María Huertas: “Muchas mujeres internas en el psiquiátrico solo habían transgredido los patrones de género”

La psiquiatra recupera en ‘Nueve nombres’ la biografía de nueve mujeres encerradas en el Manicomio de Jesús (València), que, lejos de estar enfermas, fueron víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica o de la pobreza. Nueve relatos que reescriben, en realidad, cientos de historias.

Sin vestidos ni calzado propio. Sin hábitos ni útiles de aseo ni de arreglo personal. Sin autonomía para la alimentación. Sin objetos personales. Sin recuerdos. Sin historia. Sin familia. Sin la casa en la que habían nacido, vivido, crecido. Sin capacidad de administrar bienes y sin capacidad de gestión ni decisión. Sin amigas. Sin relaciones. Sin sexualidad. Sin emociones. Sin criterio ni juicio. Sin libertad. Sin palabra. Sin derechos ciudadanos y hasta sin derechos humanos.

Sin. Sin. Sin. Sin nada. “Nada de nada”.

Era marzo de 1974, cuando más de 200 mujeres llegaron en varios autobuses al Hospital Psiquiátrico de Bétera. Provenían del “obsoleto y vetusto” Manicomio de Jesús, desde donde se las trasladó “de un día para otro, sin ser informadas de adónde iban ni por qué, cuándo o cómo”. 

Abandonaron aquel espacio cuya “terrible” realidad ya había sido recogida años atrás en el diario Sábado Gráfico y sobre la que Eduardo Bort denunciaba en Jornada la presencia de “ratas que asustaban a las enfermas”, la existencia de “celdas oscuras y nauseabundas” o “el caso del joven atado a una reja con una cuerda”.

En Bétera, fueron recibidas por un equipo de profesionales, entre las que se encontraba María Huertas, una médica psiquiatra recién licenciada que formaba parte de una “minoría ruidosa” de profesionales dispuesta a despatologizar a aquellas mujeres; liberarlas de las “camisas químicas que las mantenían mudas y quietas, enajenadas”, presas de un “circuito cerrado” en el que se convirtieron en víctimas de los métodos científicos de la psiquiatría de la época; y, ante todo, devolverles los derechos que les habían sido negados. 

Entre ellos, “la validación de su palabra” y “la libertad de decidir, de hacer, de expresar, de ir y venir, de relacionarse. De todo”, tal y como se explica en el libro.

Los esfuerzos de aquellos años en los que María Huertas estuvo trabajando en el Hospital Psiquiátrico de Bétera culminaron durante el confinamiento con la recuperación de Nueve nombres (Temporal, 2021). 

Compuesto por la recomposición de nueve historias y un epílogo, este libro es la prolongación de un ejercicio de justicia que ya había comenzado en 1974: “La sociedad que no había entendido sus problemas y les había respondido con la exclusión y el encierro tenía una deuda impagable con ellas, y nuestra función era saldarla en lo posible”.

Huertas atiende a El Salto en una céntrica cafetería de València. 

Aunque apenas se retrasa unos minutos, se disculpa: “Crees que cuando te jubiles tendrás más tiempo libre, pero no es verdad. Sigo sin llegar a todo”. 

No obstante, reconoce que precisamente el tiempo regalado por la cuarentena y el fin de su etapa laboral fue uno de los motivos por los que decidió rescatar de su memoria estas nueve vidas. “De un día para otro encontré un vacío tremendo y me puse a hacer un repaso; pero, en vez de escribir sobre mi última etapa, no sé muy bien por qué volví a los inicios, a esas mujeres que fueron las primeras personas con las que me encontré y que marcaron el resto de mi vida profesional”, admite.

Entre las razones que la impulsaron a reconstruir aquellas biografías, destaca también su lucha por “visibilizar” a las centenares de mujeres a las que el Manicomio de Jesús convirtió en “personas inexistentes”. 

Denuncia que, como consecuencia de la opacidad a la que fueron relegadas, “el maltrato que sufrieron también se tornó inexistente a ojos de la sociedad”; y asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

María Huertas asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

Más de cuatro décadas después, decidió trasladar a las páginas su compromiso con aquellas mujeres a las que incluso se les despojó de su propio nombre. 

Su “objetualización” fue tal que, privadas de cualquier signo identitario, algunas ni siquiera atendían cuando se las llamaba por el nombre que aparecía en su historial. Huertas y sus compañeras tardaron en descubrir que, “durante años, muchas habían sido llamadas por nombres que no les pertenecían”.

Cuando el nuevo equipo psiquiátrico intentó encontrar alguna pista de la biografía de aquellas mujeres se dieron de bruces con unos expedientes desiertos, formados por “dos hojas de escuetas anotaciones”. 

Ni rastro de los 20 o 30 (¡30!) años que muchas permanecieron confinadas en el Manicomio de Jesús, presas de un “régimen carcelario” que imponía una “disciplina férrea” y un “encierro sin expectativas”, “aisladas en una colectividad muda para la comunicación, chillona para las protestas y embotada por tratamientos abusivos”. “Años vacíos” en los que su única opción fue intentar “sobrevivir en la exclusión”.

Dormían hacinadas en habitaciones de 80 camas distribuidas en tres filas, casi pegadas las unas a las otras. Sin armarios ni mesillas. Sin un espacio personal. Comían sin cubiertos en una larga mesa, en una sala que hacía las veces de comedor y espacio en el que coser. Pasaban su ‘tiempo libre’ (si es que se le puede llamar así) en un rincón del patio o rezando, compartiendo “con desconocidas su soledad colectivizada”.

Las lobotomías “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y en sus vidas.

Atrapadas en una “pasividad obligada”, fueron sometidas a una continua violencia psíquica que las atiborraba a base de medicación farmacológica. 

Se sucedieron los tratamientos físicos, eléctricos y quirúrgicos: inyecciones de insulina, trementina o cardiazol; tandas de electroshocks; argollas; lobotomías que “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y que dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y, en definitiva, en la vida de muchas de sus compañeras internadas”. 

Celdas de castigo, o ‘jaulas’, cubiertas de paja y excrementos de internas. “Tratos humillantes y vejatorios, degradación y miseria”.

Algunos de los profesionales con los que se encontraron el nuevo Hospital Psiquiátrico de Bétera se creían, escribe Huertas, “capaces de cambiar la estructura social opresora, el régimen tardofranquista, el paradigma patriarcal y mísero capitalista, la vida cotidiana, las relaciones, el consumo, los horarios, el espacio y el tiempo”.

Comenzaron por cambiar las abusivas prácticas psiquiátricas. Devolvieron a las mujeres internadas su autonomía personal: decoraron a su gusto sus propias habitaciones, se les facilitaron útiles de aseo y pudieron elegir su ropa (interior y exterior). 

Preparaban ellas mismas la comida, entraban y salían del hospital, asistían a reuniones, asambleas, charlas y talleres. Hablaban y hablaban y hablaban. Habían pasado muchos años sin hacerlo. Para Huertas, lo “transformador y movilizador” de aquel proceso fue reconocer la capacidad de las internas: “Nos dedicamos a convivir con ellas, escucharlas, acompañarlas y conocernos unas a otras, en lugar de ‘tratarlas’”.

“A tratarlas como personas, que es lo que eran y son ellas”, proclama la autora. El equipo médico se empeñó, en definitiva, por “convivir” con las internas recién llegadas al Hospital Psiquiátrico de Bétera. “Hablábamos de nuestros problemas y de los suyos, de cómo podían participar. Ellas eran las protagonistas en realidad y nosotras estábamos allí para apoyarlas, ver qué era lo que querían e intentar que cada una de ellas siguiera el camino que escogiera”, explica.

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”

Huertas reconoce que no fue sencillo conseguir que expresaran su voluntad, pues “al principio aquellas mujeres no podían ni hablar, estaban en unas condiciones que no tenían palabra”. 

