Por qué decimos «talón de Aquiles» para denotar debilidad (y cuán acertado es anatómicamente).

Todos tenemos un talón de Aquiles, literal y figuradamente.

De hecho, en el primer caso, tenemos dos, que también se llaman tendones de Aquiles.

Son unas bandas resistentes de tejido fibroso que conectan los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Cuando los músculos de la pantorrilla se flexionan, el tendón de Aquiles tira del talón y ese es el movimiento que nos permite estar de puntillas al caminar, correr o saltar.

Y son los tendones más grandes y fuertes del cuerpo, lo cual es curioso pues usamos la expresión «talón de Aquiles» para aludir al punto débil de una persona o cosa.

Pero eso, como tanto más, se lo debemos a la maravillosa imaginación de los Antiguos Griegos.

Profecía amenazadora

Hay varias versiones de la historia de Aquiles, el más grande de todos los héroes griegos de la guerra de Troya, pero en todas las profecías marcan su vida, incluso antes de nacer.

Tetis, su madre, era una ninfa o diosa del mar de quien se habían enamorado Zeus, el rey de los dioses, y Poseidón, el dios del mar, quienes estaban haciendo hasta lo imposible para conquistarla.

Una versión cuenta que Tetis rechazó a los dos dioses y Zeus se enfureció tanto que decretó que jamás se casaría con uno.

Otra dice que Temis -la del ‘buen consejo’, la encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres- y Prometeo -el Titán amigo de los mortales- sabían que era vital para la orden olímpica que ninguno de los dos se casara con Tetis.

¿La razón? Estaba escrito «que la diosa del mar tendría un hijo principesco, más fuerte que su padre, que empuñaría otra arma en su mano más poderosa que el rayo o el tridente irresistible».

En otras palabras, que el hijo que tuviera la ninfa llegaría a ser más magnífico que su padre, algo que no le alegraría a ninguno de los dos dioses del Olimpo.

Tetis y Zeus pintados por el artista ucraniano Anton Losenko (1737-1773)

GETTY IMAGES – Tetis y Zeus pintados por el artista ucraniano Anton Losenko (1737-1773).

Alertaron a los dioses justo a tiempo: Zeus estaba a punto de acostarse con Tetis cuando se enteró.

Y quedó tan preocupado que se aseguró de que Tetis se casara con un hombre mortal para que su hijo no pudiera nunca desafiar el poder divino.

El elegido fue Peleo, rey de los guerreros de renombre conocidos como mirmidones, quien, desde el punto de vista de los dioses, tenía varios puntos a su favor: era el hombre más piadoso del planeta; era lo suficientemente digno como para tener una esposa divina y, más importante aún, era un mortal, así que no podía engendrar un hijo inmortal.

Por magnífico que llegara a ser la criatura, su grandeza tendría fin.

Invulnerabilidad imperfecta

La única divinidad a la que no le alegró la decisión fue Tetis, quien no se resignaba a aceptar que algún día a su hijo sería tan cruelmente arrebatado por la despiadada Muerte, algo que a ella, por ser una diosa, no le ocurriría.

Así que hizo todo lo posible para evitarse el dolor más grande que puede sentir una madre, aquel de sobrevivir a su hijo.

Algunas narraciones cuentan que la diosa del mar intentó inmortalizar a Aquiles a través de un largo ritual de purificación que consistía en quemar poco a poco su mortalidad en el fuego todas las noches y ungir su cuerpo con ambrosía. Cuando estaba a punto de completar la tarea, Peleo la sorprendió y le horrorizó tanto verla poner a su hijo en el fuego que no quiso escuchar las explicaciones de su esposa.

Otra versión más amable señala que Tetis se llevó a Aquiles al río Estix, que marcaba el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Tetis sumerge a Aquiles en el río Estix, una estatua en mármol del escultor británico neoclásico Thomas Banks, (1735-1805). Con agradecimiento al Museo V&A por permitir la fotografía.

FUENTE DE LA IMAGEN – JONATHAN CARDY

Tetis sumerge a Aquiles en el río Estix, una estatua en mármol del escultor británico Thomas Banks, (1735-1805). Con agradecimiento al Museo V & A por permitir la fotografía.

