Investigación revela lo que pudo haberles dado a los humanos modernos una ventaja sobre los neandertales.

El equipo alemán del Instituto Max Planck identificó una mutación genética que desencadenó la creación más rápida de neuronas en el cerebro del Homo sapiens.

(CNN) – A partir del estudio de cráneos fosilizados, los científicos saben que el tamaño del cerebro de un neandertal era el mismo, si no un poco más grande, que el de un humano moderno. Sin embargo, los investigadores saben poco sobre el desarrollo del cerebro de los neandertales porque el tejido blando no se conserva bien en el registro fósil.

Ahora, un intrigante estudio publicado el 8 de septiembre ha revelado una diferencia potencial que puede haber dado a los humanos modernos, u Homo sapiens, una ventaja cognitiva sobre los neandertales, los homínidos de la Edad de Piedra que vivieron en Europa y partes de Asia antes de extinguirse hace unos 40.000 años.

Científicos del Instituto Max Planck de Biología y Genética de Células Moleculares en Dresden, Alemania, dijeron que han identificado una mutación genética que desencadenó la creación más rápida de neuronas en el cerebro del Homo sapiens. La variante neandertal del gen en cuestión, conocida como TKTL1, difiere de la variante humana moderna en un aminoácido.

“Hemos identificado un gen que contribuye a hacernos humanos”, dijo el autor del estudio Wieland Huttner, profesor y director emérito del instituto.

Cuando las dos versiones del gen se insertaron en embriones de ratones, el equipo de investigación descubrió que la variante humana moderna del gen resultó en un aumento en un tipo específico de… célula que crea neuronas en la región de la neocorteza del cerebro. Los científicos también probaron las dos variantes genéticas en embriones de hurón y tejido cerebral cultivado en laboratorio a partir de células madre humanas, llamadas organoides, con resultados similares.

El equipo razonó que esta capacidad de producir más neuronas probablemente le dio al Homo sapiens una ventaja cognitiva no relacionada con el tamaño general del cerebro, lo que sugiere que los humanos modernos tienen “más neocórtex con el que trabajar que el antiguo neandertal”, según el estudio publicado en la revista Science.

“Esto nos muestra que aunque no sabemos cuántas neuronas tenía el cerebro de Neanderthal, podemos suponer que los humanos modernos tienen más neuronas en el lóbulo frontal del cerebro, donde la actividad TKTL1 es más alta, que los Neandertales”, explicó Huttner.

“Ha habido una discusión sobre si el lóbulo frontal de los neandertales era o no tan grande como el de los humanos modernos“, agregó.

“Pero no tenemos que preocuparnos porque (a partir de esta investigación) sabemos que los humanos modernos deben haber tenido más neuronas en el lóbulo frontal… y creemos que eso es una ventaja para las capacidades cognitivas“.

Hallazgo “prematuro”

Alysson Muotri, profesora y directora del Programa de Células Madre y Centro de Arquealización de la Universidad de California en San Diego, dijo que si bien los experimentos con animales revelaron “una diferencia bastante dramática” en la producción de neuronas, la diferencia fue más sutil en los organoides. No participó en la investigación.

“Esto solo se hizo en una línea celular, y dado que tenemos una gran variabilidad con este protocolo de organoides cerebrales, sería ideal repetir los experimentos con una segunda línea celular“, dijo por correo electrónico.

También era posible que la versión arcaica del gen TKTL1 no fuera exclusiva de los neandertales, anotó Muotri. La mayoría de las bases de datos genómicas se han centrado en los europeos occidentales, y es posible que las poblaciones humanas de otras partes del mundo compartan la versión neandertal de ese gen.

“Creo que es bastante prematuro sugerir diferencias entre la cognición humana moderna y la neandertal”, dijo.

Los hallazgos arqueológicos en los últimos años han sugerido que los neandertales eran más sofisticados de lo que podrían sugerir las representaciones de la cultura pop de hombres de las cavernas brutales. Nuestros parientes antiguos sabían cómo sobrevivir en climas fríos y cálidos y usaban herramientas complejas. También hacían hilo, nadaban y creaban arte.

El coautor del estudio y genetista Svante Pääbo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, fue pionero en los esfuerzos para extraer, secuenciar y analizar el ADN antiguo de los huesos de neandertal.

Su trabajo condujo al descubrimiento en 2010 de que los primeros humanos se cruzaron con los neandertales. Posteriormente, los científicos compararon el genoma del neandertal con los registros genéticos de los humanos vivos de hoy para ver cómo nuestros genes se superponen y difieren: TKTL1 es solo una de las docenas de diferencias genéticas identificadas, mientras que algunos genes compartidos pueden tener implicaciones para la salud humana.

Imagen de portada:EL CRÁNEO DE UNA MUJER NEANDERTAL (HOMO NEANDERTHALENSIS) ENCONTRADO EN FORBES’ QUARRY EN GIBRALTAR.

FUENTE RESPONSABLE: Futuro 360°. 13 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Neandertales/Historia/Universidad de California.

 

 

 

 

Las civilizaciones más antiguas de la historia.

HAY VIDA MÁS ALLÁ DE GRECIA

Los primeros imperios que prosperaron se forjaron a lo largo de ríos imponentes y nos dejaron grandes muestras de su imponencia.

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Algo nos separa irremediablemente de todas aquellas personas que vivieron hace tanto tiempo que, en lugar de gente real, parecen simples mitos. Es difícil sentir empatía por civilizaciones que pasaron a la historia mucho antes de que nuestros antepasados más remotos nacieran. La historia antigua está ahí, recordándonos cuánto de antiguo es nuestro mundo, y nos asomamos a ella con curiosidad y lejanía. Generalmente, siempre nos acercamos a la misma historia: Roma, Grecia y Fenicia, pero antes de ellos hubo otros, igual de fascinantes. La historia de la humanidad ha querido que los primeros imperios que prosperaron se forjaran a lo largo de ríos imponentes, del Tigris y el Éufrates al Nilo o el Amarillo, y que colapsaran debido a las irremediables guerras. Por suerte, durante el tiempo que existieron nos dejaron grandes muestras de su imponencia, y algunos inventos que a día de hoy nos siguen sirviendo.

Sumeria

Mucho se ha hablado de Sumeria, uno de los imperios más fascinantes de todos los tiempos. La región que se formó entre los ríos Tigris y Éufrates sigue en vuelta en un halo de misterio que ha propiciado algunas historias ‘magufas’ sobre extraterrestres. Pero fue mucho más que eso. A los sumerios se les atribuye la invención de la escritura, la rueda, la primera obra literaria de la humanidad (‘La epopeya de Gilgamesh’), la fascinante puerta de Istar, muchos relatos religiosos ‘reutilizados’ después e, incluso, la guardería más antigua y el primer chiste de la historia: «Algo que nunca ha ocurrido desde tiempos inmemorables; una mujer joven no se tiró un pedo sobre las rodillas de su marido». 

No siguió una continuidad única, sino que pueblos como los asirios, los babilónicos o los acadios formaron todos parte de la historia de Mesopotamia

Pese a todo ello y, sorprendentemente, quizá por su misterio, el imperio mesopotámico nunca ha gozado de tanta popularidad como los griegos o los egipcios. Quizá porque 5.000 años de diferencia son tantos que nuestros cerebros no pueden ni siquiera concebirlo y, quizá, porque no siguió una continuidad única, sino que pueblos como los asirios, los babilónicos o los acadios formaron todos parte de la historia de Mesopotamia.

Acadia

Aunque los sumerios aportaron tanto a la humanidad, las luchas entre sus diferentes ciudades-estado acabaron debilitándolos, provocando la llegada de los acadios y su rey Sargón (que hablaban una lengua que podía asemejarse al hebreo y el árabe). Asimilaron la cultura, religión y muchas costumbres de la primera civilización de la historia, y a cambio aportaron algunas novedades como su lengua. Los sumerios pudieron seguir autogobernándose, pero subordinados al rey acadio. Podríamos decir que los sumerios inventaron y los acadios perfeccionaron, unificando lo que sí sería el primer gran imperio, hace más de 4.000 años.

El Antiguo Egipto

Egipto es un don del Nilo, diría Heródoto. Por supuesto, no podía faltar la cultura que nació a orillas de este río. Poco se puede decir que no se haya dicho ya de esta fascinante civilización de la que siguen descubriéndose cosas. La complejidad de sus enterramientos, sus dioses, sus faraones y, en general, su riqueza histórica que terminó con Cleopatra y la picadura de un áspid. Quizá una de las cosas más peculiares de Egipto es, como, a lo largo de 3.000 largos años los que formaron parte de su imperio se sintieron siempre unificados en una historia común.

Menfis fue capital del Antiguo Egipto.

La Antigua China

Otra cuna de la humanidad, también nacida a orillas de un río, en este caso el Amarillo. Las primeras dinastías (Xia, Shang, Zhou) surgieron hace aproximadamente unos 5.000 o 6.000 años y se funden entre la historia y el mito, pues no quedan muchos registros históricos. Como suele suceder en la historia del ser humano, al mismo tiempo que los sumerios, ellos inventaron su propia escritura y después difundieron a otras zonas cercanas como Japón o Corea.

El Imperio Aqueménida

Menos antiguo que los anteriores, pero igual de excelso. El primer (y más extenso) de los imperios de los persas se extendió por multitud de estados: desde Irán a Egipto, pasando por Irak, Turkmenistán, Afganistán, Uzbekistán, Turquía, Rusia, Chipre, Siria, Líbano, Israel, Palestina e incluso Grecia. Debía su nombre a la dinastía que lo gobernó, fundada por un personaje semilegendario que, según identificaba Platón, habría sido hijo de Perseo y Andrómeda (antepasados de los persas en la mitología griega).

