Un nuevo tesoro de la hija de Picasso ve la luz en París.

Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos del pintor, se desprende de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular.

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Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos de Pablo Picasso, se ha desprendido de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular, nueve obras que ahora ayudan a comprender los períodos menos conocidos de la obra del artista malagueño.

El lote se ha integrado en la colección del Museo Picasso de París, cuya fundación se basa en el mismo principio que ahora ha permitido la entrada de nueve obras: una donación con la que la heredera ha cubierto el pago del impuesto de donaciones.

En 1973, la ley del escritor y entonces ministro de la Cultura André Malraux, creada a la medida para la descomunal sucesión de Picasso, permitió a Francia hacerse con 228 cuadros, 158 esculturas, 1.495 dibujos, 33 cuadernos, 1.704 estampas, 85 cerámicas y 77 obras ajenas.

Aquello solventó la carencia de obras de Picasso que había en las colecciones francesas y permitió a la familia cubrir el impuesto al que se hubieran tenido que enfrentar, en lo que era ya un legado plagado de conflictos entre las cuatro familias que había formado el artista.

Las ocho obras de Picasso que ha donado Maya -la mayoría pinturas- junto a una escultura oceánica de la colección personal del malagueño se exponen desde este sábado y hasta el próximo 31 de diciembre en una doble muestra que revela el lado más íntimo del artista.

«Mi madre tenía la intuición de que algunas de las obras que había tenido la suerte de heredar podían encontrar su hueco en el museo y así ha elegido las obras a las que tenía un cariño particular, como el retrato de su abuelo o su cuaderno de dibujos», cuenta a EFE Diana Widmaier-Picasso, una de las comisarias de la exposición y nieta de Picasso.

Además del plano sentimental, la hija del pintor ha hecho su selección en vista de las carencias actuales del museo: la que es la primera donación de la familia en 30 años ha intentado suplir la ausencia de obras del último período del artista, que en su momento eran menos valoradas por la crítica.

Del realismo al expresionismo.

La primera de las dos exhibiciones arranca con un realista retrato de José Ruiz y Blasco, padre del artista, que pintó con 14 años y donde destaca la temprana maestría de Picasso.

Cada una de las nueve incorporaciones protagoniza una sala, rodeada de otras obras de la colección permanente del museo con las que guardan relación.

Entre ellas el cariñoso retrato de la abuela de Maya Ruiz-Picasso, otro de los grandes tesoros de esta donación, así como una imagen cubista de la pequeña Maya con una piruleta y «El bobo», que ejemplifica el regreso a las raíces españolas del pintor en los años 30.

Enternece también ver el cuaderno de infancia de Maya Ruiz-Picasso en el que su padre le enseñaba a pintar, haciendo ilustraciones que luego la pequeña puntuaba como si fuera su profesora.

Completan la donación «La venus del gas», una pequeña estatuilla inspirada del arte del Paleolítico, realizada en 1945, un cuaderno de dibujos de 1962, un retrato de hombre de 1971 y «Estudio para una intérprete de mandolina», de 1932.

Nacida en 1935 de su relación con Marie-Thérèse Walter, Maya vivió poco tiempo con su padre y la gran parte de sus recuerdos de infancia se remontan a la Segunda Guerra Mundial, primero al inicio de una crisis existencial para Picasso y más adelante cuando éste pasó años prácticamente escondido para evitar a los nazis.

Sin embargo, la segunda hija del artista, catorce años más joven que su primer hijo, Paulo, y doce y catorce años mayor que Claude y Paloma, los hijos de Picasso con la pintora Françoise Gilot, fue la más dibujada de los vástagos del genio cubista.

«Hay doce retratos dibujados entre 1938 y 1939, además de dibujos de una ternura conmovedora y un trazo tan clásico que incluso los especialistas se sorprenden de que hayan sido pintados por Picasso», dice Widmaier-Picasso, que recuerda que su madre fue bautizada en homenaje a la hermana fallecida del artista, por lo que su nacimiento fue vivido como una suerte de resurrección.

La ahora anciana, que se ha ausentado de la presentación de la exposición por su frágil estado de salud, tan solo pasó con su padre fines de semana y más adelante vacaciones en el sur, cuando Picasso ya vivía con su nueva familia y ella hacía de niñera a Claude y Paloma.

El museo y el Gobierno francés, que se implicó personalmente para ejecutar esta donación, no han precisado el valor monetario de estas obras y la familia prefiere no dar cifras de las piezas que siguen en su posesión.

Cuando Picasso murió se contaron 50.000 objetos entre cuadros, documentos, archivos, fotografías, esculturas o cuadernos. La lista de obras por donar puede ser aún muy larga.

Imagen de portada: Museo Picasso de París. SHUTTERSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Levante. Valencia. España. Abril 2022

París, Francia/Donaciones/Esculturas/Arte/Pablo Picasso

7 claves para entender cómo funciona la energía nuclear y qué desafíos enfrenta para reemplazar al gas y al petróleo.

El mundo está en una encrucijada energética: depender de los combustibles fósiles es cada vez más insostenible.

Los precios del petróleo y el gas se han disparado en los últimos dos años, y con ellos los costes de la producción eléctrica y la factura de la luz.

El calentamiento global avanza y los países parecen incapaces de cumplir con los objetivos de emisiones.

Y, por si fuera poco, la guerra de Ucrania ha evidenciado la vulnerabilidad energética de Europa por su alta dependencia del gas ruso.

«Ha llegado el momento del renacimiento nuclear», afirmó recientemente el presidente francés, Emmanuel Macron.

GETTY IMAGES. Macrón ha cambiado de políticas antinucleares a inversiones multimillonarias en nuevos reactores.

Como Macron -que cinco años antes había prometido reducir en un tercio la generación atómica en Francia- muchos han cambiado su postura sobre la energía nuclear, denostada desde el accidente de Fukushima en 2011.

«Se está observando un cambio de posición frente a la energía atómica en todo el mundo, aunque se ha intensificado el último año con la subida del precio del gas, y la crisis actual ha sido la puntilla», le explica a BBC Mundo el divulgador de ciencia y tecnología nuclear español Alfredo García.

¿Puede sustituir al gas, el petróleo y el carbón?

«Lamentablemente ha tenido que ser una guerra la que ponga en evidencia que no podemos depender tanto de los combustibles fósiles», sentencia García.

Estos aún generan al menos dos tercios de la energía eléctrica y de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, según diferentes estudios de organizaciones internacionales.

La contaminación del aire por la quema de combustibles fósiles causó 8 millones de muertes en 2018, 1 de cada 5 decesos en todo el mundo, según un estudio de la Universidad de Harvard.

Con el ritmo de producción actual se prevé que las emisiones aumenten un 14% esta década, echando por tierra los objetivos del Acuerdo de París de 2015 de reducir el aumento de temperatura global a 1,5 ºC para finales de siglo.

Gráfico

Así que, si hay algo en lo que todos coinciden, es en la necesidad de un modelo de producción eléctrica que no dependa de los combustibles fósiles.

Y hay dos opciones disponibles: la nuclear y las renovables.

Greenpeace cree que es posible prescindir tanto de las energías fósiles como de la atómica.

«Adoptar un modelo energético 100% renovable y eficiente es técnicamente posible, económicamente viable y sostenible», asegura Meritxell Bennasar, responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace España.

Sin embargo, los defensores de la energía nuclear ponen en duda que esto sea factible: las renovables tienen una capacidad de generación limitada, requieren grandes cantidades de espacio y materiales, y dependen de las condiciones climatológicas para alimentar la red.

Por eso creen que lo más realista es aumentar tanto la producción atómica como de renovables para acabar reduciendo a cero las de carbón, gas y petróleo.

La energía nuclear en el mundo

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Esto no ocurriría de la noche a la mañana: solo construir una central nuclear y ponerla en funcionamiento suele llevar entre 5 y 10 años.

«Cambiar un modelo energético no es sencillo ni rápido y el proceso debe ser gradual. La sustitución progresiva requiere electrificar varios sectores y apostar decididamente por la energía nuclear y por las energías renovables, trabajando en equipo. El coste total es difícil de cuantificar, pero el proceso lo tendríamos que realizar en menos de tres décadas», explica García.

¿Cómo se produce la energía nuclear?

Las centrales nucleares usan la fisión atómica para producir energía.

Al dividir un átomo pesado -generalmente de uranio 235- se producen más neutrones en un efecto multiplicador, desatando en una fracción de segundo una reacción en cadena.

Esto libera neutrones, rayos gamma y grandes cantidades de energía; el intenso calor aumenta la temperatura del agua y produce vapor.

El vapor hace girar las turbinas del reactor, que activan un generador para producir electricidad y finalmente enviarla a la red.

¿Y la fusión?

La fusión consiste en liberar enormes cantidades de energía forzando la unión de los núcleos atómicos en lugar de dividirlos.

Esto es parecido a la reacción que ocurre en las estrellas, como el sol.

Cómo se produce la fusión nuclear

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Muchos la consideran la solución definitiva para el suministro futuro de la humanidad, ya que apenas contamina o consume recursos y podría producir energía casi ilimitada.

Pero recrearla con éxito en la Tierra requiere de una alta tecnología que aún está en desarrollo.

Expertos creen que la fusión nuclear podría tomar protagonismo en la segunda mitad de este siglo.

¿Es verde?