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado con la eficacia de la más útil de las herramientas para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”. “Las tenían calladas porque la palabra es subversiva y expresa lo que se siente y desea”, sostiene Huertas.

“Es curioso, porque la palabra es aquello que se nos ha negado a las mujeres a lo largo de toda la historia. Nos han definido desde el mundo masculino y nunca se nos ha escuchado”, reflexiona, y se indigna: “Se nos oye, pero no se nos escucha; y además se nos califica de repetitivas, habladoras, quejosas y, por supuesto, de locas, histéricas, neurasténicas”.

Por rebelarse contra aquel mutismo forzoso e iniciar un proceso de escucha de las internas, María Huertas y sus compañeras fueron objeto de numerosas murmuraciones por parte del resto de personal del hospital, que las acusó de “dar excesiva libertad a ‘las locas’”, por no medicarlas ni someterlas a una estrecha vigilancia, “como era su obligación”. 

Aunque Huertas fue (y sigue siendo) muy crítica con la “ideología y formación más tradicional” de aquellos médicos, no tarda en poner el foco sobre la psiquiatría actual, pues asegura que antaño “no se contaba con el arsenal farmacológico del que se dispone hoy y, por tanto, las multinacionales de medicamentos tenían poco interés en la psiquiatría”.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas, que se cabrea al afirmar que “las camisas químicas que impone la farmacoterapia son tremendas”. 

“Se piensa que la medicación es la solución a todo y únicamente se intentan tratar los síntomas, pero no se escucha lo verdaderamente importante: qué es lo que le pasa a esa persona, cuál es su manera de pensar, cuál es su contexto, cuáles son sus proyectos vitales, qué cargas familiares tiene, qué le está pasando con su pareja, sus hijos o sus vecinos”, censura.

Junto al “medicar por medicar” de la psiquiatría actual, alarma de un marcado “sesgo de género tanto en salud mental como en atención primaria, donde se tratan gran cantidad de problemas de salud mental de las mujeres”. 

Los “patrones absolutamente distintos a nivel fisiológico y emocional” de las mujeres son ignorados y, consiguientemente, “se las psicologiza y medicaliza inmediatamente, en lugar de escucharlas o pedirles pruebas diagnósticas, algo que sí que ocurre en el caso de los hombres”.

Huertas sitúa estas prácticas en torno a “una serie de estereotipos sobre las mujeres que perjudican su salud física y mental” y que se remontan, como mínimo, “a principios del siglo pasado, cuando se publicaron libros y libros dedicados a demostrar que los cerebros de las mujeres son similares a los de un niño, un delincuente o un hombre loco, y, en definitiva, inferiores a los de los hombres”: “Siempre se ha atribuido a las mujeres una mente más frágil, únicamente preparada para la costura y las labores que tienen que ver con la crianza de los hijos. 

Y todas sus enfermedades mentales se han atribuido a su supuesta inferioridad; desde la filosofía, la ciencia y la religión se ha considerado que tienen (tenemos) una mente enfermiza porque tienen un aparato reproductivo que, curiosamente, permite que la humanidad subsista”.

Opuestas a estos planteamientos, María Huertas y su equipo hicieron caso omiso del ruido reprobatorio procedente de aquel sector para el que resultaban sumamente incómodas. Cuando los efectos enajenantes de la medicación empezaron a diluirse, descubrieron que muchas de las mujeres internadas no padecían ninguna enfermedad mental. 

Recuperaron la capacidad de razonar y emocionarse; la palabra negada; la oportunidad de (re)iniciar su proyecto vital alejadas de la exclusión. Descubrieron que habían sufrido una injusticia que se había prolongado durante décadas y que, de no haber sido por el cierre del Manicomio de Jesús, las habría “condenado de por vida”

“Casi la mitad de las mujeres volvieron a sus familias. Se montaron dos pisos de compañeras: uno en el 75 y otro en el 81. Algunas fueron a residencias de su pueblo, y otras, muy mayores, a familias de acogida en Bétera con personas que conocían y que las integraron como la abuelita de la casa”, recompone Huertas en Nueve nombres.

No estaban enfermas. En su mayoría, habían sido víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad (y un régimen) que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica, de la pobreza. 

No estaban enfermas, habían sido “alienadas, presas en una férrea estructura de sinrazón que las calificaba de irrazonables a ellas; maltratadas y sometidas a un régimen de violencia que las acusaba de peligrosas”.

“Ningún hombre podría estar dentro de un manicomio por tener un hijo soltero, salir demasiado de casa, pintarse o ser demasiado sociable”, contrapone Huertas.

En este sentido, la enfermedad —el pecado— de gran parte de las mujeres internas en el Manicomio de Jesús había consistido en la “transgresión de los patrones de género que se les habían impuesto”. 

“Eran víctimas de la familia; de la estructura patriarcal que lo engloba absolutamente todo (la Iglesia, el ejército, el Estado, lo social, lo filosófico) y que se refleja en la familia y el interior de las casas como espacio de convivencia primordial”.

Nueve nombres es la confirmación de que aquellas mujeres consiguieron recuperar sus nombres, esos que “les habían perdido en el manicomio, algunos equivocados, otros sustituidos por el apellido. 

Y pasaron a llamarse como a ellas les gustaba, con los diminutivos que utilizaban su madre o su abuela”. Ana, Amparo, María Jesús, Felipa, Dolores, Aurora, Blanquita, Margarita, María. 

Memoria de nueve historias que son, en realidad, decenas y decenas de mujeres.

Imagen de portada: Archivo. Muchas de las mujeres internas en el psiquiátrico no estaban enfermas, habían transgredido los patrones de género que se les habían impuesto.

FUENTE RESPONSABLE: País Valencia. El Salto.España. Por María Palau. 5 de febrero 2023.

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¿Qué es el enigmático ‘Ojo del Sáhara’ visible desde el espacio?

GEOLOGÍA

Desentrañan el origen de la impresionante estructura circular que se abre en pleno desierto, al sureste de Canarias.

El Ojo del Sáhara, también conocido como la Estructura Richat, es una gran formación geológica circular en pleno desierto, ya en Mauritania, pero no muy lejos de las islas Canarias. Tiene nada menos que 50 kilómetros de diámetro y se cree que se formó por la erosión y el levantamiento del terreno, que dio lugar a una especie de cúpula posteriormente erosionada.

Aunque a primera vista parece un cráter de impacto (es decir, causado por el choque de un meteorito contra el suelo), es más bien un ejemplo de una estructura geológica llamada anticlinal simétrico, un tipo de pliegue en las capas de roca que quedó al descubierto por procesos geológicos y erosión.

Se trata de una de las formaciones geológicas más increíbles del planeta. En este enlace de Google Earth puede contemplarse en toda su magnitud.

Imagen de la formación del Sahara SHUTTERSTOCK/NASA

Desde luego es un paraje espectacular para ser contemplado sobre el terreno y también a vista de pájaro, pero también ha sido estudiado concienzudamente por los geólogos para comprender con exactitud cómo se originó este fenómeno.

El Ojo del Sáhara se halla situado en un área bastante remota y apartada de este desierto, poco frecuentada por los científicos. Es por eso que esta formación no recibió mucha atención hasta que algunos astronautas, que la observaron desde el espacio (donde se aprecia mejor su configuración) llamaron la atención sobre su existencia, a partir de lo cual se convirtió en una de las curiosidades naturales más famosas del planeta.

¿Cómo se formó el Ojo del Sáhara?

Es probable que la estructura se haya formado a través de un proceso llamado «plegamiento», creando lo que se llama un anticlinal simétrico. El plegamiento ocurre cuando las fuerzas tectónicas que actúan desde cualquier lado aprietan la roca sedimentaria: si la roca está fría y quebradiza, puede fracturarse, pero si está lo suficientemente caliente, se convertirá en un pliegue. Los pliegues que se forman hacia arriba se denominan anticlinales, mientras que los pliegues hacia abajo se denominan sinclinales.

