Rescatan bajo una escalera en Nueva York a niña que llevaba casi 3 años desaparecida.

La pequeña Paislee Shultis fue vista por última vez hace más de dos años y no se supo más de su paradero. Hasta ahora.

La niña de 6 años fue encontrada con vida en un espacio secreto debajo de una escalera, en una casa de la ciudad de Saugerties, en el estado de Nueva York, informó la policía.

Estaba bien de salud y fue entregada a su tutor legal, donde está ahora junto a su hermana mayor.

Sus padres habían perdido su custodia, pero decidieron sustraerla de su nuevo hogar y mantenerla oculta. Ahora están acusados de interferir con su custodia legal y poner en peligro el bienestar de la menor.

Un hallazgo inesperado

Paislee fue reportada como desaparecida en el condado de Tioga, Nueva York, en julio de 2019, cuando tenía 4 años.

Las autoridades en ese momento creían que había sido secuestrada por sus padres, Kimberly Cooper, de 33 años, y Kirk Shultis Jr., de 32.

Después de recibir información de que Paislee estaba retenida en un lugar oculto en la ciudad de Saugerties, la policía obtuvo una orden para registrar una casa.

La propiedad fue intervenida por las autoridades en múltiples ocasiones, sin encontrar nada.

El abuelo de la niña, Kirk Shultis Sr., es el propietario de la casa y estaba allí cuando la policía realizó las búsquedas. Aseguraba que no tenía conocimiento del paradero de Paislee.

Pero en la última intervención el lunes, uno de los detectives, Erik Thiele, notó que las escaleras que conducían al sótano de la casa se veían extrañas.

Enfocó su linterna a través de una grieta en los escalones de madera y notó que había una manta. Decidió quitar varios escalones y se vieron un par de pies pequeños.

El espacio bajo la escalera

FUENTE DE LA IMAGEN – POLICÍA DE SAUGERTIES

Una vez que retiraron varias tablas de las escaleras, los agentes encontraron a Paislee y su madre escondidas en lo que la policía describió como un espacio «pequeño, frío y húmedo».

Paislee fue examinada por paramédicos y determinaron que goza de buena salud.

Sustracción de menores

Siendo padres biológicos de la niña, Cooper y Kirk Shultis Jr. habían perdido la custodia de ella y su hermana mayor antes de la desaparición de la menor.

La policía cree que ese fue el motivo del secuestro de Paislee.

«Creemos que alguien informó a los padres que el tutor legal y los funcionarios del condado habían recogido a la niña mayor en ese momento y eso hizo que los padres se llevaran a Paislee y huyeran», le dijo el jefe de policía de Saugerties, Joseph Sinagra, al canal WNYT.

Los padres y el abuelo de la niña fueron arrestados y acusados de la desaparición de Paislee.

Los dos hombres quedaron en libertad, a la espera de juicio. La señora Cooper, por el contrario, tenía una orden de arresto pendiente y quedó detenida en la cárcel del condado de Ulster.

Hay una investigación en curso y hay más arrestos pendientes, informó la policía.

La mayoría de los niños desaparecidos en EE.UU. son encontrados de manera segura después de un período relativamente corto, según el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados.

Pero la institución alerta que, en los casos de sustracción familiar, los niños suelen estar desaparecidos por un período más largo, en promedio más de 10 meses.

Imagen de Portada: Policía de Saugerties

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Febrero 2022

Sociedad y Cultura/EE.UU./Infancia/Familia

 

Por qué cada vez hay más hijos que cortan la relación con sus padres para mejorar su salud mental.

Muchas personas deciden cortar la relación con su familia debido a que hay un acto de violencia o de abuso.

Fue una conversación acalorada sobre temas raciales lo que hizo que Scott cortara cualquier contacto con sus padres en 2019.

Su madre le hizo saber su desconcierto por que apoyara en redes sociales a los grupos que luchaban por los derechos civiles.

Según Scott, ella profirió «insultos racistas muy desagradables» que su hijo de 8 años pudo escuchar.