La Comisión Europea (CE) clasificó el pasado febrero como «verde» la energía nuclear al considerarla necesaria para la transición hacia una generación sin emisiones de dióxido de carbono, principal causante del efecto invernadero.

Las centrales nucleares emiten un promedio de 28 toneladas de ese gas por cada gigavatio hora que producen, muy por debajo de las 888 de las de carbón, las 735 de petróleo y las 500 de gas natural, según el informe técnico de la CE.

La solar emite casi el triple de CO₂ que la atómica, 85 Tn/gWh, mientras la hidroeléctrica y la eólica son las más limpias con 26.

Según el mismo estudio, la energía nuclear también genera cantidades muy bajas de dióxido de sulfuro y dióxido de nitrógeno -que pueden generar lluvia ácida-, así como desechos químicos, y consume menos recursos minerales y fósiles en comparación con otras fuentes.

Reactores nucleares en Bélgica

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El humo que emanan los reactores nucleares es, en realidad, solo vapor de agua.

La ONU, por su parte, advirtió en 2021 que los objetivos globales para frenar el calentamiento global no podrán alcanzarse si se excluye a la energía atómica.

Especificó en un informe que en el último medio siglo la energía nuclear ha ahorrado el equivalente a dos años de emisiones globales de dióxido de carbono.

«La energía nuclear es tan verde y segura como las energías renovables. No es una cuestión de opinión, sino de comparar múltiples estudios revisados por pares que van en la misma dirección», asevera García.

Pero no todos están de acuerdo con que la energía nuclear sea limpia.

«Si bien la energía nuclear no emite gases de efecto invernadero al mismo nivel que los combustibles fósiles, en realidad emite más CO₂ por kWh que cualquiera de las renovables, ya que un reactor nuclear necesita un combustible para generar electricidad y su obtención sí emite gases de efecto invernadero», asegura, por su parte, la representante de Greenpeace.

Bennasar cita datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) al remarcar que, incluso triplicando la capacidad nuclear mundial, la reducción de las emisiones de carbono sería solo del 6%, un impacto que considera insuficiente para cumplir con los objetivos climáticos.

Los detractores de la energía nuclear también alegan que extraer uranio produce daños medioambientales, que decomisionar una planta es costoso y contaminante, o que existe el riesgo de accidente o ataque militar a instalaciones atómicas, muy bajo pero con consecuencias potencialmente desastrosas si ocurre.

Una de las primeras fotos de Chernóbil tras el accidente de 1986

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Chernóbil emitió 400 veces más sustancias radioactivas que la bomba de Hiroshima tras el accidente de 1986.

¿Y qué pasa con los residuos?

Otro de sus principales argumentos es que la fisión nuclear produce residuos radiactivos con un alto potencial contaminante.

Los residuos, que en su mayoría provienen del combustible nuclear gastado en las centrales, son materiales sólidos y líquidos que contienen isótopos radiactivos.

Pueden ser tóxicos desde décadas hasta miles de años y su tratamiento es muy complejo. Por ejemplo, en el caso de residuos de alta actividad hay que almacenarlos en tres etapas diferentes, la última de ellas bajo el suelo a entre 200 y 1.000 metros de profundidad.

«La industria nuclear no ha sido capaz de encontrar una solución técnica satisfactoria y segura para este problema», declara a BBC Mundo la representante de Greenpeace.

Activistas de Greenpeace en Francia

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Greenpeace es una de las organizaciones más críticas con la energía nuclear.

Alfredo García, sin embargo, sostiene que la energía atómica «es la única que se hace cargo integralmente del coste de la gestión de sus residuos, que se manejan con los más altos estándares de seguridad, y para los que existen soluciones tecnológicas científicamente consensuadas».

¿Es rentable?

Construir y poner en marcha una central nuclear es extremadamente caro.

Por ejemplo, la planta en construcción de Hinkley Point C, en el sur de Reino Unido, con 3.200 megavatios que aportarán el 7% de la energía del país desde 2025, costará cerca de US$30.000 millones, según estimaciones.

Atucha III, que será la cuarta central nuclear de Argentina con 1.200 megavatios, costará US$8.000 millones, según el acuerdo firmado en febrero entre este país y China.

Mientras una planta atómica supera a menudo los US$6 millones por megavatio de capacidad, en el caso de las centrales de gas de ciclo combinado el coste ronda el medio millón.

Sin embargo, producir electricidad con átomos es mucho más barato al no necesitar un suministro ingente y continuo de combustible.

Si bien el uranio es un material costoso, con pequeñas dosis pueden generarse enormes cantidades de energía.

¿Qué países apuestan por la energía nuclear?

Con 96 reactores operativos que producen más de 90 gigavatios, Estados Unidos acapara casi un tercio de la producción global de energía atómica, seguido de China y Francia, con más de un 13% cada uno, según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En Francia las plantas nucleares generan el 70% de la producción eléctrica, lo que lo sitúa como número uno mundial en este aspecto.

Emmanuel Macron anunció un plan energético para los próximos años que incluye seis nuevos reactores con un coste estimado de unos 50.000 millones de euros.

Mientras, Alemania tenía previsto cerrar este año sus tres últimas centrales nucleares, pero la guerra en Ucrania ha puesto al país entre la espada y la pared.

Niño y reactores nucleares

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El presidente del instituto económico alemán Ifo, Clemens Fuest, declaró recientemente que las centrales deberían seguir funcionando «al menos hasta superar la dependencia del gas ruso, o sea, previsiblemente varios años».

Europa está dividida sobre la energía atómica: los gobiernos de Alemania, Austria, Dinamarca, España, Luxemburgo y Portugal rechazan promoverla, frente a la autodenominada «alianza nuclear» de Bulgaria, Croacia, Finlandia, Francia, Rumanía y Eslovenia, a la que se suman República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia.

En América Latina la energía nuclear solo aporta un 2,2% de la producción eléctrica de la región con siete reactores: tres en Argentina, dos en México y otros dos en Brasil.

Y quien más apuesta por el átomo está a miles de kilómetros de distancia: China se postula como la próxima superpotencia mundial en energía nuclear.

El país duplicó entre 2016 y 2020 su capacidad hasta 47 gW con 20 nuevas plantas, y para 2035 planea alcanzar los 180 gigavatios, casi el doble de la potencia actual de Estados Unidos.

Energía

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Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Atahualpa Amerise. Abril 2022

Energía Nuclear/COP26/Cambio Climático/Ciencia/Francia

 

 

El pueblo en Francia que se quiere iluminar con organismos vivos.

En una tranquila habitación de un centro de vacunación contra el coronavirus en Rambouillet, una pequeña ciudad francesa a unos 50 kilómetros al suroeste de París, una suave luz azul emana de una fila de tubos.

En fechas próximas, el mismo resplandor azul iluminará la cercana Place André Thomé y Jacqueline Thomé-Patenôtre.

Pero a diferencia de las farolas estándar, que a menudo emiten un fuerte resplandor y necesitan ser conectadas a la red eléctrica, estas luces son alimentadas por organismos vivos a través de un proceso conocido como bioluminiscencia.

Este fenómeno, en el que las reacciones químicas dentro del cuerpo de un organismo producen luz, se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia: está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.

Estos experimentos también están en marcha en toda Francia, incluso en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital.

Variedad natural

Los ejemplos de bioluminiscencia en el mundo natural son muchos.

Las luciérnagas se iluminan para atraer parejas, mientras que algunas especies de algas brillan cuando se agita el agua circundante.

El rape (un pez de aguas profundas) permite que bacterias bioluminiscentes se establezcan en un lóbulo sobre su cabeza como un señuelo tentador para sus presas.

La mayoría de las especies oceánicas luminiscentes emiten una luz azul verdosa que, debido a las longitudes de onda más cortas de los colores, puede viajar más lejos en el océano.

Algunas luciérnagas y ciertos caracoles brillan de color amarillo, y se sabe que el llamado «gusano ferroviario», una larva de escarabajo nativa de las Américas, se vuelve rojo y amarillo verdoso en un patrón que se asemeja a un tren por la noche.

Incluso se ha descubierto que algunos roedores nocturnos que se encuentran en el sur de África tienen cabello que produce un brillo biofluorescente de color rosa intenso.

Las luces de Francia

El brillo azul turquesa en la sala de espera en Rambouillet proviene de una bacteria marina recolectada en la costa de Francia llamada Aliivibrio fischeri.

Las bacterias se almacenan dentro de tubos llenos de agua salada, lo que les permite circular en una especie de acuario luminoso.

Dado que la luz se genera a través de procesos bioquímicos internos que forman parte del metabolismo normal del organismo, su funcionamiento casi no requiere más energía que la necesaria para producir los alimentos que consumen las bacterias.

La bioluminiscencia en las aguas de la bahía Preservation de Tasmania

FUENTE DE LA IMAGEN – BRETT CHATWIN

Se agrega una mezcla de nutrientes básicos y se bombea aire a través del agua para proporcionar oxígeno.

Para «apagar las luces», simplemente se corta el aire, deteniendo el proceso al enviar la bacteria a un estado anaeróbico donde no produce bioluminiscencia.

«Nuestro objetivo es cambiar la forma en que las ciudades usan la luz», dice Sandra Rey, fundadora de la empresa emergente francesa Glowee, que está detrás del proyecto en Rambouillet.

«Queremos crear un ambiente que respete mejor a los ciudadanos, el medio ambiente y la biodiversidad e imponer esta nueva filosofía de la luz como una alternativa real».

