Los Homo sapiens huyeron a la costa de España para escapar de la Última Glaciación hace 26,000 años.

De no haberse refugiado en la costa cálida de la Península Ibérica, los Homo sapiens no hubieran sobrevivido la Última Glaciación en Europa.

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Nature no escatima al describir a los Homo sapiens de la Última Glaciación como «retirados que se van a la Costa del Sol en España«. Y la analogía es válida: a partir de los cráneos de homínidos antiguos encontrados en Alemania, un equipo de investigadores de la Universidad de Tübingen descubrió que nuestra especie logró sobrevivir a las duras heladas de hace 26,000 años.

Los seres humanos buscamos los climas cálidos para sentirnos mejor. Así lo demuestra nuestro árbol evolutivo: a partir de los genomas de estos cráneos del Paleolítico Superior, los investigadores confirmaron que la Península Ibérica repobló gran parte de Europa occidental tras la retirada de los glaciares.

Previo a esto, el continente estaba prácticamente deshabitado por las condiciones climáticas. De no haber sido porque unos grupos de Homo sapiens se refugiaron en las costas españolas, posiblemente la especie no hubiera subsistido en Europa más allá de este periodo en la prehistoria. Esto es lo que sabemos.

Unas ‘vacaciones’ de 20,000 años

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El registro más antiguo de un Homo sapiens europeo venido de África data de hace 45,000 años. Hay paleontólogos que sugieren que la llegada de nuestra especie al continente fue incluso más temprano. Unos cuantos genomas de este periodo sugiere que estos homínidos migrantes no dejaron rastro genético alguno en los cazadores-recolectores que les sucedieron.

LOS INVESTIGADORES DE TÜBINGEN SE BASARON AUN GENOMAS SECUENCIADOS RECIENTEMENTE DE UN CENTENAR DE INDIVIDUOS ANTIGUOS. DE ACUERDO CON EL ARTÍCULO DE NATURE, ÉSTA ES «LA VISIÓN MÁS DETALLADA HASTA EL MOMENTO DE LOS GRUPOS DE CAZADORES-RECOLECTORES QUE VIVIERON EN EUROPA ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA ÚLTIMA EDAD DE HIELO».

El material genético de este periodo es realmente escaso, apuntan los autores. En 2016, otro estudio corroboró esta firma genética en restos de hace 35,000 años en Bélgica. Ellos se caracterizaron por hacer impresionantes pinturas rupestres.Esto planteó un misterio todavía más grande: ¿qué pasó con los homínidos que poblaron Europa durante 20,000 años?

Parece ser que los Homo sapiens se fueron ‘de vacaciones’ durante ese periodo a la costa española. Buscando un clima más amigable, en el pico de la Edad de Hielo, se refugiaron en las playas ibéricas antes de reaparecer en Europa occidental.

¿Los Homo sapiens sólo se refugiaron en la España prehistórica?

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No exactamente. De acuerdo con los investigadores de Tübingen, la Península Ibérica no fue el único ‘escondite’ donde se refugiaron los Homo sapiens. Por el contrario, esa misma firma genética también se ha rastreado al norte de Italia, y eventualmente llegó a Sicilia.

SIN EMBARGO, «ESTAS PERSONAS NO ESTABAN RELACIONADAS CON LOS HUMANOS QUE ESTABAN EN ITALIA ANTES DEL PICO DE LA EDAD DE HIELO, NI CON LOS GRUPOS DE CAZADORES-RECOLECTORES OCCIDENTALES», DETALLAN LOS INVESTIGADORES EN UN COMUNICADO.

Por el contrario, los resultados sugieren que vinieron a pasar los periodos más fríos en el sureste de Europa. Posiblemente en los Balcanes. Sin embargo, el paleontólogo líder del estudio, Cosimo Posth, admite que esto es sólo una corazonada que deja un «gran lugar vacío en el mapa».

Imagen de portada: Estos cráneos de 14,000 años de antigüedad fueron encontrados en el oeste de Alemania. Su ascendencia genética sugiere que las poblaciones humanas migraron en respuesta al clima cambiante de Europa. | Crédito: Jürgen Vogel/LVR-LandesMuseum Bonn.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andrea Fischer. 3 de marzo 2023.

Sociedad y Cultura/Evolución/Homínidos/Homo Sapiens/Prehistoria.