«Hubo un sentimiento de control paternal de ‘no puedes decir una cosa así delante de mi hijo’, esa no es la manera como yo quiero criarlos», explica Scott, quien es padre de dos niños y vive en el norte de Europa.

Pero él señala que la gota que rebasó la copa fue cuando su padre intentó defender el punto de vista de su madre con un correo electrónico, que incluía un enlace que llevaba a un video de un supremacista blanco.

Scott estaba desconcertado por el hecho de que sus padres no pudieran comprender la realidad de las personas que son victimizadas por sus orígenes, especialmente dada la historia de su propia familia.

«Les dije ‘esto es una locura, ustedes son judíos. Muchos familiares suyos murieron en Auschwitz'».

No era la primera vez que Scott tenía una discusión de este calibre con sus padres. Pero decidió que sí sería la última vez.

Si bien no hay datos específicos, hay una percepción creciente y generalizada entre los psicólogos y sociólogos de que esta ruptura de relaciones entre padres e hijos está al alza en los países de Occidente.

Conocido técnicamente como «alejamiento» o «distanciamiento», la definición sobre este término difiere un poco entre los expertos, pero la mayoría está de acuerdo en usarlo en situaciones en las que una persona corta cualquier comunicación con uno o más miembros de la familia. 

Ese distanciamiento se prolonga en el largo plazo, incluso si aquellos de los que han tratado de separarse intentan reestablecer una conexión.

Familia separada

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La pandemia de covid-19 ha acrecentado el alejamiento familiar.

«Decir ‘se terminó’ con un familiar es un fenómeno muy potente y distinto», le dice a la BBC Karl A. Pillemer, profesor de Desarrollo Humano en la Universidad de Cornell, en EE.UU.

«Es diferente de peleas familiares, de situaciones conflictivas o emocionalmente distantes, porque estas incluyen o se mantiene algún tipo de contacto», agrega.

Después de darse cuenta de que había pocos estudios importantes sobre alejamiento familiar, Pillemer logró realizar una gran encuesta en 2020 para su libro «La línea divisoria: familias fracturadas y cómo repararlas».

La encuesta mostró que una de cada cuatro personas en EE.UU. afirmó estar alejada de al menos un familiar.

Resultados similares emergieron de otra encuesta hecha en Reino Unido, que sugiere que este fenómeno afecta a una de cada cinco familias en el país.

Mientras tanto, académicos de Australia y Canadá señalaron que han visto una «epidemia silenciosa» de rupturas familiares de este tipo en los últimos años.

Ahora, en redes sociales, hay una explosión de grupos de apoyos online para aquellos hijos -ya adultos- que han escogido alejarse de sus familiares. En uno del que hace parte Scott hay más de mil miembros.

«Creo que cada vez tenemos más miembros. Es algo que se está volviendo cada día más común», señala Scott.

El hecho de que el alejamiento entre padres y sus hijos adultos parezca estar aumentando -o al menos, se habla mucho más de ello- se puede deber a una compleja red de factores culturales y psicológicos.

GETTY IMAGES – 

“Decidir qué personas mantener cerca o lejos se ha convertido en una importante estrategia de vida»

Joshua Coleman

Psicólogo

Y la tendencia a que cada día haya más casos plantea múltiples preguntas sobre el efecto que esto tiene en las personas y en la sociedad.

Experiencias del pasado y valores actuales.

Aunque las investigaciones sobre este tema son limitadas, la mayoría de los alejamientos o rupturas entre padres y un hijo adulto son iniciadas por los hijos, de acuerdo con la investigación hecha por el psicólogo Joshua Coleman, quien escribió el libro «Las reglas del alejamiento: por qué los hijos rompen los lazos con sus padres (y cómo sanar esa ruptura)».

De acuerdo con Coleman, una de las razones más comunes para estos alejamientos son hechos de violencia ocurridos en el pasado o que se pueden dar en el presente, ya sean verbales, emocionales, físicos o sexuales.

