Electrocución y palizas: los horrorosos castigos impuestos a ucranianos en las ciudades capturadas por Rusia.

Andriy observó con ansiedad cómo los soldados rusos conectaban su móvil a su computadora, tratando de restaurar algunos archivos. Andriy, un director de marketing de 28 años, intentaba irse de Mariupol.

Había borrado todo lo que pensaba que un soldado ruso podría usar en su contra, como mensajes de texto sobre la invasión rusa de Ucrania o fotos de la devastación en su ciudad causada por semanas de bombardeos incesantes.

Pero en Mariupol, un puerto alguna vez bullicioso en el sur de Ucrania, el internet fue cortado como parte del asedio impuesto por Rusia, y Andriy no pudo eliminar algunas de sus publicaciones en las redes sociales.

Recordó los primeros días de la guerra, cuando compartió algunos mensajes y discursos anti rusos del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. «Estoy jodido», pensó.

Los soldados, dijo Andriy, ya habían puesto en él su atención.

La «filtración»

Ese día, a principios de mayo, cuando se unió por primera vez a las colas para lo que se conoce como «filtración», el proceso de escrutinio de civiles que desean abandonar el territorio ocupado por Rusia, uno de los soldados notó su barba.

Inmediatamente supuso que era una señal de que Andriy era un combatiente del regimiento Azov de la ciudad, una antigua milicia que tenía vínculos con la extrema derecha.

«¿Son usted y su brigada los que están matando a nuestros muchachos?», le preguntaron a Andriy. Él respondió que nunca había servido en el ejército, comenzó a trabajar directamente después de graduarse, pero «no querían escucharlo».

Cuando los soldados revisaron su teléfono, recurrieron a sus puntos de vista políticos y le preguntaron su opinión sobre Zelensky.

Andriy, con cautela, dijo que Zelensky estaba «bien», y uno de los soldados quiso saber qué quería decir con eso. Andriy le dijo que Zelensky era un presidente más, no muy diferente a los que le habían precedido, y que en realidad no le interesaba mucho la política.

«Bueno», respondió el soldado, «deberías decir que no te interesa la política».

Se quedaron con el teléfono de Andriy y le dijeron que esperara afuera. Se encontró con su abuela, madre y tía, que habían llegado con él para el proceso en Bezi Menne, un pequeño pueblo al este de Mariupol.

Ya les habían dado un documento que les permitía salir. Unos minutos más tarde, dijo Andriy, se le ordenó ir a una tienda de campaña donde los miembros del servicio de seguridad de Rusia, el FSB, estaban realizando más controles.

Cinco oficiales estaban sentados detrás de un escritorio, tres con pasamontañas. Le mostraron a Andriy un video que había compartido en Instagram de un discurso que había dado Zelensky el 1 de marzo.

Con este había una leyenda escrita por Andriy: «Un presidente del que podemos estar orgullosos. ¡Váyanse a su casa con sus buques de guerra!»

Uno de los oficiales habló primero. «Nos dijiste que eres neutral en política, pero apoyas al gobierno nazi», recuerda Andriy que le dijeron. «Me golpeó en la garganta. Básicamente, comenzó la golpiza».

Andriy mirando su teléfono

Los soldados descubrieron que Andriy había compartido discursos del presidente Zelensky después de conectar su teléfono a su computadora.

Igual que a Andriy, a Dmytro le confiscaron el teléfono en un puesto de control cuando intentaba salir de Mariupol a finales de marzo.

Dmytro, un profesor de historia de 34 años, dijo que los soldados encontraron la palabra «ruscista», un juego de palabras entre «Rusia» y «fascista», en un mensaje a un amigo. Los soldados, me dijo Dmytro, lo abofetearon y patearon, y «todo porque usé esa palabra».

Dmytro dijo que lo llevaron, con otras cuatro personas, a una estación de policía en el pueblo de Nikolsky, también un punto de filtración.

«El oficial de más alto rango me golpeó cuatro veces en la cara», señaló. «Parecía ser parte del procedimiento».

Sus interrogadores dijeron que maestros como él estaban difundiendo propaganda pro ucraniana. También le preguntaron qué pensaba sobre «los eventos de 2014», el año en que Rusia anexó la península de Crimea y comenzó a apoyar a los separatistas prorrusos en Donetsk y Luhansk.

