La estrella de cine que ocultó su pasado para pasar por blanca y triunfar en Hollywood.

Merle Oberon, una estrella de Hollywood de la era del blanco y negro, es un icono olvidado en la India, su país natal.

Mejor conocida por interpretar el papel principal en el clásico «Cumbres Borrascosas» (1939), Oberon era una angloindia nacida en Bombay en 1911.

Pero como estrella en la Edad de Oro de Hollywood, mantuvo sus antecedentes en secreto, haciéndose pasar por blanca durante toda su vida.

Mayukh Sen, un escritor y académico radicado en Estados Unidos, tropezó con su nombre por primera vez en 2009 cuando descubrió que Oberon había sido la primera persona de origen sudasiático nominada a un Oscar.

Su fascinación creció cuando vio sus películas y profundizó en su pasado.

«Como queer que soy, empatizo con este sentimiento de que debes ocultar una parte de tu identidad para sobrevivir en una sociedad hostil que no está realmente lista para aceptar quién eres», dice.

Sen está trabajando en una biografía para contar la historia de la actriz desde una perspectiva del sur de Asia.

Una madre que no era la madre

Oberon, cuyo nombre real era Estelle Merle O’Brien Thompson, nació en Bombay en 1911, épocas en las que la India era una colonia británica.

Su madre era en parte originaria de Ceilán -hoy Sri Lanka- y en parte maorí, mientras que su padre era británico.

La familia se mudó a Calcuta en 1917 después de que el padre de Oberon muriera en 1914, y comenzó a actuar gracias a la Sociedad Teatral Amateur de esa ciudad en la década de 1920.

Después de ver por primera vez una película en 1925, el filme mudo «El ángel de las tinieblas», Oberon se inspiró en su protagonista, Vilma Bánky, para convertirse en actriz, según Sen.

Se fue a Francia en 1928, después de que un coronel del ejército le presentara al director Rex Ingram, quien le dio pequeños papeles en sus películas.

La madre de Oberon, Charlotte Selby, que tenía la piel más oscura, la acompañó como su mucama.

Merle Oberon con Laurence Olivier en una escena de "Cumbres Borrascosas".

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La actuación de Oberon en «Cumbres Borrascosas», junto a Laurence Olivier, consolidó su lugar en Hollywood.

Un documental de 2002 llamado The Trouble with Merle (en español, «El problema con Merle») descubrió más tarde que Selby era, de hecho, la abuela de Oberon.

La hija de Selby, Constance, tuvo a Oberon cuando era adolescente, pero las dos presuntamente fueron criadas juntas como hermanas durante algunos años.

La mentira de Tasmania

La primera gran oportunidad de Oberon vino de Alexander Korda, un cineasta con el que se casaría más tarde, quien la eligió como Ana Bolena en «La vida privada de Enrique VIII» (1933).

Los publicistas de Korda supuestamente tuvieron que inventar una historia para explicar sus orígenes.

«Tasmania fue elegida como su nuevo lugar de nacimiento porque estaba muy lejos de Estados Unidos y Europa (en Australia) y, en general, se la consideraba ‘británica’ hasta la médula», escribió Marée Delofski, directora de The Trouble with Merle, en sus notas sobre el documental.

Merle Oberon interpretando a Lady Marguerite Blakeney en "La pimpinela escarlata".

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Merle Oberon interpretando a Lady Marguerite Blakeney en «La pimpinela escarlata».

Oberon se hizo pasar por una chica de clase alta de Hobart (capital de Tasmania) que se mudó a la India después de que su padre muriera en un accidente de caza, dijo Delofski.

Sin embargo, la actriz pronto se convirtió en una parte intrínseca de la tradición local en Tasmania y, durante el resto de su carrera, los medios australianos la siguieron de cerca con orgullo y curiosidad.

Incluso reconoció a Tasmania como su origen y rara vez mencionó a la India.

Merle Oberon como Ana Bolena en "La vida privada de Enrique VIII".

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Uno de los papeles más destacados de Oberon fue el de Ana Bolena en «La vida privada de Enrique VIII».

Pero Calcuta la recordaba. «En las décadas de 1920 y 1930 hubo menciones pasajeras sobre ella en las memorias de muchos hombres ingleses» que vivían en la ciudad india, cuenta la periodista Sunanda K. Datta Ray.

«La gente decía que nació en la ciudad, que era operadora de la central telefónica y que ganó un concurso en el restaurante Firpo», agrega.