El divorcio es otro factor que influye en esta decisión, que puede darse por distintos motivos, desde ponerse del lado de uno de los padres hasta la presencia de nuevos miembros de la familia como padrastros, madrastras y hermanastros, quienes pueden ser vistos como una fuente de divisiones sobre temas financieros o emocionales.

Las disputas sobre valores, como le ocurrió a Scott, también se están convirtiendo en factor importante.

Un estudio publicado el pasado mes de octubre por Coleman y la Universidad de Wisconsin mostró que desacuerdos en valores fueron mencionados por una entre cada tres madres que están alejadas de sus hijos.

A esto se suma una investigación hecha por el profesor Pillemer donde se resalta que los desacuerdos en valores son un «factor mayor» de los alejamientos entre familiares, con conflictos en temas como «militancia sobre diversidad sexual, diferencias religiosas y estilos de vida alternativos».

Niño le grita a sus padres

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La diferencia de valores políticos o religiosos han hecho que muchas personas se alejen de sus familiares.

Ambos expertos señalan que esto se debe en parte al incremento de la polarización política y cultural que se ha visto en los últimos años.

En EE.UU. una encuesta de la empresa Ipsos marcó un aumento de las peleas familiares después de las elecciones de 2016, mientras que académicos de la Universidad de Stanford ya habían señalado en 2012 basados en un estudio, que una gran parte de los padres en el país podría sentirse infeliz si sus hijos se casaban con alguien que apoyara un partido político rival.

A eso se le suma un estudio en Reino Unido que señala que una de cada diez personas ha discutido con un familiar sobre el Brexit.

«Estos estudios ponen de relieve que la identidad se ha convertido en un gran determinante para decidir sobre quién tener cerca o con quién romper relaciones», dice Coleman.

Scott señala que él nunca ha discutido sus preferencias de voto con sus padres, pero su decisión de alejarse de ellos fue influenciada en parte por que tanto él como su esposa han llamado la atención sobre temas sociales tales como los movimientos Black Lives Matter y #MeToo.

Y agrega que otras personas en su grupo de apoyo online se han alejado de sus padres también por desacuerdos en temas de valores relacionados con la pandemia, como por ejemplo padres que rechazan vacunarse y discusiones por teorías conspirativas sobre el origen del virus.

El factor de salud mental.

Los expertos creen que el aumento de consciencia sobre la salud mental y lo tóxica que puede llegar a ser la relación con un familiar violento, también han impactado en el número de esos alejamientos.

«Si bien los conflictos familiares o aislarse del entorno familiar no es algo nuevo, conceptualizar el acto de ruptura hacia un miembro de la familia es una expresión de crecimiento personal, y así como es algo común hacerlo en estos días, también es un fenómeno nuevo», anota Coleman.

«Decidir qué personas mantener cerca o lejos se ha convertido en una importante estrategia de vida», agrega.

Sam, quién está en sus 20 y vive en Reino Unido, afirma que creció en un hogar poco confortable donde ambos padres bebían en exceso.

Ella decidió hace poco dejar de hablar con ellos después de abandonar su casa para irse a estudiar en la universidad. Y afirma que tomó esa decisión después de ver a su padre violentar de manera verbal a su primo de 6 años durante un funeral.

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Hoy día nada ata a un adulto con sus padres más allá del deseo del hijo de tener una relación con ellos»

Joshua Coleman

Psicólogo

La terapia le ha ayudado a reconocer sus propias experiencias como «mucho más que una paternidad no adecuada» y procesar el impacto psicológico que ha tenido en ella.

«Entendí que ‘abuso’ y ‘negligencia’ eran palabras que describían mi niñez. Solo porque nunca me golpearon no significa que no me hayan lastimado».

Ella está de acuerdo con Coleman en que ahora «está más aceptado socialmente alejarse de tus familiares».

«Los temas de salud mental se hablan mucho más y por eso es más fácil decir ‘estas personas no me hacen bien’. Creo que las personas ahora tienen más confianza en poner sus propios límites y decirle ‘no’ a la gente».

El aumento del individualismo.

Coleman argumenta que el enfocarnos más en nuestro bienestar mental ha ocurrido en paralelo con otras tendencias, como una inclinación hacia la «cultura del individualismo».