Ubicación de la formación, al sureste de Canarias

Ubicación de la formación, al sureste de Canarias GOOGLE

Sin embargo, en un artículo de 2014 publicado en el Journal of African Earth Sciences, los investigadores propusieron una explicación de formación completamente diferente para el Ojo del Sáhara. 

Los autores creen que la presencia de roca volcánica es una evidencia de que la roca fundida fue empujada hacia la superficie, causando su forma de cúpula, antes de erosionarse para formar los anillos que vemos hoy. El artículo proponía que la separación del supercontinente Pangea podría haber influido en estas formaciones volcánicas y cambios tectónicos.

La estructura, vista en perspectiva

La estructura, vista en perspectiva NASA

La estructura está formada por una mezcla de roca sedimentaria e ígnea. La erosión a lo largo de la superficie de la estructura revela riolita de grano fino y rocas gabro cristalinas gruesas que han sufrido alteración hidrotermal. Los tipos de rocas que se encuentran en los anillos se erosionan a diferentes velocidades, creando diferentes patrones de colores en la superficie. Grandes fragmentos de roca sedimentaria en ángulo agudo, llamados mega brechas, se suman a las coloridas irregularidades arremolinadas que componen la formación.

El Ojo del Sahara fue seleccionado como uno de los primeros 100 sitios del patrimonio geológico identificado por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS).

Imagen de portada: El enigmático Ojo del Sáhara, visto desde el espacio NASA

FUENTE RESPONSABLE: Información. España. Por Joan Lluís Ferrer. 4 de febrero 2023.

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¿Dónde se encuentra la biblioteca más antigua de Europa?

Fue fundada en 1254 por voluntad de Alfonso X El Sabio en una ciudad española.

El sabio refranero popular español dice que el saber no ocupa lugar. Y uno de los principales centros de aprendizaje en España son las bibliotecas, que a lo largo de la historia fueron un lugar de encuentro para muchos sabios y sus aprendices, con el fin de ampliar sus conocimientos.

En sus orígenes tuvieron una naturaleza más propia de lo que hoy se considera un archivo que de una biblioteca. Nacieron en los templos de las ciudades mesopotámicas, donde tuvieron en principio una función conservadora, de registro de hechos ligados a la actividad religiosa, política, económica y administrativa, al servicio de una casta de escribas y sacerdotes. Los documentos se escribían en escritura cuneiforme en tablillas de barro, un soporte basto y pesado, pero que ha garantizado su conservación.

Con el paso del tiempo las bibliotecas se convirtieron más en lugares dónde guardar y consultar libros, para pasar a ser las centros de acogida colecciones bibliográficas y audiovisuales que se ponen al servicio de los usuarios.

Las bibliotecas se pueden clasificar atendiendo a varios criterios (usuarios, acceso, ámbito geográfico, etc.):

Bibliotecas Nacionales: Representan la cabecera del sistema de los estados. Están financiadas con fondos públicos y cumplen una doble finalidad: proporcionar material bibliográfico de investigación para cualquier disciplina, y conservar y difundir el patrimonio cultural (referente a información registrada a lo largo del tiempo) de cada país.

Sala de lectura principal de la Biblioteca Nacional de España

Sala de lectura principal de la Biblioteca Nacional de España FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Bibliotecas universitarias: Son las bibliotecas de las facultades, escuelas y demás unidades académicas de las universidades y centros de enseñanza superior. Difieren de las bibliotecas de investigación. Están al servicio de sus estudiantes y tienen que apoyar los programas educativos y de investigación de las instituciones en que se encuentran integradas, de las que obtienen, por regla general, su financiación.

Imagen de jóvenes universitarios estudiando en una biblioteca

Bibliotecas escolares: Complementan los programas de las instituciones a las que pertenecen, aunque también disponen de libros no académicos para fomentar el hábito de la lectura. Muchas cuentan con distintos medios audiovisuales y electrónicos. Su financiación procede de los centros escolares en las que están integradas. La biblioteca escolar ofrece servicios de aprendizaje, libros y otros recursos, a todos los miembros de la comunidad escolar para que desarrollen el pensamiento crítico y utilicen de manera eficaz la información en cualquier soporte y formato.

Bibliotecas especializadas: Están diseñadas para responder a unas necesidades profesionales concretas. Por ello, suelen depender de empresas, sociedades, organizaciones e instituciones específicas, que proporcionan a sus empleados y clientes estos servicios durante su trabajo. La formación del personal de una biblioteca especializada incluye conocimientos tanto de la materia que cubren sus fondos como de biblioteconomía.

Biblioteca documentacion

Biblioteca documentación FOTO: LA RAZÓN LA RAZÓN

Bibliotecas públicas: Pretenden responder a la amplia gama de necesidades que pueden demandar sus usuarios. Además de obras literarias clásicas, sus fondos pueden estar integrados por textos que proporcionan información sobre servicios sociales, obras de referencia, discos, películas y libros recreativos. Muchas de ellas patrocinan y organizan actos culturales complementarios, tales como conferencias, debates, representaciones teatrales, conciertos musicales, proyecciones cinematográficas y exposiciones artísticas. En este sentido, deben ser mencionados los servicios infantiles, sección característica de las bibliotecas públicas que promueve sesiones literarias, procura la existencia de una pequeña biblioteca infantil y, en ocasiones, hasta dispone de dependencias con juguetes.

Biblioteca Pública de Castilla y León en Valladolid FOTO: MIR_ICAL ICAL

Algunas de las nuevas fórmulas de bibliotecas infantiles son el bibliobús y las bebetecas. El bibliobús es una biblioteca móvil que se desplaza periódicamente por diferentes barrios de la ciudad, ofreciendo los servicios bibliotecarios a niños, jóvenes y adultos. Su objetivo es facilitar el acceso a la información, la cultura y el tiempo libre a todos los ciudadanos, sobre todo aquellos que por vivir en núcleos pequeños o dispersos carecen de una biblioteca estable.

Uno de los dos bibliobuses que recorre la provincia de Soria.
DIPUT. DE SORIA.
27/01/2023

Uno de los dos bibliobuses que recorre la provincia de Soria. DIPUT. DE SORIA. 27/01/2023 FOTO: DIPUT. DE SORIA.  DIPUT. DE SORIA.

Las bebetecas se definen como un servicio de atención especial para la pequeña infancia (de 0 a 6 años) que incluye, además de un espacio y un fondo de libros escogidos para satisfacer las necesidades de los más pequeños y de sus padres, el préstamo de estos libros, charlas periódicas sobre su uso y sobre los cuentos, asesoramiento y una atención constante por parte de los profesionales de la biblioteca hacia los usuarios.

Pincha el siguente link para ver el vídeo. Muchas gracias.

Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca | Realidad Virtual 360º

Paralelamente, puede considerarse también como fecha de nacimiento de la Biblioteca Universitaria el año 1254, puesto que la Carta Magna de Alfonso X ya recogía la creación del cargo de Estacionario o propietario de una “Estación” de libros, retribuido por la Universidad y encargado de mantener ejemplares actualizados para la consulta. No obstante, es preciso esperar al siglo XV para que abunden las noticias acerca de la Biblioteca, que no alcanzó su primer esplendor hasta la segunda mitad del siglo XV y durante todo el siglo XVI.

La portada de acceso a la biblioteca, de estilo gótico, está situada en el claustro alto del edificio de las Escuelas Mayores, y fue labrada en piedra por los mismos artistas que esculpieron la portada de la Catedral Nueva de Salamanca, y la reja reja de hierro colocada junto a dicha portada y destinada a cerrar el acceso a la biblioteca data de 1526.