Llegada a Hollywood

Como fue haciendo más películas en Hollywood, Oberon se mudó a Estados Unidos y en 1935 fue nominada a un Oscar por su papel en una nueva versión de «El ángel de las tinieblas».

Pero fue su actuación en «Cumbres Borrascosas», junto a la leyenda de la interpretación Laurence Olivier, lo que consolidó su lugar en la industria.

Merle Oberon en una escena de baile de "Jack, el destripador" (1944).

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Merle Oberon en una escena de baile de «Jack, el destripador» (1944).

Supuestamente la eligieron a ella sobre Vivien Leigh, otra actriz nacida en la India, porque el equipo detrás de la película sintió que era un nombre más importante, dice Sen.

Una reseña de la película publicada en The New York Times cuando se estrenó afirmaba que Oberon había «captado perfectamente el espíritu cambiante e inquieto de la heroína de (Emily) Brontë».

El final de la década de 1930 catapultó a Oberon a las llamadas grandes ligas, narra Sen. Su círculo íntimo incluía figuras como el compositor de música Cole Porter y el dramaturgo Noël Coward.

Desprenderse de su acento

Merle Oberon con su primer marido, el productor de cine Alexander Korda, leyendo juntos un guion, alrededor de 1939-1945.

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El cineasta Alexander Korda fue el primer marido de Oberon.

Korda y el veterano productor Samuel Goldwyn ayudaron a Oberon a cambiar algunos aspectos como su acento, que hubieran delatado sus orígenes del sur de Asia, dice Sen.

Pero el secreto de Oberon pesaba sobre ella, a pesar de que su color de piel claro le facilitaba pasar por blanca en la pantalla.

«A menudo todavía sentía la necesidad de silenciar los frecuentes murmullos de que era mestiza. Los periodistas de cine de su época notaban su tez más bronceada», dice Sen.

Algunos reportes afirman que la piel de Oberon se dañó por tratamientos de blanqueamiento.

Después de que Oberon resultó herida y con cicatrices en la cara en un accidente automovilístico en 1937, el director de fotografía Lucien Ballard desarrolló una técnica que la iluminaba de una manera que disimulaba lo ocurrido (Oberon se divorció de Korda y se casó con Ballard en 1945).

Merle Oberon en Acapulco (México) en 1966.

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Merle Oberon en Acapulco (México) en 1966.

«Algunas fuentes han sugerido que la técnica también era una forma de blanquear el rostro de Merle ante la cámara», dice Sen.

El sobrino de Oberon, Michael Korda, quien publicó un libro de memorias familiares llamado «Alexander Korda: Una vida de ensueño» en 1979, dijo que ocultó detalles de su pasado después de que ella lo amenazó con demandarlo por incluir su nombre real y lugar de nacimiento.

Merle Oberon al volante de una lancha a motor en su película "Mi corazón te guía".

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Oberon y sus patrocinadores hicieron esfuerzos concertados para mantener oculto su pasado.

«Supuse que había pasado suficiente agua por debajo del puente, pero a ella todavía le importaba mucho su pasado», dijo en una entrevista con el diario Los Angeles Times.

Huir de las preguntas

Con el paso del tiempo, la farsa se volvió más difícil de sostener.

En 1965, Oberon canceló apariciones públicas y acortó un viaje a Australia después de enterarse de que los periodistas locales tenían curiosidad por sus antecedentes.

Reportes de esa época afirmaban que estaba angustiada durante su última visita a Tasmania en 1978, ya que las preguntas sobre su identidad seguían surgiendo.

Pero ella nunca admitió la verdad en público. Murió en 1979, de un derrame cerebral.

Merle Oberon junto al presentador de televisión Mike Walsh en 1978.

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Merle Oberon junto al presentador de televisión Mike Walsh en una entrega de premios en 1978.

En 1983, su herencia angloindia se reveló en una biografía, Princess Merle: The Romantic Life of Merle Oberon (en español, «Princesa Merle: la vida romántica de Merle Oberon»).

Los autores encontraron su partida de nacimiento en Bombay, su certificado de bautismo y cartas y fotografías que tenían sus parientes indios.

A través de su libro, Sen espera transmitir las enormes presiones que Oberon enfrentó como mujer del sur de Asia «navegando en una industria que no fue diseñada para adaptarse a ella y produciendo un trabajo tan conmovedor mientras luchaba esas batallas».