Para él, muchos de nosotros somos mucho menos dependientes de los familiares que otras generaciones.

«No necesitar a un miembro de la familia como apoyo significa que con quién elegimos pasar el tiempo se basa más en nuestras identidades y aspiraciones de crecimiento que en la supervivencia o la necesidad», explica Coleman.

«Hoy día nada ata a un adulto con sus padres más allá del deseo del hijo de tener una relación con ellos», concluye.

Además, el aumento de oportunidades de vivir y trabajar en distintas ciudades o incluso países lejos de las familias puede ayudar en este rompimiento, por el simple hecho de la distancia física.

«Ha sido mucho más fácil para mi mudarme de lo que hubiera sido hace 20 años», señala Faizah, británica con raíces asiáticas que ha evitado vivir en la misma zona que sus padres desde 2014.

Ella confiesa que cortó la relación con sus padres debido a su comportamiento controlador que incluía prohibirle que fuera a entrevista de trabajo, influenciar con quién se veía y con quién no y en presionarla para que se casara una vez terminó sus estudios.

Familia se abraza

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El alejamiento, aunque es difícil de transitar, puede no ser permanente, ya que las personas pueden reconciliarse con éxito.

«No respetaban mis límites. Y yo solo quería tener control sobre mi vida y tomar las decisiones en total libertad».

El impacto del alejamiento.

Hay varios impactos positivos en aquellos adultos que se han alejado de lo que creen era una relación dañina con sus padres.

«La investigación señala que la mayoría de los que han tomado la decisión han dicho que ha sido por el bien de todos», dice Coleman.

Pero, si bien se mejora la salud mental y se percibe una mayor libertad, también hay otros factores que aparecen cuando una persona decide alejarse de un familiar.

Pillerman afirma que esta decisión también puede causar sensación de inestabilidad, humillación y estrés.

«Para muchos el cortar una relación familiar también puede ser visto como una pérdida», explica.

«Además de que se pierden los beneficios de pertenecer a una familia: apoyo material, por ejemplo, y la sensación de no pertenecer más a un grupo estable de personas que se conocen bien», añade.

Durante la pandemia, sentimientos de soledad y estigma también se vieron exacerbados para las personas que decidieron alejarse de sus padres.

Mientras que el auge de las videollamadas les permitió a muchas familias sentirse más cerca y estar en contacto, un estudio en Reino Unido sugiere que los adultos que cortaron sus relaciones con sus familias se sintieron mucho más conscientes de estar fuera de ella durante los estrictos confinamientos.

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“Si la relación anterior era relativamente cercana (o al menos no conflictiva), creo que hay evidencia de que muchos miembros de la familia pueden restaurar la relación»

Karl A. Pillemer

Profesor, Universidad Cornell.

Otros estudios apuntan que la Navidad y otras festividades son un desafío para las personas que deciden romper el vínculo con sus familias.

«Yo tengo mi familia y a mi pareja y mis amigos más cercanos, pero nada reemplaza esas tradiciones que tenías con tus padres», señala Faizah.

Ahora en sus 30, a ella la fiesta musulmana de Eid al-Fitr le resulta particularmente difícil, a pesar de que se distanció de la religión de su familia.

«Es muy difícil. Me siento sola. Extraño la comida que hacía mamá», admite.

La elección de no permanecer en contacto con los padres también puede tener un efecto sobre los lazos y tradiciones familiares futuros.

«Para mí, el mayor arrepentimiento es que mis hijos crecieron sin abuelos», dice Scott. «Fue una elección que hice, pero a la vez siento que mis hijos se están perdiendo a sus abuelos».

Por supuesto, todo esto también tiene un impacto en los padres que, a menudo de forma involuntaria, han sido excluidos de la vida de sus hijos, y potencialmente de sus nietos.

«La mayoría de los padres se sienten miserables por ello», indica Coleman.

Además de perder su propio equilibrio en la unidad familiar tradicional, por lo general «afirman sentir profundos sentimientos de pérdida, vergüenza y arrepentimiento», señala el investigador.

