Descubren un santuario con halcones decapitados en un templo egipcio.

Un equipo de arqueólogos ha excavado en el yacimiento de Bereneki, un antiguo puerto grecorromano en Egipto, y ha encontrado quince halcones, muchos de ellos sin cabeza y enterrados en un templo, lo que apunta a un ritual del pueblo blemio al dios Halcón. En una inscripción se puede leer: “Es impropio hervir una cabeza en este sitio”.

Imagen general del Santuario de los Halcones.Foto: Joan Oller Guzmán et al

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Investigadores del proyecto Sikait, dirigidos por el profesor Joan Oller Guzmán de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), acaban de presentar en la revista American Journal of Archeology los resultados de su campaña en el yacimiento del puerto grecorromano de Berenike, en el desierto Arábigo de Egipto, realizada en enero de 2019.

El artículo presenta la excavación de un complejo religioso de cronología tardía (siglo IV-VI de nuestra era) bautizado como Santuario del Halcón (Falcon Shrine) por los investigadores, y situado dentro del Northern Complex, uno de los edificios más relevantes de la ciudad de Berenike durante este período. 

El yacimiento es un puerto del mar Rojo fundado en época ptolemaica (s. III antes de nuestra era) y con continuidad en época romana y bizantina, cuando se convierte en el principal punto de entrada del comercio proveniente del cuerno de África, Arabia y la India.

El pueblo nómada blemio

Dentro de este marco cronológico, una de las fases que más novedades ha aportado recientemente sería la más tardía, entre los siglos IV y VI, una época en la que parecería que la ciudad está parcialmente ocupada y controlada por los blemios, un grupo poblacional nómada de origen nubio que en ese momento extiende su dominio por buena parte del desierto Arábigo egipcio.

En este contexto, el Northern Complex resulta fundamental porque ha ofrecido evidencias claras de una vinculación con los blemios, con el hallazgo de inscripciones dedicadas a algunos de sus reyes o del Santuario del Halcón. 

Las excavaciones han permitido identificar un pequeño templo de tradición egipcia, que a partir del siglo IV es adaptado por la población blemia a su propio sistema de creencias.

Arpones, estatua y estela con inscripción

“Los hallazgos materiales son especialmente remarcables, con la presencia de ofrendas como arpones, una estatua de forma cúbica o una estela con indicaciones en torno a las actividades de culto, la cual ha sido elegida como portada del número de la revista”, destaca Joan Oller.

El aspecto votivo más remarcable sería la deposición de hasta 15 halcones dentro del santuario, la mayor parte de ellos sin cabeza. Aunque en el valle del Nilo ya se han observado entierros de halcones con fines religiosos con anterioridad, así como cultos a ejemplares individuales de estas aves, se trata de la primera vez que se observa un entierro de halcones dentro de un templo, y además acompañados de huevos, también un hallazgo inédito.

Se trata de la primera vez que se observa un entierro de halcones dentro de un templo.Foto: Joan Oller Guzmán et al

En otros yacimientos también se han encontrado momias de halcones decapitados, pero siempre individuos aislados, nunca en grupo como es el caso de Berenike. La estela presenta la curiosa inscripción “Es impropio hervir una cabeza en este sitio” que, lejos de ser una dedicatoria o un agradecimiento como es habitual en las inscripciones de la época, prohíbe hervir las cabezas de los animales en el interior del templo, una actividad considerada profana.

Oller señala: “Todos estos elementos apuntarían a una actividad ritual intensa que combinaría aspectos de tradición egipcia, junto con aportaciones blemias, sobre una base teológica posiblemente relacionada con el culto al dios Khonsu. Los hallazgos amplían nuestro conocimiento sobre esta población seminómada, los blemios, dentro del desierto Arábigo egipcio a finales del Imperio Romano”. 

La excavación en el yacimiento de Berenike la lideran el Polish Centre of Mediterranean Archaeology (Universidad de Varsovia, Polonia) y la Universidad de Delaware (EE UU). El proyecto Sikait cuenta con financiación de la Fundación PALARQ y los permisos del Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Imagen de portada: Imagen general del Santuario de los Halcones.Foto: Joan Oller Guzmán et al

FUENTE RESPONSABLE: El Espectador.  8 de octubre 2022.

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Un gusano acorazado de hace 518 millones de años revela la ascendencia de tres grandes grupos de animales.