Él respondió que el conflicto se conocía como la guerra ruso-ucraniana. «Dijeron que Rusia no estaba involucrada y me preguntaron si estaba de acuerdo en que era, de hecho, una guerra civil en Ucrania», cuenta.

Los oficiales revisaron su teléfono nuevamente y esta vez encontraron una foto de un libro que tenía la letra H en su título. «¡Te atrapamos!», le dijeron los soldados a Dmytro.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirma que su guerra en Ucrania es un esfuerzo por «desnazificar» el país, y los soldados, afirmó Dmytro, creían que estaba leyendo libros sobre Hitler.

A la mañana siguiente, Dmytro fue trasladado con dos mujeres a una prisión en Starobeshevo, un pueblo controlado por los separatistas en Donetsk.

Contó 24 personas en la celda de cuatro literas. Después de cuatro días y otro interrogatorio detallado, finalmente fue liberado y llegó al territorio controlado por Ucrania. Semanas después, aún no sabe qué pasó con sus compañeras de celda.

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De vuelta al interior de la tienda en Bezi Menne, Andriy se fijó en otras dos personas con las manos atadas a la espalda, que habían quedado en un rincón mientras los agentes se enfocaban en él.

«Empezaron a golpearme mucho más fuerte», me dijo Andriy, «en todas partes». En un momento, después de un golpe en el estómago, sintió que estaba a punto de desmayarse. Consiguió sentarse en una silla.

«Me preguntaba qué sería mejor», contó, «perder el conocimiento y caer o tolerar más el dolor».

Al menos, pensó Andriy, no lo habían enviado a otro lugar, lejos de su familia. Funcionarios ucranianos señalan que se cree que miles de personas han sido enviadas a centros de detención y campamentos establecidos en áreas controladas por Rusia durante la filtración.

En casi todos los casos, sus familiares no saben dónde están detenidos ni por qué. «Estaba muy enojado por todo», afirmó Andriy, «pero, al mismo tiempo, sé que podría haber sido mucho peor».

Su madre trató de entrar a la tienda, pero los oficiales la detuvieron. «Estaba muy nerviosa. Más tarde dijo que le habían dicho que mi ‘reeducación’ había comenzado», dijo Andriy, «y que no debería preocuparse».

Su calvario, me contó, continuó durante dos horas y media. Incluso lo obligaron a hacer un video que decía «¡Gloria al ejército ruso!», una burla a «¡Slava Ukraini!», el eslogan ucraniano.

La pregunta final, señaló Andriy, era si había «comprendido sus errores» y «obviamente respondí que sí».

Mientras lo liberaban, los oficiales trajeron a otro hombre, que anteriormente había servido en el ejército de Ucrania y tenía varios tatuajes.

«Inmediatamente lo empujaron al suelo y comenzaron a golpearlo», dijo Andriy. «Ni siquiera hablaron con él».

Andryi

«Incluso trato de justificar el proceso de alguna manera. Trato de convencerme de que hay algo de lógica», dijo Andriy sobre la filtración.

Las autoridades ucranianas dicen que las fuerzas rusas y los separatistas respaldados por Rusia han llevado a cabo filtraciones en los territorios ocupados como un intento de establecer los posibles vínculos de los residentes con el ejército, las fuerzas del orden e incluso el gobierno local, mientras las fuerzas invasoras intentan restaurar los servicios y la infraestructura.

Los hombres en edad de pelear son un objetivo particular, los revisan en busca de signos en el cuerpo que puedan sugerir el uso reciente de armas, como en los dedos y los hombros.

Los registros al desnudo son comunes, dicen los testigos, incluso para las mujeres. Oleksandra Matviychuk, directora del Centro para las Libertades Civiles, un grupo de derechos humanos con sede en Kiev, afirmó que el proceso, incluso cuando no es violento, es «inhumano».

«No hay necesidad militar para esto… Están tratando de ocupar el país con una herramienta que yo llamo ‘inmenso dolor de la gente civil’. Te preguntas: ‘¿Por qué tanta crueldad? ¿Para qué?'»

La «jaula»

Maksym, un trabajador siderúrgico de 48 años, contó que lo obligaron a desnudarse mientras los oficiales en Bezi Menne revisaban incluso las costuras de su ropa.

Le preguntaron si pertenecía al regimiento de Azov o si era simpatizante de los nazis -él negó serlo- y por qué quería dejar Mariupol.