Los neandertales se extinguieron hace 40.000 años, pero nunca ha habido más ADN suyo que hoy.

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Los neandertales han servido como reflejo de nuestra propia humanidad desde que se descubrieron en 1856. Lo que creemos saber sobre ellos se ha ido moldeando para adaptarlo a nuestras tendencias culturales, normas sociales y estándares científicos. Se consideraron especímenes enfermos. Después, nuestros primitivos primos subhumanos. Ahora nadie duda que fueron humanos avanzados.

Homo neanderthalensis era muy parecido a nosotros, convivimos con ellos, nos cruzamos con frecuencia. Los neandertales se extinguieron, mientras que nosotros sobrevivimos, florecimos y acabamos apoderándonos del planeta

Su cerebro era de media más grande que el nuestro

Los neandertales evolucionaron hace más de 400.000 años, probablemente a partir de Homo heidelbergensis. Tuvieron mucho éxito y se extendieron desde el Mediterráneo hasta Siberia. Eran muy inteligentes, con cerebros de media más grandes que los del Homo sapiens.

Desarrollaron estrategias de caza mayor, recolectaban plantas, hongos y mariscos, controlaban el fuego para cocinar, fabricaban herramientas compuestas, se vestían con pieles de animales, hacían cuentas con conchas y eran capaces de tallar símbolos en las paredes de las cuevas. 

Cuidaban de sus jóvenes, ancianos y enfermos, creaban refugios para protegerse, soportaban inviernos duros y veranos cálidos, y enterraban a sus muertos.

Los neandertales se encontraron con nuestros antepasados en numerosas ocasiones a lo largo de decenas de miles de años. Las dos especies compartieron el continente europeo durante al menos 14.000 años. Incluso tuvieron relaciones sexuales.

Nuestro ancestro común vivió hace menos de un millón de años. Kjærgaard, Nielsen & Maslin, Author provided

La muerte de una especie

La diferencia más significativa entre los neandertales y nuestra especie es que ellos se extinguieron hace unos 40.000 años. La causa exacta de su desaparición aún se nos escapa, pero probablemente fue el resultado de una combinación de factores.

En primer lugar, el clima de la última era glacial era muy variable, pasando de frío a calor extremo y viceversa, lo que supuso presión sobre las fuentes de alimentación de animales y plantas y significó que los neandertales tuvieran que adaptarse a los cambios ambientales constantemente.

En segundo lugar, nunca hubo muchos neandertales, ya que la población total nunca superó las decenas de miles de personas.

Vivían en grupos pequeños, de cinco a 15 individuos, en comparación con el Homo sapiens que formaba grupos de hasta 150 individuos. Estas pequeñas poblaciones neandertales aisladas pudieron ser cada vez más insostenibles genéticamente.

En tercer lugar, tuvieron que competir con otros depredadores, en particular los grupos de humanos modernos que surgieron de África hace unos 60.000 años. Creemos que muchos neandertales pudieron ser asimilados por las bandas más grandes de Homo sapiens.

¿Dónde están las pruebas?

Los neandertales dejaron numerosas huellas para que las examináramos decenas de miles de años después, muchas de las cuales pueden verse en la exposición especial que hemos ayudado a comisariar en el Museo de Historia Natural de Dinamarca. En los últimos 150 años hemos recogido huesos fósiles, herramientas de piedra y madera, hemos encontrado baratijas y joyas que dejaron atrás, hemos descubierto enterramientos y ahora hemos cartografiado su genoma a partir de ADN antiguo. Parece que el 99,7% del ADN de los neandertales y el de los humanos modernos es idéntico y no cabe duda de que son nuestros parientes extintos más cercanos.

Quizás lo más sorprendente es la evidencia de mestizaje que ha dejado rastros de ADN neandertal en los humanos vivos de hoy.

Muchos europeos y asiáticos tienen entre un 1% y un 4% de ADN neandertal. Los únicos humanos modernos sin rastro genético de los neandertales son las poblaciones africanas situadas al sur del Sahara. Irónicamente, con una población mundial actual de unos 8.000 millones de personas, esto significa que nunca ha habido más ADN neandertal en la Tierra.

99,7% humano. Artista: Tom Björklund / Moesgård Museum, Author provided

El análisis del genoma neandertal nos ayuda a conocer mejor su aspecto, ya que hay pruebas de que algunos evolucionaron hacia la piel pálida y el pelo rojo mucho antes que Homo sapiens. 