La gran sala que ocupa la biblioteca sufrió una profunda transformación en 1749, aunque otros autores afirman que fue edificada en dicho año por el arquitecto José Isidro siguiendo las trazas de Andrés García Quintana, y está cubierta por una bóveda de lunetos y poligonal en sus extremos.

Pues estos centros fueron una realidad en España a partir de 1254, cuando el Rey Alfonso X el Sabio fundó la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, que de esta forma se convirtió en la primera de Europa y de nuestro país. 

Un año más tarde, en 1255, el Papa Alejandro IV concedió validez universal a los títulos impartidos por la nueva Universidad y le permitió el uso de un sello propio.

Imagen de portada: Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca FOTO: DAVID ARRANZ

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por Raúl Mata. Actualización 6 de febrero 2023.

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Simone Weil, la filósofa pacifista que luchó en la guerra civil española.

ACTIVISTA Y MÍSTICA FRANCESA

Idealista obsesionada con la justicia social, Weil participó en el conflicto español contra Franco y formó parte de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Su obra filosófica, entre la mística, el activismo y la política, está considerada una de las más profundas e importantes del siglo XX.

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A los cinco años, Simone Weil renunció a tomar azúcar para solidarizarse con los soldados franceses que luchaban en la Primera Guerra Mundial. A los diecinueve, tuvo una acalorada discusión con Simone de Beauvoir sobre la hambruna en China, que marcó el fin de la relación entre las filósofas. 

A los veintisiete, viajó en tren a Barcelona y se unió a la Columna Durruti para luchar en la Guerra Civil española contra el levantamiento militar encabezado por Franco. “La guerra no me gusta, pero lo que más me indigna de ella es la actitud de los que se cruzan de brazos”, escribió en una carta al escritor Georges Bernanos. 

Nacida el 3 de febrero de 1909 en el seno de una familia judía, intelectual y laica, Weil creció entre la tradición francesa, la griega y la cristiana. 

Su padre, Bernard Weil, fue un reputado médico, y su hermano, André Weil, uno de los matemáticos más destacados del siglo XX. El ambiente intelectual que se respiraba en el hogar de los Weil hizo que la conciencia social de la joven Simone despertara a una edad muy temprana, iniciando así su inquietud filosófica y su búsqueda de la justicia y la verdad. 

ESTUDIANTE JUNTO A SIMONE DE BEAUVOIR 

A los dieciséis años ingresó en el prestigioso Lycée Henri IV, donde fue alumna del filósofo y periodista Alain (seudónimo de Émile-Auguste Chartier), que la formó en la interpretación de los clásicos y la introdujo en el pensamiento filosófico. Dos años después entró en la Escuela Normal Superior de París con la mejor nota y el mejor expediente, seguida de la feminista Simone de Beauvoir

Estudió filosofía, literatura clásica y ciencia. Compartió clase con de Beauvoir, pero la relación entre ambas no fue ni muy cercana, ni muy duradera. En un texto autobiográfico, la autora de El segundo sexo escribió: “Una gran hambruna había sacudido China y me dijeron que ella (Simone Weil) prorrumpió en sollozos cuando recibió aquella noticia; esas lágrimas me obligaron a respetarla aún más que por sus dotes para la filosofía. La envidiaba porque tenía un corazón capaz de latir por todo el mundo”.

En un encuentro, las filósofas debatieron sobre aquella terrible hambruna. “No sé cómo entablamos la conversación”, contaría de Beauvoir, “me explicó en un tono cortante que una sola cosa contaba hoy en toda la Tierra: una revolución que diera de comer a todo el mundo. 

De manera no menos perentoria le objeté que el problema no es hacer felices a los hombres, sino encontrar un sentido a su existencia. Ella me miró fijamente y dijo: cómo se nota que usted nunca ha pasado hambre. Este fue el final de nuestras relaciones”.

Retrato de Simone Weil en su juventud. Foto: Stefano Bianchetti / Bridgeman Images

PROFESORA COMPROMETIDA CON LAS CAUSAS SOCIALES

Tras graduarse de la Escuela Normal Superior a los veintidós años, Simone Weil empezó a trabajar como profesora de filosofía en varios liceos para mujeres. En los centros, Weil tuvo problemas con sus superiores, que criticaban sus acciones políticas y su metodología como docente.

La joven maestra Weil hacía piquetes, se negaba a comer más de la cantidad otorgada a las familias sin recursos a las que ayudaba el Gobierno y escribía en periódicos de izquierda. Durante aquella época, tuvo la ocasión de viajar a Alemania y vislumbrar con sus propios ojos la preocupante situación en la que se encontraba el país. 

En uno de sus artículos, Weil criticó el ascenso del partido nazi y vaticinó consecuencias inevitables cuando llegaran al poder.

Ante la negativa a ceñirse al sistema de enseñanza que se le pedía, Weil fue transferida de un liceo a otro varias veces. Inmutable ante aquel rechazo, la activista siguió desarrollando su compromiso político: cooperó en la formación de obreros dando charlas y clases sindicales, continuó escribiendo en revistas políticas y ayudó a los refugiados que huían de Hitler y Stalin. 

En una ocasión, Weil escondió a León Trotski (que viajaba junto a su esposa, su hijo mayor y dos guardaespaldas) en el piso familiar de sus padres en la calle Auguste Comte de París. 

Durante aquellos días, el político y la filósofa debatieron sobre los medios necesarios para instigar la revolución y sobre el valor de las vidas humanas en la dictadura del proletariado.

DE PARÍS A LA FÁBRICA RENAULT

A los veinticinco años, Weil dio por finalizada su carrera como docente: quería ponerse en el lugar de los trabajadores de clase obrera, “los que sufren”, para comprender los efectos psicológicos que acarreaba el trabajo industrial. 

La joven dejó su vida acomodada en París y se fue a trabajar primero a la fábrica eléctrica Alstom cortando piezas y después a la fábrica Renault en las cadenas de montaje. 

“Allí recibí para siempre la marca de la esclavitud, como la marca a hierro candente que los romanos ponían en la frente de sus esclavos más despreciados. Después, me he considerado siempre una esclava”, escribió Weil. La filósofa criticó el efecto “espiritualmente adormecedor” que las máquinas provocaban en sus compañeros y sintió una primera unión con Dios, confirmando la creencia de que “la religión consuela a los afligidos y a los miserables”. 

Al cabo de un tiempo, Weil fue despedida de la fábrica por su torpeza y su debilidad física. De aquella impactante experiencia de servidumbre industrial, la filósofa concluyó en una carta a su amiga Albertine Thénon: “Al ponerse ante la máquina, uno tiene que matar su alma ocho horas diarias, el pensamiento, los sentimientos, todo. Y estés irritado, triste o disgustado… tienes que tragártelas, debes reprimir en lo más profundo de ti mismo la irritación, la tristeza o el disgusto”. 

Simone Weil en la fábrica Renault, 1935. Foto: Stefano Bianchetti / Bridgeman Images

SIMONE WEIL, MILICIANA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 

Tras dejar la fábrica, Simone Weil regresó a París, pero no por mucho tiempo. 

Al enterarse del inicio de la Guerra Civil española, la joven viajó a Barcelona para participar en un conflicto que la interpelaba por sus ideales, al igual que hicieron otros jóvenes intelectuales europeos de la época, como el escritor George Orwell o la fotógrafa Gerda Taro.

Pacifista radical, impulsada por su pasión y su deseo de justicia, Weil llegó a España como periodista voluntaria y pronto se unió a la Columna Durruti, con quienes luchó en el frente de Aragón

“En la CNT, en la FAI, se daba una mezcla sorprendente en la que se admitía a cualquiera y, en consecuencia, había inmoralidad, cinismo, fanatismo, crueldad, pero también amor, espíritu fraternal y, sobre todo, reivindicación del honor, algo muy hermoso entre los hombres humillados; me parecía que quienes se les unían animados por un ideal superaban a aquellos a los que los movía la inclinación a la violencia y el desorden”, escribió.