Scott dice que su madre intentó llamarlo recientemente. Pero él le envió un mensaje de texto diciéndole que solo consideraría restablecer el contacto con sus hijos si ella reconocía que sus comentarios habían sido «horriblemente racistas» y se disculpaba.

Hasta ahora, ella no ha hecho eso.

«Incluso si todas esas cosas sucedieran, siempre limitaría lo que les digo sobre mi vida y ciertamente supervisaría cualquier visita con los niños. Desafortunadamente, no veo que suceda nada de eso».

Mujer con bebè.

FUENTE DE LA IMAGEN – ALEJANDRO MILLAN

Los niños también pueden verse afectados por lazos rotos, ya que pierden las relaciones con sus abuelos.

¿Salvar las diferencias?

Con las divisiones políticas en el centro del escenario en muchos países, así como con el creciente individualismo en las culturas de todo el mundo, muchos expertos creen que la tendencia de «ruptura» entre padres e hijos se mantendrá.

«Mi predicción es que empeorará o seguirá igual», anota Coleman.

«Las relaciones familiares se basarán mucho más en buscar la felicidad y el crecimiento personal, y menos en enfatizar el deber, la obligación o la responsabilidad», señala.

Sin embargo, Pillemer sostiene que no deberíamos descartar intentar salvar las diferencias, en particular las que se derivan de temas políticos o valores opuestos (en total contraposición a comportamientos violentos o dañinos).

«Si la relación anterior era relativamente cercana (o al menos no conflictiva), creo que hay evidencia de que muchos miembros de la familia pueden restaurar la relación. Sin embargo, implica acordar una ‘zona desmilitarizada’ en la que no se puede discutir la política «, afirma.

Para su libro, Pillerman entrevistó a más de 100 personas alejadas que se habían reconciliado con éxito, y descubrió que el proceso fue en realidad descrito por muchos como «un motor para el crecimiento personal».

Madre e hija

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Por supuesto que no es para todos, pero para varias personas, cerrar una brecha, incluso si la relación fue imperfecta, fue una fuente de autoestima y orgullo personal».

Sostiene que se necesitan estudios más detallados sobre el tema del alejamiento para sacarlo aún más «de las sombras y ponerlo a la luz clara de la discusión abierta».

«Necesitamos investigadores para encontrar mejores soluciones, tanto para las personas que desean reconciliarse como para ayudar a lidiar con personas en alejamientos permanentes».

Scott da la bienvenida al creciente interés en las rupturas de adultos con sus padres.

«Creo que ayudará a mucha gente. Todavía existe un gran estigma en torno al alejamiento. Vemos estas preguntas en el grupo con frecuencia: ‘¿Qué le digo a la gente sobre esto?».

Pero afirma que es poco probable que se reconcilie con sus propios padres, a menos que reconozcan que han sido racistas.

«La idea es que ‘la sangre es más espesa que el agua’, quiero decir, eso es genial si tienes una familia genial, pero si estás cargado de gente tóxica, simplemente no es factible», concluye.

Scott, Sam y Faizah usan un solo nombre para proteger su privacidad y la de sus familias.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Maddy Savage. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Sociedad/Salud Mental/Familia

La rivalidad entre hermanos cuando son niños (y por qué a veces llega hasta la edad adulta).

Cuando Roseanne era pequeña cuenta que habían muchos conflictos entre ella y sus hermanos gemelos, casi 3 años más jóvenes.

«Eran una pareja, un equipo, así que siempre eran dos contra uno», asegura Roseanne, quien tiene 46 años, es madre y vive en Nueva Jersey, EE.UU.

Según ella, parte de ese conflicto perdura incluso ahora y ocasionalmente puede parecer que nada ha cambiado desde la infancia.

«Éramos muy diferentes. Simplemente parecía que estábamos en mundos distintos y creo que eso es parte del problema con mis dos [hijos] ahora».

Roseanne tiene un hijo de 16 años y una hija de 14 que no se llevan bien desde que estaban en la guardería.