Para hacerlo invencible, invulnerable e inmortal, la diosa sumergió a su bebé en las aguas del río, cuyo nombre styx significa «estremecimiento» y expresa repugnancia por la muerte.

La única parte del cuerpo de Aquiles que permaneció vulnerable fue su talón, pues fue de ahí que Tetis lo sostuvo al bañarlo en las mágicas aguas.

Más profecías

Esa no fue la única precaución que tomaron los padres de Aquiles para evitar su muerte.

Se aseguraron de que lo educara nada menos que Quirón, «el más sabio y justo de todos los centauros», mentor de muchos de los grandes héroes de la mitología, como Jasón y Peleo, los argonautas, y Asclepio, el dios de la medicina y la curación.

Bajo su cuidado, Aquiles se alimentaba con una dieta que incluía entrañas de leones y cerdos salvajes, y médula de lobos, para fortalecerlo mientras que aprendía de cacería, así como de música y actividades intelectuales.

Además, según contaron algunos mitógrafos, cuando Peleo recibió un oráculo de que su hijo moriría luchando en Troya, lo escondió en la corte de Licomedes en Esciro, disfrazado de niña entre las numerosas hijas del rey, para evitar que se uniera a la batalla.

Aquiles y las hijas de Licomedes, pintado por Antonio Molinari circa 1680.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Aquiles y las hijas de Licomedes, pintado por Antonio Molinari circa 1680.

Sin embargo, el destino estaba escrito y otra profecía se ocupó de que se cumpliera.

Cuando el adivino Calcas le dijo a los griegos que no podrían ganar la guerra para rescatar a la secuestrada Helena de las manos del príncipe Paris de Troya sin la ayuda de Aquiles, lo buscaron y lo encontraron.

Como dictó el destino

Lo que siguió fue épico, como nos ha venido contando Homero desde el siglo VIII a.C.

Los 51 días del último año de la guerra que nos narra «La Ilíada» empiezan con una colérica disputa entre Agamenón «el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles» y termina con el funeral de Héctor, el hijo mayor del rey Príamo y el héroe más célebre de Troya, a quien Aquiles había matado en un duelo y arrastrado por días amarrado de su carroza.

Pero si bien nos cuenta mucho sobre el heroísmo, la fuerza y ​​la camaradería de Aquiles, además su furia, Homero no menciona su muerte, aunque Héctor la predice con su último aliento y la «Odisea» habla de su funeral.

Y el gran escritor griego en ningún momento menciona su talón (entre otras, tampoco habla del caballo de Troya).

El relato de la muerte del gran héroe quedó en manos de otros poetas, quienes narraron, por ejemplo, que se enfrentó luego al rey etíope Memnón, quien había acudido a apoyar a los troyanos, y lo mató en la batalla.

Contaron además, que se enamoró de la reina de las Amazonas, Pentesilea, cuando sus miradas se cruzaron en el momento en el que su lanza la atravesó… demasiado tarde.

Estatua de Aquiles herido por una flecha en el talón, la única parte vulnerable de su cuerpo.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Estatua de Aquiles herido por una flecha en el talón, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Y varios dijeron que Aquiles murió cuando una flecha, disparada por el príncipe troyano Paris, cuya fuga con la bella (y casada) Helena había desatado la guerra con los griegos, lo alcanzó.

En la que es quizás la historia más famosa de su fin, el héroe murió en el campo de batalla contra los troyanos.

En otra versión, estaba escalando las murallas de Troya y a punto de saquear la ciudad cuando ocurrió.

Otros relatos cuentan que Aquiles se había enamorado tanto de Polixena, la hija de Príamo, que aceptó desertar al bando troyano si el rey los dejaba casar. Así fue, pero cuando Aquiles fue al templo para ratificar el compromiso a los ojos de los dioses, París, escondido, le disparó.

Sin embargo la mayoría de las fuentes aseguran que fue el dios Apolo -quien apoyaba a los troyanos- el que guió la flecha hacia su punto vulnerable: el talón.

Sólo así logran vencer al guerrero que aparece en la primera línea de la «Ilíada», cuya ira pone en movimento toda la historia, ese semidiós, asesino, saqueador, malhumorado, temperamental, despiadado y cruel pero también aquel que es siempre el más rápido, más agudo, más grande, más brillante, más importante y más hermoso que otros hombres.