Sin embargo, al igual que le sucedió a George Orwell, pronto su concepción idealizada de la batalla se disipó. Fusil en mano, unida al bando que creía correcto, Simone Weil descubrió la crueldad de la guerra, que se instala en los cuerpos y las mentes de todos los participantes. 

Horrorizada tras ver cómo sus compañeros fusilaban a hombres del bando contrario, escribió: “Nunca he visto a nadie expresar ni siquiera en la intimidad repulsa, asco o simplemente desaprobación ente la sangre inútilmente derramada”. 

Después de sufrir un accidente en el frente de Aragón, la filósofa regresó a Francia. Tenía pensado volver a España poco después, pero finalmente cambió de idea. Tal y como le explicó a Georges Bernanos en una carta: “He dejado de sentir al necesidad interior de participar en una guerra que ya no era, como me pareció al principio, una guerra de campesinos hambrientos contra terratenientes y un clero cómplice de los terratenientes, sino una guerra entre Rusia, Alemania e Italia”.

De sus cuarenta y cinco días en el conflicto se conservan treinta y cuatro páginas de los apuntes que escribió en su Diario de España, un cuaderno Moleskine en el que registró sus impresiones sobre la guerra y frases en español, además de algunas fotografías y cartas. 

“Partimos como voluntarios, con ideas de sacrificio, y nos metemos en una guerra que parece de mercenarios, en la que sobre crueldad y falta la consideración debida al enemigo”, concluyó. 

DESPERTAR MÍSTICO Y SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Después de vivir la guerra en España, Simone Weil se reafirmó en su pacifismo radical. Escribió sobre el terrible efecto que la guerra producía en el alma de las personas y abandonó el activismo para seguir el camino de la búsqueda de la verdad

Viajó a Italia, donde quedó maravillada tras contemplar la belleza espiritual de la comuna de Asís y tuvo una de sus primeras experiencias místicas. 

Pese a sentir una profunda conexión con Dios, Simone Weil se resistió a formar parte de la Iglesia cristiana porque la veía como una colectividad en la que el individuo quedaba supeditado a la masa, al igual que sucedía en los regímenes totalitarios de Europa. 

La filósofa se había criado en una familia de origen judío, pero rechazaba explícitamente el judaísmo y, al igual que con el cristianismo, la identidad comunitaria judía.

De todos modos, pese a no haber recibido nunca una formación judía, tanto su familia como ella se vieron obligados a abandonar París en 1940 por el temor a ser clasificados como “no-arios”. 

Instalada en Marsella, Simone Weil reflexionó sobre el proyecto de reconciliación necesario entre la modernidad y la tradición cristiana y retomó las labores físicas, trabajando como obrera agrícola. Al año siguiente, huyó a Estados Unidos con sus padres y su hermano, pero regresó a Londres poco después, impulsada por la necesidad de incorporarse a la Resistencia francesa.

Obsesionada con prestar sus servicios a su patria, que había sido ocupada por el régimen nazi, Simone Weil pidió que la enviaran en una misión. 

Sin embargo, solo fue aceptada para trabajar como redactora en los servicios de Francia Libre, escribiendo informes y revisando textos. En 1943 abandonó la organización.

Sello francés de la filósofa Simone Weil.Foto: Cordonpress

FINAL DE LA VIDA Y LEGADO FILOSÓFICO DE SIMONE WEIL

Durante la última etapa de su vida, la filósofa profundizó en la espiritualidad cristiana (desde un acercamiento heterodoxo) y se interesó por la no violencia de Gandhi. 

En 1943 fue diagnosticada de tuberculosis e ingresó en un sanatorio de Ashford. Pese a estar enferma, Simone Weil renunció a comer cualquier cosa que superara las raciones de la Francia ocupada e insistió en dormir en el suelo, buscando maneras de solidarizarse con su país.

El 24 de agosto de 1943, a los treinta y cuatro años, la pensadora falleció de un paro cardíaco mientras dormía. Todas sus obras fueron editadas y publicadas por sus amigos de manera póstuma, un total de veinte volúmenes que cautivaron los filósofos e intelectuales por su ética de la autenticidad, su brillante lucidez y su desnudez espiritual. 

Sus obras más importantes son La gravedad y la gracia, una colección de reflexiones y aforismos espirituales; Echar raíces, ensayo en el que explora las obligaciones del individuo y el estado; Opresión y libertad, un texto político y filosófico sobre la guerra, el trabajo en las fábricas y otros temas; y Esperando a Dios, su autobiografía espiritual. 

Su filosofía, de una sensibilidad extraordinaria, y su profundo análisis del mundo y de la condición humana siguen cautivando y resonando hoy en lectores de todo el mundo. No en vano, su íntimo amigo y editor póstumo Albert Camús, definió a Simone Weil como “El único gran espíritu de nuestro tiempo”

Imagen de portada: Foto: PVDE / Bridgeman Images

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Aitana Palomar S. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Francia/Historia/Filosofía/Mujeres pioneras/ Segunda Guerra Mundial/ Biografías.

Yacimiento musulmán Calatalifa: El nuevo Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid.

El yacimiento musulmán Calatalifa, en Villaviciosa de Odón, ha sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona de Interés Arquelógico de la Comunidad de Madrid.

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Por si no lo sabías, un Bien de Interés Cultural es una figura jurídica de protección del Patrimonio Histórico español, tanto mueble como inmueble. En España hay cerca de 30.400 bienes de interés cultural y ahora la Comunidad de Madrid tiene uno más.

El Consejo de Gobierno ha declarado este 1 de febrero Bien de Interés Cultural, en la categoría de Zona de Interés Arqueológico, el yacimiento musulmán Calatalifa, en Villaviciosa de Odón, que constituye un valioso testimonio material de la cultura islámica de la Comunidad de Madrid.

Tal y como informa la página oficial de la Comunidad de Madrid, se trata de uno de los asentamientos andalusíes más importantes de la región, cuya ocupación se extiende desde el siglo IX hasta la conquista castellana, siendo abandonado durante la baja Edad Media. No obstante, las excavaciones arqueológicas han revelado un pasado emiral e incluso anterior.

Su nombre significa Castillo del Califa y contaba con una fortaleza vinculada a un importante eje fluvial y de comunicaciones, como era el valle del Guadarrama en la época. Sin embargo, por su extensión y hallazgos, sería más que un lugar de vigía o castillo, y su población de carácter militar se ocupaba también de una agricultura eminentemente hortícola, junto con una ganadería fundamentalmente ovina y caprina, y pesca en el contiguo río Guadarrama.

A día de hoy, es una de las escasas ciudades andalusíes de la Comunidad de Madrid localizadas y fosilizadas en el tiempo. En la zona superior se ubica el recinto amurallado, documentándose en su interior restos de poblamiento, así como estructuras de almacenamiento hidráulico.

En el entorno podrían existir un arrabal de gran extensión y, siguiendo otros modelos de medina, una necrópolis. No solo son importantes las partes constructivas in situ, como los aljibes y el tramo de la muralla, sino que destaca también el numeroso material localizado, sobre todo, cerámico.

Imagen de portada: Yacimiento musulmán Calatalifa SantiElecktrus / Wikipedia Creative Commons CC BY-SA 4.0

FUENTE RESPONSABLE: Viajestic. Por Irene Picazo. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Patrimonio/Historia/Comuna de Madrid; España/ Bienes.

La foto de Ana Frank del Bernabéu activa la alerta antisemita presente en otros estadios de Europa.

LA POLICÍA BUSCA A LOS AUTORES

Hinchas del Tottenham, Ajax o Cracovia asumen la simbología judía en respuesta a sus rivales, que les atacan imitando el sonido de las cámaras de gas. Las fotos de la menor exterminada ya causaron rechazo en Italia.

