. 3 de noviembre 2022.

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