«Lidiar con esas luchas no pudo haber sido fácil. Es más útil sentir empatía por ella que juzgarla».

Imagen de portada: GETTY IMAGES.  Merle Oberon nació en Bombay.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Delhi. India. Por Meyl Sebastian. Abril 2022

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India/ Australia/Reino Unido/Cine.

 

 

 

 

India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos.

Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a «problemas familiares» o a «asuntos conyugales». ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

«Las mujeres son realmente resilientes, pero hay un límite para la tolerancia», dice la doctora Usha Verma Srivastava, una psicóloga clínica en la ciudad de Varanasi, en el norte del país.

«La mayoría de las chicas se casan tan pronto cumplen los 18 años, la edad límite para poder contraer matrimonio. Entonces se convierte en esposa y nuera, y pasan el día entero en casa, cocinando, limpiando y realizando otras tareas del hogar. Se les imponen toda clase de restricciones, tienen poca libertad personal y apenas cuentan con ningún dinero propio. Su educación y sus sueños dejan de importar, y sus ambiciones se empiezan a extinguir lentamente; entonces la desesperación y la decepción se instalan y la existencia se vuelve una tortura».

Mujeres indias caminan hacia un río con ropa para lavar.

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Las tareas del hogar recaen casi siempre en las mujeres.

La doctora Srivastava explica que en las mujeres mayores son otros los motivos. «Cuando los niños han crecido y se han marchado del hogar, muchas se enfrentan al síndrome del nido vacío y sufren síntomas premenopáusicos, lo que puede ocasionar depresión y estallidos de llanto».

Pero, según la doctora, los suicidios son fácilmente prevenibles: «Si detienes a alguien por un segundo, lo más probable es que desista».

El psiquiatra Soumitra Pathare explica que muchos de los suicidios que se producen en India son fruto de impulsos: «Llega el hombre, golpea a su mujer y ella se suicida».

Pathare cita datos de investigaciones que revelan que un tercio de las mujeres indias que se quitan la vida tiene un historial de víctimas de violencia doméstica. Pero los malos tratos en el hogar ni siquiera aparecen en las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales.

Chaitali Sinha, psicóloga de la aplicación de salud mental Wysa, con base en Bangalore, afirma que «muchas mujeres atrapadas en situaciones de malos tratos conservan la cordura solo gracias al apoyo informal que reciben».

Sinha, quien trabajó durante tres años en un hospital psiquiátrico del Estado en Bombay asesorando a supervivientes de intentos de suicidio, dijo que encontró que las mujeres formaban pequeños grupos de apoyo para viajar juntas en los trenes o salir con sus vecinas a comprar verduiras.

«No tenían otra manera de expresarse y algunas veces mantener la cordura dependía solo de esa persona con la que podían tener esa conversación», afirma. Añade que la pandemia y la cuarentena empeoraron la situación.

«Las amas de casa tenían un espacio de seguridad cuando los hombres se marchaban al trabajo, pero eso desapareció durante la pandemia. En los casos de violencia doméstica significa que muchas veces quedan atrapadas con sus agresores. Limitó aún más sus movimientos y su capacidad para hacer las cosas en las que encontraban alegría o consuelo, así que el enojo, el dolor y la tristeza crecen con el tiempo y el suicidio se convierte en el último recurso».

India reporta el mayor número de suicidios del mundo. Los varones indios que se quitan la vida suponen un 25% del total mundial y las mujeres son el 36% en el grupo de entre 15 y 39 años.

Pero Pathare, quien investiga los problemas mentales y la prevención del suicidio, asegura que las cifras oficiales indias no reflejan la verdadera magnitud del problema.

Mujeres en India.

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Las indias no tienen muchas vías para expresar sus emociones.

«Si se fija en el Estudio del Millón de Muertes, que estudió a casi 14 millones de personas en 2,4 millones de hogares entre 1998 y 2014 o un estudio publicado en Lancet, las cifras de suicidios en India están entre un 30 y un 100% por debajo de la realidad».

El experto asegura que el suicidio no es un tema del que se hable abiertamente. «Hay vergüenza y estigma asociados a eso y muchas familias intentan ocultarlo. En la India rural no existe la obligación de realizar las autopsias y se sabe que los ricos se apoyan en la policía local para presentar el suicidio como una muerte accidental».

En un momento en el que India desarrolla una estrategia nacional de prevención del suicidio, el doctor Pathare cree que la prioridad debería ser mejorar la calidad de los datos.