No es la primera vez que un grupo de aficionados trata de ridiculizar a un rival usando la imagen de Ana Frank. 

No al menos en las gradas europeas, donde es un recurso habitual de seguidores que profesan ideologías de extrema derecha. La bandera de la niña judía exterminada por los nazis que mostraron aficionados madridistas en los aledaños del Santiago Bernabéu llega a España con varios años de retraso con respecto a otros estadios donde el antisemitismo no es novedad. 

Banderas como esa o incluso tribunas enteras que imitan el sonido de las cámaras de gas ya activaron las alertas de las instituciones comunitarias e israelíes. «Ana Frank es del Atleti». Ese era el mensaje que acompañaba la foto de la menor asesinada en 1945 en el campo de concentración alemán de Bergen-Belsen. 

Se vio en la calle de Marceliano Santamaría, el histórico punto de reunión de los Ultras Sur antes de los partidos

El Real Madrid alega que hace años los expulsó de sus gradas, pero su presencia sigue ejerciendo un poder de atracción para cientos de hinchas merengues en las previas de los partidos importantes. 

Los tifos ya no los despliegan en el Fondo Sur, ahora los hacen en la vía pública. Les rodea una masa de gente que comparte cánticos, coreografías y atmósfera con ellos y después sí accede al estadio.

La Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid investiga la autoría de esa imagen con el rostro de Ana Frank. Fue en el marco de un derbi madrileño contra el Atlético disputado el 26 de enero. La capital amaneció en los días previos con otras pancartas, en este caso de autoría rojiblanca, dirigidos a su eterno rival. 

Una de ellas también ha merecido la atención de la policía porque iba acompañada de un muñeco colgado de un puente con la camiseta del jugador madridista Vinícius. Esa tradición de intercambiar mensajes desafiantes en la calle también es habitual en otras latitudes antes de los partidos de máxima rivalidad entre vecinos de una ciudad, especialmente en Italia.

El precedente de Italia

También fue en el país transalpino donde se popularizó la imagen de Ana Frank como insulto antisemita. 

Fue en octubre de 2017, durante la disputa de un encuentro entre la Lazio y el Cagliari. Antes lo habían usado otros equipos, pero aquella vez uno de los fondos del estadio Olímpico de Roma apareció plagado de pegatinas con un fotomontaje idéntico al que se vio en los alrededores del Bernabéu. 

En este caso, la joven judía aparecía presentada con la camiseta de la AS Roma, el eterno rival de los laziales. Se da la circunstancia de que los ultras de la Lazio, los Irriducibili (Irreductibles), mantienen desde hace décadas un hermanamiento con Ultras Sur. 

En contraposición, los ultras del Atleti lo tienen con los de la Roma.El líder histórico de los Irriducibili se llamaba Fabrizio Piscitelli, aunque en el mundo de las gradas todos le conocían por el nombre de Diabolik. 

Murió en extrañas circunstancias el verano de 2019 a los 53 años de edad. Fue hallado sin vida en un parque de Roma con un disparo en la cabeza. Grupos de media Europa le despidieron con honores, incluidos algunos de sus más acérrimos rivales. 

En la calle Marceliano Santamaría, en Madrid, Ultras Sur se sumó a los homenajes. «Diablo, presente», rezaba su mensaje. Los Irriducibili ya había mostrado en el pasado su antisemitismo. 

Un ejemplo fue lo que sucedió al inicio de la temporada 1992-1993. Aquel año la Lazio fichó al holandés Aron Winter, un jugador de raza negra y procedente del Ajax, club vinculado a la comunidad judía. 

Los radicales le recibieron con pintadas de «judío y negro» o «Winter Raus» (Winter fuera, en alemán). La pintada iba acompañada de una esvástica nazi. Las pegatinas con la cara de Ana Frank y la camiseta de la Roma generaron una reacción de rechazo en la clase política italiana y en los máximos responsables del fútbol nacional. El presidente, Sergio Mattarella, lo describió como “inhumano» y «alarmante para todo el país”.

Información en un periódico italiano sobre el recibimiento que se le dedicó a Winter.

Los dirigentes de la Lazio anunciaron su deseo de fomentar visitas para niños al campo de concentración de Auschwitz, en Polonia. La jornada siguiente se guardó un minuto de silencio en todos los estadios italianos y se leyeron extractos del diario de la menor, que pasó encerrada en un ático de Ámsterdam entre 1942 y 1944 junto a su familia para evitar que los nazis les encontrasen. 

Los propios jugadores de la Lazio saltaron al campo en su siguiente partido con una camiseta que rendía tributo a Ana Frank. Fue una reacción a nivel Estado. ‘Los 50’ es un grupo de aficionados del Atlético de Madrid que en el pasado han impulsado iniciativas destinadas a recuperar la historia colchonera. 

Este jueves difundieron un texto en el que reivindicaban la lucha de Ana Frank y venían a relacionar su legado con los valores del Atlético: «Guardemos la reveladora foto de esa sonrisa luminosa en la cara, llena de adioses y de esperanzas, de una luchadora de 15 años y que nos acompañe en cada partido. Porque es verdad: ¡Ana Frank es del Atleti!». 

No sería la primera vez que una afición termina acogiendo la herencia y la simbología hebrea con orgullo en respuesta a los ataques antisemitas de sus rivales. Y el pueblo judío ha puesto reparos a esa asimilación a pesar de sus buenas intenciones.

La ‘Yid Army’ de los Spurs

A la hinchada del Tottenham Hotspur de Londres se la conoce con el sobrenombre de la Yid Army (Ejército Yiddish). Es muy habitual ver ese nombre en las banderas que engalanan sus gradas junto a la estrella de David. 

Ramón Usall es autor de un libro llamado Futbolítica (Altamarea) y, según dice, las estimaciones más generosas actuales cifran en apenas un cinco por ciento a los aficionados del club que profesan la religión judía. Sin embargo, sostiene que los Spurs «es un equipo judío». Se refiere al proceso de adopción de la identidad hebrea que experimentó su afición en respuesta a los ataques antisemitas de sus rivales, principalmente del Chelsea.

La Yid Army en Madrid antes de la final de la copa de Europa de 2019 (Foto: Alejandro Requeijo)

El motivo no viene tanto del hecho de que sus presidentes desde 1982 sean judíos, sino que se remonta a las primeras décadas del siglo XX. Muchos judíos que huían de las persecuciones en Europa del Este se asentaron en el norte de la capital inglesa donde se ubica el barrio de Tottenham. 

Esos inmigrantes eran de clase trabajadora y entonces los estadios todavía eran recintos de empoderamiento de las clases populares. En 1935, los aficionados judíos representaban un tercio del estadio de White Hart Lane, la casa de los Spurs hasta 2017, según Usall. 

El antisemitismo hacia ellos vivió su mayor auge en los setenta y los ochenta, cuando las aficiones rivales les dedicaban saludos nazis o imitaban el ruido de las cámaras de gas: «Ssssshhhhhhhh».

Usall cuenta en su libro cómo la policía y la Federación inglesa llegaron a prohibir en 2013 el término Yid, incluso a los propios hinchas del Tottenham porque lo consideraban vejatorio. 

El Congreso Mundial Judío considera la palabra Yid despectiva y antisemita y la directiva del club trata de erradicar su presencia en las gradas. Cada vez se ve menos. El debate llegó hasta Downing Street, donde el primer ministro David Cameron defendió el uso del término. 

Las banderas de Israel también eran algo habitual entre los aficionados del Ajax de Ámsterdam. Su anterior estadio, De Meer, se construyó en la década de los treinta del siglo pasado en pleno barrio judío de la ciudad, ya de por sí con fuertes vínculos con el judaísmo. Eso sentó los cimientos de una identidad semita. 