Pero aunque su madre, siendo inmortal, probablemente siga llorando su muerte, Aquiles lleva vivo en la memoria colectiva unos 28 siglos…

Imagen de portada:  GETTY IMAGES – Aquiles, el personaje central y guerrero más grande de la Ilíada de Homero.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Dalia Ventura. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Salud/Grecia

El dramático juicio de Friné, la cortesana de la Antigua Grecia que se desnudó para salvar su vida.

«Friné frente al Areópago» de Jean-Léon Gerôme, una de las muchas obras de arte que inspiró esta historia.

Las cosas no iban bien para la defensa en el Areópago, ese lugar donde, según la leyenda, Ares, el dios de la guerra, había sido juzgado por los dioses y exonerado de ser condenado por dar muerte a Halirrotio, hijo de Poseidón, que había violado a una de sus hijas, Alcipe.

En este caso, la acusada enfrentaba uno de los cargos más graves que se podían imputar contra alguien: impiedad, una de las razones por las que el gran filósofo ateniense Sócrates había sido sentenciado a morir tomando cicuta.

Por más preparación y esfuerzo, era obvio que el talentoso Hespérides, uno de los diez oradores áticos (considerados los mejores oradores y logógrafos de la antigüedad clásica), no estaba logrando convencer al jurado.

Con la vida de su defendida -y su propia reputación- en juego, tomó medidas extremas.

«…como no conseguía nada con su discurso y era probable que los jueces la condenan, tras conducirla hasta un lugar bien visible y desgarrarle la túnica interior, dejándole el pecho desnudo, declama sus lamentaciones finales ante la visión que ella ofrecía…», cuenta el escritor Ateneo de Naucratis en «Banquete de los eruditos».

La del pecho desnudo

A quien había desnudado frente al jurado en ese lugar sagrado, que era regado con agua limpia antes de los juicios para recordarles a los presentes que todo lo que ahí entraba debía ser puro, era una hetaira.

Las hetairas eran una clase de cortesanas profesionales independientes de la Antigua Grecia que, además de cuidar su atractivo físico, cultivaban sus mentes y talentos en un grado mucho más alto de lo que se le permitía a la mujer ática promedio.

Entre ellas, la acusada se destacaba por su deslumbrante belleza, agudeza y riqueza.

"Friné" de Gustave Boulanger

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El pintor francés Gustave Boulanger fue otro de los seducidos por la belleza de Friné.

Su nombre real era Mnēsarétē, que significa «conmemorando la virtud», pero era conocida como Friné, que significa «sapo» y parece un insulto, pero el apodo no se debía a sus facciones sino al color oliva de su piel.

Había nacido en el año 371 a.C. en Tespias, pero se mudó a Atenas y, con el tiempo, se convirtió en una celebridad tal que se escondía tras un velo de la vista del público.

«Friné era una mujer realmente hermosa, incluso en aquellas partes de su persona que generalmente no se veían; no era fácil verla desnuda, porque solía usar una túnica que cubría toda su persona, y nunca usaba los baños públicos», cuenta Ateneo.

Así, sólo los que pagaban podían verla… en carne y hueso.

Los que no podían darse ese lujo, tenían sin embargo la oportunidad de admirar sus atributos gracias a que era una modelo muy solicitada por pintores y escultores, incluido Praxíteles -el más renombrado escultor clásico ático del siglo IV a.C.-, quien la inmortalizó en una de las obras más famosas del arte de la Antigua Grecia.

Las Afroditas

Cuenta el enciclopedista romano Plinio el Viejo que alrededor del año 330 a.C., la isla griega de Cos le encargó a Praxíteles que hiciera una estatua de la diosa del amor, la belleza, el placer, la pasión y la procreación.

El artista esculpió no una sino dos: Afrodita vestida y Afrodita desnuda.

Los residentes de Cos se horrorizaron al ver la segunda, así que se quedaron con la primera. Pero sus vecinos de Cnidos no eran tan recatados y se quedaron con la diosa desvestida.

Afrodita de Cnidos

FUENTE DE LA IMAGEN – © MARIE-LAN NGUYEN

La estatua original se perdió, pero quedaron las copias.