«Los números de intentos de suicidio son risiblemente bajos en India. En cualquier lugar del mundo, son generalmente entre 4 y 20 más bajos que el número real de suicidios. Así que si en India se registran 150.000 suicidios al año el número de intentos debe estar entre 600.000 y seis millones.

Es a esa población de potenciales suicidas a la que debería priorizarse, señala el doctor Pathare, pero la falta de datos fiables dificulta la prevención del suicidio en todo el mundo.

«El objetivo de Naciones Unidas es reducir un tercio los suicidios a nivel global antes de 2030, pero en los últimos años se han incrementado en India en un 10% comparado con el año pasado. Reducirlos sigue siendo un sueño».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Delhi. Por Geeta Pandey. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/India/Salud/Mujeres/Derechos de la Mujer.

 

 

 

 

Oscar 2017: «Lion», la fascinante historia de un joven indio que encontró a su familia gracias a Google Earth.

El pequeño Saroo vivía con su humilde familia en India. Un día se quedó dormido en un tren y despertó en Calcuta, a unos 1.500 kilómetros de casa.

Tenía 5 años y fue adoptado por una pareja australiana pero su aventura no se puede resumir en una frase.

La historia real de Saroo es la trama de Lion, película dirigida por Garth Davis y protagonizada por Dev Patel y Nicole Kidman que este domingo opta a seis premios Oscar, entre ellos el de mejor película.

Una desgarradora historia real

En 2012, el mundo quedó cautivado ante la noticia de un joven indio que, 25 años después, había encontrado a su familia gracias a Google Earth.

Todo empezó cuando Saroo, de 5 años, le pidió a su hermano mayor, Guddu, que le dejara ir con él.

Los hermanos vivían con su hermana pequeña y su madre en Ganesh Talai, un barrio de la ciudad de Khandwa, en India central.

La situación económica de la familia no era muy buena y Guddu trabajaba de vez en cuando barriendo vagones de tren.

Sunny Pawar

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El joven actor Sunny Pawar interpreta al pequeño Saroo de 5 años.

Esa noche de 1986, Guddu y Saroo se fueron y ya no regresaron más.

«Era tarde por la noche. Nos bajamos del tren en Burhanpur y yo estaba tan cansado que me senté en la estación y me dormí», le contó Saroo a la BBC cuando su historia se dio a conocer hace cinco años.

La funesta siesta determinó el resto de su vida.

«Pensé que mi hermano volvería por mí pero cuando me desperté no lo vi por ningún sitio. Entonces vi un tren frente a mí y decidí subirme, esperando encontrar en él a mi hermano».

No sólo no lo encontró sino que se quedó dormido y despertó 14 horas después… en Calcuta.

«Estaba muy asustado. No sabía dónde estaba».

Calcuta, India, en 2001

Calcuta es la tercera ciudad más grande de India y Saroo se convirtió en uno de los miles de niños que piden en los barrios marginales.

Intentó comprar un billete de tren para regresar a casa pero el vendedor no entendía el destino que Saroo pronunciaba. El niño decía Ginestlay en lugar de Ganesh Talai.

Sin saber leer ni escribir e incapaz de entender el idioma que se hablaba en Calcuta, Saroo se resignó a sobrevivir en la calle.

«Tenía que ser muy cuidadoso. No podía confiar en nadie», relató.

Conoció a un adolescente que le llevó a una comisaría de policía, donde apenas podían entender lo que decía.

Semanas más tarde, fue trasladado a la Sociedad India para el Patrocinio y la Adopción.

Incapaces de rastrear a su familia, las autoridades lo declararon oficialmente niño perdido.

Finalmente fue adoptado por Sue y John Brierley, una pareja de Hobart, en Tasmania, Australia.

Keith Urban, Nicole Kidman, Saroo Brierley, Sue Brierley y John Brierley

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Los padres adoptivos de Saroo, Sue y John Brierley (a la derecha de la imagen), posan con su hijo y con la actriz Nicole Kidman (que interpreta a Sue) y su esposo, el cantante Keith Urban.

Su madre biológica, Kamla Munshi, no dejó de buscarle pero Saroo asumió su nueva realidad.

«Acepté que estaba perdido y que no podía encontrar el camino de regreso a casa, así que pensé que era bueno ir a Australia».