Los defensores del proyecto argumentan que la bioluminiscencia producida por bacterias podría ser una forma sostenible y eficiente en energía para iluminar nuestras vidas.

La forma en que actualmente producimos luz, argumenta Rey, ha cambiado poco desde que se desarrolló la primera bombilla en 1879.

Si bien la bombilla LED, que surgió en la década de 1960, ha reducido significativamente los costos de funcionamiento de la iluminación, todavía depende de la electricidad, que se produce en gran parte por la quema de combustibles fósiles.

Glowee

Fundada en 2014, Glowee está desarrollando una materia prima líquida, en teoría infinitamente renovable, hecha de microorganismos bioluminiscentes.

Se cultiva en acuarios de agua salada antes de envasarse en los tubos.

El proceso de fabricación, afirma Rey, consume menos agua que la fabricación de luces LED y libera menos CO2, mientras que el líquido también es biodegradable.

Las luces también usan menos electricidad para funcionar que las LED, según la compañía, aunque las bombillas Glowee producen menos intensidad de luz que la mayoría de las bombillas LED modernas.

las luces de Glowee

FUENTE DE LA IMAGEN – GLOWEE

Las luces de Glowee.

Si bien las luces de Glowee actualmente solo están disponibles en tubos estándar para eventos, la compañía planea producir pronto varios tipos de mobiliario urbano, como bancos para exteriores, con iluminación incorporada.

En 2019, el ayuntamiento de Rambouillet firmó una sociedad con Glowee e invirtió US$109.000 para convertir la ciudad en «un laboratorio de bioluminiscencia a gran escala».

Guillaume Douet, jefe de espacios públicos de Rambouillet, cree que si el experimento tiene éxito, podría conducir a una transformación en todo el país.

«Se trata de una ciudad del mañana», dice Douet. «Si el prototipo realmente funciona, podemos implementarlo a gran escala y reemplazar los sistemas de iluminación actuales».

Los usos de la bioluminiscencia

Los estudios de la bioluminiscencia no son nuevos.

Alrededor del año 350 a. C., el filósofo griego Aristóteles describió la bioluminiscencia en luciérnagas como un tipo de luz «fría».

Los mineros del carbón han usado luciérnagas en frascos como iluminación en minas donde cualquier tipo de llama, incluso una vela, podría desencadenar una explosión mortal.

Luciérnagas

FUENTE DE LA IMAGEN *GETTY IMAGES

Mientras tanto, las tribus de la India han utilizado hongos brillantes durante años para iluminar selvas densas.

Sin embargo, Glowee es la primera empresa del mundo en alcanzar este nivel de experimentación y dice que está en negociaciones con 40 ciudades de Francia, Bélgica, Suiza y Portugal.

ERDF, una empresa mayoritariamente estatal que gestiona la red eléctrica de Francia, se encuentra entre los patrocinadores de Glowee; la Comisión Europea ha proporcionado US$1,9 millones de financiación y el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) ha proporcionado asistencia técnica y apoyo.

Los desafíos

Carl Johnson, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, cree que aún quedan serios desafíos por delante antes de que la bioluminiscencia pueda obtener luz verde para su implementación a gran escala.

«Primero, tienes que alimentar a las bacterias y diluirlas a medida que crecen», dice.

«Eso no es tan fácil. Además, el fenómeno dependerá mucho de la temperatura y dudo que funcione en el invierno. En tercer lugar, la bioluminiscencia es muy tenue en comparación con la iluminación eléctrica», agrega.

Rey, de Glowee, reconoce los desafíos que se avecinan, pero insiste en que los beneficios, tanto ecológicos como económicos, podrían ver ciudades futuras bañadas en luz azul bacteriana.

Hongos

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Actualmente, el equipo de Evry está trabajando para aumentar la intensidad de la luz producida por bacterias, que por ahora solo dura días o semanas antes de requerir más nutrientes y aún no es tan fuerte como las luces LED.

Hasta ahora, Glowee dice que sus bacterias pueden producir una salida de brillo de 15 lúmenes por metro cuadrado, por debajo, pero no muy lejos, del mínimo de 25 por metro cuadrado que cree que se requiere para la iluminación pública en parques y jardines.

En comparación, una bombilla LED doméstica de 220 lúmenes puede producir unos 111 lúmenes por metro cuadrado de suelo.

«Estamos avanzando poco a poco», dice. «Pero ya hemos dado pasos enormes y nuestra filosofía de la luz es una respuesta a la crisis que enfrenta la humanidad».

Catrin Williams, profesora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Cardiff que ha estudiado la bioluminiscencia en bacterias, está de acuerdo en que es «difícil» mantener cultivos bacterianos vivos a largo plazo debido a la necesidad de suministro de nutrientes.

Pero Williams dice que esto podría superarse centrándose en la «quimioluminiscencia», un proceso que Glowee también está investigando actualmente, que elimina la necesidad de bacterias vivas.

En cambio, la enzima responsable de la bioluminiscencia, la luciferasa, en teoría puede extraerse de las bacterias y usarse para producir luz.

«Creo que el enfoque de Glowee es extremadamente novedoso e innovador y podría ser fantástico», dice Williams.

Otras iniciativas

Otras iniciativas en todo el mundo están proporcionando más rayos de esperanza.

Nyoka Design Labs, con sede en Vancouver, está desarrollando una alternativa biodegradable a las barras luminosas utilizando enzimas no vivas y libres de células que, según los creadores, son mucho más fáciles de mantener que las bacterias vivas.

«En lugar de usar todo el automóvil, solo quitamos los faros», dice Paige Whitehead, fundadora y directora ejecutiva.

«La enzimología ha avanzado hasta el punto de que ya no tenemos que depender de los sistemas sustentados por células», agrega.

Luciérnagas

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Las luciérnagas han sido estudiadas desde la Antigüedad.

Una vez utilizadas, las barras luminosas no se pueden reciclar debido a la mezcla de productos químicos que contienen.

Se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde usos policiales y militares hasta festivales de música.

Algunos investigadores han expresado su preocupación por el efecto de los productos químicos que contienen en la vida marina, ya que también se utilizan a menudo como señuelos en la pesca con palangre.

«Gran parte de este desperdicio es innecesario», dice Whitehead. «La visión que buscamos es reemplazar cualquier sistema de iluminación alternativo para hacerlos más sostenibles».

En un gran avance para esa visión, un estudio publicado en abril de 2020 reveló que un equipo de bioingenieros rusos que trabajan con una empresa emergente de biotecnología con sede en Moscú han creado un método para mantener la bioluminiscencia en las plantas.

Afirman que pudieron hacer que las plantas brillaran 10 veces más y durante más tiempo que los esfuerzos anteriores, produciendo más de 10.000 millones de fotones por minuto, mediante la bioingeniería de genes bioluminiscentes de hongos en las plantas.

La nueva investigación se basó en los hallazgos que identificaron una versión fúngica de la luciferina, uno de los compuestos únicos que es necesario para la bioluminiscencia, junto con las enzimas luciferasa o fotoproteína.

Keith Wood, un científico que hace 30 años creó la primera planta luminiscente utilizando un gen de luciérnagas, dice que la tecnología podría reemplazar en parte la iluminación artificial como los LED.

Más recientemente, descubrió que al alterar la estructura genética de una luciferasa que se encuentra en el camarón de aguas profundas Hoplophorus gracilirostris, su brillo podría aumentar 2,5 millones de veces.

luces

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La enzima resultante, que los investigadores llamaron NanoLux, también era 150 veces más brillante que las luciferasas que se encuentran en las luciérnagas.

«La aplicación de la biología sintética a la bioluminiscencia es una gran oportunidad», dice Wood, quien ahora está desarrollando una planta bioluminiscente para la empresa Light Bio.

Pero todavía está por decidirse exactamente cómo se podrían usar estas plantas bioluminiscentes transgénicas en el futuro.

Imagen de Portada: GETTY IMAGES. Tubos de luz de Glowee en el pueblo de Rambouillet.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Peter Young. Abril 2022

Ciencia/Energía/Francia/Tecnología/Energía renovable

El romance entre una “aliadófila” y un fascista en la correspondencia entre Victoria Ocampo y Pierre Drieu la Rochelle.

En “Amarte no fue un error” se reúnen las cartas que se enviaron a lo largo de quince años los dos escritores, además del obituario que la directora de “Sur” publicó en su revista luego del suicidio del intelectual francés.

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Una tarde de febrero de 1929, en el salón de la residencia parisina de la duquesa española Isabel Dato y Barrenechea, la escritora y mecenas Victoria Ocampo (VO), de 39 años, conoce al escritor y periodista francés Pierre Drieu la Rochelle, tres años menor que ella. 

A partir de entonces, una relación apasionada -y en su mayor parte por correspondencia- se prolongará entre ambos intelectuales hasta poco antes del suicidio del escritor, que tuvo lugar en marzo de 1945 (era su tercer intento luego de la liberación de París). 

“Me gustaba conversar contigo: hubiera querido mirar cosas y gente contigo -le escribe Drieu a VO el 24 de abril de 1929-. Me gustaba brindarte la fuerza amarga de mi espíritu. Me gustaba recibir tu atención, que percibía a menudo a través de tu distracción de bella bestia en la hierba”. 

La publicación en el sello Sur de Amarte no fue un error (Correspondencia, 1929-1944), edición anotada a cargo del crítico literario y germanista francés Julien Hervier y traducida al español con comentarios y notas de Juan Javier Negri, acerca a los lectores el romance entre la directora de Sur y el autor de Diario de un hombre engañado, más conocido por su defensa de la invasión nazi que por su obra. 