«Contesté: ‘En realidad, eres tú quien está en suelo ucraniano'». Uno de los oficiales, que dijo que eran todos rusos, reaccionó golpeando a Maksym con la culata del arma en el pecho. Se cayó.

«Apoyé la cabeza en el suelo, agarrándome las costillas. No podía levantarme», señaló. «Fue muy doloroso respirar».

Lo llevaron a lo que describió como una «jaula», donde estaban recluidos otros.

Notó que un hombre, un levantador de pesas, tenía un tatuaje de Poseidón, el dios griego, con un tridente.

Los soldados, dijo Maksym, pensaron que era el escudo de armas de Ucrania. «Él les explicó, pero no entendieron».

A los detenidos en la «jaula» no se les dio agua ni comida, y tuvieron que orinar en un rincón frente a todos, me dijo Maksym.

En un momento, exhausto, trató de dormir en el suelo. Un oficial entró y lo pateó en la espalda, obligándolo a ponerse de pie.

Llevaban a las personas para interrogarlas y, cuando regresaban, «ves que la persona había sido golpeada», indicó Maksym. Vio a una mujer de unos 40 años acostada con dolor, aparentemente después de recibir un golpe en el estómago.

Un hombre, que parecía tener alrededor de 50 años, tenía un labio sangrante y moretones rojos en el cuello. Maksym creía que había sido estrangulado. Nadie en la «jaula» preguntó o dijo nada entre sí. Tenían miedo de que los oficiales del FSB pudieran disfrazarse de prisioneros.

Después de unas cuatro o cinco horas, Maksym fue liberado y se le permitió salir de Mariupol. Días después, llegó a un lugar seguro en territorio controlado por Ucrania y fue a un hospital para tratar el dolor persistente en su pecho. El diagnóstico: cuatro costillas rotas.

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Yuriy Belousov, quien dirige el Departamento de Guerra en la oficina del fiscal general de Ucrania, afirmó que su equipo había recibido denuncias de tortura e incluso asesinatos durante la filtración.

«[Parece ser] una política rusa diseñada de antemano y bastante bien preparada», me dijo. «Definitivamente no es un solo caso o [algo] hecho por un militar local».

Reconoció que era difícil verificar los casos o estimar la escala de la violencia. Las autoridades ucranianas no pueden llevar a cabo investigaciones en los territorios ocupados y la mayoría de las víctimas se muestran reacias a compartir sus historias, preocupadas de que sus familiares en Mariupol puedan ser atacados si se revela su identidad.

«Usaron electricidad. Casi muero»

Vadym, de 43 años, quien solía trabajar en una empresa estatal en Mariupol, dijo que fue torturado en Bezi Menne en marzo.

Los soldados separatistas habían interrogado a su esposa después de descubrir que había puesto «me gusta» a la página del ejército ucraniano en Facebook y de haber restaurado un recibo en su teléfono de una donación que les había hecho.

«Traté de defenderla», señaló, «pero fui derribado». Se levantó, pero fue golpeado una vez más. Un patrón, dijo, que sucedió una y otra vez.

Cuando los soldados rusos se dieron cuenta de dónde trabajaba, llevaron a Vadym a otro edificio. Allí, Vadym dijo que los soldados separatistas le preguntaron «cosas estúpidas» y comenzaron a golpearlo.

«Usaron electricidad. Casi muero. Me caí y me atraganté con los empastes dentales que se habían salido de mis dientes», indicó Vadym.

Vomitó y se desmayó. «Estaban furiosos. Cuando recuperé el conocimiento, me dijeron que limpiara todo y continuaron dándome descargas eléctricas».

La tortura, dijo Vadym, solo se detuvo después de que intervinieron los oficiales rusos. Llevaron a cabo otra ronda de interrogatorios antes de finalmente liberarlo.

Cuando Vadym salió del edificio, vio que se llevaban a una mujer joven, que había sido identificada durante el proceso como secretaria judicial.

«Le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y le ataron las manos», indicó Vadym. «Su madre estaba de rodillas, rogando que no se llevaran a su hija».

Traslados a Rusia

La liberación de Vadym vino con una condición: tendría que ir a Rusia. Aproximadamente 1,2 millones de personas en Ucrania, incluidos miles de residentes de Mariupol, han sido enviadas a Rusia en contra de su voluntad desde que comenzó la invasión en febrero, según funcionarios ucranianos.