De nuevo sus rivales lo usaron como insulto y hubo hinchas del club que dejaron de asistir al estadio para no soportar las humillaciones. En esta tendencia también ha habido escenarios en los que el odio a los judíos y el rechazo a lo que representa Israel ha venido de parte de aficiones con grupos radicales de extrema izquierda que acuden al semitismo como vía para apoyar la causa palestina.

Otro hincha de los Spurs muestra un martillo hinchable con la estrella de David en la plaza de Colón. (Alejandro Requeijo)

La directiva del Ajax lleva años tratando de limitar esta simbología para evitar ese escenario, especialmente en sus enfrentamientos con el Feyenoord, su eterno rival. «Hamás, Hamás, judíos al gas», es un ejemplo de las consignas que se podían escuchar en las gradas neerlandesas. 

En este frente judío también cabe el Cracovia (no confundir con el Wisla). Es otro club que reivindica una personalidad judía. Sus hooligans más conocidos se hacen llamar Jude Gang. Guardan buenas relaciones con sus homólogos del Ajax mientras que sus archienemigos del Wisla tienen amistad con los Irriducibili de la Lazio. Otra vez la Lazio. 

Es por eso que el que fuera presidente del Comité Directivo del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén alertó acerca de cómo «el antisemitismo en los estadios ha permitido que las canciones de odio se filtren gradualmente en la sociedad en general». 

La Liga Antidifamación es una institución con más cien años de historia que dice trabajar en favor del pueblo judío. Apoyan «un Estado de Israel seguro, judío y democrático, que viva en paz y seguridad con sus vecinos». 

«Trabajamos para educar y participar en los desafíos y complejidades que enfrenta Israel en casa y en todo el mundo», afirman. En 2021 publicó un informe bajo el título «Aumenta el antisemitismo en el fútbol europeo». 

En él se advertía que «los líderes políticos de Europa también han notado este aumento reciente en los incidentes. Margaritis Schinas, vicepresidenta del poder ejecutivo de la Unión Europea, reafirmó esta semana que en el fútbol europeo no hay lugar para el antisemitismo».

Imagen de portada: Imagen antisemita mostrada en los aledaños del estadio del Real Madrid.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Alejandro Requeijo. 4 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Real Madrid/Israel/Santiago Bernabéu/ Vinicius Junior.

Los siete pueblos que absorbió la Barcelona contemporánea.

La capital catalana multiplicó su superficie por cinco entre los siglos XIX y XX

Barcelona, una de las ciudades más importantes de España, ha crecido de manera exponencial en los últimos siglos. Durante el siglo XIX y XX, la ciudad absorbía a los pueblos vecinos para ampliar sus fronteras y mejorar su economía. Barcelona, se anexionó siete municipios contiguos a ella, multiplicando por cinco su territorio, pasando de los 15,5 km2 hasta los 77,8 km2.

Sants (1896)

El barrio de Sants estuvo compuesto por dos núcleos principales: Sants, el principal, y la Marina de Sants alrededor del antiguo puerto barcelonés. Sants surgió a lo largo del Camino Real, que a partir de finales del siglo XVIII, se convirtió en la base para construir la carretera que conectaba con Barcelona desde la zona del río Llobregat. Durante la primera mitad del siglo XIX, Sants prosperó al establecerse numerosos comercios que evadían los impuestos de Barcelona, lo que también atrajo a industrias que formaron un municipio mayoritariamente obrero.

Gràcia (1896)

El barrio de Gracia surgió en torno al Convento de Nuestra Señora de Gracia, construido por las carmelitas descalzas en 1626. En la misma zona ya había dos conventos más, el Convento de Jesús de los franciscanos y el de los Capuchinos viejos. Gracia contaba con una economía basada en la agricultura y el artesanado. Durante el siglo XVIII, comenzaron a construirse residencias de verano en las faldas de la sierra para la burguesía barcelonesa. Sin embargo, también recibió alguna industria textil durante el siglo XIX, lo que cambió la base social de Gracia a mayoritariamente obrera y protagonizó momentos de conflictividad.

Sant Gervasi (1896)

Sant Gervasi se encontraba en las faldas de la Sierra de Collserola y fue un área de construcción de masías y casas solariegas. Sin embargo, debido a la topografía accidentada causada por la presencia de muchos arroyos, la zona no llegó a formar un núcleo urbano central. Inicialmente, Sant Gervasi estaba incluido en el municipio de Sarrià, pero en 1714 alcanzó el estatus de municipio independiente. Durante el siglo XIX, la alta burguesía barcelonesa descubrió Sant Gervasi y comenzó a construir sus torres de verano allí. El pequeño municipio rural se transformó en una zona residencial para la alta burguesía. La parte baja del municipio (Galvany) comenzó a urbanizarse en 1866 con la llegada del tren de Sarrià.

San Martí de Provençals (1896)

Un asentamiento surgió en la intersección del perímetro de la zona militar y la ruta que conectaba Barcelona y Francia. Con el tiempo, esta localidad, conocida como El Clot, adquirió una cierta importancia. San Martí constaba de cinco asentamientos, cuatro de los cuales estaban conectados por un camino paralelo a la delimitación militar que recorría la llanura desde Camp del Arp hasta La Llacuna y el Poble Nou, pasando por El Clot, el núcleo principal. La Sagrera, ubicada cerca del Clot y en continuidad con la vía férrea, se convirtió en el eje principal de la zona. Cuando se planteó el Eixample, San Martí era poco más que unos pocos núcleos en un vasto territorio vacío, pero con el tiempo se convirtió en el lugar principal para la ubicación de las industrias de Barcelona, por lo que llegó a ser conocido como el “Manchester español”.

Sant Andreu del Palomar (1896)

Este municipio existió desde finales del siglo X, siendo un núcleo con intensa agricultura de riego que aprovechaba el agua de la acequia del Rec Comtal en el camino entre Montcada y Barcelona, además de ser una zona de molinos. La antigua calzada romana fue el eje principal que estructuró el municipio, que creció a partir de ella. A finales del siglo XIX, comenzó una intensa industrialización con la implantación de industrias que requerían grandes extensiones de superficie, como Fabra i Coats y La Maquinista.

Horta (1904)

Este municipio cuenta con una historia antigua, ocupando el valle entre las laderas del Collserola al norte y la Montaña Pelada al sur. Contaba con dos núcleos de población, Sant Genís dels Agudells y Sant Joan d’Horta, y un poblamiento disperso de masías y cultivos. El valle, conocido hoy como Vall d’Hebron, prosperó gracias a la existencia del antiguo Monasterio de Sant Jeroni de la Vall d’Hebron y su abundancia de agua.

Sarrià (1904)

Este fue el último de los municipios absorbidos por Barcelona y tuvo una historia complicada, sufriendo la escisión de Les Corts en 1836 y anexionándose el municipio de Vallvidrera en 1890. Sarrià comenzó a asentarse en los siglos XII y XIV como una localidad rural, pero evolucionó hacia un carácter más urbano con la llegada de artesanos y menestrales.

Les Corts de Sarrià (1896)

Les Corts se separó de Sarrià en 1836 y existió como municipio independiente durante 60 años antes de ser anexado. En el momento de su anexión, Les Corts era un municipio agrícola con muchas masías.

Imagen de portada: Mapa de Barcelona previo al Eixample FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por David Fernández. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Barcelona;Cataluña/Historia

Concepción Arenal, una feminista en el siglo XIX.

Efemérides de la Historia.

El 31 de enero de 1820 nació Concepción Arenal, escritora, periodista, experta en derecho y pionera del feminismo en España. 

Para llevar a cabo su sueño de estudiar en la universidad tuvo que disfrazarse de hombre. Cuando se descubrió su identidad tuvo que hacer un examen, que aprobó y le permitió continuar con su carrera.

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¿Quién fue Concepción Arenal?