“Cuando digo, por ejemplo, que soy fascista, eso es cierto dentro de un plan (el plan de salvar a la Francia que amo) pero es falso dentro de un plan de filosofía religiosa donde las naciones y partidos no cuentan más que como signos”, le confía el escritor a VO en 1940.

Portada de "Amarte no fue un error", que al momento de su lanzamiento en Francia obtuvo el Premio Sevigné

Portada de «Amarte no fue un error», que al momento de su lanzamiento en Francia obtuvo el Premio Sevigné.

En Francia, el volumen fue lanzado en 2010 y ese mismo año obtuvo el prestigioso Premio Sevigné, que debe su nombre a la epistológrafa francesa Madame de Sevigné; las ediciones de la correspondencia entre Paul Valéry y André Gide, Richard Wagner y Franz Liszt, y Romain Rolland y Stefan Zweig, entre otras, obtuvieron el mismo galardón en distintos años. 

Las cartas entre VO y Drieu testimonian -para usar un término del léxico ocampiano- sobre los años turbulentos de la primera posguerra y la Segunda Guerra Mundial y, a la vez, sobre el encuentro entre dos personalidades que marcaron a fuego el ámbito intelectual en sus respectivos países. 

Hevrier se basó en la doble colección de cartas cruzadas entre ambos, que se conservan en los archivos de la Biblioteca Houghton de Harvard y el Tesoro de la Fundación Sur. Los lectores advertirán que hay 86 cartas de Drieu contra 16 de VO; esta asimetría se explica porque muchas cartas de la ”hermana mayor” de los Ocampo se perdieron en un incendio.

“Es la traducción de Lettres d’un amor défunt, que recoge la correspondencia entre VO y Pierre Drieu la Rochelle, prologada y anotada por Hervier -dice a LA NACIÓN el escritor y editor Juan Javier Negri, que preside la Fundación Sur-. 

A la edición francesa le agregué nuevas notas para el público argentino, ajeno quizás a personajes de las letras y la política francesa de la época; un segundo prólogo y materiales no incluidos en la edición francesa, como la correspondencia entre VO y Caillois sobre Drieu; el obituario de este escrito por VO y publicado en la revista Sur en 1945; una carta de Louis Jouvet a VO; ‘Relato secreto’, de Drieu, traducido por Julio Cortázar; un testimonio de VO sobre su amigo y ‘Carta a unos desconocidos’, texto del francés publicado en el primer número de Sur”. 

El libro toma su título de la edición italiana y la frase proviene de una de las cartas de VO a su amigo y amante. “Sé que amarte no ha sido un error -le escribe en 1939-. Si creyera haberme equivocado sería demasiado indulgente contigo. No puedo serlo”. VO y Drieu se encontraron apenas una docena de veces: una vez por año en París entre 1929 y 1939 y otra vez en Buenos Aires en 1931. La escritora argentina recién pudo regresar a Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, en 1946.

Amarte no fue un error narra en detalle el inicio, el desarrollo y el final de la espinosa relación entre una “aliadófila” y un colaboracionista. “Su colaboracionismo no fue nunca, como el de otros, oportunismo o cobardía”, sentencia VO en “El caso de Drieu la Rochelle” que se publicó en Sur en octubre de 1949 (su amigo Roger Caillois no pensaba lo mismo que ella). Las cartas también describen el ambiente cultural de la Francia de entreguerras, en el que aparecen nombres como el de André Malraux, Jean Paulhan, Jacques Lacan y Colette (que refugió a Drieu en su casa, cuando se desató la “caza de colaboracionistas” luego de la liberación de París). 

Y se explica el curioso elogio de Drieu a VO, a quien en varias misivas denomina “la vaca más bella de la pampa”: “¿Recuerdas ciertas noches y ciertos días? Nos hemos peleado tan bravamente, Victoria. Eres la vaca más bella de la pampa, diría Homero”. 

Negri señala además que el epistolario evidencia el modo en que, en su Autobiografía, VO intenta ocultar las miserias de Drieu (incluso de manera literal, con envío de fondos). El francés, por su parte, explica “el proceso de escritura de algunas de sus novelas y describe su viaje por el interior polvoriento de la Argentina en los años 1930 y la crueldad posterior a la liberación de París; los últimos días de Drieu son emocionantes”, agrega.

“La relación con Drieu significa, para VO, una desintoxicación del vínculo tóxico con Herman von Keyserling, signado por una serie de equívocos grotescos -dice a LA NACIÓN la escritora e investigadora María Rosa Lojo-. 

Drieu, en cambio, es un personaje que le causa una inmediata atracción física, algo muy importante para ella, que no era una mojigata y no tuvo problemas en elegir hombres y tener vínculos eróticos con ellos, y en contarlo. Para cuando conoce a Drieu, el gran amor con Julián Martínez ya se ha enfriado aunque seguirá siendo el más significativo de su vida”. Lojo observa que VO y Drieu se desafiaban y provocaban mutuamente. “No obstante, hay un respeto y una buena voluntad, sobre todo por parte de ella, de comprensión en las diferencias -agrega-. Cuando él se convirtió en una figura repudiada, acusado no sin razón de colaboracionista, ella intenta entender por qué lo ha hecho y sacar a luz sus mejores aspectos, además del poderoso vínculo carnal”. 

En la novela El hombre a caballo, de 1943, Drieu retrata a VO y su hermana Angélica. “Ella lo veía como una obra de arte, como un fracaso y un desperdicio, y como alguien a quien había que rescatar de sus cenizas -concluye Lojo-. VO siempre tuvo ese gesto: apiadarse de los hombres que ha amado y que la han amado y de ver, pese a todo, lo mejor de ellos”.

Como es de esperar, en el epistolario hay escenas de celos por escrito, reproches y reconciliaciones, acompañadas de reflexiones sobre la cultura y el arte de amar. “Tú quieres que el amor te circunscriba a un ser… Pero, justamente, lo que el amor hace mejor es circunscribirte, a través de un ser, al universo. A expandirte (en el doble sentido de la palabra) -afirma VO-. […] Cuando una persona te resulta físicamente intolerable, no es por pura casualidad. 

Quiero decir que el alma de esa persona, si pudiera materializarse, te sería tan intolerable como su cuerpo”. Y Drieu: “Es divertida esa oposición que encuentro entre el trabajo y el amor. Me parece que jamás podría amar si no hubiera escrito antes una docena de libros. De ahí esta inercia formidable en la que estoy desde hace dos o tres años. Sin embargo, por momentos me parece que me haría bien amar todavía. Tú llegaste demasiado temprano o demasiado tarde. Y además no nos parecemos demasiado: te lo he dicho, tu espíritu filosófico es demasiado peligroso para mí”. Por medio de cartas, se revive la intrincada historia de amor de una pareja de intelectuales del siglo pasado.

Imagen de portada: Gentileza de La Nación.

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Cultura. Por Daniel Gigena. Febrero 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Francia/Victoria Ocampo

Incendio en Notre Dame: cómo Víctor Hugo, autor de «Nuestra Señora de París», salvó a la catedral de desaparecer en el siglo XIX.

La famosa catedral de Notre Dame, uno de los lugares más visitados de París, sufrió graves daños con el incendio ocurrido hace poco tiempo.

El fuego devoró dos terceras partes del techo de la edificación y derrumbó la aguja central, una torre añadida en el siglo XIX y estuvo rodeada de un andamiaje por obras de reparación.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, lanzó una campaña internacional para recaudar fondos para reconstruir la catedral y se comprometió a que las obras finalicen en 5 años.

Esta no es la primera vez que el templo necesita una reparación de gran magnitud. La última ocurrió a mediados del siglo XIX, para revertir los graves daños que había sufrido durante la Revolución Francesa (1789).

Escombros en Notre Dame después del incendio

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El fuego destruyó dos tercios del techo del edificio.

La publicación de la novela «Nuestra Señora de París», de Víctor Hugo, en 1831, fue el principal motor de esta restauración y logró que se salvara del estado ruinoso en el que se encontraba.

«Símbolo de poder y agresión»

Construida entre 1163 y 1345 en la Île de la Cité, Notre Dame (Nuestra Señora) de París es una de las catedrales góticas más antiguas y la tercera más grande del mundo, después de la de Colonia (Alemania) y Milán (Italia).

En sus ocho siglos de historia, Notre Dame ha tenido que ser reformada en varias ocasiones.

Pero fue durante la Revolución Francesa (1789) que sufrió los daños más serios hasta el incendio pasado.

Vista lateral de la catedral de Notre Dame

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Las llamas derrumbaron la emblemática aguja central del edificio.

En este periodo, los revolucionarios destruyeron estatuas de la galería de reyes y de los portales, y desmantelaron una aguja del siglo XIII.

Saquearon el edificio por considerarlo «un símbolo del poder y de la agresión de la Iglesia y la monarquía».

Arrancaron el plomo del techo para fabricar balas, fundieron las campanas de bronce para hacer cañones y destrozaron muchas de las ventanas.

Hacia fines del siglo XVIII, el templo había quedado convertido en «una sombra» de su época gloriosa.

Notre Dame volvió a las manos de la Iglesia católica en 1801, pero nadie detuvo el deterioro.

Ilustración de Notre Dame en 1822

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En el siglo XIX los franceses creían que los edificios góticos eran «monstruosos».