Rusia niega que esté llevando a cabo una deportación masiva, lo que constituiría un crimen de guerra según el derecho internacional humanitario, y dice que simplemente está ayudando a quienes quieren irse. Ucrania rechaza esta afirmación.

Algunos de los enviados a Rusia han logrado escapar a otros países e incluso regresar a Ucrania. Cuántos, no está claro.

Vadym, con la ayuda de sus amigos, se mudó a otro país europeo; no quería revelar la ubicación exacta. Había perdido parte de su visión, me dijo, y los médicos dijeron que era el resultado de heridas en la cabeza por la golpiza.

«Me siento mejor ahora, pero la rehabilitación llevará mucho tiempo». Le pregunté qué pensaba sobre la filtración. «Separan a las familias. Están desapareciendo personas», dijo. «Es puro terror».

El Ministerio de Defensa de Rusia no respondió a varias solicitudes de comentarios sobre las acusaciones. El gobierno ruso ha negado previamente que esté cometiendo crímenes de guerra en Ucrania.

Andriy

Andriy cuenta que un soldado ruso le dijo a su madre que estaba pasando por una «reeducación».

Andriy y su familia se establecieron en Alemania, después de haber sido obligados también a ir a Rusia. Mirando al pasado, cree que las fuerzas de ocupación parecían estar usando la filtración para mostrar su «poder absoluto».

Los soldados, afirmó, actuaban como si fuera un «tipo de entretenimiento», algo para «satisfacer su propio ego».

Le hablé de otra ucraniana que había conocido, una ingeniera jubilada de 60 años llamada Viktoriia. Me contó que un soldado se enteró de que había agregado una bandera ucraniana a su foto de perfil en Facebook, y el mensaje «Ucrania por encima de todo».

Señaló que él la apuntó con su arma y la amenazó: «¡Te pondré en el sótano hasta que te pudras!» Luego la pateó, dijo. Viktoriia no podía entender por qué había actuado así. «¿Qué hice? ¿Qué derecho tenían ellos?»

Andriy afirmó que no podía explicar tal comportamiento. «Incluso trato de justificar el proceso de alguna manera. Trato de convencerme de que hay algo de lógica».

Pero, agregó, «no hay lógica».

Algunos nombres fueron cambiados para proteger identidades.

Con información adicional de Illia Tolstov; fotografías de Janne Kern.

Imagen de portada:

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Zaporiyia. Por Hugo Bachega. 21 de junio 2022.

Conflicto Rusia-Ucranica/Guerra/Denuncias/Torturas/Desplazados

Las hijas de Vladimir Putin: cómo viven Katerina y María tras la «cortina de hierro».

Las sanciones occidentales contra las dos jóvenes son la respuesta a los crímenes de guerra presuntamente cometidos por su padre en Ucrania. Se sabe poco de ellas aparte de que se benefician del poder y la influencia del presidente en la vida financiera rusa.

Si deseas conocer otros aspectos de esta entrada; cliquea por favor donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Poco se sabe sobre las hijas del presidente de Rusia, Vladimir Putin. Pocas veces se filtraron fotografías de su intimidad y las noticias sobre sus vidas privadas, y especialmente sobre sus patrimonios financieros, son silenciadas por el Kremlin.

Pero las dos hijas del líder ruso, quien apenas habló de ellas públicamente, están a punto de ser sancionadas por la Unión Europea y Estados Unidos como parte de la presión internacional para que Rusia finalice su guerra contra Ucrania.

Hablamos de Katerina Tikhonova, de 37 años, y de su hermana menor, María Vorontsova, de 36, ambas hijas de Lyudmila Putina, la exesposa de Putin que trabajó como asistente de vuelo de la aerolínea estatal Aeroflot. Putin y Lyudmila se divorciaron en 2013.

María Vorontsova, nacida en 1985 en Leningrado -como se llamaba San Petersburgo en la era soviética-, se sabe que se graduó del Departamento de Medicina Fundamental de la Universidad Estatal de Moscú.

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Vladimir Putin siempre fue muy reservado sobre su vida personal. «La sociedad tiene derecho a saber cómo viven las figuras públicas. Pero incluso en este caso, hay un límite: la vida privada, que nadie tiene derecho a traspasar. Siempre me desagradaron los que, con sus narices infectadas y sus fantasías eróticas, irrumpen en los asuntos privados de otras personas», dijo en 2008.