«La disputa es agotadora», describe. «Durante mucho tiempo, hemos evitado hacer cosas juntos como familia porque simplemente no queremos escucharlos. No podemos sentarnos a la mesa durante 10 minutos [sin que se agredan]. Cada uno está constantemente pendiente del otro, haciendo comentarios y presionando».

Hermanos con aparatos electrónicos.

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Los hermanos pelean. Y como sabe casi cualquier persona que tenga un hermano, es común algún tipo de rivalidad.

«Los niños tienen mucha menos capacidad que los adultos para reflexionar sobre lo que les molesta o para controlar sus impulsos. Entonces, como todos sabemos, pelean mucho», asegura el doctor Raymond Raad, cofundador de RIVIA Mind, un centro de salud mental en la ciudad de Nueva York.

En muchas familias, las peleas entre hermanos son educativas. Ayudan a los niños a aprender a manejar los conflictos y les permite interactuar mejor con los demás.

Para algunos, la rivalidad disminuye en la edad adulta y se convierte en algo de lo que reírse en las fiestas familiares.

Pero para otros, permanece.

Una encuesta de 2.000 adultos en Reino Unido, en el marco de una promoción para el programa de televisión Succession (en el que se muestra una rivalidad constante entre hermanos), mostró que más de la mitad de los consultados todavía siente que está compitiendo con sus hermanos.

El 51% de estos adultos dice tener una relación competitiva con sus hermanos que perdura en el tiempo. Y esa competencia es prácticamente por todo, desde la propiedad de la vivienda hasta quién es el anfitrión de las reuniones familiares.

Algunos expertos coinciden en que estos conflictos se prolongan.

Hermanos jugando al basquet.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La rivalidad entre hermanos parece no sorprender durante la infancia. Pero muchos, como Roseanne, todavía experimentan el conflicto, incluso después de que todos los hermanos se mudaran del hogar que compartían.

¿Por qué se mantiene esta competencia? ¿Podremos superarla alguna vez?

Comparación y conflicto

«Como seres humanos, estamos orientados a la comparación», explica Shawn D. Whitehead, profesor de desarrollo humano y estudios familiares en la Universidad Estatal de Utah, en EE.UU.

«Los hermanos proporcionan un punto de comparación natural. Están en tu hogar, creciendo contigo, generalmente tienen una edad parecida. Están en el mismo entorno y en la misma casa, por lo que nos proporcionan una buena medida comparativa», describe.

Por ejemplo, es fácil para los hermanos comparar su éxito académico o atlético, o disputar quién es el niño «favorito», ya que a menudo tienen experiencias similares (como asistir a las mismas escuelas). Y cuanto más cerca están las edades de los niños, más intensa puede ser la rivalidad.

Esta inclinación natural a compararnos con otras personas puede ser un gran impulsor de la competencia entre hermanos, especialmente porque ellos tienden a ser las personas con las que pasamos más tiempo durante la infancia y, posteriormente, las que más conocemos, dice Raad.

Puede parecer «natural» que hermanos en los mismos entornos con pasatiempos similares se enfrenten. Sin embargo, los hermanos que no compiten en las mismas actividades también encuentran formas de competir.

Whitehead dice que algunos hermanos tratan de diferenciarse en un esfuerzo por reducir la competencia, especialmente si tienen una edad similar a la de sus hermanos. «Eso, en teoría, reduciría la rivalidad», dice Whitehead. «Pero la investigación arroja resultados mixtos».

Eso concuerda con la experiencia de Roseanne, tanto con sus propios hermanos como con sus hijos. Ella dice que ser diferentes es un factor importante del conflicto.

La hija de Roseanne tiene talento atlético, mientras que su hijo es dotado académicamente. La mujer asegura que, dado que su hija debe esforzarse mucho más para tener buenas calificaciones, sus diferencias se han convertido en un constante punto de discordia entre los hermanos.

«Muchos maestros e incluso algunos miembros de la familia siempre comentan lo inteligente que es mi hijo», cuenta Roseanne. «Sé que es un punto de presión para mi hija».