Hasta que en 1831, Víctor Hugo publicó la novela romántica «Nuestra Señora de París», ambientada en el siglo XV y que cuenta la historia trágica del jorobado Quasimodo, que cuida de las campanas de la catedral y que se enamora de la gitana Esmeralda.

«Edificio vulgar»

En la época en que el autor francés escribió el libro, «los parisinos consideraban que los edificios medievales eran vulgares, deformaciones monstruosas», según explica el escritor y arquitecto Richard Buday en un artículo de 2017 en la página web Arch Daily.

«La historia gótica de París estaba siendo demolida en nombre de proyectos más respetables, si no más rentables. Víctor Hugo estaba alarmado», añade Buday.

Según Kelly Richman-Abdou, guía turística por museos de París, a principios del siglo XIX, «aburridos del estilo gótico y abrazando la arquitectura barroca, los parisinos solicitaron la demolición de la catedral en ruinas», escribió en el sitio de noticias arquitectónicas My Modern Met.

Pero «Nuestra Señora de París» lo cambió todo.

Víctor Hugo

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Víctor Hugo también escribió «Los Miserables».

El libro «tuvo un impacto tan dramático en la actitud del público francés hacia el patrimonio que ese mismo año el gobierno estableció la Comisión de Monumentos Históricos», según la experta en literatura francesa y profesora emérita de la Universidad de Princeton (EE.UU.) Suzanne Nash.

Ante el clamor popular, el rey Luis Felipe I ordenó en 1844 la restauración del monumento.

Los arquitectos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste Lassus asumieron el proyecto. A partir de 1857, tras la muerte de Lassus, Viollet-le-Duc, quedó como único encargado.

La restauración, que se extendió hasta 1864, consistió en la construcción de una nueva aguja central, una nueva sacristía, de un nuevo órgano y la instalación de nuevas estatuas y vitrales, entre otras reformas.

También añadieron las famosas gárgolas y quimeras que vigilan a los visitantes desde la fachada.

«¡Guerra contra los demoledores!»

Pero escribir la novela no fue lo único que hizo Víctor Hugo para salvar la catedral.

El autor veía a la arquitectura gótica «como una parte esencial de la historia de Francia» y creía que estaba amenazada por el barroco.

Una rosa frente a Notre Dame

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Ver arder a Notre Dame fue muy doloroso para los franceses.

En 1825, seis años antes del libro, publicó un folleto titulado «¡Guerra contra los demoledores!».

«Quién sabe qué edificios se están construyendo (con la ridícula pretensión de ser griegos o romanos en Francia, y que no son romanos ni griegos), mientras otras estructuras admirables y originales están cayendo cuando su único delito es ser francesas por origen, historia y propósito», dice Víctor Hugo en el texto.

Además, cuando empezó la restauración de la catedral, Víctor Hugo participó activamente en un comité de tres personas que supervisó el proyecto.

Casi 200 años después, el clamor se repite para salvar una vez más el monumento.

En este sentido, la directora de Unesco y exministra de Cultura de Francia, Audrey Azoulay, destacó que el «drama» del incendio de Notre Dame ha servido como recordatorio de «la fuerza del patrimonio que nos une».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Abril 2019

Catolicismo/Sociedad y Cultura/Historia/Arquitectura/Incendio en Notre Dame/Francia/Europa

Alejandro Dumas: la desconocida historia del verdadero conde de Montecristo.

Alejandro Dumas, abuelo y padre de los reconocidos escritores franceses, fue el primer general negro en Francia.

Esta nota fue publicada en 2012, pero actualizada con motivo del aniversario de la primera aparición de «El conde de Montecristo» el 28 de agosto de 1844*.

La historia del general Alejandro Dumas -nacido en Haití, mulato y bien parecido, diestro con la espada y padre del autor de «El conde de Montecristo»- es digna de las fascinantes aventuras literarias que creó su hijo.

Hijo de un aristócrata francés y una esclava negra, Dumas se convirtió en general poco después de la revolución Francesa, destacó por su destreza en el combate cuerpo a cuerpo y como estratega, y llegó a rivalizar con el mismísimo Napoleón.

Pero luego languideció durante dos años en un calabozo italiano, y sus recuerdos de esa aciaga experiencia inspiraron los avatares de Edmundo Dantés, el protagonista de la famosa novela.

Tom Reiss, escritor estadounidense, investigó y recuperó su historia.

«Me encontré con la vida del general Dumas cuando era chico, porque me gustaban tanto las obras de su hijo que busqué sus memorias».

Alexandre Dumas

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Alejandro Dumas fue un destacado escritor francés.

Línea.

Alejandro Dumas abuelo, padre e hijo

  • El general Alejandro Dumas fue el primer general negro del ejército francés.
  • Alejandro Dumas padre, como se lo conoce en Francia, es el autor de las célebres novelas de aventuras «Los tres mosqueteros» y «El conde de Montecristo».
  • Alejandro Dumas hijo también fue escritor y su novela «La dama de las camelias» fue base de la ópera «La Traviata» de Verdi.
Línea.

«Lo increíble es que en las primeras 200 páginas sólo habla de este hombre extraordinario, su padre, que parece una combinación de D’Artagnan con Edmundo Dantés, Porthos, un poco de Aramis, todos en un mismo personaje», cuenta Reiss en conversación con la BBC.

Un mulato en el ejército francés

Reiss rastreó la historia del general Dumas en archivos oficiales y privados de Francia y escribió su biografía en el libro «El Conde Negro».

«No fue difícil seguir su carrera militar», cuenta el biógrafo, «los archivos militares franceses están inundados de documentos de 1790, porque este hombre fue un gran espadachín y general de la revolución, aunque después fuera olvidado y borrado de la historia, así que encontré muchas descripciones de él en combate.»

Más complejo fue lograr hilvanar la historia del hombre detrás del excepcional soldado.

Reiss cuenta en su libro que el padre de Dumas fue una especie de aristócrata renegado que se marchó al territorio colonial que hoy es Haití para hacer fortuna, pero no tuvo mucho éxito.

Escultura

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Una escultura en honor del escritor francés.

Allí vivió 30 años junto a una esclava negra -la madre del general- mientras en Francia lo daban por muerto.

Cuando quiso regresar a Francia para heredar un castillo y un título nobiliario estaba tan quebrado que vendió a su propio hijo Alex -el héroe de esta historia- como esclavo.

«Yo encontré el documento que le permitió volver a comprar a su hijo una vez que heredó su fortuna», relata Reiss.

Alex llegó a Francia en 1776, a los 14 años, y recibió entrenamiento en la academia de esgrima en Versalles.

Se convirtió rápidamente en uno de los grandes esgrimistas del país.

Luego se unió al ejército como soldado raso, y en seguida se distinguió por su arrojo y por su destreza con las armas.

Cuando estalló la revolución, muchos nobles huyeron del país, y esto le brindó la oportunidad de desarrollar sus talentos militares.

En el lapso de un año consiguió convertirse en el primer general negro de un ejército occidental.

Tras una campaña exitosa en los Alpes, creció la fama del general Dumas, que además era muy alto y apuesto.

Los celos de Napoleón

Otro general que hizo carrera durante la revolución fue Napoleón Bonaparte, quien encontró en el heroico militar un rival de altura.

Casa de Alexandre Dumas

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El conde de Montecristo apareció por primera vez publicado el 28 de agosto de 1848 en la revista Journal des Débats.

Dumas participó junto a Napoleón en el combate contra las tropas austrohúngaras en el norte de Italia, y aquí es donde realmente se destacó cuando defendió su posición en un puente prácticamente solo.

El general Dumas decía lo que pensaba y confrontaba las megalómanas decisiones de Napoleón en medio del desierto.

Esta hazaña le valió el apodo de «Demonio negro», y Bonaparte no tuvo más alternativa que celebrar la proeza de Dumas.

Pero fue después, en la campaña napoleónica en Egipto, cuando esta rivalidad se hizo más patente.

Dumas comandaba la caballería francesa, y la presencia física del general negro causaba mucha más impresión entre los enemigos que la del pequeño y menos gallardo Napoleón.

«Esto volvía loco a Bonaparte», relata Reiss, y explica que además «el general Dumas decía lo que pensaba y confrontaba las megalómanas decisiones de Napoleón en medio del desierto. Eso nunca se lo perdonó.»

Horror en un calabozo

De regreso a Francia desde Egipto, la frágil embarcación en la que viajaba Dumas naufragó cerca de Italia, y allí fue a parar a un calabozo en el que pasó dos años terribles.

Imagen del Conde de Monte Cristo

FUENTE DE LA IMAGEN – STEFANO BIANCHETTI

El conde de Montecristo es considerado un clásico de la literatura universal.

Sólo la insistencia de su esposa logró que las autoridades francesas intercedieran por uno de sus más valerosos generales.

«Una de las cosas que encontré», dice Reiss, «fue el manuscrito original que él mismo escribió una vez que fue liberado sobre esos dos años en los que fue envenenando y estuvo a punto de morir en prisión».

Según el autor, este texto es la base de las desventuras de Edmundo Dantés.

«Sus hazañas militares inspiraron las aventuras de los mosqueteros y su terrible experiencia en el calabozo, ‘El conde de Montecristo'», afirma el biógrafo.

El general Dumas murió de cáncer a los 43 años, cuando su hijo Alexandre sólo tenía cuatro, y su nombre se fue opacando en la historia, aunque dejó su huella e inspiración en la obra del novelista.