Desde entonces, solamente en dos ocasiones Putin habló de sus hijas. «Ellas estudiaron solo en universidades rusas. Estoy orgulloso de ellas. Continúan estudiando y trabajando», reconoció en 2015. Dos años más tarde se informó que Putin dijo: «Mis hijas están involucradas en la ciencia y en la educación. No interfieren en nada, incluida la política. Viven normalmente».

María Vorontsova

De la hija mayor, María Vorontsova, nacida en 1985 en Leningrado -como se llamaba San Petersburgo en la era soviética-, se sabe que se graduó del Departamento de Medicina Fundamental de la Universidad Estatal de Moscú en 2011 y forjó una carrera en endocrinología, según The New York Times.

En marzo, María Vorontsova se separó del empresario holandés Jorrit Faassen.

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Según el diario británico The Daily Mail, María se convirtió en endocrinóloga pediátrica y una de las principales expertas en enanismo de Rusia.

Desde 2019 es copropietaria de Nomenko, que participa en un proyecto de inversión mayoritariamente privado de Rusia en atención médica valorado en US$634 millones. Uno de los accionistas de su compañía es uno de los mejores amigos de Putin, Nikolai Shamalov, accionista del Banco Rossiya, que EEUU describe como el banco personal de la élite rusa.

maria katerina putin

En marzo María Vorontsova se separó del empresario holandés Jorrit Faassen, según informó el periodista ruso exiliado Sergey Kanev, ex editor del sitio de investigaciones sobre política rusa The Insider. Hasta entonces, había vivido con su marido en la provincia de Holanda Meridional (Países Bajos), y se desconoce su paradero actual.

maria katerina putin

Katerina Tikhonova, de 37 años, y de su hermana menor, María Vorontsova, de 36 años, ambas hijas de Lyudmila Putina, la exesposa de Putin que trabajó como asistente de vuelo de la aerolínea estatal Aeroflot.

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Katerina Tikhonova

maria katerina putin

Katerina Vladimirovna nació en 1986 en Dresde (Alemania) y renunció a utilizar el apellido Putin para llevar el de su abuela materna, Yekaterina Tikhonovna Shkrebneva. Es bastante conocida como bailarina acrobática y tiene una pasión por el rock and roll acrobático, informó The Washington Post.

«Su amor por el baile de rock era tan profundo que también se desempeñó como vicepresidenta de expansión y marketing en la Confederación Mundial de Rock and Roll (WWRC), el organismo que organiza competencias en la disciplina en todo el mundo», informó la revista Newsweek.

Actualmente Katerina es subdirectora del Instituto de Investigación Matemática de Sistemas Complejos en la Universidad Estatal de Moscú y dirige proyectos financiados con fondos públicos de inteligencia artificial. Se cree que siempre le fue bien en términos financieros porque cuenta con el apoyo de algunos oligarcas amigos del presidente ruso.

Katerina Vladimirovna nació en 1986 en Dresde (Alemania) y renunció a utilizar el apellido Putin para llevar el de su abuela materna, Yekaterina Tikhonovna Shkrebneva.

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Los asesores de Katerina en la Universidad Estatal incluyen a cinco miembros del círculo íntimo de Putin, incluidos dos ex oficiales de la KGB -el servicio secreto soviético- que acompañaron al ahora presidente en su misión en Dresde y la conocieron cuando era una niña.

Entre los inversores de los proyectos de Katerina se encontraba Kirill Shamalov, dueño de una importante compañía de gas y petroquímica rusa, e hijo de Nikolai Shalamov. Katerina se casó con Kirill en 2013, aunque se cree que se separaron antes de 2018.

Cuando se conoció la existencia de Katerina, la agencia estadounidense Reuters calculó con la ayuda de analistas financieros que ella amasaba una fortuna de más de US$ 2.000 millones. En 2015 se dijo que poseía una lujosa residencia en Biarritz (Francia) valorada en casi US$4 millones.

maria katerina putin

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¿Tiene Vladimir Putin dos hijos más?