Dos hermanas a punto de correr.

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También es común que la competición se intensifique en la adolescencia, opina Raad, ya que «los padres o los entornos escolares o deportivos crean la expectativa de que todo es una competencia».

Pero incluso cuando los hermanos desarrollan identidades independientes más tarde en la vida, las diferencias pueden continuar generando competencia y conflicto, especialmente con hermanos y hermanas que se criaron en el mismo hogar, pero terminaron siendo muy diferentes entre sí.

Incluso si sus caminos se bifurcan, afirma Raad, «eso no significa que no pelearán por cosas más adelante en la vida».

El factor de equidad

Otro factor importante de la rivalidad entre hermanos es la equidad, una idea que, según Whitehead, es muy importante para los niños.

«Es más probable que los padres otorguen privilegios a los niños más pequeños antes de haberlo hecho con los niños mayores», añade.

«Como padre, cuando le dices a un niño de 12 años, ‘puedes quedarte despierto hasta los 10’, es probable que el otro niño de 10 años también lo haga, porque [los padres] no quieren pelear».

Hermanos peleando en el auto.

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Cuando los niños más pequeños obtienen el permiso antes que un hermano mayor, «eso puede hacer que el mayor sienta que las cosas no son justas. Eso crea conflicto», agrega Whitehead.

Y resulta que los hermanos no necesariamente «superan» ese deseo de justicia y eso sigue siendo uno de los factores que pueden llevar la rivalidad entre hermanos a la edad adulta, dice Raad.

«Entre las personas que tienen conflictos, parece haber un pensamiento implícito de que venimos del mismo lugar, de la misma familia, por lo que es justo que seamos similares, pares», afirma.

«Los problemas surgen cuando uno de los hermanos siente que algo es injusto en su vida. Existe la percepción de que uno de ellos es más bonito, más inteligente, más exitoso, y le da al otro la sensación de que la genética se ha distribuido de manera desigual», detalla.

En la edad adulta, la cuestión de la equidad entre hermanos se aplica a cosas como el éxito profesional, qué tan felices son las personas en sus matrimonios, etc., añade Raad.

«A diferencia de los amigos, donde puedes decir, ‘oh, somos tan diferentes, venimos de lugares tan distintos’, existe la idea de que como los hermanos tienen el mismo origen, debería estar en el mismo lugar», analiza.

Una suave motivación

Sin embargo, cierta rivalidad entre hermanos adultos no es necesariamente del todo mala.

Más de una cuarta parte de los encuestados de OnePoll dice que compite con sus hermanos y hermanas por sus objetivos profesionales y para el 15%, la rivalidad los ha motivado en sus carreras.

Para casi dos de cada 10 adultos existe una fuerte creencia de que la rivalidad entre hermanos los ha llevado a lograr más en sus vidas. Entonces, una cierta rivalidad puede ser saludable y simplemente natural.

Dos hermanos con traje expresando una mirada de rivalidad.

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Pero no es un hecho que todos los grupos de hermanos compitan por el resto de sus vidas. Para muchos, la lucha se desvanece a medida que se vuelven adultos.

Los expertos coinciden en que no hay ninguna razón por la que la rivalidad entre hermanos desaparece en algunas familias y persiste en otras.

«El mejor predictor de tu relación adulta es la infancia, pero también hay espacio para el cambio», cree Whitehead.

La intensidad de una rivalidad puede desvanecerse con el tiempo y la distancia, por lo que los hermanos que terminan viviendo lejos geográficamente o que no se ven con tanta frecuencia, naturalmente pueden chocar menos, opina.

La cantidad de cambios que experimenta una familia también puede afectar las rivalidades, agrega.

«Vemos cambios en torno a los grandes eventos como cuando alguien se casa, tiene un hijo, pierde a un padre. Todos ellos pueden ayudar a reorientar las relaciones», enumera.

Cuando grupos de hermanos son protagonistas, esos grandes momentos pueden unirlos y ayudar a derribar las barreras.

Pero, en última instancia, dice Whitehead, el factor determinante por el cual las familias superan la rivalidad es la personalidad.