Bajorrelieve de piedra en la antigua ciudad de Persépolis, Irán, capital del imperio aqueménida.

El imperio como tal fue fundado por Ciro el Grande, cuando conquistó Media en el 550 a.C. e independizó Persia, y alcanzó su máximo apogeo durante el reinado de Darío el Grande. Pasó a la posteridad, sobre todo por su condición de rival de los antiguos griegos, especialmente durante los períodos de las Guerras Médicas y las campañas de Alejandro Magno, que terminaron con él.

Imperio Jemer

Todavía nos queda Angkor para visitar las ruinas de lo que fue el imperio que se desarrolló en lo que es hoy el sudeste asiático (Camboya especialmente, pero también parte de Tailandia, Laos, Vietnam, Birmania y Malasia). Heredero de la cultura india y surgido en el siglo VII, su población practicaba el hinduismo brahmánico y su líder fundador fue el rey Jayavarman II, que se declaró a sí mismo ‘chakravartin’ (algo así como ‘rey del mundo’).

Siem Reap (Cambodia), 29 11 2020.- Tourists visit Angkor Wat temple in Siem Reap province, Cambodia, 29 November 2020. According to local ?media reports, Cambodian Government has granted NagaCorp a 50-year lease on land for a theme park project south of the Angkor Wat complex, which attracts about five million tourists each year. (Camboya) EFE EPA MAK REMISSA

Tuvo un esplendor cultural y arquitectónico palpable en la ciudad sagrada de Angkor, aunque su decadencia sigue siendo un misterio (se habla desde cambio climático a enfermedades), pero finalmente entró en declive en el siglo XV.

Imagen de portada: Antiguo palacio asirio. (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. Por Ada Nuño. 16 de septiembre 2022.

Historia/Civilizaciones antiguas

 

 

Israel recuperó una histórica y millonaria moneda tras años de búsqueda.

Patrimonio cultural

La moneda forma parte la historia de Israel y le demandó más de dos décadas poder hallar en dónde estaba oculta.

Una moneda valiosísima regresa a Israel, como parte de su patrimonio cultural recuperado. Demandó 20 años de complejas investigaciones por todo el mundo para poder ser hallada. Luego de un periodo de luchas y reclamos judiciales, Israel logró que la valiosa moneda regrese a su poder. Así como hace poco un museo del Reino Unido restituyó piezas a varios países de oriente.

Israel buscó durante 20 años por todo el mundo esta moneda del 69 D.C. (Foto: Gentileza The Jerusalem Post)

Una moneda antiquísima, de las que solo quedan cuatro ejemplares

«Una pieza preciada de la historia finalmente se va a casa«, dijo un funcionario estadounidense en la ceremonia que marcó el inicio del regreso de esa moneda tan valorada por Israel.

Su historia se remonta a casi 2.000 años de historia. Es una pequeña moneda de plata, pero su valor excede sobradamente el elemento en el que está hecha. Se trata de un shekel, acuñada durante una revuelta judía en el inicio de nuestra era. Se estima, alrededor del año 69 D.C. (después de Cristo).

La moneda, que se guardaba como un tesoro, ya que solo hay cuatro como ella, fue saqueada en el año 2002. La búsqueda comenzó cuando Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) se enteró por informantes confiables que los palestinos habían tomado la moneda de un tesoro desenterrado en el Valle de Ella, al sur de Jerusalén.

La moneda estaba por ser subastada en los Estados Unidos (Foto: Gentileza The Denver Post)

Una tenaz y paciente búsqueda de 20 años

Comenzó ese mismo año (2002) una investigación que siguió el rastro de la moneda del Valle de Ella por varios continentes. En sus expedientes acumulados durante dos décadas, la IAA dice que la moneda pasó por mercados ilícitos de antigüedades en Israel, Jordania y el Reino Unido. Parecía perdida hasta que un golpe de suerte, permitió recuperar su rastro final. Apareció en un catálogo para la venta en una subasta al otro lado del mundo. En una agencia de Denver Colorado, en los Estados Unidos. Era el año 2017 y la autoridad israelí de antigüedades debió correr contra reloj para frenar esa subasta.

La IAA alertó a Investigaciones de Seguridad Nacional (ISN) de Estados Unidos. La ISN intervino e impidió la subasta. La moneda, ese pequeño shekel 1,5 cm de diámetro quedó bajo custodia. Luego, la investigación y el reclamo de Israel, logró que la pequeña moneda pasara a depender de la custodia de la Unidad de Tráfico de Antigüedades (ATU) del Fiscal de Distrito de Manhattan.

Allí, en la ciudad de Nueva York, se obtuvo una orden judicial para repatriar la moneda basada en información de informantes en cinco países junto con la ayuda de autoridades en Europa y Medio Oriente.

La moneda fue entregada este lunes en una ceremonia en la oficina del fiscal de distrito de Manhattan a la que asistieron funcionarios estadounidenses e israelíes, incluido el embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan.

Hoy nos unimos a nuestros socios para devolver una pieza increíblemente rara de la historia de Israel, la moneda de un cuarto de shekel, un símbolo de independencia de la época de la presencia romana en lo que ahora es el Israel moderno”, fueron las palabras al recuperar la moneda.

La moneda recuperada por Israel es una de solo 4 existentes en la actualidad (Foto: Gentileza The Jerusalem Post)

La moneda de plata, grabada con motivos judíos, es una de las cuatro de su tipo que se sabe que existen.

La acuñación de tal moneda fue «de hecho, una declaración de independencia de los judíos en la tierra de Israel, una declaración contra el poderoso imperio que se les presentó», dijo el responsable de la agencia de antigüedades de Israel

El levantamiento culminó con la destrucción de Jerusalén y el segundo templo judío por parte de los romanos en el año 70 después de Cristo. El cuarto de shekel se acuñó para ese momento.

La moneda vale más de un millón de dólares. Pero su real importancia patrimonial para Israel es muchísimo mayor.

Imagen de portada: Gentileza BBC

FUENTE RESPONSABLE: A24. Por Roberto Adrián Maidana. 13 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Israel/Museos/Historia

Muziris, el gran puerto comercial de India con una colonia romana que desapareció de los mapas.

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En la Antigüedad hubo numerosos viajeros occidentales que llegaron a la India y la exploraron, como Megástenes, que la recorrió en el siglo III a.C. enviado como embajador por Seleuco I Nicátor al imperio Maurya de Chandragupta. Es posible que para esa época los griegos ya estuvieran comerciando con una ciudad situada un poco más al sur, en la costa de Malabar, llamada Muziris.

Durante mucho tiempo se supo de Muziris solo por los relatos de las fuentes antiguas, tanto en sánscrito como en latín y griego, hasta que excavaciones arqueológicas realizadas en 2020 cerca de la localidad de Pattanam sacaron a la luz restos de una antigua ciudad portuaria que los investigadores identifican con Muziris.

Esta identificación viene avalado por el hallazgo en el lugar de varios objetos de origen romano, como un anillo-sello de ágata muy similar al que empleaba el emperador Augusto, una cabeza de una estatuilla grecorromana y piezas de cerámica del Mediterráneo, el Mar Rojo, el Mar Arábigo, la Bahía de Bengala y el Mar de la China Meridional.

Muziris, al suroeste de la India, en el mapa de los lugares mencionados en el Periplo del Mar Eritreo | foto PHGCOM en Wikimedia Commons

Porque según las fuentes en Muziris había establecida una colonia permanente de ciudadanos romanos, comerciantes y soldados. Habrían sido estos los que habrían acortado el nombre original del lugar, denominado Mucharipattanam o Muciripattanam, al latinizado Muziris.

En el Periplo del Mar Eritreo, una obra compuesta en la segunda mitad del siglo I d.C. por un autor anónimo, donde se detallan la navegación y el comercio entre puertos egipcios y romanos con la costa del Mar Rojo, África Oriental y la India, se describe la localización de la ciudad:

…luego vienen Naura y Tyndis, los primeros mercados de Damirica, y después Muziris y Nelcynda, que ahora son de primera importancia. Tyndis es del Reino de Celebothra; es un pueblo a la vista del mar. Muziris, en el mismo reino, abunda en barcos enviados allí con cargamentos de Arabia, y por los griegos; está situada en un río, distante de Tyndis por el río y el mar 500 estadios, y río arriba desde la orilla 20 estadios…

Periplo del Mar Eritreo, 53-54

Barcos mercantes romanos | foto dominio público en Picryl

En el Periplo también se cuenta que la ciudad debía su prosperidad al comercio y los barcos que llegaban del norte de la India y del Imperio Romano. Los productores locales llevaban la pimienta negra de las colinas al puerto y la apilaban en almacenes para esperar la llegada de los mercaderes romanos.

Igualmente recoge que se enviaban partidas especiales de grano a lugares como Muziris, entregas que se cree estaban destinadas a los romanos residentes, quienes necesitaban el grano para complementar la dieta local a base de arroz.

Entrada al yacimiento de Muziris | foto Vinayaraj en Wikimedia Commons

Plinio el Viejo en su Historia Natural califica a la ciudad como el mercado más cercano de la India. Desde allí llegaban a Roma especias como la pimienta negra, piedras semipreciosas, perlas, diamantes, zafiros, marfil, seda china y conchas de tortuga. Los comerciantes romanos llevaban a Muziris en sus barcos monedas de oro, tejidos multicolores, sulfuro de antimonio, vidrio, vino y coral, cobre, estaño y plomo, entre otras mercaderías.