Muchos informes, basados en fuentes del Kremlin, aseguran que el presidente ruso tiene una tercera hija, producto de una relación posterior a su divorcio de Lyudmila. Se trataría de Luiza Rozova, una joven de 18 años que nunca ha sido reconocida formalmente por el presidente ruso.

Luiza es hija de la limpiadora convertida en multimillonaria Svetlana Krivonogikh, de 45 años, copropietaria de un importante banco ruso y una de las mujeres más ricas de Rusia, que nunca comentó las afirmaciones de que Luiza es hija de Putin.

La cuenta de Instagram de Rozova, que tenía 84.000 seguidores, dejó de publicar en noviembre de 2021, cuando empezaron a surgir las primeras sospechas de un ataque ruso a Ucrania, lo que provocó la sospecha de que Putin la había silenciado.

Otros informes occidentales afirmaron que el presidente ruso mantuvo durante años una relación con Alina Kabaeva, una gimnasta olímpica rusa, ganadora de decenas de medallas de competencias internacionales, que una vez fue apodada como «la mujer más flexible de Rusia».

Muchos rusos consideraron a Alina como la razón del divorcio de Putin con Lyudmila. El presidente y Alina fueron fotografiados juntos varias veces (en 2015 se la retrató embarazada, lo que generó rumores de que tuvo un hijo de Putin) y ella habló públicamente de un hombre al que «ama mucho».

Imagen de portada: Gentileza de CEDOC

FUENTE RESPONSABLE: Dario Silva D´andrea. Editor de Breaking New Editorial Perfil.

Ucrania/Rusia/Putin/Guerra en Ucrania/María Vorontsova/Katerina Tikhonova/Sanciones/Unión Europea.

 

 

 

4 inventores que se arrepintieron de sus creaciones (y que están detrás de las armas más letales de la historia).

Inventar algo único y que cambie el curso de la historia de la humanidad debe ser de los sentimientos más satisfactorios que pueden existir.

Es cosa de imaginarse la complacencia de quienes estuvieron detrás de creaciones tan brillantes como la rueda, el hormigón, la máquina a vapor o internet.

Sin embargo, no todas las invenciones tienen fines exclusivamente beneficiosos para el mundo; hay algunas que, a decir verdad, han dejado un saldo trágico y macabro.

Y algunos de los genios detrás de esos temibles hallazgos han terminado atormentados por su conciencia.

Aquí te contamos las historias de cuatro de ellos que, muchas veces sin medir el poder destructivo de sus creaciones, terminaron engendrando algunas de las armas más letales de la historia.

1. Robert Oppenheimer, el «padre de la bomba atómica»:

No hubo otro científico más vinculado a la creación y al uso de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial que Robert Oppenheimer.

El físico teórico estadounidense fue el director del Proyecto Manhattan, que consiguió desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Robert Oppenheimer

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Robert Oppenheimer fue el director científico del Proyecto Manhattan.

Esta fue detonada en el desierto de Nuevo México —en una operación llamada «Trinity»— el 16 de julio de 1945, menos de un mes antes de que se lanzaran las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, donde se estima que murieron entre 150.000 y 250.000 personas.

Oppenheimer, una figura compleja y carismática, se había dedicado a estudiar los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos los electrones, los positrones y los rayos cósmicos.

Pero el conflicto bélico que se vivía por esos años en el mundo hizo que su vida profesional tomara otro rumbo.

Así, luego de que Albert Einstein le enviará una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, advirtiéndole del peligro que amenazaba a toda la humanidad si los nazis se convertían en los primeros en fabricar una bomba atómica, la idea de crear un arma nuclear a nivel gubernamental en Estados Unidos se volvió prioridad.

Y quien lideró ese proceso fue, justamente, Oppenheimer. Rápidamente comenzó a buscar un proceso para la separación del uranio-235 del uranio natural y a determinar la masa crítica necesaria para fabricar dicha bomba.

Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

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Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Entre otras cosas, se le instruyó establecer y administrar un laboratorio para llevar a cabo esta tarea. Y, en 1943, eligió la meseta de Los Álamos, en Nuevo México.

«Oppenheimer ocupó un puesto de inmensa responsabilidad y fue llevado al límite», explica a BBC Mundo el historiador especialista en armas nucleares, Alex Wellerstein.

«Estuvo involucrado en decisiones clave sobre el diseño de las bombas atómicas, y estuvo personalmente involucrado en las decisiones sobre cómo se usarían estas bombas; instó a que se usaran en contra de ciudades y estaba en el comité que tomó decisiones sobre dónde se lanzarían las bombas exactamente», agrega.