Búsqueda de sus raíces

Saroo se adaptó muy bien a su nuevo hogar. Los Brierley adoptaron un año después a otro niño indio, Mantosh.

Pero según crecía, el deseo de encontrar a su familia de origen se fue haciendo más fuerte.

Saroo mantenía grabada la imagen de su madre.

En 2005, con 24 años, se dispuso a encontrarla con una computadora y una determinación inquebrantable.

Imagen de Google Earth

FUENTE DE LA IMAGEN – GOOGLE EARTH

Imagen de Google Earth que ayudó a Saroo a encontrar el camino a casa.

Se convirtió en una obsesión. Empezó a usar Google Earth para buscar su lugar de origen.

«Usé las matemáticas y todo lo que podía recordar sobre los paisajes y la arquitectura de mi población natal», señaló Saroo.

Tras pasar años mirando distintas fotografías satelitales, Saroo ideó una estrategia más eficaz.

«Una noche decidí que tenía que cambiar de plan, no sabía dónde estaba mi ciudad natal pero sí sabía dónde llegué tras aquel largo viaje.

«Multipliqué el tiempo que pasé en el tren, unas 14 horas, por la velocidad de los trenes indios y obtuve como resultado una distancia aproximada de unos 1.200 kilómetros», le explicó el joven a la BBC.

Saroo dibujó un círculo en el mapa con el punto central en Calcuta y con un radio de poco más de 1.200km.

En su memoria guardaba la imagen de una pequeña y polvorienta población llena de recuerdos de infancia: el bosque, el templo, un puentecito, un muro, la cascada en la que solía jugar.

Hasta que encontró lo que estaba buscando: Khandwa. Era el año 2011.

Cronología de un reencuentro

  • 1981 nace Saroo
  • 1986 se pierde y vive en las calles de Calcuta
  • 1987 es adoptado por una pareja de Tasmania, Australia
  • 2005 comienza la búsqueda de su lugar de origen
  • 2011 encuentra su ciudad gracias a Google Earth
  • 2012 se reencuentra con su madre, Kamla Munshi

BBC

ABC

El emotivo reencuentro

Poco después Saroo viajó a Khandwa y encontró su casa en el barrio de Ganesh Talai. Pero no era lo que esperaba, parecía abandonada.

Preguntó a las personas que estaban por allí y una de ellas le dijo que lo llevaría hasta su madre.

«Me sentí bloqueado y pensé ‘¿es real lo que estoy oyendo?'».

Al principio, Saroo no la reconoció.

«La última vez que la había visto ella tenía 34 años, era joven y bastante bonita. Se me había olvidado el impacto del paso del tiempo. Pero la estructura facial era la misma y dije: ‘Sí, eres mi madre’.

Dev Patel

FUENTE DE LA IMAGEN – THE WEINSTEIN COMPANY

«Lion» es la quinta película que el actor británico Dev Patel, que saltó a la fama por «Slumdog Millionaire»,. ha rodado en India.

«Creo que estaba tan paralizada como yo. Tenía dificultades para asimilar la idea de que su hijo había aparecido, 25 años después, como un fantasma».

Aunque por mucho tiempo temió que Saroo hubiera muerto, un adivino le dijo a la mujer que un día volvería a ver a su hijo.

Tristemente, las noticias que le dieron a Saroo sobre su hermano Guddu no eran buenas.

«Un mes después de mi desaparición hallaron a mi hermano muerto sobre las vías del tren».

Su madre nunca supo si fue un crimen o un accidente.

Para Saroo fue desgarrador saber que su hermano mayor había muerto. Eran muy cercanos.

Hasta la alfombra roja

Cuando la hazaña de Saroo Brierley se dio a conocer en abril de 2012 fueron muchos los que pensaron que era una historia de película.

El joven escribió su experiencia en el libro «Un largo camino a casa» (2013) y los productores de cine no tardaron en llamar a su puerta.

Dev Patel y Nicole Kidman

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Dev Patel y Nicole Kidman están nominados en las categorías masculina y femenina de mejor interpretación de reparto.

De ahí nació Lion.

«Nunca pensé que algo así le pudiera pasar a alguien como yo. Soy una persona bastante relajada», contó. 

«La gente está muy cautivada y fascinada por la película».

Saroo ha regresado a India más de una docena de veces, pero Tasmania sigue siendo su hogar.

«Allí es donde está mi corazón, mi familia, mis amigos».