Sin embargo en época de Plinio la ciudad ya había perdido su puesto privilegiado en el comercio con Roma, debido sobre todo a la presencia de piratas.

Para los que se dirigen a la India, Ocelis (en el Mar Rojo) es el mejor lugar de embarque. Si el viento, llamado Hippalus (Monzón del suroeste), sopla, es posible llegar en cuarenta días al mercado más cercano de la India, llamado Muziris. Este, sin embargo, no es un lugar muy deseable para el desembarco, a causa de los piratas que frecuentan sus alrededores, donde ocupan un lugar llamado Nutrias; ni, de hecho, es muy rico en artículos de mercancía. Además, el camino que se dirige a la navegación está a una distancia considerable de la costa, y las cargas tienen que ser transportadas en barcos, ya sea para cargar o descargar. En el momento en que escribo estas páginas, el nombre del rey de este lugar es Celebothras.

Plinio el Viejo, Historia Natural VI-26.104

En la Tabula Peutingeriana, una copia medieval del siglo XIII de un mapa de carreteras romano que se conserva en la Biblioteca Nacional de Austria, aparece Muziris perfectamente señalado, con un gran lago detrás. Junto a la ciudad un dibujo de una construcción está señalado como Templ(um) Augusti, esto es, Templo de Augusto. Ello indicaría la presencia de una colonia romana.

Muziris y el templo de Augusto en la Tabula Peutingeriana | foto Konrad Miller en Wikimedia Commons

Quienes sostienen esta hipótesis, avalada por la Tabula, indican que un gran número de ciudadanos (mercaderes) romanos debían pasar meses en la región a la espera de condiciones favorables para el viaje de vuelta al Imperio.

A partir del siglo V d.C. el comercio romano empezó a decaer, hasta la desaparición del Imperio de occidente. Muziris se recuperó de ese duro golpe y buscó otras vías de comercio con persas, chinos y luego también árabes.

La colonia romana fue diluyéndose lentamente hasta asimilarse completamente a la población local. En el año 1341 una gran inundación encenagó el puerto y terminó por cegarlo. Sin posibilidad de salida al mar, Muziris fue abandonada, se convirtió en una ciudad fantasma, y desapareció de todos los mapas conocidos.

Pero en el año 1983 apareció un gran tesoro de monedas romanas a unos 6 kilómetros de la actual ciudad de Pattanam. Luego, las excavaciones iniciadas en 2007 comenzaron a sacar a la luz un gran número de artefactos. Hugh y Colleen Gantzer, que visitaron el yacimiento en 2010 encontraron un almacén lleno de sacos con fragmentos de ánforas cuidadosamente etiquetados: jarras de cerámica que habían contenido vino, aceite de oliva y trigo. Esto apuntaba a una gran población de expatriados con gustos mediterráneos.

Según los Gantzer los romanos habían llegado por la pimienta, y con ellos también comerciantes judíos. La tradición cristiana sitúa al apóstol Santo Tomás en Muziris, a donde habría llegado en un barco comercial en el año 52 d.C., y a quien los residentes judíos habrían dado la bienvenida. 

Curiosamente varios himnos atribuidos a Efrén el Sirio, en códices de los siglos VIII y IX, mencionan que los restos de Tomás fueron llevados a Edesa (la actual Sanliurfa, en Turquía) desde la India por un mercader. En la cercana localidad de Kottekkavu hay una iglesia de Santo Tomás, donde se dice que el apóstol fundó la primera iglesia cristiana de la India.

Objetos de origen mediterráneo encontrados en las excavaciones de Pattanam | foto Vinayaraj en Wikimedia Commons

En cualquier caso a los historiadores indios les trae sin cuidado que Pattanam sea o no Muziris. Rajan Gurukkal, por ejemplo, opina que Muziris no era más que una colonia de comerciantes del Mediterráneo. La abundancia de material procedente del Mediterráneo sugiere que los comerciantes llegaban aquí aprovechando los vientos favorables del monzón y regresaban aprovechando los siguientes tras breves estancias. Pero sería incorrecto decir que era un puerto sofisticado en un entorno urbano.


Fuentes

Wilfred H. Schoff, ed., The Periplus of the Erythraean Sea | Plinio el Viejo, Historia Natural | Hugh & Colleen Gantzer, Muziris: Bustling heart of the Malabar spice coast during the Roman rule | Duane W. Roller, Ancient Geography: The Discovery of the World in Classical Greece and Rome | Wikipedia

Imagen de portada: Mercado en India, en un cuadro de Edwin Lord Weeks (1889) | foto dominio público en Wikimedia Commons.

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 13 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología submarina/Ciencia/Historia.

 

‘Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas’: el hallazgo de una pieza clave de la cultura maya.

Antes de la pandemia, se descubrieron las ruinas de Sak Tz’i’, un reino mesoamericano pequeño pero influyente, en una finca del sur de México. Este verano los arqueólogos volvieron a excavarlas.

CHIAPAS, México — En una mañana luminosa y llena de bichos de principios del verano, Charles Golden, antropólogo de la Universidad de Brandeis, atravesó la hierba, que le llegaba hasta las rodillas, de una finca agrícola en lo profundo del Valle de Santo Domingo, una región poco poblada, con matorrales espesos y una selva casi impenetrable. Solo el sonido estridente, entre un rugido y un ladrido, de los monos aulladores atravesaban el incesante llamado de apareamiento de las cigarras. “Estamos llegando a lo que queda de la dinastía Sak Tz’i’”, dijo Golden.

Golden se acercó a una valla de alambre que delimitaba un pastizal, luego pasó por debajo del alambre y observó el panorama que se desdoblaba: las ruinas de Sak Tz’i’, un asentamiento maya de al menos 2500 años de antigüedad. A lo largo de unas 40 hectáreas de enredaderas enmarañadas y tierra gruesa, había reminiscencias de una grandeza perdida: montones de roca colosales y escombros que habían sido templos, plazas, salas de recepción y un imponente palacio en terrazas.

Justo delante estaban los restos de un complejo de plataformas que habían formado la ciudadela. En su mejor momento, estaba dominada por una pirámide de 14 metros de altura en la que podrían haber estado enterrados los miembros de la familia real. En el lugar en el que se encontraban la pirámide y varias residencias de la élite había muros derribados de piedra cortada. 

Golden observó que en la entrada de la pirámide probablemente había una hilera de esculturas independientes en relieve, llamadas estelas, la mayoría de las cuales estaban ahora entre los escombros o habían sido removidas y movidas por ladrones.

Hacia el sureste, observó un callejón lleno de escombros: era un campo de juego de pelota desgastado por el tiempo, de 107 metros de largo y cinco metros de ancho con lados inclinados. El juego, un acontecimiento religioso que simbolizaba la regeneración, requería que los jugadores mantuvieran en alto una pelota de goma maciza utilizando únicamente las caderas y los hombros. 

Cerca de allí, en medio de lo que había sido un conjunto de centros ceremoniales, había un amasijo de piedras donde los plebeyos se reunían para las celebraciones públicas y los reyes celebraban la corte. Golden señaló el antiguo patio, ahora convertido en un montón de piedras. “Desde este lugar”, dijo, “los gobernantes de Sak Tz’i’ trataban de dirigir a sus súbditos —con éxito o no— y participaban en la política en un panorama en el que varios reinos luchaban por el control”.

Una zona colapsada de una pirámide en Sak Tz’i’, probablemente causada por saqueadores que alteraron la estructura.

Charles Golden, a la derecha, antropólogo de la Universidad de Brandeis, con otros integrantes del equipo arqueológico excavando un sitio que pudo haber sido un monumento.

A small square delineated with bright orange string encompasses a small pile of moss-covered rocks. Several men work around the square, wearing rain boots, jeans and T-shirts.

Pequeño y rudimentario, Sak Tz’i’ —Perro Blanco, en el lenguaje de las antiguas inscripciones mayas— a veces fue aliado, por momentos vasallo y en ocasiones enemigo de varios de los actores regionales más grandes y poderosos, incluyendo Piedras Negras, en la actual Guatemala, y Bonampak, Palenque, Toniná y Yaxchilán, en el actual Chiapas. La dinastía floreció durante el periodo Clásico de la cultura maya, del 250 al 900 d. C., cuando la civilización alcanzó sus mayores logros en arquitectura, ingeniería, astronomía y matemáticas.

Por razones que aún no están claras, Sak Tz’i’ y cientos de otros asentamientos fueron abandonados y regiones enteras quedaron desiertas durante el siglo IX. Aunque los descendientes siguen viviendo en la región, los caprichos de la naturaleza abrocharon los muros de los templos, los ladrones de tumbas desmontaron las pirámides y un dosel selvático cada vez más espeso ocultó las plazas y calzadas. Sak Tz’i’ fue borrada de la memoria.

Los estudiosos no empezaron a buscar pruebas físicas del reino hasta 1994, cuando los epigrafistas que leían una estela —encontrada un siglo antes en una excavación en Guatemala— se dieron cuenta de que un glifo describía la captura de un rey de Sak Tz’i’ en el año 628 d. C.

Hace tres veranos, un equipo de investigadores y trabajadores dirigidos por Golden y Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, exploraron el pastizal y descubrieron los restos de decenas de estelas de piedra, utensilios de cocina y el cadáver de una mujer de mediana edad que había muerto al menos 2500 años antes. 

La datación por radiocarbono indicó que el yacimiento, al que los investigadores llamaron Lacanjá Tzeltal en honor a una comunidad moderna cercana, fue probablemente colonizado hacia el 750 a. C. y ocupado hasta el final del periodo Clásico. Tal vez lo más importante es que Golden y Scherer consideraron que esa finca había sido una —si no la— capital de la dinastía Sak Tz’i’.