Pero más tarde, Oppenheimer expresaría en repetidas ocasiones su pesar por el fallecimiento de las miles de víctimas en Hiroshima y Nagasaki.

Incluso, dos meses después de la explosión de las bombas, renunció a su cargo. 

Desde 1947 hasta 1952 fue asesor de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos desde donde abogó por el control internacional del poder nuclear para evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentista entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Vista aérea de Hiroshima poco después de que explotara la bomba atómica.

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Vista aérea de Hiroshima, en Japón, poco después de que explotara la bomba atómica.

Además, se opuso fuertemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito. Debido a sus polémicas declaraciones públicas —que le sumaron varios enemigos— se le retiraron sus credenciales de seguridad y se le acabó despojando de su influencia política.

«A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Oppenheimer estaba bastante amargado y lamentaba muchas cosas. El área de su arrepentimiento siempre se centró en estos fracasos de la posguerra. 

Lamentó no haber tenido éxito con sus ambiciones de control de armas y haber sido incapaz de frenar el aumento de grandes arsenales de varios megatones», dice Wallerstein.

Luego de la explosión de las bombas, Oppenheimer declararía que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita: «Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos».

Oppenheimer junto a Leslie Groves

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Oppenheimer junto a Leslie Groves, alto mando a cargo del Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica.

Muchos historiadores han interpretado estas palabras como un sentimiento de culpa respecto de su letal creación. Para otros, como Wellerstein, tiene más que ver con el asombro ante algo «más allá de este mundo», como son las armas nucleares.

Con todo, a Oppenheimer siempre se le recordará (y conocerá) como el «padre de la bomba atómica».

2. Arthur Galston y el agente naranja:

El fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston, nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Arthur Galston

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA DE LA UNIVERSIDAD DE YALE

Arthur Galston nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Su área de estudio se centraba en las hormonas vegetales y en los efectos de la luz en el desarrollo de las plantas.

En eso estaba cuando experimentó con un regulador del crecimiento de plantas, llamado ácido triyodobenzoico (TIBA). El científico descubrió que este componente podría estimular la floración de la soja y hacerla crecer más rápidamente.

Sin embargo, también advirtió que, si se aplica en exceso, el compuesto haría que la planta perdiera sus hojas.

Pero los hallazgos de Galston no quedaron reducidos solo al mundo vegetal.

En el contexto de la Guerra de Vietnam —ocurrida entre los años 1955 y 1975— otros científicos los utilizaron para crear el agente naranja, un poderoso herbicida que tenía como objetivo eliminar selvas y cosechas que podrían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Avión lanza agente naranja en Vietnam

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones de agente naranja para destruir cultivos en Vietnam.

Así, desde 1962 a 1970 las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones del herbicida para destruir cultivos y exponer las posiciones y rutas de movimiento de sus enemigos.

Ante esto, Galston se vio profundamente afectado y alertó a las autoridades y al mundo en repetidas ocasiones del enorme daño ambiental que estaba causando el agente naranja. Luego, acusó que el herbicida también presentaba un riesgo para los humanos.

El componente más peligroso del Agente Naranja es la dioxina, un contaminante que puede permanecer en el medio ambiente por décadas y que, entre otras cosas, puede causar cáncer, malformaciones en el desarrollo fetal, problemas de infertilidad y atacar los sistemas nervioso e inmune.

Las advertencias de Galston y otros científicos llevaron a que el gobierno de Estados Unidos ordenara un estudio toxicológico. A la luz de los resultados, el presidente de ese momento, Richard Nixon, ordenó la detención de la fumigación del agente naranja.

Niños con malformaciones por el agente naranja

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El agente naranja provocó serios daños a la salud de los afectados y problemas en el desarrollo fetal, como malformaciones, de muchos niños.

Más tarde, el biólogo vegetal diría: «Solía ​​pensar que uno podría evitar involucrarse en las consecuencias antisociales de la ciencia simplemente no trabajando en ningún proyecto que pudiera tener fines malignos o destructivos. 

He aprendido que las cosas no son tan simples y que casi cualquier hallazgo científico puede pervertirse o deformarse bajo las presiones sociales».