Curiosamente, la única estatua que recordaba las proezas del general negro fue destruida por los nazis cuando invadieron París en 1940, y nunca fue recuperada.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción* BBC News Mundo. Agosto 2020

Sociedad y Cultura/Historia/Francia/Literatura/Cine

Quién fue el verdadero “hombre de la máscara de hierro”, el famoso preso de quien se decía era gemelo del rey Luis XIV. Parte 2/2

Sirvientes y espías

En el verano de 1669 se estaban llevando a cabo negociaciones importantes y secretas entre el rey Carlos II de Inglaterra y Luis XIV. Estos se llevaban a cabo a través de la hermana de Carlos, Enriqueta, duquesa de Orleans, quien estaba casada con el hermano de Luis, Felipe de Francia.

Carlos y Enriqueta usaban ayudantes de cámara para llevar mensajes de ida y vuelta a través del Canal de la Mancha, pero estos ayudantes contrataban a otros sirvientes para que llevaran mensajes en su nombre.

A menudo Carlos y Enriqueta no sabían quiénes eran estas personas. De hecho, en una carta de su hermana, Carlos señaló que había recibido una carta de ella a través del «italiano cuyo nombre no conoces, y me entregó tu carta en un pasaje tan oscuro que no podría reconocer su rostro si lo vuelvo a ver».

Eustache, por supuesto, no era este hombre ya que no era italiano sino francés. Sin embargo, este comentario ilustra la atmósfera de secreto que rodeaba las comunicaciones durante este delicado período. Poco antes del arresto de Eustache, Louvois y Le Tellier, su padre y predecesor en el ministerio de la guerra, fueron incluidos en estas negociaciones.

Es posible que Eustache hubiera sido empleado por uno o ambos de estos hombres, o tal vez incluso por la propia Enriqueta, y que tuviera conocimiento de información secreta y sensible.

Esto explicaría la ira de Louvois hacia Eustache. Ya ministro se refería a él como «un desgraciado». Y el hecho de que Eustache fuera arrestado cerca de Dunkerque, uno de los principales puertos hacia Inglaterra, agrega más peso a esta teoría.

Henrietta, hermana del rey Carlos II de Inglaterra, sostiene un retrato de su esposo, el hermano del rey Luis XIV. La participación de la duquesa de Orleans en negociaciones secretas puede haber sido la razón por la que Eustache fue encarcelado de por vida.

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Henrietta, hermana del rey Carlos II de Inglaterra, sostiene un retrato de su esposo, el hermano del rey Luis XIV. La participación de la duquesa de Orleans en negociaciones secretas puede haber sido la razón por la que Eustache fue encarcelado de por vida.

Lo que sea que haya oído Eustache, ciertamente se consideró lo suficientemente grave en ese momento como para justificar una vida en prisión. Tras la muerte de su compañero de prisión Foucquet, fue devuelto a su antigua celda.

Debido a que se creía que el otro ayudante de cámara de Foucquet, La Rivière, se había enterado del secreto de Eustache, y debido a que no había informado de una violación de seguridad que se había descubierto poco antes de la muerte de Foucquet, no fue destituido de su cargo y despedido como debería haber sido; sino en cambio fue encarcelado con Eustache.

Los mantuvieron juntos en la antigua celda de Eustache hasta que pudieran ser trasladados a otra fortaleza, Exilles. La Rivière murió allí siete años después, dejando solo a Eustache.

Cuando fueron encarcelados juntos, Eustache y La Rivière perdieron sus nombres y sus identidades. Saint-Mars los llamó «los señores de la Torre Inferior», o sus dos mirlos. Más tarde, Eustache sería referido en la correspondencia oficial simplemente como «el viejo prisionero» de Saint-Mars, o como le gustaba llamarlo al propio Saint-Mars, «mi prisionero».

Cuando Louvois murió en 1691 y fue reemplazado en el ministerio de guerra por su hijo, el marqués de Barbezieux, el nuevo secretario no sabía quién era Eustache ni por qué lo habían encarcelado. Eustache había sido olvidado y su secreto había perdido importancia.

El hombre de la máscara de terciopelo

Sin embargo, todavía tenía sus usos. Saint-Mars había gozado del prestigio de ser el guardián de prisioneros ilustres como Foucquet. Pero ahora no tenía alguien a su cuidado excepto Eustache, un hombre de baja categoría social.

En un intento por preservar su propia condición de carcelero, Saint-Mars exageró la importancia de Eustache al dejar que la gente creyera que estaba custodiando a un prisionero secreto.

Abundaban los rumores de que podría haber sido Henry Cromwell, el hijo de Oliver Cromwell. O bien el popular duque de Beaufort, que había desaparecido en el sitio de Candia.

Tras su traslado a la isla de Santa Margarita, cerca de Cannes, Saint-Mars se llevó a Eustache con él, proporcionándole un elaborado modo de transporte: una silla envuelta en tela. Se suponía que esto ocultaba a Eustache de los espectadores, pero en realidad simplemente atraía la atención de los curiosos.

Según una fuente, Saint-Mars también hizo que Eustache usara una máscara para el viaje. Sin embargo, no se le había obligado a ocultar cuando viajaba a Pignerol, ni cuando estaba en su celda o sirviendo a Foucquet.

Saint-Mars no había recibido ninguna orden de ocultar el rostro de Eustache. Era simplemente otro medio para avivar el misterio que rodeaba a Eustache y, por lo tanto, aumentar su propio prestigio.

Saint-Mars terminó convirtiéndose en el gobernador de la Bastilla, donde murió Eustache.

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Saint-Mars terminó convirtiéndose en el gobernador de la Bastilla, donde murió Eustache.

Finalmente, Saint-Mars se convirtió en gobernador de la Bastilla. Si bien Eustache inicialmente iba a quedarse atrás en la isla, Saint-Mars insistió en llevarlo a París. En este punto finaliza la comunicación oficial sobre Eustache, aunque se le menciona en los registros de un administrador de la Bastilla que constató que el preso llegó enmascarado.

En la prisión, Eustache llevaba una máscara de terciopelo negro que cubría la parte superior de su rostro siempre que esperaba ser visto, como cuando iba a misa.

Cinco años después de llegar a la Bastilla, en 1703, Eustache murió estando todavía preso allí y fue enterrado en el cementerio parroquial de la prisión de Saint-Paul’s.

En muchos sentidos, el hombre de la máscara de hierro fue la invención de Saint-Mars, un carcelero ambicioso incapaz de dejar de lado el estatus de celebridad que le había otorgado la custodia de prisioneros ilustres.

En realidad, Eustache no era el prisionero real de la leyenda: Saint-Mars había necesitado cubrir la cara de prisionero no para ocultar quién era, sino para ocultar quién no era.

Voltaire tenía razón cuando, refiriéndose al encarcelamiento de Eustache, dijo que «ningún hombre de importancia en Europa desaparecía».

*La doctora Josephine Wilkinson es historiadora y autora de El hombre de la máscara de hierro: La verdad sobre el prisionero más famoso de Europa (Amberley Publishing, 2021).

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FUENTE RESPONSABLE: History Extra. Por Josephine Wilkinson. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/Literatura/Historia/Francia

Quién fue el verdadero “hombre de la máscara de hierro”, el famoso preso de quien se decía era gemelo del rey Luis XIV.Parte 1/2

El de la máscara de hierro fue un apodo que se le dio a un hombre identificado como Eustache, quien estaba bajo la custodia de Saint-Mars.

«¡Llámame maldito!». El hombre, cuya voz casi fue ahogada por la tormenta, estaba vestido completamente de negro, «una especie de fantasma, con la cabeza cubierta con un caso negro y una máscara negra, algo terrible de contemplar».

En su épico libro de 1850, El vizconde de Bragelonne, Alejandro Dumas creó una imagen cautivadora del hombre de la máscara de hierro que inspiraría innumerables películas y consolidaría el lugar de la misteriosa figura en la cultural popular. Dumas se inspiraría en una leyenda que había surgido casi dos siglos antes.

Contaba la historia de un misterioso prisionero que había sido arrestado y encarcelado en secreto en Francia. Había pasado décadas en varias mazmorras oscuras y húmedas, terminando en la Bastilla. Estrechamente vigilado, lo mantuvieron en soledad, donde nadie pudiera escuchar lo que pudiese tener que decir; y no se le permitió siquiera pronunciar su nombre.

Estaba custodiado por un carcelero al que se le ordenó matarlo si hablaba de cualquier otra cosa que no fueran sus necesidades. El carcelero, sin embargo, mostró un gran respeto por este preso, incluso de pie, sombrero en mano en su presencia. Porque en la historia de Dumas no se trataba de un prisionero cualquiera: era uno de los hombres más destacados del país.

El hombre de la máscara de hierro pasó muchos años en prisión.

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El hombre de la máscara de hierro pasó muchos años en prisión.

Según la leyenda (y la novela de Dumas), el prisionero se vio obligado a usar una máscara de hierro sobre su rostro para ocultar su identidad. Y dos mosqueteros estaban listos para matarlo si alguna vez se la quitaba .

Porque lo que habían encarcelado era un secreto de estado. Y después de su muerte, su celda fue limpiada y raspada, y sus miserables muebles destruidos en caso de que hubiese escrito su nombre en algún lugar escondido.

Un secreto familiar retorcido

Otro hombre que estaba intrigado por esta leyenda fue el escritor francés Voltaire, quien investigó la historia del prisionero y la horrible máscara que aparentemente le habían obligado a usar.