Simon Martin, conservador del Museo Penn de la Universidad de Pensilvania, que no participó en el proyecto, dijo que las pruebas aportadas por los dos investigadores y sus colegas constituían un argumento sólido de que Lacanjá Tzeltal fue la verdadera Sak Tz’i’ o, al menos, una sede de la dinastía durante parte de su historia.

“Los cadáveres desechados de los monumentos saqueados en este sitio coinciden con algunos de los que anteriormente se atribuían a Sak Tz’i’”, dijo, “mientras que el descubrimiento de un nuevo monumento encargado por un gobernante de Sak Tz’i’ es igualmente revelador”.

El vendedor de carnitas

Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, cuyo trabajo tiene que ver principalmente con restos humanos, en su laboratorio de campo en Chiapas

Golden, de 50 años, y Scherer, de 46, llevan colaborando en los remansos de la Mesoamérica histórica desde finales de la década de 1990. Fueron los primeros arqueólogos en documentar sistemas de fortificaciones recién descubiertos en los yacimientos mayas del Clásico Tardío de Tecolote, en 2003, y Oso Negro, en 2005, ambos en Guatemala.

“La división del trabajo se reduce realmente a nuestras áreas de especialización”, dijo Golden, quien se encarga de organizar los datos geográficos, la cartografía y la teledetección con drones. Scherer analiza los huesos humanos y todo lo relacionado con la dieta, los isótopos y los enterramientos.

Alto, elegante y gracioso, Golden nació en Chicago, y de joven quedó cautivado por los artefactos del Museo del Instituto Oriental. “Me aterrorizaban las momias, no podía estar en la misma sala que ellas”, dijo. “Pero también me deslumbraron las piezas de la Puerta de Istar de Babilonia y las demás reliquias de Mesopotamia. Fue impresionante ver fragmentos reales de lugares de los que había oído hablar en la Biblia”.

Golden estudió arqueología en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, pero la lección más importante que aprendió, dijo, fue como pasante de verano en una excavación en Belice en 1993. Había estado cavando un pozo de prueba cuando sacó del suelo un pequeño tubo estriado. “Estaba seguro de que era una cuenta decorativa precolombina”, dijo. Sonriendo con orgullo, mostró el objeto a su supervisor, que lo giró en sus manos y respondió: “A alguien se le debe haber caído esto en el almuerzo. Son macarrones con queso Kraft”. El aspirante a Louis Leakey se escabulló de vuelta a su foso de pruebas, mucho más sabio.

Scherer es más bajo y corpulento, con el pelo recogido en una cola de caballo y una barba que cubre su barbilla de gris. Creció en el centro de Minnesota y le picó el bicho de la arqueología en la universidad —la de Hamline, en St. Paul— mientras realizaba un estudio de campo en un campamento de nativos estadounidenses de 2000 años de antigüedad. El curso fue dirigido conjuntamente por ancianos ojibwe, que le enseñaron a golpear el sílex, curtir pieles y construir wigwams.

Scherer examina los huesos antiguos de un gato encontrados durante la excavación de la estructura palaciega en Sak Tz’i’.

A close-up view of small bones in the hands of Dr. Scherer, with other fragments on the table and several small bags with yellow post-it labels attached to them.
Several men carrying  backpacks and other containers and equipment walk in single-file on a path cutting through a grassy field. In the background, rolling green hills under an overcast sky.

Arqueólogos y trabajadores contratados para ayudar con las excavaciones en su camino a Sak Tz’i’ en junio. El sitio fue encontrado en un terreno propiedad de un ganadero, Jacinto Gómez Sánchez.

Ambos investigadores se sintieron atraídos por la cultura maya porque es la única de la América antigua con una historia escrita que se remonta al primer milenio. “Conocemos los nombres de los reyes y reinas que gobernaron los lugares que estudiamos, quiénes fueron sus enemigos y sus aliados, cuándo fueron a la guerra, cuándo nacieron y murieron”, dijo Scherer.

A él y a Golden les avisó de la existencia de las ruinas de Lacanjá Tzeltal uno de sus antiguos asistentes de investigación. En 2014, un estudiante de posgrado de la Universidad de Pensilvania llamado Whittaker Schroder estaba explorando excavaciones arqueológicas cerca de la frontera con Guatemala para un tema de disertación. Mientras conducía por el pequeño pueblo de Nuevo Taniperla, en la selva tropical, Schroder, ahora asociado postdoctoral en la Universidad de Florida, pasó por un puesto de carnitas al lado de la carretera. El vendedor trató de llamarle la atención, pero Schroder, quien es vegetariano, siguió adelante.

Poco después, Schroder volvió a pasar por el puesto. De nuevo, el vendedor trató de llamar su atención. Esta vez Schroder se detuvo a charlar. “El vendedor dijo que tenía un amigo con una piedra que quería que un arqueólogo viera”, recuerda Schroder. “Le pedí que se explayara, y me explicó que la piedra tenía un grabado con el calendario maya y otros glifos”.

Más tarde, esa misma noche, un amigo del vendedor le enseñó a Schroder una foto en un celular que, aunque granulada, mostraba claramente un pequeño panel de pared ilustrado con jeroglíficos. 

En una esquina inferior aparecía una figura danzante con un tocado ceremonial, blandiendo un hacha en la mano derecha y un garrote en la izquierda. Jacinto Gómez Sánchez, un ganadero que vivía a 40 kilómetros de distancia, había desenterrado la losa de piedra caliza en unos escombros de su propiedad muchos años antes.

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Dr. Golden, wearing a gray cap, grayish shirt, jeans and boots, perchers over the green stones of an ancient wall. Behind him, thick jungle vegetation fills the rest of the frame.

Golden sobre un muro colapsado en el sitio

Mr. Gomez, in a straw hat, holds a stick that props up a blue tarp. Several workers crowd in the foreground and sift through dirt for fragments of artifacts, all huddled to avoid the rain seen coming down outside the tarp.

Jacinto Gómez Sánchez, al centro, quien encontró la primera losa de piedra de Sak Tz’i’, y otros trabajadores se refugiaron bajo una lona durante una lluvia repentina.

Schroder se puso en contacto con Golden y Scherer. “Con frecuencia recibimos peticiones para ver estatuillas y esculturas de piedra en colecciones privadas”, dijo Scherer. “Mientras que los jarrones y otros objetos de cerámica son casi siempre antiguos, las esculturas de piedra suelen ser objetos modernos elaborados para los turistas. Por eso, cuando alguien dice: ‘Vengan a ver mi escultura precolombina’, tendemos a asumir que vamos a ver una imitación hecha para turistas”.

Para gran sorpresa de ambos mayistas, la foto que les enviaron mostraba un monumento de tamaño natural con glifos de la dinastía Sak Tz’i’. Les llevó otros cuatro años negociar el permiso para excavar en la propiedad. En 2019, el equipo de investigación sobrevoló el lugar con drones y aviones equipados con una herramienta de detección llamada LIDAR, que podía ver a través del dosel del bosque para visualizar el terreno y la arqueología que había debajo. Los investigadores calcularon que en su punto más alto, alrededor del año 750 d. C., el asentamiento llegó a tener 1000 habitantes.

En junio, tras un retraso de dos años a causa del coronavirus, Golden, Scherer y su equipo volvieron al lugar para continuar la excavación. Gran parte del trabajo fue de mantenimiento preventivo. Dado que los muros de piedra de la ciudadela corren peligro de derrumbarse, el antropólogo mexicano Fernando Godos y un equipo local fueron contratados para reforzar y estabilizar la mampostería que se estaba desmoronando.

Restos de muros bajos rodean partes de la excavación, especialmente cerca del palacio, lo que es inusual en los antiguos reinos de la región; normalmente estos baluartes se construían en las afueras. Uno de los objetivos de la próxima temporada de investigación es determinar si las murallas se construyeron apresuradamente en los últimos días de la dinastía, como cree Scherer, o si formaban parte de la construcción original, o al menos de la modificación, del centro del sitio del periodo Clásico. La defensa parece haber sido la principal preocupación en Lacanjá Tzeltal, una fortaleza densamente poblada y rodeada de arroyos y riberas empinadas. Las barricadas de piedra presumiblemente reforzaban las empalizadas de madera.

Una dinastía desaparecida

Un hoyo hecho por saqueadores en la pared trasera de la ciudadela.

A wall of stones has a neat, rectangular hole in it, with a pile of discarded stones and rocks in the foreground.

Los mayas, con sus calendarios asombrosamente precisos, su escritura sofisticada, su sistema agrícola altamente productivo y su capacidad para predecir fenómenos celestes como los eclipses, fueron posiblemente la cultura más ilustrada del Nuevo Mundo. Construyeron suntuosos asentamientos sin la ayuda de la rueda, las herramientas de metal o las bestias de carga.

“Los mayas fueron realmente los griegos de las Américas de la antigüedad”, dijo Martin. “Construyeron una civilización avanzada a pesar de las profundas divisiones políticas, o quizá incluso a causa de ellas, con más de cien reinos en competencia”.

La sociedad maya se extendía más allá de las fronteras modernas, al norte de Guatemala en la península de Yucatán, al este en Belice y al sur a través de los extremos occidentales de El Salvador y Honduras. Los mayas del periodo Clásico nunca estuvieron unificados políticamente, sino que eran una mezcla de ciudades-Estado.