También aseguró que el agente naranja fue «un mal uso de la ciencia».

«La ciencia está destinada a mejorar la suerte de la humanidad, no a disminuirla, y su uso como arma militar me pareció desaconsejable», agregó.

3. Mijaíl Kalashnikov, creador del fusil AK-47:

Fue el diseñador de una de las armas más reconocidas del planeta: el fusil semi automático AK-47.

Míjail Kalashnikov

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Poco antes de su muerte, Míjail Kalashnikov confesó que tenía un «dolor espiritual insoportable».

En 1947, el ruso Míjail Kalashnikov creó este fusil sencillo, resistente y confiable que se convirtió en el arma de rigor de los ejércitos soviético y ruso, así como de decenas de otros países.

El AK-47 también fue un símbolo de revolución alrededor del mundo; estuvo en acción en los campos de batalla de Angola, Vietnam, Argelia y Afganistán. También fue compañero de ejércitos rebeldes en América Latina, como de las FARC y ELN en Colombia.

Grupos palestinos lo utilizaron con frecuencia y hay una célebre foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo.

La relativa simplicidad del diseño hizo que su manufactura fuera barata y su mantenimiento en el campo de batalla sencillo. Se convirtió en el fusil de asalto de mayor uso en el mundo y, según los cálculos, acumula más muertes que las bombas atómicas.

Bin Laden sosteniendo el rifle

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Esta foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo dio vueltas al mundo.

Aunque a lo largo de su vida Míjail Kalashnikov expresó pocos remordimientos por su mortífero invento — «duermo profundamente», dijo una vez— , poco antes de su muerte confesó que tenía un «dolor espiritual insoportable».

En una carta al jefe de la iglesia ortodoxa rusa a la cual asistía (que fue filtrada por medios rusos un mes después de su muerte), dijo que se sentía responsable de las millones de muertes causadas por su fusil fusil.

«Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta insoluble. Si mi rifle privó a la gente de la vida, ¿puede ser que yo… un cristiano y un creyente ortodoxo, ¿tuvieron la culpa de sus muertes?», se preguntó.

«Cuanto más vivo —escribió—, más se me clava esta pregunta en la cabeza y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión».

4. Alfred Nobel y la dinamita:

En diciembre de 1896, dos jóvenes ingenieros suecos se llevaron la sorpresa de su vida al abrir el testamento de su admirado Alfred Nobel, quien los dejó a cargo de emplear la mayor parte de su fortuna con el fin de crear una entidad para celebrar el avance de la humanidad.

Alfred Nobel

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Alfred Nobel creó la dinamita.

Siguiendo las instrucciones del maestro, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist dieron vida a la Fundación Nobel, que estableció premios anuales por los méritos alcanzados en física, química, medicina y fisiología, literatura y paz mundial; a los que en 1969 se les sumó la economía.

Este último deseo de Nobel no es al azar y tiene una contundente razón detrás. Se dice que, en el ocaso de sus días, le atormentaba la idea de la muerte y destrucción que la aplicación de sus inventos había generado.

Y es por eso que decidió legar gran parte de su fortuna a la creación de la fundación.

Décadas antes, el químico, ingeniero, escritor e inventor sueco había creado la dinamita.

dinamita nobel

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Nacido en el lecho de una familia de ingenieros, Nobel trabajó con su padre en la fabricación de explosivos. Pero en 1864 vivió una trágica experiencia que marcó su vida, cuando su hermano menor y otras cuatro personas murieron en una explosión de nitroglicerina.

Dos años después, en 1866, Nobel desarrolló un método que permitía manipular con seguridad el inestable explosivo líquido. Para reducir su volatilidad, mezcló nitroglicerina con un material poroso absorbente, creando así la dinamita.

Esta invención le dio una fama y una riqueza inmensa a su inventor, y dio inicio a una nueva era en la construcción… pero también en la destrucción.

Pues no pasó mucho tiempo para que comenzara a utilizarse con fines bélicos.

El testamento de Alfred Nobel.

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El testamento de Alfred Nobel.

Así, se aplicó como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares, causando cientos de miles de muertes.

Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en su casa de San Remo, Italia, habiendo firmado su testamento final que sentó las bases para lo que se convertiría en el premio internacional más prestigioso en pro del avance del hombre.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo Por Fernanda Paúl – Noviembre 2021

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