Los numerosos genes que comparten neandertales y humanos modernos están relacionados con cualquier cosa, desde la capacidad de saborear alimentos amargos hasta la de hablar.

También hemos aumentado nuestro conocimiento de la salud humana. Por ejemplo, parte del ADN neandertal que podría haber sido beneficioso para los humanos hace decenas de miles de años parece ahora causar problemas cuando se combina con un estilo de vida occidental moderno.

Hay vínculos con el alcoholismo, la obesidad, las alergias, la coagulación de la sangre y la depresión. Recientemente, los científicos sugirieron que una antigua variante genética de los neandertales podría aumentar el riesgo de complicaciones graves por contraer la covid-19.

Sostener un espejo

Al igual que los dinosaurios, los neandertales no sabían lo que les esperaba. La diferencia es que los dinosaurios desaparecieron repentinamente tras el impacto de un meteorito gigante procedente del espacio exterior. La extinción de los neandertales se produjo de forma gradual. Acabaron perdiendo su mundo, un hogar confortable que habían ocupado con éxito durante cientos de miles de años y que poco a poco se volvió contra ellos, hasta que la mera existencia fue insostenible.

Los neandertales tienen ahora un propósito diferente. Vemos nuestro reflejo en ellos. No sabían lo que les estaba pasando y no tuvieron más remedio que seguir por el camino que finalmente les llevó a la extinción. Nosotros, en cambio, somos dolorosamente conscientes de nuestra situación y del impacto que tenemos en este planeta.

La actividad humana está cambiando el clima y nos lleva directamente a una sexta extinción masiva. Podemos reflexionar sobre el lío en el que nos hemos metido y hacer algo al respecto.

Si no queremos acabar como los neandertales, más vale que nos pongamos las pilas y trabajemos colectivamente por un futuro más sostenible. La extinción de los neandertales nos recuerda que nunca debemos dar por sentada nuestra existencia.

Imagen de portada: Tom Björklund / Moesgård Museum, Author provided

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation.

Evolución/Homo sapiens/Evolución humana/Neandertales.

 

 

La historia de Ötzi: el ‘hombre de hielo’ de los 61 tatuajes asesinado hace 5,300 años.

Ötzi murió asesinado hace 5 mil años, cuando una flecha le perforó el pulmón izquierdo en circunstancias misteriosas.

Ötzi murió en el 3255 a.C., cuando tenía aproximadamente 46 años y atravesaba los Alpes, entre lo que hoy es Austria e Italia. Era un hombre de cabello castaño y largo, que medía 1.59 metros de altura y pesaba alrededor de 50 kilogramos.

Su cuerpo permaneció congelado durante casi 5,300 años, periodo en el que se momificó naturalmente debido a las bajas temperaturas extremas de los Alpes de Ötzal. Así se mantuvo hasta septiembre de 1991, cuando un par de alpinistas alemanes encontró sus restos durante una excursión.

Su alto grado de conservación les llevó a pensar que se trataba del cadáver de un alpinista que había muerto recientemente; sin embargo, científicos de la Universidad de Innsbruck, en Austria, se percataron que estaban frente a un hallazgo histórico al descubrir en la datación que fue asesinado hace más de 5 mil años.

Ötzi

Foto: Getty Images

Los restos de una flecha que le perforó el pulmón izquierdo, además de un traumatismo craneal y algunas costillas rotas revelan que los últimos minutos en la vida de Ötzi debieron ser agónicos: el ‘hombre de hielo’ sufrió un ataque a unos 3,200 metros de altura sobre el nivel del mar, del que no salió bien librado.

Hallado con los pies cruzados y el brazo izquierdo extendido en una posición inusual, la hipótesis más aceptada es que Ötzi se encontraba descansando después de una comida copiosa cuando fue atacado por sorpresa. 

La punta de flecha se alojó en su omóplato izquierdo, provocando un daño irreversible a sus arterias y pulmones. 

La siguiente pista es la acumulación de sangre en el cráneo, que delata un traumatismo. Aunque no es posible conocer con certeza la naturaleza del impacto, es probable que el flechazo provocara su caída o bien, que una vez disminuido, su enemigo se acercara para asestarle un golpe final.