“Hay grandes reinos en las tierras bajas centrales, como Tikal y Calakmul, que eran los Estados Unidos y la Unión Soviética de su época”, explica Scherer. “Nuestro equipo se ocupa de reinos mucho más pequeños implicados en su propio tipo de alianzas políticas que se rompen y se convierten en conflictos a una escala realmente diminuta y localizada”. Las inscripciones en los monumentos de esos asentamientos suelen remontar la historia de la civilización a un diluvio universal. El calendario de la Cuenta Larga registraba los días transcurridos desde la mítica fecha de inicio de la creación maya, el 11 de agosto del 3114 a. C.

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A close-up image of a rounded stela covered in green moss, lying on the forest floor.

Una estela cubierta de musgo en la base de la pirámide.

Two archaeologists hunch while standing over notebooks, paying close attention to something not readily seen in the frame, at the base of the pyramid structure, which extends into the distance but is largely indistinguishable from the rest of the background, all rocks and plants.

Alexandra Bazarsky, a la derecha, y Alejandra Roche Recinos, esbozaron un hallazgo inusual en la base de la pirámide.

El paisaje de los antiguos mayas está salpicado de ruinas cuyos nombres son desconocidos para los estudiosos y cuyas inscripciones jeroglíficas mencionan lugares cuya ubicación se ha perdido. “Sak Tz’i’ entra en esta última categoría, y la tenaz búsqueda de su identidad ha ocupado a los estudiosos durante unas tres décadas”, dijo Martin. “¿Por qué? Porque Sak Tz’i’ era el más importante de los actores políticos ‘sin techo’ que quedaban”.

La mención más famosa de la sociedad, aparte de las inscripciones en piedra encontradas en museos y colecciones privadas, aparece en los dinteles de las puertas de Bonampak, en los que se representa a los cautivos de Sak Tz’i’ derrotados y humillados.

Las referencias a Sak Tz’i’ ayudaron a acotar su ubicación en el este de Chiapas, pero todavía quedaban cientos de kilómetros cuadrados, la mayoría bajo la cobertura de los árboles, en los que podía estar oculto. Un artículo publicado en 2003 en la revista Latin American Antiquity triangulaba las coordenadas geográficas del asentamiento, pero el modelo informático era solo eso, un modelo que requería confirmación.

Hubo salidas en falso. Plan de Ayutla, en Chiapas, un magnífico yacimiento redescubierto a mediados de la década de 1990, estaba más o menos en el lugar correcto y contenía una impresionante colección de templos y el mayor juego de pelota de la región. Aunque los retazos de texto maya en Plan de Ayutla no proporcionaban ningún nombre para el lugar, el sitio parecía un probable contendiente para Sak Tz’i’. “Desafortunadamente, nunca ha habido ninguna evidencia glífica que vincule a Plan de Ayutla con el reino Sak Tz’i’”, dijo Golden.

A la deriva

Mr. Gomez wears a gray t-shirt, baseball cap and jeans and white rain boots, sitting on an upright slab of wood. In the dark room he’s sitting in, several artifacts are lined against a wall, cleaned of any dirt and moss, their intricate designs clearly visible.

Gómez con algunos objetos recuperados de Sak Tz’i’. “Me recuerdan mi herencia”, dijo.

A sus 46 años, Gómez es robusto y alegre, con plata en su sonrisa y, cuando es necesario, tiene una mirada decidida. Vive en su finca ganadera con su esposa, sus cuatro hijos y su mono araña, Pancho, como mascota. Su abuelo ayudó a fundar el pueblo de Lacanjá Tzeltal en 1962.

Gómez recuerda haber retozado entre los escombros de Sak Tz’i’ cuando era niño. Su padre y su abuelo le inculcaron la necesidad de proteger los monumentos y esculturas de la propiedad. “Me recuerdan mi herencia”, dijo Gómez. 

Hace una década, cuando los saqueadores amenazaron con entrar por la noche para robar las reliquias, decidió consultar a los arqueólogos sobre el panel de la pared, y reclutó al vendedor de carnitas como intermediario.

En junio, a la luz del sol de una tarde chiapaneca, Gómez mostró a Scherer las instalaciones externas en las que se almacenaban las reliquias más preciadas. Le señaló herramientas, vasijas de barro, piedras de honda, piedras de moler, una cabeza de jaguar de estuco. Cuando sacó una punta de lanza de sílex bellamente tallada, Scherer sonrió con familiaridad.

En 2019, mientras excavaba el campo de pelota, Scherer había desenterrado un altar de piedra. Debajo del altar encontró la punta de lanza, así como hojas de obsidiana, conchas de ostras espinosas y fragmentos de piedra verde. En la cosmología maya, explicó Scherer, el sílex connota la guerra y el sol o el cielo; la obsidiana, la oscuridad y el sacrificio. Las conchas de ostras y la piedra verde se equiparaban con la vida, la vitalidad y el renacimiento solar en el mar.

Aunque el altar estaba muy erosionado, Golden creó un modelo en 3D y demostró que su glifo representaba a dos cautivos atados y postrados y las tenazas de un ciempiés monstruoso, un motivo que los mayas utilizaban para marcar una escena subterránea o del inframundo.

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Un panel, todavía parcialmente enterrado

A moss-covered tablet that seems to have an intricate design obscured by the moss, sits half buried on the jungle floor, surrounded by thick vegetation.
Two men lean against a wire fence in the foreground, while a few slabs of stone rest in an area cleared of grass. A large mound looms beyond that.

Los escombros del altar de Sak Tz’i’

La joya de las antigüedades recuperadas fue el panel mural de 60 centímetros por un metro, fechado recientemente en el año 775 d. C., que había puesto en marcha la excavación. Una traducción de la inscripción realizada por Stephen Houston, antropólogo de la Universidad de Brown, reveló relatos de batallas, rituales, una inundación legendaria y una fantástica serpiente de agua descrita en pareados poéticos como “cielo brillante, tierra brillante”.

Scherer reconoció que, aunque otros asentamientos mayas también tenían relatos míticos de la creación, la historia registrada en la tablilla de Lacanjá Tzeltal era única en el sitio y podría ser una alegoría de su construcción. “Los relatos tocan la relación de la comunidad con el entorno natural que la rodea”, dijo. “La zona está llena de arroyos y cascadas y se inunda con frecuencia”.

Los glifos también destacan la vida de los gobernantes dinásticos, como el deliciosamente llamado K’ab Kante’, incluyendo cuándo murió cada uno, cómo se les conmemoró y en qué circunstancias llegaron sus sucesores al trono. En un glifo, el gobernante Sak Tz’i’ aparece como el Yopaat danzante, una divinidad asociada a las violentas tormentas tropicales. 

El hacha que lleva en la mano derecha es un rayo, la deidad de los pies de serpiente K’awiil; en la izquierda lleva una “manopla”, un garrote de piedra utilizado en el combate ritual. Se presume que el panel que faltaba mostraba a un prisionero de guerra, arrodillado en súplica a Yopaat.

Martin calificó los hallazgos de Golden y Scherer como un gran avance en nuestra comprensión de la política y la cultura maya del periodo Clásico. “Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas ahora sin vida y, al menos metafóricamente, las repoblan con gobernantes, nobles, guerreros, artesanos, comerciantes, agricultores y toda la matriz social de la antigua sociedad maya”, dijo.

Scott Hutson, arqueólogo de la Universidad de Kentucky que no participó en la investigación, señaló que antes de que se determinara la ubicación de Sak Tz’i’, “los arqueólogos sabían que sus gobernantes se dedicaban a la diplomacia de alto riesgo, que a veces desembocaba en guerras con vecinos poderosos”. Los mapas de Golden y Scherer, añadió, “aportan concreción y conmoción a esta narrativa, al mostrar que el sitio era más pequeño que la mayoría de sus competidores y que, en cierto sentido, sobresalía a pesar de su tamaño”.

En Lacanjá Tzeltal, Golden se sentó a horcajadas sobre un montón de piedras bajo una carpa de excavación y evocó el apogeo del reino Sak Tz’i’. El polvo en el aire captaba la luz del sol de la tarde, y el silencio del lugar parecía resonar. La búsqueda del asentamiento perdido, dijo Golden, había sido como montar un mapa de la Europa medieval a partir de documentos históricos y no saber dónde debía ir Borgoña. “Esencialmente, hemos localizado Borgoña”, dijo. “Es una pieza del rompecabezas así de crucial”.

Imagen de portada: Un panel de piedra, que data del siglo VIII d. C., de K’ab Kante’, un gobernante del antiguo reino maya de Sak Tz’i’. Las ruinas de Lakanjá Tzeltal, un asentamiento importante de al menos 2500 años, fueron descubiertas en una finca en Chiapas, México. Fotografía de Meghan Dhaliwal.

FUENTE RESPONSABLE: The New York Times. 14 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/México/Cultura Maya.

La marina en la antigua Roma

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A pesar de desempeñar un papel decisivo en la expansión romana por el mar Mediterráneo, la marina romana nunca tuvo el prestigio de las legiones.

Los romanos fueron un pueblo esencialmente terrestre, y dejaron los temas del mar en manos de pueblos más familiarizados con ellos, como los griegos y los egipcios para navegar. La marina romana nunca fue totalmente abrazada por el Estado Romano, y se consideraba no romana. 

Las armadas y las flotas comerciales no tenían la autonomía logística en la antigüedad. La armada romana, incluso en su apogeo, no existió de forma autónoma, sino que operó como un ente adjunto del ejército. 

Los socii navales eran aliados o mercenarios, generalmente de Sicilia y Grecia, que aportaban barcos y tripulaciones. Eso se quedó insuficiente al estallar la Iª Guerra Púnica, por lo que se cambiaron los conceptos para construir una flota mucho más potente. 