Un equipo internacional de científicos de las universidades de Bristol y Oxford, y del Museo de Historia Natural, ha descubierto que un gusano fósil bien conservado de hace 518 millones de años se asemeja al ancestro de tres grandes grupos de animales vivos.

El gusano fósil, llamado Wufengella y desenterrado en China, medía media pulgada de largo y era una criatura rechoncha cubierta por un denso conjunto de placas que se superponían regularmente en su espalda, y que pertenecía a un grupo extinto de organismos gelatinosos llamados tommotiidos.

Alrededor de la armadura asimétrica había un cuerpo carnoso con una serie de lóbulos aplanados que sobresalían de los lados. Entre los lóbulos y la coraza salían del cuerpo haces de cerdas. Los numerosos lóbulos, los haces de cerdas y el conjunto de conchas en el dorso son pruebas de que el gusano estaba originalmente seriado o segmentado, como una lombriz de tierra.

Los resultados se publican en la revista Current Biology. El coautor del estudio, el Dr. Jakob Vinther, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol, dijo: Parece la improbable descendencia entre un gusano de cerdas y un molusco chiton. Curiosamente, no pertenece a ninguno de esos grupos.

El reino animal consta de más de 30 grandes planes básicos de organización clasificados como filos. Cada filo alberga un conjunto de características que los diferencian unos de otros. Sólo unos pocos rasgos son compartidos por más de un grupo, lo que demuestra el rápido ritmo de evolución en el que se originaron estos grandes grupos de animales, la llamada Explosión Cámbrica, hace unos 550 millones de años.

Un esquema de cómo los tommotidos nos hablan de la evolución de los planes corporales en el árbol de la vida | foto Luke Parry

Los braquiópodos son un filo que se asemeja superficialmente a los bivalvos (como las almejas) por tener un par de conchas y vivir adheridos al fondo marino, a las rocas o a los arrecifes. Sin embargo, al observar su interior, los braquiópodos se revelan muy diferentes en muchos aspectos. De hecho, los braquiópodos filtran el agua mediante un par de tentáculos plegados en un órgano con forma de herradura.

Este órgano se llama lofóforo y los braquiópodos comparten el lofóforo con otros dos grandes grupos llamados foronídeos («gusanos de herradura») y briozoos («animales de musgo»). Los estudios moleculares -que reconstruyen los árboles evolutivos a partir de las secuencias de aminoácidos- coinciden con las pruebas anatómicas de que los braquiópodos, los briozoos y los foronídeos son los parientes vivos más cercanos entre sí, un grupo denominado Lofoforados por su órgano filtrador.

El coautor, el doctor Luke Parry, de la Universidad de Oxford, añadió: Wufengella pertenece a un grupo de fósiles del Cámbrico que es crucial para entender cómo evolucionaron los lofoforados. Se llaman tommótiidos, y gracias a estos fósiles hemos podido entender cómo los braquiópodos evolucionaron hasta tener dos conchas a partir de ancestros con muchas placas similares a las de las conchas dispuestas en un cono o tubo.

Conocemos desde hace mucho tiempo este grupo de tommotidos llamado camenellanos. Los paleontólogos han pensado que esas conchas estaban unidas a un organismo ágil -que se arrastraba- en lugar de estar fijas en un lugar y alimentarse con un lofóforo.

El equipo, formado por paleontólogos de la Universidad de Bristol, la Universidad de Yunnan, el Museo de Historia Natural de Chengjiang, la Universidad de Oxford, el Museo de Historia Natural de Londres y el Muséum national d’Histoire Naturelle de París, demuestra que Wufengella es un tommótido camenélico completo, lo que significa que revela cómo era el tan buscado ancestro gusano de los lofoforados.

El fósil Wufengella y un dibujo con los principales componentes del organismo | Imagen: Jakob Vinther y Luke Parry

El Dr. Parry añadió: Cuando me quedó claro por primera vez qué era este fósil que estaba viendo al microscopio, no podía creer lo que veían mis ojos. Se trata de un fósil sobre el que hemos especulado a menudo y con el que esperábamos poner los ojos algún día.

Aunque el fósil cumple la predicción paleontológica de que el linaje ancestral de los lofoforados era un gusano ágil y acorazado, la aparición de su anatomía blanda pone de manifiesto algunas hipótesis sobre el parentesco de los lofoforados con los gusanos segmentados.