Dice el historiador romano que al rey Nicomedes le gustó tanto la escultura desnuda de Praxíteles que le ofreció a Cnidos condonar sus deudas a cambio de ella.

Aunque los cnidarios se negaron, lograron pagar lo que debían gracias a que la Afrodita de Cnidos se convirtió en un imán turístico.

La figura reproducida en piedra también había vuelto rica a la mujer que la poseía.

Las murallas de Tebas

Además de sus atributos físicos, Friné era «una diosa de los juegos de palabras y el pensamiento práctico», según Ateneo, quien registra además que era posiblemente la mujer artífice de su propio éxito más rica de su tiempo.

Acumuló tanta riqueza que se ofreció a financiar la reconstrucción de las murallas de Tebas, que habían sido destruidas por Alejandro Magno en 336 a.C.

Pero exigió que las palabras «Destruido por Alejandro, restaurado por Friné la cortesana» se inscribieran en las paredes.

La idea de que una mujer -y encima una cortesana- reconstruya lo que Alejandro Magno había destruido era tan perturbadora para los patriarcas de la ciudad que prefirieron quedarse con las ruinas.

¿Y el juicio?

Hespérides había desnudado a Friné frente al jurado.

La cortesana estaba ahí porque, como contó Ateneo, «durante las festividades Eleusinas y las de Poseidón, a la vista de todos los panhelénicos se quitaba el manto, se soltaba la cabellera y entraba en el mar».

Los misterios de Eleusis era el más famoso de los ritos religiosos secretos de la antigua Grecia. Así imaginó el pintor polaco del siglo XIX a Friné durante el festival.

Si la estaban acusando de profanar el festival con su ofrenda, Hespérides les estaba mostrando el medio con el que había cometido el crimen.

Era un cuerpo tan perfecto que únicamente podía ser obra de los dioses, argumentó. Sería una falta de respeto a ellos privar al mundo de esa obra divina.

¿Cómo iban a condenar a una mujer que era tan hermosa que representaba a la diosa Afrodita?

«…y consiguió que los jueces sintieran un respeto reverencial hacia la ministra y sierva de Afrodita, concediendo por piedad religiosa que no se le diera muerte», dice Ateneo.

La verdad es que la historia del juicio de Friné ha sido recreada con base en escasos pasajes de escritos de la época y relatos de autores que no estuvieron presentes.

Se sabe que el juicio tuvo lugar y que el discurso de Hespérides en su defensa fue uno de los más admirados en la antigüedad, pero de él sobreviven apenas un puñado de fragmentos.

Hay incluso dudas sobre la causa, aunque no el cargo, y otra versión del final, en la que Friné misma, con toda su ropa puesta, habla con cada uno de los miembros del jurado y los convence de su inocencia.

Nada de eso impidió que el dramático litigio inspirara varias obras de arte, desde pinturas como las que adornan este artículo y varios otros, hasta esculturas de artistas como el estadounidense Albert Weine.

Poetas como Charles Baudelaire, Francisco de Quevedo y Rainer Maria Rilke escribieron pensando en ella, el francés Camille Saint-Saëns creó una ópera que lleva su nombre, «Friné», y el italiano Mario Bonnard dirigió una película sobre la cortesana.

Un espléndido legado del juicio, a pesar de que no tengamos pruebas más allá de cualquier duda fundada de la veracidad de los hechos.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Dalia Ventura

Sociedad/Cultura/Historia/Arte/Grecia/Mujer

 

Encierro y salud mental, ¿cómo es la vida de los refugiados en la isla de Samos?

Esto es algo que he recibido en la fecha; y me siento obligado moralmente porque cuando hablamos de los millones de desplazados en el mundo; los gobiernos y en este caso la U.E. en particular, los sigue tratando como parias….Mil disculpas. Gracias a quien lo lea y difunda. Saludos cordiales.

Tres psicólogas de nuestro equipo de salud mental de MSF explican porqué el nuevo centro es otro símbolo del rechazo total a las personas refugiadas y de su derecho a solicitar asilo.

Nuevo centro de asilo para refugiados en Samos, Grecia.MSF/Evgenia Chorou

COMPARTIR 

Por Eva Papaioannou, Eva Petraki y Betty Siafaka, psicólogas que forman el equipo de salud mental de MSF en la isla de Samos, Grecia.