Durante la primera época republicana allá por el siglo IV a. C. habían combatido a los piratas etruscos de Antium y los romanos construyeron el primer puerto de Ostia. Crearon dos cargos de duoviri navales que serán los encargados de equipar y dirigir las reparaciones de las naves de sus aliados costeros y que disponían de al menos diez naves cada uno para combatir la piratería etrusca.

Roma tuvo una guerra contra la colonia griega de Tarento en el año 282 a. C., frente a cuyas naves de guerra sufrieron los romanos su primera derrota naval, aunque finalmente vencieron a los tarentinos por tierra.

El primer enfrentamiento con la que era la primera potencia naval del Mediterráneo, que era Cartago, fue cuando los romanos se decidieron a construir una flota de guerra propia para hacer frente a la poderosa escuadra cartaginesa y proteger los suministros y los envíos de tropas entre la península Itálica y la isla de Sicilia.

“Aquella armada, y especialmente la de los Karabisianoi, que era una escuadra permanente creada en la segunda mitad del siglo VII, logró sostener al imperio, bien luchando, bien aprovisionando”

La marina romana se expandió de forma muy importante en el transcurso de la Iª Guerra Púnica y jugó un papel vital en la victoria romana y en la ascensión de la República romana con la hegemonía en el mar Mediterráneo. 

Se forma, en el año 260 a. C., la primera flota romana importante, compuesta por cerca de 150 quinquerremes y trirremes, la cual actuaba cerca del estrecho de Mesina entre Sicilia y la península Itálica.

Roma se esforzó por anular la ventaja marítima cartaginesa, equipando a sus naves con el corvus, que era un nuevo invento que constaba de un gran tablón de madera con un garfio con el que se enganchaban a las naves enemigas. 

Esto permitía a los romanos enviar a los soldados a modo de pasarela al asalto de la nave enemiga, evitando así las tradicionales tácticas de la batalla de abordaje embistiendo los cascos con el rostrum, en las cuales inicialmente eran mucho menos experimentados.

Aunque la primera acción llevada a cabo en el mar, fue la batalla de las islas Lipari en el año 260 a. C., terminó en una derrota para Roma, las fuerzas implicadas eran relativamente pequeñas. 

La nueva marina romana logró su primera victoria naval importante en ese mismo año en la batalla de Milas. Con el curso de la guerra, Roma continuó ganando batallas en el mar y adquiriendo experiencia naval. Su cadena de éxitos permitió que Roma expandiera su teatro de operaciones en el mar, alcanzando la misma Cartago.

A comienzos de la IIª Guerra Púnica entre los años 218 al 202 a C., la hegemonía naval en el mar Mediterráneo occidental había pasado ya de Cartago a Roma. Esto hizo que Aníbal, el gran general cartaginés, cambiara de estrategia, llevando la guerra a la península Itálica.

Durante la primera mitad del siglo II a. C., Roma destruyó Cartago y dominó los reinos helenísticos del este del Mediterráneo, logrando el dominio completo de todas las orillas de este mar. 

Las flotas romanas volvieron a desempeñar un papel preponderante en el siglo I a. C. en las guerras contra los piratas y en las guerras civiles que provocaron la caída de la República, cuyas campañas se extendieron a lo largo del Mediterráneo. 

Roma organizaría periódicamente expediciones para enfrentarse a los piratas. Pompeyo organizó una fuerza naval en el año 67 a. C que libró eficazmente la piratería de este mar durante un tiempo.

Mientras en la República romana se desataba la guerra civil, los diferentes ejércitos crearon de nuevo sus propias fuerzas navales. Sexto Pompeyo que era, hijo menor del anterior, en su guerra con Octavio Augusto reunió una importante flota que operaba con un gran radio de acción para amenazar Sicilia, la fuente vital de grano de Roma, lo que produjo el pánico en la ciudad por el aumento de su precio.

Un birreme del siglo II a.C. representado en un relieve procedente del templo de Fortuna Primigenia

Octavio Augusto, con la ayuda de Marco Agripa, construyó una flota en Forum Iulii y derrotó a Sexto en la batalla de Nauloco en el año 36 a. C., terminando con toda la resistencia pompeyana. 

La marina de Octavio Augusto fue puesta una vez más a prueba al luchar contra las flotas combinadas de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Actium en el año 31 a. C. 

Esta última batalla naval de la República romana permitió establecerse definitivamente a Octavio Augusto como único Emperador en Roma y puso fin a las guerras civiles que sufría Roma con la victoria final de Octavio César, que significa el fin de la República romana. 

Durante el período imperial, el mar Mediterráneo fue un pacífico lago romano por la ausencia de un rival marítimo, y la marina quedó reducida mayormente a patrullaje y tareas de transporte.

Sin embargo, la participación de la marina romana aumentó en las fronteras del Imperio, en las nuevas conquistas y cada vez más, en la defensa contra las invasiones bárbaras, la marina estuvo plenamente participativa. 

El declive del Imperio en el siglo III d. C., hizo que la marina quedara reducida a la sombra de sí misma, tanto en tamaño como en capacidad de combate. En las sucesivas oleadas de los pueblos bárbaros contra las fronteras del Imperio, la armada solo pudo desempeñar un papel secundario. 

A comienzos del siglo V d. C., las fronteras del imperio fueron superadas y aparecieron reinos bárbaros en las orillas del mar Mediterráneo occidental. Uno de ellos, los vándalos crearon su propia flota que atacaba las costas del Mediterráneo, incluso llegó a saquear Roma, mientras las disminuidas flotas romanas fueron incapaces de ofrecer resistencia.

LOS BARCOS ROMANOS

Según Polibio, los romanos tomaron como modelo de diseño una nave cartaginesa naufragada, debido a la falta de tradición marinera. Esa carencia, que es tanto como decir inexperiencia, se siguió también con buques y hubo que tirar de imaginación, introduciendo una novedad que daría tiempo para equilibrar las cosas.

Se trataba del corvus, una especie de puente levadizo con un garfio en el extremo para clavarse en la cubierta del buque enemigo y facilitar su abordaje a los legionarios embarcados, minimizando así las superiores técnicas navales púnicas. 

Como sabemos, la victoria final fue para los romanos, que al término de la última guerra y ya dueños del Mediterráneo occidental, extendieron su dominio a la zona oriental del mar Mediterráneo, tras derrotar también a ilirios y pónticos. 

Al no haber ya una potencia que rivalizase con ellos, habían retornado al sistema de socii navales disolviendo temerariamente la flota, de ahí que fuera necesario formar otra nueva flota.

Gracias a los poderes especiales concedidos por el Senado, Pompeyo consiguió poner fin a la piratería, que se había convertido en un serio peligro para la economía. Además, empezaba una nueva era de expansión de la mano de Julio César, y le vino muy bien para acometer la conquista de las Galias primero y Britania después. 

Más tarde estallaron las guerras civiles y esos barcos se usaron para dirimir quién gobernaría en Roma. El episodio final de aquel conflicto fratricida lo protagonizaron Octavio y Marco Antonio, siendo precisamente una batalla en el mar, la de Actium como ya hemos visto, la que inclinó la balanza para el primero en el año 31 a.C.

Roma deja atrás la etapa republicana para entrar en la época imperial, que dio sus primeros pasos con una reforma militar integral, diseñada por Marco Vipsanio Agripa y financiada por el Aerarium militare, con la finalidad de profesionalizar el ejército y la marina. 

La marina romana situó la base principal en Ostia, pasando luego a Forum Iulii, la actual Fréjus francesa. Posteriormente, se optó por dividir la armada en dos flotas pretorianas que pudieran cubrir todo el mar Mediterráneo: 

– La primera flota romana era la Classis Misenensis llamada así por operar desde Misenum, en Nápoles, siendo su misión controlar el Mediterráneo occidental. Disponía de medio centenar de barcos y unos diez mil hombres, si se incluye a los legionarios adscritos, muchos de ellos reclutados en Egipto. 

Al igual que las legiones, las flotas solían intervenir en la política y miembros de la Misenensis lo hicieron a favor de Nerón, Septimio Severo o Constantino.

– La segunda flota debía ocuparse del Mediterráneo oriental, era la Classis Ravennatis. Ese nombre deriva de su base en Rávena, donde había un complejo portuario con astilleros y capacidad para doscientas cincuenta naves. 

Muchos marinos residían en Roma, en el Castra Ravennatium, adiestrándose a menudo mediante naumaquias en las aguas del río Tíber. El personal de estas flotas era el encargado de desplegar el velarium que cubría el Anfiteatro Flavio, el Coliseo.

Distribución de las flotas romanas y sus principales bases durante el principado de Octavio

Cada una estaba al mando de un praefectus classis, extraído del estrato superior de la clase ecuestre, teniendo mayor rango el de la Misenensis. Les ayudaban sendos sub praefecti, a su vez auxiliados por varios oficiales, el navarchus princeps dirigía uno o varios escuadrones de naves.

Individualmente, los barcos eran capitaneados por un trierarca, equivalente a un centurión, a cuyas órdenes había marineros, soldados y remeros, todos considerados milites.

El servicio militar en la marina resultaba más largo que en tierra, puesto que tenía duración de veintiséis años, que serían dos más a partir del siglo III d.C. Al licenciarse recibían un pago, la ciudadanía, una parcela de tierra y permiso para casarse, que tenían prohibido hasta entonces.

La classis se componía fundamentalmente de:

– Trirremes, en cada uno de los cuales embarcaban ciento veinte legionarios, marineros aparte. 