«La relación entre hermanos es única y multifacética», describe «y a menudo hay tantas diferencias dentro de las familias como entre ellas».

Sin embargo, los expertos sugieren que los padres pueden ayudar a los niños pequeños a reducir la rivalidad natural y protegerlos de enfrentamientos más graves en el futuro.

«Los padres deben modelar las habilidades sociales y de resolución de problemas», asegura Raad.

«Puedes tener un conflicto en tu casa, eso es saludable, pero ser capaz de modelar cómo abordar ese conflicto sin que se intensifique ayudará a tus hijos en el futuro», puntualiza.

Hermanas mujeres adultas.

FUENTE DE LA IMAGEN –  GETTY IMAGES

Alentar a los hermanos a formar relaciones cercanas en la edad adulta, incluso si eso significa una discusión ocasional, puede marcar una diferencia significativa.

«Esas relaciones realmente duran toda la vida», dice Whitehead. Y cuando nos volvemos adultos mayores «nuestros hermanos se vuelven aún más importantes para nosotros. Cuando nuestros padres se van, son la última conexión que tenemos con nuestra familia de origen».

«Había mucha tensión entre mis hermanos y yo en nuestra casa mientras crecíamos», recuerda Roseanne. «Pero ahora, estamos juntos, enviamos mensajes de texto y charlamos sobre mi madre, ese tipo de cosas, y me he acercado a al menos uno de ellos, aunque me tomó mucho tiempo».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Worklife noviembre 2021. Por Kate Morgan.

Sociedad y Cultura/Familia/Relaciones

 

No es la soledad…es la vida.

Soledad infinita
que ya pesa
un poco más
que ayer
y menos
que mañana,
sobre
las espaldas
exhaustas
por haber vivido
de pie
equivocado
o no,
pero jamás
de rodillas.

Orgullo, no
no es orgullo,
es lo que uno
mamo de chico,
ejemplos de vidas
sin dobleces
ni trampa alguna.

No conseguiré
el cielo fácilmente
porque me equivoqué
fiero algunas veces,
he pedido perdón
a aquellos que lastime
por esos impulsos
que uno no los sujeta.
 
Pero no me quejo
vida bien vivida,
con momentos
únicos e
inolvidables,
mi único amor,
mis hijos, mis nietos
y también
de los otros
las pérdidas
algunas que aún
duelen en el Alma,
y que uno guarda
para cuando
se acerque
el camino
del reencuentro.

Como cantaba
la «negra» Sosa,
gracias a la vida
que me ha dado tanto.

La casa iluminada

De pronto
todo quedó
en penumbras
en la vieja casa,
era lo que deseaba
recorrerla toda
trayendo
a su memoria,
la algarabía
las risas
de sus hijos
cuando eran
pequeños,
quienes
al llegar el
del trabajo
cada día,
apagaban
todas las luces,
para que
se convirtiera
en un monstruo
vociferante,
que los corría
por cada
habitación
o baño,
y no cesaba
hasta que
encontraba
al último,
incluyendo
a su mujer,
entre risas
y alegría
más alguna
incontinencia
urinaria
de los niños,
consecuencia
de esas
carcajadas
que ya no
volverían.

Se sentó
en un sillón
del amplio
comedor,
algo raro
en él
para quién
la cocina,
era el
lugar
de la vida,
su mirada
observó
cada rincón,
se detuvo
en un equipo
de música,
en el que
se escuchaban
los sonidos
para cada
festejo,
llámense
cumpleaños,
navidades
y nuevos años
plenos
de esperanzas.

Medito sentado
un rato más,
el ayer
ya no se
podía replicar,
pero una idea
le devolvió
una ancha
sonrisa
a su cara,
ya no sería
el monstruo
de aquella
época,
los tiempos
eran otros,
ahora
se pondría
la piel
de zombie
y correría
a sus nietos,
la casa
volvería
a ser
envuelta
por esa luz
tan particular
fusión de la
complicidad
y la alegría.

Imagen: Gentileza Pinterest – guiainfantil.com