El 18 de septiembre, la Unión Europea y el gobierno de Grecia inauguraron un nuevo centro para solicitantes de asilo en un lugar remoto llamado Zervou, en la isla griega de Samos. No cabe duda de que este nuevo centro solo deshumanizará y marginará aún más a personas que buscan protección en la Unión Europea (UE).

Se han gastado millones de euros en la construcción de esta instalación que cuenta con vallas de alambre de púas de grado militar y sistemas de vigilancia avanzados. Todo esto para detener a personas cuyo único “delito” es buscar seguridad y estabilidad. Además de los rechazos masivos de solicitudes de asilo, este nuevo centro es otro símbolo del rechazo total a las personas refugiadas y de su derecho a solicitar asilo

Desde hace meses, las y los pacientes en nuestra clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Samos acuden a sus citas con el temor de que se les encierre en el nuevo centro, sintiéndose completamente abandonados e indefensos.

Para quienes sobrevivieron a la tortura, el nuevo centro altamente controlado no solo significará la pérdida de libertad, sino también revivir las experiencias traumáticas del pasado.

La mayoría de nuestras y nuestros pacientes de salud mental en Samos presentan síntomas de depresión y trastorno de estrés postraumático. Entre abril y agosto de 2021, un sorprendente 64 por ciento de nuevos pacientes que llegaron a nuestra clínica de salud mental presentaron pensamientos suicidas, y el 14 por ciento estaban en riesgo real de suicidio.

Como psicólogas que trabajamos con las personas que están en la primera línea de las políticas migratorias más estrictas de Europa, diariamente atestiguamos el deterioro de su bienestar físico y mental. La apertura del nuevo campo-prisión cambia la identidad colectiva de las personas refugiadas, su autoestima e imagen: su dignidad. Europa les está destrozando.

msb91421_samos_grecia_nuevo_centro_asilo_prision_msf.jpg

Stephen Cornish, director general de MSF Suiza, observa el nuevo campo-prisión construido en la isla de Samos, Grecia.Stephen Cornish, director general de MSF Suiza, observa el nuevo campo-prisión construido en la isla de Samos, Grecia. © MSF/Evgenia Chorou

¿Qué quieren que le digamos a un joven que, aunque no ha cometido ningún delito, se ve obligado a permanecer encerrado en un centro parecido a una cárcel?

Uno de nuestros pacientes, un joven de 19 años de Malí, que lleva dos años atrapado en Samos, fue obligado a abandonar su casa hace unos años porque estaba siendo torturado. Comenzó su viaje a Europa con la esperanza de una vida mejor y un lugar seguro.

Pero ahora experimenta una frustración extrema y duda de su propia existencia. Sus preocupaciones por el nuevo centro ya han provocado una serie de reacciones psicoemocionales. ¿Por cuánto tiempo más podrá verse a sí mismo soportando todo este dolor y frustración?

Cuando le preguntamos qué le gustaría tener, su respuesta es: “Mi libertad. Hasta ahora fui un refugiado, ahora también voy a ser un prisionero”.

La incertidumbre, el desprecio total por la vida humana y la falta de protección efectiva para las personas solicitantes de asilo, plantean serias preguntas que las autoridades griegas o europeas no responden. ¿Cuál es el resultado de todo esto? Los síntomas depresivos y de estrés de nuestras y nuestros pacientes se deterioran cada día.

Felicite*, una paciente psiquiátrica en nuestra clínica desde febrero de 2021, es una sobreviviente de la mutilación genital femenina, un matrimonio infantil forzado a los 14 años y violencia física y sexual extrema durante muchos años por parte de su esposo, 30 años mayor que ella. Es una víctima reconocida de la trata de personas, y ahora lleva dos años en Samos.

Su solicitud de estatus como refugiada ya ha sido rechazada en dos ocasiones, por lo que no tiene acceso a los servicios básicos que se brindan dentro del campo, como los alimentos. Lleva cuatro meses esperando una nueva decisión sobre su posterior solicitud de asilo.

Se pregunta, con razón: «¿Me moriré de hambre?».