– Quinquerremes con doscientos legionarios.

– Liburnas birremes y monorremes, muy ligeros y rápidos.

– Había más tipos de barco, incluyendo algún hexarreme, pero con el tiempo se tendió a reducir el tamaño de las naves. 

A cada barco se le bautizaba con nombres y normalmente operaban en primavera y verano, quedando el resto del año en sus puertos. Las flotas solían subdividirse en destacamentos secundarios distribuidos por muchos puertos diferentes.

Birremes de una flota del Danubio durante las Guerras Dacias (Columna Trajana)

A esas dos grandes flotas pretorianas se sumaban otras provinciales más pequeñas, a veces creadas específicamente para campañas concretas. 

Parece ser también que algunas legiones contaban con sus propios escuadrones marinos, caso de la Legio XXII Primigenia en el río Rin, la Legio X Fretensis en el río Jordán y otras en el río Danubio.

Hubo muchas más flotas desgajadas de las anteriores con el paso del tiempo y durante el período Bajo Imperial se destinaron fundamentalmente a controlar zonas específicas de la costa mediterránea. 

Las flotas Classis Pannonica y la Classis Moesica se atomizaron en escuadrones fluviales menores denominados Classis Histrica, que se dejaban al mando de los duces fronterizos y se extendían por diversos puertos del río Danubio que hacia frontera con los territorios bárbaros.

El emperador Constantino traslado la Classis Ravennatis a Constantinopla, debido al hundimiento progresivo del terreno en Ravena debido a los numerosos lodos del río Po. 

La armada romana fue perdiendo protagonismo en la misma medida que el imperio veía reducido su poder. En cambio, en el Imperio Romano de Oriente constituyó una fuerza fundamental para el mantenimiento de su hegemonía.

Su gran novedad fue el dromon [1], un buque de tres mástiles con velamen latino y dos filas de remos que se considera el predecesor de la galera italiana. Tenía un tamaño considerable con cincuenta metros de eslora y era acompañado de otros modelos de nave, como el panfil [2] o la kelandia [3].

La flota bizantina, y más concretamente los dromones, iban armados con balistas y otras máquinas bélicas, tal cual se habían hecho los siglos anteriores. El corvus había caído en desuso hacía ya mucho tiempo. 

Esta flota contaba con el famoso y temible fuego griego que se trataba de una mezcla de agua, nafta, azufre, resina, óxido de calcio y salitre que se disparaba mediante un sifón de bronce instalado en el castillo de proa, con resultados similares a los de un gran lanzallamas.

Aquella armada, y especialmente la de los Karabisianoi, que era una escuadra permanente creada en la segunda mitad del siglo VII, logró sostener al imperio, bien luchando, bien aprovisionando o ambas cosas. A veces hasta ayudando al imperio de occidente ante enemigos como los vándalos, ostrogodos, sasánidas, eslavos y árabes, hasta su caída definitiva en el año 1.453.


[1] Un dromon fue un tipo de galera y el barco de guerra más importante de la armada de Bizancio entre los siglos V y XII, cuando fueron sucedidos por las galeras de estilo italiano. Fue desarrollado a partir de la antigua liburna, que fue la principal nave de la armada romada durante el imperio. Era un buque de tres velas latinas de forma triangulares y dos filas de remeros, lo que le daba gran velocidad. Podía albergar entre 150 y 200 hombres, entre remeros, soldados y marineros. Estos barcos estaban armados con balistas y máquinas pesadas que proyectaban dardos de hierro, además del famoso fuego griego, así como catapultas para dispararlo, otra muestra del Imperio bizantino.

[2] El panfil era un barco de remos, de la familia de la galera, no demasiado grande, pero con una borda más alta que el uixer. La embarcación estaba destinada al comercio. Poseía una sola cubierta, no tenía castillos ni a proa, ni a popa e iba equipado con unos cien remos. Los pamphylos de la época bizantina eran una versión menor de los dromon. 

[3] Chelandion era el nombre de un tipo de galera bizantina, variante del dromon, que se usaba como buque de guerra y como buque de carga. Compartían las características generales del dromon siendo ambas galeras birreme con dos filas de remos, a pesar de que también presentaban una o dos velas latinas. Era controladas por dos timones en la popa y podían ser equipado con sifones para proyectar el temido fuego griego, arma secreta de la marina bizantina.

Imagen de portada: Lienzo del National Maritime Museum.

FUENTE RESPONSABLE: nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás Escuer. 10 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/República/Roma/Marina/Historia.

 

 

Hy Brasil, la «isla fantasma» que apareció en los mapas y desapareció misteriosamente en 1872.

La última imagen de Hy Brasil en un mapa fue del siglo XIX. Desde entonces, la isla dejó de emerger en la cartografía marina.

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Al menos 125 años antes de que Brasil recibiera al primer portugués, mucho antes de que se descubriera América, los lectores de mapas ya conocían Brasil. No obstante, no como el gigantesco país que hoy conocemos, sino como una pequeña isla fantasma frente a la costa de Irlanda.

Para muchos, la Isla Brasil, rodeada de niebla en el Atlántico Norte, también conocida con el nombre de Hy Brasil, es un misterio hasta el día de hoy. Pero para otros, es un error cartográfico y una leyenda urbana.

Así, más allá del curioso debate sobre su paradero, y para resumir, lo más seguro es que Hy Brasil nunca existió. Y es que, a pesar de rondar en la cartografía marina durante siglos, observaciones más precisas, y finalmente la fotografía por satélite, eliminan hoy todas las dudas. Por lo que muchos se preguntarán: si la isla nunca existió, ¿por qué esta isla fantasma apareció en los mapas?

Isla Brasil, ubicación incierta

El primer mapa que representa a Hy Brasil fue creado en 1325, entonces con el nombre de «Brasil». A lo largo de los años cambiaría de nombre –incluyendo los apelativos de Brasil, Breasil, Hy-Brasil u O’Brasil–, pero lo más curioso de los mapas posteriores es que no se ponían de acuerdo en su ubicación, según informa IFL Science. 

Así, la isla era imposible de localizar porque cada informe la sitúa en un lugar diferente; fue desplazada por la costa de Irlanda de forma un tanto errática a lo largo de los siglos, llegando a aparecer una vez frente a la costa de Norteamérica.

Terreno fértil para las fantasías de islas fantasmas

Como muchas otras islas fantasmas, la existencia cartográfica de Hy Brasil se basó en una combinación de leyendas endebles, observaciones defectuosas e ilusiones. 

Según informa Big Think, en la leyenda celta, la isla estaba casi perpetuamente envuelta en la niebla, y solo era visible durante un día cada siete años.

En relatos posteriores, en 1497, el diplomático español Pedro de Ayala informó sobre John Cabot, el primer europeo que visitó América del Norte desde los vikingos en el siglo XI, y un viaje que había hecho con «los hombres de Bristol que encontraron Brasil».

El mapa de Europa de Abraham Ortelius de 1595 muestra la Isla Brasil (arriba a la izquierda).

El mapa de Europa de Abraham Ortelius de 1595 muestra la Isla Brasil (arriba a la izquierda).

Según el medio, Ayala también mencionó en esa carta, sin verdaderas pruebas, las Sete Cidades, un misterioso conjunto de siete ciudades supuestamente fundadas en el siglo VIII en una o varias islas del Atlántico por cristianos que huían de la conquista musulmana de Iberia.

Otro relato se encuentra en la obra «El viaje del viajero francés M. de La Boullaye Le Gouz por Irlanda, en 1644». En él, el autor dice que varios marineros han visto la isla, pero nunca consiguieron acercarse. Por otra parte, otra leyenda cuenta sobre un residente de Dublín, llamado «Capitán Rich», que habría descubierto un puerto, pero sin éxito.

El relato más emblemático, no obstante, describe el viaje de un tal capitán John Nisbet, que se encontró con él y su tripulación varados en Hy Brasil y salió a explorar, según describe IFL Science. El primer día, descubrieron que la isla contenía un antiguo castillo y que, sin embargo, estaba completamente deshabitada. Posteriormente, esa noche, al ir a dormir, se despertaron y «vieron a un antiguo caballero, y a diez hombres que le seguían con la cabeza descubierta que se acercaban a la orilla, donde estaba el barco».

Hy Brasil: no se ha visto desde el siglo XIX

La última imagen de Hy Brasil en un mapa fue en 1872. Así que la hipótesis principal es que no hay, de hecho, una isla fantasma, sino territorios que probablemente nunca existieron. Y aunque cueste creerlo, casos similares han ocurrido en nuestros días, a pesar de la tecnología actual. Este fue el caso de Sandy Island, que sobrevivió en los mapas desde 1774 hasta Google Earth. 

Finalmente, el lugar fue eliminado del portal después de que un grupo de investigadores declarara su inexistencia en 2012. 

En cuanto a la controversia sobre si el país de Brasil debe o no su nombre a la isla fantasma de Hy Brasil, todo parece indicar que no existe una relación entre ambas. Según reporta Gizmodo, el nombre proviene de «Ui Breasail», o «clan de Breasail», en la lengua hablada por los antiguos celtas, sin relación al nombre del país, que, según Big Think, se llamó primero Terra de Santa Cruz (‘Tierra de la Santa Cruz’), y pasó a llamarse Brasil solo después de algunas décadas, cuando su madera dura costera empezó a ser explotada a gran escala; en portugués se llamaba pau-brasil, posiblemente derivado de una antigua raíz que significa «rojo».  

Imagen de portada: La pequeña isla de Hy Brasil puede verse en un mapa del siglo XVI al oeste de Irlanda.