Descubrió que lejos de ser un cuento, el hombre de la máscara de hierro había existido realmente: era un prisionero que vivió en la época de Luis XIV, quien reinó entre 1643 y 1715 y que era conocido como el Rey Sol.

Voltaire especuló que solo había una razón por la que un prisionero desconocido tendría que ocultar su rostro: se parecía al único hombre que todos los franceses reconocerían instantáneamente, el mismo Rey Sol.

Voltaire concluyó que el prisionero debía haber sido el hermano gemelo secreto del rey Luis, que había sido encarcelado para preservar la seguridad del reino.

Voltaire llegó a especular sobre el origen de este personaje.

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Voltaire llegó a especular sobre el origen de este personaje.

Esta teoría gemela inspiró a Alexandre Dumas, quien la incorporó a la elaborada trama de El vizconde de Bragelonne. En gran parte como resultado de la historia de Dumas y las películas que generó más tarde, la leyenda del hombre de la máscara de hierro ha intrigado a la gente durante años.

Sin embargo, la historia real es completamente diferente a la que escribió Dumas. Las cartas enviadas entre Luis XIV el ministro de guerra francés Louvois y un carcelero llamado Benigno de Saint-Mars apuntan a que el hombre de la máscara de hierro era probablemente un humilde prisionero llamado Eustache.

Además, no llevaba una máscara de hierro de forma permanente. Este fue un invento de Voltaire, quien escribió que el prisionero usaba «una máscara cuya barbilla tenía resortes de acero que le permitían comer mientras la usaba».

Sin embargo, no existe una base histórica para esto. En realidad, Eustache solo fue obligado a usar una máscara hecha de terciopelo negro en los últimos años de su vida y solo cuando algún espectador podía verlo.

La teoría de que el hombre de la máscara de hierro era Eustache fue presentada por primera vez por Jules Lair, un abogado francés convertido en historiador, en 1890.

Esta fue rechazada por muchos historiadores porque se consideraba que Eustache no era lo suficientemente interesante o importante, por lo que la búsqueda continuó.

Se especulaba que el hombre de la máscara de hierro podía ser el gemelo del mismo Luis XIV.

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Se especulaba que el hombre de la máscara de hierro podía ser el gemelo del mismo Luis XIV.

Pero no hay ninguna razón real por la que un prisionero humilde no pueda haber sido el hombre de la máscara de hierro.

La historia de Eustache comienza a finales de julio de 1669, cuando Luis XIV emitió una carta de cachet, una orden de arresto para un hombre que debía ser capturado en cuanto lo vieran y llevado a la fortaleza Pignerol en los Alpes italianos.

El tratamiento terrible, y a menudo extraño, que soportó mientras estaba encarcelado fue notablemente similar al de la narración ficticia de Dumas: fue retenido en condiciones de máximo secreto, y su carcelero, Saint-Mars, aseguró que nadie podía verlo ni oírlo.

Una vez al día, Saint-Mars dejaba caer un pequeño paquete de comida al suelo de su celda. Y si Eustache intentaba hablar de cualquier cosa menos de sus necesidades más básicas, Saint-Mars lo mataría, orden que declaró estaba dispuesto a cumplir: «Si me hablaba a mí o a alguien más de algo que no fuera de sus necesidades, lo atravesaría con mi espada».

La enrevesada historia le sirvió a Alejandro Dumas para escribir una de sus famosas novelas.

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La enrevesada historia le sirvió a Alejandro Dumas para escribir una de sus famosas novelas.

Un humilde ayudante de cámara

Aquí, la versión de Dumas se aleja de la verdad. Lejos de ser el gemelo secreto del rey, o incluso un prisionero de alto rango, Louvois describió a Eustache como «solo un ayudante de cámara».

En la Francia del siglo XVII, el rango de una persona se conservaba incluso en prisión. Como ayudante de cámara, Eustache era de un estatus humilde, y esto se reflejaba en los insignificantes artículos que se le proporcionaban.

Le dieron ropa barata. Como había dicho Louvois, las prendas para «este tipo de personas» deberían durar tres o cuatro años. Por el contrario, el otro prisionero estatal de Saint-Mars, el aristocrático Nicolas Foucquet, el superintendente de finanzas caído en desgracia, recibía nueve trajes cada temporada.

Mientras Eustache no tenía a nadie que lo cuidara ni le hiciera compañía, Foucquet disfrutó de los servicios del ayudante de cámara. La comida de Eustache era apenas suficiente para mantenerlo con vida; sin embargo, Foucquet comía de las mejores viandas que hubiera podido disfrutar de haber estado libre.

Si embargo, había un aspecto en el que los dos hombres eran iguales: Foucquet también estaba vigilado estrechamente y tenía prohibido comunicarse con el mundo exterior, al menos durante los primeros años de su encarcelamiento.

Siempre se especuló que el hombre de la máscara de hierro podía ser un personaje de suma importancia, hecho que ha sido cuestionado a lo largo de los años.

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Siempre se especuló que el hombre de la máscara de hierro podía ser un personaje de suma importancia, hecho que ha sido cuestionado a lo largo de los años.

Los dos hombres fueron arrojados juntos mientras estaban en prisión; y luego Eustache se vio obligado a servir como ayudante de cámara del superintendente deshonrado.

Ser el ayudante de cámara de un prisionero era decididamente un trabajo indeseable. Los ayudantes debían alojarse con sus amos, permanecían en prisión y se les prohibía incluso visitar a sus familias mientras estuvieran en servicio.

Se suponía que Foucquet tenía dos ayudantes de cámara mientras estaba en prisión. Pero uno había muerto, por lo que solo un ayudante de cámara, llamado La Rivière, estaba su servicio.

Después de no encontrar un reemplazo, Saint-Mars recordó que Eustache le había sido descrito como un ayudante de cámara y, con el permiso de Luis XIV y Louvois, lo colocó con éxito como segundo ayudante de cámara de Foucquet.

Inicialmente se esperaba que trabajara para Foucquet solo cuando La Rivière no pudiera cumplir con sus deberes. Finalmente, se convirtió en un elemento permanente. Incluso se le permitió acompañar a Foucquet cuando éste recibió permiso para caminar sobre las murallas de la ciudadela.

Nicolas Foucquet fue un poderoso superintendente de finanzas enviado a prisión.

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Nicolas Foucquet fue un poderoso superintendente de finanzas enviado a prisión.

Con el tiempo, a Faucquet se le permitió recibir a visitantes en la prisión, y Eustache se ocupó de sus necesidades como lo hizo con las de su anterior amo.

Con tanta gente entrando y saliendo, la seguridad se convirtió en una preocupación. Pero Luis XIV y Louvois no lo estaban excesivamente.

A Saint-Mars se le ordenó simplemente que arreglara con Foucquet «como estime oportuno, en cuanto a la seguridad de la persona llamada Eustache… recomendándoles sobre todo que se encargue de que no hable con nadie en privado».

Foucquet tenía ahora la responsabilidad de custodiar a Eustache y asegurarse de que se desconociera el motivo de su encarcelamiento.

Entonces, ¿cuál era el secreto de Eustache? Claramente, tuvo que ver con sus actividades antes de su arresto. La evidencia de esto se encuentra en una carta escrita por Louvois a Foucquet por orden del rey.

Louvois preguntó al ex superintendente si Eustache había hablado frente a su otro ayudante de cámara sobre lo que había visto antes de su arresto. Luego tachó esa línea y la reemplazó por una que hablaba de cómo Eustache había sido empleado antes de su arresto.

En la letra de cachet, Luis XIV simplemente había dicho que estaba «insatisfecho» con el comportamiento de este hombre.

Sin embargo, el contexto en el que fue detenido Eustache podría dar la respuesta.

*La doctora Josephine Wilkinson es historiadora y autora de El hombre de la máscara de hierro: La verdad sobre el prisionero más famoso de Europa (Amberley Publishing, 2021).

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FUENTE RESPONSABLE: History Extra. Por Josephine Wilkinson. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/Literatura/Historia/Francia

Josephine Baker: la extraordinaria vida de la bailarina y espía que Francia honrará en el Panteón de París.

Este 30 de noviembre, Josephine Baker será honrada con un memorial y una placa en el Panteón de París, donde descansan las máximas glorias de la cultura francesa, desde Voltaire y Victor Hugo, hasta Marie Curie y Jean-Jacques Rousseau.

Baker será la sexta mujer en recibir este honor, y la única negra.

¿Cómo llegó esta bailarina exótica, originaria de Estados Unidos y famosa por sus provocativos espectáculos en los que aparecía prácticamente desnuda, a estar entre los cerca de 80 héroes nacionales más respetados de Francia?

Pues Freda Josephine MacDonald -su nombre original- no solo se convirtió en uno de los íconos culturales más famosos de la primera mitad del siglo XX.

Además, esta diva, apodada la «Venus de Bronce», se transformó en una heroína de la Segunda Guerra Mundial y luego en una activista por los derechos civiles.

En el camino, Baker rompió todo tipo de barreras, desde culturales hasta raciales.

De la pobreza al estrellato

Nació en St. Louis, Misuri, el 3 de junio de 1906 y tuvo una infancia muy dura.

Su padre, que tocaba el tambor en bares honky-tonk abandonó a la familia, y su madre, que era mitad negra y mitad apalache, trabajó como lavandera para poder mantener a sus hijos.