Para las personas que sufren estas violentas políticas migratorias, la apertura de este nuevo centro marca un “final”: el final del sentido de la vida, de su paciencia, de cualquier libertad rudimentaria que tuvieran. El fin de cualquier oportunidad de participar en actividades “normales”, como ir a pasear por la playa o a la plaza con sus hijos, o al supermercado de la ciudad.

Nos avergonzamos de Europa y de los valores que dice tener, que no parecen aplicarse a nuestras y nuestros pacientes aquí en Samos.

¿Qué tan fácil sería cambiar esta narrativa y dar un nuevo significado a la vida de cientos de personas que buscan protección internacional en Europa, si hubiera voluntad política y respeto por la dignidad humana?

msb91399_samos_grecia_msf-staff_conversacion_refugiado_campo.jpg

Director general de MSF Suiza (derecha), habla con Ali Al Ahmed (centro), un sirio de 30 años que vive en el campo de refugiados de Vathy en Samos desde noviembre de 2019.Director general de MSF Suiza (derecha), habla con Ali Al Ahmed (centro), un sirio de 30 años que vive en el campo de refugiados de Vathy en Samos desde noviembre de 2019. © MSF/Evgenia Chorou

Como psicólogas, todos los días escuchamos las singulares trayectorias personales de las víctimas; admiramos su capacidad de resiliencia y estamos para brindarles un espacio seguro, para permitirles apoyarse en alguien y compartir sus miedos y ansiedades sobre lo que ya sucedió y lo que les depara en el futuro.

Pero mientras se repitan los mismos errores y las mismas políticas que han creado este sufrimiento, no podremos ayudar realmente a estas personas. Simplemente nos quedaremos aquí y continuaremos enseñando a nuestras y nuestros pacientes a sobrevivir. No a vivir ni a cerrar sus heridas, solo a sobrevivir.

Para poder ayudar eficazmente a nuestras y nuestros pacientes, Europa y Grecia primero deben garantizar alternativas dignas a los campos, permitir el acceso a un procedimiento de asilo justo y digno, y garantizar una atención sanitaria adecuada y adaptada a las necesidades de las personas que huyen de la violencia, los conflictos y el trauma.

* El nombre ha sido cambiado.

El juicio de Agnódice por «seducir a sus pacientes» provocó una rebelión de mujeres en la antigua Grecia.

Estaba entre la espada y la pared. Tenía que demostrarles que estaban equivocados, revelándose la verdad… aunque hacerlo significaba la muerte.

Corría el siglo IV a.C. y Agnódice estaba en el banquillo de los acusados. Un grupo de médicos había presentado cargos en su contra argumentando que seducía a las mujeres que eran sus pacientes, y peor, que hasta había violado a dos, penetrándolas.

El veredicto del Consejo del Areópago había sido «culpable».

No le quedaba más remedio. Agnódice levantó la túnica y, sin necesidad de palabras, les dejó saber que era mujer, no hombre, como había hecho creer.

Sabía que la revelación sería considerada como un delito peor que haber seducido o hasta violado a sus pacientes.

En la facultad de Medicina de la Universidad de París Descartes está inmortalizado en piedra el momento en el que Agnódice se desnuda en el Areópago.

«¡Una mujer, practicando medicina!», exclamaron algunos, como escupiendo las palabras.

Les había dado la razón perfecta para ejecutarla.

El crimen

Esa razón era la misma por la que sus pacientes la habían preferido.

Era un secreto guardado por ella y aquellos a quienes había ayudado pues en esa época estaba prohibido que las mujeres practicaran medicina.

No siempre había sido así.

No mucho antes de que Agnódice decidiera dedicarse a la partería, la práctica era considerada como una profesión honorable en la civilización griega.

Una de las célebres parteras era Fanáreta, la madre del filósofo Sócrates (470-399 a.C.).

Sócrates

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La madre de Sócrates, el primer filósofo moral de la tradición ética occidental del pensamiento, era una célebre partera.

Y aunque el contemporáneo más famoso de Sócrates, Hipócrates (460-380 a.C.), el padre de la medicina moderna, no admitía mujeres en su escuela primaria de medicina en su isla natal de Cos, al parecer sí les permitía estudiar temas obstétricos y ginecológicos en sus otras instalaciones de enseñanza.