Heredera de las ideas liberales y del sentido de la justicia de su padre, desde muy joven fue una ferviente defensora de los derechos de las mujeres. Con su ejemplo permitió romper con tabúes y luchar contra los convencionalismos que impedían acceder a las mujeres a la educación y la cultura. 

Su ideario político estuvo cercano a Karl Krause y Francisco Giner de los Ríos. Sus primeras obras las escribió para denunciar la vida carcelaria. De entre todas las frases famosas de Concepción Arenal destacó: «Abrid escuelas y se cerrarán cárceles». 

Como seguidora de las ideas de Pedro Dorado Montero, ella defendía aplicar la educación al sistema penal para conseguir reformar al delincuente en lugar de limitarse a castigarlo. Arenal comprobó cómo era la vida en las cárceles españolas cuando trabajó como visitadora de prisiones de mujeres.

Aunque se convirtió en una figura pública destacada por sus acciones y sus obras, su vida privada siempre quedó en un segundo plano por decisión propia. 

Arenal llegó a negarse a suministrar una nota biográfica a sus editores para acompañar sus libros. Además de por los derechos de las mujeres y los presos, Concepción Arenal también luchó por los marginados de la sociedad y los mendigos —siempre desde posiciones cercanas a un catolicismo social—, y propuso una política de beneficencia estatal muy adelantada para su tiempo. 

Destacó por su extensa obra de no ficción, pero también publicó piezas literarias y colaboró en numerosos periódicos. 

Su obra más conocida fue La mujer del porvenir, un valioso documento en el que Arenal rebatió las teorías que se apoyaban en razones biológicas para defender la inferioridad de la mujer.

Imagen de portada: Concepción Arenal

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Paca Pérez. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Historia/España/Feminismo/Mujeres pioneras/En memoria/Efemérides de la Historia.

Los humedales de España ya no son húmedos.

Sólo el 12% de los ecosistemas húmedos está bien conservado​ y entre 1970 y 2015 han reducido su tamaño en un 35%.

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España es un territorio rico en biodiversidad. La joya ambiental del país es, sin duda, su red de humedales, resquicios de agua en mitad de la tierra. Son ecosistemas ricos, donde las especies acuden para beber y refrescarse, bien lo evidencian los flamencos que mojan sus plumas en Doñana. Durante el siglo XX, pese a su valor ecológico, fueron reconvertidos y reaprovechados para usos agrícolas lo que provocó una crisis de la que el país sigue sin salir.

Según las estimaciones del Ministerio para la Transición Ecológica, entre 1970 y 2015, los humedales se han reducido aproximadamente un 35%, tres veces más de la tasa de pérdida de masas boscosas. Además, en la primera mitad del siglo XX se habría consumado la desaparición de hasta el 60% de los ecosistemas húmedos originales del país. La situación actual no es halagüeña, pues apenas espacios de este tipo que no estén amenazados, con sólo un 12% catalogado como «bien conservado», según los datos divulgativos del propio Gobierno español. El 24% se encuentra en un «estado pobre» y el 30% en «estado muy pobre». 

En la lista de espacios naturales que se sitúan al borde de entrar en la UCI aparecen nombres conocidos, como las Tablas de Daimiel, el Mar Menor o el parque natural de El Fondo, en Elche. También aparecen otros entornos que son emblemas del país, pero cuya mala conservación ha llevado a Europa a abrir procesos judiciales contra España: Doñana y el Delta del Ebro. 

Las principales amenazas de estos ecosistemas están vinculadas a actividades humanas. La mala gestión del agua, según el último informe Ramsar de la Sociedad Española de Ornitología (SEOBirdLife), afecta al 60% de estos espacios naturales y la agricultura en zonas colindantes –con extracción de agua para regadío– supone un problema para la salud del 38% de los ecosistemas húmedos. 

El caso más paradigmático es el del Mar Menor, que se enfrenta a la contaminación difusa provocada por la agricultura del Campo de Cartagena y por los vertidos de aguas residuales y domésticas. No muy lejos de allí, en la Albufera de València, aparecen otros problemas como la sobreexplotación de los acuíferos para regadío, lo cual se extiende en otras zonas del país como Tablas de Daimiel o Doñana, donde el riego ilegal y los pozos clandestinos se han convertido en un quebradero de cabeza para el Gobierno central.

Falta de compromiso

En este declive de los ecosistemas más ricos del país, las comunidades autónomas tienen mucho que decir. Hace más de diez años las diferentes administraciones se comprometieron a actualizar el Inventario Nacional de Zonas Húmedas, pero sólo ocho comunidades autónomas han aportado sus datos.

«En la actualidad, el inventario recopila 764 sitios que ocupan una superficie de algo más de 235.000 hectáreas, pero hay que completarlo para poder identificar humedales desecados o degradados, y avanzar así en su recuperación y restauración, tal y como promueve el Convenio Ramsar», sostienen desde SEO BirdLife.

Desde Ecologistas en Acción, por su parte, señalan al menos hay un 30% de zonas incluidas en el Convenio Ramsar (el tratado internacional sobre humedales), que no se han incluido todavía en el inventario de zonas húmedas. Desde la organización denuncian la falta de compromiso y dejadez de las instituciones par proteger estos entornos y ponen el foco sobre cómo las políticas de gestión hídrica siguen siendo potenciando el consumo y las extracciones de agua. 

Imagen de portada: Vista general del humedal del Parque Nacional de Las Tablas del Daimiel, en Ciudad Real, Castilla-La Mancha. España. Por Patricia Galiana/EUROPA PRESS.

FUENTE RESPONSABLE: Público. Por Alejandro Tena. 1 de febrero 2023.

Sociedad/España/Biodiversidad/Ecosistemas/Humedales/Declive.

El santuario de las grullas que ayudó a frenar un cementerio nuclear lucha por sobrevivir.

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Son zonas híbridas nacidas entre el agua y la tierra. Mayoritariamente planas, se inundan de manera permanente o intermitente y dan lugar a ecosistemas húmedos y únicos donde la biodiversidad de especies vegetales y animales se convierte en un auténtico tesoro. Y pese a esa relación directa con la humedad, en la España seca, en el paisaje tradicional manchego, hay muchos y muy importantes debido a las características del suelo y su orografía.

En Castilla-La Mancha se encuentra uno de los más peculiares y relevantes de España: la laguna de El Hito, con casi un millar de hectáreas, en la provincia de Cuenca. Hace cuatro años esta zona protegida se convirtió en el escudo del Ejecutivo regional para combatir la implantación del basurero nuclear en el término municipal de Villar de Cañas, próximo a la zona. Esta posibilidad ya no existe tras decidir el Gobierno central no construir finalmente ese almacén de residuos radiactivos, y ahora El Hito se encuentra inmerso en un proceso de conservación y restauración único en el país.

 Sus zonas esteparias y su humedal salino son un oasis de “extraordinaria biodiversidad”, según apuntan desde la Fundación Global Nature, que gestiona junto a la Diputación de Cuenca el programa LIFE de la Unión Europea para su conservación. El objetivo es preservar sus valiosos endemismos y formaciones vegetales que hoy en día se encuentran muy amenazadas. No en vano, es la segunda zona de invernada de grullas más relevante de España (solo por detrás de la Laguna de Gallocanta, en Aragón) llegando a albergar más de 10.000 ejemplares en los años lluviosos.

En este vídeo cedido en exclusiva a elDiarioclm.es por la Fundación Global Nature, grabado por Rafael Abuín, pueden contemplarse y escucharse a las aves en El Hito. De fondo, las campanas de la iglesia de la localidad conquense.

Pincha el siguiente link para ver el vídeo. Muchas gracias.

Imagen de portada:  Grullas atravesando el Hito.

FUENTE RESPONSABLE: elDiario.es España. Por Alicia Avilés Pozo. 1 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Castilla-La Mancha/Santuario/Grullas.