El Dr. Vinther dijo: Los biólogos llevaban mucho tiempo observando cómo los braquiópodos tienen múltiples cavidades corporales emparejadas, estructuras renales únicas y haces de cerdas en su espalda cuando son larvas. Estas similitudes les llevaron a darse cuenta de lo mucho que se parecen los braquiópodos a los gusanos anélidos.

Ahora podemos ver que esas similitudes son el reflejo de una ascendencia compartida. El ancestro común de los lofóforados y los anélidos tenía una anatomía muy parecida a la de los anélidos.

En algún momento, el ancestro tommotideo de los lofóforos se volvió sésil y evolucionó hacia la alimentación en suspensión (captura de partículas suspendidas en el agua). Entonces, un cuerpo largo y agusanado con numerosas unidades corporales repetidas se volvió menos útil y se redujo.

El coautor Greg Edgecombe, del Museo de Historia Natural, dijo: Este descubrimiento pone de manifiesto lo importantes que pueden ser los fósiles para reconstruir la evolución. Obtenemos una imagen incompleta si sólo miramos a los animales vivos, con los relativamente pocos caracteres anatómicos que comparten los distintos filos. Con fósiles como el de Wufengella, podemos rastrear cada linaje hasta sus raíces, dándonos cuenta de cómo antaño tenían un aspecto totalmente distinto y modos de vida muy diferentes, a veces únicos y otras veces compartidos con parientes más lejanos.

Fuentes: University of Bristol | Jin Guo, Luke A. Parry, Jakob Vinther, Gregory D. Edgecombe, Fan Wei, Jun Zhao, Yang Zhao, Olivier Bethoux, Xiangtong Lei, Ailin Chen, Xianguang Hou, Taimin Chen,2 and Peiyun Cong

Imagen de portada: Una reconstrucción de cómo habría sido Wufengella en vida. Ilustración realizada por Roberts Nicholls, paleocreations.com

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 28 de septiembre 2022.

Ciencia/Arqueología/Antropología/Fósiles/Orígenes/Animales

Hallazgo de fósiles resuelve el misterio de cómo los pandas se hicieron vegetarianos.

El fósil descubierto en China es de un ancestro del panda llamado Ailur Arctos. Aquí se muestra por primera vez al sexto pulgar en la línea evolutiva.

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El descubrimiento de fósiles de un ancestro del panda en China permitió a los investigadores resolver el misterio sobre al «sexto dedo» del mamífero, que le permite sujetar los tallos de bambú que constituyen la mayor parte de su dieta.

Los fósiles, de unos seis millones de años de antigüedad, fueron descubiertos en la provincia de Yunnan, en el suroeste de China. Entre ellos hay un hueso de la muñeca especialmente grande, llamado sesamoideo radial.

El fósil perdido

Se trata de la prueba más antigua de la existencia de un «sexto dedo» en el panda gigante, que le permitía agarrar y romper gruesos tallos de bambú, señalan los investigadores en el último número de la revista Scientific Reports.

Estos fósiles pertenecen a un ancestro del panda llamado Ailur Arctos, ya extinguido, que vivía en China hace entre seis y ocho millones de años.

«El panda gigante es (…) un caso raro de un gran carnívoro (…) que se convirtió en herbívoro», precisó Wang Xiaoming, conservador de paleontología de los vertebrados en el Museo de Historial Natural del Condado de Los Ángeles.

«El ‘falso pulgar’ del Ailur Arctos muestra (…) por primera vez la cronología y las probables etapas de la evolución de la alimentación del bambú en los pandas», añadió.

Aunque la existencia del «falso pulgar» era ya conocida por investigadores desde hace aproximadamente un siglo, las pruebas fósiles de este hueso arrojan luz sobre varias preguntas sin respuesta desde hace tiempo, entre ellas cómo y cuándo evolucionó este dedo adicional, que no existe en ningún otro oso.

Hace millones de años, los pandas cambiaron la dieta omnívora y rica en proteínas de sus antepasados por el bambú, pobre en nutrientes, disponible todo el año en el sur de China.

Los pandas comen hasta 15 horas al día y un panda adulto puede consumir 45 kilos de bambú diariamente. Aunque su dieta sea principalmente vegetariana, se sabe que los pandas gigantes también cazan ocasionalmente animales pequeños. (AFP)

Imagen de portada: El panda es un raro caso de un animal carnívoro que se convirtió en herbívoro.  Foto de Sid Balachandran en Unsplash.

FUENTE RESPONSABLE: NIUSGEEK. 3 de julio 2022.

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