Imagen de portada: Gentileza de THE WEINSTEIN COMPANY

FUENTE RESPONSABLE:  BBC Mundo, Los Ángeles. Por Beatriz Díez. Febrero 2017

Sociedad y Cultura/India/EE.UU./Australia/Cine/Premios Oscar 2017

 

La tecnología que ayudó a encontrar a 3.000 niños en tan solo 4 días en un país donde cada año desaparecen medio millón.

Que desaparezca un hijo es la peor pesadilla para un padre. Y en India ocurre aproximadamente cada seis minutos.

Un gran número de ellos son secuestrados. Muchos acaban cayendo en redes de tráfico sexual y prostitución. Otros terminan muriendo en las calles o son vendidos como esclavos.

Según la ONG local Bachpan Bachao Andolan (BBA Save Childhood Movement), cada año desaparecen unos 500.000 niños en la nación asiática, la segunda más poblada del mundo después de China, con más de 1.300 millones de habitantes.

Encontrar a los desaparecidos requiere tiempo, recursos y dinero, tres cosas que escasean en India, donde muchas estaciones policiales ni siquiera disponen de teléfono.

Pero el gobierno del país ha puesto en marcha una nueva estrategia para lidiar con el problema.

niño en India

FUENTE DE LA IMAGEN – URIEL SINAI/GETTY IMAGES

En India desaparecen cada año medio millón de niños.

Reconocimiento facial

En primer lugar, el Ministerio de Desarrollo de la Mujer y el Niño creó TrackChild, una enorme base de datos a nivel nacional con fotografías de los menores desaparecidos.

En ese sitio web se pueden consultar qué menores desaparecieron, cuáles han sido encontrados, denunciar nuevos casos y hacer consultas legales.

La segunda parte de este programa tiene que ver con la tecnología de reconocimiento facial (FRS, por su sigla en inglés).

reconocimiento facial

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Tecnologías avanzadas como el reconocimiento facial pueden ser clave a la hora de encontrar a los menores.

A través de un software, la organización BBA es capaz de comparar de manera automática las imágenes de los niños desaparecidos con las de quienes llegan a hospitales, orfanatos y otras instituciones del país.

Los resultados son asombrosos: en tal solo cuatro días, el departamento de policía de Delhi logró ubicar a 2.930 niños y reunirlos de nuevo con sus familias durante el pasado mes de abril.

Pero ¿cómo funciona esta tecnología?

Según el periódico local The Times of India, las autoridades usaron una base de datos con fotografías de más de 60.000 niños desaparecidos y las compararon con cerca de 45.000 imágenes de niños «no identificados».

Y esta tecnología fue clave para encontrarlos. «Es casi imposible que alguien, de forma manual, revise las fotografías para ubicar a los niños desaparecidos», explicó Bhuwan Ribhu, activista de BBA, a medios locales.

Los sistemas de reconocimiento facial realizan primero un mapeo de los rostros, analizando las características y proporciones de cada uno de ellos. Después, el algoritmo elabora en modelo en base a las fotografías disponibles.

niño

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La base de datos es útil para la búsqueda, pero despierta algunas críticas.

BBA no especificó si su sistema es geométrico (basado en rasgos) o fotométrico (basado en lo visual).

«Si este tipo de software ayuda a encontrar el rastro de niños perdidos y reunirlos con sus familias, nada puede hacerlo mejor», declaró Yashwant Jain, miembro de la Comisión Nacional para la Protección de los Derechos del Niño (NPCR, por su sigla en inglés).

Pero no todo son ventajas.

Sus críticos aseguran que este tipo de tecnologías pueden ser usadas por instituciones privadas y fuerzas gubernamentales para espiar a los ciudadanos.

China implementó recientemente un sistema similar para identificar y capturar a posibles criminales, y también lo usa para avergonzar a los peatones imprudentes y a los ladrones de papel higiénico.

Otros argumentan que la privacidad de los menores puede quedar al descubierto al almacenar y exponer las fotos públicamente, lo cual podría ponerlos en peligro.

«El problema es que no todo el mundo cumple las normas y es muy difícil saber si las imágenes respetan en todo momento el derecho a la privacidad», dijo Matthew Wall, corresponsal de tecnología de la BBC.

«La vigilancia digital es como un genio que se salió de la botella, y muchos activistas por la privacidad tienen poca fe en que los reguladores lo vayan a controlar».

reconocimiento facial

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BBC

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Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC Mundo. Mayo 2018

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