Hoy sabemos que su estado de salud era delicado, pero acorde a su edad y la época: Ötzi era intolerante a la lactosa, sufría de caries dentales y presentaba una artritis avanzada que debió haberle provocado dolores intensos.

Ötzi

Foto: Getty Images

Además, el tracto intestinal de Ötzi revela que llevaba una dieta similar a la contemporánea de nuestra especie: con una combinación entre plantas, proteínas de origen animal, carbohidratos y lípidos, es posible asegurar que su alimentación era omnívora y se adecuaba a la vida de alta montaña que llevaba.

Entre su indumentaria llevaba un gorro elaborado con piel de oso, mientras que su pantalón era de piel de cabra. En sus pies, zapatos de cuero y paja, que le permitían caminar sobre la nieve sin alcanzar el grado de congelación. 

Estaba armado con un cuchillo y un hacha de cobre, pero no fue suficiente para defenderse.

El rasgo más notorio de Ötzi son los 61 tatuajes que lleva en todo su cuerpo: un conjunto de líneas paralelas a lo largo de rodillas, tobillos, la espalda baja y otras zonas relacionadas con dolores musculares en la edad avanzada.

La hipótesis más aceptada al respecto es que cada tatuaje representó una especie de tratamiento para el dolor similar a la acupuntura china, que pudo estar acompañado de rituales de sanación que se apegaban a las creencias religiosas de él y su grupo.

Como ningún otro hallazgo, el de Ötzi ha permitido conocer más a fondo sobre los humanos que se extendían por el continente hace 5 milenios. A 30 años de su descubrimiento, la momia más antigua de Europa seguirá aportando información clave para entender cabalmente cómo era la vida de nuestra especie en la Edad de Cobre.

Imagen de portada: Gentileza de National Geographic

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC. Por Alejandro López. Octubre 2021.

Evolución/Homo sapiens/Ciencia/Antropología

Descubren las huellas más antiguas de ancestros prehumanos en una isla griega.

Hace 6 millones de años, un prehumano con un pie muy similar al nuestro caminó por las playas de Grecia y dejó las huellas más antiguas jamás encontradas.

Las playas de la villa de Trachilos, al oeste de la isla de Creta, podrían cambiar radicalmente todo lo que sabemos sobre los orígenes del humano y su expansión por todo el globo.

El primer hallazgo de huellas prehumanas en la zona ocurrió en 2002 y desde entonces, los sedimentos fosilizados de Trachilos amenazan con crear un parteaguas en la historia natural de nuestra especie conocida hasta ahora:

La datación más reciente concluye que un grupo de 50 huellas descubiertas en 2017 (y elaboradas por un ser vivo que caminaba erguido y poseía una planta del pie similar a la humana) tienen más de 6 millones de años y por lo tanto, se trata de la “evidencia directa más antigua de un pie humano utilizado para caminar”.

huellas humanas

Foto: Getty Images

Para poner en perspectiva la importancia del hallazgo, los científicos comparan la datación de las huellas de Creta con las más antiguas conocidas hasta ahora, las de un Australopithecus afarensis del yacimiento Laetoli en Tanzania, fechadas hace 3.6 millones de años.

En busca de dilucidar qué especie caminó por la playa de Trachilos hace 6 millones de años, el equipo descartó que se trate del Homo sapiens y la otra especie de humano más reciente, el Neandertal, que desapareció hace aproximadamente 40 mil años. 

huellas humanas

Foto: Getty Images

Y aunque se propuso que los sedimentos podrían ser rastros de Australopithecus, las huellas describen un pie más corto que el del homínido primitivo, con dedos laterales más cortos, un pulgar más fuerte, un arco no tan pronunciado y un talón estrecho.

De ahí que una de las hipótesis sugiera que se trató de Graecopithecus freybergi, un homínido extinto cuyos restos fueron encontrados en Grecia en 1944. El equipo explica que no es posible descartar este escenario, toda vez que hace 6 millones de años, la isla de Creta se encontraba unida a la Grecia continental.

De confirmarse los resultados del estudio publicado en Scientific Reports, podría comenzar a esbozarse una explicación distinta a la que considera África como la cuna de la humanidad, desde donde nuestra especie comenzó una expansión posterior a Eurasia. 

Imagen de portada: Gentileza de  Per Ahlberg, Uppsala

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic. Por Alejandro López. Octubre 2021

Evolución/Homínidos/Homo sapiens/Humanos