Sin embargo, los atenienses poderosos no veían con buenos ojos que las matronas acumularan tan impresionante gama de conocimientos y talentos en un campo relacionado con la reproducción de sus herederos.

Así que decidieron prohibir que las mujeres practicaran la partería y la medicina, so pena de muerte.

Fue un golpe terrible, no solo para las comadronas que se quedaron sin medios de subsistencia, sino también para las mujeres cuyos partos, sin la guía de una partera, a menudo terminaban en desastre.

Timidez

La Grecia antigua era una sociedad que valoraba mucho la modestia femenina, y eso hizo que la transición de las matronas a los médicos varones no fuera fácil.

Mujeres griegas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La modestia era muy valorada, así que la idea de que fueran hombres los que examinaran a las mujeres no fue bien recibida.

A pesar de los avances de la medicina introducidos por Hipócrates y de la voluntad de los hombres recién entrenados para hacerse cargo del cuidado de las mujeres, estas se negaron rotundamente a permitir que los médicos las examinaran o ayudarán en el momento de dar a luz.

Desde el punto de vista de los doctores, las mujeres eran criaturas obstinadas, sin interés en su propio tratamiento o salud y responsables por el número cada vez mayor de muertes relacionadas con el parto.

Sin embargo, lo que demostró la osadía de Agnódice fue que todo ese sufrimiento podría haberse evitado si no se hubiese prohibido la partería.

Ella

Agnódice quería estudiar medicina y practicar partería desde pequeña. Cuando le cerraron las puertas por ser mujer, se cortó el cabello, se puso ropa de hombre y se fue de Atenas a Alejandría a estudiar con uno de los seguidores de Hipócrates.

Herófilo de Calcedonia en "A Medicina Científica" (1906) del artista portugués José Maria Veloso Salgado

Herófilo de Calcedonia, que aparece en esta pintura del artista portugués José Maria Veloso Salgado en el extremo derecho con una mano levantada y la otra en el cuerpo en el que está trabajando, fue maestro de Agnódice creyendo que era hombre.

Fue nada menos que el primer anatomista, Herófilo de Calcedonia (335-280 a.C.), cofundador de la legendaria escuela de medicina en Alexandria, quien le impartió su sabiduría médica sin saber que era mujer.

Tras su regreso a Atenas, ya graduada, Agnódice trató de atender un parto particularmente difícil.

La mujer se negaba a dejarse ver por los médicos, a pesar de su agonía. Desesperada por ayudar, Agnódice levantó su túnica para revelar sus pechos; al verlos, la paciente, aliviada, le permitió ayudarla.

Agnódice

FUENTE DE LA IMAGEN – WELLCOME COLLECTION

Mostrar quién era realmente le permitió salvar la vida de la mujer y su bebé.

El secreto de Agnódice se difundió rápidamente entre las mujeres y su práctica creció tanto que los otros médicos se molestaron.

Por eso empezaron a hacer correr el rumor de que seducía y corrompía a las esposas de otros hombres, y levantaron falsos testimonios para acusarla de violación sexual con penetración a dos pacientes.

Volvamos al juicio

Era indudable que Agnódice había violado la ley, y quienes estaban presentes en el juicio sabían cuál era el castigo.

Pero un gran obstáculo lo impidió: una multitud furiosa de mujeres atenienses acaudaladas, a quienes Agnódice había ayudado, entre ellas esposas de médicos y políticos que la habían acusado, exigieron su liberación.

Sin ella, afirmaron, muchas de ellas estarían muertas o morirían en el futuro.

Si ejecutaban a Agnódice, declararon, «todas moriremos con ella».

La rebelión resultó no solo en la liberación de Agnódice sino también en la anulación de la ley que prohibía a las mujeres practicar la medicina, siempre y cuando solo trataran a pacientes del mismo género.

Antes de irnos, es importante señalar que esta es una de las varias historias que siempre ha sido, y probablemente siempre será, un misterio histórico.

Algunos eruditos creen firmemente que es un hecho histórico, mientras que otros creen que pertenece al reino de los mitos y las leyendas.

Probablemente nunca sabremos cuál es la verdad.

Imagen de portada: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Dalia Ventura

Historia/Grecia/Salud