La pequeña Josephine empezó a trabajar a los 8 años y sufrió maltrato. Para los 14 años ya se había casado y separado dos veces, y fue su segundo marido de quien obtuvo el apellido Baker.

Durante su adolescencia, fue tan pobre que vivía en las calles y dependía de restos de basura para alimentarse.

Una vez contó que empezó a bailar para mantenerse abrigada en las frías calles de St. Louis.

Josephine Baker empezó su carrera bailando. GETTY IMAGES

Pero su talento y carisma le permitieron unirse a un grupo de vodevil y luego a una compañía de bailarinas, The Dixie Steppers, que en 1919 la llevaron a mudarse a Nueva York.

Fue en la Gran Manzana donde la descubrió un reclutador de talentos que buscaba artistas para actuar en un revolucionario espectáculo de revista, el primero formado exclusivamente por personas negras, en París.

Con la promesa de recibir US$1.000 al mes, Baker viajó a Francia donde su vida cambiaría para siempre.

«El baile de la banana»

El gran salto a la fama lo dio en abril de 1926, cuando, con 19 años, se presentó en el mítico Folies Bergère.

Allí sorprendió al público con un espectáculo muy diferente al que solía presentar el cabaré parisino: el Danse Sauvage («Danza salvaje»).

Baker, vistiendo solamente perlas, un sostén y una falda hecha de bananas incrustadas con piedras brillosas, dejó a todos boquiabiertos con su provocativo baile, en el que meneaba las caderas y cruzaba las piernas al estilo del charlestón.

En su noche de estreno fue ovacionada 12 veces.

Josephine Baker vestida para su famoso "baile de la banana"

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Vestida para su famoso «baile de la banana».

El «baile de la banana» la convirtió en una estrella y marcó el inicio de la fascinación de los franceses con la «Venus de Bronce».

No solo actuó y bailó en el teatro. También protagonizó cuatro películas: «Sirena de los Trópicos» (1927), ZouZou (1934), Princesse Tam Tam (1935) y Fausse Alerte (1940), algo inusitado para una artista negra.

«Como mujer negra, no podría haber logrado lo que hizo si se hubiera quedado en Estados Unidos», aseguró a la BBC Bennetta Jules-Rosette, directora del Centro de Investigación de Estudios Africanos y Afro Estadounidenses de la Universidad de California y autora de la biografía «Josephine Baker en el arte y la vida: el ícono y la imagen».

«Mientras ella filmaba en Francia, tenías a artistas como Hattie McDaniel interpretando a sirvientas en ‘Lo que el viento se llevó'», observó durante una entrevista con la periodista y autora Joanne Griffith.

Según la biógrafa, lo que distinguía a Baker era que «ella nunca pensaba que algo fuera imposible».

«Podía hacer cosas que consideraríamos antes de su tiempo, porque nunca pensó que fracasaría», señaló.

Valiente

Baker no solo era osada sobre un escenario. También lo era en su vida privada.

Muchos recuerdan a la diva, que se convirtió en un ícono de la moda, paseando por las calles de la capital francesa con su inusual mascota: una chita.

Josephine Baker con su chita

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En sus vestuarios también tenía otros animales salvajes, como loros y hasta una boa.

No tenía miedo de adoptar y subvertir muchos de los estereotipos que los franceses tenían con las personas negras, a las que asociaban indefectiblemente con la cultura africana.

Pero cuando más mostraba su valentía Baker era a la hora de enfrentarse a las políticas segregacionistas de la época.

La artista insistía en que sus espectáculos fueran abiertos a todo público y durante sus varias giras por EE.UU. rechazó actuar en lugares que no permitían el ingreso del público negro.

Según Jules-Rosette, fue la primera en romper la segregación racial en Las Vegas, incluso antes que artistas como Frank Sinatra y Sammy Davis Jr.

Pero ni su fama la hizo inmune al racismo en su país de origen: algunos hoteles y restaurantes se rehusaron a recibirla, y en 1951 se sumó a una lista de personas no gratas del gobierno y del Buró Federal de Investigaciones (FBI) por haber denunciado por racismo al dueño del Stork Club de Nueva York.

Fue otra muestra de su osadía la que se ganaría el corazón y el respeto de los franceses, y llevaría a que ahora se la honre con un lugar en el prestigioso Panteón de París.

Espía de la Resistencia

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Baker dejó de lado la actuación y los exóticos vestuarios que la hicieron famosa para hacer algo que pocas estrellas e íconos de la moda harían: calzarse un uniforme.

Josephine Baker en 1945 vestida con su uniforme militar

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Durante el largo conflicto, se desempeñó como subteniente en el Auxiliar de Mujeres de la Fuerza Aérea francesa.

Pero, más valiente aún, aprovechó su fama para espiar para los Aliados.

Usando sus contactos e invitaciones a fiestas en embajadas, obtuvo información sobre los movimientos de las tropas enemigas que logró transmitir primero a las autoridades francesas y -tras la caída de Francia en manos nazis- a la Resistencia, utilizando tinta invisible en sus partituras.

Por sus contribuciones, fue condecorada por Charles de Gaulle con la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia.

Antirracismo

Otra faceta que muchos celebran de Baker fue la de activista por los derechos civiles.

En 1963, tras lograr volver a pisar suelo estadounidense con la ayuda del entonces fiscal general Robert Kennedy, participó de la famosa Marcha en Washington, junto con el líder del movimiento por los derechos civiles Martin Luther King, quien dio su recordado discurso «Yo tengo un sueño».

Vestida con su uniforme militar francés, Baker fue la única mujer que se dirigió a la audiencia.

Josephine Baker en 1961 vestida con su uniforme militar

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Baker dio un discurso durante la mítica Marcha en Washington por los derechos civiles, en 1963.

«Ustedes saben que siempre he tomado el camino rocoso», dijo a la multitud.

«Nunca tomé el fácil. Pero a medida que envejezco, y como sabía que tenía el poder y la fuerza, tomé ese camino rocoso y traté de suavizarlo un poco», señaló.

«Quería hacerlo más fácil para ustedes. Quiero que tengan la oportunidad de tener lo que tuve yo», afirmó, en referencia al éxito que tenía en Francia.

Baker no solo habló y actuó contra la discriminación racial y religiosa. También predicó con el ejemplo: en 1937 se convirtió al judaísmo para contraer matrimonio con el industrial blanco Jean Lion, a través de quien obtuvo la ciudadanía francesa.

El matrimonio duró un año. Una década más tarde volvió a casarse con otro hombre blanco: Joe Bouillon, con quien adoptó 9 niños de distintas nacionalidades y razas, para formar lo que llamó su «Tribu Arcoiris».

Incluso tras divorciarse de Bouillon, en 1957, sumó a otros tres niños a su «tribu», a quienes terminó manteniendo sola.

La artista, que había llegado a ser la mujer negra más rica del mundo, terminó en la bancarrota y pasó sus últimos años en Mónaco gracias al apoyo que recibió de otra estrella estadounidense: Grace Kelly, entonces convertida en princesa de ese pequeño estado europeo.

Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

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Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

Cuando falleció en 1975, a causa de un derrame cerebral, fue enterrada en ese principado, aunque recibió honores militares durante su funeral en Francia.

Claude Bouillon-Baker, uno de sus hijos, le contó a la agencia AFP que la estrella seguirá enterrada en Mónaco, y que el martes será honrada en el Panteón de forma simbólica, con un memorial y una placa.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/EE.UU./Segunda Guerra Mundial/Derechos de las minorías/Francia/Racismo/Mujeres

Francia prohibió la venta de perros y gatos en tiendas de animales.

Las penas que se implementarán

El Parlamento francés aprobó una ley que pone fin a la explotación comercial de animales. A partir de 2024 no se podrán exponer los perros y gatos a la venta en las tiendas de mascotas ni tampoco utilizar animales en circos o tener granjas de visones criados para aprovechar sus pieles. 

Además de luchar contra el maltrato animal, la iniciativa busca evitar las compras impulsivas que pueden conducir a los abandonos de las mascotas. Se calcula que cada año hay unos 100.000 abandonos.

El trámite parlamentario finalizó en el Senado con el apoyo al texto de 332 votos, frente a solo uno en contra y diez abstenciones, lo que pone en evidencia el elevadísimo grado de consenso, que también se había dado en la Asamblea Nacional.

La ley contra el maltrato animal refuerza las sanciones contra los que no cuiden de forma adecuada a los animales de compañía, con un régimen de propiedad y de regulación mucho más estricto. Además, marca el fin de la cautividad de especies salvajes con fines comerciales.

El maltrato estará castigado con penas de hasta tres años de cárcel y 45.000 euros de multa en caso de muerte. Además, en ambos casos se retirará la autorización para tener otras mascotas. 

El plan para hacer efectiva la ley 

Para que se cumpla este último punto, en un plazo de dos años se prohibirá la adquisición y la reproducción de animales salvajes y los circos ya no podrán tener ninguno en siete años.

También quedarán proscritos los delfines utilizados en espectáculos en los acuarios en cinco años. Únicamente podrán mantenerse allí cuando formen parte de programas de investigación científica homologados por el Estado.

En el caso de las granjas de visones, la prohibición entrará en vigor en cuanto se promulgue la ley.

Para poder tener un animal de compañía, habrá que obtener siete días antes un «certificado de sensibilización» en el que se recuerdan las obligaciones para su cuidado (atención veterinaria y de vacunación) así como los costes derivados.

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: Página  12 

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