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. Editado por Felipe Espinosa Wang. 8 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Isla Fantasma/Cartografía

Grandes maricas de la historia

En Grandes maricas de la historia podrás conocer la vida omitida de algunas de las personalidades más importantes de la era pasada, desde Miguel Ángel y Leonardo hasta Isaac Newton y George Washington o Miguel de Cervantes.

¿Qué necesidad hay de hablar de homosexualidad? ¿Qué más dará? 

Pues da, y mucho, porque lo que eres te afecta en todo, no sólo en el aspecto personal, sino también en cómo te enfrentas a la sociedad de tu época, sobre todo cuando a esa sociedad no le gusta que no seas heterosexual y está dispuesta a meterte en la cárcel por ello, a quemarte en la hoguera, a condenarte a trabajos forzados y a un largo etcétera de brillantes maneras de destruir a una persona sólo por ser diferente.

Nunca es tarde para sacar del armario a un «gran marica de la Historia», uno de esos de los que la sociedad se avergonzaba de su condición, pero alababa su profesión.

Machos, heterosexuales, viriles… ¿Solo ese tipo de hombres han hecho historia? ¿Alguien puede creérselo? 

Más allá de la historiografía tradicional nos encontramos con grandes escritores, intelectuales o científicos homosexuales cuyos deseos han sido borrados. Es momento de sacarlos del armario.

Desde Alejandro Magno o Leonardo da Vinci hasta Isaac Newton o Miguel de Cervantes, este libro desvela, de una manera desenfadada y a través de una profunda investigación, los grandes personajes homosexuales que han cambiado —pese a los prejuicios y las dificultades de su época— la historia de la humanidad.

Álvaro J. Sanjuán estudió Literatura Inglesa, Historia y Lingüística en las universidades de Burgos y Oviedo y continuó sus estudios de Lenguas Aplicadas en la Dublin City University. Es el creador del exitoso podcast Grandes Maricas de la Historia.

Imagen: Portada de “Grandes maricas de la historia”

FUENTE RESPONSABLE: ZENDALIBROS.COM Editor: Arturo Pérez-Reverte. 11 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Literatura/No ficción.

 

Los misterios del Disco de Nebra, el mapa astronómico más antiguo que se ha encontrado hasta ahora.

El Disco de Nebra es el primer mapa astronómico que muestra la Luna, el Sol y otros astros en el firmamento de la Edad de Bronce. Esto es lo que sabemos.

Si deseas profundizar esta entrada; cliquea por favor donde este escrito en color “azul”.

El Disco de Nebra tiene el tamaño, aproximadamente, de un vinilo setentero. A diferencia de los antiguos LPs, sin embargo, este artefacto no produce música. Por el contrario, es el mapa más antiguo de las estrellas que se ha encontrado hasta ahora. Con un diámetro de apenas 32 centímetros, está hecho completamente de cobre. En su superficie están representados una luna creciente, el Sol y lo que parecen ser otros astros.

Inscrito en 2013 al catálogo de Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, se sabe que «fue enterrado ritualmente junto con dos espadas preciosas, dos hachas, dos brazaletes en espiral y un cincel de bronce«, según documenta la institución. Fue encontrado en 1999 en Mittelberg, cerca de la ciudad alemana de Nebra.

Por el acomodo en el que se encontró, los arqueólogos asumen que el Disco de Nebra está dedicado a los dioses. Esto es lo que sabemos.

Un mapa del cielo para los dioses

Photo: Hendrik Schmidt vía Getty Images

El hallazgo del Disco de Nebra se tiene como uno de los más significativos del siglo XX. Según la UNESCO, «combina una extraordinaria comprensión de los fenómenos astronómicos con las creencias religiosas de su época», que arrojan luz sobre el conocimiento astronómico que se desarrolló durante la Edad de Bronce.

En enero de 2021, la Universidad Goethe de Frankfurt y el Archäologischen Staatssammlung de Múnich realizó un estudio para entender mejor esta pieza arqueológica.  Como se sabe realmente muy poco sobre su procedencia y significado real, diversas teorías han aflorado en torno esta pieza de orfebrería prehistórica.

De acuerdo con World History Encyclopedia, la teoría más ampliamente aceptada es que éste fue un artefacto para calcular los tiempos de siembra y cosecha. Quizás, incluso, se tratara de una especie de reloj astronómico primitivo. Aunque ésta es sólo una suposición, el Disco de Nebra sí es «la representación realista del cosmos más antigua que se ha encontrado hasta la fecha».

La representación más antigua del cosmos

En un comunicado reciente, los especialistas desmintieron la suposición de que Nebra fue realmente el lugar donde el mapa se diseñó originalmente. Más que nada, porque se encontró después una serie de saqueos. Por lo cual, dicen los científicos, cada objeto encontrado junto con mapa astronómico debería de ser investigado de manera individual.

Esto fue revolucionario, ya que se asumió por décadas que las espadas, hachas y demás artefactos se encontraron ahí pertenecían a la misma época. Al término del estudio, los investigadores en Alemania concluyeron que podría ser que ni siquiera estuvieran relacionados entre sí.

Según los arqueólogos, esto significa que el disco debe estudiarse y evaluarse como un hallazgo individual. Por esta razón, el estudio de Gebhard y Krause abre nuevos horizontes de investigación: cultural y estilísticamente, según los autores, el disco celeste no encaja en el mundo con motivos de la Edad del Bronce Temprano. Podría ser que una redacción de esta pieza pudiera dar luz sobre el conocimiento que se tenía, más bien, en la Edad del Hierro a partir de esta antigua representación del cosmos.

Imagen de portada:  FOTOGRAFÍA: ANNE POLLMANN / DPA / DPA PICTURE-ALLIANCE VIA AFP

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 6 de septiembre 2022

Sociedad y Cultura/Edad de Bronce/Descubrimientos/Fenómenos/ Astronomía/Historia Antigua/Prehistoria.

 

1927: de Buenos Aires a New York en un Ford T.

Hoy las travesías continentales parecen normales. Hace un siglo, unos aventureros argentinos lograron lo que parecía imposible.

Hace unos cien años Estados Unidos protagonizaba una gran bonanza económica y una prosperidad importante a la que muchos historiadores denominaron como «Los Locos años ’20», y en en ese contexto un grupo de amigos argentinos se propuso realizar una travesía impensada en esos tiempos: unir Buenos Aires con Nueva York a bordo de un Ford T. 

A modo de apostilla, el Ford T fue el primer auto accesible que se produjo en una línea de montaje a nivel mundial y Nuncio Ciolfi, Carlos Collia y César Filipini se montaron a uno de estos vehículos con patente N° 5974 de la República Argentina para hacer realidad su sueño.

Habían ahorrado algo de dinero para realizar la travesía, pero también recibieron un aporte de la firma de combustibles «Mobiloil» que los ayudó, aunque tuvieron que trabajar durante el viaje para solventar los gastos e incluso Nuncio Ciolfi, el líder del grupo, se vistió de gaucho y tocó la guitarra para juntar fondos. Las crónicas de la época destacan que lo presentaban como «El Trovador Pampero».

El «Raid», que se vio reflejado en varios diarios de la época, duró tres años hasta que llegó a Nueva York: arrancó en Buenos Aires y tocó varios países latinoamericanos como Bolivia, Perú, Paraguay, Costa Rica, Guatemala y México, por citar algunos ejemplos. 

Ya en Bolivia el grupo de amigos tuvo que ponerse a trabajar «de lo que sea» para poder subsistir y pagarse el combustible del viaje. En esa época los caminos no eran como los de ahora y encontraron bastantes dificultades, por lo que tuvieron que reparar al Ford T en numerosas ocasiones y utilizar balsas para cruzar los ríos.

Una situación divertida se dio en Costa Rica, cuando los amigos tuvieron que tocar la bocina del auto para espantar a unos cocodrilos que se le estaban acercando. Mientras estaban recorriendo Perú surgió una anécdota interesante: convivieron con una comunidad indígena y aprendieron sus cantos, a realizar la siembra y la artesanía con objetos de plata: Nuncio Ciolfi recibió a modo de regalo un anillo de plata, que hoy en día conserva una de sus hijas que vive en España. 

En Lima se incorporó otro tripulante a la travesía, Agustín Bartolini, y la mala noticia que se registró durante el viaje fue que falleció César Filipini luego de sufrir una enfermedad pulmonar y de estar internado. Durante un tiempo también se subió al Ford T el español José Forvio Elouza y Carlos Collia debió regresar a Buenos Aires por problemas familiares, por lo que solamente dos tripulantes llegaron a Nueva York: Nuncio Ciolfi y el incorporado Bartolini.

La llegada a Nueva York se produjo en 1927, tres años después el inicio del Raid, por lo que Ciolfi y Bartolini pudieron apreciar a la ciudad que nunca duerme -como decía Sinatra- en su esplendor, antes de que se produjera la gran depresión económica de 1929. Hoy, el Ford T con el que realizaron esta gesta se encuentra expuesto en el museo que Ford tiene en la ciudad de Michigan. 

«Mobioil», la publicidad exhibida por el Ford T.

El Ford T que protagonizó la travesía.

Los tres amigos reunidos en Paraguay junto a un vigilante.

Los dos miembros del equipo que llegaron a Estados Unidos.

Recortes periodísticos de la época que se hicieron eco de la travesía.

Otro recorte periodístico sobre el viaje.

 

Imagen de portada: Gentileza de Motor1.com Autoblog

FUENTE RESPONSABLE: Motor1.com Autoblog. Por Juan Pablo Estevez. 5 de septiembre 2022.

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